Ana María Durán Calisto
El Futuro de los Urbanismos del Boom Petrolero en la Amazonia

Caso de Estudio: Shushufindi, Ecuador

Ana María Durán Calisto
El Futuro de los Urbanismos del Boom
Petrolero en la Amazonía
El Futuro de los Urbanismos del Boom Petrolero en la Amazonía:
Remediación, rehabilitación, resurgimiento de la chakra y bioeconomías comunitarias en Shushufindi
Los geógrafos estiman que cerca del 80% de la urbanización en la Amazonía es de naturaleza periurbana. Dado que la frontera urbana en la región es una de las de más rápido crecimiento en el mundo, se necesita enfoques innovadores para abordar el futuro de la urbanización amazónica a múltiples escalas —desde la regional hasta la arquitectónica—, prestando especial atención a los vínculos urbano-rurales. A escala regional, este taller propone reconfigurar Shushufindi —un municipio altamente contaminado y en pleno auge petrolero— como un nodo de ecología industrial y creativa, donde se pueda agregar valor a productos forestales renovables, de gestión comunitaria y de relevancia cultural. Una nueva economía nodal de este tipo podría contribuir a liderar procesos de resurgimiento policultural y agroecológico en áreas degradadas a lo largo de las carreteras existentes. A escala municipal, los estudiantes pueden contribuir a reactivar los vacíos de la red de infraestructura petrolera intraurbana, transformándolos en un sistema de espacios públicos verdes (acupuntura agroecológica) que sirva de soporte para nuevos proyectos de vivienda colectiva y de uso mixto, los cuales integren en su diseño el sistema de chakras. Este proceso exige la (bio)rremediación de suelos, aguas y aire contaminados por hidrocarburos, agrotóxicos y aguas residuales. El Municipio de Shushufindi, miembros de los pueblos y nacionalidades originarios del Ecuador, y un equipo de la FADA-PUCE participaron como socios activos en este taller multidisciplinario, basado en la investigación.
Dirección de Taller
Ana María Durán Calisto
Asistente de Cátedra
Tomás Quaglia
Estudiantes
Giovanna Baffico, Zinan Chi, Rolando Girodengo, Priyanka Kar, Percy Long, Rodrigo Martel Orihuela, Eddie Meléndez Merced, Peter Sikorsky, Jocelyn Tsai, Rachaya Wattanasirichaigoon, Youngsoo Yang, Guoli Zhang
FADA - PUCE
Esteban Jaramillo Serrano - Dirección taller José Enrique Pérez Aldaz - TA Fernando Antonio Atiencia Moran, Erick Fernando Naranjo Paucarima, Felipe Nicolás Cisneros Ontaneda, Natalia
Micaela Meneses Paredes, Paula Graciela Guachamín Matta, Ricardo Adrián Villegas Rosero, Nathaly Daniela Reina Urbano Josué Villalva Ramírez, Sofía Fernanda Jaramillo Vásquez, Monica Domenica Coba Villacreces, Bryan Gonzalo Guamani Mena, Ariel Alejandro Saquinga Loor, Mateo Guillermo Rueda Armendáriz
CAF
Emil Rodríguez-Garabot, Bárbara Zamora, Lorena Saavedra.
Asesores de las nacionalidades originarias de la Amazonía ecuatoriana Manuela Omari Ima, Fernando Huambutzereque, Yadira Ocoguaje Romelia Papue Mayancha, Colón Piaguaje Fanny Piaguaje, Jiovany Ribadeneyra, María Clara Sharupi Juá, Teresa Shiki, Mayra Shiguango, José Narzavez Andy
Municipio de Shushufindi
Esperanza Torres, Danilo Vega, Carmen Calero, Liseth Jami, Mariela Giraldo
8 Prefacio
12 Introducción
Ensayos Invitados
80 El futuro de Shushufindi: Hacia un modelo deseado
Danilo Vega
92 Una nueva vida para los pozos petroleros de la Amazonía: De petróleo a tierra
Gabriela Degetau
102 Aprendiendo de la Amazonía: Paneles Multidisciplinarios
120 La inmersión como herramienta de participación: Metodologías Indígenas en la planificación amazónica
166 Taller Harvard GSD: El Futuro de los Urbanismos del Boom Petrolero en la Amazonía
Catálogo de Proyectos
194 Arquitectura de la chakra o tsió.
Giovanna Baffico
200 La arquitectura de la cocha o jaira: una “chakra” acuática o piscipolicultural
Zinan Chi
208 Sistema regional sociobioeconómico con base comunitaria para Shushufindi
Guoli Zhang y Percy Long
216
El camino de la etnobotánica y la ciencia: De la degradación a la remediación y regeneración de bosques, y la purificación del agua
Jocelyn Tsai
224
232
Banco de Semillas y Centro de Investigación para la remediación, reforestación policultural y biomprendimientos comunitarios
Peter Sikorsky
Paisajes urbanos industriales y postindustriales. Regeneración agroecológica y reutilización de la infraestructura petrolera urbana
Priyanka Kar
242 Shushufindi, ciudad fructífera y frutal.
Rodrigo Martel / Rachaya Wattanasirichaigoon
258
274
Micro-infraestructuras sociales flotantes, anfibias y de terra Firme
Rolando Girodengo, Eddie Meléndez Merced y Youngsoo Yang
Modu-Loo: Sistema modular de higiene
Zinan chi
282
Conclusiones y Recomendaciones
286 Contribuciones y Anexos
290 Bibliografía

Prefacio
Emil Rodríguez-Garabot
Director de Hábitat y Movilidad Sostenible, CAF
Quisiera comenzar agradeciendo a Ana María la oportunidad de haber sido parte de este proyecto, que partió desde la complicidad que surge al compartir una misma visión sobre el rumbo que deberían tomar nuestras ciudades. Con Ana María esa mirada encontró una expresión concreta a mediados de 2022, cuando trabajamos juntos en la coordinación de los Lineamientos Estratégicos de Desarrollo Urbano de nuestra institución, en un momento en que iniciaba su transición hacia convertirse en el Banco Verde de América Latina y el Caribe. En esas conversaciones, nos propusimos el desafío de traducir los principios de sostenibilidad ambiental y justicia espacial en orientaciones que ayudaran a las ciudades a avanzar hacia un modelo más sostenible.
Y es que las dinámicas territoriales de América Latina y el Caribe están cambiando de forma silenciosa pero profunda. Aunque el crecimiento metropolitano continúa, lo hace a un ritmo cada vez menor, mientras lo contrario comienza a suceder en las ciudades intermedias y pequeñas, muchas de ellas dispersas pero en posiciones estratégicas dentro de sus sistemas urbanos, próximos a los recursos naturales que sostienen el modelo económico extractivista global. La Amazonía se presenta como un territorio en un punto de inflexión histórico. Hoy, frente a los desafíos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las crecientes desigualdades socioespaciales, ciudades amazónicas como Shushufindi, representan una oportunidad para imaginar algo distinto: explorar formas de urbanismo regenerativo basadas en la co-producción con las comunidades locales y en una comprensión más profunda de los sistemas naturales que lo sostienen.
El presente documento recoge los resultados del taller de investigación y diseño desarrollado en 2023 en el Graduate School of Design de Harvard, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el municipio de Shushufindi, consultores de la nacionalidad Siekopai y representantes de otras tres nacionalidades originarias del Ecuador, enfocado en
proyectar futuros posibles para los territorios urbanos impactados por el boom petrolero en la Amazonía ecuatoriana. Más allá de su carácter académico, este ejercicio constituye una plataforma de reflexión aplicada que dialoga directamente con los desafíos contemporáneos de planificación urbana, a nivel regional y global.
El apoyo a este tipo de iniciativas parte de la convicción de que no es posible construir ciudades sostenibles en la Amazonía sin transformar las lógicas tradicionales de planificación ni sin incorporar de manera efectiva la gestión pública y los saberes locales, así como la riqueza biocultural del territorio. Este enfoque orienta no solo nuestros lineamientos urbanos sino también iniciativas concretas, como la Red de BiodiverCiudades, que impulsa modelos que integran y restauran la naturaleza como activo principal del desarrollo local. En el contexto amazónico, esta visión cobra aún mayor relevancia, particularmente cuando la evidencia del taller muestra que sistemas como las chakras y cochas no solo son compatibles con la conservación de la biodiversidad, sino que contribuyen activamente a crearla y sostenerla.
Este documento, por tanto, no debe leerse únicamente como un ejercicio académico, sino como una contribución a una conversación más amplia sobre el sentido mismo de lo urbano en territorios comprometidos. Más que proponer respuestas cerradas, abre preguntas universales extrapolables a otros contextos: ¿desde qué escalas pensamos la ciudad?, ¿sobre cuáles conocimientos legitimamos los procesos de planificación territorial sostenible? y, sobre todo, ¿qué posibilidades tenemos de construir futuros urbanos que no se definan en oposición a la naturaleza, sino en diálogo con ella?. Quizás el mayor valor de su contenido esté en recordarnos que imaginar la nueva ciudad es, necesariamente, imaginar también nuevas formas de relación que reconcilien el desarrollo y la vida en un mismo proyecto compartido.



Introducción
Urbanismos postextractivistas en la
Amazonía ecuatoriana: hacia la biorremediación, la revitalización agroecológica y la transformación del espacio público

Ana María Durán Calisto

Calisto
Durán
Maria
Ana

Geógrafos y urbanistas estiman que, en promedio, alrededor del 80% de la urbanización en la Amazonía sudamericana es y Barros 2015; Barros 2013, Brondízio 2011; Browder y Godfrey 1997; Costa y Brondízio 2009, 2011; Costa y de Mello 2013; Davis
Suriname la proporción de población categorizada como urbana todavía es inferior a aquélla categorizada como rural. El CITE
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Ecuador, afirma que la población en la Amazonía ecuatoriana crece a una tasa media anual de 3,28%, con una densidad poblacional de 9,04
2022). En Sucumbíos, la provincia donde está ubicado el cantón de Shushufindi, se asienta cerca de un cuarto de la población total de la Amazonía ecuatoriana. Si bien se estima centra en las zonas urbanas. Creada en 1989, es una de seis provincias amazónicas en el país, cubre 17.990 km2 y está dividida en 7 cantones que circunscriben 33 parroquias. Su densidad Sucumbíos 2012).
del 80% de la urbanización en la Amazonía sudamericana es de naturaleza informal o periurbana (Araújo 2009; De Freitas y Barros 2015; Barros 2013, Brondízio 2011; Browder y Godfrey 1997; Costa y Brondízio 2009, 2011; Costa y de Mello 2013; Davis 2006; Kanai 2014; Mansur et al. 2016; Monte-Mór 2008). Según la OTCA (2024, 34), en Brasil, Bolivia y Perú la mayoría de la población amazónica habita en ciudades. En Ecuador, Guyana y Suriname la proporción de población categorizada como urbana todavía es inferior a aquélla categorizada como rural. El CITE Lab de FLACSO, en base a un análisis de las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Ecuador, afirma que la población en la Amazonía ecuatoriana crece a una tasa media anual de 3,28%, con una densidad poblacional de 9,04 Hab/Km2, y se aproxima al millón de personas (INEC 2010; INEC 2022) . En Sucumbíos, la provincia donde está ubicado el cantón de Shushufindi, se asienta cerca de un cuarto de la población total de la Amazonía ecuatoriana. Si bien se estima que un 57% de dicha población es rural, su crecimiento se concentra en las zonas urbanas. Creada en 1989, es una de seis provincias amazónicas en el país, cubre 17.990 km2 y está dividida en 7 cantones que circunscriben 33 parroquias. Su densidad poblacional es de aproximadamente 9,8 personas/km2. La provincia registra un 87% de pobreza extrema en la zona rural, donde habita un alto porcentaje de su población indígena (GAD Sucumbíos 2012).
Como ocurre en la mayoría de países de la cuenca, en Ecuador las ciudades amazónicas crecieron a un ritmo superior al del resto del país (STCTEA 2021, 27). Dado que la frontera urbana en la región amazónica es una de las de mayor y más rápido crecimiento -en población y área- en Sudamérica, particularmente entre los núcleos urbanos pequeños y medianos (OTCA- CEPAL 2024; Bartoli 2018, 2020; Carmo et al. 2023, 2019, Costa 2016; Schor 2013; Schor et al. 2014; Corrêa 2011, Malheiro et al. 2009, Pereira et al. 2007), son necesarios enfoques innovadores para abordar su futuro, tomando en cuenta que la región se compone de un complejo y heterogéneo mosaico socioecológico y biocultural. Es importante trabajar en múltiples escalas, desde la regional hasta la arquitectónica, prestando especial atención a los vínculos urbano-rurales y las grandes zonas autoconstruidas o periurbanas de las principales ciudades, así como de aquellas intermedias y pequeñas. Son de vital importancia los núcleos urbanos que Bitoun (2009, 15) denomina “pequeñas ciudades con responsabilidad territorial”: pequeños núcleos como Shushufindi, que suplen con servicios vitales a las poblaciones del interior.
Este reporte recopila las ideas y proyectos que surgieron en el contexto de una amplia colaboración articulada desde un taller de diseño ambiental, regional y urbano titulado The Future of Oil Boom Towns in Ecuadorian Amazonia (El futuro de los urbanismos del boom petrolero en la Amazonía ecuatoriana).
Éste se llevó a cabo en el Graduate School of Design de la Universidad de Harvard en el semestre de primavera septentrional del año 2023. Su propósito central fue imaginar un futuro de remediación y regeneración urbana, y de revitalización biocultural, para el cantón de Shushufindi, ubicado en el polígono de la industria petrolera del nororiente ecuatoriano.
Dicho taller se desarrolló en el marco de una colaboración interinstitucional y pluricultural. El GSD concentró sus esfuerzos en las escalas regional, territorial y urbana, a través de un enfoque de planificación medioambiental. Su contraparte institucional invitada, la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en cambio, concentró sus esfuerzos en desarrollar, en un taller paralelo y complementario, una serie de propuestas de vivienda colectiva, estructuradas alrededor de un sistema de espacios públicos
y dotadas de equipamientos varios, tomando en cuenta el potencial de las arquitecturas vernáculas y sus materiales. A su vez, la FADA-PUCE colaboró activamente con el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI)1 de la República del Ecuador y un experto en sistemas constructivos en bambú, el ingeniero Pablo Jácome Estrella (INBAR). A los propósitos académicos de ambos talleres se sumaron los objetivos del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), que se concibe ahora como un Banco Verde y emprende importantes proyectos de sustentabilidad urbana en el marco de la Red de BiodiverCiudades, cuyo concepto fue desarrollado por el Instituto Humboldt de Colombia.
A nivel regional, el taller del GSD propone una transformación profunda en la red urbana de Shushufindi, un municipio marcado por pozos petroleros, oleoductos y contaminación, para convertirlo en un nodo de agroecología y sociobioindustria creativa. Se proyecta un lugar donde el valor de los productos agroecológicos o silviculturales renovables (y sagrados) sea gestionado por la comunidad, en armonía con los ciclos y ritmos de la naturaleza, y con significancia cultural. Este replanteamiento busca no solo revitalizar las tierras degradadas a lo largo de los corredores viales, sino también impulsar una sociobioeconomía de base comunitaria que resuene con los principios de la sustentabilidad y genere recursos para las poblaciones amazónicas.
Al nivel cantonal, el taller propone reactivar los vacíos creados por la red de infraestructura petrolera intra e interurbana como un sistema de espacios públicos verdes articulado por biocorredores e infraestructuras azul-verdes (acupuntura agroecológica) que sirva de soporte para nuevos proyectos de vivienda colectiva y de uso mixto, siempre incorporando en los esquemas variedades mestizas de las huertas y acuiculturas policulturales de los pueblos y las nacionalidades amazónicos (chakra/chacra y cocha en Kichwa). Esto en combinación con servicios públicos y comunitarios: de salud, educación, entretenimiento, cultura; y emprendimientos: talleres artesanales, ecoindustrias, y demás. Este objetivo exige imaginar cómo puede
1 El actual gobierno fusionó el MIDUVI con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) para crear el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT)
ejecutarse un proceso de (bio)remediación del suelo, el agua y el aire contaminados con petróleo, metano, agrotóxicos y aguas servidas.
El presente reporte se estructura en seis partes. La primera desarrolla los antecedentes y contexto histórico específicos a Shushufindi y la red urbana de la cual es parte. La estriación petrolera del nororiente ecuatoriano irradia de, o se concentra en, tres núcleos urbanos: Lago Agrio (Nueva Loja), de escala primaria; Shushufindi y Joya de los Sachas, de escala secundaria; y una constelación de centros terciarios, cuaternarios y quinquenarios producto de la interacción producida por el despliegue de infraestructura de la industria petrolera, las carreteras y la geometría de planificación o semi-planificación propuesta por el Instituto de Reforma Agraria y Colonización (IERAC) inicialmente, y luego por el Instituto de Colonización de la Región Amazónica Ecuatoriana (INCRAE), encaminada a colonizar la región, privatizar/cooperativizar el suelo, y hacerlo productivo mediante la introducción de monocultivos y pastizales (ganado). Coca (Francisco de Orellana), un nodo urbano ancestral que pasó a ser reducción católica, ha surgido en los últimos años como la nueva capital petrolera de Ecuador, conforme la industria se ha desplazado hacia el sur y su nuevo eje de explotación es el río Napo.
La segunda parte se compone de dos ensayos escritos por autores invitados. Éstos nos ofrecen perspectivas adicionales y complementarias sobre la condición urbana y su potencial en la Amazonía ecuatoriana. La tercera presenta un proyecto multimedia de las conferencias que se dictaron en el webinar “Aprendiendo de Amazonía” (Learning from Amazonia), comisariado según cinco temas críticos para los talleres de investigación y diseño: 1. agroecología, 2. planificación y diseño participativos: herramientas, 3. biorremediación y regeneración de paisajes culturales, 4. biomateriales y emprendimientos con base comunitaria, y 5. la iniciativa BiodiverCiudades. La cuarta parte recoge la experiencia del trabajo de campo y su metodología de inmersión como participación, incluidas las metodologías indígenas propuestas y utilizadas por los pueblos y nacionalidades originarios. La quinta parte se estructura como un catálogo de proyectos propuestos por el taller de diseño territorial, regional y urbano, desarrollados por los
estudiantes del Graduate School of Design de la Universidad de Harvard en respuesta a las problemáticas del caso de estudio: el cantón de Shushufindi. La sexta y última parte ofrece una serie de conclusiones y recomendaciones que puedan ser útiles para ponderar el pasado profundo, las condiciones actuales y posibles futuros de los núcleos urbanos de panAmazonía, y de los complejos territorios de los cuales son parte.
El objetivo principal de esta colaboración interinstitucional y pluricultural es contribuir con ideas “originales” (en el sentido de lo original, de regresar al origen para repensarnos en un nuevo ciclo) derivadas de los sistemas de planificación de las nacionalidades originarias, cuyo conocimiento profundo inspira de diversas maneras esta propuesta. En la Amazonía, los modelos modernos de diseño y planificación, basados en estándares y protocolos que satisfacen necesidades de manufactura y producción industrial; o trasladan tipologías, materiales y sistemas constructivos sin necesariamente tomar en cuenta las especificidades del contexto, han dado resultados cuestionables desde la perspectiva de las relaciones entre ciudad y entorno, las relaciones sociales, y la calidad de vida de los habitantes. La modernización -y el desarrollismo que la ha promovido- ha fallado en una región donde cerca del 80% de la urbanización es periurbana, de autogestión y/o autoconstrucción. Además ha sido la causa de deforestación masiva, contaminación, y una debacle socioambiental (Moran 1993). Conscientes de esta situación, los autores de Amazonía urbana al 2030 (Fajardo et al. 2023) hacen un llamado a generar respuestas específicas y adecuadas para cada contexto amazónico; es decir, para un bioma ampliamente heterogéneo compuesto de millares de microecologías cuyas características son imposibles de categorizar monolíticamente, y a las que es necesario responder desde su especificidad biocultural. Esperamos que este esfuerzo colectivo contribuya en esa dirección.
Para resolver la paradoja que supone desarrollar sistemas de diseño y planificación que sean replicables y “escalables”, mientras se cuestiona la reproducción de estándares o modelos basados en categorías duales (naturaleza/cultura, urbano/rural, várzea/terra firme) y conceptos exógenos establecidos




