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Boletín: «Tenemos Esperanza» N° 18

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ENERO 2026

Nº018 Año III

Espacio de comunicación del Presbiterio Colonia Sur de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata

Rosario | Tarariras Colonia Valdense · La Paz Playas · Colonia Española · Sauce Colonia del Sacramento · San Pedro La Barra · El General · Riachuelo Colonia Cosmopolita · J. Lacaze El Encuentro · Barker

Actualización de estado N

o habían empezado a declararse los primeros calores, y la campaña publicitaria ya estaba asomando por la ventana de mi celular. Gente feliz, plena y despreocupada mojando los pies en las penínsulas del este o tocando con las manos el follaje de un monte serrano. No puedo olvidar ese concepto surgido hace ya casi tres décadas, que exaltaba la idea de un “Uruguay Natural” para hacer turismo.

El problema con la actualización de estado y las historias de Instagram viene porque hemos sido domesticados en una estética de lo perfecto. Según la educadora y psicóloga Sara Ruiz -en una entrevista de El País, España- cuando los adolescentes viven en un entorno marcado por las redes sociales, se intensifica esa dependencia del reconocimiento externo: los Me gusta, los comentarios o las visualizaciones se convierten en formas de reconocimiento social. Todos empezamos a depender de las redes sociales para generar dopamina, estímulos placenteros que provienen de la sensación de ser aceptado, visto, reconocido. “¡Qué bien!, Menganita me puso un corazoncito. Ahora yo le voy a comentar.”

Pero ya que entramos en este “extraño mes” asociado a las vacaciones, otra cosa que me sorprende son las actualizaciones de estado. Ya empiezo a ver las fotografías, historias y ‘reels’ de gente mostrando los pies en la playa, en una hamaca paraguaya, la cerveza fría o el plato de comida que acaban de servirle en ese restorán. Y no está mal. Pero lo que me sorprende es que cada vez esas actualizaciones se parezcan más a la De ahí tanta actualización de estado en este publicidad. Uruguay Natural. No siempre indican que la En los albores de la Inteligencia Artificial, nos hemos estemos pasando bien, a veces muestran nuestra acostumbrado a una estética edulcorada. Los necesidad: de aceptación, de visibilidad, de adolescentes, blanco vulnerable de las redes sociales, escucha. ¿Qué puede hacer la iglesia en estas quedan atrapados en esa lógica que presenta una situaciones? Abrir puertas a otras formas de realidad aesthetic, que contorsiona los cuerpos, reconocimiento, en la cercanía, en dar las gracias, impone poses y prácticas. Es que los humanos somos en hacer explícito cuánto valoro lo que hacés. imitadores por excelencia, emulamos lo que tiene A veces me gusta jugar al anacronismo: pensar qué aprobación social. Por eso las tendencias de último haría Jesús mismo en esta era digital. ¿Tendría momento: el corazón hecho con dos dedos, el “six- alguna red social? No lo puedo asegurar. Pero seven”, los retos de TikTok y otros rituales que ya estoy seguro de que aplicaría algunas parábolas y aparecerán. dichos a otras situaciones. Pienso, por ejemplo, en la paradoja de “servir a dos señores”, que en el Evangelio de Mateo aparece después de una misteriosa imagen del ojo humano como lámpara En este número: del cuerpo (Mateo 6:24). Entonces siento que las p. 2 | El poder de una suave y apacible voz. redes sociales pueden pedir que sirvamos a otros p. 3 | El reposo que libera señores. Es un servicio caro, agotador, ps. 4 y 5 | Cartelera de actividades dependiente, y triste porque siempre estará sujeto a la aprobación de los demás. p.6 | Una nueva asamblea sinodal

se aproxima p.7 | ¡Otra vez campamentos!

Lo conozco, pero no quiero servir a ese señor. Sería triste vivir de sus likes.

LA LU Z R ES P LAN DEC E E N LAS T I N I E B LAs - Juan 1:5


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