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Ímpetu, edición especial 50 años

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EDICIÓN ESPECIAL 50

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El día que nació Ímpetu mi vida se transformó. Me di cuenta que las respuestas que busqué desde niño ya no dependían de otros, sino que empezaron a ser mi obligación y entendí el enorme peso, trascendencia y responsabilidad que significa ser propietario y director de un periódico”.

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Director Fundador: Fernando Sanchez Vela Co-Fundadora : Sra: Fidelia Rengifo Silva Vda. De Sánchez

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Co-Fundadora : Sra: Fidelia Rengifo Silva Fernando Sánchez Vela Vda. De Sánchez Director Fundador Q.D.E.P.

juntos y seguimos en el reto


MIS REFLEXIONES DESDE MÁS ALLÁ

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El próximo ejemplar será mejor que el de ayer A MI MANERA

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A esas frases se agregó “escribiendo la historia”, una historia que la estamos forjando ustedes, nosotros y todos los que trabajamos en la región Ucayali: autoridades, empresarios, profesionales, trabajadores, periodistas, profesores cuya herencia y cuyos hechos van quedando en la historia, que la plasmaremos en un libro que se titulará “El vía crucis del desarrollo”.

esde Carolina del Norte, Estados Unidos, permítanme hacer dos reflexiones. Hace más de 50 años, siendo casi niño, al descubrir mi vocación de periodista tuve un sueño y un ideal. Estos nunca me abandonaron, aún hasta hoy. No solamente en esos tiempos quería ser periodista, sino tenía el sueño de tener mi propio medio de expresión para luchar por el progreso, el desarrollo, la unidad, la tolerancia, la conciliación, dejando a un lado el rencor, la envidia y el odio que son sentimientos negativos que impiden el desarrollo del ser humano y de su propia realización. Ese sueño me obligó a buscar el nombre de los medios que estaba forjando. Y durante un viaje a Requena en 1961, en el silencio de la noche, quebrada solamente por el runruneo de la embarcación fluvial en la que viajaba, escuché, o quizá soñé la palabra ÍMPETU. Luego me cercioré que esa palabra viene del latín ímpetus, uno de cuyos significados dice “acción seguida de algo” o también “gran intensidad” o “fuerza de movimiento” o quizá “energía y eficacia con que se realiza algo”. Después tuve que buscar también un lema para los medios. Acorde con el significado del nombre, me inspiré para ponerle “un reto a la inacción y al conformismo”. Ambas denominaciones simbolizaban nuestro sueño: la fuerza y firmeza necesaria para llevar adelante una acción permanente, como es ÍMPETU, en busca del desarrollo y del progreso de nuestro pueblo y de nuestra región.

En él recordaremos a la mayor parte de esos nombres que se van quedando en el olvido y que merecen ser reconocidos por nosotros y que deben quedar impresos en blanco y negro, con la memoria de sus historias personales. Recuerdo, también, que decidí fundar ÍMPETU mientras trabajaba en la Imprenta Rodríguez, fundada por don Avelino Rodríguez Tévez, padre de los dueños de Clímax y del Canal 19. Al experimentar en esa imprenta la fatiga y el esfuerzo que significaba hacer un medio impreso en las condiciones tecnológicas de esos años, y el olvido que pesaba sobre Pucallpa y la necesidad de ofrecerle un horizonte nuevo, nos acicateó y eso quedó en nosotros para siempre. Yo sigo sintiendo la emoción de esos primeros años, de las primeras ediciones y la esperanza que cada vez se agita en el fondo del alma, de que el próximo ejemplar será mejor que el de ayer. Para mantener ese sentimiento tuvimos que seguir adelante en momentos muy difíciles. Pasar por un incendio el año 1983, nos obligó a comenzar de nuevo. También tuvimos que recomponernos de la hiperinflación entre los años 1987 a 1990. Asimismo tuvimos que sufrir la confiscación de los certificados bancarios de moneda extranjera, que tuve uno, que fueron reemplazados por intis que desaparecían de un día para otro por la enorme devaluación. Sin embargo todos esos hechos no nos arredró. Sabíamos que un camino sin piedras no es camino. Por eso seguimos adelante pese a la crisis que se anuncia, también, a nivel mundial. No importa. Tenemos esperanza en la Amazonía. Por eso estamos acá. Precisamente esas duras pruebas nos han motivado para instalar la primera rotativa en la Amazonía peruana. Y la segunda reflexión es acerca de la responsabilidad que este hecho representa: Pucallpa está, en tecnología de industrias gráficas, en igualdad de condiciones que las principales ciudades del Perú. Y nuestro diario, ÍMPETU, está en condiciones de competir con los medios nacionales que llegan desde Lima. Pero lo más importante, la mayor responsabilidad está en la calidad de la información, la veracidad de lo que se escribe y la rectitud del enfoque que debe obedecer a principios y debe ser una prueba constante que todos los hombres de prensa debemos cumplir y que nos parece que nosotros hemos cumplido.

FUNDADOR: Fernando Sánchez Vela. DIRECTOR: Fernando Sánchez Rengifo. DIRECTOR DE LA EDICIÓN ESPECIAL: Javier Rubén Medina Dávila. EDITOR GENERAL: Carlos Kukurelo Corilloclla.

EDITOR GRÁFICO: Hugo Alejos. COLABORADORES: Santiago Pérez, María Mendoza, Nelson Torres, Casinaldo Saucedo, Lila Sánchez, Karen Abregu, Welmer Cárdenas, Melita Ruiz, Eliseo Romero, Ruperto Ríos..

2 FERNANDO SÁNCHEZ VELA Director Fundador de Ímpetu

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Con 43 años en circulación (este 28 cumplimos 50) me llena de satisfacción y orgullo que hoy ÍMPETU sea el diario más antiguo en la Amazonía. Lo dejo en manos de nuevas generaciones: mis hijos Fernando, Juan Pablo, Lorenzo, Lila, Begonia y Narda. Todos ellos ponen el hombro y estoy poniendo en esta nueva generación la responsabilidad de llevar adelante este ideal y este sueño. Pucallpa, pues, está en una etapa de mayoría de edad en las comunicaciones. Eso nos demanda entereza, responsabilidad y firmeza en las convicciones. (* Mensaje enviado en video desde los EEUU el año 2009, dirigido a quienes asistieron en Pucallpa al relanzamiento del Diario IMPETU con el montaje de la primera rotativa en la Amazonía peruana).

La primera y la última portadas Con esa cara, saludando a la patria con la frente en alto, un 28 de julio de 1969 nació Ímpetu como Un reto a la inacción y al conformismo , lema rotundo con el que Fernando Sánchez Vela lo fundó. Ya pasó medio siglo y, como ven, seguimos y seguiremos en lo mismo, al lado de nuestros lectores y de la verdad, aderezando nuestras páginas con la modernidad y la tecnología.

Impreso en Imprenta Ímpetu Editorial SRL Avenida Centenario N° 281- Pucallpa


El último artículo Fernando Sánchez Vela terminó de pulir este artículo justo antes de caer enfermo. No pudo reponerse y tampoco pudo publicarlo mientras vivió. Se lo había entregado al periodista Ramiro Seijas Valles, gerente de Radio del Progreso, porque en julio del 2010 íban a producir un programa político en dicha emisora con motivo de las elecciones. Tampoco se pudo emitir por su fallecimiento, el 4 de julio de aquel año. Su muerte cegó la vida de dicho periodista, pero no borró su pluma. Ramiro Seijas guardaba la nota como una reliquia. En él, Fernando Sánchez decía que el periodista que perdió credibilidad, mejor que se dedique a otra cosa y sostenía que el chantaje, la calumnia, la difamación deben ser nuestros enemigos. Ramiro Seijas compartía plenamente esas ideas expuestas en el artículo de Sánchez Vela. Esas ideas no tenían por qué perderse en los archivos, de modo que Ramiro entregó el artículo a Javier Medina, director del entonces suplemento YA, de Ímpetu, quien lo publicó en una edición por el Día del Periodista, resucitando el verbo y la pluma de Fernando.

PRENSA Y MERCENARISMO En los medios del Grupo Ímpetu, Ucayali siempre fue el credo principal.

En la historia de ímpetu, no fueron pocas las confrontaciones con el poder.

Por: Fernando Sánchez Vela

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egún la lengua española, el mercenario es alguien que sirve por dinero a un país extranjero. Por ejemplo, en Irak hay muchos peruanos que son contratados por los Estados Unidos para cuidar su embajada y, por este servicio, les pagan o también pueden contratar soldados de otros países para que luchen o defiendan los intereses norteamericanos. Esos son los mercenarios. Sin embargo, si se aplica a otra persona la palabra mercenario , es aquella que realiza cualquier tipo de trabajo por una retribución que puede ser económica. Si fuera así, no habría diferencia entre los periodistas que son calificados como mercenarios con los que no lo son. En realidad -y aquí viene la aclaración- todos los periodistas cobramos por servicios de difusión, de publicidad y de promoción publicitaria. Todos los periodistas tenemos derecho a cobrar por diversos conceptos de lo que es la publicidad estatal. Sin embargo aquí hay categorías. Los periodistas, por ejemplo, cobran de acuerdo a su tiraje. Los medios, las televisoras cobran de acuerdo a su rating. Los periodistas cobramos de acuerdo a nuestra aceptación en la comunidad, de acuerdo a nuestra experiencia profesional, de acuerdo a la calidad del producto que vendemos -es decir, un buen programa- y de acuerdo a nuestra credibilidad en la sociedad en la que nos desenvolvemos. Por eso se dice que aquel periodista que ha perdido su credibilidad ante la comunidad, mejor que se dedique a otra cosa, menos a hacer periodismo. De ahí que el periodista tiene que observar necesariamente ciertas normas del trabajo en su desempeño profesional y conocer exactamente el terreno en que se desempeña. Es decir, una labor que se mueve en medio de la libertad de prensa, que tiene, por cierto, sus limitaciones, contrariamente a la libertad de expresión, que es ilimitada. Es importante precisar que lo que se vende para poder subsistir, es un buen periódico, objetivo y plural, o un programa radial o televisivo con las mismas cualidades. La publicidad estatal debe ser distribuida bajo esos parámetros. Lo que siempre está en tela de juicio, es que la autoridad o el funcionario, quienes ejercen cargos públicos, confunden que cuando te contratan para difundir avi-

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RAMIRO SEIJAS VALLES

Gerente de Radio del Progreso

sos, comunicados y otros, tratan de utilizar el dinero del Estado para intentar ponerte mordaza y restar toda crítica a la función que desempeña. Por eso algunos intentan manejarnos y pretenden hacernos callar so pretexto de que nos están pagando y eso debe tener una respuesta. La respuesta debe ser que no se puede tapar el sol con un dedo cuando hay irregularidades, a pesar que los negocios son negocios. El pueblo, mediante su voto en elecciones democráticas, otorga poder político y también económico a los presidentes y alcaldes de una región o de una ciudad y, como tal, son los que tienen que impartir disposiciones a sus funcionarios de cómo se deben administrar esos recursos en forma racional y transparente. Los periodistas que se consideran trabajar con responsabilidad y profesionalismo, valoran su trabajo y deben cobrar por su servicio profesional de acuerdo a los parámetros descritos líneas arriba. Lo que no se debe admitir es que un funcionario de turno corrompa al periodismo proponiéndole un estipendio económico que no sea específicamente el de destacar lo que la comunidad desea; es decir, de todo lo que debe conocer la ciudadanía. Las leyes peruanas no prohíben la publicidad porque todas las obras y acciones que se proyectan en un pueblo deben tener un componente, cual es la promoción publicitaria. De eso viven los periódicos, los de la televisión, las radioemisoras y de ahí se sustentan también los periodistas.

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Finalmente, no merecemos ser calificados como “mercenarios” si por hacer un servicio profesional recibimos a cambio un dinero. Pero, cuidado, nunca para acciones sucias y cochinas que le convengan al gobernante de turno.

Y recordemos siempre y practiquemos también lo que nos dice el periodista Restrepo sobre la ética periodística: que el periodista deberá siempre estar ni muy cerca, ni muy lejos del poder. No caer nunca en la desesperación, en el chantaje, peor en la calumnia, en la difamación, porque deben ser nuestros enemigos si queremos realmente ser apreciados en nuestro trabajo diario. TEMAS ESPECIALES

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SANTIAGO PÉREZ MEZA Ex director de Ímpetu

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orrían los años finales de la década del 60 cuando Fernando Sánchez Vela empezó a convertir en realidad su sueño de publicar un diario en Pucallpa, una ciudad emergente en medio de la selva que ya no cabía en el corsé limítrofe que le imponía la antigua ciudad de Iquitos y once años después lograría convertirse en la capital del último departamento creado en el país: Ucayali. Conocía Fernando a inicios de los años 80, cuando sus coterráneos celebraban sus primeros años como departamento con esas ganas de forjarse un orgullo propio, diferenciado de sus hermanos loretanos, estrenando su denominación de ucayalinos, pero igual reconociéndose como amazónicos. Por aquellos años Pucallpa seguía añorando despegar como la capital industrial de la Amazonía y dejar de ser calificada como “el pueblo joven más grande del Perú”, término símil de lo que hoy se denomina como asentamiento humano, calificativo que se debía a sus anchas calles polvorientas o barrosas (según la temporada) debido a la ausencia de infraestructura vial urbana,. Sus centros de comercio eran igual de informales y con similar hacinamiento como los de hoy. Su ausencia de instituciones públicas (Poder Judicial, Ministerio Público) se agravaba porque estaban centralizadas en Huánuco o en Loreto. Incluso la administración de la energía eléctrica tenía una dependencia de Huancayo. Por aquellos años la población estaba convencida que como departamento tendrían mayor autonomía para administrar sus recursos presupuestarios y promover, por ejemplo, la Universidad Nacional de Ucayali que asomaba con más entusiasmo que con rigor académico. Y había un mayor sentido de colectividad, de proyecto conjunto que el que hay ahora. Aun así se ha avanzado. La prueba está especialmente en los documentos gráficos de las calles que existían en ese entonces, en comparación a las que existen actualmente. Y está en que el monopolio de los mercados informales ha sido roto porque se han instalado los malls de los hipermercados. Las décadas en las que la economía se ordenó y permitió un crecimiento sostenido del PBI también se reflejaron en la región Ucayali. Y tal vez se hubiera hecho mucho más si la oscura mano de la corrupción no hubiera empantanado y aprovechado en su favor el presupuesto fiscal que llegaba a nuestra región. Pero toda esa historia, con los altibajos de hacer prensa en una zona tan alejada y enclavada al final de la carretera que la unía al país, se registró en diversos medios escritos, especialmente en Ímpetu, creación de Fernando. Y él, como Elías Robledo y Florián Rodríguez, fueron los promotores de toda una generación de periodistas y comunicadores sociales surgidos desde las canteras regionales y también de los que llegaron de afuera pero rápidamente se acoplaron a las exigencias informativas de nuestro medio.

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No quiero explayarme en quienes hicieron radio por aquel entonces y que luego también incursionaron en la televisión regional, porque esa es otra historia. Hoy,

a los cincuenta años de circulación de ímpetu, prefiero hablar de la aventura de informar a través de la palabra escrita que emprendió Fernando Sánchez Vela.

UN RETO A LA INACCIÓN

El diario que creó el 28 de julio de 1969 fue bautizado con el nombre de Ímpetu y el lema que hizo suyo fue: “Un reto a la inacción y al conformismo” y desde esa fecha recorre nuestras calles y en cada una de sus páginas, como dice el antiguo refrán “a veces a trancas y otras a barrancas”, enumera los principales hechos que ocurren en esta parte del país. Ímpetu notició, por ejemplo, el trágico accidente aéreo de Lansa en 1971 en el que hubo una sola sobreviviente, la joven peruana de padres alemanes Julianne Koepcke, o la muerte de la mayor parte de los integrantes del afamado grupo de cumbia “Juaneco y su combo”, o las grandes gestas de movilización social recordadas como “Pucallpazos”. Notició el decreto ley por el que nos reconocieron como la Región Ucayali, la instalación de la Asamblea Regional y la conversión de esta en lo que en todas las regiones se llamaron los CTAR (Consejo Transitorio de Administración Regional). Reportó también sobre las primeras pistas en la Túpac Amaru, Arborización (más conocida como Las Alamedas), los avatares judiciales de nuestros principales políticos (tal los casos del alcalde Carlos Acho Mego, del presidente regional Jorge Velásquez Portocarrero, del ex presidente de la Corte de Ucayali Francisco Boza Olivari y los jueces Wenceslao Portugal, Ricardo Castro, Luis Palomino y Jorge Reátegui por presunta asociación ilícita, tráfico de influencias, cohecho pasivo y encubrimiento personal para favorecer a la red criminal de Rodolfo Orellana) y tanta agua como pasaba por el río frente al Malecón Grau. En los años 80, cuando conocí a Fernando con esa sonrisa confiada que le caracterizaba, me invitó a conocer un armatoste de metal grande y oscuro donde producían el diario con la antigua modalidad del linotipo. Esa vez me resultó impresionante las galeras y el respirar asmático de la máquina cada vez que imprimía. Dos años después, en una de las largas huelgas sanmarquinas que aproveché para visitar a mi hermano (Walter Pérez Meza) aproveché para trabajar en Ímpetu. Aquella vez me encontré con un grupo de periodistas que también eran de Lima y con la imponente máquina Offset que había mejorado la calidad de las ediciones. Y se había impuesto el estilo Sánchez Vela para avanzar en el mercado gráfico, imprentero, informativo de aquellos años.

