Skip to main content

TU 128

Page 1

Las mujeres, sacrificadas por la crisis La Fundación Arrels atiende a los «sin hogar» Edita HOAC - Nº 128 - MARZO 2011 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €

Justicia para los hipotecados

así lo vemos

D

os bancos tendrán que renunciar a seguir cobrando la hipoteca a sendos clientes que les entregaron sus casas al no poder pagar las letras, por orden de los jueces. Lo normal en nuestro país, cuando uno no paga el préstamo, es que el banco se quede con la casa y, además, te obligue a seguir pagando la mitad del valor en que tasó el piso. PSOE y PP se han negado, varias veces ya, a aprobar una ley que libere a los que entregan su piso de las deudas contraídas con las entidades financieras.

Los bancos y cajas de ahorros se han quedado con inmuebles, valorados en 61.500 millones de euros, de particulares, promotoras y constructoras que no han podido hacer frente a las letras. En los últimos tres años, 500.000 familias han sido desahuciadas. Los representantes elegidos por voluntad popular deben optar entre salvar el negocio de unas entidades financieras irresponsables o atender las legítimas aspiraciones de los ciudadanos, entre defender al capital o a las de por sí muy pisoteadas familias trabajadoras. ¡Esta manera de administrar justicia necesita cambiar urgentemente!


la calle

Todo entristece

T

odo entristece, me dice Pepita mientras vemos la TV. Sí, tienes razón, hay mucho dolor en el mundo, pero no todo entristece. Y esas cosas tienen que levantar el ánimo. Sólo se dice y valora lo que a algunas cadenas les interesa, pero esa no es toda la realidad. Algo se puede decir de aquello que se hizo realidad en un grupo de mujeres de Acción Católica que se propusieron trabajar para eliminar el hambre de cultura, paz y Dios, uniendo poco a poco manos generosas. Sembrando el grano de mostaza, que es el más pequeño de todos los granos. Pepita recuerda que han sido capaces de enseñar a pescar dando peces a mujeres y hombres que tanto han conseguido en sus tierras. Un sueño que, ayer como hoy, desde hace 50 años nos sigue recordando que en todo el mundo hay personas y, sobre todo, niños que no tienen lo que necesitan. Pidamos por los que gobiernan para que los ayuden a desarrollarse y nosotros unamos nuestras manos para aportar y ser más ayudando y sentirnos cada vez más hermanos. A. Berges

Las mujeres, sacrificadas por la crisis Las mujeres están siendo uno de los colectivos más perjudicados por la crisis y las medidas de ajuste aplicadas por el Gobierno. El paro, la precariedad y la desigualdad, después de una nivelación engañosa, se vuelven a disparar, exigiendo de las mujeres mayores sacrificios.

L

a fuerte destrucción de empleo se produjo en la construcción y la industria, sectores muy masculinizados. Por otro lado, la no renovación de los contratos temporales, en mayor medida, afectó a las mujeres. Así, aumentó el paro de los hombres de modo que se acercó al índice de las mujeres y se redujo la temporalidad. Pero en la fase actual los indicadores muestran la vuelta a la desigualdad y el mayor castigo para las mujeres. Han sido los servicios, principal sector en el que está ocupada la población femenina, los que han reducido el número de puestos de trabajo. La lenta recuperación del empleo, todavía más tímida que la de la economía, se hace mediante el aumento de los contratos precarios, para los cuales se prefiere a las mujeres. Lo cierto es que casi un millón de mujeres, de los cerca de dos millones y medio de parados, se han quedado sin empleo desde 2008. La tasa de inactividad femenina –la tasa de mujeres que ni siquiera buscan trabajo, desanimadas por las perspectivas en relación al total de la población femenina en edad de trabajar–, se ha mantenido durante la crisis muy por encima de la masculina. Las previsiones pasan por el aumento, de nuevo, del paro y la precariedad femeninas, mientras que la brecha salarial y del freno en la promoción a cargos de responsabilidad van a más. Los recortes en los servicios y la protección social no están ayudando precisamente. Del total de las prestaciones por desempleo que se conceden, sólo el 40% llegan a las mujeres, y lo que perciben es un 15% menos que los hombres. La suspensión de las medidas para atender la dependencia, unido a la paralización de las medidas de igualdad y conciliación, están volviendo a poner en los hombros de las mujeres, e incluso aumentando, la carga tradicional que ya tenían.

