MAYO 2025
Nº010
Año II
Espacio de comunicación del Presbiterio Colonia Sur de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
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El trabajo de casi todos los días U
na persona por ahí se levanta temprano, apronta el mate y lo mete a la matera, y arrancar camino hacia el ómnibus que por ruta uno lo llevará hasta otra ciudad. Ya en destino, camina por la terminal, marca el pasaje, suponiendo que ese día va a estar tranquilo y se va a ir en hora, compra un alfajor de maicena y camina unas cuadras para llegar a trabajar como la rutina lo indica. Alfajor de maicena, que hizo una doña, como única salida laboral, hace años que no puede trabajar formalmente por las complicaciones en su columna, pero “algo hay que hacer para pagar las cuentas”, dice. En otro lado del mismo departamento, otra persona se levanta, corta unas rebanadas de pan, las pone en la tostadora mientras se calienta el agua para un café, mientras tanto sacude las botas por el barro y por las dudas que algún insecto se haya metido. Come el desayuno mientras saluda a la familia que va despertando para salirle al día. Camina unos metros hasta el galpón para poner en marcha las tareas del día, ya con el sol calentando el fresco de la noche. Noche de trabajo para otros, alguien no se levanta tan temprano, porque pasó la noche entera de guardia en un hospital, ya se levanta cuando el sol está al medio del cielo, se despereza y antes que nada pone “Arrancar” en el lavarropas para lavar el uniforme y otras ropas de la vuelta. Se sienta en el sillón y mira afuera, donde ya hay gente caminando apurada y otras más tranquilas. Una de esas personas que pasa apurada, salió a entregar unos Currículum, con la esperanza de encontrar algo, salió a golpear puertas para ver si encuentra alguna changuita, algo que le permita vivir otros días más sin tener que rebuscarse de otras formas. Camina apurado, nervioso,
En este número:
p. 2 | El trabajo sucio p. 3 | Cierre de Yazaki: El valor de lo comunitario frente a las crisis ps. 4 y 5 | Cartelera de actividades p. 6 | Dos orillas que se encuentran p. 7 | AIPRAL CMIR Asamblea. p. 8 | Escuela de Ministerios Comunitarios
sin saber en que termina el día, hace tres meses que está así, desde que cerró la fábrica. Estas cinco personas no se si lo reflexionaron pero seguro saben y sienten en sus cuerpos lo central que es el trabajo en nuestras vidas y lo complicado que a veces puede ser su ausencia o su asistencia en malas condiciones. Y probablemente alguna lo sienta, nuevamente por asistencia o ausencia, la importancia de la comunidad y de encontrarse con la otra y el otro, en los momentos buenos y en los malos del trabajo, en los momentos donde queremos irnos o queremos entrar desesperados al mercado laboral. Mejor que estas situaciones siempre nos encuentre en conjunto para poder abrazarnos y sentir los mimos del caminar en comunidad.
El trabajo sucio
C
uentan los mitos griegos que, para expiar las culpas y el daño que había provocado, Heracles tuvo que realizar doce trabajos especiales. Se trataba de tareas molestas, arriesgadas, desgastantes y en algunos casos poco honrosas: limpiar establos, raptar el perro de Hades, matar a un león muy feroz, encargarse de unas aves que asolaban los cultivos. Heracles era un semidiós, nada podía amedrentarlo. Era trabajo sucio, pero debía hacerse. Unos cuantos siglos antes, un escriba egipcio dedicaba a su hijo un texto en el que le aconsejaba seguir sus pasos
LA LU Z R ES P LAN DEC E E N LAS T I N I E B LAs - Juan 1:5