Ra’ed Walid Saqfelhait El auge del tabaco del Nuevo Mundo en Medio Oriente
RAÚL MELO
Generales mexicanos
Nueve vitolas MIGUEL
Scott Anthony
Confesiones de un contrabandista de habanos
Amor por el Tabaco
Tres miradas, una misma pasión CÁNDIDO ALFONSO HACIENDO AMIGOS
Cuba y Canarias (La Palma)
Indianos 2026
Cabaiguán, un legado palmero
Dos amores, una tradición
Relatos que nacieron entre barricas
ROSA
GARDEN CLUB
GUT FEELING 110
Room101 Namakubi
Cuando el cigarro se convierte en rito GASTÓN BANEGAS CIGAR, MALT & PIPE
Gin Maestro
Un antes y después, para el gin de autor
I. TEXIER
Monkey Shoulder
Rebelde con causa...
NOVELA POR ENTREGAS
Forajidos, Historias de tabaco en el viejo oeste
Capítulo 8: Inferno
Parte IV: Tercer círculo - Gula
RAÚL MELO
Karen Berger
Fuego y tiempo
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Es una mujer que vivió una infancia complicada, de carencias y hambre, y cambiar su destino para salir adelante tuvo como base el amor, la determinación y, sobre todo, la familia. En el camino tuvo la fortuna de encontrarse a un hombre que la acompañó en la construcción de la tabaquera que hoy es… aunque su primer sueño haya sido ser odontóloga.
CÉSAR SALINAS
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Lefty Karropoulos
Yesi Rose
México
Diego Urdaneta GH L
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AÑO 5, NÚMERO 52, FEBRERO DE 2026.
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El ascenso de la reina
La industria tabacalera, que históricamente ha sido un bastión de influencia masculina, ha vivido durante los últimos años una transformación profunda, en la que el liderazgo femenino dejó de ser una excepción. En este escenario de alta competencia, la figura de Karen Berger emerge no sólo como la heredera de un legado, sino como una empresaria que ha sabido conformar una visión estratégica.
Ella personifica la superación de quien conoce el oficio desde sus cimientos. Iniciada como torcedora en Nicaragua a los 18 años para financiar su preparación académica en Administración de Empresas, dominó cada eslabón de la cadena productiva: desde el despalillado y la selección de las hojas hasta el toque final de los cigarros. Estelí Cigars Factory, su escuela, fue el preludio de una carrera de esfuerzo constante por sobresalir en un entorno de alta exigencia.
Su unión con don Enrique Kiki Berger, tras su fallecimiento, obligó a Karen a asumir el liderazgo de la compañía, con la misión de honrar a su esposo y mentor, a su familia, y le llevó a escribir una historia propia en el Mundo del Tabaco. Bajo su dirección, la empresa ha ganado su espacio en los mercados de Estados Unidos, Europa y Asia.
Conocida como la Reina del Tabaco, Karen Berger es parte de las altas esferas de la industria, rompiendo paradigmas y abriendo camino para las miles de mujeres que representan –en su mayoría– la fuerza laboral de las fábricas en distintos países
de Centroamérica y Las Antillas. Bajo el lema Pasión, lealtad, coraje... ha demostrado que la sensibilidad no es debilidad, sino la fuerza necesaria para liderar una compañía influyente.
Porque al final, el conocimiento y la determinación no tienen género.
También presentamos en este número la historia de Ra’ed Walid Saqfelhait, creador de The Leaf Master, una de las más grandes empresas de distribución del llamado tabaco del Nuevo Mundo hacia el Medio Oriente y África. Desde hace casi una década estableció su centro de operaciones en Dubái, un paraíso para quienes disfrutan del tabaco, y sede del reciente World Tobacco Middle East, que complementa la oferta de eventos del sector a lo largo del mundo, sumándose al PCA Trade Show de los Estados Unidos y la InterTabac Trade Fair, de Alemania.
Finalmente, gracias a la colaboración de Blanca Czebouz, La Fumarosa, publicamos un relato breve y extractos del libro Confesiones de un contrabandista de habanos, de Scott Anthony, protagonista de una historia increíble. Con más de sesenta viajes a Cuba, que en mercancía representaron millones de dólares, la adrenalina y el riesgo se volvieron un estilo de vida relatado con crudeza y sinceridad.
Esperamos que disfrute de este ejemplar.
De México a Dominicana
Tres nuevas propuestas de mezcal artesanal
De la mano de Ali México, este 2026 llegan a la República Dominicana tres nuevas propuestas de mezcal artesanal, para seguir llevando los sabores más tradicionales de México a este Paraíso Tropical.
Se trata de las etiquetas Real Mixteca Poblana, El Conspirador y El Viejo Alegre, tres líneas con distintas características que reflejan la artesanía detrás de un destilado ancestral que ha ganado popularidad durante los últimos años, expandiendo su influencia más allá de sus fronteras de origen.
El Mezcal Real Mixteca Poblana es un producto cien por ciento orgánico que busca transportar a quien lo disfrute directamente al corazón de la Mixteca Poblana, abrazando con orgullo sus raíces en la antigua cultura mixteca y las técnicas de fabricación transmitidas de generación en generación. Además, cuenta con certificación y Denominación de Origen, utilizando para su elaboración las variedades de agave Espadín, Jabalí y Tobalá.
Por su parte, el Mezcal El Conspirador se destaca como un destilado artesanal de la más alta calidad, utilizando los mejores ejemplares de agave Papalote seleccionados en distintas regiones de Michoacán. Este destilado preserva el legado de su tierra, gracias al empleo de métodos tradicionales y sostenibles, brindando al consumidor una experiencia auténtica, única y llena de tradición.
Finalmente, representando a Etúcuaro, Michoacán, la línea El Viejo Alegre se integra al catálogo de Ali México en República Dominicana, con dos distintas etiquetas: Ensamble Espadín-Azul y Agave Chino. Ambas, destiladas en alambiques de cobre y madera tipo filipino, tras un primer proceso en horno cónico de tierra y fermentación natural.
B.A.M.F Cigars, Sevilla 1676
Homenaje al origen del cigarro
Aprimera vista, el Sevilla 1676 de B.A.M.F
Cigars es sólo un Gran Toro, de 6 pulgadas, cepo 58, decorado con una anilla muy elegante, elaborada con cinco láminas de pan de oro. Pero debajo de ese exquisito detalle aguarda un pasaje importante de la historia del tabaco.
De acuerdo con Ismael R. Oliván, tabaquero certificado e instructor por la Tobacconist University, cuando Cristóbal Colón y sus hombres pasaron por la República Dominicana y Cuba, vieron a la población nativa fumar tabaco.
Los taínos ya conocían los procesos de secado y fermentación, pero seguían consumiendo el tabaco de forma rudimentaria, enrollando una sola hoja para fumar.
De esta manera, cuando Colón regresó a España lo hizo con un gran cargamento de hojas y semillas de tabaco, y en Sevilla, en 1676, se inventó una manera para disfrutarlo mejor: el formato de construcción de capa, capote y tripa que prevalece hasta nuestros días. Esto abrió, además, la posibilidad de crear mezclas al involucrar más de una hoja en el proceso.
“Esto no ha cambiado en cientos de años, salvo las distintas variedades y procedencias de los tabacos que ahora se utilizan, pero la construcción de un cigarro sigue siendo prácticamente la misma”, afirma Ismael.
Así, el Sevilla 1676 se elabora con tabacos de Gran Canaria y Extremadura, específicamente de Campo Arañuelo, La Vera, De La Mata, Huelva y Navalmoral; mezcla con la que Ismael R. Oliván busca recrear el sabor de aquellos primeros cigarros confeccionados cuatro siglos atrás. “Todo mundo piensa que el cigarro, como lo conocemos, se creó en Cuba, pero no es así. Fue en Sevilla, y ésta es mi manera de hacerlo visible y rendirle homenaje”.
Este cigarro se incluye dentro del paquete Factory Reserve Cigar Club, privilegiando a sus miembros para degustarlo por primera vez.
Inauguran el Infotep y Procigar
Escuela de Artesanos del Tabaco
El Instituto Nacional de Formación Técnica Profesional (Infotep), en alianza con la Asociación de Fabricantes de Cigarros de la República Dominicana (Procigar), inauguró oficialmente la Escuela de Artesanos del Tabaco Procigar–Infotep, con sede en Tamboril. Esta iniciativa estratégica se diseñó para fortalecer el desarrollo de la fuerza laboral, la generación de empleo y la sostenibilidad de la industria del cigarro premium dominicano en el largo plazo.
La escuela responde a una necesidad crítica del sector: la formación sistemática de nuevas generaciones de artesanos altamente calificados, bajo estándares reconocidos internacionalmente. En su fase inicial, el programa abarca cuatro grupos dedicados a la fabricación de cigarros premium, beneficiando a 88 participantes.
Litto Gómez, presidente de Procigar.
Cada grupo recibirá 135 horas de formación técnica intensiva y práctica, que cubre todas las etapas de producción, incluyendo la selección y procesamiento de la hoja, despalille, humidificación, ligada, bonchado, prensado, colocación de la capa, técnicas de terminación y control de calidad.
El presidente de Procigar, Litto Gómez, dijo que la creación de la escuela radica en la responsabilidad de la industria para preservar la excelencia y garantizar la continuidad.
"Esta escuela nació de una necesidad. La industria del cigarro dominicano depende del conocimiento, la disciplina y la destreza de sus artesanos. Para garantizar la calidad, el prestigio y la sostenibilidad a largo plazo, debemos capacitar a los trabajadores del tabaco de acuerdo con los estándares internacionales establecidos por Procigar. Así, esta institución asegura que el arte de fabricar cigarros se preserve, se fortalezca y se transmita con excelencia", agregó.
Litto Gómez destacó además el impacto social y económico de la iniciativa, pues los graduados tendrán acceso a oportunidades de empleo digno, con ingresos competitivos dentro de una de las industrias de exportación más importantes de la República Dominicana.
"Estos estudiantes no sólo aprenderán un oficio; se convertirán en miembros productivos de la sociedad a través de un trabajo calificado y honorable. La industria del tabaco crea oportunidades reales, apoya a las familias y fortalece a comunidades enteras, mientras preserva un legado cultural que es fundamental para nuestra identidad nacional".
Más allá de la formación técnica, el plan de estudios incluye instrucción sobre la cultura del tabaco y su importancia trascendental para la economía dominicana. Los participantes también serán guiados bajo un enfoque basado en valores, que promueve el respeto, la responsabilidad, la disciplina y la cortesía; principios considerados esenciales para la excelencia profesional y el desarrollo personal dentro de la industria.
La Escuela de Artesanos del Tabaco Procigar-Infotep trabajará con 24 estudiantes por curso y ofrece horarios flexibles para garantizar la accesibilidad. Las clases se imparten de lunes a viernes, en horarios matutino, de 08:00 a 12:00 hrs.; vespertino, de 14:00 a 18:00 hrs., y nocturno, de 18:00 a 22:00 hrs., así como los sábados, de 08:00 a 16:00 hrs.
La subdirectora general del infotep, Maira Morla, subrayó que la escuela representa un paso decisivo en el fortalecimiento del capital humano y la generación de un impacto positivo directo en las economías locales, mientras que las autoridades municipales y nacionales destacaron el proyecto como un modelo exitoso de colaboración público-privada.
Con esta iniciativa, Infotep y Procigar reafirmaron su compromiso compartido con la excelencia laboral, el desarrollo social y el liderazgo global de los cigarros premium dominicanos, una industria que sigue siendo un pilar de la economía nacional y un referente internacional de calidad y artesanía.
Tabacalera Márquez Torres
Señor Aniceto
Darwin Marrero
El Señor Aniceto es una declaración de amor entre dos islas hermanas: Borikén y la República Dominicana. Confeccionado como una oda al Valle del Cibao, su tripa contiene una hoja de cada una de las seis provincias que componen este fértil enclave, considerado el paraíso del tabaco. El resultado es una fumada compleja, refinada y profundamente evocadora, que transita con elegancia por una miríada de sabores y matices.
La construcción del cigarro es impecable, testimonio de la maestría artesanal de las manos dominicanas que lo elaboraron. Su sabor revela el peritaje del master blender, Pito Márquez, cuya visión se plasma en cada calada.
Márquez bautizó el cigarro como Señor Aniceto al reconocer en su fumada el carácter de su padre. Don Aniceto fue un caballero cuyo amor y trato afable le ganaron el respeto y cariño de todos. Quienes no lo apreciaban, pronto descubrían su otro lado: firme, recio y decidido.
Vivian Torres y Luis Pito Márquez.
El cigarro ofrece una relación calidad-precio sobresaliente dentro de su categoría. Su construcción y la experiencia que proporciona son equiparables a las de referencias de mayor costo, lo que lo posiciona como una opción competitiva en el segmento.
Señor Aniceto es ideal tanto para el fumador experimentado que busca una experiencia asertiva y sofisticada, como para quien desea celebrar una ocasión especial. Ya sea en la mañana junto a un café o en la noche acompañado de un ron caribeño –dominicano o borincano–, cualquier momento es bueno para disfrutarlo.
CARACTERÍSTICAS
▶Formato: Toro Gordo, 6.5 pulgadas, cepo 55.
▶Capa: Habano 2000.
▶Capote: San Andrés.
▶Tripa: Dominicana, una hoja por cada provincia tabaquera
▶Peso: 21 gramos, promedio.
▶Tiempo de fumada: 90-120 minutos.
▶Precio sugerido: 25 USD.
En frío:
Una calada en frío revela notas de melaza, no muy dulce, con un toque ahumado que recuerda al caramelo tostado.
Encendido:
El encendido es sencillo y el quemado se mantiene regular y constante, sin necesidad de correcciones. La ceniza, de tono gris uniforme, conserva su integridad con elegancia.
El Señor Aniceto es, sin duda, la joya de la corona de la Tabacalera Márquez Torres. Su fumada exige gracia, paciencia y atención plena. Los sabores abundan y evolucionan con dinamismo, mientras la fuerza se incrementa progresivamente, alcanzando casi el nivel completo, sin perder su refinamiento.
