MALABARES O GESTIÓN TRIGO:





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El programa económico fue exitoso en su objetivo inicial de desinflar la economía argentina, sin embargo muestra claros signos de agotamiento. Los tres pilares del éxito fueron a) la reducción significativa del gasto del gobierno nacional, que pasó 21% a 16% del PBI, básicamente porque eliminó la inversión en infraestructura y licuó las jubilaciones mientras la inflación era altísima, b) contrajo fuertísimamente los pasivos del Banco Central (los remunerados y los no remunerados, o sea los billetes), lo que elevó las tasa de interés reales haciéndolas levemente positivas y c) apreciando fuertemente el peso a la vez que eliminó la brecha. La inflación anual pasó del 288% en marzo de 2024 a 33% en marzo del 2026. Es innegable el éxito y sin embargo, la inflación hace 10 meses es sistemáticamente superior al mes anterior.
Desinflar la economía argentina es todo menos fácil: durante todo el gobierno de Fernández-Fernández-Massa los bienes subían de precio mucho, mientras los servicios (sobre todo los regulados) estaban semi congelados y esto generó que durante estos dos años los servicios subieran de precio al doble de velocidad que los bienes (168% vs. 340% acumulado desde enero del 2024) y la pregunta que acosa a los economistas es si ya están estabilizados los precios relativos.
En el mientras tanto, el programa muestra su cara amarga: el consumo no
levanta y distintas mediciones de alta frecuencia muestran que cayó más de lo aconsejable para mantenerlo popular. Estos dos ejemplos deben llamarnos a reflexionar: a) el consumo con tarjetas de débito y crédito que mide el BBVA se contrajo un 15% respecto a marzo del 2025 (que ya era malo) y b) caen un 20% los viajes en colectivo en el AMBA. Si mientras tanto las exportaciones y la inversión crecen, la conclusión es obvia: hay un fuerte viraje de un patrón de crecimiento basado en consumo interno a uno basado en el ahorro, porque las exportaciones y la inversión son esencialmente eso, ahorro. Lamentablemente, para los votantes el ahorro es mucho menos popular que el consumo.
La estabilización de la economía argentina no será sencilla, encausarla en una senda de crecimiento que saque a los compatriotas de la pobreza y mejore el nivel de vida de todos será un proceso de al menos una década, en la que es innegable que estos son los primeros pasos. Sin embargo, los bonos que vencen dentro de la primera gestión de gobierno pagan la mitad de interés que los que vencen luego, ¿por qué? ¿por qué entre abril de 2025 a octubre del mismo año los argentinos compraron 35 mil millones de dólares (10% del PBI o un 30% de nuestras exportaciones)? Es sencillo, porque inversores argentinos y extranjeros temen que haya una vuelta atrás si el kirchnerismo gana las elecciones. Sin inversores no hay crédito, sin crédito no hay inver-
sión sustantiva y sin esta no hay saltos de productividad. La economía argentina está totalmente descapitalizada y necesita de un shock de productividad que se traducirá en un aumento de ingresos de la población.
El lunes de esta semana en la cena de CIPPEC su flamante Director Ejecutivo, Luciano Laspina, propuso una serie de acuerdos mínimos a la que suscriba todo el arco político para que sea posible capitalizar el esfuerzo de la experiencia de estos dos años de Milei: a) respeto a los contratos y la propiedad privada, en clara alusión a evitar el uso de dos herramientas perversas que fueron paisaje habitual en la política económica argentina, el cepo y el default, b) el equilibrio fiscal y c) no volver a financiar al fisco con emisión. Si la clase política argentina logra esto dejaremos de tener problemas viejos, para pasar a tener problemas nuevos.
No hay nada más frustrante para una persona o una sociedad que cíclicamente enfrentarse a los mismos problemas sin poder resolverlos. Tengamos problemas nuevos, dejemos atrás la falta de confianza en nuestra moneda, que genera inflación y subinversión.
Por Iván Ordóñez Economista especializado en Agronegocios


2.
El lote y la góndola
Acuerdos para capitalizar lo ganado
Por: Iván Ordóñez
4. Sumario
6.
Editorial Malabares
Por: Juan Carlos Grasa
8.
Investigación
Más nutrientes, más Trigo
Por: Esteban Ciarlo, María Fernanda Gonzalez Sanjuan y Franco Córdoba
12.
Informe
Precampaña de Trigo: cuando el criterio agronómico vale más que el reflejo
Por Diego Álvarez
16.
Informe
Trigo 2026: ¿Quién se lleva el premio?
Por: Ignacio Eguren
18.
Mano a mano con Fernando Rivara
Por Sebastián Nini
22.
Las 31 de BASF a Rosy Nardi, directora general de Agroactiva

24.
Investigación
Del manejo por superficie a la Gestión individualizada: Evolución del CONTROL DE MALEZAS en Argentina
Por Fernando Scaramuzza, Ignacio Lo Celso y Nicolás Ciancio
36.
Mujeres en el Agro
Leydy Pech y la rebelión de las abejas
Por Carlos Becco
38.
Mercados
Más oferta global y costos en alza- El nuevo desafío para trigo y cebada
Por Sebastián Salvaro
40.
Actualidad
RIMI – El laberinto que atrapa a la economía del interior
Por Juan Pablo Cerini
42.
Nueva Generación
José Robetto: Lote Perfecto y el valor de tener “orejas grandes”
Por Juan Ignacio Alaise
46.
Informe
El salto del siglo: Riego, Reforma y la nueva frontera Agroindustrial
Por Hector Tristan
48.
Informe
Sintonía fina
Por Matías Cambareri
54.
Informe
Cuanta importancia tiene la precisión en la siembra de Trigo
Por Andrés Mendez
58.
Investigación
Comportamiento productivo de Cereales de Invierno
Por Guillermo Donaire, Dionisio Gómez, Rodrigo Silva y Belén Conde
64.
Informe
El error de copiar modelos europeos
Por Mariano Larrazabal
68.
Informe
En el Agro, vender ya no empieza con una reunión
Por Mariano Larrazabal
72.
Entrevista a Anastasia Volkova
Regrow Ag, una plataforma de resiliencia agrícola
Por Juan Carlos Grasa
76.
Investigación
Evaluación de cultivares de Trigo para producción de Forraje
Por Guillermo Donaire, Fernando Reartes, Rodrigo Silva, Dionisio Gómez, María Conde.
82.
Vidriera


De cara a una nueva campaña triguera, los temas son los de siempre: La genética que se va a usar; cómo se van a curar las semillas; cómo fertilizar y controlar malezas, insectos y enfermedades. Hasta acá, lo más común a tener en cuenta antes de que la sembradora entre a los lotes. Pero esta campaña de números muy finitos requiere algo fundamental para no parecer un malabarista y ser un empresario, gestionar la campaña a la perfección, usando todo lo que está disponible para no errar el bochazo.
En esta edición, los referentes hacen hincapié en la gestión por encima de la intuición, a medir todo porque no hay lugar para las improvisaciones. El precio de la urea, los fletes y otras cuestiones nos empuja a la eficiencia extrema y de esto también se aprende.
Esta Horizonte A #198 que estamos presentando hoy, nos obliga a tener una mirada más allá de la coyuntura, para poner faros largos y poder ver más allá, dando algunas recomendaciones.
Iván Ordóñez en su habitual columna, sostiene que el programa económico fue exitoso en su objetivo inicial de desinflar la economía argentina, sin embargo, muestra claros signos de agotamiento.
En el artículo de los amigos de Fertilizar AC y hablando de trigo, se afirma que la adecuada provisión de nutrientes no solo impacta sobre el rendimiento, sino que también define atributos de calidad industrial y comercial del grano. Entre ellos, el contenido de proteína resulta especialmente relevante al tratarse de un cultivo esencial para la cadena agroalimentaria.
Matías Cambareri habla de sintonía
fina para el trigo; Héctor Tristán y Juan Pablo Cerini aportan dos visiones sobre el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones)
Ignacio Eguren afirma: “El trigo, una vez más, nos coloca entre la oportunidad de lograr muy buenos rindes y el riesgo de comprometer una inversión elevada”
Fernando Scaramuzza, Ignacio Lo Celso y Nicolás Ciancio se mandaron un trabajo excelente sobre la evolución del control de malezas en la Argentina, y donde lo vas a leer si no es acá!!
La precampaña triguera obliga a tomar decisiones bajo incertidumbre. Pero incertidumbre no debería ser sinónimo de improvisación, afirma Diego Alvarez en eje con lo que decíamos al principio del editorial.
Volvió Andres Mendez después de un tiempo, en esta vez con un artículo sobre la importancia que tiene la precisión en la siembra de trigo.
Carlos Becco nos cuenta en su columna mensual quien es Leydy Araceli Pech Martín
Las 31 de Basf a Rosy Nardi, directora general de Agroactiva, quien dice que le pusieron su nombre por una muñeca que tenía su madre.
Los cereales de invierno son muy importantes en todos los sistemas de producción por sus numerosas ventajas, de esto hablan desde el INTA Marcos Juarez.
Además Vidriera, Actualidad, Mano a Mano y Entrevistas.
Espero supere expectativas!
Hasta la próxima edición!
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Impacto de estrategias de fertilización sobre productividad, calidad y eficiencia en el uso del agua
Por: Esteban Ciarlo1,2; M. Fernanda Gonzalez Sanjuan1, y Franco Córdoba1 1 Fertilizar AC / 2FAUBA
El trigo constituye uno de los pilares de los sistemas productivos agrícolas en Argentina y a nivel global, no solo por su aporte a la rotación y sustentabilidad de los sistemas, sino también por su rol estratégico en la seguridad alimentaria. Como principal cultivo invernal en amplias regiones productivas, su contribución a la generación de divisas, el agregado de valor en la cadena agroindustrial y su participación en la dieta humana —como base de alimentos esenciales— lo posicionan como un cultivo clave desde lo económico y lo social.
En este contexto, la nutrición del cultivo emerge como uno de los factores determinantes para alcanzar niveles de producción acordes al potencial de cada ambiente. La adecuada provisión de nutrientes no solo impacta sobre el rendimiento, sino que también define atributos de calidad industrial y comercial del grano. Entre ellos, el contenido de proteína resulta especialmente relevante, dado su efecto directo sobre la aptitud panadera y el valor del producto final.
Durante la última campaña, en distintas regiones trigueras del país, se evidenciaron niveles de proteína por debajo de los estándares requeridos por la industria, situación que en muchos casos estuvo asociada a esquemas de fertilización nitrogenada insuficientes o desajustados respecto de la oferta ambiental y los objetivos de rendimiento. Este escenario vuelve a poner en agenda la necesidad de repensar las estrategias de manejo nutricional, particularmente en lo que respecta al nitrógeno, nutriente clave en la determinación del rendimiento y la calidad proteica del grano.
En este marco, resulta fundamental gene-
Tabla 1. Dosis de los nutrientes (en kilogramos por hectárea) en los tratamientos de fertilización aplicados: nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S) y Zinc (Zn).

rar y difundir información técnica basada en redes de ensayos que permitan ajustar recomendaciones de fertilización a condiciones locales. El presente trabajo reúne resultados obtenidos en distintas localidades, con el objetivo de aportar evidencia sobre el impacto de la nutrición —y en particular del manejo del nitrógeno— en la producción y calidad de trigo, contribuyendo así a una toma de decisiones más eficiente y sustentable por parte de los productores.
Objetivo del trabajo
En este contexto, el presente trabajo tiene como objetivo evaluar el impacto de distintas estrategias de nutrición sobre la productividad del cultivo de trigo, considerando tanto el incremento en la oferta de nutrientes como la intensificación en las dosis aplicadas. En particular, se busca analizar en qué medida un manejo nutricional más ajustado a la demanda del cultivo permite incrementar los rendimientos y contribuir al cierre de las brechas de producción observadas entre los sistemas actuales y su potencial.
Asimismo, se propone cuantificar la res-
Figura 1. Rendimientos relativos del cultivo de trigo bajo diferentes tratamientos (Estrategias de fertilización). Letras diferentes indican diferencias estadísticamente significativas (p<0,0001).

puesta del cultivo en términos de eficiencia en el uso de los recursos, con especial énfasis en el agua, principal factor limitante en muchos ambientes productivos.
De esta manera, el trabajo busca aportar evidencia experimental que contribuya a una comprensión más integral del rol de la nutrición en la producción de trigo, integrando la producción de grano con indicadores de eficiencia, en pos de sistemas más productivos y sustentables.
Metodología de trabajo
Los resultados presentados en este trabajo provienen de una red de ensayos de nutrición conducidos en lotes de producción comercial, bajo la modalidad de franjas en campos de productores. Estos ensayos, que para el caso del trigo contemplan veinte casos (n=20), se establecieron en distintas regiones productivas representativas de ambientes semiáridos y subhúmedos, manteniendo en todos los casos el manejo agronómico habitual definido por el productor (fecha de siembra, cultivar y control de malezas, plagas y enfermedades), bajo sistema de siembra directa. Asimismo, no se incluyeron secuencias en sistemas mixtos con pastoreo de rastrojos ni pastoreo directo de los cultivos, ni se contempló el uso de riego en los lotes ensayados.
Los ensayos corresponden a una red de largo plazo, en la cual las estrategias de nutrición se sostienen en las mismas franjas a lo largo de las campañas, permitiendo evaluar efectos acumulativos del manejo de la fertilización sobre la productividad y la calidad del cultivo.
Se evaluaron cuatro estrategias de nutri-
Tabla 2. Rendimientos absolutos (kg/ha) del cultivo de trigo bajo diferentes estrategias de nutrición.

“Una nutrición balanceada permitió además transformar de manera más eficiente el agua consumida en biomasa y rendimiento”
ción (tratamientos) sencillos de tipo on farm (los sitios son las repeticiones): i) un testigo sin fertilización; ii) un tratamiento representativo del manejo frecuente o habitual en la zona; iii) un tratamiento mejorado, que incorpora una mayor provisión de nutrientes y dosis superiores respecto al manejo frecuente, ajustado a criterios técnicos y económicos para cada ambiente; y iv) un tratamiento completo, que contempla altas dosis de los nutrientes más relevantes (en general nitrógeno N, fósforo P, azufre S) para el cultivo e incluye, en general, la aplicación del micronutriente más limitante en cada sitio, en general zinc (Zn). Las dosis usadas para los cultivos de trigo fueron las siguientes (Tabla 1).
Las dosis y fuentes de nutrientes aplicadas en cada tratamiento fueron definidas por el responsable técnico local en función de las características edáficas, el ambiente productivo y el potencial de rendimiento del sitio. Las aplicaciones se realizaron siguiendo prácticas habituales de manejo en cada región.
Al momento de la cosecha, se determinó el rendimiento en grano de cada tratamiento, expresado en base a humedad comercial (14%). Las respuestas se indican a través del uso de rendimientos relativos (RR), tomándose como referencia al tratamiento i testigo de acuerdo a la siguiente fórmula:
RR trat x = Rend (kg/ha) del tratamiento x / Rend (kg/ha) del tratamiento testigo
Asimismo, se cuantificaron las concentraciones de nutrientes en grano en los tratamientos testigo (i) y completo (iv), permitiendo evaluar aspectos vinculados a la calidad del producto y la nutrición del cultivo.
Con las lluvias durante el ciclo del cultivo se comparó la eficiencia de uso de agua (EUA) del cultivo de trigo entre los tratamientos aplicados, estimada como la producción de grano (kg/ha) por mm de agua precipitado.
Se realizaron análisis de varianza (ANOVA) convencionales de 1 factor (estrategias de fertilización), aplicándose tests de comparaciones múltiples (por DGC) cuando el valor p del ANOVA fue menor a 0,1.
Resultados
Los rendimientos de los cultivos de trigo en los distintos tratamientos oscilaron entre 2838 y casi 4500 kg/ha, con un promedio para todos los sitios de 3716 kg/ha (Tabla 2).
Los rendimientos relativos aumentaron entre un 25 hasta un 62% por sobre el testigo, con diferencias significativas entre tratamientos (Figura 1).
En promedio, el incremento en la oferta de nutrientes se tradujo en aumentos significativos en la producción, destacándose especialmente las diferencias entre el tratamiento testigo y las estrategias que incorporaron fertilización balancea-
da (tratamiento completo). El tratamiento frecuente, representativo del manejo habitual de los productores, mostró mejoras de rendimiento respecto al testigo sin fertilización; sin embargo, estas respuestas resultaron inferiores a las observadas en los tratamientos mejorado y completo. En este sentido, la estrategia mejorada — basada en una mayor reposición y ajuste de nutrientes— permitió capturar una proporción importante de la brecha de rendimiento, mientras que el tratamiento completo alcanzó, en general, los mayores niveles de producción, acercándose al potencial de cada ambiente.
En relación con la calidad del grano, los tratamientos con mayor provisión de nitrógeno mostraron incrementos en la concentración de proteína, confirmando el rol central del nitrógeno en la definición de este parámetro (Tabla 3). No obstante, otros nutrientes como el fósforo, que se aplican en menores cantidades, o como el potasio, que no se agrega en casi ningún plan de fertilización de la región, disminuyeron su concentración en grano como consecuencia de la dilución en mayores rendimientos en el tratamiento completo. Por otra parte, la eficiencia en el uso del agua (EUA) se vio favorecida por la mejora en la nutrición del cultivo, con diferencias significativas (p<0,05) entre tratamientos (Figura 2).
A medida que se incrementó la disponibilidad de nutrientes se observó una mayor producción de grano por unidad de agua consumida, reflejando una mejor capacidad del cultivo para transformar los recursos disponibles en biomasa y rendimiento. Este comportamiento fue consistente a medida que mejoraban las estrategias de fertilización, reforzando la idea de que la
nutrición balanceada no solo impacta en la producción absoluta, sino también en la eficiencia del sistema.
Conclusiones
Los resultados obtenidos en la red de ensayos evidenciaron una respuesta consistente del cultivo de trigo a la intensificación de la nutrición. Al analizar los resultados en términos relativos, se observó que la brecha de rendimiento entre el manejo frecuente y el tratamiento completo es importante, evidenciando oportunidades concretas de mejora a partir de una nutrición más intensiva.
La concentración de nutrientes en granos es una variable que depende no sólo de la nutrición con el nutriente en particular, sino también del efecto sobre el rendimiento de otros nutrientes, e incluso de otros factores que afectan la producción del cultivo. En este caso pudimos observar que el nitrógeno pudo concentrarse en función a ser el nutriente que se aplicó con las mayores dosis, mientras que otros como el fósforo parecieron diluirse en un mayor rendimiento en el tratamiento más intensivo.
Una nutrición balanceada permitió además transformar de manera más eficiente el agua consumida en biomasa y rendimiento, mejorando así la productividad del sistema en su conjunto. En este sentido, los resultados de la red ponen de manifiesto que la intensificación de la nutrición en trigo constituye una herramienta clave para aumentar la productividad, mejorar la calidad del grano y optimizar el uso de los recursos, contribuyendo así a sistemas más eficientes y sustentables.






Por: Diego Alvarez, agrónomo con experiencia en manejo de cultivos en Entre Ríos. Fundador de AgroConceptos y productor agrícola con orientación técnica y comercial.
La precampaña triguera obliga a tomar decisiones bajo incertidumbre. Pero incertidumbre no debería ser sinónimo de improvisación. En los últimos años, esa tensión se ha vuelto más aguda: cuando el nitrógeno se encarece de manera abrupta, la tentación habitual es doble. O bien inmovilizar decisiones a la espera de un contexto mejor, o bien recortar dosis de forma defensiva. Ninguna de las dos respuestas garantiza eficiencia. Y esa diferencia —entre reaccionar por reflejo y decidir por criterio— puede definir buena parte del resultado de la campaña.
La eficiencia empieza antes de la fertilizadora
Cada campaña triguera empieza bastante antes de que la sembradora entre al lote. Empieza cuando se define qué
ambiente tiene sentido sembrar, con qué antecesor, con qué nivel de agua útil, con qué potencial objetivo y con qué estrategia de nutrición. En términos agronómicos, la eficiencia no consiste en usar menos por obligación: consiste en usar mejor.
Cuando los precios aprietan, la tentación es simplificar decisiones. Pero la realidad es la opuesta. En contextos donde los insumos se encarecen, reducir incertidumbre técnica es aún más valioso. Y la manera más directa de hacerlo sigue siendo la más antigua: medir.
El análisis de suelo, particularmente la determinación de N-NO₃⁻, sigue siendo una de las herramientas más rentables para ordenar el manejo nutricional del trigo. Su costo es marginal frente al
costo de una fertilización nitrogenada mal ajustada. Aplicar nitrógeno sin conocer la oferta inicial del sistema implica definir dosis sobre supuestos. En contextos de fertilizantes caros, esa lógica deja de ser imprecisa y pasa a ser económicamente riesgosa.
El objetivo no debería ser aplicar menos nitrógeno de manera indiscriminada, sino aplicar el nitrógeno necesario donde la probabilidad de respuesta lo justifique. La diferencia entre ambas estrategias es profunda: la primera re-

corta inversión; la segunda mejora eficiencia.
El antecesor que fertiliza (o condiciona)
La lectura del lote no puede agotarse en un análisis químico. El cultivo antecesor modifica de manera decisiva la disponibilidad de nitrógeno, la dinámica de mineralización, la condición física del suelo y la respuesta probable del trigo.
Un lote que viene de soja presenta una condición muy diferente a uno con antecesor maíz. No sólo por el nitrógeno residual potencialmente mayor, sino también por el volumen y la calidad del rastrojo. Esa diferencia, que a veces se subestima en decisiones generales de manejo, puede traducirse en variaciones importantes en la eficiencia del fertilizante aplicado.
En trigo sobre soja, el sistema suele ofrecer una condición más favorable para el arranque del cultivo, especialmente cuando existe adecuada provisión de agua y niveles razonables de nitrato. En cambio, en trigo sobre maíz, el manejo debe ser más fino. El elevado volumen de rastrojo y su alta relación carbono/nitrógeno generan un contexto donde parte del nitrógeno aplicado puede ser transitoriamente inmovilizado por los microorganismos que participan en la descomposición de los residuos.
Ese nitrógeno no desaparece del sistema, pero deja de estar disponible para el cultivo en momentos críticos de implantación y macollaje. El resultado puede observarse en trigos con menor vigor inicial, menor capacidad de generar macollos y una necesidad posterior de correcciones que muchas veces llegan tarde o encarecen innecesariamente el planteo.
Por eso, en la precampaña, elegir dónde sembrar trigo no es una decisión menor. Cuando el contexto económico aprieta, ubicar el cereal en los ambientes o antecesores que ofrecen una mejor plataforma nutricional inicial puede representar una mejora concreta en el margen, sin resignar potencial.
Cuándo y dónde importa más que cuánto
Uno de los errores más frecuentes en el manejo de nitrógeno es reducir la discusión a la dosis total. Sin embargo, la eficiencia de uso del nitrógeno depende también del momento de aplicación y de la ubicación del fertilizante dentro del sistema suelo-rastrojo-cultivo.
En situaciones con abundante rastrojo de maíz, volear urea sobre la superficie implica asumir varios riesgos simultáneos. El fertilizante queda expuesto a una mayor probabilidad de inmovilización asociada a la descomposición del residuo. Aumenta el riesgo de pérdidas por volatilización cuando no ocurre una incorporación rápida por lluvias o por manejo. Además, el contacto efectivo del fertilizante con el suelo puede ser deficiente y la distribución real puede resultar más heterogénea.
Desde una perspectiva agronómica, el
principio es claro: el nitrógeno debe ubicarse en el ambiente donde el cultivo tenga mayores probabilidades de capturarlo con rapidez y eficiencia. Siempre que el sistema lo permita, resulta preferible posicionar el fertilizante por debajo del rastrojo, incorporarlo o aplicarlo de manera que asegure un mejor contacto con el suelo. Esta decisión, que puede parecer operativa, tiene impacto directo sobre la disponibilidad efectiva de nitrógeno para el trigo y sobre la eficiencia económica de cada unidad aplicada.
A esta lógica se suma la conveniencia del fraccionamiento. En vez de concentrar toda la dosis en una sola aplicación al inicio, particionar el nitrógeno entre siembra, macollaje y, eventualmente, encañazón, permite adaptar la inversión al desarrollo real del cultivo y a la evolución de la campaña. Este enfoque mejora la flexibilidad del manejo: si el cultivo expresa buen potencial, se sostiene o completa la estrategia; si el año se complica, se evita sobrefertilizar un escenario que ya no justifica esa inversión.

