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Jornada técnica sobre el estado de implantación del PAAS

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Dossier divulgativo

JORNADA TÉCNICA SOBRE EL ESTADO DE IMPLANTACIÓN DEL PLAN DE ACCIÓN DE AGUAS SUBTERRÁNEAS

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y AGUAS SUBTERRÁNEAS

Madrid, 20 de mayo de 2026

ETS de Ingenieros de Minas y Energía (UPM)

La jornada técnica sobre el estado de implantación del PAAS

El 20 de mayo de 2026, la Dirección General del Agua reunió en Madrid a la administración hidráulica, la comunidad científica y los usuarios organizados para hacer balance del Plan de Acción de Aguas Subterráneas. Este dossier la resume.

El Plan de Acción de Aguas Subterráneas (PAAS) es la respuesta de la administración hidráulica española al reto de gestionar de forma coordinada un recurso que, durante décadas, recibió una atención significativamente menor que las aguas superficiales. Su origen está en el Plan Hidrológico Nacional, que encomendó a la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) la elaboración de un plan específico para las aguas subterráneas de las cuencas intercomunitarias. Ese mandato se reforzó con la aprobación, en julio de 2022, de las Orientaciones Estratégicas sobre Agua y Cambio Climático, aprobadas por acuerdo del Consejo de Ministros, que situaron al recurso subterráneo en el centro de la política hídrica española y abrieron la puerta a una transformación profunda en la forma de gestionarlo.

El plan fue aprobado el 19 de julio de 2023 y se prolonga hasta el año 2030. Su objetivo es sistematizar bajo un mismo paraguas las actuaciones que la administración hidráulica venía desarrollando de forma dispersa en torno al recurso subterráneo: mejora del conocimiento técnico y científico, refuerzo de las redes de control piezométrico y de calidad química, desarrollo del marco normativo para los perímetros de protección de captaciones de abastecimiento, lucha contra la contaminación puntual y difusa, ordenación de la información hidrológica, puesta en valor de las reservas naturales subterráneas y articulación de la participación de los usuarios organizados. Todo ello atravesado por dos ejes transversales que marcan el carácter del plan y que están presentes en prácticamente todas sus líneas

de actuación: la digitalización del dato, impulsada por los fondos Next Generation a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, y la incorporación progresiva de la inteligencia artificial como herramienta de evaluación y seguimiento del estado de las masas de agua subterránea.

Dos años después de su aprobación, la Dirección General del Agua convocó una jornada técnica para hacer balance público del estado de implantación del plan. La cita, celebrada el 20 de mayo de 2026 en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid, reunió de forma presencial a más de un centenar de profesionales del sector procedentes de la administración hidráulica, los organismos de cuenca, la comunidad científica, las empresas especializadas en hidrogeología y las comunidades de usuarios organizados. La jornada se retransmitió además en directo a través del canal de YouTube del MITECO, donde la grabación permanece disponible como recurso de consulta abierto y permanente para toda la comunidad técnica del agua en España.

El programa se organizó en torno a tres grandes bloques temáticos. Un primer bloque, el más extenso, dedicado al estado de implantación del plan y a las actuaciones de la administración hidráulica y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) en materia de redes de información, perímetros de protección, contaminación puntual, calidad química y caracterización de los manantiales. Un segundo bloque centrado en las posibilidades estratégicas de la inteligencia artificial aplicada al recurso, con ejemplos nacionales de modelización numérica y un caso internacional de referencia procedente del modelo danés. Y un tercer bloque orientado a los usuarios organizados y al PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, con casos de éxito sobre el territorio español.

Las páginas que siguen condensan, ponencia a ponencia, una jornada que ilustra con detalle el cambio de paradigma en curso en la gestión de las aguas subterráneas en España.

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Antes de entrar en el detalle de cada ponencia, conviene detenerse en la apertura institucional de la jornada, porque condensó en apenas quince minutos el cambio de paradigma que recorre todo el plan y marcó el tono del resto del día. La encargada de pronunciarla fue María Dolores Pascual Vallés, directora general del Agua, que estructuró su intervención en torno a una idea fuerza: la transformación del lugar que ocupan las aguas subterráneas en la política hídrica española y, con ella, en la propia agenda pública del agua.

Pascual recordó que, en el pasado reciente, las aguas subterráneas eran prácticamente invisibles, tanto físicamente como en el debate público, y constituían un elemento marginal dentro de las políticas públicas del agua en España. Hoy, sostuvo, esa etapa pertenece al pasado: el recurso subterráneo ocupa ya el papel que le corresponde como elemento sustancial de la política hídrica de las administraciones públicas. La directora general subrayó el papel estratégico de las aguas subterráneas en tres frentes complementarios. Como recurso clave para cubrir las demandas urbana, agraria e industrial, con una atención especial a los pequeños abastecimientos, particularmente sensibles. Como herramienta de resiliencia frente al cambio climático y la creciente variabilidad hidrológica, dada la menor vulnerabilidad de los acuíferos en situaciones de sequía prolongada. Y como sostén imprescindible de un conjunto de ecosistemas naturales especialmente sensibles a las alteraciones del recurso.

Para sostener este cambio de paradigma, Pascual desplegó las cifras que avalan la inversión pública del último ciclo: más de 4.200 puntos activos de control piezométrico, cerca de 6.000 estaciones de seguimiento químico y más de 1.500 piezómetros automatizados que vuelcan datos en tiempo real en los

Sistemas Automáticos de Información Hidrológica (SAIH) de las confederaciones hidrográficas. A ello se suma la próxima entrada en servicio de nuevos modelos numéricos de gestión de aguas subterráneas, el despliegue de la red de control de manantiales con cofinanciación europea, la integración de la lectura automática en las bases de datos oficiales de los organismos de cuenca y la incorporación de toda esta información en sistemas interoperables que permiten su consulta en abierto a través de Internet. La directora general situó dos palancas en el centro del relato. La primera, la digitalización del dato, impulsada por los fondos Next Generation a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que ha priorizado los proyectos con aguas subterráneas como protagonistas tanto en el ciclo urbano como en el regadío. La segunda, la inteligencia artificial, presentada como una herramienta que, bien gestionada y supervisada por la inteligencia humana, despliega todo su potencial precisamente en un ámbito tan poco visual como el subterráneo. Pascual enmarcó también la jornada en el contexto regulatorio europeo más reciente, con la reciente directiva sobre PFAS y sustancias emergentes y los retos de trasposición que abre para la normativa española vigente, en parte derogada y sustituida por la nueva regulación comunitaria. El cierre institucional fue una llamada explícita a la continuidad del trabajo conjunto entre la Dirección General del Agua, el IGME-CSIC, las confederaciones hidrográficas, la comunidad científica, las empresas especializadas del sector y los usuarios organizados, los actores cuyo concurso, recordó, hace posible que un plan como el PAAS se traduzca en resultados tangibles sobre el territorio. Con ese horizonte compartido se abrió un programa estructurado en tres bloques temáticos, cuyas ponencias se resumen a continuación.

Informe de seguimiento PAAS

Fco. Javier Sánchez Martínez

Subdirector general de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos, DGA, MITECO

El subdirector general de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos repasó el estado de implantación del PAAS desde su aprobación, con avances significativos en conocimiento, redes de seguimiento, digitalización y marco normativo.

Francisco Javier Sánchez Martínez situó su intervención como una panorámica de la ejecución y la implantación del plan desde su aprobación por resolución de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. Recordó que la implantación del PAAS se desarrolla en estrecha colaboración con el IGMECSIC, una vez resuelta la fórmula administrativa que articula el trabajo conjunto, y que la jornada alternaría ponentes de la Subdirección y del IGME para reflejar ese reparto.

En el ámbito de la mejora del conocimiento, destacó el proyecto desarrollado con la Confederación Hidrográfica del Segura sobre los acuíferos del campo de Cartagena y su relación con el Mar Menor, probablemente la mayor inversión en investigación hidrológica realizada en España, con más de cuatro millones de euros movilizados. A esa actuación se suman sesenta y tres estudios hidrológicos de investigación que comenzarán a ejecutarse en las próximas semanas, una vez firmados los contratos, distribuidos en distintos ámbitos geográficos con las confederaciones hidrográficas.

