desde las comunidades que conforman el
PRESBITERIO CO LO N IA S U R de la I G L E S IA EVAN GÉL I CA
VAL D E N S E D E L RÍO D E LA P LATA
JUNIO 2023 Año XIV · N° 168
Lazos de amor
S
i en la antigüedad la ancianidad era símbolo de sabiduría, en la actualidad son las generaciones jóvenes las que están a la La vejez en la Biblia vanguardia. Si en el pasado la niñez era concebida como un Página 2 “todavía no” de la vida adulta, hoy se corre el riesgo de alimentar una independencia precoz que a veces les deja desprovistos de contención. De un pastor emérito Entre estas tensiones propias de la cultura, nos proponemos durante Página 3 este número de Cuestión de Fe reflexionar sobre las vejeces desde Encuentro de pastoral urbana diferentes miradas y experiencias. Recordando que Jesús compartió con mujeres, niños, ancianos y ancianas un ministerio que alcanzara a Página 3 todos y todas. Ser comunidades de fe inclusivas implica cuidar ese Cartelera de actividades vínculo intergeneracional. Para ello qué mejor que apelar a Páginas 4 y 5 nuestras propias experiencias en la infancia de aquellos Las iglesias cuentan vínculos con nuestros abuelos y abuelas, a partir de los recuerdos que pasaban muchas veces por los juegos, las Página 6 charlas, las comidas, por la observación, por compartir Un hogar, una casa también las historias de fe. Todo eso que seguramente Página 7 nuestros padres no tienen tiempo o paciencia para Catecismo de adultos explicar con dedicación, lo hacen nuestros abuelos, Co l o n i a abuelas o quienes ocupan ese rol dentro de la familia. A Página 8 Co s m o p o l i t a veces un vecino o una vecina. De mi niñez recuerdo que Juan Lacaze además de mis abuelos maternos y paternos, éramos vecinos de un matrimonio mayor que no E l E n c u e n t ro habían podido tener hijos y ellos nos habían adoptado como sus nietos. Me fascinaba todo lo Co l o n i a d e l que transcurría en aquella casa y que no era común en otras. Llegar a las cuatro de la tarde S acramento significaba encontrarme con un paño verde sobre el mantel de hule de la mesa del comedor y
las cartas prontas para jugar al solitario, primero jugaba el tío Fritz y después me tocaba el turno donde con paciencia me explicaba todas las reglas del juego. Niñeces y vejeces pueblan nuestras comunidades de fe, más que otras generaciones intermedias. ¿Será que ese tiempo vital se acerca más a la contemplación y a la búsqueda de Dios, a la oportunidad de jugar con esperanza, a la vida atravesada por la fe, al dejarse entusiasmar por historias bíblicas? ¿Será que adultos y adultas en “edades reproductivas” no encuentran el tiempo para ese encuentro con Dios que es también hacerse disponible para estar con, ser junto a otros y otras una comunidad? Que podamos aprender de los más pequeños y las más ancianas ese tiempo que transcurre con un ritmo diferente y que habilita al encuentro. Quizás allí pueda anidar la esencia de Dios. quizás eso nos haga grandes a los ojos de Dios.
La luz resplandece en las tinieblas
- JUAN 1:5
S a n Pe d ro Riachuelo El General La Barra
Colonia Va l d e n s e L a P a z C . P. Col. Española Sauce Las Playas
Rosario Ta ra r i ra s