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TU 137 abril

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la calle

La reforma laboral también perjudica la salud La reforma laboral traerá graves consecuencias para la salud de los trabajadores y trabajadoras, según los sindicalistas expertos en prevención de riesgos laborales. La incertidumbre sobre el futuro de los puestos de trabajo así como la falta de participación en las decisiones que afectan a los asalariados son una potente fuente de malestar.

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l tratamiento del absentismo en la nueva legislación vale como botón de muestra de la poca consideración que el legislador ha concedido a la salud e integridad física de los trabajadores. Quienes se ausenten de su puesto, incluso por baja médica por enfermedad común, podrán ser despedidos por causas objetivas (recibiendo una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades) cuando estas ausencias alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos o el 25% en cuatro no consecutivos. Por ejemplo, si un trabajador ha estado de baja menos de 15 días de los 48 días hábiles de los dos últimos meses –cuando las faltas sean intermitentes, es decir, no sean por periodos superiores a 21 días continuados–, el trabajador o trabajadora puede quedarse en la calle. En la reforma laboral de Zapatero, se vinculaba el absentismo individual con su repercusión en la empresa y así abría la posibilidad de un despido objetivo siempre que el índice de absentismo de la empresa fuese 2.5% o superior (antes este porcentaje era 5%). Hoy no se vincula a nin-

guna referencia a la empresa y se convierte en una cuestión individual. La Reforma Laboral eleva la presión sobre los trabajadores para que eviten que los médicos de atención primaria les puedan extender una baja, aún estando enfermos. Al empresario le da mayores posibilidades para despedir más barato (es de suponer que a aquellos bien valorados por sus superiores se les «perdonarán» las faltas) y a la Seguridad Social le va a permitir un ahorro en las bajas por enfermedad. Para Pedro J. Linares, secretario confederal de Salud La-

boral de CC.OO., «se ha convertido al enfermo en un presunto defraudador y se hace al trabajador responsable último de su salud y de la competitividad de su empresa». Las consecuencias, según el sindicalista, serán graves: «la gente aceptará trabajar de cualquier modo; muchos trastornos profesionales no se tratarán; los trabajadores con problemas de salud, sobre todo los de más edad y con más dolencias, pero también quienes tengan enfermedades crónicas, discapacidades o presenten un peor estado de salud general, quedarán en riesgo de exclusión y podrán ser sustituidos».

«Es una bomba de relojería», comenta Sara García de las Heras, responsable de Salud Laboral del sindicato USO, «ya que una persona enferma tiene mermadas su capacidad de atención y sus aptitudes físicas». La movilidad y la flexibilidad funcional consagrada en la reforma aumentarán considerablemente los riesgos, ya que «es dudoso que cuando a un trabajador se le desplace del puesto o se le encomiende una función diferente, se realice una nueva evaluación de riesgos o se le dé la formación necesaria», añade García de las Heras. El debilitamiento de la negociación colectiva tampoco ayudará a la integridad física y mental de los asalariados. «No habíamos conseguido que fuera un asunto central dentro de las políticas empresariales, pero ahora va a ser todavía más difícil que lo tengan en cuenta. Nos tememos que va a aumentar la conflictividad dentro de la empresa ante la casi total discrecionalidad que tienen los empresarios en la organización del trabajo», se lamenta Linares. De la misma opinión es la responsable de USO: «ya era difícil antes, ahora las perspectivas no son muy halagüeñas». «Está demostrado y documentado que cuando hay ajustes de plantilla, los trabajadores hacen dejación de sus derechos por miedo y empeora la salud (trastornos de ansiedad, cardiovasculares, alteración del sueño, aumento de las adiciones...)», declara Linares. Todo apunta a que los trabajadores verán empeorar su salud sin remedio. José Luis Palacios