En Ecuador, como en varios países de América del Sur, los bloques petroleros se traslapan con territorios indígenas y reservas naturales. En este mapa, desarrollado por Peter Sikorsky, pueden observarse estos traslapes y la gradiente de usos de suelo que incluye áreas boscosas, deforestadas y “urbanas,” además de zonas petroleras. Fuente: Peter Sikorsky
por la planificación regional moderna, nos hemos centrado en los sistemas tradicionales de planificación, que hasta hace poco habían sido prácticamente invisibles en la literatura urbanística y arquitectónica (no así en la antropológica).
En este sentido, queremos dejar claro, para evitar caer en extractivismo académico, que las tradiciones agro y acui ecológicas y los sistemas indígenas (u originarios) de asentamiento que nos inspiran pertenecen al patrimonio epistemológico y ontológico de las naciones originarias de la Amazonía ecuatoriana. Algunos de sus miembros han compartido su conocimiento de manera directa y generosa durante el taller y la visita de campo, mientras que sus ancestros nos han guiado indirectamente a través de la bibliografía de antropólogos culturales, etnógrafos históricos, arqueólogos, historiadores medioambientales, ecólogos históricos, biogeógrafos, biólogos y etnobotanistas, entre otros.
Nuestro marco teórico, basado en la ecología histórica, reconoce a los pueblos y nacionalidades de la Amazonía, así como a las civilizaciones seminales establecidas por sus antepasados, como agentes activos en la transformación profunda de una selva altamente antropogénica. Generaciones de estos pueblos han contribuido, y siguen contribuyendo, a transformar el entorno mediante técnicas que establecen sinergias ecológicas, enriquecen la agro y biodiversidad, a la vez que amplifican la heterogeneidad del mosaico territorial de la cuenca amazónica.
Basta con observar los planos de uso de suelo de los municipios amazónicos en Ecuador, con categorías simplificadas como rural, urbano y bosque, para comprender que los modelos económicos estatales y sus sistemas nacionales de planificación han contribuido a simplificar y degradar, incluso exterminar, la complejidad ecológica de la Amazonía. En reconocimiento a las contribuciones históricas de los pueblos originarios, ignorados sistemáticamente por haber sido considerados “primitivos”, “salvajes”, “retrasados” o “subdesarrollados”, enfatizamos que su conocimiento contiene la semilla para imaginar un futuro mucho más equitativo y sostenible, en sinergia con las leyes de la Tierra. Nuestra matriz teórica se nutre profundamente de los saberes locales y su larga historia.
Los principios afines con el programa de BiodiverCiudades (Mejía y Amaya-Espinel 2022) que se han derivado de los sistemas de organización territorial y asentamiento de las culturas de la Amazonía, pasadas y presentes, son los siguientes:
• Incorporar la protección y regeneración medioambiental en los sistemas de codesarrollo de los urbanismos regionales o hábitats agrourbanos y acuiculturales.
• Garantizar la seguridad alimentaria.
• Conservar y reintroducir las técnicas de creación y manejo de suelos antrópicos sumamente fértiles y estables (Terra Preta do Índio y Terra Mulata): carbonización de biomasa, compostaje y enriquecimiento de suelos con microorganismos de los bosques primarios.
• Garantizar el manejo responsable de la hidrografía (cuencas sagradas)2.
• Reforzar los vínculos entre campo y ciudad en el diseño regional del hábitat agrourbano
• Innovar los sistemas de salud pública, público-privada, e idealmente comunitariopúblico-privada (CPP) mediante la hibridación de los modelos tradicionales y modernos de la medicina.
• Innovar los sistemas de educación pública, público-privada, y/o comunitario-públicoprivada mediante la hibridación de los modelos tradicionales y modernos de la educación pluricultural y bilingüe.
• Co-desarrollar sistemas limpios de generación eléctrica, idealmente descentralizados, micro o mesoinfraestructurales, polifuncionales, adaptados a la relativa dispersión de los sistemas de poblamiento tradicionales de la Amazonía, afines con su ecología indivisible (a diferencia de los sistemas concentrados y centralizados de urbanización, basados en nociones de polo de desarrollo; o de los urbanismos entrópicos/difusos de las carreteras de la colonización nacional).
• Co-desarrollar una sociobioeconomía comunitaria basada en los sistemas agro y biodiversos de los policultivos y la acuicultura amazónicos, para que finalmente podamos hilvanar una sociedad más justa y equitativa además de sustentable y sostenible
2 https://cuencasagradas.org/
• Co-desarrollar un sistema productivo de base comunitaria capaz de agregar valor in situ con el objetivo de reforzar nuestra autonomía política y económica
CONTEXTO HISTÓRICO
Desde que la arqueología moderna se centró en la región que hoy conocemos como la Amazonía ecuatoriana, en la cuenca alta del Amazonas (Upper Amazon), hemos ido recuperando una historia profunda que durante siglos les fue negada a los pueblos y nacionalidades originarios. Esto se debió a prejuicios que impedían a los científicos occidentales y mestizos aceptar que seres categorizados como “primitivos”, “salvajes” o “vestigios vivos” de la Edad de Piedra pudieran haber desarrollado sociedades complejas o civilizaciones. A esto se sumó la visión decimonónica que asignaba al clima tropical el poder de actuar como barrera ante el “progreso” social que se concebía de forma lineal e inexorable. El determinismo climático se utilizó para argumentar que los climas templados propician una civilización laboriosa y superior, mientras que los climas tropicales inducen la pereza o la inferioridad intelectual. Entre sus principales teóricos modernos se encuentran pensadores como Friedrich Ratzel (Anthropogeographie, 1882-1891) y Ellsworth Huntington (Civilization and Climate, 1924).
El determinismo medioambiental, basado en la teoría conocida como “ecología cultural” (cultural ecology), concibe la cultura como un mecanismo de adaptación biológica y evolutiva al entorno. En su marco teórico, los amazónicos eran vistos como organismos pasivos, adaptados culturalmente a una ecología dominante, viviendo en armonía con ella. Los arqueólogos estadounidenses Julian H. Steward (1963) y Betty Meggers (1971) fueron los principales exponentes de este determinismo medioambiental. Su argumento, influenciado por el darwinismo social, se basaba en una visión lineal del progreso humano, según el cual las sociedades recolectoras y cazadoras, consideradas primitivas y salvajes, evolucionaban hacia un estado agrario y sedentario tras la invención de la agricultura (neolítico). Este desarrollo conducía inevitablemente a una revolución urbana: un estado civilizatorio posibilitado por la agricultura intensiva, y expresado en un estado jerárquico (y patriarcal), un sistema de escritura, arquitectura monumental y, sobre
todo, una clara estratificación y especialización socioeconómica, facilitada por la liberación de algunos sectores sociales del trabajo agrícola, para cumplir con funciones administrativas, religiosas, artístico-artesanales, comerciales, y demás.
Esta narrativa lineal y supuestamente causal, condensada en la obra del arqueólogo australiano Vere Gordon Childe (1950) sobre el neolítico y la revolución urbana, con sus diez criterios para identificar la civilización, se ha reproducido ad infinitum en los libros sobre urbanismo, incluso en la obra canónica de Henri Lefebvre (1970). Las críticas a esta visión derivada del estudio de regiones específicas como Mesopotamia y el Mediterráneo antiguo y aplicada a toda geografía están finalmente concretándose en trabajos extensos y bien informados de revisión histórica que reivindican el estado civilizatorio de pueblos y nacionalidades que fueron conquistados y colonizados a partir del siglo XVI en nombre de la salvación (evangelización católica) inicialmente, de la civilización, el progreso y el desarrollo en etapas posteriores de dominio (Gaydarska 2016, 2020; Graeber y Wengrow 2021; McIntosh 2005; Chase & Chase et al. 2011).
En el caso específico de Ecuador, los primeros arqueólogos en investigar las regiones del río Napo fueron el Padre Porras, Betty Meggers y Clifford Evans, quienes documentaron extensamente la presencia Omagua en la cuenca, descrita en la crónica quinientista del Fray dominico Gaspar de Carvajal ([1894] 2020). El Padre Porras también fue pionero en el estudio y la descripción de los sistemas de “tolas” que se están investigando ahora con Lidar, demostrando contundentemente que el Valle del Upano estuvo habitado por una sociedad compleja tremendamente original y cuya presencia se remonta por lo menos 2.500 años (Rostain et al. 2024, Sánchez-Polo et al. 2023, Pazmiño 2021, Rostain y Pamiño 2013, Salazar 2008). De gran interés son las investigaciones que el arqueólogo ecuatoriano Francisco Valdez (2008), el arqueólogo peruano Quirino Olivera (2014), y otros vienen llevando a cabo en el complejo MayoChinchipe y la zona de Jaén, es decir, en el suroriente ecuatoriano y el nororiente de Perú, donde parece haber emergido un “archipiélago vertical” e interconectado temprano, en la época formativa. Es absolutamente vital incorporar el conocimiento arqueológico


