El «Resurgir» de las mujeres marginadas Luchas que dan fruto Edita HOAC - Nº 141 - NOVIEMBRE 2012 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €
Diálogo por la Educación
así lo vemos
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uestro sistema educativo tiene serias carencias. El último disgusto nos lo ha dado la UNESCO con un informe en el que dice que el año pasado, un 26,3% del alumnado entre 18 y 24 años dejó tempranamente sus estudios sin conseguir el título de bachillerato o FP. El Gobierno ha presentado el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Más allá de los aciertos o errores, la norma nace ya viciada de antemano, porque, de nuevo, se impone el particular punto de vista del gobierno de turno. Ante las graves disfunciones del actual sistema, las profundas transformaciones sociales y culturales y los muchos problemas que llegan cada día a la mesa de la Educación,
parece imprescindible impulsar un gran debate social que debería comenzar por definir qué entendemos por educación y qué papel debemos asignar al sistema educativo, especialmente a la hora de ofrecer más oportunidades a las personas que parten con mayores desventajas. Como cristianos nos sentimos en la obligación de recordar que «la educación consiste en ser el hombre cada vez más hombre, en que él pueda ser más y no solamente que pueda tener más; y en consecuencia a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa él cada vez más plenamente ser hombre» (Juan Pablo II, Discurso a la UNESCO, noviembre 1982).
la calle
Luchas que dan fruto Muchos se preguntan hoy para qué sirven tantas manifestaciones, protestas y reclamaciones... Afectan al discurrir de nuestras poblaciones, suponen sacrificios y crispan el debate público.
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a movilización ciudadana, después de todo, es una herramienta democrática para hacer palpable el sentir de, al menos, la parte de la población que la secunda y para buscar conjuntamente soluciones a los problemas sociales. No es menos verdad que a veces no resultan edificantes ni eficaces para conseguir lo que se proponen. Pero hay otras ocasiones en que sí. Es el caso de los ejemplos que enumeramos a continuación, conscientes de que son solo pequeños pasos, ni siquiera soluciones perfectas y duraderas.
Tasa Tobin Once países de la Unión Europea, incluido España, se han unido para poner en marcha la llamada tasa Tobin: un impuesto sobre las transacciones financieras. La idea inicial pertenece a James Tobin, Premio Nobel. ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras y por la Ayuda a los Ciudadanos) nació en 1998 para recuperar esta propuesta como camino hacia la Justicia Económica Global. Los gobiernos que la impulsan quieren gravar levemente la compra de bonos, acciones y derivados, para rebajar en algo la factura del rescate al sector financiero en crisis. Los movimientos sociales van más allá,
piden que este impuesto sirva, más que para atajar la especulación, para financiar programas de lucha contra la pobreza. Pero es un buen comienzo.
puesto de la Renta para todos los trabajadores y gravará más las transacciones de capital y las tasas sobre el Patrimonio. Con todo, el sacrificio exigido parece así, mejor repartido.
Portugal frena los recortes
San Fernando de Henares
El Gobierno de Passos Coelho tuvo que retirar la subida de cotizaciones de la Seguridad Social para todos los trabajadores, lo que en la práctica significaba una bajada general de sueldos de un 7%, después de las masivas protestas que recorrieron el país. El primer ministro también tuvo que anunciar que los pensionistas y funcionarios que ganan más de 1.100 euros, a los que el Gobierno retiró hace un año las pagas extras, volverán a contar con una de ellas. Es verdad que a cambio, para poder cumplir los objetivos de déficit público, subirá el Im-
El alcalde Julio Setién inició una huelga de hambre para exigir a Bankia que concediera una nuevo crédito a una constructora que había paralizado la rehabilitación de 130 viviendas, cuyos 200 propietarios habían sido desalojados al inicio de las obras. Los dueños debian haber vuelto a sus hogares a finales del año pasado, pero la falta de acuerdo entre la entidad bancaria, los promotores y diversos acreedores habían paralizado los trabajos. Finalmente, las partes implicadas llegaron a «un principio de acuerdo» y los vecinos podrán volver a sus casas.