Fernando era audaz, osado y siempre soñaba producir su diario a la par de los avances tecnológicos que se daban en Lima. Por lo menos no quería rezagarse. Y el diario Ímpetu de aquellos años dio un campanazo demostrando que en provincias también se podían publicar medios escritos de calidad. Ese fue siempre su norte.

UN RETO AL CONFORMISMO

Luego de algunos meses durante los cuales me ocupé de las páginas centrales y los informes especiales de la edición diaria, me fui. Y al año siguiente, el 83, regresé ocasionalmente, trabajé en otro medio escrito y me volví a ir de Pucallpa. Y así, por esos días, cada vez que me encontraba con Fernando me decía “¿y, jovencito, cuándo vas a regresar?”. Y regresar para él era nuevamente trabajar en Ímpetu. No lo hice sino cuando pasaron más de 20 años y cuando él ya le había dejado la administración del diario a sus hijos, en un recambio generacional que les permitió la continuidad de sus sueños. ¡Qué genial debe ser que tus hijos quieran caminar por el camino que a ti te hubiera gustado continuar! Regresé al diario Ímpetu en momentos en que las dos antiguas offeset con la que contaban le daban paso a la rotativa con la que cuentan hoy. Y en ese trajín de volcar toda la experiencia que podía en su dirección, de cuando en vez nos saludábamos. Fernando solía enviar sus editoriales a los que titulaba con el nombre de aquella inolvidable canción “A mi manera”, cuyas mejores interpretaciones salieron de las voces de Frank Sinatra y María Martha Serra Lima. Y una vez, cuando caía la tarde y no había que oficiar de director, nos encontramos con Fernando en “Gerasho”, un pequeño bar ubicado en una calle escondida pasando la del Estadio Oficial. Y hablamos. No es fácil hablar, comunicarse, entenderse con otra persona. Se los digo como alguien que estudió un poco de comunicación social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Y es que, si hay un grave problema en el mundo en que vivimos, es la comunicación interpersonal. Existen grandes avances tecnológicos que pueden contactarnos hasta con el rincón más alejado del mundo y, sin embargo, lo que no puede superar la civilización actual es el disloque de incomunicación que hay entre los seres humanos. Eso nos pierde. Pero aquella vez hablamos. Claro, él lo hizo a su manera. Y yo a la mía. Dos personas que fuimos testigos de importantes pasajes de la historia de este pueblo, sentados frente a una botella. Entonces empezamos a recopilar todo aquello que nos había dejado la vida. Para él fue Ímpetu, su sueño y su reto eterno.


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e la antología de artículos, comentarios y editoriales periodísticos escritos por Fernando Sánchez Vela, incluidas en su libro autobiográfico A mi manera , hemos seleccionado tres para tener presente en estas páginas a nuestro fundador en esta edición especial por el cincuentenario de Ímpetu. No fue una elección al azar. Fueron separados expresamente porque todavía conservan una sensación de actualidad, porque son notas sobre la intensidad en la que se vivía en Pucallpa en aquellos años de una ciudad en ebullición, pero todavía pequeña, donde un periódico podía definir destinos de desarrollo, modos de existencia, compatibilidad humana, profunda solidaridad, casi familiar entre los componentes laborales y sociales. Es así que aborda un asunto que aún sigue vigente en las aspiraciones del pueblo, como es el tratamiento tributario especial que la propia Constitución reconoce para la Amazonía y que es permanentemente amenazada, incluso por nuestros propios representantes, como hace referencia Sánchez Vela en su crítica a los ex congresistas Víctor Meléndez y Roger Santamaría, quienes presentaron un proyecto para desactivar esos beneficios en Ucayali. Un segundo artículo rescata a Fernando Sánchez en su condición humana al tener que comentar sobre la muerte de un amigo entrañable, como fue para él Jorge Alegría, a quien creía inmortal por su gran capacidad intelectual e influencia política cuando el Apra gobernó el país. Pese a conservar serenidad ante esa pérdida, no deja de revelar nítidamente su dolor y el significado que podía tener ese deceso para el departamento, desarrollando el artículo con mucha habilidad, talento, profesionalismo y ternura. Cosa similar, pero más divertido y anecdótico aparece en su comentario sobre un triunfo deportivo de tipo laboral, demostrando su acercamiento con sus trabajadores en actividades institucionales, como un torneo entre medios de comunicación que es motivo de ocupar el sitio más importante del periódico, como su sección editorial, no por esnobismo sino porque la sociedad de aquel tiempo estaba muy arraigada con sus periodistas y verlos en una cancha constituía todo un acontecimiento que reflejaba una característica vivencial de un pueblo, que solo por estar cerca de sus periodistas, fueron a verlos en el propio Estadio Oficial, sin importar si ganaban o perdían. Ni siquiera el gol era lo más importante en ese espectáculo, sino la chanza que provocaban las jugadas de los deportistas de la pluma. JM Las exoneraciones y la realidad FERNANDO SÁNCHEZ VELA Un grupo de congresistas, donde están incluidos nuestros representantes, el lejanamente cerca Víctor Valdez Meléndez y el presidente de la Comisión Para la Amazonía, Roger Santamaría, han presentado un proyecto de ley signado con el N° 114452004-CR, donde vienen solicitando eliminar las exoneraciones tributarias para Ucayali. Aquí conviene señalar que dentro de lo que se solicita se incluyen la eliminación del reintegro tributario del IGV, el Crédito Fiscal Especial del IGV y la exclusión de Ucayali de la exoneración del IGV por la importación de bienes. En este rubro, consideramos que los bienes , son bienes de capital. Se dice, en el mencionado proyecto, que el propósito de la ley es incrementar la inversión pública en la región, en obras de infraestructura. Sin embargo, para endulzar el proyecto y hacerlo asequible a la población ucayalina, no han caído en cuenta, nuestros congresistas, que se encuentran en una peligrosa contra-

dicción, pues, cómo no observar que si el objetivo de la ley es incentivar a las inversiones, por qué hay que quitar las exoneraciones a los bienes de capital que, generalmente, en ella se consideran maquinarias para la pequeña industria. Si se busca, por un lado la inversión pública o estatal, no se puede confundir que la inversión privada, en bienes de capital, son la base para la creación de mayores puestos de trabajo. Los bienes de capital son las inversiones que necesitamos para la apertura de nuevas empresas, pues si se elimina la exoneración en este sentido, ningún empresario privado nacional querrá invertir en nuestra región, pues todos sabemos que los costos se elevan grandemente por la falta de infraestructura y los elevados precios en lo que a fletes se refiere. Nos parece que hay que aclarar muy bien eso de inversión pública y clarificar las razones para no exonerar la importación de maquinarias, para la pequeña y mediana industria. Los firmantes del proyecto de ley mencionado, además de los nuestros , son Ernesto Aranda Dextre, Marta Moyano, Mario Molina, Paulina Aspsi e Hipólito Valderrama, quienes nada conocen de lo nuestro y es evidente que les han hecho firmar este proyecto sin mayores informaciones al respecto. Hasta pronto, Jorge FERNANDO SÁNCHEZ VELA Hasta este momento no comprendo por qué se hace difícil entender que la muerte es una cosa natural, cuando eso nos sucede con un ser querido o un amigo entrañable, con un hermano. Lo que ha sucedido con Jorge Alegría Haya, a sus amigos nos ha dejado más que consternados. Era un amigo que parecía inmortal por su gran capacidad humana para perdonar, por su adaptabilidad a las cosas amargas y tristes de la vida, por su gran capacidad de generar ideas y por su trato con todos los seres humanos de una manera solidaria constante. No parecía un ser humano común y corriente. Nos dejaba esa sensación de inmortalidad por su calidad humana, por su sencillez y por su grandeza de alma. No era para menos que sus amigos que nos encontramos lejos no diéramos crédito a la desagradable noticia. Nos parecía imposible. En Lima, grupos de amigos lloraron sinceramente. En lo que a mí respecta, con Jorge nos conocimos el año 1957, cuando por motivo de estudios él se encontraba en Iquitos y ya era jefe de redacción del diario El Eco, de propiedad de Fernando Reátegui Scavino. Eran los tiempos en que el doctor Teodoro Binder causaba sensación en Pucallpa con sus ideas influenciadas por ese gran médico Albert Schweitzer. Yo era corresponsal de El Eco, nombrado por Jorge Alegría Haya, quien había nacido en Neshuya, hijo de Gabino Alegría y de Virginia Haya, en aquellos tiempos que la novedad era la apertura de la carretera Federico Basadre. Aun cuando Jorge era netamente pucallpino, casi nadie sabía su lugar de nacimiento. Los que le conocían daban por sentado que era de Iquitos. Era una persona brillante. Tenía una velocidad extraordinaria con la máquina de escribir. Estudioso por antonomasia, lector voraz y periodista de pura cepa, con sus inclinaciones políticas que todos conocemos. Por la influencia del apellido, siempre fue aprista, desde jovencito. Tenía parentesco directo con Haya de la Torre, fundador del Partido Aprista. Fue dos veces diputado, pero nunca dejó de ser periodista. Los votos pucallpinos lo llevaron al Congreso, pues radicaba acá desde los inicios de la década del 60. Luego de su paso por el Congreso, tuvo una época de perfil bajo. El 90, luego de las elecciones de ese año, ya vivía en Lima y se quedó allí hasta que retornó a Pucallpa hace poco más de dos meses. Según declaraciones de su esposa Tulia del Águila y de sus

Derrochaba talento y claridad en sus artículos. tres hijos, Vladimir, Boris e Igor, sus deseos siempre fueron de morir en nuestra ciudad y que lo cremaran y esparcieran sus restos en el río Ucayali. Deseos que no pudieron ser cumplidos por la falta de un crematorio en Pucallpa. Hemos perdido a un gran periodista, los amigos y colegas que siempre tuvimos contacto con él, así lo sentimos. Bueno, Jorge, con los sentimientos encontrados todavía por tu sorpresiva partida, no me queda sino decirte: ¡Hasta luego, Jorge! Trofeo que nos traslada al pasado FERNANDO SÁNCHEZ VELA No sería sincero declarar que no nos emociona la conquista del trofeo logrado por los muchachos de nuestra casa editora, en el reciente campeonato Inter-Medios de Comunicación, donde se llevaron, además, el título de campeones. Fuera de ser una simbólica manera de identificación deportiva, este logro nos traslada, por lo menos, un par de décadas al pasado. Recordamos cuando, entre los años 78 al 80, se realizaban partidos entre los medios de comunicación, generalmente de fulbito, que se desarrollaban en la cancha de la Escuela 1220 o 1230 (hoy Pedro Portillo) cuando Lucho Fachín era uno de los más entusiastas organizadores. Eran tiempos de verdadera confraternidad deportiva. Cómo no vamos a recordar, en esos mismos años, cuando para celebrar el Día del Periodista, se organizó un partido en el Estadio Oficial (hoy, Aliardo Soria Pérez) cuando las estrellas se enfrentaron en un lleno completo en el estadio (¡claro! Ese tiempo no existían las tribunas de hoy) con la presencia de un equipazo con Jorge Alegría Haya (Q.E.P.D.), Néstor López Almeida, Eliseo Romero Mori, Abner Alberto Monroy (Q.E.P.D.), el que esto escribe y muchos otros periodistas, cuyo desempeño era festejado por las tribunas, pues eran jugadas de anécdota, no de calidad por supuesto. Lo que recuerdo es que el finado Jorge Alegría, decía en media cancha: ya no veo la pelota debido al cansancio. Ya no recordamos cuál fue el equipo rival, si fueron los médicos del hospital o los profesores veteranos, de todas maneras perdimos, pero fue un encuentro memorable de acuerdo a las circunstancias. Todavía recuerdo cuando en la cancha de la 1220 me enfrentaba, con el equipo de Ímpetu, contra Lucho Fachín y Johnny Zevallos, quienes jugaban por Radio Pucallpa. Los muchachos de este Diario nos llevaron al pasado con su triunfo, que lo tomamos con sentido muy deportivo, pero también con nostalgia de aquel pasado, donde existía más unidad entre los periodistas. Esperamos que esos tiempos retornen, para bien de toda la comunidad pucallpina.

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Portadas de las primeras ediciones de ÍMPETU cuando se trabajaba en tipografía. Como se ve, buscaba ser una voz regional, con problemas muy locales, como la contaminación por la venta de agua en caballos o corrupción en el sector agrario, sin dejar de tocar inquietudes nacionales como la visita de un ministro o una campaña escolar en todo el país.

Decano de la prensa regional

MARÍA MENDOZA MICHILOT (*)

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l llamado periodismo provinciano ha sido históricamente testigo de la vida cotidiana de sus respectivas jurisdicciones desde sus inicios, que son republicanos. Las ciudades del interior del país no tuvieron una prensa local sino en la República; hasta entonces, las noticias venían de los periódicos de la capital virreinal, de otros lugares de América y de España. Como toda manifestación cultural y socializadora, los rotativos regionales nacieron para hacer sentir su voz y para conmover “al poder rígidamente centralizado en Lima”, aunque podría decirse que infructuosamente alcanzaron esa meta. En lo que sí tuvieron éxito, y ha sido la clave de su permanencia, fue en su cotidianeidad, en convertirse en voceros de su entorno, no sin pocas reticencias por parte de quienes representaban la autoridad local. Una vocería que los medios regionales, como Ímpetu, han cumplido “en un complejo esquema de relaciones en la que tienen que ver la Iglesia, las autoridades políticas y, antes, los ricos de la

zona, sean agrarios o mineros” (Gargurevich, 1991), entre otros actores de la escena pública. Respecto a sus relaciones con la autoridad, la historia de la prensa provinciana durante el siglo XX –y en lo que va de la presente centuria– se parece a la de Lima: ha cumplido un rol de “antagonista complementaria” de la política (Ortega, 2011) y, en general, de quien toma las decisiones. Esto quiere decir que si bien se ha movido en sus propios círculos y esferas, también ha compartido con el poder local el mismo espacio, lo cual ha tenido consecuencias diversas en materia de independencia y credibilidad. Hasta mediados del siglo XX, la mayoría de periódicos peruanos fueron abiertamente voceros de sus adhesiones políticas, defensores de que lo que interpretaban era el interés de la sociedad. Es necesario tener esto en cuenta para comprender la evolución que exhibieron algunas publicaciones regionales que, en la época mencionada, dejan el discurso que los caracterizaba como actores políticos para adoptar una postura menos comprometida. Este momento coincide con un cambio en la comunicación entre Lima y las provincias, que se abrió a nuevas posibilidades (Matos Mar, 2004). Además, se produjo la expansión de la prensa capitalina hacia el interior del país y si bien algunos diarios regionales no pudieron hacer frente a la competencia, otros asumieron el reto y se dedicaron a abordar los problemas de sus localidades “en el entendido de que los grandes asuntos nacionales e internacionales eran mejor cubiertos y tratados por los rotativos limeños” (Gargurevich, 1992).

LA PRENSA REGIONAL COMO EMPRESA

Producir y comercializar un periódico es un proceso particular orientado a vender intangibles, como la información, el entretenimiento y una forma de ver el mundo. Colocar un periódico en el mercado es prepararse para afrontar que ese ‘producto’ tendrá un uso social, una incidencia política, cultural y socializadora (De

Mateo, Bergés y Sabater, 2009). Esta visión dual del negocio periodístico ha sido y es motivo de amplio debate. Se estima que a partir de 1950 la prensa peruana inició un proceso de modernización que llevó a la mayoría de los diarios a hacer suya la premisa, aceptada varias décadas antes en Estados Unidos y Europa, de que la comunicación era una mercancía, sujeta a las reglas del mercado y a la competencia interna. En Lima, La Prensa y El Comercio se modernizan desde la década del 50 buscando también ganar los mercados de provincias. El periodismo regional no estuvo al margen de estas transformaciones. Varios medios decidieron no solo competir con sus pares limeños, sino que los asumieron como un referente que en lo que va del siglo XXI imitan en sus prácticas empresariales (como lo pretende Ímpetu, en la Amazonía peruana). Desde el punto de vista contextual, todo indica que la expansión económica vivida en las regiones sobre todo en los últimos años ha permitido que sus empresas periodísticas puedan acceder de manera más fácil al crédito –y por lo tanto, crecer, invertir y desarrollarse–. Pero además que las ventas de los diarios hayan aumentado en términos porcentuales, incluso más que en Lima. Estudios desarrollados por la Sociedad de Empresas Periodísticas del Perú (SEPP) señalan que la lectoría de diarios tradicionales se ha elevado en el país entre el primer semestre del 2007 y el 2012; en Lima la circulación de diarios aumentó 39% y en el resto del país 85%. De toda la oferta disponible, son los llamados “diarios populares” los más exitosos porque se venden en grandes volúmenes y han elevado de manera relevante la circulación de los periódicos en general. Son la locomotora que jala al resto de los vagones del negocio de periódicos y una muestra más de cómo la diversificación de productos no solo es un instrumento para el crecimiento de estas empresas, sino que les permite aprovechar sinergias para reducir costos de producción y mejorar su rentabilidad (De Mateo, Bergés y Sabater, 2009).


