JULIO 2024
Nº181 Año XV
Espacio de comunicación del Presbiterio Colonia Sur de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
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Diaconía T
enemos la percepción de que el tiempo se nos escurre entre los dedos como agua… y muchas veces no llegamos a atender todas las demandas, necesidades y urgencias de la vida cotidiana.
Vivimos en la cultura de la inmediatez, donde todo se mide por resultados y lo que no da resultados se deja de hacer porque no es rentable, ni cuantificable. Esto nos pone en tensión constante. Muchas narrativas bíblicas cuentan testimonios de sucesos que generaron vida y bendición en personas, comunidades y momentos históricos determinados. En ese sentido podríamos afirmar que en tanto son testimonios de acontecimientos también son cuantificables. Otras narrativas, en cambio, quedan abiertas. Como el final de algunas películas, nos incluyen como protagonistas miles de años después. En ese sentido se diluye la idea de lo inmediato, de lo que produce un cambio a corto plazo, para lanzarnos a soñar promesas de Dios en un futuro colectivo, que trasciende los límites de mi propia existencia. Plantar un árbol sería algo así. Probablemente a determinada edad ya no llegue a disfrutar en plenitud de su sombra, pero lo harán otras generaciones venideras. Quienes nos sentimos herederos del movimiento valdense porque compartimos los mismos sueños y nos
En este número: p. 2 | Hogar para Ancianos p. 3 | La iglesia que sirve
p. 4 y 5 | Cartelera de actividades
p. 6 | Parque XVII de Febrero p. 7 | Vivir la aventura p. 8 | 850 años
hacemos parte, también estamos dispuestos y dispuestas a proyectarnos más allá de nosotros mismos, de nosotras mismas. Nos proponemos en esta edición recorrer algo de lo que acontece en lugares donde hacemos diaconía: esa forma de dar testimonio de nuestra fe a través del servicio y la solidaridad con quienes necesitan una mano, un abrazo, un techo, un pan. Ser comunidad cuando pasamos necesidades. Tenemos un abanico de experiencias amplio, algunos junto a otras iglesias hermanas en lo que llamamos la diaconía ecuménica que han sido semillero de vocaciones y dones, generadores de comunidad de fe. Están bien cerca de nuestras comunidades, en nuestras mismas ciudades o en la región. Lleva pocos minutos llegar, dialogar, compartir en esa dimensión de la vida de fe que es la diaconía. La diaconía nos invita desde la Palabra transformada en acción a renovar el compromiso de la fe que naturalmente es traducida en acciones, sino se vuelve vacía, limitada. “…la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:17).
LA LU Z R ES P LAN DEC E E N LAS T I N I E B LAs - Juan 1:5