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¿Cómo podemos responder a las necesidades de la infancia durante el encierro domiciliario y el desconfinamiento?
Serie | COVID-19 y estrategia de respuesta
Autor: Quique Bassat, ICREA Research Profesor de ISGlobal [ Este documento forma parte de una serie de notas de debate que abordan preguntas fundamentales sobre la crisis de la COVID-19 y las estrategias de respuesta. Los trabajos han sido elaborados sobre la base de la mejor información científica disponible y pueden ser actualizados a medida que esta evolucione. ]
El estado de emergencia decretado a principios de marzo en España como consecuencia de la epidemia de la COVID-19 fue seguido de recomendaciones estrictas que han obligado a 47,1 millones de ciudadanos a quedarse en sus casas. Las salidas a la calle se limitan a aquellos profesionales indispensables para el bienestar de la sociedad, y siempre bajo razones justificadas. El real decreto que estipuló las normas y recomendaciones resultantes del estado de emergencia no mencionaba de forma específica a la población infantil, dando por supuesto que esta población (8,13 millones de personas, el 17% de los ciudadanos que residen en España) no era “esencial” de acuerdo a los criterios establecidos y no requería por tanto una atención especial.
17 de abril de 2020
Esta omisión –lógica desde el punto de vista epidemiológico– venía además sustentada por la evidencia sobre las implicaciones directas de la COVID-19 en la salud de la infancia. La experiencia acumulada de forma global sugiere que los
Foto de portada: Senjuti Kundu/ Unsplash
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niños, a diferencia de los adultos, tienen una menor predisposición a enfermar gravemente como resultado de esta enfermedad. Así pues, y en conjunto, los niños y menores debían permanecer encerrados sin excepción, sin recomendaciones específicas de ningún tipo y bajo la responsabilidad de los adultos a su cargo. Las más de cuatro semanas transcurridas desde el inicio del confinamiento han evidenciado las dificultades y desafíos que una situación extraordinaria como esta conlleva, y diversas voces han empezado a alertar sobre las posibles consecuencias perjudiciales para la salud física, psíquica y emocional entre los niños pequeños. La presión pública también está siendo cada vez mayor, aunque deben siempre prevalecer los criterios científicos y de salud pública a la hora de proponer recomendaciones
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“Es importante destacar que los niños que viven por debajo del umbral considerado de pobreza serán poblaciones particularmente vulnerables a las consecuencias negativas del confinamiento.”
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Consecuencias del confinamiento en la salud física y mental de la infancia
Diversas publicaciones científicas1,2, así como grupos de expertos en salud infantil (www.aeped.es) y de atención a la infancia (www.plataformadeinfancia.org/100medidas-infancia-covid19/) alertan sobre los peligros del confinamiento en una población tradicionalmente vulnerable desde el punto de vista socioeconómico.
• Desde el punto de vista psicológico, los niños son proclives a presentar miedos, ansiedad, irritabilidad, distracciones, frustraciones y estrés en medidas comparables a los adultos. Los patrones irregulares de sueño pueden también asociarse a trastornos del sueño, e incluso pesadillas.
Es importante destacar que los niños que viven por debajo del umbral considerado de pobreza –los que están a riesgo de exclusión social, violencia o maltrato físico y psicológico y los niños inmigrantes no acompañados, entre otros– serán poblaciones particularmente vulnerables a las consecuencias negativas del confinamiento. Por esta razón, serán necesarias medidas específicas para acautelar sus problemáticas adicionales. Los expertos destacan que los niños, aunque tremendamente resilientes, no son indiferentes al impacto dramático que la pandemia está causando en su entorno inmediato. Estas son sus principales características:
• La experiencia en China, donde el
• La evidencia1,3 sugiere que, entre la población pediátrica, el confinamiento se asocia a una disminución de la actividad física, un empeoramiento de la dieta, y un incremento del tiempo de “pantallas”, todo potencialmente derivando en posibles aumentos de peso.
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confinamiento ha sido el más estricto y prolongado, ha demostrado que las preocupaciones de los niños también incluyen el miedo a infectarse, a perder a seres queridos y a las consecuencias socioeconómicas negativas que la pandemia pueda tener en sus familiares directos.
• La ausencia de contacto diario con sus compañeros de clase, o con personas de su misma edad, y el no poder seguir las rutinas de aprendizaje habituales en la escuela, son motivos adicionales de frustración y ansiedad.
• Los contextos de confinamiento y de emergencia pueden asociarse a un aumento de la violencia doméstica, y del maltrato o abuso psicológico y/o sexual
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Jiao WY, Wang LN, Liu J, et al. Behavioral and Emotional Disorders in Children during the COVID-19 Epidemic. The Journal of pediatrics 2020. Wang G, Zhang Y, Zhao J, Zhang J, Jiang F. Mitigate the effects of home confinement on children during the COVID-19 outbreak. Lancet 2020; 395(10228): 945-7. Brooks SK, Webster RK, Smith LE, et al. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet 2020; 395(10227): 912-20.
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“Es imprescindible que durante el confinamiento se implementen mecanismos proactivos que puedan prevenir o mitigar los efectos nocivos del encierro en la salud mental y física de los niños.”