EL RETO ÍMPETU

Se voceó en las calles el 28 de julio de 1969. Fue fundado y dirigido por el periodista Fernando Sánchez Vela (1939-2010) bajo el lema “Un reto a la inacción y el conformismo”. Sus primeros números, que eran bisemanales, se editaron hasta abril de 1970 en la Imprenta y Librería Rodríguez, de propiedad del español Avelino Rodríguez Pérez; la primera que llegó a Pucallpa y desde la cual salieron otros diarios. De esa imprenta saló el periódico y también la vocación periodística de Sánchez Vela –entonces tipógrafo– para iniciar y sostener una empresa por espacio de cincuenta años con mucho esfuerzo y no pocas dificultades, como el incendio que acabó con las instalaciones y los archivos en noviembre de 1983 en un hecho no aclarado hasta la fecha. En Pucallpa no existe una hemeroteca pública ni privada que albergue este tipo de publicaciones debido a que todos los locales que guardaban periódicos antiguos fueron arrasados por un incendio. Sucedió con la Librería Imprenta Rodríguez (1987), la Imprenta Gráfica Lozano (donde se imprimía el antiguo diario Rumbos Amazónicos) y la Oficina de la Amazonía (1989); incluso los que se guardaban en la Biblioteca Municipal han desaparecido (según James Matos Tuesta, en el libro “Apuntes para una historia de la prensa en Pucallpa (1945-1980”, del Fondo Editorial de la facultad de Ciencias sociales de la UNMSM, 2005, los ejemplares fueron arrojados a la basura por orden burocrática

Tabla 4.

EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

En este escenario, las publicaciones más leídas en algunas ciudades no son las que provienen de Lima sino las producidas en las mismas regiones por empresas locales que han aplicado dos estrategias: una, mantener un público cautivo o, mejor dicho, un público interesado prioritariamente en la noticia local, en aquella información que le afecta directamente o que se relaciona con su entorno e intereses más cercanos; dos, desarrollar sus propios “diarios populares” baratos como “productos alternativos” que, respondiendo siempre al acontecer local, surgen como imagen y semejanza de sus homólogos limeños. Esto podría significar que en las provincias no solo se construyen e inauguran más malls, multicines y similares, sino que el público compra más periódicos y que “el lector peruano de periódicos se caracteriza por ser, en su mayoría, eventual: solo adquiere el diario cuando sabe que encontrará contenido de su interés o cuando alguna noticia de la portada ha llamado su atención” (El Comercio, 2012). Los diarios regionales no están de brazos cruzados: algunos pugnan por sobrevivir, avalados por su tradición, una agenda muy local y nuevos productos; otros ansían convertirse en grupos multimedios para lo cual no dudarían en asociarse con sus antiguos y poderosos competidores de Lima. Otros siguen apostando por mantener la calidad de sus contenidos y tímidamente exploran en el Internet para lo cual utilizan la estructura productiva de los impresos (personal, equipos, instalaciones e incluso la materia prima intangible: la información generada por los periódicos de papel). Los periódicos regionales de mayor trayectoria, ahora en manos de los hijos o de quienes se consideran herederos de la tradición de los fundadores, muestran un panorama esperanzador respecto al éxito de sus negocios. Han fluctuado entre la estabilidad y la incertidumbre, producto de factores sociopolíticos, cambios societarios y empresariales respecto a tenencia de la propiedad y los relevos en la dirección periodística. Pero no están dispuestos a sucumbir en sus actividades primordiales: producir noticias, acceder a la publicidad y generar una mayor rentabilidad. Los diarios del interior del país, como Ímpetu, acumulan una riquísima tradición y trayectoria que empezaron a construir sus directivos primigenios, hombres de prensa comprometidos con el quehacer periodístico, muy relacionados con la marcha política y social del país. Queda claro que la permanencia de medios en provincias ha sido mérito de quienes fundaron estos proyectos editoriales –un patriarca o una familia–, así como de sus sucesores.

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Cuenta con los más modernos equipos de pre prensa. de algún funcionario edil). Sánchez Vela se hizo periodista en la práctica. Trabajó en los periódicos Sideral, llegó a ser director de La Gaceta de Pucallpa, corresponsal de El Eco de Iquitos y de El Comercio de Lima. Incursionó en la radio por 25 años y tuvo un breve paso por la televisión. La aparición de Ímpetu, considerado el decano de Ucayali, marca la modernización de la impresión gráfica en la capital pucallpina y el inicio de una forma de hacer periodismo, según este editorial publicado el tercer aniversario de su creación: “Antes de Ímpetu el periodismo de Pucallpa se dedicó al insulto, la diatriba, el escándalo, dejando mal sentado al sector que verdaderamente ve su profesión tan digna como cualquier otra […] Nuestro mayor logro en estos tres años es que hemos impuesto un periodismo escrito serio, sencillo, sin ataques injustos ni elogios de mal gusto […] Ímpetu será siempre el diario de Pucallpa” (Ímpetu, 28.7.1972). A la muerte del fundador, sus hijos dieron continuidad al proyecto familiar. Juan Pablo Sánchez Rengifo, actual presidente del directorio, considera que el incendio, la hiperinflación (1987-1990) y la enajenación de certificados bancarios en moneda extranjera que afectaron a la empresa, así como el terrorismo, que obligó a la familia a abandonar Pucallpa, fueron los hechos más negativos vividos por el periódico. En lo positivo está haberse modernizado, incursionando en la web, en la producción de otros productos y en su reestructuración administrativa para tratar de corporativizarse.

gifo de Sánchez, y cuatro de sus siete hijos: Fernando, director de Ímpetu; Juan Pablo, presidente del directorio de Ímpetu Editorial y gerente de la Empresa Periodística y Editorial de la Amazonía; Lila (dejó la dirección del periódico popular El Choche al viajar a Estados Unidos) y Lorenzo, apoderado de Ímpetu Editorial y director interino de El Choche. Ímpetu se ha definido editorialmente como independiente, como reitera este editorial publicado en el vigésimo aniversario de su fundación:

RELACIONES CON EL PODER

Los herederos de Sánchez Vela –que empezaron a involucrarse en la marcha periodística y comercial de la empresa a partir del 2000– se definen también independientes como su padre, defensores de los intereses de la Amazonía y del Perú y económicamente prudentes. “Ni liberal ni socialista. Estamos en una línea intermedia”, asegura Sánchez Rengifo quien sin embargo reconoció que el periódico apoyó parcialmente la candidatura de Keiko Fujimori en la campaña hacia las elecciones del 2011, según dijo, por reciprocidad. “Fui invitado para integrar la lista de regidores de Fuerza Social con el número uno en las elecciones municipales del 2010. Estuve como regidor el 2011 y 2012. Al año siguiente, la tarea informativa del diario no le gustó al partido, tuve una relación tirante con la gestión y entonces creí conveniente retirarme de la política.

Ímpetu se publicó en 1969 bajo la razón social Empresa de Promociones Publicitarias y Periodísticas mediante la cual sus gestores habían incursionado un año antes en las emisoras locales Telesar y Sideral, con la producción de programas tales como “Cosas de la Vida Diaria” y “Así Vive Pucallpa”, conducidos por el propio Fernando Sánchez Vela, Mauro García Pastor y Marco Antonio Vásquez, más tarde jefe de redacción del periódico. A partir de 1996, el diario es relanzado, cambia la razón social y se convierte en un grupo compuesto por dos empresas: Empresa Periodística y Editorial de la Amazonía SAC, encargada de producir los contenidos, y la Empresa Ímpetu Editorial, que funciona como un hub de impresiones del grupo y de terceros. Participan en la sociedad la viuda del fundador, Fidelia Ren-

“

“Primero con tipografía, después con el linotipo y ahora con el sistema offset, durante todos estos años, hemos batallado por la renovación tecnológica y el mejoramiento de la calidad […] Siempre hemos sido amplios y pluralistas porque entendemos que la vida social es múltiple y todas las voces requieren ser escuchadas, entendidas, asimiladas” (Ímpetu, 9.7.1989).


EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

Prudentemente no asistí tres veces a las sesiones del Concejo y me vacaron. A parte me decepcionó bastante el manejo de la política, planteé algunas iniciativas pero no hubo apoyo. Hubo mucho celo y como venía una campaña electoral en la cual iba a haber de todo, me puse a un lado para que el periódico no se vea afectado y pudiera sentar posición en algunos temas. Ese fue el acuerdo de directorio que tomamos con mis hermanos”. El directivo considera que las relaciones con las autoridades locales han sido en ocasiones diplomáticas y cordiales, e incluso de cooperación en temas de interés comunitario. En otras ocasiones, han sido tirantes debido a la publicación de informes periodísticos críticos de alguna autoridad o sector empresarial. En una oportunidad, el director llegó a ser declarado persona non grata, y en otra, sectores empresariales cuestionados retiraron su publicidad del medio. Ambos hechos ocurrieron durante la dirección de Sánchez Vela.

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INNOVACIONES

Este diario ha sido relanzado en diversas oportunidades, lo cual ha determinado cambios en su presentación. Del sistema tipográfico, con una maquinaria que se adquirió con un préstamo de la Cooperativa Jesús Nazareno, pasó al linotipo marca Mergenthaler de fabricación americana, que confeccionaba las letras en línea. Un año antes, en mayo de 1973, trajo como adelanto a manera de prueba una máquina offset, marca Rex Rotary, tamaño oficio. En esa fecha desembarcó la impresora automática, marca Heilderberg, alemana, adquirida con un préstamo del Banco Industrial. Como los talleres de Ímpetu crecieron, una parte fue instalada en un edificio del jirón Tarapacá, en casa de César Cruz, donde funcionaba la importadora New York. En 1978 puso en circulación la revista Ímpetu, que se imprimía en Lima. Pretendió circular en todo el país, pero su agenda se centró en Pucallpa e Iquitos; solo publicó dos números. Al año siguiente edita Ímpetu, hebdomadario gráfico, tabloide que se imprimió en Iquitos y circuló durante doce meses. En 1980 comenzaron los trámites para su mayor inversión: un complejo industrial offset con impresoras, quemadoras de placas, fotomecánica, composición IBM, importado de Japón y Alemania y adquirido gracias a un préstamo de US$ 200,000 de los bancos Industrial y Amazónico. La maquinaria empezó a funcionar en abril de 1981, pero dos años después, el 18 de noviembre de 1983, la inversión terminó en cenizas debido al incendio que acabó incluso con la hemeroteca. En 1996, con una nueva razón social, el periódico es relanzado. Juan Pablo Sánchez Rengifo recuerda que su trabajo en esa época era de ayudante de maquinista, uno de sus hermanos se ocupaba del diseño y dos de sus hermanas eran repor-

Ímpetu es un medio que, aunque con periodos descontinuados y serios problemas, como un incendio que destruyó equipos recién adquiridos, nunca dejó de evolucionar. teras. Así empezaron “a levantarse poco a poco, siempre con crisis económicas, tratando de subsistir hasta el año 2003 aproximadamente, cuando alquilamos el diario a un tercero que pagaba una franquicia por la infraestructura, la administración y el logo”. Los Sánchez retomaron la propiedad el 2005 y con un préstamo familiar y otro al Banco Wiese adquirieron una rotativa a través de un leasing. Era una máquina Harris V25, de seis unidades, con capacidad para imprimir 25 mil ejemplares por hora, que ese banco estaba liquidando y que inicialmente funcionó en Lima dando servicio a terceros. En tanto Ímpetu se editaba en Pucallpa con los equipos disponibles, nuevas adquisiciones que permitieron incluir el color en la edición. Esta se repotenció con una campaña de promoción para sortear mototaxis que permitió a la empresa sanear sus deudas, crecer en el tiraje –que pasó de mil a cinco mil ejemplares– y trasladar la rotativa Harris a Pucallpa en el 2008. Hoy dicha maquinaria se halla en el local donde tuvo sus instalaciones la Drug Enforcement Administration (DEA); dispone de tres hangares en uno de los cuales está la rotativa. La empresa tiene “todos los equipos con los que debe contar un medio que se precie de moderno”, asegura Sánchez Rengifo (Ímpetu, 29.09.2013). El 2009 el diario apareció en un tamaño tabloide modificado más pequeño (31,5 x 29 cm, originalmente sus dimensiones eran 36,5 x 26 cm). Al año siguiente puso en el mercado al periódico popular El Choche, y en 2011 publicaron la edición dominical del suplemento Ya. Para el 2013 accedió a la tecnología gráfica Computer to Plate (CtP) y en el 2014 la empresa se asoció con los dueños del tabloide Al Día, para incorporarlo al grupo como su tercer producto periodístico, con un nuevo rediseño y formato a color. El tiraje de Ímpetu era de 7.000 ejemplares, de El Choche 6.000 y Al Día, de 2.000. “La idea de sacar un diario popular está dentro de la tendencia aplicada en Lima de tener un periódico serio y un periódico popular, o sea de la segmentación de mercado. “Nosotros tratamos un poco de seguir la ruta de las empresas líderes en el Perú, como El Comercio, Epensa, La República. Este fenómeno no se había dado antes en Pucallpa; somos los únicos que hemos hecho segmentación de mercados con productos paralelos”, dice Sánchez Rengifo.

LECTORÍA

Nueva portada, recién estrenada el 5 de este mes por el cincuentenario y en homenaje al fundador, quien siempre bregó por evolucionar y cuyo noveno año de desaparición se rememoró un día antes.

Ímpetu es un diario serio, entre los más leídos en Pucallpa, pero el índice de lectoría da cuenta de la fuerte competencia que enfrentan: de un lado, respecto de los periódicos limeños, y del otro, de los diarios populares. En Pucallpa, tres de los cinco diarios más leídos son de la región. Los directivos de la empresa que edita Ímpetu y El Choche sostienen que tiene una participación importante en lectoría y en la publicidad. Las otras dos publicaciones más leídas son de Lima; ambas populares. Juan Pablo Sánchez Rengifo afirma que Ímpetu se dirige al sector empresarial, político, institucional y segmentos de la clase media. Su diario popular El Choche va a los sectores socioeconómicos C y D. “Tenemos el 60% de la torta publicitaria. Estamos

siguiendo a una empresa líder como El Comercio que, como nosotros, está apuntando a convertirse en un hub de impresiones”. El año 2013 compraron el 50% de las acciones del Canal 31, para retransmitir la señal de Global TV”, pero posteriormente vendieron la señal.

SIN CONFORMISMO

Periódicos como Ímpetu demuestran que fuera de Lima hay una prensa en ebullición y en evolución, que en los últimos cincuenta años ha avanzado positivamente en la dirección, producción, manejo financiero y marketing de periódicos. Su desarrollo empresarial no ha sido uniforme, como tampoco lo son las dificultades que deben afrontar para competir con los medios capitalinos que, con más recursos financieros y técnicos, anuncian una ofensiva mayor en las principales ciudades. Uno de sus principales logros ha sido mantenerse por tanto tiempo en un mercado editorial presionado por la competencia descrita; modernizarse e innovar gracias al acceso a las nuevas tecnologías de la impresión de periódicos y al Internet, y diversificarse con el lanzamiento de productos segmentados. Del lado de los retos, está la lucha diaria por mantener la lectoría y elevar la venta de publicidad en un nivel aceptable, mantener stocks de papel en un volumen suficiente para garantizar la circulación del producto, garantizar una buena impresión y hacer frente a las influencias externas de la economía, de la política y de fenómenos nacionales como el narcotráfico y lo que en su momento fue el terrorismo.

“

La antigua preocupación de los medios regionales en las agendas locales constituye hoy más que nunca una fortaleza y una oportunidad frente a los grandes competidores limeños que, salvo excepciones, no han logrado conquistar aún al lector de las provincias.

