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Ingeniería Civil IC 673 abril 2026

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Cero carbono y más en el entorno construido

/ AÑO LXXVI / ABRIL 2026 / $60

Espacio del lector

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Número 673, abril de 2026

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EVALUACIÓN Y REHABILITACIÓN ESTRUCTURAL DE EDIFICIOS PATRIMONIALES / MARCOS M. CHÁVEZ

CANO Y COLS. 16

DIÁLOGO / REFORMAS PARA MEJORAR EL DESEMPEÑO DE LOS DRO Y CORRESPONSABLES / RENATO BERRÓN

RUIZ

TEMA DE PORTADA / SUSTENTABILIDAD / CERO CARBONO Y MÁS EN EL ENTORNO CONSTRUIDO: UNA AGENDA PARA LA INGENIERÍA ESTRUCTURAL MEXICANA / SERGIO M. ALCOCER

URBANISMO / HUMEDALES ARTIFICIALES EN PROYECTOS URBANOS: TRATAMIENTO Y REUTILIZACIÓN

/ JOSÉ

DE ESTADO / ECONOMÍA

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IC Ingeniería Civil, año LXXVI, número 673, abril de 2026, es una publicación mensual editada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México, A.C. Camino a Santa Teresa número 187, colonia Parques del Pedregal, alcaldía Tlalpan, C.P. 14010, Ciudad de México. Tel. 5606-2323, www.cicm.org.mx, helios@heliosmx.org

Editor responsable: Ing. Ascensión Medina Nieves. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo número 04-2011-011313423800-102, ISSN: 0187-5132, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido número 15226, otorgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Permiso Sepomex número PP09-0085. Impresa por: Ediciones de la Sierra Madre, S.A. de C.V., Carretera federal a Cuernavaca 7144, col. San Miguel Xicalco, Tlalpan 14490, Ciudad de México. Este número se terminó de imprimir el 31 de marzo de 2026, con un tiraje de 4,000 ejemplares.

Los artículos firmados son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del Colegio de Ingenieros Civiles de México, A.C.

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Acerca de la portada. Shutterstock.

Mensaje del presidente

Visión 2050 como eje rector institucional

El XLI Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de México ha adoptado la Visión 2050 como eje rector institucional, buscando alinear la planeación de la infraestructura nacional con las transformaciones demográficas, climáticas, tecnológicas y económicas que México enfrentará a mediados de este siglo: mayor urbanización, presión sobre los recursos hídricos y energéticos, integración a cadenas de valor globales y ciudadanos que exigirán infraestructura resiliente, accesible y ambientalmente responsable.

Esta visión no puede quedar subordinada a los ciclos políticos sexenales. La planeación de la infraestructura es un asunto de Estado. Requiere continuidad, evidencia técnica y una perspectiva que trascienda cualquier administración particular.

El programa estratégico 2026-2028 descansa en tres pilares complementarios. El primero es la sostenibilidad y el valor social: implementar métricas ambientales, sociales y de gobernanza en la evaluación de megaproyectos y alinear la infraestructura con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El segundo es la vanguardia tecnológica: adoptar el modelado de información de la construcción, gemelos digitales e inteligencia artificial en el diseño, construcción y monitoreo de obras. El tercero es la incidencia en política pública: participar en el diálogo técnico con los poderes Ejecutivo y Legislativo y en el desarrollo de la Ley General de Infraestructura para el Bienestar.

Estos compromisos son de los ingenieros civiles colegiados con la sociedad que los necesita. A través del Consejo de Políticas de Infraestructura, nuestro colegio seguirá aportando la visión técnica que el país requiere. El futuro de la infraestructura nacional no se construye solo con acero y concreto: se construye, sobre todo, con ingenieros comprometidos con su tiempo.

XLI CONSEJO DIRECTIVO

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David Oswaldo Cruz Velasco

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Juan José Orozco y Orozco

Walter Iván Paniagua Zavala

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Segundo secretario propietario

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Segundo secretario suplente

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Tesorero

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Subtesorero

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Ricardo Javier Gutiérrez Rodríguez

José Lara Lona

Héctor Lases Mina

Jesús Victorino Ramos Montiel

José Manuel Ramos Torres

Juan José Risoul Salas

María del Rocío Salcedo Campos

Edgar Oswaldo Tungüí Rodríguez

Martha Vélez Xaxalpa

www.cicm.org.mx

DARÍO

RIVERA VARGAS

Profesor investigador de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. Coordinador adjunto del Comité de Seguridad Estructural del CICM. Vicepresidente de la SMIE.

INGENIERÍA ESTRUCTURAL

Monitoreo de la salud estructural

Las obras, al igual que los seres humanos, requieren inspecciones periódicas para valorar su estado de salud; con ello se previene la aparición de rasgos patológicos que puedan evolucionar a daños severos y comprometer su seguridad estructural, sobre todo ante eventos extremos como los sismos. El monitoreo de la salud estructural de una construcción mediante la medición de su respuesta es esencial para garantizar su confiabilidad, además de que contribuye a reducir su probabilidad de falla y los gastos de mantenimiento.

En la actualidad se ha vuelto más recurrente la necesidad de evaluar la seguridad estructural de construcciones existentes para prevenir fallas en su operación o incluso su colapso; el fin es evitar la pérdida de vidas humanas y pérdidas económicas, sobre todo ante eventos extremos como los sismos. Esta labor conlleva la consideración de una serie de incertidumbres a la hora de estimar la respuesta estructural ante condiciones de cargas futuras, debido al estado patológico que prevalece en los inmuebles como consecuencia de la degradación de los materiales a lo largo de su vida (figura 1) y por los criterios de diseño estructural usados en su momento, los cuales son obsoletos en comparación con los reglamentos de construcción vigentes. En consecuencia, la evaluación de la seguridad estructural de edificaciones existentes representa un reto, puesto que su resultado permitirá definir si su seguridad es aceptable o si se requieren trabajos de rehabilitación. Lo anterior permite establecer que las construcciones, al igual que los seres humanos, requieren inspecciones periódicas sobre su salud, para evaluar ciertos cambios en los patrones de comportamiento estructural por el paso del tiempo. Esto se logra mediante trabajos de monitoreo de salud estructural (MSE; Batta y Dang, 2024), que han cobrado relevancia en los últimos años. Con el MSE se revisa que las condiciones patológicas de los inmuebles no pongan en riesgo su seguridad, y ello se logra con la calibración de modelos matemáticos para obtener una respuesta estructural representativa; el objetivo es reducir incertidumbres sobre el comportamiento real de los edificios ante diferentes demandas de carga y valorar de manera más objetiva el estado de salud actual de la estructura.

El MSE también resulta relevante cuando se evalúa la seguridad estructural de obras poco convencionales, es

Figura 1. Estado patológico que pueden presentar las construcciones existentes.

decir, aquellas que no están contempladas en los códigos de diseño y de cuyo desempeño estructural se tiene poco conocimiento, tales como plataformas marinas, estadios de futbol, edificios históricos o silos, entre otras. Con los trabajos de MSE en este tipo de inmuebles se pueden establecer hipótesis de modelación adecuadas e identificar las propiedades dinámicas que ayuden a inferir sobre el estado de salud estructural que guardan.

Por lo tanto, el objetivo de este artículo radica en describir los aspectos fundamentales del MSE en diferentes tipos de construcciones existentes y los beneficios que se logran en la evaluación de su seguridad estructural.

Monitoreo de la salud estructural

El MSE es esencial para evaluar y garantizar la confiabilidad de las estructuras mediante la medición de su respuesta. Al igual que un diagnóstico médico, el MSE involucra tres aspectos de análisis: detección y localización de daños, evaluación de la gravedad y posibles esquemas de rehabilitación, por lo que este tipo de estudio contribuye a reducir la probabilidad de falla y los eventuales gastos de mantenimiento. Para lograrlo, el desarrollo del estudio de MSE debe cubrir cuatro etapas (Batta y Dang, 2024): inspección de la estructura, monitoreo, diagnóstico y evaluación (figura 2).

La inspección de la estructura permite hacer un reconocimiento de las características del sistema estructural que prevalece en el inmueble y la identificación de posibles daños visibles en él. El monitoreo implica el diseño de la instrumentación conforme a la inspección ocular de la estructura; colocación y operación adecuada de los sensores durante las campañas de medición (figura 3), así como la adquisición de datos. El diagnóstico se refiere al análisis e interpretación de registros obtenidos en la etapa de monitoreo, para con ello hacer un diagnóstico sobre los daños que podría presentar la estructura. En la etapa de la evaluación se concilia la información del diagnóstico con la calibración del modelo matemático, buscando que reproduzca la respuesta medida, como los principales periodos de vibración de la edificación (figura 4), con objeto de obtener una respuesta estructural representativa con dicho modelo y poder evaluar el nivel de salud estructural; en caso de no ser satisfactorio, se recomendarán trabajos de rehabilitación.

Se cuenta con una diversidad de sensores para el MSE, los cuales corresponden al tipo de estructura que se va a estudiar; por citar algunos, se pueden usar acelerómetros, sismómetros y transductores de desplazamientos. Con estos sensores se pueden aplicar diferentes métodos de medición que se clasifican en activos y pasivos.

Los métodos activos se caracterizan por medir las vibraciones inducidas en la estructura por dos fuentes de excitación: sismos y forzadas. Las excitaciones sísmicas requieren una instrumentación permanente para captar una serie de terremotos durante cierto periodo de monitoreo y analizar con mayor detalle el desempeño sísmico de la estructura, como se muestra en la figura 5. Por su parte, las forzadas se caracterizan por generar una excitación inducida en la construcción, por ejemplo una carga de impacto dinámico en un puente por el paso de vehículos de diseño (figura 6).

Los métodos pasivos aprovechan las vibraciones en la estructura estimuladas por el ruido del medio ambiente; en esta categoría están los registros de vibraciones

Excitación externa

Inspección estructural

Monitoreo

Diagnóstico

Evaluación

Figura 3. Colocación y operación de acelerómetros.

provocadas por maquinaria y vehículos. Este método es el más usado por su bajo costo y por requerir menor tiempo de monitoreo; además, se trata de una prueba no destructiva y no interrumpe la operación de la construcción. No obstante, el análisis e interpretación de sus registros se puede complicar en estructuras rígidas, debido a la superposición de varios ruidos ambientales cuyos contenidos de frecuencias pueden ser similares a los que experimentan este tipo de estructuras, y se pueden cometer errores en la identificación de sus propiedades dinámicas.

Identificación e interpretación de propiedades dinámicas

Un aspecto medular del MSE es el análisis e interpretación rigurosos de las señales o registros de medición (historias de desplazamiento que se muestran en las figuras 5 y 6), los cuales describen el movimiento de la estructura en el tiempo. Para el análisis de señales es necesario recurrir a herramientas matemáticas que permitan manejar la información de manera que su interpretación física no resulte complicada.

Figura 2. Etapas del monitoreo de salud estructural.

Monitoreo pasivo con ruido ambiental Modelo matemático del inmueble

Modo de vibrar

Dirección transversal (T)

Dirección longitudinal (L)

4. Calibración de modelos

En este contexto es importante recurrir a técnicas de identificación de sistemas para estimar los parámetros dinámicos que definen el comportamiento de una estructura; esta técnica se remonta a los finales del decenio de 1950 en la industria de la aviación, y su aplicación en sistemas estructurales data de principios de los setenta. Los parámetros dinámicos a identificar son: formas modales de vibración, periodos o frecuencias fundamentales de vibrar y amortiguamiento.

Es importante comentar que para una adecuada interpretación de las señales se debe tener conocimiento sobre el comportamiento estructural de la construcción en estudio. Por ello cobra relevancia que un ingeniero civil con especialidad en estructuras pueda realizar este trabajo para inferir de mejor forma el comportamiento estructural de diferentes tipos de obras, como edificios, puentes, construcciones históricas, tanques, tribunas de estadios, etcétera.

Cada construcción requiere un tratamiento específico para el análisis e interpretación de señales. Por lo tanto,

Trabe prefabricada Trabe portante Paso peatonal superior Paso peatonal inferior

la identificación de sus propiedades dinámicas, aunada a mediciones de aceleración y deformación de la estructura conforman un expediente clínico sobre la salud estructural que guarda el inmueble. Esta información ayuda a calibrar modelos matemáticos de las construcciones (figura 4), como se mencionó antes, lo cual contribuye a vislumbrar su desempeño estructural ante condiciones de carga futura y con ello tomar la mejor decisión en cuanto a posibles esquemas de mantenimiento o rehabilitación, según sea el caso.

A continuación se hace un bosquejo general sobre la interpretación de los registros de algunos tipos de construcciones. En el caso de los edificios altos, es decir, aquellos que por su altura son sensibles a las cargas laterales por sismo y viento, el análisis de sus señales permite visualizar una respuesta dinámica bien definida en sus formas modales de vibración por traslación y por torsión, con la identificación de sus respectivos periodos y fracción de amortiguamiento.

Mientras, en los edificios históricos se requiere un análisis más minucioso de sus propiedades dinámicas, debido a que este tipo de construcciones posee materiales heterogéneos y daños locales por deficiencias en la conexión entre sus elementos estructurales, por lo que no es tan evidente su respuesta estructural. Algo distintivo en estas construcciones es que su fracción de amortiguamiento crítico es más grande que las medidas en construcciones modernas, de tal forma que pueden alcanzar hasta 10%, lo cual se puede atribuir, en parte, al grado de deterioro que presentan sus elementos estructurales por el paso del tiempo (Rivera et al., 2008).

En tanto, los puentes también tienen ciertas peculiaridades en el nivel de amortiguamiento que prevalece en la superestructura (sistema de cubierta); sus valores son inferiores a los de otros tipos de construcciones: oscilan entre 2 y 3% (Li et al., 2014), y su incremento puede ser indicativo de cierto nivel de daño en la estructura que en ocasiones no se puede apreciar a simple vista, como los problemas de flujo plástico. Gracias al MSE también se pueden identificar otros problemas, como el de reso -

Pilotes

× 50 cm

Columna oblonga

Cajón de cimentación

Dirección T

Desplazamiento relativo máximo=1.12 cm

Demanda de distorsión=0.0016

Nivel de desempeño: operación completa

Tiempo (s)

Figura 5. Instrumentación sísmica permanente en un puente urbano. Historia de desplazamiento relativo entre la superestructura (TA) y la cimentación (CC) durante el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Figura
matemáticos.

