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Boletín: «Tenemos Esperanza» N° 8

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MARZO 2025

Nº008 Año II

Espacio de comunicación del Presbiterio Colonia Sur de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata

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Mayordomía cristiana

De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y quienes en él habitan." Esta afirmación del Salmo 24 es central para descubrir el lugar de Dios y el nuestro en medio de la creación que Dios nos ha dado. Nada es nuestro, todo es de Dios. En su amor y gracia ha posibilitado la vida, no sólo la humana sino la de cada ser vivo. En Génesis 2:15 leemos que el ser humano fue colocado en el Edén para trabajar y cuidar lo que Dios ha creado. En ese mismo relato se insiste que todo lo que Dios ha creado ha sido puesto para que el ser humano pueda alimentarse. ¿Cómo vivir, entonces, con alegría y disfrutando lo que Dios ha dado para nuestra vida y al mismo tiempo cuidarla? Inclusive hoy no basta con cuidarla sino que es imprescindible una cultura de regeneración ante el daño ya causado. Por otro lado, ¿cómo hacer, ante bienes (¡no recursos!) limitados, para que alcance para todas las hijas e hijos de Dios? Finalmente, ¿Cómo hacer que nuestra vida sea un acto de alabanza y gratitud hacia quien nos ha creado? Estas son las preguntas centrales de la mayordomía cristiana. Estas preguntas no son nuevas, pero siguen siendo cruciales en un tiempo que está marcado por lo insaciable. Nada satisface, nada parece ser suficiente, siempre necesitamos más. Esto complica las cosas, esa insaciabilidad pone en riesgo la creación de Dios, al mismo tiempo deja a muchas/os sin lo suficiente para vivir y además no deja espacio para dar gracias y alabar a quien nos ha creado. Esto ciertamente es una discusión inmensa de alcances globales pero también es bien concreta en nuestras decisiones cotidianas. Tiene que ver con cómo disfrutamos y gestionamos lo que nos ha sido dado; con cómo descubrimos lo que es suficiente y lo que podemos

En este número:

p. 2 | Tres lecciones de economía p. 3 | Caminar con perseverancia - ecos de un nuevo sínodo ps. 4 y 5 | Cartelera de actividades p. 6 | 17 de Febrero de 1848: Memoria y presente p. 7 | Somos cuerpo - Poesía p. 8 | Ministerios y liderazgos

compartir. Qué hacemos con el tiempo, los dones y los bienes que Dios nos ha dado habla mucho de quiénes somos, de nuestras esperanzas, de nuestras alegrías, de nuestros miedos y en definitiva de nuestra fe. En varios relatos de los evangelios Jesús nos enseña cómo nuestros bienes pueden ser de alegría para quienes nos rodean y para Dios. ¿Se acuerdan del relato del niño que comparte los panes y peces con Jesús y así come toda una multitud (Juan 6)? Aquel gesto del niño fue el paso inicial y necesario que le permitió a Jesús y la multitud alimentarse juntos y en comunión. Todo empezó con aquel gesto que pudo reconocer que Dios le había dado algo que podía disfrutar y compartir. Eso posibilitó que Jesús cumpliera su objetivo, que una multitud pudiera alimentarse y así un gran acto de Alabanza a Dios. El gesto de aquel niño es un gran acto de mayordomía. La mayordomía no es más ni menos que la forma en que utilizamos nuestros dones para llevar adelante la obra de Dios en el mundo. La mayordomía es la forma en cómo vivimos nuestra fe cristiana.

Tres lecciones de economía

D

urante siglos ha persistido una mirada sobre la fe que ha sido muy perjudicial. Se trata de un enfoque bastante conservador, que disocia la realidad humana en planos diferentes: por un lado la economía, y por otro la fe; por un lado la política y por otro la Iglesia; por un lado las cosas del mundo y por otro las de Dios. Esa mirada está en

LA LU Z R ES P LAN DEC E E N LAS T I N I E B LAs - Juan 1:5


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