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Noticias de Provincia I Enero 2026

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Enero 2026

Noticias de Provincia

Provincial

Hermann Rodríguez Osorio, SJ

Coordinación editorial

Antonio José Sarmiento, SJ Jenifer Rubiano Sánchez

Diseño y diagramación

Laura Valentina Souza García

Imagen de portada

Novicios colombianos 2026, casa Manresa, Bogotá - Alejandro Nieto

Impresión

Multi-impresos S.A.S

Edición cerrada el 17 de enero de 2026.

POR LOS NIÑOS

CON ENFERMEDADES INCURABLES

INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL PAPA: FEBRERO 2026

“Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza”.

Noticias de Provincia Enero 2026

Editorial

¿Cómo veo el futuro de la provincia?

Noticias breves

Crónica del Noviciado Interprovincial San Ignacio

Presentación de los novicios Colombia 2026

Comenzar de nuevo, comenzar juntos

San José, ¿una buena decisión?

Oración comunitaria

Santos del mes

La Pascua de nuestros hermanos

Especial CIRE: Alcanzados por los primeros compañeros de Ignacio. Una historia que sigue viva

Un café con Luis Fernando Múnera, SJ

Dios nos ama

Bodas de oro: homilía en la comunidad

Un relevo que honra la historia y proyecta esperanza en el porvenir del IMCA

Más alla de la filantropía

El programa de desarrollo y paz del Magdalena medio cumple 30 años reafirmando el compromiso con el territorio y la vida

Jesuit Fest 2025: un espacio de encuentro para fortalecer nuestra misión en

Administradores de la misión

Comunicados

Cumpleaños de jesuitas en febrero

EAlgo nuevo está naciendo
“Cambiemos los miedos por los sueños”

Noviciado Interprovincial en Quito y Año de las Juventudes

“El que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas»”

Apocalipsis 21, 5

l pasado 10 de enero se inauguró el Noviciado Interprovincial San Ignacio en Quito, Ecuador, que acoge a los jóvenes de cinco provincias y países: Bolivia, Ecuador, Perú, Venzuela y Colombia. El noviciado inicia con un grupo de 5 novicios de segundo año (1 ecuatoriano, 1 boliviano, 1 peruano y 2 colombianos) y 13 novicios de primer año (3 peruanos, 2 ecuatorianos y 8 colombianos). Comienzan su primera formación en la Compañía de Jesús en un contexto nuevo, caracterizado por la diversidad cultural. La experiencia de quienes pudimos acompañar este momento fue sentir que algo nuevo está naciendo y que el futuro de la Compañía de Jesús tendrá un rostro más interprovincial e internacional, dinámica que no comienza ahora sino que ha estado presente entre nosotros desde los orígenes, cuando Ignacio de Loyola convocó a un grupo de compañeros de diversos orígenes, para constituir un cuerpo al servicio de la Iglesia y de la sociedad, con rostros y culturas distintas.

Para los jesuitas de Colombia y para todo el cuerpo apostólico, esta nueva etapa nos conmueve y nos reta. Sentimos el dolor de un parto, después de más de cien años teniendo nuestro propio noviciado con abundantes vocaciones y con una propuesta consolidada y sólida de formación. Este dolor y esta sensación de despojo, camina junto a una certeza de que la novedad que acogemos viene inspirada y acompañada por el mismo Señor que invitó un día a Abram a caminar hacia lo desconocido, pero con la seguridad de su cercanía y amparo: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar” (Génesis 12, 1).

Nos alegramos profundamente con este acontecimiento y lo celebramos con la confianza puesta en Dios, que es el que llama y sostiene en el servicio a su reino. Nos alegramos porque somos testigos de un nuevo nacimiento que configurará nuevos rostros y perfiles en los jóvenes que se están formando para afrontar los retos que nos siguen moviendo hacia el futuro. Nos alegramos porque hacemos parte de una nueva forma de entender y vivir la vocación de servicio a la fe y a la justicia, con una mirada amplia, generosa, creativa y original. Nos alegramos porque nos sentimos hermanos y compañeros de los primeros jesuitas, marcados por sus diferencias culturales y por sentir de nuevo la invitación a seguir al Señor, pobre y humilde.

En este contexto, queremos vivir este año un énfasis en la tercera preferencia apostólica universal: “Acompañar a los jóvenes en la construcción de un futuro esperanzador”. La invitación del

papa Francisco, “Cambiemos los miedos por los sueños”, será el lema que nos acompañe en varias experiencias que se han organizado este año para hacer realidad nuestro compromiso con las juventudes que trabajan incansablemente por la construcción de un presente y un futuro de esperanza.

La XXVII versión de la Inmersión Ignaciana estará enfocada en la “Cultura Vocacional y la Cultura del Acompañamiento”, favoreciendo un espacio formativo, de discernimiento en común y de construcción del cuerpo apostólico. El papa Francisco, en Christus Vivit, nos recuerda con fuerza que “los jóvenes son el ahora de Dios” (CV 178). No son solo el futuro, sino una presencia viva que nos renueva, nos cuestiona y nos invita a mirar el mundo con esperanza y creatividad evangélica. Queremos que este espíritu anime nuestro caminar durante el año que comienza. Hemos invitado, además de los coordinadores de la misión regional y los directores de las obras transversales, a jóvenes de todas nuestas obras y regiones, para que su presencia y experiencia enriquezcan el diálogo y la reflexión del encuentro.

Junto a lo anterior, se está preparando el IV Encuentro Cultural y Deportivo de ACODESI, que se llevará a cabo en el colegio Berchmans entre el 20 y el 24 de marzo de este año. En este encuentro tendremos la presencia de algo más de 2500 jóvenes de nuestras obras educativas de Colombia, Italia, Guatemala, México, Brasil, Chile, Paraguay, República Dominicana, Panamá, Perú y Estados Unidios, que participarán en competencias deportivas, en eventos culturales y en un espacio privilegiado para vivir la fraternidad y la espiritualidad ignaciana, fortaleciendo la misión común.

Igulmente, desde la Red Juvenil Ignaciana se ha preparando la Claveriada 2026, que se realizará en el mes de junio en el Colegio San Ignacio de Medellín y que reunirá a más de 500 jóvenes estudiantes y egresados de nuestras obras educativas para vivir una experiencia de fe, servicio y alegría ignaciana. El lema que los convoca es hacerse “Peregrinos de la Reconciliación y de la Esperanza”.

De la misma manera, en la reunión de superiores, la consulta ampliada, las asambleas de rectores de ACODESI, la asamblea de las obras sociales, el encuentro de parroquias y templos, el encuentro de Hermanos y el Simposio de EE, organizado por el CIRE, se hará referencia a esta tercera preferencia apostólica universal de las juventudes.

“Cambiemos los miedos por los sueños”. Escuchemos la invitación del papa Francisco y la que recientemente nos hizo el papa León en el encuentro con los Superiores Mayores en Roma, cuando nos decía: “A partir de las pequeñas cosas, podemos avanzar poco a poco. Si ofreces conferencias con un alto contenido y valor intelectual, será estupendo, pero no vas a reunir a cientos de chavales. Pero, ¿y si dices que va a haber un partido de fútbol o algo así? Creo que estos aspectos tan humanos son importantes. Sirven como trampolín para avanzar hacia experiencias espirituales, humanas y holísticas que, con el tiempo, atraerán a los jóvenes”.

Hermann Rodríguez Osorio, SJ Bogotá, 14 de enero de 2026 Provincial

¿Cómo veo el futuro de la provincia?

E¿Cómo veo el futuro de la Provincia?

n los tiempos de complejidad e incertidumbre que nos ha tocado vivir, donde lo único permanente parece ser el cambio, estamos llamados a afinar la sensibilidad espiritual y el discernimiento. La reacción más natural y primitiva frente a la incertidumbre es el miedo, un miedo que nos lleva a desconfiar, a encerrarnos, a no mirar más que a nosotros mismos. La fe nos propone un camino más esperanzado, frente a esa misma incertidumbre podemos beber de nuestros valores, de nuestro principio y fundamento para lanzarnos a una misión que haga de este frágil mundo, un lugar más humano y bello, más cercano a lo que Dios quiere.

En tiempos de incertidumbre y relativismo, es difícil hacer previsiones o aventurar escenarios sobre el futuro de la Provincia y de su misión. No obstante, se pueden vislumbrar algunas tendencias y movimientos en el mundo, en la Iglesia y en la Compañía de Jesús que nos dan pistas sobre hacia dónde deberíamos caminar.

La sinodalidad es un movimiento profundo de transformación cultural en la Iglesia que estamos llamados a asumir como Provincia. Cada vez más el liderazgo de la misión es compartido con miembros de la Iglesia y la pregunta que debemos hacernos los jesuitas es cómo acompañamos, desde nuestra vida y espiritualidad, estos nuevos modos de llevar adelante nuestra la misión, su orientación y responsabilidad. La acogida, la hospitalidad, el diálogo, las formas de gobierno corporativo y participativo, la superación de la cultura del descarte son valores que deben permear nuestra propia estructura para ser fieles a estos llamados.

Las dinámicas de la Compañía nos envían señales en la línea de una integración y mayor colaboración regional. Estos procesos exigirán diálogo y discernimiento, para ir más allá de las decisiones pragmáticas, con mirar a encontrar caminos que nos faculten, con un reducido número de jesuitas, pero en Iglesia, tomar decisiones de vida y esperanza que nos permitan escuchar los llamados de la misión y responder a ellos con los criterios ignacianos.

La evangelización, la espiritualidad, el compromiso con los frágiles y marginados, el cuidado de la casa común, la educación y el acompañamiento a los jóvenes siguen siendo llamados de nuestro tiempo, seguramente aparecerán otros desafíos y tendremos que priorizar. Frente a los retos de anunciar la buena noticia del Señor Jesús hoy, tendremos que ser cada vez más creativos, flexibles, móviles, innovadores; las grandes tareas permanecen, pero las formas están llamadas a cambiar con agilidad.

Veo, o quizá sería mejor decir sueño, una provincia pequeña, trabajando en sinodalidad, con comunidades fraternas, hospitalarias y acogedoras, preocupada por vivir y transmitir la espiritualidad, con capacidad de transformar sus obras con agilidad y sin perder la posibilidad de ir a nuevas fronteras, físicas y existenciales, allí donde otros no se animan a ir.

Noticias breves

Últimos votos

El Padre General ha concedido los últimos votos a los padres José Rafael Garrido, Fredy Humberto Castañeda Vargas y Alvaro Stivel Toloza. Emitirán sus últimos votos el sábado 7 de febrero en el templo de San Ignacio en la eucaristía de clausura de la Inmersión Ignaciana 2026.

Cambios y destinos

El padre Diego Yovani Guevara, SJ, de la provincia de Ecuador, viene a nuestra Provincia para realizar el doctorado en ciencias biológicas en la Universidad Javeriana. Residirá en la comunidad Pedro Fabro en Bogotá

El padre Arturo Moscoso, SJ, de la provincia de Bolivia, viene a nuestra Provincia para ser docente en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana. Residirá en la comunidad de la Universidad Javeriana.

El padre Joaquín Emilio Pachón, SJ, ha sido destinado a trabajar en el noviciado San Ignacio de Loyola, en Quito. Allí será el ministro de la comunidad y ayudante del maestro de novicio.

El padre Luis Aurelio Castañeda, SJ, nombrado rector del Colegio San José de Barranquilla y superior de la comunidad jesuita de esa ciudad. Asume el lunes 20 de abril.

El padre Edwin Mauricio Martínez, SJ, nombrado rector del Colegio San Luis Gonzaga de Manizales y Vicesuperior de la comunidad jesuita de esa ciudad. Asume el lunes de pascua 6 de abril.

El padre Juan Manuel Montoya, SJ, ha sido destinado a trabajar en el Sacred Story Institute, en la Universidad Catolica de América, en Washington, Estados Unidos. Residirá en la comunidad jesuita de Georgetown University, en la misma ciudad.

El padre Dairon Jair Lizcano, SJ, ha sido destinado a estudios de doctorado en filosofía en Estados Unidos. Durante el primer semestre de este año hará profundización en inglés en Creighton University, en Omaha (Nebraska USA).

El padre José Rafael Garrido, SJ, ha sido nombrado coordinador del grupo de párrocos y rectores de templos.

El padre Rodolfo Eduardo Abello, SJ, ha sido destinado por el P. Provincial a vivir en la comunidad Pedro Fabro.

El padre Nilson Jaír Castro, SJ, ha sido destinado a estudios especiales de arte dramático en Londre. Durante el primer semestre del año profundizará en el conocimiento de ingles.

Dimisorias

El escolar Sebastián Botero solicitó las dimisorias de la Compañía de Jesús.

El escolar Juan Nicolás Murcia fue dimitido de la Compañía de Jesús.

ECrónica del Noviciado

Interprovincial San Ignacio

Virgilio Arias Salazar, SJ Maestro de Novicios en el Noviciado de Medellín.

l pasado sábado 10 de enero de 2026 se realizó la apertura oficial del Noviciado Interprovincial San Ignacio, en Quito, Ecuador, que acogerá a los novicios de las provincias de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. La decisión de establecer un solo noviciado para estas cinco provincias fue fruto del discernimiento de los Provinciales ante el reducido número de novicios en algunas de ellas y por la necesidad de aunar esfuerzos, buscando siempre lo mejor para la formación inicial de aquellos jóvenes que desean entregar sus vidas en la Compañía de Jesús.

La cita para la llegada a este nuevo espacio de formación interprovincial fue el viernes 9 de enero. Durante toda la jornada fueron llegando los novicios de las diferentes provincias, así como los Provinciales, delegados de formación, un representante de la CPAL y los encargados de la promoción vocacional. El maestro den ovicios y su ayudante coordinaron toda la logística para la recepción y acogida de tantas personas provenientes de distintos lugares.

Por parte de la Provincia de Colombia viajó una nutrida delegación encabezada por el Provincial, el asistente de Formación, el director de Misión Vocacional, el actual maestro de novicios de Colombia con su padre ayudante, dos novicios que inician su segundo año y ocho novicios para comenzar su primer año de formación. En total, asistieron quince colombianos.

En la tarde de ese viernes, ya con la presencia de los novicios que ingresarían, los Provinciales y demás invitados celebramos la Eucaristía, presidida por el P. Hermann Rodríguez, SJ, quien animó a los novicios a vivir con generosidad y confianza en el Señor lo que se propone en el Noviciado. Esa misma noche, la Provincia del Ecuador ofreció una cena a los Provinciales y formadores que estábamos presentes para la ocasión.

Al día siguiente, sábado, a las 11:00 a.m., en la Capilla de la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, se dio inicio a la solemne eucaristía con la que se inauguraba oficialmente el Noviciado Interprovincial San Ignacio. La celebración fue presidida por el P. Daniel de Ycaza, SJ, Provincial del Ecuador, y concelebrada por los Provinciales de Colombia, Perú y Bolivia, además de numerosos jesuitas ecuatorianos que se unieron para poner en manos del Señor el inicio de esta nueva casa de formación.

En la homilía, el P. Daniel compartió valiosa información sobre la ubicación del noviciado y la historia que la Compañía ha vivido en este lugar. También agradeció la confianza depositada en su provincia para acoger esta casa de formación interprovincial. Vale la pena destacar la parti-

cipación de los padres y hermanos mayores de la enfermería de la Provincia del Ecuador, que comparte el mismo predio del noviciado.

Antes de la bendición final, los Provinciales presentes y el delegado de la CPAL dirigieron unas breves palabras a la asamblea, manifestando su alegría y esperanza para el futuro de la Compañía gracias a este esfuerzo de las cinco provincias. En este momento se leyó un mensaje enviado por el Provincial de Venezuela, quien no pudo viajar debido a la situación actual del país.

De esta manera daba vida al Noviciado Interprovincial San Ignacio con trece novicios de primer año: ocho colombianos, tres peruanos y dos ecuatorianos; y cinco de segundo año: dos colombianos, un peruano, un boliviano y un ecuatoriano. En total, el noviciado inició con dieciocho novicios.

Una vez finalizada la sentida eucaristía, todos los participantes se trasladaron nuevamente a las instalaciones del noviciado, donde compartimos un delicioso almuerzo ofrecido por la casa. Allí se presentó oficialmente al nuevo ayudante del maestro y ministro de la comunidad, el P. Joaquín Pachón, SJ, de la Provincia Colombiana.

La celebración de bienvenida no terminó allí. Esa misma tarde nos dirigimos a la emblemática Iglesia de la Compañía, en el centro de la ciudad, para disfrutar de una bella serenata que cada año se ofrece al Niño Jesús Rey de Reyes. Diversos grupos musicales y coros de distintas obras de la Compañía de Jesús en Quito expresaron, a través de villancicos, su homenaje al Niño de Belén. Fue un momento de profundo recogimiento y oración.

Al día siguiente, la acogida a los novicios continuó de manera muy significativa. Todos fueron citados temprano en la mañana a la Basílica del Voto Nacional, desde donde salió el desfile con más de setenta agrupaciones musicales y folclóricas para celebrar el “Pase del Niño”, tradición traída desde Riobamba para la Epifanía del Señor y que la Compañía de Jesús ha instaurado en Quito desde hace quince años.

Los novicios participaron en las comparsas: algunos bailando, otros llevando estandartes y otros animando a los espectadores a rendir homenaje al Niño Jesús que pasaba. Esta gran expresión religiosa y folclórica, llena de color, música y alegría, llegó hasta la Iglesia de la Compañía, donde se celebró la eucaristía para dar gracias a Dios por su Hijo y por la gran respuesta del pueblo. Posteriormente, se ofreció el almuerzo en uno de los patios del claustro contiguo a la iglesia: un delicioso hornado típico de Riobamba.

Finalmente, el lunes 12 de enero regresamos a nuestros lugares de origen quienes habíamos participado en la inauguración del noviciado. En todos se respiraba un aire de alegría y esperanza por el inicio de este proceso de formación que abre las fronteras de las provincias para vivir nuestra vocación con un espíritu verdaderamente universal, como lo intuyeron Ignacio y los primeros compañeros.

Damos gracias a Dios por esta gran propuesta formativa que, sin duda, nos prepara para vivir nuestra misión con un espíritu de apertura y disponibilidad ante las nuevas misiones que se nos presentarán en el futuro.

Presentación de los novicios Colombia 2026

Mi nombre es Santiago Rodas Betancur, tengo 26 años y soy de Medellín. Estudié Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde también realicé una especialización en Literatura. Durante más de 15 años fui deportista de alto rendimiento en Natación con Aletas; después de retirarme del deporte a nivel competitivo, ejercí mi profesión como docente de colegio por dos años. Me considero un hombre apasionado, responsable y comprometido, pero sobre todo, un hombre pecador; un pecador que ha sido llamado a la vida por Aquel que es la resurrección. Desde hace algunos años Jesús me ha invitado a ser su amigo con consciencia y radicalidad; esa invitación es lo que me ha traído hasta aquí: caminar en la Compañía de Jesús. Voy de su mano, sin saber muy bien qué me depara el futuro, pero con la certeza de que veré cosas mayores, tal y como le dijo Jesús a Natanael.

Soy Isaak Berger Guerrero. Nací en Bogotá. Tengo 21 años. Estudié en el colegio Gimnasio Campestre. Luego, empecé a estudiar medicina en la Pontificia Universidad Javeriana, donde conocí a la Compañía de Jesús y la espiritualidad ignaciana. Soy curioso, me gusta el café, leer, escribir y conversar. Desde pequeño he tenido una sensibilidad e intensa sed espiritual, lo que contribuyó al gran enamoramiento que sentí al vivir los Ejercicios Espirituales, en los cuales y luego de llevar años discerniendo, pude ver con claridad lo que ya tantas veces se me había hecho evidente y así, con un intenso deseo de hacer la voluntad del Padre, hoy con gran alegría me dispongo a ir al noviciado, respondiendo a la generosidad con la que Él me ha llamado. “Suéltate y da el salto mortal: Dios es y basta”. Sin más por el momento reciban mi corazón.

Soy Juan Sebastián Villegas. Nací en Medellín, Antioquia. Tengo 31 años. Estudié en el colegio San Ignacio de Loyola, donde conocí la Compañía de Jesús y la Espiritualidad Ignaciana. Estudié derecho en la Universidad Pontifica Bolivariana y me dediqué a la vida laboral. Me gusta la lectura y la historia. Hace algunos años, la suave brisa de Dios me convocó a su encuentro de salvación. En ella, escuché su invitación a entregarle mi vida de forma radical a la manera de la Compañía de Jesús. Hoy, en oración y discernimiento decido aceptar su invitación y me dispongo con fe, entusiasmo y alegría a iniciar el noviciado.

Soy Freddy Emmanuel Rico. Tengo 22 años y soy de Cúcuta -Norte de Santander- en la frontera con Venezuela. Me gradué como licenciado en Ciencias naturales y educación ambiental de la universidad Francisco de Paula Santander. Me gusta viajar, conocer personas nuevas, ver pelis o series y disfrutar de la naturaleza. Conocí la Compañía de Jesús por las redes sociales, donde me encantó conocer la misión, la espiritualidad Ignaciana y las obras de la Compañía en nuestra provincia, a través de la Casa Manresa. Hoy, después de varios meses de oración, discernimiento y acompañamiento, mi vida toma un sentido profundo para el Señor, iniciar el noviciado interprovincial en Quito. Pura Alegría y emoción por este nuevo empezar!

Soy Cristian Alirio Pascumal, nací en Pasto, Nariño, y tengo 28 años. Mi camino ha estado marcado por el deseo de servir y por la búsqueda constante de sentido en lo cotidiano. Conocí la espiritualidad ignaciana a través de la Compañía de María, experiencia que me ayudó a descubrir una forma sencilla y profunda de encontrar a Dios en mi vida. Soy diseñador gráfico y me gusta el arte, el deporte y, sobre todo, estar al servicio de los demás. En este proceso vocacional reconozco que he vivido un tiempo perfecto, en el que, con paciencia y discernimiento, he ido escuchando la voz de Dios. Hoy, con gratitud y esperanza, decido dar un paso adelante e iniciar el noviciado, confiando con alegría en la llamada que el Señor me hace.

Mi nombre es Nicolás Rosero Erazo. Soy de San Juan de Pasto, Nariño. Tengo 18 años. Amo el teatro, la música, la plastilina, los videojuegos y beber un buen mate mientras pienso sobre la vida. Soy egresado del Colegio San Francisco Javier, donde por medio de los espacios de la Pastoral encontré en la voz de Dios una vocación al servicio que se fue confirmando en las experiencias fundantes que me hicieron sentir el llamado a seguir a Jesús por medio de la Compañía. Hoy me dispongo a empezar el Noviciado con fe y esperanza en un espacio que me permitirá dejar de enfocarme en el afuera para seguir escuchando esa llama dentro de mí que Cristo hace arder cada vez más y que me invita a amar sin fronteras.