El impulso a los programas de seguimiento ocupó un lugar central. Sánchez Martínez explicó que se ha consolidado una red única de medida de la calidad, integrando al mismo nivel de prioridad las aguas superficiales y las subterráneas, con un incremento exponencial del muestreo cuyos resultados se presentarían a lo largo del día. En paralelo, la hidrometría y el seguimiento de niveles también han sido prioritarios: además de reparar buena parte de la red piezométrica preexistente, se han automatizado en torno a mil quinientos piezómetros, de los cuales unos mil ya pueden consultarse en tiempo real a través de Internet. Están además en fase de contratación los nuevos modelos numéricos de gestión de las aguas subterráneas.

En el bloque de protección frente al deterioro, repasó las actuaciones en contaminación puntual,

conservación de ecosistemas dependientes, puesta en valor de las reservas naturales subterráneas y sus manantiales asociados, y análisis sistemático de PFAS y sustancias emergentes. Aquí enmarcó la jornada en el nuevo contexto europeo: la reciente directiva comunitaria deroga y sustituye parte de la normativa española vigente, con implicaciones que se irían desgranando a lo largo del día.

La digitalización y el control de los usos del agua subterránea constituyen otro frente prioritario. En el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, la priorización de proyectos con aguas subterráneas como protagonistas dio resultados claros en ciclo urbano, con casos que se presentarían en el bloque de la tarde. En regadío, en cambio, los resultados fueron más limitados de lo esperado: pese a las reservas de crédito específicamente destinadas, no hubo suficientes candidatos para alcanzar el nivel previsto. La nueva orden de control volumétrico, aprobada hace año y medio, debería contribuir a impulsar ese conocimiento.

En materia de gobernanza y marco normativo, Sánchez Martínez recordó la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico en 2023, las reformas en el Reglamento de Reutilización del Agua, la orden de control volumétrico, la orden de entidades colaboradoras y, como hito más reciente, la nueva orden del Sello de Gestión Transparente del Agua, aprobada el 6 y publicada en el BOE el 7 de mayo de 2026, llamada a distinguir a los usuarios que practican una gestión transparente del recurso. Cerró su intervención con la formación de funcionarios a través del curso FASTEN (Formación en Aguas Subterráneas para personal Técnico de los Organismos de Cuenca), ya en su tercera edición y abierto a usuarios, y con la mención al documento de seguimiento del plan, disponible para descarga en la web del PAAS.

Actividades del IGME en la implantación del PAAS

La directora del Departamento de Aguas y Cambio Global del IGME-CSIC presentó el abanico de actividades desplegadas por el instituto desde 2024 en apoyo a la Dirección General del Agua y a las confederaciones hidrográficas.

Carolina Guardiola Albert presentó las actividades desarrolladas por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) en el marco del PAAS desde su publicación en 2023, financiadas a través de una subvención nominativa anual del MITECO al CSIC. Estructuró su intervención en dos periodos. En 2024 y 2025 se centraron en actuaciones transversales y guías de aplicación general a escala nacional; en 2026 se han añadido actividades específicas para cada una de las confederaciones hidrográficas, aprovechando la experiencia territorial del instituto para reforzar el conocimiento sobre cada demarcación.

En el ámbito transversal, el IGME ha coordinado con la Dirección General del Agua la elaboración de varias guías técnicas, redactadas tras un largo proceso de consenso con las confederaciones y con la propia Asociación Internacional de Hidrogeólogos –Grupo Español. Algunas, como la guía de clausura y sellado de captaciones, ya están publicadas; otras están a punto de publicarse, como la de diseño y construcción de pozos de abastecimiento, la guía de manantiales o el manual de recarga artificial, que recoge más de cincuenta experiencias documentadas en España.

Otras actividades estructurales son la base de datos nacional de expertos en aguas subterráneas, el curso FASTEN —que en su tercera edición incluye ya técnicos de comunidades de usuarios y reúne a más de sesenta profesores de empresas, universidades y organismos públicos en seis módulos formativos— y una herramienta web en fase piloto para facilitar el diseño de perímetros de protección de captaciones de abastecimiento. El instituto trabaja también en información satelital aplicada a las aguas subterráneas: datos InSAR para detectar subsidencia por sobreexplotación de acuíferos y datos GRACE de la NASA para estimar variaciones de almacenamiento, una combinación que está aportando resultados

muy útiles para identificar masas que requieren un estudio más detallado en el terreno.

A partir de 2026 se ha desplegado, además, una cartera de actividades específicas por confederación. En la del Cantábrico se han revisado los límites de las masas de agua subterránea de las demarcaciones occidental y oriental, con la propuesta de redefinir varias y crear cuatro nuevas, y se trabaja para que el 25% de las masas estén plenamente caracterizadas este año. En la del Miño-Sil se actualizan los estudios de vulnerabilidad de las masas de agua aplicando el método DRASTIC, seleccionado tras una comparativa previa. En la del Duero, además del modelo de inteligencia artificial piloto que más tarde detallaría Héctor Aguilera, se caracterizan los sistemas ancestrales de siembra y cosecha de agua en La Valduerna, como ejemplo de recarga manejada de acuíferos. En la del Tajo se prepara la propuesta de una nueva masa de agua en el entorno de Calderizo-Cáceres. La del Guadiana concentra una cartera amplia: informe anual de piezometría de las masas Mancha Occidental y Rus-Valdelobos, mejora del conocimiento de otras masas y evaluación del posible impacto hidrogeológico de la reapertura de la mina de La Parrilla, ya entregada a la confederación. En la del Guadalquivir se caracteriza un túnel minero de más de trece kilómetros próximo a Linares y su efecto sobre las masas asociadas. En la del Segura el foco está en los pozos de sequía de la zona de Murcia y en la subsidencia provocada por su explotación histórica, combinando imágenes radar, extensómetros y modelización numérica. En la del Júcar se revisa la red piezométrica para evaluar su idoneidad y proponer mejoras. Y en la del Ebro se han elaborado tres informes sobre los impactos térmicos de vertidos asociados a instalaciones geotérmicas en Zaragoza.

Fotografía: Guillermo Martínez/iAgua

Presentación guías del Plan de Acción de Aguas Subterráneas: Asociación Internacional de Hidrogeólogos – Grupo Español (AIH-GE)

El investigador del IGME-CSIC y miembro de la AIH-GE presentó el conjunto de guías técnicas elaboradas por el Grupo Español para acompañar la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico en materia de captaciones.

Sergio Martos Rosillo situó el origen de las guías en un objetivo que el equipo directivo de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos – Grupo Español (AIH-GE) se planteó en su anterior mandato: dotar al sector de una referencia común para el diseño, la construcción, el sellado y la clausura de pozos de captación de aguas subterráneas. La primera guía AIH-GE se presentó en el salón de actos del MITECO el 24 de enero de 2023, e incluía un anexo con una propuesta de instrucción técnica redactada en lenguaje normativo, pensada para poder incorporarse a la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico que se aprobaría más adelante ese mismo año. La propuesta acabó incorporada al anexo III, partes A y B, del Real Decreto 665/2023.

A petición de la Dirección General del Agua, la AIH-GE elaboró posteriormente dos guías específicas que facilitan la aplicación práctica de esos requerimientos: una guía técnica para la clausura y el sellado de captaciones, ya publicada por el MITECO en diciembre de 2025 y disponible en su librería virtual; y una guía de diseño y construcción de pozos de captación, ya revisada por la DGA y las confederaciones que han querido aportar, y actualmente en fase final de maquetación.

La guía de diseño y construcción se estructura en ocho capítulos —introducción, planificación, estudio hidrogeológico, diseño de la captación, tramitación legal, proyecto, construcción y ensayos, e informe final— acompañados de anexos sobre normativa internacional, cualificación de empresas, partes de bombeo y fichas de inventario. El capítulo de construcción y ensayos profundiza en los condicionantes para ubicar los pozos, el control geológico y geofísico de la perforación, las operaciones de entubado, macizos de grava y cementación, los

ensayos de bombeo, la protección sanitaria, la desinfección y los contenidos mínimos del informe final del sondeo.