El fraccionamiento no elimina el riesgo, pero lo administra mejor. Y en campañas con insumos caros, administrar mejor el riesgo equivale a mejorar el resultado económico.
La trampa de confiar en lo que no ves
En muchos planteos aparece la idea de que suelos con mayor contenido de materia orgánica podrían compensar parte importante de la demanda de nitrógeno por mineralización. Conceptualmente, el razonamiento es correcto: una mayor reserva orgánica implica mayor potencial de liberación de nutrientes. Sin embargo, en trigo esa expectativa debe leerse con prudencia.
La dinámica temporal no siempre
acompaña la demanda del cultivo. El trigo transcurre buena parte de su crecimiento durante otoño e invierno, cuando las bajas temperaturas reducen la actividad microbiana y, por lo tanto, enlentecen la mineralización del nitrógeno orgánico. Es decir, el sistema puede tener capital biológico, pero no necesariamente liberarlo al ritmo que el cultivo lo requiere en sus etapas clave.
Por eso, en precampaña, la materia orgánica debe ser entendida como un atributo valioso del sistema, pero no como argumento suficiente para subestimar la necesidad de diagnóstico y planificación de la fertilización. Confiar ciegamente en una oferta futura de nitrógeno sin validar condiciones de suelo, clima y antecesor puede llevar a decisiones de manejo más intuitivas que agronómicas.
El valor del trigo que no se ve
Una de las discusiones más persistentes alrededor del cereal es la tendencia a evaluarlo exclusivamente por el resultado directo de la campaña. Sin embargo, una mirada estrictamente de margen bruto por cultivo puede subestimar el aporte real del trigo al sistema productivo.
La evidencia acumulada en ensayos de larga duración muestra que las rotaciones más diversas, incluyendo trigo, generan beneficios que exceden al propio cultivo. Entre ellos se destacan mejoras en la estructura del suelo, mayor estabilidad física, mejor dinámica del agua, mayor resiliencia frente a extremos hídricos y efectos positivos sobre la productividad de los cultivos siguientes.
En particular, diferentes experiencias de largo plazo muestran que el maíz que sucede a trigo puede expresar mejoras de rendimiento significativas y también una mayor eficiencia en el uso del nitrógeno. Esto implica que parte del valor del trigo no se captura únicamente en su cosecha, sino también en la performance agronómica y económica del cultivo posterior. Bajo esta lógica, discutir trigo sólo por su número aislado puede ser técnicamente incompleto.
Del mismo modo, la reiteración de secuencias simplificadas, especialmente aquellas con predominio de soja, tiende a erosionar el capital físico y biológico del suelo. En ese contexto, la inclusión de trigo no debería ser vista solamente como una oportunidad táctica, sino como una decisión estratégica de construcción de sistema.
La precampaña obliga a tomar decisiones bajo incertidumbre. Pero incertidumbre no debería ser sinónimo de improvisación. En trigo, como en otros cultivos, la respuesta más robusta no es la receta fija ni el ajuste defensivo por reflejo, sino el manejo basado en diagnóstico, contexto y criterio agronómico.
Cuando el nitrógeno vale más, cada kilo mal aplicado cuesta más. Pero también vale más cada decisión bien tomada. Analizar el suelo, diferenciar ambientes, leer correctamente el antecesor, definir la ubicación del fertilizante, fraccionar estratégicamente las aplicaciones y volver a valorar al trigo como componente central de la rotación no son detalles técnicos: son decisiones de alto impacto productivo y económico.
En definitiva, la eficiencia en trigo no consiste en usar menos por obligación, sino en usar mejor. Y en un contexto donde el margen se vuelve cada vez más sensible a la calidad del manejo, esa diferencia puede definir buena parte del resultado de la campaña y también del sistema en los años por venir.
“El análisis de suelo, particularmente la determinación de N-NO₃ , sigue siendo una de las herramientas más rentables para ordenar el manejo nutricional del trigo”




Este año el trigo arranca con una combinación que nos obliga a ser más precisos que nunca.
Por un lado, los perfiles llegan muy cargados en la mayoría de las zonas, y el pronóstico de un año Niño refuerza esa buena noticia. Por el otro, el contexto económico es complicado: la urea, el insumo clave, ronda los US$ 900/tn; y los fletes también están en alza.
En este escenario, el trigo deja de ser solo una decisión agronómica y pasa a ser una decisión empresarial. Y como tal, pienso que es clave separarlo en cuatro etapas: estimación de márgenes, planificación, seguimiento y análisis de resultados.
La estimación de márgenes brutos
Como siempre, no alcanza con un análisis único. Armar un escenario conservador, uno probable y otro optimista, nos permite entender mejor los riesgos y las oportunidades.
Este año hay algo importante a tener en cuenta: con estos niveles de costos, pequeños desvíos pueden cambiar completamente el resultado.
Unos pocos quintales de menos en el rinde o algunos dólares de más en los costos pueden transformar un buen margen en uno muy ajustado, o incluso negativo.
Y por supuesto, el resultado no está en el trigo aislado, sino en el doble cultivo: trigo-soja/maíz de segunda.
Para tener una referencia, estos son valores aproximados de rindes de indiferencia para campos alquilados -16 qq/ha - en la zona núcleo/semi núcleo:

• Trigo: 55 qq/ha
• Soja 2da: 23 qq/ha
• Maíz 2da: 56 qq/ha
La planificación
Una vez definida la superficie, le sigue un trabajo sumamente importante: ordenar el negocio antes de comenzar a sembrar.
Es importante decidir con criterio qué lotes se van a elegir, qué nivel tecnológico se va a aplicar -con especial énfasis en la fertilización-, cómo se va a financiar la campaña y qué compromisos de caja habrá hasta la cosecha.
Planificar no se trata de adivinar el futuro, sino de definir las reglas de juego. Hasta qué valor estoy dispuesto a convalidar la urea -por ejemplo-, qué rinde acepto para cubrir los costos, a partir de que precios empiezo a vender y cuánto, y en qué momentos reviso la estrategia, entre otras.
Cuando no tenemos claras estas cosas, es fácil terminar tomando decisiones “en automático”. Y en un año como este, eso suele salir caro.
Seguimiento del presupuesto
Probablemente esta sea una de las etapas más subestimadas y olvidadas de la gestión del negocio.
Un margen proyectado en abril/mayo puede cambiar bastante si los costos reales se desvían. Y este año es muy probable que eso pase.
Seguir el presupuesto no es solo registrar gastos. Es comparar lo planificado con lo que efectivamente ocurre. Detec-
lo son la mayoría, este seguimiento puede hacer la diferencia entre un resultado aceptable y uno negativo.
El análisis de resultados
Llevarlo a cabo no solo sirve para ver cuánto dejó el cultivo, sino para entender por qué.
Ayuda también para saber qué tan acertada fue la estimación inicial, qué tan realista fue la planificación, cuánto se respetó el presupuesto y cómo se gestionó el cultivo.
Son tantas las variables en la agricultura, que no siempre una buena decisión termina en un buen resultado. Ni una mala decisión termina en uno malo. Pero analizar bien lo que pasó nos permite mejorar la próxima campaña.
Mi conclusión
El trigo, una vez más, nos coloca entre la oportunidad de lograr muy buenos rindes y el riesgo de comprometer una inversión elevada.
Este año acompañan muy buenas condiciones desde lo productivo, pero también costos altos que nos obligan a ser más precisos que nunca.
Imagino que en algunos casos se sembrará con convicción -por tratarse de campo propio, alquileres largos o una mirada optimista-. Mientras que en otros se hará con cautela y ajustando superficie y/o nivel tecnológico.
Cualquiera sea la elección, lo importante es no decidir por inercia ni por impulso. Sino con números, con criterio y con una mirada integral del negocio que den soporte a esa intuición formada por años de experiencia.

mio no se lo lleva el que más kilos saca…
A las puertas de una nueva edición en el Sheraton de Mar del Plata, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, analiza el escenario de una campaña triguera condicionada por la geopolítica y la presión fiscal.
Por Sebastián Nini
En una charla profunda y personal, el dirigente de Alberti repasa su historia familiar, su pasión por el fútbol y la necesidad urgente de que la política económica "empiece a ver" el potencial real del campo argentino.
Fernando Rivara es, antes que dirigente, un hombre de raíces profundas en Alberti, provincia de Buenos Aires. Su trayectoria no es fruto de la casualidad, sino de una herencia que este año celebra un hito: los 90 años de la empresa familiar fundada por su abuelo Adolfo. "Yo hice la primaria en mi pueblo, pero la secundaria me llevó pupilo a los Hermanos Maristas de Luján. De ahí, el salto a La Plata para estudiar Veterinaria en los convulsionados años 70", recuerda con la precisión de quien atesora cada etapa.
Tras un breve paso por el exigente mundo del entrenamiento de caballos de carrera, Fernando regresó a sus pagos para trabajar codo a codo con su padre, Rubén Darío, y su hermano Raúl. Fue en ese entonces cuando comenzó a forjarse su perfil gremial, casi por decantación: "Empecé acompañando a mi papá a las reuniones del Centro de Acopiadores de Chivilcoy. Yo manejaba, él iba de directivo, y así, entre viaje y viaje, me fui empapando de la actividad". Tras el fallecimiento de su padre, Fernando asumió la presidencia del Centro provincial y, eventualmente, de la Federación Nacional, cargo que ocupa hace varios períodos con una entrega que define como un acto de gratitud. "Mi viejo no pudo pasar de sexto grado porque no había plata. Pero esta noble actividad del acopio le permitió mandar a sus tres hijos a la facultad. Le dedico tanto tiempo a esto porque siento que estoy devolviendo algo
de lo que el sector le dio a mi familia".
Hoy, con sus hijos y sobrinos llevando adelante la diaria de la empresa con una solvencia que le da envidia sana, Rivara reparte sus días entre la gestión en Buenos Aires y su pasión innegociable: el fútbol. "Sigo jugando, soy arquero, y eso me permite estirar la ola del retiro. No hay nada como esos partidos donde coincidimos mi hijo, mi nieto y yo en la cancha", confiesa, dejando ver al hombre que, detrás de la investidura dirigencial, sigue disfrutando de las cosas simples de la vida.
"A Todo Trigo" vuelve a Mar del Plata, Fernando. El Sheraton ya es prácticamente el búnker del cereal. ¿Qué significa para la Federación mantener este punto de encuentro tras 22 años y cuál es el núcleo de esta edición?
El Sheraton es, sin dudas, nuestra casa. Son 22 años ininterrumpidos de un congreso bianual que nos llena de orgullo porque es, por lejos, el más importante de toda América en su segmento. El encuentro presencial tiene un plus que la virtualidad jamás podrá suplantar: el intercambio en los pasillos. Emociona ver los coffee breaks convertidos en un hervidero de productores, asesores y acopiadores debatiendo la campaña que viene.
Este año el eslogan es "Del rinde al negocio", y no es un capricho semántico. Queremos transmitir que el éxito hoy no se mide solo en kilos por hectárea, sino en cómo cierra la ecuación de punta a punta: desde la inversión en tecnología hasta la estrategia comercial. Bajo
la dirección técnica de Daniel Miralles y Bettina Kruk, el programa es vertebral, pero este año pusimos especial énfasis en la gestión empresarial. El jueves por la tarde tendremos un bloque dedicado a la integración generacional en las empresas de familia. Es un tema crítico porque si no se habla a tiempo, la transición de mando puede generar rispideces que afectan la productividad. Queremos dar herramientas para que esa transición sea un motor y no un freno.
Hablando de motores, la siembra está ahí nomás, pero el contexto externo es una sombra. ¿Cómo impacta la situación internacional en el ánimo del productor que hoy está sacando cuentas?
Estamos ante un hecho disruptivo: la guerra en el Golfo. Es una locura de final incierto que nos genera una angustia lógica, pero también una incertidumbre económica total. El trigo depende fundamentalmente de dos costos: fertilizantes y combustible. Ambos están atados al precio del petróleo. Nadie sabe si el barril se va a quedar en 110, 120 dólares o si va a bajar a 80. Esa duda te paraliza o te obliga a ser extremadamente cauteloso. Sin embargo, el productor argentino tiene un gen particular. Vamos a sembrar porque no sabemos hacer otra cosa y porque la esperanza es nuestro combustible diario. Si no tuviéramos esa fe ciega en la revancha de la tierra, nos dedicaríamos a las finanzas. A pesar de que los números están muy finos y el riesgo es alto, el compromiso de seguir apostando a la tecnología está.

“Si presentaran un cronograma escalonado de rebaja de retenciones, verían una explosión de riqueza en cada pueblo del interior”
En ese esquema de inversión, ¿cuál es el rol actual del acopio? ¿Sigue siendo el pulmón financiero del interior?
El acopio ha evolucionado. Hubo un tiempo en que éramos más importantes que los bancos para financiar la siembra, pero el productor fue mejorando su ecuación con los años. Hoy lo que vemos son necesidades muy puntuales y regionales. Zonas como 9 de Julio, Carlos Casares o Bolívar, que vienen de sufrir inundaciones catastróficas, tienen productores que el año pasado ni siquiera pudieron cosechar. Para ellos, el acopiador es el único que está ahí para darle una mano cuando el sistema formal les da la espalda. Pero más allá de la plata, hoy el acopio es un socio tecnológico.
A través de nuestros ingenieros agrónomos, somos una red de auxilio constante que ayuda a decidir qué nutrición poner o qué variedad conviene según el lote. El canje sigue siendo una herramienta fundamental por conveniencia financiera y para netear impuestos, pero el asesoramiento es hoy nuestro mayor activo.
Se debate mucho si la Argentina debiera ir por un récord de
producción o cuidar la calidad para mercados como el brasileño. ¿Cuál es tu visión?
Es el gran debate que vamos a profundizar en el congreso. Hay asesores muy respetados que no ven con buenos ojos saltar a 30 millones de toneladas porque, como no somos formadores de precio, ese volumen podría deprimir los valores y jugarnos en contra. Mi mirada es que la calidad es nuestro gran escudo.
El trigo argentino es excelente, tiene una actitud panadera que Brasil valora muchísimo; ellos, a condiciones iguales, no te compran trigo ruso ni locos. El problema es que para producir un trigo de calidad superlativa a veces tenés que resignar rinde, y hoy el plus de precio que paga el mercado no llega a compensar esa pérdida de kilos. Es un mercado que hay que explorar y abrir con mucha prudencia porque el productor no está para tirar manteca al techo; perder un 30% de rinde por buscar una proteína que después no te pagan te puede sacar del juego.
Es inevitable tocar el tema político. ¿Qué le dirías hoy a los responsables de la economía nacional si los tuvieras frente a frente?
Lo que decimos siempre: "Bajen las retenciones". Este año el campo va a aportar 700 millones de dólares adicionales en derechos de exportación respecto al año pasado. Es una cifra enorme que sale del bolsillo del productor y que no vuelve. La respuesta del campo ante una baja de impuestos es inmediata: más tecnología, más tonelaje y, por ende, más recaudación por otras vías.
Lamentablemente, en el Ministerio de Economía hay mucha gente que viene del mundo de las finanzas y poca que entienda la lógica productiva. "No la ven", como se dice ahora. Si presentaran un cronograma escalonado de rebaja de retenciones, verían una explosión de riqueza en cada pueblo del

interior. No pedimos milagros, pedimos que nos dejen trabajar con una lógica que no sea meramente extractiva.
También hay reclamos fuertes hacia las provincias y municipios por la infraestructura...
Absolutamente. Lo que pasó en el oeste bonaerense con las inundaciones fue una catástrofe que desnudó una ineptitud hidráulica total. No puede ser que la red de canales esté desactualizada o que el director de Hidráulica no aparezca nunca a dar la cara. El año pasado perdimos 2.000 millones de dólares por la inundación y, durante la sequía posterior, no se hizo una sola obra. Ahora viene un "Niño" y el riesgo es el mismo. A eso sumale los municipios que te aumentan la tasa vial un 100% y hace dos años que no pasan una máquina por los caminos rurales. Es un desastre que vamos a combatir aconsejando a los productores que recurran a la justicia. Hay intendentes que no están capacitados para el cargo que ocupan y el campo no puede seguir financiando esa ineficiencia.
El valor de lo humano
Para Fernando Rivara, el cierre de cada jornada en Mar del Plata tiene un sabor especial. Más allá de las discusiones técnicas, los planteos comerciales y la rosca política, lo que prevalece es la mística de la cadena unida. "La Federación de Acopiadores ha sido el factótum de juntar a la flor y nata del campo argentino. Ver a los más capaces del sector, desde productores hasta los máximos referentes técnicos, compartiendo un café o una cena, es lo que realmente nos llena de orgullo", reflexiona.
Para el hombre que se siente un "agradecido" de su profesión, el congreso es el espacio donde el negocio se vuelve humano. Es el abrazo con el colega que pasó un mal año, la charla técnica que salva una campaña y la confirmación de que, a pesar de las inundaciones, las deudas y los desaciertos políticos, el corazón del trigo argentino sigue latiendo con la fuerza de una herencia que ya lleva 90 años marcando el rumbo. Volver a Mar del Plata es, para Rivara, volver a confirmar que el equipo está listo para salir a la cancha, una vez más, a jugar el partido de la producción.
“El éxito hoy no se mide solo en kilos por hectárea, sino en cómo cierra la ecuación de punta a punta”

1. ¿Por qué crees que te pusieron tu nombre?
Por una muñeca que tenía mi mamá y que se llamaba así. En definitiva, era el nombre que le gustaba a mi mamá.
2. ¿Agroactiva?
“La sonrisa del campo”
3. ¿Cómo te proyectas de acá a 10 años?
No me proyecto. Intento superarme para que mi presente sea lo mejor posible tanto en lo laborar como en lo personal.
4. ¿Mejor motivo para sonreír?
El amor.
5. ¿Qué querías ser de adulta cuando eras niña?
Maestra.
6. ¿Qué canción odias, pero sin embargo te sabes de memoria?
Money for nothing, de Dire Straits.
7. ¿Algo que haces como adulta, pero juraste que jamás harías?
No recuerdo haber jurado que no iba a hacer algo determinado, pero seguramente nuca me hubiera imaginado la felicidad que me generan los árboles, plantas y flores.
8. ¿Qué momento de tu vida te gustaría volver a vivir?
Cualquiera de los embarazos de mis tres hijos.
9. ¿FARO?
Un acto de gratitud dirigido a la comunidad que hizo grande a AgroActiva.
10. ¿Cuál es el tema sobre el que te avergüenza saber tan poco?
Economía.