Tiempo (s)

Figura 6. Historia de desplazamiento vertical en la superestructura de un puente por el paso de un vehículo de diseño. Desplazamiento

u En los edificios históricos se requiere un análisis más minucioso de sus propiedades dinámicas, debido a que este tipo de construcciones posee materiales heterogéneos y daños locales por deficiencias en la conexión entre sus elementos estructurales, por lo que no es tan evidente su respuesta estructural. Algo distintivo en estas construcciones es que su fracción de amortiguamiento crítico es más grande que las medidas en construcciones modernas, de tal forma que pueden alcanzar hasta 10%, lo cual se puede atribuir, en parte, al grado de deterioro que presentan sus elementos estructurales por el paso del tiempo.

nancia en la superestructura de puentes ferroviarios ante el tránsito de trenes que circulan con cierta velocidad, cuya detección ayuda a prevenir problemas de descarrilamiento de los vagones.

Las tribunas de estadios son estructuras que se ven sometidas a cargas dinámicas por el salto rítmico de los espectadores; los análisis de sus registros están orientados a identificar vibraciones inadmisibles para el confort humano y fallas estructurales por resonancia, debido a que los criterios con respecto a este tipo de carga son limitados en los reglamentos de diseño. En consecuencia, se requiere un análisis cuidadoso de los brincos rítmicos que generan los aficionados y que propician los cambios en las propiedades dinámicas medidas en las tribunas, a fin de complementar estos análisis con modelos matemáticos de la estructura para revisar que dichos cambios no den lugar a amplificaciones de movimiento que comprometan su seguridad estructural.

Beneficios

Los beneficios del MSE redundan en mejorar las hipótesis de modelación y análisis estructural de diferentes tipos de sistemas estructurales, sobre todo para la comprensión de la respuesta dinámica de edificaciones poco estudiadas. De igual forma, este tipo de estudios han contribuido a proponer ecuaciones empíricas para

estimar de manera práctica algunas propiedades dinámicas de edificios y puentes, como son el periodo fundamental de vibración y fracción de amortiguamiento crítico, como se comenta en los trabajos de Li et al. (2014) y Uebayashi et al. (2016).

Otros beneficios se visualizan a través del monitoreo permanente de las estructuras, al poder evaluarse de manera inmediata el nivel de desempeño de inmuebles sometidos a la actividad sísmica, para con ello poder decidir su apertura o la suspensión de su servicio. Se puede citar el caso de un puente instrumentado ubicado en la zona de suelo blando del Valle de México, que luego del sismo del 19 de septiembre de 2017, con el análisis de la respuesta medida, se pudo verificar que tuvo un nivel de desempeño de operación completa (Godho et al., 2024), tal como se muestra en la figura 5. Adicionalmente, los estudios de MSE son importantes en la evaluación anticipada del nivel de vulnerabilidad estructural de construcciones que guardan cierto grado de daño, lo cual ayuda a mitigar riesgos que comprometan su seguridad estructural a futuro. Por lo tanto, se atienden de manera oportuna daños mínimos que pueden evolucionar a graves si se deja crecer el daño, a través de programas de mantenimiento con menor costo en comparación con trabajos de refuerzo que implican un mayor gasto.

Conclusiones

Las construcciones existentes guardan incertidumbres en su seguridad estructural. Su evaluación se vuelve crítica en la medida en que se desconocen sus propiedades dinámicas, como consecuencia de la degradación de los materiales a lo largo de su vida. El monitoreo de la salud estructural contribuye a reducir estas incertidumbres, al poder armarse un expediente clínico de la salud estructural que trae consigo beneficios como la comprensión de la respuesta dinámica de edificaciones poco estudiadas, la posibilidad de inferir propiedades dinámicas de la estructura, la calibración de modelos analíticos y la prevención de daños estructurales cuya rehabilitación podría implicar un alto costo

Referencias

Batta S., y J. Dang (2024). Use of IoT for structural health monitoring of civil engineering structures: a state-of-the-art review. Urban Lifeline 2:17. Godho, G. A, et al. (2024). Respuesta sísmica medida en un puente urbano ubicado en suelo blando. Revista de Ingeniería Sísmica 113: 81-114.

Li, P. F., et al. (2014). Damping properties of highway bridges in China. Journal of Bridge Engineering 19(5).

Rivera et al. (2008). Evaluation of measured seismic response of the Mexico City Cathedral. Earthquake Engineering and Structural Dynamics 37: 1249-1268.

Uebayashi H., et al. (2016). Evaluation of the structural damage of highrise reinforced concrete buildings using ambient vibrations recorded before and after damage. Earthquake Engineering and Structural Dynamics 45:213-228.

¿Desea opinar o cuenta con mayor información sobre este tema? Escríbanos a helios@heliosmx.org

Escenario de grandes momentos

MARCOS M. CHÁVEZ CANO Investigador del II UNAM. Responsable del Laboratorio de Ingeniería Estructural.

FERNANDO PEÑA MONDRAGÓN

Ingeniero civil con doctorado. Investigador y coordinador de Ingeniería Estructural del II

UNAM. Miembro vitalicio del CICM

GERARDO RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ

Técnico académico del II UNAM. Profesor de la Facultad de Ingeniería.

INGENIERÍA ESTRUCTURAL

Evaluación y rehabilitación estructural de edificios patrimoniales

Cualquier intervención en inmuebles patrimoniales, por mínima que sea, tendrá una acción directa o indirecta sobre la estructura original, sus materiales o elementos, ya que los modificará de algún modo; por ello resulta difícil cumplir con todos los principios sobre conservación estructural. En consecuencia, es imprescindible que toda intervención sea mínima y respetuosa, procurando el cumplimiento de la mayoría de esos principios. En este trabajo se presenta una descripción de los pasos a seguir para realizar una evaluación y rehabilitación exitosa en edificios patrimoniales.

México posee un extenso catálogo de edificaciones consideradas patrimoniales cuya diversidad puede apreciarse al analizar los distintos periodos históricos en los que fueron construidas. Por ejemplo, hay construcciones coloniales del siglo XVI en las que predomina la mampostería de piedra con mortero de cal como principal material de construcción, así como estructuras modernas de principios del siglo XX en las que se utilizó concreto reforzado.

La clasificación de estos inmuebles como patrimoniales implica que su intervención no puede realizarse bajo los mismos lineamientos que las edificaciones contemporáneas, sino que deben observarse los criterios establecidos por la Carta de Venecia (Icomos, 1964) y los principios de conservación del International Scientific Committee on the Analysis and Restoration of Structures of Architectural Heritage (ISCARSAH) del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (International Council on Monuments and Sites, Icomos (Icomos, 2003). La Carta de Venecia hace hincapié en la necesidad de fundamentar la conservación en el conocimiento integral del comportamiento estructural y de las causas de daño o la alteración; busca que las intervenciones sean mínimas y respetuosas, así como el empleo del método científico y el fomento de estudios multidisciplinarios con colaboración interprofesional.

Entre los principios ISCARSAH sobre conservación estructural destacan: respeto por la autenticidad estructural, mínima alteración o impacto, seguridad estructural, compatibilidad con los materiales originales; intervención no invasiva, reversibilidad, remoción y, finalmente, mo -

Figura 1. Daños en el templo de Tlayacapan, Morelos, ocasionados por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

nitoreo y control continuo del edificio. En consecuencia, toda intervención estructural debería cumplir rigurosamente con estos principios. Sin embargo, cualquier intervención, por mínima que sea, tendrá una acción directa

o indirecta sobre la estructura original, sus materiales o elementos, ya que los modificará de algún modo; por ello resulta difícil cumplir con todos estos principios al mismo tiempo. En consecuencia, es imprescindible que toda intervención sea mínima y respetuosa, procurando el cumplimiento de la mayoría de estos principios. En este trabajo se presenta una descripción de los pasos a seguir para realizar una evaluación y rehabilitación exitosa en edificios patrimoniales.

Evaluación estructural

Para llevar a cabo una evaluación estructural de un edificio patrimonial es esencial realizar cuatro actividades básicas (Peña y Chávez, 2021): a) adquisición de datos, b) estudio del comportamiento estructural, c) diagnóstico de la seguridad estructural y d) propuesta de técnicas de intervención.

La adquisición de datos implica recabar la mayor cantidad posible de información del inmueble, tanto histórica, basada en una investigación documental, como actual, obtenida de trabajo de campo. Entre la información que se busca recabar se encuentran planos, intervenciones estructurales anteriores, cambio de uso, daños por sismos o incendios, condiciones del terreno, identificación de los materiales de construcción y determinación de las propiedades dinámicas del inmueble. Cuando sea posible, se recomienda el monitoreo del comportamiento estructural.

El estudio del comportamiento estructural consiste en la evaluación del desempeño estructural del edificio en las condiciones actuales y futuras mediante la elaboración de modelos numéricos. Estos modelos deben alimentarse con la información recopilada del edificio para lograr identificar causas potenciales de daño, analizar el comportamiento de los materiales, reconocer posibles modos de falla y localizar zonas de debilidad.

El diagnóstico de la seguridad estructural debe basarse en el entendimiento total de la estructura con base en el conocimiento de su comportamiento estructural, pero también con base en su propia historia; es decir, debe fundamentarse en procedimientos cualitativos y cuantitativos. Los procedimientos cualitativos se basan en la observación directa del daño estructural y de la degradación de los materiales, así como en la investigación

histórica. Los procedimientos cuantitativos se apoyan principalmente en pruebas realizadas a los materiales y a la estructura en general, monitoreo y análisis estructural. Luego del diagnóstico, se deben definir los alcances de la rehabilitación estructural y evaluar propuestas técnicas de intervención, con el objetivo de corregir posibles deficiencias estructurales para mejorar la seguridad estructural. Por tanto, es necesario valorar íntegramente la eficiencia de los procedimientos propuestos teniendo en cuenta su viabilidad económica, técnica y funcional, de acuerdo con los principios de conservación estructural. Reunir la mayor cantidad de información es clave para lograr una evaluación estructural exitosa. El trabajo de campo y de gabinete resulta fundamental. A continuación, se detallan algunas de las actividades que se deben realizar.

Trabajos de campo

Inspección ocular. Para evaluar el estado actual de un edificio patrimonial resulta esencial llevar a cabo una inspección visual exhaustiva tanto del interior como del exterior del inmueble. Este proceso permite identificar daños, modificaciones, refuerzos estructurales, desplomos, hundimientos diferenciales, deterioro, frescos, revocos y cualquier otra condición en el entorno que pueda afectar la seguridad estructural del edificio. En la figura 1 se aprecian parte de los daños ocasionados por el sismo del 19 de septiembre de 2017 en el templo de Tlayacapan, Morelos. Levantamiento geométrico con escáner. La geometría de los edificios patrimoniales suele presentar una mayor complejidad en comparación con las edificaciones convencionales. Por esta razón, el levantamiento geométrico mediante herramientas tradicionales puede implicar desafíos significativos. En consecuencia, resulta recomendable emplear escáneres tipo LiDAR para obtener una captura detallada de las características geométricas de este tipo de inmuebles como se aprecia en la figura 2. Asimismo, la generación de una nube de puntos posibilita la realización de recorridos virtuales tanto en el interior como en el exterior del edificio, con lo cual se facilita una inspección exhaustiva y permite identificar detalles que podrían pasar desapercibidos durante la visita presencial.

Figura 2. Nube de puntos obtenida con escáner tipo LiDAR.

Evaluación y rehabilitación estructural de edificios patrimoniales

Santiago Apóstol, Ocuituco

Santo Domingo de Guzmán, Hueyapan

Santiago Apóstol, Jiutepec

San Guillermo, Totolapan

San Pedro Apóstol, Jantetelco

San Juan Bautista, Tlayacapan

San Pedro, Tepoztlán 1,246

San Andrés de la Cal, Tepoztlán 1,700

San Marcos, Tlayecac

Propiedades mecánicas de los materiales. La caracterización de los materiales de construcción de un edificio patrimonial no es una labor sencilla. La autorización necesaria para la extracción de muestras de un edificio con un gran valor histórico difícilmente se puede conseguir. Después del sismo del 19 de septiembre de 2017, muchos edificios patrimoniales sufrieron severos daños. Con la autorización de las autoridades competentes fue posible la extracción de muestras de mamposterías de diversos templos conventuales que posteriormente fueron ensayadas en laboratorio para la obtención de sus propiedades mecánicas (PAPIIT, 2025). Contar con este tipo de información es fundamental para la elaboración de los modelos numéricos. En la tabla 1 se muestran algunos de los resultados obtenidos. Es importante resaltar que los valores mostrados son inferiores a los que se obtienen en estructuras modernas.

Pruebas de vibración ambiental. Las pruebas de vibración ambiental son esenciales para estimar los periodos fundamentales y modos de vibrar de una estructura. También sirven para identificar el periodo fundamental de vibrar del terreno. En este tipo de edificios no basta solo conocer el periodo fundamental de vibrar

del edificio principal en sus tres direcciones –longitudinal, transversal y vertical–; también deben estimarse las propiedades dinámicas de cuerpos como los campanarios, cúpulas, cubiertas y cuerpos laterales. En la figura 3 se puede observar parte del equipo y la colocación de sensores en la cubierta del templo. Al realizar estas pruebas, se debe tener en cuenta que los edificios con cubiertas abovedadas de mampostería suelen ser más rígidos que aquellos con cubiertas ligeras de madera o vigueta y bovedilla. En las tablas 2 y 3 se muestran los resultados de pruebas de vibración ambiental realizadas en un edificio patrimonial del estado de Morelos, siendo “L” la dirección larga o longitudinal del edificio y “T”, la dirección corta o transversal. Como se aprecia, estos edificios suelen ser bastante rígidos en comparación con estructuras convencionales.

Modelación numérica

La modelación numérica de este tipo de estructuras no es una labor sencilla. El uso de modelos esqueletales no es una opción, debido a los espesores de sus elementos estructurales, formas caprichosas y a la interconectividad que existe entre ellos, como entre muros y bóvedas. Por ello, el método elementos finitos (MEF) tridimensionales resulta ser el más apropiado para este tipo de edificios. Aunque los modelos no lineales parecen ideales para estimar la respuesta estructural de estos edificios, requieren mucha información difícil de obtener. Existen modelos constitutivos que reproducen adecuadamente la respuesta de la mampostería, pero el análisis puede durar días o semanas, según el tamaño del proyecto. Además, los programas necesarios son costosos y poco prácticos para la profesión. Por ello, resulta conveniente el uso de modelos numéricos lineales, los cuales se pueden realizar en programas de análisis de uso común en la práctica profesional. El uso de este tipo de modelos permite identificar zonas donde se superen los esfuerzos de compresión o de tensión del material, así como establecer posibles mecanismos de colapso. Además, permite evaluar diversos escenarios de interés para así encontrar una solución lo más razonada posible. En la figura 4 se muestra un ejemplo de este tipo de modelos.

