¿A dónde te moviliza el deseo? Simposio sobre espiritualidad y juventudes - CIRE, 2026, Silvana Rubiano
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Multi-impresos S.A.S.
Edición cerrada el 31 de julio de 2026.
Noticias de Provincia
Julio 2026
Editorial
¿Cómo veo el futuro de la provincia?
Noticias breves
Un café con José Leonardo Rincón
Especial ¿A dónde te moviliza el deseo?
Simposio sobre espiritualidad y juventudes
Reestructuración apostólica del CIRE 2026 - 2029
Construir puentes: un corazón sacerdotal moldeado en el servicio
Votos del bienio - 2026
Encuentro Vocacional Claver 2026: una experiencia para descubrir que toda la vida es misión
Oración comunitaria
Región Caribe
In Memoriam P. Óscar Ramírez Mogollón, SJ
Santo del mes
Lo que pudo haber sido y no fue
Formar el corazón para sanar el mundo: la dimensión esencial de las Preferencias Apostólicas Universales
Cuidar la palabra para sanar el cuerpo: la invitación de Ignacio a la concordia
Semillero de Comunicaciones: la pasión por contar historias
Noti-Economato
Cumpleaños de jesuitas en agosto
“Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad”. INTENCIÓN
Imagen: Claveriada, Medellín, 2026.
Congreso de estudios de Espiritualidad cristiana
Itinerario
espiritual del pueblo latinoamericano
“Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés! ¡Moisés! —Aquí estoy —contestó Moisés. Entonces Dios le dijo: —No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado”. ÉXODO 1, 4-5
Moisés, al acercarse a contemplar la presencia de Dios en medio de la zarza ardiendo fue invitado por el Señor a despojarse de sus sandalias porque el lugar que estaba pisando era tierra sagrada. Cuando nos acercamos al itinerario espiritual de un pueblo, estamos pisando un terreno sagrado porque es el camino de Dios en el interior de personas y grupos humanos que acogen la acción creadora y salvadora de Dios en sus vidas.
Primer momento: Abraham recibe de Dios la llamada a salir de su tierra y a dejar su patria para caminar hacia una tierra de promisión. La llegada de los españoles y portugueses a América, durante los siglos XV y XVI, marcó el inicio de un proceso complejo y doloroso. Junto a los conquistadores, llegaron misioneros con el objetivo de evangelizar a los pueblos originarios. Aunque la intención inicial era difundir el Evangelio, la realidad fue que la evangelización se dio en un contexto de violencia, explotación y sometimiento. También hay que reconocer que misioneros como Bartolomé de las Casas y Antonio de Montesinos denunciaron las atrocidades y defendieron los derechos de los indígenas, pero su voz fue a menudo ignorada. La clave en esos momentos es una espiritualidad de implantación, con un énfasis en lo sacramental y devocional. Podríamos decir que muy pronto aparece la denuncia profética y la opción por el indígena como sujeto. La promesa que recibió Abraham, que incluyó a los pueblos judío, cristiano y musulmán, se abrió para acoger a nuevos pueblos que también tenían que ser defendidos y acompañados.
Segundo momento: El pueblo de Israel reconoce la Pascua como un momento crucial en su camino hacia Dios. Después de muchos años de esclavitud, de vivir sirviendo a otros señores, el pueblo es invitado por Dios a caminar hacia la libertad. La colonización de América Latina y el Caribe continuó durante los siglos XVII y XVIII a través de un proceso marcado por cambios significativos en las estructuras políticas y sociales. Tal vez la herencia espiritual más importante de este momento histórico de América Latina y el Caribe fue el reconocimiento de que otra sociedad era posible y que la organización de los indígenas y de toda la sociedad debía dejar atrás cadenas y estructuras caducas, para abrirse a nuevos horizontes de libertad.
Tercer momento: El pueblo de Israel al salir de Egipto dejó atrás sus esclavitudes, pero también algunas ventajas que había ganado. El camino de la independencia de los pueblos de América Latina y el Caribe fue un proceso difícil, como el camino del desierto para Israel. Fueron las exigencias de una transición entre la esclavitud y la libertad. En la segunda mitad del siglo XIX, en el contexto de los procesos de independencia de los países de América, se fueron configurando iglesias nacionales con rostros locales y enraizados en nuevas culturas emergentes.
Cuarto momento: El pueblo de Israel llega, después de muchos años, a la tierra prometida. Contrariamente a lo que se podría pensar, no era una tierra deshabitada, sino que estaba repleta de pueblos que ejercían, legítimamente, su derecho a permanecer allí. El clima político y social de América en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX se caracterizó por un proceso de asentamiento y fortalecimiento de nuevas estructuras y modelos de nación. Se experimentó una gran inestabilidad política, con golpes de estado, dictaduras y revoluciones. A nivel eclesial, se fortaleció la lucha contra las ideas liberales que entraban en contradicción con la tradición espiritual que se consideraba más segura. Bajo una apariencia de cuidado de las tradiciones, se escondió una resistencia furibunda y, a veces, violenta, frente al cambio.
Quinto momento: El proceso de consolidación y control del territorio por parte de Israel va haciendo progresar sus formas organizativas, pasando de una estructura tribal a una monarquía que permite mayores posibilidades de supervivencia. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Europa y Asia quedaron devastadas. El mundo se une para crear las Naciones Unidas con el fin de promover la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. En América Latina y el Caribe, la Guerra Fría se dejó sentir. El Papa Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II en 1959. La Espiritualidad del Concilio Vaticano II hizo posible que la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, reunida en Medellín, en 1968, leyendo los "signos de los tiempos", abriera a la Iglesia del Continente a la opción preferencial por los pobres, la lectura de la Biblia con las comunidades de base y la creación de una nueva propuesta teológica de la liberación.
Sexto momento: El pueblo de Israel vivió muchos momentos de infidelidad a la alianza. Escuchó más de una vez las advertencias de los profetas. No podemos ver el destierro como un castigo enviado por Dios, sino como la consecuencia lógica del alejamiento de Dios. Entre los años 1980 y 2000, América Latina experimentó un período de grandes cambios. Hubo una transición hacia la democracia en muchos países. Aunque el Vaticano II había sentado bases para una renovación de la Iglesia y, en la década de 1980, sus enseñanzas comenzaron a tener un impacto más profundo en la región, a partir del pontificado de Juan Pablo II hubo un freno a esta dinámica de renovación eclesial. La teología de la liberación fue cuestionada y perseguida.
Séptimo momento: El retorno del destierro abrió al pueblo a una nueva etapa que se caracterizó por una recuperación sapiencial del camino recorrido. Después de los duros golpes recibidos y asimilados, los maestros y las maestras de Israel fueron recogiendo los aprendizajes vitales a través de poesías, cuentos, dichos, proverbios y otras formas literarias que hicieron fácil su difusión y que enriquecieron la vida espiritual de todo el pueblo. El inicio del siglo XXI se vio caracterizado en América por la llegada de gobiernos de izquierda. Se mantuvo el proceso de integración regional. Aunque la teología de la liberación siguió siendo una propuesta importante, surgieron nuevos acentos como la teología indígena, la ecoteología y el diálogo interreligioso. Hubo, además, una expansión de nuevos movimientos espirituales venidos del Oriente.
Octavo momento: Todo el proceso que hemos descrito va preparando al pueblo de Israel para la venida del Mesías que se encarna en el vientre de una mujer sencilla y pobre. María de Nazaret es el icono del pueblo abierto para recibir la Palabra de Dios, que quiere poner su tienda entre nosotros. Desde esta apertura, se hace posible la realización plena del plan de salvación de Dios sobre su pueblo. Ella es el modelo del creyente que acoge en su ser la Verdad de Aquel que se hace Camino y que lleva al mundo hasta la Vida plena y definitiva de Dios. El camino espiritual nos va conduciendo, lenta y procesualmente, hasta esta cima de la experiencia espiritual. La realidad de América Latina y el Caribe en estos años se vio afectada por procesos de carácter mundial, como la crisis migratoria, el cambio climático, los conflictos bélicos, el debilitamiento de las democracias y el avance de la inteligencia artificial. En este contexto, los países del Continente vivieron situaciones de gran tensión y la Iglesia universal tuvo en la sede de Roma los dos primeros Papas provenientes de América: Francisco, de Argentina y León XIV de Estados Unidos, con una larga experiencia pastoral en el Perú. El pontificado del Papa Francisco tuvo un impacto muy profundo en América Latina y el Caribe. Su enfoque en la justicia social, la protección del medio ambiente y la inclusión ha resonado con mucha fuerza en la región.
El hilo conductor de estas ocho etapas es el proceso de encarnación de Dios en medio de su pueblo, suscitando anhelos de libertad, líderes carismáticos, estructuras cada vez más humanas y justas, y caminos de esperanza para todos los pueblos, no solo para algunos. Pasamos de la promesa, a la lucha por la libertad, la búsqueda de la independencia, la construcción de una utopía colectiva. También vivimos los retrocesos inevitables de la historia humana, para llegar juntos a la sabiduría y el abrazo que nos abre para recibir la promesa.
Nota: Si quiere conocer la ponencia completa del P. Provincial en la apertura de este congreso, puede solicitarla a la Oficina de Comunicaciones.
Hermann Rodríguez Osorio, SJ
Provincial
31 de julio de 2026
Si deseas leer la ponencia completa escanea el código QR o da clic acá
¿Cómo veo el futuro de la Provincia
Colombiana?
José Alberto Mesa B., SJ
En los últimos 15 años estuve dedicado al servicio de la Curia General como secretario de educación (secundaria y pre-secundaria) de la Compañía de Jesús. Por decisión del P. General Adolfo Nicolás ejercí el cargo desde Chicago con vinculación a la Universidad de Loyola. Durante estos años visité con frecuencia la Provincia especialmente para atender reuniones regionales de educación o para responder a algunas solicitudes de los provinciales. Sin embargo, debo reconocer que los largos años fuera de la provincia no me permiten responder a la pregunta con el conocimiento interno de quienes han estado presente en la provincia y el país en estos últimos años.
Mi contribución es más bien desde la mirada y experiencia de la Compañía Universal participando del equipo de secretarios del P. General.
Quiero destacar 5 puntos que sintetizan lo que quiero compartir:
1. Solo centrados en Jesús, como verdadera compañía de Jesús, podremos afrontar los desafíos y oportunidades de nuestra época. Centrados en Jesús significa que avancemos en la profundidad espiritual de nuestra vocación y que realmente reconozcamos que hemos sido llamados por el Señor a hacer parte de la Compañía. Creo que en la Compañía actualmente hay un deseo muy profundo de centrarnos en el Jesús pobre y humilde que experimentó San Ignacio y que constituye el núcleo de nuestra vocación. Las últimas congregaciones generales, de procuradores y la reciente reunión de provinciales lo han manifestado claramente. Lo más valioso que tenemos es la espiritualidad que nos ha dejado San Ignacio y esta solo adquiere su verdadera dimensión cuando abrimos nuestros corazones, de forma individual pero también comunitaria, a Jesús y experimentamos el llamado profundo de nuestra vocación.
2. El Papa Francisco solía decir que le gustaba de San Ignacio que veía las cosas “en fieri” es decir, en proceso, haciéndose… de ahí que San Ignacio viera en el discernimiento la brújula que nos podía orientar en un mundo cambiante, donde se necesita realmente encontrar la voluntad de Dios. Sin discernimiento no podemos ser Compañía de Jesús, no podemos responder a nuestro país y a nuestro mundo con sus complejidades, polarizaciones y búsquedas. En los últimos años hemos avanzado en el camino de practicar el discernimiento. Por muchos años hablamos de discernimiento pero nos faltaba practicarlo más. El camino de la conversación espiritual y el discernimiento comunitario nos están ayudando a pasar del dicho al hecho, a predicar con el ejemplo lo que significa vivir a la intemperie en nuestro mundo contemporáneo sin perder el horizonte y sin caer en el relativismo fácil. El discernimiento nos ayuda a caminar en la incertidumbre propia de nuestra época de la misma manera que Ignacio caminó en la incertidumbre del cambio epocal que vivió.
¿Cómo veo el futuro de la provincia?
3. Sin duda uno de los grandes desafíos de la Compañía es cómo promover las vocaciones para que se pueda garantizar su continuidad histórica. Sobre esto mucho se ha discutido. Por supuesto que el que llama es Dios pero ya San Ignacio nos había advertido que hay que hacer todo como si de nosotros dependiese… Vivir a plenitud nuestra identidad de jesuitas con alegría, sin pena y con agradecimiento contribuirá sin duda a que otros se sientan llamados. Uno de los desarrollos en la Compañía universal es que muchos de los jóvenes jesuitas sienten que las generaciones anteriores, especialmente las posteriores al Concilio Vaticano II, parecen tener dificultad en expresar su identidad y a veces pareciera que no quieren ser reconocidos como religiosos consagrados. Por supuesto reconocen que ello es en parte reacción al clericalismo propio del contexto del Concilio pero consideran que ese contexto, al menos en muchos contextos actuales, ya no existe. Sé que sobre este tema habría mucho más que decir. Sin embargo, más que entrar en la controversia quiero señalar el llamado que muchos jóvenes jesuitas sienten (no sé si esto también es válido en nuestra provincia) a vivir su vocación de religiosos consagrados con mayor naturalidad, alegría y de forma más explícita. Ciertamente en todas las reuniones globales que participé durante estos años este era un tema recurrente.
4. Con frecuencia recuerdo que en mi formación en la provincia se nos insistía en que entramos no en una provincia sino en la Compañía universal y que por ello debemos estar siempre abiertos a trabajar en otros lugares y sentirnos miembros de un solo cuerpo universal que constituye la Compañía. Sin embargo, tengo que ser sincero que solo cuando fui llamado a un cargo que me implicó salir de la provincia y trabajar con personas de otras culturas y nacionalidades entendí verdaderamente lo que esto significa. La Provincia Colombiana tiene una larga historia de autosuficiencia a todos los niveles y por ello ha permanecido más o menos autónoma (¿aislada?) de la realidad más universal de la Compañía. Creo que el contexto global del mundo y de la Compañía exigen hoy más que nunca volver a la raíz de la universalidad de la Compañía. Es verdad que los pasos dados en los años recientes donde hemos compartido la formación con otras provincias nos ayudan a tener una mirada más universal. Pero creo que tenemos que seguir este camino y que esto nos ayudará a responder mejor tanto a los retos de nuestro mundo como de nuestro país.
5. Una de las grandes contribuciones de la Iglesia postconciliar ha sido el resaltar la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. Para la Compañía ha sido una verdadera bendición y nos ha hecho mejores en muchos sentidos y nos ha permitido descubrir que en el trabajo conjunto cada uno contribuye desde su vocación. Hoy difícilmente podríamos tener presencia apostólica en nuestros ministerios sin el trabajo en colaboración. Hemos ido descubriendo la Iglesia de la colaboración donde todos asumimos la responsabilidad del trabajo. Nuestra provincia es un vivo testimonio de esta nueva realidad y de las posibilidades que abre para nuestra responsabilidad apostólica. También es cierto que ya no estamos en la etapa de idealización del laicado. Todos reconocemos que así como todos contribuimos con nuestras cualidades también traemos nuestras limitaciones y es necesario que jesuitas y laicos sean responsables y den cuenta de sus trabajo. Sin duda tenemos que seguir profundizando en la Iglesia de la colaboración, la Iglesia sinodal del papa Francisco, reconociendo que nos une una tarea común pero nuestras vocaciones son diferentes y en ello encontramos una riqueza que nos fortalece.
Noticias breves
Cambios y destinos
P. Dairon Lizcano ha sido destinado como profesor de medio tiempo en el Centro de Formación Teológica en la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Residirá en la comunidad San Pedro Canisio.
P. Diego Giraldo ha sido nombrado maestro de novicios del noviciado interprovincial de Quito. Asumirá su misión en enero 2027.
P. José Leonardo Rincón ha sido nombrado director nacional de Fe y Alegría.
P. Jairo Bayona Zamora ha sido destinado a vivir en la comunidad de la Universidad Javeriana.
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P. José Leonardo Rincón, SJ
Algunas vocaciones se descubren de manera inesperada; otras crecen silenciosamente con el paso de los años. En una nueva edición de Un Café Con, conversamos con el P. José Leonardo Rincón, SJ, quien abrió las puertas de su historia para compartir los recuerdos que dieron origen a su llamado, los aprendizajes que le ha dejado su vida como jesuita y la alegría de seguir sirviendo a la misión de la Compañía de Jesús.
Desde su infancia, marcada por el ejemplo de su madre y el encuentro con distintos sacerdotes y comunidades religiosas, comenzó un camino de discernimiento que lo llevó a ingresar a la Compañía de Jesús siendo muy joven. A partir de entonces, su vocación encontró en la educación un escenario privilegiado para acompañar a otros, formando generaciones de estudiantes, liderando instituciones educativas y promoviendo una formación integral inspirada en la Espiritualidad Ignaciana.
Durante la conversación recordó algunos de los momentos más significativos de su trayectoria, reflexionó sobre los cambios que ha vivido la educación en las últimas décadas y destacó el papel de los maestros como personas llamadas no solo a transmitir conocimientos, sino también a formar ciudadanos con criterio, sensibilidad y compromiso con el bien común.
Con la serenidad que da la experiencia y la ilusión de quien sigue dispuesto a aprender, el P. José Leonardo también compartió su mirada esperanzadora sobre las nuevas generaciones, convencido de que los jóvenes poseen el talento, la creatividad y la fuerza para transformar la realidad cuando encuentran personas que creen en ellos y los acompañan en su camino.
Los invitamos a disfrutar de esta conversación y conocer más de cerca la historia y el testimonio de vida del P. José Leonardo Rincón, SJ, en una nueva edición de Un Café Con.
¡Haz clic y mira la entrevista completa!
ESPECIAL
¿A nosDÓNDEmoviliza EL DESEO?
Simposio sobre espiritualidad y juventudes
E¿Hacia dónde nos lleva el deseo?
Stivel Toloza, SJ Director Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad
l pasado 24 y 25 de julio tuvo lugar el vigésimo sexto Simposio sobre espiritualidad y juventudes del CIRE titulado ¿A dónde nos moviliza el deseo?. Definitivamente, fue un regalo de Dios que, desde distintas regiones, edades, obras apostólicas nos hayamos encontrado en torno a esta espiritualidad que amamos y alimenta nuestra vida.
Contemplando la vida de Ignacio de Loyola podemos ser testigos de los modos tan distintos como Dios fue ordenando y reconduciendo su corazón (Cf. EE 27). Un corazón al inicio, apasionado por el honor y la vanagloria el cual, poco a poco, encontró su principio y fundamento en la mayor gloria de Dios y el servicio de las almas.
Carisma tan propio de nuestra espiritualidad que no podemos dejar de recordar y especialmente, encarnar en nuestra misión apostólica. Esta conversión, este Cardoner, este modo tan contundente como el Sumo y Eterno Capitán transformó los deseos más profundos de Ignacio, encontró su razón de ser en el encuentro íntimo con el Cristo pobre y humilde del Evangelio.
Equipo completo CIRE, Simposio sobre espiritualidad y juventudes, 2026.
