Un estudio sociocultural sobre la Oralidad generada en torno al maremoto y terremoto de 1960 en los pueblos de Queule, Toltén, Puerto Saavedra e Isla Mocha
Sexto Cuerpo Presentación de Resultados Análisis Descriptivo de categorías Puerto Saavedra
AUTORES: LUIS WILFREDO CARVAJAL GÓMEZ HUMBERTO DANIEL GARCÍA BUSCAGLIONE GALO ANTONIO HUICHALAF MELGAREJO
“Rescatando un Mareterremoto” Documento perteneciente al Proyecto “Rescatando un Mareterremoto” Sexto Cuerpo Presentación de Resultados Análisis Descriptivo de categorías Puerto Saavedra Ejecutor Luis Carvajal Gómez Co-ejecutor Humberto García Buscaglione Colaboración especial Galo Huichalaf Melgarejo Financiado por FONDART
Maquetación y diseño gráfico: Humberto García Buscaglione humbertodgb@gmail.com Las imágenes son de propiedad de Ana Walter, Artista Visual Agradecimientos a:
Diciembre 2007, Temuco Chile 229
“Rescatando un Mareterremoto” INDICE IV. PRESENTACIÓN DE LOS RESULTADOS .............................................. 232 4.3
Antecedentes sociodemográficos de los sujetos de estudio................ 233
4.6
Análisis descriptivo de las categorías de Puerto Saavedra ................. 234
1.1 Categoría: Sentimientos experimentados ante el evento .................... 234 1.1.1 Familia: Presentimientos ..................................................................... 234 1.1.2 Familia: Emociones inmediatas ........................................................... 235 1.2 1.2.1 1.2.2 1.2.3
Categoría: Características observadas del evento .............................. 238 Familia: Movimiento del elemento Tierra ............................................. 238 Familia: Movimiento del elemento Agua .............................................. 240 Familia: Cambios Geográficos............................................................. 241
1.3 1.3.1 1.3.2 1.3.3 1.3.4 1.3.5 1.3.6 1.3.7
Categoría: Características observadas del entorno............................. 243 Familia: Mundo Animal ........................................................................ 243 Familia: Mundo Éter............................................................................. 245 Familia: Pueblo.................................................................................... 246 Familia: Costumbres............................................................................ 247 Familia: Centro comercial “La Rancha” ............................................... 248 Familia: Actividades Sociales previas.................................................. 249 Familia: Destrucción del pueblo........................................................... 250
2.1 2.1.1 2.1.2 2.1.3 2.1.4
Categoría: Representación simbólica de la experiencia...................... 252 Familia: Lugares.................................................................................. 252 Familia: Objetos .................................................................................. 254 Familia: Personas Valoradas.............................................................. 257 Familia: Vestigios ................................................................................ 259
2.2 Categoría: Acciones individuales y colectivas ..................................... 262 2.2.1 Familia: Reacciones ............................................................................ 262 2.2.2 Familia: Dificultades............................................................................. 268 2.2.3 Familia: Desapariciones ...................................................................... 268 2.2.4 Familia: Muertes .................................................................................. 269 2.2.5 Familia: Sobrevivientes........................................................................ 271 2.2.6 Familia: Sacrificio ................................................................................ 274 2.2.7 Familia: Refugiados ............................................................................. 278 2.2.8 Familia: Reacción Institucional ............................................................ 280 2.2.9 Familia: Conductas Antisociales.......................................................... 283 2.2.10 Familia: Reconstrucción del pueblo..................................................... 284 2.2.11 Familia: Institucionalización ................................................................. 286 3.1 Categoría: Explicaciones del por qué y el para qué del fenómeno..... 288 3.1.1 Familia: factores socioeconómicos, culturales y éticos ...................... 288 230
“Rescatando un Mareterremoto”
3.2 3.2.1 3.2.2 3.2.3 3.2.4 3.2.5 3.2.6 3.2.7 3.2.8 3.2.9
Categoría: Conjunto identitario central ................................................ 291 Familia: Identidad ................................................................................ 291 Familia: Historia Local ......................................................................... 292 Familia: Historia Mapuche ................................................................... 295 Familia: Sociocultura Mapuche ........................................................... 297 Familia: Familias Destacadas.............................................................. 300 Familia: desarrollo local....................................................................... 304 Familia: Maremoto y Cambios Socioculturales.................................... 306 Familia: Referencia A Otros Pueblos................................................... 307 Familia: Productos Culturales.............................................................. 309
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IV. PRESENTACIÓN DE LOS RESULTADOS
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“Rescatando un Mareterremoto” 4.3 Antecedentes sociodemográficos de los sujetos de estudio De acuerdo a nuestros planteamientos éticos, los informantes tuvieron la opción de mantener su identidad en el anonimato. Aquellos que no, aparecen mencionados con su nombre real y con la edad en algunos casos. Los sujetos están divididos por generación. La primera corresponde a todos aquellos que experienciaron el evento. La mayoría son adultos de 50 años en adelante. Los de segunda generación no vivieron el evento pero contienen la información suficiente como para reproducir la oralidad hacia la 3ª generación. La edad va entre los 25 hasta los 45 años. La tercera generación se compone de niños y jóvenes de hasta 18 años de edad. Participan en esta obra colectiva de la oralidad más bien como receptores. Informantes de Puerto Saavedra 1ª Generación
Carlos Torres Vásquez Lorenzo Ayllapán Moisés Huenten Walter Van Haindorp Ranulfo Ibacache Señor Ulloa Víctor Toledo Bravo Eugenia Vivanco
61 años de edad
2ª Generación
Carlos Millar Cathy Silva Eduardo Saavedra Eliseo Huenten Gabriela Araneda Señor Fernando Paola Vejar Marcela Peredo Andrea Bustos San Carlos
28 años de edad
24 años de edad 23 años de edad 23 años de edad
3ª Generación
Cristian Torres José Calfulef Cristina Valenzuela Claudia Castro José Rozas
Fresia Paillán Efraín Álvarez Daniel Agusto Rodrigo Ancao Loncolin
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“Rescatando un Mareterremoto” 4.6 Análisis descriptivo de las categorías de Puerto Saavedra En este apartado, el análisis descriptivo es presentado de acuerdo a los objetivos específicos planteados con anterioridad, pues si queremos conocer la oralidad de la cultura popular local de Puerto Saavedra en torno al maremoto y terremoto de 1960, debemos apreciar la imagen que posee esta obra colectiva de la oralidad, la intencionalidad con la que opera, y el sentido que le atribuye al fenómeno. De esta manera, emanan las significaciones imaginarias sociales. OBJETIVO 1. Conocer la Imagen que se tiene del evento en la oralidad.
TÓPICOS a) Elementos alógicos.
CATEGORIAS 1.1 Sentimientos experimentados por el sujeto ante el evento. b) Descripción 1.2 de las formas Características del fenómeno observadas del evento c) 1.3 Reconstrucción Características del escenario. observadas del entorno
FAMILIAS 1.1.1 Presentimientos 1.1.2 Emociones inmediatas 1.2.1 Elemento Tierra 1.2.2 Elemento Agua 1.2.3 Cambios Geográficos 1.3.1 1.3.2 1.3.3 1.3.4 1.3.5
Mundo Animal Mundo Éter Pueblo Costumbres Centro comercial “la rancha” 1.3.6 Actividades sociales 1.3.7 Destrucción del pueblo
1.1 Categoría: Sentimientos experimentados por el sujeto ante el evento Se refiere a todos aquellos elementos alógicos co-racionales que posee la oralidad en torno al evento, encontrando tanto sentimientos previos como emociones una vez manifestado el evento. 1.1.1 Familia: Presentimientos o Predicción de maremoto o Precaución ante posible maremoto Esta familia nos presenta algunos presentimientos la noche anterior al maremoto. Ya una persona había pronosticado el fenómeno, y guió a su familia al cerro, un lugar seguro para pasar toda la noche.
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Carlos Torres) En la noche alguien salió pa' fuera donde estábamos nosotros y dijo ¡uh! Ahí viene el mar y está por llegar. Salimos pa' fuera todos a mirar y estaba blanco el mar. ¡Ya! Tenemos que arrancar pa'l cerro, estábamos a los pies del cerro. Así que escalamos en la noche, con los cabros al hombro, y fuimos a alojar debajo de un boldo. Ahí amanecimos.
1.1.2 Familia: Emociones inmediatas o o o o o o o o o o
niños entretenidos con el evento anécdotas entretenidas Valentía sin miedo desesperación miedo al robo sufrimiento por las cosas perdidas miedo a objetos del pasado miedo a posibles eventos maremoto inminente
Con respecto al sentir de los habitantes de Puerto Saavedra hacia el fenómeno, la oralidad presenta claras diferencias entre niños y adultos. Los primeros se sintieron parte de un emocionante gran juego cuyo objetivo era arrancar en familia hacia el cerro para que el mar no los toque, ignorando que en verdad podría ser un juego mortal. De ahí que los niños de ese entonces transmiten historias divertidas, anécdotas que sucedieron en medio de la aventura y que enriquecen la imaginación de las nuevas generaciones. (2ª Generación, Carlos Millar) …Había niños que lo veían como juguete, era entretenido ver temblar, era emocionante. No le tomaban el peso a la catástrofe, lo que estaba pasando. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Porque igual una de las cosas que yo me imaginaba era como para la risa.
Hubo personas que sintieron el despertar de su fuerza y autoridad, distinguiéndose por su liderazgo en la conducción de grupos hacia la salvación. En efecto, no demostraron ningún temor ni desesperación, y optaron por atender a la acción más correcta. (1ª generación, Moisés Huenten) Ahí llegó toda su familia porque él no era ná muy valiente, yo en cambio fui valiente po' como recién salí del Regimiento. Eso me pasó. (3ª generación, Marcela Peredo) A pesar de estar bien, a pesar de estar en el agua cazando cayaguas. Pero ellos no sintieron ningún miedo.
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“Rescatando un Mareterremoto” Pero cuando se pierde un ser querido, cuando uno no sabe dónde están los familiares, ahí se entra en la desesperación y se crean los peores escenarios producto de la venida del mar. También la desesperación nace cuando las personas no se sienten capaces de afrontar el desafío de salvarse, como pasaba con los ancianos de ese tiempo que apenas podían subir el cerro. Sin embargo, la mayor desesperación es la incertidumbre de cómo sobrevivir después del evento, al no tener qué comer, qué vestir o en qué casa pasar la noche. (2ª generación, Cathy Silva) En todo ese rato a él se le perdió su hija chica, la más chica (…)Y dice que se le perdió su hija chica y él desesperado con su señora buscándola, porque no sabía donde se había metido su hija, entonces él decía que no hallaba cómo hacerlo porque él estaba desesperado. Dijo, voy a tener que arrancar y voy a tener que irme sin mi hija ¿qué voy hacer? (2ª generación, Cathy Silva) …veía a la gente que subía desesperada, sobretodo las viejitas. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) … la desesperación que debían de haber tenido al tratar de salvar su animal que en ese momento iba a ser el alimento para sus hijos chicos, y su vida.
Otro sentir propio de la gente que surgió en el momento fue creer en la posibilidad de que otras personas aprovecharan la oportunidad de ir a robar en sus casas. Por eso, en vez de salir arrancando, decidieron quedarse encerrados en medio de sus cosas que con esfuerzo habían obtenido, y anular en sus mentes la existencia del evento. (1ª generación, Walter Van Haindorp) En el mismo caso de nosotros, nosotros cerramos todas nuestras puertas con bastantes posibilidades de que... creíamos nosotros de que nadie nos iba a robar dentro de nuestra casa, porque le pusimos fierros atravesados en las puertas, puertas macizas, habíamos creído que no iba a pasar nada. (1ª generación, Walter Van Haindorp) …Nosotros no nos movimos, alguien pasó por ahí y le manifestamos que nosotros no nos movimos, porque estos tales por cuales nos van a robar todo.
Luego del evento, sucedieron otros hechos que también impactaron en el sentir de los habitantes. Debido al mismo sentir del robo, los militares que sitiaron Puerto Saavedra decidieron prohibir la recuperación de materiales y objetos de valor, ante el aprovechamiento de personas que podrían sacar cosas ajenas. Es así como mucha gente sintió impotencia al perder sus cosas no tan sólo por el mar, sino también por la misma gente. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Más encima, después llegaron los militares y se llevaron todo. La gente no podía sacar sus cosas porque no los dejaban sacar sus cosas, igual hubo harto sufrimiento porque la gente sabía lo que era suyo pero también había muchos ladrones. Entonces, al final las FF.AA, optaron por no
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“Rescatando un Mareterremoto” entregar nada. El tío de mi esposo me cuenta que él sentía impotencia porque podían ver sus cosas pero no las podían sacar. Sus maderas, sus cosas que igual de alguna manera les servían.
Al ir pasando el tiempo, los habitantes de Puerto Saavedra han internalizado el evento de tal manera que ya es parte de su identidad, está dentro de su modo de vivir, de hacer y de sentir. El miedo se quedó en la gente, cualquier movimiento telúrico o agitación en el mar los hace recordar el trágico episodio de 1962. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Mi abuela, cuando venían los temblores de verano, esos típicos de verano, cuando hay mucho calor es típico que viene un temblor, y mi abuela tiritaba. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Entonces la gente que ha estado viviendo acá tiene su vida, su historia, su forma de ser pero para ellos el maremoto puede aparecer en cualquier momento.
Por eso existe un respeto hacia los objetos del pasado, sobre todo los que son parte de la época del maremoto. Ese respeto se traduce en conservar tales objetos donde deben estar, en el mar o en la tierra sepultados, y no tratar de revivirlos como recuerdo en algún museo. (3ª Generación, conversando con Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Dice una colega acá, ella es bióloga marina, su esposo igual. Salieron una vez a bucear junto con pescadores y encontraron bajo el mar, cerca de los barcos hundidos, una botella de vino. Pero la gente se espantó y botó esa botella, una reliquia.
Esto ha hecho generar una cultura sobre el sismo, y así buscar las formas de hacer viable la salvación una vez que se presente algún fenómeno de las mismas características. Se cree que la urbanización trae consigo mayores obstáculos para actuar colectivamente en buena forma, se presume que el desastre será mucho mayor en cuanto a pérdida de vidas humanas y de construcciones. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Tenemos historia sísmica y a veces nosotros pensamos que si llegara a pasar un maremoto sería peor el desastre. Ahí si que moriría harta gente. Porque antes no andaba tanto alambrado eléctrico, tanto auto, habían mas carretas que autos. Tanto cerco, tanto auto, tanta pandereta, la infraestructura del puente, yo ahora me gustaría que no pase. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Pero así pasa en todos los pueblos del litoral, en cualquier momento hay maremoto. Si somos un país de terremotos. Nos puede tocar aquí o en otra parte.
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“Rescatando un Mareterremoto” 1.2 Categoría: Características observadas del evento Esta categoría comprende todos aquellos relatos que describen la naturaleza, sus características y comportamiento tanto en el momento de su manifestación como en el transcurso del tiempo. 1.2.1 Familia: Movimiento del elemento Tierra o Temblando o Derrumbe de cerros o Temblores recientes Una de las características del fenómeno natural más impactantes para el humano fue el constante movimiento telúrico. Éste comenzó días antes del 22 de mayo y no pararon sus réplicas hasta un año después más o menos. En el día del evento hubo tres temblores de alta magnitud, nadie podía sostenerse, todos perdían el equilibrio. Después de estar alrededor de 30 minutos en actividad constante, se levantó el mar. Algunos dicen que lo que provocó el maremoto fue la apertura de una enorme grieta, la caída estrepitosa de un cerro o la reactivación de un volcán. Pero lo que no es especulación es el miedo y la desesperación que aún provoca los temblores en la gente, por mínima intensidad que sea. (2ª generación, Cathy Silva) Entonces, él decía que se había puesto a temblar varios días antes (3ª Generación, conversando con Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Mi abuelito me contó que antes que empezara a salir el mar, había temblado media hora, aproximadamente. (1ª generación, Moisés Huenten) En una campaña salí y en eso el primer remezón. Después caminando caminando de aquí hasta ese bosque caminé y ahí encontré una liebre y cuando ya estaba a punto de dispararle y volvió el remezón otra vez. No supe cómo bajé ni pa'donde se fue la liebre. Todo se movía y estuve como una hora cayendo cayendo, y sujetándome a un árbol de laurel. Llegué y me afirmé con un palo. Y ahí estuve como unas tres horas parece. (1a generación, Víctor Toledo) Fueron tres temblores los fuertes. Seguía temblando pero eran temblores más chicos, entrecortados. (2a Generación, Eduardo Saavedra) Ahora, que se haya producido una marejada yo creo que debió haberse creado una grieta tremenda para que el agua pudiera bajar y subir y provocar una... si eso es lo que pasa cuando se produce una cosa así, o la explosión de un volcán que lo haya provocado.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª generación, Eliseo Huenten) Después, a los dos días más menos de ocurrido el maremoto, tanto la actividad del sismo, que no paró por casi un año, se pego fuerte como por una semana el temblor. (2a Generación, Eduardo Saavedra) Mi abuela, cuando venían los temblores de verano, esos típicos cuando hay mucho calor es típico que viene un temblor, y tiritaba.
porque era dice, pero de verano, mi abuela
La seguidilla de temblores provocó el derrumbe de cerros, aplastando a familias que vivían en las faldas, y aumentando el caudal del lago Pellaifa. Aún se ven cortes en los cerros, laderas que se cayeron al mar generando grandes olas. (2a Generación, Eduardo Saavedra) ¿Usted conoce las termas? Allá hay unos cortes, me dicen que también, producto del terremoto que hubo, se vino gran parte del cerro abajo y se murieron familias completas. De hecho hay familiares que nunca más se encontraron. Debieron haber quedado sepultados en la tierra. Si usted se da cuenta, a los tremendos cerros les falta laderas completas, esas laderas con los movimientos se vinieron abajo. Se dice que por eso creció el lago Pellaifa. Una ladera que se derrumbó y que fue tanta la masa que entró en el agua que hizo que se provocara el Tsunami. Harto pedazo de tierra porque antes eso era un río no más, una bahía.
En la oralidad se informa de aquellos movimientos telúricos recientes. Hubo uno de alto impacto en el año 2004 y 2005 en la orilla del mar, su movimiento fue ondulatorio y se relaciona con el maremoto del Asia. Esto hace que la gente ponga mayor atención sobre las posibilidades de un maremoto y si están las condiciones para alertar y arrancar a lugares seguros. Debido a la urbanización, existe la sensación de que el próximo fenómeno causará un mayor desastre. (2a Generación, Gabriela Araneda) Hace como dos años atrás hubo un temblor fuerte. El epicentro fue a 100 metros por la orilla del mar. Cuando pasó el maremoto del Asia yo no me imaginaba que fuera así. (…)Tenemos historia sísmica y a veces nosotros pensamos que si llegara a pasar un maremoto sería peor el desastre. Ahí si que moriría harta gente. Porque antes no andaba tanto alambrado eléctrico, tanto auto, habían mas carretas que autos. Tanto cerco, tanto auto, tanta pandereta, la infraestructura del puente, yo ahora me gustaría que no pase. En septiembre del año 2004, aquí sucedieron hartos temblores. Pero aquí hubo un temblor como a las 6 o 7 de la mañana, oscuro de invierno. (…)En septiembre todavía estamos en invierno, y fue tan fuerte que me acuerdo que... fue tan chistoso... porque yo estaba con mi hija, mi esposo, de repente comenzó a moverse el piso como una onda, como una ola, que movió todo, ni siquiera era un temblor parejo, era una onda como si hubiera pasado el agua por abajo y se levantaba.
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“Rescatando un Mareterremoto” 1.2.2 Familia: Movimiento del elemento Agua o Mar blanco antes del maremoto o agitación del agua o Olas arrastrando cercos y animales Esta familia reúne la percepción de las características del elemento Agua del fenómeno en sí. La noche anterior al evento, el mar poseía un color blanco. Esto fue para algunos habitantes una señal de alerta, así que en la madrugada subieron a un lugar seguro. (1a generación, Carlos Torres Vásquez) En la noche alguien salió pa' fuera donde estábamos nosotros y dijo ¡uh! Ahí viene el mar y está por llegar. Salimos pa' fuera todos a mirar y estaba blanco el mar. ¡Ya! Tenemos que arrancar pa'l cerro, estábamos a los pies del cerro. Así que escalamos en la noche, con los cabros al hombro, y fuimos a alojar debajo de un boldo. Ahí amanecimos.
Después de constantes temblores durante gran parte del día, el mar comenzó agitarse, el río subió su caudal, saltó el agua de los pozos y el mar se recogió. Por 30 minutos la gente pudo ver el fondo marino, pero al pasar ese tiempo el mar volvió con la fuerza de tres olas que azotaron al pueblo. (1a generación, Víctor Toledo) Primero el agua subió por el río, después llegaron las olas.(…) El agua de los pozos saltaba. (2ª generación, Cathy Silva) Entonces, él decía que se había puesto a temblar varios días antes, y que más o menos entre media hora y 45 minutos fue como todo el proceso de que se recogió el mar y salió. (3ª generación, niños de 11 años) Mi papá me dijo que en medio del mar se abría y todos salieron un poquito para afuera, pero después eso se cerraba y dio tiempo para que la gente pudiera escapar.
En la oralidad se describen perfectamente las tres grandes olas que destruyeron el puerto. La primera fue pequeña comparada con las demás, y sólo llegó donde estaba la gente reunida en la calle, y donde estaba el cerco del señor Fernando. La segunda ola logró llegar 300 metros más que la anterior, donde está la entrada del señor Claudio, en el camino a Carahue. Esta ola se retiró y después de 5 o 10 minutos volvió una tercera ola destruyendo todo lo que quedaba, arrastrando casas y animales. Se dice que Lobería también sucumbió a la fuerza del mar. (3ª generación, José Rozas) Mi abuelo me decía que trabajaba por aquí cerca, y de repente lo único que ve, no se dio cuenta en el momento que empezó a temblar y las olas que venían gigantes y que venían hacia acá y que botó y destruyó el Puerto.
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(2a Generación, Eduardo Saavedra) Salió la primera ola y arrancaron. Fue una ola más chica, y de ahí se arrancaron. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Esa ola, la primera ola, fueron tres olas que se produjeron. La primera llegó hasta donde estaban las personas, y se retiró. La segunda ola avanzó 300 metros más o menos hacia el cerro, y se retiró en un periodo de 5 a 10 minutos. (1ª generación, Carlos Torres) Allá arriba donde llegamos después del maremoto habían tres coladores. Los coladores eran cercos. Hasta ahí llegó la ola. El primer colador era de don Fernando, el de Queule. La primera ola llegó hasta ahí. La otra llegó donde está la entrada de Claudio, camino a Carahue, donde entra la carretera a Carahue. Ahí hizo su entrada el mar. Pasó la ola para acá, y rompió el cerco, los dos cercos. Las olas arrastraron todo hacia acá. Patos, chanchos, gallinas, vivas o muertas... de todo, cualquier cantidad. (3ª generación, Rodrigo Ancao Lincolín) De allá para arriba el mar no alcanzó mucho, fue por estas partes que... por ejemplo, en Lobería pasó por las vegas, no había muchas casas.
1.2.3 Familia: Cambios Geográficos o o o o o o o o o
cambios geográficos en el tiempo lago Budi salida del riñihue cambios geográficos en Coñaripe y termas de Malihue desembocadura cambio del río nueva laguna en Lobería ascenso del cerro posibilidad de cambio del paisaje
Esta familia reúne todo el conocimiento que se tiene sobre la geografía local y sus cambios. En un principio, mucho antes del evento, las barreras rompe-olas no existían. Más bien había una desembocadura en donde el mar entraba en dirección al cerro Maule, y daba acceso a Moncul, Lobería y las demás playas. Por otra parte, el banco de arena se fue formando posterior al evento. El río cambió su curso, éste llegaba a Puerto Saavedra, pero ahora pasa de Carahue hacia el sur. (3ª Generación, conversando con Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) ... antes este paisaje era completamente diferente. Ya los jóvenes saben que antes la barra no existía, era la desembocadura. Que el mar entraba directamente por el cerro Maule. No existía ese banco de arena.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª generación, Andrea Bustos) …como la desembocadura estaba por acá abajo, la desembocadura no estaba aquí, después del maremoto quedó por acá. Entonces ahí tenían acceso a Moncul, la Lobería y a todas las playas que había. El agua del río que pasaba frente a Puerto Saavedra y no como ahora que se desparramó para sembrar, corría de Carahue hacia el sur.
