«Reciclabien», empresa de comunión La polémica por la Educación Edita HOAC - Nº 132 - Octubre 2011 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €
Mejor un Empleo «Decente» así lo vemos
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ejor un empleo temporal que un parado». Así justificó Valeriano Gómez, ministro de trabajo la última reforma laboral, aprobada con nocturnidad y alevosía a finales de agosto. Cambio tras otro, el resultado es una vuelta de tuerca más a los derechos de los trabajadores, que ni somos los culpables de la actual situación ni los beneficiarios de los exce-
sos pasados. Lo peor es que sabemos que por esta vía no está garantizado que se cree empleo, sobre todo, de calidad; ni que se resuelvan los problemas de la mayoría de los empleadores, que en nuestro país, son las pequeñas empresas. Nosotros afirmamos que un trabajo «precario» es dañino para el ser humano, porque el trabajo es un bien fundamental de la persona, a través del cual
puede desarrollarse y convertirse en colaboradora de la Creación. Dada la dignidad del ser humano, son las condiciones económicas las que han de adaptarse a las necesidades de las personas y no al revés. Frente a la cultura utilitarista, proclamamos la necesidad de una cultura samaritana, que salga al rescate de las personas e inspire otra política y otra economía más justas.
la calle
La inversión en Educación Comenzado el curso escolar, todavía calientes los rescoldos de las movilizaciones y ante la inminencia de las elecciones generales, parece oportuno reclamar un debate sin partidismo, ni prejuicios sobre la Educación.
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a inversión en Educación resulta clave tanto para el desarrollo económico y social de cada sociedad como para el avance de cada uno de sus miembros. En la actual coyuntura de crisis y de ajustes, las administraciones públicas reducen gastos. La Educación no se ha librado. Desgraciadamente, los planes de ahorro se han elaborado precipitadamente y sin consenso, provocando gran malestar –azuzado además por declaraciones «poco afortunadas»–. Algunas estimaciones hablan de una reducción de 2.000 millones de euros en los presupuestos para Educación de las diferentes administraciones. No se puede suponer una relación directa entre el gasto y la mejora de la enseñanza, aunque, desde luego, es un factor clave. De momento, el tijeretazo se ha traducido inmediatamente en la desaparición de los centros educati-
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vos de titularidad pública de unos 10.000 interinos, según los cálculos de los sindicatos. La educación concertada, de titularidad privada y sostenida con fondos públicos, también sufrirá recortes. No hay que olvidar que al profesorado de estos centros se les aplicó ya la misma merma en el salario que al resto de los empleados públicos. Resultaría mucho mejor debatir y dialogar entre todos qué objetivos hay que preser-
var, en qué ahorrar y cómo gestionar la escasez. Tampoco en Educación, las iniciativas de una sola parte, por más energía que ponga, garantizan las mejoras. Lo cierto es que si algo no nos podemos ahorrar, precisamente en estos tiempos, es el gasto en Educación, una medida clave que nos puede ayudar a salir de la crisis y a mejorar la sociedad actual. La cuestión no es tanto si tenemos que gastar más o menos,
sino cómo gastar mejor en Educación, de modo que los hombres y mujeres del futuro tengan las mismas oportunidades para dar respuesta a sus necesidades y anhelos más humanos. La Juventud Estudiante Católica (JEC) opina que «necesitamos urgentemente una ley de educación de consenso que ponga en el centro a la persona y que responda al momento actual de la cultura y a los medios con los que contamos, evitando caer en una visión del saber utilitarista, economicista y competitivo». Todos los sectores implicados, desde las autoridades hasta las familias, pasando por los profesionales y las patronales de la enseñanza, deberían sentarse para ver cómo reducir el alto fracaso escolar, cómo preparar a las nuevas generaciones para su participación como ciudadanos en la sociedad, cómo mejorar la capacidad de inserción laboral de los futuros trabajadores, cómo responder a los retos planteados por las transformaciones en curso. Lo demás es secuestrar el necesario debate social a costa del interés partidista y económico, con el funesto resultado de todos sabido. José Luis Palacios
Gracias Amigos
punto de cumplir 89 años y en la nueva situación en la que me encuentro, son muchas las cosas que he tenido que ir dejando. El Señor, que me ha llevado siempre de la mano, me trajo aquí y ahora me ayuda a descubrir un terreno de dolor y necesidad en el que puedo aportar mi granito de arena, como he intentado hacer con el «¡Tú!» y como intenta hacer el mismo «¡Tú!». Desde aquí también se puede vivir como militante de la HOAC, aunque no asista a las reu-
niones y, con la misma ilusión con la que he encarado las encuestas, seguir con lo de siempre:VER, JUZGAR y ACTUAR, para vivir «por Él, con Él y en Él» y sembrar esperanza, alegría, amor, paz y vida. Muchas gracias, amigos, por vuestra ayuda y vuestro cariño a través del «¡Tú!», por impulsarlo, por darle vida. Cuesta dejar esta unión de tantos años, pero estad seguros de que en la oración siempre estaréis conmigo. A. Berges
Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina
Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.
