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NYCSPORTSNEWS_#127-TEST

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Cuando las conversaciones para un nuevo Convenio Colectivo entre las Grandes Ligas y la Asociación de Jugadores apenas comienzan, una de las declaraciones más contundentes surgió de la voz del veterano lanzador

Martín Pérez, quien no ocultó su postura sobre los cambios que considera necesarios para mejorar las condiciones laborales de los peloteros.

“Los dueños quieren toda la torta, pero aquí los que ponemos el show somos nosotros. Ellos pueden tener los estadios y controlar el negocio, pero si nosotros no salimos al terreno, no hay béisbol”, afirmó Pérez, dejando clara la posición de muchos jugadores que entienden

que ha llegado el momento de recibir una porción más justa de las enormes ganancias que genera el deporte.

Las declaraciones del experimentado serpentinero llegan en un momento crucial para las Grandes Ligas. El actual convenio laboral expirará el próximo 1 de diciembre y tanto la oficina del comisionado como el Sindicato de Jugadores han iniciado oficialmente las negociaciones que definirán las reglas económicas y laborales del béisbol para los próximos años.

Pérez considera que estas conversaciones representan mucho más que una simple negociación salarial. A su juicio, se trata de una oportunidad para corregir aspectos del sistema que afectan especialmente a las nuevas generaciones de peloteros.

“Esto es una industria donde se produce demasiado dinero.

Nosotros tenemos que pensar en los muchachos jóvenes que vienen subiendo desde Triple A y que sueñan con llegar a Grandes Ligas. Hay que hacer cambios para ellos también”, expresó.

Uno de los temas que más preocupa al lanzador es el tiempo que un jugador debe esperar para convertirse en agente libre.

Actualmente, un pelotero necesita acumular seis años de servicio en las Grandes Ligas antes de tener la libertad de negociar con cualquier organización.

Para Pérez, ese modelo ya no responde a la realidad actual del béisbol.

“Seis años es demasiado tiempo. Yo pienso que un jugador debería ser agente libre después de cuatro años. Imagínate un muchacho que llega a Grandes Ligas a los 30 años. Tiene que esperar hasta los 36 para probar la agencia

libre. A esa edad, muchos equipos ya no quieren ofrecer contratos largos debido a la analítica y a la forma en que se evalúa el rendimiento hoy en día”, señaló.

El venezolano entiende que esa situación perjudica especialmente a jugadores que no debutan jóvenes y que terminan viendo limitadas sus posibilidades de conseguir contratos que les garanticen estabilidad económica a largo plazo.

Además de la agencia libre, Pérez considera que otro aspecto que debe revisarse es el salario mínimo de los jugadores de Grandes Ligas, una cifra que ha aumentado en los últimos años, pero que para muchos miembros del sindicato continúa siendo insuficiente en comparación con el crecimiento de los ingresos del deporte.

El lanzador también cree que el sistema de arbitraje salarial

debe adelantarse para que los jugadores puedan acceder más rápido a mejores compensaciones económicas.

“Los jugadores no deberían esperar tres años para entrar al arbitraje. Eso también es algo que debe cambiarse. Estamos hablando de carreras cortas y de una industria que genera miles de millones de dólares”, explicó.

Las negociaciones comenzaron esta semana con una reunión de aproximadamente dos horas celebrada en Manhattan, a poca distancia de las oficinas centrales de las Grandes Ligas.

El encuentro sirvió como una toma de contacto entre ambas partes y como una oportunidad para intercambiar visiones sobre el estado actual del deporte y su economía.

CONTINÚA EN LA PÁGINA 4

Agustín Zapata, editor de NYC Sports News, conversa con el lanzador venezolano Martín Pérez durante una entrevista exclusiva en la que el veterano pelotero compartió sus opiniones sobre las negociaciones del nuevo convenio colectivo entre la MLB y el Sindicato de Jugadores.