y etnoarqueológico en los programas de planificación urbana de la Amazonía sudamericana, y garantizar la protección del patrimonio precolombino de la región. Con esta consciencia, decidimos dedicarle aunque sea un espacio breve a la rica historia del nororiente ecuatoriano.
Como podemos ver en el Anexo 1, los castellanos, desde los Andes, intentaron desde muy temprano someter a las poblaciones amazónicas de la ceja de montaña: expediciones, la fundación de villas de corta duración, rebeliones, pestes y epidemias se entrelazaron en un territorio cuyas riquezas eran irresistibles para los conquistadores. Para las poblaciones originarias, estas incursiones trajeron enfermedad y muerte, esclavitud, guerras: un colapso demográfico conocido como la Gran Muerte3 (the Great Dying, Denevan 1992) que se estima redujo a la población de las Américas en por lo menos un 90%, acaso un 95% de su total estimado para 1492. La resistencia y rebelión eran el único camino posible para garantizarse un futuro en medio del colapso demográfico y la amenaza continúa de perderlo todo: vida, cultura y dignidad. Esta es una historia colonial, pero también republicana, moderna y contemporánea.
Según Cuvi et al. (2021), las primeras exploraciones europeas del río Amazonas se dieron en la década de 1530. Aires da Cunha, beneficiario del sistema de capitanías hereditarias de la colonización portuguesa temprana, recibió junto con João de Barros y Fernando Álvares de Andrade la Capitanía do Maranhão (75 leguas del litoral desde la costa oriente de la isla de Marajó hasta Parnaíba) en 1535. Los tres organizaron una expedición para tomar posesión de las tierras concedidas con el objetivo de colonizarlas. La resistencia indígena fue feroz. Da Cunha murió en el litoral maranhense apenas un año después y para 1538 la empresa había sido abandonada. La primera expedición andina partió en 1538 desde Loja, ciudad ubicada en el transecto de menor altura en los Andes, zona de intercambios entre las costas del Pacífico, los Andes y la Amazonía desde el período formativo. Alonso de Mercadillo, fundador de la ciudad, organizó la expedición que fue liderada por Diogo Nunez, quien alcanzó con
su contingente el río Huallaga y reportó la existencia de grandes poblaciones en el alto Amazonas (ver Anexo 1 para un cronograma más detallado de eventos).
En 1541, Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco Pizarro y gobernador de Quito, organizó una expedición hacia los Andes orientales con el objetivo de encontrar el País de la Canela, conocido también como El Dorado. La expedición partió desde Quito, descendió los Andes y navegó río abajo sobre el Coca, hasta alcanzar el río Napo y, eventualmente, su convergencia con el Aguarico. Las vituallas se habían agotado y la expedición había sufrido incontables bajas. Pizarro y Orellana decidieron separarse. Orellana continuaría río abajo en busca de alimentos con un pequeño contingente entre cuyos miembros contaba el fray dominico Gaspar de Carvajal, quien escribiría la famosa crónica sobre los eventos ocurridos y las poblaciones encontradas a lo largo del gran río, el río mar, el río de Orellana que pasaría a la historia europea como río de las Amazonas, en base a las descripciones mitológicas del mismo Carvajal ([1894] 2020), quien hace referencia por primera vez a unas mujeres guerreras que habitaban ciudades y villas sin hombres. Carvajal ([1894] 2020) describiría también los reinos y naciones, abundantes y extensos, que la expedición fue encontrando a lo largo del río.
Desde Quito partirían también los franciscanos que se propusieron evangelizar a los pueblos y nacionalidades amazónicos, aquéllos que serían atacados y expulsados por los Encabellados (Siekopai), antes de huir río abajo hasta alcanzar las costas atlánticas. Con ellos subiría el capitán Pedro de Teixeira a Quito, para retornar con el jesuíta Cristóbal de Acuña, encargado por el Virreinato de Perú con documentar todo lo que observara a lo largo del gran río. Su crónica fue clave para la evangelización y reducción de poblaciones en la Amazonía ecuatorial (Acuña [1641] 2009). Desde el Cuzco y Asunción partiría otra serie de expediciones hacia la Selva Central peruana y la Amazonía boliviana. Una de éstas es la afamada expedición de Pedro de Ursúa y Lope de Aguirre (1560-1561), cuyas huestes descendieron por Madre de Dios hacia las tierras bajas (Vázquez 1987). Los Jesuítas también jugarían un papel fundamental en la que es hoy la Amazonía boliviana, donde redujeron a Mojos (Mojeños) y Chiquitos (Chiquitanos).
Desde Quito se fundaron algunas villas en el territorio de los Quijos, ancestros de los Napo Runa o Kichwa amazónicos,4 considerados por varios antropólogos como una cultura “intermedia” que conectaba a los grupos tupianos de las cuencas bajas con los cacicazgos de los valles interandinos. Desde la perspectiva de la llakta, sin embargo, los kichwa amazónicos estuvieron en el pasado completamente integrados en la red de redes transandino amazónicas, que incluían a Yumbos en las laderas orientales y Quijos en las occidentales (Salomon 2007). Los Quijos fueron descritos por los cronistas tempranos de los Andes septentrionales como habitantes “iguales” o “de los mismos” de Quito (Cieza de León [1553] 2005, Salomon 2007); es decir, como una extensión de los grupos familiares (redes sagradas de parentesco o ayllus) que entretejían el espacio social, ritualenergético, económico y político de regiones andinoamazónicas y costeñas.
La corona española fundó, en lo que hoy es el oriente ecuatoriano, las villas de Baeza (1559), Archidona (1560/1563), Ávila (1560/1563),5 y Tena (1560) en territorio Kichwa; Logroño (1564/1574) y Zamora (1549/1550) en territorio Shuar. Los frentes de avance castellano, sin embargo, no lograron controlar la región oriental ni someter a sus poblaciones para extraerles tributo y trabajo. Fueron las misiones católicas con capacidad de consolidar redes de asentamiento, en un inicio franciscanas y dominicas, y jesuíticas a partir del siglo XVII, las que lograron establecerse, de manera dispersa y a lo largo de los ríos navegables, en la Amazonía ecuatorial. Las misiones jesuíticas, en particular, transformaron la estructura espacial de la Amazonía, cuyas constelaciones interconectadas o redes distribuidas y territoriales de parentesco, a menudo multiétnicas y multilingüísticas (Iriarte 2024), eran “reducidas” por los misioneros, con el fin de evangelizar y controlar a la población en asentamientos híbridos donde perviven rasgos originarios, como las casas colectivas o malocas (en su versión monogámica), con la estructura del castrum romano, formaciones renacentistas, y un sistema de control del
comportamiento social (Silvestri y Silvetti 2021). Debido a las epidemias y pestes, a menudo las poblaciones declinaban dramáticamente en las reducciones, lo que llevaba a los misioneros a reducir nuevas poblaciones, en una serie de ciclos de vaciamiento y reaprovisionamiento de mano de obra feligresa (Cuvi et al 2021). Desde la perspectiva colonial, la población indígena fue reducida no sólo espacialmente sino también funcionalmente, como mano de obra útil a las sociedades coloniales.
El primer proceso de urbanización exógena en la Alta Amazonía, más allá de la implantación de núcleos de avanzada castellana, de las primeras “villas frontera de españoles e ´indios´” del colonialismo europeo, es inseparable de los procesos de evangelización y de los afanes mercantilistas de extracción de recursos tanto minerales (oro) como boscosos (canela, drogas do sertão). Cuvi, Guiteras Mombiola y Lehm Ardaya anotan que la estrategia de penetración de la corona española se apoyó primordialmente en la evangelización, respaldada por la fuerza militar cuando era necesaria, pero con poca presencia administrativa (Cuvi et al 2021). La corona portuguesa, en cambio, lideró su expansión en el interior sudamericano con una triple alianza de administradores civiles, mercaderes y evangelizadores. Esta diferencia entre las monarquías le permitiría a la corona portuguesa primero, y luego a Brasil, consolidar la principal presencia y control en el bioma amazónico.
4 En el suroriente se encuentran los Pastaza Runa, Kichwas amazónicos conocidos colonialmente como Canelos.
5 Los Kichwa de Ávila son la fuente primaria del reconocido y revolucionario libro How Forests Think: Toward an Anthropology beyond the Human, del antropólogo Eduardo Kohn.
La segunda etapa de reestructuración urbana, ésta de carácter colonial republicano, como lo anotan varios de los principales teóricos del urbanismo en la región (Becker 1974; 1985; 1988; 2001; Browder y Godfrey 1997; Côrrea 1987; do Carmo et al. 2023; Padoch et al. 2008; Sathler et al. 2010), fue la articulación de un sistema de entre-pôts (núcleos multi-escalares cuya principal función es el almacenamiento y la oferta de servicios logísticos y de intercambio) característico del boom del caucho (1878/9-1912), con los grandes nodos de acumulación ríos abajo en Iquitos, Manaos, Belém do Pará, y ciudades intermedias como Rio Branco o Santarem. La zona que nos compete estuvo en la esfera de influencia del Putumayo, es decir, de la Casa de Arana y otros grupos de control cauchero. Como describe en detalle la geógrafa y politóloga ecológica Susanna Hecht (2013) en su libro The Scramble for the Amazon and
the “Lost Paradise” of Euclides da Cunha,6 la especie que se explotaba en el Alto Amazonas (en la Amazonía Andina) era Castilla ulei (caucho negro), una especie domesticada, o Castilla elastica (caucho blanco). A diferencia de la especie de látex Hevea brasiliensis, común en los tributarios suroccidentales del Amazonas, cuya savia se obtiene haciendo sangrar al árbol mediante incisiones diagonales en su corteza, el caucho negro se cosechaba mediante la tala del árbol. Su savia lechosa se recolectaba en pequeñas fosas excavadas bajo el tronco caído. El caucho negro era la especie dominante en el Putumayo, gran parte de Madre de Dios, el río Caquetá, el río Ucayali, el alto Purús y el alto Juruá. Un tercio del caucho que se exportaba desde Loreto, ahora Perú, era de esta especie (Hecht 2013). Euclides da Cunha describió los patrones de asentamiento del caucho negro como nómadas, puesto que los caucheros avanzaban en su búsqueda de árboles nuevos luego de talar y extraer el látex de los que iban dejando atrás. La cosecha del caucho en la Alta Amazonía fue profundamente depredadora, de los árboles y los cuerpos indígenas, que se cercenaban con igual violencia.7 En el Putumayo no solo existió un sistema de servidumbre por deuda (debt peonage/sistema de aviamento), sino lo que Hecht describe como un verdadero terror esclavista, descrito en todo su grotesco detalle por el irlandés Roger Casement (1997) y quien se inspirase en sus textos para escribir El sueño del Celta, el novelista peruano Maria Vargas Llosa (1973). Los pueblos y nacionalidades de lo que hoy es Sucumbíos aún recuerdan, en sus tradiciones orales, el horror vivido en los tiempos de la fiebre del caucho.
COLONIZACIÓN VIAL E INTEGRACIÓN REGIONAL
El arquitecto Fernando Belaúnde Terry (1959), presidente del Perú en los períodos 1963-1968, 1980-1985, elaboró un proyecto de integración regional articulado por la que bautizó como Carretera Marginal de la Selva, una vía que correría paralela a la Panamericana sobre la ceja de montaña
oriental, vinculando la selva de Colombia con la de Ecuador, Perú y Bolivia, en un eje de 5.600 kilómetros de largo contados desde la frontera colombo-venezolana hasta Santa Cruz, en Bolivia. Su principal objetivo era expandir la frontera agrícola en las selvas bajas de los países andino-amazónicos, en cuyas laderas orientales el suelo es relativamente fértil, renovado por erupciones volcánicas y sedimentación aluvial. Belaúnde (1959) elabora en su libro La Conquista del Perú por los Peruanos su teoría de la “colonización vial”. Se inspira en el sistema de planificación Inca y su estructuración del territorio a escala regional mediante grandes caminos para desarrollar una propuesta moderna y modernizadora de integración en el contexto de la reforma agraria técnica y los programas de colonización de América Latina, y de una hambruna que sufrió Puno por la sequía. Además de este eje longitudinal de piedemonte, Belaúnde y Acción Popular, su partido político, propusieron una serie de “caminos de penetración” transversales.
6 Ver: Da Cunha, Euclides. [1909] 2006. The Amazon: Land without history (À margem da história). Oxford University Press
7 Es importante mencionar que la primera especie biológica que se extrajo de la Amazonía a gran escala, de forma depredadora, fue la cinchona, de cuya corteza se extrae la quinina o quina.
Antes de ser elegido presidente en 1957, Belaúnde había presentado el proyecto de la Marginal de la Selva al Congreso peruano para someterlo a un debate parlamentario. Los legisladores lo recibieron con poco entusiasmo. “A nivel internacional, en cambio, fue aplaudido y se creó una comisión especial, liderada por Belaunde, en la Sociedad Interamericana de Planificación” (Snyder 1967, 88). En ese entonces, los líderes de América del Sur proponían ya un mercado común y estaban interesados en apoyar propuestas de integración regional. Se creó una Comisión Conjunta de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Ésta desarrolló la propuesta de Belaúnde en colaboración con Tippets-Abbett-McCarthy-Stratton, una firma consultora basada en Nueva York. Los resultados de la consultoría se publicaron en 1965 en un gran volumen poblado de mapas titulado “La carretera marginal de la selva: estudio preliminar”. En la pasta del libro, la carretera aparece representada como un hilo de oro y el perfil de América del Sur como un hilo de plata. En los mapas, los caminos de penetración transversal se repiten a intervalos de aproximadamente 230 kilómetros, formando una suerte de escalera no muy distinta de aquélla que estructuró al Tawantinsuyo, conectando las ciudades principales de la costa y sierra de los cuatro países andinos con la nueva carretera orienta. La estructura





Tipos de caminos propuestos por Belaúnde: carreteras de “penetración”, caminos vecinales, caminos transversales y la Carretera Marginal de la Selva. Fuente: Belaúnde (1959)
es reminiscente del “archipiélago vertical” descrito por el arqueólogo John Víctor Murra en base a un análisis detallado del trabajo de Guaman Poma de Ayala, otros autores coloniales, y los avances arqueológicos; pero en su versión moderna: agropecuaria, privatizadora/colectivizadora, y centralizadora. Belaúnde propone una articulación regional complementaria y transversal, pero bajo una visión de primacía costera en Perú: “a cada puerto en el Pacífico debe corresponder una zona de influencia que incluya las tres regiones” (Belaúnde 1959, 105).
El autor hace referencia a la “organización orgánico celular” del Tawantinsuyo, cuyo ADN es el ayllu, en la red sagrada de parentesco, y al sistema decimal utilizado por los Incas para distribuir la población e incorporar nuevas tierras en su proceso de expansión. La unidad básica era la chunca de diez familias; cien familias conformaban la pachaca; 1.000 familias conformaban una guaracha. A esta última Belaúnde (1959) la equipara con una parroquia o barrio de la planificación moderna. El tupu, en cambio, era la unidad agrícola mínima para el sustento de una familia. El Qhapaq Ñan, el sistema de caminos Inca, había contado con puentes colgantes, pavimentación duradera, y tambos ubicados estratégicamente para almacenar maíz, varios granos, chuño y otros productos que pudiesen garantizar alimentación a la población incluso en períodos de emergencia o escasez. Los Incas, una vez cultivados los valles fértiles y bien irrigados, extendían las zonas de producción agrícola a zonas que exigían geoingeniería para ser abundantes: construyeron andenes en las laderas, cochas, reservorios y complejos sistemas de irrigación (Murra 1956, Belaunde 1959). Lo más importante, anota Belaúnde (1959), es que todas estas obras se hacían mediante mingas, en base a la cooperación. Las tierras eran de propiedad comunal, pero se respetaba la propiedad privada (derecho de uso o usufructo) de la casa familiar y su huerta. La propiedad era también dinámica: el acceso a la tierra fluctuaba, conforme crecía o decrecía la familia.
Desde su interpretación moderna de este pasado profundo, imagina el ex-Presidente peruano a la carretera punteada por silos y frigoríficos donde se pudiese almacenar los frutos de la agroindustria. Calcula que se pueden incorporar “400.000 hectáreas de terrenos explotables por cada kilómetro
de camino” (Belaunde 1959, 97). Su visión, como la de todos los líderes andinos y brasileños en la época de la Alianza para el Progreso y las políticas anti-insurgencia de la Guerra Fría, reproduce en versión moderna (técnica, industrial) la mirada extractivista de la colonia. Belaúnde considera que “el primer rendimiento… sería la explotación de madera” (1959, 100). Los árboles podían ser extraídos de raíz utilizando nuevos sistemas mecánicos. Luego vendrían los cultivos: frutas, cacao, café, castañas, algodón (monocultivos de exportación) y pastizales para la ganadería. Se vislumbraba la búsqueda de petróleo, uranio y otros metales en una selva que se concibió y planificó como “frontera” de recursos en los países andinos y Brasil. Una frontera de “tierras sin hombres para hombres sin tierra” (Belaunde 1959, 105), como lo dijo también el General brasileño Emilio Garrastazu Medici,8 que sería poblada con la mano de obra que se requiere para cultivar la tierra, mantener el ganado, construir los megaproyectos e infraestructuras, explorar y explotar los recursos minerales, a la vez que se ofrecía una válvula de escape a los miles de migrantes que abandonaban las sierras andinas en búsqueda de mejores oportunidades laborales en las costas, o que huían de las sequías que azotaron diversos lugares de América del Sur en esa época: el noreste brasileño, la Puna peruana, la sierra meridional ecuatoriana. “Las tierras explotables a las que daría acceso la Marginal requerirían de 340.000 a 680.000 campesinos… que con sus familias aliviarían la tensión demográfica en las otras regiones”, anota Belaúnde, y está consciente de que “el desarrollo de una zona nueva… implica la instalación de servicios y facilidades, sobre todo en el orden sanitario” (Belaunde 1959 104, 138).
Los referentes modernos de Belaúnde son dos: el Tennessee Valley Authority (TVA), concebido a gran escala para incorporar al aparato productivo nacional toda una cuenca fluvial y simultáneamente aprovechar la fuerza hidráulica que ofrece para la generación de energía eléctrica. Desde una perspectiva más social que de diseño urbano, anota que “la ciudad-jardín inglesa [y anarquista] de [Ebenezer] Howard podría haberse inspirado en el antiguo Perú, en el régimen de propiedad comunal de la tierra en que se sustenta y de propiedad privada de la casa que en ella se
8 Para os homens sem terra do Nordeste as terras sem homens da Amazônia


