Foto: Arturo Hernรกndez
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Domingo, 14 de diciembre re de 20 201 14 14
Redacción Hera
A
unque muchos siguen creyendo que una reina es aquella mujer bonita que sólo tiene que preocuparse por la piel, el gimnasio y la comida, quiero recordarles que es mucho más que eso. Las reinas en este caso de Instituciones Educativas son mujeres con vocación social que están dispuestas a servir, a brindar alegría y sonrisas a una sociedad que, aunque no lo reconozca abiertamente, necesita y se nutre de eso. Pero su vocación debe ser, además, la buena disposición a las críticas y los comentarios en ocasiones ligeros pero perturbadores, al buen comportamiento dentro y fuera de su institución, así como un ejemplo a seguir en cuanto a sus calificaciones. Ni qué decir de sus familias, que utilizan una gran cantidad de recursos económicos propios para hacer ese sueño realidad. Porque la mayoría de las veces ese sueño se inicia como un proyecto individual, pero termina siendo colectivo con consecuencias evidentes en las finanzas colectivas. Lo importante de todo esto es hacer valer el lugar que se merecen. Muchos de los que conozco se refieren de manera rápida a la definición de reina y una vez las conocen más a fondo, se dan cuenta de los valores, el esfuerzo y la inteligencia que muchas poseen, así como la gran concentración y capacidad de respuesta ante las situaciones extremas que día a día se presentan. A mi juicio, todas tienen su belleza real. El problema es no saberla identificar y potenciar: en algunas, está en su forma de ser, en otras en su cuerpo, en otras en sus piernas, en otras en la cara, o simplemente la carisma y sencillez que trasmite. Lo importante es entender que por más que haya una favorita, el concurso es hasta el final. Hay tiempo para que todas alcancen a dar equilibrio a su tipo de belleza con actitudes de sencillez, disposición, alegría, carisma y buenas maneras. Un reinado se fundamenta en la belleza de nacimiento, pero también en buenas actitudes, aptitudes y conocimientos. Secretos de belleza real Cremas hidratantes corporales dos veces al día. Utilizar aceite corporal después del baño. Exfoliación con bicarbonato, crema y limón en la ducha. Agua de cáscara de piña antes de cada comida. Ejercicio 45 minutos todos los días. Alimentación a base de proteínas y vegetales. No comer carbohidratos en la noche. Sábila en el cabello durante 30 minutos y luego enjuagar. Gel frío en el cuerpo. Desmaquillarse siempre antes de dormir.
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