Rosy Nardi
Directora general de Agroactiva
11. ¿Cuál es el contacto más importante en tu agenda?
Mi marido, José De Guglielmo.
12. Si pudieras viajar en el tiempo, ¿a quién te gustaría conocer?
A Borges, de joven. Me gustaría hablar con él.
13. ¿La voz, de quién?
De Amy Winehouse
14. ¿Por qué arquitecta?
Porque no me gustó la idea de trabajar de Psicóloga. La arquitectura es parte de mi identidad. Una elección que me enorgullece, una de las más importantes de mi vida.
15. ¿Obligada a hacerte un tatuaje, que te tatuarías?
¿Por qué obligada? Tengo 7.
16. ¿Volver al pasado, pausar el presente o viajar al futuro?
Viajar al futuro, jamás.
17. Si te ofrecieran tener superpoderes, ¿cuál elegirías?
Volar.
18. ¿Qué es lo más absurdo que has comprado por Internet?
Los broches para cerrar los envases abiertos de comida.
19. ¿Un aroma que te remonta a dónde?
El olor de la leche hervida me lleva a mi casa de la niñez, en el barrio Malvinas, a la hora de la merienda.
20. De las tareas domésticas, ¿qué es lo que menos te gusta hacer?
Levantar la mesa.
21. ¿A qué lugar que conoces, volverías?
Londres.
22. ¿Una empresa argentina que te sorprenda?
AgroActiva S.A., es un fusión perfecta entre profesionalismo y amor.
23. ¿Cuál fue el mejor regalo que recibiste?
La cocinita de chapa, cuando tenía 5.
24. ¿Tu versión dominguera se parece a vos?
Mi versión dominguera es tan yo que duele.
25. Si pudieses saber sólo una cosa del futuro, ¿qué preguntarías?
Y dale con el futuro… ¡No quiero saber!
26. ¿Algo que todos deberían tener?
Como dijo Fontanarrosa: Un amigo que se ponga feliz al verte llegar.
27. ¿Horizonte A?
Una revista digital dirigida al sector agroindustrial que rompe el molde.
28. ¿Qué argentino/a nos representa mejor en el exterior?
Messi.
29. ¿Dos sabores de helados y de dónde?
Frutilla al agua y dulce de leche granizado. De Venezia (heladería de Pergamino).
30. Un asunto pendiente: Practicar patinaje artístico.
31. ¿Qué haces por amor a la agricultura?
AgroActiva

Por: Por Fernando Scaramuzza1; Ignacio Lo CelsoI2 Nicolás Ciancio3. 1 Asesor Consultor privado 2 Consultor agrícola. Docente de Postgrado. Universidad Católica de Córdoba. 3 Área de Innovación, Unidad de I+D, CREA








La urgencia de un cambio de paradigma
El control de malezas en los sistemas productivos de Argentina evolucionó desde la eliminación manual, pasando por sistemas mecanizados y finalmente, en la década de los 90, con la aparición de la siembra directa se potenció el uso de herbicidas en cobertura total. Si bien en términos productivos este esquema permitió escalar y potenciar la producción, también generó ineficiencias en el uso de insumos y una fuerte presión de selección que derivó en la aparición de biotipos resistentes a herbicidas.
El modelo de cobertura total, que predominó durante décadas, se basó en la premisa de tratar al lote como una unidad uniforme, ignorando la realidad biológica de las comunidades de malezas. Como establecieron Mortensen et al. (1993), las malezas se distribuyen naturalmente en parches o "clusters", por lo que una aplicación uniforme implica un uso masivo de recursos en zonas donde el objetivo está ausente.
En respuesta a estos desafíos agronómicos, ambientales y sociales surgieron las tecnologías de aplicación selectiva de herbicidas, que permiten dirigir el tratamiento únicamente a las malezas presentes en el lote, optimizando la eficiencia del control, reduciendo costos y minimizando el impacto ambiental, al tiempo que mejoran la sustentabilidad integral de los sistemas productivos.
Hoy, frente al aumento exponencial de resistencias genéticas y el incremento de los costos operativos, la aplicación selectiva no es un lujo tecnológico sino una necesidad estratégica para recuperar la eficiencia del control y preservar la vida útil de las moléculas químicas disponibles.
La evolución desde los primeros sensores ópticos de Haggar (1983) hasta la inteligencia artificial actual nos permitió pasar de una "agricultura de promedios" a una de “decisiones agronómicas individuales”. Por consiguiente, adoptar sistemas más eficientes de aplicación selectiva permite a las empresas agropecuarias reducir el impacto ambiental y optimizar el margen bruto, logrando ahorros que frecuentemente superan el 70% por cada hectárea aplicada con dicha tecnología (INTA Informa). Para las empresas agropecuarias modernas, el desafío consiste en liderar esta transición: dejar de gestionar lotes para em-

pezar a gestionar individuos.
Uno de los hitos más disruptivos en la historia de la sanidad vegetal fue el desarrollo del concepto de 'Spot Spraying' (pulverización localizada) por parte de W.L. Felton (1992). Sus investigaciones pioneras en Australia demostraron que, mediante el uso de sensores de reflectancia capaces de detectar la presencia de clorofila, era posible aplicar fitosanitarios exclusivamente sobre el blanco biológico, lo cual, fue el punto de inflexión donde la tecnología pasó de ser un experimento de laboratorio a una solución de ingeniería aplicable a escala comercial.
Fundamentos tecnológicos, principios de detección y aplicación
La aplicación selectiva de herbicidas ha evolucionado a partir de distintos desarrollos tecnológicos que combinan sensores, electrónica de control y procesamiento digital de información para optimizar la detección y el tratamiento de las malezas. Estas tecnologías pueden organizarse cronológicamente según su grado de complejidad y capacidad de discriminación, desde sensores ópticos simples hasta sistemas avanzados basados en inteligencia artificial (Cuadro 1). Cada etapa representa un avance en precisión y eficiencia, pero también introduce nuevos requerimientos técnicos, económicos y operativos que condicionan su adopción en los sistemas productivos.
Las primeras tecnologías que se difundieron comercialmente fueron los sensores ópticos activos basados en reflectancia en bandas rojo–infrarrojo cercano
(NIR/RR), desarrollados para detectar vegetación verde en barbechos. Estos sistemas emiten su propia fuente de luz y miden la reflectancia diferencial entre suelo desnudo y material vegetal vivo, activando individualmente las boquillas solo cuando se detecta biomasa verde. Su principal ventaja radica en la robustez operativa, la independencia de la iluminación solar (pueden operar de día o de noche) y la simplicidad de integración con pulverizadores convencionales, permitiendo reducciones significativas en el volumen de herbicidas. Sin embargo, su limitación estructural es que no discriminan entre cultivo y maleza, por lo que su uso se restringe principalmente a barbechos o situaciones donde solo se desea detectar presencia de vegetación.
Posteriormente surgieron los sistemas de mapeo previo y aplicación dirigida basada en información georreferenciada, que combinan sensores remotos (imágenes satelitales, drones o sensores embarcados) con sistemas de posicionamiento GNSS para generar mapas de infestación y ejecutar aplicaciones variables o también denominadas sectorizadas, que suelen ser más eficientes si la máquina, además de tener dosis variable, posee corte pico a pico. Esta tecnología permite una planificación estratégica del control, optimizando dosis y zonas de aplicación a escala de lote, con ventajas en la gestión agronómica y en la trazabilidad de la información. No obstante, presenta desventajas asociadas a la latencia temporal entre detección y aplicación, la dependencia de condiciones ambientales para la captura de imágenes y una menor capacidad de respuesta frente a cambios rápidos en la dinámica de emergencia de malezas.
“El manejo actual de malezas, por cuestiones multifactoriales, ha permitido una proliferación e instalación de especies perennes en los lotes”
Principales Tecnologías y Marcas Comerciales (Argentina)
Tabla 1. Comparación técnica de sistemas comerciales de pulverización selectiva y aplicaciones sectorizadas en Argentina.

La siguiente etapa tecnológica estuvo marcada por la incorporación de sistemas de visión artificial basados en cámaras RGB y procesamiento digital de imágenes, capaces de detectar patrones morfológicos y cromáticos en tiempo real. Estos sistemas introdujeron la posibilidad de operar dentro de cultivos implantados, mejorando la selectividad espacial de la aplicación. Entre sus ventajas se destacan una mayor resolución de detección y la capacidad de adaptación a distintos escenarios agronómicos. Sin embargo, su desempeño puede verse afectado por variaciones en iluminación, sombras, residuos de cosecha y complejidad del fondo del cultivo, además de requerir mayor capacidad computacional y calibración técnica.
La fase más reciente corresponde a los sistemas de visión artificial asistida por inteligencia artificial y aprendizaje profundo (deep learning), que utilizan redes neuronales entrenadas para reconocer especies o grupos funcionales de malezas en tiempo real. Estas tecnologías representan el mayor nivel de precisión disponible actualmente, permitiendo discriminación especie-específica, operación a altas velocidades y mejora continua mediante actualización de modelos. Sus ventajas incluyen la máxima eficiencia en el uso de herbicidas y la posibilidad de
integración con plataformas digitales de agricultura de precisión. Como contrapartida, presentan altos costos iniciales, requieren grandes volúmenes de datos para entrenamiento y mantenimiento de modelos, y demandan infraestructura tecnológica y capacitación especializada para su correcta implementación.
La brecha entre potencial tecnológico y adopción real: factores que condicionan la transición hacia la aplicación selectiva
Si bien la aplicación selectiva de herbicidas ha demostrado mejoras sustanciales y tangibles en eficiencia de uso de insumos, reducción de costos y disminución del impacto ambiental, su adopción a gran escala, en relación a otros recursos de agricultura de precisión, aún es heterogénea (Gráfico 1).
Las principales causas de la lenta adopción de los sistemas de aplicación selectiva pueden agruparse en las siguientes dimensiones
a. Barreras económicas y financieras
La adopción de tecnologías de aplicación selectiva de herbicidas requiere una inversión inicial significativa en sensores, cámaras, electrónica y sistemas de pro-
cesamiento, lo que eleva el costo respecto a los sistemas de pulverización convencional. Esta inversión constituye una barrera de adopción especialmente para empresas de menor escala, donde la capacidad de amortización del capital y el financiamiento es más limitado.
El retorno económico depende principalmente del nivel de infestación de malezas y de la duración del barbecho. En escenarios con baja cobertura verde los ahorros de herbicida pueden ser elevados, mientras que en situaciones de alta presión de malezas la ventaja económica relativa se reduce, generando mayor incertidumbre en la proyección del repago. A esto se suman factores macroeconómicos, como altas tasas de financiamiento y restricciones crediticias, que suelen orientar las inversiones hacia tecnologías vinculadas directamente con el aumento del rendimiento.
b. Tenencia de la tierra y participación de contratistas
El 70% de la superficie agrícola Argentina se encuentra en manos de arrendatarios, muchas veces bajo contrato ocasional (Ferrari, Terré, & Calzada, 2025). Entre otras causas, esto genera que el 70% de las pulverizaciones, se hace con servicios de terceros (Pacioni, 2017). Si bien el que percibe el ahorro de insumos es

Gráfico 1. a - Estimación de la evolución del número de equipos, en unidades acumuladas en los diferentes rubros tecnológicos, para Argentina. b - Evolución temporal del parque de equipos de pulverización selectiva en Argentina. a)


el productor, el contratista debería cobrar una tarifa que le permita un repago lo suficientemente rápido para un producto tecnológico (con mayor riesgo de obsolescencia). Como ello no ocurre en la realidad, la adopción termina siendo principalmente de grandes productores, con equipos propios, que realizan eventualmente servicios a terceros.
c. Complejidad técnica y requerimientos operativos
La aplicación selectiva de herbicidas presenta mayores requerimientos técnicos y operativos que los sistemas de pulverización convencional. Su correcta implementación exige calibración precisa de sensores, ajuste de parámetros de detección y monitoreo permanente del desempeño, ya que factores como las condiciones de iluminación, el estado fenológico del cultivo y la arquitectura del canopeo pueden afectar la eficiencia de los sistemas basados en visión artificial.
Otro desafío relevante es la integración con pulverizadores preexistentes, que en muchos casos no cuentan con corte pico a pico, capacidad eléctrica suficiente o arquitectura electrónica compatible,
lo que obliga a realizar adaptaciones estructurales que incrementan el costo del sistema.
Asimismo, aunque la tecnología permite trabajar a velocidades superiores a 20 km h ¹, las irregularidades del terreno y las limitaciones estructurales de los equipos suelen obligar a operar a menores velocidades, reduciendo la eficiencia operativa y la capacidad de cubrir grandes superficies durante la campaña (Lo Celso, 2018). Por esta razón, los fabricantes suelen limitar el ancho de trabajo a aproximadamente 25 m, lo que también impacta en la productividad del equipo.
Finalmente, la necesidad de personal capacitado en agricultura digital, electrónica y manejo de datos constituye otra limitante para su adopción, ya que en muchos establecimientos la brecha de formación técnica resulta más restrictiva que la disponibilidad de la tecnología.
d. Percepción de riesgo agronómico
La percepción de riesgo agronómico constituye una de las principales barreras para la adopción de tecnologías de aplicación selectiva. Dado que el con-

trol de malezas tiene un impacto directo sobre el rendimiento y la dinámica del banco de semillas, productores y asesores suelen priorizar la seguridad de un control uniforme frente a estrategias que optimizan el uso de insumos.
Persisten además preocupaciones vinculadas a posibles “escapes” de malezas por errores de detección, latencia en la activación de boquillas o limitaciones operativas bajo condiciones ambientales variables. Aunque los avances tecnológicos han reducido significativamente estos riesgos, la percepción de incertidumbre continúa influyendo en la toma de decisiones.
En este contexto, la validación técnica a campo resulta clave para fortalecer la confianza en estas herramientas. Diversos ensayos y evaluaciones realizados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) han demostrado el potencial de los sistemas de detección selectiva (INTA Informa, 2013), evidenciando que, incluidos en las de estrategias de Manejo Integrado de Malezas (MIM), pueden mejorar la eficiencia en el uso de herbicidas sin comprometer la eficacia del control.
e. Factores culturales y de paradigma productivo
La adopción de tecnologías de aplicación selectiva implica un cambio conceptual respecto del modelo tradicional de manejo de malezas basado en aplicaciones de cobertura total, donde el lote se gestiona como una unidad homogénea. La transición hacia una gestión por individuo requiere incorporar la variabilidad intra-lote como eje central de decisión, modificando criterios técnicos y operativos históricamente orientados a la maximización del rendimiento promedio por hectárea.
Además de los aspectos tecnológicos, existen barreras organizacionales y culturales dentro de las empresas agropecuarias, ya que la implementación de estos sistemas exige adaptar procesos, re-


definir indicadores de eficiencia y fortalecer la gestión basada en datos. En este contexto, la consolidación del modelo dependerá de que la evidencia técnica se traduzca en resultados económicos concretos, proceso que históricamente ha impulsado la adopción de innovaciones como la siembra directa y la agricultura de precisión.
f. Limitaciones agronómicas contextuales
La eficiencia agronómica y económica de la aplicación selectiva de herbicidas está fuertemente condicionada por el grado de manchoneo de malezas y por las características del sistema productivo. En situaciones con alta cobertura y distribución relativamente uniforme de malezas, el potencial de ahorro de insumos se reduce, disminuyendo el diferencial económico frente a la pulverización convencional. Asimismo, la viabilidad de la tecnología depende de la frecuencia de uso, que suele ser mayor en regiones con barbechos prolongados, mientras que en zonas con doble cultivo anual las oportunidades de aplicación y el recupero de la inversión pueden ser más limitados.
Desde el punto de vista operativo, en cultivos implantados la eficiencia de detección depende de la resolución del sistema y de la diferenciación morfológica entre cultivo y maleza, pudiendo verse afectada por arquitecturas vegetales complejas, presencia de rastrojos o variabilidad lumínica. Además, la aplicación selectiva no reemplaza otras prácticas agronómicas claves, como el uso de herbicidas preemergentes y residuales, ni las estrategias de Manejo Integrado de Malezas, sino que funciona como una herramienta complementaria cuyo mayor potencial se expresa en ambientes con alta variabilidad espacial.
g. Marco regulatorio y presión del mercado
La adopción de tecnologías de aplicación selectiva de fitosanitarios enfrenta limitaciones vinculadas al marco regulatorio y a la falta de incentivos de mercado. Si bien estos sistemas permiten reducir significativamente el volumen aplicado, en muchos casos los mercados agrícolas no reconocen económicamente este diferencial ambiental. En ausencia de certificaciones valorizadas, primas por sustentabilidad o mecanismos de compensación, el productor no percibe un beneficio comercial directo por incorporar estas tecnologías.
A su vez, la normativa vigente suele regular condiciones y distancias de aplicación, pero rara vez contempla incentivos específicos para tecnologías que mejoren la eficiencia en el uso de insumos. En este contexto, la promoción de herramientas de aplicación selectiva podría representar una oportunidad para fortalecer marcos regulatorios locales.

No obstante, la creciente demanda global por sistemas productivos más sustentables y trazables abre un escenario favorable para que la reducción comprobable en el uso de fitosanitarios sea reconocida dentro de las cadenas agroindustriales. Diversos estudios muestran que la adopción de control selectivo puede mejorar la performance ambiental de los cultivos según la metodología EIQ (Bilbao, et al., 2022), lo que refuerza su potencial como herramienta estratégica dentro de esquemas de producción sustentable.
Drones y la sectorización Inteligente de Malezas: Evidencia Reciente y Avances Tecnológicos en la Optimización del Uso de Fitosanitarios
Las tecnologías basadas en sectorización de malezas representan una etapa intermedia entre la pulverización uniforme y la aplicación selectiva en tiempo real. Mediante el uso de drones (UAV) o imágenes satelitales, es posible generar mapas georreferenciados de infestación que permiten realizar aplicaciones variables o sectorizadas, concentrando el tratamiento únicamente en las áreas con presencia de malezas.
Este enfoque reduce el uso innecesario de fitosanitarios y se integra fácilmente con pulverizadoras equipadas con corte pico a pico o control de dosis variable, contribuyendo a disminuir costos operativos y presión de selección sobre biotipos resistentes, además de fortalecer el monitoreo y la trazabilidad dentro de estrategias de Manejo Integrado de Malezas (Gómez-Candón et al., 2024; Liakos et al., 2023).
La evidencia reciente confirma su potencial. Ensayos on-farm en Europa reportaron reducciones de hasta 47% en el uso de herbicidas en maíz mediante aplicaciones sectorizadas basadas en mapas obtenidos con UAV, sin diferencias significativas en rendimiento respecto a la pulverización convencional (Hansen et al., 2023). Revisiones técnicas sobre tecnologías de “smart spraying” indican
reducciones del 30–50 % del volumen aplicado cuando la infestación presenta distribución en manchones (Zhang et al., 2023; Wang et al., 2024), con mejoras en la eficiencia ambiental y contribución a estrategias globales de reducción de pesticidas (European Commission Joint Research Centre, 2024).
No obstante, su desempeño depende de la precisión y oportunidad del mapeo, ya que la latencia entre detección y aplicación puede generar desajustes cuando la emergencia de malezas es dinámica. Asimismo, el impacto económico varía según el nivel de infestación y los costos operativos del sistema, reduciéndose el diferencial de ahorro en situaciones de alta uniformidad de malezas (Wang et al., 2024). Aun con estas limitaciones, la sectorización se consolida como una herramienta técnicamente validada para optimizar el uso de fitosanitarios, facilitando la transición hacia esquemas productivos más eficientes y sustentables.
Repago, escala y eficiencia: el modelo económico detrás de la pulverización selectiva
Período de Repago (Productor y Contratista)
El período de repago es el tiempo necesario para recuperar una inversión. En Argentina se encuentran conviviendo los dos esquemas de adopción de los sistemas para realizar aplicaciones selectivas de herbicidas: adquisición como parte de la maquinaria de la empresa agrícola o como servicio por medio de contratistas. Para calcular el periodo de repago hay que hacer el cociente entre:
• Costo de la inversión (Inversión inicial)
• Ingreso anual adicional (Beneficio anual) generado por el uso de la tecnología.
Período de repago= (Inversión inicial (Costo)/(Ingreso anual extra (Beneficio)
Para estimarlo, es imprescindible identificar y cuantificar los componentes de