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política en zapatillas
La clase sobrante
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iendas saqueadas, edificios destruidos y un grupo de jóvenes que socorre a otro herido para después robarle. La televisión nos ofrece en imágenes una visión manipulada de lo que ha sucedido en los barrios pobres de Londres y otras ciudades inglesas. Entrando en Sevilla hay un gran edifico destruido, es una antigua fábrica de vinos de mesa. A su lado, la fábrica Flex que acaba de cerrar. Un poco más adelante, sólo queda una pequeña parte de lo que fue la Gillette. Astilleros y las contratas han cerrado. Justo al lado de donde vivo está Hytasa, que llegó a tener cinco mil trabajadores; hoy es un solar degradado. A su lado está el polígono industrial NAVISA, buena parte de sus naves están cerradas y en proceso de ruina… ¿Quiénes son los culpables de esta destrucción?
Los autores de los destrozos y saqueos de los barrios ingleses son adolescentes y jóvenes empobrecidos, fracasados y parados. Pero esto no le dice nada al primer ministro que, con el apoyo de todo el parlamento, ha prometido castigarlos con la cárcel. ¡Qué valiente!
Para él son unos maleducados, sin ética ni moral. Estamos en un cambio importante. La revolución industrial generó la economía productiva y la clase obrera. La revolución financiera ha sustituido la economía productiva por la economía especulativa; y la clase obrera por la clase sobrante. Una clase sobrante en el paraíso del consumo. La clase sobrante ha estallado, pero la violencia no conduce a nada. Necesitamos formación, conciencia y organización para denunciar la relación entre nuestra pobreza y la nueva economía que destruye empleos y vidas. Para ello, estos jóvenes necesitan a la Iglesia, pero «¿cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre?» (CDSI, 66). A.A. Maestre
cultura
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La reforma de la Constitución
SOE y PP se han puesto rápidamente de acuerdo en hacer una reforma de la Constitución, de enorme trascendencia para el futuro, a toda prisa y sin tiempo para ningún debate social serio.También han decidido no convocar el referéndum para que los españoles dijéramos sí o no a lo que ellos han hecho. No quieren dejarnos hablar. Hay aquí una mentalidad, parte importante de nuestra cultura social, más que discutible. El referéndum no se convoca porque en el fondo piensan que los ciudadanos, la gente común, no sabemos muy bien ni cómo están las cosas, ni lo que nos conviene, ni lo que necesita realmente nuestra sociedad. Mejor que no intervengamos y les dejemos hacer a ellos, que son «los que saben». Por otra parte, PP y PSOE piensan que las cosas «en esta economía globalizada» (¡cómo les gusta esta frase!) son como son y no pueden cambiarse. Por eso quieren volver a lo de antes de la crisis sin combatir en absoluto sus causas.A eso lo llaman «dar confianza» a los mercados: ¡no se preocupen ustedes, podrán seguir con sus negocios! Más en concre-
to: durante años, por las acciones y las omisiones de los gobiernos de la mayoría de los países, se han desviado cada vez más recursos económicos hacia la economía financiera especulativa, quitándolos de la economía productiva y de la inversión social de los Estados. Porque, para algunos, la economía especulativa (comprar y vender dinero en todas sus formas, la especulación inmobiliaria…) da beneficios infinitamente mayores que los de producir bienes y servicios que necesita la sociedad, y porque así hay más «crecimiento económico» (que era pura mentira, pero daba el pego). Eso es lo que la reforma de la Constitución pretende facilitar que siga ocurriendo en el futuro, limitando para ello lo que el Estado puede dedicar a las necesidades sociales para que vaya a la economía especulativa. Es decir, la economía seguirá alejándose de las necesidades sociales. Y eso no lo han hecho «los políticos», lo han hecho los del PP y el PSOE. Porque otros grupos políticos se han opuesto, han pedido un amplio debate social y que se convoque un referéndum. Francisco Porcar
