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BOLETIN N° 5
INsurGENTE
mayo2018
PREMIO MUNICIPAL DE PERIODISMO AÑO 2013
A 50 AÑOS DEL MAYO FRANCÉS Una protesta estudiantil se convirtió en uno de los movimientos sociales más significativos del siglo XX.
Empezó como una movilización estudiantil. Luego se convirtió en una protesta social. El mayo francés representó el acontecimiento más importante de la segunda mitad del siglo XX. El 3 de mayo de 1968, al menos 400 estudiantes ocuparon La Sorbona, en París, luego que Daniel Cohn-Bendit fue detenido en abril junto a otros compañeros y también fue amenazado con ser expulsado de la universidad. El 10 mayo ocurrió la noche de las barricadas en la calle Guy Lussac, en el Barrio Latino. Más tarde, la policía intentó disolver la protesta de forma violenta y dejó numerosos de heridos. Adicionalmente, las centrales sindicales convocaron a una jornada de huelga general para el 13 de mayo. Luego, el gobierno anunció la liberación de los detenidos y retiró al cordón policial que sitiaba La Sorbona y el Barrio Latino. Un día después se formó el Comité de Ocupación de La Sorbona. Pero no solo el movimiento estudiantil tomó las facultades y escuelas de educación superior. En los días siguientes, miles de obreros se sumaron y ocuparon las fábricas, como la Renault en Cleon y la de Billancourt. El 27 de mayo se firmaron los “acuerdos de Grenelle” que establecieron un aumento salarial, la reducción de la jornada de trabajo y otras concesiones. Pero los obreros de la fábrica Renault y Citroën los rechazaron. Charles de Gaulle disolvió el parlamento, suspendió el referendo y adelantó las elecciones legislativas. 1
En junio, la represión policial no cesó y se cobró la vida de un joven estudiante que apoyaba la causa obrera, mientras que en Peugeot también asesinaron a un joven obrero y desalojaron La Sorbona. Las huelgas se prolongaron hasta mayo de 1969.
50 años del Mayo del 68 francés. Recuerdos de Julio Puig, sociólogo del trabajo
Este mes se cumplen 50 años del célebre levantamiento parisino recordado como el Mayo del 68, un momento singular en la historia del Siglo XX. Estudiantes y obreros, jóvenes sobre todo, paralizaron a Francia durante varias semanas, con consignas insólitas que aún resuenan en la memoria: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, “la imaginación al poder”, “prohibido prohibir”, “desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta”…
Mayo del 68 fue una ebullición colectiva, la irrupción de una juventud inconforme con el gobierno y la figura paternal del general Charles de Gaulle; una generación proclive al hedonismo que protestaba contra los valores de sus padres; una chispa que saltó de las universidades a los obreros jóvenes de las fábricas, que se las tomaron, y después se extendió al movimiento sindical, lo que derivó en una huelga general que involucró diez millones de trabajadores, casi todos los que Francia tenía en ese momento. Mayo del 68: mes y año también recordados por otros acontecimientos no menos impactantes en la historia: los estudiantes mexicanos se alzan en protesta y terminan masacrados en la Plaza de Tlatelolco; en Estados Unidos asesinan al líder negro Martin Luther King y al candidato presidencial Robert Kennedy, crece el rechazo a la guerra del Vietnam; y la efímera “Primavera de Praga” es aplastada por los tanques del Pacto de Varsovia, en plena Guerra Fría. Toda esta antesala para contextualizar la entrevista que esta Agencia le hizo a Julio Puig Farras, ciudadano español radicado en Colombia, un reconocido pionero de la sociología del trabajo en Colombia, profesor e investigador en las universidades Nacional y de Antioquia, y además testigo de primera mano de los sucesos de aquel Mayo Francés. Para ese momento cursaba un doctorado en sociología en Nanterre, la universidad 2
donde estudiaba Daniel Cohn-Bendit, apodado Daniel “El Rojo”, activista del ala anarquista y uno de los líderes de la revuelta. En esa universidad empezó todo.
las revoluciones: que eran la fiesta de los oprimidos y explotados. Una revolución sin sangre, además, una característica importante. Hubo un solo muerto, un estudiante que se ahogó cuando era perseguido por la policía. Fue una revolución en la que los estudiantes combatieron con ladrillos. Un arma simbólica si se quiere. Sí. Debajo de los ladrillos está la playa, era una de las consignas. Fue famosa la calle Guy Lussac, uno de los principales sitios de confrontación, con las barricadas. ¿Usted tiró ladrillos? No. Porque desde joven tuve un accidente que me dejó un problema en la pierna, cojo, no podía correr. Estuve en la retaguardia, viendo como correteaban los estudiantes con los policías.