Último Tercio:
Aquí se revela el carácter profundo del Señor Aniceto. La cremosidad cede paso a una fumada intensa, marcada por notas terrosas, espresso, trazos de pimienta negra, pan integral con avena y el umami sutil de la soya. La retronasal se intensifica, mostrando el alma robusta de esta liga.
Segundo Tercio:
La intensidad se eleva, el chocolate evoluciona hacia cacao y emergen sabores de nueces, heno y café tostado. La cremosidad persiste en la primera mitad, mientras la fuerza transiciona de media a media-completa. La retronasal añade un matiz de anís que complementa la pimienta blanca, creando una experiencia aromática envolvente.
Primer Tercio:
En este primer tramo la fumada se presenta cremosa, con notas de chocolate, pan de jengibre, cedro, canela y especias suaves. La calada retronasal sorprende con pimienta blanca y una frescura ozónica que anticipa la fuerza latente del blend.
Aunque fue concebido como una carta de amor al Valle del Cibao, el Señor Aniceto se erige como una carta de presentación excepcional para su creador. Y para quienes valoramos el arte de fumar como un ritual sensorial, este cigarro es una invitación a saborear la historia, la cultura y la pasión tabacalera dominicana.
Madrid, entre humos
Barcelona, entre Gaudí y Epicure No. 2
La Casa Batlló
Sofía Ruiz
Máster Habanosommelier
Existen ciudades o lugares que se convierten en nuestro refugio; espacios en los que nos sentimos relajados y, de cierta manera, en sintonía con la sensación que nos producen. Para mí, Barcelona se ha vuelto ese refugio en medio del caos y la rutina laboral y personal. Tras distintas visitas durante el último año, por asuntos laborales, poco a poco sus paisajes, su gastronomía espectacular y arte que inunda esta ciudad le han transformado en mi segundo hogar.
Ubicada en el noreste de España, en la costa mediterránea, Barcelona es la segunda ciudad más grande de la península ibérica, una de las más pobladas y la que más turistas recibe anualmente. ¿Será por esta misma sensación de refugio? Capital de la comunidad autónoma de Cataluña, es también global: un crisol donde se funden distintas culturas y confluyen tradición, modernidad y dinamismo.
GENIO Y FIGURA
En mi andar llegué a las famosas Ramblas y el Paseo de Gracia, comparable a la Avenida de los Insurgentes en Ciudad de México, La Gran Vía de Madrid o Piccadilly Circus, en su conexión con las principales vías londinenses. A finales del siglo XIX e inicios del XX, este bulevar –también considerado así debido a su amplitud y diseño– reunió los hogares de la burguesía catalana.
Aquí encontramos parte de la magia de Antonio Gaudí, y la ciudad parece abrirse para dar paso al universo nacido de su genialidad y una visión que desafía al tiempo. Destacan la Casa Batlló y la Casa Milá, mejor conocida como La Pedrera; símbolos auténticos de un arte que late en el corazón de Barcelona.
No se puede pensar en la arquitectura catalana sin Gaudí. Desde mi perspectiva, son uno mismo. Así que abro un pequeño paréntesis para hablar un poco más sobre este personaje, que nos ha regalado algunas de las obras más extraordinarias de esta disciplina, que puede transformar un simple círculo en una entrada de luz con forma de caparazón de tortuga.
Como expresó Elies Rogent, director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, en 1878, el día de la graduación de Gaudí, refiriéndose a su estudiante: “Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá...”. Y así fue.
Antonio Gaudí nació en Reus o Riudoms, España, el 25 de junio de 1852, y se trasladó a Barcelona en 1868, donde finalizó el bachillerato en el Convento del Carmen. Una vez en la universidad, alternó sus estudios con trabajos para arquitectos destacados, como José Fontseré, Francisco de Paula del Villar y Joan Martorell, su principal mentor.
Entre sus primeras obras está la Casa Vicens, un edificio modernista construido entre 1883 y 1885. Aunque el 3 de noviembre de 1883 aceptó también el que sería su mayor desafío: la construcción del templo de la Sagrada Familia, que ha sido tema de libros, artículos y demás, cuyas estructuras principales se finalizarán este 2026, en el centenario de su fallecimiento.
Como todo iluminado, Gaudí tuvo una muerte trágica: fue atropellado por un tranvía el 10 de junio de 1926. En unas condiciones un tanto deplorables, pasó de ser reconocido como todo un caballero de porte elegante, a ser prácticamente ignorado el día de su fallecimiento –de primera impronta–, debido a su aspecto casi de vagabundo.
HOMBRES VISIONARIOS
Una buena tarde me dispuse a conocer una de las grandes obras que Gaudí nos regaló. Y como no es lo mismo ver la ciudad desde un taxi que caminarla, recordé una de las frases del personaje: La originalidad consiste en volver al origen, y en pleno Paseo de Gracia me abrí paso entre una multitud de turistas, hasta llegar a la Casa Batlló, ubicada en la llamada manzana de la discordia.
El edificio original se construyó en 1877 en el número 43 del Paseo de Gracia, y José Batlló i Casanovas lo adquirió en 1903. Se trataba de un industrial y hombre de negocios español, visionario en su tiempo y promotor de lo que a la postre sería una de las obras más importantes del modernismo español.
Paralelamente, otro español igualmente visionario dejó su huella en un ámbito muy distinto, pero también emblemático: José Gener, fundador de Hoyo de Monterrey, una de las marcas de habanos más nobles e icónicas. Ambos, cada uno en su terreno, impulsaron la transformación de lo cotidiano en arte y dejaron un legado que aún nos sigue inspirando.
Gener, originario de Tarragona, llegó a La Habana a los 13 años y fue acogido por su tío Miguel Jané y Gener, fundador de La Majagua, una de las fábricas de tabaco más
antiguas de Cuba. Entre 1850 y 1865 adquirió todos los conocimientos necesarios sobre el tabaco, y pronto compró la finca de Hoyo de Monterrey, ubicada en San Juan y Martínez, Pinar del Río; propiedad que dio nombre a la marca.
UN CORAZÓN ACELERADO
Dispuse para ese día la vitola que considero más emblemática: Hoyo de Monterrey Epicure No. 2, un robusto de cepo 50 y 124 milímetros de longitud –el primer habano que disfruté al adentrarme en esta cultura de los buenos humos–, y entré a la casa. El vestíbulo te hace sentir que estuvieras en el fondo del mar: las ventanas, en forma de caparazón, y los tonos blanco y azules se entremezclan con una escalera espectacular, cuyo pasamanos de madera recuerda la espina vertebral de una ballena.
El mejor momento fue justo al transponer la escalera. Desde el techo, unas ventanas en forma de caracol dan paso a una luz espectacular que ilumina el primer piso. Sentí una paz que es difícil describir... Porque la Casa Batlló se vive con los sentidos, una experiencia que invita a liberar tus emociones y la mente, que acelera el corazón.
Desde la visión de Gaudí, la casa es una estructura dividida en tres espacios diferenciados en estilo y funcionalidad. Los salones principales, receptores de la luz natural, se combinan con el comedor y los dormitorios, dispuestos a lo largo de una fachada continua. Un patio exclusivo para el disfrute de la familia, así como la cocina y baño, ocupan los diferentes niveles de la casa.
La primera planta es el corazón, reflejo de la identidad de Gaudí: su manera de jugar con la arquitectura y la naturaleza para crear espacios llenos de luz, columnas y formas que componen lo que se considera la “máxima expresión del modernismo”. Al frente se encuentra el despacho del señor Batlló, donde una chimenea en forma de champiñón te lleva a imaginar las conversaciones y momentos ahí celebrados; la cantidad de habanos que se habrán encendido en este lugar.
Después se accede al salón principal, cuyo protagonista es un ventanal de grandes dimensiones; una plataforma hacia el Paseo de Gracia. Entre otros elementos, destacan las grandes puertas de roble con formas orgánicas, en las que Gaudí integró vidrios de colores, así como un techo totalmente ondulado, que hace alusión a la fuerza del mar y complementa la experiencia de recorrer este lugar, que es un imán hacia lo visual.
El patio de luces merece ser observado a detalle desde lo más alto de la casa. Las ventanas superiores son más pequeñas, y conforme vas descendiendo parecen más grandes; un efecto que permite, cada vez, más luz natural. Es posible jugar con las rendijas de madera a los pies de estas ventanas; te llevarás una grata sorpresa.
Los diferentes tonos reflejados en los azulejos que recorren las altas paredes de estos patios, porque en realidad son dos, me recordaron un poco la fachada de la Casa de los Azulejos de la Ciudad de México, donde se encuentra un Sanborns.
EL MOMENTO GAUDIANO
Sin duda, cada rincón de la casa exalta los sentidos desde la perspectiva personal. Tal y como ocurre con el habano, pues cada aficionado disfruta de manera distinta: algunos prefieren algún tercio, mientras que otros se inclinan por la historia o fortaleza de la marca, por ejemplo. Mi idea es que cada habano tiene su momento.
Eso me sucedió con las puertas. Podemos dar por sentado que son un simple rectángulo aburrido, pero en Casa Batlló la madera adquiere formas circulares, de estrella y otras que te invitan a explorar. Lamentablemente no encontré información adicional para explicar a detalle estos motivos, pero tal vez esto obligue a una nueva visita y a otra vitola por descubrir.
El patio principal es un pequeño oasis en medio de la enigmática Barcelona. Se diseñó como un jardín vertical de vidrio y cerámica, simbolizando una planta trepadora. Desde este ángulo se observan los balcones de hierro que sobresalen de las habitaciones.
Me vino entonces un pequeño momento gaudiano: un frío húmedo a flor de piel. Pero me atreví a sentarme y disfrutar de una deliciosa copa de cava, que en tierras catalanas no puede faltar. Con ello recordé la primera vez que fumé un Hoyo de Monterrey Epicure No. 2, diez años atrás –junto a mis jefes–, durante una especie de inducción laboral.
Ahora, ese habano me llevó a rememorar y reafirmar mi camino en este mundo. Sabía que más tarde, en otro lugar, encendería y disfrutaría, calada a calada, del tabaco negro cubano y su cultura.
IMAGINACIÓN Y SURREALISMO
En la planta superior del edificio, el desván es un espacio que parece salido de una película de Tim Burton. Puedes imaginarte estar dentro de un animal, en una combinación exquisita de estética y funcionalidad. La sencillez y el minimalismo de sus formas, entre el color blanco que cubre toda la habitación y su juego con sesenta arcos que le atraviesan, semejan un costillar animal.
Para mi suerte, casi por terminar el recorrido, la casa ofrece una impresionante bajada por todos sus pisos, acompañada de una exposición del arquitecto japonés Kengo Kuma. A través de cortinas hechas de cuencas de aluminio, la instalación rinde homenaje al Mediterráneo: a sus luces y sombras, y a los colores de su cielo y su mar.
Perooo… como en toda visita, lo mejor está siempre por llegar. Si hablamos de Casa Batlló, lo primero que viene a la mente, por supuesto, es su fachada. Quise dejar este espacio para el final, ya que para descubrirla necesitas recorrer y entender el arte de Gaudí. Al igual que con las personas, primero se le conoce, para luego entender su esencia y maravillarse con su mirada.
La fachada es como materializar Alicia en el país de Las Maravillas. Llena de imaginación y surrealismo total, entre sus formas marinas destaca el efecto de una superficie ondulada con base en piedra, vidrio y cerámica. Y con la luz matinal, brilla.
La portada incorpora columnas de piedra con formas óseas y detalles florales modernistas. Algo muy destacable a simple vista son las máscaras de los balcones, que parecen sobresalir del edificio en tercera dimensión. La casa, como tal, es coronada por un tejado espectacular formado por grandes escamas que simulan el lomo de un animal. Otro elemento destacado es la torre, de la que sobresale una cruz de cuatro brazos que corresponden a los puntos cardinales.
Sus tonos azules, verdes, amarillos y naranjas semejan acuarelas a punto de comenzar a extenderse sobre una tela en blanco. Al parecer, Gaudí nunca ofreció explicaciones sobre el diseño ni el significado de los elementos de la fachada. Es por ello que cada visitante hace su propia interpretación… Como en la vida, en la que cada quien define un sentido, y como sucede con nuestros buenos humos.
Barcelona es mi fachada, un sentimiento de refugio y la sensación que se acompaña hasta la última ceniza de un habano.
FUENTE: casabatllo.es
ES PROBABLE QUE DETRÁS DEL PURO QUE TE GUSTA ESTÉ UNA MUJER”.
Karen Berger
Fuego
y tiempo
César Salinas
Trabajaba de siete de la mañana hasta las cinco de la tarde; de seis a nueve iba a la universidad, y por las noches también trabajaba. Los fines de semana cuidaba niños, para ayudarme con la escuela, y a la familia, con los gastos de la casa”. Ésta es Karen Berger, y quien diga que todo se lo debe a su esposo, se equivoca. Don Kiki Berger fue su compañero de vida y mentor, pero ella es la prueba de que el tabaco, como el buen acero, sólo alcanza su temple a través del fuego y el tiempo.
A Karen la conozco desde que lanzó su primera línea personal, K by Karen Berger, hará ya unos siete años. Fue la primera mujer a la cual entrevisté dentro de la industria y quedé fascinado por su historia. Hoy, volver a escribir sobre ella tras haber visto su crecimiento personal y empresarial, como hombre, como padre de hijas y como director de una revista que busca visibilizar el trabajo de las mujeres en la industria, me llena de orgullo y satisfacción.
Es una mujer que vivió una infancia complicada, de carencias y hambre, y cambiar su destino para salir adelante tuvo como base el amor, la determinación y, sobre todo, la familia. En el camino tuvo la fortuna de encontrarse a un hombre que la acompañó en la construcción de la tabaquera que hoy es… aunque su primer sueño haya sido ser odontóloga.