Dación en pago en Murcia José Coy, promotor de ISOECO –ver «¡Tú!», número 140, páginas 5 y 6– y activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), también eligió el ayuno voluntario para evitar el embargo del bajo que tenía hipotecado con Cajamar. La protesta se desarrolló primero en la parroquia de Los Rosales, en la pedanía murciana de El Palmar, aunque por razones de salud y de cercanía a su familia y amigos se trasladó a la iglesia molinense de la Asunción. Mientras estaba ingresado en el Hospital Morales Meseguer, después de 14 días de huelga, la entidad financiera aceptó su propuesta de rebajar la deuda contraida y los intereses devengados. Además, pudo reunir dinero entre distintos colectivos con el que hacer frente a las nuevas obligaciones de pago y ahora planea dedicar el local, situado en la parte inferior de su casa, a acoger actividades sociales. A lo largo de la historia hemos visto que las conquistas sociales llegan después de intensas movilizaciones, a veces y desgraciadamente, con gran sufrimiento. Lo que está claro es que la sociedad no avanzará, ni logrará transformaciones sostenibles y provechosas para todos, si nos recluímos en nuestros propios egoísmos o dejamos que unos pocos, a través de la violencia y olvidándose de los más desfavorecidos, impongan sus ideas a los demás. José Luis Palacios
Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina
Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.
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política en zapatillas
Nueve niños pobres por hora S
egún UNICEF, en España más de dos millones de niños (2.267.000) viven por debajo del umbral de la pobreza. Ochenta mil más que el año anterior. Ochenta mil niños pobres más en un año quiere decir que la situación actual ha producido NUEVE NIÑOS POBRES POR HORA, cada hora de cada día de cada mes de todo el año. Llamamos la atención sobre el término que hemos utilizado, «la situación actual» y no la crisis, para señalar al posible culpable de esta monstruosidad. No, el culpable no es la famosa crisis, a la que todo se le cuelga. Son decisiones políticas concretas unidas a una despreocupación de la mayoría las que han originado una situación social en la que esta noticia no genera una alarma social, política o institucional, una reacción. No pasa nada.
El problema viene de la época del gran crecimiento, cuando el presidente Zapatero anunciaba, poco antes de la crisis, que en riqueza habíamos adelantado a Italia y estábamos a punto de adelantar a Francia. Pues bien, en aquella época no se redujo la pobreza, la tasa
de pobreza se mantuvo y el número de pobres creció al crecer la población total. La riqueza producida no llegó a los pobres, porque el gobierno de Zapatero se encargó de realizar un trasvase de rentas de los pobres a los ricos. Ahora gobierna el Sr. Rajoy, y la pobreza producida sí ha llegado y continua llegando a los pobres por la misma razón que la riqueza no llegó: porque el gobierno de Rajoy está realizando un trasvase de rentas de los pobres a los ricos, exactamente igual que hizo Zapatero. Cuando las decisiones de política económica de los gobiernos nos han convertido en pobres, o están a punto de convertirnos, sin que pase nada, es normal que los culpables sean una de nuestras primeras preocupaciones. ¡Cómo no van a serlo! A.A. Maestre
cultura
Privilegios, méritos y responsabilidad
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e está extendiendo cada vez más la peligrosa idea de que los derechos de personas y familias a la sanidad, la educación, las pensiones de jubilación, las condiciones decentes de empleo, las prestaciones por desempleo, las prestaciones sociales…, no son en realidad sino privilegios, que a veces nos podemos permitir y a veces no. Y también la no menos peligrosa mentalidad de que esos «derechos» deben ser «merecidos», hay que hacer méritos para obtenerlos: cotizar más, hacer más cursos de formación, aceptar trabajar como sea…, hasta el «mérito» de haber nacido en un lugar y no en otro, porque ¿pueden «los de fuera» tener los mismos derechos que «los de aquí»? Esta mentalidad es muy peligrosa porque niega en la práctica un fundamento esencial de los derechos sociales y laborales: que pertenecen a toda persona por el simple hecho de serlo, porque están vinculados al respeto a la sagrada dignidad de toda persona. Una mentalidad muy peligrosa que se utiliza para justificar lo injustificable, la imposición del retroceso de los derechos laborales y sociales que empobrece a tantas personas y familias. Y se utiliza también para culpabilizar a los empobrecidos de su propia situación: no hacen suficientes «méritos».
