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Boletín: «Este» – edición febrero 2025

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Correo Uruguayo cuenta n°728

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Febrero 2025

N° 29

ESTE Periódico Valdense Iglesias Evangélicas Valdenses del Este Uruguayo

Redactor responsable: Oscar Geymonat, Iglesia Valdense en Montevideo - 8 de octubre 3039 - 24879406 / 098644838 - secretaria.ievm@vera.com.uy | Impreso en Tintas del Yi

Y hasta la siesta es linda La abuela Adela lo resolvía fácilmente. En aquellos veranos en los que no había más remedio que acompañar la quietud mediterránea de la siesta debo haber reclamado varias veces: “estoy aburrido”. “Rásquese el ombligo”. Y el diálogo por ahí quedaba. Se cerraba la puerta, la ventana, y por más que luchara contra un sueñito cuyo beneficio el amor propio no me permitía reconocer, siempre era derrotado con total éxito. Hoy los niños le sacan más jugo a la estrategia. En muchos casos logran convencer a los mayores de que el problema es suyo, algo tienen que hacer para resolverlo. Lo cierto es que el aburrimiento es tan antiguo como nosotros. “Es una sensación de malestar cuando tenemos la impresión de que estamos empleando nuestro escaso tiempo y energía en actividades que no son valiosas o significativas”, dice Josefa Ros Velazco en una entrevista a propósito de su libro La enfermedad del aburrimiento (*) “Esa situación puede darse tanto en algo tan concreto como leer una novela como en algo tan abstracto como la política. E incluso algo mucho peor: que estés aburrido de la vida.” “El aburrimiento es atemporal y ubicuo”, afirma. Deduzco que en sí mismo no es ni bueno ni malo. Ha sido y es. El tema es qué hacemos para salir de él, “no es un estado en el que uno se pueda quedar”, “nunca es deseado”. No nace de la inactividad sino del sinsentido y el problema es cuando se vuelve crónico. Dormir la siesta para mí era perder el tiempo. Hoy

a largo plazo. Hay una espiritualidad viva que es imposible describir pero que es evidente. Hasta hubo quien durmió la siesta. Cuando las raíces espirituales se secan, el tiempo abarrotado de actividades, el éxito medido en el tamaño de la agenda, en la ostentación del dinero, en la persecución del like, en jugar con la vida al límite porque parece no valer más que picada de moto, se vuelven un triste sucedáneo, un simple remedo que no logra engañar. he cambiado de opinión. Pero pasaba, y comer una sandía en el pasto antes de salir al campo era una recompensa que lo borraba todo. Un contemplativo puede pasar horas de activa inactividad sin aburrirse, porque lo que hace, no haciendo, tiene sentido. El problema muchas veces es la hiperactividad que nos llena el tiempo, la acumulación de cosas que nos llenan el espacio y cuando miramos para atrás sólo hay vacío. Buscamos escapar del aburrimiento, como huimos del dolor, pero la pregunta es hacia dónde y con qué herramientas creamos otro ámbito. Las grandes industrias del entretenimiento no paran de generar estímulos, de esos viven, y se nos vuelven cada vez más necesarios “como cualquier droga”, sostiene la investigadora española. Prometen sacarnos del aburrimiento, pero nos necesitan aburridos. Miraba los niños en el campamento, sin pantallas, sin grandes novedades, los mismos juegos, el mismo mar, el mismo recorrido de

la caminata, el mismo Jesús que cuenta las mismas parábolas, casi la misma comunidad. No oí una sola vez la palabra aburrimiento. En serio que no la oí. El secreto está en cuánto eso significa, en lo que no puede medirse y rinde

Los valdenses son bienvenidos a disfrutar de todos los derechos civiles y políticos de nuestros súbditos, a asistir a las escuelas dentro y fuera de la Universidad, y acceder a los grados académicos. Carlos Alberto, Rey de Cerdeña, Chipre y Jerusalén, Duque de Saboya, Génova, etc.etc. Príncipe de Piemonte ecc.ecc. 17 de febrero de 1848

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Lo sigue siendo y tenemos el urgente desafío de que nuestra vida sea testigo. * Revista Lento Enero 2025 La persistencia del spleen


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