Cobertura de charlas, conferencias de prensa, declaraciones, debates... Basado en “Lecciones de Reporterismo”, de Florencio Martínez Aguinagalde, Mercedes del Hoyo y Ofa Bezunartea. Una buena parte de las noticias que escriben los periodistas están basadas en conferencias, conferencias de prensa, debates, declaraciones. Acontecimientos en los que alguien habla el reportero informa de ello. Aunque haya algunas diferencias importantes entre distintos escenarios informativos, en lo esencial, todos estos encuentros pueden tener un tratamiento periodístico similar. Veamos los «datos de situación» en cada uno de ellos. En las Charlas, quien pronuncia el discurso se dirige a un público general, más o menos homogéneo dependiendo del lugar en que se celebra, los convocantes y el tema. El tono del discurso y las reacciones de la audiencia serán muy diferentes en cada caso; es muy distinto que un médico geriatra hable sobre «Eutanasia activa o pasiva» en un foro universitario o de colegas, que si lo hace ante un club de la tercera edad. En uno y otro caso la asistencia puede ser abierta o por invitación de quien haya organizado el acto. La atención que el periodista preste a la audiencia será muy distinta en cada caso. Si, después de la intervención del orador, se permiten un debate o preguntas, es el público quien participa. Son los organizadores quienes contratan o invitan al orador y a los asistentes. En las conferencias de prensa se llama expresamente a los medios de comunicación, ellos son la única audiencia. Quienes las convocan, una vez que han hecho su exposición, permiten turnos de preguntas. A menudo convocantes de conferencias de prensa usan los medios de comunicación para sus propios intereses. Lo cual no tiene nada de ilícito. Pero un reportero responsable debe hacer buenas preguntas para añadir otros puntos de vista. Los debates más importantes e interesantes informativamente, porque tendrán consecuencias, son los institucionales, los que se producen en los parlamentos. Pero también hay debates programados por distintas instituciones en torno a temas políticos, sociales, religiosos etc. Los periodistas son los invitados para comunicar al público lo que haya ocurrido o se haya dicho de importancia. Una modalidad de debate, desde el punto de vista periodístico, son las mesas redondas: políticos de distintos partidos, o expertos técnicos, intelectuales, profesionales exponen ante un público abierto, o sólo ante periodistas, sus puntos de vista ante un tema determinado. Es frecuente que de la mano de un moderador los ponentes o participantes en la mesa redonda debatan entre sí y estén abiertos a la participación del público. El periodista debe prepararse y «hacer los deberes» para cubrir adecuadamente cualquiera de estos acontecimientos. Si se trata de la conferencia de un intelectual, un
científico, un empresario, el servicio de documentación o los propios organizadores le podrán proporcionar datos documentales sobre la obra, las ideas, el relieve humano y científico del orador. La documentación previa evitará que se puedan cometer graves errores de identificación. La coincidencia en el nombre: Javier Echevarría profesor de Filosofía, Javier Echevarría profesor de Etica, ambos autores de ensayos y libros, podría dar lugar a referencias equivocadas si el periodista no es serio y riguroso y no tiene la suficiente información previa como para no cometer el error en la identificación. Las conferencias de prensa suelen estar relacionadas con instituciones cuyo seguimiento hacen los periodistas especializados, lo mismo que los debates parlamentarios o las asambleas, congresos de organizaciones oficiales: empresarios, profesionales, políticos, sindicalistas. Algo similar a lo que ocurre con las mesas redondas. La garantía para hacer una buena información sobre ambas se apoya en un profundo conocimiento de los antecedentes de los asuntos que se van a tratar, de la trayectoria política o profesional de los protagonistas de la noticia. El periodista experimentado tendrá más facilidades que el novato, pero ambos deberán tener a su disposición la documentación precisa. Las declaraciones provienen de situaciones no planificadas. Lo más común es que se consigan, cuando un personaje público que por norma escatima sus contactos directos con los medios de comunicación puede ser abordado por el/los periodistas improvisadamente. Los pasillos del parlamento, los viajes oficiales, actos sociales o institucionales son oportunidades que aprovechan los reporteros para acercarse al personaje y plantearle cuestiones de actualidad. Se