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

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política en zapatillas

Iglesia y reforma laboral E

s la vida humana lo que la reforma laboral cuestiona, como en otro sentido la cuestiona el aborto. Por ello son dos atentados a la vida humana ante los que la Iglesia y los cristianos no podemos callar. Yo, en mi condición de creyente y obrero, me siento impelido a gritar un ¡NO! rotundo y redondo a la reforma laboral. ¡NO!, porque la Iglesia me ha enseñado que debemos considerar a la realidad social como una realidad espiritual, en la que los seres humanos debemos sentirnos impulsados a compartir con los demás lo mejor de nosotros mismos (PI 36). La reforma laboral considera a la sociedad como un mercado y a los trabajadores como instrumentos de producción. ¡NO!, porque la Iglesia me ha enseñado que los cristianos debemos testimo-

niar, con nuestras vidas, que el amor es la única fuerza que puede conducir a la perfección personal y social y mover la historia hacia el bien (CDSI 580). La reforma laboral legaliza decisiones humanas guiadas por el egoísmo y el interés, no por el amor. ¡NO!, porque la Iglesia me ha enseñado que si el funcionamiento de las es-

tructuras económicas de un sistema productivo pone en peligro la dignidad humana del trabajador o debilitan su responsabilidad, o le impiden su iniciativa propia, es un orden económico injusto, aunque sea mucha la riqueza producida y se distribuya con equidad (MM 83). La reforma laboral configura una estructura productiva injusta que da a unos hombres la capacidad de disponer de la vida de otros, y así deshumaniza a los dos. Como el Concilio afirmó que la Iglesia es absolutamente necesaria al mundo de hoy para denunciar las injusticias y las indignas desigualdades y para restaurar el verdadero orden de las cosas y de los bienes, me duele el silencio de la Iglesia, es mi propio silencio, y deja que mi grito se parezca más al de un loco que al de un testigo. A.A. Maestre

cultura

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Personas, familias y empresas

as mujeres y los hombres, para realizar nuestra humanidad, necesitamos instituciones que nos ayuden a desarrollar nuestra vida personal y social. Dos de esas instituciones son la familia y la empresa. Y las dos están siendo muy negativamente afectadas por la perversión de la economía que domina nuestra sociedad. Durante muchos años, un funcionamiento pervertido de la economía ha socavado las bases de la vida familiar y de muchas pequeñas empresas, después ha provocado una enorme crisis que ha sacudido a familias y empresas, y ahora impone políticas que son destructivas para familias y empresas. Las víctimas de todo esto son las personas, especialmente las más vulnerables y empobrecidas. Para esta economía pervertida que domina nuestra sociedad, las familias son unidades de producción y consumo que deben subordinarse a la búsqueda de la mayor rentabilidad. Pero la familia no puede ser eso. Está llamada a ser una comunidad de personas destinadas a unas sanas relaciones interpersonales, al cuidado de la vida de las personas. Lo cual necesita dedicación, atención, tiempo…, cosas que son atacadas por una economía que provoca el empleo precario, que

lo destruye, que recorta derechos laborales, sociales y servicios públicos…, para buscar ganar siempre más. Esa economía es destructiva para la familia. La búsqueda del enriquecimiento al precio que sea también es destructiva para las empresas. Para esa economía pervertida, las empresas solo son instrumentos para obtener la mayor rentabilidad posible. Pero la empresa no puede ser eso. Necesita tener beneficios pero, ante todo, ser una comunidad de personas que se unen para producir bienes y servicios útiles para la sociedad, y producirlos respetando los derechos de quienes trabajan en ella y a la naturaleza. Sólo así puede realizar bien su función. Por eso, la destrucción del empleo decente y con derechos, la falta de crédito puesto al servicio de las necesidades sociales y de las pequeñas empresas (provocados por el desvío del dinero a otras actividades más rentables para algunos), han acabado con muchas pequeñas empresas y destruyen las bases del buen funcionamiento de las empresas. Necesitamos otra orientación de la economía al servicio de las personas, sirviendo a las familias y a las pequeñas empresas. Eso es lo que hay que reformar. Francisco Porcar

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la ventana del mes

El proyecto «La Llavor» de inserción labo

Semillas de esperanza para los m Dar con un empleo que permita la independencia económica y la integración social cada vez resulta más difícil. Si se parte de condiciones propias de la exclusión social, todavía más. A este gran desafío quieren responder varios grupos eclesiales de Barcelona que se han unido para plantar semillas de esperanza a través de un proyecto compartido que facilite la inserción laboral.