Esta manera como Dios movilizó el corazón de Ignacio a través de sus deseos, no dista del modo como Dios también moviliza nuestros deseos hoy. Por tanto, este Simposio ha sido, para todos nosotros, una oportunidad para que, como Cuerpo Apostólico, podamos sentir y gustar el paso de Dios en nuestro camino como peregrinos tras los pasos de Jesús.
Uno de los elementos que más rescato de este Simposio, sin duda, está relacionado con ser testigos de personas que nos compartieron su vida a lo largo de dos días, mostrándonos de maneras tan encarnadas deseos tan profundos desplegados en acciones tan concretas de servicio a los demás en diversas regiones de nuestro país.
Como director del CIRE estoy convencido que ésta es una obra que logra su misión gracias a un amor encarnado y a una solidaridad efectiva de muchos en nuestra Provincia. Gracias a todos quienes contribuyeron de tan diversas maneras para que este Simposio pudiese tener lugar ¡Gracias de todo corazón!.
De izquierda a derecha: PP. Stivel Toloza, SJ y Jorge Enrique Salcedo, SJ. Simposio sobre la espiritualidad y juventudes, 2026.
¿A dónde nos moviliza el deseo? Ecos del Simposio sobre Espiritualidad
Ignaciana y Juventudes
Jonathan Marín, SJ
Administrador CIRE y Coordinador Simposio CIRE 2026
Los pasados 24 y 25 de julio, el Auditorio Carlos Corredor, SJ, del Edificio de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana acogió a más de 120 personas en el Simposio CIRE 2026. Frente a una cultura contemporánea que fragmenta el querer en focos de consumo inmediato o en narrativas individualistas, este encuentro recordó que la propuesta espiritual ignaciana no busca la supresión de los deseos ni una autorreflexión narcisista e ingenua sobre ellos. Por el contrario, nuestra espiritualidad ofrece una auténtica pedagogía para ordenar el deseo, liberándolo para encauzarlo -mediante el discernimiento espiritual- hacia los valores del Reino de Dios: el servicio, la justicia y la reconciliación (cf. EE 233).
El Simposio nos acercó a las experiencias y narrativas de las juventudes, un tiempo vital definido por la efervescencia de los anhelos y la sed de sentido pero también el tiempo de las grandes opciones y apuestas vitales. Con este horizonte a la vista, se articularon dos grandes dinámicas: las Cartografías Ignacianas en las mañanas, que nos permitieron construir «mapas espiritua-
Cartografía sobre los métodos de discernimiento. De izquierda a derecha P. Jonathan Marín, SJ, Hna. Melba Neris, RA, P. Uriel Salas, SJ, y P. Provincial Hermann Rodríguez, SJ. Simposio sobre espiritualidad y juventudes, 2026.
les» de la historia en la que varios jóvenes, mujeres y hombres, han deseado y elegido según los valores del Reino de Dios; y, en las tardes, los LabORATORIOS, concebidos como laboratorios del corazón y escuelas de oración que permitieron enraizar la experiencia colectiva en espacios del espíritu, caracterizados por la hondura y la profundidad espiritual. En dichos espacios, el encuentro permitió acoger la propia biografía como un texto sagrado donde el Espíritu de Dios se revela como el gran «deseante», que nos inspira, llama y convoca incansablemente.
Para ilustrar estos espacios de creatividad en el Espíritu, el deseo dialogó con nuestra tradición, la estética, la música, el cuerpo y la vida comunitaria a través de experiencias de interioridad: Espiritualidad ignaciana y biodanza (Jorge Enrique Salcedo, SJ.); Resonancia compasiva sonora (Mario Cabal, SJ.); Dejarse mirar: arte, deseo y contemplación (Santiago Tobón, SJ.); Dejarse alcanzar por las fuentes (Stivel Toloza, SJ.); Cantar el silencio (Miguel Navarrete); Cuerpo, silencio y palabra (Hna. Aura Emilia Camilo, R. A.); Tejiendo la memoria y el camino compartido (María Fernanda Fernández); y Resonancias del deseo: caminar, discernir y construir juntos como amigos en el Señor (Natalia Vargas). ¡Fue impresionante! Al integrar Cartografías y LabORATORIOS, más de 20 facilitadores compartieron su vida con nosotros y consolidaron el Simposio como un verdadero «banquete» espiritual.
Como broche de oro, la reflexión de las jornadas culminó con un diálogo de fondo sobre el método del discernimiento, la pedagogía de los tiempos de elección y la reforma de vida, con las valiosas aportaciones del P. Provincial Hermann Rodríguez, SJ, el P. Uriel Salas, SJ, y la Hna. Melba Neris. Esta conversación de cierre orientó el Simposio a la idea central que deseábamos compartir: discernir y ordenar los propios deseos es la vía concreta para estructurar la existencia, unificar la vida en su fuente original y capacitarnos como sujetos del Reino, es decir, para el seguimiento de Jesús, dispuestos a «en todo amar y servir».
Agradezco profundamente a cada una de las personas que, desde su propia experiencia espiritual y sus saberes, compartieron con nosotros su vida, sus búsquedas y su discernimiento. Me llevo en el corazón numerosos llamados que buscaré acoger y encarnar de la mejor manera. ¡Mil gracias a quienes aceptaron nuestra invitación!
LabOratorio: Caminar en una misión de Reconciliación. Simposio sobre espiritualidad y juventudes, 2026.
¿A dónde nos lleva el deseo? Una apuesta por la misión de Reconciliación y Justicia.
Reflexiones del XXVI Simposio de Espiritualidad y Juventudes
Pamela Bautista Perdomo Coordinadora de Recono-Siendo
Del 24 al 25 de julio se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Javeriana el Simposio del Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad (CIRE). Al igual que en versiones anteriores, este encuentro congregó a personas del cuerpo apostólico de la Provincia y de la comunidad educativa de la Universidad Javeriana con el propósito de reflexionar sobre un aspecto central de la espiritualidad ignaciana. En esta ocasión, el tema que orientó el Simposio fue el deseo, abordado a través de dos metodologías: las Cartografías Ignacianas y las sesiones de laboratorio.
Las Cartografías Ignacianas constituyeron un espacio de discernimiento situado en el que las y los participantes buscaron reconocer dónde y cómo se ha configurado el deseo en sus trayectorias vitales, a partir de narrativas concretas de vida. Por su parte, las sesiones de laboratorio fueron espacios de oración y experiencia espiritual que permitieron profundizar en las artes del espíritu mediante diversas formas de encuentro con lo sagrado, lo humano y lo comunitario.
Cartografías Ignacianas I - Una mirada autobiográfica: "Pedir conocimiento interno..." (EE 233). De izquierda a derecha:
Paula Herrera, P. Jonathan Marín, SJ, Pamela Bautista, Andrés Galindo.
Tuve la oportunidad de participar como facilitadora del primer ejercicio de Cartografía Ignaciana, en el que dialogaron tres experiencias de desarrollo humano y profesional en las que convergen la espiritualidad ignaciana, la defensa de los derechos humanos, la acción humanitaria y la construcción de paz. Este proceso de discernimiento estuvo guiado por preguntas que pusieron en diálogo la tradición espiritual ignaciana con categorías propias de las ciencias sociales, como el conflicto armado colombiano, la justicia transicional, la verdad como bien público, la reparación integral a las víctimas y los procesos de resistencia y afrontamiento del dolor vividos por personas y comunidades afectadas por la guerra.
El diálogo permitió evidenciar cómo la voluntad de Dios se manifiesta en acontecimientos concretos que orientan las decisiones de vida, el servicio y la vocación por la paz de quienes han respondido a ese llamado. Fue especialmente significativo reconocer que el seguimiento de Jesús y la búsqueda de una vida en la gracia de Dios no transcurren al margen de la realidad, sino que están profundamente atravesados por una lectura crítica del contexto. Es precisamente esa mirada creyente sobre la historia la que conduce a optar por la paz, a escuchar el clamor de las personas empobrecidas y víctimas de la violencia, y a sentirse convocados a participar en una misión de reconciliación y justicia.
Esta conversación permitió comprender que la construcción de paz constituye un horizonte profundamente espiritual, pero también ético, político y social. La reivindicación del derecho a la paz debe vivirse desde la esperanza, sin desconocer la complejidad de los desafíos que implica. En un contexto como el colombiano, la paz supone un trabajo interior orientado a mantenerse en la elección por el otro, por tu hermano. Es un ejercicio permanente de descentramiento, de reconocerse en el dolor del otro, comprender las dinámicas de la violencia y resignificar las memorias individuales y colectivas. Estas son condiciones indispensables para proyectar un futuro compartido. Solo una memoria que integra el dolor, la verdad y la esperanza puede abrir caminos hacia una reconciliación, la paz y la no repetición.
LabORATORIO: Resonancia Compasiva Sonora, Simposio sobre espiritualidad y juventudes 2026.
Cuando el sufrimiento y el fracaso no son el final: una mirada desde la experiencia de san Ignacio de Loyola
Cartografías Ignacianas I - Una mirada autobiográfica de Ignacio: "…de tanto bien recibido..." (EE 233). De izquierda a derecha: P.
Hay momentos en la vida en los que experimentamos situaciones que parecen derrumbar nuestros planes: la pérdida de un trabajo, el final de una relación, un proyecto que no resulta como esperábamos o una enfermedad inesperada. En esos momentos es fácil pensar que hemos fracasado y el sufrimiento puede hacernos creer que todo ha perdido sentido. La vida de San Ignacio de Loyola nos invita a descubrir que, muchas veces, aquello que experimentamos como una derrota puede convertirse en el comienzo de una profunda transformación y en una oportunidad para reconocer cuáles son los deseos más auténticos de nuestro corazón. Aunque en la Autobiografía de san Ignacio aparecen muy pocas veces la palabra sufrimiento y nunca la palabra fracaso, es probable que haya sentido estas emociones en diferentes etapas de su vida. Uno de los momentos en que quizá las experimentó con mayor intensidad, fue en la Batalla de Pamplona, que le dejó una herida que marcó un antes y un después en su historia. Más que una derrota militar, significó el derrumbe de sus deseos de prestigio, honor y reconocimiento, junto con ellos quedaron heridos su orgullo y la imagen que tenía de sí mismo. Para un hombre acostumbrado a su autonomía, el ser atendido por quienes habían sido sus enemigos "… tratándolo cortes y amigablemente…" (Autobiografía, n. 2) debió de ser una experiencia confrontadora y en ese momento no comprendió el significado de lo que estaba viviendo, lo entendería mucho después, así como ocurre con frecuencia en nuestra propia historia, el sentido de los
Jonathan Marín, SJ, Paula Gamboa, Mario Montemayor, SJ, Hna. Loly Fernández, Oscar Duarte, SJ, Laura Rodríguez.
acontecimientos solo se revela con el paso del tiempo. Durante su convalecencia sus deseos fueron cambiando, particularmente después de leer la vida de Cristo y la de los santos, lecturas que despertaron en él nuevas mociones y le permitieron descubrir que existía otra manera de vivir. Poco a poco reconoció que su verdadera plenitud no consistía en buscar la propia gloria, sino en responder al proyecto que Dios tenía para él. Esa nueva mirada le permitió afrontar otras dificultades, como no poder permanecer en Jerusalén o ser encarcelado por no contar con formación teológica, así lo que antes podía ser considerado como fracaso, en él se convirtió en una oportunidad para discernir el camino que Dios le mostraba.
Pero ¿cómo evitar que el sufrimiento y el fracaso tengan la última palabra en nuestra vida? No existe una única respuesta, porque cada persona vive el dolor de manera diferente. Aún así, hay algunas actitudes de San Ignacio que pueden ayudarnos a atravesar esos momentos. La primera actitud es reconocer la propia fragilidad: Ignacio nos muestra que el camino de transformación comienza al reconocer la propia fragilidad. Tras la herida de Pamplona, tuvo que aceptar el límite de su cuerpo y el fracaso de sus proyectos, experiencia que lo llevó a mirarse con humildad. Desde esa vulnerabilidad pudo descubrir qué deseos seguían dando vida a su corazón y cuáles necesitaban ser transformados. Así, el reconocimiento de la propia fragilidad se convirtió en el primer paso hacia la sanación y en el inicio de un nuevo proyecto de vida orientado por Dios. Ese reconocimiento también nos permite preguntarnos qué deseos permanecen vivos en medio del sufrimiento y cuáles necesitan ser transformados.
La segunda actitud es aceptar que necesitamos de los demás: Pedir ayuda no es un signo de debilidad, el acompañamiento de la familia, los amigos, un profesional de la salud mental o un acompañante espiritual puede hacer mucho más llevadero el camino. Ignacio también necesitó ser cuidado, acompañado y comprendió que su misión no consistía en caminar solo. En ese acompañamiento, los deseos pueden ser escuchados, discernidos y orientados hacia aquello que verdaderamente conduce a una vida plena.
La tercera actitud es abrirse a la acción de Dios: Cuando Dios ocupa el centro de la vida, el sufrimiento y el fracaso no desaparecen, por el contrario, adquieren un significado distinto. La confianza deja de apoyarse únicamente en las propias capacidades y se fundamenta en la certeza de que Dios continúa actuando incluso en medio de nuestros dolores y fracasos. La experiencia de san Ignacio refleja con claridad esta transformación, el poner a Dios en el centro de su vida, hizo que su confianza dejara de apoyarse en sus propios logros para descansar en la acción de Dios, quien fue clarificando sus deseos y orientándolos hacia la misión para la que verdaderamente estaba llamado.
La vida de san Ignacio nos recuerda que incluso las experiencias que generan mas dolor y sufrimiento pueden convertirse en una escuela de crecimiento. Cuando acogemos nuestra historia con sus luces y sus sombras, descubrimos que las heridas no necesariamente nos destruyen; muchas veces son ellas las que abren el camino hacia una vida más auténtica, más libre y con un sentido más profundo, donde los deseos superficiales pueden dar paso al deseo más profundo de amar, servir y responder con libertad a la llamada de Dios.
1Cartografía
Hna. Dinelly Quintana Herrera, ECR Esclava de Cristo Rey
Los invito para que leamos el numeral 106 de los Ejercicios Espirituales “El primer punto es ver las personas, las unas y las otras; y primero las de la haz de la tierra, en tanta diversidad, así en trajes como en gestos: unos blancos y otros negros, unos en paz y otros en guerra, unos llorando y otros riendo, unos sanos, otros enfermos, unos nasciendo y otros muriendo, etcétera”, después cierren los ojos por un momento y actualicemos este extracto que no deja de ser vigente en nuestros ambientes.
A partir de mis 10 años fui testigo de una cruda y dolorosa realidad en nuestra querida Colombia, un contexto de violencia, dolor y desplazamiento llegó a mi querido pueblo San Rafael, Antioquia, región embalses.
La redención de la Trinidad llegó a mi vida, a través de un proyecto llamado Nuestra Opción: ¡La vida! (NOV), cuyo objetivo principal era prevenir el reclutamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) por grupos armados legales e ilegales; brindando herramientas para construir proyectos de vida; desde el acompañamiento psicosocial, formación en liderazgo y proyectos productivos, basados en la economía del lugar. Ejecutado por PRODEPAZ. En San Rafael y otros pueblos más.
En este ir y venir por las 55 veredas, en ese acompañar la parte urbana todo ese dolor, todas esas consecuencias de la violencia: huérfanos viudos, viudas, madre sin hijos, gente desanimada desconsolada, llena de miedos, desplazamientos, surge en mí el deseo de llegar a más gente, no solamente de San Rafael, San Carlos, Granada, Guatapé y El Peñol.
Un día cualquiera en una actividad realizando la propuesta dentro de esta formación en NOV nos pidieron elaborar nuestro propio proyecto de vida. Una pregunta directa, fuerte que resonó mucho dentro de mi ser; ¿desde qué estado de vida deseo seguir sirviendo a mi comunidad?; desde la vida religiosa, vida matrimonial vida laical. Pregunta que me interpeló muchísimo y me remontó aquellos 11 años cuando estando en la Infancia Misionera, le dije a una religiosa; la Hna. Ruby: “Yo me quiero vestir como usted”, para “tratar con tanto amor a los niños y personas como usted lo hace”.
Elaborando la parte escrita de mi proyecto de vida y al releer mi historia a la luz de todo lo que había acontecido en esa época de violencia y desgarre social le daba gracias a Dios porque: a pesar de todo permanecía el deseo vivo de seguir sirviendo a la comunidad.
Más adelante, la enfermedad y la muerte de mi papá sería un hito muy importante dentro de este proceso de elección que debía hacer. Al escuchar en la Iglesia durante sus exequias, que la gente comentaba todo lo bueno que había sido y había hecho en el pueblo. Yo me preguntaba:
¿si él pudo ayudar tanto desde su discapacidad? ¿Por qué yo no? Si estoy sana, y al igual que él tengo muchos dones y talentos y este deseo de seguir sirviendo a mi comunidad...
2. Muchas veces pensamos que la libertad está en hacer más cosas, en acumular proyectos. Pero descubrí que, al renunciar a este gran proyecto que me llenaba, a mi Nuestra Opción: ¡La vida!, lo que gané fue un espacio interior para escuchar las mociones que son el lenguaje de Dios y estar más disponible para los demás.
La libertad no es llenar la agenda, sino abrir el corazón, no es acumular proyectos, sino llenarme el corazón de rostros, de personas, de historias y de esta forma; acompañar y permanecer en ese amor y servicio.
En mi vocación a la vida consagrada, hallé dos cosas: la primera, Contemplar al Abbá Misericordioso de Jesús y la segunda el gozo de construir una comunidad fraterna y desde allí llegar a más gente, a otras realidades. No solo a víctimas de la violencia, sino a otras personas que necesitan de mi amor y de mi servicio
3. Por supuesto que el cansancio llega porque soy humana. Sin embargo, en medio del cansancio cotidiano, la consolación ignaciana se manifiesta a través de:
A. La trascendencia que le doy a todo lo que hago.
B. La oración encarnada a mí aquí y ahora.
C. “Gastar” invertir mi tiempo en mi comunidad religiosa.
D. Ver los frutos de la entrega en la alegría de las personas, ya sea en la misión, en la casa de retiros, en el colegio.
La consolación Ignaciana se siente como un susurro de paz. Es verdad que no quita el cansancio mágicamente. No quita el esfuerzo, pero sí me regala alegría interior y sentido para seguir caminando, continuar viviendo mi principio y fundamento. MI MAS. (Mas Amor y Servicio)
4. ¡¡Claro!! elegir lo mejor siempre va implicarme soltar. En mi historia, tuve que *dejar en la orilla* la comodidad de no arriesgarme a lo desconocido, para sostener la decisión de comprometerme con lo que realmente me da vida en mi consagración religiosa. Y esa renuncia durante estos 16 años de ECR ha sido una inmensa ganancia.
5. Frase que les quiero regalar:
El deseo que hoy parece inalcanzable, tonto, mañana puede ser la tierra firme donde florezcan tus sueños hechos realidad.
Jean Nicolás Acevedo Loaiza
Pasto – Comunidad Juvenil Jesuita de la Casa de Ejercicios San Ignacio
La experiencia del Simposio me ha parecido muy fructífera porque me ha permitido reconocer los movimientos de mi corazón y los deseos hacia donde me quiero mover. En ese sentido, me llevo el aprendizaje de descubrir que el amor que verdaderamente siento viene de Dios y que lo que está moviendo mi vida es realmente su voluntad, que habla a mi corazón.