Figura 3. Prueba de vibración ambiental.
Tabla 1. Propiedades mecánicas de la mampostería de piedra del estado de Morelos

Rehabilitación estructural

Durante un proceso de rehabilitación estructural, el primer paso consiste en restituir las condiciones originales de los elementos o estructuras dañadas mediante su reparación. Después, se busca incrementar la resistencia del edificio para mejorar su desempeño estructural y garantizar un nivel adecuado de seguridad, evitando la recurrencia del daño o su transferencia a zonas menos reforzadas. Para llevar a cabo estos trabajos, se emplean técnicas tanto tradicionales como modernas. Las primeras incluyen el uso de materiales y procedimientos similares a los originales, tales como el cocido de grietas, la consolidación, restitución y colocación de contrafuertes, tensores y zunchos. Por otro lado, las técnicas modernas abarcan el reforzamiento con mallas electrosoldadas o de polipropileno, la incorporación de elementos de concreto o acero estructural, placas adosadas, costuras armadas, reforzamiento con fibras, morteros de cal con aditivos, cementos compatibles con la piedra y el uso de dispositivos de control, entre otros. La principal desventaja de los materiales modernos radica en la insuficiente experiencia respecto a su efectividad, durabilidad y compatibilidad con las estructuras y materiales originales. Cada técnica presenta sus propias ventajas y limitaciones; por ello, surge el interrogante sobre cuál debe ser empleada. Los métodos y técnicas modernas diseñadas

2. Principales frecuencias de vibrar en Hz en la dirección L

vibrar (Hz)

para edificios contemporáneos ayudan a incrementar la seguridad estructural; sin embargo, se deben considerar los posibles problemas de incompatibilidad con los elementos y materiales originales. Por su parte, las técnicas tradicionales presentan una buena compatibilidad con la estructura original, pero pueden ser insuficientes para garantizar la adecuada seguridad estructural de estos. Ante esta situación, lo más recomendable es emplear una combinación de técnicas que aseguren la estabilidad y seguridad del patrimonio arquitectónico, minimizando la alteración del inmueble y aprovechando los avances tecnológicos, de acuerdo con los principios ISCARSAH (Icomos, 2003). En todo caso, la solución adoptada debe ser definida por consenso dentro del grupo multidisciplinario responsable del proyecto.

A continuación se mencionan algunas soluciones que se han llevado a cabo para rehabilitar este tipo de edificios:

Campanarios. Son los elementos más vulnerables a daños por sismos; pueden colapsar parcial o totalmente. Algunas soluciones para rehabilitarlos han sido la reconstrucción, pero reduciendo su altura y número de cuerpos para disminuir su vulnerabilidad. En otros casos se ha optado por la reconstrucción del campanario sustituyendo los materiales originales con el empleo de armaduras de acero recubiertas con paneles prefabri-

Tabla 3. Principales frecuencias de vibrar en Hz en la dirección T

de vibrar (Hz)

Tabla
Figura 4. Modelo de elemento finito de un templo.

Evaluación y rehabilitación estructural de edificios patrimoniales

cados. Sin embargo, esta solución es cuestionable por no cumplir con los criterios de intervención vigentes. En otros casos se ha optado por la colocación de refuerzo interno con fibras de carbono y el uso de tensores.

Bóvedas. El refuerzo de bóveda se ha logrado con la consolidación previa de las grietas para después colocar tensores metálicos o bandas de fibras de polipropileno (FRP, sus siglas en inglés). En la figura 5 se muestran dos ejemplos de refuerzo de bóvedas, una con mallas sintéticas y otras con bandas de FRP.

Fachadas. En casos donde la fachada presenta comportamiento fuera del plano, se ha logrado controlarlo mediante el uso de tensores anclados a armaduras de acero que se sujetan de la parte firme del edificio. Columnas. Para incrementar la resistencia de columnas se suele recurrir a la colocación de zunchos metálicos.

Muros. Cuando es posible, algunos muros son reforzados colocando un recubrimiento con malla electrosoldada o algún tipo de malla sintética.

Conclusiones

La evaluación y rehabilitación estructural de edificios patrimoniales constituye un reto multidisciplinario que exige seguir los principios internacionales de intervención estructural definidos por el ISCARSAH. La diversidad

u Los campanarios son los elementos más vulnerables a daños por sismos; pueden colapsar parcial o totalmente. Algunas soluciones para rehabilitarlos han sido la reconstrucción, pero reduciendo su altura y número de cuerpos para disminuir su vulnerabilidad. En otros casos se ha optado por la reconstrucción del campanario sustituyendo los materiales originales con el empleo de armaduras de acero recubiertas con paneles prefabricados, pero esta solución es cuestionable por no cumplir con los criterios de intervención vigentes. En otros casos se ha optado por la colocación de refuerzo interno con fibras de carbono y el uso de tensores.

histórica y constructiva de estos inmuebles requiere intervenciones adaptadas a cada caso, siempre con los criterios de mínima alteración y máximo respeto a la autenticidad estructural.

Un error común es considerar que la mínima alteración significa regresar el edificio a su condición inicial, sin resolver de fondo las debilidades estructurales que presenta. Al contrario, la intervención debe garantizar un nivel de seguridad estructural adecuado. El no hacerlo puede ocasionar daños irreversibles a los edificios o generar un mayor problema que el original. Sin embargo, el proyecto de intervención estructural no debe estar basado solo en el conocimiento técnico, sino también en la amplia riqueza del patrimonio arquitectónico, su historia, su arquitectura y su valor cultural.

De este modo, toda intervención debe fundamentarse en la adquisición de información exhaustiva, el análisis detallado del comportamiento estructural y el diagnóstico de la seguridad. Las técnicas de rehabilitación, sean tradicionales o modernas, o una combinación de ambas, deberán seleccionarse considerando la compatibilidad con los materiales originales, la reversibilidad de las intervenciones, así como su contribución a la seguridad estructural del patrimonio arquitectónico. Además, es imprescindible que las soluciones seleccionadas sean consensuadas por equipos multidisciplinarios, garantizando que cada decisión esté justificada y documentada

Referencias

Icomos (2003). Principios para el análisis, conservación y restauración estructural del patrimonio arquitectónico (Principios ISCARSAH). International Council on Monuments and Sites. International Council on Monuments and Sites, Icomos (1964). Carta internacional sobre la conservación y la restauración de monumentos y sitios (Carta de Venecia).

Peña, F., y M. M. Chávez (2021). Conservación y seguridad estructural del patrimonio arquitectónico. Ingeniería Civil 618, abril: 4-8. Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica, PAPIIT (2025). IG100225 “Directrices e intervenciones emergentes para la evaluación postsísmica del patrimonio arquitectónico”. UNAM. Dirección General de Asuntos del Personal Académico.

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Figura 5. Ejemplo de refuerzo de bóvedas: a) con malla sintética; b) con banda de FRP.

RENATO

BERRÓN RUIZ

Ingeniero civil, maestro en Estructuras y doctor en Ingeniería.

Corresponsable en Seguridad

Estructural desde 1999 con más de 20 años de experiencia en el campo del diseño estructural.

Director general del Instituto para la Seguridad de las Construcciones de la Ciudad de México.

Reformas para mejorar el desempeño de los DRO y corresponsables

En las sedes de diversos colegios, cámaras, sociedades técnicas y asociaciones de directores responsables de obras y corresponsables se llevarán a cabo foros orientados a enriquecer las reformas al Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal expuestas en este artículo. El objetivo es que en el transcurso de este año 2026 se publiquen las modificaciones en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.

Ingeniería Civil (IC): Por el nivel de peligro sísmico que existe en la Ciudad de México, ¿cómo define usted la situación actual en el ámbito de las tareas de dirección y vigilancia de las obras de construcción?

Renato Berrón Ruiz (RBR): Los encargados de llevar a cabo esas tareas –residentes de obra, directores responsables de obra (DRO) y corresponsables, reconocidos en la legislación como “auxiliares de la administración”, tienen la enorme responsabilidad de garantizar la seguridad estructural y de las instalaciones de los inmuebles a los que otorgan responsivas. En ese contexto, se pretende llevar a cabo reformas al Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal (RCDF) tendientes a disminuir el riesgo en las construcciones y a mejorar el desempeño de los DRO y de los corresponsables.

IC: ¿Cuáles son las características más relevantes de dichas reformas?

RBR: Su objetivo general es mejorar el mecanismo de control propio del RCDF corrigiendo anomalías detectadas en el actuar de los auxiliares de la administración; por ejemplo, controlar el otorgamiento excesivo de responsivas por parte de estos auxiliares, que tengan una remuneración económica proporcional a la responsabilidad que otorgan considerando que en ella se involucran vidas humanas y la estabilidad de los edificios; crear la figura de un auxiliar de la administración que se encargue de revisar tanto el estudio geotécnico de la obra como la propuesta de cimentación, entre otras responsabilidades; analizar la participación de las personas morales como auxiliares de la administración; eliminar el conflicto de intereses que se genera entre el propietario y los auxiliares de la administración y, finalmente, limitar la

responsabilidad de los DRO exclusivamente al desarrollo de la obra.

IC: ¿Cuáles son las modificaciones al RCDF que se plantean?

RBR: La primera es controlar el otorgamiento excesivo de responsivas. Se plantea reformar el RCDF para garantizar que los auxiliares de la administración (DRO y corresponsables) otorguen el número de responsivas de acuerdo con su capacidad de atención, es decir, que revisen a detalle el proyecto (planos, memorias de cálculo, estudios, etc.) y se minimicen los riesgos relativos a la seguridad estructural y al funcionamiento de las instalaciones. Es importante mencionar que esta reforma ya fue aprobada por la Comisión para el Estudio y Propuestas de Reforma del RCDF (véase recuadro).

Una segunda reforma atiende el conflicto de intereses que puede presentase entre propietarios y el corresponsable o DRO. Se planteará en la propuesta de reforma al RDCF evitar una relación comercial directa entre el propietario del inmueble a intervenir o construir y los auxiliares de la administración. Es importante aclarar que el propietario tendrá derecho a elegir al corresponsable o al DRO que quiera contratar. El colegio que tenga agremiado al DRO o al corresponsable elegido recibirá del propietario el pago de los honorarios por el otorgamiento de la responsiva al proyecto de interés, y verificará que se cumpla con los aranceles mínimos. El colegio retribuirá al auxiliar de la administración por sus servicios. Dicha institución podrá recibir un porcentaje razonable por su participación administrativa, sin asumir ninguna responsabilidad técnica

Reformas para mejorar el desempeño de los DRO y corresponsables

Modificaciones que se plantean en la reforma al RCDF

Se definirá el número máximo de proyectos permitidos por año (15) en los que un DRO o un CSE otorgue su responsiva.

En caso de que un auxiliar de la administración alcance el número máximo de proyectos permitidos por año (15), podrá atender proyectos adicionales siempre y cuando demuestre ante el Instituto para la Seguridad de las Construcciones de la Ciudad de México (ISC) que tiene la capacidad humana, técnica y de infraestructura para dar atención al conjunto de proyectos donde pretenda otorgar su responsiva.

El DRO o CSE que haya rebasado el número máximo de proyectos permitidos por año y no lo haya notificado al ISC, será acreedor a una sanción.

Se especificará que el auxiliar de la administración que pretenda otorgar su responsiva a un proyecto que supere los 60,000.00 m2 de área cubierta construida podrá atender dicho proyecto siempre y cuando demuestre ante el ISC que tiene la capacidad humana, técnica y de infraestructura para desarrollarlo.

con respecto al otorgamiento de la responsiva por parte del auxiliar de la administración.

Además de las dos anteriores reformas, también se está analizando implementar una solución para propiciar una competencia leal entre los corresponsables y los DRO.

IC: ¿Cómo lograr esto último?

RBR: Para evitar que se devalúen los honorarios profesionales de los corresponsables y de los DRO por el otorgamiento de una responsiva causada por el desequilibrio entre los presupuestos presentados al propietario, se propone la creación de unas “Bases generales para la contratación de los DRO”, semejante a las “Bases generales para la contratación de los CSE”, que fueron publicadas en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México en el año 2019.

Las bases para los DRO deberán ser de aplicación obligatoria y considerar tres aspectos: los aranceles mínimos por el otorgamiento de su responsiva a una obra nueva o rehabilitación; el uso de la bitácora, y el formato de contrato de prestación de servicios entre el DRO y el propietario del proyecto.

IC: ¿Se está analizando como propuesta de reforma que las personas morales puedan registrarse como auxiliares de la administración?

RBR: Efectivamente. Se está estudiando una reforma al RCDF que considere que las personas morales puedan obtener su registro como auxiliares de la administración.

Las empresas que pretendan obtener su registro deberán contar con una estructura laboral con capacidad técnica y humana para cumplir con las obligaciones señaladas en el RCDF relativas a los DRO o a los corresponsables.

Para el registro como corresponsable, según sea el caso, se definirá un número mínimo de ingenieros especialistas, ya sea en diseño estructural o en diseño de instalaciones, que laboren en la empresa, con experiencia demostrable mayor a 5 años.

Para el caso del registro como DRO, la empresa deberá contar con un número mínimo de ingenieros especialistas en construcción, instalaciones, diseño estructural y arquitectura, con experiencia demostrable mayor a 5 años. Las personas morales con registro de DRO o de corresponsable tendrán las mismas obligaciones y atribuciones que las personas físicas, las que se indican en el título tercero del RCDF.

Se buscará que las empresas con registro de auxiliar de la administración sean las únicas que puedan otorgar su responsiva a edificios que pertenezcan al Grupo A y en Zona Sísmica C. Con lo anterior, se trata de evitar que las personas físicas compitan con las personas morales (tabla 1).

En un futuro, según los resultados que se obtengan, y con un número aceptable de personas morales registradas como DRO o corresponsable, se podrá considerar otra zona sísmica, o incluso otro grupo de edificios.

IC: La figura del especialista en ingeniería geotécnica ya existe en la Norma Técnica Complementaria para la Revisión de la Seguridad Estructural de las Edificaciones (NTC-RSEE), pero no están definidas en el título tercero del RCDF sus obligaciones, su perfil (experiencia y conocimientos) y cuándo debe otorgar su responsiva. ¿No son necesarias?

RBR: Así es. No existe un padrón de especialistas en ingeniería geotécnica registrados. Este especialista es necesario para distintas actividades, como el apoyo al DRO y al CSE, la supervisión del diseñador geotécnico, el seguimiento a la exploración y ensayes de laboratorio y la revisión de los análisis geotécnicos y de los procesos constructivos geotécnicos, además de avalar el proyecto geotécnico y dar seguimiento a la construcción geotécnica, entre otras.

IC: ¿Qué se plantea respecto de este especialista en la reforma?