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l proyecto «La Llavor» (semilla en castellano) nació en junio de 2009, «cuando los primeros efectos de la crisis se hacían notar, sobre todo, en aquellos que tenían más dificultades: inmigrantes, personas sin hogar, mujeres y hombres con antecedentes penales...», según relata Ana Royo, directora de la Fundación Benallar, formada por congregaciones religiosas de Cataluña orientadas a la atención a los inmigrantes. En esta iniciativa participa también la Fundación Ared, que presta apoyo preferentemente a personas que han pasado por la privación de libertad o están en tercer grado penitenciario y la Fundación de las Hijas de María Auxiliadora, las salesianas. Las salesianas, que contaban con un colegio desocupado, rodeado de un jardín y un bosque, querían darle un nuevo uso, ante la imposibilidad de proceder a su venta inmediata y ante las dificultades crecien-

tes que la crisis económica generaba en las personas más vulnerables, contactaron con Benallar, que gestiona 25 pisos para familias y jóvenes sin ingresos, y con la Fundación Ared, creada en 1994 en el Centro Penitenciario de Wad Ras (Barcelona) gracias al empeño e ilusión de cinco mujeres privadas de libertad, una voluntaria y una monitora de confección y en cuyo patronato participan las Hijas de la Caridad. Las tres fundaciones apostaron por ver germinar las semillas, poco a poco, con paciencia y esperanza, a pesar de los grandes nubarrones. Para Elena Alfaro, de la Fundación ARED, «la Llavor» es sobre todo «una gran comunidad de comunidades, donde los últi-

«Una gran comunidad de comunidades, donde los últimos de los últimos pueden encontrar descanso y esperanza, donde se nota quiénes son los preferidos de Dios» 4

mos de los últimos pueden encontrar descanso y esperanza, donde se nota quiénes son los preferidos de Dios, donde el dolor del otro empequeñece el propio de modo que todos podamos dar y compartir vida». Un trabajo real en red, donde cada fundación se enriquece con la diversidad de talantes y converge rápidamente en la opción por los más vulnerables de nuestro mundo intercultural. En «La Llavor» se acoge gratuitamente a personas con necesidades de alojamiento temporal, sobre todo debido a la frustración de su proyecto migratrorio, a cambio de colaborar en el mantenimiento y cuidado del edificio (en 2011,

fueron 21 personas) y atienden a los grupos que solicitan las instalaciones los fines de semana (80 grupos en 2011, entre comunidades religiosas, grupos de jóvenes, voluntarios corporativos de empresas, pero también celebrantes de bodas y fiestas familiares que se nutren en una pequeña parte del huerto que rodea el edificio). Aprovechando la cercanía con el hospital del Vall d`Hebron, se presta alojamiento y manuteción a familiares de los pacientes, a un precio siempre por debajo del mercado (unas 250 personas en los tres últimos años), derivados por los trabajadores sociales del centro sanitario y también a quie-


aboral en Barcelona

s más vulnerables nes solo demandan ducha, comida y un lavado de ropa. En la actualidad once personas acogidas y diez voluntarios se encargan de tener todo listo para estos huéspedes tan especiales. El «ama de llaves», Mari Carmen Rodríguez, que trabaja por las mañanas en Ared, decidió cerrar su casa e irse a vivir allí para coordinar todas las actividades. Otras cuarenta personas voluntarias se encargan de las labores formativas. Más de 33 personas (cinco con contrato, el resto, voluntarios). Se han puesto en marcha varios cursos de inserción laboral de corta duración (pintura de casas, ayudante de cocina y camareros, limpieza, carpintería y bricolage, pequeñas reparaciones, cuidado de personas con necesidades especiales, atención domiciliaria y mantenimiento de jardines).Además de la capacitación profesional, se imparten técnicas de búsqueda de empleo y módulos de ciudadanía y convivencia. En los tres años de funcionamiento han pasado ya por esta actividades 368 personas (157 en 2011). También se desarrollan talleres de artesanía para permitir a

los alumnos buscarse una salida laboral y generar unos ingresos económicos, a través de la venta de los productos, con los que ir ganando en autonomía personal. En los tres últimos cursos, han participado casi 60 personas (31 el pasado año). Los principales beneficiarios proceden en su mayoría de los dispositivos propios con los que cuentan Benallar y Ared, aunque también se admiten personas derivadas de otras acciones de inclusión social, preferentemente con mayores dificultades de acceso al mercado laboral normalizado. La artesanía elaborada en los talleres es puesta a la venta directamente, con lo que se consigue algo de dinero para