El deseo que hoy queda en mi corazón es dejarme mover por Dios, porque me di cuenta de que estaba poniendo mis propios intereses por encima de lo que Él quería para mí. Este Simposio me ayudó a comprender que necesito confiar plenamente en lo que Él quiere para mi vida.
Marla Guarín Colaboradora con las Apostolinas
El Simposio me ha parecido muy interesante porque me ha permitido encontrarme con rostros de diferentes regiones y vivir una experiencia verdaderamente intergeneracional. Creo que uno de sus mayores aciertos es descentralizar la experiencia, tejiendo conocimientos y saberes desde otras voces y otros
territorios, especialmente desde las voces jóvenes, que hoy también tienen mucho que decir y aportar.
Lo que más destaco son estos espacios que nos desacomodan. Más que reafirmar el carisma del que hacemos parte, nos invitan a salir de lo que ya creemos saber para dejarnos cuestionar y movilizar por otros.
Me llevo también la importancia de seguir visibilizando espacios donde podamos mirarnos a la cara, reconocernos como parte de un mismo cuerpo apostólico y descubrir que todos estamos llamados a ser portadores de vida. Así como nosotros podemos ser fuente para otros, también los otros se convierten en fuente de vida para nosotros en esta construcción colectiva.
P. José Roberto Arango, SJ CIRE Antioquia
El Simposio para mí ha sido muy bonito. Siendo el Año de las Juventudes, me parece excelente que haya sido organizado por jóvenes: por los jesuitas del equipo del CIRE y por muchos otros jóvenes laicos que han hecho posible este encuentro.
Me ha gustado que tenga una dinámica más adaptada a los jóvenes, con testimonios muy comprometidos con las realidades del país y unos LabORATORIOS que, desde diferentes temáticas, ayudan a crecer espiritual y humanamente. Me parece un evento muy importante para la Provincia, porque fortalece el trabajo con las juventudes y anima a seguir creando espacios como este.
El mensaje que diría es algo que yo mismo he sentido y es que es necesario una gran apertura a la sensibilidad juvenil, porque de pronto tendemos muy fácilmente a juzgar, a etiquetar, a menospreciar ciertas prácticas o ciertos gustos juveniles. Y yo creo que ahí Dios también está actuando y hay que abrirse a eso.
Edna Sarai Sábogal Bermúdez Coordinadora de la Casa Pastoral Nuestra Señora del Camino
El Simposio ha sido una experiencia maravillosa. Estar en los procesos de la Compañía de Jesús siempre me ayuda a fortalecer mi vida espiritual y mi relación con Dios. Me llevo especialmente el LabORATORIO de Biodanza, porque aprendí que también se puede orar desde el cuerpo y sentir la presencia de Dios a través del movimiento y la danza.
Creo que las juventudes son las que mueven el mundo. Nosotros podemos compartir con ellas nuestras experiencias de vida y, como dice san Ignacio, "encender fuegos que encienden otros fuegos". Pero son los jóvenes, con su vitalidad y su fuerza, quienes también van marcando el camino hacia un futuro más esperanzador y diferente.
Cartografías Ignacianas II - Deseos, opciones y decisiones: "...para que yo enteramente reconociendo, pueda en todo amar y servir..." (EE 233). De izquierda a derecha Hna. Dinelly Quintana Herrera, Natalia Cabeza, Paula Gamboa, Stefany Herrera.
Participantes del Simposio sobre espiritualidad y juventudes, 2026.
LabORATORIO: “Dejarse mirar: arte, deseo y contemplación” - Iglesia San Ignacio. Simposio sobre espiritualidad y juventudes 2026.
espiritualidad y juventudes,
Con ocasión del XXVI Simposio de Espiritualidad Ignaciana y Juventudes, el CIRE presenta una nueva publicación del P. Juan Ochagavía, SJ. Este libro es sencillo para el autor, pero fundamental para sus lectores, en especial para los jesuitas. Su lectura aviva la fogata de la Iglesia y de la misma Compañía en tiempos de una crisis inédita.
La obra nos recoloca en Cristo y en el deseo de su Padre de llevar a la creación a la plenitud que quiso darle cuando la pensó. Solo de esta experiencia puede conseguirse la reforma de la Iglesia, indispensable hoy como en el siglo XVI. El P. Juan Ochagavía, SJ. (1928–2026), fue un jesuita chileno, teólogo y acompañante espiritual, reconocido por su aporte a la espiritualidad ignaciana y a la formación de generaciones de laicos y jesuitas. La publicación ya se encuentra disponible en preventa. Invitamos a todas las personas interesadas a realizar su preorden y conocer esta valiosa obra
Clausura Simposio sobre
2026.
Reestructuración apostólica
del CIRE 2026 - 2029
Un proceso de discernimiento organizacional al servicio de la misión
Silvana Rubiano Comunicadora Centro Ignaciano de Reflexión y
Espiritualidad
Equipo CIRE Ampliado 2026.
El 26 de julio se llevó a cabo, por segunda vez consecutiva, el Encuentro Nacional de CIRE Ampliado en Bogotá. En el marco de este encuentro, representantes de las distintas regiones del país dialogaron y aportaron al proceso de reestructuración apostólica que orientará el caminar institucional durante los próximos años. También se compartieron experiencias que evidencian cómo esta labor ya se viene consolidando en diferentes territorios gracias al trabajo articulado entre obras de la Compañía de Jesús, comunidades y aliados que comparten el deseo de servir.
La reestructuración apostólica surge como respuesta al deseo de fortalecer la misión frente a los desafíos actuales de la Iglesia y de la sociedad. Más que una reorganización institucional, busca clarificar sus prioridades y proyectar un modo de proceder que permita servir con mayor profundidad y articulación en las distintas regiones..
Para ello, se emprendió un proceso de discernimiento inspirado en la tradición espiritual ignaciana. Como en los Ejercicios Espirituales, el punto de partida no fue preguntarse cómo hacer las cosas, sino para qué existe hoy el CIRE y cómo está llamado a responder a los desafíos de nuestro tiempo. Este camino permitió examinar la misión, la visión y los objetivos institucionales, reconociendo que la obra ha vivido una permanente renovación apostólica y que, en un contexto marcado por nuevas realidades sociales, culturales y espirituales, sigue siendo necesario volver a las fuentes para identificar los caminos desde los cuales puede continuar mostrando el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales, el discernimiento (personal y apostólico) y el acompañamiento espiritual.
Como fruto de este discernimiento se definieron cuatro grandes objetivos estratégicos que orientarán nuestro trabajo durante los próximos años.
El primero busca fortalecer el apostolado de los Ejercicios Espirituales y el acompañamiento, acercando esta experiencia a nuevas poblaciones y fortaleciendo el acompañamiento. El segundo impulsa la formación y la reflexión para mantener viva la Espiritualidad Ignaciana como fuente de renovación personal, comunitaria, apostólica y social.
El tercer objetivo, centrado en la apuesta regional y uno de los ejes principales del encuentro, busca consolidar un CIRE abierto, cercano y profundamente enraizado en las regiones de la Provincia, fortaleciendo un modo de proceder más sinodal y colaborativo. Desde esta perspectiva cobra aún más fuerza el sueño compartido del CIRE que soñamos: una red de personas, comunidades e instituciones que, desde distintos territorios y vocaciones, ponen sus dones al servicio del Reino. Finalmente, el cuarto objetivo reconoce el papel estratégico de las comunicaciones y la pastoral digital como espacios privilegiados para la evangelización.
El desafío ahora será seguir haciendo realidad el CIRE que soñamos, dejándonos guiar por el Espíritu para seguir sirviendo con generosidad, de manera que la espiritualidad ignaciana siga siendo fuente de esperanza, discernimiento y reconciliación.
Sara Arbeláez Pineda Medellín, Antioquia. Egresada del Colegio San Ignacio y acompañante de los procesos de la Comunidad de Egresados.
El Encuentro de CIRE Ampliado, me pareció muy enriquecedor porque me permitió conocer mucho más sobre el CIRE, sus objetivos y lo que busca como red. Además, fue una oportunidad para articularnos con personas que llevan una trayectoria muy amplia y de quienes podemos aprender muchísimo. Encontrarme con personas de distintos territorios significa ampliar la mirada y enriquecer nuestras propias experiencias.
Creo que estos espacios son fundamentales porque permiten que la espiritualidad ignaciana permanezca en el tiempo y llegue a muchas más personas. Mi deseo es seguir formándome y aprendiendo para poder acompañar, desde el amor y la luz de Dios, a todas las personas que iré encontrando en el camino y aportar algo valioso a sus vidas.
Ana Sofía
Pasto, Nariño. Pertenece a la Casa de Ejercicios San Ignacio y hace parte de la Comunidad Juvenil Jesuita.
Fue una experiencia muy enriquecedora y gratificante. Me siento profundamente agradecida y bendecida por haber podido vivir este encuentro, que me llevo en el corazón para seguir compartiéndolo en mi territorio. Me encontré con un ambiente muy acogedor, lleno de fraternidad y calidez, y descubrí personas que comparten un mismo propósito y el deseo de seguir construyendo juntos.
Estos espacios nos permiten conocer otros contextos y descubrir que nos une el mismo deseo de servir y ayudar a los demás. Especialmente en este Año de las Juventudes, es muy esperanzador reconocer que los jóvenes podemos transformar nuestro país y seguir el legado de San Ignacio desde el servicio y el amor. El
principal deseo que nace en mí es llevar este conocimiento a mi comunidad, animar a más personas a participar y hacer posible que más jóvenes vivan experiencias como esta.
Leonardo Marulanda
Medellín, Antioquia. Hace parte del CIRE
Antioquia.
Este encuentro del CIRE Ampliado ha sido una experiencia maravillosa. Primero, porque facilita el encuentro y la alegría de compartir con otras personas. Segundo, porque reaviva el ardor apostólico y el deseo de seguir trabajando por este horizonte compartido de reconciliación y la justicia, especialmente en el contexto que vive nuestro país y tercero deja un compromiso muy importante: seguir profundizando en la experiencia de encuentro con el Señor y asumir el desafío de comunicar la experiencia de Dios en medio de tantas realidades y a tantas personas. Por eso doy gracias a Dios, a la vida y al CIRE que sigue posibilitando estos espacios de encuentro y compartir.
Luisa Hernández
Bogotá. Grupo de fraternidad que viene realizando una práctica de oración contemplativa.
Para ser mi primera vez fue una experiencia muy gratificante. Me permitió conocer todo lo que se está haciendo desde el CIRE y descubrir las diferentes iniciativas que nacen en distintas regiones del país y desde diversas maneras de vivir la Espiritualidad Ignaciana.
Salgo profundamente consolada y con muchas ganas de seguir articulando esfuerzos y construyendo nuevas iniciativas junto a las personas y comunidades que participaron en este encuentro. Mi principal deseo es continuar fortaleciendo esta semilla de la oración contemplativa que comenzó hace poco tiempo y que, espero, siga creciendo y dando fruto en cada vez más comunidades.
Recomendado
Retiro Espiritual - CIRE Y CVX
Fecha: del 4 al 6 de septiembre
Acompañan: Ana Lucía Ramírez CVX, Natalia Peláez Natalia Peláez CVX, P. Stivel Toloza, SJ CIRE
Lugar: Calle 65 #52-80, Bogotá
Ejercicios Espirituales 8 días – Para quienes los viven por primera vez
Fecha: del 11 al 18 de octubre
Lugar: Casa de Encuentros Pastorales Santa María del Lago (Chinauta)
Peregrinación al Santuario de las Lajas
Fecha: del 14 al 18 de octubre
Acompaña: P. Carlos Franco Revelo, SJ
Invita la Red Mundial de Oración del Papa en Colombia
Ejercicios de mes
Fecha: del 2 de noviembre al 4 de diciembre
Acompaña: P. Mauricio Rojas, SJ
Lugar: Casa de Ejercicios Espirituales Villasunción (Bucaramanga, Santander)
Los esperamos el 2 de noviembre antes de las 5:00 p. m. y finalizamos el 4 de diciembre después del desayuno.
Ejercicios Espirituales de Provincia
Fecha: del 13 al 21 de noviembre
Lugar: Casa de Encuentros Pastorales Santa María del Lago En Chinauta
Acompaña: Christopher Staab, SJ (USA)
La experiencia inicia el 13 de noviembre después del almuerzo y finaliza el 21 de noviembre después del almuerzo.
Informes e inscripciones: www.cire.org.co - 322 256 3207
CConstruir puentes: un corazón sacerdotal moldeado en el servicio
Rafael Tole, SJ Director Centro Pastoral San Francisco Javier
ontemplar el don del sacerdocio recibido es, antes que nada, reconocer una expresión desbordante del amor y la misericordia de Dios. Porque sé de qué barro estoy hecho. Sé de mis limitaciones y mis fragilidades, y aun así me abruma pensar que el Señor se haya fijado en mí para confiarme este ministerio de apacentar y pastorear a su rebaño. Me siento un hombre privilegiado sabiendo que no merezco semejante regalo. Por eso, asumo este paso con un respetuoso temor reverencial que me invita, día a día, a buscar en todo amar y servir, tal y como nos enseñó San Ignacio. Mi mayor deseo está, por tanto, en permanecer cerca de la gente, caminar a su lado con empatía, ayudarla a descubrir la belleza de ser discípulos de Jesús.
Aquel 18 de julio, en la Catedral de Garzón, lo viví desde una gratitud hondísima. Fue un día ajetreado, marcado por las carreras propias de la logística, las coordinaciones de última hora y la acogida a los hermanos jesuitas y amigos que viajaron desde diferentes lugares. No fue fácil, pero de alguna manera fue posible manejarlo. Y, sin embargo, en ningún momento sentí el corazón tenso, ni mucho menos arrepentido.
Todo lo contrario: la jornada fue intensa pero bonita, y todavía hoy sigo tratando de entender la magnitud de lo que Dios obró esa tarde, agradeciendo por la carita de ponqué que coloco cada vez que presido la eucaristía. Fueron muchos los elementos que se dieron, por gracia de Dios, para que ese sábado todo transcurriera como transcurrió; para que todas las personas que me acompañaron vivieran una grandiosa experiencia también.
Guardo, además, una devoción especial por la ordenación misma debido a la liturgia impecable, el impresionante coro del Seminario Mayor, la sencillez y belleza de la decoración de la Catedral y la cantidad de personas que estuvieron presentes. Ha sido tal el impacto espiritual de lo vivido que sigo, estos días, orando con el video de la transmisión en línea, dejando que esa gracia siga resonando en mi vida cotidiana.
Al mirar el camino recorrido para llegar a ese momento, lo que más agradezco es la presencia de tantas personas que han sido canal de bendición y soporte en mi vida, de manera muy especial a mi familia a lo largo de mis trece años de formación y a la Compañía de Jesús. Agradezco con todo el corazón a los jesuitas que han sido mis compañeros de comunidad y mis formadores, de quienes he aprendido el valor del discernimiento y la fraternidad en lo cotidiano. Agradezco cada etapa de estudio, cada apostolado, cada acción social realizada; en cada una de esas experiencias he podido palpar el amor y la misericordia de Dios, una vivencia que transforma el alma y me lanza, día a día, a servir. Honro también la memoria de los jesuitas y pastores que ya celebran desde la liturgia del cielo, la lealtad de mis amigos, las oraciones silenciosas de tanta gente.
En estos años de formación hay dos experiencias que moldearon particularmente mi sensibilidad sacerdotal. Por un lado, durante el Magisterio, el encuentro constante con los jóvenes en sus búsquedas más profundas de sentido. Ahí sentí la llamada urgente a acompañarlos en esos momentos donde se descubre a qué estamos llamados: a vivir, a servir, a ser felices de verdad. Por otro lado, la vivencia en Belo Horizonte, Brasil, caminando con las personas en situación de calle. La sociedad puede ser cruel con quienes terminan en esa realidad. Pero haber rezado un Vía Crucis con ellos en las calles del centro de esa ciudad, una Semana Santa, me dejó marcado para siempre. En ellos vi a los nuevos crucificados, a los que muchas veces tememos o llamamos "desechables", olvidando la dignidad inmensa que Dios ha puesto en sus vidas.
Esa vocación al servicio y a la fraternidad también hunde sus raíces en mi historia como Scout. De la mística Scout aprendí a estar "siempre listo" para ayudar sin mirar a quién, entendiendo que lo que se aprende vale de verdad cuando se entrega con gratuidad. Y el "sentido de manada" que viví desde pequeño moldeó mi deseo de hacer comunidad, de buscar siempre el bien común, aquello que nos ayuda a salir adelante como cuerpo. Todo lo anterior me lleva a terminar de asumir la misión en la Pontificia Universidad Javeriana, en el
Centro Pastoral San Francisco Javier, encarnando ese mismo aprendizaje. "Construir puentes" no es para mí una metáfora vacía. Es el compromiso de salir a dialogar, explorar, arriesgar, crear, identificando las necesidades mutuas y realizando la vocación de la universidad en medio de nuestra comunidad educativa. Nos corresponde, como recuerda el Papa León XIV en Magnífica Humanitas, no cansarnos de velar por la dignidad humana, asegurando que cada espacio de formación y pastoral potencie lo más noble del corazón de las personas.
A mis hermanos escolares en formación, a mis compañeros jesuitas y a toda la Provincia, quisiera compartirles una convicción que me sostiene: realmente vale la pena confiar. Confiar en los demás, confiar en uno mismo, confiar en Dios. A veces da miedo abrir el corazón, sentirse expuesto o vulnerable ante la posibilidad de ser lastimado. Pero la certeza del Evangelio es que Dios nunca defrauda, siempre nos sostiene. Como nos insistía el Papa Francisco: no nos dejemos robar la esperanza.
Agradezco infinitamente que la Providencia haya permitido esta ordenación en mi pueblo natal. Ver reunidos en la Catedral de Garzón al clero diocesano, a los Misioneros Ardorinos, a los Franciscanos Renovados, a las hermanas Clarisas, Camilas y de la Presentación, entre otras; a mi amada familia Tole y Abella, a mi parroquia de infancia, al equipo del Centro Pastoral de la Javeriana y a tantas amistades, fue experimentar la belleza de una sola mesa compartida. Con el corazón en consolación y la mirada puesta en el Reino, sigo adelante, pidiéndoles que no dejen de rezar por mí, para que este ministerio sea siempre un puente transparente de la ternura de Dios.
Profesión de Fe Diácono Rafael
Mons. Jaime Alberto Cabrera Arcos, obispo de Garzón
Capilla del Seminario Mayor María Inmaculada de Garzón 17 de julio de 2026
Hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios nos habla del tiempo, pero no simplemente del tiempo que pasa, sino del tiempo como un regalo de Dios. En la primera lectura encontramos a Ezequías viviendo uno de los momentos más difíciles de su vida.
El profeta Isaías le anuncia que su existencia está llegando al final. Es una noticia dura, de esas que nadie quisiera escuchar. Pero Ezequías no se llena de desesperación; hace lo que un creyente sabe hacer cuando todo parece perdido: vuelve su corazón hacia Dios. Y su oración es profundamente hermosa: "Señor, acuérdate que he caminado en tu presencia con un corazón sincero y que he procurado hacer tu voluntad".
