II Trimestre de 2011 Libro Complementario
Vestiduras de gracia
De hojas de higuera a manto de justicia
Tim Crosby
Capítulo Diez
Vestidos para recibir al Rey U n sábado, mientras me encontraba disfrutando de una excelente comida en casa de unos amigos, escuché el siguiente relato: Antes de que Bill le pidiera a Laura que se casara con él, le preguntó si ella estaba interesada en un anillo de matrimonio. Ella le contestó que prefería que utilizaran ese dinero en algo útil, como dedicarlo a la construcción de una iglesia en Honduras. ¡Qué gran idea! Y eso fue lo que hicieron. En agosto de 1999 construyeron una iglesia en La Lima, Honduras. Les costó casi lo mismo que lo que habrían empleado en comprar un anillo de platino, algo que muchos de sus amigos habían hecho. Al final de los diez días dedicados al proyecto de construcción, la iglesia celebró un bautismo, un servicio de comunión y un matrimonio. El matrimonio fue el de Bill y Laura. Todo el pueblo acudió a la celebración. ¡Qué maravilloso relato! A continuación presento otro un poco más sobrio. Una joven recién bautizada se tropieza con una dama adventista «moderna» a quien no le preocupa mucho el asunto de las prendas. Cuando esta recién convertida le hizo algunas preguntas al respecto, ella le contestó diciendo: «Mi salvación no depende de las prendas que me pongo». Como resultado, la nueva creyente comenzó a utilizar prendas. Siempre escucho el mismo comentario con diferentes variantes, y me parece una de las mayores puerilidades que un cristiano puede expresar. Mi salvación tampoco depende de lo que yo ingiero, pero eso no es un motivo para no llevar una vida saludable. Quién pregunte si determinada cosa es esencial © Recursos Escuela Sabática