3er Domingo de Pascua • 23 de abril de 2023 • www.hoac.es
Me dispongo a la oración con estos textos
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La comunicación mística con Cristo en el «otro» se fundamenta en la humildad, y sus manifestaciones han de ser abundantes entre los que practiquen la virtud de escuchar. Según la palabra del Señor: Donde dos o tres... me parece que este nuevo (y tan antiguo) caminito de Emaús ha de rebosar mucha vida sobrenatural.. –Guillermo Rovirosa, O.C. TI, 226
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El Evangelio nos revela que, precisamente en las situaciones de desengaño y de dolor, justamente cuando experimentamos atónitos la violencia del mal y la vergüenza de la culpa, cuando el río de nuestra vida se seca a causa del pecado y del fracaso, cuando desnudos de todo nos parece que ya no nos queda nada, precisamente allí es cuando el Señor sale a nuestro encuentro y camina con nosotros. En el camino de Emaús, Él se acerca con discreción para acompañar y compartir con esos discípulos entristecidos sus pasos resignados. –Francisco, Homilía 28 de julio de 2022
Acojo la presencia de Dios y me sitúo en la vida El viaje de los discípulos de Emaús es una imagen de nuestro camino personal y del camino de la Iglesia. La Pascua es un camino desde el fracaso a la esperanza. Para recorrerlo, recoge los fracasos que experimentas, los que viven tus compañeras y compañeros de trabajo, tus vecinas y vecinos, los que se viven en tu familia, en la Iglesia… ¿qué esperanzas buscan y esperan?
Coloquio para un viaje Dios Padre bueno, que has tejido nuestros caminos para propiciar los encuentros y acortar las distancias que nos separan. Tú que, a través de tu hijo Jesucristo has querido encarnarte en el misterio humano y sufrir, como nosotros, el cansancio y el azar de los caminos del mundo. Acompáñanos en este viaje, porque también aquí hay trayectos arduos y fatigosos como aquellos caminos polvorientos de Galilea. Acompáñanos Tú, porque también aquí hay senderos misteriosos como el de Emaús, que nos llevan sin ruido al descubrimiento del otro y que conservan aún la luminosa facultad de transformarnos. Y, cuando lleguemos al final de nuestro camino y cumplamos una vida de búsquedas y encuentros, de signos sencillos y cotidianos, acógenos Tú y congréganos Tú en la encrucijada inmensa de tu corazón de Padre. 1