Arquitecturas Tecnológicas para el Control Diferenciado de Malezas: Implicancias Económicas y Productivas

costo y beneficio. Los costos para un productor o un contratista son iguales y se describen a continuación. Mientras que los beneficios que genera la tecnología son muy diferentes para los casos planteados. Estos se describen hacia el final del presente apartado.
Costo de la inversión
Los sistemas de aplicaciones selectivas se comercializan por metro de botalón equipado, ya que es una tecnología modular. Por dicha característica es posible equipar la pulverizadora de forma parcial en caso de requerirlo. Hacer el equipamiento de esta forma tiene como ventaja una reducción de la inversión inicial. Pero al mismo tiempo, disminuye el ancho de labor para realizar aplicaciones selectivas en comparación al tamaño de las alas de la pulverizadora. Eso trae como consecuencia mayores costos operativos ya que es necesario hacer más pasadas para cubrir una misma superficie. Y, en caso de no colocar la tecnología hasta algún quiebre del ala, para trabajar con el sector del ala sin equipar de forma plegada, pueden generarse accidentes cuando se trabaja cerca del alambrado u otros obstáculos. Por lo tanto, el costo para equipar una pulverizadora depende de:
• Los metros de botalón a equipar
• El costo de la tecnología (USD/m)
• El costo de instalación
Costo de la inversión=metros de botalón a equipar x costo por metro+costo de instalación
Es importante aclarar que esta tecno-
logía requiere una serie de tecnologías básicas complementarias para poder funcionar (ej.: antena GPS, banderillero satelital, etc.). De no contar con ellas la inversión inicial se encarece.
1) Beneficio caso Productor (Ahorro de herbicidas)
Pasar de esquemas donde se controla malezas en cobertura total durante el barbecho hacia estrategias de gestión espacial del control con los sistemas de aplicaciones selectivas de herbicidas permiten mejorar la eficiencia de uso de insumos. Al mismo tiempo, mejoran la calidad del control en escenarios con malezas tolerantes y/o resistentes.
En primer lugar, al dirigir el tratamiento únicamente sobre los sitios con presencia de malezas objetivo, estos sistemas permiten reducir el uso de herbicidas postemergentes en barbechos. Como consecuencia la magnitud del ahorro se encuentra fuertemente condicionada por el umbral de enmalezamiento definido para la intervención. Por ejemplo, en lotes con baja cobertura de malezas se han reportado reducciones del orden del 80–90% por pasada, lo que impacta en los costos directos de la labor y, a su vez, disminuye el consumo de principios activos, agua y envases asociados a la pulverización.
La mejora en el control de malezas tolerantes y/o resistentes es resultado de dos mecanismos complementarios. Por un lado, la tecnología facilita el ingreso temprano al lote, permitiendo realizar intervenciones en el momento de mayor susceptibilidad biológica de las malezas (plántulas en activo crecimiento), incre-
mentando la eficacia del control y contribuyendo a una gestión más racional de las herramientas químicas disponibles. Por otro lado, el hecho de tratar solo una fracción de la superficie permite incorporar herbicidas de mayor especificidad (frecuentemente de mayor costo) para abordar malezas problema, sin trasladar ese costo a la totalidad del lote, mejorando la relación entre efectividad y gasto en insumos.
Desde el punto de vista operativo, la pulverización selectiva aumenta la capacidad de trabajo del equipo al asperjar caldo únicamente donde se detecta la maleza objetivo. Como consecuencia, una misma carga de tanque cubre una mayor superficie, reduciendo la frecuencia de recargas. Por lo tanto, disminuyen los tiempos improductivos asociados a traslados y abastecimiento, así como el consumo de combustible vinculado a dicha logística.
De los beneficios mencionados, el ahorro de herbicidas es el más sencillo y certero al momento de estimarlo, mientras que los restantes beneficios pueden estimarse teniendo en cuenta múltiples características de cada caso en particular. A continuación, se presenta la ecuación para calcular el ahorro de herbicidas, la cual depende de:
• % de malezas toleradas (→ define % de ahorro)
• costo del caldo
• superficie a aplicar/año
• aplicaciones/año
• costo extra por equipamiento parcial en caso de corresponder (más pasadas para cubrir una misma superficie, por lo tanto, más combustible)
• costo de mantenimiento de la tecnología
• pasadas extra (si existieran)
Beneficio =(superficie a aplicar×N° de aplicaciones×costo del caldo×% de ahorro)
-((costo extra+costo mantenimiento)×superficie a aplicar×N° de aplicaciones)
En este caso, el período de repago de la tecnología se calcula según la siguiente fórmula:
Período de repago= (Costo (metros de botalón a equipar×costo por metro+costo de instalación)/(Beneficio ((superficie a aplicar×N° de aplicaciones×costo del caldo×% de ahorro)- (costo extra+costo mantenimiento)×superficie a aplicar× N° de aplicaciones)
2) Beneficios caso Contratista (presta el servicio y cobra un adicional por hectárea para realizar aplicación selectiva de herbicidas)

“El manejo actual de malezas, por cuestiones multifactoriales, ha permitido una proliferación e instalación de especies perennes en los lotes”
Como explico en la sección Beneficio caso Productor, la tecnología permite lograr un ahorro importante en el uso de herbicidas. En el caso de un contratista, el “beneficio” se genera a partir del margen adicional anual que la tecnología le permite capturar en su negocio de servicios a partir de cobrar un precio más alto en relación al servicio de aplicación sin un equipo que permita hacer aplicaciones selectivas de herbicidas. Por lo tanto, el beneficio generado depende de:
• Diferencial de precio cobrado por brindar el servicio de aplicaciones selectivas de herbicidas (tarifa adicional por ha).
• Cantidad de hectáreas realizadas con el sistema de aplicaciones selectivas.
• Hectáreas adicionales aplicadas por incorporar la tecnología: contar con la tecnología puede hacer más atractivo el servicio y captar nuevos clientes. Al mismo tiempo, por aumentar la capacidad de trabajo por disminuir tiempos de logística, liberando tiempo con el potencial para usarse en hacer más hectáreas.
• Costo extra por equipamiento parcial en caso de corresponder (más pasadas para cubrir una misma superficie, por lo tanto, más combustible)
• Costo de mantenimiento de la tecnología
Beneficio=(tarifa adicional×superficie a aplicar)+(superficie adicional×tarifa completa)
Por lo tanto, el período de repago se calcula con la siguiente fórmula:
Período de repago= (Costo (metros de botalón a equipar×costo por metro+costo de instalación))/ (Beneficio ((tarifa adicional×superficie a aplicar)+ (superficie adicional×tarifa completa)- ((costo extra+costo mantenimiento)×superficie a aplicar))) )
Resultados a campo de pulverización inteligente: reducción de insumos y manejo eficiente de malezas resistentes
El manejo actual de malezas, por cuestiones multifactoriales, ha permitido una proliferación e instalación de especies perennes en los lotes. Estas malezas, suelen ser de muy difícil y oneroso control, y deben repetirse varias veces a lo largo del año, ya que los distintos órganos de reserva permiten su rebrote. En el mejor de los casos, debemos conformarnos con un buen control de la parte aérea de la planta. Es así que malezas, como “botoncito blanco” (Borreria spp), exigen la mezcla de 4 modos de acción distintos para un eficaz control de su parte aérea (glifosato + hormonales + PPO + cloracetamidas + buenos coadyuvantes). Este tratamiento, puede costar más de 40 USD/ha. Con control dirigido, se han obtenido ahorros del 68%, o sea un costo real 13 USD/ha (experiencia propia de los autores).
Por otro lado, en relación a especies anuales, si tenemos en cuenta que esta tecnología sólo pulveriza donde detecta presencia de malezas y que buena parte del caldo asperjado queda retenido en el follaje de las mismas, esto permite hacer uso de estrategias eficaces, pero que tienen un mayor riesgo de fitotoxicidad para los cultivos siguientes, tal es el caso del control de gramíneas en presiembra de maíz; o de latifiliadas, en presiembra de soja. En tales casos, se han obtenido ahorros del 70% de Clethodim en control de Echinochloa spp en presiembra de maíz no Enlist y de 82% de 2.4D, en presiembra de soja no Enlist.
Además, el diseño de la tecnología permite asegurar la eficacia de los controles ante un cambio repentino de las condiciones ambientales ya que puede pulverizar gotas de DVM 350 micrones o más, a 60 cm del suelo. Se han reportado eficacias del 100% con vientos de 23 km/h y ráfagas de 45 km/h (Lo Celso, 2018).
En resumen, si quien percibe los beneficios de la tecnología es el propietario de la misma, dichos beneficios le permiten un repago al tercer o cuarto año de uso de la misma, si el equipo es correctamente diseñado para dicha escala productiva.
Conclusiones
La evolución desde el control químico de cobertura total hacia modelos de gestión espacial y por individuo representa uno de los cambios paradigmáticos más relevantes en la historia reciente de la sanidad vegetal. La evidencia técnica acumulada demuestra que tanto la sectorización basada en mapeo previo como los sistemas de detección en tiempo real permiten reducir significativamente el uso de fitosanitarios, sin comprometer la eficacia de control ni el rendimiento de los cultivos, contribuyendo simultáneamente a mejorar la eficiencia económica y ambiental de los sistemas productivos. No obstante, la brecha entre potencial tecnológico y adopción efectiva evidencia que la transición no depende exclusivamente de la disponibilidad de herramientas, sino de la capacidad empresarial para integrar innovación, análisis económico y gestión del riesgo agronómico. La decisión de invertir en estas tecnologías exige comprender que la eficiencia en el uso de insumos no es únicamente un ahorro coyuntural, sino una estrategia estructural de competitividad frente a escenarios de mayores resistencias, presión regulatoria y exigencias de sustentabilidad.
En este contexto, la gestión por individuo no debe interpretarse como una ruptura con el modelo agronómico tradicional, sino como su evolución natural dentro del proceso de intensificación tecnológica iniciado décadas atrás. A medida que la eficiencia deje de ser un diferencial y se consolide como indicador central de desempeño productivo, la aplicación selectiva y la sectorización inteligente tenderán a transformarse en componentes estructurales de la agricultura moderna, redefiniendo los estándares de manejo, rentabilidad y sustentabilidad en los sistemas extensivos.
Bibliografía completa en www.horizonteadigital.com


En la Península de Yucatán, en México, desde tiempos prehispánicos, los mayas crían en jobones (troncos ahuecados) una abeja nativa que carece de aguijón conocida como la Xunáan-Kab (Melipona beecheii). Para la cultura maya, estas abejas son mucho más que un simple insecto, es un ser sagrado. Ellas poseen una "gracia" especial y su miel es vista como una medicina sagrada, no sólo como un alimento.
Dama de la abeja
Históricamente, el cuidado de estas abejas ha sido una labor predominantemente femenina. Es un rol que se hereda de abuelas a madres e hijas, preservando técnicas milenarias. A las mujeres a cargo del cuidado de la Xunáan-Kab se las conoce como "ko’olel kab",que en maya yucateco se traduce literalmente como "Dama de la abeja" o "Señora de la miel". Este término no es solo una descripción técnica; es un título cargado de respeto, espiritualidad y una profunda conexión con la biodiversidad de la Península de Yucatán.
Leydy Araceli Pech Martín nació en 1965 en Hopelchén, Campeche y es una "ko’olel kab" Para Leydy, la apicultura no es solo una actividad; es un termómetro ambiental. Las abejas son bioindicadores: si la selva está sana, hay miel. Si el ecosistema se degrada, las colmenas mueren.
Seguramente Leydy nunca imaginó la forma como su vida iba a cambiar radicalmente y cómo su historia iba a llegar a los periódicos internacionales.
Monsanto y el modelo de “progreso”
Todo comenzó en el año 2012 cuando el gobierno mexicano otorgó permisos a la multinacional Monsanto para la siembra de soja genéticamente modificada, permisos por un total de 253,500 hectáreas a nivel nacional. De este total, aproximadamente 60,000 hectáreas estaban destinadas a la Península de Yucatán.

Para el productor de escala, la propuesta era lógica: semillas resistentes al glifosato que permitían limpiar los campos de malezas y escalar la producción de granos. Sin embargo, para la comunidad de Leydy, esto representaba una sentencia de muerte. El avance de la frontera sojera suponía el riesgo de deforestación de la selva nativa y el uso de agroquímicos que, por deriva, terminarían afectando las poblaciones de polinizadores.
Aquí es donde Leydy demostró que la sabiduría ancestral puede ser tan rigurosa como un laboratorio de biotecnología. No se limitó a la protesta emocional; se convirtió en una estratega legal y científica. Entendió que para ganar en el sistema moderno, necesitaba pruebas modernas. Formó una coalición de comunidades indígenas y buscó alianzas con académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Juntos, realizaron un seguimiento técnico que demostró que el polen de la soja transgénica estaba presente en la miel orgánica de exportación. Esta fue la prueba contundente que necesitaban: la Unión Europea, principal destino de la miel mexicana, rechaza productos con trazas de OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Leydy probó que el modelo de "progreso" de unos estaba destruyendo la economía de miles de fa-

milias apicultoras.
Fueron muchos años de duros esfuerzos hasta que en 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le dio la razón: se habían violado los derechos de los pueblos indígenas al no realizar una consulta previa. En 2017, los permisos de siembra fueron revocados.
Premio ambiental
Por este logro Leydy recibió el Premio Ambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de base en el año 2020.
Hoy, a sus 65 años, Leydy sigue viviendo en su comunidad. Su victoria no la hizo rica en términos monetarios, pero aseguró la supervivencia de una especie y de una cultura. Su historia nos obliga, como actores del sector agropecuario, a reflexionar sobre la convivencia de modelos.
En la mitología griega, Deméter -la diosa de la agricultura- castigó a Erisictón por talar su bosque sagrado dándole un hambre que lo llevó a devorarse a sí mismo. Leydy Pech, en cambio, parece ser la voz de una Deméter moderna que nos advierte: si talamos la biodiversidad para alimentar nuestra ambición de corto plazo, terminaremos consumiendo el futuro de la propia agricultura.
La historia de la "Guardiana de las Abejas" no es una crítica a la agricultura industrial, sino un llamado a la innovación consciente. En un mundo que demanda cada vez más sostenibilidad, figuras como Leydy Pech no son el pasado; son, quizás, las consultoras más expertas que el agro del futuro debe empezar a escuchar.
Por: Sebastián Salvaro, Co-Founder y Director Simpleza SA

Trigo y cebada: más oferta global, presión sobre precios y márgenes ajustados hacia 2026/27
El último WASDE de abril confirma un cambio estructural en el mercado de granos finos. Tanto trigo como cebada ingresan en una fase de mayor disponibilidad global, con una oferta que crece por encima de la demanda y una recomposición de stocks que vuelve a condicionar la dinámica de precios. Este escenario, que venimos trabajando en intercambio con la comunidad de Simpleza, obliga a cambiar el enfoque: ya no alcanza con mirar precios, hay que entender márgenes y timing comercial.
Trigo: mayor oferta y recomposición de stocks
Cerrando la campaña 2025/26, la producción mundial de trigo se proyecta en 844,1 millones de toneladas, mientras que el consumo se ajusta a 820,1 millones de toneladas. Esto lleva los stocks finales a 283,1 millones de toneladas, marcando un regreso a un mercado más holgado .
Traducido a precios, el trigo se mueve en torno a USD 180–190 por tonelada internacionalmente. Pero lo relevante no es solo el nivel, sino la lógica: el mercado deja de reaccionar a la escasez y empieza a moverse por excedentes.
Esto cambia la forma de operar. En un contexto de abundancia:
• Las subas suelen ser cortas y tácticas
• Los pisos de precios están más definidos por costos globales que por faltantes
• El mercado castiga rápidamente cualquier expectativa de sobreoferta
Reconfiguración del comercio: dónde mirar las señales
Los cambios por país refuerzan esta idea de mercado competitivo.
Rusia sigue siendo el jugador que define el ritmo. Su capacidad de exportar volumen a precios competitivos actúa como techo para el resto. En la práctica, esto significa que cualquier estrategia comercial debería considerar que el mercado difícilmente convalide precios muy por encima de ese nivel.
Unión Europea suma oferta y consolida su rol exportador, agregando presión adicional.
Estados Unidos, con mayores stocks, pierde capacidad de sostener precios, lo que refuerza el sesgo de estabilidad con
No hay una única respuesta, pero sí una certeza: la pasividad comercial tiene más costo que en otros ciclos.
tendencia lateral.
Mientras tanto, Ucrania y Australia ajustan exportaciones, pero sin generar un impacto suficiente como para tensionar el mercado.
Cebada: más dependiente del contexto forrajero
Con mayor producción global y stocks en aumento , el cultivo enfrenta dos límites claros:
• La competencia con el maíz como sustituto
• Una demanda cervecera estable, pero sin crecimiento
Esto implica que, salvo eventos climáticos puntuales, la cebada difícilmente tenga un recorrido alcista independiente.
Para el productor, la decisión pasa más por rotación y estructura de costos que por expectativa de precio.
Costos: el punto de tensión del negocio
Si el precio ya no acompaña, el foco pasa automáticamente a costos. Y ahí aparece el principal desafío del ciclo que está comenzando de la campaña 2026-2027.
El conflicto en Medio Oriente introduce ruido en los mercados energéticos, lo que impacta directamente en:
• Fertilizantes (especialmente nitrogenados)
• Combustibles
• Costos de labores
A esto se suma la tensión logística global, con rutas comerciales más largas o más caras. El efecto es menos visible, pero igual de relevante: el costo de poner el grano en destino sube, y eso termina ajustando el precio en origen.
En otras palabras, el productor queda en el medio:
• Vende en un mercado con precios contenidos
• Compra insumos en un contexto de costos firmes
Este descalce es el que explica por qué, aun con precios “razonables”, los márgenes se sienten ajustados.
Argentina: el negocio ya no se define solo por el precio
Con valores de referencia de Trigo: USD 200–220 por tonelada y Cebada: USD 220–230 por tonelada el mercado local se mueve alineado al internacional, pero con condicionantes propios.
Acá es donde la decisión productiva cambia de eje. Ya no es solo cuánto rinde el cultivo, sino:
• Qué costo tengo por tonelada
• En qué momento vendo
• Qué riesgo estoy dispuesto a asumir
En este contexto, aparecen algunas preguntas clave para la campaña 2026/27:
• ¿Conviene fijar precio anticipadamente cuando el mercado da ventanas?
• ¿Qué nivel de cobertura necesito para asegurar margen?
• ¿Cómo impacta la relación insumo/ producto en la decisión de siembra?
No hay una única respuesta, pero sí una certeza: la pasividad comercial tiene más costo que en otros ciclos.
Perspectivas 2026/27: precisión en la toma de decisiones
El punto de partida es claro:
• Hay trigo y cebada en el mundo
• Los precios no están en crisis, pero tampoco en niveles altos
• Los costos son el principal condicionante
En este escenario, el negocio se vuelve más fino. La diferencia no la hace solo el rinde, sino la gestión:
• Capturar precios en momentos oportunos
• Ajustar tecnología a margen esperado
• Leer el mercado más como un proceso que como un evento.

La creación del Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) es una noticia que el sector productivo debe celebrar. Es el reconocimiento de que, para que Argentina crezca, no sólo necesitamos a los grandes jugadores sino también a las pymes. Sin embargo, cuando bajamos el entusiasmo al Excel aparece una distorsión que duele: la discriminación al sector agropecuario.
El RIMI, aprobado dentro de la Ley de Reforma Laboral, se basa en un laberinto de umbrales y escalas. Para acceder a los principales incentivos del régimen, una empresa debe invertir un monto mínimo que depende de cómo ha sido clasificada según el volumen de su facturación y el sector en el que se encuentra. Estas escalas fijan topes de facturación considerablemente más bajos para el sector agropecuario que para los demás, lo que significa que muchos productores no podrán adherirse al RIMI.
El problema no es el régimen en sí, sino la “regla” con la que se mide el tamaño de una empresa: la Ley PyME. Según los topes de facturación vigentes, actualizados por resolución de la Secretaría PyME el año pasado, una empresa minera o industrial se considera “Pequeña” si factura hasta 7 mil millones de pesos. En cambio, una empresa agropecuaria deja de serlo si supera los 2,4
“El RIMI es una herramienta muy potente para recuperar la tan golpeada microeconomía”
mil millones de pesos. La diferencia de topes es de más del triple.
La distinción es importante para el RIMI
Una empresa “Pequeña” puede acceder a los incentivos si invierte al menos 600.000 dólares, mientras que una “Mediana Tramo 1” tiene que invertir al menos 3.500.000 dólares. Ni hablemos si pasa de “Mediana tramo 1” a “Mediana tramo 2” que el umbral de inversión es de 9.000.000 de dólares.
Por eso, un proyecto agroindustrial de escala intermedia queda rápidamente “atrapado” entre las categorías más altas de la ley y tiene que invertir un monto tres veces mayor para adherir al RIMI.
Si relacionamos la inversión requerida con la facturación techo, la injusticia es más evidente. La relación de inversión sobre facturación en el agro supera en todas las escalas el 30% y alcanza más del 50% en la parte más alta. En industria y comercio, esa relación está siempre debajo del 20%.
Los incentivos más importantes del RIMI son la amortización acelerada y


la devolución del IVA, dos medidas que reducen la carga fiscal para las empresas que realizan inversiones productivas. La nueva ley está diseñada para fomentar las inversiones en el sector PyME, un sector económico que no había sido alcanzado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, al que accedían empresas que invirtieran más de 200 millones de dólares.
De la agricultura extensiva a la bioagroindustria
La distorsión de la ley PyME nace de un prejuicio legislativo de la década del 90, la idea de que el "Agro" es sólo agricultura y ganadería extensiva con baja generación de empleo. Nada más alejado de la realidad de 2026.
Hoy estamos ante lo que analistas económicos llaman la “Vaca Viva” de Argentina. Ya no hablamos sólo de sembrar y cosechar; hablamos de bioagroindustria. Es un sector que invierte en agregado de valor en origen, en biotecnología, en riego de precisión y en economía circular, que generan trabajo, arraigo y desarrollo local en nuestras provincias.
Cuando una PyME agroindustrial decide invertir en una planta de extrusado, en una granja porcina tecnificada o en una planta de biogás, no está haciendo "campo tradicional"; está haciendo industria de vanguardia. Exigirle un esfuerzo inversor significativamente mayor que a otros sectores es quitarle el combustible a la Revolución de las Pampas que viene llevando adelante el agro en los últimos 20 años.
El RIMI es una herramienta muy potente para recuperar la tan golpeada microeconomía. Pero su efectividad real dependerá de los detalles de su implementación. No podemos sostener un viraje a una economía de mercado si mantenemos escalas que discriminan y eligen ganadores y perdedores.
Si queremos que Argentina sea elegible para invertir, hay que ubicar al sector agropecuario como uno de los principales motores de innovación y arraigo del interior. El Gobierno tiene en estos días la oportunidad de corregir la asimetría actualizando las escalas de facturación y equiparando al agro con la industria y minería.
Esto no sólo borraría un privilegio de algunos sectores por encima de otros, sino también ayudaría a que nuestra "Vaca Viva" se despliegue al mismo ritmo que Vaca Muerta.
JOSÉ ROBETTO: LOTE PERFECTO Y EL VALOR DE “TENER
JOSÉ ROBETTO: LOTE PERFECTO Y EL VALOR DE “TENER
De una tesis universitaria a dos startups AgTech –Lote Perfecto y Ponce - el ingeniero marplatense apuesta por los datos, a la IA y a la escucha activa para con el productor en pos de mejorar la toma de decisiones en el campo.
Por Juan Alaise – Lic. en Ciencias de la Comunicación