El Budi también ha ido cambiando a través del tiempo debido a cataclismos de la naturaleza, tomando en cuenta uno de hace 500 años aproximadamente. Antes de 1960, el Budi era un valle compuesto por muchas vegas y un río, en donde vivía gente y se sembraba la tierra. Pero todo eso fue inundado por el mar que entró al Budi e hizo salir al río desde Piedra Alta (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Pero ha cambiado históricamente el Budi. Había cambiado su fisonomía por cataclismos de más de 5 millones de años, pero no más cerca 500 y tantos años. En 1575 hubo en terremoto igual, donde hubo el taco del Riñihue según la historia de Encina, y pasó lo mismo aquí, de 1575 a 1960. Entonces volvió a cambiar el paisaje del Budi otra vez. El lago Budi tenía cualquier especie. Se cosechaba. Hay 8 mil hectáreas de terreno bajo agua. Entonces eso se empobrece. A orillas del lago están los terrenos perdidos. (3ª generación, Daniel Antiguamente, el Budi puras vegas. Y cuando gente del campo tenía se formó el lago Budi.
Agusto) no era un lago. Antes del maremoto, el Budi eran salió el mar se inundó todo el Budi. Y después la que venir abrir acá para que saliera el agua. Así
(2ª Generación, Eduardo Saavedra) Por ahí en Piedra Alta, salió el río. Mi abuelo me contaba que esa parte no era el lago Budi, sino que era un río que pasaba. Entonces, lo que pasó es que en esa parte salió el mar, bajó una ballena según mi abuelo, y llenó toda esa parte. Mi abuelo decía que él tenía una chacra de papas, sembraba tenía trigo, y todo eso quedó bajo el agua.
Otros cambios geográficos cercanos a Puerto Saavedra fueron la formación de una laguna en Lobería que posee un contacto subterráneo con el mar, y el ascenso de dos cerros llamados sagradamente Treng-treng y Kay-kay, próximos a Tirúa. (3ª generación, Rodrigo Ancao Lincolín) No quedó nada, y de ahí se formó una laguna con el agua del mar, y por abajo hay un ojo que conecta con el mar, así como subterráneo, y así nunca se puede borrar esa laguna, tiene marea igual como esto pero un poquito más tranquilo. Es chiquitita esa laguna, hay hartos pájaros y no se pueden matar. (3ª generación, Rodrigo Ancao Lincolín) A Treng-Treng y Kai-Kai Vilu fueron las personas a salvarse, son los dos cerros más altos, más grandes que hay. ¿Conoce Coy-coy? Cuentan que para el maremoto ese cerro creció, entonces ahí se refugió la gente. A ese
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“Rescatando un Mareterremoto” cerro le llaman Treng- treng. Ese cerro está en Coy-Coy, camino a Tirúa, por Lobería. (3ª generación, Daniel Agusto) Había tres cerros que eran sagrados. Que habían subido y que ahí se había salvado la gente.
Otros cambios geográficos significativos para los habitantes, pero lejos de su propia localidad, fueron por ejemplo la salida del río Riñihue, cerca de Valdivia, y el derrumbe de cerros en Coñaripe y en las termas de Malihue. (2ª Generación, conversando con Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Vi un reportaje de Valdivia, se trata de un río que se desbordaba. No me acuerdo muy bien el nombre del río. Al final le hicieron una pasá al río y lo condujeron a otro lado porque iba a pasar por el pueblo. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Por acá se salió el mar pero en Coñaripe se cayeron los cerros. Allá en las termas de Malihue abajo se cayeron los cerros y taparon todo. Es otro paisaje y no se sabe cuántos murieron. Quedaron sepultados y no se contaron.
Toda esta experiencia deja a los habitantes la sensación de que nunca va a dejar de cambiar la superficie terrestre, como bien se expresa a continuación: (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Y puede cambiar el paisaje otra vez.
1.3 Categoría: Características observadas del entorno Aquí se describe el escenario en el cual se comienza a manifestar el evento. La oralidad menciona a los sujetos co-participantes como el animal y el etéreo (los espíritus), y menciona los aspectos del pueblo hasta su posterior destrucción. 1.3.1 Familia: Mundo Animal o o o o o o o
animales con presentimientos animales huyendo animales ahogados pérdida de animales animales que sobrevivieron aventura de un chanchito ballena como alimento
Estos seres, los animales, se presentan en la oralidad con facultades especiales. Por un lado poseen el poder de presentir el fenómeno, y por otro lado son la principal base alimenticia de los habitantes, y que cuando hay abundancia significa el favorecimiento o reparación que hace Dios o la Naturaleza al hombre.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Y ella me contaba el tema de los animales, ella siempre me dice que los animales tienen un sexto sentido, y dice que ese día se sentía el ambiente raro. Que los animales andaban raro y que todo el cuento.
La aventura de los animales fue similar en un comienzo al ser humano. Ellos arrancaron hacia los cerros y bandadas de pájaros cruzaban el cielo. Muchos se ahogaron, mientras que otros corrieron mejor suerte. Sin embargo, estos últimos sirvieron de alimento para los damnificados. (1ª generación, Moisés Huenten) Cuando pasó el remezón subí al cerro, hasta una loma. Y de ahí veía a los animales, los pájaros, uhhh! Igual como si viniera un avión. Así un ruido. (2ª Generación, Carlos Millar) Algunos animalitos pudieron sobrevivir tocando tierra en el cerro. Otros se ahogaron, algunos quedaron en el techo de las casas. Bueno, y todos los que volvieron a tener animales fueron los que sobrevivieron y los que se fueron a otros lugares. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Nosotros Vivíamos por aquí antes. Quedamos en la ruina. Se llevó todo, casas, animales, así que tuvimos que empezar de nuevo.
Hay dos historias muy destacables de animales. Una es la del chanchito que una madre quiso salvar para luego darle de qué comer a sus hijos. Pero el chanchito no fue capaz de seguir huyendo y la madre debió soltarlo para poder salvarse ella. El chanchito murió ahogado y luego otros hombres se alimentaron de él. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Entre las cosas que ella volvió a buscar era un chanchito que estaba engordando. Y ella partió con su chanchito a la rastra, pero el chancho no quería caminar, lo arriaba y tiraba a su chancho hasta que un momento cuando vino la ola grande el chancho no quería más y tuvo que soltarlo. Era el chancho o era ella. Tuvo que soltar al chancho y arrancar. Dice que después el chancho lo pescó la ola y después otros tipos cuando pasó la ola lo agarraron y se lo comieron después. Porque igual una de las cosas que yo me imaginaba era como para la risa, pero igual la desesperación que debían de haber tenido al tratar de salvar su animal que en ese momento iba a ser el alimento para sus hijos chicos, y su vida, porque por ahí habían cercos y canales que no se veían con la primera ola.
Otra historia digna de destacar es la ocurrida en el Budi. En efecto, cuando fue inundada por el mar, una gran ballena quedó varada en aquel lugar, transformándose en una fuente de alimento para todos los sobrevivientes del Budi. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Mi abuelo me contaba que esa parte no río que pasaba. Entonces, lo que pasó bajó una ballena según mi abuelo, y decía él que los que vivían debajo de
era el lago Budi, sino que era un es que en esa parte salió el mar, llenó toda esa parte.(…)Entonces Piedra Alta se iban a carnear la
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“Rescatando un Mareterremoto” ballena porque poquitito.
no
tenían
cómo
comer.
Y
se
la
fueron
comiendo
de
a
1.3.2 Familia: Mundo Éter o culebrones bajo el puente o carroza de oro anunciando o apariciones de espíritus Esta familia de subcategorías comprende todos aquellos relatos referentes a espíritus o entidades que no son parte de nuestra realidad de tercera dimensión pero que de una u otra forma interactúan negativa o positivamente con los humanos. El primer caso aconteció días antes del maremoto. Se trata de un niño que fue atacado y devorado por un ser llamado “culebrón”, en un puente cerca de Nehuentúe. De ahí que el puente se llama “la culebra”, y que en la tumba del niño salga inscrito el dibujo de una culebra. (2ª generación, Cathy Silva) De Nehuentúe para allá todavía esta el puente que se llama la culebra. Dicen que unos cabritos antes del maremoto iban y había hartos culebrones allí. Y el cabrito un día iba pasando por ese puente y un culebrón lo atacó y se lo comió. Y por eso se llama el puente la culebra. Y ese cabrito está enterrado en ese cementerio y la lápida de él, yo la he visto, tiene una culebra dibujada. Un poquito antes del maremoto murió. La lapida está mirando hacia el este en el cementerio de Puerto. Y donde está el nombre hay una serpiente así tallada. Cerca donde están las lápidas de los sacerdotes antiguos. Están las puras columnas. Esa es la historia que cuenta la gente que vivía acá.
Otro caso es la historia de la carroza de oro. Se cuenta que justo días antes del maremoto se vio pasar entre los cerros un jinete montado en una carroza de oro. Una vez manifestado el evento, se explica que el jinete venía a anunciar la catástrofe. (2ª generación, Cathy Silva) Pasaron hartas cosas. Vieron muchas cosas. Un jinete que avisaba. A uno que le vieron las rayuelas de oro allá en Huilque y ya días después salió el mar, y varias cosas más. …En el cerro Huilque, en el Maule, pasaba así como al mar, y que cada noche durante un mes miraba la gente hacia allá y pasaba una carroza de oro. Una pura carroza que brillaba de oro. Y que a los días después salió el mar. (1ª generación, Carlos Torres) Me decían el otro día que los sacerdotes, las monjitas, todos cantaban. Pero una cosa es que lo hagan de propia devoción, a que las obliguen a tener que hacerlo.
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“Rescatando un Mareterremoto” Los habitantes de Puerto Saavedra cuentan experiencias con los espíritus de los fallecidos del maremoto que suelen aparecerse en nuestra tercera dimensión de la realidad. Está el espíritu de una monja que murió trágicamente durante el evento, y que asusta a los niños internos del liceo. También se ha sentido la presencia de los que naufragaron en el barco “El Cautín”, pues el comedor del liceo fue el lugar donde apilaron los cuerpos para su posterior reconocimiento. Y un tercer caso es el juego de niños que se escucha en el entretecho, se cuenta que estos niños murieron al caer de ese lugar, y suelen aparecer en los espejos. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Esta es la leyenda de la monja sin cabeza. Para el maremoto una monja se le cayó algo en la cabeza y se cortó la cabeza. Eso es una historia para meterles miedo a los niños. Había una monja que para el maremoto fue tanto el movimiento que murió decapitada. Anda molestando por las noches en el Internado. A veces, una mujer vestida de blanco en los pasillos, pero yo no la he visto. Una compañera la vio y estuvo toda la noche llorando, no pudo dormir. En la cocina se caen los platos y las copas. La otra vez se movió la pala. Estábamos con el inspector, se levantó la pala dio un giro completo y nadie la tocó. …Dicen que toda la gente que murió en el Cautín la dejaron acá en el comedor para reconocer los cadáveres, y en el pasillo rojo del Liceo. Hay jóvenes que dicen que han escuchado cosas y energías medias raras. En otro liceo igual, muchos muertos del Cautín, era bastante gente, los dejaron para reconocer sus cuerpos. …En esa puerta donde está el pasillo rojo, supuestamente dejaron los cadáveres, y tocan la puerta en las noches pero no la abrimos. O si no en el baño igual. Se aparecen en el espejo, caras, de un niño. Unos niñitos igual. Anda jugando una niñita con un niñito en el segundo piso. Supuestamente se murieron los niñitos al caer del entretecho.
1.3.3 Familia: Pueblo y sus tradiciones o descripción del pueblo o celebración de San Sebastián o desfile del pueblo después del maremoto En la oralidad están presentes las características del pueblo de Puerto Saavedra antes del evento. El desarrollo iba en ascenso, con farmacias, un banco y fábricas. También una hermosa plaza de armas donde se presentaban espectáculos, una banda de guerra, esculturas de leones y un lugar para escuchar música. En la antigua calle principal había una panadería, negocios, y una iglesia llamada San Sebastián.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª Generación, Gabriela Araneda) …dice que era un pueblo muy próspero, habían farmacias, estaba el banco, había de todo, incluso dicen que en la Plaza de Armas, la actual, era preciosa, era la plaza más hermosa de la región. Y ahora no es como era antes. Había bandas de guerra, todos sus shows lo hacían acá en la plaza, cuentan que había leones por ejemplo, esculturas con leones, había una garita donde se juntaban a escuchar música, había fábricas grandes, la familia más nombrada son los Dualde. (2ª generación, Paola Vejar) Esta era una calle antigua de Puerto Saavedra. Ésta antes era un negocio, aquí era una panadería, ahora ya no está, y esta casa que todavía está. La de la esquina no está tampoco porque es un sitio, y una casita de aquí al medio. Y más allá la Iglesia de San Sebastián.
A pesar del desastre que dejó el maremoto, Puerto Saavedra no dejó de organizar el tradicional desfile, y se conserva la celebración de San Sebastián los días 20 de enero. (1ª generación, Señor Ulloa) Pasé por la marina, fui profesor primario. Cinco años de guaripola después del maremoto. Yo fui el primero que desfiló después del maremoto. Este pueblo quedó patas p'arriba. Desfilamos con lo que dejó el maremoto, con el gorrito y la casaca. Mi pecho estaba con guaripola. Así que cómo no voy a sentir a este pueblo, pué' oiga. Orgulloso de haber nacido aquí. El 62 inauguré los uniformes nuevos. En la biblioteca hay fotos. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Ese San Sebastián se salvó del maremoto y aún esta en la Iglesia. La gente viene todos los días 20 de enero a celebrar.
1.3.4 Familia: Costumbres de los habitantes o ponerse dentadura de oro o guardando dinero en cajas o fogones Aquí se reúnen algunas prácticas de los habitantes antes de los años 60. Una de ellas era ponerse dientes de oro que simboliza el poder económico de la persona. Otra era guardar el dinero en cajas de madera a falta de sucursales bancarias, y una práctica más social era juntarse alrededor de fogones y disfrutar del canto popular con ricas preparaciones culinarias. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Antes se acostumbraba a sacarse toda la dentadura para ponerse oro. Dos o tres personajes de los Dualde hicieron lo mismo y cuando murieron los enterraron, y dos caballeros que estaban como cuidadores del cementerio, ellos se hicieron el trabajo ellos mismos de sacarle los dientes de oro, los descubrieron y como no hay familiares de los Dualde nadie reclamó. Pero ellos después salieron a vender las dentaduras.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Y la gente guardaba su plata no en los bancos, la guardaba en cajas. Y nosotros encontramos esas cajas, cajas de madera, y resistente. (2ª generación, Andrea Bustos) Como era casa de campo, venían en las noches y hacían fogón, tortillas, sopaipillas pasadas, y sacando la guitarra y echando la talla pasaba la noche volando. Pero con el maremoto del 60 todo eso se terminó, cambió todo.
1.3.5 Familia: Centro comercial “La Rancha” o o o o
agricultura en la isla cuidado de caballos y mercadería traslado de un lugar a otro comercio en la rancha
Esta familia menciona las distintas actividades que los habitantes de Puerto Saavedra desarrollaban cotidianamente. Existía un punto comercial socialmente importante llamada “la rancha”. Ahí podían intercambiar productos, esencialmente alimentos del campo. La gente llegaba a ese centro comercial a través de las embarcaciones, sobre todo los habitantes de Moncul que se abastecían gracias al centro comercial y al trabajo en sus tierras. Como estaban en una isla, ellos sacaban agua del canelo. Cercanos al centro comercial, había lugares donde la gente dejaba sus caballos por días, generando socialidad entre los habitantes de distintas playas. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) Mi abuelo trabajaba en la rancha donde se juntaban todos los productores agrícolas. Todos los comerciantes vendían sus productos, verduras, vino, todo vendían, pan, frutos (2ª generación, Andrea Bustos) Cruzaban a toda la gente que venía de Moncul, de todos esos lugares. Venia gente a cambiar porotos por harina, a hacer sus pedidos, mercadería, zapatos, a buscar las cartas. …Mi abuelo venía de Moncul a buscar las cartas, él era el cartero. El trabajo de la familia Pincheira que también es familia mía, mi abuela, la mamá de mi mamá, ella cruzaba a la gente de allá para acá junto a sus hermanos. Vivian ahí, criaban cerdos, ovejas, de todo. En medio del mar y del río que también era agua salada, ellos sacaban agua dulce del canelo, se abastecían con agua dulce. Me parecía increíble que sacaran agua dulce del canelo, pero es verdad. …Después mi mamá se vino dos años antes del maremoto. Vivió en la casa de mi abuela que tenía un corral inmenso, entonces cuando venía gente de otras playas, dejaban encargados sus caballos en el corral de mi abuela. Tenían que cuidarlos, alimentarlos, porque había gente que se venía a tomar para acá y no volvían hasta tres días después.
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“Rescatando un Mareterremoto” 1.3.6 Familia: Actividades Sociales previas o o o o o o
haciendo sopaipillas cazando justo antes del maremoto cazando cayaguas trabajando en el puerto baile de los Bomberos fiesta del 21 de mayo
Esta familia menciona las distintas actividades cotidianas de los habitantes de Puerto Saavedra. Una señora estaba haciendo sopaipillas, un joven cazaba liebres con una escopeta; otros estaban en medio del mar cazando cayaguas; y gran parte de la gente pululaba en el puerto haciendo fogatas y ayudando a las embarcaciones de pescadores. Y como el día anterior fue 21 de mayo, muchos habían celebrado el hito del combate naval de Iquique, incluso gente de otras localidades llegaron a Puerto Saavedra para la conmemoración. Pero no se tiene bien claro si hubo otra fiesta en el cuartel de bomberos o dicha celebración del 321 de mayo se efectuó en ese mismo lugar. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) En ese tiempo mi abuelo se había ido a trabajar a Santiago y ella estaba con dos hijos. Estaba un día haciendo sopaipillas en la casa de la suegra. Estaban haciendo sopaipillas en una olla de fierro que tenían ahí. (1ª generación, Moisés Huenten) Yo andaba cazando en ese momento el 22 de mayo. Andaba con una escopeta de calibre 16. En ese tiempo cazábamos muchas liebres. En una campaña salí y en eso el primer remezón. (2ª generación, Marcela Peredo) A pesar de estar bien, a pesar de estar en el agua cazando cayaguas. (2ª Generación, conversando con Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Pero de que la gente comenzó a jugar en ese espacio un rato, no muchos sino unos pocos los que estaban en la orilla, siempre hay gente en la orilla del mar.(…) Entonces la gente y los pescadores siempre estaban alerta porque entraban barcos y ellos vivían de eso, de la pesca, solamente de la pesca. Hacían fogatas frente al mar, y los que hacían fogatas se daban cuenta de lo que pasaba. (1ª generación, Señor Ulloa) Había una fiesta, el baile de los Bomberos. (2ª Generación, Gabriela Araneda) De lo que me han contado del maremoto, se realizaba una fiesta del 21 de mayo. Entonces, viajaba mucha gente.
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“Rescatando un Mareterremoto” 1.3.7 Familia: Destrucción del pueblo o o o o o o
Destrucción del pueblo pérdida de bienes materiales destrucción de la iglesia Franciscana destrucción de Lobería chacras inundadas del Budi casas salvadas
Esta familia reúne todas aquellas percepciones generadas sobre el desastre causado por el evento. La incipiente urbanización de Puerto Saavedra se vio sumamente vulnerable. El movimiento telúrico hizo caer postes de luz, deteriorar los pisos de las casas. El agua, en tanto, inundó al pueblo, se vieron casas flotando, y arrastradas quedaban en otros lugares, mientras que el puerto sucumbía a las gigantes olas. (1ª generación, Víctor Toledo) …Los postes de la luz se caían, se cortaban los cables. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Tal vez lo más importante del año 60 fue que desapareció una ciudad más… (2ª Generación, Gabriela Araneda) En la parte del piso se ven las ondulaciones. El piso tuvo que ser reacondicionado. Y ella veía cómo el pueblo se llenaba de agua y las casas completas flotando. Y cuando terminó el maremoto no quedaba nada, la gente no tenía noción de donde estaba su casa. (3ª generación, José Rozas) En el momento que empezó a temblar y las olas que venían gigantes y que venían hacia acá y que botó y destruyó el Puerto.
Lo que más le significó a la gente fue haber perdido sus casas y animales. Se desplomó una ruca, un granero, y una casa en particular salió flotando con su dueño arriba del techo. El mar la arrastró, pasó por el canal de Chacao hasta Aoctao. Uno de los objetos de valor más importantes fue un piano, (1ª generación, Walter Van Haindorp) Nosotros Vivíamos por aquí antes. Quedamos en la ruina. Se llevó todo, casas, animales, así que tuvimos que empezar de nuevo. (3ª generación, Rodrigo Ancao Lincolín) Lo que tenían las personas se perdió, no alcanzaron a guardar nada para llevar al cerro. (1ª generación, Señor Ulloa) El maremoto se llevó la casa de mi tío, incluso con la chimenea se la llevó enterita. Y él iba arriba del techo, no se si fue así, pero él lo relata. Anduvo por el canal de Chacao pa'arriba ¿y sabe donde quedó la
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“Rescatando un Mareterremoto” casa? En Aoctao. Anduvo 20 Km. más allá por el canal de Chacao, hasta llegar a una saliente. (1ª generación, Moisés Huenten) Subí al cerro, fui a la casa, yo tenía ruca, y la ruca ya había caído ya. El granero de trigo estaba en la puerta el granero y no podía cerrar la puerta y todo desparramado en el cerro. No podía entrar, me quedé afuera. (2ª generación, Cathy Silva) Dice que él tenía un baúl, tenía un piano. Y cuando se recogió el mar, después bajó la gente, y en su casa no quedó nada. Él vivía ahí frente a la iglesia. Y cuando bajó se decía "ojala, lo único que quiero es encontrar mi piano porque es tan importante para mi vida". Y dice que empezó la gente a recoger cosas, y de repente había como una carreta, y que debajo de la carreta estaba el piano. Pescó la misma carreta y subió el piano arriba. Se consiguió unos bueyes y empezó a construir todo de nuevo.
Edificios destacados también sucumbieron, como la iglesia Franciscana y el casino de Lobería donde llegaban turistas. Se inundaron los cultivos del Budi, y sólo se salvaron aquellas casas construidas en lo alto. (2ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) …Dicen que la iglesia de ese tiempo que no es la misma de ahora, era una iglesia construida por los Franciscanos, con el modelo arquitectónico de los Franciscanos y (…) cuando fue el terremoto y maremoto, la iglesia se desarmó (…) la iglesia estaba totalmente destruida, En Lobería había un casino, iban turistas, voló todo, todas las casas de alrededor volaron. Mi abuelo decía que él tenía una chacra de papas, sembraba tenía trigo, y todo eso quedó bajo el agua. (3ª generación, niños de 11 años) Las casas que están más arriba también se salvaron.
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“Rescatando un Mareterremoto” OBJETIVO TÓPICO 2. Conocer la a) Referencia Intencionalidad a objetos del sujeto a través de su oralidad. b) experiencia humana
CATEGORIA FAMILIA 2.1 2.1.1 Lugares Representación 2.1.2 Objetos simbólica de la 2.1.3 personas Valoradas experiencia 2.1.4 Vestigios 2.2 acciones 2.2.1 Reacciones individuales y 2.2.2 Acciones hacia el colectivas mundo animal 2.2.3 Sobrevivientes 2.2.4 Muerte
2.1 Categoría: Representación simbólica de la experiencia Aquí se comprende la red de figuraciones significativas que la oralidad contiene, reflejada en lugares, objetos, personas y vestigios conotados de recuerdo. 2.1.1 Familia: Lugares o Construcción del puente que salvó a la gente o Inspiración divina para construir el puente o Significado del puente la culebra o cementerio o Lugares misteriosos Esta familia de sub-categorías reúne aquellas citas en las cuales nuestros informantes hacen referencias a lugares que representan simbólicamente la experiencia de los sujetos, en torno al mare-terremoto de 1960 y todo lo que ello implica, ya que en la intencionalidad de su discurso emerge siempre el sentido de la pertenencia cultural y la historia local. El puente se transformó en un símbolo de salvación para los lugareños, gracias a su construcción dos años antes del maremoto. El señor Ulloa destaca además que esto fue gracias a la “inspiración divina” de su padre: (1ª generación, Señor Ulloa) “Este pueblo esta rodeado por un canal de tres metros de ancho. Nosotros estudiábamos en el otro lado. Y aquí antes del maremoto habían avenidas. Nosotros perdíamos una semana de clases porque la avenida se llevaba los tablones del puente en invierno. No teníamos pasada. Así que fuimos a ver al secretario de ese entonces, Don Humberto López, y le preguntaron si había fondos para hacer una obra. Le explicaron el problema y él dijo "háganlo no más, hay fondos". Mi papá, Don Daniel Ulloa alcalde de ese entonces, hizo el puente justo dos años antes del maremoto, en el año 58. En el 60 vino el maremoto y gracias al puente nos salvamos. Si no estaba ese puente, no tendríamos por dónde pasar. Imagínese. Por eso le digo a
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“Rescatando un Mareterremoto” mi papá que fue una inspiración divina que él tuvo. Hartas fotos hay de eso. Él había sido el primer regidor en esos tiempos., sacó la primera mayoría después del alcalde, y en el momento del maremoto tuvo que asumir la alcaldía porque el alcalde andaba en Concepción.”
