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Especial papa Francisco - Noticias de Provincia

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Especial Pascua Papa Francisco

Abril 2025

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Palabras creíbles y gestos increíbles Homilía del P. Provincial en el homenaje de acción de gracias por la vida y el ministerio del papa Francisco Iglesia de San Ignacio «Y yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi Iglesia» Mateo 16, 18

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las 7:06 de la noche del 13 de marzo de 2013, cuando la fumata blanca se pudo observar desde la Plaza de San Pedro en Roma, los peregrinos que esperaban noticias a las afueras del Vaticano supieron que un nuevo papa había sido elegido. Después de la valerosa y sorpresiva renuncia del papa Ratzinger, poco más de un mes antes, el 11 de febrero de ese mismo año, y luego de un breve cónclave, el colegio cardenalicio se puso de acuerdo alrededor del nombre de un argentino más bien desconocido para los vaticanistas que habían hecho sus apuestas en otras direcciones.

A partir de ese momento, fuimos testigos de una novedosa forma de gobernar y animar la vida de la Iglesia que proviene de un papa cuyos orígenes están en los confines del mundo, en el continente latinoamericano. Un continente creyente y golpeado por las desigualdades sociales. Desde el momento mismo del anuncio del nuevo papa, Francisco tuvo el bello gesto de pedir una oración al pueblo de Roma que se congregaba en la Plaza para el inicio de su pontificado. El obispo de Roma nos sorprendió con sus palabras creíbles y sus gestos increíble: intervenciones orales y escritas, entrevistas con periodistas ateos, para revistas dedicadas a temas mundanos, la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, sus encíclicas Laudato Si', sobre el cuidado de la casa común, y Fratelli Tutti, sobre la fraternidad y la amistad social, la bula Misericordiae Vultus, el rostro de la misericordia, con la que convocó al jubileo de la misericordia, para no mencionar sino unos pocos documentos de su rica producción pastoral y magisterial. Pero junto a las palabras creíbles, encontramos también gestos increíbles como visitar a los náufragos del éxodo africano y sirio hacia Europa en busca de la supervivencia, acompañar a los niños enfermos de los hospitales, lavar los pies a varios presos y, entre ellos, a algunas mujeres musulmanas, bajarse a abrazar y besar a los más débiles en sus recorridos en automóviles ordinarios y no de lujo, invitar a los miembros de la curia romana a tomar conciencia de su propia herida y acercarse a las barriadas populares de las ciudades en sus visitas pastorales. Pero tal vez la novedad más propia de su magisterio petrino, fue acercarse a las grandes cuestiones humanas con sencillez y profundidad, de modo que no solo los especialistas lo entendieran, sino aún los no cristianos puedieran escuchar su palabra profética. Sus sermones y sus escritos están llenos de experiencias de vida, de gestos, de actitudes, de sencillez, de humildad que dan credibilidad a todo lo que dice recuperando el estilo de Jesús de Nazaret. En algún momento un reconocido líder social de nuestro país me decía: “este nos tiene convencidos hasta a los ateos”. 2

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El papa Francisco ejerció su ministerio desde las fuentes del Evangelio, de los Padres y Madres de la Iglesia, desde la Doctrina Social y, sobre todo, desde los documentos del Concilio Vaticano II. Su acción pastoral no se conformó con disquisiciones teóricas sobre Dios o los valores evangélicos. Nos invitó a salir de nuestras propias seguridades para ir al encuentro del otro que nos necesita: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (EG, 49). Podríamos seguir llenando de novedades y sorpresas estas líneas sobre el papa Francisco. Pero más allá de lo puramente anecdótico, debemos preguntarnos, ¿qué es lo más importante que no dejó como herencia este hombre de Dios? Cada uno y cada una podría responder esta pregunta desde su corazón. Que sea este el mejor homenaje que podemos brindarle al papa Francisco para mantener viva su memoria, sus sueños, su pasión por la persona de Jesús y por cada ser humano en quien él fue capaz de reconocer el rostro de Dios. Como jesuitas y como miembros del cuerpo apostólico, como creyentes, no debe preocuparnos quién será el sucesor de Francisco. Para nosotros, hijos de Ignacio de Loyola, el Vicario de Cristo en la tierra y nuestra fidelidad a él, está por encima de los nombres y los estilos. Está más allá de las particularidades. Seguiremos manteniendo vivo el deseo que movió a Ignacio y a sus compañeros a ofrecer a la Iglesia lo mejor de nosotros para limpiar su rostro, para abrir sus puertas, para hacerla creíble y profética. Señor Jesús, que en la historia de tu Iglesia llamaste a hombres sencillos para anunciar tu Reino, te damos gracias por el papa Francisco, tu servidor humilde y gozoso. Que su memoria nos estimule a cuidar de los pobres, a vivir la humildad como condición de servicio y a anunciar tu Buena Nueva con espíritu alegre. Espíritu Santo, sigue guiando nuestros pasos hacia la sinodalidad, para que cada día construyamos una Iglesia más fraterna y cercana. Que al final de nuestras vidas, podamos presentarnos ante Ti como tu pueblo fiel, reunido en comunión y lleno de esperanza. Que el Señor nos mantenga fieles a esta herencia del querido papa Francisco. Así sea. Hermann Rodríguez Osorio, SJ Provincial Bogotá, 26 de abril de 2025

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Testimonios

El legado del magisterio social del papa Francisco es una propuesta Economista ética, espiritual y polítijaveriano, exca que ha desafiado las perto en econoestructuras económicas mía solidaria, y sociales desde una cooperativismo opción clara por los poy desarrollo bres, la justicia y el cuisostenible dado de la casa común. Francisco denuncia las raíces estructurales de la desigualdad, el descarte humano y la crisis ecológica. Sus encíclicas constituyen una visión crítica del modelo económico hegemónico excluyente y promueve una defensa de una economía centrada en la dignidad humana, el bien común y la solidaridad en su llamado a cocrear la “economía de Francisco”. Su convocatoria encontró un terreno fértil en la economía social y solidaria, donde principios como la participación democrática, la equidad, la sostenibilidad y la cooperación son parte esencial de las empresas que la conforman, en especial las cooperativas, las cuales comparten muchos de los valores que Francisco promueve: empresa con propósito social, redistribución justa, cuidado del territorio y liderazgo comunitario. Su magisterio inspira acción, articula nuevas alianzas entre creyentes y no creyentes. Se trata de un magisterio del encuentro, la periferia y la conversión ecológica, que propone una transformación estructural del mundo desde la misericordia activa, en diálogo fecundo con las economías alternativas que ya están en marcha. Por ahí es el camino. Darío Castillo Sandoval

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Andrés Para la pastoral de la Hernández, SJ Universidad el papa Francisco fue una insDirector del piración inmensa. La Centro Pastoral insistencia sobre la San Francisco cercanía, compasión y Javier, Pontificia escucha nos confirmó Universidad que teníamos que deJaveriana cantar, decididamente, en una pastoral desde el acompañamiento. Pero también nos interpeló cuando nos dijo “Dios es joven”: los jóvenes no solo son destinatarios, son sobre todo protagonistas en la sociedad, comenzando en la misma Universidad. Esto nos ayudó a comprender que los jóvenes universitarios, más allá de la aparente apatía con que les acusan algunos, tienen convicciones y preguntas muy serias que provocan búsquedas espirituales, para nada ingenuas. Necesitan espacios de escucha y entornos afectivos significativos, en donde puedan desarrollar pertenencia a un grupo, en el cual puedan confirmar sus dones y talentos (que es donde encuentran a Jesús). Una vez se sienten seguros de su valor, ellos mismos descubren que esto es para y con los demás, que son promesa para este mundo, especialmente para los más descartados.

Mensaje del Provincial Hermann Rodríguez, SJ, sobre la Pascua del papa Francisco, da clic acá o escanea el código QR

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Imagen junto: Jesuitas Colombianos junto al papa Francisco, durante el Sínodo de la Amazonía. De izquierda a derecha: PP. Alfredo Ferro Medina, Roberto Jaramillo Bernal, papa Francisco, Mauricio García Durán y Guillermo Cardona Grisales.

A los diáconos permanentes el papa Francisco nos enseñó con su ejemplo la imporDiácono pertancia de ser servidores humildes, genemanente de rosos y comprometidos de la Iglesia. Nos la diócesis de invitó a ser: sean "siervos solícitos que se Fontibón y desviven para que nadie quede excluido y coordinador de el amor del Señor toque concretamente la formación del vida de las personas", nos recordó que el CIRE nuestro es un grado propio y permanente dentro de la jerarquía recibido no en orden al sacerdocio sino al servicio. Nuestro poder ha de residir en el servicio porque “amar es servir y servir es reinar”. Nos invitó a ser “buenos esposos y buenos padres” resaltando la importancia del testimonio familiar que hemos de dar como fuente de esperanza para las familias de la Iglesia. Fabián García

Imagen esquina inferior derecha: De izquierda a derecha: PP. Alfredo Ferro Medina y papa Francisco.

El papa Francisco fue uno de los líderes que trascendió las fronteras de la religión para hacer una presencia en la política. Asistente del Y una fuerza política que protege a los provincial de Armarginados, a los descartados y cuida la gentina Uruguay casa común. Me enseñó a pensar lo social para el área unido a lo ambiental. A escuchar la diversocio pastoral sidad sin juzgar. A creer en Jesús y ser parte de la iglesia, sin condenar al diferente. Buscado lo importante: ¡anunciar el Evangelio de Jesús! Como argentino y latinoamericano, no puedo estar más agradecido a Dios. Lo que Francisco transmitía, es lo que la Iglesia nos ha enseñado en nuestras tierras. Julio Villavicencio, SJ

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Mis encuentros con el papa Francisco definitivamente me marcaron. Superior de El primero, en San Mila comunidad guel, cerca de Buenos jesuita de Aires, cuando junto con Cartagena otros compañeros terminabamos la teología y de paso por Argentina, él era el superior de los jóvenes jesuitas en formación de la Provincia de Argentina, en circunstancias muy difíciles de la Provincia, donde él tenía un gran liderazgo, luego de ser provincial, pero que a su vez, había producido una división muy fuerte al interior de la provincia; en esa ocasión, no quiso que nosotros los que estábamos ahí en ese momento de paso, pudiéramos entrevistarnos con los escolares argentinos. Otros encuentros ya siendo Francisco el papa, estuvieron marcados por mi trabajo en la Amazonía, fundamentalmente con la REPAM: Red Eclesial Panamazónica, que ha dinamizado la Iglesia en gran medida. También con el tema de la cultura de paz y el agua en un evento; en el Sínodo de la Amazonía en el que pude participar; y, por último, con la CEAMA, la Conferencia Eclesial de la Amazonía, particularmente en una Alfredo Ferro Medina, SJ

El talante espiritual de Francisco

audiencia que nos concedió a la presidencia y a la secretaria ejecutiva en Roma, cuando la Conferencia estaba despegando y había generado mucha expectativa por su originalidad. En cada uno de esos encuentros, pude ver la grandeza y el significado de un hombre como Francisco: sencillo, espiritual, cercano, analítico, reflexivo, estratega y sobre todo un pastor. Creo que su gran legado está definido, no solo en la manera como condujo la Iglesia en una perspectiva sinodal que fue en lo que más insistió en sus últimos años, sino también, en relación a toda su contribución en torno al tema del cuidado de la casa común, incluida la Amazónia tan amenazada, que lo reflejó en la encíclica Laudato Si' y en la exhortación apostólica Querida Amazónia, que a su vez, han sido temas y problemáticas completamente novedosos en el magisterio de la Iglesia. Podríamos decir muchas otras cosas de Francisco, sin embargo, considero que eso ha sido algo de lo esencial, reconociendo muchos otros aportes. Damos gracias a Dios por su vida; por el empuje que le dió a la Iglesia en torno a la necesidad de una transformación urgente y, sobre todo, por su cercanía y opcion por los más pobres, excluidos y marginalizados de este mundo.

Vicente Durán Casas, SJ

El papa Francisco se destacó por su liderazgo espiritual. Este liderazgo es Rector de la original, es decir, las características que lo distinguen, lejos de ser tomadas Pontificia en préstamo de otros liderazgos como el político, el intelectual, o el orgaUniversidad nizativo, proceden directamente de la experiencia espiritual misma. En el Javeriana, sede caso del primer papa jesuita, no cabe duda de que ese liderazgo fue cultivade Cali do en la práctica continua de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Esa es la fuente que le permitió “beber en su propio pozo”, según la expresión bíblica (Proverbios 5,15) bellamente recogida por Gustavo Gutierrez como título de su libro sobre espiritualidad liberadora. Quien hace los Ejercicios ignacianos y se esfuerza por vivirlos en el día a día, ha encontrado una fuente interior, inagotable, de la cual puede beber por el resto de su vida. Los Ejercicios ignacianos nos transforman en muchos sentidos. Nos permiten conocernos a nosotros mismos y asumir nuestros propios límites, nuestras debilidades y nuestros pecados.