Hay historias que nacen de una idea técnica; otras de una necesidad del mercado. La de José Robetto tiene un poco de ambas, pero sobre todo, un componente claro: propósito. Ingeniero electrónico, emprendedor y proveniente de una familia vinculada al campo, encontró en el cruce entre tecnología y agro el lugar donde desarrollar su vocación.
“Siempre quise emprender. No lo decía con esa palabra, pero sabía que no quería trabajar en relación de dependencia. Después confirmé que necesitaba tener el control de lo que iba a pasar”, cuenta.
Ese espíritu lo llevó junto a un socio, a crear su primera startup AgTech hace ocho años. El proyecto nació como una tesis universitaria enfocada en monitorear pivotes de riego y terminó convirtiéndose en Ponce, una empresa que hoy opera en Argentina y Chile, trabajando con grandes compañías del sector.
Pero detrás del desarrollo tecnológico hay algo más profundo. Robetto lo define como una “causa noble”: aportar a la industria que produce alimentos.
“Uno de los hitos en esa expansión llegó en 2019, cuando la empresa decidió abrir operaciones en Europa”
“Sentimos que estamos dejando una huella. Si vamos a estar un tiempo acá, queremos aportar algo bueno. Y trabajar para la industria que genera comida para el mundo tiene mucho sentido”, explica.
La oportunidad de hacer tecnología para el agro
El vínculo con el campo no fue inmediato. Si bien el agro estaba presente en su historia familiar, el interés surgió durante la facultad, cuando comenzaron a recorrer lotes para desarrollar la tesis.
Ahí apareció no solo la conexión emocional, sino también la oportunidad tecnológica.
“El agro sigue siendo uno de los sectores menos digitalizados. Eso muestra dos caras: una dificultad de adopción, pero también una enorme oportunidad. Nosotros siempre vimos la oportunidad”, señala.
Ese diagnóstico se complementa con otra característica que destaca del ecosistema argentino: la capacidad de adaptación.
“Como argentinos estamos acostumbrados a que nos muevan el piso. Eso para una startup es vital. Nos permite pivotear rápido y adaptarnos al cambio”.
El desafío de acercar tecnología al productor
Para Robetto, uno de los mayores aprendizajes fue entender que la adopción tecnológica no depende solo del productor, sino de cómo se diseñan las soluciones.
“Nosotros nos enamoramos del producto, pero el productor está arriba de una camioneta, con poco tiempo,
con incertidumbre climática y económica. Si nosotros ponemos trabas en la tecnología y nuestro producto es como una tarea más, un algo más que hacer, es donde nos pegamos el palo. La responsabilidad de los que hacemos tecnología es hacer tecnología amigable, para que no sea un algo más que hacer”.
Sin embargo, también observa un cambio generacional claro.
“Los hijos de los productores ya nacieron con WhatsApp y TikTok. Están mucho más propensos a querer incorporar tecnología y hacer uso de los datos y de la información para asistir a la toma de decisiones.”.
Lote Perfecto: datos para elegir mejor dónde producir
Ese contacto permanente con productores fue el disparador de su nuevo proyecto: Lote Perfecto, una startup enfocada en optimizar la búsqueda y alquiler de tierras agrícolas. La idea surgió al detectar un problema concreto: el proceso de encontrar lotes productivos es lento, riesgoso y poco transparente.
Robetto destaca que el proyecto no nació desde una intuición tecnológica, sino desde la escucha activa del sector. “Nunca fuimos de creernos los que tienen todas las respuestas. Más bien tratamos de tener orejas grandes y escuchar qué es lo que se estaba necesitando del otro lado”, explica.
“Hay productores que tardan seis meses en buscar campo para un contrato de un año. Es muchísimo tiempo, y muchas veces terminan eligiendo sin información histórica”, explica.
La plataforma busca resolver ese problema con tres pilares:

• Búsqueda inteligente según tipo de cultivo
• Acompañamiento en la negociación entre partes
• Generación de historial y trazabilidad del lote
El diferencial está en el uso de datos para evaluar la idoneidad productiva.
“El dato en sí no tiene valor. El valor está en el insight. Nosotros interpretamos información histórica del lote: cultivos previos, manejo, rotaciones, agua disponible. Eso reduce el riesgo y mejora el potencial productivo”.
El objetivo es que la decisión sobre dónde producir deje de ser una apuesta y se convierta en una elección informada.
Una propuesta también pensada para los dueños de campo
Además del productor, Robetto remarca que la plataforma también está diseñada para los propietarios de tierras, a quienes identifica en tres perfiles principales: productores que alquilan una parte para diversificar riesgo, inversores que compran campo como activo y herederos que no están vinculados directamente al agro.
“Detectamos que muchos dueños de campo necesitan acompañamiento, sobre todo quienes heredaron tierras y no se dedican a la actividad. Por eso nuestra propuesta busca facilitar todo el proceso”, explica.
Entre los principales diferenciales, destaca que publicar un campo en la plataforma no tiene costo ni exclusividad, lo que reduce las barreras de entrada. Además, el equipo acompa-
ña durante todo el ciclo del alquiler con asesoramiento agronómico y legal.
“El objetivo es que el dueño del campo pueda cuidar su activo, asegurar buenas rotaciones y tomar decisiones con respaldo técnico. No termina cuando se cierra el alquiler, seguimos durante todo el proceso”, señala.
De esta manera, Lote Perfecto no solo conecta oferta y demanda, sino que busca profesionalizar la gestión de la tierra y generar trazabilidad en el uso de cada lote.
Inteligencia artificial y el rol humano
Consultado sobre la inteligencia artificial, Robetto adopta una mirada pragmática.
“La inteligencia artificial es una herramienta. No va a dejar sin trabajo a personas sino que va a levantar la vara, a exigirnos aprender distintas cosas y poder mejorar nuestro potencial a partir de usar una herramienta nueva.”.
En ese sentido, destaca que la combinación entre tecnología y criterio humano seguirá siendo clave.
“Creo que la humanización de todo el proceso es un complemento vital y necesario para que eso como herramienta te genere un impacto. Así que el humano va a estar siempre.”.
El agro que viene
Mirando hacia adelante, Robetto ve un crecimiento sostenido del uso de tecnología, con mayor integración entre plataformas y foco en eficiencia productiva.
“El dato en sí no tiene valor. El valor está en el insight”
“Creo que vamos hacia un agro con más integración tecnológica, donde el productor tenga una única interfaz para tomar decisiones. Y también hacia un negocio más productivo, donde los márgenes obligan a optimizar cada elección”.
En ese escenario, la elección del lote cobra aún más relevancia.
“Por ejemplo en el maní, el alquiler puede representar hasta el 50% del costo de producción. Si ese costo es tan sensible, elegir bien dónde producir es clave”.
Tecnología con propósito
Después de ocho años emprendiendo en AgTech, Robetto vuelve siempre al mismo concepto: propósito.
“Hay días duros en cualquier startup. Lo que te levanta es el sentido. A nosotros nos hace feliz hacer tecnología para el agro. Es nuestro lugar”.
Y ese lugar, asegura, seguirá guiando los próximos desarrollos.
“Estamos ayudando a que alguien pueda hacer algo mejor, que lo haga más rápido, que lo haga con mejores resultados. Si no generás valor real, el proyecto no sobrevive”.
“Creo que vamos hacia un agro con más integración tecnológica, donde el productor tenga una única interfaz para tomar decisiones”



Por Héctor Tristán Tristan & Asociados Consultor impositivo
El campo argentino siempre ha sido un ejercicio de fe y cálculo. Durante décadas, el "riesgo país" y el "riesgo clima" han sido las dos caras de una misma moneda que el productor lanza al aire en cada campaña. Sin embargo, estamos asistiendo a un cambio de paradigma. La reciente aprobación de la Ley de Modernización Laboral no solo ha reconfigurado el mapa de las relaciones de trabajo, sino que ha traído consigo incentivos fiscales que apuntan a resolver uno de nuestros desafíos estructurales: la dependencia de la lluvia.
El Riesgo en Cifras: El Techo que Debemos Romper
Argentina posee una superficie sembrada que ronda los 40 millones de hectáreas, pero la superficie bajo riego tecnificado apenas alcanza el 5% de ese total (aproximadamente 2 millones de hectáreas). Si comparamos nuestra foto actual con la de otros líderes agroindustriales, la brecha de competitividad es evidente.
Esta disparidad no es solo un dato estadístico; es la explicación de por qué nuestra producción oscila violentamente entre los 130 y los 170 millones de toneladas según el humor del Pacífico. El riego no es solo un aporte hídrico: es una herramienta de descalce de riesgo financiero que permite estabilizar el flujo de caja de la empresa agraria.
El RIMI: Un Traje a Medida para la Inversión Productiva
La gran novedad es la creación del Ré-
gimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Mientras que otros esquemas se orientan a proyectos de escala monumental, el RIMI es la respuesta esperada para la empresa agropecuaria nacional.
Lo más destacable es que las inversiones en sistemas de riego, mallas antigranizo y genética han sido exceptuadas de los umbrales mínimos de inversión que se exigen a otros sectores. Esto democratiza el acceso a los beneficios fiscales, permitiendo que la tecnificación de un lote sea tan eficiente impositivamente como una gran planta industrial.
Los Beneficios en Ganancias e IVA: El Alivio en el Flujo de Caja
La reforma ataca directamente el costo de oportunidad y el costo financiero del capital:
1. Amortización Acelerada en Ganancias: Bajo el régimen ordinario, un equipo de riego se amortiza en varios años. Con el RIMI, se permite la amortización en una sola cuota. Esto implica deducir el 100% de la inversión de la base imponible del impuesto de manera inmediata, mejorando la rentabilidad real del proyecto desde el "día uno".
2. Devolución Anticipada de IVA: El costo financiero de los saldos técnicos de IVA suele ser una barrera infranqueable. La nueva normativa reduce los plazos de devolución a solo tres meses, inyectando liquidez vital para la operatividad del sistema.

“Planificar la campaña 2026/27 bajo este nuevo paradigma no es solo una decisión agronómica; es una decisión de alta gerencia para proteger el valor de la compañía”
Federalismo Fiscal: La Sinergia con las Provincias
Un punto crucial para el inversor es la compatibilidad normativa. El RIMI nacional no invalida los beneficios locales; por el contrario, potencia las herramientas provinciales existentes.
Un caso testigo es la Ley 5470 de la Provincia de Corrientes, que establece un régimen de promoción para inversiones en sectores estratégicos como el arrocero y el citrícola. Un productor correntino puede hoy combinar la estabilidad fiscal y los beneficios en Ganancias del RIMI nacional con las exenciones de Ingresos Brutos y Sellos que otorga la provincia. Esta "capa sobre capa" de beneficios reduce el período de repago de un sistema de riego pivot a niveles históricamente bajos.
Esta articulación entre Nación y Provincias genera un entorno de seguridad jurídica que es, en última instancia, lo que el capital privado busca para hundir inversión en el suelo argentino.
Una Ventana de Oportunidad
Es fundamental entender que el RIMI no es un cheque en blanco eterno. Los beneficios están diseñados para incentivar la toma de decisiones inmediata: el régimen tiene una vigencia de dos años desde su promulgación.
Estamos ante una ventana de oportunidad para transformar capital impositivo en infraestructura productiva. El agro argentino no solo necesita lluvia; necesita inversión, y por fin las leyes parecen haber tomado nota de ello. Para el dueño de empresa que hoy lee Horizonte, el mensaje es claro: el riesgo climático ya no es una variable incontrolable, sino un desafío que hoy el Estado invita a mitigar con herramientas concretas y una visión de largo plazo.
El Rendimiento Marginal: Donde los Números Hablan
La inversión en tecnología de riego no debe verse como un gasto operativo, sino como un multiplicador de activos. Según datos recientes del INTA y de asociaciones de riego, el salto productivo (el "yield gap" que logramos cerrar) presenta retornos marginales que transforman por completo el Ebitda de la explotación.
Al analizar el rendimiento por hectárea, la diferencia entre el cultivo en secano (dependiente de la lluvia) y el cultivo con riego complementario es contundente. Este incremento marginal no solo aporta más kilos; aporta calidad y estabilidad. En el caso del trigo, el riego por goteo subterráneo ha demostrado incluso triplicar los rindes en zonas tradicionalmente marginales, permitiendo una rotación de cultivos mucho más agresiva y rentable.
Sinergia Público-Privada: El RIMI y la Ley 5470 de Corrientes
Para el inversor, la clave del éxito reside en la acumulación de beneficios. El RIMI a nivel nacional ofrece el "paraguas" de estabilidad fiscal por 30 años y las ventajas en Ganancias e IVA ya mencionadas. Sin embargo, su verdadera potencia aparece al combinarse con regímenes provinciales específicos.
Tomemos como ejemplo la Ley 5470 de Corrientes. Mientras el RIMI te permite amortizar el equipo de riego aceleradamente en Ganancias, la normativa correntina ofrece:
• Exención de Ingresos Brutos para la actividad productiva resultante.
• Exención del Impuesto a los Sellos en los contratos de compra de maquinaria y tecnología.
• Diferimientos impositivos locales para inversiones en infraestructura hídrica.
Esta compatibilidad no es automática; requiere una estructuración legal y fiscal sólida, pero representa la mayor ventana de eficiencia tributaria de la última década. El productor que hoy decida invertir en Corrientes bajo el RIMI, está operando esencialmente en un ecosistema de "costo fiscal neto" mínimo, protegiendo su capital mientras aumenta su capacidad instalada.
Conclusión: El Capital que se Siembra hoy para Cosechar Certezas
La pregunta para el directorio de una empresa agroindustrial ya no es si el riego es necesario, sino cuán costoso es seguir prescindiendo de él. Con una inversión promedio que oscila entre los USD 2.000 y USD 2.500 por hectárea para sistemas de pivot central, y considerando el nuevo ecosistema normativo, el análisis de flujo de fondos ha cambiado drásticamente.
Históricamente, el período de recuperación de la inversión (Payback) para estas tecnologías se proyectaba a 7 o 9 años. Hoy, gracias a la amortización acelerada del RIMI, la devolución de créditos fiscales de IVA y las exenciones provinciales como las de la Ley 5470 de Corrientes, ese plazo se ha reducido a un rango de 4 a 5 años. Es decir, estamos ante una eficiencia financiera sin precedentes en la historia del agro argentino.
Estamos en marzo de 2026. La ventana de dos años que ofrece el RIMI para proyectos de mediana inversión ya ha comenzado a correr. Planificar la campaña 2026/27 bajo este nuevo paradigma no es solo una decisión agronómica; es una decisión de alta gerencia para proteger el valor de la compañía y asegurar su sostenibilidad en un mercado global cada vez más exigente.
El riesgo climático es inevitable, pero su impacto financiero ahora es opcional. La tecnología está disponible, y el marco legal, por primera vez en mucho tiempo, juega a favor del que invierte.

Figura 1. Precipitación acumulada medida entre el 1 y el 15 de abril (PP ac, mm). Fuente: Red pluviométrica de Caburé.

Esta vez el campo tiene un problema diferente al que veníamos padeciendo en los últimos meses. Si en enero y febrero estuvimos rogando por lluvias que aliviaran suelos resquebrajados y cultivos de gruesa bajo estrés hídrico, hoy el escenario se invirtió de manera casi teatral: sobra agua, y eso también es un problema. Llueve, y llueve mucho. La región pampeana acumuló en los primeros días de abril precipitaciones que, en apenas ocho días, igualaron lo que estadísticamente debería caer en todo el mes. Quienes vivimos y trabajamos en torno al campo ya sabemos que la naturaleza pocas veces regala un término medio, y esta campaña no es la excepción.
Concretamente, la precipitación acumulada en los primeros 15 días de abril construida a partir de la extensa red de estaciones meteorológicas y pluviómanos de Caburé (www.cabure.com.ar) pinta un cuadro muy elocuente (Figura 1): en más del 70% de los puntos de medición (sobre una red de 750 puntos), ya se llevan acumulados más de 50 mm. El epicentro de las lluvias se ubicó sobre el centro-norte de la región pampeana, con el norte de Buenos Aires, el sur del Litoral y el sudeste de Córdoba como las zonas más afectadas por los excesos. El récord del período lo tiene el departamento de San Justo (Santa Fe), donde la precipitación acu-
Figura 2. Agua útil en la capa arable del suelo (%) al 16 de abril de 2026. Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA

mulada superó los 300 mm en estos 15 días. Un número que, para tener referencia, equivale a más del doble de lo que normalmente llueve en todo el mes de abril en esa región. En San Justo y también en Benito Juárez (Buenos Aires), al menos 3 de los días con lluvia registraron eventos superiores a los 50 mm, es decir, lluvias intensas y concentradas que saturaron rápidamente los perfiles y desbordaron la capacidad de infiltración de los suelos.
La consecuencia más inmediata de este cambio de signo meteorológico es que la cosecha de soja de primera está prácticamente paralizada en la región núcleo. Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, el avance de la trilla de soja alcanza apenas el 25% del área sembrada, cuando para esta época del año debería rondar el 55% en base a los promedios de las últimas cinco campañas. La falta de piso —literalmente, no hay condiciones para que las cosechadoras y los camiones circulen sin hundirse— es el principal obstáculo. En el centro-sur santafesino, el atraso supera los 20 días respecto de un año normal, mientras que en el sudeste de Córdoba, las condiciones de piso son tan ajustadas que nuevas precipitaciones podrían agravar el riesgo de apertura de vainas y deterioro de calidad del grano.
La región pampeana acumuló en los primeros días de abril precipitaciones que, en apenas ocho días, igualaron lo que estadísticamente debería caer en todo el mes
Figura 3. Agua útil en el suelo (%) al 16 de abril de 2026. Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA

Figura 4. Pronóstico trimestral de precipitación acumulada para el trimestre abril-mayo-junio. Indica mayor probabilidad de ocurrencia de una categoría. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 31 de marzo de 2026.

Figura 5. Mapa de límite superior del rango normal de precipitaciones (implica que donde las anomalías sean negativas, los valores de precipitación acumulada serían inferiores a estos límites) acumuladas en el trimestre abril-mayo-junio. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 31 de marzo de 2026.

Figura 6. Pronóstico trimestral de temperatura media para el trimestre abril-mayo-junio. Indica mayor probabilidad de ocurrencia de una categoría. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 31 de marzo de 2026.

El maíz, por su parte, cuenta una historia diferente dentro de este mismo contexto meteorológico adverso. A pesar de las dificultades logísticas, la campaña 2025/26 se encamina a un resultado histórico en la región núcleo: según la GEA/BCR, la estimación de producción asciende a 19,58 Mt con un rinde promedio de 105 qq/ha, lo que la convertiría en la mayor producción de la serie histórica de ese organismo. Sin embargo, el tramo final de la cosecha en esa región, no está exento de problemas: el 27% del área aún sin trillar enfrenta riesgos de caída de espigas y vuelco de plantas (como en Pergamino), donde la falta de piso también complica el ingreso de la maquinaria.
El reservorio de agua en el suelo es, como siempre decimos en esta columna, el integrador de todo lo que pasó: de las lluvias que vinieron, de las que faltaron, de la demanda que ejercieron los cultivos. Mirando el mapa de agua útil en la capa arable (primeros 10 cm) al 16 de abril, el panorama es elocuente (Figura 2): prácticamente toda la franja agrícola central y norte del país muestra niveles entre el 80 y el 100% de agua útil, con amplias zonas saturadas (color azul oscuro/violeta) que abarcan Entre Ríos, Corrientes, el Litoral, casi toda la Provincia de Buenos Aires y la franja central de Córdoba y Santa Fe. Solo el NOA árido, Cuyo y la Patagonia muestran niveles bajos. Este exceso superficial es la huella directa de las reiteradas lluvias de marzo y los primeros días de abril. Sí: el mapa que meses atrás era casi enteramente naranja hoy es azul.
Figura 7. Mapa de temperatura media del trimestre abril-mayo-junio.Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 31 de marzo de 2026.