INFANCIA NO ES DESTINO
Karen nació en Estelí, Nicaragua. Su familia fue el cuarto matrimonio de su padre, quien falleció en 2025 –casi a los 100 años–, dejando 16 hijos e hijas; cuatro de ellos, producto de su última unión. “Crecimos en un seno familiar bastante humilde, con necesidades y hambre, pero gracias a Dios nos superamos: estudiamos, cada uno de nosotros trabajó dignamente y gracias a ello estamos aquí
Nació en los albores de la guerra de 1978, cuando la Revolución Sandinista se alzó contra la dictadura de Anastasio Somoza; ese año, entre muchos eventos trágicos, la ciudad de Estelí fue bombardeada. Todo faltó en ese entonces, del 78 al 80: champú, pasta de dientes, jabones, útiles escolares, juguetes, insumos básicos…
Su padre se dedicó a la talabartería; su madre, al hogar y la crianza, y ambos sacaron adelante a sus cuatro hijos, dándoles estudios básicos. Al terminar su bachillerato, Karen no pudo entrar a la universidad porque carecía de los recursos económicos necesarios. Hacerlo le llevó dos años, tiempo durante el que trabajó en un consultorio dental, donde se enamoró de la profesión. “Sé hacer piezas dentales, puentes, coronas, trabajar la porcelana… mi sueño era ser dentista, pero esa carrera era muy cara y opté por la Administración de Empresas”.
Quizá esa precisión quirúrgica, necesaria para moldear una corona dental, le otorgó la delicadeza para enrollar una capa sin romperla.
PRIMEROS PASOS
Entró en la industria cuando tenía 18 años, para costearse su carrera, y buscó una oportunidad como torcedora en Estelí Cigar Factory, que ahora es de su propiedad. En Nicaragua, como en otros países tabaqueros, se trabaja en parejas, y casi todo el tiempo la mujer es la que rola el tabaco, porque tiene un mejor toque, mayor cuidado y habilidad.
“Como aprendiz debes hacer tu mayor esfuerzo y entender rápidamente. Sentí el arte del tabaco. No había fumado hasta entonces, pero como el trabajo que estaba haciendo era el toque final de una marca que se vende en otro país, tenía que poner lo mejor de mí para que el producto final fuera de excelencia”.
Un día, el dueño, don Enrique Kiki Berger se encontró con Karen rolando tabaco. “Ahí comenzamos una relación muy bonita, y después nos casamos”. Pero eso fue apenas el inicio de una carrera en la que tendría que esforzarse el doble, así que decidió no saltarse ningún proceso y seguir trabajando hasta dominar la mayoría de las áreas: empaque, anillado, despalillado, selección de la hoja…
Estelí, a finales de los años setenta.
Respecto de su primera fumada, cuenta que tuvo un toque agridulce. Un cliente molesto había devuelto un pedido, alegando que el blend estaba equivocado. Don Kiki se molestó con todos los trabajadores y les instruyó probar lo que hacían, para asegurarse de que la mezcla fuera la correcta. "Ahí probé un cigarro por primera vez, y lo recuerdo como si fuera ahora. Esa mezcla era bastante fuerte, un tabaco maduro, un 5 Vegas, y me encantó; me enamoré. Tenía 19 años”.
En el descubrimiento de la vocación hay siempre un momento decisivo, y para Karen llegó después de probar ese cigarro. Se dio cuenta de todo lo que debe suceder para que cada pieza llegue a las manos del o la aficionada: “Incluso me iba a los campos para ver cómo se hacían los semilleros, el cultivo y muchos procesos más. Ese día nació en mí el amor por la hoja".
Ahí probé un cigarro por primera vez, y lo recuerdo como si fuera ahora. Esa mezcla era bastante fuerte, un tabaco maduro, un 5 Vegas, y me encantó; me enamoré. Tenía 19 años”.
Siempre lo ha tenido claro y sabe que el tabaco es una pasión de todo fumador, que se fortalece cuando conoces todo el trabajo que conlleva. “Además de tener la oportunidad de trabajar con quien fue mi esposo, compartimos intereses y pasiones en común. Después me gradué y empecé a hacerme cargo de la parte administrativa”.
Don Enrique Kiki Berger.
DON KIKI,
PAREJA
Y MENTOR
Fueron 17 años de matrimonio con don Enrique, una persona muy especial en la vida de muchos tabaqueros de Nicaragua, pues ayudó profesionalmente a dueños de grandes empresas como Oliva Cigars, Drew State o AJ Fernández; productores que un día empezaron pequeños, como él.
Él llegó a Estados Unidos en los años sesenta junto con su padre, Max Berger, quien en la década de los cuarenta, tras iniciar la Segunda Guerra Mundial, escapó a Cuba cuando Hitler invadió Polonia. Con el correr del tiempo instaló su fábrica de tabacos en la zona de Pinar del Río, donde cultivaba sus propias fincas, y Kiki comenzó su relación con el negocio desde su niñez.
Al llegar la Revolución Cubana, Max Berger decidió mudarse a Estados Unidos y dar por finalizada su relación con el tabaco. Pero no así su hijo Enrique, quien durante la década de los noventa, en pleno auge tabaquero, decidió mudarse a Nicaragua, donde compró tierras de cultivo y fundó Estelí Cigar Factory.
En 1995 decidió crear su propia marca, lanzando Don Kiki Red, Green, White y Brown, y comenzó a distribuirlas en EE.UU. Pero lo que le valió fama internacional fue la Cuban Crafters Megastore, situada en Little Havana, en Miami. Lo que hizo, antes que nadie, fue cerrar acuerdos con operadores turísticos, quienes traían autobuses llenos de turistas a la tienda y compraban cualquier cosa que no pudieran conseguir en sus países de origen.
Don Orlando Padrón y don Enrique Berger, D.E.P.A.
En 2001 se le diagnosticó insuficiencia renal crónica, requiriendo urgentemente de un riñón. Pasó cinco años en hemodiálisis, porque no quería aceptar el riñón de Karen, pero en 2006 finalmente aceptó y para entonces “ya no sé si era cubano, polaco, rumano o nicaragüense”, bromea ella. De hecho, él aportó equipos y medicamentos para montar un centro de hemodiálisis en Estelí.
Karen le regaló a su esposo ocho años más de vida. Don Kiki Berger murió el 23 de septiembre de 2014 en el Mount Sinaí Hospital, en Miami. Desde entonces, Karen trabaja para continuar su legado y honrar el apellido Berger.
REINA DEL TABACO
A Karen se le conoce como The Cigar Queen, la mismísima Reina del cigarro. Pero esto no fue fortuito, sino producto de su tenacidad, fortaleza y amor por una empresa que le dio todo en la vida, que su lema resume muy bien: Pasión, Lealtad, Coraje.
El mercado del cigarro premium es todavía mayoritariamente de hombres, pues se trata de un producto íntimamente ligado al lujo y al poder masculino. Es ahí, en las altas esferas de las marcas más prestigiosas, en los salones y eventos, donde coinciden y hacen negocios los Cigar Lords del tabaco, donde Karen Berger se ganó su título.
Una paradoja, tratándose de un sector dominado por las mujeres, que representan más de 60 por ciento de los puestos de trabajo en semilleros, siembra, cosecha, fabricación de cigarros, empaque, labores de oficina, comercialización y exportación. “Es bastante difícil que en esta industria a la mujer se le tome con seriedad. Piensan que no tenemos el conocimiento como fumadoras ni como empresarias o emprendedoras”.
El conocimiento no puede esconderse, mucho menos la pasión, y en ella ambos son notorios: cuando habla de mercados, porcentajes, tendencias, historia o procesos, queda claro que no se está con cualquier persona, sino con una institución en formación, que está escribiendo un capítulo en la historia reciente del tabaco.
Necesitamos más empatía, respeto y unión en equipo; más conocimientos y apoyo de unos a otras, y viceversa. El liderazgo que estamos alcanzando es con base en nuestra fuerza, unión e inteligencia”.
MATERNIDAD Y LIDERAZGO
Ser la Reina del cigarro exige un nomadismo casi absoluto. Karen habita aviones y salas de espera la mayor parte del año. A veces llega de un viaje sólo para cambiar de maleta y salir hacia su siguiente destino. Sin embargo, en el mapa de sus prioridades la coordenada más sagrada sigue siendo su hogar.
La familia.
No sólo es una mujer en la industria, sino una mamá soltera que ejerce su maternidad y lidera una de las compañías más importantes del mundo. En este sentido, sostiene que uno de los mayores retos que ha enfrentado como fabricante de una marca y dueña de un cigar lounge, Don Kiki Cigar Superstore, en Daytona, Florida, sigue siendo, sin duda, su género.
En una industria que no duerme, ha encontrado en la tecnología el puente para no claudicar en su oficio más complejo: ser madre de tres. No importa si se encuentra en un lounge en Dubái o en una feria en Las Vegas, el ritual es innegociable: a través de FaceTime, dedica tiempo a su hija de ocho años para supervisar cada tarea escolar. Una maternidad ejercida a contrarreloj, en ocasiones a miles de kilómetros, demostrando que el liderazgo no se trata de mando, sino de presencia; que puede dirigir una empresa sin perder un solo detalle del crecimiento de quienes son su verdadero motor.
“Todavía vivo parte del estigma creado sobre la sensibilidad, inexperiencia, falta de conocimiento y debilidad de la mujer en esta industria. Cabe destacar que, en todos los ámbitos, a las mujeres se nos hace un poco más difícil alcanzar las mismas oportunidades que los hombres. Sin embargo, creo que a medida que los años pasan hemos ido superando obstáculos y rompiendo esos estereotipos, para hacer valer nuestros derechos”.
De hecho, confiesa que uno de sus sueños, “aunque quizá no alcance a verlo, pero sí a construirlo, es lograr la igualdad y equidad de género en la industria". Y después de tantos años en el negocio continúa luchando por
tener una voz, un lugar y el reconocimiento por toda su dedicación y trabajo arduo “representando a la clase obrera, a las caras sin voz de muchas mujeres que trabajan en nuestras fábricas, de donde yo vengo”.
La mujer contribuye en el Mundo del Tabaco con conocimiento, determinación, trabajo duro y resiliencia, luchando para acabar con la sexualización de que es objeto y el machismo, que tanto daño hace. “Necesitamos más empatía, respeto y unión en equipo; más conocimientos y apoyo de unos a otras, y viceversa. El liderazgo que estamos alcanzando es con base en nuestra fuerza, unión e inteligencia”.
Don Kiki Cigar Superstore, en Daytona Beach, Florida.
ESTRUCTURA
La estructura de la finca y fábrica son un organismo vivo que nace en la tierra. Con 36 manzanas de cultivo dedicadas primordialmente al Habano Criollo, Karen supervisa una cadena que no conoce intermediarios. Cuentan con casas de curado y toda la tripa de sus cigarros proviene de sus vegas, donde trabajan 65 personas. También ocupan tabacos de Jalapa y Condega.
Pero el cambio más significativo ocurrió hace tres años, cuando decidió trasladar su fábrica al corazón mismo de Estelí, ocupando un antiguo hotel de tres pisos. No fue un movimiento meramente logístico, sino un acto de justicia y transparencia: buscaba que sus 28 artesanos tuvieran un acceso digno y céntrico, cerca de sus hogares, de sus familias, y que el mundo pudiera entrar a su casa.
Hoy, la fábrica es un punto neurálgico del turismo tabacalero, un espacio donde el visitante no sólo ve el proceso, sino que respira la historia de una ciudad que, como ella, sabe lo que es reconstruirse desde sus cimientos.
Estelí Cigar Factory.
De hecho, cuenta que durante el festival
Puro Sabor y visitas a la fábrica, hospeda a los visitantes y, en lugar de despertarlos con el gallo, lo hacen con el bullicio de los trabajadores que se instalan en sus puestos y lo primero que ven al levantarse es el área de producción, desde el segundo piso.
Todas las líneas de sus marcas se elaboran en esta fábrica, además de varias marcas privadas para los mercados europeo y estadounidense, y produce aproximadamente medio millón de cigarros al año, porque “estoy enfocada en la calidad y no trabajo con base en cantidad”.
Cuando voy a la fábrica no entro como una jefa, sino como una persona que estuvo sentada ahí, que sabe el trabajo que están haciendo... somos iguales”.
Cuenta, con mucho orgullo y empatía, que cuando camina por la fábrica haciendo control de calidad en las mesas de los boncheros y las roleras, “no entro como una jefa, sino como una persona que estuvo sentada ahí, que sabe el trabajo que están haciendo... somos iguales”.
VITOLARIO
Como heredera de la tradición tabaquera de su compañero de vida, el vitolario de Karen es una cronología de su propia madurez y una declaración de principios. Su primera creación fue K by Karen Berger, lanzada en 2018-2019, y aclara que la “K” se refiere a Kiki, como un homenaje. Es un Toro Box Press de 6 pulgadas, cepo 52, en capas Maduro, Habano, Connecticut y Camerún, que mantienen gran aceptación, pues hay una liga para cada paladar.
En 2020 creó el Tailgate, de 6 pulgadas, cepo 52, con capa Sumatra, capote y tripa Nicaragua, que se oferta en una cajita de 14 piezas a un precio muy accesible, como corresponde a su filosofía, de ofrecer precios justos y asequibles a los y las fumadoras.
En este camino la figura de Abdel AJ Fernández surge no sólo como un colaborador, sino como un guardián del legado. Su relación con Kiki Berger trascendió los negocios: fue una hermandad forjada en el respeto mutuo, además de la colindancia entre sus fincas. Abdel le provee de capa a Karen, y para sellar esta amistad en 2023 lanzaron el K by Karen Berger 25 Aniversario, by AJ Fernández, una liga full body con capa Connecticut Broadleaf Habano y capote San Andrés México, que abrazan una tripa nicaragüense. Este cigarro celebró un cuarto de siglo de Karen en la industria tabacalera.