construye” (1959, 44). Perú, al igual que otros países andinos, contaba con las mingas y una fuerza comunal cuya acción simplemente necesitaba ser potenciada abriéndole acceso a materiales y maquinaria industrial, canalizándole los fondos que exigía un proceso de modernización comunitaria.9 Los fondos de apoyo deben dirigirse, propone Belaúnde, de manera que este sistema comunal, existente en el territorio, se refuerce.10 Desde una perspectiva económica, el proyecto proponía recuperar la inversión pública a través de impuestos a la plusvalía de la tierra.11
Cuando Belaúnde publica su libro en 1959, los brasileños estaban construyendo la carretera Belém-Brasilia, una de las astas de integración nacional concebidas por Juscelino Kubitschek y que irradiaba desde el ombligo de Brasília, cuya semilla conceptual había sido plantada por el Estado Novo de Getúlio Vargas a finales de los años 30. En la ceja andina de finales de los 50 e inicios de los 60, se proponía una carretera de selva con su potencial agrario. No se estructuraba en base a ciudades preexistentes, sino que nacía a la espera de una población campesina que se dispersaría a lo largo de su línea en lotes laterales, para irse concentrando espontáneamente en núcleos que la vincularan con otros núcleos de intercambio a diversos niveles, desde el local hasta el internacional. Era una “vialidad colonizadora” en la cual “las ciudades no eran madres del camino, sino vendrían a resultar hijas del camino,” como explicó Belaúnde (s.f.) en un discurso. Además de carreteras, se visualizaba una “penetración ferroviaria” complementaria para asegurar “la salida a bajo flete de las materias primas voluminosas
9 La economista Elinor Ostrom, en base a un análisis detallado de cientos de casos de estudio, ha presentado amplia evidencia que demuestra que el sistema comunal se auto-regula y, si bien auto-manejado, genera excelentes resultados económicos y socioambientales. Ver Ostrom, E. 1990. Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Cambridge University press.
10 La comunidad Añangu, en el Napo, ofrece un excelente ejemplo de gestión comunal. Ver: Durán Calisto, Ana María. 2024b. “Reversing neo-plantations: From Guayusa monocultures to chakras and managed forests in Mushullakta.” En Adaptive Reuse in Latin America. Cultural Identity, Values and Memory, editado por José Bernardi, 213-230. Routledge.
11 El ex-presidente peruano y Acción Popular habían propuesto mediante una ley orgánica de descentralización y otra de cooperación popular, que “los pueblos que emprendieran obras de utilidad pública a su propia iniciativa y por su propia cuenta, disfrutaran de una orientación técnica y recibieran, en dinero, un aporte equivalente al que realizaran en trabajo espontáneo y desinteresado” (Belaunde 1959, 88).
y pesadas que no pueden extraerse económicamente por carreteras” (Belaunde 1959, 94). El sistema de transporte multimodal que imaginaba Belaúnde incluía a los grandes ríos tributarios del Amazonas, a cuyos puertos debía articularse el sistema vial y ferroviario. Resume así su proyecto de “colonización vial”:
“La preocupación de nuestros ingenieros de caminos ha sido, hasta ahora, la de unir dos puntos. La enseñanza clásica de la construcción vial sobre la base de lograr esa unión, dentro del menor recorrido entre el origen y el destino de las carreteras no rige en el caso de la Colonización Vial. En la carretera colonizadora no interesa especialmente unir una ciudad determinada con otra. Lo que importa es incorporar la mejor tierra, a base de un estudio previo sobre las condiciones agrológicas y climáticas. No se trata en este caso de buscar las menores distancias, sino todo lo contrario, ya que se persigue dar acceso a la mayor extensión de tierras productivas. Puede decirse que el origen y el destino de la carretera colonizadora es uno sólo: el mejor hábitat para el hombre y para la agricultura. Como ocurre en las urbanizaciones cuyo costo de obras se carga a los terrenos, a los fundos incorporados por las carreteras debería cargarse el valor de éstas… La tierra sólo debe darse a quien contribuya a los gastos requeridos por la vialidad que le da acceso y, si se trata de colonos carentes de recursos económicos, debe establecerse en el Banco de Fomento Agropecuario un sistema de crédito para la adquisición de tierras mediante amortizaciones a largo plazo y bajo interés” (Belaunde 1959, 95).
Una de las innovaciones más interesantes de la organización administrativa ideada por Belaúnde para la Amazonía peruana es el Servicio Cívico Fluvial. En Perú se diseñaron y ejecutaron barcos fluviales de poco calado “destinados a alojar las principales oficinas públicas de Salud, Educación, Fomento, Agricultura” y demás (Belaunde 1959, 125). Se propuso que tengan su base de operaciones en una de las ciudades principales existentes, como Iquitos o Pucallpa. Belaúnde imaginó a estos barcos multiuso como biblioteca, centro deportivo, centro de salud, servicio postal, cine, incluso como discoteca, con lanchaambulancia, estación de radio e hidroaviones incluidos. Su argumento para entonces,


continúa siendo válido hoy en día: “los pueblos ribereños, aislados, son demasiado pequeños para tener todos estos servicios en tierra, pero, sumados, resultan demasiado grandes para carecer de ellos” (Belaunde 1959, 126).
Sorprendentemente, un intelectual brillante como Belaúnde, que se inspira en el Tawantinsuyo para hilvanar su propuesta de planificación a gran escala, apenas menciona a los pueblos y nacionalidades originarios de las selvas amazónicas. La presencia de estos grupos es remota en sus planes. Aparece lateralmente cuando se refiere al papel que jugarían las fuerzas armadas en el proceso de conquista interna: “cada cuartel es una escuela… un centro en que se incorpora a la cultura, a través de la institución militar, a la juventud aborigen” (Belaunde 1959, 126). A mediados del siglo XX, el discurso relativo al desarrollo amazónico continuaba reproduciendo tropos de la era colonial. Se describe a las carreteras como “proyectos civilizadores”. Se concibe a los “aborígenes” como seres sin cultura, prestos para ser asimilados e integrados a la cultura nacional. Se habla, y se continúa hablando, de conquista y nueva conquista del interior. El desarrollo se concibe en términos militares, de batalla (contra la naturaleza y, por extensión, su gente), de dominio. Continúa viva, también, la imagen del pionero, sea este el pionero andino o costeño, el bandeirante, el pioneer en una frontera deshabitada y virgen a la espera de ser cultivada y civilizada. En esta visión militar del desarrollo de la selva andina y las selvas del bajo Amazonas, las fuerzas armadas cumplirían, cumplieron y cumplen un papel fundamental: no solo a la hora de consolidar fronteras implantando cuarteles, generalmente en los ríos, sino también mediante la colonización que garantizaría con su presencia un desarrollo técnico y ordenado de los planes de ocupación del interior. Los Institutos Geográficos Militares invirtieron fondos en montar servicios aerofotográficos para sondear el territorio, cuantificar y evaluar sus recursos, estimar su potencial macroeconómico. La selva fue, eventualmente, conquistada desde el aire. El ojo aéreo permitió planificar su modernidad, detonando uno de los mayores desastres socioambientales de la historia humana.
A pesar de que no aparecen en los mapas del estudio preliminar de Tippets-Abbett-McCarthyStratton & la Comisión Conjunta de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú (1965), se menciona
a los pueblos y nacionalidades originarios en el texto. Con respecto a Ecuador, por ejemplo, se afirma que:
“las tribus indígenas que aún existen y que ahora muy esparcidamente pueblan las tierras bajas, incluyen a los Cofanes, Jíbaros, Aucas, Sionas y Tetetés. Ellos viven cazando y pescando, y cultivan algo de maíz, yuca y otros cultivos de subsistencia. En la década de 1920, agricultores de la provincia de Pichincha comenzaron a colonizar espontáneamente el área de Baeza. Unas sesenta familias existen allí ahora. La población actual que sería servida por cualquiera de las variantes [de carretera] consiste principalmente de indígenas y colonos, los cuales han poblado casi completamente todos los pequeños valles convenientes que están cerca a las cabeceras de los ríos Quijos, Jondachi y Misahuallí, y han ocupado las mejores tierras entre Archidona y Puerto Napo. La mayor parte de la población no agrícola está en Baeza, Archidona y Puerto Napo, todos los cuales están ahora, o lo estarán dentro de poco, conectados por caminos y, por tanto, fuera de la zona de influencia inmediata de la Sección E-1de la Carretera. El total de la población existente en la zona de influencia de la variante oeste está estimado en 2.000 y la de la variante este en 300” (TippetsAbbett-McCarthy-Stratton & la Comisión Conjunta de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú 1965, 136-137).
Lo que no incluyó Belaúnde en su plan inspirado en el Tawantinsuyo fue la serie de tecnologías agroecológicas que los peruanos antiguos diseñaron y construyeron para enriquecer la variedad agrícola, acuícola y biológica en todo el transecto andinoamazónico.12 Para imaginar el futuro de la agricultura en la ceja de montaña, se inspiró en el Green Revolution estadounidense: en la mecanización de la agricultura. Las chakras, pisciculturas fluviales y marinas, y otras tecnologías agroecológicas de las varias culturas de Perú apenas comenzaban a estudiarse y comprenderse desde una
12 El geógrafo William Denevan (2001) ha descrito estas tecnologías agroecológicas en detalle para todo el continente Sudamericano. El arquitecto y arqueólogo peruano José Canziani Amico también ha contribuido significativamente a describir tanto textual como visualmente las tecnologías paisajísticas y agroecológicas de las culturas del antiguo Perú, muchas de las cuales aún se practican en el país.




En este recuadro del mapa de población publicado por Tippets-Abbett-McCarthy-Stratton & la Comisión Conjunta de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú (1965) podemos ver que las poblaciones de las nacionalidades originarias no fueron incluidas. Los únicos círculos marrones que puntean el mapa en la alta Amazonía ecuatorial corresponden a los asentamientos militares de frontera que los gobiernos de Ecuador y Perú desplegaron de cara al conflicto militar, y algunas misiones con sus poblaciones mixtas de indígenas y colonos. Cada cuadrado negro representa una población de entre 500.000 y 1000.000 de habitantes; cada punto negro, de entre 100.000 y 500.000; cada triángulo negro, de entre 50.000 y 100.000; y cada punto marrón equivale a un pueblo o villa (hamlet)
perspectiva del reconocimiento y valorización occidental. En la época de Belaúnde no se conocían científicamente los sistemas de cultivo de los grupos amazónicos y en los Andes, dentro de la misma política de modernización, se estaba promoviendo una dieta de huevos, carne y leche, a detrimento de los alimentos tradicionales de la chakra.
INTEGRACIÓN NACIONAL
A raíz de los movimientos independentistas del siglo XIX, las nacientes naciones de América del Sur, debido a su desconocimiento de una Amazonía que había sido tangencialmente integrada al sistema colonial, comenzaron a disputársela en una serie de conflictos legales, diplomáticos e incluso bélicos. La invisibilidad de la región propició una carrera geopolítica. Una de las funciones importantes que cumplían los programas de colonización de los países de América del Sur era consolidar “fronteras vivas” que permitieran reclamar territorios en el
marco legal del uti possidetis, que privilegia la presencia física, de facto, de ciudadanos de un país por sobre cualquier reclamo de naturaleza legal (de jure), en base a documentación colonial. Todos los países volcaron su mirada al interior, se propusieron colonizarlo, integrarlo al imaginario nacional, y consolidar fronteras nacionales construyendo o reforzando puestos fronterizos con comunidades militares.13 Se urdieron “fronteras vivas” de nación estado, de colonización interna.
Desde la visión de los pueblos y las nacionalidades amazónicos, que ya habían sufrido declives demográficos y desplazamientos forzosos en la colonia, la fragmentación de la América en naciones estado supuso un nuevo rasgamiento de
13 En Brasil, el lema del gobierno militar (1964-1985) y su Programa de Integración Nacional (PIN), particularmente en el período de Emilio Médici, era “integrar para no entregar” (integrar para não entregar).
sus redes de parentesco. Varias familias extendidas fueron separadas a la fuerza. En América Latina existen algo más de un centenar de grupos originarios transfronterizos. En la cuenca alta del Amazonas, fragmentados entre Colombia, Ecuador y Perú, existen catorce grupos (Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos 2020). Desde que fue concebida como república, al separarse de la Gran Colombia, Ecuador ha perdido más del 70% de su territorio original. Es uno de los países que con mayor trauma vive las consecuencias de este truncamiento y espero que contribuya a impulsar nuevamente un proceso de unificación plurinacional de América Latina, o incluso Panamérica: un “mundo de mundos” al decir de las comunidades indígenas de Chiapas, fuera de marcos imperialistas o coloniales de este concepto, desde sus atavismos: las redes Indígenas que pulsan en el territorio y cuyo alcance histórico es regional, incluso continental, como en el caso de arahuacos y tupíes, por ejemplo; desde sus ríos, en el caso de la cuenca amazónica, cuyas economías regionales son fluviales.
COLONIZACIÓN
INTERNA, REFORMA
AGRARIA Y PETRÓLEO
En 1861 se creó la Provincia Oriental de la República del Ecuador, una división administrativa que abarcaba la Amazonía ecuatoriana actual, territorios en la Amazonía colombiana meridional, la Amazonía peruana nororiental y el extremo occidental de Brasil. Para 1875 el gobierno ecuatoriano ya había calificado al Oriente (territorio amazónico de Ecuador) como una región de “tierras baldías”. Si la conquista y colonización europeas se justificaron legalmente en base a la Doctrina del Descubrimiento que declaró a los territorios conquistados como terra nullius (tierra de nadie), la colonización interna de los estados nación criollos se desplegó bajo el supuesto de que los territorios indígenas eran tierras baldías, en barbecho, improductivas, de nadie. La novela Cumandá, escrita por Juan León Mera, autor del Himno Nacional de la naciente república, tenía por subtítulo “Un drama entre salvajes”. Cuando fue publicada en 1879, ya se había consolidado el “mito de la selva prístina”14 (Denevan 1992) según el cual los bosques amazónicos eran producto de fuerzas biológicas y evolutivas, no bioculturales, y
permanecían casi intocados por la especie humana, puesto que en ellos habitaban simples clanes o tribus trashumantes, de buenos o malos salvajes que vivían bien adaptados a, y en armonía con, su entorno.
Casi un siglo después de que se creara la Provincia Oriental, en 1964, la Primera Junta Militar de Ecuador promulgó la primera ley de Reforma Agraria, y un año después se abrieron a la colonización las estribaciones orientales de la provincia de Morona Santiago, al este de la ciudad de Cuenca, territorio tradicional de los Shuar, los Achuar y los Shiwiar, conocido desde la colonia como un importante depósito de oro. Al igual que en otras repúblicas andinas, y reproduciendo la estrategia de la corona española, el gobierno delegó a diversas órdenes religiosas la colonización de la región, los servicios de educación y salud, incluso la construcción de caminos (Uquillas 1984; Uribe 2017).
Según Lyall (2020), a inicios del siglo XX, la correspondencia entre los gobernadores de la provincia oriental y el gobierno central muestra una clara frustración de aquéllos con la “ausencia del estado” y la falta de vías de acceso a una región escasamente poblada y, entonces, marginal a los intereses nacionales. En 1921, el estado dividió la antigua Provincia Oriental en dos: Napo Pastaza y Santiago Zamora. Además, suscribió un contrato con la Leonard Exploration Company, una firma basada en Delaware, para explorar y eventualmente extraer petróleo en el Oriente. “Entre 1937 y 1944, Shell Oil, desde su base en EEUU, realizó prospecciones a lo largo de la frontera entre Ecuador y Colombia. Para 1959, Shell, Standard Oil, California Oil, Tennessee, y Western Geophysical Co. habían obtenido concesiones para explorar más de cinco millones de hectáreas en la Amazonía norte” (García [1999] y Muratorio [1991] citados en Lyall 2020). En esta fase inicial, las petroleras abrían líneas de prospección y establecían campamentos temporales.
14 “The pristine myth”
Los caminos y carreteras transversales de “penetración” hacia la Troncal de la Selva (el tramo de la Marginal de la Selva en Ecuador) estructuraron los primeros flujos de colonización moderna. Las carreteras y caminos de la exploración y explotación petrolera magnificaron la capacidad de acceso hasta el último resquicio abierto por las perforaciones y líneas de prospección.

