El nombre del puente la culebra está cargado de significado. La gente del lugar se ha encargado de transmitir oralmente la historia: (2ª generación, Cathy Silva) “De Nehuentúe para allá todavía esta el puente que se llama la culebra. Dicen que unos cabritos antes del maremoto iban y había hartos culebrones allí. Y el cabrito un día iba pasando por ese puente y un culebrón lo atacó y se lo comió. Y por eso se llama el puente la culebra. Y ese cabrito está enterrado en ese cementerio y la lápida de él, yo la he visto, tiene una culebra dibujada. Un poquito antes del maremoto murió. La lapida está mirando hacia el este en el cementerio de Puerto. Y donde está el nombre hay una serpiente así tallada. Cerca donde están las lápidas de los sacerdotes antiguos. Están las puras columnas. Esa es la historia que cuenta la gente que vivía acá.”
Gracias a que el cerro fue el lugar donde se salvaron muchos, el cementerio ubicado en lo alto también es un lugar especial: (2ª generación, Gabriela Araneda) “Otros cuentan que una señora Alicia Silvia, que ella trabaja y cuida a mi hija, llegó un momento en que ella estaba en el cementerio y no sufrió nada porque ella estaba en el cerro, el cementerio fue el lugar donde arrancaron. Es el cerro más alto de acá. Era en esa época el cerro más alto y más cercano de acá.”
Antiguas ruinas, que podrían ser de tiempos de la Colonia, son lugares realmente misteriosos, ya que no se sabe quién, ni para que se hicieron: (2ª generación, Gabriela Araneda) “Hay lugares misteriosos por acá, esta misma piedra me la encontré en un lugar que creo que está lleno de metales. […] He escuchado que en esos lugares, mi tío cuando era chico había una cámara que tenía una escala, era un pozo profundo y ellos bajaban hasta un cierto limite y no podían bajar más. Y nunca nadie supo quién hizo ese tubo, se supone que son construcciones de gente que estaba colonizando esta zona y explotaban a la gente buscando minerales. Luego, esas construcciones las dejaron y desaparecieron. Ellos los vieron cuando eran niños y cada vez que iban a los lugares, porque vivían en el campo, tenían que ir a pie y frecuentaban ir por sendas que acortaban el camino por la orilla del mar. Sabían que existían esos hoyos e iban a jugar a esos lugares. Y ahí ellos me contaban que ni siquiera los abuelos sabían de qué se trataban esas construcciones. Cualquier cantidad de años tendrán esas ruinas.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.1.2 Familia: Objetos o Estatua de San Sebastián salvado o Recuperación de objetos o Recuperación de piano o Rescate de un libro de historia o Tesoros escondidos por los piratas o Reliquias no valoradas Esta familia de sub-categorías reúne aquellas citas en las cuales nuestros informantes hacen referencias a objetos que representan simbólicamente la experiencia de los sujetos, en torno al mare-terremoto de 1960 y todo lo que ello implica, ya que en la intencionalidad de su discurso emerge siempre el sentido de la pertenencia cultural y la historia local. Se habla de un pequeño milagro en Puerto Saavedra: la estatua de San Sebastián se salvó insólitamente cuando todo el resto de la iglesia se destruyó. Actualmente la estatua es un objeto religioso que refuerza la fe de la gente, a pesar de no ser tan creyente: (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “La gente no es tan creyente, pero dicen que acá hubo un pequeño milagro. Dicen que la iglesia de ese tiempo que no es la misma de ahora, era una iglesia construida por los Franciscanos, con el modelo arquitectónico de los Franciscanos. Ya existía ese San Sebastián que está ahora, esa estatua de San Sebastián. Y cuando fue el terremoto y maremoto, la iglesia se desarmó, sonó la campana y cuando fueron a levantar la iglesia, esta historia me la contó mi papá que en ese tiempo era súper joven, fueron ayudar a sacar los escombros, y dice que lo más divertido es que la iglesia estaba totalmente destruida, pero lo único que no estaba destruido era San Sebastián que estaba encima de una banca tirado y lo único que se había roto era un dedo que todavía lo tiene. Esa historia. Y toda la gente tiene la misma entonces debe haber sido verdad porque todos coinciden en lo mismo. Ese San Sebastián se salvó del maremoto y aún esta en la Iglesia. La gente viene todos los días 20 de enero a celebrar.”
Sin tener una connotación religiosa, los objetos cotidianos de las personas también se vienen a la memoria, ya que simbolizan la pérdida de los bienes materiales, y el trabajo de toda una vida que ellos conllevan. Para algunos el maremoto significó la oportunidad de apropiarse de algunos bienes. Para otros a recuperación de estos objetos fue difícil y otras ocasiones imposible ya que las F.F.A.A. retuvieron todo ante los saqueos masivos. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “La gente del campo aprovechó después a bajar en carreta y recoger cosas. Los que no tuvieron, con el maremoto lo tuvieron porque todo les servía. Nadie se preocupó de quién eran las cosas. Mis pertenencias, gran parte de nuestras pertenencias, estaban ahí pasando el canal, a la orilla del canal. Teníamos una cajita de madera con mi señora, con pequeñas
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“Rescatando un Mareterremoto” cositas, teníamos 5 mil pesos de esos billetes grandes. Se mojó pero sirvió igual.” (2ª generación, Carlos Millar) “Increíble, pero después del maremoto se decía que muchos se aprovechaban y venían a buscar cosas que les servían. Todo servía y se aprovechaba. Muchos que no tenían casas no tenían muchos medios, después tuvieron buenas casas porque recolectaron buena madera. Era puro nativo.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Más encima, después llegaron los militares y se llevaron todo. La gente no podía sacar sus cosas porque no los dejaban sacar sus cosas, igual hubo harto sufrimiento porque la gente sabía lo que era suyo pero también había muchos ladrones. Entonces, al final las FF.AA, optaron por no entregar nada. El tío de mi esposo me cuenta que él sentía impotencia porque podían ver sus cosas pero no las podían sacar. Sus maderas, sus cosas que igual de alguna manera les servían.” (2ª generación, Cathy Silva) “Dice que él tenía un baúl, tenía un piano. Y cuando se recogió el mar, después bajó la gente, y en su casa no quedó nada. Él vivía ahí frente a la iglesia. Y cuando bajó se decía "ojala, lo único que quiero es encontrar mi piano porque es tan importante para mi vida". Y dice que empezó la gente a recoger cosas, y de repente había como una carreta, y que debajo de la carreta estaba el piano. Pescó la misma carreta y subió el piano arriba. Se consiguió unos bueyes y empezó a construir todo de nuevo.”
Por suerte, históricos y valiosos objetos pudieron ser recuperados por sus dueños, después de llevárselo, el mar devolvió el piano de don Alberto Mckay: (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “Después del maremoto, cuando dejó todas las cosas en las calles, mi tía me contaba que había un piano botado por allá. Y ahí los niños jugaban tocando piano, se entretenían harto. Después, en carreta se lo llevó don Alberto Mckay. No es mentira. Era de él su piano, el mar se lo había quitado, lo hizo pedazos, no tanto, lo mojó no más. Era una pieza histórica, debería estar en un museo porque viene de décadas.”
También fue posible conservar un fragmento de nuestra historia local gracias al rescate de un libro de historia: (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “Yo tuve un recuerdo una vez. Me tocó votar la basura, trabajé como recolector. En eso estaba mirando un rato, y vi un papel cualquiera. Lo tomé, lo traje y era un libro de historia donde aparecía el barco que se hundió aquí. Este fue puerto, ahora quedó de nombre no más. Ya no salen ni entran los barcos. Era un libro que trataba puras historias. Sigo recogiendo y me digo ¿no habrá algo de Puerto Saavedra? Y justo encuentro la hoja de la historia del barco que se hundió por acá. ¡Interesantísimo! Le saqué fotocopia a las hojas.
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“Rescatando un Mareterremoto” Se llamaba el barco Bergantín. A la escuela de Duao le pasé unas hojas donde interpretaba la historia. Venían mujeres prisioneras que se salvaron. Y esas mujeres vinieron los mapuches de Boroa, se pagaron con las mujeres, se la llevaron y la hicieron mujeres de ellos... En ese tiempo cuando pasó lo del barco, lo encontró un cartero. El cartero encontró el barco hundido. Ese cartero repartía la correspondencia de Toltén, Puerto Saavedra... hacía el recorrido a caballo, ¿se imagina? Yo pienso que de Valdivia hasta Concepción, según la historia. Seguramente en cada pueblo tenía su caballo. Hacían lugares de posta. Seguramente en su maletita con correspondencia se demoraría unos dos meses. Yo no supe quien votó esos libros ahí. Eran unos libros con hojas medias café. ¡Antiguo! Hecho libro unos 300 años. Hicieron una junta con todos los werkenes, y en eso eran de mayor peso los de Boroa y por eso se llevaron a las mujeres, por ley. De ahí salieron las mujeres de ojos verdes, rubias.”
Objetos con valor económico e histórico como los tesoros escondidos por los piratas, también son parte del imaginario social de la zona: (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “Cerca de estos cerros de aquí, en el cerro Maule antes los corsarios escondían sus tesoros. Los antiguos del año 60 antes, tenían más conocimientos sobre eso y todavía hay tesoros escondidos por acá. Pero habría que tener muchos millones de dólares para traer todos los materiales y excavar.”
Los objetos nos hablan de la historia y de la cultura local. Pero no siempre se tiene conciencia de esto y lamentablemente a algunos objetos se les da un uso que no honra su valor. Es el caso de las reliquias no valoradas de las cuales nos habla nuestro informante: (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “En Carahue dicen que llegaba el tren antes. Restos de construcciones de mármol. Pisos gruesos como de cemento se encuentran en cantidades. ¡Monedas! Con mi hermana encontrábamos como si fuera una mina de oro. Porque encontramos una caja llena de monedas que traían el cóndor, escudos, 10 centavos, cosas así. Se la entregamos a mi papá y la ocupó de clavo para una bodega. En ese tiempo mi papá igual un hombre de campo y lo que utilizaba lo utilizaba no más. Le regalamos todas esas monedas y la ocupó para arreglar el techo de la casa. La ocupó de tapa, siendo una reliquia. Nosotros ahora pensamos ¡pucha! Haber guardado todas esas monedas. Y la gente guardaba su plata no en los bancos, la guardaba en cajas. Y nosotros encontramos esas cajas, cajas de madera, y resistente. Dice una colega acá, ella es bióloga marina, su esposo igual. Salieron una vez a bucear junto con pescadores y encontraron bajo el mar, cerca de los barcos hundidos, una botella de vino. Pero la gente se espantó y botó esa botella, una reliquia. La etiqueta claro, estaba bien raspada, pero era de ese tiempo del maremoto. Típico pescador, como hacía frío, se tomó la botella y tiró la botella. Encontraron una reliquia que dice tal año tal año. Y todo eso aún se encuentra. Si una persona se dedicara a buscar
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“Rescatando un Mareterremoto” lo que hay debajo de este mar, encontraría innumerable tesoro histórico. No sé si oro, cosas, no sé. Pero que encontraría tesoros históricos en el sentido de utensilios de ese tiempo y cosas así, es segurísimo. Si los barcos siempre se llevan cosas, si los barcos no están vacíos cuando se hunden, están con gente.”
2.1.3 Familia: Personas Valoradas o Personajes o viejito porfiado o Reencuentro de personas Esta familia de sub-categorías reúne aquellas citas en las cuales nuestros Informantes hacen referencias a personas que representan simbólicamente la experiencia de los sujetos, en torno al mare-terremoto de 1960 y todo lo que ello implica, ya que en la intencionalidad de su discurso emerge siempre el sentido de la pertenencia cultural y la historia local. También hay muchas personas que además constituyen símbolos para la cultura local. Algunos constituyen verdaderos personajes que representan nuestra identidad: (1ª generación, Walter Dettmar Van Haindorp Montero) “Nosotros tuvimos un vecino ahí, anciano ya, junto con un hombre el Yoyo le decíamos. Era un señor de los que se denominan criollos. Un hombre clásico de todos los pueblos. Daba la hora, se incorporaba a la banda, cuando carabineros tenía problemas con la dotación de personas, él era el hombre que se ponía el traje de carabinero y los apoyaba, carabineros le pasaba unos palos y les cooperaba. […] Un señor Manuel Barra que cantaba en la iglesia se acordó que la billetera la había dejado en su casa, así que bajó como pudo a su casa, se encerró en su casa, logró recuperar su dinero y lo encontraron al otro día después muerto.” (2ª generación, Cathy Silva) “Es el amigo de mi papá, si él es súper conocido aquí. A cualquier persona antigua usted le dice ¿usted conoce a un tal biciclín? Y demás que lo conocen. Es súper inteligente. Tiene un furgón de esos escolares que lo transforma todo completamente. Adentro tiene literas tiene de todo. El viejo es capo. Adentro tiene un disco para hacer comida y al otro lado un disco para hacer un disco. Tiene una paleta de pin-pon que es única n este país. ¿No ve que las paletas tienen un palito largo? Esta no, porque le hizo un mango. Las paletas que él tiene son... es súper inteligente. […] El "biciclín". Hubiera estado toda la noche contándole historias. Si es bueno para las tallas.”
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“Rescatando un Mareterremoto” El infaltable tío bueno pa’l copete, por porfiado tuvo que sufrir para poder salvarse: (2ª generación, Eduardo Saavedra) “También mi papá me cuenta que él tenía un tío. El tío era bueno pa'l copete, entonces cuando pasó el maremoto, es de esos viejitos porfiados, con la primera ola arrancaron todos y él no quiso arrancar, "¡qué! Me quedo aquí en mi casa". Pasó la primera ola y resulta que en su casa él tenía un hoyo en el patio, no sé pa' qué hizo el hoyo, y cuando vio que se venía la segunda ola, apretó cachete a una ciprés que tenía, y no se acordó que tenía el hoyo y como estaba tapado con agua pasó de largo por el hoyo hacia abajo. Alcanzó a salir y pasó ahí hasta que se recogiera, en el ciprés. Y tuvo que amarrarse, porque el árbol como era grande pasó la ola, no sé si lo habrá mojado, pero el árbol, se mantuvo harto tiempo antes que se recogiera el mar de nuevo. Así que pasó el maremoto amarrado arriba en el árbol. No sé cuantos días estaría pero ahí estuvo. Después lo fueron a buscar con un caballo, no sé en esos tiempos, como los caballos nadan en el agua. Son las dos historias que me contaron mi familia. No sé si estaré equivocado.”
Tras perderse o desaparecer por algún tiempo tras la tragedia, algunas dramáticas historias terminaron en emotivos reencuentros de personas: (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “A mi tío lo enviaron a dejar un pan y desapareció en el momento del temblor. Lo dieron por perdido y luego por muerto. Uno de los mapuches de la zona lo tuvo en su casa y a los días después volvió al pueblo.[…] Don Alberto McKay llegó con el piano arriba, yo lo vi. Y vi también cuando el hijo llegó al amanecer. Estuvo allá arriba en las trancas. Al otro día como a las 10 de la mañana, estábamos abajo cerca de la casa y vi a uno medio muerto caminando para allá, más muerto que vivo. Amaneció en medio de las trancas.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Cuando terminó de pasar el mar, comenzaron a bajar y de ahí se subieron al cerro. Y uno de los hermanos de los más chicos, el Daniel, se les perdió con otro hermano, y no lo encontraban. Y los a encontrar como a la hora, en el cerro donde estaba toda la gente. Ahí arrancaron, todos arrancaron, pero la señora con tantos hijos que tenía, que se le perdieron dos. Entonces ya los habían dado por muerto cuando subieron al cerro los encontraron.” (2ª generación, Cathy Silva) “Y dice que él de repente se le ocurre ir a l colegio de las Monjas porque la cabrita siempre iba para allá. Y él fue corriendo para las monjas, y dice que claro, en una de las salas las monjas todas arrodilladas rezando y él empuja la, puerta porque se trancó, y eran como 15 monjas que estaban atrapadas en esa sala y que no podían salir. Y como las puertas cuando tiemblan tienden apretarse, con llave con cuanta cosa. Si es verdad esa historia. Y que no podían salir las monjitas, estaban atrapadas en una sala. Y dice que el caballero fue a su casa corriendo y ya le quedaba poco tiempo, porque la gente estaba toda arrancando, y su señora con su hijo ya habían arrancado, y él tenía unas maletas así como
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“Rescatando un Mareterremoto” de mimbre. Él las había dejado afuera de su casa, porque él no se iba a ir mientras no apareciera su hija. Y él dice que fue a buscar una uñeta, no sé cómo se llama, abrió la puerta y dice que estaban todas las monjas rezando, arrodilladas. Se habrían muerto en paz porque ya la puerta estaba cerrada. Porque en esto tienen una reja de estos de fierro. No tenían por dónde salir. Estaban atrapadas en el segundo piso. Y ahí en medio de las monjas estaba la niñita rezando con ellas. Las monjas más agradecidas no podían estar. ¡Imagínese! El caballero le salvó la vida a su hija y a las monjitas que alcanzaron arrancar.”
2.1.4 Familia: Vestigios o o o o o o o o o
autos de 1960 mástiles de barcos hotel lujoso Ruinas de una panadería horno de los Ulloa construcciones de mármol fábrica en ruinas mausoleo en el cementerio ruinas del jardín
Esta familia reúne aquellas sub-categorías que nos hablan sobre aquellos vestigios que comenzaron a aparecer después del maremoto, objetos antiquísimos y utensilios de aquellos tiempos son un verdadero tesoro histórico que va apareciendo hasta el día de hoy. Buceando o cuando el viento o el mar remueve el arena se descubren diversos objetos del pasado: (2ª generación, Carlos Millar) “Esa botella es del tiempo del maremoto, antes se ocupaba un canal para vivir, esos vasitos y esa olla de fierro, la piedra de moler, etc... son recuerdos que el maremoto las sepultó pero uno remese la tierra un poco y aparecen. Monturas también. En el sector de la Barra desenterré una manilla de un barco. Nos metimos buceando sin equipo. Esto es una cadena del barco que existía antes. Estas mismas planchas, cucharas. […] Estos objetos los compra la gente de las comunidades. Ese jarrón, un candado. (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “LC: ¿pillaron un tractor del maremoto del 60?
Cristina
Valenzuela,
Si, se encontró en la playa, cerca del servicentro, y se cometió un error grande porque se vendió por chatarra.” (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela)
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“Rescatando un Mareterremoto” “Dice una colega acá, ella es bióloga marina, su esposo igual. Salieron una vez a bucear junto con pescadores y encontraron bajo el mar, cerca de los barcos hundidos, una botella de vino. Pero la gente se espantó y botó esa botella, una reliquia. La etiqueta claro, estaba bien raspada, pero era de ese tiempo del maremoto. Típico pescador, como hacía frío, se tomó la botella y tiró la botella. Encontraron una reliquia que dice tal año tal año. Y todo eso aún se encuentra. Si una persona se dedicara a buscar lo que hay debajo de este mar, encontraría innumerable tesoro histórico. No sé si oro, cosas, no sé. Pero que encontraría tesoros históricos en el sentido de utensilios de ese tiempo y cosas así, es segurísimo. Si los barcos siempre se llevan cosas, si los barcos no están vacíos cuando se hunden, están con gente.”
Vestigios tan impresionantes como autos enteros de 1960, aparecen al bajar la marea: (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “Cuando chicos siempre encontrábamos restos del maremoto. Cuando salimos a pasear a las palmeras, encontrábamos autos completos que de repente la marea bajaba y sacaba la arena de a poco. Porque el paisaje de las ruinas todos los días es diferente. Te estoy hablando de 27 años atrás más o menos. Y nosotros encontramos autos completos, antiguos antiquísimos del año 60. Unas pocas familias tenían autos de ese tiempo. Pero completo, a nosotros nos encantaba jugar y le preguntábamos a mi papá de ese auto.”
Como es posible apreciar, el mar según sus caprichos, descubre nuestra historia, y de vez en cuando deja ver sus vestigios, los mástiles del “Cautín” y otros barcos: (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “Todo eso quedó del maremoto. Cuando baja mucho la marea, dice mucha gente que ve los mástiles de los barcos. Se ven, no solamente uno, sino cinco, y uno de esos es el del Cautín. Los otros son otros barcos que se hundieron en ese tiempo. Se veían, y todavía, restos de fierro que parecen rieles.”
Los vestigios traen a la memoria de las personas el evento ocurrido: un lujoso hotel, una panadería, y el horno de los Ulloa se convirtieron en ruinas después del maremoto, y simbolizan también la muerte de aquellos que quedaron atrapados y no lograron huir: (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Esa casa quedó del maremoto, ¿se fija que está inclinada? Fue la casa de Don Oscar Garrido. Ése era un hotel, uno de los hoteles más lujosos. Una casa segundo piso.” (3ª generación, Efraín Álvarez) “Allá atrás en el Hospital viejo, donde hay ruinas de cemento, ahí hubo una panadería y murieron seis personas encerradas y no pudieron salir.”
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“Rescatando un Mareterremoto” (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “Esa ruina de cementos tenía otra construcción antes. Eso era un horno, un horno de los Ulloa. Una señora que me contó eso, vive por esta cuadra a la esquina. Ella, su papá ha sido de aquí toda su vida, entonces ella le puede contar toda la historia de cómo era el pueblo y quién vivía, y lo que estaba aquí realmente. Dicen que era una panadería, no doy la seguridad.”
Aún es posible encontrar vestigios de gran valor, como construcciones de mármol: (3ª generación, Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) “En Carahue dicen que llegaba el tren antes. Restos de construcciones de mármol. Pisos gruesos como de cemento se encuentran en cantidades. ¡Monedas! Con mi hermana encontrábamos como si fuera una mina de oro. Porque encontramos una caja llena de monedas que traían el cóndor, escudos, 10 centavos, cosas así. Se la entregamos a mi papá y la ocupó de clavo para una bodega. En ese tiempo mi papá igual un hombre de campo y lo que utilizaba lo utilizaba no más. Le regalamos todas esas monedas y la ocupó para arreglar el techo de la casa. La ocupó de tapa, siendo una reliquia. Nosotros ahora pensamos ¡pucha! Haber guardado todas esas monedas. Y la gente guardaba su plata no en los bancos, la guardaba en cajas. Y nosotros encontramos esas cajas, cajas de madera, y resistente.”
La fábrica, y los lujosos jardines de la emblemática Familia Dualde terminaron en ruinas al igual que su reputación: (2ª generación, Eduardo Saavedra, 28 años) “Había jardines espectaculares. Esos restos de concreto eran una fábrica de ellos y alrededor unas casas. Las familias que vivían ahí que eran más de cien Vivían en la parte del jardín que tenían ellos.” (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Era una fábrica, no estoy segura de qué porque dicen que era una fabrica de cecinas y otros dicen que era otro tipo de negocio. Pero todos coinciden y cuentan que la familia de los Dualde contrataba gente por temporada. Esas personas trabajaban y cuando iban a cobrar su sueldo los tiraban por unos túneles que iban directo al mar. Y esos túneles existen porque cuando uno va a las palmeras y va a investigar hay como unos pasillos, ahora están más enterrados, pero esos túneles existen. Entonces mucha gente cree que es cierto porque entraban los trabajadores y después no salían más. Cuando llegaba a final de mes, desaparecían. Porque cobraban su sueldo y no se les pagaba, los mataban. O los tiraban a las calderas.” (1ª generación, Walter Dettmar Van Haindorp Montero) “En el cementerio hay una tremenda cuestión de piedra, ahí están los Dualde.” (2ª generación, Eduardo Saavedra, 28 años) “Era una familia que tenía mucha plata. pomposo. Cantidad de mármol impresionante.”
Son
dueños
de
un
mausoleo
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Walter Dettmar Van Haindorp Montero) “Tiene unas tremendas palmeras que están en las ruinas hacia el río. El río estaba mucho más adentro. Los jardines eran pero preciosos. Pero después, al final, en el gobierno de Pinochet estuvieron socavando el río y al final se cayeron.”
2.2 Categoría: Acciones individuales y colectivas Comprende todas aquellas acciones concientes y efectuadas por individuos, grupos, organizaciones e instituciones. Se mencionan tanto acciones que bordean lo instintivo, apelando a la conservación de la vida, como tambien a acciones coordinadas para la salvación, para el dialogo con el fenómeno natural, o para el socorro de los damnificados. 2.2.1 Familia: Reacciones o o o o o o o o o o o o
entrando al mar anuncio de maremoto incredulidad personas no huían huidas a distintas direcciones búsqueda de alimentos búsqueda de bienes materiales esenciales búsqueda de familiares salvando personas rogando y alabando a Dios rezos colectivos invocación correcta
Esta familia reúne la diversidad de reacciones, tanto individuales como colectivas, que los habitantes de Puerto Saavedra efectuaron una vez comenzado el fenómeno. En un primer momento, cuando el mar se recogió, las personas se conmovieron al ver el fondo marino y comenzaron a entrar. (2ª Generación, conversando con Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Dicen que la gente cuando vieron que se recogió el mar, la gente y algunos pescadores entraron porque era ver el fondo marino, entonces les llamó tanto la atención que entraron y jugaron un poco en ese pedazo sin mar. Pero de que la gente comenzó a jugar en ese espacio un rato, no muchos sino unos pocos los que estaban en la orilla, siempre hay gente en la orilla del mar, porque antes este paisaje era completamente diferente.