Detrás de los periódicos de provincia subyacen administraciones familiares o grupales que, a diferencia de aquellas del pasado, se declaran independientes de toda influencia externa. Un tema de relevancia para el debate, sin embargo, se refiere al rol que aguarda a estos medios en épocas electorales y frente a los pequeños poderes locales que, en el Perú, ya no lo son tanto después de la creación de los gobiernos regionales. Reconforta que estas empresas, más allá de su tipificación (pequeñas, medianas o grandes) incorporen categorías de la administración moderna en sus organizaciones y alegra constatar que ese avance se observa en aquellas situadas en ciudades distantes de la Amazonía, como Pucallpa, capital de la región más joven del país (creada en 1980). (* Resumen de la investigación “Gestión de las empresas periodísticas regionales: El Sol, de Cusco; El Tiempo, de Piura e ímpetu, de Pucallpa”, realizada para la Universidad de Lima, de la cual Mendoza es docente al igual que en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es magíster en periodismo digital por el Instituto Universitario de Posgrado de Madrid. Autora del libro “100 años de periodismo en el Perú”).


UNA BATALLA DE MEDIO SIGLO

Batallaba ... NELSON TORRES CONTRERAS Cónsul Honorario del Brasil en Ucayali

E

l diario ÍMPETU tuvo varias etapas. En sus inicios fue muy duro lo que afrontó su fundador, mi amigo Fernando Sánchez Vela, a quien vi trabajar todos los días en este esfuerzo. Hablo de los años 70, cuando iba de puerta en puerta, con sus periódicos bajo el brazo, distribuyéndolo entre las autoridades, empresarios, amigos. Pese a lo difícil que era para él hacer crecer a su empresa, jamás lo vi enojado ni de mal humor, pero sí muchas veces preocupado. Por el contrario, era muy alegre, optimista y con mucha fe en Dios. Nunca se desesperaba y se daba tiempo para todo, para su familia, para el trabajo, para su empresa, para la bohemia, para las chinas... Es decir, para lanzar el número 5 de los dados y ganarnos varias veces en la mesa del cubilete en el bar Lora, a donde todos los jueves, viernes y sábados a medio día íbamos con el doctor Francisco Figueroa a relajarnos y a sostener fructíferas conversaciones. Sinceramente, al comienzo yo pensaba que su empresa no iba a prosperar porque se vendía muy poco tiraje. Pero él batallaba y batallaba incansablemente para que todo el mundo lea su Ímpetu. De esa manera fue creciendo. El tiempo le dio la razón, pues este diario se ha posesionado en el mercado ucayalino, copando el 80% de la lectoría por esa labor tesonera de Fernando y por la efectiva complementación de sus hijos que, después de su muerte, supieron sostener a Ímpetu periodística y empresarialmente. Menos mal nunca me hizo caso en esas tertulias en el Lora, porque yo le aconsejaba que mejor busque otros caminos y deje el diario, pues sufría mucho. Pero su talento hizo que calara en el público, entre otras cosas por una sección que llamó “Punto negro y punto blanco”, con notas breves, chispeantes y cotorreos de la política y vida social de aquellos días, cuando Pucallpa era todavía una ciudad pequeña y todos se conocían y querían chismear de todos. Eso lo encontraban en las páginas de Ímpetu. LOS HIJOS CRECEN En ese trajín vi crecer a sus hijos. Hoy el menor, Juan Pablo Sánchez Rengifo, conduce la empresa como gerente general y presidente del directorio, mientras que el mayor, Fernando, dirige el periódico. Pese a la diferencia generacional, desarrollamos nos hicimos amigos y los invité a la Cámara de Comercio, de la que era presidente, para que me acompañen en mi directorio, pues tienen buenas ideas. Después del fallecimiento de Fernando, volví a pensar que Ímpetu llegaría a su fin. En buena hora no fue así. Los hijos tomaron la posta, se pusieron de acuerdo en lo que debían apuntalar en el diario y fueron creciendo en forma sostenida.

ENFOQUE Hace más de un año me invitaron a pertenecer al Consejo Editorial y escribo notas que se publican los lunes en mi columna “Enfoque”, en la que pongo sobre el tapete todo lo que se aprende y se ve en la vida diaria de la ciudad. Como es natural, los lectores no siempre están de acuerdo. Pero es necesario aclarar que las notas de opinión son a título personal. En la empresa nunca se cuestionó mi posición como comentarista. Si ocurriera, dejaría de escribir, pero lo cierto es que contamos con total independencia. A fin de cuentas, las cartas aclaratorias también son demostración de que el medio tiene influencia en los temas que aborda, cuidando no usar términos agresivos o que afecten la honorabilidad de las personas. ECO Ímpetu ha tenido participación en todos los movimientos sociales que remecieron nuestra región, como los Pucallpazos, el Ucayalazo, el aporte a la exigencias por el régimen tributario especial, los problemas de abastecimiento de combustible, la preocupación por el puerto, el desarrollo industrial, la conexión carretera y aérea hacia Lima, los asuntos judiciales, la conexión a Brasil y el intercambio. Siempre al lado de Ucayali, así tenga que ganase enemistades de los gobiernos de turno, tanto regionales como nacionales. En muchas oportunidades influenció en decisiones de gestión, incluso nacionales. Lo constaté cuando participé en negociaciones con el nivel central o en el ámbito departamen-

La instalación de un Consejo Editorial fue muy provechoso para Ímpetu.

tal. Las autoridades toman en cuenta lo que se sugiriere en Ímpetu y tratan de corregir errores de gestión. INFLUENCIA EN EL PODER Recuerdo que en una oportunidad, en el Tribunal Constitucional vimos un ejemplar de Ímpetu sobre uno de los escritorios. Refulgía su titular Solución a los problemas de Pucallpa , y temas como que se apruebe la ley para no reelegir congresistas. Sin duda llegaba al Servicio de Inteligencia del gobierno central, lo que denota la importancia del medio, que es observado y analizado desde las más altas esferas de poder, donde se considera a Ímpetu como un medio serio. Fue un acierto que se formara el Consejo Editorial, porque en esas reuniones se ve el panorama político y las oportunidades de desarrollo que se presentan para la región. Eso permite un mejor manejo de la información. OPINIÓN PÚBLICA Hay un sector de la opinión pública que no concuerda con el manejo del periódico, pero eso es parte de la democracia. Vemos ese efecto en redes sociales, que en general son mal utilizadas, porque soportan todo tipo de agravios. La respuesta fue abrirse más espacio en la sociedad, realizando transmisiones en Facebook sobre actividades de trascendencia. Aun así, pienso que el medio escrito todavía genera mayor peso de opinión que el que puedan tener la radio, la televisión y las redes sociales. Sin embargo, por el avance tecnológico, seguramente eso va a cambiar en un tiempo no lejano y por eso la empresa se prepara con estas transmisiones muy oportunas. CREDIBILIDAD Es bueno criticar, decir que las autoridades algo están haciendo mal. A todos nos gusta tener avisos, fortalecer la parte comercial porque de eso viven los medios, pero debe evitarse los sesgos que pongan en riesgo la credibilidad del medio, la cual es su principal riqueza. Si se pierde, después es muy complicado recuperarla, por más que se den batallas y batallas.

EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

DESPACIO PERO LEJOS Hoy tienen un manejo más empresarial y periodístico, con herramientas tecnológicas, como exige la modernidad. Cuentan con una rotativa que creo que aún no le dan el cien por ciento de uso. Pero están mirando otros mercados y eso es bueno, porque a veces se comienza perdiendo y después se consolida. Despacio se llega lejos y ellos llegaron al medio siglo con un gran nivel, como consecuencia de la unión y el trabajo asociado que realizan.

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Fiel a Ímpetu EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

JAVIER MEDINA

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on 50 años que nuestro extinto director fundador Fernando Sánchez Vela sacó a circulación el primer número de ÍMPETU. Fue un hombre que vivió sus retos día a día y los heredó a sus vástagos que actualmente conducen la empresa, manteniendo el pendón contra la inacción y el conformismo. Se habrá ido el cuerpo de Fernando pero quedó, todavía, quien fue el alma de su vida y es el espíritu de su familia y de la corporación diarista, su esposa Fidelia Rengifo viuda de Vela, quien tiene la virtud de conseguir mantener unida a su amplia familia, a sus 7 hijos. Ese es el secreto para el fortalecimiento empresarial, el que permanecerá y guardarán entre ellos aún más allá de la muerte. Este no será el programa de televisión El valor de la verdad , de Beto Ortiz, pero espero que hablemos con la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Ja, ja, ja, de acuerdo pero según lo que me pregunte. Ah, nos pone condiciones. Bueno, le otorgo el derecho al silencio. Usted tome nota de lo que desee, pero yo estuve muy poco metida en los problemas de mi esposo. Tampoco podría inventar. Pero hemos venido a hablar de ÍMPETU y sus 50 años de existencia que cumple patrióticamente este 28 de julio. Aparte de ser quien mandaba sobre el dueño y director del periódico ¿alguna vez usted trabajó como periodista en este diario? Ja.. yo no le mandaba y tampoco trabajé para el diario. Yo tenía mi trabajo como maestra y a eso me dedicaba. Yo empecé trabajando mañana, tarde y hasta los sábados. No me quedaba tiempo para ir a trabajar con Fernando. Me pareció que alguna función tenía, porque a veces la veía en el diario. No. Para qué le voy a decir si, cuando no. No estaba inmiscuida en el trabajo de mi esposo. ¿Cuándo se casó con él ya existía ÍMPETU? Con Fernando nos casamos el 6 de enero de 1968 (ÍMPETU se fundó el 28 de julio de ese año). Él ya imprimía con otras máquinas en la Imprenta Rodríguez. Ahí empezó, pero no estoy muy segura si lo que imprimía era ÍMPETU. ¿Qué es lo que primero rememora del periódico? Me acuerdo que mi esposo, con un préstamo de la entonces Cooperativa Jesús Nazareno compró su primera máquina. Se trabajaba con tipografía, letra por letra. Era una impresora plana. ¿Le consultó a usted para fundar y vivir de un diario? En esas cuestiones él era un hombre independiente. Él decidía, aunque yo siempre le recriminaba por no tomarme en cuenta.

Al futuro de Ímpetu lo avisora como en esta toma: con la familia unida. Ese es el secreto.

Tal vez sería porque cuando me comentaba algo, yo le decía si ya había analizado lo favorable y desfavorable de su proyecto. Por eso me decía que soy pesimista. Pero no era eso, sino que no me gustaba que se metiera en alguna cosa sin tomar precauciones. ¿Tuvo usted temor de que él ingresara a este negocio? No era temor. Yo le veía muy capaz de hacerlo, aunque hemos tenido momentos muy tensos en cuanto a los pagos y en esos años los ciudadanos de acá todavía no estaban interesados en la lectura de noticias locales. Si le consultaba poco sobre el negocio, sospecho que menos en torno a las noticias. Sobre esas cosas él conversaba con su hermano y otras personas. Yo no sabía. Era poco de dialogar conmigo sobre su trabajo. Sobre la casa y la familia si, pero del periódico no. Como le digo, quizá porque yo le decía si ya vio lo positivo y negativo de lo que asumía. Por eso hemos tenido muchos momentos difíciles. Es que él soñaba una cosa y se metía, pero en la realidad muchas veces hemos tenido momentos difíciles. Le confieso que, en tertulias, él aseguraba a sus amigos que usted fue la mejor pareja que le pudo haber tocado. Si, él decía eso, lo sé, me elogiaba mucho pero yo no soy de esas personas que me creo los elogios, ni de mi propio esposo. Usted sabe que muchas veces los hombres tratan de hacernos sentir bien a las mujeres y nos dicen cosas que quizá las sienten, pero no se ajusta a la realidad. ¿O no? Bueno, esteee… Ya ve. Por eso le decía, Fernando, mucha gente te rodea, te dice palabras bonitas, que eres el mejor periodista, pero ni bien te das la vuelta expresan lo contrario. Yo presentía y notaba eso. Eso no me gustaba. Pocos eran los amigos que realmente se acercaban a él y le decían sus aciertos y desaciertos. Yo le reclamaba que él creyera mucho en la gente, pero le decía date la vuelta y ahí mismo te van a dar por la espalda. Son personas de su mismo gremio, son gente aduladora, lisonjera y quien le escucha se cree lo máximo, pero no es así. LUCHA, LUCHA La esencia del periodismo y de los periodistas es la verdad. ¿Sin embargo, es mejor que nos tomen cierta distancia? Me parece que no hay que creer todo lo que nos dicen. Hay tantas palabras vacías. ¿Cuándo Fernando murió, usted sintió agobio por el futuro de la empresa? Sinceramente no tuve ese temor porque ya mis hijos estaban trabajando con él y se estaban preparando. Quizá sin darse cuenta, Fernando los involucró en el trabajo. Claro, había aciertos y desaciertos, pero ya iban aprendiendo y formándose. ¿De manera que su deceso fue más una pena familiar que una presión empresarial? Yo no decía ahora qué vamos a hacer , no. No me sentí desamparada. Tenía la seguridad de que mis hijos van a sacar todo adelante, por más que los amigos , aquellos de los que le hablé, le daban solo seis meses de vida a ÍMPETU. No se daban cuenta de que Fernando Sánchez no fundó un periódico, son un ave Fénix. Así es, pues. Por eso mi esposo les decía a mis hijos que tenía un buen amigo y capaz, que hablen con él y tráiganlo. ¡Usted se refiere a mí! Claro. Yo no lo conocía a usted, salvo por referencias, pero mi esposo sugirió su nombre y, cuando falleció, mis hijos quisieron cumplir la voluntad de su padre. ¿Entonces estoy secuestrado en ÍMPETU por deseo de Fernando? Nooo, solo se lo digo para que usted sepa. ¿No me pidió que le diga la verdad?, ja, ja… Caray, se invierten los papeles… Pero no estamos acá para hablar de

Con tantas cosas vividas, siempre hay sitio para la nostalgia. No le asusta el futuro. Está segura que ÍMPETU tiene para 50 años más, aunque cuando se fue Fernando muchos solo presagiaron seis meses de vida para este diario. mí. ¿Qué han significado estos 50 años? ¡Lucha, lucha!, hacer una empresa y mantenerla no es fácil. ¿Con quién notaba usted que se peleaba más desde su posición como periodista: con los actores de la noticia, con las autoridades, con las cuentas, con sus hijos? No. Su lucha era contra lo que no le parecía bien. Muchas veces sus opiniones no encajaban con la de otros, porque no todos pensamos igual, pero él sostenía lo que creía. TIEMPOS DIFÍCILES Entre los momentos difíciles, él joven aún, seguramente fue cuando tuvo que sufrir carcelería ¿Cómo los enfrentó usted? Humm, bueno, ese tiempo era soltera. Pero eran novios. De todas maneras le habrá afectado, pero evidentemente no les desunió. No. Yo le tuve que esperar el tiempo que duró el proceso y salió


