Siempre por las orillas (A la luz de Mateo 4:18)
Te gustan las orillas, por allí caminas con comodidad. Andas por las fronteras entre la seguridad y el peligro, entre lo estable y lo incierto, entre lo tangible y lo que sorprende, entre la tierra firme y sus certezas y las aguas inquietas y sus misterios. Boletín Nª 100— marzo de 2024 Iglesia Evangélica Valdense de Colonia Belgrano
Te sientes a gusto entre las gentes sencillas, ocupadas en la tarea del cotidiano vivir, tejiendo sus redes y sus sueños, contándose sus historias, compartiendo risas y silencios, sabiéndose por siempre pobres pero por siempre dignificadas en su trabajo. Por allí te mueves, sin urgencias, tu mirada atenta y abarcadora, tus oídos despiertos y sensibles. ¿Qué habrás visto y qué habrás oído para que, de repente, tu voz susurrara: síganme?
Jesús, yendo ya de camino a Jerusalén, llamó aparte a sus doce discípulos y les dijo:
—Como ustedes ven, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley,
que lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los extranjeros para que se burlen de él, lo golpeen
y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.
Mateo 20:17-19
Tal vez la nostalgia de las profecías dormidas tarareadas junto a las viejas barcas por quienes solo tenían sus presentes como el mejor de sus tesoros; tal vez los ojos que escondían algún brillo, alguna esperanza sin marchitar, algún anhelo de libertades por descubrir. Encuéntranos también hoy en esas mismas orillas e invítanos a caminarlas contigo. Porque es allí, siempre por las orillas, donde la esencia de tu proyecto de justicia y de plenitud se va revelando, paso a paso, encuentro a encuentro, con quienes se animan a seguirte. Gerardo Carlos Oberman Red Crearte