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“Rescatando un Mareterremoto” En ese preciso instante, algunos sospecharon el extraño comportamiento del mar y comenzaron a alertar, algunos incluso a caballo. Gracias a eso muchos se salvaron. (2ª Generación, conversando con Cristián Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) Después dicen que un pescador, ese pescador que está vivo, gritó que venía el maremoto. Y ahí la gente empezó arrancar. (2ª generación, Andrea Bustos) Me acuerdo que llegó mi tío mal, medio ebrio y decía que "se venía el mar y vámonos al cementerio". (2ª generación, Cathy Silva) (…) y un caballero bajó de un cerro de allá, del Huilque. Y bajó a caballo avisando por todas las casas que la gente se fuera al cerro porque se iba a salir el mar. Se fue a caballo avisando que el mar se iba a salir.
Pero no todos creyeron la alerta, pensaron que era una farsa cuyo único objetivo era sembrar el pánico de la gente que arrancaba para robarles las cosas de la casa. Había plena confianza de que el mar no iba a levantarse tanto como para destruir todo el pueblo, así que no huyeron, se quedaron en sus casas encerrados o en la misma calle rezando colectivamente para que nada suceda. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Nosotros no nos movimos, alguien pasó por ahí y le manifestamos que nosotros no nos movimos, porque estos tales por cuales nos van a robar todo. Todos estaban creídos de que esto iba a pasar de largo y que no iba a pasar nada. Hasta que llegó un momento en que la mar llegó a unos pocos metros. No fue tan violenta la entrada del agua, hubo tres olas principales. La primera ola llegó prácticamente donde estaba la gente rezando, entonces ahí se dieron cuenta, incluso mi padre y mi madre estaban ahí en el grupo, el mar se les venía encima y nadie se daba cuenta o creían que eso iba a acontecer, nadie tenía idea. Nosotros estábamos seguros que no iba a pasar nada. La cosa es que ellos pudieron perfectamente salvarse, pero no aconteció tal cosa porque muchos se quedaron en sus casas. En el mismo caso de nosotros, nosotros cerramos todas nuestras puertas con bastantes posibilidades de que... creíamos nosotros de que nadie nos iba a robar dentro de nuestra casa, porque le pusimos fierros atravesados en las puertas, puertas macizas, habíamos creído que no iba a pasar nada. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) También mi papá me cuenta que él tenía un tío. El tío era bueno pa'l copete, entonces cuando pasó el maremoto, es de esos viejitos porfiados, con la primera ola arrancaron todos y él no quiso arrancar, "¡qué! Me quedo aquí en mi casa". (2ª Generación, Gabriela Araneda recordando un temblor reciente) Me acuerdo que agarré a mi hija, y dije ¡ya! Si esto es terremoto o maremoto yo me quedo tranquila hasta que pase.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª generación, Andrea Bustos) Me acuerdo que llegó mi tío mal, medio ebrio y decía que "se venía el mar y vámonos al cementerio". En ese tiempo mi abuela tenía a mi mamá. Tiene una sola hija, mi mamá tenía como un mes 6 días. Ella andaba con unos suecos grandes. Estaba lavando cuando llega el tío y ella dice "ya está cura'o hablando tonteras".
Pero cuando ya el maremoto y su catástrofe se presentían inminentes, los habitantes decidieron arrancar despavoridamente. Pero muchos huyeron a reunirse a la calle principal, algunos se dirigieron al cerro más cercano, donde está el cementerio que quedaba arriba del cerro, mientras que otros huyeron a sus casas por miedo al robo o porque les significaba mayor protección. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Se produce el terremoto y maremoto y la mayoría de la gente se traslada desde su casa no inmediatamente a salvarse del maremoto, sino a irse a la calle principal que ahora e una laguna. (1ª generación, Víctor Toledo) Había gente que estaba en la calle. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Mientras tanto, nosotros arrancamos al cerro. En la segunda ola, o sea, después de la primera ola, llegamos hasta el cerro junto con otras personas que les pasó algo similar. (1ª generación, Víctor Toledo) Pasamos a la casa. Arrancamos por donde esta el colegio. En el cerro al frente del cementerio estaba la iglesia. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) También le pasó algo similar, se subió a los cerros y se mantuvo alrededor de los árboles. (…)La gente comenzó arrancar a los cerros, y algunos pescadores alcanzaron a arrancar… (2ª Generación, Gabriela Araneda) Cuando terminó de pasar el mar, comenzaron a bajar y de ahí se subieron al cerro. (…)Ahí arrancaron, todos arrancaron (…). (3ª generación, Fresia Paillán) (…) y de repente toda la gente salió arrancar, unas personas estaban sacando cosas de su casa, y a salir a los cerros. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Eso es lo que hizo Puerto Saavedra desde esa entrada hasta esta otra salida. Fue una cantidad fantástica de personas que corrían y corrían, incluso las ancianas corrían, quizás hace años que no hacían esas cosas. (…)Pero eso ya dejó de creerse cuando se vieron que estaba aconteciendo y la gente comenzó a arrancar a los cerros. (2ª generación, Andrea Bustos) Dejó la casa cerrada con candado, y enseguida se fue pa'l cementerio.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª Generación, Carlos Millar) Había un caballero que iba cabalgando a caballo arrancando del maremoto, trasladando a su gente a caballo que era más rápido. (1ª generación, Walter Van Haindorp) En el caso mío yo fui a mi casa allá, había ido justamente a la orilla del mar. Esos dos señores, el Yoyo y el anciano, junto al río hicieron lo mismo que hicimos nosotros, estuvieron dentro de sus casas, cerraron bien sus puertas y ahí esperaron. (1ª generación, Víctor Toledo) Pasamos a la casa. Arrancamos por donde esta el colegio. En el cerro al frente del cementerio estaba la iglesia. (2ª Generación, Gabriela Araneda) (…) el cementerio fue el lugar donde arrancaron. Es el cerro más alto de acá. Era en esa época el cerro más alto y más cercano de acá. (2ª generación, Andrea Bustos) Se fue pa'l cementerio con mi mamá en los brazos y mi tía de mientras que a mi tío lo llevaba cargado con las frazadas, los todo lo que trató de sacar. En la noche llegaron arriba donde un ahora está ubicado el cementerio al frente de donde estaba ese Los que tenían carreta podían arrancar con más cosas (…)
la mano, bolsos y colegio, colegio.
Sin embargo, en medio de todo el alboroto, había que pensar más a mediano y largo plazo, y responderse a la pregunta, “si llego a salvarme… ¿qué materiales o herramientas necesito para sobrevivir después?”. Es así como muchas personas fueron a buscar aquellas cosas esenciales antes de arrancar, mientras que otros debieron hacerlo después. Sin embargo, al volver no pudieron sacar sus cosas por la presencia militar que lo impedía, debido al robo colectivo. Otra reacción fue la búsqueda de alimentos. Una madre trató de salvar a un chanchito para que sea el alimento de su familia, y otros fueron a buscar harina del molino. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Después de esto, algunos pasaron a sus casas a buscar lo más esencial y empezaron a correr a los cerros. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Cuando se recogió esa ola, volvieron a buscar cosas, supongo que para poder alimentarse (3ª generación, Paola Vejar) Del cerro para acá, cuando la ola venía encima y ahí murieron. Fueron a buscar sus cosas. (2ª generación, Andrea Bustos) Ya cuando vino un temblor más fuerte se preocupó, entró a la casa y arregló un bolso con ropa, agarró frazadas, comida, todo, pensando en que se iba de paseo. Dejó la casa cerrada con candado, y enseguida se fue pa'l cementerio.
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“Rescatando un Mareterremoto” (3ª generación, Fresia Paillán) Unas personas estaban sacando cosas de su casa, y a salir a los cerros. El mar se llevó las casas. (2ª Generación, Carlos Millar) Increíble, pero después del maremoto se decía que muchos se aprovechaban y venían a buscar cosas que les servían. Todo servía y se aprovechaba. Muchos que no tenían casas no tenían muchos medios, después tuvieron buenas casas porque recolectaron buena madera. Era puro nativo. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Entre las cosas que ella volvió a buscar era un chanchito que estaba engordando. (…) la desesperación que debían de haber tenido al tratar de salvar su animal que en ese momento iba a ser el alimento para sus hijos chicos, y su vida. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Cuando se fue el agua, fueron a buscar los quintales de harina que quedaron botados en la vega, porque se mojaban por fuera, se hacía una masa por fuera, mientras que adentro quedaba la harina seca, y se ocupó la harina. Esa harina era de los Molinos. (2ª generación, Andrea Bustos) (…) entró a la casa y arregló un bolso con ropa, agarró frazadas, comida, todo, pensando en que se iba de paseo.
Lo más noble fue haber ido a buscar seres queridos, preocuparse de los más débiles o que no poseían la fuerza necesaria para salvarse por su propia cuenta. Grandes héroes locales pudieron salvar a niños, ancianos, familias completas y a personas que estaban atrapadas. (1ª generación, Victor Toledo) Después mi madre me mandó a buscar un padrastro que vivía a la orilla del río. (2ª generación, Andrea Bustos) En eso tenía una sobrina de ella que la crió también mi abuela, que tenía 6 años. Se fue pa'l cementerio con mi mamá en los brazos y mi tía de la mano (…) (1ª generación, Carlos Torres) Y una viejita no pudo subir porque estaba lleno el camión, así que la llevé en la pisadera del camión. Este camión era uno internacional. Con esa viejita arrancamos 5 Km. Más allá. La llevaba aquí, abrazada, apretada. Con una mano manejando y con unos nervios terribles. (1ª generación, Señor Ulloa) Yo tenía doce años. Salvé a mi hermano menor y a una hermana también. Los tomé de la mano a cada uno, y cuando llegó el momento de arrancar, arrancamos pa'l cerro, corriendo conmigo. (2ª Generación, Carlos Millar) Había un caballero que iba cabalgando a caballo arrancando del maremoto, trasladando a su gente a caballo que era más rápido. Y venía de vuelta, quedaban las últimas cosas que podía rescatar y fue un momento en que se
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“Rescatando un Mareterremoto” abrió la tierra y se cayó con caballo y todo. Pero logró salvar a su familia. (2ª generación, Cathy Silva) Y dice que él de repente se le ocurre ir a l colegio de las Monjas porque la cabrita siempre iba para allá. Y él fue corriendo para las monjas, y dice que claro, en una de las salas las monjas todas arrodilladas rezando y él empuja la, puerta porque se trancó, y eran como 15 monjas que estaban atrapadas en esa sala y que no podían salir. Y como las puertas cuando tiemblan tienden apretarse, con llave con cuanta cosa. Si es verdad esa historia. Y que no podían salir las monjitas, estaban atrapadas en una sala. Y dice que el caballero fue a su casa corriendo y ya le quedaba poco tiempo, porque la gente estaba toda arrancando, y su señora con su hijo ya habían arrancado, y él tenía unas maletas así como de mimbre. Él las había dejado afuera de su casa, porque él no se iba a ir mientras no apareciera su hija. Y él dice que fue a buscar una uñeta, no sé cómo se llama, abrió la puerta y dice que estaban todas las monjas rezando, arrodilladas. Se habrían muerto en paz porque ya la puerta estaba cerrada. Porque en esto tienen una reja de estos de fierro. No tenían por dónde salir. Estaban atrapadas en el segundo piso. Y ahí en medio de las monjas estaba la niñita rezando con ellas. Las monjas más agradecidas no podían estar. ¡Imagínese! El caballero le salvó la vida a su hija y a las monjitas que alcanzaron arrancar. (2ª generación, Cathy Silva) Habían segundos en que por ejemplo, llegó arriba con su hija y todo, y cuando veía a la gente que subía desesperada, sobretodo las viejitas, él bajó ayudar y que algunos se salvaron arriba de un árbol.
Durante el evento, ya sea corriendo o estando en lugares casi seguros, la gente imploraba a Dios rezando o cantando de forma individual o colectivamente. Incluso, aquellos pertenecientes al pueblo mapuche, realizaron concientemente una invocación correcta de su rol en medio de la catástrofe, pudiendo así redescubrir su cultura adoptando una función determinante. (1ª generación, Carlos Torres) Ya estábamos alojados. Lo que más me impresionaba a mí es que estaba una dama evangélica creyente. Y ella decía que ¿por qué hay que pedirle a Dios cuando tenemos apuro no más? El Señor también necesita alabanza. Y ella cantaba, en vez de que todos llorando, ella estaba cantando. (1ª generación, Señor Ulloa) Fíjese que él, a esa hora que empezó el temblor, estaba acostado en su cama y le pidió a Dios misericordia. Yo nunca había escuchado eso. Me llamó la atención a mí porque ¡claro! Estaba temblando y mi tío decía misericordia Señor. (1ª generación, Walter Dettmar Vain Haindorp) Se juntaron en grupos a rezar, la mar estaba saliendo, estaba por llegar acá y la gente rezando rezando rezando. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) Cuando pasó el maremoto y el terremoto, muchos jóvenes sintieron el renacimiento. El que era lonko dijo "¡No! Yo soy lonko", "yo soy genpín", "yo soy werkén", "yo soy machi". Entonces empezó esa, le llamo yo como la invocación correcta. Empezó como el remezón, el susto, dijo no, estaba
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“Rescatando un Mareterremoto” cometiendo error, era evangélico, era muy católico, pero ahora no, soy lonko, soy werkén, soy genpín, quiere decir ceremoniar. Volvieron a su raíz.
2.2.2 Familia: Dificultades o Dificultades al momento de arrancar o Dificultad de transporte o mala comunicación en 1960 Esta familia se refiere a los problemas que los habitantes de Puerto Saavedra tuvieron que afrontar para poder salvarse. En un principio, cuando las olas llegaban con fuerza al pueblo, los que arrancaban no podían ver dónde estaba el mejor camino para huir, tropezando con cercos, canales y hoyos. Mas luego del evento, ante la necesidad de alimentarse, la comunicación y el viaje a otras localidades para el abastecimiento no era tan accesible como ahora. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Por ahí habían cercos y canales que no se veían con la primera ola. …Pasó la primera ola y resulta que en su casa él tenía un hoyo en el patio, no sé pa' qué hizo el hoyo, y cuando vio que se venía la segunda ola, apretó cachete a un ciprés que tenía, y no se acordó que tenía el hoyo y como estaba tapado con agua pasó de largo por el hoyo hacia abajo. Alcanzó a salir y pasó ahí hasta que se recogiera, en el ciprés. …Cuando se recogió esa ola, volvieron a buscar cosas, supongo que para poder alimentarse, en ese tiempo la comunicación era mala, no habían vehículos como para decir vamos a buscar a Temuco un camión con alimentos, me imagino que no era tan fácil como llegar y hacerlo.
2.2.3 Familia: Desapariciones o Familias desaparecidas o niña perdida Esta familia menciona una circunstancia que siempre sucede en este tipo de eventos: seres queridos perdidos, extraviados. Eso sin duda obliga a querer buscarlos por todas partes. Es el caso de un padre que busca a su hija pequeña que, a pesar de la terrible posibilidad de no volverla a ver, recorre los lugares más visitados por ella en pos de salvar su vida. Pero la incertidumbre de encontrarla viva o muerta es permanente, emergiendo la desesperación. Pero esta historia tiene un final feliz, el padre la encuentra. Pero eso se menciona en otra categoría. (2ª generación, Cathy Silva) En todo ese rato a él se le perdió su hija chica, la más chica, y él vivía donde está la iglesia, al frente. No ve que antes estaban las monjas en ese tiempo. En el colegio de las monjas. Y dice que se le perdió su hija chica y él desesperado con su señora buscándola, porque no
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“Rescatando un Mareterremoto” sabía donde se había metido su hija, entonces él decía que no hallaba cómo hacerlo porque él estaba desesperado. Dijo, voy a tener que arrancar y voy a tener que irme sin mi hija ¿qué voy hacer?
Casos trágicos de desaparición fueron las familias que vivían en las faldas de unos cerros que producto del terremoto se desplomaron sus laderas. Aún no han hallado sus cuerpos y se presume que están bajo tierra. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) ¿Usted conoce las termas? Allá hay unos cortes, me dicen que también, producto del terremoto que hubo, se vino gran parte del cerro abajo y se murieron familias completas. De hecho hay familiares que nunca más se encontraron. Debieron haber quedado sepultados en la tierra.
2.2.4 Familia: Muertes o o o o o o o o o o
muerte de niño en puente La Culebra familias aplastadas gente muerta después del maremoto persona a caballo cayendo en una grieta muerte de monja niños cayeron del entretecho personas encerradas en la panadería muertos del cautín muerte de personas que fueron a buscar cosas desapariciones
Esta familia reúne todas aquellas historias de personas que fallecieron a causa del evento o relacionadas. La oralidad contiene la misteriosa historia de un niño que días antes del maremoto fue devorado por un “culebrón” que reside en el puente que queda cerca de Nehuentúe. A ese puente los habitantes le dicen “puente la culebra”. En el cementerio está su lápida con una culebra dibujada. (2ª generación, Cathy Silva) De Nehuentúe para allá todavía esta el puente que se llama la culebra. Dicen que unos cabritos antes del maremoto iban y había hartos culebrones allí. Y el cabrito un día iba pasando por ese puente y un culebrón lo atacó y se lo comió. Y por eso se llama el puente la culebra. Y ese cabrito está enterrado en ese cementerio y la lápida de él, yo la he visto, tiene una culebra dibujada. Un poquito antes del maremoto murió. La lapida está mirando hacia el este en el cementerio de Puerto. Y donde está el nombre hay una serpiente así tallada. Cerca donde están las lápidas de los sacerdotes antiguos. Están las puras columnas. Esa es la historia que cuenta la gente que vivía acá.
Al momento de manifestarse el evento con movimientos sísmicos y derrumbes de cerros, perecieron muchas familias que vivían en las faldas de los cerros. Algunas aún no encuentran sus cuerpos, fueron sepultados por el terremoto.
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“Rescatando un Mareterremoto”
(2ª Generación, Eduardo Saavedra) ¿Usted conoce las termas? Allá hay unos cortes, me dicen que también, producto del terremoto que hubo, se vino gran parte del cerro abajo y se murieron familias completas. De hecho hay familiares que nunca más se encontraron. Debieron haber quedado sepultados en la tierra. Si usted se da cuenta, a los tremendos cerros les falta laderas completas, esas laderas con los movimientos se vinieron abajo.
Y al momento de levantarse el mar, varias personas comenzaron a anunciar la venida, entre ellas un hombre a caballo que alertaba y ayudaba a trasladar a sus familiares hacia lugares más altos. Sin embargo, en medio de su camino se abre la tierra y cae el jinete en la grieta. (2ª Generación, Carlos Millar) Había un caballero que iba cabalgando a caballo arrancando del maremoto, trasladando a su gente a caballo que era más rápido. Y venía de vuelta, quedaban las últimas cosas que podía rescatar y fue un momento en que se abrió la tierra y se cayó con caballo y todo. Pero logró salvar a su familia.
Trágicas son las historias referidas a la muerte. Se cuenta de una mujer religiosa, una monja, que murió en medio del evento. Dicen que algo se le cayó en la cabeza, muriendo instantáneamente. Se relata también la historia de unos niños que cayeron del entretecho mientras jugaban, y de un grupo de seis personas que fallecieron encerradas en una panadería que ahora está en ruinas. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Para el maremoto una monja se le cayó algo en la cabeza y se cortó la cabeza. Eso es una historia para meterles miedo a los niños. Había una monja que para el maremoto fue tanto el movimiento que murió decapitada. …Anda jugando una niñita con un niñito en el segundo piso. Supuestamente se murieron los niñitos al caer del entretecho. (3ª generación, Efraín Álvarez) Allá atrás en el Hospital viejo, donde hay ruinas de cemento, ahí hubo una panadería y murieron seis personas encerradas y no pudieron salir.
Otros casos de muerte poseen cierta similitud, pues hallaron su final cuando se devolvieron a buscar objetos de valor. Es el caso de Manuel Barra que fue a buscar su billetera, y de un abuelo que fue a buscar su mascota. Hay una cierta crítica por parte de los habitantes a aquellas personas que prefirieron objetos materiales más allá que su propia vida. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Un señor Manuel Barra que cantaba en la iglesia se acordó que la billetera la había dejado en su casa, así que bajó como pudo a su casa, se encerró en su casa, logró recuperar su dinero y lo encontraron al otro día después muerto.
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Víctor Toledo) Cuando venía gente a buscar cosas acá, algunos corrieron más y los otros se ahogaron. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Después vino el tema del maremoto. No murió mucha gente, sólo murió la gente que vino a buscar sus cosas. Murieron como cinco personas. (2ª generación, cathy Silva) Y la gente que murió, murió de porfiá' no más por ir a buscar cosas. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) Era chico yo, todos trabajaban en la faena. A mi abuelo le pasó que volvió a buscar su gato y por salvar al gato lo pescó la marea.
La oralidad contiene el trágico infortunio de las personas que se embarcaron en el cautín. Se dice que sus cuerpos fueron dejados en el Liceo para su reconocimiento. La mayor causa fue el ahogamiento, muriendo alrededor de 21 personas. (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Dicen que toda la gente que murió en el Cautín la dejaron acá en el comedor para reconocer los cadáveres, y en el pasillo rojo del Liceo. En otro liceo igual, muchos muertos del Cautín, era bastante gente, los dejaron para reconocer sus cuerpos. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Al día siguiente, después que pasó todo esto, ahí nos encontramos que estaban todos muertos. …21 personas murieron aquí (3ª Generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Yo tengo un abuelo que cuenta que cuando salió el maremoto, él se encontraba acá. Decía que había muerto mucha gente.
2.2.5 Familia: Sobrevivientes o o o o o o
Sobrevivientes subiendo al cerro en camión Familia Los Garabito a salvo Familia que naufragó sobreviviente alrededor de árboles Sobreviviente arriba de árboles Sobrevivientes flotando abrazados a los troncos Sobreviviente navegando en una casa
Esta familia de sub-categorías reúne aquellas citas en las cuales los informantes hablan sobre los sobrevivientes de la catástrofe, y el modo en el cual lograron conservar sus vidas.
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“Rescatando un Mareterremoto” Como por ejemplo, aquellos sobrevivientes que conservaron sus vidas subiendo al cerro en camión, aunque como se ve, no fue tan fácil como se pudiera creer: (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “A mí me tocó arrancar con un camión, arrancar con gente hacia arriba. Todos los que llegamos ahí, de alguna u otra forma, nos plantamos arriba del camión. No era tan fácil, ¿me entiende usted? Era un camión con baranda. Me tocó salir de donde yo estaba, a otra parte más allá... donde pasaba un puente. Yo iba trotando, pasé todos los obstáculos y llegué al camino, y arranqué con el camión. Allá había un puente de cemento que tenía que pasar, y a la vuelta estaba ese puente. Tenía unas barandas de cañería de fierro de un metro y cuarto de alto. Yo que paso con el camión así, tiene que haber sido un temblor sumamente fuerte en ese momento, y el puente se quebró, se desintegró. Yo no le estoy mintiendo, yo le estoy diciendo lo que vi, lo que a mí me pasó. Yo di una vuelta y ahí veo llegar a los viejitos y lo echamos arriba del camión de una u otra forma. Y una viejita no pudo subir porque estaba lleno el camión, así que la llevé en la pisadera del camión. Este camión era uno internacional. Con esa viejita arrancamos 5 Km. más allá. La llevaba aquí, abrazada, apretada. Con una mano manejando y con unos nervios terribles. Y ahí llegamos a las casas que estaban en construcción.”
Aunque nadie les crea, toda la familia de los Garabito, se salvó arriba de los árboles de Nehuentúe, incluso la mamá, estando embarazada: (2ª generación, Gabriela Araneda) “Acá vivía una familia que venía de Nehuentúe. El pueblito que está al otro lado de Imperial. Muy cerca, a un kilómetro incluso menos. Ahí vivía una familia que eran los Garabito que todavía existe toda esa familia, completa. Esa familia se salvó completamente. La señora Artiga, la mamá de los Garabito, estaba embarazada de uno de los niños menores, y toda esa familia se salvó porque se subieron arriba de unos árboles de nehuentúe. Ellos cuentan que nadie les cree. Pero ellos se acuerdan que estaban arriba del árbol con su mamá embarazada con los otros más chicos.”