La guía técnica de clausura y sellado persigue tres objetivos: evitar accidentes de personas o animales en el interior de los pozos, impedir que las perforaciones se conviertan en vías preferentes de contaminación del acuífero y, en lo posible, reponer el dominio público hidráulico a su estado previo. Para ello introduce una distinción operativa clave entre pozo inactivo —sometido a clausura temporal—, pozo abandonado —que requiere sellado definitivo y desmantelamiento— y perforación negativa, que debe rellenarse adecuadamente antes de retirar el equipo de perforación. El documento se organiza en cinco bloques: clausura temporal de una captación, materiales de relleno, operación de sellado (con tareas previas y operaciones definitivas), tabla resumen de operaciones y certificado o informe de fin de obra.

Entre los aspectos técnicos desarrollados destacan la descripción de los materiales de relleno —áridos y agregados permeables, lechadas de cemento, bentonita o cemento-bentonita, arcillas y bentonitas comerciales—, los procedimientos de extracción o rajado de la tubería de revestimiento, y los métodos de sellado adaptados a distintos contextos hidrogeológicos: acuíferos libres, multicapa y confinados, pozos de pequeño diámetro mediante inyección de lechada y casos especialmente complejos como los acuíferos kársticos. El sellado superficial, último paso del proceso, se diseña de forma diferente en zonas rurales y urbanizadas. La guía cierra con una propuesta de ficha modelo para el certificado de fin de obra, que deberá ir firmado por técnico competente y remitirse a la administración hidráulica.

Perímetros de protección para captaciones de agua de consumo humano

La técnica facultativa superior de la Subdirección General de Protección de las Aguas presentó la guía técnica para el diseño de perímetros de protección de captaciones de agua subterránea destinadas al consumo humano.

Laura Garrido presentó la guía de diseño de perímetros de protección elaborada conjuntamente entre la Dirección General del Agua y el IGME-CSIC para acompañar la aplicación práctica del Reglamento del Dominio Público Hidráulico tras su modificación de 2023. La guía está pensada como referencia común tanto para los funcionarios que deben revisar las propuestas de perímetro como para los operadores responsables de diseñarlos, y se centra exclusivamente en captaciones subterráneas destinadas al consumo humano y en los perímetros de calidad, es decir, los orientados a evitar la contaminación del recurso.

El marco normativo de partida es el artículo 243 ter y siguientes del RDPH, junto con su anexo VIII y la disposición transitoria séptima. El mandato es claro: el perímetro es obligatorio para todas las nuevas concesiones y novaciones de captaciones, tanto superficiales como subterráneas, y, en el caso de las captaciones subterráneas que abastecen a más de cincuenta mil personas o que captan más de diez mil metros cúbicos al día, debe estar implantado antes del 20 de septiembre de 2027. A ese mandato se suman las prioridades que pueden establecer las confederaciones hidrográficas, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las administraciones con competencias en abastecimiento, así como las que se deriven del análisis de riesgos previsto en la normativa de planificación hidrológica.

Garrido subrayó un concepto especialmente relevante: el sistema de captaciones. Cuando varias captaciones abastecen conjuntamente a una población y se afectan entre sí, no deben tratarse de forma individual, sino como un sistema integral. Esta perspectiva, presente en la guía, evita diseños incoherentes y refleja mejor el funcionamiento real de los abastecimientos. El procedimiento de diseño se articula en cinco etapas sucesivas: clasificación

de la captación y del acuífero, selección del método de dimensionamiento del perímetro, aplicación del método de zonificación, propuesta de limitaciones de actividades y propuesta final de perímetro. Cada etapa se apoya en herramientas concretas (métodos SIG, tablas, criterios técnicos) y se adapta al tipo de acuífero: detrítico o poroso, kárstico —el más vulnerable— o fisurado.

La guía incorpora también conceptos clave para la práctica profesional: la isócrona como línea que conecta puntos con un mismo tiempo de tránsito hacia la captación, la propia noción de tiempo de tránsito y la vulnerabilidad intrínseca del acuífero entendida como su susceptibilidad estructural a la contaminación. Sobre las limitaciones, recordó que el anexo VIII del reglamento recoge recomendaciones que pueden ampliarse y que deben adaptarse a cada caso, con la regla de que la zona de protección general aplique, como mínimo, las restricciones previstas para la zona de restricciones moderadas.

Sobre la aplicación práctica, Garrido detalló los trabajos en curso. Una primera batería de dieciséis perímetros piloto, distribuidos en distintas confederaciones y en todas las tipologías de tamaño de población, debe terminar en junio. A continuación, un pliego por lotes ya en tramitación contempla el diseño de ciento diecisiete perímetros adicionales: setenta para abastecimientos de menos de diez mil habitantes, treinta y dos para los de entre diez mil y cincuenta mil y quince para los mayores. La concentración en los más pequeños responde a las dificultades que estas poblaciones encuentran para acometer por sí mismas los estudios hidrogeológicos requeridos. Garrido reconoció que la implantación efectiva sigue siendo limitada por los obstáculos administrativos del proceso, precisamente los que la modificación del RDPH de 2023 buscaba aliviar.

Estado de los trabajos de contaminación puntual

las Aguas y Gestión de Riesgos

El hidrogeólogo de la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos detalló los trabajos en marcha para apoyar a las confederaciones hidrográficas en la gestión de los emplazamientos con contaminación puntual.

José Luis Núñez explicó cómo el PAAS ha permitido reforzar el apoyo de la Dirección General del Agua a las confederaciones hidrográficas en la gestión de los expedientes de contaminación puntual de las aguas subterráneas, una problemática hasta entonces sin marco normativo específico que la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico de 2023 vino a regular y que, al hacerlo, complicó técnica y jurídicamente la tramitación de cada caso. La Subdirección presta apoyo en la actualidad a más de ciento cincuenta emplazamientos en todo el territorio nacional, ayudando a las confederaciones a investigar, diagnosticar, analizar los riesgos asociados y ejecutar y verificar los proyectos de descontaminación.

El instrumento técnico de ese apoyo son dos encargos al medio propio EMGRISA, dotados con cerca de 2,7 millones de euros entre 2022 y 2028, de los que se ha ejecutado en torno al 43%. Bajo estos encargos, los especialistas de EMGRISA llevan a cabo actuaciones científico-técnicas muy especializadas: estudios de caracterización y diagnóstico medioambiental (ECDA), análisis cuantitativos de riesgos, revisión y seguimiento de los proyectos de descontaminación, muestreos propios de verificación en campo, redacción de los informes de resolución de los expedientes y visitas de inspección. En total están previstas más de seiscientas actuaciones, de las que cerca de trescientas ya se han completado. Las confederaciones que más apoyo han solicitado son las del Guadiana, el Guadalquivir y el Miño-Sil. Por tipos de emplazamiento, las estaciones de servicio concentran el 42% de los casos —apoyadas en la existencia en España de en torno a doce mil quinientas instalaciones de este tipo, todas potenciales focos de contaminación— y las fábricas e instalaciones industriales otro 37%. Plantas de tratamiento y almacenamiento de residuos, instalacio-

nes mineras, instalaciones ganaderas y de generación eléctrica completan la casuística. En cuanto a los contaminantes, predominan los hidrocarburos totales (25%), los compuestos BTEX (19%), los compuestos organoclorados (16%) y los metales (11%), con presencia también de PCB, PAH, clorofenoles y otras sustancias. Núñez subrayó la complejidad particular de los hidrocarburos clorados, que se hunden en el acuífero y dificultan su detección incluso en sondeos cercanos al foco. Los PFAS, en cambio, no constituyen hoy un problema preferente en contaminación puntual, aunque la Subdirección sigue su evolución de cerca de cara a una futura actualización del RDPH.

En cuanto a la dinámica de la afección, los casos se distribuyen entre plumas disueltas en aguas subterráneas, presencia de fase no acuosa, situaciones con migración fuera del emplazamiento y contaminación localizada sin migración apreciable. Los técnicos del medio propio realizan muestreos propios fuera de los emplazamientos para verificar que lo declarado por los responsables coincide con la realidad observada en el terreno.