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la ventana del mes
«Reciclabien», una empres José Vicente Córdoba y Lola Penelas se consideran «dos locos» empeñados en unir fe y vida, también dentro de la empresa. Hace casi ocho años crearon «Reciclabien», inspirada en la Economía de Comunión, impulsada por los focolares. Han creado dos puestos de trabajo y recogen unos 2.000 litros de aceite de cocina usado al mes.
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odo en sus vidas parecía trabajar en contra de ser empresarios. Los padres de ambos lo habían sido y les inculcaron la idea de convertirse en «trabajadores por cuenta ajena». A su alrededor no dejaban de oír hablar mal de los patrones. Pero su fe en Jesucristo, que cultivan cuando eran dos adolescentes que vivían en el centro de Madrid, les dejaba una gran desazón al ver cómo la economía aparecía una y otra vez como un terreno vedado para poner en práctica los ideales del Evangelio. En 1998, a través de un artículo aparecido en la revista Ciudad Nueva, editada por el Movimiento Focolar, fundado por Chiara Lubich, entraron en contacto con la «Economía de Comunión» que propone un modelo de empresa basado en la gratuidad, la solidaridad y la atención a los últimos, que haga compatible la eficacia económica con el estilo de vida de comunión cristiana. Recuerda Lola Penelas, empleada pública, que su lectura
fue como «si alguien hubiera puesto literatura a nuestros pensamientos». Aquella invitación a transformar la empresa desde dentro siguiendo la doctrina social de la Iglesia empezó a tomar forma en el interior de este matrimonio residente en Torrejón de Ardoz, en el madrileño Corredor del Henares. Pero no fue hasta 1998, cuando José Vicente Córdoba, informático de una empresa familiar enfocada a la exportación, se quedó sin trabajo, cuando comenzaron a dar los primeros pasos para concretar su proyecto. Aprovechó su desempleo para realizar cursos de gestión empresarial, de estudios de mercado, de responsabilidad medioambiental. Al tiempo, el único punto limpio de Torrejón fue clausurado temporalmente, dificultando a los vecinos concienciados el reciclaje de sus residuos. «Me costó encontrar un sitio al que llevar el aceite usado que guardábamos en casa. Tenía que coger el coche y lle-
«La “Economía de Comunión” propone un modelo de empresa basado en la gratuidad, la solidaridad y la atención a los últimos» 4
varlo a Rivas. Pensé que a otros vecinos nuestros le pasaría lo mismo y sabía que el tratamiento de las basuras era un sector en auge», rememora José Vicente Córdoba, quien vio entonces la oportunidad de crear, sin mucho papeleo ni una gran inversión inicial, una empresa de reciclaje. La iniciativa podría suponer una gran beneficio social: evitar la contaminación por un residuo altamente tóxico, transformar un residuo en biocombustible y crear puestos de trabajo. Lola Penelas puede añadir en la actualidad un nuevo beneficio: «reducir la presión sobre la agricultura de los países pobres que están ejerciendo grandes multinacionales para que produzcan cereales con los que fabricar combustible de origen vegetal
como alternativa al petróleo y que está detrás del alza de los precios que provoca hambre en África, América o Asia». Con la ayuda financiera de uno de sus hijos, además de otros familiares y amigos, lograron hacerse con un local en la galería «Las Veredillas» y una furgoneta para realizar la recogida a domicilio del aceite usado. En realidad, apunta Lola Penelas, «no sabríamos explicar muy bien cómo lo conseguimos salvo por la intervención de lo que en la Economía de Comunión se conoce como el “Socio Oculto” y que no es otro que Dios». «No nos interesaban los grandes generadores, como fábricas, empresas o instituciones, porque, por ley, ya debían tener contratado un ges-