En estas fotografías tomadas por los arqueólogos Betty Meggers y Clifford Evans a finales de la década de los 60 se puede ver ya la lógica de desarrollo del estado ecuatoriano que considera a los bosques amazónicos como terrenos baldíos (terra nullius) a ser incorporados como cultivos y pastizales. Fue a finales del siglo XIX y con más fuerza durante el boom del caucho (1879-1912) que se establecieron haciendas a lo largo del río Napo. Fuente: Evans y Meggers (1968).
Según Rudel (1993, 53), las inversiones de compañías petroleras y bancos extranjeros jugaron un papel central en la construcción de tres de las cuatro principales carreteras transversales de penetración: una compañía petrolera estadounidense abrió el eje AmbatoPuyo en los años 20, completado por el estado en los 40, cuando la holandesa Shell Oil acordó ejecutar seis pistas de aterrizaje y varios pozos de exploración en la Amazonía central. En 1971, Texaco completó la carretera que articulaba a Papallacta y Coca (Francisco de Orellana). Con las rentas petroleras, el gobierno militar, a través del consorcio CEPE-Texaco, desplegó las primeras redes de energía eléctrica y telecomunicaciones. En este contexto surgieron núcleos de población que se consolidarían como parroquias y cabeceras cantonales hacia finales del siglo pasado. En la actualidad, la red vial principal se compone de la Troncal Amazónica (E45), de 701 Km de largo; la Transversal Fronteriza (E10), de 453 Km; la Transversal Norte (E20), de 336 Km; la Transversal Central (E30), de 438 Km; la Transversal Austral (E40), de 649 Km; la Troncal Amazónica Alterna (E45A), de 85 Km; y la Transversal Sur (E50), de 224 Km (STCTEA 2021, 55).
La Troncal Amazónica tenía por principal objetivo vincular las capitales de provincias (un menor número de ellas en ese entonces) y coordinar mejor las funciones administrativas del estado en el Oriente. Muchos de los asentamientos espontáneos surgieron a lo largo de las carreteras Loja-Gualaquiza, Cuenca-Macas, Ambato-Tena y Quito-Coca. Eran muchos los incentivos para migrar: sequías, presión demográfica, una distribución inequitativa de recursos y tierras, el potencial económico de la madera y el oro, un potencial empleo en las nuevas industrias petroleras o en los emprendimientos agroindustriales, el deseo de volver a reunirse con parientes o amigos “pioneros” de la colonización (Uquillas 1984, 268). En este período comenzaron a converger dos redes, una originalmente distribuida, luego parcialmente centralizada por las misiones/reducciones, de los grupos originarios, y otra de expansión de la red urbana basada en una lógica centralizadora y de extracción, planificada desde la capital, Quito. Los migrantes tendieron a formar nodos de mayor concentración, visibles al ojo estatal, en los campos y puertos petroleros; o redes difusas en las zonas agropecuarias y a lo largo de los ríos (Uquillas 1984; Hiraoka y Yamamoto
1980; Wasserstrom y Southgate 2013).
En 1967, el consorcio Texaco-Gulf encontró reservas comerciales de petróleo en el norte de la Amazonía ecuatoriana. La red de infraestructura diseñada y ejecutada por las compañías petroleras para la prospección, extracción y exportación de crudo entró en sinergia con el plan de Reforma Agraria y Colonización del gobierno nacional que, como hemos anotado arriba, tenía el objetivo de colonizar el Oriente estimulando la migración de pobladores de la sierra y costa, particularmente de Loja, cuyos habitantes estaban enfrentando los embates de una sequía. Al igual que Belaúnde en Perú años antes, el gobierno militar de Ecuador justificó los planes de colonización como respuesta al crecimiento demográfico. No es coincidencia que en el mismo año, en 1972, se crearon el Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización (IERAC) y la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE). Seis años más tarde, en 1978 se creó el Instituto de Colonización de la Región Amazónica Ecuatoriana (INCRAE).
La expansión de la “frontera agrícola” fue organizada mediante un sistema de cooperativas con el fin de garantizar la propiedad colectiva o comunal de la tierra en la mayor parte del suelo abierto a la colonización. Los planes gubernamentales de asentamiento e integración nacional transformaron las principales arterias de la red de transporte de la industria petrolera en el soporte para el despliegue de un rurbanismo predominantemente semiplanificado, semidirigido, o espontáneo. Entre 1969 y 1972, el consorcio Texaco-Gulf había abierto la carretera Papallacta - Lago Agrio - Coca, que se pavimentaría luego, con el objetivo de transportar equipos pesados y dar mantenimiento al Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) que comenzó a operar en 1972 y conectaba a la zona petrolera nororiental con el Terminal Marítimo de Balao, en la provincia de Esmeraldas, en la costa del Pacífico. Entre 1970 y 1971, mientras se construía la carretera, el IERAC comenzó a transportar colonos por vía aérea, con el apoyo de los militares para asentarlos a ambos lados de la vía en lotes de 50 hectáreas (Hiraoka y Yamamoto 1980). Para 1977 se habían construido 289 kilómetros adicionales de caminos en la Amazonía ecuatoriana. Los colonos que no lograron


COLOMBIA
I F I CO
OCEANO PAC
acceder a los lotes del IERAC, aprovecharon las líneas de prospección para delinear su propia geometría de subdivisión de la tierra según lotes perpendiculares y alargados. Se asentaron en ella hasta que pudiesen conseguir títulos de propiedad ex post facto. Es decir, se enhebraron las geometrías formales e informales de lotización con aquéllas de prospección, extracción y operación petrolera. El gobierno ecuatoriano estimuló la ocupación de territorios indígenas cuyo suelo, agua y aire estaban siendo contaminados por Texaco, en sociedad con CEPE desde el año 1973, cuya operación y diseño describe en detalle la abogada de derechos humanos Judith Kimerling en su libro Crudo Amazónico de 1993
El Silent Spring (Carson 2015) de Ecuador, la investigación de Kimerling detonó uno de los juicios más importantes en la historia legal relativa a los derechos humanos y, por extensión, aquéllos de la naturaleza (Aguinda v. Texaco, Inc). En el nororiente ecuatoriano se configuró un diseño urbanoindustrial extractivista, sin company town, sin mayores servicios socioambientales, que impondría graves riesgos a la salud de pobladores indígenas y colonos como lo han documentado en detalle Chris Joshnick (Centro de Derechos Económicos y Sociales),
Zonas de colonización identificadas por la Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica (JNPC) en 1963 por solicitud de la Junta Militar. Fuente: Dibujo de Steven Sangucho basado en Wasserstrom y Southgate (2013), basado en Barsky (1978).
Anna-Karin Hurtig y Miguel San Sebastián del Departmento de Salud Pública y Medicina Clínica de la Universidad sueca de Umeå, quienes trabajaron durante una década con las comunidades indígenas de la Amazonía ecuatoriana (San Sebastián et al. 2001). Por otra parte, el movimiento ecologista ecuatoriano (incluido el sector ecologista popular) comenzó a organizarse para resistir el avance de la industria petrolera. Acción Ecológica impulsó la campaña “Amazonía por la Vida” en 1989, liderando una acción colectiva organizada gracias al esfuerzo titánico de la ecologista y activista por los derechos humanos ecuatoriana Milagros Aguirre. Varios proyectos y conceptos conocidos mundialmente resultaron de la resistencia antipetrolera concertada entre el movimiento ecologista y el movimiento indígena, como el Yasuní ITT y las reformas constitucionales que reconocieron la personería jurídica de la naturaleza.15
15 Este no es el espacio para abordar en detalle la importancia del movimiento indígena ecuatoriano, el movimiento ecologista ecuatoriano, y el trabajo intelectual de indígenas, afroecuatorianos y mestizos relativo a conceptos ahora ubicuos como “extractivismo,” “post-extractivismo,” derechos de la naturaleza, estado plurinacional, educación pluricultural y bilingüe, canje de deuda, comercio de carbono, y demás. Es importante, sin embargo, por lo menos subrayar su importancia en este pie de página.

















































































































































En estas fotografías aéreas de 1976 (izquierda) y 1985 (derecha) puede verse claramente cómo la exploración petrolera, con sus líneas de prospección, precedió a las carreteras en el nororiente ecuatoriano. Texaco contrataba a miembros de grupos indígenas para abrir trochas y como guías. Se utilizaba dinamita para perforar y penetrar el suelo. Es revelador que la fotografía aérea de 1976 pertenece al proyecto “Texaco” y la de 1985 al proyecto “MAG (Ministerio de Agricultura)-JICA (Agencia de Cooperación Internacional del Japón) Oriente”. En la fotografía de 1985 podemos ver ya las estriaciones de la colonización promovida por el estado. Fuente: Instituto Geográfico Militar del Ecuador (IGM).





















































































































































Arriba: hidroaviones que fueron utilizados para penetrar la Amazonía con el propósito de evangelizar y ampliar la frontera de los recursos naturales, particularmente la del petróleo. Fuente: Archivo Municipio de Shushufindi
Derecha: secuencia de imágenes enfocada en Nueva Loja (Lago Agrio), la capital del petróleo en Ecuador, cuya mancha urbana creció a partir de la instalación del primer pozo petrolero de la Amazonía ecuatoriana. En la secuencia puede observarse cómo la geometría de lotes delineada por el IERAC se diseña a partir de las trochas de por lo menos cinco metros de ancho abiertas en el proceso de prospección. Esta geometría responde a una lógica de maximización de acceso a las vías, pero desde una perspectiva agropecuaria es poco eficiente. El caso de Lago Agrio es interesante porque es un claro ejemplo de urbanismo semiplanificado de frontera agraria y de recursos en la Amazonía. Fuente fotografías aéreas: Instituto Geográfico Militar de Ecuador (IGM). Imagen satelital y plano IERAC, cortesía de Santiago del Hierro.