Núñez cerró su intervención con dos novedades. La primera, el propio RDPH, en revisión específica en materia de contaminación puntual a raíz de los problemas de aplicación que están aflorando. La segunda, una guía técnica de gestión de acuíferos contaminados por fuentes puntuales, en revisión final, estructurada en cuatro volúmenes dedicados respectivamente a la investigación y caracterización, el análisis cuantitativo de riesgos, la descontaminación y la aplicación de la normativa. La guía pretende ser una compilación de buenas prácticas de hidrogeología de contaminantes que sirva de referencia común a confederaciones, responsables y consultoras, en una materia técnica y jurídicamente compleja, como el propio Núñez subrayó.

Estado y calidad de las aguas subterráneas

La jefa de servicio responsable de la información de calidad de las aguas presentó los principales resultados del informe anual y respondió a la pregunta de si mejora la calidad de las aguas subterráneas en España.

Ana Isabel González Abadías presentó los resultados del Informe sobre Calidad de las Aguas 2015-2024, que la Dirección General del Agua publica anualmente y que ofrece una visión general del estado del recurso a partir de los datos remitidos por las administraciones hidráulicas. Esa información se gestiona en NABIA, la herramienta corporativa del Ministerio para el dato de calidad, que es a la vez base de datos y plataforma de consulta. El informe se construye sobre tres indicadores específicos para aguas subterráneas: nitratos, plaguicidas y salinidad medida por cloruros.

En el caso de los nitratos, el informe constata que el 34% de las estaciones muestreadas registró concentraciones por encima de 37,5 mg/l, umbral establecido por el Real Decreto 47/2022 sobre nitratos de origen agrario, lo que se traduce en 1.005 estaciones en mal estado durante 2024. Las concentraciones en aguas subterráneas son claramente superiores a las de las aguas superficiales, evidencia de la persistencia del problema. El reporte cuatrienal de la Directiva de Nitratos, comparando el periodo 2020-2023 con el anterior 2016-2019, refleja un empeoramiento significativo: la abundancia de estaciones que pasan a categorías peores no augura un buen resultado para el indicador en el próximo ciclo de evaluación.

En plaguicidas, el indicador analiza más de doscientas cincuenta sustancias diferentes con una metodología estandarizada y estable en el tiempo, lo que permite comparar resultados año a año. En 2024 se registraron 128 estaciones en mal estado, lo que supone una afección significativamente menor que en nitratos y notablemente inferior a la situación de las aguas superficiales. La tendencia de la última década se mantiene estable, sin que se aprecie una mejora real, pese al incremento del esfuerzo de control.

Para la salinidad, González subrayó que el indicador tiene más sentido analizado a escala local que nacional, dado que se trata de problemas localizados. En 2024 se realizaron en torno a 8.000 determinaciones de cloruros en más de 3.000 estaciones, con 123 puntos por encima del umbral de 1.000 mg/l, concentrados sobre todo en el litoral mediterráneo y posiblemente asociados a intrusión salina derivada de la sobreexplotación de acuíferos. Más allá del informe, González presentó las distintas vías de difusión del dato: un dashboard interactivo con desglose por demarcación, el geoportal del Ministerio, la aplicación InfoAGUA y los reportes internacionales que se elaboran a partir de NABIA, entre ellos el sistema WISE de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Dedicó la última parte de la ponencia al nuevo NABIA, en desarrollo desde hace tres años, que aportará georreferenciación completa mediante el módulo geoNABIA, interoperabilidad automática con las bases de datos de las confederaciones, trazabilidad para la actualización y corrección del dato, y un nuevo módulo público de difusión web que permitirá a cualquier ciudadano acceder al dato bruto sin necesidad de identificación.

Su respuesta a la pregunta planteada por la mesa al inicio de la jornada fue directa y sin medias tintas. El esfuerzo de muestreo se ha incrementado de forma muy significativa en los últimos años, lo que da hoy una imagen más fiable que nunca del estado real del recurso. Los nitratos en aguas subterráneas no mejoran y, en términos globales, están empeorando en algunas zonas; los plaguicidas se mantienen estables sin avances claros pese a la vigilancia; y la salinidad evidencia problemas localizados que conviene seguir de cerca por su posible relación con la sobreexplotación. La calidad de las aguas subterráneas en España, en términos globales, no está mejorando: ese fue el balance final.

Fotografía: Guillermo Martínez/iAgua

Digitalización de la información sobre aguas subterráneas: manantiales y redes de información hidrológica

El jefe de servicio responsable de la digitalización del dato cuantitativo presentó el despliegue de redes automatizadas de piezometría y aforo de manantiales en el conjunto de las confederaciones hidrográficas.

Carlos González Trabanco abordó la cara cuantitativa del estado de las aguas subterráneas, articulada en torno a dos redes complementarias: la piezométrica y la de aforo de manantiales, esta última históricamente desatendida. El punto de partida es un problema estructural: redes muy extensas y dispersas, con mediciones manuales costosas, lentas y propensas al error humano, y con una frecuencia de un dato mensual en la mayor parte de los puntos. La automatización, sostuvo, no solo reduce esfuerzo y desplazamientos, sino que multiplica la disponibilidad del dato hasta llegar al registro diario o, en algunos casos, cuarto-horario.

En el caso de la piezometría, la automatización consiste en sustituir las sondas manuales por sensores fijos, normalmente transductores de presión sumergidos —piezorresistivos o capacitivos— que envían una señal de 4-20 miliamperios y miden la columna de agua sobre el sensor. En las redes que se están desplegando predominan los sensores capacitivos con membrana cerámica, especialmente resistentes a la corrosión y a los procesos de bioacumulación habituales en aguas con cierta carga férrica. Para los piezómetros surgentes se recurre a sensores de presión manométrica que registran el nivel por encima del terreno. En total, la DGA y las confederaciones han automatizado ya en torno a mil quinientos piezómetros.

La automatización de los manantiales sigue una lógica distinta. Como el objetivo es medir el caudal de descarga, lo que se mide en la mayor parte de los casos es el nivel de la lámina sobre una estación de aforo de sección conocida, y a partir de él se deduce el caudal mediante las relaciones nivel-caudal correspondientes. Como alternativa, en puntos donde no procede instalar una estación de aforo se

emplean caudalímetros ultrasónicos o electromagnéticos. Los sensores utilizados son hidrostáticos capacitivos y, cada vez con mayor frecuencia, sensores de radar que miden la distancia hasta la lámina de agua. El proyecto en curso, cofinanciado con fondos FRER, contempla la automatización de unos sesenta manantiales en el conjunto de las confederaciones, lejos de los ciento cuarenta previstos inicialmente, por las dificultades de obtención de permisos en muchos emplazamientos.

La arquitectura completa de cada estación combina sensor, datalogger como cerebro local, alimentación —cada vez más basada en baterías de litio frente a paneles solares— y protección estanca IP67/ IP68. La conectividad se resuelve preferentemente por redes móviles 4G con envío a las confederaciones a través de una VPN cifrada hacia su SAIH, con conexión satelital reservada para puntos en zonas remotas sin cobertura. El dato se almacena en servidores en la nube, se visualiza en cuadros de mando interactivos y genera alertas automáticas por SMS o correo electrónico ante valores críticos.

González Trabanco presentó el Observatorio GOTA (Gestión Operativa y Transparente del Agua), ya operativo en abierto, que permite consultar en tiempo real datos diarios de unos ochocientos piezómetros. La DGA trabaja en paralelo en la validación sistemática de los datos generados, en un anuario anual de piezometría con datos consolidados y en plataformas adicionales de visualización. Cerró su intervención con los principales retos asociados al despliegue: el mantenimiento preventivo frente a la bio-colmatación, la calibración periódica para evitar derivas, el vandalismo y, en perspectiva futura, la integración con modelos de inteligencia artificial capaces de predecir el comportamiento de los acuíferos.

Caracterización de los manantiales en España

El profesor de investigación del Grupo de Hidrogeología Ambiental del IGME-CSIC presentó el libro Manantiales de España, una obra divulgativa pionera que recopila setenta y un manantiales representativos del territorio nacional.