No es la oración de quien se cree perfecto; es la oración de quien sabe que, con sus luchas y limitaciones, ha querido vivir de cara a Dios. Y el Señor escucha sus lágrimas, escucha su oración y le concede un nuevo tiempo. Así es Dios: siempre está dispuesto a abrir un camino de esperanza para quien vuelve a Él con un corazón humilde.
Hoy esa Palabra tiene un significado muy especial para nuestro querido diácono Rafael. También él está comenzando un tiempo nuevo. No porque mañana todo vaya a ser distinto de un momento para otro, sino porque el Señor le regala una misión nueva: configurarse cada vez más con Cristo, el Buen Pastor.
El sacerdocio no es un premio por haber hecho bien las cosas, ni un reconocimiento a las cualidades de una persona. El sacerdocio es, ante todo, una gracia inmerecida, un don que Dios entrega para el servicio de su pueblo.
Por eso, querido Rafael, lo más importante será conservar siempre ese corazón sincero con el que un día respondiste al llamado del Señor. Ese corazón será el que sostenga tu ministerio cuando lleguen las alegrías, pero también cuando aparezcan el cansancio, las dificultades o las pruebas.
El Evangelio nos ayuda a entender cómo debemos vivir ese tiempo que Dios nos concede. Jesús responde a quienes lo critican porque sus discípulos no cumplen ciertas prácticas como ellos esperaban. Y les recuerda algo fundamental: Él es el Señor del sábado. Es decir, Él está por encima de cualquier interpretación estrecha de la ley.
También nosotros podemos caer en extremos que no ayudan a la vida de la Iglesia. A veces pensamos que todo debe cambiar y terminamos adaptando el Evangelio al mundo. Otras veces creemos que nada puede cambiar y corremos el riesgo de confundir la fidelidad con la rigidez.
Ninguno de esos extremos es el camino de Cristo. El verdadero discípulo mantiene la mirada puesta en el Señor, escucha a la Iglesia, discierne los signos de los tiempos y busca siempre anunciar el mismo Evangelio con un lenguaje que pueda tocar el corazón de las personas de hoy.
Querido Rafael, ese será uno de los desafíos más hermosos de tu sacerdocio. No anunciarte a ti mismo, sino anunciar siempre a Jesucristo. No dejarte llevar por ideologías, sensibilidades o modas pasajeras, sino por el Evangelio.
Que cada Eucaristía que celebres, cada confesión que escuches, cada enfermo que visites, cada homilía que prediques y cada persona que acompañes puedan descubrir, a través de tu ministerio, el rostro misericordioso del Señor. Ese será siempre el mejor criterio para un sacerdote: hacer visible a Cristo y nunca buscar protagonismo para sí mismo.
Y esta Palabra también nos interpela a todos nosotros. Más que preocuparnos por cuánto tiempo vamos a vivir, deberíamos preguntarnos cómo estamos viviendo el tiempo que Dios ya nos ha regalado. Cada día es una oportunidad para amar más, para perdonar, para servir, para volver al Señor si nos hemos alejado.
Nadie sabe cuánto marcará el reloj de su vida, pero sí sabemos que cada día puede convertirse en un paso más hacia la santidad si lo vivimos de la mano de Dios.
Pidámosle entonces al Señor que acompañe a nuestro querido Rafael en esta nueva etapa, que comienza con su renuncia al mal y su profunda adhesión a las verdades de fe. Que san Ignacio de Loyola le enseñe a buscar siempre la mayor gloria de Dios; que san Pedro Claver y san Francisco Javier le contagien el ardor misionero y el amor preferencial por los pobres; y que María Santísima, Reina de los Apóstoles, lo cubra con su ternura de Madre y lo sostenga en la fidelidad todos los días de su vida sacerdotal.
Que viva Cristo rey! como lo decía el beato José Ramón Pro y que Cristo sea siempre el centro de tu ministerio, la razón de tu entrega y la alegría de tu corazón.
Homilía Ordenación Sacerdotal de Rafael
Antonio Tole Abella, SJ
Mons. Jaime Alberto Cabrera Arcos, obispo de Garzón
Catedral San Miguel Arcángel de Garzón
18 de julio de 2026
Hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios que hoy hemos escuchado parece haber sido escogida especialmente para esta celebración. No solo ilumina este domingo, sino también el paso tan importante que, dentro de unos momentos, dará nuestro hermano Rafael al recibir el sacerdocio.
Mientras escuchaba las lecturas, me surgía una pregunta muy sencilla: ¿qué clase de sacerdote necesita hoy la Iglesia?, ¿cómo está llamado a vivir un sacerdote en el siglo XXI? Y la respuesta no nace de nuestras ideas ni de las expectativas de la gente; la respuesta nos la ofrece la misma Palabra de Dios.
La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, nos presenta un rasgo muy hermoso de Dios. Nos habla de un Dios que es fuerte, pero que manifiesta su fuerza a través de la justicia y de la misericordia. Hay una frase que me llamó especialmente la atención: «el justo debe ser humano».
Parece una expresión muy sencilla, pero dice muchísimo sobre el sacerdocio. A veces existe la imagen de que el sacerdote debe ser alguien distante, casi perfecto, como si la ordenación lo colocara por encima de los demás. Sin embargo, sucede exactamente lo contrario.
Cuanto más sacerdote es alguien, más profundamente humano está llamado a ser. Solo quien conoce sus propias luchas puede comprender las luchas de los demás; solo quien ha experimentado la fragilidad sabe acercarse con delicadeza al que ha caído; solo quien necesita cada día la misericordia de Dios puede anunciarla con autenticidad.
Por eso, querido Rafael, el sacerdocio no te aparta de la gente; te acerca todavía más a ella. El pueblo de Dios no espera encontrar en ti a un hombre sin defectos. Espera encontrar un hermano, un pastor cercano, alguien que sepa escuchar antes que hablar, comprender antes que juzgar y caminar al lado de las personas en sus alegrías y también en sus heridas.
La misma lectura nos recuerda además que los hijos de Dios viven siempre abiertos a la conversión, porque saben que el Señor nunca se cansa de ofrecer una nueva oportunidad. Esa también es una enseñanza para todo sacerdote. Uno nunca deja de convertirse. Nunca deja de pedir perdón. Nunca deja de comenzar de nuevo.
Quien sabe ponerse de rodillas delante de Dios para reconocer su propia pobreza podrá después ayudar a otros a levantarse. Quien ha experimentado el perdón de Dios será capaz de ofrecer ese mismo perdón con humildad y con misericordia.
El salmo ha puesto en nuestros labios una oración que resume maravillosamente esta experiencia: «Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con quien te invoca.» Pienso que una de las misiones más hermosas del sacerdote consiste precisamente en hacer visible ese rostro misericordioso de Dios.
No solamente cuando predica, sino también en la manera como recibe a las personas, en la paciencia con quien llega herido, en el tiempo que dedica a escuchar, en la delicadeza con la que acompaña a una familia que sufre o celebra los sacramentos. Hay personas que descubrirán quién es Dios por la forma en que un sacerdote las trate. Y eso es una responsabilidad enorme, pero también un privilegio inmenso.
En la carta de san Pablo a los Romanos, recordamos una verdad que cambia completamente nuestra manera de entender el ministerio: «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad.» No dice que venga en ayuda de nuestra fortaleza, sino precisamente de nuestra debilidad.
Nadie recibe el sacerdocio porque sea perfecto. Somos ordenados para dejarnos conducir cada día por el Espíritu Santo. Sin Él podemos organizar muchas actividades, preparar proyectos y llenar la agenda de compromisos, pero corremos el riesgo de que todo termine siendo solo trabajo.
Cuando el Espíritu conduce la vida de un sacerdote, en cambio, todo adquiere un sentido distinto. La pastoral deja de ser una tarea y se convierte en misión; los encuentros dejan de ser reuniones y se transforman en espacios donde Dios actúa.
Cuando el Espíritu conduce la vida de un sacerdote, en cambio, todo adquiere un sentido distinto. La pastoral deja de ser una tarea y se convierte en misión
Por eso quisiera pedirte hoy, Rafael, que nunca dejes de invocar al Espíritu Santo. Hazlo cuando prepares una homilía y cuando no encuentres las palabras; cuando celebres la Eucaristía; cuando acompañes a una familia en el dolor; cuando escuches una confesión; cuando tengas que tomar decisiones difíciles o cuando aparezcan el cansancio y las dudas. Déjate conducir por Él, porque solo el Espíritu conoce verdaderamente el corazón de las personas y solo Él puede enseñarte a ser el pastor que la Iglesia necesita.
Llegamos finalmente al Evangelio, y me parece que aquí encontramos uno de los retratos más actuales del sacerdote que necesita nuestro tiempo. Vivimos con mucha prisa. Queremos soluciones inmediatas. Juzgamos demasiado rápido y, con frecuencia, perdemos la paciencia con quienes piensan distinto o avanzan más despacio que nosotros. En medio de esa realidad, Jesús nos presenta la parábola del trigo y la cizaña.
Lo primero que llama la atención es que el sembrador nunca deja de sembrar buena semilla. Esa debería ser también la actitud permanente del sacerdote: seguir sembrando el bien, aunque el terreno parezca difícil; seguir sembrando esperanza cuando otros siembran desánimo; seguir
sembrando reconciliación cuando alrededor hay división; seguir sembrando el Evangelio incluso cuando los frutos parecen tardar en llegar.
Pero la parábola nos enseña algo todavía más profundo. Los servidores quieren arrancar inmediatamente la cizaña, mientras que el dueño del campo responde con serenidad: «No, esperen». Qué difícil nos resulta hoy esperar. A veces queremos cambiarlo todo de inmediato; otras veces nos aferramos a todo porque siempre se ha hecho así. Jesús propone otro camino: el de los procesos.
También la fe tiene procesos. Las comunidades tienen procesos. Las familias tienen procesos. Cada persona tiene su propio ritmo para encontrarse con Dios. El sacerdote no está llamado a producir resultados rápidos, sino a acompañar con paciencia el crecimiento silencioso de la gracia en el corazón de las personas.
Y precisamente de esa paciencia nace otra cualidad indispensable: el discernimiento. El dueño del campo no renuncia a la cosecha; simplemente sabe esperar el momento oportuno. También el sacerdote necesita aprender ese arte. No basta hacer cosas buenas; hay que aprender a hacerlas cuando Dios las pide y como Dios las quiere. Aquí aparece con toda su riqueza la Espiritualidad Ignaciana.
San Ignacio enseñó a buscar y hallar la voluntad de Dios en todas las cosas para hacer todo Ad maiorem Dei gloriam, para la mayor gloria de Dios. No para alimentar nuestro ego, no para imponer nuestras ideas ni para dejar una obra con nuestro nombre, sino para que Cristo sea conocido, amado y seguido.
Y pienso también en san Francisco Javier, cuya vida resume maravillosamente el espíritu misionero. En una de sus cartas escribió una frase que siempre conmueve: "Dios no me ha dado un corazón para mí, sino para los demás" Qué hermosa manera de entender el sacerdocio. Gastar la vida, entregarla generosamente, dejarse consumir, no por activismo ni por protagonismo, sino por amor a Jesucristo y por amor a su Iglesia.
Jesús termina hablándonos del grano de mostaza, una semilla pequeña que, al crecer, se convierte en un árbol donde los pájaros encuentran refugio. Me parece una imagen preciosa para concluir esta homilía. La semilla no crece para hacerse grande ni para llamar la atención; crece para dar vida, para ofrecer sombra, para convertirse en hogar para otros. Y esa imagen nos recuerda también el sentido más profundo de la vocación en la Compañía de Jesús. Somos compañeros de Jesús, llamados a crecer con Él y como Él, para que nuestra vida no gire sobre nosotros mismos, sino que sea un espacio de encuentro, de comunión y de misión. La Espiritualidad Ignaciana nos enseña precisamente eso: caminar con Cristo para ayudar a otros a caminar con Él, construyendo una Iglesia donde todos puedan encontrar un lugar.
Querido Rafael, que tu sacerdocio crezca como esa semilla de mostaza. Que, con el paso de los años, tus raíces se hundan cada vez más en Cristo y tus ramas se abran cada vez más para acoger a los demás. Que quienes se acerquen a ti encuentren un hombre profundamente humano, un hermano antes que un funcionario, un pastor antes que un administrador.
Que tus palabras devuelvan esperanza, que tu escucha sane heridas, que tu cercanía haga experimentar la misericordia de Dios y que, viviendo el espíritu de san Ignacio, seas siempre un verdadero compañero de Jesús, capaz de reunir, de servir y de ayudar a otros a descubrir que el Señor sigue caminando con su pueblo.
Porque la Iglesia de hoy no necesita sacerdotes perfectos. Necesita sacerdotes profundamente humanos, hombres de misericordia, dóciles al Espíritu Santo, sembradores pacientes del Evangelio, acompañantes de procesos y, como buen hijo de san Ignacio, dispuestos a gastar la vida para la mayor gloria de Dios y al servicio del Reino.
Que la Virgen María, Madre de los Apóstoles, te acompañe siempre con su protección maternal. Y que esta celebración renueve también en todos nosotros, especialmente en quienes un día recibimos este mismo sacramento, la alegría de seguir sirviendo a Cristo y a su Iglesia con un corazón cercano, humilde y lleno de esperanza.
El noviciado concluye, la esperanza continúa
Virgilio Arias Salazar, SJ
El pasado sábado 4 de julio, los tres novicios de segundo año que aún permanecían en Medellín, David Alejandro Castillo Salazar, Francisco Acosta Henao y Jerónimo Mejía Posada, emitieron los votos del bienio en la capilla del Colegio San Ignacio de Medellín. Con esta celebración culminó para ellos la etapa de formación del noviciado y, al mismo tiempo, se cerró la historia del Noviciado San Estanislao de Kostka, después de 53 años de servicio ininterrumpido.
Según el P. Peter-Hans Kolvenbach, el objetivo del noviciado consiste en verificar la vocación a la Compañía mediante el discernimiento de las diversas experiencias de formación y de probación propias de esta etapa inicial. A través de ellas, los novicios se forman y se ponen a prueba; hacen suyo el modo de proceder y la misión apostólica de la Compañía, al tiempo que disciernen la voluntad de Dios en el contexto de una profunda relación personal con Él, acompañados por el Maestro de Novicios.
Este fue el camino recorrido por David Alejandro, Francisco y Jerónimo. Durante dos años intensificaron su amistad con el Señor y vivieron diversas experiencias de probación que les permitieron discernir con mayor claridad su vocación y comprometerse con Él mediante la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.
Con este compromiso, ahora se disponen a continuar su proceso de formación en la Compañía de Jesús. Están llamados a ser signos de contradicción en un mundo que con frecuencia privilegia lo superficial y lo efímero. La profunda experiencia del noviciado los prepara para responder con generosidad a su vocación como consagrados y, al mismo tiempo, recuerda a todo el cuerpo apostólico el compromiso asumido con el Señor. Por ello, también estamos invitados a acompañarlos con nuestra oración mientras continúan este camino de entrega generosa.
El significado de este compromiso queda expresado con claridad en las Normas Complementarias de las Constituciones (143 §1):
Nuestra consagración a Dios por medio de la profesión de los consejos evangélicos, por la que respondemos a la vocación divina, es a un mismo tiempo seguimiento de Cristo pobre, virgen y obediente, y repudio profético de los ídolos que el mundo está siempre dispuesto a adorar: ante todo, el dinero, el placer, la fama y el poderío. Nuestra pobreza, nuestra castidad y nuestra obediencia deben testimoniarlo visible y eficazmente, proclamando la posibilidad evangélica de una comunión entre los hombres que es realización anticipada del Reino de Dios que está por venir.
La emisión de los votos no garantiza, por sí sola, la fidelidad a este compromiso. La profesión religiosa se inscribe dentro de un proceso de configuración con Cristo que comienza en el noviciado y continúa a lo largo de toda la vida. Los años de formación en la Compañía van acrisolando al jesuita para responder con creciente libertad y generosidad a la vivencia de los consejos evangélicos, los cuales constituyen hoy un verdadero testimonio contracultural.
Al celebrar los votos del bienio de estos tres jóvenes, la Compañía renueva también su compromiso de ofrecerles los medios humanos, espirituales y apostólicos necesarios para que su proceso formativo continúe y, después de los años de preparación que aún les esperan, puedan emitir sus últimos votos e incorporarse definitivamente al cuerpo de la Compañía de Jesús. Todo este itinerario de formación constituye un verdadero signo de esperanza para la Compañía, que no escatima esfuerzos ni recursos para preparar a quienes serán llamados a servir en su misión universal.
La emisión de los votos de David Alejandro, Francisco y Jerónimo permitió reunir a la Provincia Colombiana, junto con numerosos jesuitas, familiares y amigos, para dar gracias a Dios por tantos bienes recibidos durante los 53 años de vida del Noviciado San Estanislao de Kostka. Durante más de la mitad de la historia de la Provincia Colombiana, esta casa acogió a numerosas generaciones de novicios que buscaron discernir y confirmar su vocación en la Compañía de Jesús. En ella se forjaron incontables historias de entrega generosa, de búsqueda sincera de la voluntad de Dios y de disponibilidad apostólica al servicio de la Iglesia.
Ahora la Provincia inicia una nueva etapa con la formación de sus novicios en el Noviciado Interprovincial San Ignacio, en Quito. Seguimos encomendándonos a la Rosa Mística que, aunque ya no estará físicamente en la casa del noviciado, continuará poniéndonos con su tierna mirada junto a su Hijo.
Con gratitud por el camino recorrido y con esperanza ante el futuro que Dios sigue abriendo para la Compañía de Jesús, encomendamos al Señor a David Alejandro, Francisco y Jerónimo. Que Aquel que ha iniciado en ellos esta buena obra la lleve a su plenitud, para mayor gloria de Dios, al servicio de la Iglesia y en bien de las almas.
MLos votos del Bienio, una experiencia que invita a dar la vida por el Reino
David Alejandro Castillo, SJ
irar hacia atrás y detenerse a nombrar lo vivido en el noviciado es, ante todo, un ejercicio de gratitud. No se trata simplemente de recordar fechas, actividades o rutinas, sino de reconocer un tiempo que marcó una forma distinta de estar en el mundo y de relacionarse con Dios. El noviciado no fue un paréntesis en la vida, sino un umbral, un espacio donde el corazón se fue abriendo poco a poco a una realidad más honda, más silenciosa y, al mismo tiempo, más viva.
Desde el primer momento, el noviciado se presentó como una experiencia gratificante precisamente porque no exigía tener todas las certezas, sino la disposición de dejarse conducir. Esa es quizás una de las mayores gracias recibidas, aprender que la vida espiritual no se domina, se acoge. Si hay un eje que sostiene y da sentido a todo el proceso del noviciado, es sin duda, la experiencia de los Ejercicios Espirituales, no como una técnica de oración más, sino como un verdadero camino de encuentro.