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Pero los Ejercicios no son una escuela de autoconocimiento interior en el orden psicológico. Lo más valioso es que nos enseñan a descubrir nuestras flaquezas desde el amor que Dios nos tiene, una escuela en la que se experimenta en carne propia el amor liberador, gratuito, el haber sido amados y redimidos sin merecerlo. Ese conocimiento espiritual nunca se abandona y nos permite ver la fragilidad humana desde una perspectiva única y profundamente liberadora. Francisco oraba de cara al sufrimiento humano, y aprendió a orar también desde el daño que los seres humanos le hemos causado a la creación de Dios, a nuestra casa común. Nada más ajeno al talante espiritual de Francisco que esa piedad espiritualista que evita la confrontación con los problemas del mundo, con toda sus inmundicias y fetidez. Es desde allí desde donde nos habla Cristo pobre y humilde, y es allá a donde envía a sus “compañeros” en la misión. Y para eso hay que estar bien identificados emocionalmente con la persona de Cristo, quien en nombre de Dios anuncia y hace presente el reinado de Dios. En el papa Francisco se puede leer un humanismo cristiano renoDoctor en vado por su manera de educación, concebir la esencia de vinculado por lo humano en todos los largos años a ámbitos de la existencia, la Universidad con expresiones concreJaveriana y a los tas en el ethos cotidiacolegios de la no. Un humanismo que Compañía de Jeresignifica la dignidad sús en Colombia inalienable de todas las personas, predica a Jesús como modelo y la comunidad como el espacio para su realización plena. En tal sentido es un humanismo integral de la persona total, profundamente fraterno, solidario y comprometido con los más vulnerables de la sociedad, cuidadoso (relacional y no extractivo) de la creación, creyente (sin renunciar a la razón). Amoroso, alegre y esperanzador y por todo ello un humanismo transformador de la persona, sus dinámicas y de la misma sociedad. Dr. Esteban Ocampo Florez

Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, SJ

Obispo de la diócesis de Fontibón y amor a la Iglesia.

Nos duele la partida de nuestro querido hermano y padre el papa Francisco que nos dejó un vivo testimonio de cercanía, caridad, sencillez, claridad, amor a los pobres, misericordia

Como Obispo puedo decir que nos enseñó cuál es el modo de proceder hoy en la pastoral. Destaco cinco ideas principales: 1 - Conversión pastoral, de una pastoral de conservación a una pastoral de misión. 2- Iglesia en salida para que todos evangelicemos como discípulos misioneros, laicos, religiosos, diáconos, presbíteros y obispos. 3- Ir a anunciar a Jesucristo como primer anuncio, el Kerygma, a todas las periferias existenciales. 4- Pasar de una Iglesia piramidal a una Iglesia circular, todos iguales, cada uno con sus carismas y todos servidores de todos para la salvación. 5- Encontrar a Dios en todo y en todos respetando la casa común. Abril 2025

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Daniel Vargas, SJ El papa Francisco es un signo cercano, sencillo y Director de provocador de esperanla Red Juvenil za para los jóvenes. Para Ignaciana muchos de ellos, es la única referencia de pontífice y, por eso mismo, representó una Iglesia más incluyente y más abierta a escuchar en comparación a otras generaciones mayores. Es el papa de la juventud de nuestro tiempo.

Uno de los mensajes más significativos para los jóvenes fue el pronunciado en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa: “Todos, todos, tienen un lugar en la Iglesia, porque Dios no excluye a nadie”. Esta preocupación por la inclusión y la diversidad estuvo acompañada por la atención del papa Francisco a priorizar la escucha de Dios a través de los jóvenes. En muchas ocasiones, reiteró la importancia de sentarse a escucharlos porque en ellos se expresaban las preocupaciones de Dios mismo y sus dolores. En ese sentido, el Papa conectó con temas centrales para las juventudes de nuestro tiempo: la casa común, el rol de la mu-

jer, los migrantes, los derechos humanos… Los jóvenes, creyentes y agnósticos, se sintieron acompañados y respaldados en sus luchas. Con los jóvenes, el papa fue directo y muy provocador. Retó a los jóvenes al coraje de transformar, de vencer el temor, de perdonar, de construir, de soñar alto, de dejarse conmover por los más frágiles, de construir la paz y de mantener viva la alegría. Conectó estas luchas con el Evangelio y con el sentirse amados por el Señor. De esto se trataba su invitación a “hacer lío” y a “salir”. Era la invitación evangélica a no ser espectadores, sino peregrinos de esperanza desde la experiencia de un Dios cercano. Con el testimonio y el fallecimiento de Francisco, las juventudes tienen, finalmente, un legado. Es una tarea de mantener viva la esperanza de una Iglesia sinodal abierta al Espíritu y su novedad. Es un horizonte para cuidar las iniciativas construidas desde la cultura del encuentro en toda su diversidad. Es un llamado: “los jóvenes te escucharon, Francisco; y los jóvenes seguirán respondiendo”.

¡Francisco! dicen los muchachos con tal naturalidad que yo pensaba que se referían a un amigo o algún familiar, pero enRector del coletrándome en la conversación comprendí gio San Francisque se referían al papa. Había entrado co Javier Pasto, en sus corazones con tanta fuerza que se coordinador referían a él como alguien muy cercano a misión regional quien admiran y respetan. Es verdad, los Nariño jóvenes son muy sensibles a la coherencia, admiran a quien vive lo que anuncia de palabra, pero les importa cuando esa palabra es cercana, audaz, descomplicada y valiente. Puedo sentir que con Francisco los jóvenes probaron un sabor de Iglesia hogar que no excluye a nadie, que se arriesga, que está cerca de los más pobres, que no busca poder ni privilegios y que se toma en serio los problemas de la humanidad. Gerardo Villota Sañudo, SJ

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“Hermenéutica Evangélica de la Vida” es bella expresión con la que Decano de la el papa Francisco se reFacultad de Filofería no sólo a las tareas sofía, Pontificia de la teología y de la Universidad filosofía, sino también Javeriana al proceso de desarrollo del pensamiento; no se preocupaba el Santo Padre por buscar síntesis teóricas que permitieran resolver todos los interrogantes y ofrecer certezas inamovibles; por eso decía de los teólogos: “aquel que se complace en su pensamiento completo y acabado es un mediocre. El buen teólogo y filósofo tiene un pensamiento abierto, es decir, incompleto, siempre abierto al maius de Dios y de la verdad, siempre en desarrollo…”. Sin duda, para Francisco las convicciones que estructuran y fortalecen la inteligencia resultan fundamentales, pero pierden fecundidad si no se llevan a cabo “con la mente abierta y de rodillas”, como lo dijo a los miembros de las comunidades académicas de la Universidad Gregoriana y del Pontificio Instituto Bíblico, al año de haber asumido su misión como Pontífice. Luis Felipe Navarrete, SJ

Liturgia con olor a oveja

Jose Rafael Garrido, SJ

Desde mi experiencia como estudiante de Estudios de teología ha sido signifidoctorado en cativo el modo humano teología en como el papa Francisco Boston College vivía la liturgia de la Iglesia. En su carta Desiderio Desideravi, destacó que la liturgia es, ante todo, una experiencia de encuentro con Cristo vivida en comunión. Desde ahí, el papa invitaba a una participación viva y a una formación litúrgica renovada. Esta visión se reflejó en gestos como celebrar cada Jueves Santo la misa con los presos de Regina Coeli a quienes Francisco lavó sus pies y les comunicó su aprecio. Mostraba así que la liturgia no se agota en el rito, sino que toca, lava y besa la carne sufriente de Cristo hoy. Este espíritu Abril 2025

también estaba presente en sus alocuciones y encíclicas. En Fratelli Tutti, Francisco invitaba a una visión de Iglesia acogedora e inclusiva. Esto tiene un impacto en la liturgia, al reconocer cada celebración un signo de fraternidad que tiene su núcleo en el Misterio Pascual, fuente de nuestra vida sacramental. Como consecuencia, la liturgia expresa el ser de la Iglesia, es decir, un espacio de puertas abiertas, en donde, tras experimentar la misericordia del Señor, salimos enviados a abrazar al mundo como discípulos del Señor.

Resumir lo que el papa Francisco aportó a mi formación como jesuita implica volver sobre Escolar. Se elementos fundamendispone a empetales de la fe y del ser zar sus estudios católico. Especialmende teología en te, debo reconocer que la Pontificia su ejemplo me llevó a Universidad contemplar al otro y a Gregoriana de poner la mirada en la Roma dignidad humana, pasar del mero concepto a reconocer que en la otra persona se hace presente la Divinidad. Por ello, no es raro que se refiriera continuamente a la salvación como un trabajo en conjunto, con otros y otras, algo necesariamente comunitario. Jhonnatan Stiven Díaz, SJ

Francisco me ayudó a ver que, mirando a la otra persona, su vida se me presenta como Don y Gracia absolutos. De ahí su insistencia a construir constantemente una cultura del encuentro, a tender puentes y relacionarnos con la diversidad. Curiosamente, su persona me llevó a ver que ese movimiento implica, también, una mirada profunda al interior. Solo desde ahí se pueden reconocer los dones recibidos y explorar la verdadera autenticidad, solo así se puede vivir la vida en santidad.

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Tal vez no alcanzamos a ser conscientes del impacto del papa Francisco en nuestro contexto, y tardaremos en reconocer la falta que le hará a este mundo. Pero estoy seguro de que su mensaje tomará cada vez más fuerza. Su deseo de hacer el bien seguirá impregnando corazones que se atrevan a mirar, a mirarse y a construir un mundo más humano.

A propósito del papa Nicolas Morales Francisco me quedaré Thomas siempre con la idea de Director de la que asistimos a un ponEditorial de tificado revolucionario, la Pontificia que de manera decidida Universidad estuvo interesado por lo Javeriana que se llama las periferias geográficas (y existenciales) del mundo. Me gusta esa idea de que fue un hombre tan poderosamente libre, que no se dejó encerrar en esquemas premeditados o en esas complejas etiquetas ideológicas que los entornos muchas veces exigen. Y uno de sus más bellos días -en mi caso personal- fue aquel en el cual bendijo las parejas homosexuales, porque de algún modo el papa nos hizo entender que no podíamos quedarnos atrapados por el pasado y que el catolicismo genuino podía dar cuenta de los cambios sociales actuales.

En el marco del pensamiento social del papa Francisco, él mantuvo Profesor del fidelidad a la tradición Centro de Forde sus predecesores enmación Teológitorno a las enseñanzas ca de la Pontifide la Doctrina Social de cia Universidad la Iglesia. No obstante, Javeriana entre sus aportes más relevantes se destaca la reflexión que dirigió a los movimientos sociales, inicialmente centrada en las conocidas tres "T": tierra, como un derecho de todos para cuidarla, protegerla y custodiarla; trabajo digno, bien remunerado y decente; y techo, como el espacio de realización de la persona en su relación con los otros. Tras la pandemia, el papa añadió una cuarta "T": tecnología. Esta incorporación fue motivada por las desigualdades sociales que surgieron durante esta crisis humanitaria, en las que muchos sectores vulnerables no tuvieron acceso a las herramientas tecnológicas, acentuando así la brecha social existente. Wilmar Roldán Solano

Le invitamos a leer el artículo: El legado del papa Francisco: ‘de la frontera’ al cuidado de la casa común de la Pesquisa Javeriana, dando clic acá o escaneando el código QR

Esa lectura del papa de nuestro tiempo, alimentada por su angustia de construir una Iglesia para los pobres, siempre me atrajo, pero también confesaré que quedé muy impactado por sus conocimientos literarios pues, en una entrevista de hace algunos años, lo oí recitando algunos poemas de Jorge Luis Borges con una prestancia que me reveló estar ante un gran lector, como lo fue de su tiempo.

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Si algo caracterizó a Francisco toda su vida fue su austeridad y su pobreza. Su particular comprensión del decreto 4 de la Administrador Congregación General 32 que llevó a que, Provincial como Provincial, pidiera a todos sus compañeros jesuitas tener un contacto cercano con los pobres. De arzobispo viajaba en "subte", cocinaba y lavaba él mismo su ropa. Tenía muchos amigos en las villas miseria y eran realmente sus amigos. Elegido papa quiso llamarse Francisco por el poverello de Asís, atendiendo la sugerencia del Cardenal Hummes: "no te olvides de los pobres". Por eso no soportó el boato pontificio y por eso lo vemos pagando la cuenta en Santa Marta, donde terminó viviendo modestamente, con pectoral plateado sencillo, zapatos viejos, etc. Nunca quiso recibir un euro por su servicio. La reforma estructural de la Curia buscó hacerla mas asequible. Puso al Chiqui Guerrero para que le ayudara en la economía vaticana y buscó sanearla del estigma de que el IOR era una lavandería de dólares. Inspirado en nuestro estatuto de pobreza nos legó un documento valioso: economía al servicio del carisma y la misión. Ya para morirse sólo sencillez y sobriedad, nada de pompas y lujos, casi nada en sus pertenencias. No era necesario. Su tesoro era Cristo. Los bienes materiales de Cristo y de sus pobres… José Leonardo Rincón, SJ

Ana María Navarro y Francisco Javier Bernal

Miembros del equipo del CIRE

Con la llegada del papa Francisco, incluimos la casa común como constituyente primario de la empresa, a quien empresarios y directivos deben proteger porque en ella se desarrollan todas las actividades humanas.