RBR: La reforma al RCDF establece que el especialista en ingeniería geotécnica es una persona física auxiliar de la administración con registro otorgado por el ISC, con conocimientos técnicos especializados en materia de geotecnia, quien otorgará su responsiva para obtener el registro de Manifestación de Construcción en los casos definidos en la tabla 6.2 de las NTC-RSEE.

Dicho especialista deberá responder en forma conjunta con el DRO y el CSE, o de manera autónoma. En

Reformas para mejorar el desempeño de los DRO y corresponsables

Tabla 1. Características de los edificios del Grupo A en Zona Sísmica C Grupo A Edificaciones cuya falla estructural podría causar un número elevado de pérdida de vidas humanas, o constituir un peligro significativo por contener sustancias tóxicas o explosivas, y edificaciones cuyo funcionamiento es esencial ante una emergencia urbana.

Zona sísmica C

Corresponde a la zona de la ciudad para la que Ts es mayor que 1.0 s Para definir el valor de Ts es necesario consultar en el Sistema de Acciones Sísmicas de Diseño (Sasid).

u El objetivo general de las reformas al RCDF es mejorar su propio mecanismo de control corrigiendo anomalías detectadas en el actuar de los auxiliares de la administración; por ejemplo, controlar el otorgamiento excesivo de responsivas; lograr una remuneración económica proporcional a la responsabilidad que otorgan; crear la figura de un auxiliar de la administración que se encargue de revisar el estudio geotécnico de la obra y la propuesta de cimentación; analizar la participación de las personas morales como auxiliares de la administración; eliminar el conflicto de intereses que se genera entre el propietario y los auxiliares de la administración y limitar la responsabilidad de los DRO exclusivamente al desarrollo de la obra.

los casos en que otorgue su responsiva, el proyecto deberá cumplir con lo establecido en la ley, el reglamento y demás disposiciones aplicables en materia de ingeniería geotécnica. Si el CSE lo requiere, se deberán contratar los servicios de este.

IC: ¿Habrá requisitos específicos para obtener el registro como especialista en ingeniería geotécnica?

RBR: Sí. Se requerirá tener experiencia en diseño de sistemas de cimentación y obras subterráneas; conocimientos para la interpretación de estudios geotécnicos y geológicos, deslizamiento de masas térreas y otros peligros de sitio; también conocer de soluciones para la contención y estabilización de excavaciones, mejoramiento de suelos, presión de tierra estática y dinámica, desagüe y bombeo de agua, efectos geotécnicos en estructuras vecinas y también en aplicación de recomendaciones provenientes de investigación en ingeniería geotécnica.

IC: ¿Se deben considerar aspectos relacionados con el monitoreo sísmico, geotécnico y estructural y su instrumentación?

RBR: Claro. Los resultados del monitoreo geotécnico, estructural y sísmico, obtenidos a partir de la instrumentación a edificios, taludes, puentes, túneles, etc., es parte de la información que un especialista en ingeniería geotécnica debe saber interpretar, con el fin de implementar soluciones que eviten desplazamientos, deflexiones, desplomos, vibraciones, etcétera.

IC: ¿Qué organismos evaluarán y controlarán a los especialistas en ingeniería geotécnica?

RBR: Habrá dos organismos: uno que se plantea crear con la reforma –el Comité Técnico de Especialistas en Ingeniería Geotécnica–, que se encargará de evaluar los conocimientos de los aspirantes y su experiencia; el segundo ya existe: es la Comisión de Admisión de Directores Responsables de Obra y Corresponsables (Cadroc), la cual dictaminará el actuar de estos especialistas y definirá una sanción si lo amerita.

IC: ¿Cuáles serán sus tareas específicas?

RBR: Entre sus obligaciones estaría la revisión del estudio de mecánica de suelos, así como la de los estados límite de falla y el asentamiento de la cimentación bajo cargas gravitacionales y sísmicas. Verificará los planos y la memoria de cálculo de la cimentación, del proceso de excavación y la estabilización de sus paredes. Por otro lado, revisará el proyecto de protección a colindancias; vigilará que la construcción se apegue estrictamente al proyecto geotécnico. Deberá notificar al DRO y al CSE de cualquier irregularidad detectada en el ámbito de su competencia, y responder a cualquier violación a las disposiciones del RCDF.

IC: De conformidad con el RCDF en su artículo 35, fracción II, el DRO es responsable del proyecto arquitectónico, estructural y de instalaciones, lo cual resulta humanamente imposible de atender por una sola persona. ¿Se busca corregir esta situación?

RBR: Sin duda. Es una preocupación relevante para los impulsores de la reforma. Ser especialista en seguridad estructural, en instalaciones y en arquitectura, además de ser experto en construcción, no es una consideración realista en la actualidad. El que un DRO no pueda atender todas sus atribuciones de conformidad con el RCDF puede repercutir negativamente en el funcionamiento de las instalaciones y del comportamiento sísmico del edificio. Para los temas de seguridad estructural, instalaciones y arquitectura, ya existen los corresponsables que asumen la responsabilidad de los diseños y de su construcción. En ese contexto, la reforma al RCDF propone limitar los servicios que prestan los DRO, para asignarles exclusivamente la responsabilidad en lo relativo al desarrollo de la obra.

En la reforma al RCDF se señalaría que durante el desarrollo de la obra, los DRO supervisarán que la construcción respete los planos de los proyectos estructural, de instalaciones y arquitectónico diseñados con base en el RCDF por parte de los proyectistas y revisados por los corresponsables. Que durante el desarrollo de la obra se realice el control de calidad requerido por el RCDF me-

Reformas para mejorar el desempeño de los DRO y corresponsables

diante pruebas de laboratorio y ensayes; el cumplimiento de las medidas de seguridad e higiene relativas a las personas, así como las medidas ambientales. Es importante mencionar que en los edificios pertenecientes al Subgrupo B2, en donde los DRO son los únicos auxiliares de la administración que otorgan responsiva, se deberá ahora incorporar la participación de los corresponsables.

IC: ¿Q ué función desempeñan los corresponsables durante la construcción para garantizar que lo que se establece en un proyecto se cumpla?

RBR: Esas obligaciones están especificadas en el RCDF; por ejemplo, verificar que lo construido corresponda cabalmente a lo indicado en los planos o avalar en bitácora los cambios que generen los proyectistas durante el proceso constructivo. Cuando se detecte una anomalía, deberá informarla al DRO y registrarla en la bitácora, entre otras.

IC: ¿Cómo se llegará a la propuesta de reforma definitiva?, ¿quienes participarán en su elaboración?

RBR: Dos de estas reformas ya fueron aprobadas por la Comisión para el Estudio y Propuestas de Reforma al RCDF, y están en proceso de publicación en la Gaceta

Oficial de la Ciudad de México; entre ellas, la de controlar el otorgamiento excesivo de responsivas por parte de los auxiliares de la administración, así como crear la figura de un auxiliar de la administración que se encargue de revisar tanto el estudio geotécnico de la obra como la propuesta de cimentación, entre otras responsabilidades.

Se están analizando conjuntamente con las asociaciones de DRO y corresponsables las propuestas relativas a la remuneración económica proporcional a la responsabilidad que se otorga; eliminar el conflicto de intereses que se genera entre el propietario y los auxiliares de la administración, así como limitar la responsabilidad de los DRO exclusivamente al desarrollo de la obra.

Finalmente, se tendrá que estudiar, conjuntamente con las cámaras, la reforma sobre la participación de las personas morales como auxiliares de la administración.

Una vez reformado el RCDF, los auxiliares de la administración podrán desarrollar sus obligaciones en un marco laboral más justo, lo que seguramente repercutirá en proyectos de edificios más seguros y construcciones de mayor calidad en la Ciudad de México

Entrevista de Daniel N. Moser.

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SERGIO M. ALCOCER Investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Coordinador de la revisión de las Normas Técnicas Complementarias del Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal.

Cero carbono en el entorno

Una agenda para la ingeniería

La sostenibilidad ya no puede verse como un atributo opcional del proyecto estructural. Frente al cambio climático, la urbanización y la presión sobre materiales y energía, la ingeniería estructural debe ampliar su misión: además de la seguridad, la funcionalidad y la durabilidad, debe procurar menor carbono incorporado, mayor resiliencia y mejor desempeño a lo largo del ciclo de vida de la edificación o del proyecto de infraestructura.

La discusión sobre sostenibilidad en la construcción dejó de ser marginal. En 2024 la temperatura media global fue de aproximadamente 1.55 °C por arriba del promedio preindustrial, con lo que se confirma la aceleración del calentamiento y la urgencia de transformar sectores intensivos en materiales y energía (WMO, 2025) (figura 1). Al mismo tiempo, la población urbana mundial sigue aumentando y ya representa cerca de 57.7% del total; ello implica más vivienda, más infraestructura y más demanda de materiales estructurales (WB, 2025). En paralelo, los edificios y la construcción continúan siendo un sector determinante: consumen alrededor de 32% de la energía global y aportan 34% de las emisiones de CO2 (UNEP, 2025). El problema, por tanto, no es periférico para la ingeniería civil: está en el corazón mismo de su práctica.

En México, la sostenibilidad suele asociarse con instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, eficiencia energética o certificaciones ambientales, mientras que la estructura se sigue viendo, con frecuencia, como un subsistema que solo debe cumplir los estados límite de falla y servicio (asociados a la seguridad, la durabilidad y la funcionalidad), así como con un costo inicial asequible. Esa visión ya es insuficiente. La estructura concentra una fracción importante del carbono incorporado del edificio, condiciona su adaptabilidad, influye en la durabilidad, facilita o impide la reutilización futura y determina, en buena medida, la resiliencia (o capacidad de recuperar su funcionalidad) ante sismos, huracanes, inundaciones y otros peligros. Por ello, la ingeniería estructural no solo puede contribuir a la descarbonización: debe asumir un papel de liderazgo técnico y ético.

La tesis central es simple: el ingeniero estructural está en posición de lograr “cero carbono y más” en lo construido, ya sea nuevo o existente. “Más” significa más seguridad, más vida útil, más capacidad de adaptación, más circularidad, más calidad constructiva y más valor social. No se trata de sacrificar confiabilidad a cambio de una etiqueta verde; se trata de rediseñar prioridades para que la sostenibilidad forme parte del acto mismo de concebir, analizar, detallar, construir, operar, mantener, rehabilitar y transformar las estructuras.

Cómo puede contribuir la ingeniería estructural a la sostenibilidad

La primera contribución del ingeniero estructural consiste en reconocer que el carbono incorporado es un problema de diseño y no únicamente de fabricación de materiales. Las decisiones tempranas sobre el sistema resistente, la modulación, los claros, la relación entre rigidez y masa, la redundancia, los tamaños preliminares, la constructibilidad y, en su caso, la secuencia de montaje, definen gran parte de la huella ambiental posterior. Una estructura sobredimensionada por inercia profesional, por falta de coordinación o por especificaciones genéricas consume más concreto, más acero, más transporte y más energía durante toda su cadena de suministro. En cambio, una estructura optimizada, robusta y bien coordinada puede reducir material sin renunciar a la seguridad.

Esta afirmación parece obvia, pero cambia la cultura del proyecto. Durante décadas, el óptimo estructural se buscó casi exclusivamente entre costo inicial, rapidez de cálculo y cumplimiento reglamentario. Hoy el problema es multicriterio. A los criterios tradicionales deben

carbono y más construido:

mexicana

agregarse, desde etapas conceptuales, el potencial de emisiones, la facilidad de mantenimiento, la reparabilidad después de eventos extremos (que incluye los costos de daños y de rehabilitaciones a lo largo de la vida útil), la posibilidad de desmontaje o deconstrucción parcial, el contenido reciclado, la procedencia de insumos y la flexibilidad de uso futuro. La sostenibilidad, en consecuencia, sí debe asumirse como criterio adicional de diseño. La segunda contribución es técnica. El ingeniero estructural define cuantías y espesores –entre otros–; también decide entre sistemas a base de marcos, muros, marcos duales, estructuras metálicas, madera, prefabricación, soluciones híbridas o la incorporación de elementos de control de la respuesta. Cada decisión mueve la aguja ambiental. No existe un material universalmente “verde”. La comparación correcta depende del contexto local, de la fuente de energía, de la logística, de la durabilidad esperada, del mantenimiento requerido y del escenario sísmico o de exposición. En una región de alta amenaza sísmica, por ejemplo, la reducción extrema de masa puede ser benéfica; pero una solución aparentemente ligera puede perder ventaja si exige reemplazos frecuentes, protección intensiva o importación de insumos de larga distancia. Por ello, el análisis de ciclo de vida debe entrar al vocabulario cotidiano de la práctica profesional. No basta con reportar kilogramos de CO2 equivalente por metro cuadrado como si fueran un sello automático de excelencia. La unidad estructural correcta puede ser el metro cuadrado, el metro cúbico, la tonelada de capacidad resistente o, mejor aún, el desempeño ofrecido durante una vida útil explícita. Una estructura que dura cien años con mantenimiento razonable y admite cambios de uso puede resultar ambientalmente preferible a otra con menor huella inicial pero menor robustez, menor vida útil o mayores pérdidas o costos de reparación después de un sismo. En otras palabras, descarbonizar no es solo reducir materiales; es maximizar el desempeño útil por unidad de impacto. La tercera contribución es el material. En el concreto, la ruta de descarbonización pasa por disminuir el contenido de clínker, ampliar el uso de materiales cementantes

“Tierra invernadero”: calentamiento incompatible con la civilización humana, la mayor parte del planeta sería inhabitable, posible reducción de la población a mil millones.

Olas de calor mortales cada verano, cientos de ciudades inundadas, devastación de la mayoría de los ecosistemas; se cruzan la mayoría de los puntos de inflexión, lo que conduce a un calentamiento cada vez más intenso.

Riesgo elevado de que se invierta el ciclo del carbono, lo que desencadenaría una espiral de calentamiento descontrolado. Sequías y hambrunas que afectarían a miles de millones de personas, seguido de caos y guerras.

Algunos veranos serían tan calurosos que salir al exterior podría ser mortal. Alto riesgo de escasez de alimentos.

Más olas de calor extremas, más inundaciones, más sequías. Probable disminución del rendimiento de los cultivos tropicales e inestabilidad en el suministro de alimentos.

Incremento en la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos.

5% de probabilidad de llegar a +4.9 °C

Ahora encaminados a limitar a 2.0 °C, para mediados de la década de 2030.

El escenario más probable +3.2 °C 5%

Posibilidad de mantenerse por debajo de 2.1°C

Media del siglo XX

Vince, 2019.

suplementarios, desarrollar cementos de menor huella, mejorar la dosificación para evitar resistencias innecesariamente altas y exigir trazabilidad ambiental en los suministros. El uso de arcillas calcinadas, puzolanas, escorias o combinaciones ternarias puede reducir emisiones, siempre que se verifique compatibilidad con la durabilidad, la disponibilidad regional y el control de calidad. La lección para el proyectista es clara: innovar en materiales exige evidencia, pruebas y cautela, pero ya no puede ignorarse.