En profundidad —el perfil completo, que es donde los cultivos realmente se abastecen— la situación es igualmente contundente (Figura 3): los niveles de agua en el suelo son adecuados a óptimos (por encima del 80% de agua útil) en toda la región pampeana húmeda, el Litoral y el centro-norte del país. Como señalaba el informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, las recargas de marzo y abril generaron un verdadero "reinicio del sistema": los perfiles entrerrianos están completamente renovados, y lo mismo puede decirse de gran parte de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Esto es, desde la óptica de la campaña de fina que se viene, una excelente noticia.
La sintonía fina que se viene
Y acá está el corazón del título de este artículo. Mientras la campaña gruesa cierra con sus bemoles logísticos, el escenario que se abre para la campaña de fina —trigo y cebada— es, en términos hídricos, verdaderamente promisorio. Los perfiles llenos hasta la coronilla en gran parte de la región pampeana son el punto de partida ideal para la siembra que comenzará en los próximos meses. Si a esto le sumamos que el pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el período abril-mayo-junio indica mayor probabilidad de precipitaciones superiores a la normal (SN) sobre el NOA, Córdoba, oeste de Santa Fe y centro-este de Buenos Aires, y normal o superior a la normal (N-SN) en el norte del país, sudoeste de Buenos Aires y La Pampa (Figura 4), la perspectiva es alentadora. Es decir que se

esperan, por ejemplo, más de 200 mm acumulados en la Provincia de Buenos Aires (Figura 5) y más de 150 en zona centro en los próximos 3 meses
En cuanto a la temperatura, el mismo pronóstico trimestral del SMN anticipa condiciones superiores a la normal sobre el Litoral, Santa Fe, Córdoba y este de San Luis, y normales o superiores a lo normal en el resto del país (Figura 6). Indicando que donde tenemos mayor probabilidad de tener temperatura media por encima de lo normal, la temperatura media del trimestre mencionado sería al menos 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 7. Esto implica que la evapotranspiración potencial seguirá siendo elevada durante el otoño, lo que en términos prácticos significa que parte del agua acumulada en los perfiles se irá perdiendo por esa vía. Sin embargo, dada la magnitud de las reservas actuales —en muchos casos con el perfil al tope de su capacidad— ese "consumo" de agua del suelo por parte de la demanda atmosférica operará so-
bre un sistema con una colchoneta de seguridad hídrica considerable.
ENSO: el árbitro de siempre
Con respecto al fenómeno ENSO, el último informe del IRI (International Research Institute for Climate and Society) de mediados de marzo 2026 es muy claro: estamos dejando atrás la condición neutral y los modelos prevén una probabilidad creciente de El Niño para los próximos meses (Figura 8). Las probabilidades de El Niño escalan desde un 47% en el trimestre AMJ hasta valores que rondan el 75-80% para JJA y JAS, y se mantienen elevadas hasta fin de año. Para nuestra región, y en términos generales, un evento El Niño durante el invierno y la primavera suele asociarse con precipitaciones por encima de lo normal, lo que —de confirmarse— reforzaría el escenario hídrico ya favorable que están mostrando los pronósticos del SMN. Lamentablemente, como siempre digo: son probabilidades y promedios, no certezas. Un año Niño en general va a dar más pero no sabemos
Figura 9. Pronóstico probabilístico del fenómeno ENSO producido en base al modelo probabilístico del IRI (International Research Institute for Climate and Society). 31 de marzo de 2026 https://iri.columbia.edu/

cómo va a ser esa distribución en tiempo y espacio: la variabilidad intra-estacional hace su parte. Pero la señal está ahí, y es una señal positiva para la fina.
En resumen…
La campaña gruesa 2025/26 transita su tramo final con un maíz que apunta al récord histórico y una soja trabada por el exceso hídrico en la región núcleo, con la trilla avanzando muy por debajo de lo normal y riesgos de deterioro de calidad que habrá que monitorear de cerca. La ironía del ciclo: sufrimos sequía en enero-febrero y ahora luchamos contra el barro en abril. La naturaleza nunca la hace fácil.
Mientras tanto, los perfiles de suelo están llenos. Y eso —mirando hacia adelante, hacia la siembra de trigo y cebada— es la mejor sintonía fina que podríamos tener. La condición del fenómeno ENSO suma una señal adicional favorable, con creciente probabilidad de El Niño para el invierno y la primavera. El pronóstico trimestral del SMN acompaña ese escenario con precipitaciones superiores a la normal o normales para la mayor parte del área triguera del país en el trimestre abril-mayo-junio.
Monitorear los pronósticos de corto plazo (7-15 días) para la reapertura de las cosechas de gruesa, y comenzar a pensar en la logística y los planteos técnicos de la fina con perfiles llenos como punto de partida, son las mejores jugadas que podemos hacer ahora. La atmósfera es dinámica y caótica, y las previsiones que presentamos acá se refieren a condiciones medias durante el período analizado, por lo tanto, no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales en la escala intra-estacional ni en una escala espacial menor a la regional. Estemos atentos.







Introducción
Si bien son muchos los factores que pueden explicar el rendimiento del trigo, se pueden destacar entre estos puntos según ensayos realizados por el INTA y el CREA, al manejo en general y de los ambientes (suelo/clima), la variedad correcta, la fertilidad y fertilización, el agua útil en el suelo y posibilidades de lluvias, napa, entre otros.
Según ensayos del CREA mostraron que los manejos actuales permitieron capturar entre el 71% y el 84% del rendimiento alcanzable sin limitaciones de insumos. Dentro del manejo se pueden observar diferentes respuestas, que varían mucho respecto al porcentual representado en el rendimiento. Como ejemplos se pueden citar a los macronutrientes que explican entre el 5 y 23% del rendimiento potencial, la genética logró explicar el 8% en promedio según el CREA en estos ensayos, se menciona al tratamiento de semillas con un 5% en promedio de 17ensayos, y al manejo sanitario como la densidad de siembra que pudieron explicar parte de la brecha en condiciones específicas.
Cabe destacar que si tomamos como rendimiento promedio el de la campaña 23/24 (Bolsa de Cereales) que fue de 2.840 kg/ha y de resultados obtenidos por INTA Manfredi sobre una buena siembra versus una siembra donde no se tienen en cuenta ajustes como profundidad de las semillas, distribución y velocidad de siembra, las diferencias pueden llegar hasta 400 kg/ha y podrían explicar un porcentual importante dentro del manejo del cultivo de trigo.
Factores a tener en cuenta para lograr una buena y eficiente siembra
Dentro de los factores a considerar en la producción de un cultivo de trigo, por lo general, la siembra y por ende la sembradora pasan a un segundo plano respecto a los factores de manejo. Pero los números muestran que si tomamos que respecto al rendimiento promedio por ej. para la campaña 23/24 que fue de 2.840 kg/ha y que las diferencias de una siembra bien realizada versus una siembra mala son de aproximadamente 400 kg/ha, el porcentaje (13,6%) no pasa a ser menor respecto a las mejoras a tener en cuenta en este proceso.
En la actualidad la gran mayoría de los productores conoce que en maíz la profundidad de siembra y la mejora en la distribución impacta en los resultados de rendimiento. Pero se le brinda menor importancia en otros cultivos como soja y trigo entre otros. Hoy sa bemos que la uniformidad en la pro fundidad de siembra y la estabilidad del cuerpo favorecen a una mejora en los rendimientos de todos los cultivos. La distribución de las semillas en la línea de siembra toma menor importancia en granos finos siempre y cuando los cla ros y amontonamientos de las semillas no sean significativos y recurrentes; y a su vez no sean tan variables entre sur cos de siembra.
Conocer el manejo de los ambientes para ajustar las densidades, como la dosis de fertilización pasan a ser im portantes a la hora de la selección de una sembradora, dado que para la cam paña 26/27 los números son más ajus tados que en las anteriores campañas.
Una sembradora con tecnología para lograr estos puntos mencionados debe ría contar con mejoras en el copiado del cuerpo de siembra como pueden ser ci lindros hidráulicos por cuerpo para man tener la homogeneidad y estabilidad en




la profundidad de siembra. Estar equipada con monitor de dosificación variable en densidad de siembra y fertilización, para quienes conocen que variaciones realizar según ambientes, y que queden los datos guardados o se envíen en tiempo real a quien los analice. Un factor no menos importante es que el sistema hidráulico de la sembradora se encuentre aislado de las variaciones hidráulicas del tractor para lograr uniformidad en el funcionamiento de las turbinas y motores hidráulicos.
Por otro lado, un factor muy importante es que, para amortizar la sembradora, los precios incluyendo la tecnología deben ser acordes al pago del servicio de siembra, lo cual es el punto más complejo. Toma mayor importancia que la máquina de grano fino sea versátil para sembrar otros cultivos y hasta soja, modificando rápidamente la configuración. El pasaje de un lote a otro suele ser un punto donde se pierde mucho tiempo para poner a las sembradoras tiro de punta de posición de trabajo a posición de traslado y es donde los sistemas Air Drill están ganando mayor terreno. Productores o contratistas trabajando lotes chicos, con traslados en camino de tierra angostos y pasando muchas tranqueras deberían considerar este aspecto. Una sembradora

tiro de punta puede demandar más de 20 minutos para pasar de una posición a otra, en cambio una Air Drill pasa en menos de 2 minutos.
INDECAR ha logrado un sistema Air Drill muy preciso para siembra de granos finos y soja
La sembradora Neo Plant Precision tanto para siembra de pasturas, alfalfa, arveja, granos finos y soja, como para fertilizar fósforo, urea, microstar, entre otros, es un producto logrado para lo que se busca en versatilidad de un equipo de siembra.
Esta sembradora es destacada por productores y contratistas por su versatilidad, por tener cuerpos libres de mantenimiento, excelente calidad de siembra y distribución de las semillas en cada uno de los cuerpos de siembra, por la facilidad de calibración del monitor de siembra, y por ser una versión full en tecnología.
Ensayos de INTA en el año 2025 mostraron que la diferencia de uniformidad en gramos de semillas de soja y trigo entregados por línea en una sembradora de 49 surcos a 17,5 cm. fueron menores al 6%. En la siembra de soja se pudieron contar los granos sembrados

“Una sembradora tiro de punta puede demandar más de 20 minutos para pasar de una posición a otra, en cambio una Air Drill pasa en menos de 2 minutos”
por metro en el suelo, mostrando que fueron constantes y manteniendo una muy buena distribución de los mismos.
El sistema de distribución de las semillas se basa en el muy buen manejo del aire, que se complementa en el caso de la siembra, con la división de un rodillo acanalado helicoidal por cada salida desde el fondo de la tolva, hacia el caño de bajada del cuerpo de siembra. A su vez puede fertilizar de manera similar, pero mediante un rodillo tipo chevrón surco por surco. En el caso de contar con mucha diferencia en el tamaño de las semillas se pueden intercambiar los rodillos helicoidales para siembra como los chevrones para fertilizantes, logrando mantener la distribución en el fondo del surco.
Posee una tolva que alimenta los 4 fondos dosificadores, donde 2 distribuyen semillas y 2 fertilizantes a los cuerpos de ambos trenes de siembra. La sembradora se denomina de pasturas y grano fino/soja, porque tiene la posibilidad de sembrar todos los granos finos y también soja con un excelente planteo de las semillas. Este sistema es realmente una innovación para este rubro de sembradoras Air Drill.
En pruebas de campo con semillas bastantes desuniformes se pudieron comprobar que las variaciones de las cantidades de soja entre los diferentes cuerpos de siembra fueron muy bajas, hecho que revela un excelente trabajo del sistema de distribución.
En resumen, el sistema dosificador está compuesto por rodillos dosificadores helicoidales para cada una de las mangueras que mediante una corriente de aire llevan las semillas a cada cuerpo de siembra y así ser depositadas en el fondo del surco.
En este ensayo se midieron cada uno de los 25 surcos y los resultados fueron muy buenos, arrojando un desvío estándar de 6,4 calculado sobre la dispersión en un promedio de 134 gramos de los 25 surcos.
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En INTA EEA Marcos Juárez. Año 2025
Introducción
Los cereales de invierno son muy importantes en todos los sistemas de producción por sus numerosas ventajas que ofrecen hacia la sustentabilidad del ambiente y por sus diferentes alternativas de usos en las rotaciones agrícolas-ganaderas. También, como beneficio en el control de malezas y cobertura del suelo, dado por los llamados cultivos de cobertura o cultivos de servicio, brindaron la posibilidad a las gramíneas invernales de tener otra alternativa de uso. Existe una amplia variabilidad de cultivos de invierno con un gran número de cultivares que se adaptan como antecesor al doble cultivo. De acuerdo con esta gran diversidad de especies que tienen la posibilidad de ser incorporados en un planteo con rotación es necesario generar información que permita tomar decisiones correctas de acuerdo con las condiciones edáficas, climáticas y de manejo en cada zona productiva.
El presente informe tiene como objetivo actualizar el panorama varietal y el comportamiento productivo en cuanto al rendimiento de grano de avena, cebada forrajera, cebada cervecera, cebada granífera, centeno, trigo pan, trigo fideo y triticale, en la zona de influencia de la EEA Marcos Juárez.
Materiales y métodos
Durante la campaña agrícola del año 2025 en INTA EEA Marcos Juárez se realizó un ensayo comparativo de rendimiento en grano con 24 cultivares comerciales de diferentes especies de cereales de invierno con fecha de siembra el 19 de junio. Se utilizaron 4 variedades de trigo pan (Triticum aestivum L.), 3 variedades de trigo fideo (Triticum turgidum ssp. durum), 1 variedad de triticale (x Triticosecale Wittmack), 4 variedades de centeno (Secale cereale), 3 de avena (Avena sativa), y 9 de cebada (Hordeum vulgare) (3 de cebada forrajera, 3 de cebada granífera para grano forrajero y 3 de cebada cervecera).
En el cuadro 1 muestra la lista de variedades de cada especie que se utilizó en el ensayo con su origen y año de liberación comercial al mercado.
El ensayo se implantó en el campo experimental de cereales de invierno sobre una rotación de cultivos trigo/maízmaíz-soja de primera bajo una estrategia de fertilización de reposición de nutrientes, en la cual se distribuyeron en presiembra 320 kilogramos de SolMix 8020 chorreado (118.3 kg N/ha) y 100 kg/ ha de MicroEssentials incorporado en la siembra. La siembra se realizó en forma mecánica bajo el sistema de siembra directa con una sembradora experimental Agrometal, con enganche de tiro, de sie-
te surcos distanciados a 0,20 metros con cono distribuidor.
Los ensayos se condujeron libres de malezas, que fueron controladas en pre-siembra con una mezcla de Glifosato 66%, Clorsulfurón 62.5%, Metsulfuron metil 12.5% y Dicamba 57.7%, en dosis comercial. Se utilizó un diseño de bloques completos aleatorizados con tres repeticiones con una unidad experimental (parcela) de 5 m2 a cosecha. En dos oportunidades, a mediados del mes de septiembre y a mediados del mes de octubre, se realizaron aplicaciones con un insecticida recomendado para el control
de chinches (Tiametoxam 14.1% + Lambdacialotrina 10.6 %), en dosis comercial.
No se realizó control químico de enfermedades foliares con el motivo de caracterizar el comportamiento sanitario de las variedades evaluadas. Hacia el final del ciclo del cultivo se evaluaron en todas las especies: roya amarilla (Puccinia striiformis f. sp. tritici / Puccinia striiformis f. sp. hordei), roya de la hoja (Puccinia triticina sp. tritici / Puccinia coronata f. sp. avenae / Puccinia dispersa / Puccinia hordei) y roya del tallo (Puccinia graminis f. sp. tritici / Puccinia graminis Pers. f. sp. avenae / Puccinia graminis f. sp. secalis)
Cuadro 1. Lista de variedades de cada especie que se utilizaron en el ensayo, origen y año de liberación.

Cuadro 2. Variables climáticas registradas en la EEA Marcos Juárez durante el año 2025.

con el criterio de la escala propuesta por Cobb modificada por Peterson (Stubbs et al., 1986) y la propuesta en Rust Scoring Guide (CIMMYT, 1986).
La cosecha de grano se realizó el 1 de diciembre cuando los materiales evaluados se encontraban en madurez de cosecha utilizando una cosechadora experimental automotriz de micro parcela (Wintersteiger). Se analizó la variable rendimiento de grano mediante un ANAVA simple (análisis de variancia) y test de comparación de medias LSD de Fisher. Se trabajó con un nivel de significancia de p < 0.05 utilizando el software estadístico Infostat (Di Rienzo et al., 2019).
Durante los meses del otoño del año 2025, la ocurrencia de precipitaciones fue similar o levemente superior al promedio histórico pudiendo recargar el perfil del suelo para la campaña de los cultivos de invierno (cuadro 2). Al momento de la siembra la humedad superficial garantizó una buena implantación de los materiales a evaluar en el ensayo. En los meses de julio y agosto se reportan eventos pluviométricos muy importantes, con registros muy superiores a la
media histórica, sobre todo en agosto.
Estas lluvias permitieron seguir recargando el perfil del suelo ya sea superficialmente y un poco en profundidad. Hacia el final del invierno e inicio de la primavera los cultivares transcurren el final del macollaje e inicio de encañazón, período crucial para mantener macollos activos y funcionales para la futura producción de granos. También en septiembre y octubre, en la cual los cultivares trascurren el período crítico para la formación y desarrollo de los granos, las precipitaciones acompañaron el desarrollo del cultivo, favoreciendo un crecimiento sin deficiencias hídricas. Cabe recordar que durante el ciclo de cultivo no hubo influencia de la napa freática. Se registraron en total 28 heladas agronómicas observadas a la intemperie a 5 cm del nivel del suelo.
Estos valores estuvieron muy por debajo del promedio histórico (60). Con respecto a las temperaturas se observaron valores levemente mayores en la temperatura máxima y media promedio en comparación con el promedio histórico. En cuanto a la temperatura mínima pro-
Cuadro 3. Datos fenológicos, altura, sanidad y vuelco de las variedades evaluadas.

Referencias: E/F/P: Espigazón-Floración-Panojamiento. Espigazón para centeno, trigo pan, trigo fideo y triticale. Panojamiento para las avenas. Floración: para las cebadas. Espigazón: definida como el estado en la cual el cincuenta por ciento de la espiga emerge por sobre la lígula de la hoja bandera en el cincuenta por ciento de la parcela (escala de Zadoks: DC55) (Zadoks et al., 1974). Floración es definida como el estado en la cual el cincuenta por ciento del órgano floral presenta anteras amarillas en el cincuenta por ciento de la parcela (escala de Zadoks: DC65). En cebada es cuando se visualizan las aristas por sobre la lígula de la hoja bandera (DC49). Panojamiento: el estado en la cual el cincuenta por ciento de la panoja emerge por sobre la lígula de la hoja bandera en el cincuenta por ciento de la parcela. MF: madurez fisiológica, (escala de Zadoks: DC90), definida como el día en el que el cincuenta por ciento de los pedúnculos se encuentran amarillos. ALT: altura, en centímetros. RH: troya de la hoja. RT: roya del tallo. RA: roya amarilla. S: susceptible. MS: moderadamente susceptible. MR: moderadamente resistente. Vuelco o acame, en %, es la pérdida de la verticalidad y caída de las plantas al suelo debido a la inclinación o quiebre del tallo.
medio también se registraron valores superiores a la media histórica desde mediados de junio en adelante, en cambio, desde abril a mediados-finales de junio estos valores fueron inferiores a la media. Esto puede explicar en parte la mayor frecuencia de heladas observadas en este año en el mes de junio.
No se produjeron fenómenos de heladas en intensidad y duración durante el ciclo de cultivo, que causen daños de importancia en la biomasa aérea. Sólo se visualizaron pocos o leves daños en la biomasa aérea, sobre todo en punta de hojas y en algunas variedades susceptibles al frío en pasto, posiblemente debido a que los genotipos en evaluación se encontraban ya rustificados y en muy buenas condiciones de crecimiento sin estrés hídrico gracias a las lluvias oportunas en los meses de julio y agosto. Tampoco heladas tardías de importancia durante septiembre y octubre que causen daños en las estructuras reproductivas.
En el ciclo de cultivo, estas superiores temperaturas (máximas, medias y mínimas), junto a la excelente disponibilidad hídrica repercutió en una muy buena
Cuadro 4. Producciones de grano medio del ensayo (kg/ha) de las variedades evaluadas en las distintas especies y nivel de significancia del análisis estadístico.

Referencias: CV: coeficiente de variación. LSD: diferencia mínima significativa (p<=0,05). Media: rendimiento de grano en kilogramos por hectárea. Sig.: significancia del análisis estadístico. Valores seguidos de letras diferentes difieren significativamente (p<0,05).

producción de biomasa y crecimiento en altura, con la presencia de vuelco en algunos casos. El llenado de granos se presentó con normalidad con temperaturas favorables para este evento.
En el cuadro 3 se visualizan los datos fenológicos (espigazón-floración-panojamiento y madurez fisiológica), altura de planta, comportamiento sanitario de las variedades evaluadas en el ensayo y vuelco.
Con respecto a la espigazón-floración-panojamiento, en general ocurrieron a fines del mes de septiembre hasta mediados del mes de octubre, en un período favorable para este evento. Se encontró una amplia variabilidad entre las especies, pero dentro de la misma especie, en general, este evento resultó ser similar y parejo entre variedades. Las cuatro variedades de centeno espigaron hacia finales del mes de septiembre. En las cebadas cerveceras y graníferas la floración fue pareja y ocurrió hacia finales del mes de septiembre. Las cebadas forrajeras presentaron mayor ciclo floreciendo a mediados del mes de octubre, al igual que las variedades de avena, panojaron a mediados del mes de octubre. El triticale Barbol INTA espigó el primero de octubre. Las tres variedades utilizadas de trigo fideero, espigaron los primeros días de octubre. En cuanto al trigo pan, los materiales espigaron hacia finales del mes de septiembre y principios de octubre, siendo MS INTA 924 el más precoz. En cuanto a la madurez fisiológica, todas las especies, maduraron durante el mes de noviembre, resultando todas las especies evaluadas recomendables para utilizarlas en planteos de doble cultivo en rotación.
Con respecto a la altura de las plantas las variedades de centeno y avena presentaron el mayor desarrollo en altura y con la presencia de vuelco. En el resto de las especies la altura varió entre 65 y 85 centímetros, sin la presencia de vuelco con la excepción de las cebadas forrajeras, en las cuales se le observó presencia de vuelco con una altura media.
En cuanto al comportamiento sanitario las royas constituyen un grupo extenso de patógenos que afectan a la mayoría de los cereales invernales causando graves daños con pérdidas productivas en las variedades susceptibles. El centeno es atacado por roya de la hoja, roya amarilla (o estriada o lineal) y roya del tallo. En este caso, las variedades se vieron afectadas por roya del tallo, con valores medios de severidad. En avena se observó la presencia de roya de la hoja, observándose valores medios a altos de severidad. Trigo pan, trigo fideo y triticale, es atacado por roya del tallo, roya amarilla y roya de la hoja. Se observó roya del tallo en ACA 921 y Buck Fulgor, en valores ba-
“Con respecto a la espigazón-floraciónpanojamiento, en general ocurrieron a fines del mes de septiembre hasta mediados del mes de octubre”
jos de severidad. En cebada también se reportan roya amarilla, roya de la hoja y roya del tallo, pero las manchas foliares son las más importantes, como, mancha en red (Drechslera teres), mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana) y mancha en red tipo spot (Drechslera teres f. maculata). Las condiciones predisponentes no permitieron el desarrollo de roya amarilla, roya de la hoja, tampoco de manchas foliares, no observándose daños foliares de importancia. Pero si se evidenció la presencia de roya del tallo en todas las variedades evaluadas hacia finales del ciclo de cultivo con el aumento de la temperatura. Las cebadas forrajeras fueron las que presentaron los mayores valores.
En el cuadro 4 se muestran las producciones de grano promedio obtenidas en el ensayo para los distintos materiales evaluados con el grado de significancia del análisis estadístico. En el ensayo se observan muy buenos rendimientos de grano, teniendo en cuenta las condiciones ambientales predisponentes antes mencionadas, con un promedio de 4702 kg/ha y valores máximos de rindes cercanos a los siete mil quinientos kilos. Se detectó diferencias significativas entre especies y entre variedades. En general el trigo pan, trigo fideo, las cebadas cerveceras y graníferas junto con el triticale, presentaron los mayores rendimientos en grano en comparación con las avenas, centeno y cebadas forrajeras.
Las variedades de trigo pan MS INTA 625, MS INTA 924 y la variedad de trigo fideo Buck Rubi se destacaron estadísticamente en rendimiento de grano por sobre el resto. Le siguió en orden productivo el trigo fideo Buck Perla. En un escalón un poco más abajo pero con muy buenos resultados, con valores superiores a los cinco mil kilogramos, se encontraron ACA 921 (trigo pan), Andreia (cebada cervecera), Buck Fulgor (trigo pan), Buck Cuarzo (trigo fideo), Patagónica INTA, Ainara INTA y Silera INTA (cebada
granífera), el triticale Barbol INTA, Militza INTA y Scarlett (cebada cervecera).
Estos resultados coinciden con los esperados ya que en el caso del trigo pan, trigo fideo, cebada cervecera y granífera el mejoramiento genético tiene como objetivo desarrollar genotipos de alto rendimiento de grano y estabilidad en su producción con una calidad diferenciada en el grano, ya sea para panificación o industria fideera o cervecera o alimentación animal, como son las variedades en estudio. Por el contrario, en avena, cebada forrajera, triticale y centeno, el trabajo del mejoramiento y selección de genotipos superiores se enfoca en desarrollar cultivares con alta capacidad de producción de forraje, rebrote, resistencia al pisoteo y calidad diferenciada en el forraje. Si bien también es importante la producción de granos, para estas especies no es el objetivo principal de los planes de mejoramiento. En el caso del triticale Barbol INTA, es una variedad de ciclo intermedio con muy buena capacidad de producción de granos, silo y es muy utilizado en agricultura como cultivo de servicio o de cobertura.
Conclusiones
Debido a la amplia variabilidad existente en los cultivos invernales es importante evaluar y caracterizar el comportamiento agronómico y sanitario de las variedades de avena, trigo pan, trigo fideo, triticale, centeno y cebadas presentes en el mercado, en cada campaña agrícola, con el objetivo de generar y actualizar información para dar una recomendación objetiva.
Bibliografía completa en www.horizonteadigital.com
“Las royas constituyen un grupo extenso de patógenos que afectan a la mayoría de los cereales invernales”

Agrónomo.