Aunque todavía no se han presentado propuestas formales, las expectativas apuntan a que las conversaciones serán largas, complejas y posiblemente tensas.

Del lado sindical, las negociaciones están siendo encabezadas por Bruce Meyer, quien asumió recientemente como director ejecutivo interino de la Asociación de Jugadores tras la salida de Tony Clark.

Meyer fue una de las figuras clave durante las negociaciones que desembocaron en el acuerdo alcanzado en marzo de 2022.

Por parte de las Grandes Ligas, el principal negociador vuelve a ser el comisionado adjunto Dan Halem, considerado uno de los arquitectos de los acuerdos laborales más importantes de las últimas dos décadas.

Uno de los temas que podría generar mayor confrontación es la posibilidad de que algunos propietarios impulsen un sistema de tope salarial.

Varios dueños han manifestado públicamente que una estructura con límite máximo de gasto y un piso mínimo salarial permi-

Esto es una industria donde se produce demasiado dinero. Nosotros tenemos que pensar en los muchachos jóvenes que vienen subiendo desde Triple A y que sueñan con llegar a Grandes Ligas. Hay que hacer cambios para ellos también”.

tiría crear una competencia más equilibrada entre los mercados grandes y pequeños.

Sin embargo, la Asociación de Jugadores ha rechazado históricamente cualquier propuesta relacionada con un tope salarial. El sindicato considera que un mecanismo de ese tipo limitaría el valor de mercado de los jugadores y reduciría sus oportunidades de obtener contratos multimillonarios.

La discusión no es nueva. Durante décadas, la MLB ha sido la única de las principales ligas pro-

fesionales norteamericanas que ha operado sin un tope salarial tradicional. En lugar de ello, utiliza el llamado impuesto de lujo, diseñado para penalizar a los equipos que exceden determinados niveles de gasto en nómina. La historia reciente demuestra que alcanzar un acuerdo no será una tarea sencilla. Las negociaciones del convenio anterior comenzaron en abril de 2021 y culminaron el 10 de marzo de 2022, después de un cierre patronal que mantuvo paralizadas las transac-

ciones durante más de tres meses.

En aquel momento, el comisionado Rob Manfred incluso anunció la cancelación de partidos de temporada regular antes de que ambas partes lograran un acuerdo que finalmente permitió mantener intacto el calendario de 162 juegos.

Desde entonces, Manfred ha reiterado que la liga prefiere un cierre patronal durante la temporada muerta antes que enfrentar una huelga durante la campaña regular, con el objetivo de evitar la pérdida de juegos.

No obstante, el recuerdo de la histórica huelga de 1994-95 sigue presente. Aquel conflicto laboral se extendió por más de siete meses y provocó la cancelación de la Serie Mundial por primera vez en nueve décadas, un episodio que ninguna de las partes desea repetir.

Martín Pérez confía en que prevalezca el diálogo y que el nuevo acuerdo pueda alcanzarse antes del vencimiento del actual convenio.

“Esperemos que podamos ponernos de acuerdo y que no se pierda ningún juego. Todos queremos que el béisbol siga cre-

ciendo, pero también queremos que los jugadores sean escuchados y reciban lo que justamente merecen”, afirmó.

Mientras las negociaciones avanzan, las palabras de Pérez reflejan un sentimiento cada vez más presente dentro del sindicato: la convicción de que los jugadores deben tener una participación más significativa en la riqueza que generan dentro y fuera del terreno de juego. El debate apenas comienza, pero los temas ya están sobre la mesa. Salarios más altos, acceso más rápido al arbitraje, una agencia libre adelantada y la resistencia a cualquier intento de imponer un tope salarial prometen convertir las próximas negociaciones en una de las más importantes para el futuro del béisbol profesional. n

VIENE

MARTÍN PÉREZ:

“SABÍA QUE

ESTABA SANO Y QUE IBA A VOLVER A DEMOSTRARLO EN GRANDES LIGAS”

EL VETERANO VENEZOLANO DEJÓ ATRÁS LAS LESIONES, ACEPTÓ UN CONTRATO DE LIGAS MENORES Y HOY BRILLA COMO UNA DE LAS PIEZAS MÁS CONSISTENTES DE ATLANTA

Asus 35 años y en plena temporada número 15 en las Grandes Ligas, Martín Pérez demuestra que la experiencia, la humildad y la perseverancia siguen siendo herramientas tan valiosas como una recta bien localizada.