LA BOHEMIA ¿En qué le hubiera gustado a usted que él cambiara? Primeramente era muy amiguero. Uno cuando se casa, las amistades pasan a un segundo plano, porque primero es el hogar, ¿no? Pienso que eso era parte de su valor agregado, de su capital como persona y periodista, que eso era parte del negocio. Si, pero terminaban en esto (hace un gesto abriendo el índice y el pulgar, agitándolos hacia su boca). Ah, bueno, ¿le hubiera gustado que no fuera tan bohemio? Parece que todas las esposas comparten el mismo deseo. Ah, esa parte, si. Pero él ha sido así y no había cómo cambiarle. ¿No hubiera preferido que de pronto fuera al gimnasio y saque músculos de míster Perú? No tanto eso. El tema es que a veces por los amigos uno se aparta mucho de la familia. Probablemente él se habrá decepcionado de algunas personas, pero me parece que era fácil de perdonar o al menos de no guardar o no demostrar resentimientos. ¿Usted no? Si, en determinados momentos se le veía decepcionado, le dolía mucho cuando las personas cercanas a él lo defraudaban, los veía incluso por televisión hablando mal de él. A mí también me dolía eso, pero parece que él rápido se olvidaba y lo veías otro día seguir andando con esas personas. Yo no lo haría. ¿Es rencorosa? No soy rencorosa. Pero doy mi amistad y si me fallan a mí o a mis hijos o a mi familia, ya no vuelvo a confiar en esa persona. Pero no le guardo rencor, solo me alejo. PERIODSMO Y PERIODISTAS ¿Qué apreciación tiene del periodismo local? Hay buenos programas, como también los hay aquellos que se de-

dican a despotricar, a calumniar incluso entre los propios periodistas. No creo que eso sea ético. Si tienen algo en contra, que busquen otra forma de decir mira, Javier, estás cayendo en esto que me parece que no es correcto , pero no hablar a los cuatro vientos que esto, que lo otro, ¡uf! No es ético atacar al otro periodista y creerse la gran cosa. ¿Sus parientes, amigos o vecinos le hacen observaciones sobre ÍMPETU, le ofrecen sugerencias de cómo mejorar, qué falta? Claro, pero también me dicen que está mejor que otros diarios locales. Bueno, yo digo a Dios gracias, porque es un instrumento que orienta. Yo ya le dije a mis hijos que antes de empezar la labor tienen que agradecer a Dios por lo que ellos tienen, porque tienen trabajo, no lo están buscando. Pero creo que lo hacen. Incluso se reúnen entre ellos y su personal para analizar cómo están saliendo y en qué mejorar el trabajo. Pero yo no doy cara en eso. Yo solo recibo el periódico. ¿Cuando lo tiene en sus manos, qué le provocan los desnudos, la violencia, la sangre? ¿Le fastidia? Un poco, si. Es que me parece que así no estamos contribuyendo con los valores morales de la mujer. ¿Se lo comentó usted a sus hijos que están al frente del periódico? Si, les digo que no me gusta, pero ellos dicen que es parte del periodismo. Ellos lo justifican. Si ellos piensan así, yo no me meto, pero por lo menos pongo mi punto de vista. Creo que tengo derecho, aunque no cambie nada. Tampoco me gusta ver mucha sangre, ver la verdad cruda. Comprenderá que esos temas sí se tienen que informar. ¿Cómo lo manejaría usted? Por supuesto que comprendo, pero lo trataría con menos crudeza, no ser tan evidentes. En este caso la justificación es que el lector pide esa clase de información, según lo reclaman los mismos canillitas para poder vender el periódico. Ellos dicen que hay que dar lo que le gusta al público, pero al público se le puede formar, educar. Interesante su concepto: no solo dale a la nena lo que la nena quiere , como dice un viejo rock, porque además casi siempre la gente no sabe lo que quiere. No solo hay que darle lo que quiere. Ni a los hijos se les da siempre lo que piden. ¿Y por que sus hijos no le hacen caso? ¿Por qué?, porque ellos son mayoría, pues. Gana la democracia en la familia. Así es, lamentablemente. Cuando yo estuve con usted para su cumpleaños 73, un 23 de julio este año acaba de cumplir 80 años-, el sacerdote que esa noche del 2012 celebró una misa de salud en su casa, el padre Arbens Lima, reveló que nunca vio que una familia regalara a su madre una acción litúrgica, de acercamiento a Dios en su propio domicilio, lo que demostraba el don de la unidad y del amor, principios divinos con los que el Selor les ha bendecido. Pero ni siquiera Dios logrará que retiren las fotos de chicas de nuestras páginas… menos mal. Ahhh, ja, ja, pero lo bueno es que mis hijos están siempre unidos y eso es también una bendición. Intuyo que usted es el elemento de unificación. Ja, ja, ja… esa vez me avisaron antes que iban a llevar a la casa al cura para mi cumpleaños y les dije que no sabía si yo iba a llegar hasta esa fecha. Pues bien, ya pasaron 7 años y sigo aquí, gracias a Dios. Pero uno, cuando ya llega a cierta edad, ya no hace proyectos a largo plazo. Uno se proyecta, pero no con exageración, como cuando se es joven, porque sabemos que Dios en cualquier momento nos estará llevando. No tenemos por qué temer, pero ya no hago planes. Yo vivo mi día, cada día. Pero a ellos, a mis hijos, les digo que se mantengan unidos aunque no piensen igual. Y aunque están unidos, también discuten, se acaloran entre ellos, pero después todo vuelve a la calma y cada quien se da cuenta quién tuvo la razón, lo acepta, se corrigen, En un hogar no faltará nunca los desacuerdos, pero eso no significa que se va a sembrar el odio entre hermanos, no, eso no. Por eso frecuentemente les digo, esté donde esté yo, ustedes manténganse siempre unidos. LA POLÍTICA ¿Qué piensa de la política? Le voy a decir que la política a mí no me agrada. Cuando te metes a la política pierdes lo mejor, que es la familia. He visto en muchos amigos cómo han perdido su hogar, porque un político siempre está rodeado de todo tipo de personas que siempre están en el medio. Y esas circunstancias muchas veces hace perder la cabeza al ser humano. ¿Usted apoyó a algún político? Yo al único presidente que he apoyado de corazón, porque sentía que era un buen hombre, fue a Fernando Belaunde Terry. A los

demás no. SEGUIRÁN LOS RETOS Aunque ya no le guste hacer proyectos a futuro, ¿cómo ve a ÍMPETU en el próximo medio siglo? Veo a mis hijos manteniendo el deseo de prosperar, con un local propio que actualmente no lo tenemos. No hay nada difícil cuando uno se empeña y entre todos pedimos que Dios nos ilumine. ¿Entonces usted ve a Fernando Sánchez siempre con sus hijos, empujándolos en el reto a la inacción y al conformismo ? Poniéndose siempre ese, vaticino que dentro de 50 años van a llegar muy lejos. Yo también estaré lejos, pero acá estarán rodeados de los nietos, bisnietos, una unión más amplia, una familia más grande. Ojalá. Yo mentalizo eso. Gracias, Fidelia. Espero haber dicho toda la verdad y nada más que la verdad, ja, ja. Espero que los jefes no censuren la entrevista y la publiquen. Tienen que hacerlo, porque si no… Es que ellos son mayoría. Ah, si, verdad, ja, ja, ja. EL ÓLEO ¿Es verdad que no le gusta este óleo que retrata a Fernando? No, a mí no me gusta. Sé que su hija Lila le explicó que es una obra surrealista. Yo no quiero a un Fernando surrealista, yo lo quiero realista y en ese cuadro no veo al Fernando Sánchez real. (Actualización de entrevista publicada en julio del 2012)

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inocente, pero ya habían pasado dos años. Usted sabe cómo es acá la justicia. Le habían llevado de acá a Iquitos, de ahí a Huánuco y allí lo absolvieron. Eso no le impidió surgir. No, eso no le hizo mella, no le restó en nada. Desde la cárcel hacía sus columnas para el periódico que sacaba en ese entonces, creo que era La Gaceta. Tras las rejas seguía siendo libre, escribiendo, opinando. Si. En ese tiempo, como yo estaba con él como enamorados, la gente decía muchas cosas, que él era el cabecilla, en fin. Pienso que para opinar hay que tener sustento, pero no faltan los enemigos. A él lo habían detenido en octubre de 1965 y salió en diciembre de 1967 por inocente. ¿Recuerda lo que le dijo cuando ya salió de prisión? Al fin soy libre, mi amor, al fin se hizo justicia y aquí estoy para seguir en la lucha y con mi vocación . Su vocación era el periodismo. Otro momento duro tiene que haber sido cuando el 19 de noviembre de 1983 se incendió del diario. Yo lloré bastante y a él le salieron sus lágrimas cuando, frente a las llamas, veía que todo se consumía, que no quedaba nada. ¿Pensaron que todo se acabó? Yo le dije, Fernando, no pienses ya en invertir en maquinarias nuevas, Más bien hay que ver la forma de trabajar los dos para nuestros hijos, para educarlos. Obviamente no le hizo caso. No, me decía que esto, que lo otro. Yo le decía, es que vamos a empezar de cero y encima tendríamos que trabajar para los demás, porque se tendría que pagar a la gente, comprar insumos, tanta cosa ¿y nuestros hijos qué? No solo hay que conformarnos con darles de comer y vestirlos. Tenemos también que darles profesión. No me decía- yo he nacido para esto, para luchar y seguir adelante”. Por lo visto lo demostró. Imagino que la enorgullece a usted. Si, por supuesto, mucho. Finalmente me dije que por algo había elegido a un esposo así como él, porque la mujer es la que elige y decide, ¡si o no y punto! ¡Huy! ¿Y por qué usted eligió a Fernando? Porque veía en él a un hombre muy noble. Era humilde, igual que yo, que tampoco soy de cuna rica. El también era de buena palabra. Si, él leía bastante. Sospecho que fue muy lisonjero para el enamoramiento. Le voy a decir que no, no era zalamero. ¿No? No. Él lo decía por escrito, ja, ja. Y escribía bien, ah. Algo guardo todavía por ahí, algún poema. Por eso me daba cuenta también que tenía buenos sentimientos y era buena persona. No sabía cantar ni tocar, pero sacaba la guitarra y me daba buenas serenatas.

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Este óleo lo pintó el artista Shayquito y se exhibe en las oficinas de ÍMPETU, del jirón 9 de Diciembre. A todos les gusta, menos a Fidelia.

Cómo te extrañamos Desde que el fundador de ÍMPETU, Fernando Sánchez Vela, falleciera el 4 de julio del 2010, no ha dejado de estar presente en cada edición que día a día circulamos para ustedes, cuyas aspiraciones como pueblo de Ucayali fueron la inspiración de sus sueños, la fuerza que impulsó su trabajo en el periodismo pionero de esta parte del país, que le hizo visualizar el futuro de nuestra región, cuyos intereses fueron su principal preocupación y sus realización su primera inspiración para sus mejores portadas. El periodismo fue su fuente de motivación para darle sentido a su vida y llenarla de sabiduría para orientar el curso de su familia y el del pueblo ucayalino, a quien Dios destinó servir. Por eso, aunque ya pasó una década de su partida a la eternidad, su presencia se ha dejado sentir en Ucayali. Estamos seguros que, desde donde esté acompañando al Señor, sigue inquieto por alentar que la prensa se ocupe de los temas que afligen a la colectividad, desde los más pequeños hasta los más álgidos, los que a él siempre lo tuvo junto a las causas del pueblo.


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Co-Fundadora : Sra: Fidelia Rengifo Silva Vda. De Sánchez, hijos, nietos y trabajadores del grupo Impetu.


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Una y mil angustias LILA SÁNCHEZ RENGIFO Nunca perdí las esperanzas de volver a verte lleno de salud, frente a tu computadora, haciendo tu columna. Pero no contaba con que la voluntad de Dios sería diferente a lo que anhelábamos todos en casa. En estos momentos vienen tantas imágenes y palabras a mi mente que sólo puedo decir que no puedo asimilar aún el no verte más en casa o en las oficinas de tu IMPETU. Eres el mejor padre que haya podido tener, porque me enseñaste a ver el lado positivo de las circunstancias y de las personas, además de transmitirnos el amor a tu trabajo y a la empresa que creaste con tanto entusiasmo. No dudes de que estaremos más unidos que nunca, realizando tus sueños a favor de nuestro pueblo a través de IMPETU. Quiero decirte, papá, que estés donde estés -lo sabes-, te extrañamos y te amamos. Siempre te vimos fuerte y nunca pensamos que te irías tan pronto. Todavía parece ayer. Gracias por todo lo que sembraste en nosotros. Siempre te recordaremos y llevaremos en nuestros corazones y en nuestro trabajo tu famosa frase: “IMPETU, un reto a la inacción y al conformismo .

PAPI, TE AMAMOS MUCHO

La primera vez que escribí para el diario fue en 1997, cuando apoyaba a mi padre en el diseño de ÍMPETU. A petición de alguien especial, quiero compartir con nuestros lectores y la opinión pública de Pucallpa, los momentos difíciles que fueron para la familia no solo enfrentar la desaparición de Fernando, sino esos frustrantes momentos en que en una primera crisis de su salud, en mayo del 2010, fue casi una proeza conseguir que lo trasladen a un hospital de Lima para salvarle la vida. Una angustiante crónica que lamentablemente se repite casi todos los días y ojalá nunca ninguno de nuestros lectores tenga que afrontar.

MAYO DEL 2010

Mi padre fue evacuado a Lima bajo circunstancias de gran emoción y a la vez de gran tensión por todo lo que se vivió antes de su traslado. Todavía agradezco a todas las personas que nos apoyaron en aquellos momentos difíciles para mantener la salud de mi padre, cuando aún vivía. A todos los doctores del Hospital Regional de Pucallpa, al doctor Terrones, al doctor Amayo, al doctor Lagunas y demás doctores y enfermeras, cuyos rostros quedaron grabados en mi mente más que sus nombres. Mis hermanos, hermanas, mi mamá y yo aún estamos muy agradecidos por sus esfuerzos de aquellos

días por mantener estable la salud de nuestro padre en aquellos momentos. Gracias a eso, pudimos hacer su traslado a Lima el lunes 10 de mayo, donde lo esperaban mis hermanos Juan Pablo, Narda y Rocío. Pero antes del traslado, tuvimos que pasar por momentos de angustia y tensión porque la aerolínea LAN nos negó durante 3 días consecutivos el embarque de mi padre, aduciendo que él era un paciente no aerotransportable (respuesta de médico encargado de esa compañía, de apellido Mendiola).

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A pesar de que dicho médico conversó vía telefónica con dos colegas suyos que evaluaron a mi padre y le aseguraron que si cumplía con los requisitos médicos para ser aerotransportado, no dio la autorización para el embarque. Mendiola pidió comprensión a uno de los doctores y dijo que semanas atrás se había muerto un pasajero en pleno vuelo, motivo por el cual el avión fue puesto en cuarentena por 24 horas, tiempo que dejaron de percibir ingresos por 8 vuelos.

No se pueden imaginar cuánta frustración e impotencia se siente cuando ves que la salud de un ser querido depende de alguien, que solo se dedica a evaluar documentos escaneados detrás de un escritorio y que se limita a ver como una posibilidad de pérdida económica el embarque de un paciente que necesita urgentemente ser trasladado a Lima. Busqué apoyo en la Fiscalía de Prevención del Delito, medios de prensa regionales y nacionales, pero no logramos hacer desistir a Mendiola de sus argumentos para no embarcar a mi padre. Mientras mi hermano Lorenzo, mi madre y yo luchábamos por enviarlo a Lima, los doctores en el hospital seguían manteniéndolo estable y preparándolo para un posible traslado. El estrés y el agotamiento se apoderaban de mí y de mi hermano Lorenzo, con quien teníamos que turnarnos entre el hospital y el trabajo en el periódico, aparte de estar pendientes de que la salud de nuestra madre no se resienta por lo difícil de la situación. Gracias a Dios llegó de Lima mi herma-

Lila Sánchez Rengifo. na Begoña, quien nos apoyo en el hospital. Por recomendación de alguien, comenzamos a ver la posibilidad del traslado por Star Perú que, lamentablemente, por concentrarnos en enviar rápido a mi padre por LAN, descuidamos la posibilidad en la otra compañía. Pero mi hermano Juan Pablo habló por teléfono con el gerente de Star Perú sobre el tema. Al día siguiente fui a las oficinas de Star Perú, pedí los requisitos para el traslado de un paciente en camilla y en ese mismo momento hablé con el gerente de entonces y actual alcalde de pucallpa, Segundo Pérez Collazos. Desafortunadamente no tenían espacio para el sábado 8 ni para el domingo 9 de mayo, pero me aseguró que se haría todo lo posible para el embarque de mi padre el lunes 10 de mayo. Gracias a Dios, y al equipo de médicos y enfermeras de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital, la salud de mi padre iba mejorando, pero se necesitaba hacerle una tomografía axial computarizada, servicio con lo que no cuenta ningún hospital


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ni clínica en Pucallpa. Aún el domingo estábamos en coordinación con la Oficina de Referencias del Seguro Social, quienes también tuvieron que lidiar con los caprichosos argumentos de LAN. El lunes 10 de mayo llegó y nosotros estábamos con los nervios de punta, porque la Oficina de Referencias del Seguro Social tenía que enviar información médica de mi papá a Star Perú y ellos a su vez mandar a sus oficinas en Lima, donde tenían que dar la autorización para el viaje. Todos, tanto mis hermanos que estaban en Lima, como los que estábamos en Pucallpa, estábamos toda la mañana coordinando minuto a minuto los detalles del transporte de mi padre. Mi hermano Fernando, quien se encontraba en el extranjero, también estaba pendiente por teléfono e internet. Fue a las 11 de la mañana de ese día que Maruja, counter de Star Perú, me dijo que todo estaba autorizado y solo faltaba pagar el pasaje de mi mamá, quien iba a acompañar a mi padre. Mi mamá comenzó a llorar de emoción pero también quería saltar de alegría, pero no había tiempo para eso, pues teníamos que conseguir que todo estuviera listo en el hospital para sacarlo rumbo al aeropuerto.

Entre tanto, la salud de mi madre se vio afectada por la tensión y nuevamente la generosidad y el desprendimiento de una gran enfermera, vino a darnos un respiro de tranquilidad, ofreciéndose voluntariamente ir en lugar de mi madre, quien se encontraba muy nerviosa. Más tarde nos enteraríamos que de todas maneras se necesitaría una enfermera en el vuelo. Eso fue cómo que el Altísimo se encontraba a cargo de la situación, moviendo a las personas como piezas de ajedrez, para el seguro y buen traslado de mi padre.

