Las variedades tradicionales de hortalizas en la agricultura valenciana, como el tomate, representan un valioso patrimonio genético y cultural, pero su cultivo ha disminuido drásticamente debido a la expansión de las variedades comerciales híbridas y la agricultura industrial. Este estudio analiza la importancia de estas variedades en la actualidad, subrayando la necesidad de conservarlas a través de estrategias como la valorización, comercialización diferenciada y certificación de calidad. Se destacan ejemplos exitosos y se enfatiza la importancia de programas de mejora genética y la sensibilización del consumidor sobre el valor nutricional y cultural de estas variedades. El trabajo concluye que la combinación de conservación, innovación y redes de productores puede asegurar la sostenibilidad y rentabilidad de estos cultivos, favoreciendo una agricultura más diversa, resiliente y sostenible.