El lanzador venezolano, quien atraviesa un brillante inicio de campaña con los Bravos de Atlanta, dejó una de las declaraciones más contundentes de su carrera al afirmar que ya no juega para alimentar egos personales, sino para ayudar a su equipo a ganar.

“Ya uno va madurando y llega un momento donde tú no tienes ego. Yo eso lo tengo muy claro y se lo he dejado claro a mis compañeros y a la organización. Aquí no hay ego. Yo simplemente llegué a esta organización para sumar”, expresó Pérez durante una entrevista realizada en Nueva York.

Las palabras del zurdo reflejan el momento de madurez que vive un lanzador que ha recorrido prácticamente todos los escenarios posibles en las mayores.

Después de superar lesiones, firmar un contrato de ligas menores y comenzar la temporada fuera de los reflectores, hoy vuelve a ser protagonista en una rotación de Grandes Ligas.

Pérez está teniendo una campaña sobresaliente con Atlanta. En 2026 registra marca de 5 victorias y 3 derrotas, con una excelente efectividad de 2.90 en 62 entradas lanzadas y 51 ponches.

Su rendimiento ha sido una de las agradables sorpresas para una organización que apostó por él cuando muchos dudaban de su capacidad para regresar al máximo nivel.

El venezolano acumula una extensa trayectoria en las Grandes

Martín Pérez junto al periodista Agustín Zapata, de NYC SPORTS NEWS, durante un encuentro en la ciudad de Nueva York, donde el lanzador venezolano conversó sobre su experiencia en su temporada número 15 en las Grandes Ligas y su gran momento con los Bravos de Atlanta.

Ligas. En 15 temporadas ha vestido el uniforme de siete organizaciones y presenta récord vitalicio de 96 victorias y 96 derrotas, con efectividad de 4.36, 1,693.2 entradas trabajadas y 1,204 ponches.

Lejos de mostrar frustración por haber comenzado el año en Triple A, Pérez aseguró que siempre estuvo convencido de que volvería a las mayores.

“El año pasado vine de una lesión bastante complicada en el codo. Después tuve un desgarre en la parte de atrás del hombro y terminé en la lista de lesionados. Por eso la única opción que tuve fue firmar un contrato de ligas menores. Pero yo sabía que estaba sano y que en cualquier equipo que me diera la oportunidad iba a demostrar que podía lanzar”, explicó.

LA APUESTA DE ATLANTA RESULTÓ

SER ACERTADA

El plan inicial de los Bravos consistía en que Pérez iniciara su

preparación en las menores mientras demostraba que estaba completamente recuperado.

Sin embargo, su desempeño durante los entrenamientos primaverales aceleró el proceso.

“El trabajo que hice en Spring Training fue importante. Estuve apenas tres días en Triple A y me llamaron. Vine a Grandes Ligas y desde entonces me han dado la oportunidad de hacer mi trabajo”, comentó.

Más allá de los números, Pérez destaca el ambiente que encontró dentro de la organización de Atlanta. El veterano considera que la confianza que le han brindado la gerencia, el cuerpo técnico y sus compañeros ha sido fundamental para su exitoso regreso.

“Me siento bastante agradecido con la organización de los Bravos de Atlanta por el trato y por la aceptación. Tanto la gerencia como mis compañeros y el mánager se han portado de una manera especial conmigo. Eso también

uno se lo gana por la forma en que se comporta y por la personalidad que tiene”, señaló.