Pero, además, la extensión de esta mentalidad facilita las políticas que pretenden controlar la vida de las personas, someterlas a controles continuos, porque somos sospechosos de querer defraudar, engañar, no querer trabajar… Los pensionistas son sospechosos de acumular medicamentos que no necesitan, los parados de no querer trabajar, los estudiantes de no querer esforzarse… Sin embargo, las personas necesitamos desarrollar nuestra responsabilidad. Pero eso solo es posible desde la libertad, no desde la imposición. Desde la libertad podemos crecer en sentirnos y ser realmente responsables los unos de los otros, del bien común de la sociedad. ¿Por qué no intentamos formar esa responsabilidad para la libertad? El problema es que en lugar de una cultura de la libertad y la responsabilidad se está fomentando una cultura del miedo, la imposición, la sospecha, la culpabilización del otro. ¿Es esto una ingenuidad? Miremos a dónde nos conduce el otro camino. ¿Por qué va a ser una ingenuidad cultivar algo tan propio de nuestra humanidad como la responsabilidad desde la libertad? Francisco Porcar
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la ventana del mes
Asociación de Mujeres «Resurgir», Córdoba:
Cosiendo las heridas
La Asociación «Resurgir» de Córdoba es pequeña. Sin embargo, su labor está llena de grandeza. Mujeres golpeadas por la vida se afanan en restañar los zarpazos del destino, atendidas por un minúsculo grupo de voluntarios en un humilde local.
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ntre semana, todas las tardes, acuden al local alquilado en la calle Músico Ziryab, en el barrio de Cercadillas, entre 15 y 20 mujeres para asistir a distintos talleres: de costura, de orientación laboral, de manualidades, de cocina, de higiene personal, de autoestima, de puericultura... También reciben ayuda con la alimentación, gracias a las donaciones de Cruz Roja, empresas familiares locales, gente anónima y el Banco de Alimentos de Córdoba. Aquellas que, al menos, pasan por allí tres días seguidos reciben 20 euros. Es la forma de animarlas a continuar su lucha por dejar la marginación y de hacerlas partícipes de las ventas ocasionales de lo que van confeccionando. En un principio, cuando la entidad dio sus primeros pasos encaminados a «retirar de las calles» a mujeres prostituidas, la retribución servía para compensar en algo las pérdidas por dejar su trabajo. Pero hoy en día, la labor de «Resurgir» se centra en las mujeres excluidas: «Son mujeres marginadas, ex drogodependientes, víctimas del maltrato doméstico, sin recursos, con baja autoestima, mujeres solas con hijos a su cargo, con VIH...», explica su presidenta, Lola Castillo, quien comenzó su voluntariado con apenas 16
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años. Hoy tiene más de 30 y confiesa que estas mujeres «son hoy parte de mi familia». La asociación nació gracias al impulso de un grupo de personas entre las que se encontraban religiosas adoratrices, trinitarias y mercedarias. En 1998 se constituyó ya como asociación independiente dedicada a las mujeres más desamparadas. En 2007, se puso en marcha un proyecto continuo, más a largo plazo, con el fin de ayudar a este colectivo a lograr su autosuficiencia y su inserción
definitiva en la vida normalizada. La mayoría de los voluntarios son creyentes y la asociación ofrece también, con mucho respeto, formación cristiana. Lola Castillo lo explica así: «a nosotros nos mueve la fe, es algo importante en nuestras vidas y pensamos que les puede ayudar, aunque no se obliga a nadie». De hecho, cuenta, hay mujeres gitanas que pertenecen al culto y que prefieren seguir con sus labores cuando hay una misa o alguna charla sobre religión católica.
