Número 622 Diciembre de 2024 Año 73
NAVIDAD EN ESCALA DE GRISES. La Navidad es una explosión de colores, adornos, regalos, luces, árboles y objetos brillantes y llamativos. Los ojos se deslumbran con tanto brillo, tanta luz, tanto llamador de la atención. Muchas veces me pregunto: ¿Qué colores habrá tenido la navidad que nos cuentan los evangelios? ¿Cuáles eran los colores del pesebre, del establo, de los animales que lo habitaban, de las paredes y el techo del lugar? ¿Cuáles las ropas que vestían Maria y José, de qué color eran los pañales con que envolvieron al Jesús recién nacido? Más bien me parece que los colores predominantes eran muy poco llamativos. Grises, marrones, ocres. Tierra, madera, paja, telas rústicas, polvo del camino. Colores sufridos, como necesidad de adaptación en un contexto de pobreza,
humildad y necesidad extrema, al punto de no tener ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza. Tal vez en el relato de Mateo podamos ver algo de brillo en el oro que trajeron los sabios de oriente, algo de verde en el incienso (si era fresco) y de amarillo en la mirra. No mucho más. La imaginación humana ha recargado a los sabios de adornos y lujos, y los ha hecho reyes, cosa que el texto no dice. La luz de la estrella que los guió no tenía luces led, ni rayos láser, sería la luz tenue de un cometa esbozado en el cielo, suficiente para quienes supieron creer que algo nuevo estaba naciendo. ¿Dónde estará Jesús en esta navidad? me pregunto. ¿En los deslumbrantes árboles brillantes de los shoppings? ¿O en los rostros humildes, de ojos grandes y pies descalzos, que alumbran esperanzas desde la espera de un tiempo mejor? Que en esta navidad, el niño que nace en Belén encienda una luz en nuestros corazones, mucho más grande, brillante y trascendente que las miles de luces que llenan los ojos y vacían el alma. Que el niño de Belén nos dé paz y vida, convicción de que es en los grises y marrones de la vida, donde se teje la esperanza de un tiempo nuevo, sin reyes ni violencias, con sabiduría plena en humildad, paciencia y gozo profundo de asistir desde la fe a la inauguración de un Reino de Justicia, libertad y amor verdadero. MGN.