LA VOZ VOZ LA VALDENSE VALDENSE Boletín de la Iglesia Evangélica Valdense San Gustavo-La Paz
diciembre 2022 -año LXXIII nº 709 digital año XV nº 167
ASÍ AÚN ES... Quizás, más espectacular hubiera sido haberlo podido recibir en palacio, en cuna de marl y entre almohadillas de seda, pero no fue así. Fue en un rústico pesebre, entre pajas, estiércol, animales y hierba. Quizás, más ocial hubiera sido escuchar el anuncio desde la gran mansión ejecutiva o desde el altar de la catedral hermosa, pero no fue así. Fue un mensajero andrajoso en el desierto, un ángel y una estrella misteriosa, y unos cuantos campesinos que en la noche cuidaban sus ovejas los que primero esparcieron la gran nueva. Quizás, si nos hubiera invadido cómo un gran conquistador, con potencia militar y arrogancia de cruzado, su llegada habría sido más creíble, pero no fue así. Fueron sus más leales aliados las mujeres, los pescadores y los niños, fue el servicio a los humildes y a los más pobres su estrategia más sublime, y el amor perdonador y de gracia su única arma de combate. Así fue ayer, solo así; no cómo lo hubiéramos quizás, querido. Pero así fue. Y en esta navidad, cuando otra vez nos asedian días de desconcierto, de terror, amenazas de guerra, renovadas contiendas y muerte, ASÍ AÚN ES. Anónimo -Red de Liturgia CLAI/CELADEC, Boletín Col. Belgrano 2003.
Foto: Yolita Barolin Oración de gratitud Gracias, Señor, por el adviento en medio de esta profunda oscuridad. Porque frente al grito sordo de la violencia, tu voz aún suena como susurro. Porque si la angustia se levanta contra la vida, tu amor todavía nos alcanza. Porque cuando damos todo por perdido, vuelves a creer en nosotros y nos confías el don inefable de anunciar tu buena nueva que trae gozo a todos los pueblos y, como cada vez, una oportunidad más. Porque anidas en el corazón de un anciano que, a sus ochenta y tantos años, sigue creyendo en la belleza de la vida. Porque brillas en la sonrisa de una pequeñita que no mira con recelo, sino confía en la bondad de las personas. Porque te haces presente en la ayuda de quienes tienden esa mano generosa que hace ligero el camino diario. Porque sigues llamando a nuestra puerta a través de alguien que solicita un gesto de amor, un abrazo, una palabra. Gracias, Señor, por tu renovada invitación a la esperanza. Laura Figueroa Granados, México Recursos Litúrgicos y pastorales adviento 21/22