desde las comunidades que conforman el
PRESBITERIO CO LO N IA S U R de la I G L E S IA EVAN GÉL I CA
VAL D E N S E D E L RÍO D E LA P LATA
M AYO 2 0 2 3 Año XIV · N° 167 Una pequeña iglesia vital Página 2 Comisión Presbiterial Página 3 Cartelera de actividades Página 4 y 5 Beneficio El Sarandí Página 6 Comunidades amantes Página 7 Esfuerzos de Mayo Página 8
De fuego, de arena o de agua
S
Aquellas tardes con la radio en la rambla / aquellos días con Marindia en el sol. / Tengo un puñado de recuerdos de arena, / entre los dedos con la arena vas vos.
i esta canción fuera sujeto, hoy descubriría sus primeras canas y unas incipientes patas de gallo. En el camino al trabajo, miraría por la ventana del ómnibus y encontraría a lo lejos esa playa en la que mojó por primera vez los pies. Despertando el recuerdo, soñaría con volver a estar. Esta canción, que no es sujeto, hoy supera los treinta años y sigue cautivando en la voz de Fernando Cabrera y Eduardo Mateo. Es curioso, pensar en una canción que desde su nacimiento expresó nostalgia. La nostalgia de un pasado acogedor, tierno y vital; quizá de una niñez despreocupada o de un amor contenedor. La música nos transporta al canto de las ranas gato y resucita el recuerdo del atardecer. Hace que el corazón se retuerza al traer recuerdos de la niñez, del Co l o n i a campamento, del fogón junto al arroyo y del último mate Co smopolita antes de volver. Esta canción tiene algunas cosas en
común con la historia de las comunidades cristianas. En ella está presente la memoria del pasado, aquello que alguna vez fue y que ha dejado huellas. Son como marcas en la piel de la iglesia, son parte de nuestra identidad. Pero las iglesias no tienen razón de ser si solo se reúnen a cantar los recuerdos de lo que fue. El pasado no puede apretarse como un puñado de arena, porque se escapa. No es posible vivir añorando, porque, como en la canción, los recuerdos se escurren y solo quedará la mano vacía. Entre los recuerdos más antiguos de la historia de la Iglesia, el relato de Pentecostés tiene un lugar importantísimo. Es un momento fundante, cuando la comunidad ‘primitiva’ recibe el Espíritu Santo como lengua de fuego. Con esa experiencia viene la posibilidad de hablar y contar en formas que todas las personas comprenden; locales, vecinos y extranjeros. Una lectura nostálgica de ese relato (Hechos 2:1-13) recordaría Pentecostés como un tiempo idealizado. A lo sumo invitaría a repetirlo, o se lamentaría sobre la pereza de nuestras iglesias, incapaces de estar a la altura de aquellos hechos. Esas miradas nostálgicas ven cómo la arena pasa entre las manos, juega con ella, pero no logran nada más. Hoy necesitamos generar nuevos recuerdos, otros Pentecostés que no intenten copiar el pasado sino alimentar el futuro. Hay
La luz resplandece en las tinieblas
- JUAN 1:5
Juan Lacaze E l E n c u e n t ro
Co l o n i a d e l S acramento S a n Pe d ro Riachuelo El General La Barra
Colonia Va l d e n s e L a P a z C . P. Col. Española Sauce Las Playas
Rosario Ta ra r i ra s