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Control de plagas en cultivos hortícolas: en camino hacia la sostenibilidad

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2.14. Control de plagas en cultivos hortícolas: en camino hacia la sostenibilidad

Jan van der Blom * jvdblom@coexphal.es Dpto. Técnicas de Producción COEXPHAL

Índice 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12.

Introducción Cambio climático Efecto de plaguicidas sobre la fotosíntesis Pimiento Tomate Tuta absoluta Aculops Nuevas posibilidades en tomate Cucurbitáceas Fungicidas Enfoque agroecológico, biodiversidad funcional, etc. Conclusiones

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Resumen En la mayoría de los cultivos hortícolas bajo cubierta en España, el control biológico forma la base del sistema de control de plagas. Ofrece alternativas al uso de plaguicidas contra los que las plagas desarrollan resistencia. No obstante, en todos los cultivos hay cuellos de botella, contra los que los métodos de control no siempre son satisfactorios. Observando un alarmante aumento de la presión de plagas por el cambio climático, el control biológico necesariamente tendrá un papel clave. Aparte de la cría y la comercialización de otras especies de fauna auxiliar, el enfoque se centra en el manejo agroecológico del cultivo y su entorno. Cada vez más, se reconoce el papel de fauna auxiliar que aparece de forma espontánea desde los alrededores. Para estimular las poblaciones de enemigos naturales de plagas, se colocan plantas de diferentes tipos en medio de los cultivos, ofreciendo alimentación complementaria en forma de presas alternativas o néctar y polen. Fuera de los invernaderos, se fomenta la biodiversidad por la plantación de setos u otras zonas verdes, con el objetivo de frenar los movimientos de plagas entre diferentes cultivos.

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2. Tecnología de producción

Las experiencias en el control de plagas han inducido un cambio profundo en el concepto de la horticultura. El reconocimiento de la funcionalidad directa de la biodiversidad implica el abandono del concepto de la horticultura en condiciones estériles. En el camino hacia la sostenibilidad, es un reto importante extender el nuevo concepto agroecológico a otras prácticas hortícolas, como el manejo del suelo o el uso de fungicidas. En función de la sostenibilidad, también conviene evaluar la normativa de horticultura ecológica, facilitando la optimización del uso de recursos básicos como agua y fertilizantes.

1. Introducción Los cultivos hortícolas bajo cubierta están caracterizados por su alto volumen de producción, con cosechas durante la mayor parte del año. Más que en cultivos con cosechas estacionales, la tolerancia frente a plagas y enfermedades es baja en todos los momentos. Al mismo tiempo, la altísima concentración de invernaderos hortícolas en varias zonas del sureste de España genera una vulnerabilidad fitosanitaria, tanto por problemas habituales como por la repentina dispersión de patógenos invasores. Desde los inicios, los agricultores han utilizado productos fitosanitarios para controlar las plagas, inicialmente con una gama de plaguicidas limitada, pero poco a poco con cada vez más opciones. No obstante, a pesar de la continua sucesión de nuevas materias activas, el control químico no ha podido garantizar un sistema de control fiable y duradero, por el rápido desarrollo de resistencia de las plagas claves. En la horticultura española, la evolución de la resistencia fue claramente documentado con respecto al trips (Frankliniella occidentalis, Espinosa et al., 2002 a y b), que durante muchos años ha causado enormes pérdidas en pimiento, sobre todo por ser el vector del virus del bronceado (TSWV). Por esta resistencia, los agricultores entraron en la dinámica de realizar cada vez más tratamientos, aumentando las dosis de plaguicidas, pero con cada vez menos eficacia. Como consecuencia, los residuos de plaguicidas llegaron a concentraciones intolerables, generando graves problemas comerciales en la exportación (Van der Blom et al., 2008). El control biológico, como principal componente del control integrado de plagas, ha podido solucionar la mayoría de los problemas relacionados al uso excesivo de productos fitosanitarios. En el cultivo de pimiento, las sueltas de la fauna auxiliar llegaron a ser práctica general en Campo de Cartagena entre 1999 y 2001 (Van der Blom, 2002), y posteriormente en Almería, en 2007 (Van der Blom, 2008; Van der Blom et al., 2008). Esta ‘revolución verde’ ha sido brusca en ambas zonas de producción. A pesar de su importancia, el desarrollo del control biológico no siempre sigue el ritmo de la aparición de nuevas plagas. Siguen funcionando bien los ácaros y los chinches depredadores contra plagas ‘tradicionales’, pero hay pocas respuestas a nuevas amenazas. Contra las nuevas plagas, y contra algunas de las viejas, se actúa lo mejor posible según los principios del control integrado: aplicando medidas preventivas, trampas o tratamientos químicos compatibles con la fauna auxiliar. Estos tratamientos se deben de limitar a un mínimo, para evitar la resistencia de las plagas, puesto que hay muy pocas materias activas disponibles. No cabe esperar que aparezcan nuevos plaguicidas al ritmo necesario para ofrecer soluciones a medio y largo plazo. A continuación, se describen las tendencias más importantes con respecto a la sostenibilidad de los sistemas del control de plagas en los invernaderos hortícolas del SE de España.