Ese mismo año vino también el K-Fire 150°F, un cigarro con capa Negro San Andrés México, capote Habano Jalapa y tripa Estelí, presentado en formato Box Pressed con 6 pulgadas, cepo 52, en una caja de 20 piezas ilustrada en colores rojos, naranjas, amarillos y blanco, que representan las diferentes temperaturas del fuego. En este caso, 150 grados Fahrenheit es la temperatura máxima que alcanza el tabaco en los pilones, razón por la que Karen decidió integrar la cifra en el nombre mismo.
Y A finales de 2023 su catálogo se engrosó con la entrada del K-Fire 150°F Mega, de 6 pulgadas, cepo 60, presentado en Las Vegas durante la edición de la PCA Trade Show de 2024.
El año pasado, a través de la presencia del vicepresidente de la marca, Bruce Busch, en la feria comercial de InterTabac, Karen Berger Cigars fortaleció su exposición internacional y abrió las puertas a nuevos mercados en Asia y Europa, donde además de los 17 países en los que ya se encuentra, suma puntos de venta en Italia y Francia.
Acompañados por Kleinlagels, sus distribuidores, el evento sirvió como marco para realizar la presentación oficial de Ixtelli, un homenaje a las raíces prehispánicas de Estelí, Nicaragua y Halftime, una propuesta de fumada rápida, pero con calidad, en el mercado europeo; líneas que reflejan su pasión y compromiso con la excelencia nicaragüense.
EL HORIZONTE DE 2026
Para cerrar esta entrevista Karen ofrece a Humo Latino una primicia, al revelar los trazos de su futuro inmediato. Este 2026 el catálogo se robustece con Overtime, un imponente 6x60 en capa Maduro, la extensión de línea del premiado Ixtelli, ahora en un formato Robusto, 5 pulgadas, cepo 50, que promete concentrar la fuerza de Jalapa, y la presentación oficial del Half Time en capas Habano y Maduro; la respuesta perfecta para la fumada breve, pero intensa.
Finalmente, habla sobre el viaje de vida que han sido Estelí Cigar Factory y Karen Berger Cigars, de los altibajos sufridos y de cómo ha visto caer empresas de enormes inversiones. Afirma que ella se ha mantenido a base de consistencia y sacrificio, así como su fe ciega en Dios para superar cualquier desafío: “mi único socio está allá arriba –señala hacia el cielo–, guiándome en todo momento.
“Tengo muchos sueños por cumplir, como ganar el Cigarro del Año, seguir trabajando por tantas familias que dependen de esta
empresa, mantener el legado de mi esposo y ser la tabaquera que esté a la altura de lo que un día Kiki alcanzó... y mucho más. Me queda mucho camino por delante”.
Karen Berger es una mujer admirable, un ejemplo para aquellas que sueñan con ser empresarias y dueñas de su destino; una mujer que ha abierto el camino y marcado la pauta de lo que el Mundo del Tabaco puede, y debe ser, para todas ellas.
Ra’ed Walid Saqfelhait
El auge del tabaco del Nuevo Mundo en Medio Oriente
De ascendencia jordana, Ra’ed Walid Saqfelhait nació en Kuwait hace 56 años y creció bajo la crianza de un banquero, entre viajes, cambios de residencia, convivencias y habanos. Se graduó de la American University de El Cairo y concluyó su formación profesional como Contador Público Certificado en Estados Unidos, con especialidad en el la introducción de empresas a la bolsa.
Casado con una libanesa y padre de dos hijas que estudian en los Estados Unidos, Ra’ed se considera un ciudadano del mundo que ha pasado los últimos 28 años de su vida en Dubái, un paraíso para quienes disfrutan del tabaco, donde hace casi una década estableció el centro de operaciones de una de las más grandes empresas de distribución de tabaco del Nuevo Mundo hacia el Medio Oriente y África: The Leaf Master.
Raúl Melo
EL NUEVO MUNDO
Luego de trabajar como Director Ejecutivo y Director Financiero de múltiples conglomerados y desarrollar una carrera exitosa en finanzas, Ra’ed se encontró con los tabacos del denominado Nuevo Mundo; definición que hace referencia a todo origen fuera de la isla de Cuba.
Durante una entrevista celebrada vía Google Meet con Humo Latino, recordó su primer contacto con estos cigarros mientras realizaba un viaje de trabajo en Nueva York. Fiel a lo transmitido por su padre, llevaba consigo una cantidad reducida de habanos, que resultó insuficiente cuando su estancia en la ciudad se alargó.
“Sabía que era imposible conseguir más. No sabía nada de los cigarros del Nuevo Mundo, pero los probé y fue amor a primera vista, además de que lo consideré un llamado de Dios para llevar el placer de estos nuevos sabores hasta mi tierra”.
Ra’ed Walid Saqfelhait.
La
adicción más grande que se puede tener es la de un salario seguro llegando a tu cuenta mes con mes. Cuando abres tu propio negocio te das cuenta del riesgo, de los motivos para seguir tu pasión y entonces lo das todo para tener éxito”.
En aquel momento, Ra’ed decidió seguir experimentando con los blends recién descubiertos, compartiendo con un amigo que más tarde se convertiría en su socio, enganchado por el increíble atractivo de la variedad que todos estos distintos orígenes podían ofrecer.
En 2017, para comenzar el proceso de importación, eligió a marcas como A.J. Fernández, DH Boutique y Oliva Cigars, con entre siete y nueve productos distintos (SKU’s). “Todos nos llamaron locos por interesarnos en cigarros que no eran cubanos, pero estábamos convencidos de que la construcción, los perfiles y los aromas eran asombrosos y no se podían ignorar”.
A lo largo de los años, muchos han apostado en su contra, esperando que cerraran en cualquier momento; situación que califica como positiva, pues quienes no creían en este nuevo mercado decidieron ignorarlo, mientras que ellos, a través de la educación y paciencia, se hicieron de clientela.
Así nació The Leaf Master, una de las primeras empresas que lo arriesgaron todo por los cigarros del Nuevo Mundo para el Medio Oriente y África, tomando como bandera la representación de toda una industria en la que las personas esas regiones, acostumbradas al tabaco cubano, no creían.
THE LEAF MASTER
El reto era grande. No se trataba únicamente de introducir y posicionar una nueva marca de cigarros, sino todo un cambio en el paradigma del mercado: nuevas marcas, orígenes, perfiles y hasta colores.
La estrategia de Ra’ed y su socio se basó en tres puntos importantes: asumirse como embajadores de cada marca seleccionada para la importación, enfocarse en la variedad y no en la cantidad, para maximizar la exposición de la industria, y el más importante, la educación del consumidor.
De acuerdo con la visión de la empresa, para convencer a un aficionado de darle una oportunidad al tabaco del Nuevo Mundo, se le debe educar sobre la historia de cada marca, de cada cigarro. La idea es buscar que entienda lo que significa un cigarro puro o el arte de crear un blend con tabaco de distintos orígenes, como la República Dominicana, México, Honduras, Nicaragua, etcétera.
En The Leaf Master, más allá de vender uno, veinte o treinta cigarros, el tiempo se invierte en conversar con el cliente, escuchar y responder a sus preguntas, así como conocer su paladar para saber qué ofrecerle, de entre la amplia variedad de marcas, capas y vitolas que la tienda maneja.
Además, organiza eventos regulares con marcas destacadas como Luciano o Platinum Nova, para que el consumidor tenga la oportunidad de compartir directamente con quienes hacen esos cigarros y conozcan su papel en el mercado global.
A la fecha, con un modelo de negocio que incluye las ventas al mayoreo y menudeo, reexportación, consultoría y duty-free, The Leaf Master distribuye más de 900 productos diferentes y se ha convertido en el más grande distribuidor de cigarros y accesorios del Nuevo Mundo en Medio Oriente y África, con establecimientos en Dubái, Abu Dabi y próximamente en Ras al-Jaima, el tercer Emirato en importancia dentro de los Emiratos Árabes Unidos.
“No se trata de la típica tienda o lounge donde todo es oscuro, aquí hay luz, hay piezas de arte, música, literatura, cultura… Es una celebración al tabaco”, afirma.
A eso se debe el reconocimiento recibido durante la pasada edición de la Feria Comercial de la Premium Cigar Association (PCA), para la sede de Abu Dabi, como la Mejor Tienda Internacional dentro de los premios The Best of The Leaf.
Y Ra’ed espera repetir este logro con la reciente remodelación de sus instalaciones en Dubái, donde la tienda pasó de 250 pies cuadrados a cerca de 750, “y ¿por qué no?, obtenerlo también para la tienda de Ras al-Jaima, cuando esté lista”.
A veces me preguntan si sigo convencido de lo que estoy haciendo, y yo respondo que hubiera querido empezar diez años antes”.
PANORAMA DEL TABACO PREMIUM
El tabaco es un negocio complicado, si se toma en cuenta que en los Emiratos los impuestos sobre este producto están en alrededor de 250 por ciento y el turista lo nota cuando ingresa a cualquier establecimiento. Pero es donde la estrategia de la variedad cobra importancia, pues The Leaf Master siempre tiene algo bueno para ofrecer, ajustándose a cualquier presupuesto y paladar.
Además, en Medio Oriente el mercado del consumo de tabaco se encuentra muy dividido entre quienes prefieren el cigarrillo, la hookah, la pipa midwakh o los vapeadores, pero el esfuerzo educativo de The Leaf Master
ha logrado atraer a un importante número de estos fumadores hacia el tabaco premium.
Esto, sin tomar en cuenta que Dubái se destaca como una de las ciudades más permisivas en cuanto al consumo de tabaco se refiere, con infinidad de lounges, restaurantes y espacios disponibles para fumar; condición que le ha convertido en una sede atractiva para la realización de eventos enfocados a la industria del tabaco premium.
“Es cuestión de tiempo, para que los gobiernos de esta región eliminen los impuestos, reconozcan que los cigarros no son cigarrillos, que contribuyen al turismo y que los Emiratos tienen el potencial de convertirse en un núcleo tabaquero”.
WORLD TOBACCO MIDDLE EAST
“En Medio Oriente nadie hace nada por la industria, no están unidos”, recuerda Ra’ed, de una conversación con un oficial del Gobierno sobre el tema de impuestos al tabaco premium. Esta frase también lo motivó a involucrarse más con la industria y buscar aprender de quienes ya cuentan con una trayectoria amplia y probada.
Entonces decidió acercarse a la PCA, asistiendo a cada Trade Show a partir de 2018, y posteriormente buscando, por primera vez, un lugar en la Junta Directiva. A pesar de contar con un amplio currículo y experiencia directiva como respaldo, no logró que la candidatura fructificara; sin embargo, la PCA lo invitó a unirse a sus comités para conozca de fondo cómo funciona la organización.
Si un cliente compra y regresa, entonces confía en ti; si regresa nuevamente, hay compromiso, pero hasta que vuelve una vez más, puedes decir que has creado una marca”.
Ahí se dio cuenta de que cualquier tema importante gira siempre en torno de la internacionalización, meta que se alcanzó a través del World Tobacco Middle East, celebrado en noviembre de 2025, con una exitosa primera edición que pretende abrir la oferta de eventos a lo largo del mundo entero, sumándose al PCA Trade Show en los Estados Unidos y la InterTabac Trade Fair, de Alemania.
Además, considera que es tiempo de expandir la plataforma que ofrece la PCA hacia el Medio Oriente, donde el Gobierno está abierto a escuchar y apoyar para seguir creciendo, y pronto buscar cambiar la legislación para el tabaco premium, como se ha hecho en Estados Unidos.
Actualmente, Ra’ed encabeza el Comité Internacional de la PCA y forma parte de los comités del Trade Show y de Contenidos, postulándose por segunda ocasión para ocupar un puesto en la Junta Directiva, aunque no alcanzó los votos suficientes en la elección celebrada a principios de 2026.
Pero su misión no concluye con ello, sino que se extiende hacia el mejoramiento organizativo del World Tobacco Middle East y al trabajo continuo en favor de las oportunidades de exposición internacional que el Medio Oriente puede ofrecer a fabricantes y retailers establecidos en los Estados Unidos. La idea es seguir aprendiendo del ejemplo de coordinación y unión que la PCA representa para la industria del tabaco premium.
Generales mexicanos
Nueve vitolas
Hermanados por las armas y su participación en la Decena Trágica, en 1913, que culminó con el asesinato del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez –llevando al poder a Victoriano Huerta–, los generales Manuel Mondragón, Félix Díaz y Aureliano Blanquet fueron representados en diferentes anillas de la fábrica mexicana de puros La Perla, propiedad de Andrés Corrales Corrales.
Registrada en 1896, la historia de esta fábrica emblemática se extendió hasta 2025, al venderse su último edificio, en la ciudad de Banderilla, Veracruz. A lo largo de cuatro generaciones, sobrevivió a la Revolución y a los movimientos sindicales del siglo pasado, intercalados con su auge inicial y la bonanza que trajo a este sector la Segunda Guerra Mundial, y también tuvo por sedes al puerto de Veracruz y Xalapa, capital del estado.
Operó bajo distintos nombres, correspondientes a las sociedades establecidas por el propio Corrales y posteriormente sus descendientes, y absorbió diferentes marcas registradas por otros empresarios, como La Camelia; La Ilusión, de Veracruz, de Maus y Oropesa; las de Bernabé García; la fábrica Peláez, de Puebla; la fábrica La Esperanza, de Teocelo, Veracruz, y hacia los años cincuenta, El Toro, de Alfonseca Sucrs., de Xalapa.
Entre sus anillas aparecen, además, las correspondientes a Alonso y Cía., de Xalapa; Flor Fina –sin mayor referencia– de Veracruz; Juan O. Roux y Cía., y La Competencia, entre otras.
Miguel Luis Manrique
Hacia finales de la Revolución Mexicana, La Perla produjo tres series correspondientes a generales afines al depuesto Porfirio Díaz, bajo un mismo modelo, pero diferenciadas por las palabras Glorias, Triunfos y Victorias, con las que se celebra a los personajes. Las razones del fabricante para ello se desconocen, más allá de la evidencia física que se posee.