Soy Leandro Daza Maestre. Nací en Barranquilla. Tengo 32 años. Estudié en el colegio San José, donde conocí la Compañía de Jesús y la espiritualidad ignaciana. Estudié psicología en la Universidad Simón Bolívar y me dediqué 8 años a trabajar en colegios y una comisaría de familia. Me gusta la playa, caminar y el cine. También me inspira el fuerte compromiso de los jesuitas con la justicia social y la educación. Su presencia junto a los más vulnerables, su trabajo con jóvenes, comunidades y procesos formativos, muestran una Iglesia que sirve, acompaña y se compromete con la transformación de la sociedad desde el Evangelio. Quiero seguir a Jesús desde el noviciado porque siento en lo más profundo del corazón el deseo de conocerlo más, amarlo más y seguirlo más de cerca. El noviciado se me presenta como un tiempo de gracia para ordenar la vida, escuchar con mayor claridad la voz de Dios y aprender a caminar tras las huellas de Cristo con libertad interior.

Soy Jairo Álvarez Rodríguez, tengo 23 años, oriundo de Girón, Santander. Nací en el seno de una familia campesina que me enseñó el valor del trabajo, la sencillez y la fe vivida en lo cotidiano. Egresado de la Universidad Industrial de Santander como Licenciado en Educación Básica Primaria, a lo largo de mi proceso formativo y académico he ido descubriendo un profundo interés por la educación, la reflexión y el servicio, caminos que han marcado mis búsquedas personales y profesionales. Con el paso del tiempo, en medio del silencio, la oración y el discernimiento, sentí cómo el Señor se fue haciendo presente de manera delicada y constante, invitando a una relación más profunda con Él. Cuando el eje de mi vida se desplazó hacia la voluntad divina, el miedo se disolvió y surgió la confianza. Confianza que invita a lanzarme a las manos de Dios y dejarlo actuar en el diario caminar. Hoy, con gratitud por el camino recorrido y con confianza en su gracia, decido responder a esta invitación y me dispongo, con fe, alegría y disponibilidad, a iniciar el noviciado.

Comenzar de nuevo, comenzar juntos

Comunicaciones ACODESI

Cada inicio trae consigo una emoción particular, enero llega cargado de expectativas, de propósitos que se renuevan, de una sensación colectiva de posibilidad. Algo en el calendario nos invita a creer que empezar de nuevo es posible, que podemos ajustar el rumbo, volver al centro, ensayar mejores versiones de nosotros mismos.

Curiosamente, el año no tiene inducción. Nadie nos explica cómo vivirlo, cómo habitarlo con sentido. En cambio, las organizaciones saben que los comienzos necesitan cuidado. Este es el sentido de los procesos de inducción: espacios para acoger, orientar y, sobre todo, para ayudar a comprender que iniciar no es solo ocupar un cargo, sino entrar en una historia que venía antes de nosotros y comprender que nuestra voz en ella es pertinente, por eso fuimos seleccionados. Tal vez por eso, aunque haya ocurrido a finales de febrero de 2025, recordar hoy —al inicio de un nuevo año— el proceso de inducción vivido por un grupo de directivos de los colegios de la Compañía de Jesús en Colombia resulta no solo pertinente, sino profundamente significativo.

Durante tres días, en Bogotá, en la sede de la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia, ACODESI, se encontraron mujeres y hombres provenientes de nueve colegios en siete ciudades del país. Con diferentes perfiles y responsabilices,académicas, administrativas, de pastoral. Todoscompartían algo esencial: tenían nuevas responsabilidades y muchas inquietudes.

La Compañía de Jesús trabaja en modo red. Una red que se despliega a nivel global a través de las diferentes provincias; que se articula regionalmente mediante FLACSI, la Federación Latinoamericana de Colegios de la Compañía de Jesús; y que, en Colombia, se concreta en ACODESI, una red que celebra ya treinta años de camino compartido. No se trata solo de una estructura organizativa, sino de una manera de comprender la misión: articulada, colaborativa y viva.

Ese espíritu de red se hizo palpable desde el inicio de la inducción. Lejos de ser un espacio técnico o meramente informativo, el encuentro fue concebido como una experiencia de reconocimiento mutuo. Un recordatorio explícito de que nadie entra solo, de que otros —en distintos lugares del país— están viviendo procesos similares, con preguntas parecidas y con la misma mezcla de ilusión y responsabilidad.

Muchos de los participantes comenzaban apenas a descubrir qué hace particular a sus colegios. Poco a poco fueron reconociendo que esa particularidad no los aislaba, sino que los vinculaba. Los colegios jesuitas comparten un modelo pedagógico inspirado en la Espiritualidad Ignaciana: una invitación constante a buscar el propósito, a discernir, a pensar el sentido profundo de lo que se hace y su sentido para con otros.

A finales de febrero

de

2025, un grupo

de

nuevos directivos de los 9 colegios

jesuitas de Colombia se reunió en Bogotá para vivir su proceso de inducción. Casi un año después, al iniciar un nuevo año, esa experiencia nos recuerda que los comienzos cobran sentido cuando se viven en compañía.

El encuentro contó con la presencia del equipo de ACODESI: Delimiro Ramón Jaime, Javier Ómar Sánchez y Luis Roberto Rivera—, de su presidente, el padre Rodolfo Eduardo Abello, SJ, así como de rectores: el padre Gerardo Villota, SJ, del Colegio San Francisco Javier de Pasto; el padre Juan Pablo González, SJ, rector del Colegio Mayor de San Bartolomé; el padre Santiago Tobón, SJ, director de pastoral del mismo colegio; y el padre Hermann Rodríguez, SJ, provincial de la Compañía de Jesús en Colombia. Su acompañamiento transmitía un mensaje claro: este inicio importa y merece atención y cuidado.

Uno de los aprendizajes más llamativos de la inducción fue, quizá, su carácter contra intuitivo. En lugar de insistir en la obediencia como valor central en una organización jerárquica, se invitó reiteradamente a los nuevos directivos a ser proactivos, a tomar iniciativa para avanzar en la misión. La misión de la Compañíade Jesús en Colombia —la reconciliación y la justicia— no se alcanza desde la pasividad ni desde la mera administración.

Todos los participantes ocupaban cargos de liderazgo, y ese dato no es menor. Al ingresar a un colegio jesuita no se entra únicamente a una institución educativa: se ingresa a un Cuerpo Apostólico. Un cuerpo que avanza en la misión desde múltiples frentes —educación, espiritualidad, acción social, centros de pensamiento—y que entiende que cada área, cada rol, aporta desde su especificidad a un propósito común.

Durante uno de los espacios del encuentro, el padre Santiago Tobón, SJ, compartió una reflexión que quedó resonando: gestionar colegios no es un negocio. Es un trabajo exigente, arduo, que “deja canas”, y que solo puede sostenerse de manera colectiva. Nadie puede cargar solo con esa tarea. De ahí la insistencia en el trabajo en red, o, como se dijo con cercanía, en la necesidad de “enredarse”.

Este modo de proceder tiene raíces profundas. La Congregación General 36 de la Compañía de Jesús hizo un llamado explícito a trabajar en red,entendiendo que los desafíos actuales superan cualquier esfuerzo aislado. Trabajar en red implica acuerdos más que imposiciones, aprendizaje compartido y la convicción de que la experiencia de unos puede enriquecer el camino de todos.

Como lo expresó el padre Abello, “valoramos la unicidad de cada colaborador, pero ustedes son mucho más juntos”. Esa afirmación se hizo concreta en los espacios del encuentro, donde se propició la mezcla, la conversación y el compartir. La red no se imagina: se teje en la relación.

Incluso la arquitectura de los colegios da cuenta de esta lógica: espacios pensados para el encuentro, salas que invitan a reunirse, lugares diseñados para conversar. Porque la red no es una abstracción; se construye desde lo cotidiano.

Uno de los momentos más elocuentes de la inducción ocurrió de manera sencilla. El padre provincial, Hermann Rodríguez, SJ, llegó a saludar a los nuevos directivos y los acompañó a un almuerzo. No hubo un saludo colectivo. Hubo, en cambio, un gesto personal con cada uno: un apretón de manos, un abrazo, un saludo cercano. Uno a uno. En ese gesto silencioso parecía condensarse todo lo vivido: pertenencia, una misión que se construye desde la cercanía.

La inducción invitó también a pensarse más allá de lo individual y más allá de los muros. A valorar lo construido sin apropiárselo. Los colegios no son de los funcionarios, ni de los jesuitas, ni de los profesores: son de la Compañía de Jesús. Son lugares vivos, donde pasan cosas, donde se entrecruzan historias, búsquedas y esperanzas.

Aquí la productividad no se mide con los parámetros clásicos de una empresa comercial. Se mide por el impacto en la misión. Por la capacidad de generar pertenencia, de construir comunidad, de cultivar espiritualidad, de trabajar por la justicia social y la ecología integral. Entrar a este trabajo es entrar a algo mucho más grande que un colegio: es entrar a un Cuerpo Apostólico colaborativo, coordinado y articulado.

Como recordó el padre Rodolfo, esta articulación debe reflejarse en los procesos, en la capacidad de romper egos institucionales y de cuestionar el imaginario de que somos tan distintos. A pesar de los contextos diversos y de las desigualdades reales, es la Espiritualidad Ignaciana la que otorga identidad común y, sobre todo, alegría.

Al cerrar esos tres días de inducción, la sensación compartida era clara: esperanza. La alegría serena de saberse parte de una red viva. La certeza de que comenzar no es hacerlo en soledad. Y hoy, al inicio de un nuevo año, esa experiencia vuelve a recordarnos algo esencial: cuando comenzamos juntos, la misión nosolo avanza; florece.

Iniciemos el nuevo año, juntos, con esperanza y lamisma energía de nuestra inducción.

San José, ¿una buena decisión?

Luis Felipe Gómez, SJ

Rector del Colegio San José de Barranquilla

Más que un balance de resultados o una justificación de decisiones pasadas, estas líneas quieren compartir un proceso vivido desde dentro: el discernimiento, los aprendizajes y los frutos —aún en camino— del relanzamiento del Colegio San José de Barranquilla como apuesta apostólica de la Provincia.

Después de casi dos años de acompañar el Colegio San José de Barranquilla, me atrevo a decir que la intuición de la Provincia —cuando, durante el provincialato de Gabriel Ignacio Rodríguez, SJ, se tomó la decisión de relanzar el colegio y apostar por la construcción de una nueva sede— fue una decisión apostólica acertada. Soy consciente de que esta opción ha sido ampliamente comentada y cuestionada, en buena medida por el nivel de inversión que supuso. Sin embargo, más allá de un análisis estrictamente financiero —que sin duda merece un estudio específico y sereno—, quisiera compartir algunas razones por las cuales esta apuesta tiene sentido en clave de misión y cómo el colegio ha ido encontrando caminos para responder a ella.

Reafirmar la presencia de la Compañía en Barranquilla no fue un gesto menor. Se trata de la capital del Caribe colombiano, una de las ciudades con mayor crecimiento del país, un puerto estratégico que conecta a Colombia con el mundo y un espacio marcadamente multicultural. La Provincia supo leer este contexto y valorar estratégicamente la plaza como un lugar de gran importancia para el desarrollo de la región y del país. Se trataba, en el fondo, de asegurar una plataforma educativa y evangelizadora en un escenario de profundas transformaciones, donde lo nuevo estaba emergiendo con fuerza. Hoy, aunque el San José es el colegio más pequeño de la red de ACODESI, con 1027 estudiantes, su propuesta ha tenido una acogida significativa en la ciudad.

El relanzamiento del colegio también respondía a una situación interna. El San José, que hoy cumple 108 años de historia, cargaba con el enorme valor de una tradición centenaria, pero también con ciertas inercias que dificultaban su posicionamiento en un contexto educativo cada vez más competitivo. En particular, la tardanza en consolidar una propuesta bilingüe tuvo un impacto claro en la atracción de nuevas familias, mientras otros colegios, más jóvenes, avanzaban con rapidez en ese campo y en el uso de nuevas tecnologías. En este proceso, el último rector del antiguo “Coloso Azul”, José Alberto Mesa, SJ, supo leer los signos de los tiempos y articular dos apuestas decisivas: el bilingüismo y una identidad ecológica clara, anticipándose incluso al impulso que la Iglesia recibiría con Laudato Si’ (2015). De allí nació el sello del nuevo campus como Green Building.

La identidad que se ha ido configurando en los últimos quince años, y que hoy encarna la nueva sede, es la de un colegio con profunda raíz regional y una propuesta educativa integral que articula lo académico, lo artístico y lo deportivo. La dimensión pastoral, con sus inevitables fluctuaciones, sigue siendo un rasgo diferenciador importante para las familias, que buscan en el San José un espacio donde la espiritualidad ignaciana aporte sentido y horizonte a la formación de sus hijos. La proyección social del colegio tomó cuerpo concreto en medio de una de las tragedias más grandes de la región caribe, causada por la ruptura del Canal del Dique (2010). La acción pastoral con Madres Solidarias, bajo la orientación de Gabriel Jaime Pérez, SJ, y acompañada por el hermano José Alirio Aguiar, SJ, fue una vivencia evangélica de toda la comunidad del colegio volcada a los más necesitados.

En el marco de la ola de innovación impulsada por Acodesi, el San José logró concretar apuestas propias bajo la rectoría de Benhur Navarro, SJ, algunas de las cuales se han convertido en referente para la red. Vale la pena mencionar cuatro. Primero, la creación del Ciclo Ignacio, que transforma los grados 9°, 10° y 11° en un verdadero preuniversitario con organización semestral, electivas y énfasis que permiten a los estudiantes explorar sus intereses y proyectar su futuro universitario. Segundo, la internacionalización del currículo, mediante cursos AP y la vinculación a Round Square, con homologaciones en universidades como Uninorte y la Javeriana. Tercero, la decisión de iniciar un proceso de acreditación internacional con NEASC (New England Association of Schools and Colleges), una de las agencias regionales de acreditación educativa más reconocidas de Estados Unidos, superando los límites que muchos académicos identificaban

en los sistemas tradicionales de certificación de calidad y poniendo el foco, más que en los procedimientos, en los procesos reales de aprendizaje. Finalmente, la adopción de la organización por ciclos, inspirada en la experiencia del San Bartolomé La Merced, para favorecer una atención pedagógica más cercana y especializada.

El colegio ha recorrido también un camino exigente en materia de inclusión educativa. Hoy, cerca del 10 % de los estudiantes cuenta con algún diagnóstico asociado a condiciones especiales. No ha sido un proceso sencillo y aún requiere ajustes, formación y aprendizaje institucional, pero expresa una opción coherente con la misión y con el horizonte evangélico que inspira nuestra tarea educativa.

Algunos indicadores ayudan a dimensionar los avances. En bilingüismo, el San José presenta los mejores resultados de la red en el componente de inglés de las pruebas Saber 11 y en las pruebas IELTS. En la última promoción, el 52 % de los estudiantes alcanzó los niveles C1 y C2 del Marco Común Europeo, con una meta institucional clara de seguir ampliando estos porcentajes. En las pruebas Saber 11, el colegio ocupó el cuarto lugar del calendario B en el departamento. El 31 % de los egresados obtuvo becas universitarias, siendo la institución que más estudiantes becados aporta a la Universidad del Norte.

Un aspecto especialmente sensible en la historia reciente del colegio ha sido la cartera. Durante años, su alto nivel fue un verdadero dolor de cabeza institucional y terminó por convertirse casi en un rasgo asociado al nombre del San José. En este periodo, gracias a decisiones administrativas, la cartera incobrable se ha reducido de manera significativa, situándose hoy en niveles comparables con otros colegios de la red. A ello se suma el compromiso ambiental del campus: mediante paneles solares, el colegio genera más del 70% de la energía que consume durante el día.

No todo ha sido fácil en este camino. La rotación de profesores ha supuesto un reto importante para sostener la identidad y la coherencia de la propuesta educativa. Los cambios en las formas de crianza de las familias tienen un impacto serio en los procesos formativos y exigen nuevas mediaciones pedagógicas. La creciente formalización de reclamos, a veces revestidos de un lenguaje jurídico, tiende a distraer energías que deberían estar puestas en los procesos verdaderamente educativos. A ello se suma el desafío permanente del mantenimiento de la infraestructura, particularmente exigente y costoso por la exposición del campus al salitre. Finalmente, las fragilidades en materia de salud mental, especialmente visibles después de la pandemia, han sido notables y, en no pocos casos, complejas de acompañar.

Más que cerrar un balance, estas líneas quieren compartir un proceso que lo ha llevado un equipo muy comprometido de colaboradores y jesuitas. El relanzamiento del Colegio San José no ha sido un camino lineal ni exento de tensiones, pero sí una apuesta apostólica que sigue dando frutos y que nos invita a permanecer en actitud de discernimiento. Con humildad y esperanza, seguimos buscando cómo servir mejor, fieles a la misión educativa de la Compañía de Jesús en el Caribe colombiano y atentos a lo que el Espíritu nos va pidiendo en este tiempo.

Jóvenes en acompañamiento vocacional - 5 de enero

Jóvenes en acompañamiento vocacional - 5 de enero

Jóvenes en acompañamiento vocacional - 5 de enero

TERCERA ORACIÓN

TERCERA ORACIÓN

TERCERA ORACIÓN

Intercesora: Nuestra Señora de la Estrada - En camino

Intercesora: Nuestra Señora de la Estrada - En camino

Intercesora: Nuestra Señora de la Estrada - En camino

1. ORACIÓN PREPARATORIA

1. ORACIÓN PREPARATORIA

1. ORACIÓN PREPARATORIA

«Que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones estén ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad» [EE 23]

«Que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones estén ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad» [EE 23]

«Que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones estén ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad» [EE 23]

2. COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR

2. COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR

2. COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR

En este día oramos especialmente por los candidatos y prenovicios jesuitas. Disponemos nuestro corazón y nuestro espíritu para dirigirnos al Dios que le permitió a Ignacio “ver nuevas todas las cosas en Cristo” y sentirse acompañado en su peregrinar. Que nuestros candidatos y prenovicios vivan una verdadera experiencia de discernimiento. Los ponemos en las manos de Nuestra Señora para que interceda por ellos y los coloque al lado de Jesús.

En este día oramos especialmente por los candidatos y prenovicios jesuitas. Disponemos nuestro corazón y nuestro espíritu para dirigirnos al Dios que le permitió a Ignacio “ver nuevas todas las cosas en Cristo” y sentirse acompañado en su peregrinar. Que nuestros candidatos y prenovicios vivan una verdadera experiencia de discernimiento. Los ponemos en las manos de Nuestra Señora para que interceda por ellos y los coloque al lado de Jesús.

3. ORACIÓN PERSONAL

En este día oramos especialmente por los candidatos y prenovicios jesuitas. Disponemos nuestro corazón y nuestro espíritu para dirigirnos al Dios que le permitió a Ignacio “ver nuevas todas las cosas en Cristo” y sentirse acompañado en su peregrinar. Que nuestros candidatos y prenovicios vivan una verdadera experiencia de discernimiento. Los ponemos en las manos de Nuestra Señora para que interceda por ellos y los coloque al lado de Jesús.

3. ORACIÓN

PERSONAL

Nuestra intercesora

3. ORACIÓN PERSONAL

Nuestra intercesora

Nuestra intercesora

María, la Virgen del Camino, la mujer que salió de sí misma, siempre atenta a la novedad de Dios. La Madre que se puso en camino tantas veces para proteger a su Hijo o seguirle por los pueblos de Galilea. Salir, como hoy lo hacen tantas personas: migrantes, peregrinos, refugiados, heridos, desplazados…

María, la Virgen del Camino, la mujer que salió de sí misma, siempre atenta a la novedad de Dios. La Madre que se puso en camino tantas veces para proteger a su Hijo o seguirle por los pueblos de Galilea. Salir, como hoy lo hacen tantas personas: migrantes, peregrinos, refugiados, heridos, desplazados…

María, la Virgen del Camino, la mujer que salió de sí misma, siempre atenta a la novedad de Dios. La Madre que se puso en camino tantas veces para proteger a su Hijo o seguirle por los pueblos de Galilea. Salir, como hoy lo hacen tantas personas: migrantes, peregrinos, refugiados, heridos, desplazados…

Nuestra Señora de la Estrada, patrona de la Compañía de Jesús porque dicha imagen estaba presente en la capilla en la que San Ignacio de Loyola, el peregrino, y los primeros compañeros oraban juntos en Roma.

María, ayúdanos a continuar el camino con la mirada puesta en Jesucristo. Hoy en todos los rincones del mundo, jesuitas y laicos, agradecidos, sabemos que animas nuestro paso para cumplir con nuestra misión cotidiana. Te pedimos de manera especial por los candidatos y prenovicios jesuitas. “Madre, ponme con tu Hijo”.

María, ayúdanos a continuar el camino con la mirada puesta en Jesucristo. Hoy en todos los rincones del mundo, jesuitas y laicos, agradecidos, sabemos que animas nuestro paso para cumplir con nuestra misión cotidiana. Te pedimos de manera especial por los candidatos y prenovicios jesuitas. “Madre, ponme con tu Hijo”.

La Palabra de Dios

María, ayúdanos a continuar el camino con la mirada puesta en Jesucristo. Hoy en todos los rincones del mundo, jesuitas y laicos, agradecidos, sabemos que animas nuestro paso para cumplir con nuestra misión cotidiana. Te pedimos de manera especial por los candidatos y prenovicios jesuitas. “Madre, ponme con tu Hijo”.

La Palabra de Dios

Mc. 1, 16-18 «Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron» Palabra del Señor.

La Palabra de Dios

Mc. 1, 16-18 «Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron» Palabra del Señor.

Preguntas para la reflexión

Preguntas para la reflexión

1. ¿Qué invitación surge del texto a propósito de nuestros candidatos y/o prenovicios?

Mc. 1, 16-18 «Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron» Palabra del Señor.

1. ¿Qué invitación surge del texto a propósito de nuestros candidatos y/o prenovicios?

Preguntas para la reflexión

2. ¿De qué manera nuestra comunidad aporta en el acompañamiento de los jóvenes candidatos y/o prenovicios?

1. ¿Qué invitación surge del texto a propósito de nuestros candidatos y/o prenovicios?

3. ¿Qué recomendaciones podríamos hacer al equipo de Vocaciones para mejorar las experiencias de acompañamiento? (Reunirlas y enviarlas a los equipos correspondientes)

2. ¿De qué manera nuestra comunidad aporta en el acompañamiento de los jóvenes candidatos y/o prenovicios?

2. ¿De qué manera nuestra comunidad aporta en el acompañamiento de los jóvenes candidatos y/o prenovicios?

Reflexionamos de manera personal un momento y compartimos en comunidad.

3. ¿Qué recomendaciones podríamos hacer al equipo de Vocaciones para mejorar las experiencias de acompañamiento? (Reunirlas y enviarlas a los equipos correspondientes)

4. PRECES

A cada Señor

• Para muchos el carisma al servicio

• Para profética del Evangelio consagración

• Para Compañía selección en las

• Para promover en el que Oremos.

• Para María vida

Nuestra Señora de la Estrada, patrona de la Compañía de Jesús porque dicha imagen estaba presente en la capilla en la que San Ignacio de Loyola, el peregrino, y los primeros compañeros oraban juntos en Roma.

3. ¿Qué recomendaciones podríamos hacer al equipo de Vocaciones para mejorar las experiencias de acompañamiento? (Reunirlas y enviarlas a los equipos correspondientes)

Reflexionamos de manera personal un momento y compartimos en comunidad.