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2. Cambio climático El cambio climático afecta directamente a la presión de plagas, tanto por un aumento de actividad y reproducción de las plagas presentes como por el riesgo de distribución de nuevas plagas invasoras (Lamichhane et al., 2014). En los invernaderos mediterráneos, de los que menos del 5% tiene calefacción, el aumento de la temperatura se traduce en una prolongada actividad de plagas de artrópodos durante los meses de invierno. Entre la mitad de noviembre y finales de febrero, los agricultores en el SE de España no solían preocuparse por estas plagas. Sin embargo, en los últimos años las plagas prácticamente no han dado tregua, obligando a los agricultores que tomen medidas en pleno invierno. Para hacer frente a esta nueva situación, y considerando la rápida selección de las plagas hacia la resistencia contra plaguicidas, la búsqueda de nuevas soluciones debe de enfocarse en métodos naturales y sostenibles, en vez de en los fitosanitarios químicos. Control biológico es clave en estos métodos, igual que la adaptación de las condiciones agroecológicas, tanto dentro como fuera de los invernaderos hortícolas.

3. Efecto de plaguicidas sobre la fotosíntesis Cabe destacar que, en primer lugar, han sido motivos técnicos que motivaron a los agricultores para adoptar el uso de insectos y ácaros auxiliares en el cultivo de pimiento. Frente a la ineficacia de los plaguicidas, por la resistencia de las plagas, el control biológico ofreció grandes ventajas. Mejoraba mucho el control de especies claves, como trips y mosca blanca, y hubo notablemente menos daño por el virus del bronceado. Por otro lado, y de manera inesperada, se notaba una mejora en la productividad de los cultivos, probablemente por haber evitado el efecto negativo de los tratamientos con plaguicidas sobre el crecimiento de las plantas. Esto fue objeto de un estudio, acerca del efecto sobre la fotosíntesis de los productos fitosanitarios más utilizados entre 1999 y 2001 (Giménez et al., 2020). Con la mayoría de los productos, tratamientos aislados no mostraban efectos significativos sobre la fotosíntesis, o solo efectos leves y transitorios. No obstante, se observaron reducciones significativas a causa de tratamientos con 8 de los 21 plaguicidas. En algunos casos, una sola aplicación de estos productos causó un efecto prolongado, con una bajada de fotosíntesis muy drástica, hasta más de una semana después del tratamiento. Sin duda, este efecto sobre la fotosíntesis puede ser mucho más pronunciado con la aplicación de mezclas de plaguicidas, como era habitual en los protocolos de control químico, o con tratamientos repetidos en breves espacios de tiempo (Giménez et al., 2020).