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Recuerdo que Miluska, la generosa enfermera, siempre estuvo allí dándonos alcances de la camilla, frazadas y demás cosas que mi padre necesitaría para su traslado. A las 3 de tarde de ese lunes llegó el doctor Zorrilla y la ambulancia del Seguro Social a recoger a mi padre del Hospital Regional para llevarlo al aeropuerto. Pero siempre se presenta alguna dificultad, siendo el vigilante del hospital quien no dejaba salir a la ambulancia porque no teníamos la autorización del alta de mi padre. Fue tanta la emoción y el estrés de lograr su traslado, que habíamos olvidado gestionarla. Fue un mal momento, pero gracias a Dios fue solo eso. Después que yo casi armé un escándalo en emergencia y al vigilante, dejaron salir a la ambulancia. Luego me enteré que alguien garantizó la regularización del alta de mi padre. Ya en el aeropuerto, la espera fue menos tensa, ya que teníamos la seguridad de que mi padre sería trasladado de todas maneras. Llegó el avión y esperamos unos 45 minutos. Mientras la ambulancia entraba a la pista de aterrizaje, mi familia y yo subimos al mezanine para ver el embarque de mi padre. Fue emocionante y a la vez angustiante porque se encontraba en camilla. Ver a tanta gente que no conocía y algunas que conocían a mi padre, quienes lo ayudaban a subir al avión. Mi corazón se llenó de agradecimiento hacia ellos y a Dios, porque lo que tanto habíamos querido se estaba dando. Por fin mi padre iba a recibir los cuidados y los exámenes con los equipos que no tenemos en Pucallpa. Una vez que todos los pasajeros subieron, el avión comenzó el despegue alrededor de las 3 y 50 de esa tarde. Fue altamente emocionante para toda mi familia. Mientras tanto llamábamos a mis hermanos a Lima y les decíamos que papá ya fue embarcado . Todos sentíamos emoción. Cuando vimos al avión despegar, experimentamos un silencio único. Fue una mezcla de sentimientos y sensaciones. Gratitud, alivio, alegría, seguridad y mucho amor hacia mi padre. Mis hermanos en Lima, siempre en contacto, informándonos todo, desde el desembarque hasta el traslado al hospital. Ese mismo día en la noche le hicieron una tomografía axial computarizada, que la necesitaba urgentemente. Ese día dormimos como no lo habíamos hecho desde que la salud de mi padre se resquebrajó. Luego viajaron a Lima Lolo, Rocío, Narda y mi madre para estar pendientes de mi padre. Fernando desde Estados Unidos, Juan Pablo, Begonia y yo, desde Pucallpa estuvimos pendientes de su salud y también de su gran sueño, que es IMPETU. Puedo decir que Dios estuvo siempre con nosotros y que estuvo a cargo de todo siempre. Estamos conscientes de que las oraciones nuestras y la de muchos amigos dieron resultado. Después ocurrió lo inevitable, el 4 de julio.

Papi: Gracias por todo el amor que nos diste por las enseñanzas que nos dejaste por el apoyo que nos brindaste por la unión que forjaste y gracias por haber compartido tu vida con nosotros.

El recuerdo de Fernando Sánchez sigue recorriendo las calles de Pucallpa, con su periódico bajo el brazo. El mensaje que dejó a sus hijos fue: Manténganse unidos, busquen la felicidad y armonía, pues siendo ustedes felices yo descansaré en paz . Y él, descansa en paz.


DAVID BOLDT

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Un Premio Pulitzer estuvo con Ímpetu

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“Una democracia exitosa empieza por tener una prensa fuerte”, declaró a Ímpetu en el bulevar de Iquitos, a donde llegó desde Bolivia, donde residió los últimos 14 años de su carrera enseñando y escribiendo en Santa Cruz de la Sierra hasta que murió el 2015. JAVIER MEDINA

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sta es una entrevista realizada al Premio Pulitzer del periodismo norteamericano, David Boldt, cuando vino al Perú a ofrecer algunas conferencias y llegó hasta Iquitos. Fue publicada en Ímpetu el 4 de octubre de ese año. Entre 1970 y 1980 el Philadelphia Inquier obtuvo 17 premios Pulitzer de periodismo. David Boldt, su redactor principal, fue uno de ellos en 1979, por una investigación sobre un accidente nuclear en la planta Three Mile Island, de Pennsylvania. Eso quedó atrás y se fue a residir a Santa Cruz, Bolivia, interesado en compartir ideas y experiencias con los periodistas latinoamericanos para construir democracias. Becado por el Centro Internacional Para Periodistas del país altiplánico, estuvo en Lima, Chiclayo, Trujillo e Iquitos derrochando conceptos que ningún Pulitzer debe guardar en secreto. ¿Existe alguna duda sobre la importancia de la libertad de prensa y expresión para forjar democracias?

No. Es importante para todos los países pero especialmente para el Perú porque tiene una oportunidad para crear un nuevo mundo: una democracia exitosa que empieza con tener una prensa fuerte. ¿Con tantas contradicciones internas, realmente le parece que estamos a puertas de forjar un nuevo mundo? Si. Los años de Fujimori terminaron. Ahora tienen a muchas personas e instituciones interesadas en ese nuevo mundo, como el Consejo de la Prensa Peruana. ¿Reconoce el aporte del periodismo para terminar con el régimen de Alberto Fujimori? Oh, sí, muy importante. ¿Entonces cómo evalúa el que también la prensa haya sido igualmente importante para que ese gobierno durara diez años? Es que los esfuerzos del señor Montesinos para manipular las noticias fueron exitosos. Creo que todavía el pueblo no está seguro en ofrecer su confianza a la prensa peruana, pero hay que construir la idea, el concepto de las responsabilidades y de las oportunidades para una prensa libre. ¿Se preguntó cómo el Perú llegó a tener diez años de una falsa democracia? No soy experto sobre el Perú pero noto que en el gobierno hay espíritu para generar posibilidades democráticas, económicas y oportunidades para la juventud. ¿Es posible recuperar la confianza, cuando la opinión pública vio cómo se hipotecaron medios y opiniones? Este punto es muy importante. Es necesario tener cuidado con los hechos, con las historias, con el reportaje y los estándares de ética que se deben exhibir. Si se cuida eso, yo creo que poco a poco es posible reconstruir esa confianza. ¿Sería conveniente que el Estado intervenga en ese proceso? Lo mejor es que no se cree ninguna interferencia, que el gobierno no promueva ninguna ley sobre la libertad de la prensa. Esa es la regla en los Estados Unidos y ha funcionado. Conseguir una prensa libre y confiable es tarea de la prensa. ¿Lo han logrado en los Estados Unidos? Tenemos nuestros problemas. Existe arrogancia y por eso se perdió mucha de la confianza de la gente. Se inventaron historias y el número de los lectores cayó, pero en realidad todas las instituciones públicas en los Estados Unidos perdieron la confianza del pueblo. Sin embargo después de los ataques terroristas en Nueva York se presentó una buena oportunidad para cambiar esa situación, pero los periodistas son muy acomplejados. Mi consejo a los periodistas de Bolivia y del Perú es que no sigan el ejemplo de la prensa norteamericana. ¡Vaya! Normalmente creemos que la prensa norteamericana es la más conveniente de imitar. Como todos, tenemos periodos buenos y malos. Pero los principios que nacieron en mi país sobre la importancia de la libertad de prensa y expresión, todavía valen la pena estudiarlos y copiarlos. Por lo visto usted es un crítico del periodismo norteamericano. ¿Es solo porque eventualmente se inventó alguna historia? Existen otras razones. Los periodistas norteamericanos se fabrican élites que tienen valores diferentes a los de los ciudadanos comunes. Supongo que un premio Pulitzer es parte de una élite. Sí, pero a veces también puedo ser crítico. Estoy seguro que usted también lo será con la prensa peruana.

En la década del 70, el diario Philadelphia Inquier, donde trabajaba Boldt como redactor principal, obtuvo 17 Premios Pulitzer, una especie de “Oscar” para los periodistas de los Estados Unidos, reconocido por la prensa mundial. ¿Por qué fue a radicar a Bolivia? Todo es interesante. Es una nueva experiencia. Creo que hay oportunidades para convertir a América Latina en un continente con una democracia exitosa, con una economía exitosa. Yo quiero ver qué pasa. ¿Usted tomaría algún ejemplo de ejercicio periodístico del Perú? Hay muchos diarios que mejoran poco a poco. No quisiera seleccionarlos. Hay muchos periodistas jóvenes que tienen ganas de mejorar. He visto que en universidades como la de Piura y la UPC de Lima existe un espíritu nuevo. Los jóvenes están muy interesados en el periodismo de investigación y en la posibilidad de mejorar su país. Para mí eso es bueno.

DEBE SABER - David Boldt nació en New York. Estudió historia en la Universidad de Dartmouth. Se casó con Fereshteh Sarshar, a quien conoció en Irán. Después que ella falleciera, tuvo segundas nupcias con Kelly Clark en 1991, cuando ambos trabajaban en Filadelfia. El 2001 viajaron a Santa Cruz, Bolivia, donde vivieron hasta que él murió el 12 de abril del 2015, en Pasadena, California, por un cáncer al páncreas que se lo diagnosticaron en febrero de ese año, en Bolivia. - Ejerció el periodismo más de tres décadas en los más prestigiosos medios norteamericanos, como el Washington Post y el Philadelphia Inquirier. - Entre 1972 y 2000 lideró el staff de la revista dominical Inquirer y entre 1988 y 1998 fue editor de opinión, construyendo el prestigio del diario y ganador de múltiples Pulitzer, la máxima distinción que pueda merecer un periodista norteamericano a lo largo de su carrera. - Fue docente en la Temple University, donde enseñó interpretación de temas internacionales a estudiantes graduados. - A finales del 2000 viajó a Bolivia a una aventura docente. Viajó también a Perú y Chile bajo el auspicio del Centro Internacional de Periodistas de los Estados Unidos, para brindar cursos a periodistas y asesoramiento a periódicos en técnicas y géneros periodísticos.


WELMER CÁRDENAS DÍAZ

Escritor del Año 2016

A

“Su nivel de redacción y presentación animan al lector a realizar una evaluación de estos espacios culturales, hechos con pluma mágica”

Impetuoso, fuerte, sutil KAREN ABREGU ESTEBAN

Abogada y escritora

D

escubrir en cada página que no se limita a la narración de noticias trágicas sino a un aporte social, educativo y cultural constante hace que la lectura integra del diario ÍMPETU sea placentera. Durante todos estos años de aporte que incluyen textos y fotografías dignos de ser parte de exposición histórica y a su vez de datos importantes que será de valor para cualquier investigador que en un futuro quiera reconstruir la historia y recopilar datos, todo a partir de lo narrado día a día en ÍMPETU, que refleja el hoy de Pucallpa, el hoy de Ucayali. Y lo narrado, así como las gratas entrevistas, dan un aporte particular en las formas culturales porque enfoca a colores el esfuerzo de los amantes de la cultura para llegar a entregar sus aportes a una población que a veces quiere olvidar lo más sagrado: su cultura. Sin embargo este diario, ÍMPETU, al que podemos llamar impetuoso, fuerte y sutil a la vez, inserta a la población en sus principales noticias y en su cultura que fluye paralela retratando la realidad completa de un pueblo que no solo se tiñe de accidentes y horrores humanos, sino también de gente buena que aporta y disfruta de la cultura, de la vida y de esa manera el periódico las enriquecen como personas. Eso, con todo el medio siglo transcurrido, siempre será lo más valioso para la región. Estos espacios son los que dan color y vida e incluso –confieso- que su nivel de redacción y presentación animan al lector a realizar una evaluación de estos espacios culturales, hechos con pluma mágica y mantenerlos como parte de la colección de una interesante y valiosa hemeroteca. ¡Feliz día, Ímpetu Cultual!

poco más de tres meses de que falleciera Fernando Sánchez Vela, el Grupo Editorial Ímpetu, a cuyo diario del mismo nombre lo había llevado de la mano por cuarenta años, editó el libro de su autoría con el título de A mi manera. Quizá quienes adquirieron la obra, donada por la que fuera su esposa, Fidelia Rengifo, se preguntasen cuál fue el motivo para que Fernando le pusiera ese título. Una interrogante que no se ve despejada al leerlo, ya que ni en el prólogo, escrito por René Martínez, ni en la contra carátula, rubricada por Roger Rumrril, dan cuenta de ello. Un título excluyente, al estilo de autores renombrados que han impreso en la carátula de sus libros nombres que, en sí, el lector avisado, no el común, a medida que los lee va descubriendo la intención o motivación que tuvo el escritor para ponerlo. Los que hemos conocido de cerca a Fernando, sin embargo, podemos señalar que él le puso ese nombre porque se arrostraba en una canción mundialmente popularizada por el norteamericano Frank Sinatra. Un tema, no compuesto por el también actor bautizado como “La voz”, sino por el egipcio Claude Francois, más conocido como “Clo Clo” y quien falleciera en París en 1978, a causa de electrocutarse en su bañera, al intentar cambiar un foco con la mano mojada. Una canción cuya melodía y letra inicial fuera difundida por “Clo Clo” desde 1967 y luego lo hiciera Sinatra en 1969, justo en el año en que Fernando decide crear el Diario Ímpetu. Canción que luego fuera interpretada por los más prestigiados artistas del mundo con una serie de variantes en la letra. Fernando Sánchez Vela, hombre también de radio, creador de Hora Trece, cantor a pecho abierto en noches de bohemia, quizá esa canción y la letra que a él le encantaba le llegase por alguno de los discos de vinilo de la época. Y que, luego, Fernando la asumiera como suya, pues tal era su vibración empática con ese tema que le inculcó a que su artículo cotidiano, publicado en su Diario, tuviera el epígrafe de A MI MANERA (como se denomina actualmente la columna de su hijo mayor, Fernando Sánchez Rengifo, director de Ímpetu en esta etapa post Fernando padre). Cada que yo lo leía, imaginaba a Fernando sentado frente a su máquina de escribir mecánica, tecleándola, a dos dedos. Es decir, a su manera. A su manera después, seguramente, sobre el teclado de la computadora. Lo imaginaba allí en su mesa de redacción con una taza de café al lado y fumándose un cigarrillo tras otro, a la manera inveterada de los periodistas empíricos antañeros. Aquellos que, como Fernando, por carencia económica o de la limitante en su entorno de una edu-

cación más allá de lo elemental, se suscribían a llevar en la sangre la tinta del periodismo. El talento, la imaginación y la habilidad adscritos en el cerebro. Por ello me parecía verlo allí, exteriorizando sus ideas, plasmando su sapiencia, el del periodista fraguado en sus inacabables lecturas, en sus viajes, en su experiencia de vida. Esa ruta vital trasladada, impresa, finalmente, en su libro. Un libro que cuando lo leí con ese título me retrotrajo en el tiempo, ubicándome a un año antes de su partida, tal vez presintiendo que ya estaba al borde del final. Ocurrió en una reunión festiva de los periodistas, al celebrar su día. Allí, Fernando, se subió al escenario, tomó el micrófono y empezó a cantar A mi manera. Y a su manera, engolando la voz, a la usanza de un tenor, dispersó la letra que la tenía guardada en el corazón:

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“El final se acerca ya, lo afrontaré serenamente. Ya vez yo he sido así, te lo diré sinceramente. Viví la inmensidad sin conocer jamás fronteras. Viajé y disfruté no sé si más que otro cualquiera. Luché sin descansar y a mi manera…”.

“Luché sin descansar, a mi manera…”.

EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

A la manera de Fernando

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EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

Con un “ ganador 18

Si algo quedará en la memoria de quienes conocieron a Fernando Sánchez Vela, es su alegría, su humor, su calidad de gente. Hasta su postura causaba sosiego, confianza, también chanzas que las tomaba con tolerancia y jovialidad. Quienes lo conocieron tienen miles de anécdotas, o recuerdan sus reflexiones filosóficas y sus cantos de bohemia a su lado, disfrutando de la vida y resolviendo los problemas del mundo. Estas son solo algunas que vivió al lado de amigos.

Entre risas y llanto MELITA RUIZ

Ex alcaldesa y ex prefecta de Ucayali

El último recuerdo que tengo con Ímpetu, es de marzo de este año, por una llamada que me hizo alguien para contándome que había leído una entrevista que me hicieron por el Día de la Mujer. “Mira, Melita –me dijo esa persona- la verdad me ha partido el corazón leer esa entrevista. Nunca pensé que en tu vida habías sufrido tanto, Melita” y se soltó a llorar y yo también. Pero no había nada que reprochar a la nota, porque esa era la verdad. Más que pena, sentí que sus hijos le estaban honrando por el periodismo que estaban continuando. Y Fernando apareció en mi mente como era, todo ímpetu por dentro, él era ímpetu. Nunca fue soberbio ni se ofuscaba, menos conmigo que le tomé el pelo tantas veces.