Nuestra Señora de la Estrada, patrona de la Compañía de Jesús porque dicha imagen estaba presente en la capilla en la que

Reflexionamos de manera personal un momento y compartimos en comunidad.

Se pueden Señor, alcanzar llamar las huellas quieras

4. PRECES

A cada petición vamos a responder: Eterno Señor de todas las cosas, escúchanos.

4. PRECES

• Para que el Señor llame especialmente a muchos a la Compañía, que vivan en plenitud el carisma ignaciano y consagren toda su vida al servicio de Jesús y de su Iglesia. Oremos.

A cada petición vamos a responder: Eterno Señor de todas las cosas, escúchanos.

• Para que nuestra vida sea auténticamente profética y transmitamos con nuestra vivencia del Evangelio el entusiasmo y el ideal de la consagración total a Cristo. Oremos.

• Para que el Señor llame especialmente a muchos a la Compañía, que vivan en plenitud el carisma ignaciano y consagren toda su vida al servicio de Jesús y de su Iglesia. Oremos.

• Para que en la admisión de los candidatos a la Compañía se guarden siempre los criterios de selección que San Ignacio dejó establecidos en las Constituciones. Oremos.

• Para que nuestra vida sea auténticamente profética y transmitamos con nuestra vivencia del Evangelio el entusiasmo y el ideal de la consagración total a Cristo. Oremos.

• Para que recordemos que la tarea de promover vocaciones es un trabajo común, en el que todos debemos colaborar y del que todos debemos sentirnos responsables. Oremos.

• Para que en la admisión de los candidatos a la Compañía se guarden siempre los criterios de selección que San Ignacio dejó establecidos en las Constituciones. Oremos.

• Para que, agradecidos al Señor, acojamos a María como Madre e inspiradora de nuestra vida y misión. Oremos.

• Para que recordemos que la tarea de promover vocaciones es un trabajo común, en el que todos debemos colaborar y del que todos debemos sentirnos responsables. Oremos.

Se pueden añadir otras intenciones.

Señor, Padre santo, tú que nos invitas a alcanzar la caridad perfecta, no dejes de llamar a muchos para que sigan más de cerca las huellas de tu Hijo y concede a los que Tú quieras elegir con una vocación particular

• Para que, agradecidos al Señor, acojamos a María como Madre e inspiradora de nuestra vida y misión. Oremos.

Se pueden añadir otras intenciones.

Señor, Padre santo, tú que nos invitas a alcanzar la caridad perfecta, no dejes de llamar a muchos para que sigan más de cerca las huellas de tu Hijo y concede a los que Tú

llegar a ser, por su vida, signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y el mundo. Amén.

5. ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Rezamos todos juntos:

llegar a ser, por su vida, signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y el mundo. Amén.

5. ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Señor Jesús, te pedimos que muevas interiormente a los jóvenes a buscarte y a seguirte. Tú que los llamas con amor eterno, haz que conozcan el misterio de su vocación y el sentido de su vida.

Rezamos todos juntos:

Envíanos, Señor, nuevos compañeros, que te amen a ti junto con tu Iglesia, que es santa y pecadora, y que quieran que, con su entrega, la Iglesia sea tus manos, tus pies y tu voz en este mundo.

Señor Jesús, te pedimos que muevas interiormente a los jóvenes a buscarte y a seguirte. Tú que los llamas con amor eterno, haz que conozcan el misterio de su vocación y el sentido de su vida.

Suscita en algunos jóvenes el deseo de unirse a esta mínima Compañía, y que en ella busquen incesantemente ser servidores de tu misión, viviendo en pobreza, castidad y obediencia.

Envíanos, Señor, nuevos compañeros, que te amen a ti junto con tu Iglesia, que es santa y pecadora, y que quieran que, con su entrega, la Iglesia sea tus manos, tus pies y tu voz en este mundo.

Oración por las Vocaciones – CPAL

Suscita en algunos jóvenes el deseo de unirse a esta mínima Compañía, y que en ella busquen incesantemente ser servidores de tu misión, viviendo en pobreza, castidad y obediencia.

Oración por las Vocaciones – CPAL

MORIR POR LA FE ES MI GLORIA Y ALEGRÍA “ ”

SAN PABLO MIKI

El primer religioso japonés martirizado.

Fecha y lugar de nacimiento: Japón en 1564 o1566

Fecha de conmemoración: 6 de febrero, recordando su sacrificio el 5 de febrero de 1597 en Nagasaki, Japón.

Valores:

-Fe inquebrantable: Mantuvo su creencia hasta el final.

-Valentía y fortaleza: Enfrentó la persecución religiosa del siglo XVI.

-Perdón y amor al prójimo: Siguiendo el ejemplo de Cristo, perdonó a quienes lo ejecutaban y pidió compasión por ellos.

-Humildad: Su vida y misión se basaron en la entrega total, sin buscar reconocimiento personal.

Consejo actual: No le tengan miedo a incomodar ni a perder privilegios por ser fieles. La misión no se cuida desde la distancia, se cuida metiéndose en la realidad, aunque duela y canse. No midan el éxito por números o aplausos. A veces amar bien es suficiente, aunque nadie lo vea. Dios trabaja también cuando parece que nada pasa. Sigan apostándole a la esperanza, incluso cuando el contexto es duro. El testimonio sincero transforma más que cualquier estrategia. Y recuerden: dar la vida no siempre es morir, muchas veces es quedarse, servir y no rendirse.

NADA ES IMPOSIBLE PARA QUIEN

AMA A DIOS Y ES AMADO POR ÉL “ ”

SAN CLAUDIO LA COLOMBIERÈ

Apóstol del Sagrado Corazón

Fecha y lugar de nacimiento: 2 de febrero de 1641, Saint-Symphorien-d'Ozon, Francia

Fecha de conmemoración: 15 de febrero, fecha en la que falleció.

Valores:

-Confianza inquebrantable: Sostenía que la confianza en Dios nunca es excesiva.

-Obediencia y amor: Consideraba la obediencia a la voluntad de Dios como la mayor felicidad.

-Devoción al Sagrado Corazón: Fue clave en la propagación de esta devoción, viendo en el Corazón de Jesús un asilo y consuelo.

Consejo actual: No pierdan el centro. Antes de hacer más cosas, vuelvan al corazón. Sin oración honesta, la misión se vuelve activismo; sin confianza en Dios, el cansancio gana. Crean de verdad en el amor de Dios. No como idea, sino como experiencia. Un corazón que se sabe amado no necesita imponerse, ni demostrar, ni endurecerse. No escondan la ternura por miedo a parecer débiles. El mundo no necesita más dureza, necesita testigos con el corazón disponible, capaces de compasión, de perdón y de paciencia.

La Pascua de nuestros hermanos

ALBERTO MÚNERA DUQUE, SJ.

Fue llamado por el Señor en Bogotá, el 30 de noviembre de 2025

DATOS PERSONALES

Nació en Piendamó (Cauca) el primero de agosto de 1937, en el hogar de don Matías Múnera y doña Carmen Julia Duque. Tuvo 3 hermanas y 4 hermanos: Mercedes, Mariela, Ligia, Guillermo, Julio, Eduardo y Jaime.

EN LA COMPAÑÍA

Ingresó al noviciado de Santa Rosa de Viterbo el 25 de noviembre de 1952; allí mismo hizo el juniorado entre 1955 y 1957. En la P.U. Javeriana, cursó la filosofía (1959-62), y la teología (1964-67). Su atapa apostólica tuvo lugar en Santa Rosa (1958) y Pasto (1963). Fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1966, realizó la Tercera Probación en Medellín en 1969 e hizo los últimos votos el 2 de febrero de 1981. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en la P. U. Javeriana y en Teología en la P. U. Gregoriana. Especialista en teología moral, marcó un hito como decano de teología de la P.U. Javeriana al implementar las indicaciones del Concilio Vaticano II. Querido y respetado como compañero jesuita y profesor, confió plenamente en la Divina Provindencia.

ALGUNAS PUBLICACIONES

Líneas para una Teología Moral General. 1976. Apuntes de Teología para no teólogos. 2021. En las Fuentes del Neoliberalismo. 2002. Pecado Personal desde la comprensión del Pecado Original. Estudio en Autores Recientes. 1973. Múltiples artículos en revistas y otros.

RECORRIDO APOSTÓLICO

• (1970) Bogotá, profesor Fac. Teología U. Javeriana, colabora Rev. Ecclesiastica Xaveriana.

• (1974) Bogotá, profesor Fac. Teología, Decano de Alumnos Fac. Estudios Interdisciplinares U. Javeriana.

• (1975-1983) Bogotá, profesor, Decano Académico Fac. Teología U. Javeriana, Decano del Medio Universitario Fac. Estudios Interdisciplinares (1976-1977).

• (1978-1987) Vice-presidente Conferencia de Instituciones Católicas de Teología.

• (1987/1990/1991) Presidente Conferencia de Instituciones Católicas de Teología.

• (1984-1987) Bogotá, Decano Académico Fac. Educación, profesor Fac. Teología U. Javeriana.

• (1988-1995) Bogotá, profesor Fac. Teología U. Javeriana, Dir. Mundial Asociación de Facultades Católicas de Teología (hasta 1993).

• (1996-2000) USA, actualización en teología (hasta marzo 1998), Bogotá, colabora en Fundación Social.

• (2001-2002) Bogotá, Direcctor Social de la Fundación Social.

• (2002-2009) Bogotá, superior, rector Col. Mayor de San Bartolomé, Dir. Nacional Apostolado de la Oración y Rev. El Mensajero (2006-2009), profesor teología en U. Javeriana (desde 2006).

• (2010) Bogotá, profesor Fac. Teología U. Javeriana, Dir. Instituto Pensar (hasta 2013).

• (2011-2016) Bogotá, Dir. Pregrados y profesor Fac. Teología en U. Javeriana.

• (2017-2025) Bogotá, profesor Fac. Teología en U. Javeriana.

En memoria del padre Alberto Múnera Duque, SJ

Guillermo Augusto Múnera Dueñas Sobrimo del P. Alberto Munera, SJ

Hoy nos convoca una tarea difícil y, al mismo tiempo, profundamente necesaria: despedir a un hombre cuya vida desborda las palabras, que se nos escapan cuando intentamos retenerlo, como si su grandeza y su calidez fueran demasiado amplias para ser contenidas en un discurso. Hablar del padre Alberto Múnera Duque, SJ, es intentar dar forma a una ausencia que todavía duele. No es sencillo para mí, como sobrino, encontrar un tono que concilie la serenidad que exige este momento con la emoción que me atraviesa. Pero sé también que el amor, cuando es verdadero, encuentra su propia voz; por eso me atrevo a decir estas palabras, convencido de que él, con la paciencia que siempre tuvo para mis titubeos, me acompañaría en cada frase con una sonrisa suave y un gesto de complicidad.

Quienes conocieron a Alberto saben que no fue un hombre que pudiera explicarse únicamente desde sus obras o desde los títulos que obtuvo. Su hondura tenía raíces más antiguas, más íntimas. Alberto solía hablarme de su padre, Matías, con una mezcla de timidez y admiración. Lo evocaba como quien recuerda una figura luminosa a la que la vida permitió acompañar solo un breve tramo. En esas conversaciones aparecía siempre ese padre culto, abogado ilustrado, poeta, crítico severo de su tiempo, uno de los fundadores del Partido Socialista en Colombia. Entre sus cosas más queridas, Alberto guardaba —con ese pudor tan suyo— las actas de fundación del Partido, las cartas y los manuscritos de su padre, que hoy reposan, como imaginarán, en manos que los valoran y los cuidan con la devoción que él habría querido. De esa figura paterna prematuramente arrebatada brotó la sensibilidad literaria y la inquietud intelectual que lo acompañaron toda la vida.

Su ingreso al noviciado de Santa Rosa de Viterbo, con apenas quince años, solo puede comprenderse desde esa herencia familiar. Era el más joven, y algunos superiores dudaban de

recibirlo, pero la tradición espiritual que venía de su hogar, fortalecida por su paso por San Bartolomé y por la Escuela Apostólica del Mortiño, lo condujo inevitablemente hacia esa casa fría y rigurosa de Boyacá. Santa Rosa estaba marcada por un catolicismo intransigente, heredero del barroco español, donde la disciplina y la vigilancia del alma definían la vida cotidiana. Y, sin embargo, en medio de ese mundo severo, brotó su amor por las letras. A los veinte años ya enseñaba latín y griego a sus compañeros. Sus sermones en griego, su dominio de las lenguas clásicas y su sensibilidad artística revelaban un pensamiento sólido y riguroso, sorprendentemente adaptable. A esto se sumaría más tarde su maestría en las lenguas modernas: su inglés impecable, su francés e italiano elegantes, su alemán preciso, su buen portugués, que le permitían moverse con soltura en mundos intelectuales y culturales diversos.

En Bogotá se encontró con una filosofía y una teología moldeadas por el Aeterni Patris, sometidas a un tomismo de manual que pretendía ofrecer respuestas definitivas. Sin embargo, incluso allí encontró fisuras, pequeñas grietas de libertad. El padre Hernando Silva lo acompañó en su cuestionamiento del tomismo rígido y lo condujo al universo de Agustín. Esa apertura ya se insinuaba en sus tesinas y en su primera tesis doctoral, donde aparecía, aunque tímidamente, el espíritu de la renovación teológica que sería llamada —y en su tiempo perseguida— nouvelle théologie. Allí nació una pregunta que lo acompañaría siempre: cómo pensar la fe desde horizontes más humanos, más amplios, más verdaderos.

Roma convirtió esas intuiciones en madurez. A pesar de la fama inmóvil de las facultades teológicas romanas, Alberto tuvo la fortuna de encontrarse con Josef Fuchs. La renovación moral inspirada en la antropología rahneriana le abrió un camino decisivo: pensar la moral desde el sujeto, desde la conciencia y desde la responsabilidad personal. Ese giro antropológico marcaría el resto de su vida.

Al regresar a la Javeriana, y junto con el padre Alberto Parra —quien fue, antes que colega, su amigo—, emprendió una verdadera refundación de la Facultad de Teología. Aquella “generación bisagra”, como la llama el padre Parra, construyó lo que hoy podemos llamar una facultad verdaderamente moderna.

Alberto perteneció a esa generación de católicos de apertura que, en medio de la crisis del catolicismo de los años setenta y ochenta, intentaron mantener una tensión creativa entre tradición y renovación. Lo distintivo en él, lo que lo hace singular incluso dentro de la teología de la liberación latinoamericana, es su dimensión moral. Mientras muchos teólogos de la liberación eran sumamente progresistas en lo social pero profundamente conservadores en

lo moral, Alberto fue uno de los pocos que se atrevió a empujar la frontera, a pensar la moral desde una clave liberadora. Su obra constituye así una auténtica modernidad católica: crítica, dialogante, profundamente humana.

Durante este período también nacieron programas innovadores y, sobre todo, la Facultad de Estudios Interdisciplinarios, la FEI, origen de múltiples posgrados que transformaron la universidad. Su pasión por la radio completaba esa vocación de abrir caminos: orgulloso de su carné de locutor del Ministerio de Comunicaciones, transmitió Cristianismo al día, llevando la teología a lugares nuevos, inesperados y necesarios.

Su compromiso social fue otra dimensión esencial de su vida. La defensa del Bosque Calderón Tejada —de sus barrios populares, de sus habitantes amenazados por expropiaciones injustas— es un ejemplo luminoso. Allí fue un teólogo orgánico: no podía concebir la teología separada de la vida concreta. Los vínculos que estableció con estudiantes y habitantes del barrio hicieron de esta experiencia una escuela viva de fe y pensamiento. Muchos de ellos aún conservan su recuerdo con una gratitud que el tiempo no ha borrado.

Esa misma sensibilidad lo condujo a reconocer, valorar y acompañar la voz de las mujeres. Fueron ellas —sus búsquedas, sus dolores, sus luchas— quienes abrieron para él caminos nuevos en la teología moral. En tiempos de invierno eclesial, cuando ciertos temas eran perseguidos con dureza bajo el largo reinado de Juan Pablo II, Alberto no temió adentrarse en problemas complejos: la sexualidad femenina, el aborto, la justicia frente al cuerpo de las mujeres. Escribió más de un texto bajo seudónimo para evitar censuras; hoy muchos de ellos son referencia indispensable en la teología moral feminista. Esperamos con emoción sus dos últimos textos, fruto de esta fidelidad profunda a un mundo femenino que marcó su vida y su pensamiento. Por ese camino pasaron mujeres como Isabel Corpas Posada, Olga Consuelo Vélez e Yvonne Belaunde en Francia; y mujeres como Ana María Bidegain de Urán, una de las grandes historiadoras del hecho religioso en América Latina. Con Ana María compartió no solo el dolor por la trágica e injusta muerte del magistrado Urán, su esposo; también la acogió y la acompañó en su ingreso a la facultad, convencido de que la teología no podría avanzar sin voces tan lúcidas como la suya.

En tiempos recientes, una de sus mayores alegrías fue el nombramiento de la profesora Edith González como decana de la Facultad de Teología, la primera mujeren en ocupar la decanatura de teología en la Pontificia Universidad Javeriana. Muy enfermo, ya en silla de ruedas, la acompañó el día de su posesión. Me repetía, con esa mezcla de orgullo y ternura tan suya, que era “su decana”.

Todas estas dimensiones —teólogo, humanista, moralista, intelectual orgánico, jesuita abierto y hombre de gestos profundos— son también las que llegaron a nuestra familia y marcaron mi vida como sobrino. Permítanme, con la disculpa necesaria, esta referencia personal que no nace del ego sino de la gratitud. Durante muchos años construimos una relación que me dio claves para entender al hombre de fe, de lenguas, de humor fino y de profunda sensibilidad. De niño, él fue mi figura de referencia en la Compañía; gracias a él pude cuestionar ese catolicismo barroco en el que crecimos y comprender que la fe podía ser también inteligencia, libertad y alegría.

En mi propio paso por la Compañía, su acompañamiento fue decisivo. Cuando llegó el momento de mi salida, fue él quien me ofreció consuelo, respeto y apertura. Siempre me repetía, entre risas y verdades: “en la Compañía, los santos se mueren, los inteligentes se retiran, y el resto quedamos…”, frase en la que escondía una invitación permanente a estudiar, a viajar, a ampliar la mirada. Su emoción cuando supo que me iba a Francia a continuar mis estudios de maestría y doctorado en historia, su interés por cada beca, por cada investigación, por cada viaje, fueron para mí una fuente constante de alegría y confianza.

Recuerdo con particular viveza cuando, ya mayor, cruzó Alemania para visitarme en Maguncia: allí reapareció el sabio que conversaba con soltura sobre alta cultura alemana frente a mi tutor, el Herr profesor Johannes Meier, gran especialista de la historia del catolicismo en Alemania, pero también el hombre sencillo que, entrada la noche, me pidió ir a comer salchichas y beber buena cerveza en los bares populares a orillas del Rin. Así era Alberto: capaz de habitar con naturalidad los mundos más refinados y los más simples.

Quiero terminar agradeciendo a quienes acompañaron su paso final hacia la casa del Padre. En primer lugar, con profundo cariño, al padre Alberto Parra. Desde que se encontraron en Santa Rosa como profesor y alumno, compartieron estudios en Colombia y en Europa, fundaron una facultad moderna y lucharon por una teología encarnada en la vida real. Te convertiste, querido Albertico, en parte esencial de nuestra familia, presencia espiritual permanente en este catolicismo “saisonnier” que ha acompañado tantos de nuestros momentos. Aquí tienes un sobrino adoptivo, con quien siempre podrás contar.

Agradezco también a los padres Luis Javier Sarralde y Jesús Prieto: gracias por permitirme acompañarlo, por su acogida profunda y humana, por hacerme sentir parte de sus comunidades. Y gracias al padre Jorge Enrique Salcedo, amigo leal, cuya presencia constante fue un verdadero alivio en estos días difíciles.

Finalmente —y por el orden reciente en que nos cruzamos en este último tramo de su vida—, mi gratitud a la doctora Edith González. Edith, gracias por tu ternura, tu cuidado, tu presencia silenciosa y amorosa hasta el último instante. Él te correspondía con un afecto sereno, orgulloso, luminoso. No dejaba de repetirlo.

Y gracias, finalmente, a la Compañía de Jesús por habernos permitido gozar de este hombre incomparable, cuya profundidad, humanidad e inteligencia seguirán iluminando nuestra memoria durante muchos años.

Alcanzados por los primeros compañeros de Ignacio

Una historia que sigue viva

En este nuevo especial queremos detenernos en un grupo de compañeros y compañeras de san Ignacio de Loyola, que participaron activamente en los primeros años de la Compañía de Jesús y tuvieron un papel decisivo en su desarrollo inicial. Con frecuencia, la atención se concentra únicamente en la figura de Ignacio, dejando en segundo plano otras voces que compartieron la experiencia espiritual, el discernimiento y la misión.

A través de estas publicaciones nos acercaremos a 11 figuras clave —9 jesuitas y 2 mujeres— cuyas trayectorias personales y espirituales formaron parte de este proceso fundacional. Cada uno de ellos dejó textos de gran riqueza humana y espiritual, muchos de los cuales siguen siendo sorprendentemente actuales y capaces de iluminar las preguntas y desafíos de nuestro tiempo.

Este recorrido busca dar mayor visibilidad a sus escritos, reconocer el valor de sus aportes personales y mostrar cómo, desde distintos lugares y experiencias, realizaron contribuciones significativas.

Este especial estará dedicado a:

Inés Pascual
Isabel Roser
Pascasio Broët
Juan Coduri
Claudio Jayo
Nicolás Bobadilla
Simón Rodríguez
Alfonso Salmerón
Diego Laínez
Francisco Javier
Pedro Fabro

Ejercicios de mes 2026 - Cartagena

Fecha: del 10 de marzo al 10 de abril

Lugar: Casa de Ejercicios Espirituales Villa Claver (Turbaco, Bolívar)

Acompañan: Juan Francisco Rodríguez y Daicy de la Hoz

Informes e inscripciones: www.silencioyespiritualidad.com - 300 491 2575

Ejercicios Espirituales Semana Santa

Fecha: del 28 de marzo al 5 de abril

Lugar: Casa de Retiros y Encuentros Buenos Aires (Chinauta, Cundinamarca)

Acompaña: P. Stivel Toloza, SJ.

Triduo Pascual

Fecha: del 3 al 5 de abril

Lugar: Casa de Retiros y Encuentros Buenos Aires (Chinauta, Cundinamarca)

Acompaña: P. Stivel Toloza, SJ.

Ejercicios Espirituales de Provincia

Fecha: del 26 de junio al 4 de julio

Lugar: Casa de Encuentros Pastorales Santa María del Lago (Chinauta, Cundinamarca)

Acompaña: P. Jhon Jairo Montoya, SJ

Informes e inscripciones: www.cire.org.co - 322 256 3207

Luis Fernando Múnera, SJ.

Alix Niño: Bienvenidos a este primer episodio de Un Café con del 2026. Hoy tenemos la oportunidad de entrevistar al padre Luis Fernando Múnera, SJ, rector de la Javeriana de Bogotá, al que le damos una bienvenida muy calurosa, con un aplauso por este espacio que nos brinda. Muchas gracias, es un gran honor tenerlo en Un Café con.