De la misma forma, entendimos que hay dentro de los colaboradores, proveedores y comunidad, personas vulnerables y desprotegidas por lo que la empresa debe ser rigurosa, bondadosa y justa en las retribuciones salariales, de costos y en el pago oportuno y razonable de los impuestos, que sirven para compensar las desigualdades sociales. Nos cambió la manera de considerar la empresa, pasando de “unidad de explotación económica” para orientarla hacia la búsqueda de un propósito noble que satisfaga las necesidades de todos. Virtudes como la bondad, la compasión y la misericordia deben ser prácticas fundamentales en la empresa y los directivos deben velar porque se vivan plenamente entre socios, proveedores, y colaboradores.

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Luis Guillermo El papa Francisco enSarasa, SJ carnó la espiritualidad ignaciana mediante Director del el discernimiento, la CIRE y profesor compasión y la obeen la Facultad diencia eclesial, miende Teología de tras que el evangelio la Pontificia de Juan iluminó su llaUniversidad mado al amor radical y Javeriana la presencia encarnada en el mundo. Su pontificado es un testimonio vivo de cómo estas tradiciones se entrelazan para responder a los desafíos contemporáneos. Para Francisco el discernimiento es instrumento de escucha para leer los signos de los tiempos y responder a la voluntad de Dios en el presente. Este enfoque ref leja la tradición ignaciana de buscar a Dios en todas las cosas y tomar decisiones desde la oración y la ref lexión. Promovió incesantemente la “alegría del evangelio” (consolación), la cercanía a los que sufren (compasión) y el discernimiento comunitario. Esto se evidencia en su llamado a ir a las “periferias” y su crítica a una Iglesia encerrada en normas. Como jesuita, el papa Francisco vivió el abandono confiado en la Providencia. Su lema Miserando atque eligendo (lo miró con misericordia y lo eligió) subraya esta entrega. Para expresarlo con un elemento capital del evangelio de Juan, supo recibir al Logos y, haciéndose un verdadero hijo de Dios, nos invitó a todos a imitarlo. Paz en su tumba; su legado es hoy nuestra herencia como hijos de Ignacio de Loyola y su modo de proceder seguirá impulsándonos a discernir nuestra vida de cara a la realidad.

Juan Manuel Montoya, SJ

La respuesta de Fe y Alegría Colombia:

El papa Francisco fue un pastor que “olió a oveja” en todo el sentido de la expresión. Acercó el Evangelio a la humanidad con fraternidad, valentía, esperanza, alegría, entre otros, en favor de los excluidos y más necesitados. Su ejemplo encarna la misión de Fe y Alegría Colombia en cuanto a ofrecer educación popular de calidad a familias, independientemente de que sean migrantes, no creyentes o de diversas tendencias sexuales, acorde con el ejemplo de Jesús de Nazaret. Director Nacional de Fe y Alegría Colombia

Su legado es un desafío para esta sociedad necesitada de personas capaces de amor genuino al prójimo. Si para Francisco educar es siempre un acto de esperanza, para Fe y Alegría sus enseñanzas son el camino que debemos transitar con alegría y mucha fe, con la certeza de que nos conducirán al Reino de Dios. 12

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Santiago Eliécer Arango

Francisco: Profeta de la Casa Común y la Sinodalidad.

El papa Francisco ha marcado una huella profunda en la Iglesia y el mundo mediante su liderazgo humilde y profético. Su impulso a los procesos sinodales ha promovido una Iglesia más participativa, abierta al diálogo y atenta a las voces marginadas. Egresado Pontificia Universidad Javeriana

Con la encíclica Laudato Si’, el papa reconfigura la relación entre fe y ecología, apelando a una conversión integral que reconozca la interdependencia entre el ser humano y la creación. Esta visión fortalece la ética del cuidado, inspirando acciones concretas por la justicia ambiental y social. Francisco nos invita a ver la Tierra como “casa común”, recordándonos que protegerla es un deber espiritual, comunitario y urgente.

Mira el recorrido del papa Francisco dando clic acá o escaneando el código QR

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El papa Francisco hizo un llamado urgente Mariajosé García a la humanidad para reconocer la dignidad de cada persona migrante, afirmando que Coordinadora de "cada migrante tiene un rostro, una histola oficina terrioria y un nombre; por eso, los migrantes no rial del JRS en son solo cifras o problemas, sino personas a Tibú, Norte de quienes se debe proteger". Desde el Servicio Santander Jesuita a Refugiados, su preocupación se tradujo en un compromiso aún más estrecho con nuestra misión de acompañar, servir y defender a quienes huyen de la injusticia. El papa nos recordó que "nadie se expone a un viaje peligroso, a dejar su tierra y a buscar un futuro diferente, si no es por necesidad", y nos recalcó el llamado a abrir nuestro corazón y actuar con compasión, calidad y amor. Su mensaje fue un reclamo para todos, de atender con humanidad la crisis migratoria, porque "la solidaridad con los migrantes es también una inversión en un futuro más justo, humano y fraterno". Negar sus derechos es negar nuestra propia humanidad. El legado del papa Francisco permanecerá vivo en nuestra fe y en nuestras acciones. 13


¿Qué hacer con las riendas? Juan Miguel Zaldua, SJ Jesuíta de la Provincia de Venezuela En 1522, Íñigo de Loyola, de camino a Monserrat, soltó las riendas de la mula, lo cual evitó que Íñigo apuñalara a un moro que no creía que María permaneciera virgen post partum. [Autobiografía 15-16] En 1973, el jesuita Jorge Mario Bergoglio tomó las riendas del gobierno de la Compañía de Jesús en Argentina en circunstancias de mucha turbulencia política y social, y muy preocupado por la deserción vocacional de muchos jesuitas. De su tiempo como superior provincial y, posterior, como rector del escolasticado, se dice que Bergoglio era un hombre de temperamento fuerte, que en aquella época practicó el autoritarismo, se dejó llevar por la soberbia y dio rienda suelta a su ambición de poder. En una entrevista inédita de Nelson Castro al papa Francisco, quien autorizó al periodista a publicarla tras su fallecimiento, Francisco admitió haber estado bajo tratamiento psicológico: "… había cosas que no sabía manejar bien. Entonces fui a ver a una señora, una gran mujer, la doctora Rubel. Era psiquiatra y me ayudaba con explicaciones, consejos, o sea, a hondazo limpio me ubicaba. Fueron seis meses que me ayudó muchísimo”.

siempre, sino el que siempre había querido ser; sin duda fue entonces cuando empezó a convertirse en un dirigente auténtico … más humilde y menos hambriento de poder, más consciente de sus propios límites y deficiencias, más dueño de sí mismo», según cuenta Javier Cercas en su libro, El loco de Dios en el fin del mundo. En 2013, cuando Bergoglio estaba soltando las riendas de la arquidiócesis bonaerense, el cónclave de cardenales le pidió tomar las riendas de la Iglesia católica. Han sido doce años intensos, de los cuales el tiempo se encargará de ofrecernos una adecuada valoración. Mientras tanto, Javier Cercas se pregunta: «¿Es Bergoglio -ahora papa- únicamente un hombre manso, humilde, bondadoso y amante del anonimato, un simple seguidor de Jesús de Nazaret? ¿Dónde se agazapa el Bergoglio duro, temperamental, soberbio, despótico y ambicioso que convivió con los jesuitas argentinos durante más de veinte años?» Y se responde: «Francisco oculta a Bergoglio, pero revela su deseo de ser Francisco. Tal vez Bergoglio siempre ha querido ser Francisco… En cierto modo, tal vez Francisco sea más Bergoglio que el propio Bergoglio, porque es el Bergoglio que Bergoglio aspira a ser».

En 1998, Bergoglio, que era obispo auxiliar de Buenos Aires desde 1992, toma las riendas de esa arquidiócesis. En su ministerio episcopal aflora mejor el temple espiritual ignaciano, y el carisma jesuita del servicio de la fe y la promoción de la justicia. «Tal vez fue entonces cuando empezó a manifestarse el Bergoglio actual y a vislumbrarse el Francisco futuro: no el Bergoglio que había sido 14

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Recuerdos de nuestro querido papa Francisco y su legado de un pacto educativo global y de ecología integral. Jairo H. Cifuentes Madrid Secretario General Pontificia Universidad Javeriana En una de esas especiales oportunidades que de forma inesperada nos brinda la vida, 5 de mayo de 2023, tuve la oportunidad de saludar al papa Francisco, durante unos minutos o unos segundos; no sé, el tiempo en esos momentos poco significa. El mensaje que recibí de él al comentarle nuestro compromiso universitario con su propuesta de un pacto global educativo y cultural, de instaurar un humanismo solidario a través de la educación, se condesó en una maravillosa palabra: ¡adelante!; palabra que recibí como mensaje de aliento, de confianza y optimismo, de esperanza en nuestro servicio a los demás, que nos compromete plenamente, en sus palabras, con la mente, el corazón y las manos. El 5 de febrero pasado, en su última audiencia pública, tuve nuevamente el gozo de estar frente al papa Francisco, pero en esta oportunidad de la vida, junto a mi esposa, le expresamos nuestra gratitud por su testimonio de vida, por sus palabras inspiradoras y su magisterio espiritual de ecología integral y fraternidad. Y avancé un poco más: le expresé que en mi formación y servicio universitario ha sido significativa mi cercanía y afecto a la Compañía de Jesús. Ahora al revisar su legado espiritual, recordamos la sabiduría de sus mensajes y de sus palabras sencillas, sus gestos y símbolos que nos permitieron una mirada distinta e integrada a los problemas de la Humanidad, nacidos muchos de ellos de una cultura dominante individualista, de la indiferencia y el descarte. El papa Francisco nos invitó a “estar en salida”; a cultivar la cultura del encuentro y la acogida, especialmente con los pobres, los migrantes, a quienes están en las fronteras físicas, sociales y espirituales; a identificar las soluciones desde el respeto a la dignidad humana, la búsqueda del bien común y la fraternidad. El papa Francisco planteó una ciudadanía ecológica, fundada en el equilibrio con uno mismo, con los demás, con todos los seres vivos y con Dios, y a confiar en la educación como un movimiento ecológico, inclusivo, pacificador y en equipo, que se orienta al desarrollo de personas maduras, tanto en su dimensión individual como en la social. El papa Francisco sembró la esperanza y la alegría en nuestros corazones y, así lo dijo, la esperanza no defrauda.

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El legado del papa Francisco: la reconducción profética de la Iglesia del siglo XXI Jonathan Marín Cano, SJ Doctorado en Teología Sistemática, School of Theology and Ministry

Escribo este texto embargado, al mismo tiempo, por la tristeza y el agradecimiento; juntos están el llanto y la alegría. La muerte del papa Francisco el pasado 21 de abril ha sido también una experiencia pascual, un auténtico paso de la muerte a la vida. Estas son unas simples líneas para honrar al ser humano que ha marcado hondamente mi propia formación como jesuita y mi ministerio presbiteral. El pontificado de Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita, hay que entenderlo desde la estela luminosa abierta por el Concilio Vaticano II (1962-1965). Su gran proyecto (si es que podemos hablar así de un papa) fue sin duda la puesta en práctica del Concilio, en especial, luego de varias décadas en las que presenciamos sendos intentos de “controlar” el viento nuevo del Espíritu que había abierto de par en par todas las ventanas. Su ministerio estuvo al servicio de una recepción de la letra y espíritu del Concilio en el contexto de un siglo XXI marcado por profundas fracturas y desafíos. En este contexto, Francisco fue una nueva primavera para la comunidad eclesial. El fruto concreto de esta recepción conciliar es un horizonte teológico donde la sinodalidad es el gran paradigma, no solo como escenario de discernimiento comunitario, sino como la expresión característica de un Pueblo de Dios que está en camino, lejos del clericalismo y el autocentramiento; pueblo que reconoce y promueve la igual dignidad de todos los bautizados y bautizadas y que les llama a ser corresponsables de la misión. El Obispo de Roma nos recordó con parresía que la sinodalidad es la capacidad de la Iglesia-Pueblo para discernir y escuchar “lo que el Espíritu le dice a las iglesias” (Ap. 3,13) y, en este sentido, es “la experiencia de sentirnos todos miembros de un pueblo más grande: el santo Pueblo fiel de Dios y, por tanto, discípulos que escuchan y, precisamente por esa escucha, pueden comprender también la voluntad de Dios, que se manifiesta siempre de manera imprevisible (…). La sinodalidad es un estilo al que debemos convertirnos1. Nos lo repitió incansablemente, la sinodalidad “es una dimensión constitutiva de la Iglesia”, a lo que añadía: Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar “es más que oír”. Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (Jn 14,17), para conocer lo que él «dice a las Iglesias» (Ap 2,7)2. 1. Papa Francisco, Discurso del Santo Padre a la Curia Romana, 23 de diciembre de 2021, en: https://www.vatican.va/content/ francesco/es/speeches/2021/december/documents/20211223-curiaromana.html 2. Discurso del papa Francisco en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 de octubre de 2015, en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/october/documents/papa-francesco_20151017_50anniversario-sinodo.html

