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Boletin 6 voz insurgente

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BOLETIN N° 6

PREMIO MUNICIPAL DE PERIODISMO AÑO 2013

En este número:  ENTREVISTA Fernando Casado, periodista, abogado y docente universitario EspañolVenezolano Denunció las sanciones, bloqueo económico impuesto por el Imperialismo al pueblo venezolano.  ¿Tiene Israel un derecho divino sobre el territorio que ocupa? Por: Juan Stam

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El pasado 20 de mayo el pueblo venezolano, convencido del papel histórico ante el mundo; respondió con profundo compromiso patriótico, apostando una vez más a la democracia protagónica, soberana, a la autodeterminación de los pueblos, reeligiendo al Presidente Nicolás Maduro Moros.

presidenciales, en los últimos 19 años en Venezuela; pero normal si lo comparamos con las elecciones de otros países de la región; pero ahora es importante romper el cerco en torno a Venezuela”. Los retos de la Revolución Bolivariana de Venezuela, son mayores, hay que romper todo tipo de impedimento, de poderes hegemónicos, tentáculos. Se está en presencia de un escenario favorable, para el país y su heroico pueblo. Aseveró Casado: “Después de las elecciones también se va abrir un nuevo momento, el propio gobierno va a tener mayor capacidad de maniobrar de cara a la situación económica para poder encararla, para buscar soluciones, superado ya, los distintos momentos políticos”.

El periodista, abogado, internacionalista, observador Internacional, en las elecciones presidenciales y de Consejo Legislativo, en Venezuela, Fernando Casado, quien nuevamente, compartió su ardua labor, como analista internacional; manifestó “Hay una reafirmación política, de cuál es el rumbo que quieren los venezolanos tomar, ratificando con una alta mayoría, con una importante cantidad de participación, muy baja a comparación de las elecciones

Venezuela ha sido asediada, por infinitas vías, en estos momentos; además de superar la situación económica, le toca, al igual que otros países progresistas y revolucionarios, enfrentar el bloqueo económico, bloqueo inhumano, sin distingo de credo, color, género, clase social; la cual se opone a la distribución de las riquezas, por sus principios Capitalistas. En ese sentido, el catedrático, premio nacional de periodismo, 2


Casado, agregó “Hay una guerra sin intervención militar todavía, una guerra de alta intensidad, ya no es de baja intensidad, como era antes, hay un bloqueo económico, hay unas sanciones económicas, que están provocando que se pudiera, decir crímenes de lesa humanidad; porque te encuentras que las sanciones están impidiendo que entren alimentos, que entren medicinas, entren maquinarias, para reactivar el tejido productivo interno”. La receta Imperialista, neoliberal de los EEUU y sus acólitos, aliados, han utilizado similares mecanismos de destrucción, de asfixiar a las revoluciones; sin embargo, en la actualidad existen nuevas estrategias; generando sanciones, con otros armamentos. De acuerdo a Fernando Casado:

la

visión

de

“Normalmente unas sanciones que tratan de acabar con un gobierno van dirigidas a las personas que representan ese gobierno, como era de hecho con el gobierno de Obama, se hicieron muchas sanciones contra personas, que no quiere decir que estaban bien, ahora son sanciones que van a la totalidad, ellos lo saben, son sanciones que le van a infligir un gran dolor un gran sufrimiento, no es a la dirigencia política, sino al país en general, nos encontramos ante otro nivel de hostilidad de acoso

contra Venezuela; que tiene más que ver con intentar la destrucción del país, más que el cambio de régimen, se supone que es la excusa, que ellos utilizan para todo esto”. Los venezolanos enfrentan las duras, despiadadas y perversas sanciones, que han tratado de socavar los logros del Socialismo, los aciertos de la Revolución Bolivariana, incidiendo en todos los escenarios, económico, político, cultural, social, incluso desde lo comunicacional, como guerra de cuarta generación, se trabaja en la psiquis de la población. Ante tal hostilidad, enfatizó Casado “La posibilidad de utilizar la Corte Penal Internacional, para denunciar los crímenes en contra de Venezuela, puede desactivar por ejemplo el uso de las sanciones y no es que no se haya hecho hasta ahora, por ejemplo el caso “Irán-Contra”, ante Corte Penal de Justicia, en los años 80 por los casos de intervención de los Estados Unidos al territorio nicaragüense, la revolución sandinista; mediante el financiamiento de la contra, cuando hace Nicaragua la denuncia a la Corte Suprema de Justicia, nadie pensaba que podría ganar la demanda, gana la demanda y posteriormente es sancionado, primera vez en la historia que un país, es sancionado por terrorismo ese es EEUU”. 3