Padre, cuéntanos, ¿cómo fue ese fin de año? ¿Cómo iniciaste este 2026?

Luis Fernando Múnera: El 2026 no lo hemos iniciado porque mañana iniciamos labores, estamos en los últimos días de las vacaciones. Este fin de año pasé un tiempo en familia, estuve con mis padres, mis hermanas, para la Navidad y para el Año Nuevo. Después estuve unos días en la playa y al final estuve unos días con la comunidad en Bucaramanga, en la casa de Menzuly, tratando de descansar un poco, de leer, de desconectar y de dormir sin despertador.

Toño Pepe: Él es un gran tío. Tiene dos sobrinos que lo quieren mucho y él los quiere mucho. Cuéntanos de esos sobrinos.

Luis Fernando Múnera: Esos sobrinos tienen hoy 10 y 11 años y medio. El niño es el mayor, se llama Cristóbal y la niña se llama Emma, que es la de 10 años. Ahorita voy para allá justamente a saludarlos de año nuevo. Son niños que me han cambiado mucho la vida, me han vuelto a lo simple, a jugar, a pintar, a estar con ellos, a ver televisión. Ahora ya me explican las series y realmente paso el tiempo con ellos haciendo cosas muy sencillas y he disfrutado mucho esa labor de ser tío, y de tener ese par de niños que de verdad me llenan de alegría la vida.

Alix Niño: Los niños creen mucho en la magia y nosotros como colombianos tenemos esto de los agüeros. ¿Algún agüero, 12 uvas, algo que hayas hecho este fin de año?

Luis Fernando Múnera: No, yo soy demasiado racional para la magia. No, no hicimos agüeros. Rezamos, pero no hicimos agüeros.

Alix Niño: Nosotros estamos tomando cafecito, el padre está tomando té. ¿Algo que te haya hecho el café para que no te guste?

Luis Fernando Múnera: No, me gusta, y me gusta mucho el café, pero me da un poquito de reflujo, entonces para una entrevista no es tan buena idea tener reflujo y estar con la garganta molestando. Y a veces si tomo demasiado café me irrita un poquito el colon. Entonces tomo café, me gusta mucho, pero me toca moderar el café.

Alix Niño: ¿Cuéntanos un poco de tu infancia? ¿Quién es el padre? ¿Qué hacías en tus primeros años, tus padres?

Luis Fernando Múnera: Es una vida más o menos normal de una familia de clase media. Nosotros somos mis papás, tres hermanas, hay dos más mayores con las que nos llevamos dos años, y después viene mi hermana menor que es la mamá de los niños, que llegó siete años después. Alcanzamos a vivir un par de años en Bucaramanga por temas de trabajo de mi papá, pero ya en primero elemental, cuando tenía 7 años me fui a Medellín y ya nos quedamos en Medellín. Ahí estudié en el Colegio San Ignacio, todo el tiempo venía del Colegio San Pedro, del San Pedro infantiles. Fue una infancia, diríamos muy en la casa, con algunos amigos. En Medellín es común que la gente tenga casas de campo en zonas un poquito más frescas, entonces ahí o en las de mi casa cuando hubo, o en las de los amigos, íbamos y estábamos ahí jugando y estando. En ese tiempo tampoco había muchos deportes diferentes. Todos los niños bien o mal jugaban fútbol más o menos bien, más o menos mal, yo jugaba más o menos mal. Me gustaba el colegio y me gustaba estudiar, eso era algo que me fue moviendo en la vida. Mi mamá era preocupada

de que yo hiciera algo con mi papá, entonces él me llevaba a fútbol, íbamos a fútbol a veces domingo y miércoles, cuando había partido domingo y miércoles, y a veces solo domingo, pero ahí había como una rutina.

Alix Niño: ¿Cómo fue ese cambio de Bucaramanga a Medellín? ¿Qué hubo de distinto en tu vida?

Luis Fernando Múnera: Estábamos muy chiquitos. Me acuerdo de que cambió el colegio. Uno llega a un colegio nuevo, con un grupo nuevo y tiene que entrar allí. Nosotros veníamos de Medellín a Bucaramanga porque somos de Medellín, era volver a los tíos, volver a los abuelos, fue una cierta alegría volver. Allí nació mi hermana menor, entonces eso también generó cambios en la familia. No recuerdo mucho esa transición de Bucaramanga a Medellín; más grande recuerdo con más nostalgia Bucaramanga, porque allá nadábamos, teníamos también grupos de amigos, era una ciudad más manejable que lo que es Medellín, pero como que uno cae en cuenta de esas cosas más bien después que cuando las estaba viviendo de chiquito.

Alix Niño: Hablando un poco de Medellín, ya ahorita siendo muy consciente de todo ese tiempo que estuviste, ¿qué es lo que más aprecias de esos años en Medellín?

Luis Fernando Múnera: Creo que básicamente la gente, los amigos, pues ahora que vuelvo a Medellín, que vuelvo más bien poco, pues vuelvo a estar con la familia. En épocas de diciembre la gente está más bien fuera, entonces el grupo es más pequeño, veo algunos de los amigos de ese tiempo. Yo recuerdo con mucho cariño el colegio y lo que hacíamos allí, pero la ciudad como en sí misma pues era más fácil en ese tiempo. Nosotros tranquilamente siendo niños cogíamos bus, íbamos a los centros comerciales solos, con los amigos, todavía había un poco de vida de barrio, salíamos a jugar a la

calle, cosas que hoy ya no pasan, pero creo que no es solo porque sea Medellín, sino por la evolución del país y la complejidad de la sociedad.

Toño Pepe: ¿Cuáles eran tus sueños cuando empiezas esa transición de infancia adolescencia, tus ideales? ¿Qué pensabas que te gustaría hacer en la vida en ese momento?

Luis Fernando Múnera: Hay una experiencia que me marca mucho que es el Campamento Misión. Yo creo que esa me abre a otros mundos y a otras realidades. Íbamos al campo, a conocer la gente campesina y ponerle nombre y rostro, historia. Hay una familia muy conocida que era la familia Bermúdez, que hace unos pocos años volví a visitar, eso me abrió el mundo y yo más que ideales de qué quería hacer, no lo tenía muy claro, no sé si muchas cosas o no veía muy claro qué quería hacer, pero por lo menos en ese momento de la vida había como si quieres un ideal un poco difuso de servir, de hacer algo que fuera significativo, que valiera la pena. En ese momento yo creo que pensaba ser ingeniero. En Antioquia hay como una tradición de la ingeniería, de las empresas públicas, de las represas, del metro, de todas esas cosas que hay allí. Y era un lugar como en el que yo me veía en ese momento, tener una familia, de pronto estudiar algo en el exterior. En ese momento creo que uno pensaba tal vez una maestría, era lo que más o menos se pensaba, el mundo más conocido era Estados Unidos, era lo que estaba como en la mente, pero todavía era muy difuso como lo que quería hacer. No había unos sueños claros que yo viera por aquí. Yo creo que se fueron construyendo más bien después.

Toño Pepe: ¿Cuándo terminaste el colegio de bachillerato, entraste primero a la Compañía o hiciste alguna transición antes?

Luis Fernando Múnera: Cuando estaba en once pensé entrar a la Compañía y decidí esperar. Me fui a estudiar Ingeniería Civil

porque era la más general de las ingenierías, en mi manera de pensar, por lo básica. Y fue estudiando Ingeniería Civil donde decidí que valía la pena resolver la pregunta de la Compañía Jesús. Entré al plan de candidatos, sería el segundo año después de haber salido del colegio y en paralelo a seguir estudiando hice el plan de candidatos. Ahí ya decidí entrar al noviciado.

Toño Pepe: ¿Qué jesuita fue como tu acompañante en ese momento de discernimiento?

Luis Fernando Múnera: Hay dos. Durante el colegio en el campamento Misión y el que me acompañó en mi crecimiento fue José Carlos Jaramillo, SJ, y luego ya en el tema vocacional fue Horacio Botero, SJ, que era encargado en ese momento de la pastoral del colegio y del plan vocacional.

Toño Pepe: Cuándo decides ser jesuita, ¿qué reacción hay en tu familia, en tu entorno de amigos, de tu familia extensa?

Luis Fernando Múnera: Realmente lo fui contando muy despacio. En mi casa yo no les conté, sino que les contó Héctor López, porque mi padre fue a preguntarle: “oiga, aquí hay algo, que mi mamá decía que ella veía que había preguntas”. Entonces él se fue a preguntarle a Héctor López y Héctor le dijo. Mi papá nos reunió ahí. ¿Qué reacciones hubo? Mi mamá se puso muy contenta y muy triste al mismo tiempo. Muy contenta porque le parecía muy bonito el proyecto y muy triste porque me iba de la casa. Eran 19 años y uno ya a los 19 años estorba menos y ayuda un poquito más en la casa. Antes, a los 16 y 17 estorba todo el tiempo, ya de 18 y 19 ayuda un poquito más y acompaña más. Mi hermana menor estaba muy chiquita. De la mayor y mi papá fue una actitud más de respeto, yo creo que, sin estar de acuerdo, pero de respeto. Creo que se fueron reconciliando con la cosa a medida que el tiempo pasó. Me llamó mucho la atención que los compañeros

del colegio que se fueron enterando y que me conocían, me saludaban y me felicitaban. En el entorno de la universidad yo no conté, pues a los amigos que había, que uno empieza a conocer. Creo que la gente siempre se sorprendió y bueno sí hubo una cosa para mí muy clara y es que con la mayoría de las personas que me relacionaba en ese momento pues me fui perdiendo porque uno hace su vida y ellos hacen la de ellos. Había un grupo más pequeño, como de los amigos más cercanos, a los que sí les conté, con los que sí me acompañé en ese proceso, me despedí, en fin y con los que me sigo viendo después del tiempo.

Toño Pepe: Luis Fernando, y entre la motivación de ese momento inicial de discernimiento, de esa decisión de entrar a la Compañía y hoy más de 30 años después, ¿cómo es ese ideal de vida en la Compañía de Jesús, de vida religiosa, de sacerdocio?

Luis Fernando Múnera: Creo que uno entra a la Compañía muchas veces. Por lo menos yo he entrado muchas veces. He entrado muchas veces porque he tenido que volver a pensarlo y a confirmarlo, y porque también los sueños se van concretizando. Yo al principio quería hacer muchas cosas y ese hacer muchas cosas se va concretizando en cosas muy concretas, en momentos muy concretos. Primero en los estudios, después en los pequeños trabajos pastorales que uno hace, luego en el tiempo de magisterio estuve en Cali en la Javeriana y descubrí la universidad como un lugar de trabajo. Luego estuve en la formación. Entonces yo creo que ahí hay un proceso de concretización, yo no sé si de maduración, de realismo, primero con uno mismo y después con la Compañía. Y ese ideal para mí, si lo pienso hoy, yo creo que para mí la vida que llevo tiene mucho sentido y me siento muy realizado y siento que lo que yo soy se ha podido expresar más allá de lo que yo mismo creía. También me he descubierto en la Compañía. Creo que he hecho cosas que yo no creía que pudiera hacer o que no estaban en mi

horizonte. Entonces sí es muy distinto lo que yo pensaba que podía hacer a lo que yo hago o he hecho; el grupo de gente que he conocido, las cosas que he emprendido, es muy diferente. Claro, yo venía del colegio y de alguna manera mi manera de ser jesuita estaba mediada por el colegio que conocí, por los padres que conocí y si quieres yo me pensaba un poco en un colegio haciendo eso que había conocido. Nunca he trabajado en colegios de tiempo completo. He ayudado en colegios, pero nunca he trabajado en colegios y he hecho otras cosas muy distintas y es ahí donde la vida me ha ido mostrando los caminos.

Alix Niño: Padre, nos hablabas de todas estas cosas que has hecho y supongo todas estas misiones apostólicas con las que has podido un poco servir y llevar a cabo sus sueños, ¿qué sientes que ha sido lo más significativo? Porque me imagino que has conocido muchas personas, muchas situaciones y es un poco en esa concretización de la que hablabas, pues van sucediendo cosas que movilizan. ¿Qué ha sido eso que más te ha movilizado también?

Luis Fernando Múnera: Ha habido como unos hitos, diría yo. El tiempo de magisterio, al finalizar la Filosofía, fui a la Javeriana de Cali y fue para mí un momento de descubrirme mucho, lo que yo podía hacer. Tuve clases, acompañé grupos, trabajé en el Medio Universitario, fundamos el departamento de Humanidades con el padre Marco Tulio y fue como descubrirme mucho y descubrir mucho ese mundo de la universidad. Y además era un momento de la Universidad Javeriana de Cali, eso es el año 95, que era más pequeña y había como eso de que estamos creando algo entre nosotros, estamos construyendo una cosa, estamos aquí, esto está creciendo con nosotros. Se creó la página web de la universidad que no existía porque el Internet no existía, aparecieron las primeras páginas de Internet, los correos, se creó la página web, se hizo la planeación universitaria, se hizo el reglamento de los profesores. Era como

un momento también institucionalmente de mucha creatividad y participar allí fue muy bello para mí. Hay otro momento para mí muy importante después de la ordenación que es el programa por la Paz. Estuve ahí dos años largos y fue realmente un momento de descubrir otras dimensiones del país. En esos dos años estuve en todas las comunidades de la Provincia y recorrí mucho el país. También estuve en otros lugares, conocer como las dinámicas. En ese momento estaba la negociación con Pastrana y la ruptura de esa negociación, las tensiones que allí se vivieron. Fue también como un aprendizaje grande y eso marcó después lo que yo estudié o como lo estudié; porque iba a estudiar Filosofía de la Ciencia y terminé estudiando Filosofía Política. Y la reflexión sobre eso que yo había vivido como persona de Iglesia en un mundo conflictivo, tratando de construir paz, haciendo relaciones con muchas personas, muchas no creyentes en ese propósito, fue algo que me marcó muchísimo en la vida. También fue para mí muy relevante haber estado en la formación como asistente de formación y como superior de Filosofado, porque ya es un acompañamiento más cercano de las personas concretas, de escuchar, escuchar esas preguntas, esas confirmaciones o no de la vocación y acompañar más de cerca a las personas. Y además de uno acompañarlo a descubrir que no es su camino y a tomar la decisión. Creo que eso está bien, es parte de lo que allí pasa.

Después para mí la universidad ha sido un lugar también de muchísimo reto, de muchísima exigencia y donde siento que estoy poniendo todo lo que puedo poner de mí mismo en este gran proyecto, que es además muy diverso. La universidad es un proyecto educativo, es un proyecto social, es un proyecto científico, es un proyecto cultural, es un proyecto de diálogo de países, universidades, muchas cosas. Y estar contribuyendo a este proyecto para mí ha sido también, creo que es el reto más grande que he

vivido, con momentos difíciles, con momentos bellos y donde siento que estoy poniendo lo que soy junto con otras, con muchas otras personas para que este proyecto avance.

Alix Niño: Así que ha sido como empezar en la Javeriana y volver a la Javeriana, obviamente en otra ciudad, pero es como si unca has salido de ese espacio de la Javeriana.

Luis Fernando Múnera: Sí, el espacio de la Javeriana ha sido también un espacio de... muchos de mis amigos están en la Javeriana en Bogotá y en Cali. Mucho de mi conocimiento y crecimiento personal pasa por la Javeriana. Me formé para la Javeriana. Hacer un doctorado es formarse para la investigación y la docencia. Entonces sí, de alguna manera la Javeriana, a veces más cerca, a veces completamente dentro, a veces un poco más lejos, ha sido el lugar de mi realización apostólica.

Alix Niño: Y ya que hablas un poco la docencia, ¿cómo es el padre como profesor? Si yo estuviera en un aula, ¿qué me encontraría con el padre Luis Fernando?

Luis Fernando Múnera: ¿Qué te encontrarías? A ver, Bueno, yo he estado de profesor de seminarios en Filosofía, que son grupos pequeños donde leemos y trabajamos juntos problemas. Ahí exijo mucho que haya como una lectura cuidadosa y que podamos aportar a partir de allí. Ese es mucho más un espacio de discusión, si quieres más amable, más tranquilo, son grupos muy pequeños. Y también soy profesor de clase. Yo me acuerdo de que en las clases he aprendido que la docencia se construye mucho desde la planeación. Es muy importante tener muy bien planeados los cursos y las clases. Tú te encontrarías con un plan de clases donde te digo qué va a pasar en cada una de las clases, donde cada una de las unidades está acompañada por una pregunta que tratamos de trabajar. Hay dos de mis últimas clases: una es la pregunta por la justicia y

el reconocimiento. Qué contenido le damos a esas dos palabras de justicia y reconocimiento. Ese es un curso de ética para un programa de gobierno del territorio y gestión pública que se hace por módulos, es un curso de posgrado. Y en el curso de pregrado que daba, tratábamos de seguir el tema de la construcción de la democracia: ¿cómo se construye esa idea de democracia occidental en la que vivimos hoy desde Grecia hasta ahora? Y ahí mi gran preocupación era mostrarles a los estudiantes cómo siempre se piensa en contexto, se piensa con la historia, se piensa con la geografía, se piensa con la cultura y desde allí se van encontrando las soluciones o las respuestas a las preguntas que tenemos de cómo vivir en sociedad.

Alix Niño: Hablas con mucha pasión de la docencia, ¿qué es lo que más disfrutas de la academia en general, de este mundo académico en el que te relacionas?

Luis Fernando Múnera: Pues el mundo académico es un mundo de relaciones realmente. El padre Jorge Humberto decía que la universidad es una gran conversación y de algún modo es una gran conversación. Es muy lindo en el mundo de la docencia ver como la mirada de asombro del otro; cuando uno evalúa, ver cómo los estudiantes han ido apropiando y como desarrollando su pensamiento y sus preguntas en diálogo con lo que se ha venido trabajando en clase, en esa relación profesor estudiante, ese misterio como del aprendizaje, del asombro es algo muy bello. Como la gente realmente puede crecer. Y a veces es muy bonito encontrarse con estudiantes que uno tuvo y que le yo me acuerdo de que esto lo trabajamos en clase y me ayudó o no me ayudó. Pero también en la universidad, para mí la gran gloria de la Javeriana y su gran dificultad es la diversidad, es encontrarte con gente muy distinta, de distintas disciplinas, maneras de pensar, maneras de ser, y poder entrar en diálogo con todas esas personas y tratar de darle a esta gran institución una orientación, un propósito

compartido, el entusiasmo por lo que hacemos, podérselo transmitir a todo el mundo.

Toño Pepe: Una típica pregunta de curiosidad periodística, ¿qué sentiste el día en que se te comunicó ya oficialmente el nombramiento como rector de la Javeriana? ¿Qué hiciste ese día? ¿A quién llamaste? ¿Con quién estuviste?

Luis Fernando Múnera: Voy a ser muy sincero. El primer sentimiento es miedo. ¡Qué se me vino encima! Había reunión del Consejo de Regentes y el Provincial me llamó a decirme: “mira, llegó el nombramiento". Yo en ese momento estaba como en transición, entonces estaba desayunando más bien tarde, más bien sport, organizando cosas. Y dije: “deme un segundo, me cambio y voy”. Es abrumador. Además, me acuerdo de que llegué al Consejo de Regentes un poco corriendo. Aplaudieron. Me sentí ahí como en otro rol, porque yo había estado en el Consejo de Regentes, pero pues uno está opinando, pero al que le toca decidir es el que está allá sentado, y cuando el que está aquí sentado es uno, pues tiene que leer de otra manera la universidad, asumir la responsabilidad. Fue un poco abrumador. Creo que tenía un viaje al día siguiente o a los dos días, entonces fue muy, muy rápido todo ese tiempo. Eso fue hacia febrero de 2023. Y la posesión fue el 13 de marzo entonces hubo un mes larguito de inducción. El día que me sentí más tranquilo fue cuando me invitaron al primer comité de Rectoría y me senté con los vicerrectores y con el secretario general y pude decir bueno, aquí hay un equipo que lleva la universidad, que la entiende, que sabe para dónde vamos. Creo que en una entrevista que me hicieron en la curia me dijeron a ti te entregaron la universidad. Y dije: “no me entregaron la universidad, me pidieron acompañar y liderar la universidad, pero pues no es que te la entregaron para que tú hagas con ella lo que quieras". Aquí hay una gran institucionalidad que hay que acompañar, liderar, orientar, entusiasmar, pero por supuesto que esto no lo hace nadie solo.

Toño Pepe: ¿Cómo es ser rector de la Javeriana en el día a día? ¿Qué pasa cuando llegan malas noticias? Cuándo por ejemplo, el vicerrector administrativo, la directora financiera dice hay baja de matrículas.

Luis Fernando Múnera: Subió 23 el salario mínimo, ¿Cómo hacemos?

Luis Fernando Múnera: Finalmente la vida pasa en reuniones, en revisar el correo, a veces sentarse a escribir algunas cosas delicadas, en escuchar gente. No es tan distinto a lo que hace la mayoría de la gente. La universidad más o menos en la tarea del rector un 60% es dentro y un 40% es fuera. Nosotros tenemos mucha relación con otras universidades, con el Ministerio de Educación, con otras instancias de la sociedad civil, con los gremios, participamos en la ANDI, participamos en muchos grupos y ahí es importante que el rector esté presente. Entonces parte del trabajo del rector de la universidad es hacia afuera de la universidad, como rector de la universidad participando en reuniones, cenas, cócteles, encuentros, ahí hay mucho de eso. Cuando hay una noticia grave o delicada, tenemos un método que llamamos un comité de crisis, que es reunir el grupo de personas que tenemos que pensar esa decisión y tratar de pensar juntos cómo asumir las cosas. Eso porque no es como decida alguien, si no venga, pensemos; démosle una pensadita los involucrados en esto. Esa metodología es importante y creo que hemos ganado mucho en eso. Hay un momento muy importante en la semana que es el comité de rectoría, la reunión con los vicerrectores y el secretario general, donde trabajamos diversos temas y pensamos juntos la universidad. Con ese grupo tenemos un trabajo también como del grupo mismo y un par de veces al semestre nos sentamos a tener conversaciones que llamamos estratégicas. Por ejemplo, ahora hay una mirada técnica del grupo financiero y administrativo sobre el salario mínimo, que es la preocupación de estos días, y tenemos que sentarnos a ver qué

decisiones vamos a tomar. Pero el día a día del rector de la universidad transcurre mucho en reuniones, transcurre mucho en encuentros, algunos dentro y algunos fuera, atender muchísima gente en la oficina, dedicarles un momentico a los correos, hacer entrevistas como esta, muchas cosas...

Alix Niño: todas esas responsabilidades que tienes y que me imagino que traen bastante caos y estrés cotidiano, ¿Qué haces en el poco tiempo libre que tienes? ¿Qué actividades haces para desestresarte, para pensar en otra cosa?

