Franqueo a pagar Correo Uruguayo cuenta n°728
Setiembre 2024
N° 24
ESTE Periódico Valdense Iglesias Evangélicas Valdenses del Este Uruguayo
Redactor responsable: Oscar Geymonat, Iglesia Valdense en Montevideo - 8 de octubre 3039 - 24879406 / 098644838 - secretaria.ievm@vera.com.uy | Impreso en Tintas del Yi
Y entre tanto vivimos El abuelo Enrique hacía quinta. “Mientras tanto me entretengo”, decía. En aquel entonces cuando algo lucía muy prolijo y cuidado se decía que estaba “como quinta de jubilado.” No sé si técnicamente el abuelo se jubiló, pero con 70 años no tenía la obligación del trabajo y al no existir la obligación, para él no era trabajo. Era entretenimiento. Hacía mucho más que entretenerse, su tiempo se cargaba de vida y la vida de los demás se beneficiaba de ese tiempo. En alguna medida era una vida plena con más beneficios de los que él sospechaba, o en los que no le interesaba pensar. Era así. Confieso que la palabra entretenimiento me ha entretenido en algún insomnio. La suma de “entre” y un “tener”, me remite a una sensación de un vacío que hay que llenar entre tanto ocurre algo importante que vale la pena vivir… El entretenimiento se asocia al terreno del ocio. Eso no es malo de por sí, es hasta necesario y saludable muchas veces, aunque a nadie le gusta que le digan ocioso. Así de
aburrido de esa parte de nuestro tiempo que queda fuera de la obligación y hay que llenar con algo. Visto así es terrible. No es verdad absoluta, pero tiene mucho de cierto. “Queremos ser inmortales y un día de lluvia nos aburrimos”, decía un amigo.
difusas son las fronteras. Pero no sólo al ocio, un siglo antes de Cristo el poeta latino Horacio defendía ya la necesidad de “enseñar deleitando”. El entretenimiento forma parte de lo sustancial y no es el puente que cubre el vacío entre dos bloques importantes. ¿Se debe llamar a eso entretenimiento o es una forma de disfrute que merece otra calificación? En otro insomnio le doy una vuelta más. Creo que el verdadero problema se plantea cuando el entretenimien-
to se vuelve una industria a la que le entregamos nuestro tiempo en una suerte de enajenación; cuando no es la posibilidad de hacer sin obligación lo que nos aporta vida, sino una forma de “matar el tiempo”, para decirlo con una expresión de espanto a la que hemos dado un permiso inmerecido de existir y ser repetida. Se habla hoy, y mucho, de que vivimos en una cultura del entretenimiento que viene a dar respuesta al bostezo que genera el vacío
Este tiempo es otro tiempo Asamblea Sinodal en Torre Péllice Con la celebración del culto en el templo de Torre Péllice, Italia, comenzó el domingo 25 de agosto la Asamblea Sinodal de las Iglesias Valdenses y Metodistas. Cerró sus sesiones el viernes 30. El culto de apertura es siempre un momento significativo y muy cosmopolita. Buena parte del mundo protestante pone su ojo, y muchas veces sus pies, en ese punto de los valles valdenses. Pero esta vez particularmente me llamó la atención las dos consagraciones al ministerio pasto-
ral: Maliq Meda de origen albanés y Kassim Conteh de Sierra Leona. La predicación estuvo a cargo de la pastora Sophie Langeneck de la Iglesia Metodista de Milan. ¿Un pequeño mundo que se abre y recibe, o parte de un mundo mucho más grande del que pensamos? Tal vez las dos cosas y la diferencia esté en el lugar desde donde se mire.
Darle nuestro tiempo a la industria del entretenimiento como si no supiéramos qué hacer con él, es como entregar algo de nuestra vida a alguien porque no sabemos lo que hacer con ella. Es una forma de despreciar el don más precioso que de Dios hemos recibido. Cada minuto de nuestra vida es valioso si llega a serlo para alguien más. Y cuando la obligación nos ha dado el permiso de disponer de nuestro tiempo, más posibilidades y responsabilidad tenemos con él. Vida verdadera es la que se entrega viviéndola plenamente. “Mientras tanto me entretengo”, diría el abuelo Enrique.