Si bien muchos murieron, al igual que esta familia muchos lograron salvarse alrededor de los árboles: (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Yo tengo un abuelo que cuenta que cuando salió el maremoto, él se encontraba acá. Decía que había muerto mucha gente. También le pasó algo similar, se subió a los cerros y se mantuvo alrededor de los árboles.” (1ª generación, Víctor Toledo) “Un caballero se salvó arriba de los árboles. Estuvo como cuatro días arriba de un ciprés.” (2ª generación, Eduardo Saavedra) “También mi papá me cuenta que él tenía un tío. El tío era bueno pa'l copete, entonces cuando pasó el maremoto, es de esos viejitos porfiados,
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“Rescatando un Mareterremoto” con la primera ola arrancaron todos y él no quiso arrancar, "¡qué! Me quedo aquí en mi casa". Pasó la primera ola y resulta que en su casa él tenía un hoyo en el patio, no sé pa' qué hizo el hoyo, y cuando vio que se venía la segunda ola, apretó cachete a una ciprés que tenía, y no se acordó que tenía el hoyo y como estaba tapado con agua pasó de largo por el hoyo hacia abajo. Alcanzó a salir y pasó ahí hasta que se recogiera, en el ciprés. Y tuvo que amarrarse, porque el árbol como era grande pasó la ola, no sé si lo habrá mojado, pero el árbol, se mantuvo harto tiempo antes que se recogiera el mar de nuevo. Así que pasó el maremoto amarrado arriba en el árbol. No sé cuantos días estaría pero ahí estuvo. Después lo fueron a buscar con un caballo, no sé en esos tiempos, como los caballos nadan en el agua. Son las dos historias que me contaron mi familia. No sé si estaré equivocado.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Otro caballero, es que aquí hay tantas que cuentan su historia, que igual optaron por subirse al árbol, en un ciprés que esta al lado del río. Todavía está.” (2ª generación, Cathy Silva) “Cuando él bajó y todo, tendía a recogerse y después volvía. Habían segundos en que por ejemplo, llegó arriba con su hija y todo, y cuando veía a la gente que subía desesperada, sobretodo las viejitas, él bajó ayudar y que algunos se salvaron arriba de un árbol.”
Flotando abrazados a los troncos de los árboles que el mismo mar arrancó, llenos de incertidumbre muchos no sabían si lograrían sobrevivir finalmente, sólo sabían que no debían soltarse por nada hasta llegar a alguna orilla: (3ª generación, conversando con Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Mi abuelito me contó que antes que empezara a salir el mar, había temblado media hora, aproximadamente. La gente comenzó arrancar a los cerros, y algunos pescadores alcanzaron a arrancar, salieron abrazados con los troncos de los árboles arrancados de la tierra.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Una señora, no me acuerdo el nombre, pero dicen que ella lo único que hizo fue agarrar su tronco y nada más, no supo si iba a morir o a sobrevivir, sólo se agarró del tronco no más. Hasta que llegó a una orilla.”
Pidiendo misericordia arriba del techo, según contaba, el tío del señor Ulloa, literalmente navegó 20 Kms. en su casa y logró sobrevivir: (1º generación, Señor Ulloa) “El maremoto se llevó la casa de mi tío, incluso con la chimenea se la llevó enterita. Y él iba arriba del techo, no se si fue así, pero él lo relata. Anduvo por el canal de Chacao pa'arriba ¿y sabe donde quedó la casa? En Aoctao. Anduvo 20 Km. más allá por el canal de Chacao, hasta llegar a una saliente. Fíjese que él, a esa hora que empezó el temblor, estaba acostado en su cama y le pidió a Dios misericordia. Yo nunca había escuchado eso. Me llamó la atención a mí porque ¡claro! Estaba temblando y mi tío decía misericordia Señor. Y después se levantó, se despidió de mi papá y se fue cuando ya amaneció. Al otro día mi tío no estaba, se había ido.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.2.6 Familia: Sacrificio o o o o o o o o
Sacrificio humano en la Biblia lugar del sacrificio posibilidad de ser el niño ofrecido procedimiento justificación no es delito desaprobación reporteado por el Mercurio
Esta familia de subcategorías reúne aquellos antecedentes que emergieron de las entrevistas, y que relatan lo que constituya tal vez el tema más complejo y delicado en torno al mare-terremoto de 1960 en la zona costera. El tema se debe abordar con altura de miras y una apertura mental con la disposición de comprender la diversidad de culturas en la cual estamos inmersos. Durante la evolución de esta catástrofe, un niño fue sacrificado por los mapuche de la zona con el objetivo de apaciguar las aguas, presentando esta ofrenda humana a las fuerzas naturales. La compleja religión mapuche considera este tipo de actos como válidos para negociar con estas fuerzas y re-establecer el equilibrio cósmico que desencadenó este castigo: Como es posible apreciar, los mapuche de la zona nos enseñan este conocimiento para que podamos comprender una realidad distinta a la que la mayoría ve. Algunas personas no mapuche, tras años de interacción con este pueblo también conocen esta historia y entienden su trasfondo: Algunos ven el tema con amplitud de criterio y comparan el caso con otras civilizaciones como es el caso de la cultura hebrea en la cual también es posible encontrar casos de sacrificio humano en la Biblia: (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “En el 60 se dice que los mapuches hicieron un sacrificio humano de un niño en el sector del cerro La Mesa. Y no es nada extraño porque también lo dice la Biblia. El caso de Isaac también era un sacrificio humano, a diferencia que tuvieron preso a unos mapuches y que después de un tiempo dijeron que no había cuerpo del delito ante el niño que mataron.”
El lugar del mencionado sacrificio fue el Cerro de La Mesa: (1ª generación, Walter Dettmar Van Haindorp Montero) “Sobre el sacrificio sí, eso pasó. Lo tengo en revista Vea. Hay un cerro que se llama De la Mesa atravesando el lago. Del lago Budi para allá, por la playa. Ahí sacrificaron a un niño. Yo anduve con un reportero del Mercurio. Y al caso de 10 o 12 años atrás todavía vive la abuela del niño que mataron. En el Mercurio aparece cómo lo habían hecho, cómo lo habían matado, tal como un animal cualquiera. Sin piedad, sin nada, como gritaba el niño a cada rato ¡mamá, mamá! Y eso es lo efectivo.”
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“Rescatando un Mareterremoto”
(3ª generación, Cristian Torres José Calfulef Claudia Castro Cristina Valenzuela) “Lo que sé yo es que del cerro la Mesa, tuvieron que sacrificar a un niño. Según lo que cuentan, para que el mar se calmara. Según lo que sé yo, lo que me han contado.”
El ilustre y célebre poeta Lorenzo Aillapán, el “hombre-pájaro” mapuche nos reveló que si el maremoto hubiera sido en 1947 lo habrían sacrificado a él, ya que por ser huérfano estaba elegido previamente para esta misión en caso de alguna catástrofe natural: (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Le cuento que yo soy huérfano de papa y de mamá. Le cuento que si hubiera pasado el terremoto en 1947 yo hubiera sido la persona que estaría en ese ofrecimiento, yo tendría que hacer eso, habría recaído en otro niño.”
Los detalles del ritual del sacrificio humano y los procedimientos del Nguillatún nos fueron revelados en el impresionante testimonio de Eliseo Huentén: (2ª generación, Eliseo Huentén, Cerro la Mesa, Lago Budi) “-En este sector mismo llamado Cerro la Mesa, ocurrió el hecho de que fue sacrificado un niño. Se dice que aquí se le dio cuatro vueltas en caballo al niño, y posteriormente fue botado en ésta parte, por que esto estaba un poco mas allá, con la erosión se ha ido carcomiendo. Años anteriores esto era igual que una tabla aquí, entonces por eso el nombre de Mesa, esto era bien planito aquí, eso es lo que tiene como historia o como patrimonio histórico. -¿Por qué el sacrificio de un niño? -Fue principalmente, por el apaciguamiento del agua. El caso es que una de las machis de acá del sector, tuvo un sueño, donde se le decía que debía sacrificar un niño, porque la gente de acá había perdido la costumbre de hacer sus propias actividades en cuanto a tradición, Nguillatunes y otras. -¿Eso fue durante el maremoto o después? -Después, a los dos días más menos de ocurrido el maremoto, porque era tanto la actividad del sismo, que no paró por casi un año, se dice, pero pegó fuerte como por una semana el temblor. […] -¿Tú sabes cómo ese niño fue seleccionado? -Bueno hay varias versiones, se dice que el niño que se eligió, fue un niño huérfano que no tenía papá, mamá,...que solamente estaba al cuidado de una familia, entonces fue precisamente a ese niño a quien lo eligieron, sin decirle nada y al final no supo nunca por que lo mataron. -¿Cuántos años tenía el niño?
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“Rescatando un Mareterremoto” -Aproximadamente ocho a nueve años. -¿Estaba vendado cuando lo pasearon? -No estaba viendo todo lo que estaba ocurriendo, pero nunca le dijeron, decía la gente de acá, muchas personas que cuentan la historia, que el niño preguntaba a algunos de los que andaba acompañado, pero ninguna respuesta de lo que le iban a hacer. -¿De qué forma lo sacrificaron? -Cortándose en pedazos. -¿Pero antes lo eliminaron de otra forma o lo empezaron a cortar en pedazos vivo así? -No sé, puede que lo hayan degollado, como hacen en los Nguillatunes del sector, cuando sacrifican dos corderos, uno blanco y uno negro y el corazón se lo sacan vivo, eso tiene todo un significado bien complicado. -¿Cuántos participaron, una comunidad o fueron varias? -Bueno como el mapuche acá se forma en organizaciones como se les llama ahora, se dice que había un cacique que mandaba toda esta parte, desde Toltén hasta Boroa, pero esa vez, fue un pequeño grupo que organizó todo ese asunto, conjuntamente liderando con la machi. -¿El cacique no participó? -No, los que fueron avisados fueron participes de eso.”
Frente a este complejo tema aparecen dos concepciones de mundo muy distintas que interpretan el caso del sacrificio. Por una parte, esto constituye un delito para cualquier Estado Moderno, no obstante, la ancestral cultura mapuche se sustenta sobre una cosmovisión que justifica este acto. Si bien desde la perspectiva mapuche existen diversas interpretaciones del suceso del sacrificio del niño, todos coinciden en que el maremoto fue un castigo por el alejamiento de las propias pautas culturales existentes en la sociedad mapuche y, el rompimiento del equilibrio cósmico en el que debe vivir el che –hombre- en el waj mapu –universo o cosmos- que repercute en el territorio (wajontu mapu). (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Se trata de que una papai de un sector le ofrecía a la manera mapuche. Hubo que sacrificar a un niño como el pago de un animal grande por una calamidad grande. Así dijo la dama. […] Y según los mapuches, gracias al sacrificio de ese niño se calmó la furia del fenómeno telúrico y hasta ahora está normal.” (3ª generación, Niños de 11 años) “En el cerro La Mesa, me dijeron que habían matado a un niño los mapuches, le sacaron el corazón y lo tiraron al mar. Lo descuartizaron para que se calmara y los perdonara.”
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“Rescatando un Mareterremoto”
(2ª generación, Eliseo Huentén) “-Como les decía que la machi soñó que el mar subía, y que como había mucha pérdida de tradición, por eso era un castigo que les había llegado a los mapuches en éste caso. Según la propia cosmovisión del mapuche. -¿El mar se recogió durante el sacrificio o cuanto tiempo después? -Bueno eso es lo que decía, que las personas que lo hicieron quedaron conformes, con ese apaciguamiento del agua y desde esa ves, empezaron a normalizarse las tradiciones, hasta ahora aún siguen vivas lo que tiene que ver con el Nguillatún y todo eso, porque era tanto la perdida de tradiciones que había mucha entrada de los católicos, entonces allá iba la gente y nunca más se acordaron de su propia tradición, a la iglesia todos los domingos no más, y se dice que la iglesia hasta afuera había fieles en este caso, entre comillas, participando en misas y todo ese cuento. Por eso la perdida bien grande en cuanto a tradiciones, hasta ese momento, hasta el maremoto del 60.”
Al no haber “cuerpo del delito” la justicia chilena no pudo inculpar a la machi por el “delito de homicidio”, esto debido a que el niño no había sido inscrito en el registro civil. Esto ilustra que frente a la diferencia de cosmovisiones, la cultura mapuche ha debido recurrir a ciertas estrategias para poder sobrevivir y mantener sus costumbres: (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Y la respuesta es muy simple. La machi dijo que debía ser un hijo de nadie, y encontraron a un niño, su madre estaba en Santiago con los abuelos, no había pasado por el civil. Entonces el juez pidió identificar el cuerpo del delito y el niño no había pasado por el registro civil por lo tanto no existía. Se dio también la situación de la voluntariedad de cometer el delito, la madre nunca quiso cometer el delito ya que fue a realizar unos trámites al norte. Todavía está viva.”
El tema del sacrificio despierta el debate entre las personas, muchos no conociendo su complejo trasfondo religioso desaprueban el acto: (2ª generación, Eliseo Huentén) “-Por eso es difícil comprender por la gente que no es propiamente tal de eso. Algunos dicen que es malo, y otros diferente, hay diferentes opiniones de acuerdo a eso. Ahora los Nguillatunes de este sector se hacen como siete u ocho kilómetros más allá en el otro cerro. (Explica) -¿Con respecto al sacrificio tuvieron alguna respuesta a lo que hicieron? ¿Se dejó ver algo? -Es que seguramente era tan fuerte la creencia que ellos quedaron conformes, precisamente la gente que hizo ésta actividad quedaron conformes en eso, que era una respuesta a un ser superior que les había dicho que tenían que hacer algo y precisamente era eso. Para la gente mapuche de ese tiempo era correcto eso, pero ahora para el Estado chileno es un delito bien grave y por eso es que la machi fue enjuiciada y encarcelada.”
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“Rescatando un Mareterremoto” Como se comprende y se sabe, el caso derivó en un complejo caso judicial que además despertó el interés de la prensa. Finalmente, este ejemplo de choque cultural es tema aún pendiente, como lo sigue siendo el conocimiento de la cultura mapuche y su comprensión y la restitución de sus derechos en materia cultural. Frente a la incomprensión, la cultura mapuche actúa con desconfianza y resulta difícil en ocasiones estudiar el tema: (2ª generación, Eliseo Huentén, Cerro la Mesa, Lago Budi) “-¿Se podría hacer un rescate periodístico de la historia en el sector? -Bueno eso también es otro tema porque las familias que viven en el sector son muy celosas en ese aspecto y pueden llegar a ser violentas en ese sentido, por eso es complicado llegar a recuperarla, muy delicado.”
2.2.7 Familia: Refugiados o o o o o
Refugiados durmiendo bajo la carreta Refugiados en el cerro Refugiados en un colegio Refugiados: en Pto. Saavedra Refugiados: traslado a otros pueblos
Esta familia de sub-categorías reúne aquellas expresiones que relatan las historias de los sobrevivientes que se refugiaron generalmente en los cerros, y en otros lugares. Los que tenían carreta huían en ellas, finamente las mismas carretas sirvieron de refugio improvisado. Ante la emergencia muchos debieron dormir bajo ellas: (2ª generación, Andrea Bustos San Carlos, 23 años) “En eso tenía una sobrina de ella que la crió también mi abuela, que tenía 6 años. Se fue pa'l cementerio con mi mamá en los brazos y mi tía de la mano, mientras que a mi tío lo llevaba cargado con las frazadas, los bolsos y todo lo que trató de sacar. En la noche llegaron arriba donde un colegio, ahora está ubicado el cementerio al frente de donde estaba ese colegio. Los que tenían carreta podían arrancar con más cosas, y en una carreta durmió abajo ella con sus dos hijas, tapadas con una sola frazada.”
Estaban casi todos reunidos y refugiados en el cerro, donde se armó un verdadero campamento: (3ª generación, niños 150) “Murieron pocas personas porque habían avisado cerro. Armaron un campamento para dormir."
y
se
fueron
todos
al
(1ª generación, Moisés Huenten) “La fina' de mi madre estaba empeorada, teníamos otro campito de una hectárea, ahí estaba y a la tarde llegó ella. Estábamos todos reunidos ahí con mis hermanos mayores. Ahí llegó toda su familia porque él no era
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“Rescatando un Mareterremoto” ná muy valiente, yo en cambio fui valiente po' como recién salí del Regimiento. Eso me pasó.”
La familia Heinz prefirió quedarse en Pto. Saavedra: (1ª generación, Walter Dettmar Van Haindorp Montero) “Nosotros fuimos la única familia porfiada que nos quedamos aquí. Obligaron a la fuerza a que se trasladaran a Carahue y Temuco, u lo distribuyeran. Mi papá se llamaba Heinz. […] Nosotros permanecimos en el Puerto, los demás estuvieron dos o tres días acá y se trasladó toda a Temuco, Imperial y carahue en los Gimnasios. Ahí permanecieron tres meses.”
El resto, buscó refugio trasladándose a otros pueblos como Carahue e Imperial, algunos no volvieron más: (2ª generación, Eduardo Saavedra, 28 años) “De hecho, dicen que algunos de ellos... antes habían como fondos de progreso que daba el Estado para los pueblos, el 2 por ciento pa'l progreso de los pueblos, así que ellos formaron un comité para llevar adelante... la gente más rica y más entendida tomó eso y se fue. No volvieron nunca más.” (2ª generación, Andrea Bustos San Carlos, 23 años) “De ahí las fueron a buscar, se las llevaron a Carahue y a Imperial, llegaba la ayuda, y luego volvió acá cuando se devolvieron las aguas. Volvió a arrendar frente a los carabineros, la casa de Don Erme. Era bien famosa esa casa porque había varias piezas donde arrendar. Harta gente vivió en esa casa. Habrá ya unos 15 años que desarmaron esa casa. Fue el lugar de los retornados. […] Estuvo en Carahue, la dejaron en un colegio, luego se fue a Imperial donde había colchonetas, había enfermos, heridos que estaban siendo curados, colchonetas con sangre y ahí tenían que estar. No había postas ni nada, todos se atendían en un solo lugar. Y no falta la gente avarienta, llegaba la ayuda y una familia trataba de acapararse con todo todo todo, mientras que ella se quedaba al último, al último. Había un caballero Ulloa, le tomó un baúl grande con mercadería, con pailas, con ollas, con tetera y le dijo "toma llévate esto tú", y con ese baúl se vino pa' Puerto. Traía comida, traía olla, un par de cosas para sobrevivir. (2ª generación, Andrea Bustos) “Ella estuvo ahí en el colegio Industrial de Nueva Imperial. Llegaban camiones y camiones con carbón, entonces, bajaban ahí, y armaban ahí mismo en el suelo sus fogones para calentarse, secar la ropa, hacer comida.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.2.8 Familia: Reacción Institucional o o o o o o o o
desinterés de las autoridades en el evento Líderes naturales gobierno distribuyó la ayuda organización del pueblo en brigadas ayuda internacional de Suecia presencia militar gobierno opresor, sin aporte a la reconstrucción reforma administrativa
Esta familia reúne distintas percepciones sobre el modo de operar de las instituciones. Existe una opinión negativa hacia las autoridades que debían responder en 1960. El alcalde no fue capaz de hacer presencia y liderar en la resolución de los problemas causados por el maremoto. Sin embargo, el liderazgo lo llevó a cabo el regidor de esos tiempos, quien dirigió los trabajos de reconstrucción y reparación de la urbe, organizando y beneficiando a los propios vecinos que recibieron merecidas pagas por la labor encomendada. Actualmente, se tiene una opinión positiva de las instituciones gubernamentales, sobre todo en cuanto a la eficacia de tomar medidas de emergencia. (1ª generación, Walter Van Haindorp) No se vieron las autoridades dando orden, tampoco haberlos visto, simplemente arrancaron y no les interesó a la gente, no les interesó nada. No como hoy en día en donde las autoridades, en su mayoría, me he dado cuenta que una vez que pasa algo toman de inmediato medidas. En ese tiempo el alcalde era el señor Larrulet que no vivía acá sino que venía una vez al mes a dar una vuelta a la oficina para hacer alcalde en la municipalidad que tenía 9 personas. (1ª generación, Señor Ulloa) Por eso le digo a mi papá que fue una inspiración divina que él tuvo. Hartas fotos hay de eso. Él había sido el primer regidor en esos tiempos, sacó la primera mayoría después del alcalde, y en el momento del maremoto tuvo que asumir la alcaldía porque el alcalde andaba en Concepción. (1ª generación, Señor Ulloa) El malecón se cayó pa'l maremoto. Está el malecón nuevo y el otro. Ése lo hizo mi papá, lo mandó hacer. El río estaba carcomiéndose las casas. Las casas eran de palafito como en Castro, entonces el agua estaba soplando mucho debajo de las casas. Por eso mi papá mando hacer un malecón, ese chiquitito. ¿Sabe cómo lo rellenaron?, a puras carretas. Le dio la preferencia a la gente humilde porque no había empleo por acá, y todavía no hay. No hay para todos. Había como cien carretas rellenando. Le pagaban con un vale así para canjearlo con mercadería a los negocios.
Con respecto a la distribución de la ayuda, el gobierno se encargó. La percepción que hay es que hubo un completo descontrol, un desorden que perjudicó mucho a unas familias, mientras que a otras todo lo contrario. Por un
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“Rescatando un Mareterremoto” lado, la autoridad no tenía los mecanismos necesarios ni la presencia suficiente, y por otro, las mismas familias damnificadas le perdieron el respeto a la misma autoridad, tratando siempre de conseguir más alimentos y materiales sin pensar en la necesidad de los demás. Si no fuera por la organización de vecinos en brigadas, la amabilidad o el comunitarismo de algunos, muchas familias se habrían quedado sin ninguna ayuda. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Muchos se aprovecharon de las circunstancias (…) la distribución no fue la más ecuánime, todos se aprovecharon. La autoridad no se veía en ese tiempo, se largaron. …Pero a un señor, al que le faltaba el brazo, Pablo Leer, que estaba de subdelegado del gobierno, no le hacían caso a este caballero, y otros que se aprovecharon y acarrearon todo lo que pudieron, y otros que no recibieron nada. (3ª generación, niños de 11 años) Se fueron todos para el cerro y que después como la gente había perdido todas sus cosas, le regalaron lozas y cuestiones así. La municipalidad les regaló. (2ª generación, Andrea Bustos) Estuvo en Carahue, la dejaron en un colegio, luego se fue a Imperial donde había colchonetas, había enfermos, heridos que estaban siendo curados, colchonetas con sangre y ahí tenían que estar. No había postas ni nada, todos se atendían en un solo lugar. Y no falta la gente avarienta, llegaba la ayuda y una familia trataba de acapararse con todo todo todo, mientras que ella se quedaba al último, al último. Había un caballero Ulloa, le tomó un baúl grande con mercadería, con pailas, con ollas, con tetera y le dijo "toma llévate esto tú", y con ese baúl se vino pa' Puerto. Traía comida, traía olla, un par de cosas para sobrevivir. (2ª generación, Andrea Bustos) Ella estuvo ahí en el colegio Industrial de Nueva Imperial. Llegaban camiones y camiones con carbón, entonces, bajaban ahí, y armaban ahí mismo en el suelo sus fogones para calentarse, secar la ropa, hacer comida. (1ª generación, Walter Van Haindorp) La misma gente de acá, las Juntas de Vecinos que en ese tiempo tenían otro nombre, entregaban la ayuda a través de brigadas.
A nivel internacional, la colaboración fue por parte de Suecia, entregando materiales de construcción y máquinas para el trabajo. (1ª generación, Walter Van Haindorp) Muchos se aprovecharon de las circunstancias. Suecia, a través de su embajada en Santiago, y a petición de la Intendencia y del Alcalde que estaba ahí, mandaron bastante material para construir viviendas y darle la posibilidad a la gente para emprender trabajo, maquinas de coser, martillos, herramientas.
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“Rescatando un Mareterremoto” Opiniones encontradas hay con respecto a la presencia militar en la zona. Si bien a algunos les dio mayor seguridad, para otros fue una impotencia que sus propias cosas fueran confiscadas a través de la fuerza militar. (1ª generación, Walter Van Haindorp) El ejército se hizo cargo de todo esto, patrullando sobretodo en las noches. Fue un toque de queda. Cualquier cosa que pasaba acudíamos de inmediato a carabineros. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Más encima, después llegaron los militares y se llevaron todo. La gente no podía sacar sus cosas porque no los dejaban sacar sus cosas, igual hubo harto sufrimiento porque la gente sabía lo que era suyo pero también había muchos ladrones. Entonces, al final las FF.AA, optaron por no entregar nada. El tío de mi esposo me cuenta que él sentía impotencia porque podían ver sus cosas pero no las podían sacar. Sus maderas, sus cosas que igual de alguna manera les servían.
Al pasar el tiempo, Puerto Saavedra se fue reconstruyendo a pulso de sus propios habitantes que se atrevieron a seguir viviendo ahí. No hubo apoyo gubernamental de ningún tipo. Incluso se estigmatizó al Puerto por la dictadura militar, al rumorearse de la existencia de escuelas de guerrillas revolucionarias, cuando en realidad eran escuelas de auxiliares rurales de posta. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Se fue rehaciendo solo. Hasta que recién, cuando llegó la luz eléctrica el 79. Estábamos solos. El general tenía castigado a este pueblo porque había una escuela de guerrillas. Pero no era nada escuela de guerrilla, fue la primera escuela formadora de auxiliares rurales de posta para ir a trabajar a los campos. Entonces ¿qué le podí decir a un pueblo de gente mapuche, natural, primigenia? Que fue un gobierno opresor no más.