«A los voluntarios nos mueve la fe, es algo importante en nuestras vidas y pensamos que les puede ayudar, aunque no se obliga a nadie»
Recorte de la financiación En tiempos mejores, contaban con subvenciones del Ayuntamiento, Consejería de Salud, Instituto Andaluz de la Mujer... Ahora el grifo se ha cerrado, y con lo que reciben de los organismos oficiales no pueden ni pagar el alquiler del local, ni las becas semanales a las mujeres. Las donaciones particulares se han visto también muy reducidas. «Si antes una persona nos daba 10 euros, ahora nos dan cinco», detalla la presidenta de «Resurgir», quien confiesa que a los voluntarios les toca también rascarse el bolsillo. Son casi una veintena de personas, muchas, parientes. «Tenemos a nuestros familiares pringados, funciona el boca a boca y lo cierto es que quien viene a echar una mano al final se engancha», dice Lola Castillo. Otros colectivos, como la Asociación de Mujeres «Mega» de Cabra (Córdoba), organizan mercadillos para financiar las actividades de «Resurgir». «Estas mujeres tienen grandes valores, sus miradas están llenas de cariño, te enseñan vida y tienen una gran fortaleza a pesar de su aparente fragilidad y de lo castigadas que llegan, son capaces de tirar para adelante en unas circunstancias muy difíciles. Te
dan mucho más de lo que les das», apunta la portavoz de Resurgir, quien comenta con orgullo que muchos de los niños de estas mujeres la acaban por llamar «tita». La acción social abarca a toda la familia: a través del seguimiento de la escolarización o las clases de refuerzo para los menores, que una vez por semana, se imparten. La fiesta de Reyes del año pasado congregó a casi 100 niños que pudieron así marcharse a sus casas con algún regalo. A los maridos dispuestos también se les va a ver en sus casas. Cuenta la joven voluntaria que «si al principio, las mismas mujeres se muestran reticentes a enseñarte dónde
«Cuando ves que hay dos o tres mujeres que salen para adelante, a pesar de arrastrar una vida llena de dolor, lo das todo por bien empleado» viven, con el paso del tiempo y una vez que surge la amistad, lo hacen encantadas. Ellas mismas están orgullosas de cómo han evolucionado, de las cortinas que han confeccionado y que han puesto en sus casas y quieren mostrárnoslo». Milagros cotidianos «Todos tenemos la necesidad humana de ayudar, de
La autoayuda funciona «Resurgir» es un espacio donde sanar las heridas para volver bien pertrechadas al mundo real. Mientras cosen, fluye la conversación animada entre las mujeres. Se escuchan, se aconsejan, se citan para próximos encuentros...A veces la palabra dicha resulta, en sí misma, terapéutica. Lo mismo pasa con la compañía constante y la certeza de poder contar con alguien. «Van tejiendo lazos de amistad y de ayuda», confirma Lola Castillo, presidenta de la asociación cordobesa. «Es bonito ver que la ropa de los niños que va quedándose pequeña no se tira sino que se guarda para otra compañera. Allí mismo la arreglan y la adaptan para sus hijos», apunta Castillo. En época de recortes, de feroz individualismo y de sospechas sobre lo común, «Resurgir» demuestra que hay colectivos de voluntarios que sí funcionan, que cumplen con su cometido e incluso consiguen bastante más de lo que las cuentas y las memorias son capaces de reflejar.