4. Pimiento En el cultivo de pimiento, la importancia de la fauna auxiliar contra trips, Frankliniella occidentalis, y mosca blanca, Bemisia tabaci, es fundamental e indiscutible. Las sueltas de Amblyseius spp. y Orius laevigatus (Figura 1) son una práctica común en todas las fincas, generalmente con resultados buenos. No obstante, los productores siguen considerando el trips como plaga principal, muchas veces a causa de una lenta instalación de la fauna auxiliar. En parte, los problemas de instalación son consecuencia de condiciones climáticas extremas: tantos los parasitoides como los depredadores son poco eficaces al inicio del cultivo, con temperaturas

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2. Tecnología de producción

altas, plantas pequeñas y humedades relativas extremadamente bajas, mientras que funcionan bien en cultivos frondosos y temperaturas más moderadas. Cuando la humedad relativa se sitúa por debajo del 50%, la reproducción de los Phytoseiidae, a que pertenecen todos los ácaros depredadores que se sueltan en la masa foliar, se ve gravemente afectada (Malais y Ravensberg, 2006), mientras que el trips prospera. Igualmente, el control de araña roja con ácaros depredadores, Phytoseiulus persimilis, depende de las condiciones climáticas. En estas condiciones, es imprescindible aumentar la humedad.

Figura 1. Flor de pimiento con Orius laevigatus

En la práctica, es una pequeña minoría de las fincas que disponen de sistemas de humidificación automatizada. Aunque muchos agricultores toman medidas manuales, por ejemplo, mojando los pasillos a mediodía, un mejor control de la humedad sigue siendo una tarea pendiente y necesaria para mejorar los resultados del control biológico. En general esto vale para todos los cultivos que empiezan en verano, como también las cucurbitáceas, donde los ácaros depredadores asumen un papel clave en el control de trips, mosca blanca y araña roja.

5. Tomate Desde la introducción de las colmenas de abejorros para la polinización en los años 90, el uso de plaguicidas siempre ha sido muy limitado en los cultivos de tomate. Para el control biológico, las plantas de tomate tienen unas características particulares. Muchas especies de fauna auxiliar, frecuentemente utilizadas en otros cultivos, no son capaces de instalarse en ellas. En la actualidad, las sueltas de fauna auxiliar en tomate en el SE de España se limitan casi exclusivamente al mírido Nesidiocoris tenuis, eficaz depredador polífago, sobre todo de mosca blanca (Bemisia tabaci) (Castañé et al., 2020) (Figura 2). Generalmente, se introduce Nesidiocoris sobre las plántulas en el semillero, por lo que pronto empieza su actividad como depredador en el cultivo. Aparte de actuar como depredador, también se alimenta, como otros homópteros, de la savia de las plantas (Figura 3). Esta característica zoo-fitófago tiene sus ventajas, pero también puede causar problemas. Una ventaja es que la especie ya puede instalarse y reproducirse sin depender del todo de sus presas vivas. Por esta alimentación, induce los sistemas de autodefensa de las plantas que empiecen a emitir compuestos volátiles, repelentes para la mosca blanca y atrayentes para otros enemigos naturales (Pérez Hedo et al., 2015). A consecuencia, las plantas con N. tenuis están mejor protegidas contra las plagas y los virus que transmiten. Por los buenos resultados contra Bemisia tabaci y TYLCV, aproximadamente el 85%

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de los productores de tomate inicia sus cultivos con este chinche verde (datos COEXPHAL). Sin embargo, cuando sus poblaciones alcanzan niveles altos, N. tenuis puede hacer daño a las plantas. En el SE de España, en el ciclo habitual con plantación al final del verano, esto suele ser manejable, porque tres meses después de inicio de los cultivos las temperaturas medias descienden de tal manera que la reproducción de N. tenuis se ralentiza y la población no alcanza niveles que provocan daños. A partir de la mitad de febrero, con el aumento de las temperaturas primaverales, de nuevo se observa un crecimiento rápido de las poblaciones, por lo que en abrilmayo se pueden encontrar síntomas de daño. Como esta época coincide con el final del ciclo de cultivo, generalmente ya no afecta a la cosecha. Ocasionalmente, cuando se observan daños por N. tenuis en octubre o principios de noviembre, hace falta algún tratamiento para bajar la población. En otras zonas de producción, con inviernos más cálidos, N. tenuis puede convertirse en una legítima plaga, por lo que la introducción de este mírido es indeseable. Igualmente, N. tenuis puede ser más problemático en el SE español para los ciclos de cultivo con plantación en primavera y la producción en verano.