La entrevista ¿Cómo caracterizaría usted el Mayo del 68, Julio? Fue una catarsis colectiva, como lo definió alguien. Una rebelión de la clase media y obrera francesa, la generación joven de la posguerra, los llamados “baby boomers”, que no vivieron la guerra y se levantaron en una época de crecimiento económico. Una rebelión en la que participaron tanto los estudiantes de las universidades y de bachillerato, como los jóvenes obreros de las fábricas. Pero su impacto fue más en el campo cultural. Fue una revolución de la palabra, su principal característica. El desfogue, la necesidad de comunicar. Eso era nuevo. Fue como una gran fiesta. Se cumplió lo que dijo Marx sobre
¿Por qué razón el Mayo del 68 fue básicamente una expresión de la juventud francesa? Había problemas que afectaban a la juventud en general. Las estructuras sociales eran muy autoritarias y jerarquizadas: en la familia, las universidades, las empresas, los sindicatos. La juventud se reveló contra eso, contra la generación de sus padres, que venía de padecer la guerra y el periodo de austeridad de la posguerra. En las universidades ganaron fuerza los grupos y comités de acción maoístas y trostkistas, formados desde principios de los años 60. Y había una corriente anarquista que arrastró fuertemente a los estudiantes. Y estaban los llamados situacionistas, un movimiento mucho más cultural, de crítica a la sociedad, de 3
rebelión contra las estructuras autoritarias, el consumismo, etc. Recuerdo que en la universidad también proliferaron los grupos de estudio. La intelectualidad marxista francesa tuvo una influencia importante.
¿Cómo empezó la revuelta, cuál fue su itinerario? Todo empezó en Nanterre, donde yo estudiaba. Allí también estudiaba sociología Daniel Cohn-Bendit, líder del ala anarquista que gestó el movimiento que empezó desde el 22 de marzo. Por efecto de la acción de los muchachos cerraron la facultad de sociología en Nanterre. Entonces el movimiento estudiantil se tomó la Sorbona, que se sumó y entró en paro. Y se extendió a los colegios de bachillerato, que también tenían razones específicas para protestar. Y de ahí se pasó a la toma de las fábricas alentadas sobre todo por los obreros jóvenes, tanto de base como mandos medios. Porque en un principio esas tomas no fueron inspiradas ni impulsadas por la CGT, la central sindical que controlaba el Partido Comunista, sino por activistas trostkistas
y maoístas, casi de manera espontánea. La CGT se oponía al movimiento anarquista de los estudiantes, pero cuando vio que éste contagiaba a los obreros se vio obligada a meterse al proceso y llamó a huelga general. Que fue la huelga más grande de la historia moderna de Francia. El 90% de los asalariados pararon. La fábrica de la Renault, donde trabajaban 15 mil obreros, fue el símbolo de esas huelgas. Por eso tuvo tanta resonancia el Mayo del 68. Pero los obreros no salieron de las fábricas, no se integraron a las barricadas. Los estudiantes se quedaron esperando que las masas obreras los secundaran en las barricadas. Pero los obreros no hicieron esas huelgas solo por contagio de los estudiantes. Es de suponer que había causas objetivas que explicaban su protesta. ¿Cuáles? Yo diría que la política económica del general De Gaulle fue responsable de la mala situación que tenía Francia en ese momento. De Gaulle seguía una política antiestadounidense, y eso lo llevó a que en el campo internacional retirara a Francia de la OTAN; y en el campo económico, para que el franco francés pudiera competir con el dólar y la libra inglesa, y romper la dependencia, instauró una política antinflacionaria y de estabilización de la moneda, le quitó ceros a la moneda nacional. Pero el control de la inflación se hizo a costa de frenar el crecimiento económico, cosa que no hicieron los otros países de Europa, y su economía creció más. Se disparó el desempleo, y por otra parte el salario mínimo llevaba tiempo sin revisarse. El incremento salarial fue una exigencia importante de los sindicatos. 4