Durante la conversación, Pérez también habló sobre la flexibilidad con la que ha asumido los diferentes roles que le han asignado. Aunque su pasión siempre ha sido abrir partidos, aseguró que está dispuesto a contribuir donde el equipo más lo necesite.

“Me dieron la oportunidad de trabajar desde el bullpen y lo único que hice fue salir a competir. Ahora me han devuelto a la rotación y eso es algo que me apasiona. Cuando tengo la pelota en la mano salgo a competir y a dejarlo todo en el terreno”, afirmó.

Para el venezolano, el objetivo sigue siendo el mismo que cuando debutó en las Grandes Ligas: ayudar a su equipo a ganar juegos.

“Lo más importante es que el equipo pueda anotar las carreras necesarias para ganar. Yo simplemente trato de hacer mi trabajo cada vez que me toca lanzar”, agregó.

Mientras los Bravos continúan en la lucha por los primeros lugares, Martín Pérez sigue escribiendo uno de los capítulos más inspiradores de la temporada.

Después de las lesiones, las dudas y el camino de regreso a través de las ligas menores, el zurdo venezolano ha demostrado que todavía tiene mucho que aportar en el mejor béisbol del mundo.

Y si algo ha quedado claro en esta decimoquinta temporada, es que la madurez y la determinación de Martín Pérez siguen siendo tan efectivas como cualquiera de sus lanzamientos. n

CITI FIELD, QUEENS, NY.

“ESTABA PENSANDO EN SOLTAR LOS GUANTES SI MI BRAZO NO RESPONDÍA”, ASEGURÓ MARTÍN PÉREZ

EL ZURDO VENEZOLANO DE 15 AÑOS EN GRANDES LIGAS REVELA CÓMO LAS LESIONES LO LLEVARON A CONSIDERAR EL RETIRO ANTES DE SU REGRESO CON ATLANTA EN 2026

Agustín Zapata (3 de 5)

CITI FIELD, QUEENS, NY.

Antes de volver a encontrar estabilidad en el béisbol profesional y de integrarse en 2026 a los Bravos de Atlanta, el veterano lanzador venezolano Martín Pérez vivió uno de los momentos más decisivos y emocionales de su carrera reciente.

Las lesiones acumuladas, especialmente la del codo en su última etapa, lo llevaron a un punto límite en el que llegó a contemplar seriamente el retiro. No era una decisión tomada a la ligera ni en frío: fue el resultado de una conversación profunda con su círculo más cercano, donde abrió su corazón sobre la posibilidad de dejar el béisbol si su cuerpo no le permitía competir sin dolor.

En ese escenario, la familia se convirtió en su principal apoyo y en el espejo donde evaluó su futuro, en medio de la incertidumbre de una carrera de 15 años en Grandes Ligas y un 2025 marcado por la inestabilidad física y los contratos de corta duración.

Las lesiones, el desgaste acumulado y una conversación fami-

liar que rozó la despedida marcaron el momento más sensible en la carrera reciente de Martín Pérez, quien tras 15 años en las Grandes Ligas y paso por siete organizaciones, hoy en 2026 vuelve a levantarse con los Bravos de Atlanta, luego de firmar un contrato de liga menor tras una temporada 2025 llena de dificultades físicas.

El experimentado lanzador venezolano no ocultó que los problemas de salud de los últimos años han tenido un impacto directo en su estabilidad contractual dentro de MLB. En su caso, las lesiones han sido un factor determinante para que no haya podido asegurar acuerdos multianuales.

“La última temporada no ha sido tan buena en el sentido de las lesiones. Yo creo que sí, eso ha sido parte de que no haya conseguido un contrato más allá de un año”, reconoció el zurdo con franqueza.

Pérez recordó que su situación comenzó a complicarse desde campañas anteriores, cuando las molestias físicas limitaron su continuidad en el montículo y encendieron alertas en varias organizaciones.