En el acero y otros metales, la reducción de emisiones depende de reciclaje, hornos eficientes, electricidad

Figura 1. Niveles de calentamiento global.
Fuente:

Cero carbono y más en el entorno construido

menos intensiva en carbono y optimización del detallado. Para la estructura metálica mexicana esto abre oportunidades en diseño para fabricación y montaje, modularidad, estandarización de perfiles y recuperación futura de elementos. Los nuevos materiales, como barras de fibra de vidrio, son opciones muy atractivas para la construcción de edificaciones y obras de infraestructura expuestas a ambientes agresivos para el acero (Harris et al., 2025) (figura 2). En madera y productos de base biogénica existen ventajas potenciales, particularmente en ciertos tipos de edificios, pero su adopción responsable requiere cadenas certificadas, protección frente a humedad y fuego, así como una lectura realista de la normativa, la capacidad industrial y el contexto sísmico nacional. La respuesta profesional no debe ser dogmática, sino comparativa y basada en evidencia. Aquí aparece un punto central: la descarbonización del entorno construido es un sistema complejo (Alcocer, 2022) (figura 3). Intervienen clima, urbanización, cadenas de suministro, reglamentos, finanzas, cultura profesional, capacidades de la industria, gobernanza y comportamiento de usuarios. Ninguna medida aislada resolverá el problema. Sería un error pensar que bastan cementos “verdes”, paneles solares o una hoja de cálculo de emisiones. Se requiere un mapa de ruta que articule decisiones de proyecto, normas, compras públicas, educación continua, investigación aplicada y métricas compartidas entre dueños, desarrolladores, diseñadores, constructores, proveedores y autoridades. En efecto, la sostenibilidad de la construcción obliga a la participación de todos los actores de la cadena, empezando con las empresas fabricantes de materiales. Un componente transversal de esta agenda es la digitalización. Modelos BIM vinculados con trazabilidad de componentes y herramientas sencillas de evaluación de ciclo de vida permiten comparar alternativas desde el anteproyecto y no al final, cuando ya casi todo está decidido. Asimismo, la normalización debe evolucionar: reglamentos, normas complementarias, especificaciones y manuales de práctica han de incorporar criterios de durabilidad, rehabilitación, desmontaje y reporte ambiental sin debilitar los márgenes de seguridad estructural.

Una hoja de ruta para lograr carbono cero y más en México

Para la práctica mexicana, esa hoja de ruta puede organizarse en siete frentes. El primero es medir. Sin inventarios confiables, declaraciones ambientales de producto y bases de datos compatibles con la realidad nacional, la discusión seguirá dominada por supuestos importados. El segundo es diseñar mejor: usar modelos integrados, revisar sobrerresistencias no justificadas, coordinar tempranamente arquitectura-estructura-instalaciones y comparar opciones desde la fase conceptual. El tercero es especificar con inteligencia: pedir desempeño, durabilidad y límites ambientales verificables, en lugar

de copiar especificaciones que inducen consumos excesivos de material. El cuarto es construir con calidad: tolerancias, curado, secuencia, prefabricación, reducción de desperdicio y logística de obra tienen impacto directo en emisiones y vida útil.

El quinto frente es extender la vida de las estructuras existentes. En una agenda de sostenibilidad, el edificio más verde suele ser aquel que no hay que demoler. Rehabilitar, reforzar, adaptar y cambiar de uso pueden evitar enormes emisiones asociadas a la reposición total. Para México, país con vasta exposición sísmica y un parque edificado muy heterogéneo, esta idea es fundamental. La evaluación y la rehabilitación estructural deben verse no solo como temas de seguridad, sino también como estrategias climáticas. Un marco, una nave o un edificio habitacional que puede reforzarse y modernizarse preserva energía incorporada, reduce residuos y mantiene valor social.

El sexto frente es diseñar para la circularidad. Aunque el reciclaje ha recibido mucha atención, la mayor oportunidad para la estructura suele estar antes: en diseñar elementos desmontables, accesibles, modulares y capaces de segunda vida. Esto supone conexiones pensadas para mantenimiento e inspección, trazabilidad de componentes, prefabricación compatible con reposición parcial y documentación que permita conocer qué materiales se incorporaron y cómo pueden recuperarse. La estructura deja entonces de ser un objeto terminal y se convierte en un banco de materiales futuro.

El séptimo frente es elevar el nivel de decisión pública y privada. La ingeniería estructural responde a

Figura 2. Barras de fibra de vidrio.
Fuente: Cortesía de Antonio Nanni, Universidad de Miami.

incentivos. Si el propietario o desarrollador solo premia el costo inicial, es difícil mover la práctica. Pero si los procesos de contratación comienzan a valorar ciclo de vida, emisiones, resiliencia y costos de operación, el mercado técnico cambiará rápidamente. Aquí, el Colegio de Ingenieros Civiles de México, la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural, las universidades, los organismos normativos y las dependencias públicas tienen una función catalizadora: generar guías, capacitar, difundir casos, crear vocabularios comunes y traducir la evidencia científica en herramientas utilizables por oficinas de proyecto y supervisión.

También conviene matizar ciertos lugares comunes. La sostenibilidad no se agota en elegir “materiales verdes”; importa tanto o más evitar el desperdicio estructural. Tampoco equivale a reducir cualquier reserva de resistencia o rigidez. En un país sísmico, la resiliencia importa. Una estructura que se daña menos, se repara mejor y vuelve antes a operar, además de evitar pérdidas humanas y de reducir pérdidas económicas y ambientales. Del mismo modo, la eficiencia no debe confundirse con fragilidad. El desafío es alcanzar suficiencia material con confiabilidad, ductilidad, redundancia y durabilidad. Esa síntesis es, precisamente, un problema de ingeniería estructural.

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Otro matiz relevante es social. Hablar de sostenibilidad en México obliga a reconocer desigualdades territoriales y económicas. Una agenda climática realista no puede descansar solo en edificios corporativos de alta gama. Debe tocar vivienda social, escuelas, hospitales, infraestructura hídrica, puentes, rehabilitación de barrios y autoconstrucción asistida. Ello demanda soluciones robustas, simples de construir, compatibles con cadenas locales de suministro y económicamente viables. Para el ingeniero civil mexicano, la sostenibilidad adquiere entonces un sentido doble: reducir impactos ambientales y ampliar el acceso a infraestructura segura y durable.

En este sentido, la ingeniería estructural mexicana tiene una oportunidad estratégica. Su tradición en seguridad sísmica, reglamentación, experimentación y evaluación de daños puede ampliarse hacia un liderazgo en desempeño integral. El mismo rigor con que se revisan distorsiones, ductilidad o confinamiento debe aplicarse a carbono incorporado, potencial de reutilización, reparabilidad y vida útil. No se trata de remplazar la agenda sísmica, sino de enriquecerla. De hecho, ambas agendas convergen: una estructura resiliente y adaptable suele ser también una estructura más sostenible a largo plazo.

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Falta de interés por reducir el CI

Causas: Complejidad del sistema

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Sin incentivos alineados a reducción del CI

Incremento de infraestructura nueva, demolida o rehabilitada

Diferentes estándares para reducir CI

Factores agravantes

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Consecuencias: Complejidad del sistema

Incremento de costos en soluciones sustentables

Falta de edificios de referencia para demostrar ventajas

Premura por diseñar y construir edificios baratos y durables

Controles de diseño

Reglamentos, normas y regulación

Inclusión de la sustentabilidad

Adopción de la sustentabilidad Criterios de economía circular

Demanda de infraestructura

Fallas sistémicas Edificios no sustentables

Edificios e infraestructura con elevada huella de carbono

Menor competitividad del entorno construido en México

Usuarios afectados por edificios e infraestructura no sustentable

Controles de operación

Producto confiable y transparente

Formación e I+D en sustentabilidad

Figura 3. La reducción del carbono incorporado: un sistema complejo.

La meta de “cero carbono y más” implica ir más allá de compensar emisiones. Supone edificios e infraestructura concebidos para durar, transformarse y servir mejor a la sociedad. Supone pasar de la lógica lineal extraerproducir-usar-demoler a otra de conservar-adaptarreutilizar-reciclar. Supone, además, que la ética profesional incorpore explícitamente el impacto climático de nuestras decisiones. Así como hoy ningún ingeniero estructural aceptaría ignorar la seguridad de las personas, pronto resultará igualmente inaceptable ignorar el costo ambiental evitable de una solución técnicamente competente.

Conclusiones

La sostenibilidad debe asumirse como criterio adicional de diseño estructural y no como verificación posterior. Para la ingeniería estructural mexicana, ello implica ampliar su noción de desempeño: además de resistencia, rigidez, estabilidad y ductilidad, debe considerar carbono incorporado, durabilidad, reparabilidad, adaptabilidad y circularidad. El sector construcción seguirá creciendo y, con él, su responsabilidad climática.

El ingeniero estructural puede liderar esta transformación porque decide geometrías, sistemas, materiales, detalles y estrategias de rehabilitación. Su aporte más valioso no es promover una moda tecnológica, sino integrar seguridad, economía, resiliencia y huella ambiental en una sola lógica de proyecto. “Cero carbono y más” resume justamente esa ambición: menos emisiones, pero también más vida útil, más flexibilidad, más calidad

Incentivos y productos con bajo CI

Información al público sobre CI

y más valor social. Para lograrlo, México necesita datos propios, actualización profesional, innovación material con evidencia, mejores incentivos de contratación y una cultura de ciclo de vida en toda la cadena del entorno construido. El CICM, en coordinación con la SMIE, son las instancias indicadas para detallar la hoja de ruta sugerida y promover una construcción mexicana sostenible

Referencias

Alcocer, S. M. (2022). Los sistemas complejos en la ingeniería civil. IC Ingeniería Civil 628: 30-33.

United Nations Environment Programme, UNEP, y Global Alliance for Buildings and Construction (2025). Global status report for buildings and construction 2024/2025.

Harris, K. A., et al. (2025). Challenges and opportunities for the seismic design of structural concrete with GFRP bars. Concrete International, diciembre: 29-33.

The World Bank, WB (2025). Urban population (% of total population). World Development Indicators.

Vince, G. (2019). The heat is on over the climate crisis. Only radical measures will work. The Guardian. Disponible en: www.theguardian.com/ environment/2019/may/18/climate-crisis-heat-is-on-global-heatingfour-degrees-2100-change-way-we-live

World Meteorological Organization, WMO (2025). State of the global climate 2024.

Este artículo está basado en la conferencia magistral “Cero carbono y más en el entorno construido. Un reto para la ingeniería estructural”, dictada durante el XXIV Congreso Nacional de Ingeniería Estructural, Cancún, Quintara Roo, noviembre de 2024. Los datos iniciales fueron actualizados usando ChatGPT 5.4.

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Capa de gobernanza
Capa de gestión
Capa táctica y técnica

JOSÉ DE ANDA SÁNCHEZ

Investigador en limnología y seguridad hídrica, experto en humedales artificiales y soluciones basadas en la naturaleza para aguas residuales.

JÖRG KARL JANISCH

Ingeniero ambiental con experiencia en tratamiento descentralizado y diseño de humedales, con proyectos en Europa, Asia, Oriente medio y América Latina.

JULIUS-FABIAN MÜLLER

Ingeniero ambiental con experiencia internacional en proyectos de agua y energías renovables, especializado en gestión sostenible y liderazgo técnico.

Humedales artificiales en proyectos urbanos: tratamiento y reutilización local de aguas residuales

En este artículo se propone la integración de humedales artificiales plantados con especies ornamentales palustres en obras de construcción urbana desde su etapa de diseño, como solución técnica y sostenible para el tratamiento local de aguas residuales. Además de reducir la presión sobre sistemas centralizados, estos humedales permiten reutilizar el agua tratada en áreas verdes, con lo que aportan beneficios ambientales, económicos y sociales, fortalecen la resiliencia urbana y embellecen el paisaje con su valor estético.

El crecimiento acelerado de las ciudades en México y el mundo ha incrementado la presión sobre los sistemas centralizados de saneamiento, que suelen ser costosos, demandan altos consumos de energía y presentan limitaciones para atender de manera eficiente a comunidades en expansión. Esta situación se vuelve crítica en desarrollos de proyectos de vivienda, centros comerciales, centros educativos, parques públicos, hospitales, industrias locales y hoteles, entre otros, donde la generación de aguas residuales es constante y el acceso a soluciones sostenibles resulta indispensable para garantizar la seguridad hídrica y la calidad ambiental.

En este contexto, los humedales artificiales se consolidan como una alternativa técnica y económica que puede incorporarse desde la etapa de planeación en los proyectos de desarrollo urbano hasta en obras de saneamiento de ríos y cuerpos de agua municipales. Diversos estudios han demostrado que estos sistemas reproducen procesos naturales de depuración mediante la interacción de plantas, microorganismos y sustratos, con lo cual se logran eficiencias de remoción de contaminantes comparables con tecnologías convencionales, pero con menores costos de operación y mantenimiento. Además, su integración en el entorno construido aporta beneficios adicionales: creación de áreas verdes, incremento de la biodiversidad, mitigación de riesgos de inundación y disponibilidad de agua tratada para riego. La bibliografía reciente enfatiza que los humedales artificiales no solo cumplen una función de saneamiento,

sino que también actúan como infraestructura verde multifuncional, capaz de fortalecer la resiliencia urbana y contribuir a la transición hacia modelos de economía circular. Para los desarrolladores inmobiliarios, su implementación representa una oportunidad estratégica: reducir la dependencia de agua potable para usos no prioritarios, cumplir con normativas ambientales y ofrecer proyectos con valor agregado en términos de sostenibilidad y responsabilidad social.

El objetivo de este artículo es mostrar la viabilidad técnica, económica, ambiental y social de los humedales artificiales como solución local para el tratamiento y reutilización de aguas residuales en proyectos urbanos, destacando su potencial para transformar la manera en que concebimos la gestión del agua en proyectos de desarrollo urbano.

