Congelado el SMI La lucha contra los desahucios Edita HOAC - Nº 135 - Febrero 2012 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €
Familia, trabajo y descanso
así lo vemos
E
n la sociedad en la que vivimos se hace cada día más cierto aquella vieja canción que decía «me matan si no trabajo, y si trabajo me matan». Los parados no encuentran empleo, mientras que aquellos que conservan uno se ven obligados a aceptar condiciones indecentes, ritmos frenéticos y largas jornadas. Las relaciones laborales se han configurado de un modo que debilitan la relación entre personas, familia y sociedad. No encontramos momentos para tareas como visitar a los amigos, dedicar tiempo a los hijos, cuidar a los dependientes, compartir el ocio, participar en iniciativas colectivas, celebrar la fe...
«Hay que fomentar una reflexión y un empeño encaminado a conciliar las exigencias y los tiempos de trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta», ha pedido recientemente Benedicto XVI. Es imprescindible combinar el trabajo asalariado con el desarrollo integral de las personas, fomentar estilos de familia que vivan en comunión y reconciliar trabajo y descanso. Como dice el magisterio social de la Iglesia, «es necesario también que las empresas, las organizaciones empresariales, los sindicatos y el Estado se hagan promotores de políticas laborales que no perjudiquen, sino favorezcan el núcleo familiar» (Compendio de la DSI, 294).