Figura 2. Nesidiocoris tenuis, depredando una larva de Liriomyza spec.

Figura 3. Nesidiocoris tenuis, alimentándose de la planta de tomate

Otro factor limitante del sistema es que, a pesar de ser un depredador potente, N. tenuis no muestra suficiente eficacia contra algunas otras plagas importantes: La polilla del tomate (Tuta absoluta), vasates (Aculops lycopersici) y araña roja (Tetranichus urticae). Para complementar el trabajo de N. tenuis, o incluso sustituirlo, hay varios avances, incorporando otras especies de fauna auxiliar.

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2. Tecnología de producción

6. Tuta absoluta A partir de 2006, Tuta absoluta, se ha convertido en una de las principales plagas en tomate del SE de España. Aunque el control químico continúa siendo la herramienta más comúnmente aplicada, la resistencia de la plaga contra las materias activas disponibles (Guedes eta al., 2019) genera problemas de tal magnitud que muchos cultivos terminan a causa del daño de la polilla, mucho antes de lo deseado. N. tenuis puede ser un importante depredador de huevos y larvas pequeñas de T. absoluta en plantas pequeñas de tomate (Urbaneja et al., 2009), pero en plantaciones con plantas altas se pueden observar enormes poblaciones del mírido coincidiendo con graves ataques de T. absoluta (Van der Blom et al., 2016). Mucho más eficaces son algunos enemigos naturales que aparecen de forma espontánea desde fuera. En la cuenca del Mediterráneo, se han descrito más de 70 especies de parasitoides y depredadores de T. absoluta (Zapalá et al., 2013), de las que hay una que destaca por su presencia y eficacia: Necremnus tutae (Figura 4). En Almería, se detectó un control de la plaga por este parasitoide en un cultivo en 2010, mientras que en 2015 se concluyó que su presencia se había extendido a toda la zona productora de tomate (Van der Blom et al., 2016). El enorme potencial de este parasitoide ha sido demostrado entre 2017 y 2019, cuando se realizó un muestreo periódico en más de 60 cultivos. Se alcanzó un control total de la polilla por N. tutae en el 70% de las fincas, sin pérdidas significativas en la cosecha (Crisol & Van der Blom, 2018, 2019). En el otro 30%, casi siempre se detectó el parasitoide, pero su desarrollo fue obstaculizado por tratamientos químicos incompatibles.

Figura 4. Necremnus tutae

Hasta la fecha, no se ha conseguido criar N. tutae en masa. No está disponible de forma comercial, por lo que es fundamental que se realice un monitoreo para detectar su presencia y que se respete con un manejo sostenible del cultivo. Hay que prescindir de los tratamientos que afectan a los parasitoides himenópteros, como el azufre en espolvoreo y otras materias activas. Para ofrecer recursos alimenticios suplementarios para himenópteros parasitoides, néctar y polen, se recomienda la plantación de plantas con una prolongada floración, como Lobularia marítima (Figura 5). Se recomienda iniciar el control biológico con el parasitoide de huevos Trichogramma acheaea. Este frena el desarrollo de la plaga (Cabello et al., 2009), pero generalmente no se instala suficientemente bien para controlar T. absoluta (COEXPHAL datos sin publicar). Aparte del control biológico, se pueden utilizar técnicas complementarias, como la confusión sexual mediante difusores de feromonas, o las trampas de diferentes tipos.

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Figura 5. Lobularia marítima, planta auxiliar dentro de los invernaderos

7. Aculops Vasates (Aculops lycopersici), puede ser muy virulento y difícil de manejar. Las posibilidades para el control con fauna auxiliar son muy escasas, debido a las características de la planta. Vasates, minúsculos ácaros, encuentra refugio por debajo de los tricomas glandulares, que producen el ‘verdín’. Precisamente por estos tricomas, el tomate es poco accesible para muchos enemigos naturales, como la mayoría de los ácaros depredadores. Es una plaga que prospera en condiciones de sequía, condiciones poco favorables para la mayoría de la fauna auxiliar. Igualmente, araña roja (Tetranichus spp) no es fácil de controlar con ácaros depredadores, debido a las condiciones especiales de las plantas de tomate.