habla de que los periodistas «consiguen» declaraciones, porque son manifestaciones de un personaje siempre forzadas por la pregunta del informador. No responden. Como en la conferencia o la rueda de prensa, a la iniciativa del orador del convocante. Al cubrir informativamente una conferencia, una rueda de prensa, un debate, el contenido que en ellos se maneja es sólo una parte del trabajo del periodista. Aunque sea la más importante. El acontecimiento en su totalidad tiene otros componentes: lugar, tiempo, audiencia, promotores del acto, consecuencias de lo que se ha dicho o lo que haya podido ocurrir en el acto mismo o en las proximidades del recinto donde se celebra. Algunas recomendaciones •Tener referencias exactas: El texto del discurso, el orden del día, grabación. El papel del grabador no elimina la necesidad de tomar notas. El audio es una buena garantía para asegurar citas textuales. Pero las notas constituyen el guión, la referencia de los aspectos sobresalientes sobre los que será posible escribir la información ahorrando la escucha de las grabaciones. Apoyar la elaboración de la información en el grabador, prescindiendo de las notas, es una gran pérdida de tiempo. El grabador es un buen auxiliar, pero hay que saber manejarlo y estar seguro de su funcionamiento. Cada cierto tiempo hay que comprobar que sigue grabando y las
baterías tienen suficiente carga y no se queda sin espacio en la memoria. Anotar las referencias de tiempo para localizar con facilidad determinadas citas será una ayuda indispensable si se quiere evitar tener que escuchar todo el audio para localizar algunas frases. Recordar que actualmente hay aplicaciones para transcribir el texto de una grabación, pero no son infalibles, y muchas veces no diferencian hablantes. El mejor mecanismo para elaborar, jerarquizar y ordenar el contenido de estos acontecimientos informativos, es la «cabeza» del reportero. Su capacidad de síntesis, el esfuerzo de memoria, el sentido periodístico, no se suplen con ningún grabador. Del grado de atención y observación con que asista al acto el periodista dependerá que cuando se siente al ordenador la mayor parte de su trabajo esté ya hecho. • Recoger y destacar en las anotaciones las buenas citas. También algunas actitudes de los oradores que pueden ser destacables, su tono de voz, sus gestos… • Disponer de datos de referencia de los oradores o ponentes. En algunos la relevancia de lo que digan tiene relación con sus antecedentes: una frase sobre la importancia de las instituciones democráticas tiene un valor especial si la pronuncia un ex-miembro de las Fuerzas Armadas; o la defensa de la economía de mercado por un ex-comunista. • Razones para la convocatoria del acto. Tomar datos sobre la audiencia: número, reacciones. Entre los asistentes puede haber adversarios de quienes ocupan la mesa de oradores. O personas afectadas. Sesempleados en la conferencia del Director General de Empleo; antinacionalistas escuchando a un líder nacionalista; víctimas de errores médicos ante el director del hospital donde los sufrieron. Ocupar el lugar reservado para la prensa, las primeras filas, puede no ser aconsejable sobre todo cuando el interés del acontecimiento está en el auditorio, en sus actitudes e intervenciones. Decidir la estructura La estructura de este tipo de noticias puede ser complicada y siempre exige un gran esfuerzo de elaboración para organizar todo el material de forma lógica, coherente, y con sentido periodístico, que no siempre coincide con el desarrollo del acto ni con las intenciones de los convocantes. En la mayoría de los casos la estructura que se denomina «en fila» puede resultar la más adecuada: es un modo de poner orden a los distintos tenias tratados. Escribir sobre una conferencia Que alguien ha dado una conferencia no es noticia. Qué ha dicho el conferenciante es lo que le interesa al lector. El tratamiento periodístico que merece una conferencia es similar al de cualquier otro acontecimiento. El periodista debe preguntarse qué hay de interesante en el tema. Sobre eso tratará el lead. El esquema la estructura de la noticia sobre una conferencia sería el siguiente:
• Copete de sumario, destacando lo más noticioso de la intervención, o del acto si ha habido alguna incidencia cuyo relieve sobrepase el interés del conferenciante o ponente. • Párrafo de síntesis en el que se alude a todos los asuntos tratados. • Párrafos sucesivos dedicados describir o explicar en cada uno de ellos los datos interesantes sobre los distintos aspectos a los que se refiere el acontecimiento noticioso.