Hiraoka y Yamamoto (1980) documentaron la forma en la cual se expandió la colonización espontánea. Los migrantes que no lograban acceder a los lotes lineales de 50 hectáreas del IERAC, abrían caminos a lo largo de las líneas de prospección o paralelos a ellas, y reproducían el patrón lineal formando una serie de “respaldos”. En 1978, cuando estos autores llevaron a cabo su investigación, apenas siete años después de que el primer barril de petróleo fuera exportado, tres o incluso cuatro “respaldos” ya habían sido delineados y estaban siendo ocupados. Fuente: dibujo de Steven Sangucho en base a Hiraoka & Yamamoto (1980).
Los investigadores del proceso de urbanización “moderna” en la Amazonía ecuatoriana concluyen que la resonancia entre la industria petrolera y el programa de Reforma Agraria y Colonización decantó en dos formas de organización espacial: una predominantemente lineal de núcleos pequeños y semidispersos (o “difusos”) asociada con la ocupación espontánea, y otra nucleada de asentamientos medianos o pequeños planificados o semi-planificados por el estado (Hiraoka y Yamamoto 1980; Uquillas 1984; Wasserstrom y Southgate 2013). De este primer período de colonización resultaron ciudades como Lago Agrio (Nueva Loja), Santa Cecilia, Lumbaqui (un abultamiento de carretera) y la expansión inicial de Coca (San Francisco de Orellana). Desde la perspectiva de la política pública, el gobierno promovió la conformación de cooperativas a las cuales entregaba una superficie de tierra que se subdividía en lotes de 50 hectáreas en promedio, uno por familia. A menudo, varios colonos aunaban esfuerzos para formar una precooperativa, asentarse y luego solicitar título de propiedad legal sobre la tierra (Hiraoka y Yamamoto 1980; Uquillas 1984, 429). Como en otros países amazónicos, se aplicó una política de deforestar para reclamar (deforest to claim), ya que a cada familia campesina se le otorgaba un título provisional (condicional) de propiedad sobre la tierra y no se le otorgaba un título permanente a menos que por lo menos diez de las cincuenta hectáreas estuvieran deforestadas y cultivadas en un plazo de máximo dos años, y por lo menos la mitad estuviese desmontada en máximo cinco (Uquillas 1984, Wasserstrom y Southgate 2013). La adquisición legal de la tierra exigía además un pago en dinero que el colono podía amortizar en un período de 25 años mediante acceso a préstamos del Banco de Fomento.
Las consecuencias del programa de colonización en el Oriente ecuatoriano fueron similares a las descritas para procesos análogos en las regiones amazónicas de otros países: la fertilidad del suelo decreció rápidamente, la deforestación causó erosión en las zonas con laderas, bajó la productividad de los cultivos, muchas familias abandonaron los suelos ocupados (la frontera fue “vaciada”, el fenómeno del hollow frontier), se encenegaron los ríos. Conforme se reducía la productividad del suelo, algunas familias se mudaban y, con ellas, se expandían cultivos y pastizales, aumentando el impacto de la deforestación,
y los conflictos por las tierras. Hubo también familias de colonos que aprendieron técnicas -muchas de ellas indígenas- que les permitieron mantener la fertilidad y productividad del suelo: manejo silvicultural o agroforestal, rotación de cultivos, uso preferencial de especies nativas, y sistema mixto de bosque-pastizalcultivo (Uquillas 1984, 282). En algunos lugares surgieron configuraciones híbridas de cultivos de subsistencia, ganadería y cultivos comerciales. Este patrón es visible también al interior de algunos territorios indígenas.
Las críticas a los resultados del programa de reforma agraria y colonización no tardaron en llegar de cara a la degradación ambiental, la falta de respeto a los derechos humanos, la desposesión, la contaminación, y la ocupación caótica de la selva ecuatoriana. Varios autores citan a la falta de asistencia técnica como una de las falencias del estado. Sin embargo, la premisa misma del programa de colonización se levanta sobre una visión técnica y tecnificadora que propone sustituir los bosques y chakras por pastizales y monocultivos comerciales: mecanizar la agricultura. Mayor apoyo técnico en base a principios errados puede derivar en una catástrofe medioambiental como la que está experimentando hoy Pan Amazonía, cuyo complejo sojero y agroindustrial directa e indirectamente contribuye a la deforestación y quema de miles de hectáreas en un proceso de creación de una neo-naturaleza (neonature) contra natura (Oliveira y Hecht 2017). Cuando las tecnologías modernas/mecánicas son inapropiadas para el medio, sería mejor abordar la cuestión agraria desde una perspectiva agroecológica, afín con la selva. Otra crítica al programa inicial de colonización fue que el sistema de cooperativas no dio los frutos esperados. Las cooperativas a menudo se disolvían (Uquillas 1984).
La respuesta del estado fue crear entre 1977 y 1978 una nueva Ley de Reforma Agraria y Colonización de la Región Amazónica, publicada en 1979 por el Registro Oficial y modificada en 1992. Desde una perspectiva institucional y administrativa, mediante esta ley se crea el INCRAE, y el IERAC se compromete a traspasarle sus proyectos y activos. El IERAC mantiene la función de emitir títulos de propiedad sobre la tierra; el INCRAE sería el encargado de ejecutar los programas de colonización, y ambas instituciones funcionarían al interior del




En estas fotografías aéreas de 1986 podemos observar con claridad el diseño de la infraestructura petrolera de extracción, incluidas algunas de las más de mil fosas a cielo abierto sin impermeabilización hacia las cuales se canalizaron los desechos tóxicos del proceso extractivo. En el detalle de arriba impresiona la proximidad entre la infraestructura petrolera y una de las granjas del IERAC. El lote ya ha sido parcialmente deforestado y se ha construido en él una casa. Fuente: Instituto Geográfico Militar de Ecuador (IGM)
Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). La ley estipulaba que la colonización de las entonces cuatro provincias amazónicas (Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe) era una “obra nacional de urgente prioridad” encaminada a “defender” los recursos naturales ante la potencial apropiación de otras naciones; redistribuir las poblaciones de costa y sierra; aprovechar los recursos de diversas zonas ecológicas; y desarrollar la economía del país considerando “la debida zonificación de la Región, para asegurar la conservación de la riqueza forestal, el fomento agropecuario, la explotación de minas e hidrocarburos, la creación de nuevos centros urbanos, la reserva de áreas turísticas y las destinadas a la agroindustria” (Ley de Reforma Agraria y Colonización de la Región Amazónica, Art. 80). Se convocó a las Fuerzas Armadas y su cuerpo de ingenieros
para jugar un papel crítico en la región, como ocurrió en otros países andinos y Brasil. Con los conscriptos se podía llevar a cabo la construcción de la infraestructura necesaria para facilitar el proceso de asentamiento de colonos, lo cual exigía que se diseñaran planes de vivienda para ellos también. Ex-conscriptos y oficiales retirados podrían acceder a lotes en estos sistemas de asentamiento planificados en propiedades asignadas al ejército. Esta forma de asentamiento se conoció como Conscripción Agraria Militar Ecuatoriana (CAME). Para 1969 ya se había concretado este tipo de colonización agrícola de militares en los proyectos CAME 1, CAME 2 y CAME 3. Este último contaba con un área total de 18.750 hectáreas a ser habitadas por 200 soldados y estaba ubicado al nororiente de lo que hoy es Lago Agrio (Uquillas 1984).16
También se crearon incentivos fiscales para promover las iniciativas privadas de colonización a las cuales se eximía del pago de impuestos por una década siempre y cuando los colonos operaran en asociación, según las regulaciones del INCRAE. El estado facilitaría el desarrollo de la agroindustria en la región y manejaría granjas estatales o mixtas (público-privadas) encargadas de la investigación agropecuaria, y la distribución de semillas y fertilizantes a los colonos. La ley recomendaba que el desarrollo urbano se realizara según sistemas dirigidos y semidirigidos de planificación, y que se canalizaran las migraciones espontáneas. Son apenas dos las menciones relativas a la conservación del medio ambiente que, según la ley, podría lograrse mediante una estrategia de zonificación y racionalización del uso de las zonas de importancia ecológica. El mundo de los pueblos y las nacionalidades originarios adquiere mayor visibilidad. Se reconoce la necesidad de respetar sus derechos adquiridos y se propone seguir el modelo estadounidense de creación de “reservaciones”. El artículo 30 estipula que “El Estado, por medio del Ministerio de Agricultura y Ganadería, determinará los sectores territoriales destinados para el establecimiento y desarrollo de las poblaciones aborígenes, con miras a salvaguardar su cultura y promover su plena incorporación a la vida nacional” (incorporación mediante segregación y asimilación). Todos
los ingredientes de la colonización ibérica continúan activos en la colonización interna del estado nación: la reducción de las poblaciones originarias para facilitar su control, evangelización y aprovechamiento laboral; la introducción de sistemas agropecuarios; el aprovechamiento de los productos del bosque; la extracción de la riqueza amazónica para beneficio de centros de acumulación exógenos a la región.
SHUSHUFINDI:
GÉNESIS,
CRECIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN DE UNA CABECERA CANTONAL
En 1981, el INCRAE propuso planificar y ejecutar siete proyectos piloto de colonización, tres dirigidos y cuatro semi-dirigidos. Entre los dirigidos contaban Shushufindi, Payamino y San Miguel de Putumayo (Napo); entre los semi-dirigidos, San Pedro de Rucullacta en Napo; Upano-Palora y San José de Morona en Morona Santiago; y Nangaritza en Zamora Chinchipe (Uquillas 1984, 273-274). Shushufindi se diseñó siguiendo un modelo racionalista de damero, San Miguel se inspiró en el diagrama concéntrico de la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard (2013), y Payamino siguió los lineamientos de un urbanismo lineal que nos remite a las propuestas de Ciudad Lineal de Arturo Soria y Mata (Navascués 1969). Estos tres modelos generaron núcleos más concentrados de población. La estrategia de colonización de los proyectos semidirigidos, en cambio, decantó en un patrón difuso de ranchos familiares que gravitaban hacia un núcleo de condensación de servicios. A diferencia de los proyectos de ocupación semi-espontánea que otorgaban 50 hectáreas por colono cooperativizado, en los proyectos dirigidos y semi-dirigidos las familias colonas recibían solo diez hectáreas y tenían derechos de uso sobre áreas comunales (Uquillas 1984, 276).
16 El Archivo Histórico del Ejército Ecuatoriano seguramente cuenta con fuentes primarias relativas a estos urbanismos de frontera
La Amazonía se convirtió en una suerte de laboratorio para experimentar con varios modelos urbanos. San Miguel se ejecutó en cinco años. El plano original incluía un centro de servicios en el corazón de una configuración concéntrica y su “tercer anillo” estaba conformado por tierras comunales. El esquema concéntrico está truncado: tangencial al último anillo se desprende un damero como extensión periurbana del núcleo planificado. En lugar de ubicarse, como suelen hacerlo los núcleos ribereños tradicionales en la Amazonía, al





























Arriba, de izquierda a derecha: Fotografías aéreas de Shushufindi en 1976, 1985, 1990 y 2023. Al igual que Lago Agrio (Nueva Loja) puede verse que Shushufindi es otro caso de colonización de la infraestructura petrolera. El plano desarrollado en el INCRAE se ancló a la esquina conformada por dos líneas de prospección/caminos perpendiculares que se aprovecharon como ejes estructurantes de la ciudad. Tanto la infraestructura petrolera como la ciudad se han ido expandiendo con el tiempo. La refinería, poco a poco, se ha ido configurando como un enclave al interior de la urbe. La delimita ahora un alto muro. La refinería de Shushufindi es una de tres en Ecuador y comenzó a operar en 1987. Las otras dos se encuentran en Esmeraldas (Provincia de Esmeraldas) y La Libertad (Provincia de Santa Elena), ambas en la costa del Pacífico ecuatoriano. Fuente: Instituto Geográfico Militar del Ecuador (IGM) y Google Earth Pro © 2025 Airbus. Fotografías aéreas: cortesía de Manuel Pallares
interior del meandro, el núcleo urbano es tangencial a su lado convexo, respetando al meandro como frontera entre Ecuador y Colombia. Podemos ver en las imágenes satelitales que Puerto Putumayo se concreta en un típico damero reminiscente de aquéllos de la Ley de Indias, cuya lógica alcanza en los siglos XIX y XX el estatus hegemónico de racionalismo científico, modernización, desarrollo y progreso. La ciudad se ubica en un meandro del río Putumayo en una típica condición transfronteriza, porosa, de continuo intercambio con su contraparte colombiana. El damero planificado se desprende en otro de carácter más periurbano. Podemos observar que este núcleo está articulado al resto del país a través de una pista de aterrizaje que facilita el transporte aéreo, y mediante la carretera E10 que conduce a Nueva Loja (Lago Agrio) y Quito.
Según Uquillas (1984), la ejecución de la ciudad de Shushufindi tomó nueve años. Como puede verse en las fotografías aéreas, la imagen satelital y la planimetría del INCRAE, la ciudad se estructuró a partir de dos líneas de prospección que ahora cumplen la función de caminos y ofrecieron una suerte de cruz (cardo y decúmano) excéntrica y truncada a partir de la cual delinear el damero de la ciudad, ignorando por completo su hidrografía y aprovechando al máximo la geometría de la industria petrolera. Como se lee en las denominaciones del plano, el diseño piloto de Shushufindi cuenta con una plaza, un parque central, dos escuelas, un colegio, un jardín de infantes, dos complejos deportivos, un hospital, un convento, un cuartel de policía, un parque, y un terreno para la Asociación de Ganaderos. Es interesante notar que algunas calles se nombran en honor de los grupos originarios: “Los Shuaras”, “Siona”, “Secoya” y “Cofanes”; y otras en honor a los ríos: “Av. Napo” y “Río Aguarico”. La Vía Texaco conduce al campamento de Texaco, y otras vías se nombran según el pozo petrolero al cual conducen. Podemos ver que el pozo 19 está en plena ciudad, entramado en su grilla. Se leen también los nombres de unos pocos propietarios de terrenos aledaños a la ciudad.
El municipio creado en 1984 está ahora subdividido en seis parroquias: Shushufindi (cabecera del cantón), Limoncocha, Pañacocha, San Roque, San Pedro de los Cofanes y Siete de Julio. Éstas, a su vez, están
subdivididas en 121 precooperativas según el sistema de organización político-administrativo establecido por el IERAC en la década de los 70. Tiene una superficie de 2.506,14 kilómetros cuadrados o 250.614,08 hectáreas (Comité Nacional de Límites Internos, CONALI, 2018 citado en Actualización del PDOT Shushufindi 2023). Su altitud oscila entre los 200 y los 320 msnm y su temperatura entre los 18,7 y los 29,3 grados centígrados. Cuatro grupos originarios habitan en Shushufindi: los Siona, los Siekopai (Secoya), los Kichwa y los Shuar.17 Se estima que entre 2001 y 2021, Shushufindi perdió 42.000 hectáreas de bosques; es decir, un 18% del total original.
Los suelos de Shushufindi cuentan entre los más fértiles del Oriente ecuatoriano. Hoy están altamente contaminados tanto por agrotóxicos como por productos derivados de la extracción petrolera y las aguas residuales de la ciudad (Legña et al. 2018). Los derrames de petróleo en el nororiente ecuatoriano son incesantes (Alvarado 2022). Cepek (2018) cubrió en detalle el gran derrame provocado por una inundación que rompió el Oleoducto Transecuatoriano en un tramo asociado con un puente cercano a Lago Agrio. En el terremoto de 1987, miles de barriles de crudo se derramaron en el río Aguarico.
Las principales críticas que emergieron en relación a los proyectos piloto de planificación dirigida o semidirigida del IERAC fueron relativas a la política pública y eventual forma en la cual se seleccionaron las familias beneficiarias de la colonización; la normativa según la cual se distribuyeron los lotes; y los criterios de selección de las áreas a ser colonizadas, puesto que no tomaron en cuenta la presencia y los derechos de los amazónicos originarios, como tampoco las externalidades negativas de la industria petrolera: contaminación del aire (mecheros), del suelo y del agua (piscinas de desechos tóxicos, derrames); y los daños irreparables a la salud pública. Se estima que por cada barril de petróleo extraído se desechaban nueve de desechos tóxicos en la Amazonía ecuatoriana (Bonilla, 2013).
17 https://shushufindi.gob.ec/sitio/historia/