8. Nuevas posibilidades en tomate En la actualidad, se realizan interesantes proyectos que ofrecen nuevas perspectivas para el control biológico en el cultivo de tomate. Varios estudios han demostrado que es posible mantener poblaciones de ácaros depredadores en la masa foliar de tomate, con buenos resultados para el control de Aculops, con la aportación de alimento específico, en forma de ácaros astigmátidos (Vilá et al., 2020) o con polen (Pijnakker et al., 2020). En ambos casos, se trabaja en la optimización de dichas prácticas para la aplicación en condiciones comerciales. Una línea totalmente nueva para favorecer la actuación de ácaros depredadores en tomate consiste en la selección genética de variedades que no tienen tricomas glandulares (‘Clean Leaf’, Casa de semillas Rijk Zwaan). Aunque todavía queda mucho por evaluar con respecto a la sensibilidad frente a plagas y enfermedades, las primeras pruebas en invernaderos comerciales demuestran una buena instalación de Amblyseius swirskii. Posiblemente, el desarrollo de estas variedades abre un nuevo camino, facilitando un sistema de control de plagas parecido a los exitosos sistemas en otros cultivos, como pimiento.

9. Cucurbitáceas En cucurbitáceas, la base del control biológico es la introducción de ácaros depredadores, del género Amblyseius, que actúan contra trips y mosca blanca. Puesto que la floración de estos

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cultivos es escasa en ciertos periodos, y a menudo produce poco polen, es deseable reforzar las poblaciones de los ácaros depredadores con alimentación específica, en forma de ácaros de polvo (ácaros astigmátidos) o polen aplicado sobre las hojas. Desde 2013, una de las mayores preocupaciones en cultivos de cucurbitáceas, sobre todo en calabacín, es el ‘Virus de Nueva Delhi’ (ToLCNDV), trasmitido por Bemisia tabaci. A consecuencia de este virus, el nivel de tolerancia de la mosca blanca es muy bajo. Es por esta razón que muchos agricultores han optado por tratamientos químicos, por lo que el uso de control biológico se ha limitado a, aproximadamente, el 50% de los cultivos de pepino y menos del 20% de los de calabacín (Datos: COEXPHAL). No obstante, la protección por insecticidas no es, en absoluto, completa y las pérdidas a causa del virus son muy cuantiosas. Resultados con control biológico, en cambio, son muy alentadores. En ensayos del IFAPA en Almería, se ha demostrado que las plantas de calabacín con ácaros depredadores son mucho menos atractivas para mosca blanca que aquellas sin ácaros, por lo que son menos vulnerables frente al virus (Téllez et al., 2017). En campo, se observa una incidencia baja del virus de Nueva Delhi en los invernaderos con control biológico, en comparación con los que dependen exclusivamente de los plaguicidas químicos. Plagas que pueden desarrollarse de manera explosiva en cucurbitáceas son pulgón y araña roja. Su control se basa en la anticipación, un monitoreo continuo y la actuación sobre los primeros focos que se detectan. De cara al pulgón, Aphis gossypii y Myzus persicae, es recomendable planificar la cría de fauna auxiliar sobre plantas reservorio. Originalmente, para ella se utilizaban macetas con un cereal, inoculado con una especie de pulgón específica, Rhopalosiphum padi o Sitobion avenae, que no puede vivir en el cultivo. Estos pulgones son presas para los mismos parasitoides, Aphidius spp., que pueden controlar Aphis o Myzus. Actualmente, muchos agricultores siembran grandes cantidades de cereal entre los cultivos (Figura 6), desde el inicio de sus cultivos, para la cría masiva de alguno de los pulgones mencionados, y posteriormente de la fauna auxiliar. Aparte de los himenópteros parasitoides, se implica una amplia gama de depredadores, como el mosquito cecidómido Aphidoletes aphidimyza, coccinélidos, crisopas o sírfidos. Aunque varios de ellos son comercialmente disponibles, hay una gran contribución de especies que aparecen de forma espontánea desde los alrededores. Al margen de los cereales, también se empiezan a valorar otras combinaciones de plantas con pulgones propios, con el propósito de diversificar la ‘oferta’ de presas alternativas. Ejemplos de plantas que se siembran, o se conservan cuando crecen de forma espontánea, son la cerraja (Sonchus oleraceus) con Uroleucon sonchi, o el hinojo (Foeniculum vulgare) con el pulgón del hinojo, Hyadaphis foeniculi.