sentirnos necesarios y como cristiana estoy llamada a hacer el bien, a llevar el mensaje del Evangelio, cada cual en su ambiente», confiesa Lola. Esta joven cordobesa además añade, «nunca sabemos lo que nos va a pasar –lo dice con conocimiento, pues ha sufrido una enfermedad que la mantuvo en el hospital al que acudieron varias mujeres de la asociación a visitarla y acompañarla– y todos querrí-
amos que en esos momentos de bajón hubiera alguien para ayudarnos». Lo dice quien conoce bien el sufrimiento humano, «en estos años hemos perdido a 15 mujeres que han fallecido por diversas causas», pero también el milagro cotidiano de ver sanar las heridas gracias al cariño, la cercanía y la sencillez, «cuando ves que hay dos o tres mujeres que salen para adelante, que recuperan su autoestima, que son capaces, no ya de coser un bajo, sino de arreglarle la ropa a sus hijos, a pesar de arrastrar una vida llena de dolor, lo das todo por bien empleado». José Luis Palacios
«Algunas mujeres, incluso, vienen más de los tres días obligatorios para recibir la ayuda económica y nos dicen que no quieren más dinero sino que vienen para echar una mano en lo que haga falta, para ayudar en algo a sus compañeras», relata la joven cordobesa. «Nadie es insustituible, pero todos somos necesarios», le decía la religiosa Teresa Godoy, ya fallecida. Varias de las mujeres que acuden a «Resurgir» llevan ya casi 10 años en la asociación; otras, en cambio, han llegado este año, derivadas por las trabajadoras sociales. El número de beneficiarias del proyecto es limitado, a la fuerza. Depende de la capacidad del local y del presupuesto. Su impacto en la terrible realidad de las mujeres marginadas inevitablemente es pequeño. No así en la vida de muchas de ellas. Más información: Asociación Resurgir Número de cuenta: 0237 0175 60 9159956718 Email: asociacionresurgir@live.com
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¿quién es? Joven Emigrante:
«No me creo que Alemania tenga solo un 8% de paro» Germán Díaz Bolos, militante de la HOAC de Madrid, tiene 28 años de edad. Cocinero de profesión, con ocho años de experiencia, decidió irse a Alemania para labrarse un futuro, como tantos otros jóvenes de nuestro país. Pero la experiencia no salió como quería. –¿Por qué fuiste a Alemania? –Me quedé en paro y busqué trabajo en Madrid pero no salía nada. Vi una buena oferta en Alemania, me ofrecían 1.600 euros y un lugar donde vivir. Ocho horas al día y dos días libres. Me atrajo la idea. Me propusieron hacer una prueba de cuatro días. Fui allí y me volví encantado. El 8 de febrero empecé a trabajar en un restaurante de una familia chilena en Mainz (Renania). –¿Cuándo comenzaron los problemas? –Al principio me acogieron muy bien y me acompañaron a resolver el papeleo. Ya en la primera nómina me pagaron 700 euros. Me explicaron que los dos primeros meses me iban a dar 1.000 euros porque estaba todavía a prueba y que me quitaban otros 300 euros por gastos de alojamiento y manutención. Y eso que vivía en la oficina, en condiciones no muy allá. Además, solo tenía un día libre, en no festivo. –¿Cómo fue tu integración en la comunidad católica? –A través de una chica boliviana que trabajaba en el restaurante y cuyo marido era teólogo de la KAB (Movimentos de Trabajadores Católicos de Alemania) me
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fui integrando en la comunidad cristiana hispanohablante y conseguí alquilar un apartamento de una amiga colombiana. Participé en las eucaristías, eran gentes muy comprometidas, muy abiertos. Me gustó esa Iglesia que conocí, tenía mucho estilo obrero, de pueblo..., estaba en manos de los jesuitas. Se explicaba la palabra de forma acogedora, en cinco minutos, breve pero intenso. Había mucha gente sudamericana y también del Congo y luego había jornadas en común, sin celebraciones, para conocernos todos, también los alemanes. –¿Por qué te despidieron? –A los dueños, le molestó que me fuera a vivir a otro sitio. No solo porque debían pagarme más, sino porque que dejaba de estar disponible las 24 horas del día. En agosto me puse malo, con una gastroenteritis. Le dije al médico que no quería la baja por miedo a perder el trabajo, pero finalmente me mandó a casa. Al enterarse mi jefe, se enfadó mucho, pensaba que me estaba aprovechando. Al tercer día vino a casa, me entregó el sobre con mi finiquito. Por lo que me contaron durante el primer año, no tenía ningún derecho, estaba a prueba y todo era legal.