Juan José Durán Valsero presentó el proyecto del libro Manantiales de España, una iniciativa propuesta por la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos de la Dirección General del Agua y ejecutada por el IGME-CSIC con el apoyo de TRAGSA. Sus trabajos arrancaron en 2024 y se trata, como subrayó el ponente, de una publicación sin precedentes: aunque existen obras parciales — síntesis provinciales o autonómicas como Cien Fuentes de Castilla-La Mancha o las guías de manantiales de Granada y Alicante—, nunca se había hecho un libro nacional dedicado a los manantiales españoles. Como referencia internacional, los autores se inspiraron en la obra Manantiales importantes de los Estados Unidos

La pregunta de partida resultó ser más compleja de lo que aparenta. La propia definición de manantial —el lugar donde el agua subterránea aflora de forma natural a la superficie— se enfrenta en la práctica a numerosas excepciones: manantiales que están secos el 99% del tiempo, surgencias bajo el nivel del mar o dentro de cauces fluviales, humedales y lagunas gananciosas sin punto de emergencia claro, o nacimientos dentro de cuevas. Sobre el número total, no existe inventario completo. Extrapolando datos de territorios bien estudiados como Andalucía, con cerca de catorce mil manantiales inventariados por el proyecto Conoce tus Fuentes, o la demarcación del Júcar, con unos cuatro mil quinientos identificados por la guardería fluvial, Durán estimó a la baja un número del orden de cincuenta mil manantiales en el conjunto del territorio español, junto con las veintidós Reservas Naturales Subterráneas oficialmente declaradas, que engloban en su interior numerosos manantiales no contabilizados individualmente.

La metodología siguió ocho pasos: inventario preliminar de manantiales con criterio geográfico y ti-

pológico, elaboración de fichas, un año completo de trabajos de campo —con fotografía y vídeo, parte con dron—, redacción de textos de divulgación científica, corrección y homogeneización, elaboración de ilustraciones, diseño y maquetación, y edición. El ponente se detuvo en la importancia de la divulgación de calidad, argumentando que una mala divulgación traslada conceptos erróneos a la ciudadanía que después son muy difíciles de corregir.

El resultado del proyecto es una selección de setenta y un manantiales, con al menos uno representativo por cada provincia española, a los que se suman las veintidós Reservas Naturales Subterráneas tratadas de forma diferenciada, hasta sumar noventa y tres entradas en el libro. La selección busca reflejar la enorme hidrodiversidad del país: distintos tipos de acuífero, modos de funcionamiento, caudales, facies hidroquímicas y valores naturales o culturales asociados.

El plato fuerte del libro son sus ilustraciones, que Durán definió como hidrogeología hecha arte. Inspiradas en los naturalistas de los siglos XIX y principios del XX, combinan rigor científico e interpretación artística en seis tipologías: históricas, naturalísticas, tridimensionales, geológicas, creativas y duales. Las páginas del libro recogen joyas como Fuente Grande de Alfacar en Granada, la Fuente de la Reana en Palencia con sus arcos cántabros, el Manantial de Aguallueve en Zaragoza con su lluvia subterránea travertínica, la Fuente de Gándara en el Mondariz-Balneario diseñada por Antonio Palacios en 1908, los Hervideros del campo de Calatrava en Ciudad Real, el Arca del Agua de Guadalupe en Cáceres, Fontibre como nacimiento del Ebro o La Olla en Grazalema, un manantial particular que actúa como sumidero en aguas bajas y como surgencia en aguas altas. La obra se encuentra en este momento en fase final de maquetación.

Fotografía: Guillermo Martínez/iAgua
Posibilidades estratégicas para la implantación de herramientas de inteligencia artificial en la evaluación y seguimiento del estado de las aguas subterráneas

en España

El director general de Amphos 21 Consulting presentó el estudio estratégico encargado por el MITECO sobre el potencial de la inteligencia artificial en la evaluación y seguimiento de las aguas subterráneas en España.

Jorge Molinero presentó las conclusiones del estudio que la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos del MITECO, en colaboración con Tragsatec, encargó a Amphos 21 sobre el grado de implantación y las posibilidades estratégicas de la inteligencia artificial aplicada al recurso subterráneo. El trabajo se concretó en dos informes: un estado del arte internacional y una propuesta de líneas estratégicas adaptadas al contexto español, con priorización de acciones y condiciones habilitantes para una hoja de ruta ministerial.

El punto de partida son cinco condicionantes estructurales: un marco normativo y territorial complejo articulado en torno a la Directiva Marco del Agua y la planificación por demarcaciones; redes de control desiguales entre cuencas en densidad, frecuencia y variables; limitaciones y fragmentación de los datos disponibles; dependencia de enfoques metodológicos clásicos, sólidos pero exigentes en datos, tiempo y recursos; y nuevos retos estructurales como el cambio climático y la intensificación de presiones antrópicas. Antes de entrar en aplicaciones, Molinero situó el vocabulario: modelos fenomenológicos con base físico-química (MODFLOW para flujo, PHREEQC para calidad, HEC-RAS para hidráulica fluvial), modelos de aprendizaje automático con algoritmos como redes neuronales, random forest o análisis de componentes principales, y tres combinaciones posibles: modelos basados solo en datos, modelos subrogados que emulan al modelo fenomenológico con técnicas de aprendizaje automático, y modelos híbridos que integran ambos enfoques. Sobre esa base, el estudio identifica cinco ámbitos prioritarios de aplicación. El primero es el

diagnóstico y optimización de las redes de seguimiento y control, mediante técnicas de clustering, identificación de zonas infrarrepresentadas o de puntos representativos a escala de masa de agua. El segundo, la predicción de niveles y de calidad: a corto plazo con modelos basados en datos y a escala interanual con modelos subrogados o híbridos. El tercero, la detección temprana de anomalías, tanto errores de medida como eventos relevantes para la gestión. El cuarto, la integración de datos espaciales y de teledetección, incluida la generación de mapas de vulnerabilidad con soporte de IA. Y el quinto, el apoyo a la interpretación técnica y a la gestión del conocimiento mediante grandes modelos de lenguaje, aplicables tanto a la búsqueda y síntesis de información como a la tramitación de expedientes administrativos.

El informe traslada estos ámbitos a cinco líneas estratégicas de inversión escalonadas en el tiempo: datos, digitalización y gobernanza del dato como línea habilitante de corto a medio plazo; aplicaciones operativas en redes de seguimiento con pilotos escalables a corto plazo; modelos subrogados e híbridos como apuesta estratégica a medio y largo plazo; integración de bases de datos espaciales y de teledetección; y desarrollo de agentes de IA para agilizar la gestión administrativa.

Molinero cerró con un decálogo de recomendaciones: enfoque progresivo y orientado a la gestión, priorización de datos y gobernanza, focalización en casos de alto impacto inmediato, pilotos en ámbitos de madurez intermedia, transparencia y gestión explícita de la incertidumbre, y refuerzo de las capacidades internas para reducir dependencias.

BLOQUE

EJEMPLOS DE APLICACIÓN DE IA Y MODELIZACIÓN NUMÉRICA

National scale groundwater assessments in Denmark using machine learning and hybrid modelling

Emulador de Deep Learning para predecir la piezometría en la cuenca del Duero

Aplicación de técnicas de inteligencia artificial para la modelización de aguas subterráneas y ecosistemas asociados

Inteligencia artificial para apoyo, predicción y emulación en modelización hidrogeológica

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National scale groundwater assessments in Denmark using machine learning and hybrid modelling

El investigador senior del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia presentó la experiencia danesa de aplicación de aprendizaje automático y modelización híbrida para evaluar las aguas subterráneas a escala nacional.

La intervención de Julian Koch aportó una mirada internacional al bloque, con la experiencia del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS) en la evaluación nacional del recurso subterráneo mediante técnicas avanzadas de aprendizaje automático y modelización híbrida. En Dinamarca, toda el agua potable procede del recurso subterráneo, captado en acuíferos de calizas y en acuíferos arenosos cuaternarios y precuaternarios, lo que da un valor estratégico de primer orden a las herramientas para gestionarlo.

La piedra angular de la aproximación danesa es el DK-model, el modelo hidrológico nacional desarrollado durante las últimas dos décadas. Construido sobre el código MIKE SHE, integra flujo subterráneo tridimensional, encaminamiento del flujo superficial, un módulo unidimensional de zona no saturada y opciones de gestión. Cubre los 43.000 km² del país a resoluciones de 100 y 500 metros, con paso diario, y se aplica al análisis histórico de los últimos treinta y cinco años, a la previsión en tiempo real con horizonte de catorce días y a la proyección climática hasta finales de siglo. El error medio en la profundidad a la lámina de agua se sitúa en torno a medio metro y el error absoluto medio en dos metros y medio, con una limitación importante asociada al tamaño de la celda.