Figura 6. Cebada plantada en un cultivo de sandía, para la cría masiva de fauna auxiliar del pulgón de cereal

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Hay varias especies de ácaros depredadores con papeles importantes contra araña roja, Tetranichus urticae. Las especies de Amblyseius, introducidas principalmente contra mosca blanca y trips, pueden tener un efecto preventivo, depredando la plaga cuando todavía hay una baja densidad. En cuanto ya se observen focos de araña roja, la especie más indicada para controlarla es Phytoseiulus persimilis, introducida directamente en los focos. En todos casos, la actuación de los ácaros depredadores depende mucho de las condiciones climáticas. Como se ha explicado anteriormente, es de primera importancia evitar que la humedad relativa alcance valores por debajo del 50% en periodos calurosos, mediante sistemas de humidificación.

10. Fungicidas La implementación del control biológico ha facilitado una impresionante reducción en el uso de plaguicidas. Tabla 1 muestra una comparación de los resultados de los análisis de residuos en cosechas de pimiento, realizados antes (campaña de 2006-2007) y después de esta transición (2012-2013). En el último año antes esta implementación, 2006-2007, todas las muestras tenían residuos, y el hasta el 21% presentaba concentraciones superiores a los límites máximos (LMR) permitidos. En cambio, en 2012-2013 ya había un 24,6% totalmente libre de residuos y la detección de muestras con concentraciones superiores a los LMR era anecdótica (0,4%). Tabla 1. Resultados de los análisis de residuos en pimiento, realizados por el laboratorio de COEXPHAL Campaña 2006-2007

Campaña 2012-2013

0%

24,6%

Muestras con residuos en concentraciones superiores a los Límites Máximos de Residuos (LMR)

22,5%

0,4%

% de los residuos detectados que corresponden a insecticidas o acaricidas

78%

37%

% de los residuos detectados que corresponden a fungicidas

22%

63%

Muestras libres de residuos*

*Libre de residuos o con residuos detectados en concentraciones inferiores a 0,01 ppm Datos COEXPHAL, sin publicar

La reducción del uso de productos fitosanitarios se manifiesta sobre todo en los insecticidas y acaricidas, sustituidos por la fauna auxiliar. No obstante, no ha habido muchas alternativas para el uso de fungicidas. En 2006-2007, los fungicidas representaban el 22% de los residuos detectados, contra el 68% en 2012-2013 (Tabla 1). También en los otros cultivos hortícolas, la mayoría de los residuos actualmente proviene de fungicidas. Es evidente que las mejoras del control de enfermedades fúngicas precisan otros esfuerzos importantes. Esto pasa por un mejor control de clima, para evitar excesos de humedad y temperatura, pero también por cambios fundamentales en el manejo general del cultivo y del suelo. Para ello, hay que aplicar el conocimiento sobre la importancia de la interacción con diversos (micro-) organismos para la inducción de la autodefensa de las plantas contra patógenos, documentado por muchos autores.