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Esta sinodalidad, lejos de ser una mera estrategia metodológica, fue para Francisco la clave para abordar discernidamente los clamores de un mundo herido. El cuidado de la casa común, la oikos amenazada por la codicia y la globalización de la indiferencia, resuena como un imperativo teológico que Francisco elevó con profética insistencia. Lo hizo magistralmente en su carta encíclica Laudato Si' que inició un gran movimiento social y ecológico dentro y fuera de la comunidad cristiana. Este llamado a procurar una ecología integral superó el llamado “discurso verde” porque conectó el cuidado de la tierra con la justicia social y la dignidad humana. El pontífice dijo entonces que “las iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica de la globalización: buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas, y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial”3. En efecto, Francisco evidenció cómo la actual destrucción del planeta está sostenida en un modelo antropológico, social y económico injusto y excluyente4. Lo anterior está unido a mayores niveles de miseria, marginación y maltrato. El papa llamó y exhortó a la acogida de los migrantes, rostros sufrientes de esta exclusión, signo evangélico ineludible y desafío a las fronteras físicas y mentales que siguen levantando las sociedades opulentas. Francisco nos pidió acoger, proteger, promover e integrar5 y nos recordó que en ellos, en el rostro de los migrantes, debemos reconocer el cuerpo herido de Cristo, interpelando nuestra capacidad de fraternidad y compasión. La acogida del otro sólo puede ser posible desde una mirada de fe pues, El encuentro con el otro es también un encuentro con Cristo. Nos lo dijo Él mismo. Es Él quien llama a nuestra puerta hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo y encarcelado, pidiendo que lo encontremos y ayudemos. Y si todavía tuviéramos alguna duda, esta es su clara palabra: «En verdad os digo, que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40)6. Su mirada esperanzadora hacia los movimientos populares como fermento de una nueva sociedad develó una teología encarnada en las luchas de los oprimidos y en la resistencia comunitaria. En sus discursos a estas organizaciones reconoció cómo son germen de lo que la Iglesia y la sociedad deben actuar frente al orden imperante: resistir desde abajo, desde la fraternidad y la solidaridad, desde la celebración de la vida. En estos gérmenes de resistencia y creatividad social, Francisco contemplaba la acción del Espíritu Santo impulsando alternativas a un sistema global excluyente, “sistema que mata” y empujando a la Iglesia a dar un verdadero testimonio de esperanza y caridad cristianas. En 2024, durante uno de estos últimos encuentros con los movimientos populares el papa decía esto: La misión de ustedes es trascendente. Si el pueblo pobre no se resigna, el pueblo se organiza, persevera en la construcción comunitaria cotidiana y a la vez lucha 3. Papa Francisco, Carta Encíclica Laudato Si´, n. 6. 4. nn. 115-136. 5. Papa Francisco, “Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado 2018 (14 enero 2018)”, en: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/08/21/mens.html 6. Papa Francisco, “Homilía del Santo Padre para el Encuentro Libres del miedo”, 15 de febrero de 2019, en: https://www.vatican. va/content/francesco/es/homilies/2019/documents/papa-francesco_20190215_omelia-sacrofano.html Abril 2025

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contra las estructuras de injusticia social, más tarde o más temprano, las cosas cambiarán para bien. Como ven, nada de ideología aquí, nada. El pueblo. Ustedes salieron de la pasividad y el pesimismo, no se dejen abatir por el dolor ni por la resignación. No aceptaron ser víctimas dóciles. Se reconocieron como sujeto, como protagonistas de la Historia. Este es, quizás el aporte más lindo de ustedes: ustedes no se achican, ustedes van al frente7. Y también el papa nos habló de la urgencia de la paz que, tejida con los hilos de una vida fraterna y distante del veneno del resentimiento y la venganza, emerge como imperativo evangélico radical. Recuerdo su llamado en Colombia a mirar a los ojos a las víctimas, a llorar con ellas y a construir con ellas un futuro esperanzador, verdadero centro de cualquier iniciativa de paz8. Su llamado constante al diálogo, al desarme de los corazones y a la construcción de puentes resuena en un mundo asolado por conflictos y polarizaciones. No podemos olvidar que sus últimas palabras en el balcón durante la bendición pascual Urbi et Orbi en la plaza de San Pedro estuvieron dirigidas a la paz, al cese al fuego en Gaza, Ucrania y otros lugares9. La centralidad otorgada a la memoria de las víctimas y los sobrevivientes, especialmente aquellos que sufrieron el horror de abuso de poder, sexual y de conciencia dentro de la Iglesia, fue un acto de profunda honestidad teológica y pastoral del papa. Frente a estos delitos, Francisco tomó decisiones coherentes, pidió corresponsabilidad y reformó las normas del Derecho Canónico para procurar más justicia y verdad10. Nos pidió ver a los ojos a la víctimas y sobrevivientes, reconocer el dolor infligido, escuchar sus relatos y asumir la responsabilidad por las heridas como pasos imprescindibles en el camino de la sanación y la reconstrucción de la confianza. Paralelamente, la visibilización de las mujeres en la Iglesia, reconociendo su pleno protagonismo y sus dones específicos, fue parte de una lógica de justicia y reconocimiento de los carismas de todos y reveló una comprensión más rica y completa del Cuerpo de Cristo. En este aspecto, un punto importante fue el estudio de las opciones ministeriales para las mujeres creando, por ejemplo, la comisión de estudio sobre el Diaconado femenino, entre otras iniciativas11. El respeto a la diversidad también hizo parte de su palabra pública y reflejó su capacidad de ver la dignidad de toda persona más allá de las etiquetas. Su llamado a la acogida de “todos, todos, todos”, hizo parte de su propia convicción de que el amor del Padre es infinito y sin límites y que hay una riqueza inherente a la pluralidad de la creación que también alaba a Dios y sus obras. Falta mucho más, pero el camino ha sido abierto. 7. Papa Francisco, “Discurso del Santo Padre en el encuentro de los movimientos populares promovido por el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral”, 20 de septiembre de 2024, en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2024/ september/documents/20240920-movimenti-popolari.html 8. Papa Francisco, “Palabras del Santo Padre en el Gran Encuentro por la Reconciliación Nacional”, Villavicencio, Colombia, 8 de septiembre de 2017, en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/september/documents/papafrancesco_20170908_viaggioapostolico-colombia-incontrodipreghiera.html 9. Papa Francisco, “Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre para la Pascua 2025”, en: https://www.vatican.va/content/francesco/ es/messages/urbi/documents/20250420-urbi-et-orbi-pasqua.html 10. Véase por ejemplo el vademécum titulado “Abusos contra menores: la respuesta de la Iglesia”, en: https://www.vatican.va/ resources/index_sp.htm 11. “Institución de una nueva Comisión de estudio sobre el diaconado femenino, 08.04.2020”, en: https://press.vatican.va/ content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2020/04/08/ins.html

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Finalmente, el papa Francisco también nos invitó a todos a vivir una espiritualidad auténtica, orientada al discernimiento evangélico, es decir, a una mayoría de edad en la fe. Nos invitó a un encuentro personal y vivo con el Evangelio, a una fe adulta capaz de interrogar la realidad, de discernir los signos de los tiempos y de tomar decisiones valientes en coherencia con el Reino de Dios. En una entrevista con Antonio Spadaro, SJ, el papa jesuita decía que Dios se manifiesta en una revelación histórica, en el tiempo. Es el tiempo el que inicia los procesos, el espacio los cristaliza. Dios se encuentra en el tiempo, en los procesos en curso. No hay que dar preferencia a los espacios de poder frente a los tiempos, a veces largos, de los procesos. Lo nuestro es poner en marcha procesos, más que ocupar espacios. Dios se manifiesta en el tiempo y está presente en los procesos de la historia. Esto nos hace preferir las acciones que generan dinámicas nuevas. Y exige paciencia y espera. (…) Ignacio (de Loyola) quiere que abramos la sensibilidad espiritual y así encontremos a Dios más allá de un contacto puramente empírico. Se necesita una actitud contemplativa: es el sentimiento del que va por el camino bueno de la comprensión y del afecto frente a las cosas y las situaciones. Señales de que estamos en ese buen camino son la paz profunda, la consolación espiritual, el amor de Dios y de ver todas las cosas en Dios12. Nos recordó de múltiples formas que es desde aquí, en este discernimento de la acción de Dios en la historia, desde donde debe tomar forma el testimonio necesario de los cristianos y cristianas. Vidas auténticas y alegres, comprometidas con los pobres, “con olor a oveja”, “haciendo lío”, resistiendo las lógicas del descarte y en solidaridad. Para mí es claro que el legado de Francisco pasa por ser una reconducción profética de la Iglesia por el camino abierto por el Concilio Vaticano II. Su pontificado no fue una ruptura, sino una profundización y actualización del espíritu conciliar, una invitación a ser Iglesia sinodal, más samaritana, más comprometida con los dolores y alegrías del mundo y más fiel al Evangelio de la alegría y la misericordia. Esta Iglesia sinodal es una Iglesia en salida, que se arriesga en las periferias existenciales, que escucha el clamor de la tierra y el grito de los pobres, y que es capaz de construir desde abajo un futuro de justicia, fraternidad y paz. ¡Gracias, papa Francisco, profeta de nuestro tiempo! Con tu guía desde la eternidad, perseveraremos en la construcción de esa Iglesia-Pueblo que anunciaste hasta el final: pobre para los pobres, humilde sacramento del Reino de Dios entre nosotros.

12. Antonio Spadaro, S.J., “Entrevista al papa Francisco”, Septiembre de 2013, en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/ speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130921_intervista-spadaro.html Abril 2025

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“El legado ecuménico e interreligioso del papa Francisco” Rvda. Loida Sardiñas Iglesias Docente CFT - Facultad de Teología, Pontificia Universidad Javeriana El papa Francisco reconoció en las distintas religiones su capacidad para trasmitir “los valores de la solidaridad, el respeto a las diferencias, la acogida y el cuidado de los hermanos y hermanas más frágiles”1 y afirmaba: “muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios de diversa manera (…) en este abanico de religiones hay una sola certeza que tenemos: todos somos hijos de Dios”2. Así propuso retomar el diálogo ecuménico e interreligioso, uno de los principales objetivos del Concilio Vaticano II (UR 1). Se trataba ante todo de promover la “cultura del encuentro”, la “cultura del diálogo”, el “ecumenismo del camino” que significa caminar juntos y juntas en la oración, el ejercicio de la caridad y el testimonio de fe para la transformación del mundo. En la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos afirmó: “Estamos llamados a la unidad, a la comunión, a la fraternidad que nace de sentirnos abrazados por el amor divino, que es único. Todos, sin distinciones (…) caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu”3. Sus gestos de fraternidad con los patriarcas ortodoxos, la visita a la iglesia luterana sueca en la celebración de los 500 años de la Reforma, el apoyo al diálogo católico-pentecostal, reflejaron un espíritu ecuménico que debe ser acogido y vivido a plenitud en su memoria y para la realización de la unidad ya dada en Dios. 1. Francisco, Mensaje para la celebración de la 54 Jornada Mundial de la Paz, 2021, 8, en: http://www.ofmjpic.org/wp-content/ uploads/2020/12/ES_JMP_2020.pdf 2. “El video del papa” No. 1, Red Mundial de Oración del papa (Apostolado de Oración), enero 2016, en: https://www.youtube. com/elvideodelpapa 3. Francisco, Momento de reflexión para el inicio del proceso sinodal, 9 de octubre de2021, en: https://www.vatican.va/content/ francesco/es/speeches/2021/october/documents/20211009-apertura-camminosinodale.html

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Así era el papa Francisco1 Francisco de Roux, SJ Santuario de San Pedro Claver

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l papa Francisco se ha ido y una sensación de soledad embarga a millones de personas. Se fue, y nos dejó sin él en esta tarea que se torna cada día más desafiante. Su mensaje y su tarea en los últimos años fue construir la comunidad mundial sin exclusiones. “Tutti, tutti, tutti” repitió muchas veces. Todos los seres humanos, sin excepción, y todos los seres vivos.