Luis Fernando Múnera: De rector de la Javeriana he descubierto que para mí descansar es también una responsabilidad. Yo necesito dormir, necesito descansar para estar bien para lo que viene. Entonces ¿Como descanso? Descanso leyendo, descanso yendo donde los sobrinos a jugar, trato de hacer algo de ejercicio, eso es temprano en la mañana que me ayuda mucho, trato de tener mis momentos de silencio, en fin. No hay mucho tiempo de descanso realmente, pero para mí sí es importante tratar de tener un ritmo sano que me permita el día a día. Porque esta es una tarea de la que uno no se desconecta. Ahora en diciembre hay un seguimiento a las matrículas cómo vienen, hay un seguimiento a cómo fue el dato de inflación, a qué pasó con el salario mínimo, entonces es difícil como decir yo me desconecto completamente. Pero sí hay que tratar de tener espacios más míos, más de silencio, más de comunidad.

Toño Pepe: Estamos en una universidad confesional, pontificia y de la Compañía de Jesús. Eso en el concierto universitario, en el concierto social, cultural, hoy que es cada vez más secularizado, sobre todo en el mundo urbano y por supuesto en el mundo académico, es decir, ¿Cómo es vista la Javeriana como universidad confesional? ¿Y tú cómo has vivido y cómo vives esa relación entre la fe cristiana y el mundo del conocimiento científico y la academia?

Luis Fernando Múnera: Yo creo que la Javeriana es vista, en Colombia, como una universidad católica, eso tiene muchísimas ventajas y algunos retos, sobre todo porque algunos temas intentan provocar a la universidad a ver cómo responde y hay que ser sumamente delicado y cuidadoso en mantener una respuesta abierta al diálogo, pero muy fiel a lo que piensa la Iglesia Católica. Ahí nosotros tenemos que hacer siempre un discernimiento cuidadoso. Ahora, la universidad es universidad y es universidad significa que es un espacio universal, abierto, tolerante y creo que la Javeriana lo es. Para nosotros es muy importante ser universidad católica, universidad pontificia siendo universidad. Eso lo entiende muy claramente la Compañía de Jesús. En eso creo que no hay ninguna dificultad. Los valores de la universidad como institución social van muy bien con el modo de ser y el modo de estar en el mundo de la Compañía Jesús. Hacia fuera de la universidad yo creo que nos miran con respeto, nos miran con cariño. Participamos de los grupos de las universidades católicas tanto en Colombia como en América Latina y en el mundo, y ahí somos una universidad reconocida. Al interior de la universidad, es decir, los estudiantes, los administrativos, los profesores, hay diversidad de creencias y de sensibilidades. Aún los que se llaman católicos tienen distintas maneras de ver, entender y sentir su ser católicos, y hay un ambiente de mucho respeto. Pero yo siento y vivo que mi opción de ser sacerdote, de ser religioso, de celebrar la eucaristía en algunos momentos en la universidad, de participar de esa parte litúrgica explícitamente religiosa, es bien visto, aceptado y acogido por la comunidad. Yo creo que finalmente somos una universidad católica siempre en diálogo.

Alix Niño: Sí que hay un gran sentido de pertenencia también.

Toño Pepe: Se ha trabajado muchísimo y se ven los resultados.

Luis Fernando Múnera: Pero eso siempre es una pregunta, ¿cómo ser fieles a nuestro ser universidad jesuita, universidad católica y estar siempre abiertos? Estamos en una frontera también de la secularidad del mundo al interior de la universidad.

Toño Pepe: Luis Fernando, la población mayor, por razones obvias de la universidad: la juventud, ¿cómo es esa juventud? ¿Qué hace la Javeriana por esta juventud abundante, grande, diversa, con tantas fortalezas y también pues con fragilidades y límites?

Luis Fernando Múnera: Ahora hay dos preocupaciones grandes con la juventud. La preocupación por la salud mental es una gran preocupación y eso tiene que ver con la soledad, con la fragilidad, con la dificultad de relacionarnos unos con otros. Ahí nosotros pensamos que hay que hacer, claro, una contención de los casos difíciles, pero hay que promover cada vez más espacios de bienestar y espacios de encuentro. Yo pienso que lo mejor que puede hacer un joven de dieciocho o diecinueve años es ir a una universidad y vivir la experiencia universitaria. Y para nosotros es muy importante propiciar lo mejor que podemos esa experiencia universitaria en toda su riqueza. Para mí eso es realmente un espacio de bienestar que hay que construir y hay que cuidar mucho. Las tecnologías emergentes, la inteligencia artificial, la abundancia de la información también es algo que está transformando la sociedad, está transformando la educación y transforma a las personas. Ahí también nosotros tenemos muchas preguntas de cómo acompañar esos procesos que estamos viviendo, que nos llegaron a todos. Por ejemplo, esto que hacemos nosotros, que lo podemos poner en una plataforma, hace 30 años, era un programa de televisión, una gran historia... hoy es algo que se hace muchísimo más fácil. Podemos generar contenido con relativamente poca tecnología y poco costo, y eso lo hacen también nuestros estudiantes. También, una preocupación para

mí de los jóvenes es qué les ofrece la sociedad, qué les ofrece como trabajo, qué les ofrece como seguridad, qué les ofrece como proyecto... Creo que es muy importante acompañar a que nuestros jóvenes tengan esperanza, tengan proyectos, sientan que sí se pueden realizar en esta vida.

Alix Niño: Vamos a empezar una fase muy apreciada por nuestro público. Este año viene recargado. Como estamos en el año de las juventudes, pues obviamente hay un lenguaje distinto que nos hace preguntas, un lenguaje distinto también con el que respondemos. Entonces, en esta ocasión, en esta temporada de Un Café con ya no van a ser preguntas, van a ser afirmaciones, y con el lenguaje de los jóvenes, nuestros padres nos van a responder con carita feliz o carita enojada si alguna de las afirmaciones que voy a dar a continuación les parecen correctas o no. Vamos a tener una breve discusión con relación a por qué sí y por qué no. Es un poco para que le pongamos un poquito de picante a la entrevista.

Entonces, la primera afirmación es: las vacaciones perfectas incluyen playa, sol y micheladas. ¿Están de acuerdo o no están de acuerdo? ¿Por qué no están de acuerdo?

Luis Fernando Múnera: Porque hay muchas más formas de hacer vacaciones que playa y sol. Y porque yo tengo una piel de papel que sufro muchísimo con el sol. Entonces yo para ir a la playa tengo que ponerme gorro, antisolar y luego estar en la playa es chévere un ratico, pero yo necesito otro tipo de cosas. Me haría falta un libro, por ejemplo.

Toño Pepe: Sí, para mí, porque eso de la playa... hasta lo de la michelada vaya y venga, poquita, pero eso es demasiado convencional. También porque es de multitudes y yo ya a estas alturas de la vida amo mucho los espacios de descanso con poca gente, gente que uno quiere, que uno se la juega por esa gente.

Alix Niño: Bueno, esta segunda afirmación puede generar ciertas particularidades en ciertas poblaciones por la afirmación que voy a hacer. Y es: la bandeja paisa es el plato más famoso de Colombia. ¿Están de acuerdo o no están de acuerdo?

Luis Fernando Múnera: Pues puede ser que sea famoso, pero ya le explico.

Alix Niño: Bueno, yo sé que a Toño Pepe le encanta la bandeja paisa. ¿A ti te gusta padre la bandeja paisa?

Luis Fernando Múnera: Los paisas no comemos bandeja paisa. En mi casa se comen frijoles con arroz, con chicharrón, con aguacate y con patacón. Pero eso no lleva ni huevo, ni morcilla, ni carne en polvo. Todo junto es una construcción para los turistas.

Alix Niño: La tercera que puede ser bastante polémica. Nos contaron que el padre Luis Fernando vivió mucho tiempo en Francia. Entonces la pregun ta es: ¿La arepa con queso es mejor que el croissant?

Luis Fernando Múnera: No estoy de acuerdo. Ambas son ricas, pero no estoy de acuerdo.

Alix Niño: ¿Cuál prefieres?

Luis Fernando Múnera: No, eso depende. Un buen croissant recién hecho, crujiente, con buena mantequilla y con un buen chocolate, en una mañana fría es algo muy rico. Y una buena arepita con quesito también es algo muy rico. Me gusta más de chocolo que la otra. Entonces ambas cosas son muy ricas, pero son muy distintas.

Toño Pepe: Sí, también son deliciosas. Yo miro más el croissant con el chocolate como para la merienda por la tarde y la arepa al desayuno con quesito es una gloria total.

Alix Niño: Y bueno, esta es la última pregunta de esta sección y es ¿qué les parece a ustedes un vallenato de Diomedes?

Luis Fernando Múnera: Tengo poca cultura del vallenato. A mí me gustan, me gustan las historias vallenatas como antiguas, las de Escalona me gustan mucho, pero realmente tengo poca cultura del vallenato. Claro, si me pones algunos vallenatos de Diomedes los recuerdo y recuerdo tiempo de la juventud, sobre todo, más que de la infancia y le saco gusto. Pero no conozco mucho la música vallenata y su evolución como para opinar sobre los vallenatos.

Alix Niño: ¿Qué música te gusta escuchar normalmente?

Luis Fernando Múnera: Soy como ecléctico en la música. La música también tiene algo, por lo menos ya cuando uno se va haciendo mayor, de nostalgia entonces me gusta mucho la música francesa y me recuerdo esos tiempos en París y de Georges Brassens. También hay música colombiana que me gusta mucho, la música andina colombiana, también la música clásica también tiene como su momento y su lugar, pero no soy especialista en música. Me gusta la música, pero no soy como especialista. Y hay también música esa que llaman música pop, que también me gusta mucho.

Alix Niño: Y tú Toño Pepe, ¿por qué pusiste carita triste?

Toño Pepe: También voy por el vallenato clásico. Escalona buenísimo. Carlos Vives buenísimo. Y en música pues también yo crecí en un ambiente de mucha música. Mis recuerdos más remotos son de mucha música. Mi papá era maestro de música y en su corta vida lo que hizo fue eso, enseñar música y vivir la música. Entonces me encuentro con mucha música, por ejemplo, disfruto mucho viendo bailar tango y milonga, y escuchar esos tangos bien duros, bien arrastrados, bien trágicos. Pero

también me gusta mucho el jazz, la llamada música clásica, que es una manera genérica e imprecisa de definirla. Y la música nuestra de Colombia, el pasillo, el bambuco y la música cubana me fascina absolutamente.

Alix Niño: Muchas gracias por participar en este espacio.

Toño Pepe: este año el Padre Provincial y sus asistentes nos proponen a la Provincia Colombiana hacer un énfasis en nuestro trabajo con los jóvenes a través de las diversas obras apostólicas, educativas, socio pastorales. ¿Tú cómo ves eso qué le da la Javeriana a los jóvenes que siguen confiando, dándole un voto de confianza a la Javeriana en Bogotá y en Cali?

Luis Fernando Múnera: Creo que la Javeriana está llamada a darles a los jóvenes una experiencia de vida con propósito y con sentido. Está llamada a darle a los jóvenes proyecto de vida, está llamada a darles herramientas para que sean personas, para que sean ciudadanos, para que se pregunten por su vida y busquen trascender en su vida y para que sean útiles a la sociedad en el oficio, en el trabajo que aprenden aquí. Si uno piensa la profesión como aprender un trabajo que no es eso, la profesión es también formarse uno personalmente para hacer algunas cosas y muchas otras que a veces no se piensa que se puede hacer. Yo sí creo que la Javeriana les ofrece a los jóvenes una rica experiencia de formación y eso es muy

importante. También estamos construyendo la experiencia de Javeriana Tec, que busca con un grupo mucho más amplio de jóvenes, ofrecer programas cortos que los preparen para el trabajo. Y también queremos abrirnos mucho más a otros grupos también de edades, de gente mayor, gente mucho más joven que la que pensamos, típicamente, porque creemos que la universidad sí tiene mucho que ofrecer desde el conocimiento y desde la experiencia de aprender a las personas.

Alix Niño: Padre, ¿Y qué mensaje le quieres dar a todos esos jóvenes que hay en la Provincia como padre Luis Fernando, desde tu vocación? ¿Qué mensaje nos quieres compartir?

Luis Fernando Múnera: Pues yo les diría que nos exijan y que nos pidan que los acompañemos. Que nosotros queremos acompañarlos a construir sus proyectos de vida y a pensar en este mundo tan frágil y tan bello, como desde lo que cada uno de nosotros puede hacer y debe hacer, seguimos alimentando la esperanza.

Toño Pepe: Iniciamos con pie derecho esta experiencia de Un Café con para el año 2026 y seguiremos cada mes entrevistando personas relevantes, significativas, que nos den testimonio de su vida, de su quehacer, de su misión, de su estar arraigados en esta realidad colombiana, desde los valores propios de nuestra misión como Compañía de Jesús. Y gracias a todos ustedes.

¡Haz clic y mira la entrevista completa!

NDIOS NOS AMA

os ama a todas y a todos, con nombre y apellido. Siempre nos ha querido. Nos ayuda, nos anima, nos protege. Dios es amador de la humanidad. Quiso mucho a su Hijo amado. Su bienamado Jesús de Nazaret, en quien depositó toda su confianza. Le dio una misión: Salvar a la humanidad. Salvarnos a todos.

Liberarnos del mal, del pecado, de los enemigos. Siempre estuvo pendiente de la vida de cada uno de nosotros. De nuestros dolores, de las angustias, de la salud espiritual y corporal. Jesús es el Salvador, el Liberador.

Jesús nos quiere. Siempre la palabra clave es ¡amor! Amarme yo mismo, amar a los otros, amar y seguir a Jesucristo. Amar a Dios sobre todas las cosas.

Amor en la pareja, amor con los vecinos, amar y defender a los hijos. Quererlos mucho. No economizar esta gracia de Dios, el amor. Repartirlo con sabiduría y desinterés.

El Espíritu de Dios está siempre muy cerca de nuestra vida. Nos ilumina, nos da fuerza y energía para vivir y dar a los otros. A Dios nadie lo ha visto, pero lo sentimos, y por ratos lo sentimos con fortaleza.

Que este año 2026 esté lleno de amor, de dichas, de gozos, de felicidad. Que perdonemos, si no lo hemos hecho. Un año de amor, de armonía, de gran alegría.

Bodas de oro: homilía en la comunidad

Quiero resaltar de las lecturas leídas lo siguiente. Hace un mes largo cumplí 80 años de nacimiento y bautismo (en este templo parroquial) para hacerme hijo de Dios. Hace 5 días cumpliré 63 años de ingreso a la Compañía de Jesús. Y hoy cumplo 50 años de mi ordenación sacerdotal. Son muchos mis sentimientos en este día: de alegría, gratitud, satisfacción, bendiciones, felicidad, reconocimiento, aprecio… Alabado sea el Señor.

Y a ustedes les doy las gracias, con toda mi alma, por acompañarme a dar gracias a Dios. Sin duda, estos 50 años han sido una gran historia de gracia, una historia de perdón y de amor. El Señor ha estado grande con nosotros... Tanta gracia recibida nos lleva, proyectarnos hacia el futuro como dones mejores.

50 años: de Braulio, Libardo y Marco en el sacerdocio, Adela de vida consagrada, Ana, Aura, Tulio Adán y Daniel, de vida matrimonial y Francisco próximo a cumplirlos y Clodomiro a pocos años de cumplirlos falleció su esposa para cumplirlos desde la casa del Padre. Cuatro hermanos de vida consagrada y 6 de vida matrimonial. Por esta familia Gracias Señor.

Sin duda, estos cincuentenarios han sido una gran historia de gracia. Una historia de salvación, venida de unos padres ejemplares Luis y Angélica en sus 68 años de vida matrimonial. “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Recuerdos

Celebrar estos 50 años dorados de vida es ponernos de nuevo en manos de Dios Padre para dejarnos llevar por Él hacia el futuro, confiados en el Resucitado que quiere seguirse haciéndose presente a través de nosotros y…. con la discreta y tierna compañía de María quien, como en Caná de Galilea nos dice: “hagan lo que Él les diga”. Les pido que recen por mí.

Un relevo que honra la historia y proyecta esperanza en el

Equipo IMCA

porvenir

del IMCA

El pasado 18 de diciembre de 2025, la sede del Instituto Mayor Campesino (IMCA), fue escenario de un acto profundamente significativo para la vida institucional y para los territorios rurales del Valle del Cauca y el suroccidente colombiano. Más de cien personas se congregaron para acompañar el acto de posesión del nuevo director del IMCA en una jornada marcada por la gratitud, la memoria agradecida y la esperanza en el porvenir.

El encuentro reunió a representantes de organizaciones campesinas y étnicas, autoridades locales, asamblea de fundadores, consejo directivo, aliados estratégicos, equipo de trabajo del IMCA, familiares y amistades cercanas, en un ambiente de reconocimiento colectivo y compromiso compartido; lo cual, reflejó la importancia de este relevo que no se limita a un cambio administrativo, sino que reafirma la continuidad de un caminar colectivo en defensa de la vida, la solidaridad, la equidad, el cuidado de la casa común y el buen vivir en los territorios.

El evento inició con la celebración de la Eucaristía, presidida por el padre Provincial Hermann Rodríguez, SJ, acompañado por los padres José Darío Rodríguez, SJ, y Alfonso Castellanos, SJ. Este momento litúrgico no sólo dio apertura formal al acto, sino que estableció el tono espiritual, comunitario y humano que atravesó toda la jornada. La Eucaristía tuvo dos motivaciones centrales: expresar un sincero agradecimiento a Erminsu David Pabón por los años de servicio y liderazgo al frente del IMCA, y dar la bienvenida a Pedro Antonio Ojeda Pinta como nuevo director

de la institución, confiando en que su liderazgo será fiel a los principios de la Espiritualidad Ignaciana y a la misión de la Compañía de Jesús en Colombia.

Concluida la celebración eucarística, se dio paso al acto formal de posesión del nuevo director. La designación de Pedro Antonio se realizó por delegación del padre Hermann Rodríguez, SJ, en coherencia con los procesos internos de la Compañía de Jesús. Este nombramiento fue presentado como una continuidad renovada del proyecto institucional, en la que se reconoce el camino recorrido y se vislumbran nuevas respuestas frente a los desafíos actuales del mundo rural. En este sentido, la posesión se vivió como un acto colectivo que reafirma la identidad del IMCA y su compromiso con las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que acompaña.

Durante su intervención, el padre Provincial destacó el valor del servicio como expresión concreta de la Espiritualidad Ignaciana y subrayó el papel del IMCA como una obra comprometida con la justicia social, el cuidado de la vida y el acompañamiento a comunidades rurales históricamente excluidas. Recordó que el liderazgo en las obras de la Compañía de Jesús se entiende como un servicio y una responsabilidad compartida, orientada al bien común y al fortalecimiento de procesos colectivos que buscan transformar realidades marcadas por la desigualdad.

Pedro Antonio llega a la dirección del IMCA con cerca de veinte años de trayectoria en la institución, un recorrido marcado por el compromiso sostenido, el conocimiento profundo de los territorios y una relación cercana y respetuosa con las comunidades rurales que el IMCA acompaña. A lo largo de estos años ha desempeñado un papel clave en el fortalecimiento de procesos de gestión comunitaria del agua, economía social y solidaria, agroecología, incidencia política y organización social rural, aportando una mirada integral y estratégica al desarrollo territorial.

Desde la Gerencia de Proyectos Sociales, rol que desempeñó durante los últimos 7 años, Pedro Antonio ha demostrado una vocación de servicio que trasciende lo técnico, convirtiéndose en un facilitador de procesos colectivos y en un puente entre comunidades, instituciones y actores de cooperación. Su experiencia en la gestión de recursos lo ha llevado a establecer alianzas con entidades de cooperación, organizaciones sociales y actores privados. Su estilo de liderazgo ha permitido construir relaciones institucionales basadas en la confianza, lo que ha abierto espacios de diálogo en los que las comunidades acompañadas por el IMCA han tenido voz propia. Este enfoque estratégico será clave en su nueva responsabilidad como director, en un contexto en el que las organizaciones sociales enfrentan varios desafíos y en el que los territorios rurales requieren respuestas integrales y de articulación multiactor.

En su intervención como nuevo director, Pedro Antonio expresó su agradecimiento profundo por la confianza depositada y señaló que asumir esta responsabilidad implica un compromiso ético y colectivo inspirado en la Espiritualidad Ignaciana. Destacó que el IMCA enfrenta hoy desafíos complejos, en un contexto marcado por la crisis climática, las situaciones de violencia, las brechas sociales que aún persisten en el campo, las transformaciones del mundo rural y la necesidad de avanzar en el cuidado de la vida en todas sus formas. No obstante, reafirmó que su liderazgo estará orientado a dar continuidad, profundidad y proyección al caminar colectivo del IMCA, trabajando de la mano con el equipo institucional, las organizaciones sociales, las comunidades y los aliados públicos y privados. Señaló que la apuesta institucional seguirá centrada en el cuidado de la vida, la justicia social, la solidaridad y el buen vivir en los territorios rurales.

“¡Sigamos adelante! Que la espiritualidad que nos mueve nos permita fluir como el agua lo hace desde la montaña, abriéndonos paso, superando barreras y contribuyendo en la construcción de sueños comunes, esos que nos convocan y dan sentido a lo que somos y hacemos. Y que todo ello siempre esté movido por el buen Espíritu para la mayor gloria de Dios”.

Este acto de posesión se inscribe como un momento significativo del IMCA, no sólo por el relevo en su dirección, sino por el sentido de continuidad y proyección que lo acompañó. La gratitud expresada hacia el liderazgo saliente y la acogida al nuevo director reflejaron una institución que reconoce su trayectoria, valora los aprendizajes acumulados y asume con responsabilidad los desafíos del presente.

Así las cosas, resaltar que la presencia de representantes de organizaciones campesinas y étnicas provenientes de los territorios acompañados por el IMCA fue uno de los elementos más significativos del acto; su participación e intervención evidenció la relación histórica construida con la institución y reafirmó el carácter comunitario del relevo directivo. Para estas organizaciones, el IMCA es un aliado estratégico que camina junto a ellas en la defensa del territorio, el agua, las semillas y la vida, y que contribuye al fortalecimiento de sus capacidades organizativas y en el bienestar de los territorios.

Finalmente, hay que destacar que el IMCA confirma su papel como actor social comprometido con el desarrollo rural integral, la justicia social y el fortalecimiento organizativo de las comunidades campesinas y étnicas. Sin duda, el nuevo ciclo que inicia se proyecta sobre bases sólidas: una trayectoria institucional reconocida, una relación de confianza con las comunidades y una capacidad de articulación que ha permitido al IMCA incidir en escenarios locales, regionales y nacionales. Con este acto, el IMCA ratifica que su camino se construye desde la coherencia entre principios y acción, desde el trabajo conjunto y desde una mirada de largo plazo. La posesión del nuevo director marca, en consecuencia, un punto de inflexión sereno y consciente, que convoca a seguir caminando junto a las comunidades, organizaciones y aliados, en la tarea compartida de sembrar justicia, dignidad, esperanza y futuro en el campo colombiano.

Más alla de la filantropía

EApoyar las causas jesuitas es una forma concreta de contribuir al desarrollo humano integral en Colombia

n un país marcado por profundas brechas sociales, la filantropía es un gesto y una forma consistente y generosa de cuidar la dignidad humana y sostener procesos que transforman vidas a largo plazo. En realidad, va más allá del noble sentimiento hacia otros seres humanos con necesidades: es ser solidario con razón y sentido. Cuando una donación se confía a instituciones con historia, misión y coherencia, se convierte en esperanza concreta. Donar no es simplemente entregar un recurso: es la voluntad de entregarse uno mismo a través de una causa.