Para superarla, el equipo de Koch combina el modelo de procesos con aprendizaje automático geoespacial. Mediante gradient boosting con árboles de decisión, los puntos de observación de la red piezométrica se vinculan con mapas de alta resolución de topografía, suelos y geología para generar productos de profundidad a la lámina de agua a diez

metros de resolución, diferenciados para verano e invierno. Sobre esa base, el grupo trabaja en modelos híbridos según dos estrategias: usar la salida del modelo de procesos como entrada al de aprendizaje, o usar el aprendizaje para modelar los residuales del modelo de procesos a modo de posprocesado. La segunda ha reducido el error medio a apenas dieciséis centímetros y el error cuadrático medio a setenta y nueve centímetros, aunque la dinámica temporal sigue siendo un reto pendiente.

En el frente de la calidad, Koch presentó el modelado nacional de condiciones redox del subsuelo, clave para entender la atenuación natural del nitrato por desnitrificación. La metodología combina un modelo de regresión que estima la profundidad de la primera interfaz redox a partir del color del sedimento con un modelo de clasificación que identifica zonas con múltiples capas óxicas y anóxicas, apoyado en veintisiete mapas covariables y técnicas como SHAP y regresión por cuantiles para cuantificar la incertidumbre. El producto resultante permite identificar zonas vulnerables o robustas frente al lixiviado agrícola y apoyar tanto la regulación agraria como la evaluación bajo la Directiva Marco del Agua. La aproximación se ha extendido a contaminantes geogénicos como arsénico, manganeso o hierro, y a un modelo tridimensional de probabilidad de contaminación por nitrato a distintas profundidades, todavía en desarrollo, que prefigura la próxima generación de cartografía hidroquímica nacional. Lo logrado en Dinamarca a escala nacional, concluyó Koch, es replicable allí donde se disponga de redes de observación suficientes y de un modelo hidrogeológico tridimensional consistente.

EJEMPLOS

Emulador de Deep Learning para predecir la piezometría en la cuenca del Duero

El científico titular del IGME-CSIC, experto en aprendizaje automático aplicado al agua subterránea, presentó un emulador basado en Deep Learning que predice la piezometría a escala de toda la cuenca del Duero.

Héctor Aguilera presentó el primer caso piloto español de un emulador basado en Deep Learning para predecir la piezometría a escala de cuenca, desarrollado por el IGME-CSIC para la cuenca del Duero en el marco del PAAS. El trabajo se sitúa en la intersección entre dos referencias previas de la jornada: la necesidad estratégica de pilotos identificada por Jorge Molinero y los productos a escala nacional desarrollados en Dinamarca por Julian Koch. El objetivo es demostrar que la aproximación es viable también en España, con cuencas más extensas y heterogéneas, gracias a la disponibilidad de capas globales de información y a los recursos computacionales de los centros de supercomputación.

El piloto se enmarca en el paradigma emergente de modelos hidrológicos a gran escala, ilustrado por iniciativas como el dataset CONUS estadounidense, que genera capas continuas a partir de información satelital y modelos climáticos, o el reciente modelo global de simulación de niveles basado en MODFLOW. Se planteó con tres objetivos: construir un modelo espacio-temporal para predecir la piezometría en toda la cuenca, diseñar una arquitectura transferible a otras cuencas, y realizar las primeras pruebas de escenarios de cambio climático. El modelo trabaja con capas ráster de información estática —geología, mapa hidrogeológico, permeabilidades, masas de agua subterránea de los horizontes superior e inferior, capas geográficas del portal MiraMeDuero— y capas dinámicas como precipitación, temperatura, evapotranspiración y usos del suelo. Como serie de niveles piezométricos de referencia se ha tomado la salida del modelo hidrológico europeo TSMP, cuyo componente subterráneo se

resuelve con el código ParFlow mediante la ecuación de Richards en tres dimensiones, disponible para toda Europa a once kilómetros de resolución y paso mensual. La regionalización al Duero se ha hecho aplicando un kriging espacio-temporal sobre los residuos entre las observaciones de la red piezométrica de la cuenca y las simulaciones del modelo europeo, lo que ha generado además una capa adicional de incertidumbre. El modelo entrenado es una red neuronal profunda de tipo transformer, una arquitectura con mecanismos de atención capaz de detectar patrones espacio-temporales en toda la cuenca, ajustada al periodo 2013-2022.

Los resultados muestran un coeficiente de determinación R² del orden de 0,6 tanto en validación como en test, un nivel de ajuste razonable para un primer caso piloto a esta escala. Lo que el modelo simula no son los niveles brutos sino las variaciones de nivel piezométrico, como proxy del almacenamiento. La componente autorregresiva pesa fuerte en el aprendizaje, lo que aporta fiabilidad al proyectar hacia el futuro. Como demostración, el equipo ha aplicado el modelo al escenario climático 20132040 de Adapteca, combinando tres modelos climáticos para los escenarios RCP 4.5 y 8.5, con un resultado que refleja una disminución progresiva del almacenamiento subterráneo, más acentuada en el escenario de emisiones más alto.

Aguilera cerró con los próximos pasos: incorporar datos distribuidos de demandas para añadir escenarios de gestión, integrar la red piezométrica automatizada, cuantificar la incertidumbre por zonas y avanzar hacia el despliegue operacional y la transferencia a otras cuencas.

Aplicación de técnicas de inteligencia artificial para la modelización de aguas subterráneas y ecosistemas asociados

El científico titular del IGME-CSIC, especializado en cambio climático aplicado a recursos hídricos, presentó cuatro casos de uso de aprendizaje automático en la predicción de niveles piezométricos y de áreas inundadas en humedales.

Antonio Collados presentó cuatro casos prácticos desarrollados en el IGME-CSIC sobre aplicación de aprendizaje automático a las aguas subterráneas y a los ecosistemas dependientes. Los dos primeros se centran en la predicción de niveles piezométricos. Los dos restantes abordan la estimación del área inundada en humedales, primero en un caso concreto y después en una aplicación nacional incipiente. El primer ejemplo aplica redes neuronales artificiales para predecir niveles piezométricos en un acuífero kárstico libre de unos 2.200 km² formado por calizas y dolomías, con un conflicto operativo entre la conservación de ecosistemas y el bombeo agrícola. El trabajo se desarrolla sobre cincuenta y un piezómetros, usa precipitación y precipitación efectiva como variables explicativas y combina un procesamiento geoestadístico para completar las series con un análisis del tiempo de respuesta de los niveles al forzamiento meteorológico. La metodología incorpora un test específico de predicción, reservando el último año de cada serie para validar el rendimiento del modelo. Como cabría esperar, el error crece con el horizonte de predicción, pero los resultados confirman la viabilidad del enfoque. El segundo ejemplo da un paso más con una modelización híbrida, encadenando un modelo de flujo MODFLOW —alimentado por un modelo previo de lluvias y escorrentías— con una red neuronal artificial que utiliza la salida del MODFLOW como variable explicativa para corregir los niveles simulados. En el piezómetro de prueba, el error cuadrático medio se reduce de ocho a cinco, una mejora apreciable sobre la modelización fenomenológica tradicional. El trabajo se está extendiendo a otros piezómetros.

El tercer ejemplo se aplica a las Lagunas de Ruidera para reconstruir su área inundada entre 1984 y 2015 a partir de imágenes Landsat. Como variables explicativas se han combinado datos climáticos (precipitación y temperatura de la malla Spain02 de AEMET, evapotranspiración y precipitación efectiva por el método de Hargreaves) con una variable hidrogeológica clave: la descarga del acuífero al humedal, obtenida de un modelo de diferencias finitas. La comparación entre modelos de regresión múltiple y redes neuronales mostró diferencias modestas en el completado y la predicción a corto plazo, pero ventaja clara de las redes neuronales al proyectar escenarios climáticos futuros, por su capacidad para capturar relaciones no lineales.