Izquierda: Mechero. Según UDAPT existen 486 mecheros de gas (metano) que arden a una temperatura promedio de 24 grados centígrados, 24 horas al día, los 365 días del año (UDAPT s.f.). Derecha: Micro-tuberías de petróleo. Se puede observar la contaminación del agua.
Desde la perspectiva de los Siekopai, Colón Piaguaje recuerda que:
“Durante el proceso de urbanización nosotros andábamos descalzos cuando salíamos a visitar a parientes y amigos por el río Shushufindi o por el río Eno. Íbamos por canoa. Cuando se construyó, usábamos también la carretera. En esa época no estaba pavimentada. Le echaban brea de petróleo, y nosotros caminábamos descalzos sobre la brea. Llegábamos [a nuestro destino] manchados de crudo... Recuerdo como nos lavábamos con jabón para quitarnos eso de los pies. Yo tenía nueve años cuando íbamos a Lago Agrio y llegábamos con los pies manchados. Eso nos afectó. Tuvimos que aprender cómo convivir con las compañías y con los vecinos de la colonización. No sabíamos que estábamos pisando un territorio contaminado. Pensábamos que era un lugar sano, y ha sido un lugar contaminado. El concepto de contaminación no existía en nuestro mundo”18.
18 Colón Piaguaje (líder comunidad Siekopai Siekoya Remolino) entrevista realizada por Ana María Durán Calisto, territorio Siekopai, 27 de marzo de 2023
Representantes del gobierno y las petroleras se defendieron de las críticas argumentando que en esa época no se conocían los impactos ambientales del petróleo y que no es justo aplicar criterios actuales para juzgar una actuación pasada. Sorprendente argumento tomando en cuenta que en 1962 Rachel Carson ya había publicado el libro Silent Spring (Primavera Silenciosa) y para finales de los años 60, cuando Texaco encontró reservas comerciales de petróleo en la Amazonía ecuatoriana, el movimiento ambiental de Estados Unidos estaba en auge. En 1970 se celebró por primera vez el Día de la Tierra en EEUU: millones de ciudadanos salieron a protestar exigiendo aire limpio, agua pura y una tierra sana. Ese mismo año se creó la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) y se aprobó la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act). Dos años después, en 1972, cuando Ecuador exportaba su primer barril de petróleo, en EEUU se aprobó la Ley de Agua Limpia (Clean Water Act); y un año después, en 1973, la Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act).
Podría argumentarse que las petroleras estadounidenses comenzaron a trasladar sus operaciones al “Sur Global” en la década de los 70 conforme se concretaban















En este mosaico de fotografías vemos con claridad que, si bien Shushufindi es uno de los nodos planificados por el IERAC siguiendo una lógica de damero con plazas que actúan como centralidades de nuevos barrios, la estructura que vertebra la ciudad no deja de ser la carretera petrolera. Shushufindi nace como una idea a posteriori, un afterthought, que estructura un orden urbano en ambos flancos de una carretera de colonización cuyo fin original era canalizar mediante ductos el crudo de una red de pozos petroleros hacia una refinería. En Shushufindi, los organismos de planificación del estado ecuatoriano enhebraron las venas contaminadas del sistema hidrográfico con flujos de una población atraída por las oportunidades de la industria petrolera, o expulsada de otras provincias por sequías, o porque no tenía acceso a la tierra (concentrada en pocas manos tanto en la costa ecuatoriana como en la sierra). La fotografía de la esquina superior derecha muestra la plaza central de Shushufindi. En una versión mestiza del damero colonial vemos cómo se mantiene la presencia de la iglesia en uno de los flancos de la plaza central. Al fondo se vislumbran casas híbridas con techo de paja a dos aguas, muros de madera y estructuras prefabricadas, al estilo de las misiones evangélicas (Instituto Lingüístico de Verano). El bosque delimita la ciudad. Fuente: Archivo Municipio de Shushufindi

Análisis multiescalar de la industria petrolera. Exportaciones de petróleo ecuatoriano. Podemos observar que para el año 2023, los principales mercados son EEUU, Panamá, Chile y Perú en el hemisferio occidental. Un porcentaje menor del flujo se exporta a países asiáticos como China, India, Malasia, Corea del Sur y Japón. Dibujos y análisis: Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon


Bloques petroleros en América del Sur, concesionados y bajo concesión. Está claro que la Amazonía andina, una de las zonas más biodiversas del planeta, ha sido abierta casi en su totalidad a la exploración y extracción petrolera. Esperamos que este caso de estudio sirva como advertencia en relación a las consecuencias que el extractivismo de combustibles fósiles puede tener para la cuenca, y sobre todo, para sus habitantes humanos y no humanos. Dibujos y análisis: Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon


Bloques petroleros en Ecuador. Puede observarse que la región nororiental ha sido ya concesionada y explotada, o está bajo explotación. Los logos de las compañías petroleras receptoras de las concesiones muestran el complejo panorama geopolítico que ha resultado de la globalización. Dibujos y análisis: Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon


Plataformas petroleras (cuadrados verdes), instalaciones eléctricas (puntos anaranjados), derrames petroleros registrados (asteriscos rojos), campos petroleros (superficies rojas) y oleoductos (líneas rojas) al interior del cantón de Shushufindi, cuya población vive en un entorno altamente contaminado, potencialmente inflamable. Dibujos y análisis: Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon


La industria petrolera se expande utilizando infraestructuras estandarizadas que se implantan en el mundo entero, sea en desiertos o bosques tropicales, sin ninguna consideración por el contexto socioambiental. Dibujo de un típico sistema infraestructural petrolero elaborado por Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon.
regulaciones ambientales estrictas al interior de su país. Según la U.S. Energy Information Administration (EIA), la producción de petróleo crudo de EEUU comenzó a decrecer a finales de los 60 hasta alcanzar en 1968 niveles cercanos a la producción de inicios de 1940. Esta tendencia se revierte en la segunda década del siglo XXI con la introducción de tecnologías de fracking y la apertura de nuevas reservas (EIA y Geary 2020). Es justamente en los 70 cuando las petroleras estadounidenses incrementan la exploración de campos potenciales en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, y otros países “en vías de desarrollo”. Desde una plataforma académica, las teorías de desarrollo internacional comenzaron a promover “políticas medioambientales relajadas” (lax environmental policies) como una ventaja comparativa de las economías emergentes, un sine qua non conditio de la inversión extranjera. En la Guerra Fría se abrió la brecha que marcaría con cada vez mayor claridad las diferencias entre el “Norte Global” y el “Sur Global”. Este último fue convertido en una masiva zona de sacrificio, receptora de las externalidades negativas de la economía de mercado internacional, pero no de los beneficios del extractivismo, con excepción de los enclaves o archipiélagos de bienestar, muchos de cuyos miembros
se beneficiaron de estas economías y cuyos patrimonios suelen acumularse fuera de los países latinoamericanos (ahora, en paraísos fiscales). Se exacerbó así en América del Sur el “urbanismo dual” que hunde sus raíces en la colonia (“pueblos de españoles/pueblos de indios”) y alcanza escala regional con la modernización (Bunker 1988).
POBLACIÓN
Y CONTEXTO DEMOGRÁFICO
Según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, la población de la Circunscripción Territorial Especial Amazónica (CTEA) alcanzó los 928.251 habitantes. Sucumbíos es la provincia amazónica ecuatoriana más poblada y le siguen de cerca Morona Santiago y Orellana. Lago Agrio, el corazón de la red urbana nororiental que resultó de la sinergia entre la industria petrolera y el programa estatal de colonización, es el único cantón que supera los 100.000 habitantes. Le siguen en orden de tamaño, con poblaciones de entre 50.000 y 100.000 habitantes, los cantones de Coca (Francisco de Orellana), Pastaza, Tena, Morona, la Joya de los Sachas y Shushufindi. Cuentan con poblaciones de entre 20.000 y 50.000 habitantes, en orden de tamaño, Archidona,
Zamora, Loreto, Taisha, Sucúa, Yantzaza y Gualaquiza. Es notorio que el crecimiento de las ciudades relativamente compactas más grandes de la Amazonía ecuatoriana resultó del extractivismo petrolero: Lago Agrio, Coca (Francisco de Orellana), la Joya de los Sachas y Shushufindi. Todas se asientan sobre lo que fueron núcleos indígenas. Ciudades como Coca son núcleos geográficamente estratégicos con una profunda historia que precede a la invasión europea y aparecen recurrentemente en la literatura colonial y misional. Si bien cantones como Pastaza y Morona cuentan con 82.754 y 54.935 habitantes respectivamente, su población se encuentra predominantemente difusa (pequeños núcleos entre los ranchos) y dispersa (constelaciones o redes distribuidas comunales). La población se concentra en núcleos más compactos, con una significativa presencia periurbana (chakra urbana) en las cabeceras cantonales de Puyo y Macas. Es notorio también que los cantones más “urbanizados” son Zamora (58%), Yantzaza (57%), Francisco de Orellana (54%) y Lago Agrio (53%). Puesto que la mayoría de la población vive de manera dispersa, difusa, y a menudo multisituada, es importante observar la densidad poblacional, tomando en cuenta la limitación impuesta por una densidad bruta que asume una población distribuida de manera homogénea en el territorio, lo cual está alejado de la realidad empírica de la región. El cantón con la mayor densidad poblacional bruta es Joya de los Sachas, seguido de Lago Agrio, Yantzaza y Tena. Para el 2022, la densidad bruta en la CTEA era de 8 Hab/Km2 (INEC 1990, 2001, 2010, 2022).
Con respecto a Shushufindi, el cantón se había planificado originalmente para ochenta familias a ser asentadas en 3.400 hectáreas. En 1984, cuando fue creado, el Oriente todavía era una frontera hueca (hollow frontier), y Shushufindi contaba con apenas treinta familias (Uquillas 1984). Según el último censo del año 2022, la población de la cabecera cantonal alcanza ahora los 16.328 habitantes y el cantón cuenta con una población total de 50.826 habitantes. Su índice de crecimiento anual fue de 1.1 por ciento entre 2010 y 2022 (proyección PDOT Shushufindi 2010), y la densidad poblacional bruta de 20.63 habitantes por kilómetro cuadrado. Desde la perspectiva de género, la población está dividida casi por igual entre mujeres y hombres. Desde una perspectiva generacional, el mayor porcentaje de los pobladores del cantón de Shushufindi tiene
entre 15 y 64 años (64.4%), seguido por el grupo de 0 a 14 años (30.6%) (PDOT 2010). La curva de distribución por edad muestra un decrecimiento poblacional. Shushufindi es una ciudad en contracción (shrinking city)
Es interesante notar que el crecimiento demográfico fue sostenido entre 1990 y 2010, pero ha declinado significativamente en la última década, y que dicho declive ocurre primordialmente en la zona urbana, donde la población ha permanecido constante desde 2010. Vega19 explica que entre 2007 y 2015 se expandió la industria petrolera, se abrieron nuevos campos petrolíferos o se ampliaron los existentes, y el gobierno generó instrumentos de compensación que atrajeron recursos y población a la región. Esto aumentó la oferta de empleo en el cantón y por efecto multiplicador, los servicios formales, semiformales e informales, así como el consumo de diversos productos. Con la abrupta caída de los precios del petróleo entre 2014 y 2016, se desaceleraron la producción de petróleo y la oferta de trabajo. Ambas han permanecido estancadas desde entonces. Shushufindi, como podemos ver, ofrece un excelente caso de urbanismo de auge y caída (boom town/ghost town), muy típico del sector extractivista.
Otro aspecto interesante que surge del análisis demográfico de Shushufindi es que los hombres predominan en la población urbana, debido a que el principal empleador de la cabecera cantonal es la industria petrolera, cuya demanda de mano de obra masculina es superior a la demanda de mano de obra femenina. En las zonas rurales, en cambio, es superior la presencia femenina. Las mujeres a menudo se hacen cargo de cultivar y manejar las chakras, así como de criar animales. Se podría especular que en el cantón de Shushufindi, como en la mayoría de esferas urbanas de Pan Amazonía, existen familias multisituadas que aprovechan tanto los recursos que ofrecen la chakra, los cultivos comerciales, los pastizales, y otros factores de producción en las zonas rurales y boscosas; como las oportunidades de trabajo formal, semi-formal o informal que ofrecen la cabecera cantonal y las parroquias (Padoch et al. 2008)w
19 Danilo Vega (Jefe de Ordenamiento Territorial de Shushufindi, 2021-2024), entrevista realizada por Ana María Durán Calisto, Shushufindi, 29 de marzo de 2023.
ECONOMÍA DE SHUSHUFINDI
Desde una perspectiva económica, los principales sectores productivos del cantón de Shushufindi son la industria petrolera, las plantaciones de palma africana y el sector agropecuario. La industria petrolera es el principal motor económico del cantón. Según datos de EP Petroecuador, las reservas de petróleo en Shushufindi se estiman en 138 millones de barriles, y el ritmo de producción al 2023 era de unos 62.400 barriles diarios (EP Petroecuador 2023).
En base a esta tasa de rendimiento, se estima que la producción de petróleo en el área disminuirá gradualmente durante los próximos 20 años hasta agotarse en unas seis décadas. Estas predicciones se basan en las reservas de petróleo conocidas y la tecnología de extracción actual; ambas podrían cambiar. El sector petrolero ha representado en promedio el 51% del ingreso total de Ecuador en los últimos veinte años, seguido por el sector bananero y camaronero (Banco Central del Ecuador s.f). Las remesas también contribuyen rubros fluctuantes, pero siempre significativos, y la minería metálica (legal e ilegal) está jugando un papel cada vez más preponderante en la economía ecuatoriana, sobre todo la del oro, ahora que los elevados precios del mismo han alcanzado niveles sin precedentes de cara a la inestabilidad político económica global.
La jurisdicción de Shushufindi se superpone con lo que el gobierno nacional considera zonas de interés para sus sectores estratégicos nacionales, a saber, los sectores de la economía impulsados por la exportación de combustibles fósiles, minerales y productos agroindustriales. Dentro del municipio se encuentran dos campos petroleros maduros, el Campo de petróleo y gas Pañacocha y el Campo Drago (yacimiento de petróleo). El campo Shushufindi fue descubierto en 1972 y contiene más de 247 pozos que cubren un área de aproximadamente 125 km2. El complejo industrial de Shushufindi pertenece a Petroecuador, la empresa petrolera y de gestión estatal de Ecuador, que subcontrata -a precios multimillonarios- el grueso de los servicios extractivos a empresas subsidiarias, en su mayoría transnacionales. Dun & Bradstreet (s.f.) enumeran 244 empresas de extracción de petróleo y gas que operan en Ecuador. Los campos petroleros se superponen a zonas “urbanas”, “rurales”,
“protegidas” e “indígenas”, y plantean riesgos dramáticos para la salud de las poblaciones humanas y no humanas del cantón, la cuenca hidrográfica, su suelo y el aire.
A pesar de ser uno de los cantones que más riqueza le genera a Ecuador, la pobreza ha sido identificada por el municipio como uno de los principales desafíos que debe afrontar. El otro es la expansión periurbana, autoconstruida y autogestionada. Esta situación ha llevado al gobierno de Shushufindi a proponer una ampliación de su polígono urbano para responder a las múltiples necesidades de estas poblaciones. El nuevo perímetro prácticamente duplicaría la superficie urbana actual y generaría más solapamiento con la industria petrolera, ya que se propone incorporar terrenos colindantes a la refinería de petróleo. Esto reproduciría un patrón histórico de crecimiento urbano que gravita hacia la infraestructura petrolera en la región nororiental de Ecuador (conocida como “subregión petrolera”). El departamento de planificación de la ciudad sugiere que en lugar de incorporar terrenos altamente contaminados, se aprovechen otros existentes que cuentan incluso con servicios. La finca municipal, por ejemplo, que le fue expropiada a la ciudad en beneficio de los “sectores estratégicos” del país, podría ser restituida. El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador (MAG) posee 450 terrenos al sur del límite urbano meridional que gozan de todos los servicios públicos básicos. Estos también ofrecen una oportunidad para la expansión urbana. Por otra parte, Vega20 subraya que el crecimiento en la Amazonía ecuatoriana tiende a ser horizontal, no vertical, lo cual aumenta el costo de brindar servicios públicos, ya costosos de por sí. La tierra ubicada en el centro de Shushufindi está subutilizada. El centro de la ciudad podría densificarse sin saturarse. El departamento de planificación de la ciudad cree que limitar la expansión urbana en planta le permitiría lograr un nivel de compacidad del 60 % en su núcleo, sin sacrificar la provisión de espacios públicos verdes e infraestructuras azul-verde.
LA RED URBANA DE SHUSHUFINDI
Para analizar la jerarquía de la red urbana del
20 Danilo Vega (Jefe de Ordenamiento Territorial de Shushufindi, 2021-2024), entrevista realizada por Ana María Durán Calisto, Shushufindi, 29 de marzo de 2023.