A inicios de la década de los 80, se reestructuró política y administrativamente la comuna, dividiéndola de tal manera que Puerto Saavedra conserva en su interior preeminencia del pueblo mapuche. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Hasta que después de unas personas se llegó al año 1982 y vino mi general hacer una reforma administrativa y dijo que esta comuna era muy grande, la achicaron y crearon la comuna Teodoro Schmidt desde el Budi para allá. Quedó esta comuna entonces como una comuna eminentemente mapuche. Por esa gran coincidencia, toda esta comuna es una reserva mapuche frente al Budi.
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.2.9 Familia: Conductas Antisociales o o o o
abuso hacia la gente que sufrió el maremoto aprovechamiento gente avarienta robos
Esta familia reúne todas aquellas acciones que perjudicaron a los demás. El robo fue el mayor flagelo a nivel social, aunque visto por otro lado se hizo por la necesidad imperiosa de subsistir y reconstruir la vida. Es decir, debido a la desesperación de no tener nada para comer, abrigarse y tener un techo donde dormir, muchos tuvieron que sacar cosas ajenas a tal punto que llegaron a tener más que antes. La avaricia entonces comenzó a surgir entre los sobrevivientes y refugiados, no importando la satisfacción de las necesidades del resto sino más bien en el interés personal. Ante esta situación de desorden y aprovechamiento desmedido, los militares tomaron la zona y prohibieron la recuperación de materiales, generando impotencia a los verdaderos dueños de las cosas. (2ª Generación, Carlos Millar) Hubo mucho abuso de la gente que sufrió el maremoto. Increíble, pero después del maremoto se decía que muchos se aprovechaban y venían a buscar cosas que les servían. Todo servía y se aprovechaba. Muchos que no tenían casas no tenían muchos medios, después tuvieron buenas casas porque recolectaron buena madera. Era puro nativo. (2ª generación, Andrea Bustos) (…)Y no falta la gente avarienta, llegaba la ayuda y una familia trataba de acapararse con todo todo todo, mientras que ella se quedaba al último, al último.
(2ª Generación, Gabriela Araneda) Más encima, después llegaron los militares y se llevaron todo. La gente no podía sacar sus cosas porque no los dejaban sacar sus cosas, igual hubo harto sufrimiento porque la gente sabía lo que era suyo pero también había muchos ladrones. Entonces, al final las FF.AA, optaron por no entregar nada. El tío de mi esposo me cuenta que él sentía impotencia porque podían ver sus cosas pero no las podían sacar. Sus maderas, sus cosas que igual de alguna manera les servían.
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.2.10 Familia: Reconstrucción del pueblo o o o o o o o o o
casa de los retornados irregularidad desorientación emigración de familias Familias de izquierda se reinstalaron en el mismo pueblo negativa a la reconstrucción del pueblo reconstrucción del pueblo sin ayuda evolución lenta y sin apoyo reconstrucción de la vida
En la oralidad se hace mención de cómo Puerto Saavedra se fue reconstruyendo. Comenzó con el retorno de quienes se refugiaron en otras localidades como Carahue y Nueva Imperial. Ya las aguas se habían retirado del pueblo y los cadáveres ya no seguían siendo un peligro para la salud de las personas. La casa de Don Erme fue la llamada “casa de los retornados”, donde se arrendaban piezas. Sin embargo, ya nada era igual, todo había cambiado y la gente no sabía dónde estaba. (2ª generación, Andrea Bustos) De ahí las fueron a buscar, se las llevaron a Carahue y a Imperial, llegaba la ayuda, y luego volvió acá cuando se devolvieron las aguas. Volvió a arrendar frente a los carabineros, la casa de Don Erme. Era bien famosa esa casa porque había varias piezas donde arrendar. Harta gente vivió en esa casa. Habrá ya unos 15 años que desarmaron esa casa. Fue el lugar de los retornados. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Y ella veía cómo el pueblo se llenaba de agua y las casas completas flotando. Y cuando terminó el maremoto no quedaba nada, la gente no tenía noción de donde estaba su casa.
Otro grupo importante de familias habitantes de Puerto Saavedra decidieron negar la reconstrucción del puerto e irse definitivamente del pueblo. Entre ellos estaban los pertenecientes al Comité del Alto, que por causas netamente económicas no les convenía invertir en una zona vulnerable a los fenómenos naturales. Sólo llegaron a Puerto Saavedra familias con tendencia política de izquierda. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Pero los que vivían aquí, los que vivían del caudaje del Puerto Fluvial esos eran presidentes del comité del Alto. Era presidente don Jorge Alessandri. Y vino acá don Sótero del Río, ministro del Interior, vino aquí. Preguntó: ¿Qué quiere que hagamos del pueblo, lo hacemos de nuevo? Y los que habían perdido ciertos barcos dijeron que "no, nosotros no queremos. Queremos que nos paguen las cosas que están aseguradas por el fondo constitucional para que nosotros nos vayamos hacer empresas a otra parte, ya que el Puerto se ha terminado y no hay razón de ello". Entonces a esa gente le pagaron. Se fueron los Chávez, se fueron los Fernández,
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“Rescatando un Mareterremoto” Habre, se fueron los Escrivans a Villarrica, los de Miguelo a Villarrica. Se fue un montón de gente a instalarse con las platas del Estado que le costó al gobierno de turno porque eran de derecha. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) De hecho, dicen que algunos de ellos... antes habían como fondos de progreso que daba el Estado para los pueblos, el 2 por ciento pa'l progreso de los pueblos, así que ellos formaron un comité para llevar adelante... la gente más rica y más entendida tomó eso y se fue. No volvieron nunca más. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Dicen que estuvieron acá hasta el maremoto. Dicen que la mayoría de la gente que tenía harto dinero se fue a Valdivia. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Entonces aquí se quedaron los comunistas, los de izquierda, esos se quedaron. Daniel Manuel Ulloa, de la falange de ese tiempo, esa gente se quedó por aquí.
Así fue como Puerto Saavedra quedó solo con la gente que no tenía los recursos suficientes para trasladarse y que a la vez conservaba un real aprecio a la localidad. No tuvo mayor ayuda por parte del gobierno por estigmatizaciones políticas, y porque es reacia a recibir apoyo a cambio de la pérdida de sus costumbres e identidad cultural. Eso sí, uno de los problemas que se generaron fue que al momento de construir las nuevas viviendas, esto no se hizo de acuerdo al plan regulador que establecía zonas inundables. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Se fue rehaciendo solo. Hasta que recién, cuando llegó la luz eléctrica el 79. Estábamos solos. El general tenía castigado a este pueblo porque había una escuela de guerrillas. Pero no era nada escuela de guerrilla, fue la primera escuela formadora de auxiliares rurales de posta para ir a trabajar a los campos. Entonces ¿qué le podí decir a un pueblo de gente mapuche, natural, primigenia? Que fue un gobierno opresor no más. Dicen que la gente es floja ¿cómo? Si ha hecho todo un pueblo solo en todos estos años. Flojo porque no les gusta ser asalariado, ser peón, y mejor ser parte de la naturaleza. Porque hemos estado en Puerto Saavedra estos 40 años solos, porque en el año 1983 se construyeron 14 casas y de ahí nunca más. Hasta el año antepasado se construyeron poblaciones más arriba por atrás. Pero aquí en Puerto Saavedra, desde el año 1960 hasta la fecha, recién se hizo una población, mientras que en todo Chile se hicieron casas. Ahora están pavimentando un poco, pero eso es. Aquí no le han dado ni un cero a este pueblo. Mas encima, para el plan regulador de Puerto Saavedra en el año 63, se decía que no se podían construir más de dos casas en una manzana. Estaba inundable. Y no se ha modificado, por tanto todo lo que se ha construido hasta aquí está contra la ley.
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“Rescatando un Mareterremoto” 2.2.11 Familia: Institucionalización o o o o o o o o
cambio en la línea del progreso cambio Municipal cambio de ordenanza cambio en carabineros importancia del Liceo organización social deficiente diferencias de percepción Gobierno en la actualidad toma de medidas de inmediato
Esta familia incluye todas aquellas percepciones sobre Puerto Saavedra y su desarrollo como ciudad organizada. Éste fue afectado por el evento, puesto que en esos tiempos Puerto Saavedra generaba un progreso en auge y atractivo para la región. (2ª Generación, Eduardo Saavedra) Si Puerto hubiera seguido progresando como lo iba haciendo se habría convertido en una tremenda urbe. Pero no fue no más.
Ha habido cambios evidentes como la reestructuración de la Municipalidad a nivel organizacional. Hay un cambio en las ordenanzas, mayor dotación de carabineros, y se conserva el liceo como un pilar para la educación en la zona, aun cuando no haya suficiente apoyo al establecimiento. (1ª Generación, Eugenia Vivanco) Sale la hoja de la calificación de cada uno de los funcionarios municipales. Y eso ahora no es así pues. Ahora, está mas reestructurado, mas grande, ahora es una planta municipal. Antes había inspectores, un alcalde y un regidor. Ahora es totalmente diferente. Ahora hay dependencias y departamentos, se hacen más cosas, está como todo más innovado. La ordenanza que aparece ahí no es igual a la que se tiene ahora en Puerto Saavedra.…Antes del 60, por ejemplo, la tenencia de carabineros tenía solamente tres carabineros, tenían otro tipo de rango, no como ahora. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Ese liceo que está ahí, monumento nacional, construido en 1945 producto del programa "Gobernar es Educar" de Pedro Aguirre Cerda. Escuela Básica nº 12. Y ahí esta parado, un liceo, co-educacional. Una cuestión que puede ser de primer nivel. Con el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, de esa época, teníamos el principal establecimiento educacional de Puerto Saavedra. ¿Qué se le puede pedir a un pueblo, a un gobierno que nos farreamos?... ¿Y todavía vienen hablarnos de mejoramiento educativo? Hicieron escuelitas en los campos, pero nosotros no. Entonces por eso los buses están llenos de niños que se viene a estudiar acá. No se puede esperar. Menos mal que no se piden tantas cosas como un hospital. Pero habrá que esperar con las nuevas generaciones.
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“Rescatando un Mareterremoto” Con respecto al maremoto de 1960, la oralidad nos manifiesta que las autoridades de esos tiempos no estuvieron presentes, más bien les interesó salvar y reconstruir sus propias vidas. Pero esta percepción no se da hoy en día, se opina que el gobierno tiene todas las herramientas posibles para tomar medidas y actuar rápidamente. A nivel local, también se intenta prevenir cualquier catástrofe. Cuando comienzan a suceder temblores los habitantes se organizan para buscar soluciones y planificar las tareas en caso de emergencia. Pero no hay mayor consecuencia en la acción, la calma vuelve y no se ejecuta lo planeado. Hay desacuerdos entre las generaciones, ya que si bien los más antiguos poseen la experiencia para sobrevivir, los más jóvenes argumentan que el escenario es distinto, ha cambiado, y posiblemente el anterior modo de salvarse no funcione ahora. (1ª generación, Walter Van Haindorp) No se vieron las autoridades dando orden, tampoco haberlos visto, simplemente arrancaron y no les interesó a la gente, no les interesó nada. No como hoy en día en donde las autoridades, en su mayoría, me he dado cuenta que una vez que pasa algo toman de inmediato medidas. En ese tiempo el alcalde era el señor Larrulet que no vivía acá sino que venía una vez al mes a dar una vuelta a la oficina para hacer alcalde en la municipalidad que tenía 9 personas. (2ª Generación, Gabriela Araneda) Y después de esa semana todo el pueblo se junta, cuando hay temblor fuerte todos se juntan y todos planifican. Todos planifican, todos tienen la solución. Carabineros dice ¡ya! Tenemos plan cuadrante. La Municipalidad dice ¡ya! Vamos a cubrir las calles tanto y no sé tanto. La gente dice ¡ya! Nos vamos a formar con la Junta de Vecinos. Pasa una semana, dos semanas sin temblar y no pasa nada. Y ahora pregúnteme si toda la gente sabe como es el plan de emergencia, si es que esta bien hecho. Yo sé que hay uno, pero no sabemos nada. Los carabineros tampoco sabemos. Nosotros decimos ¡pucha! Cuando hay temblor se corta la luz, ¿cómo lo hacemos? Los autos ¿cómo lo hacemos? Si la gente va arrancar igual por este camino, ese que va para el cementerio y que igual se forma un cuello de botella, porque es angosto esta debajo de un puente. …Entonces, todos tenemos en la mente el maremoto del año 60. Pero los antiguos tienen la mente de su maremoto del año 60 cuando no había autos, cuando no había tanta gente. Dicen que arranquemos al cerro, pero no es fácil porque ahora tiene un puente que previamente lo cruza. ¿Y si el puente se desarma, se derrumba? Un terremoto fuerte y por más antisísmico que sea, puede derrumbarse. Es que la naturaleza es más fuerte.
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“Rescatando un Mareterremoto”
OBJETIVOS 3. Descubrir el sentido atribuido al fenómeno por el sujeto.
TÓPICO a) Elementos lógicos. b) Racionalidad
CATEGORIA 3.1 Explicaciones del por qué y el para qué del fenómeno. 3.2 Conjunto identitario central
FAMILIA 3.1.1 Factores socioeconómicas, culturales y éticos 3.2.1 Identidad local 3.2.2 Historia Local 3.2.3 Historia Mapuche 3.2.4 Sociocultura Mapuche 3.2.5 Familias Destacadas 3.2.6 desarrollo local 3.2.7 Maremoto y Cambios Socioculturales 3.2.8 Referencia A Otros Pueblos 3.2.9 Productos Culturales
3.1 Categoría: explicaciones del por qué y el para qué del fenómeno. Categoría que reúne todos aquellos elementos lógicos que los habitantes de Puerto Saavedra ocupan para estructurar sus explicaciones, de los cuales se hallan elementos socioeconómicos, culturales y éticos. 3.1.1 Familia: factores socioeconómicos, culturales y éticos o o o o o o o
Explicación económica de la realidad dificultad imponderable de la vida abuso de los colonos pérdida de tradiciones mapuche Castigo por control de tiempo explicación crecida del lago Pellaifa aprendizaje
Esta familia de sub-categorías reúne aquellas citas que se refieren a las explicaciones que dan las personas acerca el porqué y el para qué del fenómeno. En este punto emerge el tema de la pertenencia cultural, ya que destaca la diferencia de interpretaciones y explicaciones entre mapuche y no mapuche, en función de su cosmovisión: Para la sociedad chilena en general el tema gira en torno a la explicación económica de la realidad, la pérdida de bienes materiales, la re-construcción de sus vidas y el sufrimiento que esto significó:
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Dicen que la mayoría de la gente que tenía harto dinero se fue a Valdivia. Y por eso también muchos especulan que por eso valdivia es tan próspero, eso dice la gente. Yo digo que no es por eso, Valdivia pasó por lo mismo, tuvo un desastre mayor porque había mucho más construcciones, y ahora es próspero y todo pero no como antes. […] El maremoto, a lo mejor, lo que uno ve, trajo tanto... yo pienso que en Puerto ya tenía pobreza de aquel entonces, pienso yo. La diferencia social era tan grande que los que tenían tenían harto. Pero los que no tenían no tenían nada. Y a lo mejor los que tenían se murieron o se fueron, y los que no tenían nada siguieron sin tener nada. A lo mejor si se quedaron en el pueblo comenzaron a vivir de lo que había. Y nadie quería invertir en Puerto porque se seguía con el tema del maremoto. ¿Quién quiere invertir en un lugar donde hay peligro? Y todavía hay gente que dice que ni loca se viene a vivir a Puerto Saavedra. Lo mismo diría yo "ni loca me voy a vivir a Villarrica" por el miedo a la erupción.”
El maremoto marcó un hito en la vida de las personas, frente a esta dificultad imponderable de la vida algunos aprendieron el significado de la valentía: (1º generación, Señor Ulloa) “Yo soy fruto del maremoto, yo pienso que cualquier chileno que enfrente las dificultades de la vida que son imponderables, tiene que enfrentarla con valentía, no ponerse a llorar, porque Dios nos dio a nosotros mucho talento, muchas habilidades. Entonces a mí me tocó enfrentarlo.”
Algunas personas buscan sus propias explicaciones acerca de la causa del maremoto: (2ª generación, Eduardo Saavedra) “¿Usted conoce las termas? Allá hay unos cortes, me dicen que también, producto del terremoto que hubo, se vino gran parte del cerro abajo y se murieron familias completas. De hecho hay familiares que nunca más se encontraron. Debieron haber quedado sepultados en la tierra. Si usted se da cuenta, a los tremendos cerros les falta laderas completas, esas laderas con los movimientos se vinieron abajo. Se dice que por eso creció el lago Pellaifa. Una ladera que se derrumbó y que fue tanta la masa que entró en el agua que hizo que se provocara el tsunami. Harto pedazo de tierra porque antes eso era un río no más, una bahía. Ahora, que se haya producido una marejada yo creo que debió haberse creado una grieta tremenda para que el agua pudiera bajar y subir y provocar una... si eso es lo que pasa cuando se produce una cosa así, o la explosión de un volcán que lo haya provocado.”
Nuevamente la cosmovisión mapuche busca las explicaciones en el actuar del ser humano, el maremoto habría sido consecuencia del desequilibrio producido por las políticas del gobierno y el consecuente abuso de los colonos: (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Pero también dijeron por el comportamiento de los seres humanos porque me contaban que en la décima y novena región habían muchos colonos que el gobierno trajo hace tiempo que seguramente para mejorar la situación del país, después de la pacificación de la Araucanía, entonces también trajo
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“Rescatando un Mareterremoto” como consecuencia los abusos. El gobierno chileno les dio más de 500 hectáreas más alimento y dinero, pero los colonos no se contentaron con eso y con corrida de cercos se tomaron 700 y hasta 1000 hectáreas, después que el gobierno había dado 500 per capita. Según el consejo de Lonkos, no estoy autorizado para decirlo, fue eso la consecuencia del maremoto y terremoto.”
Pero también existen fuertes autocríticas con respecto a este desequilibrio. A las causas antes mencionadas, habría que agregar el abandono de la propia cultura y la pérdida de tradiciones mapuche, producto de la conversión al cristianismo: (2ª generación, Eliseo Huentén) “¿El mar se recogió durante el sacrificio o cuanto tiempo después? Bueno eso es lo que decía, que las personas que lo hicieron quedaron conformes, con ese apaciguamiento del agua y desde esa ves, empezaron a normalizarse las tradiciones, hasta ahora aun siguen vivas lo que tiene que ver con el Nguillatún y todo eso, porque era tanto la perdida de tradiciones que había mucha entrada de los católicos, entonces allá iba la gente y nunca mas se acordaron de su propia tradición, a la iglesia todos los domingos nomás, y se dice que la iglesia hasta afuera había fieles en este caso, entre comillas, participando en misas y todo ese cuento. Por eso la perdida bien grande en cuanto a tradiciones, hasta ese momento, hasta el maremoto del 60.” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Entonces nosotros también cometimos errores porque partíamos de la monogamia entonces Concejo de Guerra dijo a los lonkos de tierra déjense 5, 6, 7 o más mujeres si están físicamente capacitados. Entonces eso estrictamente desde la cosmovisión lo vio como una pequeña discusión y fuimos castigados por control de tiempo.”
El sufrimiento y la destrucción se convirtieron en aprendizaje. Los sobrevivientes dicen saber como reaccionar frente a un desastre de esta magnitud: (2ª generación, Carlos Millar) “Cosas que a uno le sorprende, si viniera de repente algo similar ya sabría qué hacer por la experiencia.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 3.2 Categoría: Conjunto identitario central Esta categoría nos presenta aquellas significaciones imaginarias sociales más destacables para conformar el conjunto identitario central de Puerto Saavedra. Tales significaciones apuntan al sentimiento de arraigo y la construcción histórica tanto de la localidad como del pueblo mapuche. También se destacan a los mismos habitantes conformadas según familias, según relación de parentesco. Teniendo tales elementos característicos, se menciona el desarrollo que ha ido obteniendo Puerto Saavedra, la evolución de su pueblo y sus referencias a otras localidades. Y para terminar, las significaciones imaginarias sociales posibilitan la reproducción de obras culturales donde está incluida la propia oralidad. 3.2.1 Familia: Identidad o o o o o o
Orgullo de ser de Puerto Saavedra Comuna con identidad Mapuche Recuperación de la identidad mapuche orgullo de ser poetas de la naturaleza Conciencia ecológica Identificación a las movilizaciones mapuche
La oralidad expresa también la valoración que hacen los habitantes con respecto a su pueblo. Se estima a Puerto Saavedra porque ha sido el lugar en el cual se ha desenvuelto la vida en distintas facetas. (1º generación, Señor Ulloa) “Pasé por la marina, fui profesor primario. Cinco años de guaripola después del maremoto. Yo fui el primero que desfiló después del maremoto. Este pueblo quedó patas p'arriba. Desfilamos con lo que dejó el maremoto, con el gorrito y la casaca. Mi pecho estaba con guaripola. Así que cómo no voy a sentir a este pueblo, pué' oiga. Orgulloso de haber nacido aquí. El 62 inauguré los uniformes nuevos. En la biblioteca hay fotos.”
La comuna se identifica con el componente mapuche, expresada en la conservación y defensa de reservas socioculturales, como también en la recuperación de su identidad por parte de las nuevas generaciones. Debido a eso, quizás, haya sido en el pasado estigmatizada y anulada en la distribución de recursos estatales para su desarrollo, lo cual posibilitó en ellos un fortalecimiento de su identidad local por sobre lo nacional. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) Quedó esta comuna entonces como una comuna eminentemente mapuche. Por esa gran coincidencia, toda esta comuna es una reserva mapuche frente al Budi.[…]
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Y los niños tienen interés de encontrar su identidad.” Se fue rehaciendo solo. Hasta que recién, cuando llegó la luz eléctrica el 79. Estábamos solos. El general tenía castigado a este pueblo porque había una escuela de guerrillas. Pero no era nada escuela de guerrilla, fue la primera escuela formadora de auxiliares rurales de posta para ir a trabajar a los campos. Entonces ¿qué le podí decir a un pueblo de gente mapuche, natural, primigenia? Que fue un gobierno opresor no más.” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Dicen que la gente es floja ¿cómo? Si ha hecho todo un pueblo solo en todos estos años. Flojo porque no les gusta ser asalariado, ser peón, y mejor ser parte de la naturaleza.”
Otras características de la identidad local son la virtud poética de los habitantes, la conciencia ecológica y amante del entorno natural, y la atención a las movilizaciones socioculturales. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Llancaleo significa perla de río, como hombre principiante saliendo de la cueva del oso. Y eso me llevó a ser muy talentoso, me fue bien donde estudié, llegué a rendir bachillerato, salí de Contador, y estaba estudiando periodismo y me pilló el cambio de gobierno. Y ahí fue otro vacío. Ahora hago talleres de poesía a los jóvenes, entonces eso me llena de orgullo que seamos poetas de la naturaleza.” (3ª generación, Rodrigo Ancao Loncolín) “tiene marea igual como esto pero un poquito más tranquilo. Es chiquitita esa laguna, hay hartos pájaros y no se pueden matar.” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Entonces en Chile está pasando un poco porque yo me sumo a las movilizaciones mapuches porque de verdad hemos sido toda la vida dueños de esta parte, Ad-Mapu.”
3.2.2 Familia: Historia Local o o o o o o o o o
Historia del Barco Bergantín Comuna más grande de Chile construcción del ferrocarril del estado construcción puente de Carahue Reforma Agraria cañón de Toltén traído a Pto. Saavedra Construcción del malecón Construcción del puente que salvó a la gente Inspiración divina para construir el puente
Esta familia reune todas aquellas historias que son propias de Puerto Saavedra. En ella está el hundimiento del Barco Bergantín. Iban embarcadas varias mujeres europeas que al ser salvadas por los mapuche, formaron familia 292
“Rescatando un Mareterremoto” con ellos. Las autoridades mapuche de distintas comunidades se repartieron las mujeres, teniendo una mayor cantidad aquellos lonkos que vivían en lo que es hoy en día Boroa. Por eso se explica que en esa zona viven mapuches rubios con ojos verdes. Esta historia pudo ser transmitida gracias al señor Carlos Torres que descubrió un antiguo libro de historia que narra este hecho. Este libro se basa en las anotaciones que llevaba un cartero de esos tiempos. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “Se llamaba el barco Bergantín. A la escuela de Duao le pasé unas hojas donde interpretaba la historia. Venían mujeres prisioneras que se salvaron. Y esas mujeres vinieron los mapuches de Boroa, se pagaron con las mujeres, se la llevaron y la hicieron mujeres de ellos... En ese tiempo cuando pasó lo del barco, lo encontró un cartero. El cartero encontró el barco hundido. Ese cartero repartía la correspondencia de Toltén, Puerto Saavedra... hacía el recorrido a caballo, ¿se imagina? Yo pienso que de Valdivia hasta Concepción, según la historia. Seguramente en cada pueblo tenía su caballo. Hacían lugares de posta. Seguramente en su maletita con correspondencia se demoraría unos dos meses. Yo no supe quien votó esos libros ahí. Eran unos libros con hojas medias café. ¡Antiguo! Hecho libro unos 300 años. Hicieron una junta con todos los werkenes, y en eso eran de mayor peso los de Boroa y por eso se llevaron a las mujeres, por ley. De ahí salieron las mujeres de ojos verdes, rubias.”