En épocas de desempleo, las mujeres se enfrentan al aumento de sus dobles (y triples jornadas).A las tareas del hogar y la atención a los menores y mayores (que siguen en la mayoría de los casos sin ser compartidas por los hombres), se les suma la búsqueda de un empleo que sustituya el salario perdido si la pareja ha caído en el paro o complemente los ingresos, si el marido ha sido víctima de recortes salariales. Las soluciones que las autoridades vienen anunciando para favorecer el acceso al empleo de las mujeres no parecen las más adecuadas en el contexto actual. Sería el caso del fomento de la contratación a tiempo parcial. En otros países avanzados de Europa, esta modalidad es una opción voluntaria muy querida por las mujeres que así eligen compatibilizar su vida familiar y laboral al tiempo que sirve a las empresas para contar con su valiosa aportación. Pero en un escenario de paro galopante, de resignación casi absoluta de los trabajadores y de escasas o nulas oportunidades de elegir entre varias ofertas de trabajo, la contratación a tiempo parcial en España significará mayor precariedad, más discriminaciones y más abusos. De hecho, en la actualidad, son las mujeres por abrumadora mayoría (más del 80%) las que desarrollan su actividad con una jornada laboral a tiempo parcial. José Luis Palacios

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

2


política en zapatillas

8 de marzo

T

iene nombre femenino: pobreza; y la mayoría de las personas pobres son mujeres. La pobreza produce hambre, que también es femenino. Quizás por ello, la mayoría de las personas que la padecen son mujeres. Recientemente nos han anunciado que hay 44 millones más de pobres extremas en el mundo. También nos han anunciado que los precios de los alimentos básicos (trigo, arroz, maíz…) han subido considerablemente. ¿Cómo pueden los precios subir sin que haya nadie que los suba? Los analistas achacan la subida de estos precios a que las hambrientas (la mayoría son mujeres) de China y la India han empezado a comer más. Y cuando las hambrientas comen más desencadenan un proceso terrible: compran más; al comprar más, los precios suben; las más pobres no pueden comprar

alimentos a los nuevos precios y aumenta el número de hambrientas. Así se quedan tan tranquilos: las hambrientas son las culpables del hambre. ¿Qué no lo entendemos? Bueno, traducimos lo que nos quieren decir: los precios suben porque hay un conjunto

de sanguijuelas, la mayoría varones, que se enriquecen con el fabuloso negocio del hambre. No es posible que los gobiernos intervengan para que los precios no suban, para hacer llegar comida en abundancia a las pobres que lo necesitan, para meter en la cárcel a los especuladores que se enriquecen con la muerte de inocentes. Hay que dejar que la «mano invisible del mercado» siga atenazando la garganta de miles de millones de víctimas hasta provocarles la muerte. Lo importante es que esa mano sea libre, que mate en nombre de la libertad de su mercado. Quizás se nos haya olvidado, pero Dios nos va a juzgar por todo eso. Perdón, teníamos que haber escrito sobre el día de la mujer trabajadora. Pero hay trabajadoras, todas las mujeres lo son, que no comen y mueren. A.A. Maestre