TOPO GIGIO

Una vez, en Lima, me vio en Paseo Colón cuando salía de Acción Popular. Tenía un auto muy chévere y me llamó “¡Melita, te llevo!”. Yo, agradecida, subí y en el trayecto vi unos muchachos que vendía muñequitos del Topo Gigio, un ratoncito que por esos años era muy visto en televisión. Solo costaban 5 soles y compré dos y los cuelgo en el espejo retrovisor del auto. “Toma, te los obsequio de todo corazón”, le dije. - Oe, Melita, qué pendeja eres, jajaja-, nos carcajeamos los dos. Fernando se había dado cuenta la sátira que le estaba haciendo por las orejas enormes del Topo Gigio y a él también lo caracterizaban sus orejotas, ¡una risa, jajaja…! Él siempre se acordaba de esa anécdota y me decía “Melita, me has hecho cosas”

UNA DE QUEVEDO

En otra ocasión cito a don Humberto Villa al restaurante de Lucho Monard para comer algo y pagarle 50 soles que le debía. Cuando llego, estaba con Fernando. Le saludé contenta, porque n lo veía mucho tiempo. Cuando él se va al baño, don Humbertito me dice “señora Melita –él nunca me tutea-, si va a pedir, por si acaso Fernando no tiene ni un sol en el bolsillo”. No te preocupes, le dije, yo pago. Pidan nomás. Y los tres nos comimos unos pollos, refrescos y encargué a Monard que nos dé una y después otra vuelta de un preparado que tenía. En medio de la tertulia les cuento un chiste: Dicen que Quevedo iba por una calle y al mirar hacia arriba vio a una niñita sin calzón. La llama y le dice “toma 5 soles y dile a tu mamá que te compre un calzón” La niña va y le cuenta a su mamá y ella piensa “ay, no, si a mi hija que es chiquita le dio 5 soles, a mí cuánto me dará”. Entonces sube al balcón, se saca la bombacha y se hace la loca cuando por debajo pasa Quevedo, quien queda boquiabierto y la llama: “señora venga, tenga us-

Melita Ruiz, ex alcaldesa y ex prefecta de Ucayali. ted 5 soles para que compre su Guillette”. ¡Oiga, cómo se han reído Fernando y don Humberto! Pero yo ya tenía que irme. Le pago sus 50 soles a don Humberto y al darle la mano a Fernando, en su palma le dejo 5 soles, pensando en su pasaje. Pero yo le dije cachacienta “Fernando, toma 5 soles para tu calzón”. Oye, majadera –me dijo-, cómo me vas a hacer esto- y se

mata de risa por la palomillada. Monard casi nos sirve otra vuelta del preparado para celebrar la risotada. Es que Fernando era parte de la patota que siempre nos juntábamos, como con Elmer “Catacho” Salazar, Alfonso “Piquicho” Pasquel, Remigio Briceño, Roberto Ferreyra, el mismo Monard y otros con quienes cada vez que nos reuníamos era un mate de risa, jajaja…


Nuestra cultura se está volviendo vieja RUPERTO RÍOS VALDERRAMA

Fundador de la Casa del Poeta Peruano

Un nombre ganador ELISEO ROMERO MORI

Director del programa Visión Regional

El desconocimiento cultural en la Amazonia

Yo he visto crecer a los hijos de Fernando corriendo en el periódico, y su mamá, Fidelia, era profesora. Se casaron estando él en la cárcel. Aunque ellos nunca hablan de eso, esa fue una gran demostración de amor y fidelidad, casarse en esas circunstancias. Cuando en 1969 salió a circulación Ímpetu, la ciudad era polvorienta. Había una sola pista, en la quinta cuadra de Raimondi y la municipalidad prohibió el tránsito de autos y hasta de bicicletas. Esa fue la cuadra de todas las ferias navideñas y de fiestas patrias y de todo. En la esquina de la zapatería Bata eran las reuniones para el chismorreo. Ya existía el Reloj Público, que también fue un punto de reunión. Antes de esa cuadra, el sitio era en los jirones Aguirrezábalny Ucayali. Fernando era un emprendedor, estaba en la radio y quería poner un canal de televisión y lo llegó a hacer. Cuando sacó el periódico Ímpetu, aunque al principio no pegó, yo dije que ese era un nombre impetuoso, ganador, que iba a poder continuar. Y lo fue porque, a pesar de los tropiezos que atravesó en toda su historia, los han superado hasta hoy. Es un medio ganador, aunque yo trabajé en la competencia, La Razón y Rumbos, periódicos de pelea que duró poco tiempo porque nos cerró la dictadura de Velasco. Después salió La Gaceta, de Floríán Rodríguez, pero Ímpetu siempre estuvo adelante. Me acuerdo mucho era él jugaba futbol en el club Santa Rosa. Pese a sus 58 kilos de peso, se defendía con su pelota. Yo había venido a Pucallpa desde Lamas en 1948. No había más de 5000 habitantes. Lo que hoy es la Plaza de Armas era un platanal y después el aeródromo donde aterrizaban los bimotores de Satco. Lo que siempre le interesó a Fernando era hacer campañas para beneficiar a la población y para ordenar la ciudad. Sin duda la mejor campaña fue la que hicieron con toda la prensa para crear el departamento, desde antes de los Pucallpazos, de lo que escribía yo, Francisco Odicio. Augusto Bardales y Luis Ibazeta y enviábamos a El Comercio, La Prensa, Correo, Ojo. Al final pudimos separarnos de Iquitos, donde se burlaban de nosotros llamándonos “pisabarro”, pero hoy reconocen que les hemos adelantado 30 años. Claro que sí, porque Pucallpa ya llega hasta Campoverde y pronto llegará a San Alejandro. Crecemos porque somos fin de carretera, tenemos puerto y aeropuerto, un pueblo unido donde llegan todas las sangres y periódicos de primera, como Ímpetu, que trata de buscar mantener un poco de identidad pero con una orientación universalista. Es parte de la modernización, como será el Hospital Regional y ojalá lo sea también el Amazónico de Yarinacocha, pero que le reconozcan con el nombre de Teodoro Bínder. Esa tendría que ser también una campaña de Ímpetu. Yo la estoy haciendo en mi programa.

La herencia de un pueblo es su misma cultura, la que los ancestros a su país nos legaron a través de los años. Somos ricos en folklore, no tenemos que acudir a medios estereotipados de languidez cognoscitiva, queriendo interpretar otras culturas sin conocer primero lo nuestro. Realmente es desastroso y causa extrañeza que los valores costumbristas sean tomados de manera despectiva por nuestros pobladores; a estas alturas nuestra cultura se va volviendo vieja siendo tan, pero tan joven, porque la madurez de un pueblo, como Ucayali, culturalmente hablando se mide conociendo y valorando la concepción de su arte. Insisto en un aspecto fenoménico al que denomino “transculturación”, la que ha traído aspectos tanto para bien como para mal a los pueblos que aceptaron su introducción en su medio. Ahora bien, justamente recibimos este fenómeno de una forma en la cual aceptamos tal como viene; a esto se suma el desconocimiento artístico primero de lo nuestro. ¿Cómo podríamos captar, entonces, al menos en parte, lo que viene del exterior? Francamente, muchos comprendemos el valor estético de nuestro medio artístico, vivimos en el eterno letargo de desconocimiento de nuestra cultura. En nuestra Amazonía nacieron artistas, creadores que manifestaron su arte y no encontraron eco y tuvieron que emigrar a otros lares. Es tiempo ya de iniciar un arte real en nuestro medio, emplear el material cultural que poseemos. Esto no es conquista de la Amazonía como erróneamente se ha querido hacer creer, sino más bien las manifestaciones de un pueblo que vuelca su arte en beneficio de él mismo, oyendo, viendo a sus artistas crear su propia obra.

Ruperto Ríos, fundador de la Casa del Poeta Peruano.

EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

Eliseo Romero, director del programa Visión Regional.

Estuve con Fernando hasta los días previos a su viaje a Lima, de donde volvió ya fallecido. Sus últimas inquietudes era reactivar la prensa cultural y lo estábamos planeando con Jorge Salazar, pero se enfermó y ya no se pudo. Quería retomar los tiempos en que tenía un espacio para la cultura, el Rincón Poético de los sábados, entre 1979 y 1981, que hacíamos con Walter Pérez, welmer Cárdenas, Segundo Cavero, Ulises Reátegui y otros. Con Fernando íbamos al puerto La Hoyada y, viendo cómo llegaba la gente, me decía “esto hay que escribirlo con una orientación cultural” porque notábamos que a los lectores les faltaba insertarse en nuestra realidad y era un convencido que la podía conseguir que la cultura amazónica sobreviva. Por eso, en su homenaje, quiero reproducir una nota sobre este tema que publicamos en Ímpetu el 26 de enero de 1981.

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Ruperto Ríos, fundador de la Casa del Poeta Peruano.

El desconocimiento cultural en la Amazonia

La herencia de un pueblo es su misma cultura, la que los ancestros a su país nos legaron a través de los años. Somos ricos en folklore, no tenemos que acudir a medios estereotipados de languidez cognoscitiva, queriendo interpretar otras culturas sin conocer primero lo nuestro. Realmente es desastroso y causa extrañeza que los valores costumbristas sean tomados de manera despectiva por nuestros pobladores; a estas alturas nuestra cultura se va volviendo vieja siendo tan, pero tan joven, porque la madurez de un pueblo, como Ucayali, culturalmente hablando se mide conociendo y valorando la concepción de su arte. Insisto en un aspecto fenoménico al que denomino “transculturación”, la que ha traído aspectos tanto para bien como para mal a los pueblos que aceptaron su introducción en su medio. Ahora bien, justamente recibimos este fenómeno de una forma en la cual aceptamos tal como viene; a esto se suma el desconocimiento artístico primero de lo nuestro. ¿Cómo podríamos captar, entonces, al menos en parte, lo que viene del exterior? Francamente, muchos comprendemos el valor estético de nuestro medio artístico, vivimos en el eterno letargo de desconocimiento de nuestra cultura. En nuestra Amazonía nacieron artistas, creadores que manifestaron su arte y no encontraron eco y tuvieron que emigrar a otros lares. Es tiempo ya de iniciar un arte real en nuestro medio, emplear el material cultural que poseemos. “Por las vertientes de sus horas va el hombre acomoda sus pasos, humedece el alma con su llanto”. (Fragmento de “Testa”, poema de Ruperto Ríos)


EDICIÓN ESPECIAL 50 AÑOS

Lo mejor en prensa, arte y educación

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JUAN PABLO SANCHEZ RENGIFO

Presidente del directorio del Grupo Ímpetu

Recuerdo la entrega de premios para el primer Concurso Amazónico de Periodismo “Fernando Sánchez Vela 2011”, en agosto de ese año. Fue muy grato. Es cierto que inicialmente tuvimos desconfianza en convocarlo, puesto que estamos en una localidad en donde por primera vez se planteaba reconocer la competencia y calidad de los periodistas que tocan el tema amazónico, que es necesario resaltar como una forma de crear atención del gobierno hacia las necesidades de esta parte del país. Era natural que hubieran dudas, desconfianza, cierta oposición y hasta que algunos consideraran inadecuado este tipo de concursos. Puntos de vista respetables, pero que no nos amilanó. Es que en Ímpetu creemos que la competencia es un acicate importante para alcanzar la calidad. Y por ello es que creamos y convocamos ese certamen, que esperamos retomar. Sabíamos que los periodistas con renombre y trayectoria, donde están los propietarios de medios y los pioneros de la profesión en esta parte del país, quizá no iban a participar porque tal vez creían innecesario someterse a una contienda, dado el prestigio del que gozan y que entre la generación intermedia solo algunos lo intentarían ante los jóvenes que sí estaban dispuestos a los retos. Y eso sucedió. No hubo suficiente participación y esa es una de las razones por las que suspendimos las convocatorias al concurso de prensa amazónica. Participaron y ganaron aquellos que tenían un camino hecho, pero igualmente destacaron otros que recién lo iniciaban. Fue una competencia en la que los jóvenes aportaron la fuerza imaginativa y la creatividad frente al conocimiento y la mesura de quienes tienen años en la brega por la información, lo que

El concurso de periodismo amazónico motivó a periodistas nacionales, como Ralph Zapata, de El Comercio, quien el 2012 ganó con un reportaje sobre la minería en Madre de Dios.

a pesar de todo trajo la emocionante sorpresa de trabajos de gran calidad. En la primera versión, del 2011, entre los más veteranos del oficio estuvieron Tedy Ramírez Mendoza, en prensa escrita, y José Ventura Barriga, en radio, frente a Luís Fernando Vílchez Santisteban, en televisión, y Omar Solsol Rojas, en fotografía, en ese entonces relativamente nuevos en los quehaceres de la comunicación. Cuando convocamos este concurso, recordé los Juegos Florales de Ímpetu que realizara mi padre, Fernando Sánchez Vela, junto a los poetas César Calvo Soriano y Javier Dávila Durand. Mi madre y nosotros, sus hijos, creímos prioritario promover el concurso con el propósito de estimular la sana competencia, pero sobre todo incentivar a que los periodistas de Ucayali no se dejen ganar por la prisa de la información, por la urgencia de decir, sino que se detengan un instante y reflexionen sobre las implicancias de aquello que se va a decir, que midan las consecuencias de una información y se impida el deterioro de las instituciones y de las personas, pero se aliente también la temática amazónica para impulsar su desarrollo, además de la vigilancia contra la corrupción. Para eso era importante que fuera la calidad en la forma y también en el contenido aquello que se imponga como primer y único requisito para competir en un concurso de prensa, porque estábamos y estamos convencidos que siendo la calidad el primer principio de la información, superaremos las dificultades y deficiencias del presente para contribuir al progreso de Ucayali en base a la verdad y la ética. Sabemos que este es un camino largo, pero lo importante es

Muy elogiado en el país fue el Premio al Escritor del Año, que solo se hizo en Ucayali entre la Casa del Poeta e Ímpetu. El 2016 ganó Welmer Cárdenas y estuvieron escritores de la talla de Jorge Nájar y Roger Rumrril. Incluso fueron al famoso Sharlot para presentar el libro “Libélulas de la noche”. que lo hemos comenzando y, si bien no hemos continuado con la convocatoria al concurso de periodismo amazónico, el camino se seguirá haciendo al andar, como dice Machado. Después del 2011, continuamos algunos años convocando al Concurso Amazónico de Periodismo “Fernando Sánchez Vela”, al que fuimos aumentando premios y llegando al ámbito amazónico y nacional para que el nombre de Pucallpa y Ucayali se conozca por la calidad de su prensa y la tenacidad de quienes aquí vivimos. De ese modo, tuvimos participantes que trabajaban en medios de Lima, como El Comercio, tal el caso de Ralph Zapata, quien ganó una de las ediciones con un trabajo sobre la minería ilegal en Madre de Dios, donde la Amazonía se ahoga por la deforestación inescrupulosa y es escenario de la peor humillación a seres humanos, por la práctica de la trata de personas, sobre todo contralas mujeres de toda edad, sometidas a prácticas esclavistas y de explotación sexual.

El 2011, en el primer concurso de periodismo “Fernando Sanchez Vela”, ganó esta hermosa y sugestiva imagen de Omar Solsol en la categoría fotografía.

TAMBIÉN A LOS ESCRITORES

Con ese aliento que intentamos hacia el periodismo, también respaldamos la entrega del Premio “César Vallejo” al Escritor del Año durante varias ediciones, hasta el 2017, en convenio con la Casa del Poeta Peruano Filial Ucayali. Cuando lo hicimos, era el único reconocimiento que se hacía en el país a los escritores en una región del interior, como Ucayali, premio que también se suspendió el año pasado, pero que nos queda como tarea a todos, periodismo, instituciones, autoridades, empresarios, para alentar la creación literaria y en general la creación artística, que en nuestro caso tiene a una increíble Amazonía como fuente de inspiración, para fomentar cultura y una mejor calidad de vida para la humanidad. Tenemos que hacerlo.

BUSCANDO AL MEJOR

No menos ha significado el respaldo que hemos venido dando en la promoción del concurso de conocimientos Buscando al Mejor, que organiza el programa periodístico Conexiones, al mando de la colega Smilzinia Mendoza, que este ha convocado a so vigésima segunda versión, siendo la competencia escolar más antigua del país. Este año, por tercera vez, la Dirección Regional de Educación de Ucayali le ha dado un reconocimiento oficial, emitiendo una directiva de cumplimiento obligatorio de todas las UGEL e instituciones educativas públicas y privadas de la región, para que participen en dicho concurso. Nuevamente, también, la Universidad Nacional de Ucayali le ha dado su respaldo a través de su Facultad de Educación y Ciencias Sociales que contribuye en el jurado y en la formulación de la carpeta de preguntas. Con los años, dicha actividad ha venido recibiendo el apoyo incluso internacional, como la de familias de Ucayali residentes en Japón y Estados Unidos, que han contribuido con la entrega de premio a los mejores alumnos de primaria y secundaria que empiezan a forjarse un futuro, que será el futuro de la región. Son esfuerzos emprendedores como este, que fortalecen las opciones futuras de nuestras generaciones, a los que Ímpetu se suma, con el afán de contagiar a los demás para que vean, como Smi Mendoza, que es la educación la semilla que no debemos descuidar para tener cimientos sólidos ante cualquier perspectiva de desarrollo que decidamos emprender.

