Gracias… Pienso en lo que fue y mi corazón se llena de agradecimiento. Solo tu pudiste ver y crear en mí, lo que yo mismo no veía ni creía.
El paso del tiempo va dejando su huella en mí, pero tus promesas se renuevan cada día. Las risas de los burladores se han callado, los golpes de los que me golpeaban ya no duelen, aun ellos han ido desapareciendo. y yo con mi llanto y queja me he callado.
La paz y la tranquilidad han llegado a mi lado, y yo solo quiero decirte gracias.
Gracias por creer en mi cuando nadie, ni yo mismo creía. Gracias por formar en mi las maravillas que provienen de ti. Gracias Señor Jesús, gracias.
La vida me encontró cuando yo estaba muerto, ha sido una experiencia maravillosa.