“En 2024 estuve con San Die-

go, estuve con Pittsburgh, me lesioné, no lancé mucho. Obviamente los equipos tenían cierto miedo de ofrecerme un contrato multianual”, explicó, dejando entrever cómo el mercado fue cambiando su valoración.

El punto más delicado llegó cuando, en su más reciente etapa antes de Atlanta, una lesión en el codo alteró por completo sus expectativas. Ese episodio no solo afectó su rendimiento, sino que lo llevó a una reflexión profunda sobre su futuro.

“Empecé la temporada bien, pero me lesioné del codo, algo que uno no controla”, relató.

Fue entonces cuando tomó una decisión que marcó emocionalmente su entorno más cercano. Antes de iniciar la campaña, reunió a su familia para hablar con honestidad sobre la posibilidad de un retiro si su cuerpo no respondía.

“Hablé con mi esposa, mi mamá, mi papá, mis hermanos y mis familiares más allegados. Les dije que si mi brazo no respondía como yo quería, quizás era el momento de soltar los guantes y dedicarme a mi familia”, confesó.

El veterano derecho añadió que jugar con dolor no tolerable se

volvió un límite personal, más allá de la exigencia del béisbol profesional.

“Hay dolores que tú toleras y te acostumbras a jugar con dolor, pero en mi caso era distinto. Esa era la mentalidad que tenía en ese momento”, agregó.

Sin embargo, el destino volvió a abrirle la puerta. Con una mezcla de fe y resiliencia, Pérez asegura que hoy se encuentra en mejor condición física y mental para seguir compitiendo al más alto nivel.

“Dios tiene otros planes. Gracias a Dios me siento sano, estoy saludable y haciendo lo que me gusta. Seguimos aquí metiendo manos”, expresó con optimismo.

En esta nueva etapa con los Bravos de Atlanta, el veterano serpentinero también ha encontrado un entorno competitivo y humano que valora profundamente. Aunque no tenía una relación previa con el dirigente, su adaptación ha sido positiva desde el primer momento.

“No teníamos una relación de años atrás, pero sé que es tremendo tipo. Lo veía cuando jugaba contra Atlanta”, dijo sobre el dirigente.

Incluso destacó las referencias recibidas de su compatriota Eduar-

do Pérez, quien le había hablado muy bien del mando del equipo. “A mí Eduardo Pérez me decía que es tremenda persona, y con los días uno se da cuenta de eso”, señaló.

Pérez también resaltó la comunicación y el trato cercano dentro del clubhouse, especialmente en momentos de decisiones difíciles durante los juegos.

“Estábamos hablando ayer de una situación del juego porque me había sacado, y uno respeta las decisiones del manager. Son cosas que no controlas”, explicó.

Más allá de las decisiones técnicas, el lanzador subraya el valor humano del cuerpo técnico como una pieza clave en su motivación diaria.

“Es una persona que le importa el jugador, que está ahí, que pelea por ti. Eso es lo que deben hacer los managers”, afirmó.

Hoy, con una carrera extensa, múltiples uniformes y batallas físicas superadas, Martín Pérez vuelve a encontrarse con lo esencial: la oportunidad de seguir lanzando, ahora con la serenidad de quien ya ha estado al borde de decir adiós, pero también con la convicción de que aún le queda vida en el brazo. n

Martín Pérez le explica su situación de lesiones y su posible retiro a Agustín Zapata durante una conversación en el dogout de los Bravos en Citi Field.

"LA VICTORIA DE VENEZUELA EN EL CLÁSICO MUNDIAL ES DE TODA LATINOAMÉRICA"

MARTÍN PÉREZ, IMPEDIDO DE PARTICIPAR POR RESTRICCIONES DEL SEGURO MÉDICO DE MLB, CELEBRA LA HISTÓRICA CORONA VENEZOLANA Y ASEGURA QUE ESTE TÍTULO REPRESENTA UNA ALEGRÍA PARA TODOS LOS PUEBLOS LATINOS

Por Agustín Zapata (4 de 5) CITI FIELD, QUEENS, NY.