esa que cuida la Creación tor de este tipo de residuo y porque echando cuentas con el padrón municipal en la mano sabía que todos los hogares juntos generaban más aceite que las entidades de más tamaño», especifica José Vicente Córdoba. «Reciclabien» proporciona un recipiente para guardar el líquido usado y pasa a recogerlo cuando está lleno. Los usuarios, a cambio, pagan 16 euros al año, si son una sola vivienda y 3,50 euros si se trata de una comunidad de vecinos. Si los vecinos hacen la entrega directamente en el local, no tienen que pagar nada. Una vez que el contenedor de 920 kilos está lleno, la empresa Gestión de Aceites Vegetales (GAVE) pasa a recogerlo para su adecuado tratamiento. «En un mundo en el que el trabajo se devalúa a pasos agigantados, en el que la especulación se ha comido a los que de verdad producen riqueza y beneficios sociales y en el que el dinero, un simple instrumento mal usado, no se pone en circulación ni se reparte sino que se acumula para bien de unos pocos, nos parece importante cobrar por el trabajo
que hacemos», comenta Lola Penelas. Su marido apostilla que «cuando explicamos la idea de empresa que tenemos, que no queremos ganar dinero sin más ni crecer por crecer, sino conseguir un beneficio para todos, cuidar del medio ambiente y generar puestos de trabajo, la mayoría de la gente entiende que tengan que pagar». Por el momento, a pesar de que en sentido estricto son «un trabajador y medio» –José Vicente a tiempo completo y una persona más a media jornada–, las cuentas salen, entre otras cosas gracias a la implicación voluntaria de la familia. «Todo lo hacemos legal, pagamos impuestos, tasas, la seguridad social…, y cumplimos las normativas que rigen nuestra actividad», explica José Vicente Córdoba, quien añade que para la Economía de Comunión es importante respetar el marco legal, pero también ir más allá y generar buenas relaciones tanto dentro de la empresa, entre los trabajadores, como fuera, con los proveedores, los clientes e incluso la competencia. «Es importante respe-
«La iniciativa podría suponer una gran beneficio social: evitar la contaminación por un residuo altamente tóxico, transformar un residuo en biocombustible y crear puestos de trabajo»
tar a la persona, valorarla por lo que es, por lo que aporta y por el trabajo que realiza», matiza su esposa. El local se les ha quedado pequeño y las rutas de la recogida están optimizadas al máximo, sin caer en la autoexplotación salvaje. Además, han diversificado sus actividades: fabrican jabón con el aceite limpio que les llega, papel ecológico e imparten talleres artesanales. Los bancos nunca les han concedido crédito, las administraciones tampoco les han apoyado y «Reciclabien»
no ha querido endeudarse, por lo que la necesaria fase de expansión pasa por el «Socio Oculto» y las gentes de buena voluntad que quieren contribuir a esta utopía. Con todo, nadie puede arrebatar a José Vicente Córdoba la satisfacción de haber pasado de «sentirse una basura», al verse sin trabajo, a «sacar de la basura, con tacto y habilidad, riqueza para todos». Su empresa, sostenible y responsable, tiene futuro. José Luis Palacios
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¿quién es? Antonia Milagros Berges