El llamado a Venezuela a exigir, denunciar, ir a la ofensiva revolucionaria ante las sanciones de EEUU, frente al bloque genocida, por humanidad, por los derechos humanos, por el respecto a la paz, la independencia, a la vida; es una misión ineludible. Con firmeza y profunda convicción, agregó Casado: “Hay que pensar en creativas estrategias, para contrarrestar la Guerra en contra Venezuela, para contrarrestar

las sanciones de Donald Trump y no es una denuncia que se no quede en la denuncia verbal, sino hay mecanismos, que no por utilizarlo va a tener éxito; pero desde luego no utilizarlo, nos deja en el estado que nos encontramos, por lo cual se debe establecer un mapa o un plan de acción, para tratar de ser lo más creativos posibles”. Entrevistadora: Cunshi Hernández (Productora Nacional Independiente)

Fernando Casado ganador del Premio Nacional de Periodismo 2016, por el trabajo de investigación “Anti periodistas, confesiones de las agresiones mediáticas contra Venezuela”, Casado señaló que este trabajo confronta a 70 periodistas tanto de España como América Latina, que habían escritos notas negativas en contra de Venezuela y que desvirtuaron en muchas ocasiones la realidad del país. Foto: Prensa presidencial

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¿Tiene Israel un derecho divino sobre el territorio que ocupa?

Muchos evangélicos -- probablemente la mayoría, por lo menos en los EUA -- defienden desde la Biblia al actual estado israelí. Por los mismos argumentos, rechazan los reclamos palestinos de una parte del territorio que antes ocupaban. Estos evangélicos ven la formación del estado israelí como un evidente cumplimiento profético, maravilloso e impactante, y hasta una prueba de la veracidad de la Biblia. Es, para ellos, también una señal de la pronta venida de Cristo. En esa teología sionista-evangélica, "Israel es el reloj de Dios".

En cuanto a este tema, hay algo que me sorprende mucho: ningún pasaje del Nuevo Testamento enseña tal cosa. Jesús profetizó la destrucción de la ciudad de Jerusalén por los romanos (Mr 13; Lc 21; Mt 24), pero no procedió a anunciar la reconstrucción de esa ciudad, mucho menos el establecimiento de un futuro estado israelí. Según la versión en San Lucas, después de su destrucción "los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos" (Lc 21:24), A eso sigue, en los tres evangelios sinópticos, no un estado israelí sino el retorno de Cristo. Eso me parece muy significativo.

¿Cómo es posible que las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) digan una cosa, y las escrituras cristianas (Nuevo Testamento) digan otra cosa? Quiero hacer unos comentarios al respecto, sin pretender agotar el tema y las evidencias al respecto.

Son numerosos los pasajes del AT que prometen tierra a Israel. A inicios de la historia de la salvación, Dios llama a Abraham a "la tierra que te mostraré" (Gén 12:1,7) para formar ahí un pueblo como una nación grande (12:2; 18:18).[1] Los defensores evangélicos del sionismo citan una larga cadena de textos muy explícitos:

Yo te daré a ti [Abram] y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada... Ve y recorre el país a lo largo y lo ancho, porque a ti lo daré. (Gén 13:15,17; cf. 17:8; 48:3-4)

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Tú les prometiste [a Abraham, Isaac y Jacob] que a sus descendientes les darías toda esta tierra como su herencia eterna. (Ex 32:13)

Tal como le prometí a Moisés. yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. (Jos 1:3-4; cf. Deut 11:24-25; cf. 34:4)

¿No fuiste tú quien les dio para siempre esta tierra a los descendientes de tu amigo Abraham? (2Cron 20:7; cf. Esd 9:12)

Cf. entre muchos otros textos Isa 34:17; Jer 7:7; 25:5; Ezq 37:25; Joel 3:20

Siendo tan enfática y tan repetitiva esta enseñanza de las escrituras hebreas. ¿cómo podemos explicar su ausencia en las escrituras cristianas, aun cuando Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén? En los tiempos del NT, toda la tierra de Israel estaba ocupada por el imperio romano. Después de la caída de Roma, pasaron largos siglos, hasta el XX, sin existir ningún estado israelí sobre la faz de la tierra. Si la promesa fue "para siempre". ¿cómo pueden caber tales paréntesis de muchos siglos en una promesa supuestamente perpetua?

