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Boletín: «Cuestión de Fe» N° 166

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desde las comunidades que conforman el

PRESBITERIO CO LO N IA S U R de la I G L E S IA EVAN GÉL I CA

VAL D E N S E D E L RÍO D E LA P LATA

ABRIL 2023 Año XIV · N° 166 Comunidad del pan Página 2 Va delante nuestro Página 3

Cartelera de actividades Página 4 y 5 101 años de Olinda Benech

S

abemos que los boletines de este mes, en muchas iglesias, estarán centrados en la Semana Santa. La Pascua de Resurrección es un tiempo clave en el calendario cristiano, y es un episodio fundante para nuestra fe. Pero es difícil -o paradójico- decir que celebramos la resurrección de Cristo, cuando recientemente alguien ha tenido que despedir a un ser querido. El duelo es algo complejo, muy difícil de elaborar; así sea por quien luchó largamente contra una enfermedad, o por quien la vida se cortó de golpe, como rama que se desprende en la noche oscura. Parece una contradicción, en Semana Santa, celebrar la resurrección cuando nos sentimos rodeados por la muerte en sus múltiples manifestaciones. Es una paradoja, también, el llanto de quien extraña y la alegría de haber compartido un camino juntos; anécdota y vacío, gratitud y desconcierto. No hay respuestas frente a esa contradicción. Solo se transita. Recientemente, cuando despedimos a Alma Malan, se compartió una breve reflexión que ella misma escribió días antes de fallecer. Sus palabras tenían esa simpleza elocuente, la sensibilidad de quien navega en la incertidumbre pero sabiendo que no está sola:

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He tenido consulta con mis médicos antes de lo previsto. Ya no hay nada que hacer. Haré todavía algunos controles. Y Emaús sin gestos después (en febrero o marzo) retornaré a mi morada final. Página 7 Así lo siento. No me toma de sorpresa el hecho de pasar a Asamblea de Presbiterio cuidados paliativos. Yo me siento bien, ya me verás. Así es la vida, y por la gracia de Dios somos como una barca en Página 8 aguas tranquilas o por momentos turbulentas. Para mí es un tiempo de gran serenidad, así lo siento. Doy siempre gracias a la vida que me ha dado tanto. (...) Siempre estamos en las manos del Señor de Galilea. En breve volveré… Son los caminos que Dios nos indica, de las maneras menos esperadas. En esta Semana Santa experimentamos la misma idea inquietante. La muerte y la vida, en una misma semana, con pocos días de separación. La existencia humana como ese mar de Galilea, tan quieto y tempestuoso a la vez, que Jesús consigue calmar. La muerte de Jesús como una agonía, un silencio en el sepulcro, un reencuentro y un despertar. No sabemos qué significa resucitar, no lo podríamos explicar de forma racional. Pero en medio de la tristeza, cuando el suelo parece sepultura, sabemos -confiamos, creemos- que ese no es el final. Porque la semana no termina en viernes, sabemos que la vida, en su forma más plena e íntegra, triunfará.

- Ciertamente, vengo en breve. - ¡Amén! ¡Ven, Jesús! (Ap. 22:20)

La luz resplandece en las tinieblas

- JUAN 1:5

Co l o n i a Co s m o p o l i t a Juan Lacaze E l E n c u e n t ro

Co l o n i a d e l S acramento S a n Pe d ro Riachuelo El General La Barra

Colonia Va l d e n s e L a P a z C . P. Col. Española Sauce Las Playas

Rosario Ta ra r i ra s


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