

2.
La Invitada
AHORA LE VOY A CONTAR ALGO TAN EXTRAÑO que tendrá que poner toda su fe en mi veracidad. Pero la historia no solamente es verídica, sino que yo misma fui testigo ocular. Era un dulce atardecer de verano cuando mi padre me propuso, tal como solía hacerlo con alguna frecuencia, que fuéramos a pasear juntos por los caminos del bello bosque que, como ya mencioné, quedaba frente a nuestro castillo. [...]
En ese preciso momento nuestra conversación fue interrumpida por el sonido inusual de las ruedas de un coche y el batir de cascos en la carretera. El ruido parecía proceder de la tierra alta que daba al viejo puente. Y efectivamente, en ese momento toda una comitiva emergió de ese punto: primero dos jinetes cruzaron el puente, seguidos de un coche tirado por cuatro caballos, con dos hombres montados detrás. Evidentemente era el coche de una persona de alto rango, y al instante quedamos fascinados frente a un espectáculo tan inusitado. Pocos instantes más tarde, el espectáculo se volvió aún más interesante, ya que, apenas pasada la cumbre del alto puente, uno de los caballos que tiraban el coche, el que iba adelante, se asustó. Su pánico contagió a los demás, y luego de corcovear desesperadamente, todos arrancaron en un galope desenfrenado y, sobrepasando a los jinetes que iban en primera fila, vinieron tronando, desbocados, hacia nosotros a la velocidad de un huracán. A lo dramático de la escena se agregó un elemento más doloroso aún: los largos y terroríficos gritos de una voz femenina que emergían de la ventanilla de la carroza.

3. Comparamos Notas
[...] POR MI PARTE, ESTABA FELIZ. Ansiaba verla y hablar con ella.
Solo esperaba a que el médico me diera el permiso. Las personas que viven en las ciudades no tienen idea de lo enorme que es el hecho de encontrar a una nueva amiga en medio de la soledad que nos rodea.
Cuando llegué al borde de la cama y estaba a punto de saludarla, ¿qué cosa fue la que me dejó muda y me hizo echar atrás ante su presencia?
Se lo voy a decir. Vi la misma cara que me había visitado aquella noche en mi infancia y que había quedado tan fija en mi memoria, y sobre la que había rumiado con frecuencia, y con horror, a lo largo de los años, cuando nadie imaginaba en qué estaba pensando. Era una cara bonita –diría que bella–, y cuando la vi por primera vez tenía esa misma expresión melancólica. Pero esa expresión cambió casi instantáneamente y se convirtió en una extraña e inmóvil sonrisa de reconocimiento. Siguió un silencio de al menos un minuto y luego, finalmente, ella habló. Yo no podía.
—¡Qué maravilla! –exclamó–. Hace doce años vi tu cara en un sueño y me ha perseguido desde entonces.
De verdad, maravilloso –repetí yo, superando con un esfuerzo el horror que, por unos momentos, me había impedido hablar–. Hace doce años, en una visión o en realidad, a ti ciertamente te vi. No pude olvidar tu rostro. Ha permanecido ante mis ojos desde entonces.

5. Un Parecido Extraordinario
UNA TARDE LLEGÓ DE GRATZ el hijo del restaurador de arte, un joven de rostro serio y tez oscura. En su carreta tirada por un caballo traía dos grandes guacales que contenían una cantidad de cuadros. Gratz quedaba a diez leguas de distancia, y cada vez que alguien llegaba de esa pequeña ciudad, nuestra capital, todos salíamos a recibirlo para ver qué noticias traía. [...]
Allá puedes ver un óleo que estaba esperando –dijo mi padre–. En una esquina, allá arriba, está el nombre. Si no estoy mal dice «Marcia Karnstein» y la fecha «1698». Tenía ganas de ver cómo había quedado. Yo me acordaba del cuadro.
Era bastante pequeño, de unos quince centímetros aproximadamente, cuadrado, sin marco. Pero era tan viejo y había estado siempre tan cubierto de mugre, que nunca pude verlo bien. Ahora el joven restaurador lo presentó con evidente orgullo. Era hermoso. Asombroso. Parecía vivo. ¡Era la auténtica imagen y semejanza de Carmilla!
Carmilla querida. Es un milagro. Aquí estás tú, sonriendo, a punto de hablar, en este cuadro. ¿No te parece hermoso, Papá? Mira, hasta tiene el pequeño lunar.
Mi padre se rió y dijo:
De verdad, el parecido es formidable.

6.

Una Agonía Muy Extraña
AQUELLA NOCHE yo tuve un sueño que fue el inicio de una agonía muy extraña. No puedo decir que era una pesadilla, pues estaba perfectamente consciente de estar en mi alcoba, acostada en mi cama y dormida, como en efecto lo estaba. Vi –o creí ver– el cuarto y sus muebles exactamente como los acababa de ver antes de dormir. Pero ahora la pieza estaba muy oscura, y vi que algo se movía alrededor de la cama. Primero no lo distinguía bien. Pero pronto vi que era un animal de color negro hollín, y que se parecía a un gato monstruoso.
15.
La Ordalía y La Ejecución
AL DÍA SIGUIENTE se llevaron a cabo unos procedimientos formales en la capilla de los Karnstein. Se abrió la fosa donde estaba enterrada la condesa Mircalla y tanto mi padre como el general reconocieron el rostro de la hermosa y pérfida mujer que nos había visitado.
A pesar del siglo y medio que había trascurrido desde sus funerales, sus facciones llevaban la calidez de un ser vivo. Tenía los ojos abiertos y ningún hedor de cadáver emanaba del ataúd. Los dos médicos


La Vampiresca Que Llegó Antes
DRÁCULA, DE BRAM STOKER, es el clásico unánime del subgénero vampiresco. Sin embargo, 26 años antes de Drácula estaba Carmilla.
Carmilla fue escrita por el autor irlandés Sheridan Le Fanu (1814-1873) y publicada en el magacín The Dark Blue entre finales de 1871 y comienzos de 1872.
La trama gira en torno a Laura, una joven solitaria que vive en un recóndito castillo de Estiria, quien conoce a una misteriosa y encantadora invitada llamada Carmilla. A medida que avanza la narrativa, el vínculo entre Laura y Carmilla se profundiza, lo que lleva a una exploración de temas como la identidad, el deseo y lo sobrenatural.