El requisito primero e indispensable para entender el AT es el de siempre interpretarlo en primer lugar dentro de su propio contexto y sólo después en el contexto del NT o del Siglo XXI. Eso debe aplicarse a la semántica de su lenguaje, la problemática a que responden sus afirmaciones, y el contexto de cada pasaje. Comencemos con un detalle importante en cuanto al idioma hebreo.

Aunque parezca extraño, el idioma hebreo no contiene la palabra "siempre" en su vocabulario, ni mucho menos la palabra "eterno".[2] Para esa idea empleaba mayormente la frase "por los siglos" o "por los siglos de los siglos" o frases similares. La idea básica de "siglo" (yoLaM en hebreo) es "un tiempo largo", a menudo "pasado remoto" o "futuro remoto". Puede ser un período largo sin principio ni fin ("el Dios sempiterno", Deut 33.27), pero también largo con principio (desde pasado remoto) o con fin (hasta un futuro remoto).[3] La ocupación por Israel de Palestina tuvo un principio y puede tener un fin, en 6


lo que al adjetivo "siempre" se refiere. Por eso, la palabra "siempre" o términos similares en las promesas de tierra no significan necesariamente que dicha promesa constituye un "título de propiedad" para el actual gobierno israelí.

Un pasaje revelador para este tema está en Jeremías 31:

Vienen días -- afirma el Señor -en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados... ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo...

Así dice el Señor, cuyo nombre es el Señor Todopoderoso, quien estableció el sol para alumbrar el día, y la luna y las estrellas para alumbrar la noche, y agita el mar para que rujan sus olas:

Si alguna vez fallaran estas leyes -- dice el Señor -entonces la descendencia de Israel ya nunca más sería mi nación especial.

-- Así dice el Señor --

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Si se pudieran medir los cielos en lo alto y en lo bajo explorar los cimientos de la tierra, entonces yo rechazaría a la descendencia de Israel por todo lo que ha hecho -- afirma el Señor --. (Jer 31:31-32, 35-37)

Este pasaje interpreta proféticamente dos pactos divinos. La primera promesa, en prosa, anuncia un nuevo pacto de Dios con Israel, y específicamente con Judá. Éste nuevo pacto, de carácter ético-espiritual, reemplazará al viejo pacto, anulado por la desobediencia del pueblo (31:32). La segunda promesa, en verso, asegura, en los términos más enfáticos, la existencia "eterna" de la nación judía, co-extensiva con la duración del pacto de Dios con la creación (Gén 1:16; 9:8-13).[4]

La primera promesa, del nuevo pacto, se cumple muy explícitamente en la última cena del Señor, cuando declara, "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre... que es derramada por muchos para perdón de pecados" (1 Cor 11:25; Mat 26:28; Luc 22:20; Mat 26:28). Pero, ¡qué sorpresa!, Jeremías no hubiera reconocido este cumplimiento de su profecía. Aquí no hay nada del pueblo de Israel ni de la tribu de Judá, ni de escribir la ley en los corazones. Ahora el nuevo pacto tiene un contenido totalmente diferente. Es un pacto en la sangre derramada del Mesías, de lo que Jeremías no parece haber sabido nada. Es un pacto para la remisión de pecados, algo medular al sentido de la muerte de Jesús pero ausente en la promesa original de un nuevo pacto.

Es indispensable -- ¡estrictamente obligatorio!, ¡urgentemente imperativo! -- interpretar a cada pasaje del Antiguo Testamento en su contexto histórico, como mensaje profético a sus contemporáneos y no primeramente a nosotros. Jeremías, como los demás profetas en general, quiso comunicar a sus oyentes un mensaje de amonestación y esperanza, de denuncia y anuncio. Si Jeremías hubiera dicho, por revelación divina, "Dios hará un nuevo pacto a un nuevo pueblo, redimido por la sangre del Mesías, y ese pacto se celebrará en algo nuevo que va a llamarse 'iglesia'", no hubiera comunicado a sus contemporáneos el mensaje que ardía como fuego en sus huesos.

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Ni Jeremías ni ningún otro profeta hebreo tenían la menor idea de una "segunda venida" del Mesías, largo tiempo después de su primera venida, ni de una nueva comunidad que iba a llamarse "iglesia" que existiría entre la primera y la segunda venida. Si entendemos que la esencia de la profecía no era la predicción futurista sino la exhortación y exigencia, entenderemos también que anuncios de la futura existencia de la iglesia o de una segunda venida del Mesías más bien hubiera bloqueado seriamente la comunicación del mensaje. Eran verdades que en ese momento no hacían falta.