Concepto y funcionamiento de los humedales artificiales

Los humedales artificiales son sistemas de tratamiento que reproducen los procesos naturales de depuración mediante la interacción de plantas acuáticas, microorganismos y sustratos. A través de mecanismos físicos (sedimentación, filtración), químicos (adsorción, precipitación) y biológicos (degradación microbiana, absorción vegetal), logran remover materia orgánica, nutrientes y patógenos de las aguas residuales (figura 1). Su eficiencia ha sido documentada en múltiples contextos urbanos y rurales, con resultados comparables a los que

Humedales artificiales en proyectos urbanos: tratamiento y reutilización local de aguas residuales

ofrecen las tecnologías convencionales pero con menores costos de construcción, operación y mantenimiento. Debido a que no cuentan con elementos mecánicos o electrónicos sofisticados, estos sistemas pueden ser construidos directamente por las empresas constructoras en alianza con firmas especializadas en ingeniería de diseño de sistemas de humedales, lo que permite integrar desde la etapa de diseño soluciones llave en mano que cumplen con normativas ambientales, optimizan costos, incrementan la disponibilidad hídrica a nivel local y aseguran la correcta operación del sistema a largo plazo.

Evolución histórica y fundamentos técnicos

La tecnología moderna de humedales artificiales se consolidó en Europa en la década de 1960 con los trabajos pioneros de Käthe Seidel (1955), quien desarrolló el denominado “método hidrobotánico” de depuración. Este consistía en zanjas poco profundas impermeabilizadas y plantadas con especies helófitas –plantas acuáticas enraizadas en el suelo, con raíces y tallos sumergidos en agua, mientras que sus hojas y flores emergen al aire–. Ejemplo de este tipo de plantas son el carrizo (Phragmites australis) , los juncos lacustres (Scirpus lacustris), el papiro (Cyperus papyrus) o el lirio amarillo (Iris pseudacorus), entre muchas otras reportadas en la bibliografía que han demostrado su alta capacidad para remover nutrientes y estabilizar lodos. Posteriormente, se perfeccionaron los sistemas híbridos que combinan etapas de flujo vertical y horizontal, con lo que se mejora la eficiencia de depuración y se reducen problemas de colmatación. Hoy en día, los humedales se clasifican en tres grandes categorías (figura 2):

• Flujo subsuperficial (horizontal y vertical): el agua circula a través de un lecho de grava o arena, con lo que se favorece la filtración y el contacto con biopelículas microbianas. Estos humedales pueden funcionar en régimen de flujo horizontal o vertical.

• Flujo superficial: el agua se mantiene sobre la superficie del sustrato, de manera similar a un estanque con vegetación emergente, sumergida, flotante o de hojas flotantes.

• Sistemas híbridos: combinan ambos tipos para optimizar la remoción de contaminantes.

Funcionamiento y componentes principales

Un sistema de humedales artificiales integra etapas de pretratamiento, tratamiento primario, manejo de lodos, depuración biológica y desinfección final. El pretratamiento retiene arenas y sólidos gruesos; el tratamiento primario separa sólidos sedimentables en tanques Imhoff o sépticos; y los lodos se estabilizan en celdas de humificación con plantas palustres. La depuración biológica se realiza en celdas de flujo vertical con arena, grava y vegetación nativa (Typha, Phragmites, Cyperus, Canna), apoyadas por sistemas de distribución automatizados. El efluente se recolecta en tuberías perforadas y

Plantas acuáticas

Entrada de aguas residuales

Metabolismo vegetal

Filtración y absorción

Sedimento

Volatilización

Contaminante

Degradación

Sedimentación, precipitación y adsorción

se somete a desinfección (UV, hipoclorito u ozono) para cumplir la NOM-001-SEMARNAT-2021.

La eficiencia supera el 90% en la remoción de DBO, DQO, sólidos, nitrógeno y fósforo. Los parámetros de diseño consideran cargas hidráulicas de 0.05-0.15 m³/m²·día, cargas orgánicas de 5-20 g DBO/m²·día y tiempos de retención de 2-5 días (subsuperficial) o hasta 7 días (superficial). Los sustratos emplean arenas de 0.2-4 mm y gravas de 4-25 mm para favorecer filtración y biopelículas. El sistema es modular y escalable, desde viviendas (<1 l/s) hasta caudales municipales (>30 l/s).

En cuanto a costos, el CAPEX se sitúa entre 120 y 250 dólares/m² (≈2,072-4,317 pesos/m²), equivalentes a 0.25-0.50 dólares/m³ tratado. El OPEX es bajo (0.05-0.15 dólares/m³), limitado a bombeo inicial, limpieza de rejillas, poda y monitoreo básico, lo que asegura viabilidad económica y operación sostenible a largo plazo.

Servicios ecosistémicos adicionales

Además de su función sanitaria, los humedales artificiales aportan una amplia gama de servicios ecosistémicos que fortalecen la sostenibilidad urbana, la resiliencia comunitaria y la restauración ambiental. Estos servicios se agrupan en cuatro categorías principales: provisión, regulación, soporte ecológico y valor cultural.

1. Servicios de provisión: generación de agua tratada reutilizable para riego de áreas verdes, jardines verticales, camellones y parques de acuerdo con la NOM-003-SEMARNAT-1997. En contextos rurales y periurbanos, también pueden destinarse al cultivo de hortalizas y cereales, así como al suministro de agua para ganado y sistemas de riego agrícola.

2. Servicios de regulación: regulación del microclima urbano, mitigación de la isla de calor y captura de carbono atmosférico; reducción del riesgo de inundaciones y erosión del suelo gracias a la cobertura vegetal; conservación de humedad superficial en zonas semiáridas y estabilización del paisaje frente a eventos extremos.

Figura 1. Esquema básico descriptivo del funcionamiento de un humedal artificial.
bacteriana Salida

Humedales artificiales en proyectos urbanos: tratamiento y reutilización local de aguas residuales

Flujo superficial

Humedales construidos

Plantas emergentes

Plantas sumergidas

Plantas flotantes libres

Plantas de hojas flotantes

3. Servicios de soporte ecológico: en zoológicos, parques de fauna y parques urbanos pueden emplearse para la creación de reservorios y abrevaderos, y mejorar así la disponibilidad de agua para las especies acuáticas y terrestres endémicas y migratorias; se crean hábitats para aves acuáticas, peces, insectos polinizadores y especies vegetales endémicas; favorecen la conectividad ecológica en entornos urbanos fragmentados. Se puede incluir en los proyectos de construcción la creación de lagos artificiales como biotopos para que funcione como refugio y anidamiento de aves migratorias.

4. Servicios culturales y sociales: los humedales artificiales generan espacios pedagógicos y recreativos que fortalecen la sensibilización ambiental y el aprendizaje sobre el ciclo del agua y la biodiversidad. Su integración como áreas verdes mejora el paisaje urbano, incrementa la aceptación social y aporta valor estético a los proyectos. Además, permiten reutilizar agua tratada en parques y jardines, con lo que se reduce la dependencia de agua potable y se refuerza la responsabilidad social corporativa.

Humedales artificiales en azoteas de edificios

En el contexto de la construcción vertical y la densificación urbana, los humedales artificiales pueden instalarse en azoteas como parte de la infraestructura verde de los edificios. Esta alternativa resulta especialmente útil para el tratamiento de aguas grises (provenientes de regaderas, lavabos y lavandería); se reduce así la carga sobre los sistemas centralizados y se genera agua reutilizable para riego de azoteas verdes, jardines verticales o áreas comunes. Los aspectos técnicos relevantes que se deben considerar para el gremio de la construcción son los siguientes:

• Carga estructural. Los humedales convencionales implican pesos elevados por la combinación de agua, grava y vegetación. En azoteas se recomienda el uso de sustratos livianos (zeolitas, perlita expandida, bio-

Sistemas híbridos

Flujo subsuperficial

Horizontal Vertical

Flujo descendente

Flujo ascendente

Flujo de marea

char o materiales sintéticos) y módulos prefabricados que distribuyan la carga de manera uniforme. Es indispensable verificar la capacidad portante de la losa y considerar refuerzos estructurales en el diseño.

• Sistemas compactos. Los humedales de flujo vertical o aerados son más adecuados que los horizontales, ya que requieren menor superficie por habitante equivalente (~2 m²/PE frente a 3-5 m²/PE). Esto los hace viables en espacios reducidos.

• Impermeabilización y drenaje. Se debe instalar una membrana impermeable de alta resistencia y un sistema de drenaje controlado para evitar filtraciones que comprometan la durabilidad de la estructura.

• Mantenimiento. El diseño debe prever accesos seguros y áreas de maniobra para la poda de plantas y la limpieza de sólidos, de manera que se integren con la operación general del edificio.

Beneficios para proyectos constructivos

• Reducción del consumo de agua potable mediante la reutilización de aguas tratadas.

• Mitigación de la isla de calor urbana y mejora del microclima en azoteas.

• Incremento del valor agregado del inmueble al integrar soluciones sostenibles y certificables (LEED, EDGE, BREEAM).

• Generación de espacios verdes multifuncionales con valor estético, social y pedagógico.

Limitaciones y consideraciones normativas

No se recomienda su uso directo para aguas negras sin un pretratamiento robusto. La inversión inicial es mayor debido a la necesidad de materiales livianos y refuerzos estructurales. Además, es necesario revisar la normativa local de construcción y seguridad estructural para cargas adicionales en azoteas.

Por lo hasta aquí expuesto, la instalación de humedales artificiales en azoteas es técnicamente factible y representa una solución innovadora para edificios en

Figura 2. Clasificación de humedales artificiales.

zonas urbanas densas. Su implementación requiere un diseño especializado que contemple cargas estructurales, impermeabilización y mantenimiento, pero ofrece beneficios significativos en términos de sostenibilidad, eficiencia hídrica y valor agregado para el sector de la construcción.

Casos de aplicación y escenarios de impacto

Estudios recientes muestran que los humedales artificiales han sido implementados con éxito en comunidades medianas y en proyectos urbanos de países como México, China y Brasil, entre otros, donde se han logrado eficiencias superiores al 90% en la remoción de materia orgánica y nutrientes. En un conjunto habitacional de 200 viviendas, por ejemplo, un humedal de 800 m² puede tratar el agua residual doméstica y generar hasta 150 m³/día de agua reutilizable para riego; con ello se reduce significativamente la demanda de agua potable y los costos de mantenimiento de áreas verdes.

En México, un ejemplo destacado de aplicación de humedales artificiales es la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) de Cihuatlán, Jalisco, la cual ocupa una superficie total de 18,000 m² en filtros biológicos de flujo vertical, complementados con celdas de humificación para el manejo de lodos. Cada celda de humificación tiene aproximadamente 750 m², dividida en segmentos para facilitar el secado y composteo de los lodos. Este sistema, basado en procesos naturales y plantado con especies palustres y ornamentales, trata las aguas residuales municipales con alta eficiencia y bajo consumo energético, ya que el proceso trabaja mayormente por gravedad. La planta está diseñada para tratar 3,200 m3/día de aguas residuales municipales y alcanza

remociones superiores al 90% de materia orgánica y nutrientes; cumple con la NOM-001-SEMARNAT-2021 y la NOM-003-SEMARNAT-1997 mediante desinfección UV y genera composta a partir de lodos estabilizados. Además de su función sanitaria, aporta beneficios ambientales y sociales al municipio; se consolida así como un referente nacional en soluciones descentralizadas y sostenibles para el saneamiento urbano.

Asimismo, la tecnología de humedales artificiales ofrece un gran potencial para el saneamiento de ríos urbanos en México, como el Lerma-Santiago, el río Querétaro, el Santa Catarina en Monterrey, el Río de los Remedios y el humedal de Ecatepec, entre otros, donde su implementación puede contribuir a la recuperación ecológica y al mejoramiento de la calidad del agua mediante procesos naturales y sostenibles.

Riesgos y limitaciones en la implementación de humedales artificiales

A pesar de sus ventajas técnicas y ambientales, los humedales artificiales presentan riesgos cuando su diseño, construcción u operación son deficientes. Una implementación inadecuada puede derivar en colmatación prematura de los lechos filtrantes, pérdida de capacidad hidráulica y disminución de la eficiencia en la remoción de contaminantes. El mantenimiento insuficiente –por ejemplo, la falta de control de vegetación, limpieza de rejillas o retiro de sólidos– compromete la estabilidad del sistema y genera problemas de olores, proliferación de mosquitos y reducción de la aceptación social.

En el contexto mexicano, las principales limitaciones se relacionan con la disponibilidad de terrenos adecua-

Agua residual

Vegetación acuática

Agua residual

Zona de agua libre

Agua tratada

Figura 3. Esquemas de funcionamiento de los tres tipos básicos de humedales artificiales.
Humedal de flujo libre
Humedal de flujo horizontal
grava
Agua tratada
Humedal de flujo vertical
Agua tratada

Humedales artificiales en proyectos urbanos: tratamiento y reutilización local de aguas residuales

dos en zonas urbanas densas, la falta de capacitación técnica en municipios pequeños y la escasa claridad en los esquemas de financiamiento y gobernanza para sistemas descentralizados. Asimismo, la normativa vigente (NOM-001-SEMARNAT-2021) establece parámetros estrictos de descarga que requieren un diseño cuidadoso y monitoreo continuo para asegurar el cumplimiento. La ausencia de protocolos de operación estandarizados y de mecanismos de supervisión puede traducirse en sistemas subutilizados o abandonados.

Por ello, la viabilidad de los humedales artificiales depende no solo de su diseño técnico, sino también de la existencia de capacidades institucionales para ga -

rantizar su operación y mantenimiento a largo plazo. La integración de programas de capacitación, esquemas de financiamiento sostenibles y marcos regulatorios claros resulta indispensable para evitar que estos sistemas se conviertan en soluciones de corto plazo sin impacto duradero.

Conclusiones

Los humedales artificiales representan una solución técnica, económica y ambientalmente viable para su integración en proyectos urbanos desde la etapa de planeación, al permitir el tratamiento descentralizado de aguas residuales mediante procesos naturales altamente eficientes y de bajo consumo energético. Su incorporación en desarrollos habitacionales, comerciales, educativos e institucionales no solo contribuye a disminuir la presión sobre los sistemas centralizados de saneamiento, sino que también favorece la reutilización local del agua tratada, fortalece la seguridad hídrica y promueve esquemas de economía circular. Asimismo, estos sistemas funcionan como infraestructura verde multifuncional al generar beneficios adicionales como la mejora del paisaje urbano, la mitigación de la isla de calor, la captura de carbono, el incremento de la biodiversidad y la creación de espacios con valor social, educativo y recreativo. En este sentido, los humedales artificiales no deben considerarse únicamente como una tecnología de tratamiento, sino como un componente estratégico para el diseño de ciudades más resilientes, sostenibles y adaptadas al cambio climático. Por ello, se recomienda su inclusión sistemática en los planes maestros de desarrollo urbano y en la normativa de construcción como infraestructura verde prioritaria, así como el impulso de su adopción mediante incentivos regulatorios y esquemas de certificación ambiental, lo que permitirá maximizar sus beneficios a largo plazo tanto para los desarrolladores como para la sociedad en su conjunto

Referencias

Barman, A., et al. (2024). Integrating wetlands as nature-based solutions for sustainable built environments: A comprehensive review. Engineering, Technology & Applied Science Research 14(6): 18670-18680.