Durante los últimos años, la economía circular se convirtió en una referencia obligada en el discurso agroindustrial.
Europa marcó el camino con normativas avanzadas, objetivos ambiciosos y un ecosistema técnico que logró integrar reciclaje, valorización de residuos y eficiencia de recursos en múltiples sectores productivos.
Sin embargo, en ese entusiasmo por avanzar hacia modelos más sostenibles, muchas empresas en Argentina cometieron un error recurrente: intentar replicar soluciones europeas sin adaptarlas a la realidad local.
El problema no es menor. No se trata de una discusión teórica ni de una diferencia cultural abstracta. Es una cuestión operativa, económica y estratégica.
Porque cuando un modelo no está diseñado para el contexto en el que se aplica, no solo pierde eficiencia. Fracasa
Y ese fracaso, en el agro argentino, no se mide solo en resultados ambientales. Se mide en costos, en desgaste operativo, en abandono de proyectos y, muchas veces, en una desconfianza creciente hacia la propia idea de economía circular.
Europa funciona, pero no siempre se puede copiar
Para entender el origen del problema, primero hay que reconocer algo evidente: Europa avanzó más rápido y con mayor profundidad en economía circular.
Los datos lo muestran con claridad. En 2024, la tasa de uso circular de materiales en la Unión Europea alcanzó el 12,2%, el valor más alto registrado hasta ahora, mientras que el promedio global ronda el 6,9%.
Además, cerca del 49,6% de los residuos municipales en Europa se reciclan o se transforman en compost, una cifra que refleja décadas de inversión en infraestructura, regulación y cultura operativa.
Pero hay un dato aún más revelador: a pesar de ese avance, Europa sigue generando más de 2.200 millones de toneladas de residuos al año, lo que equivale a unas 5 toneladas por habitante.
Esto pone en evidencia algo clave: incluso en el sistema más avanzado del mundo, la circularidad todavía enfrenta desafíos estructurales.
Entonces, si Europa con todo su marco normativo, infraestructura y financiamiento, aún está en transición, ¿qué ocurre cuando se intenta trasladar ese modelo de forma directa a una realidad completamente distinta como la Argentina?
El error no es mirar a Europa, es copiar sin traducir

El problema no está en tomar a Europa como referencia. De hecho, sería un error ignorarla. El problema aparece cuando se asume que un modelo que funciona en Países Bajos, Alemania o Dinamarca puede implementarse de la misma manera en Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe.
Ahí es donde aparece el punto crítico: la falta de traducción técnica del modelo.
En la práctica, esto se ve en proyectos que:
• subestiman la variabilidad climática argentina
• replican diseños pensados para escalas completamente distintas
• incorporan tecnologías sin considerar costos operativos locales
• requieren niveles de capacitación o mano de obra que no están disponibles
• o dependen de marcos regulatorios que en Argentina aún no existen o no se aplican de la misma forma
El resultado suele ser el mismo. Sistemas que funcionan en papel, pero no en campo.
Clima: la variable que cambia todo Uno de los errores más frecuentes es ignorar el impacto del clima.
Europa trabaja, en muchos casos, con condiciones más estables, menor radiación solar, temperaturas más moderadas y una estacionalidad más predecible.
En cambio, Argentina presenta una variabilidad mucho mayor:
• lluvias intensas concentradas en eventos cortos
• períodos prolongados de sequía
• amplitudes térmicas significativas
• suelos con comportamientos muy distintos según región
Esto afecta directamente procesos clave como el compostaje o la estabilización de efluentes.
Un sistema diseñado para operar con humedad controlada y temperaturas estables puede desbordarse rápidamente en un contexto donde una tormenta intensa altera completamente el balance hídrico. Del mismo modo, la evaporación en zonas más cálidas puede acelerar procesos de forma no prevista.
Cuando estos factores no se consideran, el resultado no es solo menor eficiencia. Es pérdida de control del sistema.
Escala y logística: otra diferencia estructural
Europa opera con una lógica territorial completamente distinta. Menores distancias, mayor densidad de infraestructura, acceso más fácil a servicios y una red logística altamente integrada.
En Argentina, la realidad es otra.
Los establecimientos agroindustriales suelen operar en grandes superficies, con distancias significativas entre unidades productivas y con limitaciones logísticas que condicionan cualquier modelo de gestión de residuos o efluentes.
Esto impacta directamente en decisiones como:
• centralizar o descentralizar el tratamiento
• transportar o procesar en origen
• dimensionar instalaciones
• definir frecuencia de manejo
Un modelo europeo puede asumir transporte eficiente y constante de residuos. En Argentina, ese supuesto puede ser económicamente inviable.
Costos: el punto donde muchos proyectos se caen
Uno de los mayores errores al importar modelos es no adaptar la estructura de costos.
Europa cuenta con:
• financiamiento accesible
• subsidios e incentivos ambientales
• mercados consolidados para subproductos reciclados
• marcos regulatorios que penalizan fuertemente el incumplimiento
En Argentina, el escenario es mucho más incierto. Los costos de inversión son altos, el financiamiento es limitado y los mercados para productos derivados, como compost o fertilizantes orgánicos, aún están en desarrollo en muchas regiones.
Esto genera un problema concreto. Un sistema que es rentable en Europa puede no serlo en Argentina si no se ajusta su escala, su complejidad o su modelo operativo.
Cultura operativa: la variable invisible
Hay un factor que rara vez se menciona, pero que define el éxito o fracaso de cualquier implementación: la cultura operativa.
Europa lleva décadas construyendo capacidades en gestión ambiental. Desde formación técnica hasta protocolos estandarizados, pasando por personal especializado en cada etapa del proceso.
En Argentina, muchas empresas están en una etapa diferente. La gestión de residuos y efluentes, en muchos casos, todavía se apoya en prácticas heredadas, con bajo nivel de sistematización y poca integración en la lógica productiva.
Esto no es una debilidad. Es una realidad. Y como tal, debe ser considerada en el diseño de cualquier solución.
Un sistema que requiere alta precisión operativa, monitoreo constante y personal especializado puede funcionar en un contexto europeo. En Argentina, si no se adapta, puede generar más problemas que soluciones.
La economía circular no es un modelo, es una lógica adaptable
El error más profundo no es técnico, sino conceptual.
La economía circular no es un conjunto de tecnologías ni un paquete cerrado de soluciones. Es una forma de organizar los flujos productivos para reducir pérdidas, aprovechar recursos y mejorar la eficiencia.
Eso significa que no hay un único modelo válido.
Cada contexto requiere su propia adaptación. Su propio equilibrio entre inversión, operación y resultado. Su propia forma de integrar lo ambiental con lo productivo.
Intentar copiar un modelo externo sin entender esa lógica es confundir la herramienta con el objetivo.
La mirada desde el territorio: traducir, no replicar
En Argentina, las soluciones que mejor funcionan no son las más sofisticadas, sino las mejor adaptadas.
• Modelos modulares, escalables, que permiten avanzar de manera progresiva.
• Sistemas que priorizan el control del proceso antes que la complejidad tecnológica.
• Diseños que consideran clima, logística y disponibilidad de recursos humanos.
Desde esta perspectiva, enfoques como los que impulsa CircularWorks by Montecor aportan valor no por replicar lo que ya existe en otros países, sino por traducir esos principios a la realidad local.
Esto implica entender que la circularidad
en Argentina no se construye desde la copia, sino desde la adaptación.
Desde el conocimiento del territorio, de los tiempos operativos, de los costos reales y de las limitaciones concretas que enfrentan las empresas.
Cuando copiar sale caro
El costo de no adaptar no siempre se ve de inmediato. A veces aparece con el tiempo.
• Equipos subutilizados.
• Sistemas que dejan de usarse.
• Equipos que generan más problemas de los que resuelven.
• Procesos que se abandonan porque no encajan con la operación diaria. Inversiones que no se recuperan.
Y lo más importante: empresas que terminan asociando la economía circular con algo complejo, costoso y poco útil.
Ese es el verdadero riesgo.
Una conclusión necesaria: el futuro no es europeo ni argentino, es contextual
El avance de la economía circular es inevitable. Las exigencias van a seguir creciendo. Los mercados van a seguir pidiendo trazabilidad. Los costos de no gestionar van a aumentar.
Pero el camino no pasa por copiar modelos externos. Pasa por entenderlos, analizarlos y adaptarlos.
Europa no es un modelo a replicar. Es una referencia a interpretar. Y en ese proceso, la diferencia no la hace la tecnología. La hace el criterio.
Porque, en definitiva, la economía circular no funciona mejor donde más se invierte, sino donde mejor se entiende el contexto en el que se aplica.


(La reunión ya no es el punto de partida)
Por: Ing. Agr. Mariano Larrazabal Consultor transformación digital y Agtech en el sector agroalimentario













Muchas empresas del agro siguen creyendo que la venta arranca cuando el comercial logra sentarse frente al cliente. El problema es que, para ese momento, una parte importante de la decisión ya empezó a definirse en otro lado.
Ahí es donde marketing, comunicación y contenido técnico dejan de ser un apoyo secundario y pasan a jugar un papel concreto.
Pueden influir antes del contacto, cuando la empresa todavía no habló, pero ya está siendo observada, comparada y evaluada. Y eso, en la práctica, se nota más de lo que la mayoría de las empresas creen.
Porque la reunión puede salir bien. De hecho, muchas veces sale bien. O, al menos, eso parece.
Hay interés, buen clima, preguntas concretas. El cliente toma nota, pide presupuesto, reconoce que la propuesta tiene sentido y hasta deja entrever que el tema puede seguir avanzando internamente.
Desde el lado comercial, la lectura parece clara. La oportunidad está viva.
Sin embargo, en el agro B2B pasa algo bastante frecuente. El entusiasmo inicial se enfría, la respuesta se demora, el intercambio pierde fuerza Y lo que parecía encaminado entra en esa zona gris donde muchas operaciones no se caen del todo, pero tampoco avanzan.
Entonces aparece la explicación más cómoda.
• El precio
• la competencia
• el contexto
• la especulación del cliente
Y sí, a veces es eso. Pero muchas veces no.
Con frecuencia, lo que frena una venta no ocurre en la reunión, sino antes o después, en un terreno menos visible y bastante más difícil de medir.
En ese punto está uno de los cambios más profundos que hoy atraviesa al agro B2B.
Y sin embargo, buena parte de las empresas del sector sigue comunicando como si nada de eso hubiera cambiado.
La reunión ya no es el punto de partida Durante mucho tiempo, en el agro B2B vender parecía una secuencia bastan-
te previsible: visita, presentación, propuesta y cierre.
Ese esquema sigue existiendo. Lo que hoy quedó desajustado no es la secuencia en sí, sino la idea de que el proceso empieza cuando el vendedor entra en escena.
No porque el vendedor haya perdido peso, sino porque cuando ventas entra, a veces no llega a construir la oportunidad desde cero. Llega a confirmar o revertir una percepción previa del cliente.
Por eso, la reunión ya no funciona como punto de partida, sino como una instancia de validación.
Por ejemplo, una venta empieza a jugarse cuando alguien escucha hablar de una empresa, productos o servicio y decide buscar data sobre ella.
Después viene el filtro silencioso. Entra al sitio web, redes sociales, analiza si la propuesta se entiende, revisan si la marca y sus referentes aportan criterio o apenas repiten frases de catálogo.
Ese desplazamiento no es una moda del agromarketing. Es un cambio en la lógica de compra.
En ese contexto, si no se logró transmitir criterio, comprensión del negocio y claridad de propuesta, el equipo comercial entra en desventaja. Tiene que conseguir en una conversación lo que la marca, el contenido y la comunicación tendrían que haber construido antes.
Ahora intervienen otros actores, visibles y silenciosos, que influyen desde afuera y desde adentro del segmento comprador.
Por eso, llegar tarde a ese momento previo ya no es solo un problema de comunicación. Es un problema comercial.
La conversación comercial comienza en un ecosistema donde se mezclan referencias, señales digitales, contenidos, reputación ejecutiva, claridad narrativa y capacidad de la empresa para volverse entendible sin necesidad de explicarse en una llamada.
El problema es que, mientras muchas empresas siguen esperando la reunión para activar, del otro lado el comprador ya está filtrando opciones. Ya no evalúa solo productos.
Por eso comunicación y agromarketing también juegan en la preventa.
El comprador invisible que también define la venta
En muchas ventas del agro, la reunión sale bien, pero eso no garantiza que la operación avance.
Aparece otra instancia menos visible pero más decisiva. La propuesta comienza a pasar por manos que no estuvieron en esa conversación.
Ahí entra en juego alguien que no recorrió el campo, no escuchó toda la argumentación comercial y quizás no habló con el vendedor. Pero igual condiciona. Revisa, compara, pone objeciones o simplemente duda de lo que no termina de entender.
Puede estar en finanzas, en compras, en dirección o en un área que necesita validar riesgo, retorno, encaje operativo o sentido de la inversión.
Es, en definitiva, el comprador invisible Ese hidden buyer que no siempre aparece, pero pesa en la decisión y ayuda a inclinarla desde adentro.
El error en el que caen las empresas del agro es seguir comunicando como si del otro lado decidiera una sola persona. Como si alcanzara con convencer al interlocutor principal, sin considerar que en muchas decisiones complejas intervienen otros criterios y otras miradas.
Hoy también pesan otros actores. Y para esos perfiles también hay que construir argumentos que ayuden a destrabar, validar o defender la decisión.
Ellos también juegan y lo hacen como un influenciador interno.
Por eso, el contenido técnico, la comunicación ejecutiva, la calidad de la presencia digital y la claridad del mensaje dejan de ser un plus. Pasan a ser parte del sistema comercial.
En el agro, sin embargo, esto todavía se subestima.
Se comunica como si bastara con mostrar una novedad, publicar que estuvieron en una feria, subir una foto de campo o repetir conceptos como innovación, calidad, trayectoria, cercanía y compromiso.
No está mal. El problema es creer que eso alcanza. En mercados complejos, esos atributos por sí solos dicen poco y construyen poca preferencia.
No le dan al comprador herramientas para defender internamente la elección.
Cuando la marca obliga al vendedor a empezar desde cero
Acá aparece uno de los mayores problemas del agro B2B actual. El vendedor termina queriendo resolver en una reunión lo que la marca no construyó antes.
Tiene que explicar con claridad qué ofrece, traducir lo técnico, ordenar la con-
versación, responder dudas básicas y, además, generar confianza.
En ese contexto, vender deja de ser el punto de partida (pasa a ser casi la última tarea).
El costo de eso es alto. El proceso se vuelve más pesado, más lento y demasiado dependiente de la capacidad individual de quien tiene la reunión.
Cuando una marca llega con una presencia digital débil, una narrativa genérica o una web que apenas enumera productos, ventas entra sin base.
En cambio, cuando la empresa ya logró instalar cierta claridad, autoridad y comprensión del problema, la reunión cambia. Ya no arranca desde la descripción, sino desde una mejor predisposición.
Y esa predisposición no aparece sola. Se trabaja.
Bajado al terreno, esto se nota rápido. Cuando una empresa agroindustrial, una firma de insumos o una compañía de tecnología para el agro intenta entrar en una cuenta, no alcanza con mandar un folleto, una ficha técnica o una presentación prolija.
Todo eso sigue sirviendo, claro. Pero muchas veces ya no es lo que abre la puerta.
Antes de llegar a ese punto, hay gente dentro de la empresa compradora que ya está evaluando otra cosa.
Por ejemplo, si del otro lado hay criterio, si hay lectura del negocio y, si va a saber acompañar una decisión con impacto técnico, económico y operativo.
Por eso, el folleto sirve. La ficha técnica también. La propuesta comercial, por supuesto. Pero esas piezas ya no suelen ser las que generan la primera tracción mental del comprador.
Sirven para confirmar, ordenar y cerrar mejor una conversación.
La credibilidad, empieza a construirse antes, cuando la empresa demuestra que entiende el negocio del cliente y no solo quiere venderle.
La preventa ya no es solo comercial
Durante años, la preventa se entendió como una instancia técnica o comercial previa a la venta. Hoy eso queda corto.
La preventa también se juega en la comunicación.
En cómo la empresa organiza su mensaje, baja complejidad sin vaciarla y ayuda a entender no solo qué ofrece, sino cuándo tiene sentido, para quién y con qué impacto.
Eso también es vender.
No en el sentido más obvio. No porque un artículo o un video vayan a cerrar por sí solos una operación. Pero sí porque intervienen antes, en la formación del criterio con el que después se mira al proveedor.
Y en B2B eso pesa.
No siempre gana quien presenta primero una propuesta. Muchas veces gana quien instala primero una forma más clara de leer el problema.
En ese terreno, el contenido técnico bien trabajado deja de ser relleno y se convierte en una herramienta para construir confianza.
• FAQs sólida.
• Un caso real bien contado.
• Una reflexión ejecutiva con lectura de mercado.
• Un artículo que explica por qué una implementación fracasa.
• Un video breve que traduzca una decisión compleja a lenguaje útil.
• Una nota que ordena variables de decisión que suelen pasarse por alto.
Todo eso le da a la empresa algo más valioso que visibilidad. Le da densidad.
Y esa densidad comercial inclina la balanza antes de la reunión.
El agro no necesita más contenido. Necesita más criterio visible
El problema del agromarketing actual no es la falta de contenido. Es la falta de criterio.
Se publica mucho, pero sin una intención comercial clara. Se muestra actividad, presencia, aunque no se construye valor. Informan, pero no influyen.
No se trata de hacer marketing inflado. Tampoco de llenar Instagram de frases vacías ni de sonar artificialmente moderno. Mucho menos de producir contenido para impresionar a otros colegas de marketing en lugar de ayudar a un comprador real.
Se trata de volver visible ese concepto que muchas empresas sí tienen, pero todavía no logran traducir en comunicación.
Comunicar técnicamente no significa comunicar en difícil. Y comunicar profesionalmente no significa sonar rígido, frío o corporativo.
En muchos casos, pasa exactamente al revés. Cuanto más compleja es la solución, más claro, más limpio y humano tiene que ser el mensaje.
Vender antes, para vender mejor
Quizás la discusión que más le falta madurar al sector no pasa por si hay que hacer marketing digital, ni si conviene estar en LinkedIn o mejorar la web.
La discusión de fondo es otra.
Es entender que, en el agro B2B, la venta ya no empieza cuando aparece el vendedor. Empieza antes, cuando del otro lado alguien intenta formarse una idea sobre la empresa sin haber hablado todavía con ella.
Y esa idea se forma en un entorno donde la comunicación, el contenido técnico, la reputación ejecutiva y la claridad del mensaje es imprescindible.
Por eso marketing y comunicación ya no pueden seguir funcionando como áreas que acompañan al final del proceso con una promo. Tienen que activarse en la etapa previa, donde la percepción todavía no se ve, pero ya se está formando.
• Para que la marca no llegue muda a una decisión compleja.
• No para reemplazar a ventas, sino para lograr que ventas llegue mejor.
• Para evitar que el comercial tenga que remarla siempre desde cero.
• Porque cuando la reunión finalmente ocurre, muchas veces el partido ya empezó.
Y ahí se juega uno de los cambios más importantes que hoy enfrenta el agro B2B. Y también una de sus mayores oportunidades.
Porque en mercados donde la atención es escasa, la comparación es constante y las decisiones rara vez dependen de una sola persona, llegar primero a la cabeza del comprador ya no es una ventaja de marketing.
Es empezar la venta con ventaja.
Anastasia Volkova
Anastasia Volkova es una líder visionaria que está marcando el rumbo en el ámbito de la resiliencia agrícola. Cuenta con más de una década de experiencia en el mundo académico y empresarial, donde se ha dedicado a crear soluciones de software innovadoras. Es doctora en Ingeniería Aeroespacial y ha sido nombrada «UBS Global Visionary» de 2023, figura en la lista de las «100 mujeres más influyentes» de la BBC y forma parte de la lista TIME100 Next.
Por: Juan Carlos Grasa