Quiso que la Iglesia Católica estuviera al servicio de esa comunidad universal y que lo hiciera sin pretensiones de protagonismo. Contribuir con el mensaje de Jesucristo, de esperanza, solidaridad con los excluidos, compasión, justicia, paz, misericordia, verdad, a la construcción de esa fraternidad universal. Contribuir al lado de todos los que trabajan por la misma causa desde distintas religiones, distintas visiones de creyentes y no creyentes, distintas etnias, distintos géneros, distintas edades. Contribuir a la protección de la Casa Común de la Tierra. Era consciente de que al hacer este llamado enfrentaba a líderes poderosos de la política, la economía y de la ciencia que empujan a la humanidad en otra dirección, hacia el egoísmo de los intereses particulares de personas y de grupos económicos y políticos, hacia la avaricia, hacia el racismo, hacia la locura de extraerle a la Tierra todo lo que tenga para la satisfacción hoy de los que estamos vivos sin importar los que vendrán después. Decididamente se enfrentó a los que no aceptan la comunidad humana universal y aíslan a sus naciones poderosas y las protegen con armas y tarifas y se apropian de la energía del mundo y ponen muros para no tener que compartir su opulencia con los pobres de la Tierra. Habló duro contra los sistemas económicos que enriquecen a pocos y dejan a muchos por fuera de la mesa mientras destruyen el planeta. Habló sin ambigüedades contra la guerra. Por primera vez en una Encíclica definió que toda guerra era inmoral, y se apartó de la doctrina de la guerra justa, defendida por el Catolicismo desde el siglo IV. Todas las guerras son malas, dejó claro. “El que mata a un ser humano es como si hubiera matado a toda la humanidad”. Vino a Colombia consternado por el conflicto armado interno de un país donde la inmensa mayoría son bautizados católicos. Dedicó uno de los cuatro días únicamente a las víctimas de todos los lados y al día siguiente en la misa multitudinaria que celebró en Medellín les dijo a los obispos: “si ustedes quieren conseguir la paz déjense de cartas y conferencias y vayan y pongan sus manos sobre el cuerpo ensangrentado de su pueblo”. Más de sesenta veces uso la palabra “paz” en sus discursos. Invitó a dar el primer paso hacia allá y se despidió en Cartagena, la ciudad donde Pedro Claver hace cuatrocientos años entregó la vida por la dignidad de los negros vendidos como mercancías. Sus últimas palabras fueron, “Colombia, esclava de la paz para siempre”. La plaza de San Pedro en Roma se llenó todas las semanas con peregrinos del mundo que venían a recibir su bendición. Sin embargo un grupo grande de católicos y de sacerdotes y de obispos 1. Artículo tomado de: https://cambiocolombia.com/internacional/asi-era-el-papa-franciscoa Abril 2025

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se le opuso. Se escandalizaron cuando acogió a los luchadores por la igualdad, pidió perdón a los indígenas y a los negros, recibió en la comunión a parejas que sin haberse casado vivían por décadas en fidelidad, aceptó a los homosexuales, acogió con respeto y valoró las espiritualidades distintas del catolicismo, condenó el sistema económico predominante por ser un sistema de muerte, destapó la corrupción de la Curia Romana y fue enfrentando el crimen del abuso de niños por sacerdotes desde casos individuales hasta abrirse en sinceridad a las transformaciones de fondo que la sociedad mundial espera en la Iglesia, suprimió “trapos” como el mismo dijo de los vestidos solemnes de los curas, rechazó el clericalismo y llamó a los laicos y sobre todo a las mujeres a ocupar su lugar como iguales en esta Iglesia renovada, puesta al servicio de la Esperanza en un proceso sinodal, símbolo del banquete universal de todos los pueblos respetados en sus culturas, sus etnias, sus tradiciones. Por supuesto que esto no lo podían resistir quienes equivocadamente piensan que los católicos son el pueblo escogido y privilegiado, o que hay países que son pueblos elegidos por Dios. Un compañero jesuita mexicano, recogió esta incomodidad de muchos y le envió a Francisco estas palabras: “Llevo doce años escuchando y mirando tu forma de dirigir la Barca de Pedro, y te quiero decir por qué me has incomodado: • Me incomoda tu sencillez que confronta las falsas riquezas en las que pongo mi corazón. • Me incomoda tu alegría que me recuerda lo bello que es ser cristiano. • Me incomoda tu sentido del humor que desinfló mi ego para aprender a reírme de mí mismo. • Me incomoda tu pobreza que hizo mirar a los pobres y descartados de nuestro mundo, con • quienes está Jesús. • Me incomoda tu autenticidad que rompe protocolos, porque cuestionó mi «deber ser» para abrirme y acercarme a la realidad del mundo. • Me incomoda tu misericordia que hizo sentirme necesitado del amor de Dios y saberme Su hijo muy amado. • Me incomoda tu audacia contagiosa que hace que los jóvenes salgamos a la calle a «hacer lío». • Me incomoda tu compasión que acepta a «todos, todos, todos» en la Iglesia, y abrió mi corazón para aprender a amar sin condiciones. • Me incomoda tu familiaridad con la humanidad, pues había olvidado que todos y todas somos hermanos y hermanas en Dios. • Me incomoda tu silencio orante, pues sentí ternura al verte hablando con Dios, como un amigo habla con otro amigo. • Me incomoda tu amor por la Casa Común, porque me recordaste lo pequeño y limitado que soy. • Me incomoda tu humildad al reconocer tus errores, porque confrontó la «imagen falsa» de quien creía ser. • Me incomoda que pidas perdón por los pecados de la Iglesia, porque me recordaste que también me he olvidado del amor que Dios me tiene. • Me incomoda tu deseo de caminar en comunidad que desarma mi ambición y pone a prueba mi solidaridad con toda la Iglesia. 22

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Pero lo que más me incomodó, muy querido papa Francisco, fue que me enseñaste a mirar a Jesús de Nazaret, y con su mirada tierna y profunda reconocí que él me llamaba a ser su Compañero”. Nació en un sencillo hogar católico el 17 de diciembre de 1936. Entró de jesuita a los 21 años. A los 37 fue nombrado superior provincial de Argentina. Controvertido por el emblemático caso de los jóvenes sacerdotes Yorio y Jalics detenidos por el régimen militar cuando se fueron a vivir a un barrio marginado de donde él los sacó. Años después, cuando pasó de obispo a arzobispo y cardenal, se fue metiendo cada vez más en los barrios a donde un día prohibió que estuvieran los dos jesuitas. La gente de Buenos Aires lo recuerda tomando solo el metro hasta el terminal pobre y caminando hacia la capilla con el saludo “rezá por mí”. La misma petición que hizo a la multitud que lo aplaudía cuando acababa de ser elegido y salió al balcón a dar su primera bendición. Mis recuerdos personales con él son en Roma cuando vino a la casa de los jesuitas que acabábamos de elegir a un nuevo superior general. Allí hablamos sobre la paz de Colombia. Otro día del año 2021 me llamó al celular para decirme que acompañaba de corazón el trabajo que estábamos haciendo en la Comisión de la Verdad y me invitó a que siguiéramos adelante sin miedo. Ahora, cuando empieza el cónclave para elegir un nuevo papa, el desafío para los cardenales es tener libertad para dejarse llevar por el Espíritu y escoger a alguien con la grandeza de corazón y el coraje y la comprensión que del mundo tuvo Francisco. Van a tomar una decisión determinante para la humanidad, en un escenario entre la vida y la muerte como el que plantea el libro del Deuteronomio: escoger a quién, desde el servicio humilde de la Iglesia, ayude al crecimiento de la vida en la humanidad y en el plantea, o a alguien que frene este crecimiento o, peor aún, lo eche para atrás.

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Peregrinos de la esperanza en la Provincia Colombiana Nelson Velandia, SJ Profesor asociado de Física en la Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana

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ste año el papa Francisco nos ha hecho la invitación al Jubileo con el lema “Peregrinos de la Esperanza”. Pienso que esa misma dinámica debemos pensar para este año el caminar de nuestra provincia. Cuando oramos y meditamos la fuerza de la esperanza encontramos dos niveles interesantes. Por un lado, un momento presente en el que anclamos nuestra mirada buscando fuerza en el Señor en lo que estamos trabajando y una mirada hacia el futuro en el que con el impulso del Espíritu Santo proyectamos nuestros sueños y anhelos de un futuro mejor. Al revisar nuestros apostolados y nuestras misiones encontramos que todos los jesuitas y con ellos los colaboradores apostólicos, estamos en una dinámica de buscar esperanza en todo lo que hacemos. Con entusiasmo y con deseos de hacer lo mejor, trabajamos todos los días en el servicio del Reino a través de la obra. Por supuesto, llenos de aprendizajes y en crecimiento apostólico.

Al lado de este panorama, encontramos una realidad fuerte que ha ido golpeando la Iglesia como institución y es la de una disminución vocacional. Para nadie es un secreto que la mayoría de jóvenes no están interesados en este estilo de vida. Entre varias razones de dicha disminución aparece la disminución de la natalidad a nivel mundial. Cada vez son menos los niños que asisten a los colegios y dentro de poco, serán menos jóvenes que vayan a la universidad. Por tanto, serán menos vocaciones sacerdotales que puedan ingresar a la Compañía. La segunda razón, es que, al interior de las familias, donde hay hijos, no se promueve la opción sacerdotal. La motivación de la mayoría de jóvenes, es estudiar, trabajar y en algunos casos conseguir pareja. Porque ahí esta el otro reto, los jóvenes no están interesados en formar familias. Por eso al inicio escribía que debemos ser hombres de esperanza y poner en manos del Señor todas estas realidades. Ante esta realidad, pienso que la Provincia debe seguir apostándole a la formación de laicos. Sabemos que muchos hombres o mujeres aceptaran el reto de asumir las rectorías de los colegios e incluso de la universidad, como ha ido pasando en muchas de las obras de la provincia. Por otro lado, al disminuir la entrada de vocaciones y la muerte de jesuitas con el tiempo debemos ir uniendo comunidades, para ayudarnos unos a otros y el disminuir gastos en edificios vacíos. Debemos poner nuestra mirada con esperanza y seguir trabajando con el deseo de hacer lo mejor para la Gloria de Dios. Tomar conciencia de que el trabajo es con los demás. Los miembros de la Compañía no podremos responder a los retos de este mundo solos.

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¿Cómo será la elección del sucesor del papa Francisco? Hermann Rodríguez Osorio, SJ Doctor en Teología, Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia

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a historia de la Iglesia Católica está llegando a los dos mil años. Esto explica los cambios tan profundos que se han dado en sus estructuras a lo largo del tiempo. Sin embargo, el Espíritu que la anima y la conduce actualmente, es el mismo que la vio nacer. Continuidad en la inspiración fundamental y evolución permanente en sus formas, es la característica que podríamos señalar al hablar de la elección del obispo de Roma, que la Iglesia entera reconoce como cabeza de la Iglesia Católica. Vicario de Cristo, sumo pontífice, santo padre, su santidad, papa, jefe del Estado Vaticano, son formas de llamar al obispo que sea elegido por los cardenales de la Iglesia como obispo de la ciudad eterna. De hecho no hay escalafones superiores dentro de la jerarquía de la Iglesia, por encima del episcopado. Es decir, más que obispo, no hay nada. Y lo especial del que sea elegido como Obispo de Roma es que se le reconoce un ‘primado’ sobre la Iglesia universal, es decir, ‘católica’. Por eso, el obispo de Roma nombra a un delegado suyo para que gobierne la Iglesia local de Roma, de manera que él pueda ocuparse completamente de la administración, orientación y dirección de la Iglesia Universal. La pregunta que asalta a muchos cristianos hoy es: ¿Cómo será la elección del sucesor del papa Francisco? ¿Cuáles son los procedimientos para escoger al sucesor de San Pedro en la conducción de la Iglesia Católica? ¿Quién determinó estos procesos y desde cuándo están vigentes? ¿Quién controla la legitimidad y la validez de esta elección? Queremos ayudar a despejar estos y otros interrogantes que no son tan secretos y misteriosos como a veces pensamos. En primer lugar, hay que tener en cuenta que las normas que se seguirán para la elección del sucesor de Francisco, fueron establecidas por san Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (El pastoreo del rebaño universal del Señor), sobre la vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice”, publicada el 22 de febrero de 1996, y la Carta Apostólica en forma Motu Proprio, Normas Nonnullas, del papa Benedicto XVI sobre algunas modificaciones de las normas relativas a la elección del Romano Pontífice, del 22 de febrero de 2013, seis días antes de su renuncia oficial, que tuvo lugar el 28 de febrero del mismo año. Desde luego, estas normas no fueron inventadas completamente por los papas Wojtyla y Ratzinger, pero sí fueron revisadas y actualizadas por ellos y son las que están vigentes actualmente en la Iglesia. Estos documentos ofrecen las directrices y normas necesarias para que la Iglesia viva en paz y armonía este momento de cambio, tan significativo para la vida de tantos millones de católicos que habitamos este planeta. Es decir, que a pesar de la enorme tradición que ha sido acumulada durante años de historia, la Iglesia nunca ha dejado de actualizar las normas que rigen sus propios procesos internos; por esto, no es raro que después del cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco, se realicen otras revisiones de los procedimientos que se observarán en adelante.