Lo otro fue que los obreros se rebelaron contra el tipo patriarcal tradicional del trabajo en la fábrica, contra el taylorismo y la distribución de tareas, y el fordismo, la producción en cadena. Eran factores alienantes que no toleraban los jóvenes. ¿Cómo el Gobierno de De Gaulle sorteó la situación? Viendo la situación desbordada el gobierno autoritario de De Gaulle entró en pánico, y entonces propuso una negociación, que aceptaron la CGT, del Partido Comunista, y la central sindical de corte cristiano. En esa negociación la CGT no intentó la menor reforma institucional. Lograron aumento del salario mínimo para el sector rural y agrícola, y dos días más de vacaciones, y con eso se contentaron. Pero las bases obreras rechazaron ese acuerdo y siguieron en huelga un tiempo más. ¿Qué efectos tuvo en el mundo del trabajo esa revuelta de mayo? Los efectos concretos sobre las condiciones laborales no ocurrieron de inmediato, sino después, a finales de la década de los 70, cuando empezó el movimiento de reforma de los modelos de organización del trabajo diferente al taylorismo. Fue el caso del modelo de producción reflexiva introducido por la empresa Volvo, en Suecia. Eliminó la cadena de montaje de automóviles y la reemplazó por plataformas con grupos estables y autonomía en la secuencia y ritmo del trabajo. La idea era no someter el individuo a la cadena, sino lo contrario: acompasar las condiciones del trabajo a las condiciones cognitivas del individuo. Eso fue una consecuencia indirecta del Mayo Francés. Otra consecuencia en el
campo laboral se dio en 1982, con la llegada de Mitterrand a la presidencia. En estos años se implementaron temáticas específicas del movimiento de Mayo. Destaco en particular la introducción en las empresas de las llamadas libertades públicas, los grupos de expresión participativos, que cada año negociaban condiciones de trabajo. Repercutió incluso en Japón, en el cambio del modelo productivo de la Toyota: los grupos semiautónomos de trabajo, y los círculos de calidad, que después se popularizaron en todo el mundo y sirvieron para aumentar la productividad de los trabajadores y las empresas. También tuvo réplica en Italia, principalmente en la fábrica de la Fiat, donde se crearon los consejos obreros, autónomos, opuestos a los sindicatos oficiales controlados por el partido comunista italiano. Después esos consejos obreros fueron absorbidos por el sindicalismo oficial. Todos esos modelos eran menos alienantes que el fordismo y el taylorismo.
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cuestionamiento al tipo de autoridad de los hombres, y se planteó la igualdad de las mujeres en la dirección. Muchos grupos marxistas radicales se reventaron por esa contradicción interna. Se abrió paso también el reconocimiento de las minorías sexuales, dentro de la corriente de liberación del deseo, que fue una de las consignas del Mayo Francés. Al final de la década de los 70 los gobiernos atendieron reivindicaciones de los movimientos feministas. Lograron la ley del aborto y de la patria potestad, que hasta ese momento era exclusiva de los padres hombres. Antes una mujer no podía abrir una cuenta bancaria sin la autorización del marido, ya sí podía. ¿Qué otra herencia dejó el Mayo del 68 a las generaciones posteriores?
EL SALMON Revista Cultural
Se dice que el ecologismo y el feminismo, como movimientos sociales, tuvieron allí su semilla. Haciendo memoria, el ecologismo no fue muy visible en las reclamos y consignas de La Sorbona, ni en los grupos de estudio en los que yo participé. Eran temas marginales, pero estaban ya en el ambiente. Y eso ayudó a que después tomaran impulso. Digamos que el ambiente cultural favoreció el desarrollo del ecologismo. El feminismo tampoco fue un tema relevante, pero si se dinamizó. Lo que yo vi en las asambleas estudiantiles, que eran permanentes en el teatro Odeón, que quedaba cerca de La Sorbona, era que había muy pocas mujeres que pedían la palabra para hablar y liderar. En los grupos radicales tampoco había mujeres. Es decir, seguía la estructura de dominación masculina en el seno de los grupos que impulsaban la revolución. Después en los grupos trostkistas y maoístas hubo un 6
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