Para comenzar, ¿podría contarnos qué es Regrow Ag y cuál es su misión dentro del ecosistema agrícola global?
Regrow Ag es una empresa de software con la misión de escalar la resiliencia agrícola a nivel global. Hemos desarrollado una Plataforma de Resiliencia Agrícola que ayuda a las empresas a lo largo de toda la cadena de valor de alimentos y agricultura a comprender mejor, gestionar y mejorar el desempeño ambiental de sus cadenas de suministro.
Nuestra misión es ayudar a construir un sistema agrícola más resiliente conectando la ciencia, los datos a nivel de campo y la toma de decisiones empresariales. Esto implica ayudar a las compañías a reducir emisiones, escalar prácticas de agricultura regenerativa, fortalecer la seguridad del abastecimiento y tomar mejores decisiones de sourcing a largo plazo en un contexto de cambio climático.
¿Qué tipo de soluciones ofrece actualmente Regrow Ag y para qué actores de la cadena de valor agroalimentaria están diseñadas?
Regrow Ag ofrece soluciones en análisis de emisiones, medición y reporte, y gestión de programas de cadena de suministro. Actualmente, nuestra plataforma permite realizar análisis rigurosos de Alcance 3, planificación de reducción de carbono y seguimiento de resultados ambientales a través de Sustainability Insights, además de contar con capacidades flexibles de Medición, Reporte y Verificación (MRV) que permiten a las organizaciones monitorear avances en distintos indicadores de sustentabilidad. Estas soluciones están diseñadas para los principales actores de la cadena agroalimentaria, incluyendo empresas de bienes de consumo masivo (CPG), agronegocios, retailers, desarrolladores de proyectos y organizaciones del sector público o sin fines de lucro.
Regrow Ag ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años. ¿Cómo está estructurado hoy el equipo y en qué regiones tienen mayor presencia?
Regrow Ag ha crecido como una empresa global preparada para atender cadenas de suministro agrícolas complejas. Nuestro equipo reúne experiencia en agronomía, ciencia climática, teledetección, MRV, desarrollo de producto y estrategia de cadenas de suministro empresariales. Históricamente,
“Mejora la calidad de los datos al reducir la fragmentación”
contamos con una fuerte presencia en América del Norte y Europa; durante 2025 y comienzos de 2026 operamos en 18 países.
Con la integración de Plataforma PUMA, estamos expandiendo significativamente nuestra presencia a cinco países adicionales en América Latina, al mismo tiempo que profundizamos nuestras capacidades.
El objetivo no es solo cobertura regional, sino un sistema global más conectado que permita a los clientes operar de manera consistente entre distintas regiones de abastecimiento.
Desde su perspectiva, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector agrícola a nivel global en términos de sustentabilidad, trazabilidad y toma de decisiones?
Uno de los mayores desafíos es la fragmentación. Muchas empresas aún gestionan compras, trazabilidad, reportes de sustentabilidad y cumplimiento regulatorio mediante distintos sistemas en diferentes regiones. Esto genera duplicación de trabajo, datos inconsistentes y decisiones más lentas. Al mismo tiempo, la volatilidad climática y las crecientes exigencias regulatorias elevan el nivel de complejidad.
El sector necesita sistemas de datos mejor integrados que puedan transformar la información a nivel de campo en decisiones prácticas para el abastecimiento, el reporte y la resiliencia a largo plazo.
Recientemente anunciaron una fusión con Plataforma PUMA, una startup argentina. ¿Qué los llevó a tomar esta decisión estratégica?
Tomamos esta decisión porque la agricultura es global, pero los sistemas de datos agrícolas han permanecido, en muchos casos, regionales y desconec-
tados. Nuestros clientes necesitan cada vez más una forma unificada de gestionar el abastecimiento, el desempeño en sustentabilidad y el cumplimiento en múltiples geografías.
PUMA aportaba exactamente el tipo de fortaleza operativa en territorio, conocimiento regional e infraestructura que hacían muy atractiva esta integración. Al unir fuerzas, podemos ofrecer a nuestros clientes una solución más consistente y preparada para empresas que gestionen la resiliencia agrícola en todas las principales regiones de abastecimiento, incluyendo América Latina.
En ese proceso, ¿qué aspectos diferenciales encontraron en Plataforma PUMA y en el liderazgo de Inés Di Napoli que fueron clave para avanzar con la integración?
Lo que más se destacó de PUMA fue la combinación de solidez técnica y capacidad de ejecución práctica. La plataforma fue diseñada para su implementación en el mundo real: involucramiento con productores, recolección de datos en campo, trazabilidad, verificación y reportes auditables. Esto es extremadamente valioso en agricultura, donde el éxito depende de lo que sucede en el terreno, no solo en los dashboards.
Inés también aporta una visión estratégica muy clara. Construyó una empresa con fuerte confianza regional y bases técnicas sólidas, además comprende cómo conectar la inteligencia local con las necesidades de las cadenas de suministro globales. Esa combinación fue clave para que esta alianza tuviera sentido.
¿Qué capacidades o soluciones aporta PUMA al ecosistema de Regrow Ag y cómo complementan su tecnología actual?
PUMA fortalece nuestra propuesta en varios aspectos clave. Aporta una infraestructura robusta para la recolec-
“Esperamos que esta integración mejore la medición de resultados ambientales”

ción de datos de campo con alta integridad, el vínculo con productores y redes, la trazabilidad, la verificación y el reporte ambiental auditable en distintos cultivos y sistemas ganaderos. También suma diferentes metodologías de cuantificación que permiten a los clientes aplicar el enfoque adecuado según sus objetivos específicos, desde certificaciones de biocombustibles hasta reportes de deforestación y emisiones.
Estas capacidades complementan las fortalezas de Regrow en ciencia, modelización y plataformas empresariales. En conjunto, podemos conectar la ejecución local y los procesos de cumplimiento regional con una arquitectura de datos global, MRV y estrategias de abastecimiento. En términos prácticos, esto permite continuidad entre lo que sucede en el campo y la toma de decisiones a nivel corporativo.
Como resultado de esta fusión, ¿qué nuevas soluciones u ofertas comienzan a brindar y quiénes serán los principales beneficiarios?
La fusión nos permite ofrecer un sistema más unificado para gestionar el abastecimiento agrícola, el desempeño en sustentabilidad y el cumplimiento en distintas regiones. Los clientes pueden ahora aplicar la solución adecuada según sus objetivos de negocio, ya sea certificar productos regenerativos, generar resultados auditables alineados con objetivos basados en ciencia, cumplir con regulaciones o mejorar estrategias de compras a través de mejores datos.
Los principales beneficiarios son las empresas globales de alimentos y agricultura, agronegocios y redes de abastecimiento que necesitan información consistente y confiable en cadenas de suministro complejas. A largo plazo, también beneficia a los productores, ya que mejores sistemas reducen duplicaciones y generan vías más claras de participación en programas de sustentabilidad.
¿Cómo mejora esta integración la calidad de los datos y la toma de decisiones en las cadenas de suministro agrícolas?
Linkedin Regrow Ag: https://www. linkedin.com/company/regrowag/ posts/?feedView=all
Web: https://www.regrow.ag/
Mejora la calidad de los datos al reducir la fragmentación. Cuando las empresas dependen de herramientas regionales desconectadas, suelen enfrentar metodologías inconsistentes, procesos duplicados y baja comparabilidad entre geografías. Al integrar la ciencia y la infraestructura de datos de Regrow con la plataforma operativa de PUMA en América Latina, estamos creando una arquitectura de datos más consistente entre las principales regiones de abastecimiento. Esto brinda una base más confiable para comparar desempeño, gestionar riesgos, cumplir con regulaciones y alinear decisiones de compra con objetivos de resiliencia, costos y sustentabilidad.
De cara al futuro, ¿qué impacto esperan generar en América Latina y cuál es la visión de Regrow para la región en los próximos años?
América Latina es una de las regiones agrícolas más estratégicas del mundo, y nuestra visión es acompañarla con una infraestructura que refleje tanto su relevancia global como su complejidad local. Queremos ayudar a las empresas y sus socios de abastecimiento a superar sistemas fragmentados y avanzar hacia una base más unificada, creíble y útil para la toma de decisiones agrícolas.
En los próximos años, esperamos que esta integración mejore la medición de resultados ambientales, la gestión de las cadenas de suministro y la forma en que productores y agronegocios se vinculan con programas de sustentabilidad y cumplimiento. Nuestra ambición no es simplemente expandirnos en América Latina, sino contribuir a establecer un estándar más sólido de resiliencia agrícola, construido junto con la región y no solo para ella.
“Tomamos esta decisión porque la agricultura es global, pero los sistemas de datos agrícolas han permanecido, en muchos casos, regionales y desconectados”

En INTA EEA Marcos Juárez durante la campaña 2025
Por Guillermo Donaire, Fernando Reartes, Rodrigo Silva, Dionisio Gómez, María Conde. INTA EEA Marcos Juárez. E-mail: donaire.guillermo@inta.gob.ar

Introducción
En los sistemas de producción ganaderos, los verdeos invernales son muy importantes en la cadena forrajera por su producción de biomasa durante el bache forrajero invernal de las pasturas. De esta manera se suple esta carencia con alimento de calidad y eficiencia. Por lo tanto, es muy importante conocer en cada establecimiento en qué período ocurre esta deficiencia para poder planificar qué especie y ciclo utilizar de acuerdo con el planteo productivo. Las variedades de trigo de ciclo largo sembradas temprano hacia fines del verano y durante el otoño, se adaptan muy bien para cumplir con el objetivo de producción de biomasa/ forraje para consumo animal, en la cual se pueden llegar a obtener muy buenas producciones con un manejo adecuado.
Con la finalidad de disponer información sobre la producción de forraje de variedades comerciales de trigo pan, en el INTA EEA Marcos Juárez se condujeron ensayos para evaluar y caracterizar a los cultivares durante el año agrícola 2025.
Materiales y métodos
Durante la campaña agrícola 2025 en el campo experimental de cereales de invierno de la EEA INTA Marcos Juárez se realizaron ensayos de trigo para producción de forraje, conducidos en siembra directa, en un lote con rotación agrícola maíz-soja-soja, que se picó a principios del mes de febrero. Se aplicaron herbicidas para el control de malezas en presiembra (metsulfurón, dicamba y glifosato, en dosis comercial). Se fertilizó en presiembra con 150 kg de urea al voleo (69 kg N/ha) y con 100 kg/ha de MicroEssentials incorporado a la siembra. A mediados del mes de julio se refertilizó con 100 kg de urea al voleo (46 kg N/ha), pudiéndose incorporar con unos eventos de precipitaciones cercanos al día de la aplicación. Se evaluaron en total 20 cultivares, de ciclo largo e intermedio/largo en una época de siembra, 21 de marzo (Cuadro 1), divididos según su hábito de crecimiento y requerimiento de vernalización en invernal y primaveral (10 cultivares en cada caso) (Cuadro 2). Se utilizó un diseño experimental en bloques completos aleatorios con 3 repeticiones, con una unidad experimental (parcela) para corte forraje de 6 surcos a 0,20 m con 6 m de largo (7.2 m2).
En el cuadro 1 se presentan la fecha de siembra y los sucesivos cortes de forraje. La siembra y la cosecha de forraje fueron realizadas con maquinaria experimental para parcela chica.
El criterio de corte para la evaluación del forraje fue cuando el 50% de las variedades estaban en EC 3.1 de la escala


Referencias: ACA: Asociación de Cooperativas Argentinas. MS: Macro Seed. LG: Limagrain. NEO: NEOGEN. IS: ILLINOIS. BIO: BIOSEMINIS. DM: DON MARIO. R=porte rastrero, SR=semirastrero, SE=semierecto, E=erecto. Vernalización: requerimiento de vernalización: si: invernal, no: primaveral.
de Zadoks (Zadoks et al., 1974; Tottman and Makepeace, 1979), o cuando el forraje alcanzó 20 cm de altura, lo que haya ocurrido primero. Se realizaron cuatro cortes de forraje en ambos ensayos. En cada corte se determinó rendimiento de materia seca (MS) y se estableció como variable la suma de cortes para totalizar la MS producida en el ciclo. Se realizaron análisis estadísticos ANAVA (análisis de variancia) y test de comparación de medias LSD de Fisher, dentro de cada ensayo y de las variables antes mencionadas. Se trabajó con un nivel de significancia de p < 0.05 utilizando el software estadístico Infostat (Di Rienzo et al., 2019).
Durante el mes de octubre, luego del último corte de forraje, se decidió finalizar con las actividades y secar el último rebrote para continuar con la rotación de
cultivos de verano y acumular agua en el perfil, para sembrar soja de primera en el mes de noviembre.
En el cuadro 2 se presenta la caracterización de cada cultivar con referencia a su porte vegetativo y requerimiento en horas de frío o vernalización. La vernalización es el requerimiento de frío necesario para la inducción de la etapa reproductiva (Chouard, 1960). Se diferencian dos tipos de trigo en función de su requerimiento de vernalización: trigos de tipo primaveral que tienen una respuesta nula a la vernalización, y trigos de tipo invernal que tienen respuesta a la vernalización y requieren una exposición a frío para pasar del estado vegetativo al reproductivo. Los materiales invernales (con requerimiento de vernalización) se caracterizan en general por presentar
Cuadro 3. Variables climáticas registradas en la EEA Marcos Juárez durante el año 2025.

Fuente: estación meteorológica EEA Marcos Juárez. Patricio Barrios. Sistema de información y gestión agrometeorológica (SIGA).
un hábito de crecimiento rastrero o semirastrero y los primaverales (bajo requerimiento de vernalización) erecto o semierecto.
Durante los primeros meses del año 2025 (enero a marzo), la ocurrencia de precipitaciones fue similar o levemente superior al promedio histórico permitiendo recargar el perfil del suelo para la siembra de los ensayos de trigo con destino forrajero hacia finales del mes de marzo (cuadro 3). Al momento de la siembra de los ensayos la humedad superficial garantizó una buena implantación de los genotipos a evaluar y junto con las precipitaciones ocurridas durante el mes de abril se logró un stand óptimo de plantas.
Durante el ciclo de cultivo las precipitaciones fueron acompañando las producciones de biomasa en cada corte de forraje, sobre todo las de julio y agosto que pudieron recargar el perfil del suelo. Estos eventos permitieron realizar la refertilización nitrogenada, que ésta se pueda incorporar y estar disponible para su utilización en los futuros cortes.
Durante el ciclo de cultivo, desde marzo a principios de septiembre, período que va desde la siembra de los ensayos hasta el último corte de forraje, se registraron cerca de 650 mm, valores muy superiores a la media histórica. Esto permitió poder realizar cuatro cortes de forraje.
Cabe recordar que durante el ciclo de cultivo no hubo influencia de la napa freática. Se registraron en total 28 heladas agronómicas observadas a la intemperie a 5 cm del nivel del suelo. Estos valores estuvieron muy por debajo del promedio histórico (60). No se produjeron fenómenos de heladas tempranas en
marzo, tampoco heladas tardías durante octubre que causen daños en la biomasa aérea. En el mes de junio se registraron los mayores números de temperaturas por debajo de cero, pero con valores inferiores al promedio histórico. Se observaron valores levemente mayores en la temperatura máxima y media promedio en comparación con el promedio histórico.
En cuanto a la temperatura mínima promedio también se registraron valores superiores a la media histórica desde mediados de junio en adelante, en cambio desde abril a mediados-finales de junio estos valores fueron inferiores a la media. Esto puede explicar en parte la mayor frecuencia de heladas en el mes de junio. Estos mayores valores de temperaturas registrados repercutieron en la acumulación de biomasa adelantando el primer corte de forraje.
En trabajos previos como en las campañas 2024 y 2023 (Donaire et al; 2025; Donaire et al; 2024), el primer corte de forraje se realizó a los 70 días de la fecha de siembra. En esta campaña (cuadro 2) el primer corte fue a los 54 días de la fecha de siembra. Valores similares se registraron en la campaña 2022 (Donaire et al., 2023). Este adelantamiento del primer corte de forraje trae en general adelantamientos de los futuros cortes de forraje, permitiendo realizar más cortes, si acompañan las condiciones climáticas.
En los cuadros 4 y 5 se muestran los resultados de producción de forraje (materia seca), de los materiales invernales y primaverales, sobre los ensayos realizados durante el año 2025. Se realizaron
cuatro cortes de forraje en ambos ensayos (invernales y primaverales). En trabajos previos se observó variabilidad en la cantidad de cortes realizados a los diferentes materiales dependiendo siempre de las condiciones climáticas en otoño, sobre todo muy relacionados a las precipitaciones ocurridas durante este período, en la cual se recarga el perfil del suelo, sumadas a las lluvias de finales del invierno e inicio de primavera. La cantidad de cortes varían entre tres y cinco. En la campaña 2024 se realizaron 4 cortes a los materiales invernales y 3 cortes a los primaverales (Donaire et al., 2025). En el año 2023 se reportaron 3 cortes de forraje para ambos materiales (Donaire et al., 2024). En el año 2022 ocurrió algo similar a lo observado en la campaña 2024, con 4 cortes a los materiales invernales y 3 cortes para los primaverales (Donaire et al., 2023). En la campaña agrícola del 2021 se realizaron 5 cortes de forraje a ambos genotipos, esto fue posible debido a que en los meses de marzo y abril se registraron 390 mm (Donaire et al., 2022) y en el año 2020 se realizaron cuatro cortes de forraje a ambos materiales (Donaire et al., 2021).
Se observaron producciones acumuladas superiores en los materiales invernales en comparación con los primaverales para la misma cantidad de cortes y en cada corte de forraje. Esto está muy relacionado a que los genotipos invernales al ser de hábito de crecimiento rastrero o semirastrero y a su menor precocidad intrínseca, demorando el encañado, pudieron mantener los macollos activos con producción de biomasa por más tiempo. En general el encañado es perjudicial para el siguiente rebrote. Los genotipos primaverales al ser de hábito de crecimiento erecto o semierecto y de

Cuadro 4. Producción de forraje (MS kg/ha) de los cultivares invernales.

Referencias: CV: coeficiente de variación. %: porcentaje. LSD: diferencia mínima significativa (p<=0,05). En color amarillo se destacan los materiales sobresalientes. MS: materia seca.
Cuadro 5. Producción de forraje (MS kg/ha) de los cultivares primaverales

Referencias: CV: coeficiente de variación. %: porcentaje. LSD: diferencia mínima significativa (p<=0,05). En color amarillo se destacan los materiales sobresalientes. MS: materia seca.
mayor crecimiento inicial, encañan más rápido y se ven perjudicados en la producción de biomasa tanto en los tallos principales como en los macollos y en la supervivencia de estos.
En el cuadro 4 se presentan los resultados productivos de los materiales invernales con cuatro cortes de forraje.
Se observaron valores productivos muy buenos, con acumulaciones cercanas a los siete mil kilogramos de materia seca en los materiales con mejor producción y seis mil kilogramos de materia seca en promedio del ensayo. Se destacaron en acumulación de forraje significativa-
mente por sobre el resto: MS INTA 423, MS INTA 221 y ACA 308. MS INTA 423 sobresalió por sobre el resto en tres de los cuatro cortes de biomasa.
En el cuadro 5 se observan las producciones de forraje para los materiales primaverales también con cuatro cortes de forraje. La acumulación total de biomasa en los cultivares sobresalientes estuvo cerca de los cinco mil kilogramos de materia seca y con cuatro mil kilogramos de materia seca de promedio del ensayo. El primer y segundo corte de forraje fueron los de mayores acumulaciones disminuyendo la producción en los sucesivos cortes. En acumulación de biomasa final
“Las variedades de trigo de ciclo largo sembradas temprano hacia fines del verano y durante el otoño, se adaptan muy bien para cumplir con el objetivo de producción de biomasa/forraje para consumo animal”
presentaron mayores valores y significativos: Bioceres Laurel y DM Araucaria. El primero sobresalió en tres de los cuatro cortes realizados.
No se observaron enfermedades de importancia durante el ciclo de cultivo debido a la ausencia de condiciones predisponentes. Sólo se visualizó roya de la hoja hacia finales del otoño pero en hojas basales y en valores de incidencia y severidad bajos, no afectando las producciones de biomasa. La eliminación de la biomasa en estos cortes de forraje junto con la falta de condiciones para el desarrollo de la enfermedad hizo que se reduzca la cantidad de inóculo (esporas) y que se demore la nueva infestación. No se evidenció la presencia de roya amarilla en todo el ciclo de cultivo ni de roya del tallo.
Conclusiones
Es importante destacar que dentro de los cultivares de trigo evaluados se observa una gran variabilidad en el comportamiento para producción de forraje, lo cual permitiría disponer de información del cultivar adecuado para cada situación. Los resultados aquí logrados, la disponibilidad de nuevas variedades y el creciente potencial de esta tecnología de cultivo de trigo como uso forrajero y la mayor demanda por parte de los productores ganaderos justifican la continuidad de esta actividad para seguir generando información.
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