¿Por qué elegir las causas jesuitas?

Desde hace décadas, la Compañía de Jesús desarrolla en Colombia un amplio trabajo social, educativo y pastoral que responde a esta visión. Detrás de cada número hay una historia:

• Educación con sentido: Forman integralmente a más de 95000 estudiantes, desde la primera infancia hasta la educación superior. Esta apuesta no busca únicamente la excelencia académica, sino también la formación de personas comprometidas con la transformación de la sociedad. Educar es formar para la vida y la convivencia humana, no solo impartir informaciones y conocimientos.

• Transformación de territorios: Brindan atención a más de 51.000 personas en comunidades vulnerables. Estos procesos interpelan a quienes deciden sumarse como aliados de un cambio profundo y sostenible.

• Cuidado de la casa común: Impulsan 26 acciones concretas para mitigar el cambio climático, integrando la sostenibilidad en cada obra educativa, social y pastoral.

• Fortalecimiento espiritual: Facilitan espacios de encuentro, reflexión y discernimiento que permitan a miles de personas profundizar en su fe, identidad y propósito colectivo.

El puente digital: cómo sumarse dando un clic

La transformación digital ha democratizado la oportunidad de ayudar. Ya no es necesario realizar trámites complejos; la página web oficial de los jesuitas se ha consolidado como el canal principal y más seguro para la recaudación de fondos https://donaciones.jesuitas.org.co/.

Para colaborar, el proceso es sencillo y transparente:

1. Selección de la causa: El usuario puede elegir proyectos específicos (educación, apostolado social, formación de nuevas vocaciones, entre otras).

2. Modalidad de aporte: Se permite optar por donaciones únicas o recurrentes (mensuales), lo que permite a las obras planificar sus proyectos a largo plazo.

3. Seguridad y trazabilidad: A través de pasarelas de pago cifradas, el donante recibe de inmediato su comprobante y, posteriormente, información sobre el avance de la obra que está apoyando.

Un compromiso compartido

La filantropía es, en última instancia, un ejercicio de esperanza activa y de corresponsabilidad. Al apoyar la labor de la Compañía de Jesús, el donante no solo aporta recursos: se convierte en parte de una misión que cuida, acompaña y no deja a nadie atrás. Va más allá, se compromete él mismo.

En tiempos de incertidumbre, sostener instituciones que han servido durante décadas es una forma concreta de agradecer, de cuidar lo construido y se seguir diciendo, con hechos, “En todo amar y servir.”

TESTIMONIOS

Anónimo donante recurrente Proyectos Sociales

He hecho mías las palabras de Jesús que recoge el apóstol Pablo en Hechos 20,35: “Más bienaventurado es dar que recibir”. Para mí, estas palabras resumen una convicción profunda: la verdadera alegría nace cuando nos damos a los demás con generosidad y amor.

Donar es un acto que llena el corazón, porque me permite ser parte de la construcción del Reino de Dios aquí y ahora. En la Compañía de Jesús encuentro causas que tocan mi vida y mi fe, y una misión que me invita a comprometerme desde lo que soy y lo que tengo. Su historia, su servicio y su transparencia me dan la tranquilidad de saber que cada aporte se transforma en esperanza para muchos.

Donante Recurrente Cuidado de los Jesuitas Mayores

Donar para mí no es un acto económico: es un acto de memoria, de amor y de gratitud.

Mi primer trabajo fue en la Compañía de Jesús. Después de haber pasado por la universidad pública, fueron los jesuitas quienes me llevaron al mundo real de la educación, del servicio y de la responsabilidad con otros. Allí aprendí que educar no es solo transmitir conocimiento, sino formar conciencia, carácter y sentido.

A lo largo de mi historia, cada etapa de mi formación —personal, profesional y humana— ha estado profundamente inspirada por los retos que la misma Compañía fue poniendo en mi camino. Retos que exigían pensar mejor, servir más, mirar más hondo y nunca perder de vista a las personas, especialmente a las más frágiles.

Muchos de esos retos me los enseñaron jesuitas que hoy son mayores y otros que ya no están. Hombres que dieron su vida entera al servicio de otros, que acompañaron generaciones con una generosidad silenciosa, sin buscar reconocimiento ni recompensa.

Hoy, cuando algunos de ellos viven la fragilidad de la edad, la enfermedad o la dependencia, siento que es nuestro deber, y también nuestro privilegio, cuidar de quienes tanto cuidaron. Garantizarles acompañamiento, dignidad, presencia y ternura no es caridad: es justicia. Es responder con amor a un amor que nos fue dado primero.

Por eso elegí que mi donación estuviera destinada a los jesuitas mayores. Porque creo profundamente que una comunidad se mide por la forma en que honra a quienes la construyeron. Porque nadie debería sentirse solo después de haberlo dado todo.

A través de la Oficina de Desarrollo “Amar y Servir”, siento que mi aporte se transforma en cuidado concreto y en presencia fiel; en un gesto que dice con claridad: no los olvidamos, no están solos, seguimos caminando juntos.

Donar es, para mí, una manera de seguir sirviendo. De sostener la misión. De agradecer con hechos. Y de afirmar que, en la Compañía de Jesús, el amor no se jubila, no se abandona y no se olvida.

Anónimo donante recurrente Apostolado

Social

Apoyar la misión de la Compañía de Jesús a través de mi donación significa creer que la educación, la justicia social y el acompañamiento a los jóvenes son caminos concretos para transformar vidas y comunidades. Como parte del cuerpo apostólico he tenido la gracia de conocer de cerca las obras de la Compañía y, con el paso de los años, me he enamorado de ellas. He visto cómo, desde lo sencillo y cotidiano, se generan oportunidades, se acompaña con ternura a quienes más lo necesitan y se transforman realidades con profundidad y verdad.

Por eso hoy quiero invitar a otros a unirse: cada donación, por pequeña que sea, es como una semilla que, al caer en tierra fértil, florece en esperanza y dignidad. Juntos, como cuerpo apostólico, podemos marcar la diferencia y construir un mundo más humano, justo y solidario.

Luis Fernando Durán donante recurrente Apostolado Social

Donar para apoyar los programas sociales de la compañía de Jesús, surge de mi vocación de servicio, del convencimiento de ser solidarios para lograr reducir las brechas de desigualdad y como seguidor de Jesús ayudar a los más últimos y vulnerables para dignificar su calidad de vida.

El programa de desarrollo y paz del Magdalena medio cumple 30 años reafirmando el compromiso con el territorio y la vida

Celebrar un aniversario es siempre una oportunidad para detenerse, mirar el camino recorrido y reconocer el sentido profundo de lo construido. Para el PDPMM, esta fecha representa mucho más que el paso del tiempo: es la confirmación de un compromiso sostenido con las comunidades, el territorio y la dignidad de la vida en todas sus formas.

A lo largo de su historia, el PDPMM ha acompañado procesos sociales, comunitarios y ambientales con una visión clara: el desarrollo solo es posible cuando se construye de manera colectiva, respetando el entorno y fortaleciendo a las personas que lo habitan. Este aniversario invita precisamente a recordar esa misión y a proyectarla hacia el futuro, reafirmando los valores que han guiado cada paso del programa.

Del recorrido institucional a las acciones concretas

Más allá de la conmemoración, este momento se convierte también en una oportunidad para mostrar cómo esa trayectoria se traduce en iniciativas reales y transformadoras. En ese contexto surge el Proyecto “Nuestro Hogar, Nuestra Casa Común”, una propuesta que encarna de manera concreta el espíritu del PDPMM y su apuesta por el cuidado integral del territorio.

Hablar de la “casa común” es reconocer que compartimos un mismo espacio vital: la tierra, el agua, los ecosistemas y las relaciones humanas que se tejen en torno a ellos. Este proyecto parte de esa comprensión profunda y propone una mirada responsable sobre nuestra forma de habitar el territorio, entendiendo que el bienestar de las comunidades está íntimamente ligado al cuidado del entorno.

Cuidar el entorno es cuidar a las personas

El Proyecto “Nuestro Hogar, Nuestra Casa Común” refleja una visión en la que lo ambiental y lo social no se conciben por separado. Al contrario, se reconocen como dimensiones inseparables de un mismo desafío. Cuidar la naturaleza es también cuidar las condiciones de vida, la salud, la cultura y el futuro de quienes dependen de ella.

Desde esta perspectiva, el PDPMM impulsa procesos educativos y comunitarios que promueven la conciencia ambiental, la participación activa y la corresponsabilidad. No se trata solo de proteger recursos naturales, sino de fortalecer vínculos, generar aprendizajes y motivar acciones cotidianas que contribuyan a un desarrollo más justo y sostenible.

Un mensaje que invita a la reflexión y al compromiso

Esta iniciativa, presentada en el marco del aniversario, se convierte en una invitación abierta a reflexionar sobre el papel que cada persona y cada comunidad desempeña en el cuidado de la casa común. Nos recuerda que el cambio no es ajeno ni lejano, y que comienza en pequeñas decisiones que, sumadas, generan un impacto real.

El recorrido del PDPMM demuestra que cuando las organizaciones trabajan de la mano con las comunidades, es posible transformar realidades complejas y sembrar esperanza. El proyecto es una muestra clara de cómo los valores institucionales se expresan en acciones concretas que fortalecen el tejido social y promueven una relación más armoniosa con el territorio.

Celebrar con sentido, proyectar el futuro

Este aniversario no solo celebra los logros alcanzados, sino que reafirma la vigencia de una misión que sigue siendo necesaria. El cuidado de la casa común es fundamental para seguir construyendo futuro, desde el respeto por la vida y la responsabilidad colectiva.

Te invitamos a conocer esta experiencia, a descubrir cómo el PDPMM transforma su historia en acciones y cómo el compromiso con el territorio se renueva día a día. Celebrar es también asumir el desafío de continuar, con convicción y esperanza, el camino hacia un desarrollo más humano, solidario y sostenible.

Te invitamos a ver este video con atención y apertura. A descubrir cómo una organización celebra su historia no solo recordando lo que ha sido, sino mostrando lo que sigue construyendo. A dejarte inspirar por un proyecto que demuestra que el cambio es posible cuando se trabaja desde lo colectivo, lo local y lo humano.

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Jesuit Fest 2025: un espacio de encuentro para fortalecer nuestra misión en Santander

Comité Regional - Santander

En un contexto marcado por ritmos exigentes, múltiples frentes de trabajo y realidades diversas, la construcción del cuerpo apostólico en la Región Santander sigue siendo un desafío permanente. Reconocernos parte de una misma misión, fortalecer los vínculos entre personas y obras, y cuidar la dimensión comunitaria del trabajo apostólico requiere espacios concretos que lo hagan posible. En este horizonte se sitúa el Jesuit Fest 2025, una experiencia que, una vez más, permitió encontrarnos, compartir y renovar el compromiso común con la misión.

En el marco de la fiesta de San Ignacio de Loyola, esta segunda edición del Jesuit Fest confirmó el valor de crear momentos que ayuden a pasar del “hacer juntos” al sentirnos y sabernos cuerpo, más allá de las tareas y contextos particulares de cada obra. No como un fin en sí mismo, sino como una de esas experiencias que fortalecen el camino regional y sostienen la misión en el tiempo.

La experiencia se desarrolló en dos momentos complementarios. El primero tuvo lugar el 30 de julio, en la víspera de la celebración ignaciana, con un espacio pensado para la reflexión y el discernimiento. En esta ocasión, la proyección del documental Francisco, un hombre de palabra sirvió como punto de partida para mirar la misión desde la vida y el testimonio del Papa Francisco. El encuentro contó con la orientación del Padre José Darío Rodríguez, SJ, Asistente de Planeación y Discernimiento de la Provincia, quien propuso preguntas sencillas y profundas para conectar la historia narrada en el documental con la realidad que vivimos hoy en Santander. Fue un momento tranquilo y bien acompañado, que permitió preparar el ánimo y la disposición interior para el día central del encuentro.

El 31 de julio, en la fiesta de San Ignacio, la jornada comenzó con la celebración eucarística en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús, que reunió a más de 800 colaboradores de las distintas obras que hacen parte del proceso de Regionalización Santander. La eucaristía fue presidida por el Padre Herman Rodríguez, SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, y contó con la presencia cercana de su equipo de gobierno, como signo de acompañamiento y respaldo al camino que viene recorriendo la región.

En la celebración participaron colaboradores de los Colegios Fe y Alegría, la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, el Colegio San Pedro Claver, la Congregación Mariana Claver, la CVX, las Casas de Ejercicios Villasunción y Villa Loyola, el Colegio Reina de la Paz, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), la Pontificia Universidad Javeriana y la Asociación de Padres de Familia del Colegio San Pedro Claver. Además de familiares de algunos jesuitas, a este encuentro se sumaron 320 jóvenes, quienes celebraban los 15 años del movimiento Huellas, aportando una presencia significativa y renovadora al evento.

En su homilía, el Padre Provincial invitó a los asistentes a reconocerse como parte de un mismo cuerpo apostólico, llamado a caminar unido y a aportar, desde la diversidad de servicios y carismas, a la misión de Dios en Santander. Sus palabras ayudaron a poner en perspectiva el sentido

del encuentro: fortalecer los vínculos, cuidar la misión compartida y recordar que el trabajo cotidiano cobra mayor fuerza cuando se vive en comunión.

Después de la celebración, los participantes compartieron un almuerzo fraterno, un espacio sencillo pero clave para el encuentro informal, la conversación y el reencuentro entre personas de distintas obras. Este momento permitió seguir construyendo cercanía y confianza, elementos fundamentales para el trabajo colaborativo que impulsa la regionalización. La jornada continuó con actividades culturales, deportivas y artísticas, pensadas como espacios de integración y esparcimiento, que favorecieron una relación más cercana y espontánea entre los participantes.

El Jesuit Fest 2025 dejó como aprendizaje central la importancia de cuidar estos espacios en medio de las exigencias del trabajo diario. La regionalización no se construye únicamente desde planes y estructuras, sino también desde relaciones humanas sólidas, el conocimiento mutuo y la confianza entre quienes hacen parte de las distintas obras. En ese sentido, el Jesuit Fest se consolida como una de las experiencias que ayudan a tejer y fortalecer el cuerpo apostólico en la Región Santander.

Un agradecimiento especial al Comité Regional de la Región Santander, que asumió la dirección y articulación de esta experiencia, así como a las distintas obras, instituciones y aliados que se sumaron para hacer posible este espacio de encuentro.

Como punto de referencia para la región, el Jesuit Fest hace visible una manera concreta de vivir la espiritualidad a la manera de Ignacio: con sencillez, en misión compartida y cuidando la unión de los ánimos. Una experiencia que recuerda que, ante los retos del camino, la misión se hace más clara, más humana y más fecunda cuando se construye y se celebra juntos.

La misión se fortalece en el encuentro. Te invitamos a reflexionar: ¿Cómo puedes llevar hoy el espíritu del Jesuit Fest a tu labor cotidiana?

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Administradores

MISIÓN

Dirección de Gestión Humana

Reflexión de inicio de año: liderazgo estratégico en gestión humana

Comenzamos un nuevo año con desafíos que nos invitan a mirar más allá de lo evidente. Dentro de la espiritualidad ignaciana, se nos propone contemplar la realidad con profundidad, discernir con criterio y actuar con sentido. Este 2026, el aumento del salario mínimo en Colombia no es solo un ajuste numérico, ni un cumplimiento normativo: es una oportunidad para liderar el cambio con visión estratégica.

Más que cifras: una visión transformadora.

En este desafío, nuestro rol como directores de Gestión Humana y Coordinadores de Nómina trasciende la operatividad. No se trata únicamente de cumplir las normas, (reducción de jornada y aumento del SMMLV) “pagar más y trabajar menos”, sino de garantizar la sostenibilidad de una Obra Apostólica a largo plazo. Si sacrificamos la gallina de los huevos de oro por un festín inmediato, quizá tengamos abundancia por un día, pero no aseguraremos el alimento para el futuro. Tres niveles, un mismo propósito.

En toda organización existen tres niveles de actuación en los cargos:

-Operativo: donde se ejecutan procesos.

-Táctico: donde se coordinan acciones.

-Estratégico: donde se define el rumbo y se lidera la transformación.

Como líderes de Gestión Humana, no podemos quedarnos en lo operativo. El año pasado, en el encuentro internacional Pulso 2025 organizado por ACRIP, escuché una afirmación provocadora:

“Las áreas de gestión humana son las más mediocres en una empresa” — Daniel Bilbao.

Lejos de ofenderme, esta frase me retó a reflexionar: ¿cómo trascender hacia lo estratégico? La respuesta está en diseñar políticas que equilibren justicia salarial, sostenibilidad y bienestar.

Esto exige diálogo, creatividad e innovación, pilares que incluso se encuentran, de alguna manera, en nuestro paradigma pedagógico.

El trabajo como lugar teológico.

En un ensayo reciente, reflexioné sobre el trabajo como un lugar teológico: pues este, no es solo un conjunto de funciones, sino un espacio donde se puede revelar el mensaje liberador de Jesús. En medio de la presión por la eficiencia, estamos llamados a promover una espiritualidad laboral que inspire valores como justicia, compasión y esperanza. Esta es una herramienta para los diálogos que pueden avocar, las estrategias de sostenibilidad.

Liderar con discernimiento y esperanza.

El liderazgo Ignaciano nos invita a buscar el bien mayor y actuar con solidaridad hacia la Obra que nos sostiene. Gestionar el cambio frente al salario mínimo, no es solo un reto económico: es una oportunidad para construir organizaciones, donde la equidad y la solidaridad sean parte de nuestra estrategia de sostenibilidad.

Que esta reflexión nos motive a liderar con discernimiento, responsabilidad y esperanza, sintiéndonos parte de algo que va más allá de nombres y cifras.

Dirección de Tecnología

Nuevos talentos

La Compañía de Jesús da la bienvenida a nuevos profesionales que se integran a la Dirección de Tecnología, fortaleciendo las capacidades técnicas, operativas y funcionales que soportan la misión institucional y los procesos estratégicos de la Provincia.

Jefe de Infraestructura de Tecnologías de la Información

Quien se vincula a la Compañía de Jesús como jefe de Infraestructura de Tecnologías de la Información, aportando una sólida experiencia en la administración de infraestructuras tecnológicas híbridas, seguridad de la información y continuidad operativa.

Christopher Espinel Jiménez

Su trayectoria profesional se ha desarrollado en entornos de misión crítica, con responsabilidad directa sobre plataformas on-premise y servicios en la nube, gestión de proveedores tecnológicos y fortalecimiento de esquemas de control, disponibilidad y resiliencia de los servicios tecnológicos.

Su perfil integra capacidades técnicas especializadas con una visión estructurada de gobierno de TI, orientada a la estabilidad, la sostenibilidad operativa y el cuidado responsable de las plataformas que soportan la misión institucional. Desde su rol, contribuirá al fortalecimiento de la arquitectura tecnológica, la mitigación de riesgos operativos y el acompañamiento a los procesos estratégicos de la Compañía de Jesús.

Sandra Patricia Rodríguez Cortés

Consultora SAP FI / FICA – Dirección de Tecnología

Quien se integra a la Dirección de Tecnología como Consultora SAP FI / FICA, con una amplia y reconocida trayectoria en la implementación, soporte y optimización de procesos financieros sobre plataformas SAP.

Es economista y cuenta con más de 15 años de experiencia como consultora funcional SAP, participando en proyectos de alta complejidad para organizaciones del sector público y privado, tanto a nivel nacional como internacional.

Su experiencia abarca la implementación de módulos financieros, activos fijos, tesorería y recaudo, así como la integración con módulos logísticos, el soporte post-producción y el acompañamiento a usuarios clave.

Aporta a la Compañía una visión rigurosa y estructurada de los procesos financieros, combinada con una destacada capacidad de análisis, comunicación y acompañamiento funcional, fortaleciendo la estabilidad, confiabilidad y evolución de los sistemas financieros que soportan la gestión administrativa y educativa de la Provincia.

Secretaria del administrador

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Muerte o lesión a dos o más personas

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ENCUENTRO DE SUPERIORES MAYORES

AUDIENCIA CON EL PAPA LEÓN XIV

Viernes, 24 de octubre de 2025 (Aula del Sí nodo en el Vaticano)

DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIV

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡La paz esté con ustedes!

Padre Sosa,

Queridos amigos:

Quiero darles la bienvenida a todos al Vaticano esta mañana y agradecerles su presencia. Agradezco especialmente a su Superior General sus amables palabras. Rezo par a que su reunión sea fructífera y para que, a trav és de ella, el Espíritu Santo les confirme en su vocación y ayude a los miembros de la Compañía de Jesús a discernir nuevas formas de vivir su misión en el mundo actual.

Vivimos en lo que muchos describen como un cambio de época, una era marcada por rápidos cambios en la cultura, la economía, la tecnología y la política. En particular, la inteligencia artificial y otras innovaciones están remodelando nuestra comprensión del trabajo y las relaciones, e incluso planteando preguntas sobre la identidad humana. La degradación ecológica amenaza nuestra casa común. Los sistemas políticos a menudo no responden a los gritos de los pobres. El populismo y la polarización ideológica ahondan las divisiones dentro y entre las naciones. Muchos se ven afectados por el consumismo, el individualismo y la indiferencia.

Sin embargo, Cristo sigue enviando a sus discípulos a este mundo. La Compañía de Jesús lleva mucho tiempo presente allí donde las nec esidades de la humanidad se encuentran con el amor salvador de Dios: a través de la orientación espiritual, la formación intelectual, el servicio a los pobres y el testimonio cristiano en las fronteras culturales. San Ignacio de Loyola y sus compañeros no temían la incertidumbre ni las d ificultades; se dirigieron a los márgenes, donde la fe y la razón se cruzaban con nuevas culturas y grandes retos.

De hecho, San Pablo VI dijo: “Dondequiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles y de primera línea, en los cruces de las ideologías... allí han estado y están los jesuitas” (Discurso a la Congregación General 32, 3 de diciembre de 1974). En la misma línea, el Papa Benedicto XVI pidió hombres “de fe sólida y profunda, de cultura seria y de auténtica sensibilidad humana y social ” para servir en estas “fronteras”, mostrando la armonía entre la fe y la razón y revelando el rostro de Cristo a quienes aún no lo conocen (cf. Discurso a los Padres de la Congregación General 35, 21 de febrero de 2008).

Hoy repito: la Iglesia les necesita en las fronteras, ya sean geográficas, culturales, intelectuales o espirituales. Son lugares de riesgo, donde los mapas conocidos ya no bastan. Allí, como Ignacio y los mártires jesuitas que le siguieron, están llamados a discernir, innovar y confiar en Cristo, “ceñida la cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, calzando las sandalias de la prontitud para el evangelio de la paz” (Ef 6, 13-15). Cuando el Espíritu conduce al cuerpo apostólico a otro lugar por un bien mayor, esto puede requerir abandonar estructuras o roles muy apreciados, lo cual es un ejercicio de la “santa indiferencia” ignaciana.