MANUEL MONDRAGÓN
El general Manuel Mondragón Montenegro (Ixtlahuaca, México, 1859 - San Sebastián, España, 1922) ingresó durante su adolescencia al Heroico Colegio Militar de Chapultepec y se especializó en el arma de artillería. Tras egresar, en 1880, trabajó en los establecimientos de materiales de guerra y fue profesor de la institución.
Se le atribuye el diseño de un cañón de 70 mm, de una carabina y del llamado Fusil Mondragón, así como la modificación de un
cañón francés de 75 mm, con lo que logró un alto prestigio técnico en los círculos militares porfiristas. Patentó un rifle autorrecargable semiautomático y perfeccionó un cañón de 75 mm apodado La Cucaracha –Saint Chaumond-Mondragón–, al que desde entonces se agregó su apellido.
Una de estas piezas se conserva en el Museo de Israel, país que adquirió varias decenas de cañones en 1948 y los utilizó durante su guerra de independencia.
FÉLIX DÍAZ
Félix Díaz Prieto (Oaxaca de Juárez, 1868Veracruz, 1945), sobrino del dictador Porfirio Díaz, se graduó como ingeniero en el Colegio Militar en 1888 y poco antes de estallar la Revolución obtuvo el grado de General Brigadier. Entre tanto, bajo la protección de su tío, se integró al Estado Mayor Presidencial, fue diputado por Oaxaca y candidato perdedor al gobierno local.
Se le designó cónsul de México en Chile y a su regresó, en 1904, fue jefe de la Policía en la Ciudad de México. Al iniciarse el gobierno
de Francisco I. Madero solicitó el retiro, pero participó activamente en su derrocamiento, lo que en 1913 le valió ser designado embajador de México en Japón, a donde nunca pudo llegar.
Nuevamente en México, traicionado por Victoriano Huerta, se exilió en La Habana, Cuba, y en Nueva York, Estados Unidos, y estuvo preso en Nueva Orleans durante casi tres años. Regresó en 1916 para encabezar un movimiento contrarrevolucionario fallido y se le desterró durante 21 años, hasta 1941, cuando se avecindó en el puerto de Veracruz, poco antes de su muerte.
AURELIANO BLANQUET
Aureliano Blanquet Torres (Morelia, Michoacán, 1849 - Huatusco, Veracruz, 1918), fue un militar porfirista considerado cruel y sanguinario. No sólo se encargó de aprender a Francisco I. Madero en 1913, sino que años antes, en 1867, fue parte del pelotón de fusilamiento del emperador Maximiliano de Habsburgo y le dio el tiro de gracia cuando agonizaba.
Capitán primero durante la Guerra de Castas, que se vivió en Yucatán durante toda la segunda mitad del siglo XIX, de acuerdo
con el escritor José Emilio Pacheco: "De él se contaba que después de la campaña de Quintana Roo desollaba a los rebeldes mayas y los abandonaba en la tierra quemada por el sol, además de otras atrocidades".
Victoriano Huerta lo ascendió a General de División y luego a Ministro de Guerra y Marina. Tras exiliarse en Cuba, en 1914, regresó en 1918 aliado con Félix Díaz para combatir al gobierno de Venustiano Carranza, y murió perseguido por el general Guadalupe Sánchez, al caer en la barranca de Chavaxtla. Los carrancistas decapitaron su cadáver y enviaron su cabeza al puerto de Veracruz, donde se exhibió públicamente.
GENERALES MEXICANOS CON SOBRECARGADA
SIETE VITOLAS
Las imágenes que se muestran a continuación, pertenecientes a Esteban Serrado, se corresponden con las anillas de La Perla dedicadas a los generales antes mencionados. En el caso de Félix Díaz, las mismas tres, pero en cuanto a Aureliano Blanquet y Manuel Mondragón, únicamente dos, faltando las Glorias en ambos casos.
Se conoce como sobrecarga a una impresión adicional en el original, siempre y cuando sea por métodos similares. En este caso, la adición se encuentra en el ala derecha de la anilla, con la leyenda Alonso y Comp. Cabe
mencionar que estos casos son excepcionales y por ello las vitolas en cuestión son muy difíciles de encontrar, de tal suerte que muy pocos coleccionistas deben poseer las nueve vitolas.
En España, las sobrecargas generalmente marcan el sobreprecio de un producto, que se destinará a una institución sin fines de lucro. Sin embargo, en este caso –como se ha dicho–, La Perla absorbió Alonso y Cía., por lo que se ignora la intención del fabricante al incluir la sobrecarga en los productos de su propia marca.
FUENTES
:
-- Gobierno de México. Momentos Estelares del Ejército Mexicano, La Decena Trágica, en: https://www.gob. mx/cms/uploads/attachment/file/3173/fasciculo_5_ momentos_estelares.pdf -- wikipedia.org
Confesiones de un contrabandista de habanos
Con Michael Jordan, en la cocina de su casa.
Scott Anthony
Scott Anthony no es un autor más de crímenes reales; él
ha vivido todo lo que escribe.
Criado en las duras calles de Chicago, aprendió de primera mano las lecciones brutales de la supervivencia, pasando de ser un joven con problemas a líder de una pandilla, en un mundo marcado por el peligro, la lealtad y la traición.
Scott Anthony, su amigo Enrique Aldeco y Julio César Chávez, ex campeón mundial de boxeo.
Blanca Czebouz
En la década de los 80, el crimen no era sólo una idea para Scott, sino un estilo de vida definido por el tráfico de drogas y robos violentos. Una década después, sus actividades criminales evolucionaron hacia una operación de contrabando de habanos que lo llevó a la capital de Cuba más de sesenta veces, moviendo millones de dólares en el mercado negro.
Cruces fronterizos, sobornos y peligro constante se convirtieron en su cotidianidad, hasta que la presión aumentó y logró huir del país, escapando de la justicia. Durante cinco años vivió como fugitivo, reconstruyendo su vida bajo identidades y documentos falsos, confiado en su instinto, disciplina y mentalidad de superviviente. Finalmente enderezó su camino y se estableció en México, donde abrió gimnasios, dirige empresas con cientos de empleados y maneja a peleadores de clase mundial.
Boxeador, kickboxer y artista marcial de toda la vida, además de estudiante devoto de Jiu Jitsu, Scott es ahora esposo y padre de ocho hijos. Como un antiguo forajido convertido en hombre de negocios, canaliza sus experiencias pasadas en historias apasionantes. Y aunque estos relatos parezcan sacados de una película, cada palabra que escribe es cierta: un testimonio de vida que las editoriales convencionales suelen ignorar.
A continuación, presentamos extractos del libro Confesiones de un contrabandista de habanos, de Scott Anthony.
LA COMPRA
Yo era un hombre con una misión y no tenía tiempo que perder. Tan pronto como regresé a México pregunté por ahí y finalmente hice mi primer contacto: Arturo Brigante, un cubano que vivía en este país y vendía puros a empresarios. Se presentó con su ayudante. Se portaba como un jefe: hizo un par de gestos rápidos y el chico fue al coche, regresando con dos maletas llenas de habanos. Todo lo que tenía eran 4 mil 400 dólares en efectivo. Le compré cuarenta cajas por 110 dólares cada una. Estaba dispuesto a arriesgarlo todo. Ese fue el comienzo.
Un armario convertido en humidor, con nada más que un higrómetro y un humidificador de agua, mantuvo miles de puros frescos, mientras se movían a través de dos países.
Con Eduardo Trujillo, un amigo con el que viajó a Cuba y le ayudó a contrabandear los puros.
EL PRIMER VIAJE DE HABANOS
Al final del viaje, mis dos maletas estaban llenas. Tenía setenta cajas de auténticos puros cubanos que compré en La Habana; no había duda de su origen. Viajé hasta aquí estando bajo supervisión federal, arriesgando mi libertad y mi vida para ganar algo de dinero. Quería salir adelante y esta oportunidad se presentó, así que puedes estar seguro de que me lancé de cabeza.
Ahí estaba yo, frente al aeropuerto de La Habana, a punto de caminar hacia lo desconocido. Fuimos al mostrador y nos registramos; todo salió de forma suave y fácil. El proceso no fue rápido; hacían todo manualmente y tenían mucho cuidado de no dejar que ningún nacional escapara por el aeropuerto. Una vez registrados tuvimos que hacer fila para Inmigración. Era un muro de cabinas, sin forma de ver qué había más allá. Fue un trámite largo e íbamos casi tarde para nuestro vuelo. La aerolínea estaba anunciando nuestros nombres. Sabían que nos habíamos registrado, pero aún no abordábamos.
Uno de los humidores que fabricó para vender a sus clientes, pero aún conserva en su oficina.
Había un puesto de control. Los agentes de Aduana hacían que todos pasaran sus maletas y pertenencias por una máquina de rayos X. Mientras salía de Migración y entraba en la sala de espera, escuchando mi nombre mal pronunciado por el altavoz, vi nuestras dos maletas facturadas allí, a la intemperie. Se veían fuera de lugar, simplemente mal. Puse sesenta dólares (tres billetes de veinte) dentro de mi pasaporte. Traté de no prestar atención a las maletas y esperé que esto fuera algo normal. No lo era.
Ahora estaba bajo presión. Mi vuelo estaba por salir y la Aduana me llamaba por el sistema de intercomunicación. Un hombre pequeño, de aproximadamente un metro cincuenta y unas 110 libras, de unos treinta años y con cara de pocos amigos, me llevó a una habitación. Fingí no hablar español; solo hablaba inglés. Se quedó desconcertado con mi pasaporte estadounidense y el efectivo dentro de él.
Cuando salí de la habitación, parecía que Eduardo necesitaba un cambio de pañal. Sonreí un poco y vi cómo dos agentes llevaban mis maletas de vuelta adentro. Subimos a un autobús. En aquel entonces no había pasillos de acceso directo, sólo autobuses que llevaban a todos a la pista, para abordar mediante escaleras.
MI PRIMER ARRESTO EN CUBA
Mientras buscaba un carrito de equipaje, un tipo joven se me acercó e intentó susurrarme al oído. Realmente no le entendí, porque aparentemente intentaba ser discreto. Pero escuché "Raúl" y "solo dos maletas". Estaba perdido. ¿Qué dijo? ¿Qué estaba pasando? Lo que creí que había dicho era que Raúl dijo que sólo viniera con dos maletas. Hice que la camioneta diera media vuelta y manejamos de regreso al departamento de Capi. Allí descargamos todo, excepto cuatro maletas: dos cada uno. Si el conductor de la camioneta no sospechaba antes, seguramente lo hacía ahora, y todo ese alboroto probablemente nos delató.
Regresamos al aeropuerto cuando ya estaba casi oscuro, pero todavía teníamos tiempo de tomar el vuelo, si todo salía bien. No había mucha fila en el mostrador de Mexicana de Aviación. Caminábamos hacia allá cuando sentí un toque en la espalda. Me giré y vi a Raúl. Le dije que todo estaba bien y que sólo teníamos dos maletas cada uno. Él estaba frío y distante; no me miró realmente, pero dijo: "No, no está bien. Mantén la boca cerrada y sígueme".
Varios agentes nos rodearon. Salimos por la puerta principal del aeropuerto y nos llevaron al área de llegadas, en el otro lado. Yo estaba tranquilo, pero alerta. ¿Qué carajos estaba pasando? Mis maletas estaban en una mesa en el área de aduanas, todas vacías: unas 125 cajas en exhibición para que todos las vieran. Parecía una montaña. Tenían expertos estudiándolas; había contadores presentes y todo era muy formal. Después de unas horas, estaba claro que no íbamos a tomar nuestro vuelo.
Durante su visita a una fábrica, en los años noventa.
La odisea duró unas cuatro horas. Raúl finalmente dijo que retendrían nuestros pasaportes hasta nuevo aviso. Me dieron un número al cual llamar cada día. Eso fue todo. Permaneceríamos retenidos en la isla hasta que decidieran qué hacer con nosotros. Regresamos con Capi, quien nos esperaba nervioso. Tenía que irse, pero amablemente nos dejó quedarnos en su departamento, sabiendo que este era un desastre y podía explotarnos en la cara.
PUROS "DE LA CALLE"
Dejemos una cosa clara ahora mismo: un puro es un puto puro. Es un montón de hojas envueltas de la manera adecuada para que queme correctamente; eso es todo. Si esas hojas crecen en Cuba, entonces tienes un puro cubano. Si una persona es un torcedor experto puede hacer un puro igual de bien, ya sea trabajando en su casa o sudando en la fábrica, usando hojas robadas o las que son propiedad del Gobierno. Las herramientas usadas para torcer un puro son simples, incluso primitivas y fáciles de conseguir.
Encontrar en La Habana exactamente lo que quería no siempre era sencillo. Ciertas marcas y vitolas solían escasear. En las calles, el cien por ciento de los puros eran robados o fabricados con productos robados. No es como si los tipos pudieran simplemente tomarme un pedido. Al cubano promedio no le importaban un bledo los puros, sino comer. Vendían cualquier marca que tuvieran en su poder. Tenía al menos cincuenta fuentes diferentes a las cuales comprar, con nuevos tipos ofreciéndome tratos cada día, pero yo necesitaba calidad. Esa era la parte difícil. Me convertí en un conocedor del habano. A medida que yo evolucionaba, también lo hacía el mercado de los puros. Necesitaba lo mejor, y en las calles eso no era fácil. Podías encontrarlos, claro, pero sólo con persistencia y buen ojo. Algunas marcas eran casi imposibles de conseguir, tanto en la calle como en las fábricas.
Lo que la mayoría de la gente no quiere oír es que han comprado y fumado puros de la calle, aunque los puros de la calle y los de fábrica suelen ser la misma puta cosa. Siento romperles la burbuja, pero si han fumado habanos, las probabilidades de que hayan fumado "puros de la calle" son cercanas al cien por ciento.
Por la razón que sea, me molestaba vender "puros de la calle" a mis clientes. No debería haberme importado, pero así era. Siempre he tenido un cierto tipo de honor. Prefiero ponerle una pistola en la cara a alguien para robarle, que estafarlo. No me gustaba mentir y timar para ganar dinero. Si los puros están bien armados (no es neurocirugía), no hay un fumador en el mundo que pueda notar la diferencia, ni uno solo. Pero las ganancias eran mucho más altas que con los puros de fábrica y el inventario era mucho mejor. Ese es el atractivo para tipos como yo, de todo el mundo.