los que trabajan en ello. «No es mucho, no pasa de los 250 euros el mes que mejor va, lo que sumado a las becas que les facilitamos les permiten tener cierta independencia económica», explica esta antigua maestra centrada ahora en la acción social. Pero la estancia en este itinerario prelaboral está limitada a los dos años, al final de los cuales, deben buscarse la vida por su cuenta. «Teníamos claro que debíamos atender a los que peor lo tienen y sabíamos que, a raíz de la crisis, muchas entidades se habían lanzado a promover sus propios cursos. Por eso, decidimos centrarnos en los inmigrantes sin documentación, personas sin hogar, en tercer grado..., que suelen quedar fuera de estos cursos», describe Ana Royo. La mayoría de los participantes de los cursos de inserción, lamentablemente, no encuentra un trabajo. «Es casi misión imposible con los tiempos que corren», dice la religiosa teresiana. Pero un 15% sí lo logra. Su financiación depende de los fondos propios de las fundaciones responsables y de entidades privadas que, en estos tiempos, andan retirando su apoyo. Gracias a la elaboración

de banderas para la visita de Benedicto XVI con motivo de la consagración de la Sagrada Familia en 2010 se pudieron cuadrar las cuentas. Pero el 2011, a pesar de la precariedad y provisionalidad con que funciona el proyecto, ha resultado deficitario, aunque, en palabras de Elena Alfaro, «tenemos la certeza que los frutos humanos cosechados en estos casi tres años de existencia son altamente positivos». «Habrá que ver cómo mantenemos el proyecto y cómo nos vamos adaptando a las circunstancias, sin renunciar a estar con los más perjudicados por la crisis», confiesa Ana Royo, para quien se trata de «no parar», de «buscar respuestas con los pocos recursos que tenemos». Al fin y al cabo, en estos tiempos de incertidumbre, no queda otra que ensayar soluciones, mejor a través del trabajo compartido en red y contando con los más desfavorecidos. «La Llavor», un pequeño grano de mostaza, ha echado las primeras raíces y comienza a extender la sombra sobre los cansados, demostrando que el Reino de Dios continúa haciéndose presente en lo más pequeño. José Luis Palacios Más información: www.benallar.org www.fundacioared.org www.salesianas.net

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¿quién es? Francisco Lorenzo, Cáritas:

«La crisis está afectando al sentido vital de muchas personas» Franciso Lorenzo, coordinador de Estudios Sociológicos de la Fundación FOESSA y Cáritas Española, conoce bien el mapa de la pobreza y la exclusión. Los últimos estudios alertan de la peligrosa brecha que se abre entre quienes carecen de lo básico y quienes acumulan más de lo que jamás soñaron. –¿Qué efectos ha tenido la crisis en la desigualdad y el aumento de la pobreza? –La pobreza se ha extendido –hay más personas que viven bajo el umbral de la pobreza–, se ha intensificado –los pobres tienen menos ingresos que el año anterior– y se está cronificando –la mitad de los desempleados lo son ya de larga duración–. Llevamos poco tiempo de crisis pero conforme pasa, las consecuencias son más graves. La crisis está afectando al horizonte personal, al sentido vital, a las dinámicas internas. Algo que va más allá de la renta y del acceso a los recursos sociales. –¿Estamos en una situación de emergencia social? –Hemos pasado de un modelo de estructura social piramidal o otro de «I» mayúscula, donde hay dos grupos que comparten el espacio pero no tienen igual acceso a la renta y a los derechos. Hay excluidos del empleo, los desempleados, y excluidos dentro del grupo de los que tienen empleos –el 14% de los trabajadores con empleo son pobres–. Son estos grupos los que tienen problemas de vivienda, muchos son hogares encabezados por jóvenes y con menores, con riesgos de presente y de futuro. Es un grupo grande que acumula las grandes desventajas, en términos de renta y de bienes, pero

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también de derechos. Y hay otro grupo que pone distancia de por medio... Si esta dinámica continúa tendremos una sociedad polarizada, sinónimo de conflicto. –¿Existe el peligro de que renunciemos a combatir la pobreza? –Existe el riesgo de que ante la nueva pobreza, nos olvidemos de aquellos grupos que arrastran un largo historial de sufrimiento. Que entremos en la lógica de apoyar a los que son más fácilmente recuperables, entre apostar por aquellos que con un poco de inversión se pueden incorporar al mercado de trabajo y estos otros que llevan más tiempo en la exclusión, prefiramos a los primeros. Lo que nos jugamos es la talla moral de nuestra sociedad. ¿Vamos a permitir tranquilamente echar al camión de los residuos a hermanos o vecinos nuestros? ¿Estamos dispuestos a aceptar la exclusión estructural para que la media parte de la sociedad que queda pueda medio funcionar? –¿Se ha olvidado la promoción y la transformación ante la urgencia de asistir a quienes no tienen sus necesidades básicas cubiertas? –Es un peligro y hemos perdido mucha energía en el debate. Ahora la crisis nos llama a hacer cosas que pensábamos superadas, pero lo importante