cultura

L

Igualdad

a lucha por el reconocimiento efectivo de la igualdad de derechos de la mujer trabajadora sigue encontrando grandes resistencias en una cultura de la desigualdad muy arraigada. Las desigualdades salariales siguen siendo muy grandes, pero el problema va mucho más allá. Muchas mujeres que tienen empleo lo tienen en sectores laborales muy precarios y con mucha economía sumergida, con horarios de trabajo interminables, bajos salarios, condiciones de trabajo que dejan mucho que desear… Son trabajos que realizan casi exclusivamente mujeres, como los de empleada de hogar, cuidado de niños o ancianos, trabajos de temporada en la transformación de productos agrarios, algunos sectores del comercio… Estos empleos, además de crear grandes dificultades para la vida familiar y social de estas trabajadoras, acarrean la práctica imposibilidad de cobrar en el futuro una pensión de jubilación digna. Para la igualdad es necesario transformar radicalmente las condiciones de estos empleos. Pero, además, en no pocos casos se siguen viendo estos empleos de la mujer como un complemento del salario del hombre. Y se sigue pensando que el trabajo de la casa es cosa de la mujer. Así, muchas mujeres, además de su empleo

tienen que asumir las tareas de la casa en las que, en todo caso, el hombre «ayuda». Sigue sin verse el trabajo de la casa como una necesidad que debe ser compartida. Transformar esta mentalidad es esencial para la igualdad. Más aún, sigue estando muy extendida la mentalidad de que el trabajo de la casa no es «trabajo», porque se identifica trabajo con empleo (trabajo asalariado). Socialmente se valoran muy poco los trabajos no asalariados, por más importantes que sean para la vida. Muchas mujeres del mundo obrero sufren también las consecuencias de esta falta de valoración. Se pasan la vida trabajando y, sin embargo, se dice que «no trabajan». Avanzar en igualdad tiene mucho que ver con la relación entre vida familiar y empleo. Es necesario plantear las condiciones laborales teniendo mucho más en cuenta que hoy las necesidades familiares, tanto de las mujeres como de los hombres. Francisco Porcar

3


la ventana del mes

La Fundación Arrels de Barcelona atiende a los

Aferrarse a la cuerda de l Cada vez más personas caen en la exclusión social, al romperse, por efecto de la crisis, el débil hilo que los sostenía. En el fondo de ese pozo se encuentran las personas sin hogar. Un colectivo al que se están sumando día a día más personas. La Fundación Arrels lleva 24 años colaborando con ellos en la recuperación de su dignidad.

U

n reciente informe del Defensor del Pueblo gallego señalaba que el colectivo de personas que se han quedado sin hogar ha aumentado considerablemente al tiempo que se ha producido un cambio en su perfil, con la incorporación de jóvenes, mujeres e inmigrantes. Es lógico pensar que el fenómeno sea generalizable a todo el país. La responsable del «Programa Personas Sin Hogar» de Cáritas Española, Sonia Olea, asegura que la actual crisis económica ha provocado que «un grupo importante de gente que ha terminado su proceso (de exclusión) y tenía una vida digna haya vuelto a caer en una situación marginal». Cáritas Barcelona ha constatado un serio aumento de demandantes de ayudas que han perdido sus casas, mientras que en Madrid el jefe del departamento de emergencias sociales del Ayuntamiento de Madrid, el Samur Social, Darío Pérez declaraba que «se está produciendo un incremento de extranjeros en la calle, es uno de los nuevos perfiles que tenemos». El último recuento anual de personas que duermen en las calles de la capital española indicó que el

4

52,9% del total eran extranjeros y 47,1% españoles. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística, publicado en 2005, en nuestro país había 19.000 personas en esta situación. Las entidades que les atienden los sitúan entre los 20.000 y los 30.000. Para explicar las razones por las que una persona acaba con sus huesos en la acera, el banco, el cajero o los soportales, en la Fundación Arrels –creada en 1987 en Barcelona con el impulso del jesuita Josep María Pañella, entre otros– utiliza la metáfora de una tela de araña a la que poco a poco se le van rompiendo sus hilos hasta que deja de proporcionar sostén. Cuando se abre un agujero lo suficientemente grande en la red formada por el trabajo, la familia, la salud, las relaciones sociales, el dinero…, cualquier persona puede caer. Por eso, Arrels, que significa «raíces» en castellano, entiende la atención a los sin techo como una ayuda para «enraizarlos», para reconstruir nuevos hilos que les conecten de nuevo la sociedad de la que fueron excluídos. A lo largo de los años, Arrels ha atendido a más de 6.000 personas sin hogar, que llevaban unos siete años y medio en la calle.