–¿Ha resultado Alemania como pensabas? –He adquirido experiencia para manejarme fuera. La próxima vez, traduciré bien las ofertas. El idioma es fundamental. He hecho muchas amistades con los hispanohablantes. Al salir del trabajo tenía otra realidad, no tenía que ir a casa a encerrarme, había gente que se preocupaba por mí. En Alemania, piden mucha cualificación, además del alemán. Y no es lo mismo trabajar para empresas alemanas que para familias extranjeras, incluidas
las españolas. Se aprovechan de la situación del extranjero. He comprobado lo difícil que es encontrar un alquiler, le tienes que gustar al casero. Y para eso es más fácil si hablas alemás, si eres del norte, si alguna persona te conoce de antes. En Alemania no he visto muchas ofertas de trabajo, la verdad. No me creo que solo tengan un 8% de paro. Me sorprendió que el tiempo de prueba pudiera ser de un año y que entonces no se aplicaran las normas laborales. José Luis Palacios
Aparato crítico «Servir a» y «servirse de»
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a Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) ha elaborado un manifiesto en Defensa del Periodismo, dado que nos encontramos en «la peor crisis de su historia». Los profesionales dicen que «nuestro país pagará un alto precio si asiste al deterioro del sector periodístico sin tomar medidas que palien la situación». Categóricos, afirman que «dejar morir el periodismo es como dejar morir la democracia». La cosa no anda muy bien, cierto. Desde 2008, los medios han destruido 8.000 puestos de trabajo. Los últimos en grupos nacionales líderes, como EFE y los anunciados en «El País» y Unidad Editorial («El Mundo» y «Marca»). El descenso de los ingresos por publicidad y el nuevo ecosistema digital explican, en parte, las cuentas ruinosas que presentan los medios. Pero conviene insistir también en la pérdida de credibilidad de muchas empresas editoras obsesionadas por la rentabilidad y los favores de la clase dominante. Su modelo tradicional de negocio se está viniendo abajo, sin que por ahora apa-
rezca una alternativa sólida para el futuro. Dicen los expertos que independientemente de los problemas de negocio, los medios tradicionales, sobre todo los que dicen querer contribuir al avance social, padecen una crisis ideológica que les impide responder a las demandas e ideas nuevas que ya están surgiendo entre los sectores más concienciados de la sociedad. La solución, en todo caso, pasa por servir a su audiencia (que no es lo mismo que darle solo lo que pide).Volver a la vocación original aprovechando las mejores herramientas, sean nuevas o viejas, para servir a su público y renunciar a servirse de él. Parece oportuno también aquí un nuevo pacto, porque «las instituciones y los ciudadanos tienen que saber que su futuro democrático y solidario necesita unos medios de comunicación potentes e independientes, con periodistas que, con su credibilidad, aporten elementos que ayuden a la gente a formarse su propia opinión». Cristina López
¿Sabías que.. ? E
n nuestro país la pobreza se está haciendo cada vez «más extensa, intensa y crónica», según Cáritas. l número de personas consideradas pobres llegó a 10,5 millones en 2010, lo que supone el 21,8% de la población. a renta media de cada habitante ha descendido un 9% entre 2007 y 2010 y el número de hogares sin ningún ingreso ha pasado del 2,12% en 2007 al 3,35 en 2012, afectando a casi 600.000 hogares.
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La mirada justa
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Con las noticias, ¿nos comen el coco?