Hurst, E., et al. (2025). Lively water infrastructure: Constructed wetlands in more-than-human waterscapes. Environment and planning E: Nature and Space 8(1): 77-99.

Seidel, K. (1955). Die Flechtbinse, Scirpus lacustris L. Ökologie, morphologie und entwicklung, ihre stellung bei den völkern und ihre wirtschaftliche bedeutung. Vol. XXI. Stuttgart: Schweizerbart'sche Verlagsbuchhandlung.

Stefanakis, A. I. (2019). The role of constructed wetlands as green infrastructure for sustainable urban water management. Sustainability 11(24): 6981.

Xie, C. (2023). The symbiotic development of urban waterfront spaces and regional culture: Unleashing Potentials, innovative design, and sustainable development. Journal of Innovation and Development 3(2): 26-30.

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Figura 5. Vista del humedal artificial de la PTAR de Cihuatlán, Jalisco.
Figura 4. Humedal artificial construido en China.
Fuente: J. K. Janisch. Humedal artificial construido en la ciudad de Hangou, China, 2008.
Fuente: J. K. Janisch, 2024.

JOSÉ ANTONIO

ROJAS NIETO

Licenciado en Matemáticas con maestría y doctorado en Economía, con más de 40 años de experiencia en economía política de los energéticos, en particular en energía nuclear. Subsecretario de Electricidad.

Economía política de la energía: larga duración, transición y justicia energética

Con frecuencia, el debate energético se presenta en términos técnicos: balances de oferta y demanda, costos marginales, precios de combustibles o rendimientos tecnológicos. Sin embargo, una mirada desde la economía política revela que la energía constituye una dimensión estructural de la reproducción social de la polis

Estas notas se desarrollan en el contexto de una perspectiva teórica y metodológica de la economía política de los energéticos, combustibles y electricidad. Los argumentos centrales enfatizan la ineludible vinculación de energía, crecimiento económico, intensidad energética y justicia social, en particular en lo que podría llamarse “la envolvente de la justicia energética”, que supone no solo superar la precariedad energética de la población, sino el despliegue atrevido y fiel de, al menos, siete lineamientos estratégicos que permitan coadyuvar al abatimiento de la desigualdad social. Además de la garantía del suministro energético, se trata de coadyuvar en el impulso de una creciente eficiencia energética que permita no dilapidar recursos energéticos –sobre todo los recursos naturales necesarios– y abatir la descarbonización. Este es, por cierto, un proceso en el que las políticas públicas resultan insuficientes, pues se requiere renovada voluntad social y el atrevimiento generoso de modificar hábitos sociales añejos, así como evitar al máximo los riesgos que para su vida y su patrimonio experimentan con frecuencia las localidades en las que se encuentran muchos recursos naturales o infraestructura que garantizan el suministro de combustibles y la electricidad.

En este mismo marco, se apunta a impulsar procesos virtuosos no solo de utilización de los recursos naturales –tierra, aguas– de estas mismas localidades, sino lograr que las poblaciones ricas en recursos naturales –sol, agua, viento, biocombustibles–, además de ser remuneradas adecuadamente, sean impulsadas

a participar en visiones progresivas para su futuro y su descendencia. De manera similar, lograr que el contenido nacional de insumos y equipos utilizados en el área energética permita generar empleos firmes y bien remunerados, no solo elevar porcentajes medidos parcialmente. También, garantizar que personas dependientes del abasto de energéticos tengan el respaldo social y gubernamental que les garantice su supervivencia y mejoría sustantiva en salud y bienestar. Finalmente, impulsar un proceso virtuoso de descenso de costos y racionalización y concentración de subsidios que permita tarifas menores.

Por todo ello, a partir de esta concepción general y en una perspectiva de larga duración, se plantea la necesidad de examinar, así sea brevemente, las transformaciones históricas en los sistemas energéticos y su vínculo con la dinámica del capitalismo, el cambio tecnológico y la desigualdad social. Se sostiene que la energía no puede entenderse únicamente como insumo técnico, sino como relación social que articula trabajo, naturaleza, capital y poder. Por ello, la transición energética contemporánea solo puede ser coherente si integra eficiencia, descarbonización y justicia energética.

En este trabajo se incluyen notas sobre elasticidades energía-producto, intensidad energética, electrificación de usos finales, papel estratégico de las redes, función de las empresas públicas y desigualdad climática global. Se concluye que la política energética es inseparable de un proyecto de desarrollo con menor desigualdad y mayor bienestar social.

PIB

TES (energía primaria)

Energía secundaria

Energía eléctrica

Introducción

Toda sociedad organiza la apropiación de flujos energéticos para sostener su metabolismo económico y social. En ese proceso se definen relaciones de poder, control de recursos naturales, apropiación de excedentes y distribución –por lo demás, injusta– de costos ambientales. Adoptar una perspectiva de larga duración permite distinguir entre fluctuaciones coyunturales y tendencias estructurales. Inspirados en Braudel (1986), entendemos que los sistemas energéticos evolucionan lentamente, condicionados por infraestructuras, instituciones y patrones tecnológicos, sociales y culturales. Esta perspectiva evita extrapolar crisis o auges de corto plazo como si fueran destinos inevitables.

Asimismo, la economía política obliga a considerar la dimensión integral; producción, distribución y consumo: quién paga la energía, quién recibe subsidios, quién captura rentas de recursos naturales y quién asume los costos ambientales. La transición energética aparece entonces no solo como problema técnico y económico, sino como uno social, político y ético al mismo tiempo.

Energía y producto: elasticidades y tendencias de largo plazo

La relación entre crecimiento económico y consumo energético ha sido objeto de debate por décadas. En fases de industrialización temprana, el crecimiento del producto estuvo fuertemente ligado al incremento del consumo de energía primaria. Las economías industriales requerían grandes volúmenes de carbón, petróleo y electricidad para sostener manufactura pesada, transporte y urbanización.

Sin embargo, la evidencia de largo plazo muestra transformaciones relevantes. En varias economías avanzadas, el crecimiento del PIB ha superado al crecimiento del consumo energético. Esto refleja mejoras en eficien-

cia, innovación tecnológica, cambios en la composición sectorial y mayor valor agregado en actividades menos intensivas en energía.

La elasticidad energía-producto, entendida como la relación entre tasas de crecimiento de energía y PIB, tiende a descender con el desarrollo tecnológico. No obstante, este descenso no es automático ni universal. Depende de políticas públicas, precios relativos, regulación ambiental y estrategias industriales; más aun de hábitos sociales renovados.

Distinguir entre crecimiento intensivo y extensivo resulta crucial. El crecimiento extensivo amplía el consumo energético para sostener la expansión productiva, renovada vida social. El intensivo, en cambio, busca mayor producto por unidad de energía, más energía final con la misma o menos energía secundaria y energía primaria (figura 1). La transición hacia este último requiere inversión en eficiencia, innovación y cambios organizacionales. Por cierto, con respecto a la descarbonización es necesario reflexionar sobre la extensión y la intensidad de la electricidad en los usos finales de energía. Por lo pronto, prácticamente solo se puede limpiar con cierto éxito la generación de electricidad, aunque –sin duda y en todos los casos– la mayor eficiencia representa mayor descarbonización.

Intensidad energética y cambio estructural

La intensidad energética sintetiza la relación entre energía utilizada y producto o bienestar generados. Su descenso sostenido suele interpretarse como señal de eficiencia (figura 2). Sin embargo, su lectura requiere cautela. Parte de la reducción puede provenir de deslocalización industrial o tercerización de la economía, más que de mejoras tecnológicas puras.

Desde la economía política, interesa evaluar quién se beneficia y quién absorbe los costos de estos cambios.

Figura 1. Energía primaria, secundaria y eléctrica en relación con el PIB.

Intensidad TES (energía primaria)

Intensidad TFC (energía secundaria)

Figura 2. Intensidad energética.

u El crecimiento extensivo amplía el consumo energético para sostener la expansión productiva. El intensivo, en cambio, busca mayor producto por unidad de energía, más energía final con la misma o menos energía secundaria y energía primaria. La transición hacia este último requiere inversión en eficiencia, innovación y cambios organizacionales. Con respecto a la descarbonización, es necesario reflexionar sobre la extensión y la intensidad de la electricidad en los usos finales de energía. Por lo pronto, solo se puede limpiar con cierto éxito la generación de electricidad, aunque la mayor eficiencia representa mayor descarbonización.

La relocalización de industrias intensivas en energía hacia países en desarrollo puede reducir intensidad en países ricos, pero aumentar presiones ambientales en países en desarrollo –México entre ellos.

Por ello, la reducción de intensidad debe analizarse en conjunto con huella material, emisiones incorporadas en comercio internacional y condiciones laborales, en el marco no restringido de la huella de carbono, que obliga a ver antes, durante y después del consumo de energía. El objetivo socialmente necesario es producir bienestar con menor presión ecológica global, no solo mejorar indicadores nacionales.

Transición energética, tecnología y redes

La transición energética actual combina electrificación de usos finales, energías renovables, digitalización y almacenamiento. Se trata de una transformación sistémica, no de sustituciones aisladas. Tecnologías como redes inteligentes, inversores avanzados, sistemas de control digital y almacenamiento permiten integrar generación

limpia pero intermitente y volátil. Nunca hay que olvidarlo ni ignorarlo.

Las redes de transmisión y distribución se vuelven infraestructura crítica, organismos vivos; sin expansión y modernización de redes, la energía renovable enfrenta problemas severos. La transmisión no solo transporta electricidad: coordina territorios, integra mercados y permite la diversificación geográfica de recursos. Integra comunidades, abre perspectivas de vida, aunque las formas descentralizadas ya coadyuvan en ese sentido.

Además, la digitalización introduce nuevos desafíos de ciberseguridad, gobernanza de datos y regulación. La transición energética es igualmente transición institucional, transición de políticas públicas, transición de hábitos sociales. Energías limpias exigen hábitos limpios.

Justicia energética y desigualdad climática

La crisis climática evidencia profundas desigualdades. Los grupos de mayores ingresos concentran gran parte de las emisiones históricas, mientras los sectores vulnerables enfrentan impactos desproporcionados. Sequías, inundaciones y olas de calor afectan más a quienes tienen menor capacidad de adaptación.

La justicia energética propone distribuir equitativamente beneficios y costos del sistema energético. Incluye acceso universal, tarifas asequibles, protección a usuarios vulnerables y participación social en decisiones energéticas. También implica reconocer derechos de comunidades donde se ubican proyectos energéticos, evitar riesgos, proporcionar bases de renovado bienestar.

La transición no puede construirse sobre nuevas desigualdades. Energías limpias con acuerdos sucios e injustos reproducen y amplían conflictos sociales. Por ello, la dimensión ética es inseparable de la técnica.

Empresas públicas, mercados y servicio eléctrico

Las empresas públicas eléctricas del Estado mexicano históricamente han garantizado electrificación, seguridad, confiabilidad y tarifas estables. Su lógica combina objetivos sociales y técnicos. Los procesos de liberalización buscaron introducir competencia y eficiencia, pero en algunos casos generaron volatilidad de precios y subinversión o sobreinversión en centrales y redes. La evidencia comparada muestra que los mercados eléctricos requieren regulación sólida y planeación de largo plazo. La electricidad posee características de bien esencial y estratégico, y redes como monopolio natural. Por ello, incluso en sistemas liberalizados persisten funciones públicas relevantes. Sí: regulación y –evidentemente– seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico y del suministro. El debate no es público versus privado, sino cómo garantizar seguridad, confiabilidad, acceso y transición energética justa.

Prospectiva de larga duración y política energética

La planeación energética exige horizontes de décadas. Infraestructuras eléctricas, refinerías o redes de transmisión tienen vidas útiles largas; las decisiones en el presente condicionan trayectorias futuras. Una prospectiva de larga duración debe fijar metas de reducción de intensidad energética, electrificación limpia y modernización tecnológica, y esto requiere formación laboral, innovación local y participación social. La transición energética no es solo tecnológica: implica cambios en hábitos de consumo, organización productiva y prioridades sociales, además de coherencia de políticas públicas. Su éxito dependerá de la fortaleza y rectitud institucionales y de la legitimidad social.

Conclusiones

La economía política de la energía muestra que eficiencia, descarbonización y justicia social son interdependientes. La energía estructura trayectorias de desarrollo, desigualdad y sustentabilidad. Una transición exitosa requiere integrar tecnología, regulación y acuerdos sociales en perspectiva de larga duración. No se trata solo de cambiar fuentes, sino de redefinir la relación entre energía, sociedad y naturaleza. En última instancia, la política energética forma parte de un proyecto de bienestar colectivo y equidad

Glosario

Larga duración: concepto historiográfico de Fernand Braudel que prioriza el estudio de estructuras lentas y casi inmutables –geografía, medio ambiente, mentalidades– sobre los eventos políticos breves. Elasticidad energía‑producto: razón entre crecimiento energético y económico.

Intensidad energética: energía por unidad de PIB.

Justicia energética: marco que integra equidad social y sostenibilidad.

Referencias

Braudel, F. (1986). The perspective of the world. Collins.

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Amor en ruinas. Asturias

Sofía es una joven inmigrante que carga con una maleta de sueños rotos y una herencia de nostalgia. Siguiendo el eco de las palabras de su abuelo, regresa a una Asturias olvidada para rescatar de las ruinas el pueblo de sus ancestros: San Mariano del Monte. En este rincón, donde los techos rotos dejan ver el cielo, Sofía se enfrenta al abandono de décadas. Pero entre el barro y la leña húmeda, no solo encontrará recuerdos; encontrará a Tomás, un aventurero que recorre leyendas y que terminará descubriendo en ella su propio destino. Descubrirá que restaurar un pueblo es, en realidad, abrirse a la posibilidad de amar de nuevo. Amor en ruinas es una historia conmovedora sobre el regreso a las raíces, el peso del exilio y la esperanza de que, incluso entre las cenizas del pasado, el amor puede volver a florecer con más fuerza que nunca

Heidi Blanco Farrera eBook, 2026

MARCO ANTONIO CARREÓN ACOSTA

Licenciado en Ingeniería. Titular de la Gerencia Técnica y de Inspección en Aeropuertos y Servicios Auxiliares. Con experiencia en la elaboración de programas maestros de desarrollo y proyectos de modernización y ampliación aeroportuaria.