«La clave está en por Él, con Él y en Él» Detrás de A. Berges, desde 1994 la firma habitual en la columna de la página 2 de esta revista, se encuentra Antonia Milagros Berges, una mujer excepcional que todavía hoy, sigue su labor de apostolado, apoyada por los materiales de «Vida Ascendente» y sobre todo, en tantos años de fidelidad a la Iglesia por la experiencia del Dios revelado en la persona de Jesús. –¿Cómo explicar una vida de entrega y pasión por la misión como la suya? –He sido una «personilla casi analfabeta», siempre débil de salud y, por supuesto, pecadora. Pero he tenido el privilegio de conocer al Señor y sentirme llevada por su mano. A las puertas de la parroquia de Nuestra Señora de Los Ángeles me dieron una estampa del Sagrado Corazón en la que ponía «cuida tú de mis cosas que yo cuidaré de las tuyas». A ese acuerdo llegué yo, y a pesar de que su fidelidad hacia mí ha sido mayor que la mía, siempre recordaré lo que me dijo el que fue consiliario de la HOAC, Don Tomás Malagón: «Lo importante es intentarlo y tener fe en su misericordia». –¿Cómo conoció la HOAC y la Acción Católica? –Había entrado en la Acción Católica (AC) porque me habían dicho que se pasaba bien y se hacían excursiones. Don Tomás Malagón se encargó de prepararnos mejor a las de nuestro grupo de mujeres de AC. Fui a una Semana Nacional de la HOAC que se organizó en Córdoba, con la intención de aprender más para poder hacer todavía más y mejor, y allí conocí a Guillermo Rovirosa, el impulsor de la rama
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obrera de AC. Hablaba fuerte, pero con mucha bondad de todos y de todo. Enseguida me cautivó y me dieron un quehacer. Recuerdo que en la misa, él tomó la palabra para hacer una petición en alto. Hoy en día si puedo hablar en una Iglesia, intervengo en el momento de las peticiones. –¿Costó mucho unir a los hombres y las mujeres de la AC? –Una vez le pregunté a Rovirosa si con la unión lo que quería era que las mujeres ayudáramos a los hombres y me contestó que las mujeres tienen el mismo derecho y el mismo quehacer que los hombres, están llamadas, como todos a trabajar por el Reino de Dios y que Jesús lo había dejado claro con la Samaritana, con la Magdalena y con su Madre… –A pesar de su salud, su actividad ha sido inmensa… –He dado infinidad de cursillos, charlas, he ido allí donde hacía falta, he estado en reuniones con obispos, he ido al Vaticano y he saludado a Juan XXIII. También me ha tocado, después de la Misa de los domingos ir por las parroquias para hablar con los curas de los barrios de Madrid y ofrecerles la posibilidad de presentar la HOAC. No era fácil, pero
poco a poco, iban saliendo grupos en los barrios que crecían en Madrid, con gente que venía de provincias, entre calles sin asfaltar y casas muy humildes. –¿Cómo es su relación con la revista «¡Tú!»? –Siendo delegado José Luis Aparicio, me pidió una colaboración mensual. Tengo como norma de vida no decir nunca que «no» a lo que me pida la AC y la HOAC. Tampoco podía alegar que no lo había hecho nunca, porque siendo joven, en mi parroquia, junto con otras amigas, hacíamos una revistilla que se llamaba «SARA» y tenía muchas cosas escritas. Sabía que había otra gente más preparada, pero acepté. Es lo de siempre, la «tuerta», a pesar de sus limitaciones, no tiene más remedio que aceptar.
–¿Cómo ve la HOAC hoy en día? – Lo importante es cuidar la espiritualidad, la oración, los retiros… La Iglesia y la HOAC siempre han tenido sus más y sus menos. Siempre ha pasado que un grupito se coloca contra la Iglesia, porque queremos una Iglesia a la carta. También pasa que hay muchas personas buenas que quieren cambiar el mundo según el plan de Cristo, pero que no se han enamorado de Cristo. La clave es que lo que hagamos sea «por Él, con Él y en Él». Si a mí me hubieran dicho que iba a dar cursillos, que iba a ir Roma, que iba a encargarme de tantas cosas, me hubiera dado algo. Pero todo esto ha sido posible, gracias a la confianza en Él. Redacción
Aparato crítico
¿Sabías que.. ?