Chicas cubanas.
Por eso tanta gente contrabandeaba y vendía puros de la calle: las malditas ganancias estaban fuera de serie. Imagínate sacar una caja de las calles de La Habana por veinte dólares y revenderla por mil en Estados Unidos. Ese tipo de margen no sólo te da dinero, se te mete en la sangre. El atractivo, además del efectivo, era la persecución, el ajetreo y la sensación de vencer al sistema. La adrenalina era tan fuerte, que hacía que cada riesgo valiera la pena.
EL GRAN ARRESTO
Tenía que pasar por Inmigración y Louie fue conmigo. Estábamos afuera y no había absolutamente ninguna forma de ver al otro lado. Estábamos atrapados, esperando. El tiempo apenas avanzaba. Por un momento se sintió como si el tiempo se hubiera congelado. La aerolínea ya estaba abordando y nos arreaban hacia el autobús que nos transportaría al avión.
Por un lado del puesto de seguridad salió un agente de aduanas cargando dos de las maletas. Al mismo tiempo, escuché a Antonio gritar: “¡Scott!, ya valió madre todo”.
En ese momento, Eduardo pasó por las puertas de Inmigración, atravesó seguridad, vino directo hacia mí, y dijo: “Quieren las facturas”. Yo tenía las facturas e intenté dárselas, pero la gente de la aerolínea me estaba literalmente jalando, arrastrando y empujando para sacarme de allí.
No dije una palabra. Subí al autobús y, en ese momento, Eduardo corrió hacia el vehículo. Parecía que quería llorar: “¡Dame las facturas!”.
Habían pasado tres semanas desde mi incidente en el aeropuerto de La Habana. Antonio y Eduardo habían regresado y recuperaron algunas maletas sin problema, pero todavía me quedaban muchas maletas allá.
La noticia del decomiso ocupó las ocho columnas de la sección regional del diario mexicano El Imparcial, en 1996.
Scott Anthony (al centro) en la actualidad.
El avión que estábamos abordando era de los que tienen las escaleras en la parte trasera; una escalera larga y estrecha en la que avanzaba ganando tiempo. Realmente estaba sufriendo, porque ellos seguían empujándome y me dijeron, una vez más: “No sabes la suerte que tienes de irte, NO SEAS ESTÚPIDO”. Le había dicho a Louie: “Oye, regresa allá con ellos”, pero él dijo: “Vete al carajo, no hay forma de que yo regrese”. Mientras el avión carreteaba pudimos ver el alboroto en el aeropuerto. Luego los vimos subirse a coches y jeeps. Venían a por nosotros al avión. Luis y yo observamos mientras despegábamos por la gracia de Dios. Íbamos de regreso a la Ciudad de México: sólo nosotros dos... pero sin puros. Acababa de perder 400 cajas de puros y un montón de maletas. Joder.
Si quieres sumergirte más profundamente en una narrativa apasionante y descubrir todos los giros y vueltas de esta historia, asegúrate de comprar el libro Confesiones de un contrabandista de habanos, de Scott Anthony, en Amazon. ¡Un viaje al mundo oculto del comercio de puros que no querrás perderte!
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Amor por el tabaco
Tres miradas, una misma pasión
Cándido Alfonso(*)
Febrero es el mes del amor, aunque casi siempre se quede en la superficie. El amor verdadero –el que perdura– rara vez es escandaloso. El amor por el tabaco premium pertenece a esta categoría: silencioso, exigente y profundamente honesto. No es impulso ni vicio; es cultura, ritual y tiempo bien invertido. Hablo desde un lugar muy concreto: el de quien dirige cigar lounges, observa dinámicas humanas a diario y entiende que el cigarro es, ante todo, un catalizador de momentos.
La primera mirada es la de quien cultiva y trabaja el tabaco. Yo no trabajo la tierra, pero la respeto profundamente, porque sin ese primer eslabón no existiría nada de lo que ocurre después. El agricultor, el maestro fermentador y el torcedor entienden algo que el mundo moderno suele olvidar: el tabaco no se acelera. Se espera, se cuida y se corrige con humildad, pues cada hoja es tiempo acumulado. Ese amor es silencioso, disciplinado y absolutamente incompatible con la prisa.
La segunda mirada es la del aficionado, y aquí conviene decirlo sin rodeos: no es lo mismo fumar que degustar. Fumar es automático; degustar es consciente. En mis lounges lo veo todos los días: el cliente que llega por curiosidad y descubre que un cigarro premium no se consume, se experimenta. Degustar implica atención, ritmo y disposición a aprender. Es entender por qué cambia el sabor, por qué importa la liga, por qué el contexto altera la experiencia.
Esta distinción suele perderse cuando, por ignorancia o conveniencia, se mete todo el tabaco en el mismo saco del cigarrillo industrial. Es una comparación pobre. El cigarrillo busca repetición; el tabaco premium busca intención. Uno responde a la ansiedad; el otro, a la pausa. No es casualidad que muchos de los momentos importantes de la vida se celebren con un buen cigarro. Como bien dijo Demi Moore: There's something about smoking a cigar that feels like a celebration. It's like a fine wine. There's a quality, a workmanship, a passion that goes into the smoking of a fine cigar. Exactamente eso: celebración, calidad y pasión.
La tercera mirada es la que más cerca me toca: la del mundo que se sienta en un cigar lounge. Mi rol no es cultivar la hoja, sino crear el espacio; escuchar historias, ser testigo de celebraciones, de cierres de negocio, de reconciliaciones, de silencios necesarios. En un lounge no importa el país, la edad ni la profesión. El humo nivela. Personas completamente distintas terminan compartiendo conversación, porque el cigarro crea un terreno común. Ahí es donde ocurre la magia.
Ése es el rol que asumo con responsabilidad: educar, guiar y elevar la experiencia para que el amor por el cigarro premium crezca con conocimiento, no con exceso. Porque cuando se entiende, se respeta. Y cuando se respeta, se disfruta mejor.
Amar al tabaco premium es amar el ritual, la conversación y el tiempo compartido. Desde la hoja hasta el lounge, desde el productor hasta el aficionado, el tabaco no se fuma: se degusta, se aprende y se comparte. Y quienes vivimos esta industria desde adentro sabemos que ahí –justo ahí– está su verdadero valor.
(*) Socio fundador de Entre Humos: Lounges, Online, Retail, Puerto Rico.
Cuba y Canarias (La Palma) - Indianos 2026
Cabaiguán, un legado palmero
Baile canario en Cabaiguán.
Fernando Sanfiel
Cada año, en el segundo lunes de febrero, se celebra en la isla de La Palma, Islas Canarias, la festividad de Los Indianos. Se trata de un evento multitudinario, con referencia a los indianados o canarios que emigraron a Cuba, donde hicieron fortuna, y regresaban con toda su pompa, para encontrarse con sus familiares.
Un fiel reflejo de ese periplo lo recoge Olga Palmero en su libro Semillas de Vuelta Abajo, recreando con lujo de detalles –en versión novelada– los avatares de esos viajes y sus gentes, así como el valor que la semilla de tabaco cubana tenía en esa época.
Es un deber agradecer a mi buen amigo y experto en habanos, John Hatrick, por regalarme el libro que me llevó a descubrir más detalles de mis antepasados y de mí mismo: La aventura del tabaco - Canarios en Cuba, del escritor e investigador Mario Luis López Isla.
Voy a tirar de ese amplio estudio para profundizar en el nacimiento de la ciudad de Cabaiguán y su relación directa con mis antepasados y los de otros muchos palmeros.
Con motivo de la celebración del centenario de la municipalidad de Cabaiguán, el próximo 11 de julio, vamos a atar los lazos que la historia creó desde la fundación de esa ciudad y municipio cubano que es canario, como lo reflejan sus costumbres, cultura, calles y edificios.
Fiesta de Indianos en La Palma.
Sirvan también estas líneas para dar pistas a mi amigo John sobre los apellidos de mi tierra, presentes en el libro: Crespo y Guerra (Puntallana); Cabrera, Abreu y Santos (Santa Cruz de La Palma); Morera (Mazo); García y González (Breña Alta); Expósito (San Andrés y Sauces), y un sinfín de hilos de los que tirar para armar una historia de los hombres y las mujeres que pusieron las piedras de este magnífico legado en el mundo tabaquero.
LA HUELLA DE LOS PALMEROS
Es mi deseo que este relato detallado motive a los descendientes de quienes fueron parte importante de esa época. Que sirva de guía y despierte el interés de investigación en cada familia reflejada en la lista de personas y profesiones, y plasmen en un documento el repaso profundo de los protagonistas.
Tabaqueros canarios en Cabaiguán.
Empiezo por destacar la figura de Eulogio Crespo Guerra, nacido en el municipio de El Granel, en la población de Puntallana, al norte de la isla. Se estableció en Cabaiguán junto con sus hermanos, Juan y Antonio, entre 1900 y 1901. El periódico Felicidades publicó en su tiempo un artículo sobre mi paisano, que en líneas generales realza su participación en el desarrollo del poblado:
(CURSIVAS, SANGRADO DE AMBOS LADOS)
“No se puede hacer historia de Cabaiguán sin evocar la figura de don Eulogio Crespo Guerra, emigrante canario de personalidad recia que supo primero doblegarse sobre la tierra, y luego facilitar el comercio en extensas y despobladas zonas, como vendedor ambulante, para luego fundar un comercio con el nombre de Las Islas Canarias, en 1911. Esta fecha fue el inicio de muchos éxitos que fueron configurando y haciendo crecer a Cabaiguán. Fundando también su casa bancaria para transformarse más tarde en Banco Crespo, que después establecería sucursales en Placetas, Sancti-Spíritus y Yaguajay, facilitando la colonización hasta convertirse en emporio de riqueza agrícola".
Barcos en La Palma.
Por este motivo se consideró a Eulogio Crespo como uno de los más genuinos e importantes fundadores de Cabaiguán, y por ello su muerte, ocurrida el 16 de octubre de 1941, fue muy sentida por todos.
Pero este caso no es el único. Al iniciar el siglo XX fueron miles los canarios que trabajaban la tierra y cientos quienes fundaron pequeños y medianos comercios. Mencionaremos algunos, seguros de que se nos quedan otros tantos por descubrir:
Ciriaco Eustaquio Martínez fue el propietario del mayor almacén de víveres finos, que incluía también licorería, ferretería, locería, quincalla y mueblería. Fundada en 1921 y denominada La Esperanza, se ubicaba en las calles Valle y Tercera del Oeste.
Muy cerca, los palmeros Anastasio y José Cabrera Delgado tenían la tienda mixta La Comercial, en la intersección de las calles Hernández Leal y Tercera del Oeste. Mauricio González Triana y Gabriel Rodríguez Santos tenían también una tienda mixta en la calle Natividad, que anexaba un importante almacén de tabaco.
El palmero Isidoro Rodríguez Triana, en sociedad con el cubano Benito Bada, fundó en 1910 La Popular, una majestuosa tienda mixta considerada la más antigua de la localidad, en la céntrica calle Natividad. Vendía ropa confeccionada, monturas, víveres finos, frutas, dulces, y contaba con peletería, ferretería, cantina y panadería. En 1919 adquirieron el famoso café Las Brisas, que regentó su hijo Gabriel Rodríguez Santos tras recibirlo de su tío, Eusebio Santos, nacido en La Palma.
Multitienda, en Cabaiguán.
Con su famosa frase: “Cuando llegué a Cabaiguán lo primero que hice fue tomarme un café en Las Brisas", el mazuco Honorio Díaz (de la población palmera de Mazo) hacía referencia a este café, situado en la esquina de las calles Natividad y Ferrocarril, frente a
Dueños de tiendas mixtas:
▶Quintín Abreu.
▶Manuel Acosta.
▶Domingo Álvarez.
▶Francisco Batista.
▶Aurelio y Braulio Cabrera.
▶Guillermo y Benito Cabrera.
▶Pepe Cacho.
▶Antonio Cairo.
▶Gil y Nazario Calderón.
▶Pedro Camacho.
▶Diego Candelario.
▶José Canino.
▶Juan Canino.
▶Elías Carpio.
▶Juan Crespo.
▶Manuel Cruz.
▶Manuel Cuquillo
la antigua estación de trenes. Era punto de visita obligada para cientos de viajeros que visitaban la floreciente ciudad.
De hecho, la lista es tan extensa que en función del espacio sólo mencionaré sus nombres y ocupación, como una especie de guía:
▶Armando Díaz.
▶Honorato Díaz.
▶Liberato Díaz.
▶Crispín Expósito.
▶Diego García.
▶Federico González.
▶Ángel Hernández.
▶Antonio Hernández.
▶Domingo Hernández.
▶Lucas Hernández.
▶Polo Hernández.
▶José López (Caraballo).
▶Alberto Lorenzo.
▶Juan Lorenzo.
▶Roque Lorenzo.
▶Victoriano Machín.
▶Julián Martín.
▶Policarpo Martínez.
▶Antonio Ortega Sanz.
▶Domingo Pacheco.
▶Antonio Pérez.
▶Faustino Pérez.
▶José Pérez.
▶Juan Pérez Luis.
▶Ismael Quesada.
▶José Rodríguez
▶Manuel Rodríguez.
▶Primitivo Rodríguez.
▶Saiz y Gutiérrez.
▶Germán San Blas.
▶Julián San Juan.
▶Augusto Tavares.
▶Agustín Tosté.
▶José Yanes.
Farmacia, en Cabaiguán.
Comercios de sus descendientes:
•Pedro Acosta, zapatería.
•Antonio Caballero, ferretería.
•Genaro Cabrera, lechería.
•Zoilo Calderón, venta de billetes.
•Manuel Calero, billetería y talabartería.
•Germán Camacho, comercio de maderas.
•Pedro Camacho, carpintería, panadería y casa de alquiler.