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Cón-clave, significa “reunión bajo llave”. Esta palabra fue utilizada por primera vez por el papa Gregorio X en 1274 al proclamar una nueva legislación que determinaba que la elección del papa fuera realizada en un lugar en el que los cardenales pudieran estar encerrados con todas las garantías para su seguridad. El cónclave debe comenzar entre quince y veinte días después de la muerte del anterior Pontífice y en él deben reunirse los cardenales, aunque solo tendrán voto los que no hayan cumplido los 80 años. Los cardenales de la Iglesia hoy son 252, aunque los que no han cumplido 80 años son solamente 135. De estos 135, hay 108 cardenales creados por Francisco, 22 por su predecesor Benedicto XVI y cinco por Juan Pablo II. Para esta ocasión, los cardenales, venidos de los cinco continentes, se hospedarán en la casa Santa Marta, construida por Juan Pablo II al interior de la Ciudad del Vaticano y lugar en el que vivió y murió el papa Francisco. Sin embargo, las reuniones para la elección se harán, como se han hecho desde hace muchos años, en la Capilla Sixtina, construida por Sixto IV en el siglo XV. Una vez reunidos los cardenales “bajo llave”, ninguno de ellos puede abandonar la reunión a no ser por motivos de enfermedad o por motivos de peso, aceptadas por la mayoría de sus compañeros de encierro. Todos los colaboradores que deben ayudar en la estadía de los cardenales durante estos días, deben prometer que no dirán nunca nada de lo que ellos puedan saber de la elección que se va a realizar. El primer día de encuentro, los cardenales celebran la eucaristía en la Basílica de San Pedro. Por la tarde, entran a la Capilla Sixtina en procesión solamente los cardenales electores, cantando el himno del siglo IX: Veni, Creator Spiritus (Ven, Espíritu Creador). Los cardenales hacen un juramento de mantener en secreto todo lo que suceda dentro de la reunión y prometen no aceptar interferencias en la elección y observar las reglas que han sido establecidas para la elección del papa. Luego, el maestro de ceremonias invita a todos los que no son colaboradores o cardenales electores, a abandonar la sala con la expresión en latín: Extra omnes, que significa, Todos fuera. Este mismo maestro de ceremonias, junto con el subsecretario de Estado, cierran las puertas de la Capilla Sixtina. Normalmente, se realizan dos votaciones por la mañana y dos por la tarde. El proceso de la votación comienza cada mañana con la elección de tres encargados de los escrutinios para ese día, tres enfermeros que reciben los votos de los cardenales que no están en la sala por estar enfermos, y tres revisores que se encargan del conteo de los votos, todos ellos cardenales electores. Esto hace que las precauciones contra cualquier tipo de fraude sean estrictas. Cada uno de los cardenales escribe el nombre de su candidato en una tarjeta que tiene impreso

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en latín: Eligo in Summum Pontificem (Elijo como Sumo Pontífice). La tarjeta se dobla y luego, uno por uno, van pasando al altar: “El escrutinio de los votos. Cada Cardenal elector, por orden de precedencia, después de haber escrito y doblado la papeleta, teniéndola levantada de modo que sea visible, la lleva al altar, delante del cual están los Escrutadores y sobre el cual está colocada una urna cubierta por un plato para recoger las papeletas. Llegado allí, el Cardenal elector pronuncia en voz alta la siguiente fórmula de juramento: Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido. A continuación deposita la papeleta en el plato y con éste la introduce en la urna. Hecho esto, se inclina ante el altar y vuelve a su sitio” (Universi Doiminici Gregis, 66). Una vez terminan de pasar los cardenales presentes, los tres cardenales elegidos como enfermeros para ese día, dejan la sala, llevando una caja cerrada con llave, para recibir los votos de los cardenales enfermos que están fuera de la capilla. Al regresar los enfermeros con los votos de los enfermos, los cardenales encargados del escrutinio mezclan las papeletas y comienzan el conteo. Cuentan el número de papeletas sin leerlas y si el número de papeletas es distinto del número de electores, las papeletas son quemadas y comienzan de nuevo el proceso. Si el número de papeletas corresponde al número de electores, el primer examinador saca las papeletas una por una y las va desdoblando; lee el nombre que contiene y lo anota en una hoja. Esto lo hace en completo silencio. Pasa esta primera papeleta al segundo examinador que hace lo mismo. A su vez, este examinador la pasa al tercero que anota también el nombre en una hoja, pero éste sí la lee en voz alta de modo que todos los cardenales lo escuchen. Al final, cada uno de los tres examinadores, lee en voz alta el número de votos que ha obtenido cada candidato. Si un candidato recibe dos terceras partes de los votos, se considera elegido. Así lo establece la normativa vigente: “Establezco, por lo tanto, que para la elección válida del Romano Pontífice se requieren al menos los dos tercios de los votos, calculados sobre la totalidad de los electores presentes y votantes” (Universi Doiminici Gregis, 62). En caso de que el número de cardenales electores no se pueda dividir por tres, el número de votos necesarios para ser elegido será, dos terceras partes, más uno. En el próximo Cónclave se espera que participen 135 cardenales, aunque siempre es posible que alguno o algunos no puedan hacerse presentes. Si el número es de 135, se necesitarán 90 votos para que el sucesor del papa Francisco sea elegido. Una vez los tres examinadores han leído en voz alta el resultado, que debe coincidir, el tercer examinador atraviesa todas las papeletas con una aguja que pasa por donde está escrita la palabra Eligo, y hace un nudo en cada extremo del hilo grueso que se utiliza. Pasa esto a los tres revisores, junto con los tres escritos en los que se han recogido los escrutinios. Si todo está correcto, los examinadores, junto con el secretario del cónclave y el maestro de ceremonias, queman las papeletas y todas las notas tomadas por los examinadores o los cardenales. La estufa tiene la salida del humo en un techo visible desde la Plaza de san Pedro. El maestro de ceremonias añade algunos químicos, que permiten modificar el color del humo para que los feligreses que esperan noticias en la Plaza puedan reconocer los avances de la elección: Si el humo es negro, aún no ha sido elegido el nuevo papa; si el humo es blanco, comienzan las celebraciones en toda Roma.

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El único registro escrito que se conserva del proceso de votación es el documento que prepara el Camarlengo, cardenal Kevin Farrell, con los resultados de cada sesión. Este documento, aprobado por los cardenales electores, se le entrega al nuevo papa, quien lo guarda en un lugar que sólo será abierto con su permiso. Los últimos papas han sido elegidos relativamente rápido: Pío XII, en la tercera votación; Juan XXIII, en la undécima votación; Pablo VI, en la cuarta votación; Juan Pablo I, en la cuarta votación; Juan Pablo II, en la octava votación; Benedicto XVI, en la cuarta votación; Francisco, en la quinta votación. Pero hay normas establecidas en caso de que ningún candidato logre las dos terceras partes de los votos. Si en los primeros tres días no se ha elegido papa, se tiene un día de oración especial y se reanudan las votaciones al quinto día, después de una exhortación de uno de los cardenales más jóvenes. Se tienen, entonces, siete votaciones más; si aún no hay elección, dedican otro día a la oración con otra exhortación. Vienen luego otras siete votaciones y un nuevo día de oración; y, por último, siete votaciones más. Si después de esto no hay elección, las normas establecen que los cardenales pueden limitar el número de candidatos a los dos que más votos han tenido en la última votación. Si la elección se da por las vías normales, como es de esperarse y como ha sido en los últimos tiempos, el decano de los cardenales le pregunta al elegido si acepta. Dice la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, en el número 86: “Ruego, también, al que sea elegido que no renuncie al ministerio al que es llamado por temor a su carga, sino que se someta humildemente al designio de la voluntad divina. En efecto, Dios, al imponerle esta carga, lo sostendrá con su mano para que pueda llevarla; al conferirle un encargo tan gravoso, le dará también la ayuda para desempeñarlo y, al darle la dignidad, le concederá la fuerza para que no desfallezca bajo el peso del ministerio”. Una vez el elegido ha aceptado, los demás cardenales le brindan su reconocimiento y es presentado ante el pueblo de Roma con la expresión: Habemus Papam (Tenemos papa). Esperamos que estas normas de elección, tan cuidadosamente establecidas, sigan animadas por el mismo Espíritu de Dios que vio nacer a la Iglesia y que la ha sostenido a lo largo de su historia, de modo que el resultado de este proceso nos anime a todos a seguir viviendo la “fidelidad creativa” que necesita nuestro mundo hoy.

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Algunas pinceladas sobre la teología del papa Francisco Víctor Martínez, SJ Decano y profesor de la Facultad de Teología, Pontificia Universidad Javeriana

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l mensaje del papa Francisco durante su pontificado está cargado de una teología a la cual pretendemos acercarnos. Francisco no era un teólogo profesional, pero sí detrás de cada una de sus intervenciones podemos descubrir aquella teología que llegó a todos nuestros corazones, para alentarnos y animarnos en no desfallecer en hacer vida los criterios del Evangelio. Su presencia, magisterio y acompañamiento nos cobijó desde su misión como pastor. Todos estamos llamados a construir la paz que hemos de alcanzar. Todos hemos de sentirnos parte de este proceso de reconciliación que anhelamos como ciudadanos de la aldea global, trabajadores, profesionales, estudiantes, ya seamos ancianos, jóvenes o adultos; hombres y mujeres que, desde la responsabilidad que implica vivir en nuestro mundo, hemos de ser vigías comprometidos en este proceso, en su seguimiento y veeduría para que nadie nos arrebate el camino andado, las metas alcanzadas y menos aún los sueños de hacer realidad el amor misericordioso de Dios que espera hacerse realidad. Ahora bien, nosotros no podemos desconocer que la visita del papa Francisco a Colombia fue un signo de profunda repercusión para la vida no sólo de todos los cristianos sino de todos los colombianos; cuánto más para aquellos momentos históricos, que estábamos viviendo, sedientos de paz, perdón y reconciliación con Dios, con nosotros mismos y entre nosotros, como compatriotas, y con esta bella tierra de nuestro país. Ayer como hoy, sus palabras cobran un sentido de especial atención para nosotros. No podemos dejarnos desbordar ante la cantidad, complejidad y variedad de los retos que subyacen ante las distintas intervenciones del papa Francisco. Hemos de aproximarnos a la teología que está plasmada en sus discursos, homilías, cartas, documentos, exhortaciones, encíclicas, etc. a manera de los grandes derroteros teológicos. He recopilado, -gracias a la contribución de los profesores de la Facultad de Teología de nuestra Pontificia Universidad Javeriana: José Luis Meza, José Orlando Reyes, Wilmar Roldan y Camilo Alfonso López-, algunas notas características de la teología del papa Francisco que he querido presentar como pinceladas de aproximación que nos hagan tomar conciencia de la teología que ha iluminado el caminar de esta Iglesia peregrina durante su pontificado. Teología del Evangelio El papa Francisco ha sido vocero de la novedad que nos viene del Evangelio, que no es otra que la vida de Jesucristo la cual hemos de recuperar. Todos sus mensajes pretendían llegar a nuestros corazones, para alentarnos y animarnos en no desfallecer en hacer vida los criterios del Evangelio. Jesucristo es portador de la novedad propia del fuego del Espíritu capaz de transformar toda realidad. La centralidad de su mensaje ha sido Jesucristo, Él es el centro de nuestra vida, la razón de ser de nuestra existencia, el eje revitalizador de nuestra consagración cristiana.

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Dios se hace carne en la persona de Jesús, el Cristo; tal es la lectura que podemos hacer cuando evidenciamos que Jesús es fruto de la acción de la misericordia de Dios. San Ignacio de Loyola, en el texto de los Ejercicios Espirituales, en la contemplación de la encarnación [101 - 109], invita al ejercitante a considerar las tres personas divinas y oír lo que dicen: «Hagamos redención del género humano», como respuesta de su mirada misericordiosa sobre «toda la haz y redondez de la tierra, y todas las gentes en tanta ceguedad y cómo mueren y descienden al infierno». EE. [106]. La respuesta de la mirada misericordiosa de Dios sobre la humanidad le lleva a obrar la encarnación (EE. [108]). San Ignacio nos remite a nuestra Señora y al ángel que la saluda: «No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús» (Lc 1, 30-31). Ignacio termina la contemplación con un coloquio en el que se ha de pedir: «seguir e imitar al Señor nuestro, ansí nuevamente encarnado». EE. [109]. Dios que es amor se hace misericordia en la persona de Jesús. La misericordia se hace carne en Jesús de Nazaret. Quisiera llamar la atención sobre el «ansí nuevamente encarnado» de san Ignacio, pues es el constatar que en Jesucristo nosotros nos hacemos misericordia. De Dios a Jesús, de Jesús a nosotros, he ahí la acción del amor misericordioso de Dios. La misericordia, como lo afirma el papa Francisco, «es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado». (Misericordiae Vultus, 2). Pues, «la misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona». (Misericordiae Vultus, 3). Estamos llamados a amar; hemos sido creados a imagen y semejanza de nuestro Dios. Esto significa, que al igual que Jesús cuyos gestos y palabras fueron revelación de la misericordia de Dios, también nosotros, en quienes el Espíritu actúa «nuevamente encarnado», somos acción misericordiosa del amor de Dios. Teología del testimonio Si queremos ser misericordiosos hemos de ser hombres y mujeres de oración, de una relación muy estrecha con la persona de Jesús para aprender, así como él lo hizo de su Padre, a inclinarnos reverencialmente ante el dolor y sufrimiento de la humanidad. Tal ha sido la insistencia del magisterio del papa Francisco. La misericordia nos viene de Dios en la persona de su Hijo. «Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre» (MV, 1). Este es el testimonio, que, consignado en los evangelios, llega hoy hasta nosotros. En Jesús constatamos que la misericordia se hace realidad, sus obras y palabras son expresión del amor misericordioso de Dios. «Un amor que se dona y ofrece gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes, llevan consigo el distintivo de la misericordia. En él todo habla de misericordia. Nada en él es falto de compasión». (MV, 8).