Pescando en la red
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oco a poco la era digital se va abriendo paso, no sin algunas consecuencias dolorosas (más poder para las grandes corporaciones tecnológicas, más desigualdad entre usuarios expertos y analfabetos digitales). En palabras del mismísimo Benedicto XVI en su último mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, nos encontramos «ante una vasta transformación cultural» en la que el mensaje del Evangelio no puede quedar al margen. Hay recursos que sirven de «alimento cotidiano» para los que buscan «la verdad del Evangelio». Debemos citar la www.hoac.es, la web de la editora de esta publicación. Seguiríamos por www.joc.es, donde los jóvenes obreros cristianos vuelcan sus propias experiencias, para continuar por www.accioncatolicageneral.es, ruralescristianos.org y profesionalescristianos.com.
Si lo que necesitan son ayudas para la celebración de la palabra de Dios, en www.evangeliodeldia.org encontrarán un comentario a las lecturas de cada día. En www.rezandovoy.es disponen de archivos de sonido para su ordenador, su mp3 o su móvil. Más completa es la página de la editorial Verbo Divino (www.verbodivino.es). No podemos olvidarnos de www.vatican.va, ni de www.conferenciaepiscopal.es. En cuanto a páginas de actualidad con una sensibilidad cristiana, podemos citar www.vidanueva.es, www.revistaecclesia.com y, desde otro punto de vista también interesante, www.redescristianas.net o www.eclesalia.net. No son todas las que hay, pero valen para adentrarse en la red con un criterio claro en busca de lo que de verdad nos importa.
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ebido a las sucesivas reformas de impuestos, los más ricos pagan menos de dos terceras partes de lo que lo hacían hace casi 20 años. El tipo marginal máximo del IRPF (Declaración de la Renta y Patrimonio) ha pasado del 65% al 45%.
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as grandes fortunas no suelen tributar a través del IRPF, sino a través de empresas (Sociedades de inversión de capital y adquisición de valores o simples firmas sin plantilla y con grandes deducciones).
Cristina López
La mirada justa
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Juan XXIII, 50 años después
ace 50 años, una mirada profunda a la realidad mostraba, como uno de los hechos más llamativos, las desigualdades sociales. Era Juan XXIII que proclamó en 1961 su encíclica Mater et Magistra. Para el Papa las desigualdades sociales era uno de «los nuevos y más importantes problemas del momento». Esto sucedió hace 50 años. Ha llovido mucho, se ha logrado un crecimiento económico y se han producido muchas crisis y reformas laborales. Y, ¿qué ha pasado con las desigualdades socio-económicas? Pues que han aumentado. El Papa lamentaba ya entonces que una etapa larga de crecimiento no había logrado que sus beneficios llegasen de igual manera a todas las personas y a todos los pueblos. Sentía amargura por los contrastes que se daban dentro de las naciones ricas (en los sueldos, en las condiciones de trabajo) y por los contrastes entre las naciones ricas y las naciones subdesarrolladas o pobres. Hoy, pasa igual. A pesar del crecimiento de riqueza, siguen aumentando las desigualdades. La globalización ha aumentado
las desigualdades y la pobreza, dicen los datos estadísticos. Y parece que la crisis actual con sus reformas neoliberales va a generar más desigualdades: entre los parados y los que trabajan, en los sueldos de los trabajadores de las diversas empresas, en las condiciones de trabajo de las empresas, etc. El recuerdo de Juan XXIII sea una llamada a cultivar y cuidar nuestra mirada descubriendo las desigualdades, a mantener una cercanía atenta a las personas que sufren las desigualdades y la falta de futuro, a no resignarse ante la desigualdad impuesta puesto que no es algo natural, a luchar por la dignidad de las personas, iguales ante Dios e iguales entre sí. Damos gracias a Dios por Juan XXIII. Qué aleccionador que él tuviera esa mirada tan perspicaz hace 50 años. Pero, qué doloroso que aquello que no le gustaba, las desigualdades sociales, no hayan desaparecido sino que han aumentado. Gregorio Burgos
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os ingresos del Estado fundamentalmente provienen de las nóminas de los trabajadores. El 38% de la recaudación fiscal en 2010 llegó a través del IRPF, por el 9% de las sociedades y el 28% del IVA (en su gran mayoría pagado por la adquisición de bienes y servicios de las familias trabajadoras).