Desde sus comienzos, la comuna se extendía desde Tirúa hasta Toltén, siendo la más grande de Chile. Era denominada el Fundo de los Alessandri. Uno de los grandes avances a nivel nacional fue la construcción del ferrocarril. Sin embargo, el criterio para decidir el lugar donde pasaría el tren era si había un terrateniente económicamente influyente como para hacer el camino. Se creía que el ferrocarril llegaría a Puerto Saavedra, así que construyeron un majestuoso puente en carahue. Pero por intereses económicos de los hacendados del Budi, era más rentable enviar madera por otras localidades, así que se hizo la línea férrea entre Freire y Hualpín. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Si nos vamos al hecho mismo del terremoto del 60, este hecho le cambió la geografía a esta comuna. Esta comuna era la más grande de Chile que llegaba de Tirúa a Toltén. Y geográficamente era la más grande de Chile. Tirúa, Trovolhue, Nehuentúe, Toltén, Puerto Saavedra, Puerto Domínguez. Era el fundo de la familia Alessandri.” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Porque eso era Chile antes, cuando se hizo ferrocarriles del Estado. Si tú sacas una geografía popular te encuentras con que ferrocarril fue la espina dorsal de Chile, y en cada parte donde había un terrateniente que le habían dado terrenos antes, establecieron a qué familia rica le iban a dar y para allá se hacía el camino. Por conveniencia económica del gobierno de turno.”
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Y todavía no se hacía ferrocarriles por acá y se pensaba entre 1925 y 1941 que se podría hacer un ferrocarril desde Carahue hasta por acá. Y en 1941, el presidente Pedro Aguirre Cerda y luego Frei Montalva se hizo ese puente pensando que el ferrocarril iba a llegar aquí. Pero después los dueños de la hacienda Budi vieron que era más rentable sacar la madera e hicieron el ferrocarril de Freire a Hualpín.”
Un hito importante para Puerto Saavedra fue la reforma agraria. Ésta se denominó “el macetero”, porque se construía una plaza que simbolizaba la hacienda pública. Los terrenos fueron supuestamente regalados por los terratenientes a sus empleados, cuando en realidad fue el Estado quien les compró los terrenos, un Estado gobernado por ellos mismos. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Y ahí llegaba harta gente. Empezó a llegar el tiempo y vieron que era importante aprovechar todos los terrenos que estaban al lado sur del río Budi y lo explotaron eso hasta que llegó el año 1958 y por esa gran coincidencia, justo en ese año del 52 y 58 era presidente de la Republica Don Jorge Alessandri Rodríguez, y por esa coincidencia llevó a cabo la primera reforma agraria en Chile. Cuando creó el instituto de educación rural y crearon la reforma agraria "de macetero" que se llamó. El macetero era hacer una plazoleta grande como hacienda pública. Pero Don Jorge Alessandri hizo que los ricos le "regalaran", entre comillas, le "regalaran" terrenos a sus empleados. Pero claro que le regalaron como eran gobierno. Pero ellos pagaron, ellos pusieron la plata porque ellos eran los dueños y no había ni qué decirlo en esos tiempos. Y ahí estaba entonces un bosquejo.”
Cuando Puerto Saavedra estaba formándose como urbe, decidieron construir una hermosa plaza central. Para ello, debían tener un símbolo de poder y majestuosidad, así que un grupo fue una noche a Toltén y usurparon el cañón de un antiguo Fuerte. Se lo trajeron en carreta a Puerto Saavedra. (1ª generación, Walter Van Haindorp) “¿Ha visto el cañón de la plaza? Ese cañón de la plaza tiene otra historia. Habitantes de acá, una noche de mucho tiempo se unieron para ir a buscar uno de estos cañones de los Fuertes de Toltén Viejo. En una noche con carretas y todo llegaron a una hora, regresaron con el cañón y lo instalaron en la plaza. Claro que movieron la plaza de un lugar a otro.”
El mar poco a poco fue transformándose en un peligro para la incipiente urbe, así que decidieron construir un malecón. El primero fue completamente destruido por el maremoto, se hizo a pulso con el trabajo de todos los habitantes de Puerto Saavedra que con sus carretas rellenaban el malecón. (1º generación, Señor Ulloa) “El malecón se cayó pa'l maremoto. Está el malecón nuevo y el otro. Ése lo hizo mi papá, lo mandó hacer. El río estaba carcomiéndose las casas. Las casas eran de palafito como en Castro, entonces el agua estaba soplando mucho debajo de las casas. Por eso mi papá mando hacer un malecón, ese chiquitito. ¿Sabe cómo lo rellenaron?, a puras carretas. Le
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“Rescatando un Mareterremoto” dio la preferencia a la gente humilde porque no había empleo por acá, y todavía no hay. No hay para todos. Había como cien carretas rellenando. Le pagaban con un vale así para canjearlo con mercadería a los negocios.”
Otra construcción importante es el puente que se hizo en 1958. Gracias a las gestiones del alcalde de ese entonces, el puente reemplazó los tablones que debían poner los habitantes de Puerto Saavedra para cruzar el canal que rodeaba el pueblo, facilitando el acceso a la escuela. Este mismo puente posee una alta significación porque los habitantes gracias a él pudieron arrancar en medio del evento, de lo contrario hubieran quedado aislados y más personas habrían encontrado su muerte. Por eso se valora esta obra como inspiración divina por lo que venía. (1º generación, Señor Ulloa) “Este pueblo esta rodeado por un canal de tres metros de ancho. Nosotros estudiábamos en el otro lado. Y aquí antes del maremoto habían avenidas. Nosotros perdíamos una semana de clases porque la avenida se llevaba los tablones del puente en invierno. No teníamos pasada. Así que fuimos a ver al secretario de ese entonces, Don Humberto López, y le preguntaron si había fondos para hacer una obra. Le explicaron el problema y él dijo "háganlo no más, hay fondos". Mi papá, Don Daniel Ulloa alcalde de ese entonces, hizo el puente justo dos años antes del maremoto, en el año 58. En el 60 vino el maremoto y gracias al puente nos salvamos. Si no estaba ese puente, no tendríamos por dónde pasar. Imagínese. […] Por eso le digo a Hartas fotos hay tiempos., sacó la del maremoto tuvo Concepción.”
mi papá que fue una inspiración divina que él tuvo. de eso. Él había sido el primer regidor en esos primera mayoría después del alcalde, y en el momento que asumir la alcaldía porque el alcalde andaba en
3.2.3 Familia: Historia Mapuche o Guerra entre mapuche y no-mapuche o Estrategia de guerra mapuche En Puerto Saavedra se tiene muy presente la historia mapuche, sobre todo referente al enfrentamiento contra los españoles. Éstos últimos llegaron al sur a expandir su imperio. Pero los mapuche han tenido a lo largo de toda su historia héroes tales como Caupolicán y Leftraru, preparados y dirigidos por los ancianos de guerra. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Cuando llegaron los otros hombres no llegaron como hermanos, llegaron para someter... mataron nuestros caudillos como Caupolicán y Leftraru, autorizados por Ancianos de Guerra, naturalmente.”
El poder social de los ancianos de guerra era tal que podían implantar medidas sociales para conservar la cultura y su pueblo. Al establecerse la situación de guerra, se permitió al lonko poseer varias mujeres a fin de procrear
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“Rescatando un Mareterremoto” guerreros en mayor cantidad. Pero eso trajo consecuencias graves y se explica que el maremoto vino a corregir esta medida. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Entonces nosotros también cometimos errores porque partíamos de la monogamia entonces Concejo de Guerra dijo a los lonkos de tierra déjense 5, 6, 7 o más mujeres si están físicamente capacitados. Entonces eso estrictamente desde la cosmovisión lo vio como una pequeña discusión y fuimos castigados por control de tiempo. […] Los verdaderos investigadores no hallaban por qué nuestra gente había resistido la invasión, si llegaron con cañones, por qué no lo exterminaron. No habían muchos varones porque con la guerra iban muriendo, así que fue una estrategia que los longkos tomaran hartas mujeres. Fue una estrategia para que nacieran conas de nuevo. […] Eso fue por concejo de guerra, porque nosotros éramos muy apegados a la cosmovisión, a la espiritualidad. Teníamos miedo de que nuestra mujer tuviera dos hombres, estaba prohibido, o viceversa, que los hombres fueran bígamos, estaba prohibido. A la mujer adulta la eliminaban, y si habían homosexuales también lo eliminaban porque no era bien visto, y según la cosmovisión estrictamente nuestra, el Gran (palabra mapuche), "Dios" entre comillas diseñador de todas las cosas, tiene dos sexos, e hizo copia fiel a (palabra mapuche), y de ahí partíamos.”
Este poder social de los ancianos de guerra también se expresa en la capacidad de conservar y no dar a la luz la taquigrafía mapuche y sus secretos que ésta guarda. Esta medida se dio tanto contra el imperio inca como español. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) Y como ha habido dos guerras, primero la guerra con el imperio incaico, después con el imperio español, se ocultó eso como estrategia de vida, para que nunca pudieran saber el secreto de la gente nuestra hasta ahora. Esa taquigrafía permite en realidad descubrir grandes valores, disciplina, cosmovisión, la tecnología del conocimiento, esa la recuperamos. […]
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“Rescatando un Mareterremoto” 3.2.4 Familia: Sociocultura Mapuche o o o o o o o o o o
Represión en la escuela por hablar mapudungún Represión social por ser mapuche error de adoptar otras identidades invocación correcta ruka se reajusta renacimiento del conocimiento mapuche Mapuche aprende ciencia y tecnología Importancia del nombre mapuche recuperación de la taquigrafía amenazas que perjudican al pueblo mapuche de Pto. Saavedra
La sociedad que tiene como universo simbólico la cultura mapuche, ha debido sufrir la discriminación y estigmatización por parte de la sociedad chilena. Los niños mapuches del siglo XX sintieron esa prohibición de hablar mapudungún, o de incorporar algunas palabras mapuches en el lenguajear cotidiano, como negar el verdadero nombre del pueblo (en vez de “mapuche” se imponía el “araucano”) o de impedir la inscripción de nombres mapuches. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “A mí me costó mucho aprender el castellano, entonces me castigaban por hablar en mapudungún. Una vez nos quisieron echar de la escuela porque pensaban que estábamos armando una revolución y hablando mal de los profes, pero a mí me nació decir eso "que bueno que va a volver el lonko, que va volver el Ngeñpin, que va a volver el werkén y la medicina natural de la machi".” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Comencé a adquirir libros y a escribir, el primer libro se llamó "la vida de un araucano", porque a mi amigo Munizaga no lo dejaron poner "vida mapuche". La ley estaba todavía muy imponente. Yo perdí mi nombre porque yo me llamaba Llancaleo, y el registro civil de acá dijo "cómo le van a poner Llancaleo a este niño bonito" ¡ja-ja-ja! Así que salieron y fuera de una araucaria había un Lorenzo y dijeron "éste va a ser tu tocayo y firmen aquí los testigos".
Esa represión social impidió un desarrollo y una valoración sociocultural mapuche, lo cual trajo consigo la anulación y el rechazo de ser mapuche, así también la adopción, muchas veces a la fuerza, de culturas ajenas a la realidad social. Así fue como este proceso de aculturación obliga a la naturaleza a corregir la conducta del mapuche a través del maremoto y terremoto. En efecto, gracias al evento, aquellos que por mucho tiempo reprimieron su esencia mapuche, se liberaron en ese momento, invocando correctamente el rol sociocultural mapuche que les correspondía. Con la llamada invocación correcta, el humano puede conectarse con las fuerzas del cosmos y clamar por la salvación y protección de los guardianes espirituales. Para ello se necesita de toda una preparación técnica, científica y filosófica que la cultura mapuche posee.
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“Rescatando un Mareterremoto”
(1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Cuando pasó el maremoto y el terremoto, muchos jóvenes sintieron el renacimiento. El que era lonko dijo "¡No! Yo soy lonko", "yo soy genpín", "yo soy werkén", "yo soy machi". Entonces empezó esa, le llamo yo como la invocación correcta. Empezó como el remezón, el susto, dijo no, estaba cometiendo error, era evangélico, era muy católico, pero ahora no, soy lonko, soy werkén, soy genpín, quiere decir ceremoniar. Volvieron a su raíz. […] Bueno, eso sería toda una leyenda. Eso es visto por hombre nuestro preparado desde nuestra visión. Pero todos estos seres son invisibles pero si uno los invoca correctamente se presentan como ser humano. Yo hice un trabajo que me lo gané en la casa de las Américas, Cuba, sobre la invocación de los cuatro guardianes. Todo eso está manejado y protegido, por ejemplo, si me caigo el agua y no sé nadar son los guardianes que salvan.”
Como se entiende, entonces, el fenómeno natural vino a corregir el comportamiento mapuche, y eso se expresa también con el reajuste de la ruka que simboliza el hogar mapuche y su adecuación a los cambios de la naturaleza, y que gracias a ese reajuste sociocultural, comienza el renacer mapuche. Esto posibilita el aprendizaje de nuevos conocimientos y avances tecnológicos de la modernidad sin perder el eje ético mapuche. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “La ruka con el terremoto se desordena pero se ajusta, volvimos como a la estructura de la ruka. Volvimos a nuestro molde. Nació ese orgullo de ser mapuche.” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Pero eso volvió, y eso lo sabemos por la chueca, el wiño que significa "volvió el renacimiento de la sabiduría mapuche". (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Usted sabe que este siglo de la tecnología y de la ciencia, del siglo XX y el siglo XXI ahora nos sumamos a mejorar incluso los seres vivos nos llamamos hermanos y amigos porque solos no podemos hacerlo, estamos bajo la ley chilena, mi carné sale nacionalidad chilena, no dice nacionalidad mapuche. Entonces ahora sí, incluso en los mapuches universitarios están diciendo "mi identidad". Ahora sí, o lo eliminan o lo mejoran. […] Entonces ¿cuál es el propósito? Sumarnos a la tecnología, porque ya no podemos volver a nuestra canoa, a nuestra carreta pero vamos a la tecnología como coherederos de esta globalización, de esta tecnología. Por ejemplo, ya mi nieto maneja la computadora, a lo mejor llegan a ser pilotos de avión. Al igual que los surcoreanos ellos manejan su propio avión... hay una linda azafata... antes éramos bajito pero con la buena alimentación hemos crecido tanto. Ahora tenemos la cara, la cultura y la coordinación entonces nosotros quisiéramos como eso, tener el desarrollo como ser humano. Yo escribí sobre eso.”
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“Rescatando un Mareterremoto” Ahora ya no es como en el pasado. Se revalora la cultura mapuche, ya no hay temor a la identificación, menos aún a adoptar nombres mapuche. El nombre conecta la esencia humana con una esencia del cosmos, esencias que se van desenvolviendo en el transcurso de la vida. Y en el ámbito de las herramientas socioculturales mapuche, se ha ido recuperando la taquigrafía que es la llave que decodifica el saber místico mapuche. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Cuando nosotros nos colocamos nombres de santos, perdimos cierta energía y poder. Vamos en desmedro, así que sufrimos todo. Llancaleo significa perla de río, como hombre principiante saliendo de la cueva del oso. Y eso me llevó a ser muy talentoso, me fue bien donde estudié, llegué a rendir bachillerato, salí de Contador, y estaba estudiando periodismo y me pilló el cambio de gobierno.” (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Hay unas estructuras que tenían los antiguos escritores, así como taquigrafía. La taquigrafía es universal y había una taquigrafía mapuche que se pasó en el trarilongko, en los anillos, en las fajas y en la manta. Y nosotros volvimos acá con unas cien personas a recuperar esa taquigrafía que se llama (putaktugriv) que es una base de signos, de signos legítimos nuestros que la papai que no sabe leer con ese sí puede dejar su recado. Pero significa en realidad también mentalmente estar preparado y tenían ése. […] Esa taquigrafía permite disciplina, cosmovisión, recuperamos.”
en realidad la tecnología
descubrir grandes del conocimiento,
valores, esa la
Sin embargo, la sociedad mapuche debe enfrentar varios desafíos. Uno de los más importantes es vencer el alcoholismo de su gente, desarraigando esta mala costumbre. Y otro es el reposicionamiento social luego de tantas décadas de estigmatizaciones y discriminaciones negativas. Por eso ahora hay apoyo especial por parte del Estado que facilita el desarrollo social mapuche. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Lo que nos sigue perjudicando, no sé si usted lo puede ver acá, hay muchas cantinas y se vende vino de muy mala calidad, no hay farmacia, no hay ferretería, ahora hace poco que hay una ferretería. Entonces todo se compra en Carahue y allá con el dinerito que sobra se gasta en trago, caen preso y muchos dicen que los mapuches... y quieren como continuar pero a través de los talleres nosotros decimos eso francamente.” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “El concepto de ser más rico o más pobre es en realidad ser más libre o menos libre. No es que sean flojos. Es cuestión de ir al hospital y saber cuál es el índice estadístico porcentual de muertes por ingesta alcohólica, cirrosis. El porcentaje es mucho más el mapuche que el huinca. Los mapuches no toman por alcohólico, toman por costumbre. Por monería. Ahora no toman tanto porque están cambiando. Antes tomaban porque había que tomar y porque le enseñaron a tomar. Pero ahora no, hay leyes que les dan derechos y ahora hasta estudian gratis en las universidades con beca indígena. Mientras que a ti por una famosa ficha te dicen que no tení derecho a nada.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 3.2.5 Familia: Familias Destacadas o o o o o o
Familia Alessandri Familias Leales y Pincheira Familia Dualde Familia Los Garabito Familia que naufragó Familias de izquierda
En la oralidad se destacan a todas aquellas familias que de una u otra manera llamaron la atención ya sea por la suntuosidad, influencia política, o labor social. Los Alessandri estuvieron desde 1925 hasta 1940. Fueron los dueños de la Hacienda Budi, desde Nueva Imperial hasta Toltén. Llegaban en barcos a vapor, visitaban casas patronales y andaban a caballo por las playas. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “De 1925 al 40 estaba la familia Alessandri. Y por esas coincidencias se hizo la hacienda Budi que partía desde el mar cerca de Nueva Imperial y llegaba al río de Imperial y después hasta el sur hasta el Toltén. Entonces los Alessandri llegaban por aquí en Vapor y se iban por la costa a unas casas patronales. Recambiaban caballos y se iban por la orilla.”
Los Leales y los Pincheira se destacaron porque ofrecían servicio de transporte entre playas e islas a todos los habitantes. Después del maremoto todo eso se perdió, y se cuenta la historia de una madre que sola junto a sus dos hijas comienza a reconstruir su vida con mucho esfuerzo. Hasta hoy sigue siendo valorado el enorme trabajo de esa madre. (2ª generación, Andrea Bustos San Carlos, 23 años) “Eran dos familias, estaban los Leales y Pincheira, y como la desembocadura estaba por acá abajo, la desembocadura no estaba aquí, después del maremoto quedó por acá. Entonces ahí tenían acceso a Moncul, la Lobería y a todas las playas que había.” (2ª generación, Andrea Bustos San Carlos, 23 años) “Vivía mi abuela en toda la esquina, donde está la cancha de fútbol, al lado de la Costanera. En esa esquina del lado de allá, ahí vivía mi abuela en toda la esquina, arrendando una casa. […] Después de eso ya pasó todo, consiguió trabajo como manipuladora de alimentos en un liceo, y después en Ranco, trabajó harto en una comunidad, en ese colegio trabajó harto. Como ella era mamá soltera con dos niñas, le costó harto salir adelante, hacía pan amasado y lo vendía ahí mismo en el colegio. Los chicos se acuerdan mucho de ella, los que ya tiene 40 o 49 años.”
La familia Dualde es un caso emblemático, pues lo rodea una nube de misterios y rumores negativos. Tenían mucho dinero, un gran poder adquisitivo que se representaba con bellas construcciones.
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“Rescatando un Mareterremoto” (2ª generación, 2ª generación, Eduardo Saavedra) “Los Dualde eran una familia con mucha plata aquí.” […] “Era una familia que tenía mucha plata. Son dueños pomposo. Cantidad de mármol impresionante.”
de
un
mausoleo
(1ª generación, Walter Van Haindorp) Ya no está la familia Dualde. Donde están esas colinas a la entrada del pueblo, ahí tenían un palacio, realmente un palacio. Parecía película con esas luces, todo pomposo, todo ostentoso.[…] Cuando venían, dos veces parece que vino el presidente Ibáñez, ellos lo recibían, alojaba ahí, no había camino a Carahue así que en barco a vapor se iba al día siguiente. Se hacían grandes fiestas” (1ª generación, Walter Van Haindorp) En el cementerio hay una tremenda cuestión de piedra, ahí están los Dualde.
Pero toda esa riqueza se obtenía de muy mala forma. Se dice que ellos tenían una fábrica con muchos empleados. Éstos, a final de mes, iban a cobrar su sueldo, entraban a un lugar y nunca más los volvían a ver. Se especula entonces que los Dualde mataban a sus trabajadores, quedándose con el sueldo. (2ª generación, Eduardo Saavedra) “Yo no sé si es una historia con tintes de realidad pero dicen que tenían muchos trabajadores y unas calderas pero no sé qué fabricaban, a qué se dedicaban ellos no lo sé. Los trabajadores le iban a cobrar el sueldo y desaparecían. Cuentan que los tipos los echaban a las calderas. La gente antigua cuenta eso, no sé si es así. Es un mito. […] Entonces mucha gente cree que es cierto porque entraban los trabajadores y después no salían más. Cuando llegaba a final de mes, desaparecían. Porque cobraban su sueldo y no se les pagaba, los mataban. O los tiraban a las calderas.” Siempre he escuchado que fueron tiranos, toda historia tiene una parte cierta y otra parte que la misma gente le va poniendo detalles. Lo que se cuenta no llega al final, pero esa es la gracia de los mitos y las leyendas. Cuando iban a cobrarle los quemaban en los calderos.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “la familia más nombrada son los Dualde, pero las crónicas populares dicen que los Dualde eran muy malos. Yo no sé si es verdad, pero toda la gente coincide que es verdad, que eran muy malos. La gente cuando se iba a pagar, trabajaba todo el mes, volvían a fin de mes a pagarse y no salían de donde entraron. Dicen que los mataban.”
La familia Dualde es un caso dramático. Todos fueron desapareciendo misteriosamente de la escena social antes del maremoto. Todos recuerdan, eso sí, el desenlace del último Dualde de Puerto Saavedra. Éste fue asesinado a sangre fría por el dueño del Molino que le exigía el pago de una deuda.
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“Rescatando un Mareterremoto” (1ª generación, Walter Van Haindorp) “pero ya los Dualde habían desaparecido. Antes del maremoto se fueron. Está otra familia, quedan nietos de esa gente. Ellos compraron todos esos terrenos, porque todos los Dualde desaparecieron trágicamente.” (1ª generación, Walter Van Haindorp) “Incluso, el último de los Dualde, dejó de existir, fue asesinado aquí en los Molinos, frente a la plaza donde está el liceo, por un asunto de letras de Banco. Los Dualde no le cumplieron al dueño del molino en un gran negociado, y en vista de eso, el dueño del molino partió donde el último de los Dualde, fue a la oficina, se comentó después que le dijo "¿me vai a pagar tal por cual? Sí o no", y él le contestó "no te voy a pagar ninguna... cuestión", ¡bien! Le dijo pa! -¡Pa!-¡pa! Y ahí esta el muerto. Se acabó todo. Parientes indirectos de los Dualde se hicieron cargo de eso. Y así terminó la historia.”
Si bien los Dualde desaparecieron de la faz de Puerto Saavedra, sus construcciones quedaron para ser siempre recordados. Aún quedan ruinas de sus jardines, fábricas, túneles enterrados donde se suponen que incineraban a sus trabajadores, (2ª generación, Eduardo Saavedra) “Había jardines espectaculares. Esos restos de concreto eran una fábrica de ellos y alrededor unas casas. Las familias que vivían ahí que eran más de cien vivían en la parte del jardín que tenían ellos.” (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Era una fábrica, no estoy segura de qué porque dicen que era una fábrica de cecinas y otros dicen que era otro tipo de negocio. Pero todos coinciden y cuentan que la familia de los Dualde contrataba gente por temporada. Esas personas trabajaban y cuando iban a cobrar su sueldo los tiraban por unos túneles que iban directo al mar. Y esos túneles existen porque cuando uno va a las palmeras y va a investigar hay como unos pasillos, ahora están más enterrados, pero esos túneles existen. (1ª generación, Walter Van Haindorp) “Tiene unas tremendas palmeras que están en las ruinas hacia el río. El río estaba mucho más adentro. Los jardines eran pero preciosos. Pero después, al final, en el gobierno de Pinochet estuvieron socavando el río y al final se cayeron.”