En el silencio de los Ejercicios se aprende a discernir, es decir, a distinguir entre lo que verdaderamente viene de Dios y lo que solo son ruidos internos, miedos o proyecciones propias. Se aprende también a leer la propia historia como historia de salvación, descubriendo que incluso las heridas, los errores y las dudas tienen un lugar en el plan amoroso de Dios.
Existe una expresión, propia de la espiritualidad ignaciana, que resume de manera muy precisa lo más valioso de esta etapa: "sentir y gustar internamente". No basta con saber cosas sobre Dios; se trata de experimentarlo, de percibir su presencia de manera concreta en la oración, en la comunidad, en el servicio y hasta en las pequeñas cosas del día a día.
El noviciado no solo fue un tiempo de profundización interior, sino también una ventana abierta hacia realidades hasta entonces desconocidas. El contacto con personas de contextos
distintos, la cercanía con los más pobres y vulnerables, la convivencia comunitaria con hermanos de diversas edades, culturas y sensibilidades, la experiencia del trabajo apostólico en lugares nuevos, ampliaron la mirada y ensancharon el corazón.
Esta apertura a nuevas realidades también significó, en muchos casos, salir de las propias comodidades y seguridades. El noviciado exige, y a la vez regala, la posibilidad de despojarse de aquello que antes parecía imprescindible, para descubrir que la verdadera riqueza está en la libertad interior y en la confianza puesta en Dios. Ese despojo, lejos de ser una pérdida, se experimentó como una liberación gozosa.
En medio de todo este proceso, fue madurando un deseo cada vez más claro y sereno, de consagrarme como Hermano Jesuita. No como una meta impuesta desde fuera, sino como una respuesta que fue naciendo del propio encuentro con Jesús vivido en la oración, en los Ejercicios Espirituales. Consagrarse no es simplemente elegir un estado de vida, sino entregar la propia existencia, con lo que se es y lo que se tiene, para seguir más de cerca a Nuestro Señor Jesucristo.
Esta vocación de Hermano Jesuita tiene un valor propio y hermoso, la de servir (dirán las Constituciones tenemos la dicha de estar contentos de la suerte de Martha), acompañar, servir y construir el Reino desde la sencillez, el trabajo silencioso y la disponibilidad total, sin buscar otro reconocimiento que el de haber puesto la vida al servicio de Dios y de los hermanos. Además, no es un camino que se recorre en soledad. Es, sobre todo, un caminar con otros, con los hermanos de comunidad, con los formadores, con quienes comparten la misma búsqueda y el mismo deseo de seguir a Cristo
Al final de este recorrido, queda la certeza de que el noviciado no fue simplemente una etapa formativa más, sino un verdadero tiempo de gracia. Los Ejercicios Espirituales dejaron una huella profunda en la manera de orar, de discernir y de tomar decisiones. El contacto con nuevas realidades amplió la sensibilidad y el compromiso con los demás. Y, sobre todo, quedó la experiencia inolvidable de haber sentido y gustado, aunque sea de manera incipiente, la presencia viva de Jesús.
Esta gratitud no culmina, con el final del noviciado, más se proyecta hacia la formación como un compromiso, seguir cultivando esa capacidad de sentir a Dios en lo cotidiano, seguir dejándose sorprender por nuevas realidades y personas, y seguir permitiendo que los frutos sembrados en el noviciado continúen madurando en cada etapa de la vida y de la vocación. En ese horizonte se sitúa, con particular fuerza, el deseo de consagrarme como Hermano Jesuita, una respuesta libre al amor de Dios experimentado en este proceso, y un camino que se quiere seguir recorriendo junto a otros, en fraternidad, al servicio del Evangelio y con la mirada puesta siempre en Jesucristo.
Los votos: respuestas abundantes ante la gracia inagotable
Jerónimo Mejía Posada, SJ
El pasado 4 de julio hice mis votos del bienio junto con otros dos compañeros. La gratitud fue la nota fundamental de este momento y, a raíz de ello, quiero compartir algunas mociones que espero les sean útiles al reflexionar sobre sus propias vidas.
Quien nos dio la vida nos muestra en Jesús aquello por lo que vale la pena entregarla: el Reino. Poder comprometerme con esta vocación como religioso jesuita es, entonces, un regalo más grande que la vida misma, ya que, a través de ella, Dios me ha enseñado el camino por el que puedo vivir la vida bienaventurada y eterna de los hijos de Dios.
En un mundo en el que todos buscan algo, pero pocos saben realmente qué necesitan y cómo hallarlo, nuestra consagración debe ser fuente de abundante gratitud y alabanza a Dios, expresadas a través de la generosidad con nuestro prójimo. ¿Cuándo fue la última vez que nos sentimos agradecidos y privilegiados por conocer nuestra vocación, en un mundo en el que pocos encuentran aquello que verdaderamente les da vida?
No me cabe duda de que, al hacer estos votos, me pongo bajo la bandera de Cristo en una batalla impredecible, en la que no puedo dimensionar cuánto seré tentado por mi propio ego. Pero, más que un desafío, estos votos son la oportunidad más grande que he tenido de hallar y poseer la perfecta alegría que Jesús nos mostró. ¿Es motivo de alegría para nosotros vivir por el amor de Dios, permanecer en él y entregarnos enteramente a Él?
Finalmente, esta celebración de los votos tuvo lugar en compañía de muchísimas personas que me han enseñado lo que es el amor. A través de ellas, el Señor me ha mostrado el camino hacia la vida «como maestro de escuela». Contar con su presencia me recuerda que mi corazón ya no es mío: es de los demás. ¿Gira el sentido de nuestra vida en torno al reconocimiento interno de tanto bien recibido, que nos permite «en todo amar y servir»? ¿O gira, en ocasiones, en torno a nuestros propios sueños y aspiraciones?
Votos del bienio
Francisco Acosta, SJ
Es la noche del sábado 4 de julio del 2026, y como de costumbre, estoy haciendo mi examen de conciencia sentado en el escritorio de mi cuarto. “Hoy hice votos en la Compañía de Jesús”, escribo tres veces en mi bitácora, sabiendo que es la última noche que pasaré en el noviciado San Estanislao de Kostka de Medellín, aunque ya no sea un noviciado porque se ha quedado sin novicios. “Hoy hice votos en la Compañía de Jesús”. Las palabras van calando mientras recuerdo la fórmula de los votos, que he estado repasando cada mañana durante los últimos meses: “…te prometo con voto, pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús. Y prometo entrar en la misma Compañía para vivir en ella perpetuamente…” Todavía no logro dimensionar la enormidad de lo que he prometido. Tras agradecer y pedir luz, repaso poco a poco los eventos del día.
En la oración matutina, el cansancio se hizo sentir. Han sido unas semanas muy intensas, especialmente con nuestra participación en la Claveriada y la preparación de todos los cuartos del noviciado para acoger a los huéspedes. “Configúrame contigo, Señor” era mi petición eje. Rápidamente, mi atención se dirige a la ceremonia de los votos en la capilla del colegio San Ignacio. Las lecturas fueron bellísimas para mí, especialmente el capítulo treinta y seis de la profecía de Ezequiel que desde hace tiempo siento como una promesa que Dios me dirige personalmente: “… los rociaré con agua pura y quedarán purificados, de todas sus inmundicias los purificaré. Les daré un corazón nuevo, infundiré en ustedes un espíritu nuevo, arrancaré de su pecho el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.
Pero sin lugar a dudas el momento más emotivo de la celebración fue para mí el ofertorio, en que el Señor me concedió una gracia especial. Tras la homilía de Hermann, mis hermanas, mi papá y Nicolás entonaron el canto “Te seguiré” de Alejandro Labajos, cuyas notas pronto me sobrecogieron. “Te seguiré a donde me lleves, sin adelantarme sin forzar el paso”… recuerdo haber cantado esa canción en las montañas de Suiza, en compañía de mi hermana, durante una peregrinación… “sabiamente ignorante, iré donde no sé”… vuelven a pasar por mi mente las imágenes de los momentos más fuertes de mi vocación, todo el improbable camino por el que el Señor me ha conducido hasta llegar a este momento… “puesto el corazón en ti, te seguiré”… se me presenta con especial fuerza el final de la primera semana de mis ejercicios espirituales en el noviciado, abrazando un crucifijo con lágrimas, consciente de mi debilidad, mi pequeñez, mi inconstancia, y de cómo a pesar de todo el Señor me sigue llamando. Los ojos se me humedecen y las lágrimas corren por mis mejillas, un don escaso que el Señor me concede hoy en el día de mis votos.
El resto del día transcurrió tranquilamente, en un ambiente de alegría, aunque el cansancio volvió a hacerse presente. Pude disfrutar de la compañía de mi familia (no nos reuníamos los cinco desde hacía más de tres años) con una cena especial en un restaurante vegetariano, y llegamos más o menos temprano al noviciado para que pudiera terminar de empacar mi morral para el viaje de mañana.
Voy llegando al final de mi examen: es la noche del sábado 4 de julio del 2026 y estoy sentado en el escritorio de mi cuarto que hoy está excepcionalmente desordenado por la clasificación de tantas cosas que debo empacar o dejar. Uno se llena tan fácil de tantas cosas. Tras pedir perdón al Señor por mis faltas, mi corazón se torna al día de mañana y a los nuevos horizontes que se abren con la vida universitaria en Bogotá. El alma se me llena de nuevos sueños e ilusiones mientras renuevo mi oblación: “sí quiero, Señor, seguirte en pobreza, castidad y obediencia”.
Palabras de agradecimiento votos del bienio
Con estas breves palabras, quisiera, en nombre de mis compañeros y el mío, expresar algo de la gratitud que sentimos por poder vivir este momento rodeados por todos ustedes. Cuando conocí a mi compañero David, hace ya dos años y medio, él tenía un dicho para hablar de la vocación: el que invita paga. Y creo que es la experiencia que hemos hecho: el Señor, que nos ha invitado a este camino, nos ha pagado con abundante generosidad a lo largo de estos dos años. Para Él es, en primer lugar, nuestra acción de gracias hoy, por habernos llamado y conducido hasta este momento en que nos consagramos a Él y a su proyecto.
Quisiera también agradecer muy especialmente a todas nuestras familias. Ustedes son las primeras benefactoras de la Compañía: entregan a sus hijos, hermanos, nietos, sobrinos, primos, a esta orden religiosa. Gracias por su generosidad, por su oración, y en particular por su paciencia en este período de noviciado en que muchas veces debimos limitar la comunicación para propiciar el recogimiento.
Gracias también a la Compañía de Jesús. Creo que no terminamos de dimensionar cuántas personas estuvieron trabajando para que pudiéramos estar dos años completos dedicados a la oración y el discernimiento, sin ninguna preocupación de tipo material. De manera especial, quisiera agradecer a nuestros formadores: al padre Virgilio, nuestro maestro de novicios, que definitivamente tenía más pelo hace dos años; al padre Joaco, al hermano Honorio y al padre Hernando. Gracias también a las personas que trabajan en el noviciado: a don Mario, a Noralba, Olga y Sandra.
Aunque siempre que se hacen listas de agradecimientos se corre el riesgo de dejar a alguien por fuera, intentaré una que espero sea lo suficientemente completa: gracias a los párrocos, a las personas de las parroquias, a las personas de la cárcel de Bellavista, al Centro de Escucha de las religiosas adoratrices, al colegio VID, a las misioneras lauritas, a las hermanas de los pobres de San Pedro Claver, a los terciarios capuchinos, a los misioneros combonianos, a las personas de La Pola, a nuestros profesores… Como decía al principio, el Señor nos ha pagado con abundante generosidad, y nos ha regalado incontables rostros que nos han acompañado en estos dos años. Hoy damos gracias a Dios por todas estas personas.
Antes de terminar, quisiera hacer una alusión al cierre del noviciado. Después de 53 años de funcionamiento, el noviciado san Estanislao de Kostka llega hoy a su fin, y David, Jerónimo y yo seremos los últimos novicios formados en Colombia, al menos hasta nueva orden. La mayoría de los jesuitas aquí presentes se formaron en este noviciado, y seguramente sentirán algo de nostalgia al saber que cierra sus puertas. Pero también es una ocasión para dar gracias por tantas experiencias y tantos caminos que se forjaron allí, y para mirar al futuro con esperanza: en este momento, hay 15 novicios en el noviciado San Ignacio de Quito, entre los cuales 7 compañeros son colombianos. Como últimos novicios del noviciado San Estanislao, queremos unirnos a la acción de gracias por tanto bien recibido a través de este noviciado, y seguir orando con esperanza para que el Señor nos muestre el camino que espera de nosotros para los años venideros. Por último, quisiera compartirles un poco del profundo sentimiento de comunión que siento en estos momentos. Este compromiso que adquirimos hoy es un regalo inestimable, y un regalo que no habríamos recibido si no fuera por todos ustedes. Hoy somos tres los que hicimos votos, pero nuestro caminar está tan inextricablemente ligado al de ustedes, tan íntimamente unido, que, en cierto sentido, también ustedes han hecho votos a través de nosotros hoy. En la fórmula de los votos que acabamos de pronunciar, le pedíamos a Dios lo siguiente “como me has ayudado a desearlo y ofrecértelo, ayúdame a cumplirlo con la abundancia de tu gracia”. Les dirijo ahora a ustedes estas palabras que acabamos de pronunciar solemnemente, para que nos sigan sosteniendo en este camino: “como nos han ayudado a desearlo y ofrecérselo al Señor, ayúdennos a cumplirlo con su oración y compañía”.
San Pedro Fabro – Ruega por nosotros
San Francisco Javier – Ruega por nosotros
San Ignacio de Loyola – Ruega por nosotros Nuestra Señora del camino – Ruega por nosotros
DEncuentro Vocacional Claver 2026: una experiencia para descubrir que toda la vida es misión
José Peña Profesional de comunicaciones RJI y Misión Vocacional
el 1 al 13 de junio de 2026, la Misión Vocacional de la Compañía de Jesús en Colombia llevó a cabo una nueva edición del Encuentro Vocacional Claver, un espacio de discernimiento dirigido a jóvenes que desean profundizar en su inquietud vocacional y conocer de cerca la vida, la espiritualidad y la misión de los jesuitas.
Más que un recorrido por las obras apostólicas, el Encuentro Claver busca que los participantes comprendan que la misión de la Compañía de Jesús no se reduce a las tareas o proyectos que desarrolla, sino que es un modo de vivir. Desde la espiritualidad ignaciana, la misión atraviesa la vida comunitaria, la formación, la oración y el servicio, invitando a descubrir a Dios presente en todas las cosas y a responder con generosidad a su llamado.
Durante las dos semanas de encuentro, los jóvenes recorrieron diferentes obras y comunidades de la Provincia Colombiana, ampliando su mirada sobre las múltiples formas en que la Compañía de Jesús sirve a la Iglesia y a la sociedad.
Uno de los primeros espacios visitados fue el Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad (CIRE), donde conocieron el trabajo de promoción de la espiritualidad ignaciana y la importancia de los Ejercicios Espirituales como camino privilegiado para el discernimiento y el encuentro con Dios.
También visitaron el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), acercándose a la misión de acompañar, servir y defender a las personas refugiadas y desplazadas por la fuerza. Allí pudieron conocer cómo la fe se traduce en acciones concretas de reconciliación, justicia y esperanza para quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
La experiencia continuó en Altos de la Florida, donde los participantes compartieron con la comunidad y conocieron de cerca los procesos pastorales y sociales que allí se desarrollan, descubriendo cómo la presencia jesuita acompaña la vida cotidiana de las comunidades más necesitadas.
En el Colegio Santa Luisa, los jóvenes reflexionaron sobre la misión educativa de la Compañía de Jesús y la importancia de construir una escuela profundamente vinculada con la realidad y las necesidades de las comunidades que acompaña.
El recorrido también los llevó hasta la Comunidad de Formación San Francisco Javier, en Villa Javier, lugar donde residen los jesuitas que, después del noviciado, inician su etapa de estudios universitarios. Allí conocieron de primera mano la riqueza de la vida comunitaria y del proceso formativo que caracteriza a la Compañía de Jesús.
Como parte del itinerario espiritual, los participantes realizaron una peregrinación al Santuario de Monserrate, viviendo un momento de oración y contemplación que fortaleció su camino de discernimiento.
El itinerario del Encuentro Vocacional Claver 2026 fue diseñado para ofrecer a los participantes una experiencia integral de discernimiento. A lo largo de estos quince días, los jóvenes conocieron de cerca diversas obras apostólicas de la Provincia Colombiana de la Compañía de Jesús, profundizaron en las cuatro dimensiones que configuran la vida jesuita —la espiritual, la comunitaria, la apostólica y la académica— y culminaron el proceso con un retiro de Ejercicios Espirituales en Santandercito (Cundinamarca). Allí, el silencio, la oración y la contemplación se convirtieron en un espacio privilegiado para escuchar con mayor claridad la voz de Dios y confrontar el propio camino vocacional.
Para los 17 jóvenes que participaron en esta edición, el Encuentro Claver representó una oportunidad para profundizar en su discernimiento personal y descubrir con mayor claridad la posibilidad de responder al llamado de Dios desde la misión de la Compañía de Jesús. El acompañamiento personal, las conversaciones espirituales, la experiencia apostólica y la vida compartida con otros jóvenes inquietos vocacionales les permitieron reconocer que la vocación se construye en comunidad, desde el encuentro con Cristo y el servicio a los demás.
Una vez más, esta experiencia reafirma la importancia de seguir promoviendo una auténtica cultura vocacional, capaz de generar espacios donde los jóvenes puedan hacerse las grandes preguntas de la vida, escuchar la voz del Señor y responder con libertad, esperanza y generosidad a la misión que Él les confía. Porque cada vocación es un don para la Iglesia y para el mundo, y el discernimiento continúa siendo el camino para descubrir cómo servir mejor al Reino de Dios desde el carisma ignaciano.
Jesuitas Mayores - 5 de julio
NOVENA ORACIÓN
Intercesor: José Pignatelli – Un jesuita en el exilio
NOVENA ORACIÓN
1. ORACIÓN PREPARATORIA
Intercesor: José Pignatelli – Un jesuita en el exilio
1. ORACIÓN PREPARATORIA
«Que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones estén ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad» [EE 23]
2. COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR
«Que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones estén ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad» [EE 23]
2. COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR
En este día tenemos presentes a todos nuestros hermanos que han entregado su vida a la misión de la Compañía y hoy se encuentran en las casas de retiro o descanso ya sea por enfermedad o por vejez y que tienen como misión orar por la Iglesia y la Compañía. Pensemos en ellos un momento… José Pignatelli un ejemplo de perseverancia y el también reconocido como restaurador de la Compañía, intercede por nosotros en este día de oración por las vocaciones.
3. ORACIÓN PERSONAL
sus reinos y confiscó sus propiedades. Cinco mil jesuitas lo perdieron todo y de un día para otro quedaron en la calle.
sus reinos y confiscó sus propiedades. Cinco mil jesuitas lo perdieron todo y de un día para otro quedaron en la calle.