Básicamente lo mismo puede decirse de Jer 31:35-37. En primer lugar, debemos tomar en cuenta que estos versículos son una expresión poética, con alguna dosis de hipérbole, de la fidelidad de Yahvéh para con su pueblo.[5] E igual que el nuevo pacto, Dios lo ha cumplido pero no como Jeremías lo entendía o lo esperaba. El NT describe la iglesia como nación santa, tesoro especial, pueblo de reyes y sacerdotes, y otras atribuciones del pueblo de Dios. San Pablo afirma que los verdaderos hijos de Abraham son los hijos de su fe, sean judíos o gentiles, y que los creyentes incircuncisos tienen la circuncisión del corazón. Con este nuevo "Israel de Dios" (Gál 6:16) el "Israel" se ha expandido y internacionalizado.

A San Pablo, como fiel judío hasta su muerte, le dolía profundamente la condición de su pueblo (Rom 9:2-5; 10:1). Apelando al concepto profético del "remanente", Pablo afirma que "Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció" (Rom 11:1-2) y que "luego todo Israel será salvo" (11:26). Así queda claro que Dios no ha abandonado a Israel, y que la nación judía sigue presente ante él. Pero una cosa es la nación y otra cosa es el estado. Durante la mayor parte del tiempo después de Jesús, Israel ha sido una nación pero no ha tenido un estado ni ha ocupado territorio. La promesa de Dios sigue fiel, pero en ningún pasaje del NT esa fidelidad de Dios incluye un estado político y un territorio geográfico, ni mucho menos un ejército armado hasta los dientes. Eso es impresionante porque en la época del NT Israel era colonia de Roma, y otros movimientos sí anunciaban la restitución de un gobierno judío independiente.

La actitud hacia el judaísmo en el NT parece ser ambivalente. Juan de Patmos, autor del Apocalipsis, era también judío de nacimiento, palestinense de origen, pero tenía otra actitud. Describe a los judíos de Esmirna y los de Filadelfia como "sinagoga de Satanás", aparentemente por su colaboración con el satánico imperio romano y por haber delatado a los cristianos ante las autoridades romanos. El mismo Jesús, en su polémica contra los poderosos líderes judíos, exclamó, "Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino" (Mat 21:43).

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Conclusión: Los cristianos/as debemos interpretar los textos del AT dentro de su propio contexto original y la semántica de su lenguaje (como p.ej. el término "siempre"), y después buscar su reinterpretación en el NT, a la luz de la venida del Mesías, su segunda venida y el nacimiento de la iglesia.`Bien analizado, ni el AT da base para un derecho divino de Israel a determinado territorio hoy, ni mucho menos la da el NT. Ese error sólo entorpece el análisis del problema entre los israelíes y los palestinos. Ese conflicto debe analizarse, como cualquier otro conflicto político, por los mismos factores históricos, sociales, económicos y éticos, en términos de justicia y promoción de la vida.

[1] De hecho, Dios quiere que todos tengan suficiente tierra para una vida digna. Apenas crea a Adán y le prepara una finquita. [2] Obviamente, cuando las palabras "siempre" o "eterno" aparecen en las traducciones, es interpretación del traductor. Tampoco se refiere el término al "siglo" como período de cien años. Y

[3] Sólo en Éxodo se describe como "eterno" ("siempre", perpetuo, oLaM) la vida de un esclavo (21:6; cf. Dt 15:17), las instrucciones para el aceite de la lámpara (27:21), la ofrenda elevada con el pecho para los sacerdotes (29:28) y la unción para el sacerdocio perpetuo (40:15), la tela para los calzoncillos del Sumo Sacerdote (28:42) y su deber de lavar sus manos y sus pies (30:21; para más ejemplos de Éxodo y de otros libros, búsquese bajo "estatuto perpetuo" en la Concordancia). Las doce piedras en el Jordán eran "un recuerdo permanente" para Israel (Jos 4:7) y el sacerdocio de los hijos de Elí, que Dios declaró "eterno", poco después fue invalidado por Dios mismo y la familia de Elí "condenada para siempre" (1 Sam 2:20; 3:1314). [4] Básicamente, lo que hoy llamamos "leyes naturales" la Biblia considera "pactos de Dios con la creación"/ La diferencia es que un pacto tiene carácter personal y es condicional. El pacto con la creación también nos exige obediencia. [5] Según Rom 4:13, Dios le prometíó a Abraham que sería heredero del mundo (ho kosmos). La promesa similar en Sal 2:8 se interpretaba cristológicamente en el NT.

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