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Cualquier pasaje narrado por los evangelistas sobre la vida de Jesús está dando a conocer este amor haciéndose acción. Escoger para nuestra oración cualquier parábola nos hace evidenciar que este sentimiento brota de lo más profundo de su existencia; pareciera provenir de sus entrañas, de lo hondo de su intimidad que al aflorar a la superficie se hace curación y perdón, ternura y compasión, indulgencia y reconciliación. Tal es la acción de Jesús, el resultado de su mirada misericordiosa que le llevaba a responder, ante cada situación y circunstancia, a las necesidades más sentidas de quienes se le acercaban. Ser testigos de la misericordia, es ser discípulos misioneros de Jesucristo, hombres y mujeres que dejamos actuar desde dentro de nosotros su Espíritu. Del Padre al Hijo, del Hijo a nosotros, la misericordia se hace impronta de filiación. Somos hijos en el Hijo, por nuestra manera de ser y de actuar, a la manera de Jesús: misericordiosamente. Es así como la misericordia se hace razón de ser, criterio último e ideal vital de nuestra fe. Comprendemos la misericordia como el actuar de Dios hacia nosotros porque en Jesús su Hijo, la misericordia se encarnó en sus hechos y dichos, en sus acciones y palabras. Jesús en su obrar el amor misericordioso lo hace realidad, vida concreta, posibilidad verificable en la cotidianidad. La misericordia hace creíble nuestra fe. «Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia». (Mt 5, 7). Testimoniar hoy nuestra fe, dar cuenta del Dios en quien creemos se hace compromiso de amor. Se trata de una iglesia que asume la responsabilidad de impregnar al mundo de misericordia, discípulos misioneros de Jesucristo, discípulos misioneros de misericordia, todos somos enviados a proclamar la ternura de Dios: somos una iglesia samaritana.

De izquierda a derecha: Papa Francisco y P. Tulio Aristizábal, SJ (†) en la entrega de libro sobre los jesuitas en Colombia. Cartagena, 2017.

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Dado el camino que hemos recorrido, podemos afirmar cómo se impone para nuestra manera de actuar, como cristianos y cristianas, como religiosos y religiosas, el hacerlo a la manera de Jesús el Cristo. Esto significa que hemos de actuar misericordiosamente. Inclinarnos ante aquellos enfermos, heridos, miserables; ante aquellos privados de su dignidad. Actuar ante ellos de manera misericordiosa significa hacer nuestro su dolor y sufrimiento, su miseria y enfermedad, hacernos su grito de auxilio. Teología de la misericordia El papa Francisco hizo de la misericordia una clave de lectura de aquello en cómo él quería mostrar la misericordia de Dios. Miserando atque eligendo, (Lo miró con misericordia), no fue solo un lema, para Francisco, se convirtió en un eje programático de su manera de vivir como pastor de la Iglesia En su bula Misericordiae Vultus (MV) con la que inauguró el Año de la Misericordia, iniciado el 8 de diciembre de 2015 y concluido el 20 de noviembre de 2016, Francisco invitó a la Iglesia a profundizar en la dimensión, espiritual y teológica, de la misericordia haciendo de ella la manera más natural de vivir el evangelio y la fe cristiana. En el documento (MV), el papa señaló que: «Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre». De allí que, como pastor y obispo de Roma, la misericordia fue una clave para encarnar y exhortar a la Iglesia a vivir con profundidad la experiencia de tener y sentir a un Dios cercano a su pueblo. De esta manera, Francisco reiteró la invitación a vivir con alegría (Evangelli Gaudium) la presencia de un Dios compasivo que se conmueve por su pueblo. Las referencias bíblicas a la misericordia, presentes en diversos apartados del magisterio de Francisco, revelan la profundidad con la que él abordó este tema durante su ministerio. Se destacan textos como las parábolas del padre misericordioso (Lc 15, 11-32), y la del buen samaritano (Lc 10, 25-37) en Fratelli tutti. Las enseñanzas bíblicas recogidas por el papa reflejan el carácter profético del mensaje. No solo la misericordia es una vivencia, sino un llamado a vivirla como una manifestación del amor divino, que muestra a Dios como un Padre que se conmueve desde sus entrañas por sus hijos. El ministerio del papa Francisco hizo de la misericordia un mensaje claro y contundente, convirtiéndola en el corazón de su enseñanza pastoral. Se puede observar que Francisco centró su mensaje apostólico en la misericordia, vinculándola estrechamente con el perdón. Siempre -subrayó- que Dios perdona siempre y todo porque el perdón es el reflejo natural de la misericordia divina. Francisco buscaba ser testimonio del rostro misericordioso del Padre e invitaba a la Iglesia a reflejar ese rostro en su misión. Por ello, su opción preferencial por los excluidos, marginados, rechazados y descartables —como él mismo los denominaba— evidencia la grandeza de la misericordia, no solo como una experiencia teológica, sino como una acción concreta que revela el verdadero rostro de Dios. Francisco exhortó a todos a dejarse sorprender por Dios, promoviendo así el descubrimiento del rostro misericordioso del Padre. El papa consideraba que Dios no se cansa de ser misericordioso y que, por tanto, la Iglesia debe anunciar con urgencia esta misericordia. La autenticidad de este mensaje se refleja en su cercanía al pueblo, en su deseo de caminar junto a él (sinodalidad) y de ser parte de su vida. No en vano, en 32

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sus últimos momentos, las palabras dirigidas a su enfermero, Strappetti, agradeciéndole por llevarlo a la Plaza de San Pedro revelan como él fue y transparentó la misericordia de Dios a pesar de sus dolencias. Antes de partir a la Casa del Padre, Francisco -el papa del pueblo- expresó su cercanía con su pueblo y su compromiso con la misericordia con gestos de ternura, amor y entrega. Teología del pueblo El pensamiento teológico del papa Francisco está marcado por la teología del pueblo, una variante de la teología de la liberación desarrollada por teólogos argentinos como Lucio Gera, Rafael Tello, Juan Carlos Scannone, Carlos María Galli y Emilce Cuda. Esta corriente enfatiza la categoría “pueblo” como sujeto comunitario, histórico, cultural y religioso. Tres argumentos sustentan esta marca: el pueblo como sujeto activo de evangelización, la valía teológica de la religiosidad popular y la fraternidad universal con una clara opción por los pobres. El pueblo, sujeto activo de evangelización. En Evangelli Gaudium (2013), Francisco piensa la Iglesia como un “pueblo en salida” cuya misión se enraíza en la membresía comunitaria: “Nadie se salva solo (…) Dios nos atrae teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad humana” (EG 113). Tal misión es posible porque un pueblo comparte una misma memoria histórica, un mismo estilo de vida o cultura y un proyecto histórico de bien común. Por esta razón, Francisco subraya que la evangelización no es tarea de élites, sino de todo el pueblo configurado por Dios. Esta perspectiva rechaza reducciones individualistas o de unos pocos: “El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite (…) Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural” (EG 239). Por eso, la fe se vive y transmite en un tejido social concreto, donde la “cultura del encuentro” (EG 220) permite integrar diversidades en una armonía sinodal como puede quedar bien representado por un poliedro (cfr. EG 236, Veritatis Gaudium 4). El valor de la religiosidad popular. La teología del pueblo reconoce en la piedad popular una “mística encarnada” que expresa el Evangelio mediante símbolos, mitos y prácticas comunitarias. Francisco destaca que la religiosidad popular “acoge el Evangelio entero y lo encarna en manifestaciones de oración, fraternidad, justicia, lucha y fiesta” (EG 237). La religiosidad popular encierra una espiritualidad que sana y libera (cfr. EG 68) porque refleja una fe arraigada en la vida cotidiana de los más sencillos y humildes. Más aún, la religiosidad popular tiene la capacidad de generar cohesión social y resistencia ante el descarte (cfr. Fratelli Tutti 19). Tal riqueza permite comprender por qué Francisco, en un primer momento, consideró la evangelización como inculturación (cfr. EG 122) y, luego, como encuentro intercultural (cfr. Laudato Si’ 63). Fraternidad universal y la opción por los pobres. De manera especial, en las encíclicas Laudato Si’ (2015) y Fratelli Tutti (2020), Francisco amplía el concepto de pueblo al considerarlo como una fraternidad que incluye tanto a la humanidad como al cosmos. La ecología integral surge de una “conversión comunitaria” (LS 219) que supera el antropocentrismo reconociendo que la crisis ecológica también es una crisis social. Aquí resuena la crítica que hace la teología del pueblo a las estructuras que fragmentan la memoria, las culturas y los proyectos de los pueblos, por lo que Francisco denuncia que “los países ricos tienen una deuda ecológica con los pobres” (LS 51). Por otra parte, en la Fratelli tutti, el papa insiste en que la fraternidad es el único antídoto contra

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un mundo individualista que se ha “encerrado en los límites de sus propios intereses” (FT 97). De esto se deriva que una verdadera fraternidad solo será posible si se es fiel a la buena nueva de Jesús y, por tanto, si opta por los empobrecidos y excluidos de este mundo (LS 158; EG 154). Teología del cuidado El papa Francisco no fue ajeno al clamor de las diversas, angustiantes, contextualizadas y exacerbadas expresiones de vulnerabilidad compartidas por centenares de seres vivos, huéspedes del universo y, en él, del planeta tierra. En otras palabras, asumió los gritos de los vivientes cuyo existir acontece en precarias condiciones por el deterioro global de la casa común resultante de un antropocentrismo despótico que margina las demás criaturas. “Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” (Francisco, Laudato Si', 2). El cardenal argentino desde el momento mismo de su elección como obispo de Roma, lo dejó claro al asumir el nombre de Francisco en honor a san Francisco de Asís. “Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad… En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (Francisco, Laudato Si', 10).

De ahí su compromiso permanente por proteger las distintas formas de vida ante cualquier degradación proveniente de la contaminación, cambio climático, agotamiento de los recursos naturales, pérdida de la diversidad, deterioro de la vida, entre otros. Durante sus doce años de pontificado (marzo 13 de 2013 - 21 de abril de 2025) tuvo, entre sus preocupaciones, velar por el cuidado de los débiles, es decir, por las creaturas vivientes más vulnerables entre las vulnerables, en aras a la consolidación de una ecología integral que respondiera mancomunadamente a los problemas acuciantes por resolver en el mundo: “misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” (Francisco, Laudato Si', 12). De ahí su compromiso permanente por proteger las distintas formas de vida ante cualquier degradación proveniente de la contaminación, cambio climático, agotamiento de los recursos naturales, pérdida de la diversidad, deterioro de la vida, entre otros. Horizonte interpretativo y articulador de su teología del cuidado. La teología del cuidado propuesta por el papa Francisco demanda “preservar, guardar, vigilar” (Francisco, Laudato Si', 67), además, proteger, custodiar, desvelo, solicitud, diligencia, celo, atención, delicadeza, ocupación, preocupación y responsabilidad ante todas las formas de vida, implicando “una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. (Francisco, Laudato Si', 67). Por consiguiente, el cuidado no es reducible, en una primera instancia, al conjunto de actos o comportamientos que realizo, pese a lo fundamental de los mismos; el cuida34

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do es a priori a toda actividad o acción por imprescindible que sea. El cuidado es una actitud de vida personal y social. Antes de un hacer, somos cuidado. En este contexto, el papa Francisco propone la cultura del encuentro la cual logra su culmen en la cultura del cuidado. Porque “(…) muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos”. (Francisco, Laudato Si', 202). El cambio comienza con el encuentro. Dado los ritmos acelerados de la sociedad humana, “cada uno va por su propia dirección. Y la consecuencia es que las personas se cruzan entre ellas, pero no se encuentran… Si yo no miro, -no es suficiente ver, no: mirar -si yo no me paro, si yo no miro, si yo no toco, si yo no hablo, no puedo hacer un encuentro y no puedo ayudar a hacer una cultura del encuentro” (Francisco, Por una cultura del encuentro). La cultura del “desencuentro”, engendra, para Francisco, nuevas formas de nacionalismos, racismos y xenofobias que van a desembocar en conflictos y guerras cuyo resultado es la muerte de miles de ciudadanos planetarios. Ante lo cual, propone la cultura del cuidado como camino de paz. “Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día” (Francisco, La cultura del cuidado como camino de paz, 1). De ahí que el cuidado de sí mismo, de los otros y del entorno “es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (Francisco, La cultura del cuidado como camino de paz, 2). Finalmente, la teología del cuidado conlleva un compromiso ético entre las creaturas vivientes, convirtiéndose en un aprendizaje necesario y urgente en razón a la fugacidad y brevedad de la vida reclamante de un cuidado conducente a su curar y a su sanar. El cuidar es anterior al curar, equilibrio integral de los organismos vivos. Luego, del curar adviene el sanar, establecimiento de las relaciones entre las criaturas, todo está íntimamente relacionado. “Todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” (Francisco, Laudato Si', 89). La cultura del cuidado dinamiza el estilo de vida de los miembros de la comunidad de discípulos misioneros de Jesús (Francisco, Evangelii Gaudium) al enraizarse en la promoción de la dignidad y de los derechos de la persona; en el bien común; en la solidaridad y en la protección de la creación. Éstos son algunos principios característicos del pensamiento social del papa Francisco al esbozar una teología del cuidado que acompañe un rumbo más humano al proceso de globalización encaminado a la fraternidad universal y la amistad social (Francisco, Fratelli Tutti). Teología dialogal e inclusiva El pontificado de Francisco fue de una apertura impresionante, tuvo un alcance tan amplio como acogedor, pues no pretendió jamás confinar al mundo en el interior de los muros de la iglesia, sino que más bien, caminó por él transformándolo en un lugar de encuentro para los hermanos de distintas latitudes, tradiciones religiosas divergentes y corrientes de pensamiento diversas, a fin de compartir en la pluralidad la alegría de habitar una casa común.

