Viento Y
luz
Año XII | N°156 | Abril 2024
Leemos Juan 20:1 al 18 En éste tiempo de pascua de resurrección, me gustaría abrir otra perspectiva de reflexión. Cuando miramos hacia la cruz, ¿qué sentimos? ¿nos quedamos en ése espacio religioso sin cuestionarnos? O nos paramos delante de ésa tierra sacrificial junto a María, María de Magdala y otras seguidoras preguntándonos: ¿qué imperialismo o poderes llevó a Jesús a la muerte? ¿Y cuál es el mensaje que nos llega hoy en el 2024? Sé que muchos/as buscarán identificar dicho imperialismo pero según veo el neoliberalismo actual es más voraz y sutil que en aquéllos tiempos, con métodos igualmente brutales sobre las personas, países, economías y ecología. Todo es lícito para obtener ganancias: cuerpos y mentes para producir en todas sus ramas. ¿Cuál es el valor más importante? ¡El Ser Humano! Mujeres, hombres, niños, niñas, adolescentes. La Ley del Mercado global está por sobre los países, gobiernos y/o partidos políticos. Y justamente, Jesús viene al mundo como hijo de Dios para ir contra la opresión del sistema y liberación de las leyes imperantes. Sanó, levantó, cuestionó los poderes de su tiempo, abrió espacios de igualdad con las mujeres y niños/as, a las señaladas como “pecadoras”, su mensaje liberador no excluyó personas por sus ideas políticas, ni de género. Por otro lado, en los tiempos de Jesús hubo otro gran poder hospitalario y ejecutor, el sector religioso y de gobierno, clases privilegiadas que vivían regulando en lo civil y en la vida religiosa con poder económico e intelectual. Si vemos el empobrecimiento cada vez más feroz de millones de personas, el poder narco que se disfraza de asistencia en los sitios más vulnerables, la educación y la salud en sus niveles más bajos, los feminicidios, trata de personas, plataformas que incentivan el consumo de sexo etc… ¿cómo nos sentimos frente a ése poder? Siento que en las comunidades cristianas debemos ser resistentes a los que nos manejan, deberíamos mirar la cruz con ojos de las, los y les que el sistema imperante sacrifica y sacrificó para que, tal vez si formo parte de las personas que pueden vivir en libertad y con dignidad nos preguntemos ¿Qué tierra estoy pisando frente a la cruz? ¿Será de resistencia o de hospedador? Pero como nos relata el evangelio de Juan 20 Jesús vence a la muerte de los poderes que le sentenciaron, con su resurrección entra en la historia para crear una Nueva!! Tal vez nos sintamos como María Magdalena y los discípulos, asustados, desorientados y temerosos de los poderes de nuestro tiempo. Pero Jesús nos llama como a Magdalena por nuestro nombre, cuando conocemos Su Voz. Como expresa el pastor Álvaro Michelin “El sentirnos “nombrados” por el Señor significa que la persona de Jesucristo nos concierne en lo más personal e íntimo” (1) Si nos sentimos llamados por él, se abren nuevas oportunidades de encuentro con otros/as y que no todo está hecho y no todo está dicho! Por último, dejo latiendo las palabras de un teólogo y pastor español “Seguir a Jesús es vivir con vértigo y a contracorriente” Ignacio Simal Camps (2) Que la fuerza y el amor del Resucitado nos llene de esperanza y fe para cambiar lo que debamos cambiar. (1) Pastor Valdense, autor de Para Caminar con el pueblo de Dios con la colaboración de Wilma Rommel. vol III pg 108 (2) Ignacio Simal Camps de la Església Protestant Betel+San Pau palabras citadas en una reflexión dominical de enero 2024 Barcelona. María Rosa Vigna Comunidad de Bahía Blanca