Incluso, después de muertos los Dualde, no hubo respeto a su sepultura y se robaron las dentaduras de oro que los Dualde ostentaban. (1ª generación, Walter Van Haindorp) “Antes se acostumbraba a sacarse toda la dentadura para ponerse oro. Dos o tres personajes de los Dualde hicieron lo mismo y cuando murieron los enterraron, y dos caballeros que estaban como cuidadores del cementerio, ellos se hicieron el trabajo ellos mismos de sacarle los dientes de oro, los descubrieron y como no hay familiares de los Dualde nadie reclamó. Pero ellos después salieron a vender las dentaduras.”
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“Rescatando un Mareterremoto” Otras familias destacables que la oralidad contiene son los garbito de Nehuentúe. Ellos se hicieron famosos porque pudieron salvarse encaramándose a los árboles. La madre estaba embarazada e hizo trepar a todos sus niños. (2ª generación, Gabriela Araneda) “Acá vivía una familia que venía de Nehuentúe. El pueblito que está al otro lado de Imperial. Muy cerca, a un kilómetro incluso menos. Ahí vivía una familia que eran los Garabito que todavía existe toda esa familia, completa. Esa familia se salvó completamente. La señora Artiga, la mamá de los Garabito, estaba embarazada de uno de los niños menores, y toda esa familia se salvó porque se subieron arriba de unos árboles de nehuentúe. Ellos cuentan que nadie les cree. Pero ellos se acuerdan que estaban arriba del árbol con su mamá embarazada con los otros más chicos.”
Al pasar el tiempo, los refugiados volvieron a Puerto Saavedra. El pueblo se reconstruyó con familias pertenecientes a la tendencia política de izquierda, ya que muchos dueños de empresas de preferencia política de derecha decidieron invertir en localidades sin peligros de catástrofes naturales, y así proteger sus inversiones. (1º generación, Señor Ulloa) “Entonces aquí se quedaron los comunistas, los de izquierda, esos se quedaron. Daniel Manuel Ulloa, de la falange de ese tiempo, esa gente se quedó por aquí.”
Tiempo después del maremoto, se cuenta también la historia de un padre y un hijo que naufragaron, siendo llevados a Isla Mocha por una enorme ola. Ellos confiaron en Dios, luego de darse cuenta que no tenían remos. En Isla Mocha recibieron una cálida acogida. (2ª generación, Andrea Bustos) “Yo era compañera de curso de uno de los hijos del caballero en el año 95. Se fue él con un hijo, el hijo era enfermo del corazón y no le pasó nada nada nada, lo amarraron al bote dicen, y confiaron en Dios no más. Una ola grande que salió del mar los llevó a Isla Mocha. No había temporal, fue un oleaje que se levantó de repente. Se le cayeron los remos después de la ola grande, así que no tenían con qué maniobrar. Se les rompió un tornete, un cosito donde va el remo. Llegaron allá y no sabían dónde estaban, así que los llevaron a una posta, llegaron a la casa de una señora, le dieron sopa, le dieron ropa.”
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“Rescatando un Mareterremoto” 3.2.6 Familia: desarrollo local o o o o o o o o o o o
cambios de la calle principal cambios en las construcciones sin desarrollo supuesta escuela de guerrillas Valoración positiva del Liceo Valoración del pueblo Falta de empleo Turismo atractivo crecimiento económico por turismo centro comercial Esperanza en las nuevas generaciones
Esta familia reúne percepciones sobre el desarrollo del pueblo en todos sus aspectos, tanto sociales como urbanísticos. En la antigua calle principal estaba el hospital que ahora es el departamento de salud, una panadería, negocios, y al final la iglesia de San Sebastián. La plaza se adornó con un cañón extraído de un Fuerte de Toltén y que después del maremoto tuvo que reubicarse. Existían casas justo en el lugar donde hoy cruza un río, y en el puerto había un movimiento constante de gente que intercambiaba productos, trabajaba de la pesca (3ª generación, Paola Vejar) “Esta era una calle antigua de Puerto Saavedra. Ésta antes era un negocio, aquí era una panadería, ahora ya no está, y esta casa que todavía está. La de la esquina no está tampoco porque es un sitio, y una casita de aquí al medio. Y más allá la Iglesia de San Sebastián.” (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro, Cristina Valenzuela) Es la calle que esta en la orilla del río, ésa es la calle principal. Por eso el hospital antiguo, que ahora es el departamento de salud, tiene la puerta principal hacia allá, y no hacia acá. Porque la entrada antes era por allá. La calle principal era donde está el malecón. Y ahora nosotros, bueno aquí esto no era calle, vivíamos en las calles de más atrás. Y Puerto Saavedra no llegaba donde está ahora. Era más allá. (1ª generación, Walter Van Haindorp) “¿Ha visto el cañón de la plaza? Ese cañón de la plaza tiene otra historia. Habitantes de acá, una noche de mucho tiempo se unieron para ir a buscar uno de estos cañones de los Fuertes de Toltén Viejo. En una noche con carretas y todo llegaron a una hora, regresaron con el cañón y lo instalaron en la plaza. Claro que movieron la plaza de un lugar a otro.” (3ª generación, Niños de 11 años) “Ahí donde esta el río, antes habían casas me dijeron.
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“Rescatando un Mareterremoto” (3ª generación, Rodrigo Ancao Loncolín) “Empezaron a cambiar las cosas, las casas que estaban antes del maremoto ya no existen ya. Las construcciones de cemento son las únicas que quedaron.” (3ª generación, Rodrigo Ancao Loncolín) “Entonces ahí vivían de la pesca, tenían botes grandes. Cruzaban a toda la gente que venía de Moncul, de todos esos lugares. Venia gente a cambiar porotos por harina, a hacer sus pedidos, mercadería, zapatos, a buscar las cartas.”
Esos han sido los cambios, pero a través de estos años aún se mantienen sin una farmacia y sin un centro cultural. Son los desafíos del desarrollo que el pueblo enfrenta, recordando un cierto esplendor del pasado. (2ª generación, Gabriela Araneda) “Todavía no tenemos farmacia, para conseguir un remedio hay que recorrer más o menos 1/2 kilómetro para llegar arriba al hospital. Yo ya me acostumbré porque soy de acá. Pero la gente que vive acá no se acostumbra. Dicen que antes había farmacia. Antes había más edificios, lugares para ir a comprar, para ir a divertirse. Ahora por ejemplo, esta muy lento en el sentido cultural, no tenemos centro cultural, cualquier municipalidad lo tiene pero nosotros no lo tenemos. Tenemos un gimnasio, donde se hacen todos los actos.”
Lo que parece inédito es que durante un largo tiempo, entre las décadas de los ‘70 y ’80, el desarrollo urbano de Puerto Saavedra se vio impedido por el supuesto de que existía en la zona una escuela de guerrillas de tendencias revolucionarias contra la dictadura. Esto se desmiente tajantemente, pues en realidad había una escuela de auxiliares rurales de posta. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Se fue rehaciendo solo. Hasta que recién, cuando llegó la luz eléctrica el 79. Estábamos solos. El general tenía castigado a este pueblo porque había una escuela de guerrillas. Pero no era nada escuela de guerrilla, fue la primera escuela formadora de auxiliares rurales de posta para ir a trabajar a los campos. Entonces ¿qué le podí decir a un pueblo de gente mapuche, natural, primigenia? Que fue un gobierno opresor no más.”
En la actualidad existe una valoración positiva del liceo, un emblema para la comuna, pilar del desarrollo y educación para todos los niños del sector. (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Ese liceo que está ahí, monumento nacional, construido en 1945 producto del programa "Gobernar es Educar" de Pedro Aguirre Cerda. Escuela Básica nº 12. Y ahí esta parado, un liceo, co- educacional. Una cuestión que puede ser de primer nivel. Con el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, de esa época, teníamos el principal establecimiento educacional de Puerto Saavedra. ¿Qué se le puede pedir a un pueblo, a un gobierno que nos farreamos?... ¿Y todavía vienen hablarnos de mejoramiento educativo?”
La historia e identidad local hace que los habitantes quieran el pueblo, pues da la posibilidad de asentarse y formar una familia, aunque la falta de empleo desmotive. Pero hay esperanzas con el desarrollo del turismo en el ámbito cultural 305
“Rescatando un Mareterremoto” e histórico, siempre y cuando conserve el respeto a la cultura mapuche, y con las nuevas generaciones. (2ª generación, Carlos Millar) “Mis abuelos vivieron acá. Se casaron y nunca más volvieron a su pueblo, prefirieron quedarse acá.” (1º generación, Señor Ulloa) “Le dio la preferencia a la gente humilde porque no había empleo por acá, y todavía no hay. No hay para todos.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “Y Puerto Saavedra recién se está levantando con lo del turismo.” (2ª Generación, Eliseo Huentén, Cerro la Mesa, Lago Budi) “Ahora esto esta pelado, no tiene nada aquí, pero en cuanto a historia, el turista está obligado a pasar acá, por la historia del maremoto del 60. Es que nosotros, en cuanto al trabajo (turístico) que estamos haciendo, lo hemos conversado y como es una historia nada más, aquí tiene que ver hasta qué punto el mapuche muestra lo que es suyo, entonces hay cosas que no se pueden mostrar precisamente, en cuanto a que es más privado, cosas que todavía existen. Como esto ya es historia, no hay problema en traer personas acá y como ésta es una franja en que cualquiera puede venir, en éste caso, éste terreno es de nadie, de acuerdo a la ley del estado chileno, y esa parte la vamos aprovechando nosotros.” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Pero habrá que esperar con las nuevas generaciones.”
3.2.7 Familia: Maremoto y Cambios Socioculturales o cambio de prácticas sociales o cultura sísmica o Propuesta para facilitar la huida a los cerros Esta familia aborda algunas actividades colectivas importantes para el pueblo. Antiguamente, la gente socializaba alrededor de un fogón y compartía preparaciones típicas como sopaipillas, tortillas, y todo esto acompañado con música. Pero el impacto social que causó el maremoto fue tan alto que tal práctica dejó de realizarse, las familias que convocaban y hacían posible estas reuniones sociales se distanciaron. (2ª generación, Andrea Bustos San Carlos, 23 años) “Como era casa de campo, venían en las noches y hacían fogón tortillas, sopaipillas pasadas, y sacando la guitarra y echando la talla pasaba la noche volando. Pero con el maremoto del 60 todo eso se terminó, cambió todo. Cuando pasó el maremoto ya no siguió viviendo gente ahí, porque los Leales ya se habían venido, y por parte de mi abuela los Pincheira estaban todos a este lado, en Puerto Saavedra.”
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“Rescatando un Mareterremoto” El impacto social del evento, si bien elimina algunas prácticas por un largo tiempo, por otra parte obliga a generar una cultura sísmica, y es en Puerto Saavedra donde se fortalece esta característica cultural. Los habitantes se preparan cuando hay presentimiento o emergencia. En la oralidad se valora esta característica cultural, conocen muy bien el comportamiento del mar, y cuando hay una seguidilla de temblores, los habitantes se reúnen y buscan las mejores alternativas de prevención y coordinación. (2ª generación, Gabriela Araneda) Pero la gente, nosotros, tenemos una cultura sísmica en el sentido que sabemos qué hacer. Sabemos cómo prepararnos. En esa semana todos teníamos su mochilita con su radio con pilas, la linterna y todo eso. […] (…) aquí nosotros vemos que la ola se recogió un poquito y nos preocupamos. Y de verdad. Una vez, me acuerdo que todo el pueblo estaba asustado porque nunca habíamos visto al océano tranquilo. El océano siempre tiene oleaje. Pero hubo un día que era verano y el mar parecía lago. No tenía oleaje, nada. Era un verdadero lago, y la gente miraba y se preguntaba por qué estaba tan tranquilo, y empezamos enseguida a llamar a Valdivia, a la Armada, acaso había un peligro de sismo o algo. Y de allá se rieron porque cómo nos preocupamos por el mar que estaba tranquilo. Sí poh, porque cómo tanto si no es normal. Ahí la gente se preparó igual, porque estaba bonito, precioso, y yo saqué fotos y todo.” En cambio aquí en Chile no, la gente sabe que hacer. A lo mejor entran en pánico y todo, pero saben que hacer. […] (1º generación, Señor Ulloa) “Por eso digo que en ese cerro de allá hay que hacer dos veredas anchas. Más que nunca es necesario porque puede quedar la mortandad de gente atropellada por los vehículos.”
3.2.8 Familia: Referencia A Otros Pueblos o o o o o
Historia del Barco Bergantín Comparación con Queule Identificación con otros pueblos nativos Maremoto del Asia comparación con otras sociedades
Esta familia contiene todas aquellas referencias a pueblos extranjeros. La historia del barco Bergantín relaciona al pueblo mapuche de la región con mujeres europeas que naufragaron. Los lonkos se repartieron a estas mujeres, logrando mayor cantidad aquellos lonkos de la localidad que hoy se llama Boroa. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) “Se llamaba el barco Bergantín (…) Venían mujeres prisioneras que se salvaron. Y esas mujeres vinieron los mapuches de Boroa, se pagaron con las mujeres, se la llevaron y la hicieron mujeres de ellos(…)Hicieron una junta con todos los werkenes, y en eso eran de mayor peso los de Boroa y
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“Rescatando un Mareterremoto” por eso se llevaron a las mujeres, por ley. De ahí salieron las mujeres de ojos verdes, rubias.”
Con respecto al maremoto, se compara a Puerto Saavedra con Queule, cuando se menciona que gracias a las medidas adoptadas por la autoridad del Puerto que restringió la fiesta hasta una cierta hora, hubo menor cantidad de fallecidos. Mientras que las nuevas generaciones hacen referencia al maremoto de Indonesia para poder tener una imagen más clara de las características de un fenómeno natural. (1º generación, Señor Ulloa) “Había una fiesta, el baile de los Bomberos. ¿Sabe qué diferencia hizo? Aquí murieron 20, pero en Queule 500 y fue porque allá no se suspendió el baile y toda la gente andaba con traguito. Dicen, no sé yo.” (2ª generación, Don Fernando) Hace como dos años atrás hubo un temblor fuerte. El epicentro fue a 100 metros por la orilla del mar. Cuando pasó el maremoto del Asia yo no me imaginaba que fuera así.
Otras comparaciones apuntan a distinguir a los habitantes de Puerto Saavedra como gente culta y atenta en afrontar terremotos y maremotos, y que gracias a este conocimiento no hay que lamentar tantas muertes, como las ocurridas en Asia. Sin embargo, también nacen anécdotas producto de las exageraciones que los habitantes manifiestan. Una vez el mar tenía un comportamiento distinto, más calmo que nunca, así que alertaron a Valdivia y a la Armada de un posible maremoto. Pero sólo fueron especulaciones. (2ª generación, Gabriela Araneda) “Pero hay gente que no tiene cultura sísmica como otros países. Mi hermana vive en una isla de Oceanía, y dice que allá fue tan chistoso porque nosotros estamos tan acostumbrados de vivir un maremoto y de saber qué hacer, plan deisi en las escuelas que todavía se hace, y dice que allá en el país donde esta ella en las islas Fiji, hubo un terremoto cerca. Y dice que ella fue tanto que agarró lo típico, su mochilita se la echó, se levantó y cuando fue a mirar estaban todos durmiendo. Y ella comienza a gritar ¡levántense que hay temblor!... No, pero si ¿qué va a pasar? Y ahí ella se dio cuenta que la gente no tiene idea, por eso muere tanta gente. […] Ellos no lo viven mucho. El sismo que hubo la otra vez donde se murió tanta gente. Si ellos vieron que la ola se recogió y fueron a jugar adentro. En cambio aquí nosotros vemos que la ola se recogió un poquito y nos preocupamos. Y de verdad. Una vez, me acuerdo que todo el pueblo estaba asustado porque nunca habíamos visto al océano tranquilo. El océano siempre tiene oleaje. Pero hubo un día que era verano y el mar parecía lago. No tenía oleaje, nada. Era un verdadero lago, y la gente miraba y se preguntaba por qué estaba tan tranquilo, y empezamos enseguida a llamar a Valdivia, a la Armada, acaso había un peligro de sismo o algo. Y de allá se rieron porque cómo nos preocupamos por el mar que estaba tranquilo. Sí poh, porque cómo tanto si no es normal. Ahí la
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“Rescatando un Mareterremoto” gente se preparó igual, porque estaba bonito, precioso, y yo saqué fotos y todo.”
El pueblo mapuche también realiza comparaciones, en especial con los pueblos antiguos de Korea que han sabido llevar a cabo su desarrollo a base del dialogo y la paz. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) “Dice que en todas partes donde hay pueblos antiguos, yo hace poco vengo llegando de Korea, me dicen lo mismo: "nosotros aquí sufrimos guerras, tantas guerras, y lloramos, lloramos y lloramos, hasta que en un buen tiempo el Concejo de allá le pedimos recursos a los norteamericanos, le lloramos, le pedimos recursos a los chinos, a los adinerados franceses hasta que ellos nos dieron a Korea". Y hace 300 años ya somos potencia, estamos a la misma altura de Francia o de cualquier país desarrollado". En algunas cosas está igual pero es así. En términos vulgares "le chupamos la manga para poder mantener nuestra tranquilidad".
3.2.9 Familia: Productos Culturales o o o o o o o
Entrevista al diario El Mercurio información en Biblioteca libro obra de teatro película poemario Oralidad
Esta familia menciona todas aquellas reproducciones culturales en torno al evento. Los primeros en reproducir la experiencia fueron los reporteros, periodistas del diario El Mercurio y de la revista Vea, de esos tiempos. (1ª generación, Walter Van Haindorp) “A mí me hicieron una entrevista 8 días después de ocurrido el maremoto. Fue el Diario El Mercurio, una página entera, la otra vez se consiguieron el archivo. Sobre el sacrificio sí, eso pasó. Lo tengo en revista Vea (…)Yo anduve con un reportero del Mercurio. El Mercurio aparece cómo lo habían hecho, cómo lo habían matado (…).”
Otra reproducción de los hechos es la realizada por la bibliotecaria de Puerto Saavedra, quien hizo una recopilación de la historia local y del impacto que causó el maremoto. (2ª generación, Eugenia Vivanco) “Entonces eso me hizo hacer una recopilación de lo que fue antes de Pto. Saavedra, las cosas que tuvo y que ahora no las tiene, y tenerla como información en la Biblioteca.”
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“Rescatando un Mareterremoto” Hay una vasta cantidad de fotografías del momento en que se manifestó el fenómeno natural, así también imágenes del pueblo anteriores y posteriores. Todo esto posibilita la idea de elaborar un libro de historia de Puerto Saavedra. (2ª generación, Eugenia Vivanco) “Ahí tengo antecedente de 1907 igual. Es el censo de 1907... Aquí tengo la fotografía antes del 60, después del 60 y la actual. Eso es lo que quiero plasmar en un libro.” (2ª generación, Gabriela Araneda) Yo nací en Temuco pero me crié aquí. De la gente que vive aquí, los más ancianos me han contado muchas historias. Yo he ido recopilando esas historias con escritos propios.
Como una forma de conservar en la memoria leyendas e historias locales, también hay reproducciones culturales a través del teatro, el cine y la poesía. (1ª generación, Lorenzo Aillapán) Esa es la leyenda, es bonito. Nosotros estamos haciendo eso como una obra de teatro, para enseñar. Mi nuera se ganó el concurso para hacer el trabajo.” (3ª generación, Niños de 11 años) “En una casa de tejas que esta frente a la plaza hicieron la película La Frontera.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “El que sabe muchas anécdotas igual es el secretario municipal. Él nos regaló un compilado de todos sus poemas. Le escribe a todo, hasta los lápices. La gente antes se expresaba mucho en décimas, todo lo ocupaba en décimas.” (1ª generación, Ranulfo Ibacache) “Aquí se escribe y si no estás apadrinado no te pescan. "habían muchos hombres caminando solos Yo iba solo caminando mucho El tiempo se centraba en mi cerebro Con hálitos distintos más que bien Entré y salían más gritos de mí mismo Violentos por mi ser se debatían Dejando pena y culpa al infinito Y el día terminó y llegó otro día Buscando cómo descubrir la calma En eso que no es sed de mis inquietudes Ni es la ansiedad profunda de la esperanza Hay algo que no dicen las palabras Pero que deja rastros en el alma
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“Rescatando un Mareterremoto” Eso que debe estar en lo profundo En el fondo del espíritu del hombre Que saque de raíz esa sed de lastre Que tiene causas y no tiene nombre Se debe tener fe y mirar de frente Ganando los minutos al derrumbe Para ir ascendiendo la montaña Donde está el sol con una nueva luna.”
Bueno, y la reproducción cultural objeto de nuestra investigación es la oralidad. Aquí se da cuenta de sus características que la misma oralidad, a través de los informantes, manifiesta. Con respecto a la fuente de transmisión, la oralidad posee fuente directa, es decir, lo transmite gente que vivió el evento. Hay un respeto especial a las personas longevas, poseedores de una memoria capaz de recrear mentalmente el antiguo escenario. Una fuente secundaria son los libros, reportajes, etc, archivos y registros de difícil acceso. (1ª generación, Carlos Torres Vásquez) (…) Mi mamá era cabra chica y me dijo eso ¿no me estará mintiendo? Le dije yo, "de ninguna manera, si yo misma lo vi" me respondió. […] (…) Y después se hizo una reunión de emergencia aquí en la Municipalidad. Y ahí yo vine y escuché todo de quienes vivieron el maremoto, es importante escucharlo. Hay que dejar la arrogancia, la democracia es para que todos hablen y se expresen con respeto.” (2ª generación, Anónima) “Quien sabe más del tema es la señora Eugenia Vivanco.” (3ª generación, conversando con Cristian Torres, José Calfulef, Claudia Castro y Cristina Valenzuela) “(…) Una señora que me contó eso, vive por esta cuadra a la esquina. Ella, su papá ha sido de aquí toda su vida, entonces ella le puede contar toda la historia de cómo era el pueblo y quién vivía, y lo que estaba aquí realmente.” (2ª generación, Gabriela Araneda) “La gente más antigua del puerto que sabe la historia verdadera de lo que vivió es la señora Barzúa, Alberto Salas.” (2ª generación, Cathy Silva) “Un hombre reconocido, era un caballero inteligente, lo más inteligente que había en el pueblo. Y ese caballero a mí me contó(…)” (2ª generación, Eugenia Vivanco) “Esto lo rescaté del archivo regional y del archivo nacional de Santiago. […]
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“Rescatando un Mareterremoto”
Cuesta harto, porque aquí en la parroquia por ejemplo, están los registros de un curita que iba escribiendo cada cosa antes del 60, todos los acontecimientos importantes los estaba escribiendo. Y esa documentación esta en la parroquia pero el Padre no la presta para fotocopiarlas ni para transcribirla, nada. Y ahí hay unos antecedentes buenos, muy buenos. Yo creo que habría más adelante tener la oportunidad de hacerlo. Cuando nosotras estudiábamos en las Monjas teníamos acceso a toda esa documentación. Pero el Padre actual no nos deja.”
Hay bastante demanda en conocer las historias locales que retraten la experiencia del evento, así como también los hechos que produjeron el estado de cosas actual. (2ª generación, Eugenia Vivanco) “A la Biblioteca venía gente y nos preguntaba sobre la historia de Pto. Saavedra, cómo era antes del maremoto, cómo habría sido maremoto, si había gente viva todavía. (2ª generación, Cathy Silva) “Cuando uno es chica es rehurguete, le gusta a la gente contar cosas. No sé si le mentirán a uno.”
Ante esta necesidad de compartir las experiencias entre las generaciones humanas, la oralidad permite la recreación de los escenarios y los hechos desde el imaginario de cada sujeto. Esto lo tienen presente los habitantes, y la forma de creer o no creer en las historias depende de la cantidad de gente que transmite la misma historia, y la similitud en los detalles. (2ª generación, Eduardo Saavedra) (…) toda historia tiene una parte cierta y otra parte que la misma gente le va poniendo detalles. Lo que se cuenta no llega al final, pero esa es la gracia de los mitos y las leyendas. (3ª generación, Cristian Torres, José Calfulef, Cristina Valenzuela, Gabriela Araneda, Claudia Castro) “Pero de las historias que se cuentan uno no sabe cuál es la historia verdadera, si es chamullo, uno nunca sabe. […] (…)esta historia me la contó mi papá que en ese tiempo era súper joven(…) Y toda la gente tiene la misma entonces debe haber sido verdad porque todos coinciden en lo mismo. (2ª generación, Gabriela Araneda) “(…) Ellos cuentan que nadie les cree. Pero ellos se acuerdan que estaban arriba del árbol con su mamá embarazada con los otros más chicos.”
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