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Recomendaciones para mitigar los efectos del confinamiento en la infancia
Es imprescindible que durante el confinamiento se implementen mecanismos proactivos que puedan prevenir o mitigar los efectos nocivos del encierro en la salud mental y física de los niños. Destacamos los siguientes, cuya aplicación práctica depende de las condiciones materiales y emocionales de los hogares en los que residen los niños:
• Deberá también estimularse el ejercicio físico, los hábitos saludables dietéticos y de sueño, y las horas de ocio puro. Es importante que los niños puedan interactuar virtualmente con amigos y familiares de su edad y que puedan jugar en grupo, aunque no necesariamente estén en el mismo local físico.
• Dado que una parte del día deberá ser
• Aún siendo conscientes de las dificultades para conciliar trabajo con cuidado de los niños, los padres y demás convivientes deberán hacer un esfuerzo para ejercer como modelos a seguir, debiendo estimular, de forma proactiva el diálogo y la comunicación, así como la involucración de los niños en las actividades y toma de decisiones familiares. De este modo, los niños y adolescentes podrán continuar desarrollando, a pesar de las circunstancias, su integridad emocional, identidad, independencia y resiliencia.
dedicada al aprendizaje, el rol de los profesores y demás profesionales educativos será fundamental para el acompañamiento diario. En ese sentido, los actuales sistemas electrónicos y herramientas de e-learning ofrecen oportunidades que deben ser aprovechadas, sin abusar en los tiempos de dedicación diarios.
• Finalmente, deben habilitarse herramientas adicionales de apoyo social y sostén económico para aquellas familias con niños más desfavorecidos, así como mecanismos de emergencia para monitorizar y detectar precozmente situaciones de potencial maltrato o abuso de la población infantil
• En cada domicilio deberá implementarse una rutina estricta de higiene personal (importante también en el contexto de la protección frente a la infección) y de actividades que incluyan –de la forma más didáctica, empática y colaborativa posible– la participación de los niños en tareas habituales de limpieza y cocina. Esta rutina podrá contrarrestar el reto de enfrentarse a días monótonos, sin alicientes particulares, y sin responsabilidades.
Es fundamental incidir en la necesidad de que estos medios tecnológicos de aprendizaje sean accesibles para toda la población pediátrica que los necesite, y no sería aceptable que la brecha digital contribuya a empeorar aún más la situación de los niños confinados y en situaciones de riesgo de exclusión social.
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“Nuestro desconocimiento relativo de la infección por SARS-CoV2 y enfermedad por COVID-19 en los niños, así como de su potencial como transmisores, nos obliga a ser cautos y considerar a los niños como un potencial eslabón importante en la transmisión de la COVID-19”
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Recomendaciones para el desconfinamiento progresivo de la infancia
Nuestro desconocimiento relativo de la infección por SARS-CoV2 y enfermedad por COVID-19 en los niños, así como de su potencial como transmisores, nos obliga a ser cautos y considerar a los niños como un potencial eslabón importante en la transmisión de la COVID-19, tal y como se ha visto claramente para otras enfermedades virales con potencial epidémico. Por esta razón, es más que probable que los parvularios, escuelas y centros educativos no reabran en la primera fase de desconfinamiento, medida cautelar con la que estamos completamente de acuerdo. Es también probable que las colonias de verano y actividades grupales habituales no puedan realizarse este verano. Esto implicará que los niños seguirán probablemente varias semanas adicionales en casa, pudiéndose prolongar este periodo hasta después del verano. Es por tanto fundamental considerar las siguientes medidas:
• Que los niños puedan empezar a salir a la calle desde el inicio del desconfinamiento, de forma controlada, por tiempo limitado (empezando por espacios de una hora al día, en cercanía al domicilio) y con acompañamiento adulto. Esto les permitirá volver a sus rutinas habituales de forma progresiva.
• Los niños deberán seguir las mismas reglas del juego que los adultos, manteniendo la distancia mínima de dos metros, usando mascarillas y otros medios de higiene y prevención, y minimizando las posibilidades de contagio o de contagiar. • Será particularmente importante posponer el contacto de los niños con los dos grandes grupos de personas vulnerables, los enfermos crónicos y las personas ancianas.
• Los adolescentes mayores de 16 años podrán salir sin acompañamiento, pero deberán seguir las mismas normas que los adultos.
• Los niños en situaciones especiales, como por ejemplo los enfermos crónicos, los niños con discapacidades, trastornos del espectro autista y otros deberán seguir recomendaciones específicas y ajustadas a sus necesidades, siempre intentando preservar sus derechos de poder beneficiarse de salidas lo antes posible.
• Finalmente, será importante evaluar las posibles necesidades a medio y largo plazo de apoyo psicológico que el tiempo de confinamiento haya podido crear y que, posiblemente, no sean todavía aparentes
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PARA SABER MÁS • www.aeped.es • www.plataformadeinfancia.org/100-medidas-infancia-covid19/ • www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/key-messages-and-actions-for-
covid-19-prevention-and-control-in-schools-march-2020.pdf
• www.end-violence.org/protecting-children-during-covid-19-outbreak
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