El Plan Maestro Aeroportuario

En el presente artículo se describe el Plan Maestro Aeroportuario como instrumento de planificación estratégica para la concepción de nuevos aeropuertos y para la ampliación ordenada de los ya existentes. Se destaca su función para dar coherencia al desarrollo de la infraestructura, coordinar a las partes interesadas y gestionar impactos dentro y fuera del polígono aeroportuario. Asimismo, se subraya su utilidad para tomar decisiones ante escenarios inciertos, con base en umbrales de capacidad, nivel de servicio, seguridad y viabilidad.

Los aeropuertos modernos ocupan extensiones considerables y transforman de forma significativa el entorno en el que se insertan –tanto natural como social–. Dentro del perímetro aeroportuario se producen cambios de uso de suelo, alteraciones en la cobertura vegetal y la fauna, así como modificaciones topográficas e hidrológicas. Fuera del polígono, su influencia se manifiesta principalmente a través del control del espacio aéreo circundante, de las restricciones por ruido y de la necesidad de reservas territoriales para el desarrollo futuro. Estas condiciones repercuten en derechos e intereses de terceros y en competencias de distintas autoridades. Una vecindad mal planeada puede derivar en conflictos y deficiencias en la prestación de los servicios.

Por otro lado, los aeropuertos son piezas clave dentro del sistema de transportes de una ciudad, región o país; facilitan el flujo de personas y mercancías, generan empleos y pueden detonar otras actividades que se benefician de la conectividad aérea. Conviene insistir en que el aeropuerto debe estudiarse como un sistema aeronáutico-terrestre: su desempeño depende tanto de la infraestructura del “lado aire” y del “lado tierra” como de los accesos viales, el transporte público, la logística, el uso del suelo y la relación con la ciudad.

Por ello, sin perder de vista las externalidades negativas –que existen y que deben gestionarse de manera responsable–, como sociedad esperamos que el balance general sea positivo, y una vía para acercarnos a ese objetivo es la planeación.

Planificación aeroportuaria

Tomando en cuenta la escala territorial de un aeropuerto y las particularidades del transporte aéreo, estamos ante un sistema cuya concepción y operación requiere la participación de múltiples especialidades: ingenierías, arquitectura, urbanismo, economía, finanzas y admi -

nistración. A ellas deben sumarse las especialidades ambientales, sociales, tecnológicas y jurídicas, con el grado de profundidad que exija la magnitud del proyecto. Se requiere además un enfoque interdisciplinario para que el resultado final sea coherente y no solo la suma de partes desarrolladas de manera aislada. En el campo aeroportuario se ha adoptado una herramienta de planificación: el plan maestro (también conocido como plan director). En México, la legislación aeroportuaria lo denomina Programa Maestro de Desarrollo. Su sustento nacional se encuentra en la Ley de Aeropuertos y su Reglamento, que señala la obligación de las personas concesionarias, asignatarias y operadoras aeroportuarias de elaborarlo y someterlo a autorización de la autoridad aeronáutica; a nivel internacional, la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) lo vincula con el Airport Planning Manual (documento 9184, parte 1) y con otros documentos técnicos de diseño de aeropuertos, mientras que la FAA (Federal Aviation Administration) de Estados Unidos lo desarrolla en su AC 150/5070-6B.

El Plan Maestro Aeroportuario

De manera genérica, un plan maestro es un instrumento de planificación estratégica para proyectos complejos que define una visión de largo plazo y una guía para materializarla a través del tiempo. En el ámbito aeroportuario, ese instrumento adquiere una lógica propia: ordenar, por fases, un sistema técnico-operativo complejo y su relación con el territorio.

Aunque el concepto proviene del urbanismo y del ordenamiento territorial, en los aeropuertos su utilidad radica menos en la extensión histórica del término que en su capacidad para articular infraestructura, operación, seguridad, medio ambiente, accesibilidad terrestre y reservas para el crecimiento futuro. Por sus características, los planes maestros son una herramienta de análisis y

El Plan Maestro Aeroportuario

planificación estratégica que facilita coordinar acciones y tomar decisiones de manera informada, integrando a múltiples actores y variables en beneficio de los objetivos que se planteen de manera particular. Como parte de dichos objetivos en el ámbito aeroportuario, se encuentran el cumplimiento normativo, la seguridad operacional y la seguridad física, niveles adecuados de calidad en la prestación de servicios y una programación apropiada en el tiempo –y financieramente realista– para el desarrollo de los diferentes elementos del aeropuerto, así como la mencionada integración armónica con el entorno. El plan maestro se relaciona asimismo con otros planes y programas y sirve como elemento de comunicación con diferentes grupos de interés.

Se reitera que la función principal de estos planes es estratégica, ya que sirven como base de la cual se desprenderán otros instrumentos hasta concluir en proyectos ejecutivos para cada obra. A diferencia de estos proyectos ejecutivos, que detallan cómo construir una obra específica, el plan maestro responde primero al qué debe construirse, dónde y en qué orden, considerando el funcionamiento integral del sistema aeroportuario. Proporciona, por lo tanto, una visión global del aeropuerto y su entorno, sin la cual se corre el riesgo, hacia fuera de los límites del aeropuerto, de generar una vecindad problemática con la ciudad (usos no compatibles, falta de reservas territoriales o de medios de transporte, crecimiento desordenado y limitaciones en perjuicio de ambas partes). Hacia dentro del aeropuerto, se corre el

riesgo de implementar acciones de manera desbalanceada, ineficiencias, necesidad de retrabajos, gastos innecesarios y otras consecuencias no deseadas para el sistema.

Los planes maestros pueden adaptarse a diferentes usos y escalas de proyectos, por lo que su contenido y extensión puede variar de caso en caso. Sin embargo, como mínimo, se contempla que los planes maestros de aeropuertos incluyan, con estos o con nombres distintos, apartados relacionados con:

Objetivos. Definición de los objetivos estratégicos a alcanzar (visión de largo plazo), fortalezas, oportunidades, potencialidades y limitaciones.

Antecedentes. Historia del aeropuerto y de la región a la que sirve, inventario de datos del aeropuerto y del entorno, papel dentro del sistema de transporte, condiciones actuales de la infraestructura aeroportuaria y características principales de las poblaciones a las cuales se da o se pretende dar el servicio: aspectos bióticos y abióticos, infraestructura de transporte, aspectos socioeconómicos, vocación productiva, turismo, usos legales del suelo, marco legal, planes y programas de ordenamiento urbano, tendencias de crecimiento, planes sectoriales y condiciones del sitio (topográficas, geotécnicas, hidrológicas, vientos dominantes, techo de nubes, visibilidad, temperatura, así como restricciones ambientales).

Diagnóstico. Capacidad y condición (física y operativa) de la infraestructura existente: pistas, rodajes, plataformas, edificio terminal, ayudas visuales, servicios

Figura 1. Ejercicio de planificación del Plan Maestro.

y áreas de apoyo. Demanda histórica y proyecciones: pasajeros, carga y operaciones; estacionalidad, horas pico, horas de diseño y nivel de servicio deseado. Espacio aéreo y servidumbres: superficies limitadoras de obstáculos y compatibilidad con procedimientos de vuelo. Accesibilidad terrestre: redes viales, transporte público, tiempos de viaje y conectividad regional. Planificación urbana y territorial vigente, contexto socioeconómico, así como marco normativo y de gestión aplicable al aeropuerto y a su área de influencia.

Propuesta de configuración y desarrollo futuro. Se incluyen las alternativas que se estudiaron; un programa por fases (corto, mediano y largo plazo, así como máximo desarrollo posible) de las acciones propuestas; usos de suelo dentro del polígono del aeropuerto y reservas de terrenos para ampliaciones.

Análisis de los impactos asociados a las acciones propuestas y medidas de mitigación, tales como los ambientales dentro del entorno urbano y ambiental; compatibilidad de usos de suelo en las inmediaciones y servidumbres.

Necesidades de inversión. Programa de obras por etapas; estimación de recursos económicos necesarios; análisis económico-financiero sobre la factibilidad de las obras en relación con las fuentes de ingresos.

Representación gráfica. Planos y figuras esquemáticas de la configuración actual y la planificada –por cada elemento o subsistema dentro del aeropuerto y del entorno–; un ejemplo se muestra en la figura 1, que sintetiza cómo el diagnóstico y la estrategia se traducen en decisiones espaciales concretas.

En la figura 1 se muestra la expresión gráfica de un ejercicio de planificación para un aeropuerto existente. En este caso se presenta una planta de conjunto con acciones puntuales de desarrollo: la ampliación de la plataforma de aviación comercial y la construcción de una calle de rodaje paralela, así como un conjunto de edificios de apoyo y estacionamiento. Su lectura integral permite advertir que el plan maestro no solo enuncia necesidades, sino que define las probables soluciones, las ubica, las jerarquiza y las inserta dentro de una configuración con una visión de futuro del aeropuerto.

La extensión de cada apartado depende de la magnitud del proyecto y se aplica tanto para la concepción de aeropuertos nuevos como para ampliaciones de aeropuertos ya existentes. En su caso, se pueden acompañar de anexos con estudios más ampliamente desarrollados. Como resultado del análisis que se realiza, se está en posibilidad de determinar objetivos y necesidades, así como de establecer prioridades, marcos temporales y necesidades de recursos económicos. Como en otros campos, las decisiones finales que se adoptan suelen ser un compromiso equilibrado que se considera óptimo entre diferentes requerimientos y los recursos disponibles. Una de las mayores virtudes del plan maestro consiste en ofrecer opciones frente a variables inciertas a lo largo de la vida del proyecto. A partir de umbrales

u La función principal del plan maestro es estratégica, ya que sirve como base de la cual se desprenderán otros instrumentos hasta concluir en proyectos ejecutivos para cada obra. A diferencia de estos proyectos ejecutivos, que detallan cómo construir una obra específica, el plan maestro responde primero al qué debe construirse, dónde y en qué orden, considerando el funcionamiento integral del sistema aeroportuario. Proporciona, por lo tanto, una visión global del aeropuerto y su entorno, sin la cual se corre el riesgo, hacia fuera de los límites del aeropuerto, de generar una vecindad problemática con la ciudad.

previamente definidos –de demanda, capacidad, nivel de servicio, seguridad o rentabilidad–, se pueden sustentar decisiones de ampliación, posposición o incluso cancelación de determinadas intervenciones. El documento tiene también una función de comunicación con otras partes interesadas. En México, en el marco legal está prevista la Comisión Consultiva, conformada, entre otros, por representantes del gobierno estatal y municipal; de las cámaras de comercio, turismo e industria de la región; de los concesionarios y permisionarios del servicio de transporte aéreo que operen en el aeropuerto y del administrador aeroportuario. La comisión coadyuva en la promoción del aeropuerto y emite recomendaciones sobre aspectos que afecten la actividad urbana y turística, así como el equilibrio ecológico de la zona, para lo cual el administrador debe informar sobre el Programa Maestro de Desarrollo, sus modificaciones y los principales proyectos de inversión. Dentro del sistema aeroportuario mexicano, el programa de inversiones deber ser detallado para el primer quinquenio y es de cumplimiento obligatorio. Esto es particularmente relevante para los tres grandes grupos aeroportuarios existentes –Asur, GAP y OMA–, sin perjuicio de otros operadores, pues ordena la relación entre crecimiento de la demanda, servicio al territorio, inversión y la regulación tarifaria específica que les es aplicable.

Flexibilidad y actualización

Por otra parte, hay que señalar que los planes maestros aeroportuarios se consideran documentos vivos que deben revisarse y actualizarse periódicamente. Los aeropuertos son sistemas complejos con múltiples actores interconectados –aerolíneas, prestadores de servicios, autoridades de distintos órdenes de gobierno, operador aeroportuario y actores del entorno urbano– con intereses propios que pueden ser incluso contrarios o estar en competencia entre sí.

La demanda de transporte aéreo, por ejemplo, no es un factor constante a lo largo del año, ni siquiera a lo largo del día, y no está definida por el operador aeroportuario, sino que responde a su propia dinámica, asociada a la vocación de la ciudad, los ciclos económicos, las prácti-

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Medio Ambiente

Seguridad Estructural

Túneles y Obras Subterráneas

Valuación de Inmuebles

Valuación de Negocios en Marcha

Vías Terrestres

cas comerciales de las aerolíneas y otros factores. Como planeadores, lo que se busca es comprender esta dinámica y adaptarse de la mejor forma posible para ofrecer un servicio de calidad, de manera balanceada en relación con los recursos que se requieren y con una visión de largo plazo. Las flotas de las aerolíneas se modifican con el tiempo y, con ellas, un elemento primordial para el dimensionamiento de la infraestructura. Adicionalmente, existen impactos externos que afectan la planificación y operación del aeropuerto o incluso a todo el sistema de transporte, como se ha visto con fenómenos naturales o las pandemias.

Conclusiones

En el ámbito aeroportuario, un plan maestro es un documento de planificación que integra diversos análisis a fin de identificar y satisfacer necesidades de servicios –en primera instancia los servicios aeroportuarios, pero también los complementarios, comerciales y otros de carácter industrial– estableciendo las bases para un desarrollo ordenado de los componentes de la infraestructura aeroportuaria y considerando los aspectos relacionados con el entorno social, urbano y ambiental, en busca de minimizar los efectos negativos y potenciar los positivos. Una de las críticas a los planes maestros es que quedan obsoletos al poco tiempo de concluirse. Dotar a los documentos desde su origen de flexibilidad y agilidad para adaptarse a los cambios es algo deseable, pero no siempre fácil de lograr, por lo que en ningún caso puede desestimarse la necesidad de un seguimiento constante y, en su caso, de llevar a cabo las actualizaciones pertinentes.

2026

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Junio 9 al 11

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Junio 24 al 26

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Junio 25 al 27

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Julio 15 al 17

XXV Reunión Nacional de Vías Terrestres

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Una frase que sintetiza la idea anterior se atribuye a Dwight D. Eisenhower: “Los planes no son nada, pero la planificación lo es todo”. Esta idea, que podría parecer contradictoria, nos dice que un plan, como documento específico, es susceptible de verse afectado por circunstancias fuera de nuestro control, pero el proceso de planificación en sí exige un análisis de las circunstancias internas y externas, la exploración de opciones y la valoración de riesgos y contingencias. Este conocimiento global es el que nos permite identificar los primeros indicadores del cambio, anticipar efectos y tomar los mejores cursos de acción conforme se desarrollan los eventos (en lugar de ceñirse sin más a un camino previamente definido bajo premisas que dejan de ser relevantes). Sin este proceso integral, solo estaríamos reaccionando tardíamente a cada evento que no coincida con nuestro planteamiento inicial, sin un rumbo claro sobre los objetivos finales y sin una guía sobre el alcance de cada acción individual

En la elaboración de este artículo participó personal de la Gerencia Técnica y de Inspección de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, miembros del Subcomité de Aeropuertos del Colegio de Ingenieros Civiles de México.

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