Martín Pérez no pudo vestir el uniforme de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, pero vivió cada lanzamiento, cada victoria y cada emoción como si hubiese estado sobre el terreno de juego.

Por eso, cuando la selección venezolana conquistó por primera vez el campeonato mundial al derrotar 3-2 a Estados Unidos en la final disputada en Miami, el veterano zurdo sintió que el triunfo trascendía las fronteras de su país.

“Este trofeo no solamente es de Venezuela. Este campeonato es de todos los latinos”, expresó Pérez al referirse a la histórica conquista que convirtió a Venezuela en el nuevo monarca del béisbol mundial.

El experimentado lanzador, quien suma 15 temporadas en las Grandes Ligas y actualmente pertenece a los Bravos de Atlanta, reveló que tenía el firme deseo de integrar la selección venezolana en el torneo.

Sin embargo, una lesión crónica sufrida la temporada anterior y las restricciones del seguro de las Grandes Ligas impidieron su participación.

“Yo no tuve la oportunidad de participar en este Clásico por la lesión que tuve el año pasado. El equipo no tuvo problemas, pero el seguro de MLB no quiso arriesgarse y son reglas que uno tiene que seguir”, explicó.

A pesar de la frustración de no

poder estar en el roster, Pérez siguió de cerca la actuación de sus compatriotas y disfrutó cada paso de una selección que finalmente alcanzó la gloria después de años de intentos.

“Lo viví como si estuviera ahí. Fue una bendición bastante grande que Dios nos dio. Los muchachos hicieron tremendo trabajo y de verdad los felicito a todos”, afirmó.

La histórica victoria venezolana se selló gracias a un dramático doble de Eugenio Suárez que impulsó la carrera decisiva en la parte final del encuentro, permitiendo que Venezuela derrotara al poderoso conjunto estadounidense, considerado por muchos como un verdadero “equipo de ensueño”.

Para Pérez, la conquista tuvo un significado especial no solo en el plano deportivo, sino también en el social.

“Fue una alegría inmensa para muchos niños, no solamente en Venezuela, sino en todos los países latinos. Ver cómo nos apoyaron Dominicana, Puerto Rico, México y otros países fue algo muy bonito”, señaló.

El zurdo considera que la obtención del campeonato llegó en un momento importante para el pueblo venezolano.

“Venezuela ha pasado por momentos difíciles y todavía seguimos enfrentando desafíos. Por eso este triunfo le dio una alegría enorme a nuestra gente y a nuestra comunidad”, comentó.

Pérez no es ajeno a la camiseta nacional. Formó parte de las selecciones venezolanas que participaron en los Clásicos Mundiales de

Martín Pérez comparte con Agustín Zapata sus impresiones sobre el primer campeonato mundial conquistado por Venezuela, destacando el orgullo y la alegría que la hazaña generó en toda la comunidad latina.

2017 y 2023, siendo considerado durante años una pieza importante dentro del cuerpo de lanzadores gracias a su experiencia en las Grandes Ligas.

Aunque sus números en el torneo no reflejaron toda su capacidad, siempre respondió al llamado de su país y se mantuvo disponible para representar los colores venezolanos en la máxima competencia internacional del béisbol.

Ahora, mientras continúa su carrera con Atlanta, el veterano serpentinero no descarta volver a vestir el uniforme nacional en el futuro.

“Si Dios me da vida y salud y tengo la oportunidad de representar a mi país otra vez dentro de tres años, claro que me gustaría hacerlo”, expresó.

UNA CARRERA DE PERSEVERANCIA Y ADAPTACIÓN

Más allá de la celebración del título venezolano, Pérez también reflexionó sobre una trayectoria

que lo ha llevado a completar 15 temporadas en las Grandes Ligas, defendiendo los uniformes de siete organizaciones diferentes.