Gran impulso a la competitividad educativa en Ucayali ofrece el concurso Buscando al Mejora, el más antiguo de su tipo en el Perú. Ímpetu lo respalda en los premios y en la difusión.


GANADOR DEL PRIMER AUTO DE ÍMPETU

El Cornejo de la suerte

Enzo Oliva, quien por esos años comenzaba a tener fama por su noviazgo con Karen Shwartz, a quien después hizo su esposa y actualmente está de moda a nivel internacional, la noche de fiebre del sábado 12 de febrero del 2011 fue quien sacó el cupón ganador que convirtió en chofer al peatón Freddy Cornejo, solo por leer Ímpetu.

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A

mante de la velocidad para quitarse el estrés y las preocupaciones de encima, Freddy Cornejo Córdova (26), el lechero que se ganó el auto Chevrolet que sortearon Ímpetu, Gran Prix y Motul en febrero del 2011, antes de ganarse su carrazo solía correr en su bicicleta a todo pedal antes de prepararse para ir a trabajar en la mesa de partes del Ministerio Público. No era juez ni fiscal. Era sencillamente un humilde empleado administrativo, de sonrisa cauta y hablar pausado, a quien, como a cualquiera, el trabajo llega a atosigar y necesita recuperar vibras. De modo que, por ese entonces, sobre todo en sus días libres, se montaba en su bicicleta y pisaba fuerte para sentir la brisa vigorosa de nuestro clima revitalizándolo para volver a laborar. Una noche de sábado desapareció de escena para estar a solas con su enamorada. Era febrero y quería celebrar con Mimi por anticipado el día del amor en una discoteca sin que nadie les moleste. Cuando estaban en sus momentos tiernos empezó a timbrar el celular insistentemente. Lo apagaba y volvía a vibrar. “Oigan, no molesten”, contestó iracundo, creyendo que sus amigos del barrio y sus vecinas que esa noche habían ido al sorteo del auto de Ímpetu en el Campo Ferial de Yarinacocha, les estaban bromeando, porque sabían que había salido con su chica. En la disco todo era bulla por la música. ¿Qué?, preguntó casi titubeando. ¡Que te has ganado el carro, so h… !, le respondieron entre alegres y envidiosos, pero Freddy siguió pensando que todo era una chanza, hasta que prefirió llevar a la mileydi a su casa y cerciorarse qué tan cierto era lo que le decían. En el camino se encontró con otros amigos y nuevamente se puso escéptico. Recién cerca de las 3 de la mañana –ya era domingo-, con unas copitas de aliento encima, optó por ir al sorteo que se había desarrollado en el Campo Ferial. Si no pasaba nada, al menos se divertiría escuchando a Enzo Oliva, cantante que actualmente está de moda en el extranjero, esposo de la conductora de televisión Karen Schwarz. Llegó, todavía paradito y, ¡oh, sorpresa¡, era cierto que ya era dueño de un auto cero kilómetros. Solo atinó a espetar “¡chaaasuuu…, estoy de leche, de suerte en suerte!” Cruzó por su mente toda clase de imágenes. Desde cómo escondía los periódicos de su trabajo para quedarse con los cupones y cómo era su hermanita Shirley la que más se entusiasmaba en llenar los cupones con el nombre de Freddy, hasta cómo haría para sacarle tiempo al tiempo para aprender a manejar y gestionar su brevete. Ya se veía frente al timón del Chevrolet. Nuevamente “¡chaaasuuu…!” Ya casi no le importaba la fortuna que se le habría abierto desde los días navideños, cuando en una sola fecha se ganó dos canastas que sortearon en su trabajo. En medio del gentío sonrió, porque recordó que en esa ocasión les decía a sus amigos “nunca

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Con los carrazos que ha regalado Ímpetu, quién no es un “Cornejo de la suerte”. había tenido tanta suerte; voy a pasar una ricas navidades y un mejor año”. Claro que sí, el 2001 y el 12 y el 13, hasta el 19 y el 2020 y el bicentenario van a ser mejores años con el auto que le estaba regalando Ímpetu. Quienes hasta hoy no olvidan la cara que puso, son sus compañeros de labores que esa noche le llamaron para decirle contentos “oye, carajo, te has ganado un carro, ctm…” , porque aquella vez no les convidó ni un caramelo por haber sido portadores de la noticia de su suerte. Pero, cuando se despabiló, le hicieron prometer que les daría un paseo inaugural a todos y que les también les haría la gauchada de darles un levantón cada vez que los encontrara lateando por las calles de Pucallpa. Nunca se supo si cumplió con su palabra, tampoco si continúa el romance con Mimi. Pero no dejó de ir a su chamba en el Ministerio Público como todos los días, donde sus compañeros durante varios días le aguadaron para felicitarlo, estrujarlo y, si podían, rasparle un poco de sus uñas con la esperanza de que les cutipe con su suerte. Pero, que se sepa, después de Freddy nadie llegó a ganar nada como este lecherazo. Más bien pareciera que hubiera caído la maldición sobre el Ministerio Público, con César Hinostroza a la cabeza. Cuando tuvo esa suerte, Freddy Cornejo declaró a ímpetu que no se quedaría como un técnico en contabilidad y seguiría estudiando carreras cortas para mejorar su desempeño como servidor público. A ese ángulo de su vida no le dimos seguimiento. Y ojalá no haya tenido que vender el auto. Le deseamos sinceramente que su suerte le haya seguido acompañando. Por supuesto, siempre que continúe leyendo Ímpetu, aunque los tome de los escritorios ajenos. Ciertamente, como todos, siempre había soñado con tener un carro algún día. Lo que jamás imaginaba era que lo conseguiría por leer su periódico favorito todos los días. Lo que sí el “Cornejo de la suerte” confesó a Ímpetu, fue que por esos días, antes que le lloviera la fortuna, su pensamiento volaba por distintas partes. Primero quería casarse, tener una casi-

ta, comprar sus cosas y al final, si Dios quería, adquiriría un auto. Bueno, pues, Dios quiso que empezara por el final. No sabemos si los demás pasos los fue dando más adelante o prefirió dejar de caminar y andar solo sobre ruedas. Tampoco estamos al tanto si continúa poniéndose su camisa blanca, sus pantalones grises oscuros y la corbata que constituyen el uniforme del trabajo. ¿O lo habrá cambiado por una indumentaria de chofer? No, no creo. Piña no es. Desde hace una década es propietario de un carrazo que comenzó a pilotearlo desde los cero kilómetros, cuyo timón nunca lo hubiera tenido en sus manos si primero no compraba su Ímpetu todas las mañanas. Para que sepan todos, ese es el secreto del “Cornejo de la suerte”, cumplir en comprarse todos los días su Ímpetu, porque es el diario que sí cumple. JAVIER MEDINA

Es un loquerío cada vez que Ímpetu sortea algo. Actualmente, con el Bingotón, estamos más calmados, pero igual de regalones.


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Ímpetu... se agotó 22

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0 de la mañana del lunes 15 de julio. En el kiosko de la esquina del Bulevar Tacna con Raimondi buscamos Ímpetu, pero ya no había. Pese a que había garuado y quedaba esa sensación de una mañana tibia y pegajosa, la gente salió a comprar su periódico hasta que se agotó. ¿Tanto así se vende Ímpetu? Quién mejor que hablarnos del posisionamiento de Ímpetu que un canillita. Y Christian Quiroz Shapiama, quien además es el secretario general del Sindicato de Expendedores de Periódicos, Revistas y Loterías de Ucayali (Seprelau), quien durante sus 40 años de vida lo pasó entre periódicos, saca su cabeza por la ventana de su establecimiento portátil y se sincera: “ya no hay Ímpetu, pues, qué vamos a hacer. Así ocurre cuando sacan buenas noticias”. Ímpetu está cumpliendo 50 años y no hay un ejemplar a esta hora. Por lo visto hoy día la portada ayudó bastante y se agotó temprano. Siempre sucede eso cuando sacan buenas portadas. No es algo de todos los días. En real9idad el que más se vende es El Choche. Del Grupo Ímpetu. Sí, pero con un lenguaje y una presentación más popular. Debe ser por eso. A algunos negociantes como usted les molesta que les digan canillitas. ¿A usted también? Nooo, para nada. Soy canillita a mucha honra. Lo que pasa es que a veces hay gente que en forma despectiva nos dice “periodiqueros”. Creo que está mejor “canillita”, me gusta más porque es un término más universal. Pero cuando nos lo dicen en forma despectiva, ofenden. En realidad ustedes más que periodiqueros son empresarios. Exacto, porque nos dedicamos a la venta y cuando un periódico se acaba temprano es una buena señal, como que va a ser un bien día, como que tenemos la tarea cumplida, la meta lograda. Es una buena sensación empresarial.

Por favor, un Ímpetu. - Ya no hay. Se agotó.

Gracias a Dios, siempre hay algún sitio donde se puede hallar un ejemplar, Todos lo buscan todos los días. No es que sea amor al chancho, es amor a Ímpetu. Cierto, porque compramos el periódico y prácticamente nosotros lo que hacemos es expender lo que la empresa nos vende. De alguna manera ustedes también son forjadores de opinión. He visto que cuando van a comprar sus productos a la empresa, suelen sugerir a los editores sobre qué clase de noticias publicar, sobre todo en portada, que para ustedes es la vitrina de venta. Y, claro, como cualquier empresario lo que les interesa es vender y piden a los periodistas que dedique más páginas a la sangre, al escándalo. Con esa visión también están creando opinión pública. Es que nosotros también somos el nexo del diario con el lector, quien es el consumidor final y ellos siempre nos hacen llegar sus inquietudes, sus malestares. De esa manera nosotros conocemos lo que le gusta a la gente, qué es lo que pide. No siempre lo que le gusta a la gente es lo mejor para su propio bienestar y para el desarrollo común. Hummm… al final lo importante es que se venda el producto, eso es lo que nos interesa. Para los periodistas es más importante generar opinión pública hacia los intereses de la comunidad, alentar la honestidad, promover el desarrollo local. Eso es lo ideal, ¿no? Pero esa es más una función de la prensa, orientar a la sociedad, a la opinión pública. Pero la gente la gente no es tonta tampoco. Cuando ve que un periódico está parcializado con un sector de la política, ellos mismos hacen sentir su malestar o simplemente dejan de comprar.

¿Cuántos años tiene usted en este negocio? Prácticamente desde que nací hace 40 años, porque mi papá, Juan Quiroz Flores, fundador del primer sindicato de canillitas, siempre me trajo. Recuerdo que desde los 6 años de edad ya vendía periódicos. ¿Y antes jugaba origami con los periódicos, haciendo sombreros, buques, avioncitos o gallinas? Jajaja, sí, pero no tanto porque mi papá me metía mi requintada. No podíamos malograr los periódicos. Jugábamos con las ediciones pasadas, pero con las del día estábamos prohibidos, porque eran las que ponían el “combate” en nuestra mesa diaria. Pero eso era nuestro juego por esos tiempos, con eso nos entreteníamos y de paso los leíamos. Por eso es que tenemos cierta capacidad para analizar algunos acontecimientos locales, nacionales o internacionales. Esa lectura desde niños nos forma como personas, como ciudadanos. Importante papel educativo. Siempre creí que es una bendición vender periódicos porque tienes la posibilidad de leer toditos. La población, por lo general, te compra uno o a veces dos, quizá porque no tiene la posibilidad económica de comprar. Antes se llevaban diarios de noticias, alguno deportivo y hasta alguna revista. En los últimos dos años calculo que la venta se redujo 50%. Conozco gente que no solo sostiene a su familia con la venta de periódicos, sino que da profesión a sus hijos, edifican casas, compran vehículos o ponen otros negocios.


“

En sus 40 años de vida, Christian Quiroz fue testigo cómo Ímpetu es el diario de mayor influencia.

¿Usted pudo hacerlo? Menos mal. Tengo una señorita de 22 años y un joven de 20 años que ya no dependen de mí. La mujercita estudió y después emigró a España donde sigue estudiando y se mantiene con su pareja. El varón trabaja y estudia en el Senati e inglés, en Lima. La idea también es emigrar a otro país.

¿Usted que ha crecido en este kiosko, notó cómo influencia los diarios en la comunidad? Creo que si influyen. Sobre todo se ve en campañas electorales. Principalmente Ímpetu tiene buena influencia. Habrá sido testigo de varios debates populares alrededor de su kiosko por la política. Uf, eso ocurre casi siempre. Incluso se han ido a las manos porque algo leían en las portadas que a alguien no le gustó y otro sí lo consciente, discrepan y se pelean. Muchas veces no hay tolerancia, incluso actualmente por la coyuntura política del país que está difícil y a veces también en lo local. Por ejemplo, eso que publicaron de “amor al chancho” ocasionó reacciones, unas a favor y otras en contra, pero no vi pleitos. ¿Alguna vez algún cliente enojado arrancó el periódico y lo destrozó, o lo agredieron a usted? N, con nosotros no se meten porque entienden que solo somos un nexo. Pero a veces no dejan de refunfuñar y otras veces dicen qué bien el periódico, que siga esa campaña. Pero sí, mientras leían en el kiosko, han lanzado palabras no tan buenas dirigidas al medio. Ya usted entiende. ¿Alguien se quejó que Ímpetu pudiera estar parcializado? No, no, particularmente ante mí nadie. Pero sí pasa que hacen algún comentario al aire cuando no les gusta algún titular. Con el avance de la tecnología se publicarán menos periódicos. ¿Qué harán ustedes? Sí, la tecnología se está imponiendo. Es importante que Ímpetu siga en vigencia, aunque la tendencia es a la baja porque todo el mundo está migrando a lo digital. Tendrá que poner un kiosko de tablets. Tal vez, no sé, algo se tendrá que poner. A nivel mundial, y Pucallpa no es la excepción, la venta de periódicos está bajando. Eso nos preocupa porque nosotros dependemos de eso. Habrá que ver otro tipo de productos. En otras partes se están convirtiendo en agentes para depósitos y transferencias de dinero, o venden otros productos. Se ve puestos de periódicos que están como bazares, vendiendo sartenes, ollas, cubiertos, celulares. Algo se inventará para no desaparezcamos junto con los impresos. Uy, toco madera de su kiosko, porque eso también afectará a los periodistas. Algo se tendrá que hacer para que la gente siga consumiendo lectura. Más que nunca se actualiza el lema de Ímpetu: un reto a la inacción y al conformismo. Exacto, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Ese lema es preciso, calza bien. JAVIER MEDINA

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Eso es verdad, por eso la baja en la venta influye bastante en forma negativa en la economía familiar. Muchos canillitas han sabido aprovechar los tiempos buenos. Una vez en Lima escuché a una vendedora decir a otra que ella vendía por lo menos 5000 soles diarios solo en periódicos, y alguna vez llegó hasta los 25 mil soles, sin contar revistas. Antes yo calculo que un canillita en un día podía vender fácilmente 1500 soles. Los que supieron pensar pudieron comprar propiedades o mandar a la universidad a sus hijos.

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M A C

SUPLEMENTO DOMINICAL DE IMPETU

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Embelecadas. El fundador del sátiro… oh, disculpen... del satírico periódico “El Embeleco”, Jesús Quispe, fue el ganador del Primer Premio del Concurso de ÍMPETU, Categoría Comics. Lo malo… ah, caramba, estamos medio embelecados… lo bueno es que dijo que esto es solo el comienzo y que se vienen más y más y más embelecadas… ¡A correr….!

¡UY, YU, YUY…!

PUCALLPA, DOMINGO 4 DE AGOSTO DE 2012

Ji… ji… ji El humor siempre se sumó al atractivo de este periódico y no por eso dejó de ser parte del ímpetu cultural, incluso del político. Lo tenemos a diario en nuestras páginas y lo estuvo cuando circuló nuestro suplemento dominical YA, antes de convertirse en YA Deportivo. Igualmente fue considerado cuando se convocaron los concursos periodísticos Fernando Sánchez Vela , en el que llegaron a participar periodistas nacionales, como Ralph Zapata, de El Comercio, que ganó en tema escrito en una de las ediciones. Esta viñeta fue ganador de la categoría categoría caricatura en 1992, que ganó el ácido Jesús Quispe, quien de Jesús no tiene nada y de satírico todo. Cómo no, si es el creador de lo que fue el periódico El Embeleco, que no cree en nadie, menos en congresistas. ¡Mamita!


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