Foto de Juan Lemus, Arrels Fundacio.

Según su Memoria de 2009, son 53 profesionales, 382 voluntarios y 3.860 socios y donantes los que se esfuerzan por ofrecer un alternativa para salir de la vida en la calle. Cuenta con un centro abierto, definido como de «baja exigencia» en el barrio del Raval de Barcelona, 17 pisos tutelados y 33 plazas estables de alojamiento en «Llar Pere Barnés», que funciona como «residencia de mediana estancia», 20 de ellas concertadas con el Ayuntamiento de Barcelona y 5 con la Generalitat.

Pep Palacio, maestro jubilado con 61 años de edad, es uno de los últimos voluntarios en llegar a la Fundación. Tenía pensado que al dejar la enseñanza «quería hacer un servicio a las personas, ayudar a la gente que veía tirada». Optó por Arrels porque «tenía una estructura muy sólida, no se quedaba en la mera asistencia sino que luchaba por promover cambios en las personas». En apenas año y medio que lleva como voluntario ha aprendido que, con perseve-

«Cuando se abre un agujero lo suficientemente grande en la red formada por el trabajo, la familia, la salud, las relaciones sociales...,


«sin hogar»

la vida rancia y disponibilidad, «llega un momento en que pasa algo que hace que una persona de la calle deja que te acerques». El propio Pañella ya descubrió en los inicios de Arrels que de poco vale acercarse como redentor. Al ver a un mendigo, le ofreció un bocadillo. Después de sostenerlo con sus manos, se lo tiró a la cara. «Son gente que han perdido todo, no están alegres, no son sociables, no recuerdan cómo han llegado a esa situación», explica Palacio, de quienes sólo quieren dar la espalda a una sociedad que antes se la dio a ellos. Siete parejas (hombre y mujer) de voluntarios recorren a ser posible el mismo día a la misma hora, una vez por semana, los lugares donde se cobijan los «sin ho-

Foto de Juan Lemus, Arrels Fundacio.

gar». De primeras no se acercan ni les dirigen la palabra, sólo se dejan ver. Cuando su cercanía, no incomoda, esperan a que pase algo y cuando eso pasa, pueden empezar a ofrecer alguno de los dispositivos de la fundación. «Cuando te dicen su nombre es que hay posibilidades. Lo que más les molesta de todo es haberse convertido en un «nadie», comenta Palacio. Es muy difícil salir de la calle, pero hay

«Llega un momento en que pasa algo que hace que una persona

quien lo consigue. Primero recuperan su autoestima, luego las ganas de relacionarse hasta que, poco a poco,van ganando en autonomía, siempre guiados por un trabajador social de referencia y un equipo de voluntarios. Hay quien logra alquilar un piso con compañeros que han pasado por lo mismo y consiguen un trabajo o ingresos suficientes. «Desgraciadamente, muchos llevan un dragón dentro: el alcoholismo», relata Palacio, vecino de Santa Coloma de Gramanet, «y a veces se despierta y vuelta a la calle». Pep Palacio reconoce que gracias al voluntariado en Arrels se ha «humanizado mu-

cho, me siento muy afortunado y veo el mundo y la vida desde el fondo del fondo, lo que ayuda a relativizar todo». «Yo que abandoné la fe en la época del nacional-catolicismo y no me considero cristiano, veo ahora más simpático a Jesús, bueno, y a Buda y la espiritualidad en general», admite. En definitiva, opina Pep, «Cristo se dedicaba a estar al lado de la gente que más sufre y a animarles a cambiar las injusticias». Arrels arroja cabos para que los que están en el fondo del pozo agarren de nuevo la cuerda de la vida. José Luis Palacios

Erradicar el «sin-hogarismo» En la Europa de 2015 no habrá personas sin hogar. Al menos eso es lo que dice perseguir la Unión Europea que en el 2010, año de lucha contra la pobreza y exclusión, incorporó a su «Estrategia 2020» el objetivo de conseguir de aquí al 2015 que las personas con exclusión residencial (18 millones en la Unión Europea) accedan a una vivienda digna. Para ello se debe trabajar de manera transversal en muchos ámbitos y niveles. Hacen falta iniciativas políticas pero también iniciativas que hagan un seguimiento de los compromisos políticos y los recuerden a la sociedad.

