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Aculco compendio

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Mundo IB Por: Andrea Vázquez Chiu

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sta colecta se realizó del 29 de Noviembre al 10 de Diciembre de 2010 para ser entregada el día Sábado 11 de Diciembre en el centro de acopio instalado en el orfanato de Aculco, posteriormente hacérselo llegar a los habitantes de la comunidad de Toché. Este sitio se localiza a 20 minutos de Aculco, poblado aledaño a Querétaro y es en esta comunidad donde quienes formamos parte del Instituto La Paz año tras año participamos de esta colecta de despensas y artículos de primera necesidad como son: cobijas, pañales, ropa, zapatos entre otros. Los alumnos de Secundaria fueron los encargados de hacer llegar esta gran colecta, así como de llevar momentos de diversión y compañerismo a los habitantes de la comunidad de Toché realizando juegos, cantando villancicos y regalando dulces a los más pequeños. Es de reconocer no solo la aportación de los alumnos y maestros, sino más loable es la acción de cada familia, que desinteresadamente compartió con quienes en verdad lo necesitan.


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n diciembre y como ha venido sucediendo en los últimos años, nos dimos a la tarea de llevar a cabo uno de los tantos proyectos que como Instituto tenemos establecidos de manera permanente: visitar un orfanato-hospital en el municipio de Aculco en el estado de México y visitar una comunidad de ese mismo municipio. Este proyecto está lleno de un halo humanitario, meramente altruista, que nos permite ver a nuestros alumnos preocupados y participativos de problemáticas de tinte social. Y todo empieza desde la convocatoria y participación de los representantes de la sociedad de alumnos para fijar tiempos, etapas, objetivos y metas. Una planeación que garantice el éxito total de nuestra empresa. Exponer el proyecto al resto de la sección secundaria, invitarlos y motivarlos a participar; la manera más importante es aportando despensas y cobijas. Después, acompañándonos a la entrega de

Por: Prof. Miguel Angel Uribe

los mismos. Esta es la etapa culminante y la que más se disfruta. Brevemente les describo cómo se vive ese día. Nos damos cita temprano en el colegio para cargar el camión donde se trasladarán las despensas; nos organizamos entre los participantes alumnos, ex alumnos, directivos, profesores y padres de familia. Abordamos los camiones que nos llevaran a Aculco. Nos dirigimos directamente al orfanato-hospital donde se entrega la mayor parte de las despensas, somos excelentemente recibidos por las personas encargados del mismo con cafecito y pan. Apenas si nos da tiempo para descargar lo que ahí se queda y de inmediato dirigirnos a una comunidad del interior del municipio a donde también llevamos muchas cosas que hemos preparado con esmero para la gente que vive en ella. Una pastorela por parte de nuestros alumnos, piñatas con dulces y juguetes para los chicos de esa co-


munidad, aguinaldos para repartir entre los pequeños, actividades recreativas para compartir y pasar un rato agradable con ellos en ese lugar. Y allí invertimos gran parte de nuestro tiempo, pero una vez terminadas las actividades volvimos al hospital orfanato porque hemos dejado actividades programadas con ellos también. Compartimos con los niños que ahí están internos, rompemos piñatas, les obsequiamos aguinaldos, muchos de nuestros niños llevan juguetes o dulces por cuenta propia, algunos padres de familia también llevan su cuota de regalos por propia iniciativa. Esta actividad nos permite regalarles

parte de nuestro tiempo a niños que tienen enormes necesidades tanto afectivas como de recursos. Extraer de ellos una sonrisa, un gesto de felicidad nos llena el día y vale la pena el viaje. Ni que decir del aprendizaje con el que se quedan nuestros alumnos y todos en general. Si no te has atrevido a ir, no lo pienses. Si tienes la oportunidad para el próximo año, contamos contigo. Es una aventura inolvidable y muy satisfactoria.