El cuarto ejemplo, todavía incipiente, se enmarca en el programa Momentum del CSIC. Aplica gradient boosting para reconstruir el área inundada en todos los humedales Ramsar de España, combinando imágenes Landsat (1984-2024) con datos del satélite Sentinel-1. La metodología se apoya en el índice MNDWI sobre Landsat para identificar zonas de agua, en la extracción de valores de las bandas VV y VH de Sentinel-1 en puntos aleatorios y en un modelo de pendientes que elimina falsos positivos en orografía compleja. Como ilustración, Collados mostró el caso de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, un terreno especialmente exigente por su relieve abrupto y la presencia de numerosos cuerpos de agua de pequeño tamaño. El trabajo, desarrollado junto a Arturo León y David Pulido, está abierto a su extensión a todos los humedales protegidos del país.

Inteligencia artificial para apoyo, predicción y emulación en modelización hidrogeológica

La investigadora doctora de la Universitat Politècnica de València presentó cuatro ejemplos académicos del uso de inteligencia artificial en distintas etapas del proceso de modelización hidrogeológica.

Vanessa A. Godoy aportó al bloque una mirada más académica, con cuatro ejemplos del grupo de hidrogeología del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València. Partió de una premisa compartida con el resto del bloque: la hidrogeología reúne todos los ingredientes que hacen útil la IA —datos incompletos, sistemas complejos, alta incertidumbre, modelos costosos y necesidad de evaluar múltiples escenarios— y estructuró su charla en torno a las etapas de modelización donde la IA puede aportar valor.

El primer ejemplo aborda el tratamiento inicial de los datos mediante imputación iterativa con random forest. El algoritmo aprende las relaciones entre las variables observadas —niveles piezométricos de distintos pozos, precipitación, temperatura— y utiliza esa información para estimar los valores faltantes de forma iterativa. Cada punto reconstruido pasa a formar parte del banco de datos y sirve para imputar el siguiente. La técnica vale también para series climáticas, aunque Godoy advirtió que la IA puede introducir incertidumbres con datos escasos y que no siempre supera a métodos estadísticos clásicos más robustos.

El segundo ejemplo entra en la fase de modelo conceptual, con un uso de IA orientado a reducir la incertidumbre en la estimación de parámetros, no a sustituir el modelo físico. Partiendo de una referencia bidimensional de un acuífero con conductividades hidráulicas conocidas y de un conjunto de puntos de monitoreo, el equipo construyó varios modelos MODFLOW con distribuciones espaciales alternativas —todas plausibles a partir del promedio del material— y aplicó random forest para aprender

la relación entre las perturbaciones en conductividades y en niveles piezométricos. El modelo aproximó con acierto las zonas de alta conductividad de la referencia.

El tercer ejemplo es una aplicación de redes neuronales informadas por la física como motor de cálculo, en sustitución directa del MODFLOW. Sobre un acuífero libre bidimensional, la red incorpora dos funciones de pérdida combinadas: una sobre los datos de monitoreo y otra que minimiza la ecuación diferencial de flujo en los puntos sin observación. La predicción reprodujo el comportamiento del MODFLOW con la ventaja de no requerir discretización espacial. Cuando se prueba la red solo con datos, sin física, la predicción se degrada por la limitación del muestreo; cuando se combina la física con muy pocos datos, los resultados vuelven a ser buenos.

El último ejemplo se centra en modelos subrogados aplicados a las masas Requena-Utiel y CabrillasMalacara, con vocación de servicio público. El equipo generó cien escenarios de bombeo y recarga (incluidos dos modelos climáticos) sobre los que corrió el MODFLOW correspondiente para crear un banco de entrenamiento. Tras probar random forest, AdaBoost y XGBoost, el primero resultó la mejor opción, con un rendimiento quinientas cincuenta y siete veces más rápido que el MODFLOW de referencia.El resultado se integró en una plataforma web para gestores y usuarios, que introducen mes, año, recarga y bombeo y obtienen dos escenarios comparados. La IA, concluyó Godoy, no sustituye la modelización hidrogeológica, la hace más rápida, accesible e interactiva, sin restar protagonismo a la física, los datos de calidad y el conocimiento experto.

Fotografía: Guillermo Martínez/iAgua

AGUAS SUBTERRÁNEAS Y PERTE DE DIGITALIZACIÓN DEL CICLO DEL AGUA. EJEMPLOS DE ÉXITO BLOQUE

Experiencia de aplicación del PERTE de regadíos: El proyecto de la agrupación de Requena-Utiel

Experiencia de aplicación del PERTE de regadíos: El proyecto de la agrupación del Vinalopó

Experiencia de aplicación del PERTE del ciclo urbano: El proyecto de Castellón

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AGUAS

Experiencia de aplicación del PERTE de regadíos: El proyecto de la agrupación de Requena – Utiel

Mª Amparo Ferrer Giménez

Administrativa, Junta Central de Usuarios de la Masa de Agua Subterránea Requena-Utiel

La administrativa de la Junta Central de Usuarios de la Masa de Agua Subterránea Requena-Utiel presentó el despliegue digital realizado por la agrupación gracias a las dos convocatorias del PERTE de digitalización del regadío.

M.ª Amparo Ferrer Giménez presentó la digitalización emprendida por la Junta Central de Usuarios de la Masa de Agua Subterránea Requena-Utiel (JCUMASRU), corporación de derecho público sin ánimo de lucro adscrita a la Confederación Hidrográfica del Júcar y constituida en agosto de 2018, que integra a comunidades de regantes, abastecimiento, industria y particulares de la comarca.

La masa de agua subterránea 080.133 tiene 987,9 km² y supone el 96,8% del sistema de explotación Júcar, con concesiones anuales por treinta hectómetros cúbicos. Se trata de un acuífero en mal estado cuantitativo reconocido por la planificación hidrológica, agravado por la reducción de precipitaciones, las sequías prolongadas y el mal estado del río Magro, que obliga a suplir caudales superficiales con aguas subterráneas. Sobre un volumen autorizado distribuido en uso agrícola (64%), abastecimiento (22%), industrial (11%) y otros (3%), la JCUMASRU gestiona unas 1.340 concesiones, la mayoría de riego. Desde su constitución, la entidad afrontó graves carencias de información: censos desactualizados, falta de datos de consumo, datos agronómicos y meteorológicos insuficientes y una serie piezométrica deficiente. La recuperación del acuífero exige, sintetizó Ferrer, un salto desde una administración basada en estimaciones a otra basada en datos reales y trazables en tiempo real, porque lo que no se mide no se puede mejorar.

A esa necesidad responden las dos convocatorias del PERTE obtenidas por la agrupación liderada por la JCUMASRU. El PERTE I, resuelto por el MITECO en octubre de 2024 al amparo de la Orden TED 918/2023, asignó 3.001.029 euros, el 100% de lo solicitado. El

PERTE II, bajo la Orden TED 1148/2024 y resuelto en noviembre de 2025, sumó 1.586.499,77 euros. La agrupación integra a la JCUMASRU y cuatro comunidades de regantes de aguas subterráneas; las de aguas superficiales tuvieron que renunciar por los daños causados por la DANA en sus infraestructuras. El paquete de medidas implantadas cubre las soluciones digitales previstas en las convocatorias: contadores digitales gratuitos para todos los usuarios, hasta totalizar 811 captaciones en el PERTE I y 48 adicionales en el PERTE II; una sede digital para trámites administrativos en línea; un sistema GIS de identificación catastral del parcelario y la red de riego; sondas de humedad y teledetección satelital basada en Sentinel para 16.000 hectáreas monitorizadas con ocho índices espectrales; lisímetros de succión pasiva con sonda de nivel y datos en la nube; catorce estaciones meteorológicas; sondas NPK y parques fotovoltaicos, todo integrado en un sistema único de gestión.

La inteligencia artificial entra a través del Sistema de Soporte a la Decisión: a partir de los datos de las catorce estaciones, el sistema genera previsiones de humedad y temperatura a cuatro días y las aplica a modelos de predicción de enfermedades de la vid y el almendro, con visualización geográfica y semáforo de riesgo. El resultado son avisos tempranos que permiten un menor uso de fitosanitarios, tratamientos en el momento óptimo y, en consecuencia, menor coste para el agricultor y mayor protección del acuífero frente a la contaminación por infiltración. La visión a medio plazo apunta a consolidar el modelo digital y, sobre todo, a recuperar el acuífero hacia su buen estado.