•Hermanos Canino, pollería y panadería.
•Félix Carmona, talabartería.
•Orestes Concepción, pollería.
•Eulogio Crespo, tienda de efectos eléctricos.
•Martín de la Cruz Barrera, escogida de tabaco.
•Pedro Darias, fábrica de gofio Las Afortunadas.(1)
•Pablo Díaz, almacén de viandas.
•Genaro Dorta, taller de enseres menores El Rifle.
•Benardino González, zapatería.
•Braulio González, deposito de huevos y aves.
•Esteban González, relojería.
•Agustín Grillo, comercio de frutas y vegetales.
•Celedonio Hernández, fábrica de gofio El Capitolio.
•José Hernández, taller de enseres menores.
•Antonio Herrera, farmacia.
•José López (Caraballo), fábrica de gofio.
•Benigno Lorenzo, tienda de tejidos.
•Gregorio Lorenzo, tienda de tejidos.
•Juan Lorenzo, comercio de tabaco.
•Máximo Lorenzo, pollería.
•Raimundo Lorenzo, zapatería.
•Victoriano Machín, panadería.
•Abraham Martín, fábrica de hielo.
•Edelmiro Martín, taller de enseres menores.
•Francisco Martín, carbonería.
•José Méndez, herrería.
•Antonio Padrón, cuatro carnicerías.
•Antonio Pérez, herrería.
•José Pérez, escogida de tabaco.
•Pedro Pérez (La Breña), carpintería y escogida de tabaco.
•Rosario Pérez, panadería La Canaria.
•Victoriano Pérez, almacén de tabaco.
•Vidal Pérez, comercio de vinos isleños.
•José Prieto, farmacia.
•Antonio Rodríguez (Garafía), alquiler de autos.
•Gabriel Rodríguez, lechería.
•Guillermo y Ruperto Rodríguez, depósito de maderas.
•Antonio Roseo, herrería.
•Sergio Sánchez, líneas de ómnibus.
•Vicente Sanfiel, taller de reparación de calzado.
•Santiago Santana, billetería.
•Alfredo Yanes, mueblería.
Línea de autotransportes Santos, en La Palma.
Otros establecimientos:
•Imprenta Barreto.
•Almacenes Crespo Electrics.
•Barbería de Anacleto.
•Barbería Mena.
•Puesto de frutas de Eliseo.
•Taller de costura de Dolores, Lola
•Hotel La Viña Canaria.
•Hotel Nueva Paz.
Fueron también muchos los bares, cafés y hoteles propiedad de canarios como Pedro Darias, Lucas Hernández, Gabriel Rodríguez Santos, Honorio Díaz, Domingo Pacheco, Juan Pérez Rechupas.(2)
•Jiménez García, El Porvenir (3)
•Crispín Expósito, El Crispín.
•Telésforo de Paz, El Gallito
•Pablo Díaz, El Polo Norte.
Y los negocios Bar Cuba y Helados París, de socios canario-peninsular.
La mayoría de fondas y hoteles eran propiedad de canarios o sus descendientes directos:
•Domingo Concepción, El Mercantil.
•Pedro Darias Mora y Domingo Oliveros Casanova, hotel Central.
•Ricardo Duarte, hotel Perla.
•Manuel Lorenzo, hotel Manolo.
•Hilario Martín, hotel Sevilla, el más lujoso, adquirido más tarde por el canario
Juan Pérez.
•Eleuterio Pérez, hotel Unión Canaria.
•Onofre Ramírez, hotel Unión.
•Sergio Sánchez, hotel La Bondad.
Las fondas de Valle y Quintana, especializadas en comida canaria, propiedad de Herminio Barrera y Juan Chimijo Hernández; la de Domingo Pacheco, y una más que abrieron en sociedad Sergio Sánchez y Manolo Lorenzo en la calle Natividad, antes de hacerse dueños de sus respectivos hoteles.
Palmeros trabajando en Cabaiguán.
Mencioné antes el Banco Crespo, pero no debo olvidar la figura de Pepe Yanes, quien junto con su socio cubano, Juan Bauzá, fundó la marca de tabacos Bauzá. De igual manera, en sociedad con Francisco Prieto estableció la tienda mixta Prieto y Yanes, y fueron copropietarios de otro importante banco.
Ésta es la imborrable huella canaria y palmera que marcó de manera singular el desarrollo de la ciudad de Cabaiguán.
PROTECCIÓN Y AUXILIO DE PALMEROS
-- Junta Beneficiaria Canaria (1861).
-- Asociación Beneficiaria y Protección Agrícola de la Habana (1872).
-- Todos los comerciantes mencionados eran miembros activos de la Cámara de Comercio.
-- Cabaiguán fue uno de los primeros lugares
del interior donde se fundo la Delegación de la Asociación Canaria (1907).
-- Miembros de la colonia Canaria crearon en la capital la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de La Habana (1906), conocida popularmente como Asociación Canaria.
-- Habitantes de la colonia del Valle de Aridane, por su presencia en los núcleos cubanos con más residentes palmeros: La Habana, Sancti-Spíritus, Cabaiguán, Camajuaní, (4) etc., se organizaron y recaudaron fondos para defender sus intereses y ayudarse mutuamente.
Antonio Martín Capote,(5) isleño de Los Llanos de Aridane, manifestó: “Desde que llegué a Cabaiguán existía la Delegación Canaria. Enseguida me hice socio, porque eso me garantizaba la atención a mi salud y era una forma de estar unidos los compatriotas...”.
Escogida de tabaco, en Cabaiguán.
ASOCIACIÓN DE CANARIOS
Las asociaciones disponían de diversas secciones que atendían diferentes asuntos de su interés: Beneficiencia, Sanidad, Propaganda, Inmigración, Protección del Trabajo, Recreo y Adorno, Cultura, Fomento Económico e Intereses Morales y Materiales.
Respondiendo a sus deseos, este modelo se implementó en toda la geografía cubana: Camajuaní (3 de febrero de 1907), San Antonio de los Baños (24 de febrero de 1907), Luis Lazo (14 de abril de 1907), y Cabaiguán-Guayos (21 abril de 1907).
La constitución de Cabaiguán comprendía también a Guayos, al ser pueblos colindantes, y llegó a agrupar hasta cinco mil socios. Su sede estuvo en la céntrica calle Valle, esquina con Cuarta de Oeste, y su presidente era Benito Rodríguez, mientras que Misael Guerra fungió como secretario. Durante su visita, en 1913, el presidente de la Asociación Canaria en La Habana, Alejandro Bienes, dejó constancia de la importancia que la Asociación concedía a la población, como nueva capital Canaria en Cuba.
Salida de cabotaje, desde La Palma.
NUESTRA INFLUENCIA
Este relato pone de manifiesto la importancia de los canarios, palmeros, en la isla de Cuba, y más concretamente en Cabaiguán, pues además de ser trabajadores incansables compartieron sus conocimientos y habilidades para apoyar el progreso de la isla.
La iniciativa para el asociacionismo promovida por los inmigrantes es muy similar al establecimiento de un sistema de gobierno y administración pública, aunque promovido desde el ámbito privado. Es una demostración de la eficacia de la iniciativa privada en áreas como la cultura, sanidad y beneficencia; un ejemplo que no tiene caducidad.
El tabaco ha sido y es el nexo que une a Cuba y La Palma. Aunque durante las últimas décadas el flujo migratorio se revirtió, y hoy cientos de cubanos pueblan las localidades de Breña Alta, buscando a sus antepasados. Se establecen en la isla para lograr un futuro mejor y aportar su energía y conocimientos a la vida y la economía local.
FUENTES Y REFERENCIAS
LOPEZ ISLA, Mario Luis. La aventura del tabaco. Los canarios en Cuba. Gobierno de Canarias, Viceconsejería de Relaciones Institucionales / Centro de la Cultura Popular Canaria, 1998.
1. Comercio que se desplazó a Santa Cruz de La Palma.
2. Familia residente en Breña Alta.
3. Residencia y fonda/casa de comidas de mi familia en Breña Alta. Aun conserva el nombre y da nombre al barrio de Buenavista de Arriba (Familia González/García)
4. San Juan de Camajuaní, Cienfuegos, provincia de Santa Clara, fue lugar de nacimiento de mi abuela materna, María Concepción del Carmen, el 7 de febrero de 1904.
5. Sus descendientes fundaron en La Palma la marca de tabacos Capote.
▲Rincón de Santa Cruz de La Palma. ▶Museo Municipal de Cabaiguán. ▼El Porvenir, en Breña Alta.
Amantesde losdestilados
Dos amores, una tradición
Relatos que nacieron entre barricas
Yesiré Rosa
El whisky suele venderse como un trofeo de estatus: barricas centenarias, subastas de seis cifras y bibliotecas con olor a cuero. Pero si quitamos el ruido del marketing descubrimos que las botellas más extraordinarias del mundo no nacieron de un plan de negocios, sino de una promesa. Ésta es la historia de dos destilados que no se miden en años, sino en latidos.
UNA CARTA DE AMOR: GRACE MCEWAN’S DRAM
Jim McEwan es para el whisky lo que Mick Jagger es para el rock: una leyenda viviente. Tras rescatar destilerías y ganar todos los
premios imaginables, decidió que su obra más íntima no llevaría medallas de oro, sino el nombre de su esposa: Grace.
Él no buscaba el whisky más fuerte, sino el más humano. Seleccionó personalmente barricas que capturaran la esencia de su pareja: una elegancia floral, una dulzura persistente y esa fuerza silenciosa que mantiene todo en pie. Al descorchar un Grace McEwan’s Dram no estás probando sólo cebada escocesa; participas en un brindis privado por 50 años de complicidad. Es la prueba de que, incluso en una industria de hombres rudos, la ternura es el matiz más complejo.
GUARDIANA DE UN LEGADO: BESSIE WILLIAMSON
Si la historia de Grace es sobre la dulzura, la de Bessie Williamson es sobre la lealtad inquebrantable. En 1932, Bessie llegó a la salvaje isla de Islay para un trabajo de verano. Allí conoció a Ian Hunter, el dueño de Laphroaig.
Ian, un hombre solitario y perfeccionista, encontró en Bessie a la única persona capaz de amar su legado tanto como él. Tras décadas de trabajo hombro a hombro, Ian le heredó la destilería completa al morir. Bessie no sólo fue la primera mujer en dirigir una destilería
en el siglo XX; fue quien protegió el corazón de Ian frente a las grandes corporaciones. La botella The Bessie Williamson Story –un Laphroaig de 25 años presentado como un libro– es el testimonio de una mujer que pasó su vida honrando la confianza del hombre que amó.
"El whisky, al igual que el amor, es simplemente tiempo bien invertido. No se trata de cuánto esperas, sino de con quién decides compartir el primer sorbo".
¿Por qué leer y beber estas historias?
Porque en un mundo de producción masiva, estas botellas nos recuerdan que:
-- El whisky es una cápsula del tiempo: guarda el clima, el aire y los sentimientos de cuando fue embotellado.
-- La imperfección es belleza: a diferencia de un vodka neutro, el whisky tiene carácter, cicatrices y memoria.
-- Es un puente: un buen dram no se bebe para olvidar, sino para recordar.
La próxima vez que levantes tu copa no busques notas de vainilla o humo. Busca el para quién, porque al final del día, el mejor whisky del mundo siempre será el que cuente tu propia historia.
Un brindis por lo que de verdad importa
En este mes del amor quise hacer una pausa y compartir estas dos historias, que demuestran que el whisky es mucho más que un destilado; es memoria líquida. Jim y Bessie nos enseñan que las mejores etiquetas no se imprimen con tinta, sino con lealtad y promesas cumplidas.
Hoy te pregunto, mientras sostienes tu copa: ¿cuál es la historia que estás escribiendo? ¿Por quién brindarías hoy? Porque, al final, el amor –al igual que un buen malt– es lo único que realmente mejora con los años.
Room101 Namakubi
Gastón Banegas(*)
El mundo del tabaco premium es más pequeño de lo que parece. En especial dentro del universo boutique, en el que las verdaderas conexiones no se miden en volumen de producción, sino en confianza, manos expertas y hojas que viajan cargadas de historias compartidas. En ese territorio íntimo y exigente, Room101 ocupa un lugar singular.
La marca nació en 2009, cuando Matt Booth, diseñador gráfico y creativo inquieto, se unió a Camacho Cigars, bajo la tutela de Christian Eiroa. El resultado fue inmediato: una estética provocadora sostenida por una técnica
hondureña sólida que no vinieron a repetir fórmulas, sino a romper moldes.
Tras la adquisición de Camacho por parte de Davidoff, la marca atravesó una etapa de transición y en 2017 Booth se independizó para redefinir su camino. Así, Room101 encontró nuevas raíces productivas en la República Dominicana, sin perder jamás su espíritu disruptivo ni su identidad conceptual.
Dentro de esa nueva etapa apareció Namakubi, una vitola que excede lo sensorial, para convertirse en experiencia.
VITOLA CON SIGNIFICADO
Namakubi es una palabra japonesa que significa cabeza cortada. En la cultura samurái, el término remite al honor, al sacrificio y a la culminación de un acto. No se trata de una elección casual: el concepto atraviesa cada aspecto de este cigarro.
La vitola Perfecto, de 5.5 pulgadas, cepo 50, refuerza esta idea de precisión y ritual. Su envoltorio púrpura y plateado impacta desde lo visual, pero también cumple una función social: fue diseñado como parte de una campaña de concienciación sobre el Alzheimer, aportando una dimensión humana poco frecuente a la industria del tabaco premium.
La producción está a cargo de Tabacalera William Ventura, una de las casas más respetadas de República Dominicana, reconocida por su consistencia y atención al detalle.
El blend acompaña la intención del proyecto:
Capa: Habano Ecuador.
Capote: Honduras.
Tripa: Honduras y República Dominicana.
Una combinación pensada para ofrecer estructura, profundidad y evolución, sin perder equilibrio.