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De este modo, el templo del cosmos amplificó no solo el coro de los seres humanos en su anhelo de unidad, sino también el de toda la armonía de la creación. Fue en su carta encíclica Laudato Si' (n. 91) que se unió como hermano a las creaturas, y en continuidad con Francisco de Asís, cantó al cuidado recíproco y a la conexión de todo con todo. Fueron doce años atravesados por la ecología integral, la fraternidad universal, la misericordia y la esperanza, como bien puede evidenciarse en su última carta encíclica: En definitiva, este Corazón sagrado es el principio unificador de la realidad, porque «Cristo es el corazón del mundo; su Pascua de muerte y resurrección es el centro de la historia, que gracias a él es historia de salvación». Todas las criaturas «avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios, en una plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo». Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que una vez más tenga compasión de esta tierra herida, que él quiso habitar como uno de nosotros. Que derrame los tesoros de su luz y de su amor, para que nuestro mundo que sobrevive entre las guerras, los desequilibrios socioeconómicos, el consumismo y el uso antihumano de la tecnología, pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón. (Dilexit Nos, n. 31). Sin duda, por documentos como este Francisco puede ser considerado el papa del mundo. Su mensaje llegó a creyentes y no creyentes, quienes encontraron en sus palabras lo que ya resonaba misteriosamente en lo más íntimo de su ser, pues la creación no es propiedad de nadie, el amor del corazón humano es innegable, y la paz es un horizonte de todos. Así, el papado de Bergoglio fue católico, universal y no solo intraeclesial. La iglesia durante los últimos años escuchó como nunca antes, en especial, a quienes sufren por el hecho de ser débiles y minoría. Fue tienda de campaña en tiempos de pandemia y guerra, haciendo presente el Reino de Dios prodigando alivio y justicia, cuando la historia parecía haber llegado a un punto definitivo de no retorno. El papa volvió a hablar de esperanza en lugar de derrota, como si la densa oscuridad hubiera sido solo el preludio de un nuevo amanecer. Su vocación jesuita le mantuvo en la fe en Dios y en la humanidad, a la espera de un nuevo paradigma comunional propio de una nueva primavera global. Cada palabra de su pontificado exhortó a la sagrada hospitalidad, a no juzgar a quienes se atreven a amar diferente, a orar juntos aunque las creencias sean distantes, a renunciar a la violencia y a la guerra para elegir siempre lo único y más esencial del evangelio: el amor. Fue un siervo fiel. Acercó a los desconocidos, estuvo en la mesa con los despreciados, caminó solitario por la Plaza de san Pedro para rogar por el mundo en pandemia, medió en todos los conflictos como signo de paz, evitó tragedias. En fin, su presencia fue la expresión testimonial de la compañía de Jesús abrazando al mundo.

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Acoger con un corazón abierto el legado del Santo Padre Alix Katherin Niño Profesional de Comunidades Digitales

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l pasado 25 de abril, el cuerpo apostólico de la Provincia se unió de manera presencial, en la Iglesia San Ignacio de Bogotá, y de manera virtual a través de la transmisión de Jesuitas Colombia, a la eucaristía de acción de gracias por la vida y ministerio del papa Francisco. Fue un momento emotivo y de reconocimiento sincero al rol movilizador, conciliador y fraterno del Santo Padre hacia toda la Iglesia Universal. El P. Hermann Rodríguez, SJ, quien presidió la celebración eucarística, recalcó sus principales mensajes y los signos del Espíritu reflejados en su fecundo ministerio: “celebramos su Pascua con profundo amor y esperanza reconociendo en su testimonio una luz que ha iluminado a la Iglesia y al mundo. Pastor cercano, un hombre de diálogo, profeta de la justicia, peregrino de la esperanza… Francisco nos condujo siempre hacia el Evangelio con gestos de ternura y palabras de misericordia”.

Será recordado como un hombre humilde, genuino y carismático que con su profundidad y reflexiones acercó a los cristianos a una Iglesia más plural, humana y acogedora. Un hermano jesuita, cercano a los jóvenes, a las problemáticas del mundo y a la persona de Jesús. Alegre, amable y sobre todo real. “La novedad más propia del magisterio del papa Francisco fue acercarse a las grandes cuestiones de la humanidad, desde una forma sencilla y profunda, de modo que no solo los especialistas lo entendieran, sino los cristianos de a pie”, recalcó el Provincial. Al finalizar, todos los sacerdotes presentes bendijeron la solemnidad de la Pascua, delante del cirio. Oremos por su eterno descanso y vivamos su legado en los actos sencillos de nuestra cotidianidad. Este será el mejor homenaje a toda una vida de trabajo generoso hacia el mundo. Abril 2025

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Noticias de Provincia


Fallecimiento del Papa Francisco 2025/06 A TODA LA COMPAÑÍA

Queridos hermanos: La Compañía de Jesús participa del dolor de todo el pueblo de Dios, reunido en la Iglesia, junto a otras muchas personas de buena voluntad, por el final de la vida terrena del Papa Francisco. Lo hace profundamente conmovida y con la serenidad que nace de la firme esperanza en la resurrección por la que el Señor Jesús nos abrió la puerta a la plena participación en la Vida de Dios. Sentimos dolor por la desaparición de quien fue puesto al servicio de la Iglesia Universal ejerciendo el ministerio petrino por más de 12 años. Al mismo tiempo sentimos la partida de nuestro querido hermano en esta mínima Compañía de Jesús, Jorge Mario Bergoglio. En ella hemos compartido el mismo carisma espiritual y un mismo estilo de seguimiento de Nuestro Señor Jesucristo. En medio del desconcierto por su partida, brota espontáneamente de nuestros corazones un profundo sentimiento de agradecimiento a Dios Padre, rico en misericordia, por tanto bien recibido a través del servicio de toda una vida y por el modo como el Papa Francisco supo guiar a la Iglesia durante su pontificado, en comunión y continuidad con sus predecesores en el esfuerzo por poner en práctica el espíritu y orientaciones del Concilio Ecuménico Vaticano II. El Papa Francisco mantuvo una mirada atenta a cuanto ocurría en el mundo para ofrecer una palabra de esperanza a todos. Sus extraordinarias encíclicas Laudato Si’y Fratelli tutti revelan no sólo un lúcido análisis de la situación de la humanidad, sino que, a la luz del evangelio, ofrecen vías para la superación de las causas de tanta injusticia y promover la reconciliación. Para el Papa Francisco, el diálogo de unos con otros, entre rivales políticos o entre religiones y culturas, es el camino para seguir proponiendo la paz y la estabilidad social, para crear entornos de comprensión mutua, de cuidado del otro y apoyo solidario. En muchos momentos hemos escuchado su palabra, su reflexión pastoral y hemos admirado su actividad incansable, proponiendo iniciativas o sumándose a las de otros; siempre convencido del valor de la palabra y del encuentro. ¿Cómo no recordar el momento extraordinario de oración convocado por él mismo ante la emergencia del coronavirus en marzo de 2020, en la plaza de San Pedro, vacía? O la permanente preocupación por la paz ante la intolerancia y las guerras que amenazan la convivencia internacional y generan un sufrimiento indecible en los más indefensos. O la sintonía de su corazón con el inmenso flujo de migrantes forzados en todo el mundo, especialmente aquellos obligados a arriesgar sus vidas cruzando el mediterráneo. AbrilBorgo 2025Santo Spirito, 4 - 00193 Roma (Italia) | tel. (+39) 06 698 681 - fax (+39) 06 68 68 214 | curgen@sjcuria.org - www.jesuits.global

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Desde las palabras pronunciadas la noche del 13 de marzo de 2013, al saludar a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para festejar al Papa recién electo, encontramos dos dimensiones claves de su ministerio: la importancia de caminar juntos, Obispo y pueblo, en una ruta de fraternidad, de amor, de confianza, de esperanza; y la centralidad de la oración, especialmente la de intercesión. El caminar juntos se ha concretado de un modo particular en la importancia dada al desarrollo del Sinodo de los Obispos y en la atención dada a la sinodalidad como dimensión constitutiva del ser Iglesia, que en nada disminuye el Primado de Pedro o la responsabilidad episcopal; por el contrario, permite ejercerlo en una manera más participativa por parte de todos los bautizados, del pueblo de Dios en camino, reconociendo la presencia y acción del Señor en la comunidad eclesial a través del Espíritu Santo. En nuestra memoria ha quedado grabada la invitación a la oración que hizo aquella noche a todos los fieles: recemos juntos, Obispo y pueblo. Les pido que ustedes recen al Señor para que me bendiga. A lo largo de todo su pontificado concluía sus intervenciones, incluido el ángelus dominical, con la misma invitación: por favor, no se olviden de rezar por mí. No se cansó nunca de recordarnos cómo la oración nace de la confianza y la familiaridad con Dios y cómo en ella podemos descubrir el secreto de la vida de los santos (cf. Audiencia General del 28 de septiembre de 2022). Cuando se dirigió a nosotros, sus hermanos jesuitas, insistió siempre en la prioridad de reservar en nuestra vida-misión el espacio suficiente a la oración y al cuidado de la experiencia espiritual. Basta recordar lo que escribió en la carta del 6 de febrero de 2019 con la que me comunicaba su aprobación y confirmación de las Preferencias Apostólicas Universales: La primera preferencia (mostrar el camino hacia Dios a través de los Ejercicios Espirituales y el discernimiento) es capital porque supone como condición de base el trato del jesuita con el Señor, la vida personal y comunitaria de oración y discernimiento. Te recomiendo que, en tu servicio de Superior General, insistas sobre esto. Sin esta actitud orante lo otro no funciona. Reafirmaba de esta manera la exhortación que hizo en su encuentro con los miembros de la Congregación General 36ª (24 de octubre de 2016), en el que insistió con fuerza en la recomendación de pedir constantemente la consolación, dejándonos conmover por el Señor clavado en la cruz que nos mueve al servicio a tantos crucificados en el mundo actual. En esa ocasión nos indicó algo que podemos considerar un elemento esencial de nuestra identidad. Como si respondiera a una pregunta implícita sobre quién es un jesuita, el Papa Francisco se dirigió a los congregados afirmando: el jesuita es un servidor de la alegría del evangelio en cualquier misión en la que se desempeñe. De esta alegría brota nuestra obediencia a la voluntad de Dios, al envío al servicio de la misión de la Iglesia y también nuestros apostolados junto a nuestra disponibilidad al servicio de los pobres. Es esta alegría la que debe caracterizar nuestro modo de proceder para que sea eclesial, inculturado, pobre, servicial, libre de toda ambición mundana. El llamado a la alegría que proviene del Crucificado-Resucitado y su Evangelio a través del cual se anuncia esta consoladora noticia, ha sido una constante del pontificado del Papa Francisco. No es por casualidad que muchos de sus documentos magisteriales, comenzando por la exhortación apostólica programática de su pontificado, Evangelii Gaudium, tengan desde el mismo título esta referencia a la alegría profunda, para él imprescindible. 40

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Será precisamente a partir de una relación viva y vivificante con el Señor, fundada en la consolación y la alegría, como podremos ser con la acción pastoral, pero sobre todo con el testimonio de una vida enteramente consagrada al servicio de la Iglesia, Esposa de Cristo, levadura evangélica del mundo, en la búsqueda incesante de la gloria de Dios y el bien de las almas (Respuesta del Papa Francisco a la felicitación del P. Adolfo Nicolás por su elección, 16 de marzo de 2013). Recordamos con el corazón agradecido la discreta y constante atención del Papa Francisco a la Compañía de Jesús, a nuestra vida y nuestro apostolado. Muchos de ustedes pudieron encontrarse con él en diversos países del mundo porque siempre tenía tiempo para el compartir franco y fraterno con los jesuitas que vivían y trabajaban en los lugares que visitaba. Acompañamos con nuestro corazón y nuestra oración al Papa Francisco en su encuentro definitivo con Dios, amor incondicional y misericordia infinita, cuyo rostro nos mostró con su vida y magisterio. Confiados en que el Señor acoge en el banquete del cielo a su Siervo fiel, movidos por su ejemplo, renovamos nuestro deseo y nuestro compromiso de seguir a Jesús pobre y humilde y de servir a su Iglesia.

Arturo Sosa, S.J. Superior General Roma, 21 de abril de 2025 Lunes de Pascua (Original: español)

3 Abril 2025

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Foto: Visita papa Francisco, Santuario de San Pedro Claver, Cartagena, 2017. Tomada por Yeidis Bobadilla.


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