stamos sometidos a un continuo bombardeo de noticias. Tenemos abundantes medios de comunicación social y de información: televisión, radios, periódicos, revistas, anuncios… Algunos, como las revistas y los periódicos, pueden ser leídos con más o menos tranquilidad y nos pueden ayudar a pensar. Otros obran con gran rapidez y nos llenan enseguida la cabeza de numerosas cosas. Las reacciones de las personas ante estos medios de comunicación son diversas. Hay gente que traga todo lo que se le dice: «¡Lo ha dicho la tele, ya está!». Otros leen y escuchan lo que ya de antemano quieren oír para afirmarse en sus propias ideas. También hay los que, ante la diversidad de interpretaciones de las noticias, se aturden y dicen: «¡Todos mienten!». Conviene saber y tener en cuenta que los medios de comunicación social también responden y funcionan según los intereses económicos e ideológicos de las empresas propietarias. Por eso, en los medios se presentan más unos acontecimientos que otros, se insiste más en unos aspectos que en otros, se dan interpretaciones interesadas, aparecen más unas cosas
y se ocultan otras, etc. Por ejemplo, con el jaleo montado con esta cruel crisis, se dan muchos números y estadísticas del paro y de los EREs que no somos capaces de retener, pero todo aparece como muy científico: la realidad es así y así tiene que ser. No aparecen con fuerza las situaciones y sufrimientos de las personas y de las familias que lo pasan mal ni las consecuencias que sufren. La mirada justa de la enseñanza de la Iglesia pide la existencia de una opinión pública consciente, activa y crítica que sabe pensar, discernir y participar. ¡Cuánta formación hay que dar para que tengamos una capacidad crítica y libre! Habría que ir hacia medios de comunicación que faciliten la búsqueda de la verdad (los auténticamente buenos para las personas) y no manipulen. Que promuevan la libertad y los derechos humanos como algo muy grande y respetable de las personas. Que enjuicien desde la justicia social pensando en los pobres. Que desarrollen actitudes y prácticas de solidaridad social. Si así fuera, todos ganaríamos. Gregorio Burgos
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a mitad de las personas desempleadas llevaban más de un año en esta situación en 2011. Cuatro años atrás el paro de larga duración afectaba al 23%. l 27% de los trabajadores se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. La crisis ha hecho aumentar el porcentaje en un 12%, según la Fundación 1º de Mayo. l crecimiento económico anterior a la crisis no redujo las tasas de pobreza. Ésta ha venido a agudizar los males de un modelo social y económico muy vulnerable. Para Cáritas nos encontramos en una situación estructural, no coyuntural.
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evangelio en la calle
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Así va el mundo
426 €
stos días pasados hacía una visita a una familia compuesta por cuatro miembros: dos hijos jóvenes y sus padres. Hablamos de muchos temas en un clima de cordialidad. En uno de los momentos de la conversación uno de ellos dice los ingresos totales de la familia: la prestación de 426 euros. Lógicamente en aquel ambiente favorable pregunté, con mucha prudencia, que cómo se las arreglaban para poder vivir con esa cantidad durante un mes y me fueron explicando con sencillez lo que compraban, lo que comían y, en general, lo que eran sus gastos. Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de veces que en la descripción de esos gastos decían: gracias a Dios que disponemos de 426 euros porque otros no tienen ningunos ingresos. La única queja que les escuchaba era que en enero próximo podían quitarle los 426. Yo no sabía cómo reaccionar ante su acción de gracias. Por una parte, sentía rabia ante su resignación, por otra, me unía a su agradecimiento, por otra, se me removían las entrañas y me preguntaba: ¿con eso se puede vivir?, ¿cuántas familias viven con ese dinero?, ¿tienen vergüenza los que nos han llevado a esta situación?, ¿tenemos vergüenza los que vivimos con más?, ¿y los que no tienen nada?... Ya todo para mí fueron preguntas en un silencio estremecedor mientras ellos no salían de los 426 y de su acción de gracias. Cuando salí a la calle de vuelta a mi casa me acordé, claro está, de las bienaventuranzas y malaventuranzas de Lucas (6, 20-26): «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque Dios os saciará. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis… En cambio, ¡Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!». No cabe duda que los 426 euros amasados con el mensaje evangélico citado son un fortísimo grito contra esta sociedad. ¿Cómo nos situamos tú y yo? ¡No demos rodeos! Antonio Hernández-Carrillo
2ª Edición
«No es que una nueva economía distinta a la capitalista sea posible, es que ya existe: es la Economía Social y Solidaria. En lugar de buscar el lucro, son prácticas que persiguen satisfacer necesidades. En vez de organizarse de manera autoritaria en torno a la propiedad del capital, lo hace de manera democrática y situando como centro el trabajo humano», dice SETEM, una federación de ONGs de solidaridad internacional, que ha publicado un libro con quince experiencias en África, América Latina y España. Como dice el Foro Brasilero de Economía Solidaria: «La economía solidaria resurge hoy como rescate de la lucha histórica de los trabajadores, como defensa ante la explotación del trabajo humano y como alternativa al modo capitalista de organizar las relaciones sociales de los seres humanos entre sí y de estos con la naturaleza».
Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4, 4º 28014 Madrid 2ª Edición 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org
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