Esta es una de las labores de Feantsa, la Federación Europea de Asociaciones Nacionales que Trabajan con Personas Sin Hogar. El sinhogarismo se puede y se debería erradicar, no sólo administrar. Nadie debería dormir en la calle por carencia de servicios de urgencia adaptados a sus necesidades ni permanecer en un alojamiento de urgencia más tiempo del necesario. Nadie que resida en una institución, como un hospital o prisión, los debería abandonar si no tiene opciones de alojamiento adecuadas. Nadie debe vivir a la fuerza en un alojamiento que se ha juzgado como inhabitable.

5


¿quién es? Lucía Ramón, autora de «Queremos el pan y las rosas»

«La emancipación de las mujeres es un reto para el cristianismo del siglo XXI» Lucía Ramón es autora de «Queremos el pan y las rosas. Emancipación de las mujeres y cristianismo», publicado por Ediciones HOAC. Es profesora de Teología Feminista en EFETA y de Ecumenismo en la Facultad de Teología de Valencia. Pertenece a Cristianismo y Justicia. –¿Qué significa «el pan y las rosas»? –La «justicia del pan» tiene que ver con la redistribución de los bienes económicos y la igualdad de derechos sociales. Hemos descubierto que la justicia también tiene otras dimensiones: el reconocimiento, la participación en la toma de decisiones que afectan a la propia vida, la autonomía y la creatividad, que son imprescindibles para una vida digna y plena. La «justicia de las rosas» alude también al cuidado y a la gratuidad, la abundancia del corazón y la posibilidad de gozar de las bellezas de la vida. Esta es la justicia mayor de la que habla Jesús en el Evangelio, cuando dice que ha venido a traernos vida abundante. –La perspectiva de la espiritualidad es central en todo el libro… –Una espiritualidad en la que la contemplación y el goce de vivir son inseparables de la compasión activa y el trabajo por la justicia. Una espiritualidad encarnada y de ojos abiertos que encuentra a Dios en el centro de la vida, en la lucha cotidiana por la dignidad de todos y todas, en la acción ecologista por la supervivencia de la Creación. Una espiritualidad sapiencial y profética, que se

6

toma en serio el seguimiento de Jesús y lo traduce vitalmente en los nuevos contextos sociales. El compromiso para la emancipación de las mujeres que sufren dominación y exclusión debe estar en el centro de una espiritualidad evangélica. En los evangelios la sanación integral de las mujeres es uno de los signos de la irrupción del Reino de Dios: sin salud para las mujeres no hay salvación. –¿Qué puede aportar el Cristianismo a la emancipación de las mujeres y al Movimiento Feminista? –Un profundo sentido de la justicia y de la dignidad de la mujer y el inmenso caudal de creatividad y energía ética y espiritual que proporciona una experiencia religiosa auténtica. Emma Goldman, obrera textil anarquista y pionera del feminismo, decía que la obtención del voto no era más que el principio, que la liberación de la mujer comienza en su propia alma. Hay una libertad íntima y radical que nace de la vivencia del Evangelio y que ha alimentado la lucha de muchas cristianas por sus derechos y libertades a lo largo de la historia y lo sigue haciendo hoy. –Se define en su libro como ecofeminista…