Una de las principales fronteras actuales es el camino de la sinodalidad dentro de la Iglesia. El camino sinodal nos llama a todos a escuchar más profundamente al Espíritu Santo y a los demás, para que nuestras estructuras y ministerios sean más ágiles, más transparentes y más receptivos al Evangelio. Les agradezco sus contribuciones al proceso sinodal,

especialmente por ayudar a las comunidades eclesiales a discernir cómo caminar juntos con esperanza.

Otra frontera esencial es la reconciliación y la justicia, especialmente en un mundo desgarrado por los conflictos, la desigualdad y los abusos. Hoy en día, muchos sufren la exclusión y muchas heridas permanecen sin curar a lo largo de generaciones y pueblos. Como reflexioné recientemente al recordar la visita de mi venerado predecesor a Lam pedusa, debemos oponernos a la “globalización de la impotencia” con una cultura de la reconciliación, encontrándonos unos con otros en la verdad, el perdón y la sanación; debemos convertirnos en expertos en la reconciliación, confiando en que el bien es más fuerte que el mal (cf. Videomensaje para la propuesta de candidatura de Lampedusa al Patrimonio C ultural Inmaterial de la UNESCO, 12 de septiembre de 2025).

La tecnología, especialmente la inteligencia artificial, es también una frontera importante. Encierra un potencial para la prosperidad humana, pero también conlleva riesgos de aislamiento, pérdida de trabajo y nuevas formas de manipulación. La Iglesia debe ayudar a orientar estos avances desde el punto de vista ético, defendiendo la dignidad humana y promoviendo el bien común. Tenemos que discernir cómo utilizar las plataformas digitales para evangelizar, formar comunidades y desafiar a los falsos dioses del consumismo, el poder y la autosuficiencia.

Las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía, que el Papa Francisco confirmó en 2019 como caminos privilegiados de misión, son sin duda fronteras que requieren discernimiento y valentía. Su primera preferencia –mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento– responde al profundo anhelo del corazón humano. En todos los continentes, incluso en las sociedades secularizadas, muchos buscan un sentido, a menudo sin darse cuenta. Como dijo San Agustín, “nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (Confesiones, 1,1). Les animo a encontrarse con personas con esa inquietud: en casas de ejercicios, universidades, redes sociales, parroquias y espacios informales donde se juntan los que andan buscando. Comuniquen la alegría del Evangelio con humildad y convicción. Permanezcan contemplativos en la acción, arraigados en la intimidad diaria con Cristo, porque solo quienes están cerca de É l pueden conducir a otros hasta Él.

Su segunda preferencia les llama a caminar junto a los pobres, los descartados del mundo y aquellos cuya dignidad ha sido vulnerada. Hoy en día, muchos son víctimas de un sistema económico impulsado por el lucro por encima de la dignidad de la persona. En mi reciente exhortación apostólica Dilexi te destaqué la necesidad de confrontar “la dictadura de una economía que mata”, donde la riqueza de unos pocos crece exponencialmente mientras que la mayoría se queda atrás (cf. 92). Este desequilibrio global empuja a innumerables personas a emigrar en busca de supervivencia. Abandonan su hogar, su cultura y su familia, y a menudo se enfrentan al rechazo y a la hostilidad. El verdadero discipulado requiere tanto la denuncia de la injusticia como la propuesta de nuevos modelos arraigados en la solidaridad y el bien común. En este sentido, sus universidades, centros sociales, publicaciones e instituciones, como el Servicio Jesuita a Refugiados, pueden ser poderosos canales para promover un cambio sistémico. A pesar de los obstáculos o fracasos que a veces podamos experimentar al llevar a cabo este servicio, debemos evitar ceder al resentimiento o caer en una “fatiga de la compasión” o en el fatalismo. En cambio, debemos confiar en el poder transformador del amor de Dios, como la semilla de mostaza que se convier te en un gran árbol (cf. Mt 13,31-32).

Su tercera preferencia –acompañar a los jóvenes hacia un futuro esperanzador– es urgente. Los jóvenes de hoy son diversos: estudiantes, migrantes, activistas, emprendedores, religiosos y marginados. A pesar de su variedad, c omparten una sed de autenticidad y transformación. Están “en movimiento”, buscando sentido y justicia. La Iglesia necesita

encontrar y hablar su lenguaje, a través de acciones y de la presencia, así como de palabras. Por ello, es importante crear espacios donde puedan encontrar a Cristo, descubrir su vocación y trabajar por el Reino. La próxima Jornada Mundial de la Juventud en Corea será un momento clave para esta misión.

Su cuarta preferencia –cuidar de nuestra casa común– responde a un clamor tanto humano como divino. Como afirmó el P apa Francisco en Laudato si’, “Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente” (13). La conversión ecológica es profundamente espiritual; tiene que ver con renovar nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación. En este esfuerzo, es esencial la colaboración humilde, reconociendo que ninguna institución puede afrontar este reto por sí sola. Que sus comunidades sean ejemplos de sostenibilidad ecológica, sencillez y gratitud por los dones de Dios.

La urgencia de anunciar el Evangelio hoy es tan grande como en tiempos de San Ignacio. El Señor dice por el profeta Isaías: “Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43,19). Su misión, queridos hermanos, es ayudar al mundo a percibir esta novedad: sembrar esperanza donde parece dominar la desesperación, llevar luz donde reina la oscuridad.

Para lograrlo, les animo a permanecer cerca de Jesús. Como nos dice el Evangelio, los primeros discípulos se quedaron con él “todo el día” (cf. Jn 1). Permanezcan con él por la oración personal, la celebración de los sacramentos, la devoción a su Sagrado Corazó n y la adoración del Santísimo. De una manera diferente, pero igualmente poderosa, permanezcan con él reconociendo su presencia en la vida comunitaria. Así arraigados, tendrán el valor de caminar donde sea: para decir la verdad, reconciliar, sanar, trabaja r por la justicia, liberar a los cautivos. Ninguna frontera quedará fuera de su alcance si caminan con Cristo.

Mi deseo para la Compañía de Jesús es que puedan leer los signos de los tiempos con profundidad espiritual; que abracen lo que promueve la dignidad humana y rechacen lo que la menoscaba; que sean ágiles, creativos, personas de discernimiento y siempre en misión, in fieri, como dijo el Papa Francisco en su última Congregación General (Discurso a la Congregación General 36, 24 de octubre de 2016). Que el Señor les guíe a las fronteras de hoy y más allá, renovando la Iglesia y construyendo un Reino de justicia, amor y verdad.

Con gratitud por su servicio, les imparto mi bendición apostólica.

(Original: inglés)

ENCUENTRO DE SUPERIORES MAYORES

AUDIENCIA CON EL PAPA LEÓN XIV

SESIÓN DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS (versión publicada)

Viernes, 24 de octubre de 2025 (Aula del Sínodo en el Vaticano)

Moderador: Padre General

Padre General (tras el discurso del Papa León a los Superiores Mayores)

Muchas gracias por sus palabras. Cuando supimos que nos recibiría, hicimos una “lluvia de ideas” con los Superiores Mayores. De esas discusiones surgieron las preguntas para este diálogo.

La primera pregunta es del Padre Erik Gerilla (Superior Regional de Timor Oriental).

Padre Erik Gerilla (ETR)

Un cordial saludo de mi parte y del pueblo de Timor Oriental. Tras haber pasado un tiempo considerable como misionero en Perú, como Prior General de los agustinos y como Prefecto del Dicasterio para los Obispos, usted tiene una amplia experiencia y conocimiento de las realidades y los retos a los que se enfrentan las Iglesias locales en todo el mundo. ¿Ha habido algún lugar o alguna experiencia que le haya impactado en su visión de la Iglesia, especialmente como Papa?

Papa León XIV

Probablemente hay muchas experiencias que han influido en mi visión de la Iglesia, pero creo que tendría que hablar de varias experiencias vividas en Perú, donde pasé la m ayor parte de mis años en ministerios pastorales.

He aquí una de ellas, de mi primer año en Chulucanas (Perú), una Iglesia local que había sido confiada a los agustinos como misión antes de que se convirtiera en una diócesis constituida al separarse de la Arquidiócesis de Piura. Para mí, ir a Perú después de haber terminado cinco años en Roma como estudiante de posgrado supuso un contraste impresionante. Después de unas cuatro semanas allí, contraje el cólera o fiebre colérica. Con su divino sentido del hum or, el Señor hizo que el obispo me llevara a mitad de la noche a una clínica local llamada “Clínica Roma”. ¡Así que fui de Roma a la “Clínica Roma”! Y pensé: “Esto es muy distinto a un hospital en los Estados Unidos”. Me permitió hacer una pausa en medio d e las muchas actividades que ya habían comenzado, un tiempo para reflexionar sobre lo que estaba haciendo. En algún libro hay una cita mía que dice: “Dios mío, ¿adónde me has traído?”. Fue un momento de prueba y gracia: ser sacado de mi propio entorno y pu esto en un lugar totalmente diferente que me desafiaba física, emocional y espiritualmente. Había que tomar una decisión. Y dije: “Por alguna razón, el Señor me ha llamado aquí”. Y gracias a Dios, el Señor me concedió una buena recuperación (aunque una enf ermera me dijo: “Sepa usted que puede morir de esto”, y yo respondí: “¡Gracias por su ánimo!”). La elección radica en no tener miedo a los retos y en ir creciendo en un deseo real de servir especialmente a los pobres y a los más necesitados, en reconocer que –por alguna razón más allá de lo que había imaginado o para lo que me habían preparado– el Señor estaba actuando, y en confiar y seguir adelante. Acontecimientos como este pueden cambiar realmente tu vida. Así que dije “sí” y “que el Señor me guíe”.

Padre General

El Padre Mathieu Ndomba es Provincial de África Occidental. Le preguntará sobre la sinodalidad.

Padre Mathieu Ndomba (AOC)

Santo Padre, me gustaría hacerle dos preguntas sobre la sinodalidad. ¿Qué cambios concretos le gustaría ver en la Iglesia como resultado del Sínodo sobre la sinodalidad? ¿Cómo cree que la Compañía de Jesús puede ayudar a que el proceso de sinodalidad sea más eficaz y apostólicamente más fructífero?

Papa León XIV

La respuesta corta es que esta tarde habrá una reunión de lo s equipos sinodales, ¡así que vengan al piso de abajo! Y aquí está el resto de la respuesta. Nosotros, como religiosos, especialmente los que pertenecemos a congregaciones y órdenes religiosas con una larga historia, tenemos mucho que aportar a la Iglesia y al mundo en lo que respecta a la sinodalidad. De alguna manera, a algunos de nosotros nos puede parecer que parte del llamado proceso sinodal es, de hecho, lo que hemos estado viviendo durante siglos en capítulos, congregaciones y asambleas: tratar de escuchar juntos al Espíritu Santo y buscar, a través del discernimiento, hacia dónde nos está conduciendo el Señor. Así pues, desde nuestras diversas historias, desde su propio carisma e historia como jesuitas, tienen mucho que aportar simplemente actuando, siendo quienes están llamados a ser. No se puede sobreestimar la importancia de esto.

En segundo lugar, me gustaría decir que cuando hablamos de la Iglesia no deberíamos olvidar que la Iglesia ofrece distintas facetas. En cada país, en cada continente al q ue vamos, las culturas son muy diferentes; por lo tanto, ¡las experiencias de la Iglesia son muy distintas! Tenemos que tener cuidado al hacer declaraciones globales. Quienes son de América Latina pueden reconocer aspectos de un proceso sinodal que en much as de nuestras Iglesias locales hemos estado viviendo durante veinte, treinta o cuarenta años. Si vamos a otros países, a otras partes de la Iglesia, tanto por razones culturales como eclesiales, encontramos que todavía está muy presente (y esto no pretende ser una crítica) una jerarquía vertical en la que el obispo habla y el pueblo sigue, en la que los sacerdotes ni siquiera tienen acceso a su obispo, en la que se espera de los laicos que obedezcan, que asistan a los sacramentos, tal vez que participen en algunos cursos de formación, pero nada más. Creo que el proceso de sinodalidad no va a ser uniforme si miramos toda la experiencia de donde se encuentra la Iglesia hoy en día. Esto supone un reto porque, según mi propia experiencia al hablar con la gente (incluso antes de convertirme en Obispo de Roma), he escuchado a algunas personas dispuestas a seguir adelante (“tenemos que hacerlo”), mientras que otras dicen: “No sé de qué está hablando”. Creo que hay algunos retos muy vivos en cuanto a cómo contemplam os los procesos sinodales y cómo pueden tener un impacto real en la Iglesia y en el mundo. Dicho esto, creo firmemente en lo que este proceso puede hacer por la Iglesia, aportando vida en estos tiempos con todos los cambios que he mencionado brevemente en las pocas palabras que les he dirigido, en los desafíos que tenemos ante nosotros. Creo que la participación en el proceso sinodal –avanzando y sin rendirse–, al tiempo que se es paciente con quienes se sienten rezagados, tiene mucho que ofrecer a la Iglesia en nuestro camino hacia el futuro.

Padre General (en español)

Padre Alfredo Infante es Provincial de Venezuela, y va a hacer una pregunta en el dialecto que hablan allá.

Padre Alfredo Infante (VEN) (en español)

Santo Padre, como religioso y hoy como pastor de nuestra Iglesia, contemplando la vida religiosa, ¿cuáles son –según considera usted ante Dios y nuestra historia – los desafíos de la vida y misión de las personas consagradas?

Papa León XIV (en español)

Voy a intentar ser breve, porque mucho se podría decir. La primera cosa que quisiera decir es volver a la segunda palabra de la expresión “vida religiosa”. Tenemos que ser “religiosos” en el mejor sentido de la palabra: hombres de fe, hombres del Espíritu que realmente vivan una auténtica relación personal con Jesucristo y que individualmente –y más aún como comunidad, como congregación – tengan la capacidad de trasmitir la alegría de la fe, del don de la fe. Vivimos de verdad en tiempos en los que vamos descubriendo más y más quizás una nueva sed. Es muy interesante escuchar, por ejemplo, a los obispos de Francia que vienen casi transformados por el número de jóvenes que no han crecido en familias religiosas (sus papás no son religiosos y no practican) y que se están acercando a la Iglesia pidiendo el bautismo; esos jóvenes descubren que Internet, la tecnología, los medios de este mundo en que vivimos no satisfacen una inquietud que tienen y que muchas veces no saben decir qué es, pero que realmente están buscando. Yo creo que la vida consag rada puede ser testimonio de esta dimensión fundamental, y tiene que ser, en el mundo, una autentica vida consagrada.

La dimensión profética de la vida consagrada va con la valentía de anunciar el Evangelio con todas sus consecuencias, de ser hasta radicales en el seguimiento de Jesucristo. Como hombres consagrados hay aquí un llamado muy fuerte y especial. Ustedes, que son Compañía de Jesús, tienen que estar ahí. Esta valentía es esencial, y muchas veces no la podemos esperar de todos los sectores de la Iglesia.

Padre General (en español)

No cambiamos de continente, con Padre Álvaro Pacheco, que viene del Uruguay y es Provincial de la Provincia Argentina-Uruguay.

Padre Álvaro Pacheco (ARU) (en español)

Una Provincia y dos países. Al final, el Papa Francis co no pudo visitarnos, como era su deseo. Así que, Santo Padre, por supuesto, lo esperamos para animar la fe en nuestros pueblos. El Provincial del Perú me dijo que pide lo mismo también. Y por aquí va mi pregunta: ¿cómo alimentar en la Iglesia de hoy la unidad, la empatía, la alegría en este jubileo de la esperanza?

Usted está recibiendo a muchos grupos de peregrinos. ¿Qué nos podría decir de la consolación, de los signos de esperanza que ve en estas visitas?

Papa León XIV (en español)

Primera cosa: veo una enorme diferencia entre Uruguay, que desde hace muchos años tiene una experiencia de secularismo y de laicismo, y Argentina, y más aún Perú y el norte de Perú, donde tuve la bendición de poder trabajar. Segunda cosa, acerca de este Año Jubilar. He tenid o varias experiencias solo en estos pocos meses como Obispo de Roma. Por ejemplo, el jubileo de los jóvenes fue extraordinario con más de un millón de jóvenes. Cuando dicen que los jóvenes no tienen interés en la Iglesia, pues, ¡vayan a ver los videos y YouTube si no han estado! ¡Y tantas otras experiencias! ¡Tantas experiencias de peregrinos que están buscando! Nosotros, en teoría, tendríamos que tener una respuesta desde el Evangelio. Y mucho creo que es importante volver al Evangelio, y no solo –no lo excluyo, evidentemente– a la doctrina. Muchas veces todavía en las experiencias de la Iglesia la gente tiene que aprender la doctrina, y está bien, pero si no conocen a Jesucristo, ¿de

qué sirve la doctrina? Encontrar, desde nuestra propia experiencia, esta alegría y simpatía, esta alegría, en primer lugar, de ser discípulos de Jesucristo nosotros mismos y trasmitir que, de verdad, vivir con la fe te trasforma la vida. Y descubrir que, a pesar de las cruces, de los sufrimientos, de las dificultades, ¡podemos ir adelante! Muchos en Europa están hablando de proyectos de ley del final de la vida. En Uruguay aprobaron una la semana pasada; y tuve hoy una conversación interesante con un senador francés, que también están allí en un debate sobre este tema. Por casualidad esta mañana recibí una comunicación de un hermano agustino (profesor, doctor en teología) que está muriendo con una esclerosis lateral amiotrófica (ELA); me cuenta que recién está descubriendo lo que significa la vida, compartiendo su fe con otros y acompañando a otras personas que van por delante de él en la enfermedad; me cuenta cómo el sentido de la vida lo descubrimos con el don de la fe y esta cercanía con Jesús, y con el sentido de la cruz, pero siempre con la esperanza de la resurrección. Hay u n mensaje ahí que realmente puede trasformar la vida. En lo concreto, cuando somos profesores en una universidad y vamos a nuestras cosas, a veces no nos fijamos en este mensaje, pero el mensaje central es este; descubrirlo y vivirlo trasforma la vida, y e s contagioso también a los demás.

Padre General

Ahora nos trasladamos a Norteamérica, con el Provincial de la Provincia Centro -Sur de los Estados Unidos.

Padre Thomas Greene (UCS)

Gracias por recibirnos hoy y gracias por su discurso. Usted ha dicho que d eberíamos leer los signos de los tiempos, o intentar leerlos. Cuando nos hemos reunido esta mañana para celebrar la misa, hemos escuchado esta invitación del Evangelio a leer los signos de los tiempos. Al escuchar esta semana a nuestros hermanos de todo el mundo, hemos oído hablar de signos tales como los gobiernos autoritarios, la polarización, los desplazamientos masivos de personas, los refugiados y los migrantes, el rápido avance de la tecnología... y muchas de las cosas que usted ha mencionado en su discurso. Mi pregunta es la siguiente: ¿hay algo en particular que usted piense que la Compañía de Jesús esté bien preparada para abordar, en lo que debe centrarse? ¿Cómo cree que podemos responder para ayudar a la Iglesia en alguna de estas cuestiones?

Papa León XIV

Quizás porque recientemente recibí un gran paquete de cartas de inmigrantes en Estados Unidos en las que hablan del terror en el que muchos de ellos viven ahora mismo, inmediatamente pienso en el Servicio Jesuita a Refugiados y en el apoyo a los inmigrantes en distintas partes del mundo. Por desgracia, este no es solo un problema de Estados Unidos. Sin duda, les animaría a continuar con algunas de las actividades de sensibilización que la Compañía de Jesús ha llevado a cabo a lo largo de los años en este sentido, siendo auténticamente profética. Muchas personas tienen dificultades para involucrarse en este tipo de actividades debido al miedo, la ideología política o la falta de financiación. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos me informa que muchos de sus servicios han sido financiados por el Gobierno estadounidense y que esa financiación se ha recortado. Como resultado, sus posibilidades de actuación son limitadas. Se necesita dinero para hacer muchas de las cosas que queremos hacer, pero tenemos que encontrar la manera de comprometernos realmente en este ámbito. La inmigración es un reto mundial. Lamentablemente, los países más ricos del mundo suelen pensar que tienen que deshacerse de estos inmigrantes. Ahora bien, si utilizaran siquiera una parte de sus recursos para mejorar las condiciones de vida de las personas en sus países de origen, quizá el desafío de la inmigración no sería tan grande como lo es hoy en día. Hay aquí algunos mensajes que son difíciles de transmitir. Esta es solo una respuesta rápida a

su pregunta. Creo que la inmigración es, sin duda, uno de los ámbitos en los que se necesita su trabajo.

Padre General

Con el Padre Michael Zammit, Provincial de Oriente Medio, pasamos a retos muy concretos en relación con el diálogo.

Padre Michael Zammit (PRO)

Tenemos hombres en Irak, Jordania, Israel, Palestina, Turquía, Líbano, Siria, Egipto y Argelia. Excepto en el Líbano, somos una pequeña minoría en enormes países musulmanes, y la gente siempre sospecha que convertimos a los musulmanes al cristianismo. En la India, la situación es aún peor, donde se nos acusa de proselitismo. En estos diferentes contextos, ¿cómo debemos entender la llamada al diálogo interreligioso?

Papa León XIV

Una de las dificultades a las que se enfrenta la Iglesia en muchos de estos países es la confusión que existe entre los grupos evangélicos y los católicos en cuanto a la forma en que vivimos nuestra fe. Algunos grupos cristianos hacen proselitismo y confunden a los gobiernos de los países que usted menciona. Incluso en mi misión actual, me ocurre que cuando me reúno con algunos líderes mundiales, tengo que ayudarles a comprender que la Iglesia católica está presente en sus países de formas que no son necesariamente las mismas que las de otros grupos evangélicos cristianos que hacen proselitismo y, en ocasiones, les crean problemas. Esto es significativo (aunque pueda parecer un paréntesis), porque igual que los occidentales a menudo no comprenden que el islam no es una realidad única, algunos líderes mu ndiales tampoco ven que el cristianismo no es una realidad única. Espero que creamos en el mismo Dios y en el mismo Jesucristo que otros grupos cristianos, pero la forma en que servimos puede ser muy diferente de un lugar a otro.

Creo firmemente que la presencia de católicos, de cristianos, en estos países es muy importante. De los países que ha mencionado, el que mejor conozco es Argelia, pero también en otros países es significativo tener una pequeña comunidad, una presencia de una, dos, tres, cuatro, cinco personas que quizá realicen labores culturales, o médicas, o atiendan las necesidades sacramentales y espirituales de una comunidad de inmigrantes con católicos que no pueden encontrar fácilmente un lugar de culto. La presencia es en sí misma una clave para el diálogo interreligioso. El diálogo real no puede darse hasta que haya respeto mutuo, y parte del respeto que nos ganamos es precisamente por nuestra presencia silenciosa en estos países donde la gran mayoría no es cristiana. A partir de ahí, se pueden abrir muchas puertas. A menudo, uno de los ámbitos en los que puede iniciarse el diálogo es el cultural: el simple hecho de gestionar una biblioteca abierta al público, que ofrezca un espacio para que las personas estudien diferentes áreas de interés ( ya sean teológicas, filosóficas, artísticas o –en muchos casos– lingüísticas) puede ser una forma de crear contactos a partir de los cuales, con el respeto mutuo por la dignidad de cualquier persona independientemente de su religión, pueden surgir oportuni dades y, entonces, tener lugar el diálogo: “Quiero saber más sobre el islam”, “quiero aprender más sobre el hinduismo”, y tal vez otras personas quieran aprender más sobre el cristianismo, aunque no busquemos la conversión. Obviamente, en algunos países mu sulmanes sería muy arriesgado para una persona siquiera pensar en convertirse al cristianismo. Esta es la base real del diálogo interreligioso en estos lugares donde el cristianismo puede incluso ser perseguido; poco a poco se puede construir sobre eso. Luego, cuando se traspasan las fronteras locales y se participa en eventos nacionales, regionales o mundiales, el diálogo interreligioso cobra importancia. Enseñar el respeto –que no siempre existe– y construir gradualmente sobre esa base puede abrir puertas.