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l 70% del fraude fiscal, según el Sindicato de Técnicos de la Inspección de Hacienda, depende de las grandes fortunas, corporaciones empresariales y grandes empresas, que paradójicamente pagan menos impuestos. Las corporaciones empresariales que facturaron más de 180 millones tributaron al 19,5%, 4,5 puntos menos que las microempresas.
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evangelio en la calle
Así va el mundo
¡Usureros!
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an Basilio, llamado el Grande, es reconocido como uno de los más importantes «Santos Padres de la Iglesia». Nació hacia el 330. De él se conserva una grandiosa homilía: «Contra los usureros». Su hermano S. Gregorio de Nisa también habló contra la usura. Los dos están llenos de una valentía evangélica sin límites. Viene bien recordar este sermón en estos tiempos en los que el protagonismo lo tienen las deudas, préstamos, mercados, bancos y, en definitiva, las usuras. Comienza S. Basilio, como es natural, con la Palabra de Dios y cita al profeta Ezequiel (22, 12) que afirma que entre los mayores crímenes se encuentra el de la usura y los intereses, después habla del Deuteronomio (23,19) que por ley divina prohíbe «dar en usura al que es hermano y prójimo tuyo» y más tarde se fija en el profeta Jeremías (9, 5) que, al referirse a la corrupción de Judá, afirma «Engaño sobre engaño, usura sobre usura». Pasando al Evangelio, acude él, ya en positivo, a las enseñanzas de Jesucristo: «Prestad a quienes no tenéis esperanza de que os devuelvan lo prestado» (Lucas 6,34) y «al que te pide prestado no le vuelvas la espalda» (Mateo 5,42). Voy a escribir solamente dos párrafos de la homilía para comprobar su fuerza profética: «Los perros, al tomar algo, se amansan; pero el usurero, al recibir, se enfurece más. No cesa de aullar, sino que busca más y más» (nº 158). «Porque lo que al pobre tomas, excede todo término de inhumanidad: haces granjería de las desgracias, sacas dinero de las lágrimas, ahogas al desnudo, apaleas al hambriento. No se ve por parte alguna la misericordia, no hay idea del parentesco con ese que sufre. ¡Y todavía llamas actos de humanidad a las ganancias que así haces! “¡Ay de los que dicen a lo amargo dulce y a lo dulce amargo” (Isaías 5,20) y al odio a los hombres dan nombre de filantropía!» (nº 167). En la Iglesia no podemos olvidar esta tradición tan enraizada. Además, necesitamos hoy muchos santos y profetas con las ideas tan claras como las de S. Basilio para olvidarnos de otros entretenimientos.
Las trabajadoras de los talleres textiles de Honduras que reciben los encargos de marcas como Nike, Adidas y Puma se quejan del alto ritmo de producción, de las represalias, de las dolencias y del incumplimiento de las normas de salud laboral. En El Salvador, las casi 1.500 empleadas de Ocean Sky, proveedora de Adidas, Reebok y Puma, reciben salarios muy bajos, además de estar rodeadas de alambradas y ser vigiladas por guardias armados. En Brasil, Zara está siendo investigada al haberse hallado trabajadores en condiciones de esclavitud en al menos 30 talleres que confeccionan ropa de la multinacional española. Son algunos ejemplos de la degradación a la que está sometido el valor mismo del trabajo. El próximo 7 de octubre, sindicatos y organizaciones de defensa de los derechos laborales en todo el mundo se movilizarán una vez para reclamar «Trabajo Decente», la llave para un verdadero desarrollo humano y sostenible.
Antonio Hernández-Carrillo
3ª Edición
Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla
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