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2. Tecnología de producción

11. Enfoque agroecológico, biodiversidad funcional, etc. En todos los cultivos es urgente completar las soluciones biológicas a las plagas emergentes, puesto que el control químico se enfrenta a serias limitaciones. En parte, estas soluciones consisten en buscar otras especies auxiliares que se presten para ser criadas y liberadas en invernaderos. No obstante, probablemente más importante es la adaptación agroecológica de los cultivos y sus entornos para fomentar el control biológico por conservación (Messelink et al., 2014). Para facilitar un papel principal a la fauna auxiliar, hay que crear condiciones favorables para una amplia gama de especies. Ya existe un papel importantísimo, y cada vez más reconocido y documentado, de enemigos naturales que invaden los cultivos de forma espontánea. Algunas plagas han perdido importancia por la actuación espontánea de la fauna auxiliar. Esto es el caso del minador, Liriomyza spp., que fue una plaga principal en los años ’90, pero cuya presencia actual es casi anecdótica por la actuación de un complejo de parasitoides que aparece de los alrededores (Tellez Navarro y Yanes Figueroa, 2004). Igual de importante pueden ser los parasitoides de Tuta absoluta, como anteriormente mencionado, y también una gran cantidad de parasitoides y depredadores de pulgón, de mosca blanca, de trips etc. En una encuesta recientemente realizada por COEXPHAL, el 30% de los agricultores de pimiento afirma que en su cultivo había visto enemigos naturales de pulgón que no habían soltado. Para ofrecer refugio y alimentación adicional a estos enemigos naturales, ya es habitual colocar ‘plantas auxiliares’ con abundante floración, como Lubularia marítima, en medio de los cultivos (Figura 7). Alrededor de los invernaderos, hay cada vez más iniciativas para romper la hegemonía de las plagas, y frenar su dispersión, mediante las plantaciones de setos y bosques islas (Figura 8). Para ello, se utiliza una combinación de especies arbustivas autóctonas, seleccionadas en función de sus características florales, su capacidad como planta reservorio y otros criterios relevantes (Rodríguez et al., 2017). En los últimos años, ya se han plantado centenares de kilómetros de setos en las zonas de horticultura intensivo en el SE de España, contribuyendo a un cambio del paisaje más diversificado y resiliente frente a plagas.

Figura 7. Seto, plantado para aumentar biodiversidad

Utilizando las experiencias del control de plagas en la masa foliar, es deseable que la visión agroecológica se extienda a otros aspectos agronómicos, como el manejo de los suelos. La gran mayoría de los agricultores todavía practica desinfecciones, por solarización y, periódicamente, por la aplicación de compuestos químicos. Algunos de ellos son altamente tóxicos y de ninguna manera selectivos. Hay prácticas alternativas para poder prescindir de estos desinfectantes, sin sufrir daños graves por patógenos de suelo. Por el auge de la horticultura ecológica, que en Europa tiene como norma inquebrantable que los cultivos deben tener sus raíces en suelo, se

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ha parado el desarrollo del uso de sustrato, o los cultivos hidropónicos. Esta norma hay que reevaluarla, porque no cabe duda de que los cultivos en sustrato ofrecen grandes ventajas de cara a la sostenibilidad. Permiten la recuperación y recirculación del agua de drenaje, con que se consigue una optimización del uso de agua y los fertilizantes. Además, por el cambio del sustrato después de varios ciclos de cultivo, se evita la proliferación de plagas y enfermedades radiculares. Hay varios sustratos en el mercado que pueden ser fácilmente reciclados después de su uso, por lo que no generan residuos difíciles de gestionar. Esto es el caso del sustrato más utilizado en este momento, la fibra de coco (Figura 8). Pero de la misma horticultura ecológica también nacen experiencias que demuestran que es posible encontrar un balance (micro-) biológico en el propio suelo, manteniendo los patógenos a niveles muy bajos, sin realizar desinfecciones. Además, se aprovecha mejor las relaciones simbióticas entre las plantas y diversas especies de hongos y bacterias que ayudan a las plantas en la adsorción de nutrientes (Marín Guirao et al., 2019 a y b) y a activar los sistemas de autodefensa contra patógenos. La base de este balance es la aportación de materia orgánica (Figura 9), una fertilización medida, rotaciones ocasionales de cultivo etc. Para seguir disminuyendo la dependencia de plaguicidas, y manteniendo rentabilidad, es urgente priorizar la implementación de estas prácticas a gran escala, también en la horticultura convencional