Uno de sus hermanos la instaba a abandonar la Orden que tan mala prensa tenía entre la nobleza europea. A lo que él respondió:
Uno de sus hermanos la instaba a abandonar la Orden que tan mala prensa tenía entre la nobleza europea. A lo que él respondió:
“Hace catorce años que entré en la Compañía de Jesús. Tuve deseos de pasar a las misiones de Indias; pero no me lo concedieron mis superiores por no disgustar a nuestra familia. Al presente no tengo motivo alguno para abandonarla; y estoy resuelto a vivir y a morir en ella. Si otra vez me escribís, no me toquéis este punto de abandonar mi vocación. No lo haré jamás, aunque tuviese que perder mil veces la vida”.
Nuestro intercesor
En este día tenemos presentes a todos nuestros hermanos que han entregado su vida a la misión de la Compañía y hoy se encuentran en las casas de retiro o descanso ya sea por enfermedad o por vejez y que tienen como misión orar por la Iglesia y la Compañía. Pensemos en ellos un momento… José Pignatelli un ejemplo de perseverancia y el también reconocido como restaurador de la Compañía, intercede por nosotros en este día de oración por las vocaciones.
3. ORACIÓN PERSONAL
Nuestro intercesor
José Pignatelli (1737-1811) nació en el seno de una familia noble. Recibió la fe en su casa y en el colegio de los jesuitas de Zaragoza, su ciudad natal. Con 10 años ya había vivido la muerte de sus padres y con 16 entró en el Noviciado, siguiendo después el itinerario normal de formación en su época.
José Pignatelli (1737-1811) nació en el seno de una familia noble. Recibió la fe en su casa y en el colegio de los jesuitas de Zaragoza, su ciudad natal. Con 10 años ya había vivido la muerte de sus padres y con 16 entró en el Noviciado, siguiendo después el itinerario normal de formación en su época.
Pignatelli había abandonado la vida privilegiada de Grande de España por la sencilla rutina de un profesor jesuita, pero todo cambió súbitamente cuando el rey Carlos III expulsó a la Compañía de Jesús de
Pignatelli había abandonado la vida privilegiada de Grande de España por la sencilla rutina de un profesor jesuita, pero
“Hace catorce años que entré en la Compañía de Jesús. Tuve deseos de pasar a las misiones de Indias; pero no me lo concedieron mis superiores por no disgustar a nuestra familia. Al presente no tengo motivo alguno para abandonarla; y estoy resuelto a vivir y a morir en ella. Si otra vez me escribís, no me toquéis este punto de abandonar mi vocación. No lo haré jamás, aunque tuviese que perder mil veces la vida”.
Pignatelli llevaba 40 años en el exilio cuando llegó a Roma, siempre acariciando la esperanza de que llegara la total restauración de la Compañía. Falleció en paz el 15 de noviembre, tres años antes de que Pío VII restauró la Compañía.
Pignatelli llevaba 40 años en el exilio cuando llegó a Roma, siempre acariciando la esperanza de que llegara la total restauración de la Compañía. Falleció en paz el 15 de noviembre, tres años antes de que Pío VII restauró la Compañía.
La Palabra de Dios Lc. 6, 20-23 «Dirigiendo Jesús la mirada a los discípulos, les decía: “Felices los pobres, porque el reino de Dios les pertenece. Felices los que ahora pasan hambre, porque serán saciados. Felices los que ahora lloran, porque reirán. Felices cuando los hombres los 4.
La Palabra de Dios
Lc. 6, 20-23 «Dirigiendo Jesús la mirada a los discípulos, les decía: “Felices los pobres, porque el reino de Dios les pertenece. Felices los que ahora pasan hambre, porque
odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre.
odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre. Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante”». Palabra del Señor.
Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante”».
Palabra del Señor.
Preguntas para la reflexión
Preguntas para la reflexión
1. ¿De qué forma Pignatelli, ilumina el caminar de nuestros hermanos jesuitas, que entregan en su ancianidad su vida al servicio de un modo creativo?
1. ¿De qué forma Pignatelli, ilumina el caminar de nuestros hermanos jesuitas, que entregan en su ancianidad su vida al servicio de un modo creativo?
2. ¿Cómo nuestra comunidad podría hacerse presente para acompañar a nuestros hermanos jesuitas mayores que se encuentran enfermos o viviendo su ancianidad?
2. ¿Cómo nuestra comunidad podría hacerse presente para acompañar a nuestros hermanos jesuitas mayores que se encuentran enfermos o viviendo su ancianidad?
3. ¿Qué invitación o invitaciones surgen a nivel comunitario a propósito de la lectura y nuestra vida como jesuitas?
Reflexionamos de manera personal un momento y compartimos en comunidad.
3. ¿Qué invitación o invitaciones surgen a nivel comunitario a propósito de la lectura y nuestra vida como jesuitas?
4. PRECES
Reflexionamos de manera personal un momento y compartimos en comunidad.
A cada petición vamos a responder: Eterno Señor de todas las cosas, escúchanos.
4. PRECES
A cada petición vamos a responder: Eterno Señor de todas las cosas, escúchanos.
• Padre Bueno, te pedimos por nuestros hermanos mayores que se encuentran enfermos. Que tu presencia siga siendo una luz que les regale paciencia en medio de la enfermedad. Oremos.
• Padre Bueno, te pedimos por nuestros hermanos mayores que se encuentran enfermos. Que tu presencia siga siendo una luz que les regale paciencia en medio de la enfermedad. Oremos.
• Pedimos al Padre Bueno por nuestros hermanos jesuitas ancianos que tienen la misión de orar por la Compañía. Que tu presencia amorosa los acompañe en su misión orante. Oremos.
• Ponemos en tus manos la vida de tantas personas que con su tiempo, paciencia
• Pedimos al Padre Bueno por nuestros hermanos jesuitas ancianos que tienen la misión de orar por la Compañía. Que tu presencia amorosa los acompañe en su misión orante. Oremos.
y empeño, cuidan a nuestros Hermanos Mayores: médicos, enfermeros, personal de limpieza, jesuitas responsables de las casas, etc. Que tu presencia, Señor, fortalezca su servicio y les conceda las virtudes necesarias para desempeñar este trabajo. Oremos.
y empeño, cuidan a nuestros Hermanos Mayores: médicos, enfermeros, personal de limpieza, jesuitas responsables de las casas, etc. Que tu presencia, Señor, fortalezca su servicio y les conceda las virtudes necesarias para desempeñar este trabajo. Oremos.
• Para que a ejemplo de San José Pignatelli, vivamos nuestra vocación con perseverancia y el Señor continúe infundiendo el profundo deseo de amar y servir. Oremos.
Se pueden añadir otras intenciones.
• Para que a ejemplo de San José Pignatelli, vivamos nuestra vocación con perseverancia y el Señor continúe infundiendo el profundo deseo de amar y servir. Oremos.
Se pueden añadir otras intenciones.
Padre Bueno, atiende las oraciones que te presentamos y permítenos seguir acompañando a nuestros Hermanos Mayores, y que a ejemplo de Pignatelli, tengamos el don de la perseverancia.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
5. ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Padre Bueno, atiende las oraciones que te presentamos y permítenos seguir acompañando a nuestros Hermanos Mayores, y que a ejemplo de Pignatelli, tengamos el don de la perseverancia.
Rezamos todos juntos:
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
5. ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Rezamos todos juntos:
Señor Jesús, te pedimos que muevas interiormente a los jóvenes a buscarte y a seguirte. Tú que los llamas con amor eterno, haz que conozcan el misterio de su vocación y el sentido de su vida.
Envíanos, Señor, nuevos compañeros, que te amen a ti junto con tu Iglesia, que es santa y pecadora, y que quieran que, con su entrega, la Iglesia sea tus manos, tus pies y tu voz en este mundo.
Señor Jesús, te pedimos que muevas interiormente a los jóvenes a buscarte y a seguirte. Tú que los llamas con amor eterno, haz que conozcan el misterio de su vocación y el sentido de su vida.
Suscita en algunos jóvenes el deseo de unirse a esta mínima Compañía, y que en ella busquen incesantemente ser servidores de tu misión, viviendo en pobreza, castidad y obediencia.
Envíanos, Señor, nuevos compañeros, que te amen a ti junto con tu Iglesia, que es santa y pecadora, y que quieran que, con su entrega, la Iglesia sea tus manos, tus pies y tu voz en este mundo.
Oración por las Vocaciones – CPAL
Suscita en algunos jóvenes el deseo de unirse a esta mínima Compañía, y que en ella busquen incesantemente ser servidores de tu misión, viviendo en pobreza, castidad y obediencia.
Misión regional en el Caribe
Johans Isaza, SJ
Asistente saliente de la misión regional – Caribe
Antes de iniciar este breve escrito sobre el proceso de regionalización en el Caribe, me gustaría que tengamos presente la parábola de la semilla de mostaza: El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es, por cierto, la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, se hace más grande que las otras plantas del huerto, y llega a ser como un árbol, tan grande que las aves van y se posan en sus ramas (Mt 13, 31-32). Intentaré explicarles a continuación cuál es esa semilla que está en proceso de siembra y que requiere de todos nuestros cuidados para lograr ver ese gran árbol.
La misión de la Compañía de Jesús en la región Caribe, coordinada por el P. Alfredo Ferro, SJ, está integrada en total por 8 obras: Fe y Alegría, el Colegio San José de Barranquilla, el Santuario de San Pedro Claver, el Círculo de Obreros, el Centro Afrocaribe, la Parroquia San Pedro Claver, el Templo San José y la Casa de Ejercicios Villa Claver. Cartagena y Barranquilla son los dos focos principales del despliegue apostólico, aunque recientemente estamos fortaleciendo los vínculos con el Movimiento Juvenil Huellas (MJH) presente en el Colegio Antonio Nariño y en la Parroquia Santo Domingo de Guzmán en Montería. De entrada, se resalta cómo la comunicación se ha ido consolidando en sintonía del deseo de San Ignacio sobre el amor como comunicación: en dar y comunicar el amante al amado lo que tiene o de lo que tiene o puede, y así, por el contrario, el amado al amante, siempre apuntando a que el amor se ponga más en obras que en palabras [EE. 231-232].
Sin duda, llegar a ese deseo de San Ignacio ha significado un desafío como región, pues la idiosincrasia caribeña que desde el interior del país queremos homogenizar, es realmente heterogénea. Cartagena y Barranquilla comparten la misma bandera y realmente están a dos horas de distancia aproximadamente. Sin embargo, la historia, cultura y visión de ambos focos son distintos. Ahora, esta diversidad es más potente si sumamos el vínculo con el MJH en Montería. Gracias a la virtualidad y, como consecuencia de la pandemia, hemos incorporado las reuniones por zoom. Realmente ha sido muy útil para irnos conociendo y para saber que el Señor Jesús nos está llamando como Cuerpo Apostólico en el Caribe. No obstante, sin perder de vista que el amor hay que ponerlo más en obras que en palabras y para que la “reunionitis” por zoom no nos sofoque, nos hemos lanzado a discernir dos proyectos para el ámbito de jóvenes y para el ámbito de formación.
Sobre el de jóvenes, se conformó un comité sobre este tema procurando tener un integrante de aquellas obras que tienen mayor presencia juvenil. Nos reunimos cada determinado tiempo para saber si crear algo nuevo o construir sobre lo construido. En ese punto, hemos discernido que es pertinente potencializar al MJH común en Montería, Cartagena y Barranquilla, aunque con diversos ritmos y particularidades. Con el deseo de profundizar en la espiritualidad ignaciana, conocer a Jesús como el amigo por excelencia y formar lideres, hemos diseñado la propuesta de realizar unos retiros espirituales sencillos y dinámicos para los asesores del MJH en cada zona u obra. De esta forma, quienes son los lideres podrán adentrarse en su experiencia de Dios en el marco de su misión como asesores de Huellas y así poder replicar esto en los jóvenes y niños que acompañan.
Con la ayuda de la Red Juvenil Ignaciana, la cual nos colaboró con el acompañamiento generoso de Joel Becerril, SJ, teólogo mexicano en formación y la gestión oportuna del profesor Sergio Jurado, se llevó a cabo este retiro para el grupo de asesores de Montería entre el 28 y 30 de marzo del presente año. El sentido fue reconocer el llamamiento del Señor e ir preparando la forma en que cada uno, desde su ser, puede responderle. Fue una experiencia que disfrutaron los jóvenes por la pedagogía acompañada para orar juntos y de forma personal. Ahora se está organizando el retiro para los asesores de Huellas de Fe y Alegría Barranquilla con Carlos Lagos. Se estima poder llevar a cabo este retiro para la semana de receso de octubre junto al otro grupo que acompaña el H. Diego Molina, SJ, en los pueblos de la misión de San Pedro Claver en Cartagena. Este último grupo es más infantil, un movimiento huellitas, pero acompañado por jóvenes, mayoritariamente mujeres, que desde sus comunidades e identidad buscan a Dios. En todo caso, se ha hecho énfasis en que no queremos simplemente desarrollar retiros como una actividad más, sino buscar consolidar procesos según las condiciones del lugar y la población.
En cuanto a la formación, en otro comité conformado para ello con representantes de algunas obras, se identificó la necesidad de formarnos en discernimiento espiritual. Para ello, con el liderazgo de Hugo Montoya y el apoyo del H. Jesús Díaz, SJ, y Favio Guerra-Acero, SJ, se logró consolidar el esquema para una Escuela de Discernimiento y Espiritualidad Ignaciana. El objetivo es ofrecer un espacio común de encuentro y formación donde colaboradores jesuitas y laicos puedan fortalecer su comprensión del discernimiento ignaciano, compartir experiencias y empezar a construir un lenguaje común que facilite los pasos siguientes del proceso de regionalización.
Esta Escuela busca generar aprendizajes basados en retos con un caso ejemplarizante, una pregunta motivadora, la resolución y la acción, todo en el marco del paradigma pedagógico ignaciano. Además del módulo cero, que es introductorio, se contará con cinco módulos: 1) Escuchar a Dios en la realidad, 2) Contemplar la vida: Dios en cada rostro y en todas las cosas, 3) Libertad interior y ordenamiento de los deseos, 4) Discernir para elegir: decisiones para la misión, y 5) Vivir en misión: amar, servir y transformar. Cada módulo tendrá un acompañante quien propondrá el caso ejemplarizante, junto con una guía para abarcarlo de forma personal y grupal, tanto de forma virtual como presencial. Tendrá una duración aproximada de 18 meses con el ánimo de que no sea tedioso. Se ofrecerán 30 cupos en total para los y las colaboradoras de la región de forma proporcional conforme a las obras presentes. Se espera dar inicio en el segundo semestre del presente año.
En conclusión, con estos dos proyectos que recién están andando, en medio de los desafíos de nuestro tiempo y la diversidad del Caribe, se apunta a caminar como cuerpo apostólico. Seguramente la mano aun no conoce al pie, ni la oreja al ojo, pero tal como lo expresamos en nuestra última Asamblea Regional en Santa María del Mar el 23 de mayo, es de mucha consolación tener estos mínimos espacios de encuentro, saber que somos más quienes le apostamos a seguir soñando lo imposible y transformar nuestras realidades como llamado de Dios y conforme al modo de proceder que San Ignacio nos propone.
Gracias a quienes han liderado esta primera fase, entre ellos al P. Alfredo, los HH. Diego y Jesús, Paola, Hugo y Carlos de Fe y Alegría, al profe Sergio de Montería, al P. Luis Felipe, Juan Francisco, Daicy y Uli, ellas dos especialmente desde la Red de Mujeres, Cristina del Círculo de Obreros, a los PP. José Gabriel y Luis Raúl, Carlos Mario y Favio del Colegio San José. Esta es nuestra semilla de mostaza caribeña que seguramente entre todos y todas, con nuestras luces y sombras, sembraremos en terreno fértil, abonaremos y regaremos para que sea en el futuro un inmenso árbol, sostén de todo tipo de aves.
El Colegio San José tejiendo puentes en la región Caribe
Diana Quintero Acosta, Comunicadora y Promotora Institucional — Colegio San José. Con aportes de: Adolfo Martínez Rocha, Docente de Filosofía — Colegio San José; Carlos Sánchez Vilches, Acompañante de Pastoral de Ciclo Ignacio — Colegio San José.
Desde 2009, la Provincia Colombiana de la Compañía de Jesús le apostó a un modo distinto de estar presente en el país: la Regionalización. Esta apuesta busca que las obras de inspiración ignaciana —colegios, fundaciones, procesos pastorales y sociales— de una misma región se articulen entre sí, se reconozcan mutuamente y unan esfuerzos frente a los desafíos propios de su territorio para transformar realidades. En el Caribe colombiano, el proceso de Regionalización se desarrolla en Cartagena y Barranquilla; en la capital del Atlántico, la obra nodal es el Colegio San José Barranquilla (CSJB).
En este Año de las Juventudes, propuesto por la Compañía de Jesús en Colombia, y en respuesta a la opción 3 del Plan Apostólico Provincial (PAP) —la "Misión de reconciliación y justicia"—, el CSJB ha tendido dos puentes en la región hacia los colegios del movimiento de educación popular integral y promoción social Fe y Alegría.
Primer puente
Formando oportunidades: un compromiso compartido con la excelencia educativa
Este acercamiento del Colegio San José Barranquilla con Fe y Alegría da continuidad a esta apuesta por la Regionalización, promoviendo en las comunidades una educación de calidad, equitativa y transformadora. Fue así como, durante el primer semestre del año, se hizo un acompañamiento académico dirigido a los estudiantes de grado undécimo de la I.E.D. Fe y Alegría Puerta de Oro, como preparación para las Pruebas Saber 11.
La iniciativa del Pre-ICFES fue coordinada por el profesor de Filosofía del CSJB Adolfo Martínez Rocha, quien articuló estrategias de formación orientadas al fortalecimiento de las competencias evaluadas por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES). Más allá del entrenamiento para una prueba estandarizada, se buscó promover el pensamiento crítico, la comprensión lectora, el análisis y la confianza de los estudiantes frente a uno de los retos académicos más importantes de su etapa escolar.
Esta formación también fue transformadora para los docentes involucrados, quienes fortalecieron los lazos interinstitucionales, consolidaron buenas prácticas pedagógicas, enriquecieron sus estrategias didácticas al trabajar en contextos diversos y reafirmaron su compromiso con la proyección social y el servicio educativo.
Segundo puente
Curso Taller MAGIS: una vivencia que fortalece el liderazgo juvenil
Ese mismo espíritu de acompañamiento que anima el trabajo académico también hace eco en la Pastoral de las obras ignacianas. Este año, el Colegio San José Barranquilla fue escenario de la primera experiencia de regionalización del Curso Taller MAGIS, evento que reunió a un total de 41 asistentes entre educadores y jóvenes, tanto del CSJB como de diversas instituciones de Fe y Alegría de la ciudad: las I.E.D. Germán Vargas Cantillo, José Raimundo Sojo, Libertador Simón Bolívar, Pinar del Río, Puerta de Oro y América Latina.
Esta vivencia, orientada por la Pastoral del Colegio, propició un espacio formativo enfocado en el desarrollo del liderazgo ignaciano desde tres dimensiones: el autoconocimiento, la construcción de relaciones sanas y fraternas, y el compromiso con la realidad social. Por ello, cada participante descubrió cómo escuchar, dialogar, reconocer la dignidad del otro y asumir responsablemente su papel en la humanidad.
