Sanando el Dolor de la Separación Por Patty Wipfler, Parents Leadership Institute
Los niños y niñas florecen cuando están en conexión con sus padres: su necesidad de un sentido de conexión es fuerte y constante durante la infancia. Es este sentido de seguridad y conexión que permite a los niños y niñas aprender a gran velocidad, experimentar y jugar tan plenamente, disfrutarse a sí mismos y a los otros sin reserva y, a confiar en la bondad de las personas que conocen. El sentido de conexión y seguridad de los niños se rompe con facilidad. Para los bebés y los niños, el hecho de que su padre o madre se aleje de ellos para lavarse las manos o levantar los platos es a veces suficiente para romper el sentido del niño de que todo está bien. A causa de esta fragilidad, cada niño ha tenido duras experiencias con las separaciones. Algunos niños, incluyendo aquellos que han tenido experiencias médicas tempranas y aquellos cuyas familias han estado en crisis, adquieren enormes miedos en relación con la separación, pues las heridas que sufrieron, conllevan la experiencia de una profunda necesidad de atención y seguridad justamente cuando no pudo dárseles. Cuando se rompe el sentido de conexión de un niño, hay dos tipos de causas: •
La herida es fresca: una niña se enoja y empuja a su hermanito, o un padre con prisa es brusco con un niño porque se demora para salir de casa.
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Los sentimientos de una lastimadura son reestimulados por una situación que se asemeja a aquella que fue dolorosa en el pasado: los padres y el niño han estado jugando y el padre se levanta para ir a la cocina, o un padre está cargando a un niño y le pide que camine de la mano. No ocurre una real separación, pero hay un suficiente sentido de separación para que el niño sienta la herida. Los sentimientos antiguos son detonados por esta nueva situación que sin embargo es segura.
Un niño puede sentirse devastado por el sentido de conexión roto, ya sea que la causa es inmediata o una reestimulación. Cuando los niños se sienten lastimados, NO PUEDEN PENSAR BIEN. No pueden realmente procesar la información que le das y no pueden actuar razonablemente. Si no tienen oportunidad de llorar con relación a la herida, entonces el comportamiento se torna irrazonable. Algunos niños muerden o se vuelven agresivos en otras maneras cuando se sienten lastimados, algunos niños se aislan, algunos se desplazan con rapidez de una actividad a otra sin poner realmente atención a lo que hacen. Cuando están siendo lastimados pero no son capaces de llorar o demostrar su rabia, los niños necesitan atención amorosa de alguien que les provea de la suficiente seguridad para que expresen la lastimadura oculta y así puedan recuperarse de ella. La manera en que los niños sanan sus sentimientos de tristeza y miedo es llorando, temblando, luchando y sudando. Este proceso de demostrar completamente los sentimientos es natural, saludable y profundamente beneficioso para el niño. Ninguna de nuestras experiencias en nuestra cultura te llevaría a estas conclusiones. Hemos sido