es cómo y desde donde hacemos esas tareas. Si lo hacemos en clave de derecho o en clave paternalista. Porque también podemos hacer promoción en clave paternalista y asistencialismo en clave de derecho. –¿Faltan profetas y signos de esperanza? –Benedicto XVI ha dicho que la crisis puede ser una oportunidad. Para aprovechar la oportunidad hay que bajar al barro, estar junto a quien sufre, si lo hacemos y somos capaces de cambiar nuestros estilos de vida seremos capaces de apostar por otro modelo social. Claro que bajar al

barro desgasta, pero al final vemos que hay que elegir entre evitar el sufrimiento personal a toda costa o hacer el esfuerzo de colocarnos en la situación que nuestros valores y el sentido último de la vida que tenemos como cristianos nos indican. Es tiempo de valientes. Suena anacrónico, pero no es una apología del sufrimiento, sino apostar por cambiar la lógica, romper con «el más es siempre igual a mejor» y «el mercado lo es todo» y de hecho, hay muchos signos de esperanza a poco que sepamos mirar. José Luis Palacios


Aparato crítico Discriminaciones y lenguaje

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a que se ha armado con la intervención del académico Ignacio del Bosque al analizar las guías que fomentan el lenguaje «no sexista». El gramático insistía en que la lengua no tiene sexo, sino género (un accidente gramatical), y que es el uso, y no la intención de unos grupos, lo que acaba imponiendo los cambios. Los defensores del lenguaje «inclusivo», por su parte, remarcaron el gran poder del lenguaje para imponer y perpetuar situaciones injustas. Es cierto que para evitar el uso no marcado, o genérico, del masculino hay que dar muchas vueltas... Por ejemplo, «los trabajadores y trabajadoras fueron despedidos y despedidas al considerar sus superiores y superioras que no eran productivos y productivas»; o «las personas trabajadoras fueron despedidas por las personas superioras...» no suenan eficaz lingüísticamente hablando. Pero no es menos cierto que el lenguaje a veces no es neutral. El mismo ministro

¿Sabías que.. ? C

de Hacienda dijo en una comparecencia ante los periodistas sobre el objetivo de déficit público que «flexibilizar» no entraba en el lenguaje del ejecutivo. Y si vemos los esfuerzos que hacen las autoridades para no llamar «recorte» a los «ajustes», «abaratar la mano de obra» a «fomentar la competitividad» o «dictadura» a «regímenes autoritarios» aún queda más claro. Así que, en mi modesta opinión, la cuestión seguirá abierta por mucho tiempo. Fíjense en cómo la expresión «persona sin hogar» (nada sexista) sí ha hecho fortuna o cómo cada vez con más frecuencia en los textos en español firmados aparecen los dos apellidos, para incluir también la referencia a la madre. Con creatividad, sentido común y decisión surgirán nuevos usos que podrían convertirse en norma. Cristina López

erca del 22% de los hogares españoles se encuentran por debajo del umbral de la pobreza, ha denunciado recientemente Cáritas, a través de la Fundación FOESSA. a diferencia entre el 20% más rico y el 20% más pobre del país ha pasado de 5,3 puntos en 2007 a 6,9 a finales de 2010. La brecha entre unos y otros se agranda. esde que se inició la crisis, se ha triplicado el número de hogares con todos sus miembros sin trabajo, llegando al 9% del total.

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La mirada justa

¿Qué pasa con las mujeres?