Para lograrlo, el curso taller estuvo dirigido por el entonces Coordinador de Formación Ignaciana del CSJB Carlos Sánchez Vilches, con el valioso apoyo del grupo de estudiantes Asesores Juveniles. Asimismo, la iniciativa contó con el testimonio significativo de una exalumna de la Institución, participación que demostró que el liderazgo ignaciano no concluye en la etapa escolar, sino que se proyecta más allá, desde los valores del Evangelio.
Jóvenes de Fe y Alegría, en el Colegio San José Barranquilla, viviendo la experiencia de Curso Taller MAGIS enfocado en el liderazgo ignaciano.
También es de destacar la presencia de docentes de ambas instituciones, hecho que favoreció el diálogo, reafirmando que la formación en liderazgo requiere del acompañamiento cercano de adultos que orienten, inspiren y caminen junto a las nuevas generaciones.
De esta manera, entre el aula y la espiritualidad, el Colegio San José sigue aportando su parte a la Regionalización Caribe, sirviendo a otros —como lo dispone la espiritualidad ignaciana— no solamente dando, sino también dejándose formar por el encuentro: así lo viven quienes acompañan este trabajo conjunto en el establecimiento educativo.
La Regionalización es una labor que no se mide solo en programas o actividades puntuales, sino en la certeza de que, unidos con otras obras cercanas geográficamente, el camino se recorre mejor cuando se hace en compañía. ¡A la Mayor Gloria de Dios!
Jóvenes de Fe y Alegría, en el Colegio San José Barranquilla, viviendo la experiencia de Curso Taller MAGIS enfocado en el liderazgo ignaciano.
OSCAR RAMÍREZ MOGOLLÓN, SJ.
Fue llamado por el Señor el 15 de mayo de 2026
Jesuita de la Provincia Colombiana de la Compañía de Jesús, desarrolló su trayectoria principalmente en el ámbito educativo y pastoral, con una dedicación sostenida a la formación espiritual, el acompañamiento comunitario y el trabajo apostólico en diversas regiones del país. Nacido el 15 de julio de 1934 en Yolombó (Antioquia), en el seno de la familia conformada por José Manuel Ramírez y María Mogollón, ingresó a la Compañía de Jesús el 20 de mayo de 1951 en Santa Rosa de Viterbo. Su proceso formativo inicial tuvo lugar en el noviciado del Colegio Sagrado Corazón, seguido por estudios de Gramática, Humanidades y Retórica en la misma localidad entre 1954 y 1956. En 1957 continuó su formación humanística en el Colegio Máximo de Bogotá, donde posteriormente cursó estudios de Filosofía entre 1958 y 1960.
Su etapa apostólica se desarrolló en Pasto (1961–1962), donde desempeñó funciones como subprefecto de disciplina, profesor y colaborador en la dirección de la Cruzada Eucarística, además de actuar como corresponsal de noticias de la Provincia. Entre 1963 y 1966 regresó a Bogotá para realizar estudios de Teología en el Colegio Máximo, tras los cuales fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1965. En 1967 retomó su labor en Pasto como prefecto espiritual en el Colegio San Francisco, donde también asumió la dirección de la Cruzada Eucarística y el acompañamiento como capellán de un grupo scout. En 1968 realizó la Tercera Probación en España, etapa final del proceso formativo jesuita. Posterior-
mente, en 1969 fue destinado a Cali como prefecto espiritual y profesor en el Colegio San Juan Berchmans, y en 1970 regresó a Bogotá para estudios de especialización.
Durante la década de 1970, su actividad se concentró en el ámbito educativo. Entre 1971 y 1972 trabajó en Barranquilla como prefecto espiritual, profesor y capellán scout en el Colegio San José. Posteriormente, entre 1973 y 1977 desempeñó funciones similares en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga. El 2 de febrero de 1976 emitió sus últimos votos en la Compañía de Jesús. Entre 1978 y 1982 estuvo en Medellín como asesor espiritual del Colegio San Ignacio. A partir de 1983 y hasta 1992 desarrolló su labor en Cartagena, centrado en la pastoral familiar y la dirección de grupos bíblicos en la Parroquia San Pedro Claver. Desde 1993 hasta 2003 regresó a Medellín como operario en la Residencia San Ignacio, donde impartió cursos de mnemotecnia, actividad que continuaría en etapas posteriores de su vida.
Entre 2004 y 2010 residió en Bogotá como operario de la comunidad del Colegio San Bartolomé La Merced, desempeñándose además como director del Centro de Mnemotecnia. Posteriormente, entre 2011 y 2018, retornó a Medellín como operario de la comunidad del Colegio San Ignacio. En sus últimos años, desde 2019 hasta su fallecimiento, permaneció en la enfermería de la Residencia Pedro Arrupe en Medellín.
In Memoriam P. Óscar Ramírez Mogollón, SJ
María Eugenia Narváez Betancur
Gerontóloga Casa Pedro Arrupe
Con profundo respeto y gratitud rendimos homenaje a la vida y legado del Padre Óscar Ramírez, SJ, nacido en Yolombó, Antioquia, cuya existencia fue un testimonio de fe, entrega y servicio a los demás.
Durante sus más de 60 años de vida sacerdotal y religiosa, caminó con fidelidad a su vocación, dejando una huella imborrable en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, aprender de él y compartir su misión.
El padre Oscar Ramírez, a nivel intelectual, siempre fue un gran autodidacta, un gran lector, de los hábitos más consumados que él tenía. Dedicaba todos los días, con admirable disciplina, una a dos horas, a adquirir nuevos conocimientos. Un hombre de gran rigor intelectual, muy académico, dominaba muy bien el latín, el hebreo, el griego, adquiriendo así gran experticia etimológica. Sencillamente compartir con él un café era un verdadero encuentro de saberes, donde siempre te invitaba a un despertar intelectual permanente.
Fue un excelente pedagogo, convencido de que la educación transforma vidas. Su espíritu innovador lo llevó a ser el creador de la mnemotecnia, herramienta con la que facilitó el aprendizaje de innumerables personas y abrió nuevos caminos para la enseñanza, buscando implementar un método que estimula la creatividad, la necesidad de explorar nuevos conocimientos y favorece la acción participativa y activa en la sociedad. Asimismo, fue un inspirador de la creación de la Fundación Matteo Ricci, reflejo de su compromiso con la formación integral y el desarrollo humano.
Con el propósito de implementar propuestas educativas que favorezcan el desarrollo individual y permitan participar adecuadamente en los proyectos de inclusión social, con un carácter integrador y un factor de crecimiento, que facilite vislumbrar la educación permanente como un escenario de aprendizaje a lo largo de la vida, a fin de proporcionar una prolongada existencia productiva; siempre manifestaba que el nivel de aprendizaje es más efectivo si está basado en la premisa “Aprender- haciendo”. Constantemente hacia énfasis de que el contacto directo con el otro, permite identificar sus necesidades, reconocer sus dificultades y disfrutar la superación de retos, evidenciando cambios comportamentales que experimentan desde el punto de vista personal y reflejan tanto en su entorno familiar como en el social, lo que mejora la calidad de las relaciones afectivas y que con el paso del tiempo, nos veremos inmersos en una experiencia innovadora y transformadora de nuestra realidad.
El Padre Óscar hizo de la entrega, el servicio y la solidaridad los pilares de su vida. Su cercanía, generosidad y disposición permanente para acompañar a los demás fueron expresión viva del evangelio que predicó con palabras, pero sobre todo con su ejemplo.
Fue también un hombre profundamente contemplativo en la oración, en el silencio y el encuentro con Dios encontraba la fortaleza para continuar su misión con serenidad, esperanza y sabiduría.
Su dedicación incansable y su constancia en cada uno de sus proyectos y procesos de aprendizaje inspiraron a generaciones de estudiantes, educadores y compañeros de camino. Su legado permanecerá vivo en cada persona que descubrió, gracias a él, el valor del conocimiento, la disciplina y el servicio desinteresado.
Hoy damos gracias a Dios por el don de su vida y por el inmenso legado que deja a la Iglesia, a la educación y a la sociedad. Que su memoria continúe iluminando nuestros pasos y nos anime a vivir con la misma pasión, generosidad y compromiso que caracterizaron su existencia.
"Quienes dedican su vida a enseñar, servir y amar nunca parten del todo; permanecen vivos en la memoria, en las obras y en el corazón de quienes fueron transformados por su ejemplo." Descanse en la paz del Señor, Padre Óscar Ramírez, SJ. Su legado permanecerá por siempre entre nosotros.
Discurso despedida P. Oscar Ramírez, SJ
Elkin Hernández
La muerte del Padre Óscar Ramírez en la noche del viernes 15 de mayo de 2026 sobrecogió el corazón de muchas personas: amigos, familiares y compañeros jesuitas que compartimos con este gran ser humano, religioso, intelectual y sacerdote íntegro, el sueño de construir una sociedad más humana e inteligente por medio de la promoción y co-creación de nuevas culturas del aprendizaje que supieran poner al alcance de todos, en especial de los jóvenes, los métodos mínimos necesarios para aprender a liberar nuestro potencial mental, emocional y espiritual. Y así, hacer posibles no solo comunidades más inteligentes que sean mucho más sostenibles, sino también desde su mnemotecnia, sociedades de amor y de paz que sean más justas y más humanas y, por ende, más divinas.
Durante varias décadas, el Padre Óscar Ramírez, en una labor infatigable, había encendido en muchos jóvenes la pasión por el atletismo mental y desde esta labor llegó a constituirse en una fuente de inspiración y con frecuencia en un acompañante espiritual que nos ayudaba a mantener viva las búsquedas de un horizonte más humano en medio de las dificultades y contradicciones de la vida.
No solo, y esto era algo que me llamaba tremendamente la atención al ver la sencillez y la simpleza de Óscar, pues no solo a ministros, embajadores, grandes empresarios, alcaldes, senadores, gobernadores, decanos y rectores universitarios que tomaban sus cursos, sino, y muy especialmente, a muchos jóvenes como yo, de zonas de frontera, es decir, jóvenes, como decía él, que viven allí donde termina el asfalto y comienza el pantano. Salvaste a muchos jóvenes, Óscar, incluyéndome a mí.
Sabemos que el Padre Óscar Ramírez no era un líder de masas que buscaba figurar o que tuviera afanes de protagonismo. Todo lo contrario; sus medios para inspirar siempre fueron el testimonio de una pobreza real y encarnada como jesuita, el vínculo amistoso y el ejemplo de la disciplina y el rigor intelectual. Siempre al calor de una amistad, como decía él, una amistad como la de Niso y Euríalo nos convocaba a la reflexión comprometida y nos instaba siempre a ir y subir más arriba. Siempre más y mejor, nos decía continuamente. A volar muy alto como el aguilucho y, a ver muy por encima de las nubes.
Les comparto que al Padre Óscar lo conocí un domingo de Pentecostés a las ocho y treinta de la mañana en el estadio de Medellín. Él se encontraba en un momento de desolación. Yo me encontraba en un momento de consolación. Nuestro encuentro y nuestra amistad siempre fue providencial. Lo primero que me dijo, inspirado sin duda por el Espíritu de Dios, fue: «Tienes el sello del triunfo y el brillo de los elegidos». Y me soltó esta expresión en latín: «Ad maiora natus sum». Has nacido para grandes cosas. Y ya ustedes se podrán imaginar el eco y el impacto de semejantes palabras en la mente y en el corazón de un joven de escasos once años y medio de edad. Y lo segundo que me dijo fue: «¿Quieres ser mi amigo? Pero la amistad que te ofrezco no será una amistad de un día, ni de un mes, ni de un año. Es una amistad para toda la vida. Y más aún. Aún después de muertos seguiremos siendo tú y yo grandes amigos, aún por toda una eternidad».
Y hoy te digo aquí, mi amigo Óscar Ramírez, que mi mayor consuelo y esperanza es que efectivamente seguiremos tú y yo siendo grandes amigos aún después de muertos por toda una eternidad.
Fuiste llamado por Dios al reposo eterno de los justos; Así que ánimo, mi gran amigo ! Ánimo, mi gran hermano ! Ánimo, mi gran maestro ! Ánimo, mi gran acompañante espiritual.
Ánimo, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor!
Y con respecto a tu legado, hoy te manifiesto a ti y a todos aquí presentes que mi mayor compromiso y proyecto de vida es sacar adelante nuestra Fundación Matteo Ricci, que justo en este momento está más viva y encendida que nunca. Tu trabajo intelectual no será un periódico de ayer. Me elegiste como continuador de tu legado y aquí delante de todos juro que lo cumpliré. Nuestro proyecto ha pasado ya el punto de no retorno y su proceso es irreversible. Así que para mí, Elkin Hernández, la ejecución de esta misión de la Fundación Matteo Ricci y de todos sus proyectos hoy es vital y de hecho el único camino.
Así que inspirados por la espiritualidad ignaciana, salgo y termino este acto triste y doloroso para mí y te digo, mi amigo Óscar: manos a la obra. Me dirijo a Santa Fe de Antioquia a continuar encendiendo el fuego, porque ahora es a mí a quien me toca un fuego que enciende otro fuego. Así que trabajar por nuestro proyecto es la mejor manera de honrarte y honrar tu legado. Y por eso mismo me exige desde este momento más que nunca, un empeño y una duración del trabajo diario que no me permite el ocio, sino que me obliga, incluso un día como hoy, a muchas horas de intensa labor.
Gracias ! Gracias ! Gracias Mi Viejo, por acompañarme tanto en los días de sol como en las noches sin luna. Siempre estarás presente en mi mente y en mi corazón.
Y como decía Matteo Ricci: ¡un amigo es otro yo!
TEN CUIDADO, TEN MUCHO CUIDADO,
DE NO CERRAR JAMÁS TU CORAZÓN A NADIE “ ”
SAN PEDRO FABRO
Fecha de conmemoración: aunque falleció el 1 de agosto de 1546, se conmemora al día siguiente para no interferir con la festividad de San Alfonso María de Ligorio que se celebra el primer día del mes.
Valores:
-Humildad: vivió con sencillez y discreción, sin buscar reconocimiento personal. Su liderazgo se caracterizó por el servicio, la cercanía y la conciencia de que todo don recibido provenía de Dios.
-Diálogo: creía en el encuentro respetuoso con quienes pensaban diferente. Durante los conflictos religiosos de su tiempo promovió la escucha, la comprensión y la conversación como caminos para construir unidad.
-Reconciliación: dedicó gran parte de su misión a sanar divisiones y fortalecer la comunión entre las personas. Entendía la reconciliación como una expresión concreta del amor de Dios y un compromiso permanente con la paz.
-Caridad: su trato estaba marcado por la bondad, la acogida y el respeto hacia todas las personas. Buscaba responder con amor incluso ante las diferencias o los conflictos.
-Disponibilidad: vivió con total apertura a la misión, aceptando con generosidad los lugares y servicios que le eran confiados. Su disposición reflejaba una actitud de entrega y obediencia al servicio del Reino.
-Gratitud: reconocía la acción de Dios en las personas y en los acontecimientos cotidianos. Vivía con una actitud permanente de agradecimiento, convencido de que todo bien recibido era un regalo del Señor.
Consejo actual:
No permitan que el ruido del mundo apague la voz de su corazón. Aprendan a detenerse, a discernir y a descubrir el camino al que Dios los invita. Busquen siempre el encuentro antes que la división, hagan de la amistad un lugar para crecer y nunca dejen de servir con alegría. Un corazón abierto a Dios y a los demás siempre encontrará razones para vivir con esperanza.
Lo que pudo haber sido y no fue
Antonio Silva, SJ
Calendario universal
A comienzos del siglo 20 Moisés Bruines publicó un proyecto de Calendario Universal. Todos aplaudieron el proyecto, lo encontraron razonable, práctico y fácil. Pero no lo adoptaron por un agüero ridículo: porque el nuevo Calendario tendría 13 meses y no 12.
Ventajas del nuevo sistema
1 – Cada mes tendría 4 semanas exactas.
2 – Cada mes tendría 28 días.
3 – 28 multiplicado por 13 da 364 días.
4 – Al final de cada año se añadiría un día libre (= 365)
5 – La plantilla de cada mes serviría para todos los meses y para todos los años.
Dicha plantilla es la siguiente:
¿Quiénes se opusieron a la Reforma del Calendario? Las Religiones: Judía, Cristiana, Musulmana. No los Astrónomos ni los demás Científicos.
LFormar el corazón para sanar el mundo:
la dimensión esencial
de las Preferencias Apostólicas Universales
Jorge Camacho, SJ
Asistente de la Formación para el Cuerpo Apostólico
as Preferencias Apostólicas Universales (PAU) 2019-2029 son el fruto de un discernimiento espiritual que busca orientar la vida y misión de la Compañía de Jesús en este cambio de época. Sin embargo, para que estas preferencias se conviertan en una fuerza transformadora, existe una dimensión indispensable: los procesos de formación.
La espiritualidad como motor del amor eficaz. Como ha insistido el Papa Francisco, la primera preferencia —mostrar el camino hacia Dios— es la base de todas las demás, pues "sin una actitud orante lo otro no funciona". La formación no es solo una capacitación técnica, sino un proceso de conversión personal, comunitaria e institucional, que nos dispone para escuchar al Espíritu y responder con agilidad a los retos del mundo.
La ecología integral, un paradigma renovado de nuestra Misión. La clave de interpretación de las PAU, y el diseño de todo itinerario formativo ignaciano, es actualmente la Ecología Integral. Ella nos recuerda que, cada preferencia está interconectada, que no podemos vivir una de ellas, sin asumir responsablemente las demás.
Necesitamos recorrer un camino de conversión que nos ayude a ecologizar nuestra espiritualidad y nuestros saberes, a integrar la profundidad intelectual con la espiritual. Solo así podemos asegurar que nuestra labor cotidiana esté realmente alineada con la misión de reconciliación y justicia. Sin este itinerario de maduración, corremos el riesgo de caer en un activismo vacío que agota nuestras energías sin transformar la realidad.
Coherencia: Ser, Pensar y Actuar como cristianos. El objetivo último de nuestra formación es alcanzar una profunda coherencia de vida. Ser cristiano en el Cuerpo Apostólico de la Compañía de Jesús implica un modo de proceder donde no hay grietas entre lo que creemos y lo que hacemos. Los procesos formativos nos invitan a:
1. Sentir con la Iglesia y el mundo: Apropiarnos de los sentimientos y opciones de Jesús para mirar la realidad con compasión.
2. Pensar con profundidad: Superar el "funcionalismo" para analizar las raíces de la injusticia y la exclusión, defendiendo los Derechos Humanos desde un análisis riguroso de la realidad.
3. Luchar por la justicia social: Entender que la fe que no se traduce en obras de justicia para los más excluidos es una fe incompleta.
Nuestra identidad como "compañeros en la misión nos exige “salvar la proposición del prójimo”", asumiendo lo mejor de cada persona para construir una comunidad de solidaridad y reciprocidad.
Un Itinerario para la Misión en las Fronteras. La Provincia Colombiana, a través del Itinerario de Formación Ignaciana, viene renovando su propuesta para que cada compañero apostólico, desde su vocación específica (como docente, joven o directivo), se reconozca como un discípulo misionero. Este camino formativo, estructurado en dimensiones personal, de misión y de cuerpo, busca que el "avance medido" nos permita acompañar a los pobres y a los jóvenes hacia un futuro esperanzador.
