4º Domingo de Pascua • 30 de abril de 2023 • www.hoac.es
Me dispongo a la oración con estos textos
“
La preocupación esencial del pastor (con razón se dice de él que es un congregador de comunidades) debe ser la de suscitar el entusiasmo de aquéllos que tiene misión de guiar, y mantenerlo. El entusiasmo, como toda cosa viva, puede nacer, crecer y morir. Si muere, es el alma misma de la comunidad la que corre el riesgo de extinguirse; y esto no es ninguna cosa quimérica. –Guillermo Rovirosa, O.C. T II, 170
“
«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre...» (1 Jn 3, 1). Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da la vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar. Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no está atraído por ningún interesado deseo de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente. Pero contemplar y agradecer no basta. También hay que seguir al buen Pastor. –Francisco, Regina coeli, 26 abril 2015
Acojo la presencia de Dios y me sitúo en la vida Seguir al Buen Pastor, que acompaña y cuida es ser también nosotros acompañantes y cuidadores de nuestras hermanas y hermanos, como hace Pedro, en su relación con Kevin. o Joaquín, desde la experiencia de la PAH. Podemos ser personas cuidadoras porque sentimos el cuidado de Dios en nuestra existencia.
Lo que quiero ser Quiero ser pastor que vele por los suyos; árbol frondoso que dé sombra al cansado; fuente donde beba el sediento. Quiero ser canción que inunde los silencios; libro que descubra horizontes remotos; poema que deshiele un corazón frío; papel donde se pueda escribir una historia. Quiero ser risa en los espacios tristes, y semilla que prende en el terreno yermo. Ser carta de amor para el solitario, y grito fuerte para el sordo… Pastor, árbol o fuente, canción, libro o poema… Papel, risa, grito, carta, semilla… Lo que tú quieras, lo que tú pidas, lo que tú sueñes, Señor… eso quiero ser. (José María R. Olaizola, sj) 1