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urante estos últimos decenios, el tema de la mujer y de la mujer trabajadora han estado en el candelero. Ha habido una incorporación masiva de la mujer al mercado del trabajo. Se valora más el trabajo de la mujer en su casa y de la cooperación del hombre en las tareas domésticas; se debe avanzar más. Somos más sensibles ante actitudes machistas, quizás no lo suficientemente. La violencia doméstica y de género es más rechazada y combatida, pero queda mucho por hacer. Pero concretamente, ¿el tema de la mujer trabajadora es tenido más en cuenta? Me resulta raro que el 8 de marzo figura y es presentado en la mayoría de los medios de comunicación social como el Día de la Mujer, no tanto como el Día de la Mujer Trabajadora. En esto, ¿la burguesía progresista y el conservadurismo social se dan la mano? No lo sé pero lo parece. La crisis afecta a todos los trabajadores, pero ¿no afecta más a las mujeres? Parece que se ceba más con ellas. Ha crecido mucho

el número de mujeres en paro, 2.433.000, aunque el de los hombres sea mayor, 2.840.100. Y el salario de la mujer sigue siendo menor que el de los hombres. En esta crisis hay aspectos que agravan la situación de las mujeres. Hay informaciones que dicen que el recorte del gasto público se notará en menos empleo público, hasta ahora el mayor empleador de mujeres. El recorte de los servicios sociales, que emplea en mayor medida a mujeres, se notará igualmente. En general, el sector de servicios está muy feminizado. También las mujeres acceden menos al subsidio del desempleo, porque trabajan en condiciones más precarias. El miedo de perder el empleo por quedar embarazada ha aumentado. Una mirada limpia y una práctica justa, como pide la enseñanza social de la Iglesia, exigen la igual dignidad del hombre y de la mujer. Que desaparezcan las desigualdades. Que se respeten los derechos laborales. Hay que tenerlo presente y exigirlo. Gregorio Burgos

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l número de hogares que no reciben ningún tipo de ingreso (tampoco por prestaciones por desempleo o de la Seguridad Social) supera de largo el medio millón. os parados de larga duración (al menos un año sin trabajo) han pasado de ser el 22,7% en 2007 a suponer la mitad de todos los desempleados registrados en el país. a renta media de la población española ha pasado de 19.300 euros en 2007 a 18.500 en 2010, lo que supone una disminución real de los ingresos del 9% por persona.

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evangelio en la calle

Así va el mundo

Signos de resurrección

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los que crean les acompañarán estas señales: expulsarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes con sus manos y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos se curarán» (Marcos 16, 17-18). Estas palabras, puestas en boca de Jesucristo, se sitúan al final de Evangelio. Constituyen la última aparición y el envío a los once para anunciar la Buena Noticia después de echarles en cara su terquedad e incredulidad. En este momento es cuando les pide que les acompañen estas señales. No cabe duda de que sean signos de vida y liberación, propios de aquella cultura, que exigen que el que anuncie algo debe vivir lo anunciado. Pero ¿cómo traducimos estos signos para que el Evangelio sea hoy Evangelio en la calle? Desde luego que expulsar demonios, hablar lenguas nuevas, agarrar serpientes, beber veneno sin atentar contra la salud o curar enfermos no está en nuestras manos, pero sí está luchar contra la diabólica explotación, acoger como hermanos a los que hablan otra lengua, frenar la maldad o dar aliento a los que lo han perdido. ¿Acaso no es un signo de Resurrección que un miembro de la comunidad cristiana aporte una cuota mensual de su pequeña pensión a una asociación de parados? ¿O aquella otra madre que está teniendo problemas con su propia familia porque quiere rebajarles en tren de vida para aportar una cantidad respetable a CÁRITAS? ¿Y qué decir del enfermo que visita a otros muchos olvidándose de su dolencia? El pensionista, la madre y el enfermo visitador, ellos mismos, forman parte de los verdaderos creyentes y siguen escuchando la voz del Evangelio. Son las señales de la presencia de Cristo Resucitado. En ellos se sigue comprobando que gentes, sin intereses económicos u otros intereses bastardos, luchan por una humanidad resucitada y resucitadora. En ellos está la fuerza del Evangelio. Y tú… ¿qué?

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) redujo en 1.031 millones de euros las partidas del año 2011 destinadas a sanidad, educación y salud reproductiva en los países empobrecidos del mundo. Para este año, se espera una reducción de casi el 40% con respecto al presupuesto de 2011. Las distintas administraciones, también las de fuera de nuestras fronteras, han anunciado recortes en la solidaridad internacional que triplican los que se han acometido en otras áreas. Manos Unidas y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES) impulsan una campaña para que se incremente 1% la AOD destinada a servicios sociales básicos y que ese incremento se destine a la mejora de los sistemas nacionales de salud, especialmente en los países menos adelantados. Por humanidad, por justicia y por lógica. La desigualdad y la injusticia siempre son fuente de conflicto.

Antonio Hernández-Carrillo

Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4 28014 Madrid 2ª Edición 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org

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