«La «justicia de las rosas» alude también al cuidado y a la gratuidad, la abundancia del corazón y la posibilidad de gozar –El ecofeminismo muestra cómo se han establecido unas relaciones de dominación muy similares entre la opresión de las mujeres y de la Tierra y los intereses del varón blanco occidental y propietario. Unas relaciones basadas exclusivamente en la razón instrumental y en los valores de un capitalismo depredador, que se traduce tanto en la sobreexplotación del planeta como en la explotación de las mujeres. Debemos transformar nuestra autoconciencia, nuestros modos

de relación y nuestras estructuras socioeconómicas si queremos sobrevivir. Somos interdependientes y nuestro afán de dominio y de enriquecimiento está destruyendo la trama de la vida. La crisis ecológica es otro signo de los tiempos que nos llama a una conversión radical, a un cambio de mentalidad y a una gran transformación cultural. Nadie puede permanecer ajeno a estas cuestiones, tampoco las iglesias y las comunidades cristianas. Loles Gambín


Aparato crítico De la misa, la media

L

os propietarios de los clubes de fútbol han amenazado al Gobierno con ir a la huelga si no se cambia la ley que obliga a dar gratis un partido a la semana en televisión. Dicen que, ahora mismo, están perdiendo dinero. Los gerentes de las principales empresas españolas consiguieron ser recibidos por el presidente del gobierno porque ellos sí saben como hacer dinero. Y como tienen dinero, lo gastan para que los medios de comunicación les hagan caso. De hecho, ellos sí salen en la tele y hasta en las tertulias se comentan estas cuestiones. Me consta que ahora mismo hay parados, jóvenes estudiantes y afectados por las hipotecas esforzándose por organizarse y plantear sus reivindicaciones. Los dramas individuales se han convertido en fenómenos generalizables que alcanzan a mucha gente. Pero como no tienen dinero que movilizar, apenas encuentran un hueco en los medios para ver re-

E flejadas sus luchas. Sus historias, por sabidas y repetidas, parece que aburren, ¡qué casualidad! Son gente desesperada que genera desconfianza y eso, ¡espanta a los anunciantes e intranquiliza a los mercados! Bien está dar un toque de interés humano de vez en cuando, pero más, ¡es ser un mal patriota! Contar las causas profundas de estas situaciones es hacer politiqueo y seguir luchas que se alargan más de la cuenta sale carísimo. Los medios sólo nos cuentan de la misa, la media. La otra media, deberíamos ser capaces de averiguarla entre todos, porque, en el fondo, son estas cosas las que nos afectan, si no a todos, sí a la gran mayoría, al común de los mortales. Cristina López

La mirada justa

¿Adoramos a la empresa?

V

an saliendo noticias que desconciertan. Parece que lo desconcertante va haciéndose lo normal. Un tribunal respalda el despido de un trabajador, conductor de autobuses, por llamar a su compañía empresa explotadora. En cambio, otro tribunal de otro lugar no ve motivo de despido que el empleado insultara y llamara ladrón a su jefe; otro tribunal no veía razones suficientemente graves para el despido de un trabajador que llegó a agredir a su jefe. Se considera que insultar a un jefe es algo más personal, con muchos matices atenuantes, con una diversidad de circunstancias. Debiera parecer también normal que estos atenuantes que se dan en los insultos personales, se aplicaran igualmente o más a los insultos a la empresa, que es un ente más genérico. Pero no. Porque insultar a una empresa tiene mayor alcance, trasciende lo personal y afecta a la honorabilidad e imagen de la empresa. ¿Qué indica todo esto? Parece confirmar esa idea de que el pensamiento capitalista de poner el mercado y la empresa por encima

¿Sabías que.. ?

de todo está impregnando toda la vida social. Ante todo y sobre todo hay que respetar y promover el mercado y la empresa, nada debe obstaculizarlos, y la persona queda relegada a un segundo plano, sin más importancia. En el derecho y en su aplicación jurídica, como indican esas sentencias antes reseñadas, se defiende y se hace prevalecer ante todo a la empresa. Su honorabilidad es sagrada. En fin, el derecho se mercantiliza, se pone al servicio de la empresa y del mercado. Esta manera de actuar será negativa para las personas. Al no ponerse la dignidad de la persona por encima de todo, las consecuencias de abandono y explotación de la persona aumentarán. «La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil» (Benedicto XVI en «Caritas in Veritate»). La enseñanza social de la Iglesia ha puesto siempre la dignidad de la persona y del trabajador como el supremo criterio a tener en cuenta. Gregorio Burgos

n la «civilizada» Europa, las trabajadoras cobran de media un 15% menos que los hombres). España es uno de los países donde las diferencias salariales son más elevadas.