Experiencia de aplicación del PERTE de regadíos: El proyecto de la agrupación del Vinalopó

Director técnico, Junta Central de Usuarios del Vinalopó, L’Alacantí y Consorcio de Aguas de la Marina Baja

El director técnico de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, L’Alacantí y Consorcio de la Marina Baja explicó cómo el PERTE de regadíos contribuye a la sostenibilidad de un sistema con más de un siglo de sobreexplotación.

Vicente José Richart Díaz abrió su intervención reivindicando el papel del contexto: para que la IA sea útil, además de datos necesita conocer la historia, el territorio y la gobernanza del sistema que va a gestionar. El Vinalopó es un sistema de explotación intercomunitario de la demarcación del Júcar con masas compartidas con la del Segura. Suma 1,5 millones de habitantes, 65.000 hectáreas de regadío y un volumen concesional de 170 hm³ al año.

La sobreexplotación insostenible fue declarada provisionalmente en 1987, pero su historia es muy anterior. Richart recordó manantiales que llegaron a emanar 1.200 litros por segundo de forma natural y que se secaron en treinta años, ya en los años treinta del siglo pasado. Para evitar el colapso del territorio, el Plan Hidrológico del Júcar de 1998 contempló una infraestructura para derivar recursos superficiales del Júcar hacia el Vinalopó —hasta 80 hectómetros cúbicos— sustituyendo gota a gota agua subterránea por superficial. Las inversiones acumuladas en el sistema rozan los mil millones de euros entre la Conducción Júcar-Vinalopó, las plantas desaladoras, la reutilización y la modernización del regadío, con 120 millones de aportación europea y otros 90 millones para integrar energía solar fotovoltaica en la transferencia, encaminados a alcanzar los hitos de la Directiva Marco del Agua en 2027. La gobernanza pivota sobre una única entidad, la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, L’Alacantí y Consorcio de Aguas de la Marina Baja, que integra a todos los usuarios sobre un territorio donde el 90% de las explotaciones tiene menos de cinco hectáreas. El convenio decenal vigente contempla un mínimo de 34 hectómetros cúbicos anuales de

sustitución y una reducción progresiva de extracciones, con un plan único de explotación firmado por el presidente de la CHJ. El esquema económico asocia a todos los usuarios al coste de sustitución mediante una figura próxima a un canon de regulación, con trato equitativo entre quienes sustituyen y quienes mantienen el bombeo.

Sobre esa base contextual entra el PERTE de digitalización del regadío, que representa apenas el 0,55% de la inversión total pero un enorme valor estratégico, al aportar el activo más crítico para gestionar el sistema: la información. Es un proyecto colectivo y solidario que agrupa a más de treinta comunidades de regantes y digitaliza más de 32.000 hectáreas. La IA se entrena sobre dos modelos complementarios: el de flujo subterráneo, fruto del trabajo continuado de la Diputación Provincial de Alicante y el IGME, y un modelo hidráulico que distribuye los recursos alternativos a través de la red. Las aplicaciones son tres: predecir caudales, demandas, niveles y recarga; optimizar la explotación, el bombeo y la asignación de recursos; y automatizar la detección de anomalías.

Richart insistió, por último, en una dimensión menos habitual: un PERTE concebido también de retorno hacia la administración. La agrupación ha instalado sondas en todos sus pozos y recoge a diario su nivel piezométrico a las once de la mañana, cuando suelen estar parados, enviando el dato al organismo de cuenca máquina a máquina. Una sola medida del PERTE multiplica los datos disponibles en zonas donde la red oficial era escasa, contribuyendo desde el usuario al doble objetivo de recuperar acuíferos y satisfacer la demanda.

AGUAS SUBTERRÁNEAS Y PERTE DE DIGITALIZACIÓN DEL CICLO DEL AGUA. EJEMPLOS

Experiencia de aplicación del PERTE del ciclo urbano: El proyecto de Castellón

Elena Zuriaga Agustí

José Vicente Clausell Borja Técnico de Captaciones y Calidad del Agua, FACSA

La responsable técnica de I+D+i y el técnico de captaciones de FACSA presentaron el caso singular de Castellón, una ciudad que se abastece al cien por cien de aguas subterráneas, y el proyecto de digitalización integral apoyado por el PERTE.

Elena Zuriaga Agustí y José Vicente Clausell Borja presentaron a dos voces el proyecto de digitalización del uso urbano del agua en Castellón de la Plana, un consorcio entre el Ayuntamiento y FACSA con un importe global de 7.412.394 euros y una subvención superior al 80%. El proyecto se ha estructurado en diecinueve actuaciones que cubren todo el ciclo integral del agua —captación, abastecimiento y distribución, saneamiento y depuración— y vuelcan la información en una plataforma digital transversal con sensórica, cuadros de mando, algoritmos de predicción e interoperabilidad. La presentación se centró en la pata más singular: la captación.

La provincia se abastece casi por completo de aguas subterráneas, y Castellón es un caso singular en España al captar el 100% de su agua del subsuelo. La masa de agua subterránea Plana de Castellón está calificada por la CHJ en mal estado cuantitativo y químico, incluida en zonas vulnerables por nitratos y pesticidas asociados al cultivo intensivo de la naranja, y con intrusión salina en sectores litorales por descenso piezométrico. Sobre ese contexto, el proyecto se propuso cuatro objetivos: controlar la masa, dotarse de una herramienta de simulación, mejorar la monitorización piezométrica y de calidad, y calcular los perímetros de protección de los pozos de abastecimiento.

Zuriaga detalló el modelo conceptual del acuífero en tres dimensiones: la piezometría —127 puntos de niveles entre 1981 y 2025—, la hidroquímica de cloruros —149 puntos desde 1977— y un balance hídrico apoyado en trece estaciones meteorológicas, datos edafológicos y usos del suelo, calculado con la herramienta WaterPyBal de iAQUANT. Las entradas

se sitúan entre 195 y 210 hectómetros cúbicos anuales y las salidas entre 151 y 212. El balance identifica cuatro unidades hidrogeológicas; los pozos que abastecen a la ciudad se ubican en la cuarta, el acuífero profundo carbonatado mesozoico, lo que limita su exposición a la contaminación. El análisis de vulnerabilidad se ha resuelto con el método DRASTIC, que pondera siete parámetros e identifica las zonas costeras como las más vulnerables.

Clausell tomó el relevo para presentar el modelo geológico y el numérico. El primero se ha construido en tres dimensiones con el software LeapFrog a partir de unos ciento cuarenta sondeos, incluyendo datos casi en pergamino —FACSA tiene más de ciento cincuenta años de historia y mucha información sin digitalizar—. El modelo numérico cubre el dominio completo y ha pasado por calibración estacionaria con datos medios 1980-2010 y transitoria sobre más de mil series temporales, reproduciendo con coherencia la anomalía piezométrica del sur del acuífero. Sobre esa base se han calculado los perímetros de protección de los diecisiete pozos que abastecen a Castellón, siguiendo la guía publicada por el IGME en 2025. Se han trazado las isócronas obligatorias de cinco años y, por seguridad, también las de cincuenta días y diez años, en un cálculo conjunto para todas las captaciones. La conclusión es clara: el modelo conceptual caracteriza el funcionamiento del acuífero, DRASTIC ofrece su cartografía de vulnerabilidad y el modelo numérico calibrado garantiza simular escenarios futuros de presión y cambio climático y delimitar perímetros de protección rigurosos para una ciudad que depende íntegramente del subsuelo.

Fotografía: Guillermo Martínez/iAgua

Jornada Técnica sobre el Estado de Implantación del PAAS: Inteligencia Artificial y Aguas Subterráneas Madrid, 20 de mayo de 2026 — ETS de Ingenieros de Minas y Energía (UPM), c/ Ríos Rosas, 21

Organizan

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico — Dirección General del Agua, Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos Tragsatec

Actuación financiada por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia — NextGenerationEU.

Difusión iAgua

Edición del dossier iAgua Mayo de 2026

Fotografía

Guillermo Martínez/iAgua

RECURSOS

Grabación íntegra de la jornada

Plan de Acción de Aguas Subterráneas 2023-2030

Página oficial del evento

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