El zurdo considera que la longevidad en el béisbol de élite es producto de la disciplina, la humildad y la capacidad de adaptación.

“Para durar tanto tiempo en Grandes Ligas no es solamente por el nombre. Hay algo que estás haciendo para que las organizaciones sigan creyendo en ti”, manifestó.

Pérez destacó que con el paso de los años ha tenido que reinventarse para mantenerse competitivo en un deporte que evoluciona constantemente.

“Ya tú vas adquiriendo edad y el talento va mermando, pero tienes que adaptarte. Han habido muchas cosas en el béisbol de hoy que no existían cuando yo llegué y uno tiene que hacer ajustes”, explicó.

Agradecido con Dios, su familia, compañeros y fanáticos, Pérez asegura sentirse orgulloso del legado que ha construido dentro y fuera del terreno.

“Más allá de jugar y competir, me siento agradecido por haber podido servir de ejemplo y mentor para los jóvenes. Si el béisbol terminara hoy para mí, estaría satisfecho con la carrera que Dios me permitió tener, aunque siento que todavía puedo aportar mucho más”.

Mientras continúa escribiendo capítulos en una destacada trayectoria en las Mayores, Martín Pérez celebra desde la distancia una de las mayores alegrías del béisbol venezolano y latinoamericano: un campeonato que, según sus propias palabras, pertenece a toda una región unida por la pasión del juego. n

MARTÍN PÉREZ

QUIERE SEGUIR EN ATLANTA

Martín Pérez ha encontrado en la temporada 2026 un punto de equilibrio importante en su carrera dentro de las Grandes Ligas, no solo por su rendimiento en el terreno de juego, sino también por el ambiente competitivo y humano que ha descubierto con los Bravos de Atlanta, organización a la que llegó inicialmente con un contrato de ligas menores y en la que terminó ganándose un puesto en el equipo grande casi de inmediato.

El inicio de su etapa en Atlanta no fue bajo luces de protagonismo garantizado.

Pérez comenzó en Triple A como parte de un acuerdo de profundidad organizacional, pero su respuesta fue tan consistente y convincente que el cuerpo técnico no tardó en subirlo al roster de MLB.

Desde entonces, el zurdo ha sido una pieza funcional y versátil, capaz de adaptarse tanto al rol de abridor como al de relevista, dependiendo de las necesidades del equipo en distintos momentos de la temporada.

En lo estrictamente deportivo, su desempeño ha sido uno de los aspectos más positivos dentro del cuerpo de lanzadores de Atlanta.

Con marca de 5 victorias y 3 derrotas, efectividad de 2.90 en 62.0 entradas lanzadas y 51 ponches propinados, Pérez ha mostrado estabilidad, control del juego y una capacidad de respuesta importante en situaciones de presión.

Más allá de los números, su valor también se refleja en la flexibilidad táctica que le ha ofrecido al manager, funcionando como un brazo confiable tanto en aperturas

de emergencia como en labores desde el bullpen.

Este resurgir competitivo tiene aún más peso si se considera el contexto inmediato de su carrera.

El 2025 fue una temporada marcada por dificultades físicas y problemas de salud que limitaron su continuidad, afectaron su ritmo de competencia y redujeron su impacto en el montículo.

Sin embargo, lejos de convertirse en un punto final, esa etapa parece haber funcionado como un proceso de recuperación y reinvención.

En 2026, Pérez ha regresado con mejor condición, mayor claridad en su rol y una mentalidad enfocada en aportar desde cualquier escenario.

Pero más allá del rendimiento estadístico, lo que ha llamado la atención en sus declaraciones recientes es la conexión emocional y profesional que ha establecido con la organización de Atlanta.

En su visión, no se trata únicamente de resultados, sino de cultura interna, comunicación y ambiente de trabajo.