ANÁLISIS SENSORIAL: UNA FUMADA CON NARRATIVA
Desde el preencendido, Namakubi se muestra expresivo. Aromas a cedro, heno y un delicado matiz floral anticipan una experiencia más reflexiva que explosiva.
Durante el primer tercio dominan el cedro y una pimienta negra suave, acompañados por un perfil terroso. El cuerpo se sitúa en un punto medio, con buena combustión y un tiraje firme que transmite control y precisión. El segundo tercio marca una transición clara: la madera se intensifica y aparece un dulzor tenue, elegante, que redondea el conjunto. La fortaleza asciende a un medio-alto, manteniendo siempre el balance.
En el último tercio, el cigarro profundiza. Surgen notas de café tostado, una marcada mineralidad y especias dulces que aportan complejidad. El final es largo y persistente, con un eco terroso y un dulzor residual que permanece en el paladar.
La evolución, sin giros abruptos, es coherente y casi ceremonial.
MARIDAJE Y CONTEXTO
Namakubi pide pausa. Funciona muy bien acompañado de un buen café, pero encuentra especial afinidad con el whisky japonés. Un Hakushu 12 años resalta su perfil vegetal y mineral, mientras que un Hibiki, con la influencia del roble Mizunara, logra una armonía profunda con la madera y las especias del cigarro.
CIERRE
Room101 Namakubi no es simplemente una vitola bien construida. Es una declaración; un objeto que combina diseño, cultura, técnica y mensaje. En un mercado saturado de lanzamientos, recuerda algo esencial: los mejores cigarros no sólo ofrecen sabor, sino significado.
Y cuando eso ocurre, la fumada deja de ser un hábito, para transformarse en ritual.
*Gastón Banegas. Habano sommelier y fumador entusiasta, es un apasionado por el whisky y los maridajes. Vive en Buenos Aires, Argentina, y escribe sobre tabaco premium y cultura sensorial.
Gin Maestro
Un antes y después, para el gin de autor
Michel I. Texier
CLASIFICACIÓN: Gin de autor.
COMPAÑÍA: Sociedad FDC Spa.
DESTILERÍA: Alambiques Chile.
ABV: 43% Vol. (86 proof).
EDAD: Destilado sin añejamiento.
MASHBILL: Enebro, cardamomo, ají cacho de cabra ahumado, laurel, canela, limón sutil, pimienta de árbol molle, ramas de cilantro, tomillo, albahaca, romero y mandarina en proporciones no declaradas.
COLOR: Neutro transparente.
El gin es un destilado cuya característica principal es la presencia del enebro (juniper), como botánico dominante en su perfil aromático y de sabor. Se elabora a partir de un alcohol base neutro –generalmente de grano–, que se redestila junto con una selección de botánicos, entre los que suelen encontrarse semillas de cilantro, raíz de angélica, cítricos, cardamomo, especias y hierbas.
Dependiendo de la receta y del método de destilación, el resultado puede variar desde un estilo seco y clásico, hasta perfiles más modernos y aromáticos. Entre los estilos más conocidos destacan el London Dry Gin, el Plymouth Gin y los gins contemporáneos de autor.
El origen del gin se remonta al siglo XVII en los Países Bajos, donde se producía un destilado medicinal llamado genever, aromatizado con enebro. Este espíritu fue adoptado por soldados ingleses durante las guerras europeas y posteriormente llevado a Inglaterra, donde evolucionó hasta convertirse en el gin moderno.
Durante el siglo XVIII, Londres vivió el llamado Gin Craze, un periodo de consumo masivo que consolidó la identidad de esta bebida en la cultura británica. Con el tiempo, la destilación se perfeccionó y surgieron estilos más refinados, especialmente el London Dry, que se transformó en la referencia clásica para la coctelería internacional.
NARIZ: Este gin se presenta limpio y expresivo, con un perfil dominado por el enebro fresco como columna vertebral aromática. Aparecen notas cítricas que recuerdan a la cáscara de limón y pomelo, acompañadas de matices herbales sutiles, como romero y cilantro, que aportan complejidad. Al agitar suavemente la copa se perciben ligeros toques especiados y un fondo floral delicado, que redondea el conjunto.
PALADAR: La entrada es suave y equilibrada, con el enebro nuevamente en primer plano, seguido por un carácter cítrico brillante que aporta frescura. La textura es sedosa y el alcohol está bien integrado, permitiendo que se desarrollen sabores botánicos como albahaca, cardamomo y un leve dulzor especiado. La evolución en el paladar mantiene una armonía entre frescor y profundidad, sin perder definición.
FINISH: El final es de longitud media a larga, seco y refrescante. Permanecen las notas de enebro y cítricos, acompañadas por un eco herbal ligeramente especiado. La sensación final es limpia y elegante, invitando a un nuevo sorbo, ya sea solo, con hielo o en un cóctel clásico como el Gin Tonic.
COMENTARIOS: Elaborado con base en alcohol de trigo de nueve destilaciones, donde se maceran sus componentes antes de la destilación final, Gin Maestro marca un antes y un después en la historia de los gin de autor en Chile, redefiniendo los estándares de pureza y calidad de su producción y estimulando a otros maestros destiladores a desarrollar nuevas propuestas que sigan marcando un camino de constante crecimiento en la elaboración de este destilado, de amplio consumo en el nivel mundial.
Monkey Shoulder
Rebelde con causa...
Gonzalo Romero S.
@gorosacigar
En el corazón de Speyside, Escocia, nació Monkey Shoulder, un rebelde con causa que representa un tributo líquido a la heráldica del esfuerzo. Su nombre, lejos de ser un capricho del marketing, rinde homenaje a los malteadores de antaño, quienes pala en mano volteaban la cebada durante horas.
El esfuerzo repetitivo dejaba una huella física: un hombro caído y rígido al que llamaban, con ruda familiaridad, Monkey Shoulder. Hoy, ese estigma del trabajador se ha convertido en una insignia de honor, paciencia y sudor artesano.
Bajo el sello de la legendaria casa William Grant & Sons, este whisky rompió los esquemas en 2005, al presentar una mezcla audaz e innovadora: un Blended Malt cien por ciento de cebada, sin la intervención del grano.
Al unir la maestría de tres colosos de Speyside –Glenfiddich, Balvenie y Kininvie–, se dio vida a una trinidad de malta representada, desde mi perspectiva, por los tres monos de su icónica botella. El resultado ha sido un éxito tan rotundo que, según el Drinks International 2023, sólo el paso de gigantes como Johnnie Walker y The Macallan le preceden en ventas globales.
Con una graduación de 40% y una crianza en barricas de bourbon americano, en Monkey Shoulder encontramos de manera amable aromas de vainilla, miel, caramelo suave y un toque de naranja. En boca es cremoso, con notas de especias ligeras y madera, sin agresividad alguna. El final es fácil de recordar, lo que hace que el siguiente sorbo llegue de manera natural.
Monkey Shoulder funciona solo, con hielo o como base para cócteles, algo que muchos whiskies escoceses se permiten, como parte de su carácter joven y rebelde. Respeta la tradición, pero es innovador; un whisky honesto, cercano y bien realizado, con una historia que honra el pasado y una actitud que mira al futuro.
Esta etiqueta es ideal para quienes se inician en el mundo del whisky, pero también para quienes buscan algo distinto, sin renunciar a la calidad, conectando con una nueva generación de amantes de los destilados.
Espero tus comentarios y te recuerdo que “la gratitud es una expresión que aumenta la felicidad y atrae el éxito”.
Novelapor Entregas
Capítulo 8: Inferno
PARTE IV:
Tercer círculo - Gula
Raúl Melo
Al cabo de una hora, los soldados del capitán entraron por la puerta. Traían consigo un jabalí fresco, lo más fresco que se podía encontrar dentro de esas cuatro paredes. Lo colocaron en el suelo y se distribuyeron por el lugar.
–¡Dolores! –volvió a gritar el líder de La Guardia del Sur–. ¿Ya está lista? Pronto querré comer –dijo en un tono tanto intimidatorio como impaciente.
–En un momento, señor –respondió la mujer desde la habitación contigua.
–Ay niña, qué más quisiera yo que salvarte de todo esto, pero no puedo. Lo siento –dijo mientras Alyssa sólo la miraba con los ojos inundados de lágrimas.
Minutos después, la señora llevó a la chica al comedor y la dejó sentada en una silla frente a la mesa, donde el cadáver de aquel jabalí yacía esperando por alguien que lo alistara para comer. Tan pronto se alejó la mujer, el capitán le entregó un cuchillo a la chica.
–Lo primero que debes hacer es desollar, pero hazlo rápido, la piel me importa un bledo, yo quiero la carne, blanda, suave y sangrienta carne, como ya debes saber –dijo ansioso, reflejando en su mirada el placer por recordar lo que apenas una hora atrás había sucedido.
Clinton no quitaba la mirada de las manos de la chica, quería incomodarla, pero también no perder de vista el arma. En manos de Alyssa, cualquier cosa era peligrosa para él.
Ella terminó de retirar la piel y de separar algunas partes. Clinton mandó el resto a ahumar.
–¡Dolores! Llévate esto y ponlo al procesar. Esta manada de imbéciles no podría cazar algo mejor en días y yo tengo que comer –expuso sin importar que los jóvenes soldados lo pudieran escuchar.
En este momento, el capitán se había transformado en una bestia irreconocible, como si el aroma y la presencia de una hermosa joven alterara sus sentidos, trayendo de vuelta a su humanidad ese instinto animal que en los perros despierta una hembra en celo, el mismo instinto que motiva a los búfalos a pelear a muerte golpeando sus duros cráneos contra el enemigo o a los ciervos clavar sus cornamentas en cualquier otro macho que perciban como competencia.
Para la hora de la cena, el animal estaba listo. Había estofado suficiente y carne asada sobre la mesa. Alyssa había pasado horas preparando este festín, teniendo siempre en mente aquellos años de infancia con su padre, quien en innumerables ocasiones también la había obligado a cocinar, teniendo como ambiente de fondo el sonido de sus puños golpeando, a veces cosas y a veces a su madre, recordando, incluso, el ruido de tantas noches de abuso ocurrido apenas a un par de metros del comedor, en aquella habitación donde tuvo su trágico final.
Clinton no lo sabía, pero tanto su actitud como sus acciones alimentaban una olla de presión dentro de Alyssa, una bomba de tiempo que ya había explotado una vez y que parecía estar muy cerca de volver a estallar.
El capitán y sus hombres comían sin parar, ensuciaban sus manos, de por sí manchadas, se relamían labios y bigotes, depositaban restos de comida en su vello facial. Arrancaban grandes trozos de carne con sus amarillentos dientes, daban sorbos al estofado y escupían al suelo cualquier resto que no les apeteciera.
Aquella escena era digna de cualquier
Bacanal, ritos antiguos sobre los que tuve conocimiento dentro del par de libros que alcancé a leer durante mi vida circense, pero que habían dejado huella en mi mente por el impacto de las descripciones del exceso ilustrado, mientras muchas veces mi primera familia y yo apenas contábamos con lo justo para comer.
Así, Alyssa se encontraba entre la vorágine de hombres convertidos en animales, sumergidos en la vastedad de los recursos, viendo lo que alguna vez prometí para ella, pero en un contexto abismalmente distinto a cualquier cosa que hubiésemos podido imaginar.
Alyssa no había cocinado un festín para compartir con la banda, para alimentar al señor Rubens, a J.C. y a mí. En cuestión de días, había pasado de la felicidad recorriendo el camino, a una regresión a sus primeros y horribles años; había dejado la montaña, el valle y las carretas, para volver al pantano, a sus rústicas construcciones de madera que se pudren entre el exceso de humedad, al sofocante calor, a las moscas y mosquitos que no dejan pasar un segundo en paz.
En su realidad, distante de nuestra fantasía, Alyssa sólo los miraba desde aquel rincón que se había vuelto su hogar, atada de pies y manos, encadenada a un poste, no hacía nada más que observar. El hambre se apoderó de su cuerpo, el dolor de estómago era perceptible, pero se ocultaba entre todos los demás malestares que no había dejado de experimentar desde que Clinton la llevó a ese asqueroso lugar.
Finalmente, el capitán se levantó de su silla, eructó sonoramente y en un trapo envolvió vísceras y huesos. Las arrojó en la otra habitación y llevó a la chica con él.
–Come, niña, te necesito fuerte. Eres mi mascota y te tengo que cuidar –palabras con las que Clinton había terminado de encender la mecha de ira que Alyssa guardaba en su pecho, en un rincón muy oculto dentro de su corazón.
Igual que hizo con las sobras, Clinton arrojó a la chica dentro del cuarto, un pequeño espacio obscuro donde apenas había algo cercano a lo que se puede llamar cama, cubierta de sábanas que acumulaban suciedad de pasadas fechorías, además del aroma y recuerdos de lo que el hombre acababa de hacer sobre ella.
–Tú sabes que me vengaré, ¿cierto? ¿Entre tus planes has considerado pagar por todo esto? –preguntó.
El capitán no hizo más que esbozar una sonrisa, burlándose de sus palabras, intentando demostrar que nada de eso iba realmente a suceder, porque él tenía el control y ese poder era lo que más le producía placer.
Desde el suelo, recargada en la base de ese mueble, Alyssa disparó una mirada desafiante, como nunca antes durante los últimos años. Observó fijamente al capitán y le dijo con firmeza:
–Niña, yo solía quemar pueblos enteros, colgar mujeres y niños de todos colores, todo en nombre de la Confederación, pero esa guerra ha terminado y ahora actúo por mi cuenta. Sí, en un principio fue por Lafayette, pero ahora lo hago por mi propio placer y ¿sabes qué? En todos estos años nadie me ha hecho pagar por nada, más bien he cobrado, y mucho, así que tus palabras no me afectan, no me representan nada... Bueno, sí, creo que me motivan, ¿sabes? Me motivan a hacerte sufrir más con cada día que pases aquí, hasta que me canse de ti... y suelo ser muy, pero muy paciente. ¿Entiendes? –preguntó sin esperar por alguna respuesta.
Pateó el bulto de sobras hacia ella, cerró la puerta y se retiró.