ORACIÓN
Rovirosa
Causa de canonización de Padre, tú llamaste a Guillermo Rovirosa, le mostraste la grandeza de tu amor, manifestado en Jesucristo, el obrero de Nazaret entregado hasta la muerte y resucitado, y lo enviaste como apóstol al mundo obrero. Concédenos vivir, con su misma coherencia, el bautismo que nos ha hecho hijos tuyos, de modo que en el trabajo de cada día lleguemos a transformar la sociedad según tu voluntad y a transmitir la alegría de la fe a nuestros hermanos. Te pedimos, por su intercesión, ayuda ante la necesidad que te presentamos (...) y el gozo de agradecértela con un mayor compromiso a favor del amor y la justicia. Por Jesucristo, nuestro Señor. (para uso privado) Con licencia eclesiástica, de conformidad con el decreto de Urbano VIII
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HOAC-Causa de G. Rovirosa C/ Alfonso XI, 4-4º. 28014 MADRID Tfno.: 91 701 40 80. Fax: 91 522 74 03 Correo electrónico: rovirosa@hoac.es www.hoac.es Si usted quiere ayudar a la Causa, puede hacerlo mediante giro postal a la dirección arriba citada o mediante ingreso en la siguiente cuenta: Caja Madrid, c/c 2038-1816-20-6000453679 Promotora de la causa: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)
Su proceso de canonización se abrió el 8 de julio de 2003
Guillermo
HOAC
HOJA INFORMATIVA Nº 10
2011
SU VIDA: EL IDEAL COMUNITARIO Guillermo Rovirosa tuvo que recorrer ese largo camino que supone salir de sí mismo (egoísmo) hasta llegar a descubrir y vivir la entrega y el servicio a los demás (amor).No fue para él tarea fácil. De hecho pasó mucho tiempo buscando ese camino hasta que a sus 36 años se encuentra vitalmente con Jesucristo. A partir de ese encuentro vendrán otros descubrimientos que recibe como gracias inmerecidas que el Señor le regala: la importancia del Bautismo recibido, la misión apostólica con los obreros, el alcance del Mandamiento Nuevo, la originalidad y grandeza de la Comunión Trinitaria,… La oración, la reflexión y su experiencia vital han convencido a Rovirosa de que la vida del cristiano siempre ha de ser vida de comunidad y un caminar constante hacia el ideal comunitario. Hace poco tiempo se ha publicado un Cuaderno («Dialogando con Rovirosa», Ediciones HOAC, 2010) que recoge afirmaciones de Guillermo Rovirosa. A la pregunta de por qué no avanzamos en la línea comunitaria (comunitarista, decía él) responde lo siguiente: «El egoísmo propio de nuestra naturaleza actual nos empuja constantemente a considerar “nuestras cosas” como las más importantes del mundo. A los demás los consideramos y los apreciamos en la medida que nos son útiles o agradables. Les damos un valor que podemos llamar instrumental. Los necesitamos para nuestra vida material y hasta para nuestra santificación. Pero estas consideraciones están llenas de egoísmo, y a base de ellas no se puede construir una comunidad. A todo lo más que se puede llegar es a una sociedad humana como la que vemos a nuestro alrededor, en la que cada uno busca “sacar” al máximo y “meter” el mínimo… La comunidad es otra cosa. En la comunidad el “centro de interés” no puede ser mi YO, sino el YO ajeno. Lo importante no es que los demás lleguen a pensar como yo, sino que yo llegue a descubrir todo lo bueno que hay en el pensar de los otros. Ya se comprende que un cambio de actitud tan radical no puede operarse sin la intervención de algún elemento exterior al hombre… Únicamente Cristo, con todo lo que lleva consigo (que es el Infinito Trinitario) puede provocar este cambio de la naturaleza humana. Y no por mandato, ni por precepto,