GESTIONAR PARA TRANSFORMAR: APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS Y DOMINIOS DEL PMBOK AL MEJORAMIENTO INTEGRAL DEL BARRIO UNIR Introducción Hablar de éxito en un proyecto social no es tan sencillo como verificar el cumplimiento de un cronograma, revisar el presupuesto o confirmar la entrega de los productos previstos. Es posible ejecutar todas las actividades y, aun así, no producir un cambio relevante en las condiciones de vida de la población. Esta diferencia entre cumplir y generar valor resulta especialmente importante en el proyecto de mejoramiento integral del barrio Unir, ubicado en la localidad de Engativá, en Bogotá. El proyecto estudia una problemática asociada con la urbanización informal, las limitaciones en el acceso a servicios públicos básicos, las condiciones de habitabilidad, la percepción de inseguridad y las dificultades de articulación entre la comunidad y las instituciones. Aunque estos aspectos pueden analizarse por separado, en la práctica se encuentran conectados. Una vivienda precaria puede estar relacionada con conexiones informales, deficiencias en el saneamiento, baja iluminación del entorno y una respuesta institucional fragmentada. Por eso, gestionar una iniciativa de transformación social en este territorio requiere algo más que una lista de actividades. La séptima edición de la Guía del PMBOK plantea doce principios y ocho dominios de desempeño que orientan la dirección de proyectos hacia la entrega de valor, la adaptación al contexto y la comprensión integral de los resultados. No se trata de una metodología rígida ni de un procedimiento único que deba aplicarse de la misma manera en todos los proyectos. Su propuesta es más flexible: ofrece criterios para tomar decisiones y ajustar la gestión según las características del entorno, los interesados y el tipo de resultado esperado (Project Management Institute [PMI], 2021). Considero que este enfoque resulta pertinente para el proyecto del barrio Unir. Sin embargo, su utilidad dependerá de cómo se aplique. Si los principios y dominios se convierten únicamente en nuevos formatos, reuniones o controles, el aporte será limitado. Si sirven para ordenar la intervención, anticipar riesgos, mejorar la participación y mantener la atención sobre las necesidades reales de los habitantes, pueden fortalecer el paso del diagnóstico hacia una propuesta de transformación social más viable. De la ejecución de actividades a la generación de valor social Uno de los aportes más relevantes del PMBOK en su séptima edición es el énfasis en la generación de valor. Desde esta perspectiva, los entregables son necesarios, pero no representan por sí mismos el propósito final del proyecto. Un informe, una base de datos, una matriz de actores o una propuesta técnica tienen sentido cuando contribuyen a resultados que sean útiles para los interesados y produzcan beneficios reconocibles en el entorno (PMI, 2021). Esta idea cambia la manera de evaluar el proyecto del barrio Unir. Su valor no debería medirse únicamente por la aplicación de encuestas, la elaboración de gráficas o la entrega de recomendaciones. Esos productos ayudan a organizar la información, pero todavía no modifican las condiciones del territorio. El valor social comenzaría a observarse cuando los resultados permitan priorizar necesidades, orientar decisiones institucionales, formalizar el acceso a servicios, reducir riesgos sanitarios o estructurales y fortalecer la participación comunitaria. También conviene mantener claridad sobre el alcance del trabajo realizado. La Fase 4 correspondió a un ejercicio práctico simulado, construido a partir de una muestra metodológica de 217 hogares. Sus resultados permiten probar instrumentos, organizar variables y plantear una posible línea base, pero no pueden presentarse como una medición oficial del barrio ni como evidencia de un impacto ya alcanzado. En este momento existe una base técnica para formular una intervención posterior. Todavía no se ha ejecutado una actuación física o institucional que permita atribuir cambios verificables en la calidad de vida de la comunidad (Ordoñez Arias et al., 2026).Esta precisión es importante. En proyectos sociales es frecuente confundir productos con resultados e incluso con impactos. Realizar reuniones sería un producto; lograr que la comunidad participe de manera sostenida sería un resultado; y que esa participación incida en mejores decisiones territoriales podría considerarse un impacto. El PMBOK ayuda a mantener esa diferencia al situar la entrega de valor como uno de los criterios centrales de la gestión. Aplicación de los principios del PMBOK al proyecto Administración responsable El primer principio plantea la necesidad de actuar con diligencia, respeto, cuidado e integridad. En el proyecto del barrio Unir, la administración responsable tendría una aplicación directa en el manejo de la información obtenida de los hogares, la protección de los datos personales y la comunicación transparente de los resultados.