P

ara que una mujer cobre lo mismo que un hombre, de media debe trabajar 53 días más al año, en España, donde la ganancia media anual femenina supuso el 78,1% de la masculina.

L

as mujeres perceptoras de prestaciones por jubilación o incapacidad siguen siendo minoritarias y casi la mitad de las pensiones que perciben son de viudedad y no contributivas.

E

l 8,1% de las mujeres tienen ingresos salariales menores o iguales al Salario Mínimo Interprofesional. Ese porcentaje en los hombres no llega al 3%.

7


evangelio en la calle

Así va el mundo

La oración de un niño

H

e preguntado muchas veces a los pequeños que me cuenten las cosas que piden ellos a Dios y me dan unas respuestas que van casi todas en la misma dirección: que haya paz en el mundo, que los niños no pasen hambre, que las familias se lleven bien y (ahora agregan) que los padres tengan trabajo. No podía ser de otra manera porque de un corazón limpio no puede brotar nada más que una plegaria limpia. La paz, el pan, la familia y el trabajo son los deseos más profundos del corazón y por lo que mejor podemos pedir a Dios, Padre de todo lo bueno. Los niños, una vez más, señalan el camino del bien para la humanidad. Por eso mismo, Jesús de Nazaret, Dios con nosotros, aparece en el Evangelio bendiciendo e imponiendo las manos a los niños (Marcos 10, 16) y afirmando que de ellos es el Reino de los Cielos (Mateo 19, 14). También pide que acojamos su Reino como lo hacen los pequeños (Marcos 10, 15) y nos propone que seamos como ellos (Mateo 18, 3) para así renacer a una nueva vida y poder aceptar su mensaje (Juan 3, 5). Todavía más. En el Evangelio aparecen como términos equivalentes el ser niños y el ser discípulos: «Quien dé un vaso de agua a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, os aseguro que no quedará sin recompensa» (Mateo 10, 42). Incluso Jesús se identifica con los pequeños: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge» (Mateo 18, 5). Por todas estas aportaciones evangélicas la oración de un niño va siempre por la buena dirección y constituye nuestra gran referencia a la hora de vivir y rezar. Los niños llevan la razón: el Reino de Dios que deseamos y pedimos es paz, pan, armonía familiar y trabajo. Eso sí: a Dios rogando y con el mazo dando. O esto otro: Reza y trabaja. Antonio Hernández-Carrillo

El Banco Mundial advierte que el encarecimiento de los alimentos ha llegado «a niveles peligrosos», como pasó en verano de 2008, y amenaza a decenas de millones de personas con pocos recursos. Casi mil millones de personas pasan hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Por lo pronto ha sumido en la pobreza a 44 millones de personas a las que el 1,25 dólar al día del que disponen se les esfuma intentando completar la dieta necesaria para subsistir. Las razones del alza se achacan a malas cosechas y al aumento de la demanda. Aunque no es del todo cierto, simplemente son un factor más, al que hay que sumar los movimientos especulativos, responsables de casi el 50% de los recientes aumentos de precios… Es lo que pasa cuando se deja al mercado que ponga sus manos sobre algo tan básico como es la alimentación del mundo.

Novedad

Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4 28014 Madrid

☎ 91 701 40 83

www.hoac.es - www.edicioneshoac.org Dirección, redacción y administración: Alfonso XI, 4 - 4º. 28014 Madrid. Telf.: 917014080. Fax: 915227403


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
TU 128 by Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) - Issuu