El «Resurgir» de las mujeres marginadas Luchas que dan fruto Edita HOAC - Nº 141 - NOVIEMBRE 2012 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €
Diálogo por la Educación
así lo vemos
N
uestro sistema educativo tiene serias carencias. El último disgusto nos lo ha dado la UNESCO con un informe en el que dice que el año pasado, un 26,3% del alumnado entre 18 y 24 años dejó tempranamente sus estudios sin conseguir el título de bachillerato o FP. El Gobierno ha presentado el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Más allá de los aciertos o errores, la norma nace ya viciada de antemano, porque, de nuevo, se impone el particular punto de vista del gobierno de turno. Ante las graves disfunciones del actual sistema, las profundas transformaciones sociales y culturales y los muchos problemas que llegan cada día a la mesa de la Educación,
parece imprescindible impulsar un gran debate social que debería comenzar por definir qué entendemos por educación y qué papel debemos asignar al sistema educativo, especialmente a la hora de ofrecer más oportunidades a las personas que parten con mayores desventajas. Como cristianos nos sentimos en la obligación de recordar que «la educación consiste en ser el hombre cada vez más hombre, en que él pueda ser más y no solamente que pueda tener más; y en consecuencia a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa él cada vez más plenamente ser hombre» (Juan Pablo II, Discurso a la UNESCO, noviembre 1982).