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Aprendiendo de la historia. ¿Cómo debe prepararse un país para hacer frente a un desastre industrial?
Serie | Preparación y respuesta a todo tipo de riesgos
Autoría: Elizabeth Diago-Navarro, Clara Marín-Carballo y Roberto G Lucchini*
[ Este documento forma parte de una serie de notas de debate que abordan preguntas fundamentales sobre la salud mundial. Su objetivo es trasladar los conocimientos científicos al debate público y al proceso de toma de decisiones. Estos documentos se han elaborado en base a la mejor información disponible y pueden ser actualizados a medida que salga a la luz nueva información. ] 5 de marzo de 2025 Fotografía: Fábrica abandonada de Union Carbide en Bhopal (India), donde tuvo lugar el desastre químico de 1984 / Julian Nyč a (Wikimedia Commons)
El 11 de septiembre de 2001 se perpetró uno de los atentados terroristas más graves de la historia moderna. Dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, causando 2 753 muertes. Este evento es ahora parte de los libros de historia y de la cultura popular. Las causas, consecuencias e implicados, así como los detalles y la línea temporal de la tragedia, son de sobra conocidos.
Los incendios –primero por la combustión del carburante de los aviones y luego dentro de los escombros del edificio 7 del World Trade Center– permanecieron activos hasta finales de diciembre de 2001, con rebrotes continuos en 2002, liberando subproductos de combustión cancerígenos, neurotóxicos, y generando una exposición prolongada a gases tóxicos, humo y vapores.
Sin embargo, hay una parte de la historia que, pese a su relevancia, no ha logrado entrar en el imaginario colectivo de la misma manera que otras perspectivas del 11-S. Se trata de la exposición a sustancias nocivas de las personas que se encontraban cerca de las torres cuando estas se derrumbaron.1 Personal de emergencias y testigos de la tragedia inhalaron entonces una nube tóxica compuesta por amianto, sílice, metales, cemento y vidrio.
Se estima que 400 000 personas –incluyendo miembros de los equipos de respuesta profesionales, voluntarios y ciudadanos en la zona del sur de Manhattan– estuvieron expuestas a contaminantes tóxicos, riesgo de lesiones físicas y condiciones física y emocionalmente estresantes en los días, semanas y meses posteriores a los ataques. Las personas que sufrieron exposición a la nube tóxica, tanto de manera aguda como cró-
* Elizabeth Diago-Navarro es coordinadora del Hub de Preparación, Respuesta, Recuperación y Resiliencia de ISGlobal. Clara Marín-Carballo es consultora en el Departamento de Análisis de Políticas y Desarrollo de ISGlobal. Ambas autoras han contribuido por igual al desarrollo de este documento. Roberto Lucchini es Profesor de Salud Ocupacional y Ambiental de la Florida International University, USA y Università degli Studi di Modena e Reggio Emilia, Italia. 1 Toxins and Health Impacts: Health Effects of 9/11 - WTC Health Program. Disponible en: https://www.cdc.gov/wtc/exhibition/ toxins-and-health-impacts.html.
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