Padre General

La siguiente pregunta proviene de lo más alto, del Himalaya, de Nepal y Darjeeling.

Padre Shajumon Chakkalakkal (DAN)

Santo Padre, gracias por sus amables y alentadoras palabras sobre las Preferencias Apostólicas Universales otorgadas a la Compañía por el Papa Francisco. Estas Preferencias han definido nuestra misión en los últimos seis años. ¿Tiene alguna orientación particular para nosotros a medida que avanzamos en la puesta en práctica de las Preferencias, especialmente en el contexto del mundo actual?

Papa León XIV

¡Donde hay cuatro, no las reduzcamos a una! Creo que cada una es muy significativa, como ya lo han mostrado algunas de mis respuestas.

Personalmente, siento un profundo respeto por la importancia que siguen teniendo los Ejercicios Espirituales en el mundo, en la Iglesia y para muchas personas. Este respeto puede deberse a la influencia que tuvo un jesuita en mi vida, en un momento muy relevante, cuando hice los Ejercicios Espirituales. Creo que la primera de estas cuatro Pre ferencias está en consonancia con lo que comentaba antes sobre lo crucial que es nuestra relación con el Señor. Así que esa es la primera. “Amar a Dios sobre todas las cosas” es el mandamiento que nos dio Jesús: mostrar y vivir que el amor es importante. San Agustín diría que el primer mandamiento es “amar a Dios por encima de todo”, pero el primer mandamiento en cuanto a lo que hacemos es “amar al prójimo”, porque eso es lo que podemos ver. Por lo tanto, realmente no se puede separar la primera Preferencia de la segunda o de las demás. Por eso me cuesta decir que esta o aquella Preferencia es la que más me gusta, pero, basándome en mi propia vida, siento un profundo respeto por el ministerio jesuita expresado en la primera Preferencia.

Padre General

La última pregunta viene de cerca de aquí, de Italia.

Padre Ronny Alessio (EUM)

Buenos días, Santo Padre. Soy Provincial de Italia, Malta, Rumanía y Albania, y he trabajado con jóvenes tanto en Albania como en Italia. Teniendo en cuenta la cuestión de la juvent ud contemporánea y las formas de acompañarla adecuadamente, ¿tiene algún mensaje para los jesuitas que trabajan con jóvenes? Y recordando mi experiencia en el seminario de Posillipo (Nápoles), donde fui rector: ¿cuál considera usted el aspecto más determin ante de la promoción vocacional entre los jóvenes hoy día?

Papa León XIV

Permítanme volver sobre algunos puntos que ya he mencionado y que son importantes también para responder a sus preguntas. Creo que es sumamente importante que la Compañía de Jesús reconozca, ante todo, los enormes recursos espirituales, intelectuales, culturales y sociales que tiene y los ponga al servicio de la Iglesia local y de los obispos locales. Una de las cosas en las que, en la vida religiosa, a veces nos quedamos cortos es en la construcción de una mayor colaboración entre la Iglesia local y nuestros propios esfuerzos religiosos, sociales e institucionales. Es como si nos consideráramos en vías paralelas. No trabajamos en contra de nadie, pero no siempre trabajamos bien juntos. Hay diferentes razones para ello, algunas de ellas humanas, institucionales o personales. Los jesuitas disponen de enormes recursos, y el proceso sinodal debería ayudarnos a aprender a trabajar juntos dentro de la Iglesia local. Cuando hablamos de los jóvenes, esta es sin duda una de las áreas en las que nuestra visión ha

de ir mucho más allá de trabajar con un grupo de jóvenes de los jesuitas o de los agustinos, y tener en cuenta a la Iglesia local. La promoción vocacional vendría, sin duda, después: si aprendemos a escuchar bien y a trabajar en colaboración, simplemente a acompañar a los jóvenes y a crear espacios para ellos, creo que descubriremos que, poco a poco, podemos construir relaciones y un ambiente que realmente anime a más jóvenes a decir: “Qu iero plantearme dedicar mi vida a ese tipo de servicio”. Usted es de Italia. Con frecuencia me acuerdo de una experiencia que proviene principalmente de los salesianos, y sobre todo en el norte de Italia: los oratorios. Los oratorios son lugares donde los jóvenes acuden a la parroquia: son acogidos, reciben formación, catequesis y pueden jugar al fútbol o a las cartas. Los oratorios son lugares creados para que los jóvenes puedan reunirse. Este modelo no es único ni exclusivo, pero, incluso hoy en día, pued e tener mucho que decir. He conocido a mucha gente en Italia y en otras partes del mundo que se hizo católica o se convenció de su fe católica después de ser invitada a un evento deportivo, por ejemplo, a participar en un campeonato o algo similar. A partir de las pequeñas cosas, podemos avanzar poco a poco. Si ofreces conferencias con un alto contenido y valor intelectual, será estupendo, pero no vas a reunir a cientos de chavales. Pero, ¿y si dices que va a haber un partido de fútbol o algo así? Creo que estos aspectos tan humanos son importantes. Sirven como trampolín para avanzar hacia experiencias espirituales, humanas y holísticas que, con el tiempo, atraerán a los jóvenes.

Padre General

¡Muchas gracias! Nos alegra mucho saber que, en algún momento de su vida, los Ejercicios han sido una experiencia fuerte para usted. Y ahora, nuestro regalo: una edición del “Autógrafo” de los Ejercicios Espirituales, en español e inglés, preparada por la Provincia de España hace un par de años. También una primicia: ¡el primer ejemplar del Anuario de la Compañía de 2026!

(Original: inglés, y en español cuando se indique)

Confirmados en el carisma, enviados en misión de reconciliación y justicia

2026/01

A TODA LA COMPAÑÍA

Al octavo día, al tiempo de circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús. (Lc 2,21)

Queridos Hermanos:

La fiesta del Santo Nombre de Jesús es ocasión propicia para hacer memoria de la experiencia vivida en la reunión de Superiores Mayores e integrantes del gobierno general de la Compañía de Jesús, celebrada en Roma del 17 al 28 de octubre de 2025. Quienes participamos en ella, provenientes de sitios muy distintos y con una rica variedad de culturas, salimos consolados al compartir la experiencia de cuerpo universal. Fue una reunión convocada con la finalidad de hacer un examen de cómo estamos viviendo la dimensión misionera del carisma que anima la Compañía de Jesús.

Nuestro examen comenzó con un recorrido por el Relato del Peregrino (Autobiografía de Ignacio de Loyola) que nos permitió beber de las fuentes del carisma recibido. La experiencia de Ignacio en la capilla de La Storta inspiró el trayecto del encuentro abriéndonos a ser puestos con el Hijo y a cargar la cruz con Él 1 .

Siguiendo la inspiración de los Padres fundadores, acudimos al Santo Padre León XIV para ser enviados al servicio de la misión del Señor encomendada a la Iglesia. Durante los días que trascurrimos juntos, abordamos en modo franco y fraterno temas medulares de la vidamisión actual de la Compañía de Jesús 2 .

Confirmados y enviados por el Santo Padre León XIV

El mensaje del Santo Padre3 va al corazón del carisma que inspira la Compañía también en el cambio de época histórica en el que desarrolla hoy su vida -misión: tener a Jesús como

1 En la capilla de La Storta, Ignacio experimenta haber recibido la gracia que ha venido pidiendo desde hace tiempo: …haciendo oración…, sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre lo ponía con Cristo, su Hijo, que no tendría ánimo para dudar de esto, sino que Dios Padre lo ponía con su Hijo. (Aut. 96). Los puntos ofrecidos en los dos días de retiro iniciales están disponibles para los jesuitas o comunidades que deseen usarlos.

2 Una misión orientada por las Preferencias Apostólicas Universales; la Colaboración en la misión como dimensión de nuestra identidad; el cuidado (cura) del apostolado y las personas; los desafíos de avanzar en una Cultura de la Salvaguarda; y la Promoción Vocacional, fueron algunos de los temas abordados.

3 Esta referencia al encuentro con el Papa León XIV, quien nos recibió en el Aula del Sínodo en el Vaticano el 24 de octubre, es una invitación a releer su mensaje y las respuestas a las preguntas que le fueron dirigidas en la audiencia como parte de esta carta. Una relectura en la que se puedan gustar

centro exclusivo, permanecer cerca de Él, en sintonía con la Iglesia enviada a anunciar su evangelio.

La familiaridad con la persona de Jesús, pobre y humilde, y su evangelio –subrayó el Papa– es la fuente de la valentía que necesitamos como religiosos para no tener miedo al desapego, condición para la indiferencia ignaciana y la libertad para hacer de las f ronteras el lugar donde desarrollar la dimensión profética y misionera de nuestra vida consagrada.

León XIV confirma el envío hecho por sus predecesores a las fronteras de la vida humana, especificando el carácter fronterizo de cada una de las Preferencias Apostólicas Universales a través de las que el Papa Francisco nos envió en una misión de reconciliación y justicia. Invitándonos a tener la misma audacia de San Ignacio y sus compañeros, quienes “no temieron la incertidumbre ni la dificultad; fueron a los márgenes, donde la fe y la razón se cruzaron con nuevas culturas y grandes desafíos”, el Papa León XIV repite: “la Iglesia les necesita en las fronteras, ya sean geográficas, culturales, intelectuales o espirituales. Son lugares arriesgados, donde los mapas familiares ya no son suficientes”.

Insistió específicamente en los desafíos que presentan las fronteras de la cultura digital y la Inteligencia Artificial al lado de la transformación de las estructuras que causan la injusticia social y alientan el deterioro del medio ambiente. Como miembros de la Iglesia, recalcó la frontera que representa hoy la sinodalidad como dimensión característica de la Iglesia y fuente de su renovación profunda siguiendo la inspiración del Concilio Vaticano II. Algunas reflexiones compartidas durante el encuentro

Diez días compartidos entre reuniones de todos los participantes, pequeños grupos, ratos de oración, eucaristía celebrada en diversas formas, comidas, paseos, encuentros informales… ofrecieron muchas oportunidades de ric o intercambio. A través de esta comunicación refiero algunas de las muchas reflexiones que surgieron con fuerza en diversos momentos.

Fue muy importante volver a tomar conciencia de nuestra condición de misioneros, es decir, de personas llamadas a formar parte de un cuerpo universal al servicio de la misión de Cristo. No somos dueños de la misión sino servidores de la misión del Señor, camino, verdad y vida. No es la misión de la Compañía de Jesús, sino la colaboración gratuita en la reconciliación de todas las cosas en Cristo a la que está orientada la historia humana. La dimensión misionera de la Compañía de Jesús nos hace colaboradores de la misión del Señor al servicio de la Iglesia, enviada a anunciar el evangelio en todos los rincones de la vid a humana.

Somos colaboradores con muchos otros en la misión de Cristo. Estamos en el camino hacia Dios junto a muchos otros, con quienes peregrinamos juntos en una Iglesia sinodal. Colaboramos más mientras mejor vivimos las características particulares de nuestra propia vocación religiosa: disponibilidad, obediencia, pobreza, comunidad, horizonte universal, siguiendo las preferencias apostólicas que nos ha dado la Iglesia a través del Santo Padre. Con humildad y vergüenza aceptamos las dificultades por las que atravesamos, reconocemos

internamente las claves de su invitación a estar cerca de Jes ús en una vida consagrada, enviados a trabajar en apostolados diversos, complejos, “fronterizos”, donde la Iglesia requiere la presencia de la Compañía de Jesús.

nuestras carencias de honestidad e integridad, nuestros fracasos en la protección de las personas vulnerables y nuestros abusos de poder; también nuestra falta de libertad y audacia misionera.

Agradecimos la gracia de ser colaboradores de la misión de Cristo y de estar al lado de tantas personas generosas, colaboradoras en los apostolados a través de los cuales realizamos nuestra contribución. Abrirnos a la gracia de la colaboración de otros en los apostolados de la Compañía nos exige un mayor esfuerzo de comprensión de lo que ella significa en los diversos contextos en los que vivimos y trabajamos para llegar a percibir mejor la obra del Espíritu Santo4.

Renovamos nuestro deseo de poner toda nuestra esperanza en Dios sabiendo q ue continuará lo que ha comenzado. Confiamos en su gracia que nos ayuda a atraer nuevos miembros a la Compañía con el ejemplo que podemos dar de vida religiosa y apostólica; personas que viven y comparten la alegría del evangelio, que colaboran generosamen te con otros llamados a participar de la misma misión desde otros estados de vida.

La Iglesia, a través del Papa León XIV, confirma que hemos sido enviados, con otros, a contribuir a la reconciliación de todas las cosas en Cristo, sirviendo a la fe en la l ucha por la justicia del evangelio, inspirados por las Preferencias Apostólicas Universales tomadas integralmente, a través de las cuales seguimos recibiendo el aire fresco del Espíritu del Resucitado que nos permite crecer en la libertad interior necesari a para percibir los signos de los tiempos y responder a ellos desde la audacia y la generosidad de personas llamadas a ser compañeras de Jesús. Esa es la fuente de la cual surgirá la auténtica reforma de los apostolados y la reestructuración de la vida y gobierno de la Compañía.

La reunión fue también ocasión para renovar el compromiso con el cuidado de los apostolados a través de los cuales realizamos nuestra contribución a la misión del Señor, de las comunidades y de cada una de las personas que elige una vida inspirada en este carisma. Atender integralmente la doble faceta del cuidado, a saber, la cura apostolica y la cura personalis, exige un especial esfuerzo por parte de los responsables de la vida -misión de la Compañía tanto desde la responsabilidad de los Superiores Locales como desde las competencias de los Directores de Obras Apostólicas. Otra dimensión de nuestro modo de proceder que requiere seguir profundizando y poniendo en práctica de formas más adecuadas al tiempo que vivimos.

Una moción muy fuerte a lo largo de todo el encuentro ha sido la necesidad de revitalizar el rol del Superior Local en la vida-misión de una Compañía en movimiento a formas alternativas de responder a las exigencias de los apostolados en los que participan jesuitas y partners en la misión, en relación con la comunidad eclesial, movimientos sociales y tantas otras formas de contribuir a la reconciliación, la justicia y la paz fecunda.

La conciencia de la necesidad de renovar la formación de los jesuitas y de quienes acompañan los apostolados de la Compañía estuvo presente de muchas maneras a lo largo de las reflexiones compartidas. Se considera un área prioritaria para el gobierno de la Compañía en todos sus niveles. Atender la promoción vocacional desde una perspectiva reno vada capaz de proponer con claridad el llamado, y acompañar el proceso de encarnar el carisma recibido a

4 Al tema de la colaboración en la misión se dedicó tiempo para la escucha de muchas personas que participan en diversos apostolados en todo el mundo a través de una amplia consulta hecha para preparar la reflexión de los Superiores Mayores reunidos. Del rico intercambio quedó clara la necesidad de seguir profundizando el tema a partir de la compleja colaboración que ya existe.

través de Ignacio de Loyola, en las condiciones de un cuerpo universal, intercultural e intergeneracional, es un desafío al que queremos responder crea tivamente.

La promoción vocacional y la formación de hermanos y presbíteros jesuitas con raíces culturales tan ricas y diversas es una necesidad sentida en todo el cuerpo de la Compañía universal. Al mismo tiempo, somos conscientes de los nuevos desafíos q ue tenemos por delante para asegurar una trasmisión del auténtico del carisma, don del Espíritu Santo, que nos lleva a las fronteras de nuestro tiempo como la forma específica de participar eclesialmente en el servicio a la misión de Cristo.

Nota sobre el método

Tuvo su importancia el método seguido durante el encuentro. La convivencia fraterna durante los días en que estuvimos juntos sirvió no sólo para conocerse mutuamente, sino que generó las condiciones para la deliberación en común. Se dejó suficiente espacio a la oración personal, la conversación espiritual, atravesar juntos la puerta santa en el jubileo de la Esperanza y la eucaristía, así como lecturas, discusiones en pequeños grupos y conversaciones informales… La variedad de formas de utilizar el tiempo a disposición se convirtió en diversas maneras de captar cómo actúa el Espíritu Santo en nuestra vida -misión.

A cada uno de los temas propuestos nos acercamos desde la experiencia reflexionada, orada, compartida y contrastada desde la riqu eza de las diferencias existentes en la reunión. Cada tema fue preparado por algunos Superiores Mayores 5, presentado para su reflexión y oración personal, conversado en grupos pequeños y en asamblea.

El método ayudó a pasar de la presentación general a co mpartir personalmente en grupos pequeños que pudieron llegar a formular propuestas conjuntas como fruto de su intercambio y trasmitirlas en forma breve, sustantiva y efectiva a la asamblea en la que, a través de intervenciones breves, se enriqueció la visi ón de cada tema.

Durante tres tardes de la reunión se propusieron reflexiones sobre temas específicos surgidos de una consulta hecha previamente a los Superiores Mayores. Lo que se llamaron en el programa “conversaciones en profundidad” fueron un espacio a lternativo de intercambio en grupos interesados en diversos temas de la vida-misión. Cada participante en el encuentro eligió los grupos de conversación según su interés. Se plantearon como conversaciones entre quienes escogieron cada grupo para enriquecer se mutuamente, sin pretender llevarlas a la asamblea 6

Seguir caminando

La reunión de Superiores Mayores 2025 es parte del peregrinar inherente al carisma de nuestro instituto. El seguimiento de Jesús al que hemos sido llamados y hemos elegido, es un

5 Para el tema de la colaboración en la misión contamos con el trabajo previo de Seán Michaelson, S.J. y Manuel Martínez, quienes coordinaron la consulta a más de cien personas (laicos, laicas, religiosas, jesuitas) de todas las regiones en las que la Compañía está presente y presentaron sus resultados a la asamblea.

6 A manera de ejemplo, algunos temas tratados en los grupos identificados como “conversaciones en profundidad”: Vivir bajo regímenes autoritarios; Jesús, foco central de nuestra vida -misión; Compartir la misión-colaboración; Renovar el fuego de la lucha por la justicia; Salvagu arda, espacios seguros, acompañar a las víctimas y victimarios; Recursos económicos para la misión; Mundo digital e Inteligencia Artificial; Manejo de conflictos.

continuo irse haciendo discípulo en la familiaridad con Él como camino al Padre, iluminado por las señales de la acción del Espíritu Santo en la historia.

Un peregrinar que lleva a profundizar la transformación interior por la que vamos acercándonos más y más al Jesús pobre y humilde como modelo de vida personal, comunitaria y apostólica. La conversión por la cual nos acercamos a conformar nuestra vida a la voluntad de Dios es un desafío también para nuestra vida comunitaria y las obras apostólicas a través de las cuales realizamos nuestra contribución a la misión del Señor.

La auténtica colaboración apostólica lleva a compartir el carisma que inspira el modo nuestro de proceder también con otros. Dejarnos inspirar por las fuentes del cari sma que llevó a la fundación de la Compañía de Jesús es la clave para continuar una tradición de casi quinientos años en los que se ha respondido, con fidelidad creativa, a situaciones tan diversas en las que se ha desarrollado la vida-misión del cuerpo apostólico. Conocer mejor cómo Ignacio y los primeros compañeros supieron leer las mociones del buen espíritu, cómo en cada etapa de su historia la Compañía ha ido respondiendo a las llamadas de las situaciones y de la Iglesia, es el desafío que queremos seguir enfrentando, con otros, para colaborar más y mejor en la tarea de la Iglesia al servicio de la misión redentora del Verbo que se hizo carne para abrir las puertas de la liberación de todos los seres humanos.

En este año 2026, apenas iniciado, está previsto continuar la reflexión orante sobre los temas puestos sobre el tapete en la reunión de Superiores Mayores. Los desafíos para nuestra vida-misión de la Inteligencia Artificial y la infoesfera característica de la época histórica que surge, la profundización de las consecuencias de ser colaboradores de la misión de Cristo dentro de la Iglesia sinodal, especialmente lo relativo a la contribución de las mujeres7, la formación de quienes participan en la misión de la Compañía, el acompañamiento de los jóvenes en sus procesos de elección de vida, la promoción de vocaciones… están en la agenda de los próximos meses.

Nos hemos inspirado en la imagen del Peregrino Ignacio quien aprendió que no estaba solo en el camino hacia Dios. Experimentó el cumplimiento de la promesa del Señor de estar con sus seguidores todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,20) y sintió la necesidad de juntarse con amigos en el Señor y, juntos, fundar la Compañía que con el nombre de Jesús dedique todo su ser a compartir la Buena Not icia que transforma la vida humana.

María, José y el Niño Jesús, protagonistas de este tiempo de Navidad, nos acompañen a caminar sin miedos a las fronteras a las que somos enviados.

Arturo Sosa, S.J

Superior General

Roma, 3 de enero de 2026

Solemnidad del Santísimo Nombre de Jesús

7 Con fecha 15 de octubre de 2025 la Comisión sobre el rol y responsabilidades de las mujeres en la vida de la Compañía de Jesús entregó su informe final con recomendaciones que exigen poner los medios para realizarlas

Anexos:

Su Santidad León XIV: Palabras a la reunión de Superiores Mayores de la Compañía de Jesús y respuestas a las preguntas hechas durante la Audiencia del 24 de octubre de 2025 (Original: español)

Cumpleaños de jesuitas en febrero

2 Iván Restrepo Moreno

3 Ambrozie Mengheris

7 José Leonardo Rincón

8 Rafael Villota Zarama

9 Víctor Marciano Martínez

10 Efrén Guillermo Cabello

Marcos Augusto Gutiérrez

José Adolfo González

11

12

Germán Neira Fernández

Roberto Caro Mendoza

Cesar Javier Uribe

13 Luis Miguel García

15 Benhur Rodrigo Navarro

17 José Gabriel Gómez

Fabio Cifuentes Romero

18

Luis Raúl Cruz

Rodrigo José Villanueva

23 Diego Andrés Cristancho

Enrique Julio Delgado

Un espacio para soñar juntos nuestra misión

Un sábado al mes de 11:00 a.m. a 12:30 m.

En vivo por Jesuitas Colombia

Sábado 14 de febrero de 2026

Esclavizaciones y emancipaciones históricas y actuales

¿Cómo vivir el legado de san Pedro Claver en nuestro tiempo?

Ponente

P. Francisco de Roux Rengifo, SJ. Expresidente de la Comisión de la Verdad

Comentaristas

Sra. Ulrike Purrer. Misionera laica de la misión de San Pedro Claver en Cartagena.

Alfonso Múnera Cavadia.

Historiador. Ex embajador de Colombia en Jamaica.

Modera

P. Alfredo Ferro Medina, SJ. Director del Santuario San Pedro Claver

A. M. D. G.

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