Un buen orador puede “regalar” una frase que expresa el fondo de la noticia: es el meollo de sus teorías o descubrimientos sobre los que desarrolla su exposición. Brinda la oportunidad de hacer una variación en el esquema básico y empezar el lead por una cita. Pero rara vez tiene el reportero esa fortuna. En general no estará justificado el recurso a la cita y será recomendable optar por un lead típico de noticia, en el cual destaque lo más noticioso de la conferencia que puede referirse a uno o varios puntos de la intervención. El esquema básico precisa de algunos complementos. Ya mencionamos que el acontecimiento informativo no es sólo lo que se dice, sino la personalidad del conferenciante, que deberá ocupar un párrafo. Y elementos ambientales, como composición de la audiencia o curiosidades e interés de las intervenciones, así la referencia a los promotores u organizadores del acontecimiento. Datos que podrán agruparse en un solo párrafo o diseminarse a lo largo del texto. Copete noticioso Perfil del conferenciante Síntesis de la conferencia
Información sobre una mesa redonda Es más complicada que una conferencia, ya que no hay un sólo protagonista de la noticia, sino varios. Sirve de ejemplo para todos los «encuentros» en los que los ponentes son varios: debates, sesiones del parlamento o del Consejo Deliberante. El esquema del texto exige ligeras variaciones sobre el referido a una conferencia, a causa de la pluralidad de ponentes. • Encabezamiento de sumario, con lo más noticioso, sea una síntesis o el anuncio realizado por uno de los intervinientes. • Párrafo de síntesis en el que se alude a todos los asuntos tratados. Puede ser también un nudo temático sobre el tema de fondo objeto del encuentro informativo.
• Párrafos estancos en los que se expone lo más destacado de cada una de las intervenciones y los aspectos que completan la información sobre el acto.
La indudable pérdida de valor noticioso de una publicación puede estar causada por la falta de conocimientos sobre el tema tratado por parte del periodista, o también por el estilo, la norma de algunos periodistas de dar relieve a la celebración de un acto más que estar atentos a lo más noticiable que ocurra en su transcurso. Y, sobre todo, en la prensa escrita que reproduce con retraso hechos noticiosos conocidos por sus lectores a través de la radio y la TV no pueden permitirse ese lujo: La noticia importa tanto por lo que es como por lo que significa. Idéntico planteamiento, de rehuir la actitud de dar cuenta de que se han celebrado, es el que tiene que mantener el reportero ante Congresos, Jornadas. Cursos. Cuando ocurren este tipo de eventos, la noticia interesante no está en que se congreguen grupos de personas con intereses comunes o especialistas de determinadas disciplinas. Puede ser que se acreciente el interés de los actos informativos por el número y relevancia de los asistentes, pero lo más atractivo estará en las aportaciones novedosas: teorías, estudios, perspectivas de futuro. En estos casos, «hacer los deberes» para el reportero puede ser doblemente laborioso: estudiar la documentación y asistir a largas sesiones con varios discursos o ponencias. Si se conforma con dar el testimonio de que efectivamente el Congreso o las Jornadas se están celebrando, el resultado puede ser un texto vacío, superfluo, inútil para cualquier lector. Lo importante es buscar en lo que se está expresando, aquello que tiene interés noticioso para su audiencia, y en ese sentido, redactarlo de modo que sea seductor a la lectura.