OCTUBRE 2025
Nº015
Año II
Espacio de comunicación del Presbiterio Colonia Sur de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
Rosario | Tarariras Colonia Valdense · La Paz Playas · Colonia Española · Sauce Colonia del Sacramento · San Pedro La Barra · El General · Riachuelo Colonia Cosmopolita · J. Lacaze El Encuentro · Barker
Cuando el calor se empieza a sentir S
etiembre arrancó y pasó, octubre está en eso y con estos meses el calorcito. Ya los primeros días de salir sin buzo, sin bufanda, sin las medias gruesas empiezan a ser una realidad, empieza a apretar el calorcito. Y con esto empiezan a venir los nuevos verdes, nos acordamos que el roble cuando brota es bien clarito o que los durazneros, antes que todo, quedan tapados de flores rosadas. Descubrimos en algunos jardines, flores y hojas que no teníamos ni idea que estaban, probablemente algún bulbo que está hace tiempo ahí y lo olvidamos o algunas semillas que trajo algún pájaro o se nos volaron de algún paquete mal cerrado. Empieza el calorcito y con esto aprietan las actividades, los conciertos con el cielo como techo, los beneficios, las fiestas de los diferentes pueblos, los encuentros abajo de un árbol para ver como estamos, la posibilidad de hacer un culto afuera y mover nuestros lugares por un rato, los calendarios quedan, de pronto, sin fines de semana por llenar. Empieza a apretar el calorcito y esta imagen no se me puede separar de la imagen de cuando nos aprieta aquello que queremos ser, aquello que se nos hace imposible evitar, no puedo dejar de pensar en los primeros campamentos cuando me desesperaba para hacer un juego nuevo, ni que hablar cuando esto me ayudó a elegir mi carrera profesional, y hasta ahora, cuando de pronto encuentro algo que me apasiona y me moviliza. Ese calor se nos pasa por todo el cuerpo,
a veces lo podemos atender y otras se nos pasa, pero cuando le hacemos lugar, ¡pucha! que es bonito, ¡pucha! que nos sentimos plenos. ¿Y cuando ese fuego es compartido? Se nos mueven los músculos que ni conocíamos que estaban ahí. Cuando hacemos comunidad, ese fuego nos recorre como vocación de fé y nos juntamos, y celebramos, y nos abrazamos y nos miramos con confianza y felicidad entre hermanas y hermanos. A veces se nos da por complicarnos con otros temas y no le damos rienda suelta a esta energía, a este calorcito. Qué importante, en esto de ser comunidad, ser puente para que otros y otras puedan sentir ese calor, que puedan descubrir los propios y darles lugar. Dar el lugar para que todos y todas podamos sentir el calorcito de nuestra vocación. Me gusta para terminar traer estos versos de la canción “Fueguito de la mañana” de Peteco Carbajal, Está ardiendo aquí en mi pecho un brasero de esperanza, En mi corazón un fuego, un fuego que no se apaga. Hoy el fuego está creciendo las voces son llamaradas, Coplas nacidas del alma van quemando las gargantas.
En este número:
p. 2 | Dios me llama p. 3 | Entrevista a Abril Gonnet Catalín ps. 4 y 5 | Cartelera de actividades p. 6 | Sabores a la Mesa p. 7 | Cuantos más hilos se trenzan p. 8 | Poema: Otras Flores | Presbiterio Colonia Sur
LA LU Z R ES P LAN DEC E E N LAS T I N I E B LAs - Juan 1:5