Proyectos como la Red de Mujeres y la Red Juvenil Ignaciana son ejemplos vivos de cómo la formación con enfoque de justicia de género y cultura del acompañamiento permite que nuestras obras sean verdaderos "hospitales de campaña" en las fronteras de la exclusión.
Una Mínima Compañía al Servicio del Reino. En definitiva, la formación es lo que permite que el Cuerpo Apostólico —integrado por más de 19,000 personas en Colombia— trabaje en total concordia. Al formar nuestras mentes y corazones, nos preparamos para ser testigos de una esperanza que no es superficial, sino que nace del compromiso real con el cuidado de la casa común y la dignidad de cada ser humano.
Caminamos juntos, conscientes de nuestra fragilidad, pero confiados en el Espíritu, para que nuestra planificación y nuestra vida sean una sola ofrenda para la Mayor Gloria de Dios.
ECuidar la palabra para sanar el cuerpo: la invitación de
Ignacio a la concordia
Diana Patricia Santana Jiménez Coordinadora de Procesos de Formación para el Cuerpo Apostólico
n el complejo tejido de nuestro cuerpo apostólico, donde convergen miles de laicos, laicas y jesuitas, la comunicación no es solo una herramienta de gestión, sino el pegamento espiritual que nos mantiene unidos como “amigos en el Señor”. San Ignacio de Loyola, maestro en el arte de las relaciones humanas, nos dejó una advertencia que hoy cobra más vigencia que nunca: para ser verdaderamente una comunidad en misión, debemos custodiar la fama de los demás y, por encima de todo, salvar la proposición del prójimo.
1. El "Presupuesto": Un Manual de Caridad
En el número 22 de los Ejercicios Espirituales, Ignacio establece lo que los estudiosos llaman el "Presupuesto" o la "Regla de la Caridad". Esta regla no es una sugerencia opcional, es una condición fundamental para que el cuerpo apostólico funcione:
“Se ha de presuponer que todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla”.
Esta invitación nos obliga a un cambio de perspectiva radical. En un mundo inclinado a la crítica rápida y la sospecha, al comentario destructivo o de mala intención, Ignacio nos pide asumir lo mejor del otro. Antes de juzgar una idea o acción ajena, debemos indagar con humildad cómo la entiende la otra persona, o cómo pueden afectar mis palabras al otro. Muchas de nuestras divisiones nacen de malentendidos que podrían sanarse con un diálogo directo y franco, tal como Ignacio recomendaba: ir al hermano a solas antes de emitir un juicio público.
2. El Deber de Proteger la Buena Fama
Ignacio no era ingenuo frente a la debilidad humana. Sus biógrafos narran que miraba mucho por la buena fama y reputación de todos sus compañeros. Su modo de proceder era claro:
- Hablar siempre bien de los demás para mostrar el buen concepto que se tenía de ellos.
- No descubrir las faltas de nadie a menos que fuera estrictamente necesario para buscar un remedio.
- Castigar severamente a quienes hablaban mal de sus hermanos, reconociendo que la murmuración es un veneno que fragmenta la unión de mentes y corazones.
Para Ignacio, hablar mal del otro no es solo un error ético; es una falta de solidaridad que debilita al equipo. Si el cuerpo apostólico está integrado por personas que se sienten "pecadoras perdonadas y amadas", la única respuesta coherente ante la flaqueza ajena es la paciencia y la mansedumbre, mirando al prójimo no como un "vaso frágil", sino como una imagen de Dios.
3. Somos un Solo Cuerpo: De la Individualidad a la Colaboración
Nuestra identidad colectiva se basa en la convicción de que somos un solo cuerpo unido en Cristo. Esta unión es, en sí misma, nuestra misión. Cuando permitimos que la crítica destructiva se instale entre nosotros, olvidamos que “ningún órgano puede decir a otros que no los necesita”.
La colaboración no es una medida de emergencia ante la falta de personal, sino una gracia que exige una renovación de nuestras actitudes. Para trabajar como un verdadero equipo, necesitamos:
- Comprensión: Aceptar que cada miembro tiene una vocación y talentos específicos que enriquecen el todo.
- Corresponsabilidad: Participar activamente en el discernimiento y la toma de decisiones compartida.
- Conversación Espiritual: Utilizar este método no solo para planear, sino para escucharnos con el corazón, sin juicios, atendiendo a las mociones del Espíritu en el otro.
Una Comunidad que Escucha y Sana
Pasar de ser una suma de individualidades a un sujeto comunitario requiere ritmo, persistencia y tiempo. Como nos recuerda el Padre General Arturo Sosa, el mal espíritu suele aprovechar el cansancio y el activismo para causar división. Contra esto, la receta ignaciana es el Examen de Conciencia diario, para revisar nuestras palabras y pedir lucidez sobre qué motivó nuestras críticas.
Hoy, en la Provincia Colombiana, estamos llamados a ser testigos de reconciliación. No podemos pretender reconciliar al mundo si no somos capaces de salvarnos mutuamente en lo cotidiano, con una palabra que edifique y un silencio que proteja. Recordémoslo siempre: somos compañeros y compañeras en una misión que nos trasciende, y solo en la total concordia encontraremos la fuerza para servir a la Mayor Gloria de Dios.
Semillero de Comunicaciones: la pasión por contar historias
Felipe Vargas Pineda
Comunicador Social Colegio Mayor de San Bartolomé
Hablar de la historia del Colegio Mayor de San Bartolomé es hablar también de la misión de la Compañía de Jesús en nuestro país. Durante más de cuatro siglos, el Mayor ha sabido custodiar la riqueza de la tradición educativa jesuita, pero también ha comprendido que educar implica mirar siempre hacia el futuro. Por ello, continúa renovándose para responder a los desafíos que plantea un mundo en constante transformación, acompañando a niños, jóvenes y familias en la construcción de un proyecto de vida con sentido y esperanza.
En este Año de las Juventudes, el Colegio celebra y reafirma aquellas iniciativas que, inspiradas en la pedagogía ignaciana y en sintonía con el Plan Apostólico de Provincia y las Preferencias Apostólicas Universales, acompañan a los estudiantes en el descubrimiento y desarrollo de sus talentos.
Entre ellas se encuentra el Semillero de Comunicaciones, una propuesta extracurricular que comenzó su camino en 2019 y que, desde entonces, ha permitido a generaciones de bartolinos fortalecer sus habilidades en fotografía, producción audiovisual, diseño gráfico, redes sociales y otros lenguajes de la comunicación. Más que un escenario de aprendizaje técnico se ha convertido en una experiencia de formación integral donde los jóvenes descubren que comunicar también es una manera de servir.
Taller de narrativas audiovisuales en el Centro Ático de la Pontificia Universidad Javeriana.
Esta convicción encuentra también inspiración en una larga tradición de la Compañía de Jesús, que ha comprendido la comunicación como un camino privilegiado para anunciar el Evangelio y servir a la sociedad. Así como los jesuitas impulsaron iniciativas que marcaron la historia de la comunicación en Colombia, como la creación de la Emisora Sutatenza, y hoy continúan esa misión a través de espacios como Javeriana Estéreo, Ecos de Pasto y su alianza con Tele VID, el Semillero de Comunicaciones busca que los estudiantes descubran que cada historia narrada con sensibilidad y sentido humano puede convertirse también en una oportunidad para comunicar esperanza y poner sus talentos al servicio de los demás.
2019: El inicio de un sueño
Todo comenzó en 2019, cuando surgió el interés compartido por varios estudiantes: tener un espacio donde pudieran contar, usando su propia voz, lo que significa ser bartolino. Reconociendo el talento de una generación que crece entre cámaras, celulares y redes sociales, el Colegio decidió convertir esta inquietud en una experiencia formativa que potenciara sus capacidades comunicativas.
Acompañados por el equipo de la oficina de Promoción Institucional, los primeros integrantes del Semillero recibieron formación en fotografía y producción audiovisual, guiados por profesionales que, gracias a su experiencia, conocimientos y compromiso con la calidad de los productos comunicativos de la institución, compartieron con ellos las bases para iniciar este camino.
Muy pronto, estos aprendizajes encontraron un escenario real de práctica con el nacimiento del Noticiero El Bartolino, un espacio que permitió mantener informada a la comunidad educativa sobre la vida académica, deportiva, cultural y pastoral del Colegio a través de su canal oficial de YouTube.
Aquella primera experiencia les abrió las puertas para representar al Mayor en el Encuentro de Periodismo Escolar de la Universidad de La Sabana. Más allá de los conocimientos adquiridos, este evento permitió a los estudiantes descubrir que compartían una misma pasión con jóvenes de otras instituciones: comunicar y contar historias capaces de inspirar, informar y generar diálogo.
2022 – 2023: Adaptarnos a nuevos formatos
La pandemia ocasionada por el COVID-19 nos obligó a hacer una pausa. Como ocurrió en tantos ámbitos de la vida escolar, el Semillero también tuvo que detener su marcha para adaptarse a una nueva realidad marcada por la virtualidad y la distancia.
Sin embargo, el regreso a la presencialidad en 2022 representó mucho más que la reanudación de un espacio extracurricular. Fue la oportunidad de reencontrarnos, de volver a crear en equipo y de descubrir nuevas formas de comunicar.
Con un grupo renovado de bartolinos llegaron también las nuevas ideas. El lenguaje de las redes sociales comenzó a hacer parte del proceso formativo y surgieron contenidos pensados especialmente para Instagram y TikTok con una edición renovada del Noticiero institucional, en un formato cercano, dinámico y protagonizado por los mismos estudiantes, quienes compartían con autenticidad la vida cotidiana del Colegio.
2024: Una alianza para seguir creciendo
El deseo de participar en nuevos escenarios de aprendizaje llevó al Semillero a crear nuevos vínculos con la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana.
Gracias a esta alianza, estudiantes de la carrera de Comunicación Social compartieron sus conocimientos y experiencias en periodismo escolar, creación de contenidos digitales y paisajes sonoros, enriqueciendo la formación de los bartolinos y acercándolos a nuevas miradas sobre el ejercicio de la comunicación.
2025 – 2026: Cuando los sueños se convierten en proyectos
La constancia de los integrantes del Semillero de Comunicaciones fue dando frutos. Con el paso de los años, esta propuesta dejó de ser únicamente un espacio de formación para convertirse en una comunidad de aprendizaje, donde los estudiantes comparten iniciativas y asumen juntos nuevos retos.
La experiencia desarrollada en productos comunicativos como el Noticiero El Bartolino, su colaboración en el periódico estudiantil y el cubrimiento de algunos eventos institucionales permitió fortalecer competencias en fotografía, redacción, producción audiovisual y trabajo colaborativo.
Ese camino de aprendizaje condujo a uno de los mayores desafíos del Semillero: la creación de El Break Bartolino, un videopodcast pensado para conversar sobre temas de interés para la comunidad educativa desde un lenguaje cercano, creativo y divertido.
El esfuerzo colectivo puesto en este proyecto fue reconocido al ser ganadores en la categoría de colegios de los Premios José de Recasens, otorgados por la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Externado de Colombia. El videopodcast se destacó como un producto comunicativo que brilla por sus cualidades narrativas, la diversidad de invitados, los aspectos técnicos y la originalidad con la que los bartolinos abordan el periodismo escolar.
Esa misma pasión y compromiso impulsó un nuevo desafío durante este Año de las Juventudes: la realización de un cortometraje para una de las categorías del IV Encuentro Cultural y Deportivo ACODESI, evento realizado durante el mes de marzo en el Colegio Berchmans de Cali, en el que se reunieron más de 2000 jóvenes de colegios jesuitas.
Durante meses, cada sesión del Semillero estuvo dedicada a construir esta producción desde sus inicios. La historia nació de una lluvia de ideas a modo de sinopsis, que sirvió como base para la Práctica de producción audiovisual.
escritura del guion, la elaboración del storyboard, la planeación del rodaje y la distribución de roles. Al mismo tiempo, los estudiantes fortalecieron competencias en actuación, improvisación, creación de personajes y producción audiovisual.
El resultado fue Al Otro Lado del Salón, una sátira sobre las elecciones de Personería en un colegio ficticio, que fue estrenada en uno de los espacios del Encuentro Cultural y Deportivo ACODESI. Más allá de la excelente acogida del público, esta producción representó la evidencia de un proceso que hemos construido juntos durante varios años: jóvenes conscientes de su realidad, capaces de crear, trabajar en equipo y comunicar con responsabilidad, calidad y creatividad.
Hoy, al mirar el camino recorrido, el Semillero de Comunicaciones es mucho más que un espacio para aprender fotografía, diseño o producción audiovisual. Es un lugar donde los estudiantes descubren que comunicar implica escuchar, observar, analizar y, de esta manera, potenciar sus habilidades y aptitudes con amor, compromiso y pasión. Asimismo, es una experiencia que fortalece su proyecto de vida, acompaña su discernimiento vocacional y los invita a poner sus talentos al servicio de los demás.
Nuestro Semillero de Comunicaciones continuará trabajando por ser un espacio en el que se refleje el sentido de nuestra misión como colegio jesuita en donde los niños y jóvenes puedan ser testimonio vivo de la esperanza que construye un mundo más humano, reconciliado y fraterno.
Taller de doblaje.
Noti-Economato
Visita Revisor de Comunidades y Obras
La visita del Revisor de Comunidades y Obras se realiza antes de las visitas del P. Provincial con el fin de generar un reporte ejecutivo que le de información desde la perspectiva de la administración de la comunidad u obra como insumo para su acompañamiento.
Ha sido una experiencia muy bonita de acercarse a las obras de manera dialogal con los superiores, ministros y administradores de las comunidades, y los directores y administradores de las obras. El fin de la visita es aportar ideas y sugerencias para el mejor aprovechamiento de los recursos.
Les comparto algunas cuestiones que he encontrado muy positivas y consoladoras.
· Enfermería Pedro Arrupe. Lindo el trabajo articulado que se ha tenido ya por más de 10 años con la empresa que les presta los servicios de enfermería y complementarios. Ha sido una alianza muy benéfica.
· Colegio San Luis. El colegio ha tenido una consolidación muy importante en los últimos años que se ha reflejado en unos buenos resultados, que ha permitido realizar inversiones importantes. Es el único colegio de la red que ha aumentado el número de estudiantes.
· Comunidad Javeriana. En hospedajes generosos y fraternos para los jesuitas y laicos de la Provincia y otras. En el primer semestre de este año han tenido 57 huéspedes, con un promedio de estancia de 3 días. En 2025 se tuvieron 80 huéspedes. Esto recuerda la famosa frase que proviene de la Regla de San Benito (capítulo 53): "Todos los huéspedes que se presenten sean recibidos como a Cristo”.
· Parroquia La Macarena. Tuve la oportunidad de estar en varias despedidas al P. Omar Fredy Pabón, SJ, y realmente quedé gratamente sorprendido del profundo cariño y respecto como sacerdote que le tienen a él y a varios de sus antecesores. Un hermano nuestro que se llevó el olor a oveja a sus estudios.
· Iglesia San Ignacio Bogotá. Se tiene un plan de restauración y conservación del patrimonio. Las colecciones de arte de la Iglesia se están sistematizando a través de las listas de obras para luego ir consolidando los inventarios con todos los requerimientos que se exigen. La Iglesia cuenta con un Taller de restauración con varios profesionales que cuentan con el apoyo de practicantes, estudiantes y profesores de la U. Externado ha permitido la restauración de 51 pinturas, dos esculturas, 30 relicarios. ¡Vale la pena visitar este taller!
Proceso de búsqueda del nuevo ERP
Como lo informamos el mes pasado, el proceso de selección del nuevo sistema de información (ERP) para la Provincia sigue su hoja de ruta. Está ya focalizado en dos alternativas. Ambas funcionan en la nube y utilizan el esquema de servicio de software (no se compran licencias, sino se paga por su uso). El Siesa Enterprise es un software nacional que poseen más de 11 mil empresas o instituciones en el país. Y la otra alternativa es SAP S/4 Hana Public Cloud, que es una alternativa estándar de SAP. Actualmente, estamos en un acercamiento funcional a cada herramienta para conocer sus posibilidades y limitaciones. El padre Provincial, luego de oír la Comisión de Tecnología, la Comisión Económica y estudiar un informe de la dirección de tecnología de la Administración Provincial, tomará la decisión.
Este proceso lo hemos llamado Magis en Movimiento. Transformación de la gestión para una sostenibilidad de la misión.
Seguros de la Provincia
Luego de una negociación con la aseguradora HDI Seguros, acompañados de WTW, Willis, se logró la renovación de las pólizas de Todo riesgo daño material, Manejo Comercial, Responsabilidad Civil Extracontractual y de Transporte de Valores. La renovación fue por 2 años. Y se contrató con una prima menor que el año pasado, gracias al buen comportamiento en los reclamos. Igualmente, se consiguió un aumento de ciertas coberturas y mayores plazos para el anuncio de los siniestros.
Retiro Espiritual de Colaboradores
Como no solo de pan vive el hombre, sino de la palabra de Dios. Un primer grupo de colaboradores de la Administración Provincial hicieron tres días de retiros acompañados generosamente por el Padre Mauricio Rojas Avila, SJ. Los realizaron en San Claver.
Estudio sobre las captaciones de C02
Como se sabe la finca San Ignacio, en el Páramo de la Rusia, tiene una amplia área de bosque de roble protegido. En la zona de páramo opera un Centro de investigación y educación para la conservación de especies de páramo del Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce, en cuatro hectáreas que fueron donadas por la Compañía a Parques Nacionales. Tiene trabajo muy serio para la propagación de frailejones que contribuyen a la regulación y conservación de ecosistemas de alta montaña. Tienen semilleros de más 11 especies de frailejones, entre ellos algunos propios del Páramo de La Rusia y están salvando una especie que estaba al borde de la extinción. Ahora estamos firmando un convenio para hacer el cálculo de captación de CO2 del polígono de bosque de la Rusia, a fin de buscar una nueva línea de ingresos para el sostenimiento de la finca.
Cumpleaños de jesuitas en agosto
3 Davide Orlandini (EUM)*
5 Alberto Parra Mora
6 Manuel Uribe Ramón
7 Edwin José Amaya
9 Carlos Alberto Palacio
10 Gabriel Ignacio Rodríguez
14 Mario Alexander Vargas
16 Santiago Jaramillo Uribe
18 Jorge Enrique Salcedo
19 Hernando Gálvez Arango
20 José Alejandro Aguilar
José Virgilio Rojas
23 Héctor Manuel Londoño
José Carlos Mantilla
25 Tácio Novais Silva (BRA)*
28 José Raúl Arbeláez
29 Luis Alfonso Quijano
30 Uriel Salomón Salas
31 Luis Fernando Múnera
Sebastián Salamanca Huet (MEX)*
Un espacio para soñar juntos nuestra misión
Un sábado al mes de 11:00 a.m. a 12:30 m.
En vivo por Jesuitas Colombia
Sábado 15 de agosto 2026
Espiritualidad Cristiana en América Latina y el Caribe ¿Qué papel ha jugado la espiritualidad cristiana en América Latina?