Por: Oswaldo Monteagudo

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entir el deseo de ayudar a nuestro prójimo es un sentimiento hermoso, es tomar conciencia de que podemos anteponer nuestros deseos, muchas veces egoístas, para apoyar a aquellos que viven en espera de una mano que se extiende hacia ellos, ser solidarios es sin duda lo mejor del ser humano. Cuando ayudamos de manera desinteresada ganamos una gran recompensa que va desde una grata anécdota que atesorar o el enorme premio que es la sonrisa y esperanza de aquella persona que recibió nuestra ayuda, son en verdad motivaciones que hacen que nuestras vidas cobren sentido. La comunidad del Instituto La Paz atendió la invitación a donar despensas, productos de primera necesidad, ropa y juguetes para hacerlos llegar a diversas comunidades del municipio de Aculco en el Estado de México, mismos que fueron entregados por alumnos de Secundaria, acompañados por profesores, Padres de Familia y algunos ex alumnos del Instituto que han hecho de esta tarea no un deber sino un gusto que año tras año llevan a cabo. La cita fue en las instalaciones del Instituto, donde los alumnos rápidamente se organizaron para cargar los camiones destinados a transportar los productos recaudados y así iniciar el trayecto hasta el Hospital – Orfanato, lugar donde se concentra la ayuda recibida para su posterior repartición. Al llegar al sitio fuimos recibidos con un muy reconfortante café y pan. Los chicos realizaron la ardua labor de descargar los camiones lo más ágil posible para poder cumplir la segunda etapa del viaje: visitar a los niños de una de las comunidades cercanas y compartir con ellos unos muy gratos momentos, jugando, dibujando, cantando y disfrutando al romper las piñatas que se les llevaron. El regreso no pudo ser más emotivo, pues nuevamente nos esperaban en el Hospital – Orfanato los niños que en él habitan para compartir la dicha de romper más piñatas y ser partícipe de los dulces que contenía. Ya a bordo de los camiones, los alumnos y padres de familia se despidieron de los niños llevándose una sonrisa y la dicha de haber compartido tan bellos momentos.


Por: Luis Eduardo Pacheco / Leomar Antonio González

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omo cada año la comunidad del Instituto La Paz mostró su solidaridad y entusiasmo al realizar una gran labor recolectando despensas, juguetes, material de curación y artículos de higiene personal para ser entregados a la comunidad de Aculco. Las donaciones que se entregan no es lo único que compartimos con esta comunidad, también pasamos un buen rato de convivencia con todos los niños que asisten a una escuela Otomí a la que llegamos; se nota el gesto de felicidad en el rostro de todos los niños al vernos entrar, pero este año la sorpresa fue para nosotros, pues nos pidieron acomodarnos para presentarnos unos bailables que tenían preparados para nosotros, desde los más pequeños de Kinder y Preescolar hasta los más grandes de Primaria mostraron sus mejores pasos y entusiasmo en la presentación. Al término de los bailables ya estabamos listos para los juegos y actividades que teníamos preparadas. Nos organizamos en diferentes comisiones, cada una con una actividad diferente: Juegos de futbol, basquetbol, manualidades, juegos de mesa, entre otras.


Los niños no se separaban de nosotros en ningún momento, querían participar en todo y llevarse a casa un grato recuerdo de lo que compartieron y vivieron. Aculco nos hace ver el mundo real, pensar en nuestros actos y valorar lo que tenemos. Observar esta comunidad nos hace reflexionar sobre las carencias que existen en México y nos insta a poner nuestro granito de arena para hacer un cambio significativo. Esta actividad nos brinda la experiencia de visualizar cómo personas que con tan pocas cosas materiales te brindan una sonrisa más amplia y sincera que muchas que se ven diario, es una vivencia para darse cuenta que en verdad hay personas que necesitan de nuestra ayuda.


Por: Mónica Martínez

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urante varios años, solo había escuchado acerca de la labor que realizaban los alumnos de secundaria al llevar a cabo la colecta de las despensas y algunos artículos de reuso para las comunidades con más carencias que se encuentran cerca de Aculco Edo. de Mex. sin embargo este año como parte integrante de la mesa directiva del colegio, mi familia y yo, tuvimos la oportunidad de asistir a este evento y vivir de cerca esta experiencia junto con otros padres de familia que asistieron voluntariamente. Despensas, dulces, piñatas, divertidas actividades y felicidad, solo es parte de lo mucho que nuestros niños del Colegio llevan año con año a estos lugares, es muy agradable saber que las personas que viven ahí nos esperan con tanto gusto y más maravilloso saber que hacemos un día diferente en su vida, un día que el Instituto La Paz queda grabado en sus corazones. Lo más reconfortante es ver el gusto y entrega con la que nuestros alumnos llevan acabo esta noble labor de año tras año, mostrando su compañerismo y solidaridad para ayudar al que menos tiene, es un orgullo formar parte de esta comunidad.


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Aculco compendio by Instituto La Paz - Issuu