Figura 8. Cultivo de tomate en sustrato orgánico, con plantas auxiliares, con sistemas de recolección y recirculación de caldo de drenaje

Figura 9. Incorporación de restos vegetales en el suelo de un cultivo ecológico

12. Conclusiones Para España, el control biológico ha sido la salvación de sus productos hortofrutícolas más importantes, con enormes implicaciones económicas. Gracias a ‘los bichos’, la horticultura goza

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2. Tecnología de producción

de una excelente posición en el mercado internacional, que se traduce en una facturación anual de cientos de millones de euros. En términos técnicos, la implementación del control biológico ha sido el primer paso hacia un cambio radical del concepto de producción en invernaderos. Hasta hace poco, las recomendaciones de los técnicos agrícolas, y los servicios de extensión agraria de la administración, eran de desinfectar los invernaderos, tratar plagas y enfermedades con sus plaguicidas correspondientes. Se consideraba necesario eliminar ‘malas hierbas’, igual que la vegetación pegada a los invernaderos, para evitar todos los ‘potenciales focos de plagas y enfermedades’. En otras palabras, se pretendía realizar una producción hortícola en condiciones estériles. Este concepto ha llegado a un punto muerto, tanto por el desarrollo de resistencia a las materias activas químicas de las plagas como por problemas medioambientales. En cambio, con la suelta de bichos y la plantación de flores y setos, se reconoce que la biodiversidad es directamente funcional y rentable. Es la única salida hacia un sistema fitosanitario sostenible.

Bibliografía Cabello, T.; Gallego, J.R.; Vila, E; Soler, A.; Pino M. Del; Carnero, A.; Hernández, E.; Polaszek, A. (2009). Biological control of The South American Tomato Pinkworn, Tuta absoluta with releases of Trichogramma achaeae in tomato greenhouses of Spain. OIBCwprs Bull. 49: 225-230. Crisol Martínez, E.; Van der Blom, J. (2019). Necremnus tutae is widespread and efficiently controls Tuta absoluta in tomato greenhouses in S-E Spain. IOBC-WPRS Bulletin, 147: 22-29. Espinosa, P. J.; Bielza, P.; Contreras, J.; Lacasa, A. (2002a) Field and Laboratory Selection of Frankliniella occidentalis (Pergande) for Resistance to Insecticides. Pest Management Science: 58(9): 920-927 Espinosa, P. J.; Bielza, P.; Contreras, J.; Lacasa, A. (2002b) Insecticide resistance in field populations of Frankliniella occidentalis (Pergande) in Murcia (South-East Spain). Pest Management Science: 58(9): 967-971 Giménez–Moolhuyzen, M.; van der Blom, J.; Lorenzo–Mínguez, P.; Cabello, T. & Crisol–Martínez, E. (2020). Photosynthesis Inhibiting Effects of Pesticides on Sweet Pepper Leaves. Insects 11(2), 69; https://doi.org/10.3390/insects11020069. Lamichhane, J.R.; Barzman, M., Booij, K.; Boonekamp, P.; Desneux, N.; Huber, L.; Kudsk, P.; Langrell, S.R.L.; Ratnadass, A; Ricci, P; Sarah, J.L.; Messéan, A. (2014). Robust cropping systems to tackle pests under climate change. A review. Agron. Sustain. Dev. 35 (2015), 443–459. DOI 10.1007/s13593-014-0275-9 Malais, M.H.; Ravensberg, W.J. (2006). Conocer y reconocer: las plagas de cultivos protegidos y sus enemigos naturales. Koppert Biological Systems, Berkel en Rodenrijs, NL. 288 pp. Marín-Guirao, J.I.; de Cara-García, M.; Crisol-Martínez, E.; Gómez-Tenorio, M.A.; García-Raya, P.; Tello-Marquina, J.C. (2019ª). Association of plant development to organic matter and fungal presence in soils of horticultural crops. Annals of Applied Biology 174: 339-348

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2.14. Control de plagas en cultivos hortícolas: en camino hacia la sostenibilidad

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