En ese sentido, el zurdo no ha dudado en colocar a los Bravos en un nivel alto dentro de las franquicias en las que ha militado durante sus 15 años de carrera en MLB.

“Totalmente. Una organización que te entrenan de una manera distinta y te entrenan para ganar campeonatos. Son equipos que siempre tienen la visión en otro nivel. Aquí hemos demostrado que estamos de primero porque tenemos buena química, buenos jugadores. Aquí no hay ego, todos somos iguales”, expresó el veterano lanzador, destacando un elemento que, según él, marca la diferencia dentro del clubhouse.

Ese concepto de “no hay ego” ha sido reiterado por Pérez como

Martín Pérez conversa con Agustín Zapata sobre su deseo de continuar vistiendo el uniforme de los Bravos de Atlanta, organización que calificó como una de las más especiales de su carrera por su cultura ganadora y compromiso con la excelencia.

una de las claves del éxito colectivo.

En su análisis, la mezcla entre jugadores experimentados y jóvenes no se convierte en una barrera generacional, sino en un punto de equilibrio que fortalece la dinámica del equipo.

Los veteranos, según explica, cumplen un rol de guía sin imponer jerarquías rígidas, mientras que los jugadores jóvenes son integrados de manera natural al núcleo competitivo del grupo.

“Lo más importante que tenemos es que no hay ego. Todos somos iguales. Yo que tengo 15 años jugando béisbol, y hay muchachos con 16 o 17 años en el sistema, aquí lo que se busca es que los jóvenes se sientan parte del equipo. No porque yo sea más viejo voy a limitar a nadie. Eso ya quedó atrás, aunque siempre con respeto y comunicación cuando algo no está bien”, añadió.

Ese ambiente, según el propio Pérez, ha sido determinante para su nivel de comodidad dentro del club.

El lanzador no solo se refiere a su rendimiento en el terreno, sino también a su vida personal y estabilidad emocional dentro de una etapa de su carrera en la que la movilidad entre equipos ha sido

constante en los últimos años.

“Definitivamente esta ha sido una de las organizaciones donde mejor me he sentido. Yo sé lo que tuve con Texas muchos años, pero aquí el trato ha sido bastante agradable y me siento como en casa”, explicó, estableciendo una comparación directa con etapas anteriores de su trayectoria profesional.

Ese sentimiento de estabilidad adquiere un valor adicional cuando el propio jugador introduce el factor familiar como parte de su análisis.

Con hijos y años de cambios constantes de ciudad, Pérez reconoce que la continuidad en un mismo entorno representa un beneficio no solo deportivo, sino también personal.

La adaptación constante a nuevas ciudades, nuevos sistemas y nuevas rutinas ha sido, según sus palabras, uno de los desafíos menos visibles de su carrera.

En ese contexto, el zurdo también fue claro al hablar sobre su futuro, manteniendo una postura realista pero abierta.

Reconoce que el béisbol es un negocio y que las decisiones finales no dependen únicamente del jugador, pero al mismo tiempo deja claro su interés en permanecer en Atlanta si las condiciones lo permiten.

“Me gustaría quedarme. Tengo hijos y es difícil estar moviéndose de ciudad en ciudad. No hay estabilidad para ellos. Pero esto es un negocio, yo tengo que salir a competir, hacer mi trabajo y poner mis números, y después ver qué pasa al final de la temporada”, afirmó. Con una temporada 2026 sólida, un rol flexible dentro del staff de lanzadores y una integración clara al clubhouse, Martín Pérez no solo ha recuperado valor deportivo, sino también presencia como voz veterana dentro de un equipo que compite con aspiraciones altas.

Su futuro inmediato dependerá de negociaciones y decisiones estructurales, pero su mensaje ha sido claro: en Atlanta ha encontrado rendimiento, estabilidad y un entorno en el que, al menos por ahora, se siente plenamente identificado. n

Por Agustín Zapata (5 de 5)
CITI FIELD, QUEENS, NY.

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