LA VOZ VALDENSE VALDENSE Boletín de la Iglesia Evangélica Valdense San Gustavo-La Paz
mayo 2024 -año LXXV nº 726 digital año XVI nº 184
Cánticos que alaben y transformen ¡Cantemos al Señor un cántico nuevo! El Señor ha dado a conocer su salvación; ¡ha revelado su justicia ante todas las naciones! Se ha acordado de su misericordia y su verdad en favor del pueblo de Israel; ¡Todos los confines de la tierra son testigos de que nuestro Dios nos ha salvado! Salmo 98:1-4. En medio de la angustia, problemas y dificultades del pueblo Dios se hace presente para fortalecerlos, darles seguridad y esperanza. Para muchas personas de esta sociedad el día a día supone un permanente desafío de no saber qué sucederá más adelante, en un rato, mañana, en una semana. La incertidumbre, el desamparo, el sentirse apartadas por la sociedad no se solucionan milagrosamente, y sería utópico pensar que vamos a estar siempre alegres, aplaudiendo y cantando al son de los instrumentos. Sin embargo, el salmo expresa una revelación de parte de Dios: él es quien trae la salvación y la justicia a "todas las naciones", y esto es motivo para no darse por vencidos/as, para seguir intentando, para vivir con esa seguridad que solamente en Dios podemos encontrar. Para un pueblo sufriente significa que la esperanza resurge en medio de la crisis. . Para quienes tenemos lo suficiente para vivir, las palabras de este salmo son realmente de aliento y esperanza, de invitación a la alegría, de aprendizaje. Para quienes no lo tienen, la respuesta, la alegría, el milagro sería nuestra intervención, involucrarnos donde sea necesario. Pensar en un presente y un futuro con la justicia que revela el salmo es algo que podemos intentar desde nuestras acciones, desde lo que nos animemos a hacer, desde lo que nuestra historia nos enseña, desde lo comunitario. Dios, a través de Jesucristo y del Espíritu Santo nos anima y fortalece para que continuemos trabajando en la búsqueda de una sociedad y un mundo mejor. Esto de buscarle sentido a la vida “para todos/as” también es el sentido de Pentecostés: que la presencia de Dios sigue siendo real; como antes, en la historia del pueblo hebreo, en Jesús, en la historia del movimiento valdense, como ahora, en la actualidad. El Espíritu Santo nos encuentra en los caminos de la vida y en medio de las dificultades se mueve en medio nuestro en cada momento y permanecerá fortaleciéndonos y promoviendo ese sentido de pertenencia y empatía a esta sociedad en la que convivimos. El Espíritu que nos impulsa a recuperar la esperanza y la justicia, pero nunca a solas. Dios nos conceda Su Espíritu para que sepamos alabarlo con nuestras vidas y estemos preparados/as para hacer el bien y lo que es justo, para que nuestro cántico sea sincero y transformador!
Febe Barolin
Oración de invocación Espíritu de Dios, ven a nuestras vidas. Abre nuestros ojos para reconocer tu presencia en toda persona. Abre nuestros oídos para escuchar tu voz revelada en los más pequeños. Abre nuestra imaginación para descubrir tus propósitos en lo increíble e inesperado. Toca nuestros corazones para estar atentos al clamor de otros y otras. Espíritu de Dios, ven a nuestras vidas, muéstranos nuevamente tu salvación. Amén.
Recursos litúrgicos Camagüey, mayo de 2009