Viento Y
luz
Año XII | N°157 | Mayo 2024
Pentecostés La iglesia cristiana celebra Pentecostés, que es la promesa que Jesús dejó a los suyos antes de partir. Hechos 2:1 nos dice que estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde estaban. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo. Lucas nos dice que el Señor había convocado a los suyos exhortándolos a que no se fueran de allí hasta tanto no se cumpliera la promesa del Padre que El les había anticipado. La fe y la obediencia son los primeros elementos que señalamos manifestándose en ese Pentecostés tan particular. Aquellos discípulos quizás no hubieran podido dar demasiadas razones acerca del porqué de su permanencia allí en Jerusalén, pero una cosa era cierta y, para ellos, fundamental: el Señor lo había mandado. Otro de los elementos que llaman la atención es el hecho de que se reunían siempre para orar. Sentir que Dios está aquí a nuestro lado es la fuerza más grande de la fe. El Dios dador de vida, sin duda. El que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Nos ayuda, nos sostiene, nos ilumina, nos llama por nuestro nombre, nos conoce. Demos gracias a Dios porque sus promesas siempre siguen latentes, aunque pasen los años, sabemos que no estamos solos aunque pasemos por momentos difíciles el Señor siempre está a nuestro lado y no nos olvidemos de poner todo en oración, Dios nos escucha. Amén. Aporte de la Comunidad de Laprida