Matriz de análisis de crecimiento de las manchas urbanas (superficies rojas) y proliferación de poblados (puntos rojos) en Shushufindi. Los caminos y carreteras se representan con líneas rojas. Elaboración: Priyanka Kar
cantón de Shushufindi, Guoli Zhang y Percy Long aplicaron una metodología espacial de análisis, utilizando recuadros de áreas específicas para estimar la cantidad de núcleos existentes en cuatro niveles identificados, sin perder de vista su morfología y relación con el entorno en el complejo mosaico agro o periurbano de la región occidental del cantón.
El papel que juegan las unidades más pequeñas de la red urbana, en los niveles terciarios y cuaternarios, oficialmente denominadas “poblados”, es de particular interés. Estas unidades constituyen el primer nivel de provisión de servicios básicos a las poblaciones rurales, lo que las convierte en vínculos directos en la gradiente ruralurbana (rural-urban linkages). Conectan las economías de recolección, las economías agroecológicas (de la chakra y la cocha) y las economías agropecuarias (ganadería y cultivos comerciales) con las ciudades regionales, nacionales e incluso internacionales.
Los teóricos brasileños del urbanismo amazónico han estado describiendo en detalle estos vínculos entre lo urbano y lo rural durante más de dos décadas. Afirman que juegan un papel crucial al igual que las cabeceras urbanas a las cuales se articulan. Éstas son, en palabras de Bitoun, “núcleos pequeños con responsabilidad territorial” (Bitoun 2009).
Según el arquitecto y planificador Danilo Vega, el Departamento de Planificación de Shushufindi clasifica a los poblados que articulan las esferas urbana y rural como “asentamientos humanos dispersos” de carácter rural.
El municipio reconoce que estos núcleos se formaron como resultado de los programas estatales de colonización, ya sea por gestión del estado o autogestión de los propietarios de las fincas o parcelas. En algunos casos, se donaron porciones de terrenos privados para establecer estos pequeños núcleos. En otros, se implantaron en terrenos estatales, y el gobierno ha ido otorgándoles escrituras de forma gradual. Según Vega21, aproximadamente el 45% de estos poblados están aún en proceso de regularización. En la mayoría de estos pequeños núcleos hay escuelas primarias públicas y/o privadas, centros médicos rurales, servicios de banca móvil (como Mi Vecino o Banco del
barrio), internet y telefonía celular, lo que los convierte en importantes nodos de educación, intercambio, servicios financieros básicos y telecomunicaciones. Sin embargo, carecen de equipamientos administrativos o de gestión. Alrededor del 70% cuenta con agua potable, pero aproximadamente el 60% no tiene sistema de alcantarillado. Para acceder a servicios médicos, educativos y administrativos más completos, los habitantes deben viajar a Shushufindi, a las capitales provinciales, o incluso a la capital nacional. Dos de estos pequeños asentamientos humanos se han constituido en nuevas parroquias: La Magdalena y La Primavera. Desde una perspectiva de política urbana, es crucial entender que estos pequeños núcleos dependen económicamente del gobierno local. Éste a menudo carece de los recursos financieros y las herramientas de planificación necesarios para satisfacer las demandas de esta constelación de núcleos difusos. La academia puede contribuir a este desafío, innovando y proponiendo ideas para co-desarrollar, por ejemplo, sistemas descentralizados de provisión de servicios públicos a pequeña y mediana escala. En términos de transporte, esta constelación de núcleos está conectada con las parroquias de escala intermedia, la cabecera cantonal, las capitales provinciales y la capital nacional a través de caminos, carreteras, ríos, riachuelos y transporte aéreo de pequeña escala. A menudo, en la Amazonía, se necesita una ruta de transporte multimodal para llegar a comunidades que no están directamente vinculadas a la red de caminos y carreteras.
Desde la perspectiva del sistema de planificación nacional, específicamente del Plan Integral para la Amazonía Ecuatoriana (STCTEA 2021), el análisis espacial de los urbanismos amazónicos se desarrolla en base a la categoría de cobertura y uso del suelo definida por el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE)22 como “área poblada” en cuatro puntos temporales: 1990, 2000, 2008 y 2018. En la actualidad, “el área poblada representa el 0,21% [de la totalidad del suelo amazónico ecuatoriano] que corresponde a 24.577,83 hectáreas” (STCTEA 2021, 54). Shushufindi es un núcleo secundario en la red urbana del nororiente ecuatoriano, cuya jerarquía está liderada por Lago Agrio (Nueva
Ana María Durán Calisto, Shushufindi, 29 de marzo de 2023.
22 El MAATE está siendo fusionado con el Ministerio de Energía y Minas (MEM)









Análisis visual de la jerarquía urbana de Shushufindi. Guoli Zhang y Percy Long utilizaron un sistema jerárquico de cuadrantes que aplicaron para identificar la red urbana y sus cualidades geomorfológico-funcionales: urbanas, agrourbanas, policulturales (sistema de chakras rotativas), rurales, híbridas, y otras. La cabecera cantonal, el núcleo principal en esta red urbana, cabe en un cuadrante de 64 Km2 (8 Km x 8 Km). Se identificaron tres núcleos secundarios, de escala intermedia, utilizando un cuadrante de 16 Km2 (4 Km x 4 Km); 20 núcleos terciarios con un cuadrante de 4 Km2 (2 x 2); y 92 pequeños núcleos o “poblados” con un cuadrante de 1 Km2 (1 Km x 1 Km) .












En proporción, de los 116 núcleos que conforman la micro-red urbana de Shushufindi, 0.86% son de escala intermedia (la cabecera cantonal), 2.59% son de escala pequeña, 17.24% son micro-urbanismos de escala terciaria, y el 79.31% son poblados. Puede verse claramente un patrón que da Trindade Jr. (2015) y otros teóricos del urbanismo amazónico describen como “difuso”. En el caso de Shushufindi, decantó de la Colonización Vial andinoamazónica, el programa de Reforma Agraria y Colonización del IERAC, y la red infraestructural petrolera. Elaboración: Guoli Zhan y Percy Long


Arriba: Análisis de la relación espacial entre la red de distribución eléctrica (en naranja), los pozos petroleros (en rojo) y los poblados (puntos rojos). Abajo: Análisis de la relación espacial entre las plantas hídricas y térmicas (cruces azules), y los poblados (puntos rojos). Elaboración: Guoli Zhan y Percy Long
Loja) y Coca (Francisco de Orellana).
En el marco del PIA 2016-2035 (STCTEA 2021) se clasificaron los asentamientos como centros y subcentros. Las capitales provinciales -Macas, Francisco de Orellana, Puyo, Nueva Loja, Tena y Zamora- son considerados centros, junto con conglomerados como Shushufindi, la Joya de los Sachas, Gualaquiza y Yantzaza (STCTEA 2021, 49). La población se disgregó en consolidada urbana y rural, o dispersa. La primera categoría incluye a capitales provinciales, cabeceras cantonales y parroquias urbanas o rurales con una densidad superior a 6.3 hab/Km2; engloba casi el 60% de una población que ocupa algo más del 35% del territorio amazónico de jurisdicción ecuatoriana. La condición dispersa, con densidades menores a 6.3 hab/Km2 caracteriza a la mitad de los asentamientos distribuidos en aproximadamente un 65% del territorio donde habita un 40% de la población, primordialmente indígena. La población dispersa está relativamente aislada de los núcleos urbanos consolidados y se accede a sus asentamientos principalmente por vía aérea o fluvial (Sandoval Vásquez 2022; STCTEA 2021).
REFORMA AGRARIA Y AGROINDUSTRIA: LAS PLANTACIONES DE PALMA
ACEITERA DE SHUSHUFINDI
En el contexto del programa de Reforma Agraria y Colonización, el IERAC primero y luego el INCRAE, proveyeron incentivos fiscales, concesiones y subsidios a los productores de aceite de palma africana bajo condición de que abrieran tierras en el Oriente. Según Chamorro (2023) y Uquillas (1984), los primeros cultivos de palma africana en Ecuador se remontan a inicios de la década de 1950. En 1952 se creó el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) al interior del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para promover la modernización y mecanización de la agricultura. Se creó un Programa de Palma Africana que facilitaba el acceso a semillas, créditos y asistencia técnica a potenciales palmicultores. Préstamos provistos por el BID se canalizaron a través del Banco Nacional de Fomento (BNF) primordialmente al sector empresarial.
En sus etapas iniciales, el IERAC había propuesto la creación de cuatro tipos de propiedad agrícola: el rancho familiar de 50
hectáreas mencionado anteriormente, ranchos pequeños de 100 a 200 hectáreas, ranchos medianos de 201 a 1.000 hectáreas, y ranchos grandes con más de 1.000 hectáreas. El tamaño de la concesión de tierras dependía de la capacidad de crédito y tecnificación del beneficiario (Ashley 1987, 432). Para el caso específico de la producción aceitera, Chamorro (2023) explica que se delinearon dos escalas, una grande para terrenos de más de 1.000 hectáreas, y otra mediana, para predios de 50 a 200 hectáreas. Según este autor, a partir de 1970 la tierra fue monopolizada por la empresa Asociación Nacional de Cultivadores de Palma (ANCUPA). Según Wasserstrom y Southgate (2013, 37), el gobierno ecuatoriano, hacia 1978, “había concedido 10.000 hectáreas y 60.000 hectáreas, respectivamente, a dos propietarios comerciales para la producción de aceite de palma africana y de ganado”. Según Ashley (1987, 433), Palmeras de los Andes recibió 10.000 hectáreas al oriente de la cabecera cantonal de Shushufindi; y la finca La Bonita, 60.000 al oriente de Lago Agrio (Nueva Loja) para desarrollar un programa de ganadería. Killeen (2021) menciona también el establecimiento de Palmeras del Río, con 10.000 hectáreas cerca de la ciudad del Coca (Francisco de Orellana). Para 1987, el área dedicada al monocultivo de palma africana llegaba a las 20.000 hectáreas. La participación extranjera alcanzaba un 40% y era primordialmente europea (Ashley, 1987). Gran parte de la mano de obra que trabajaba en estas plantaciones y ranchos era originaria de la costa ecuatoriana y se la contrataba por temporadas.
En esta primera etapa, la tierra para las plantaciones de palma se concentró en pocos propietarios según un patrón que Browder y Godfrey (1997) describen como “fronteras [agrícolas] corporativistas”; es decir, fronteras adjudicadas a beneficiarios privados mediante diversos incentivos que facilitan la concentración de grandes superficies de tierra en pocas manos. Ocurrió lo contrario en la “frontera populista”, aquélla de los múltiples ranchos de 50, 100 ó 200 hectáreas. Con el tiempo se verifica que, en general, el suelo ha tendido a la fragmentación (Bilsborrow et. al. 2004). El monopolio de la tierra dedicada a las plantaciones de palma se revirtió en el último auge petrolero, cuando el gobierno ofreció créditos de bajo interés y largo plazo de amortización a palmicultores medianos y pequeños. Esto derivó en una nueva
estructura agraria compuesta principalmente por pequeñas plantaciones, y unas pocas medianas y grandes. Según datos de Chamorro (2023), para el 2020 el 87% de 6.568 palmicultores poseía menos de 50 hectáreas y se encontraba en una situación económica vulnerable.23
23 Según el PIA (STCTEA 2021, 46), de la superficie total de la Amazonía ecuatoriana, 142.693 has. (4%) están dedicadas al monocultivo: 34.045 a la palma africana, 30.764 al cacao, 18.081 al plátano, 12.669 al café y 6.443 a la yuca. “De acuerdo a los datos del MAG al 2020, las plantaciones forestales comerciales incentivadas por el MAG corresponden a 469,24 ha, que se encuentran en las provincias Napo (42%), Orellana (21%) y Sucumbíos (37%); de las cuales corresponden a chuncho, 248,86 ha; melina, 89,07 ha; balsa, 60,71 ha; teca, 48,06 ha; y laurel, 22,53 ha” (PIA 2021: 39). “La producción de palma alcanza las 228.638 Tm en Sucumbíos y 172.206 Tm en Orellana, que representan el 3,53% y 5,51% de la producción nacional” (PIA 2021, 46).


Plantación de palma africana en época de cosecha, cantón Shushufindi. Las palmas dan sus frutos por aproximadamente veinte años. Fotografías: Rachaya Wattanasirichaigoon.

Imagen satelital de la estructura geométrica de las plantaciones de palma africana. Esta es una de dos claras estructuras agrarias en Shushufindi: contrasta con su contraparte, la miríada de lotes lineales de 50 hectáreas del IERAC. Según Ashley (1987) y el Plan de Vida Siekopai (2020), en algunas plantaciones de palma africana de Ecuador se utilizan quince pesticidas, algunos de ellos tóxicos, como aldrin y dieldrin (cuyo uso fue prohibido desde 1974 en EEUU); y paratión, que contiene una sobredosis de DDT. Estos agroquímicos han contaminado las cuencas de los ríos Aguarico, Huashito, Punino, Shushufindi y Payamino, impactando la salud pública de familias mestizas, Kichwa, Siona y Siekopai (Cazar Baquero 2020). Fuente imagen satelital: Google Earth Pro, Image©2024 CNES-Airbus
Sobkowics (2016) señala que apenas 31 empresas de palma africana, de un total de 6.658 en Ecuador (Cazar Baquero 2020), son miembros de la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés). PROAmazonía, los gobiernos locales y los agricultores de la industria palmera se habían propuesto reducir la deforestación causada por la expansión de este monocultivo mediante un incremento de la productividad por hectárea existente, e implementando un “enfoque jurisdiccional” en los procesos de certificación RSPO; es decir, certificando toda una región como “sostenible” en lugar de hacerlo plantación por plantación. Esto, se esperaba, extendería los beneficios (acceso a mercados, apoyo técnico y financiero) de la certificación a los pequeños palmicultores. Sobkowics advierte, sin embargo, que una aproximación jurisdiccional a la certificación corre el riesgo de disminuir los estándares ambientales de la misma, y someterla a la volatilidad de los cambios políticos en el país (Sobkowicz 2016).
En el 2012, la economía de la palma había alcanzado un significativo 15% del PIB agrícola de Ecuador. Entre 2013 y 2020, sin embargo, decreció la productividad por causa de plagas como Phytophthora palmivora, agente causal de la “pudrición del cogollo”,24 reportado por primera vez en Ecuador en la década de los 70. Esta plaga ha causado pérdidas considerables en Shushufindi (De Franqueville 2003; Torres 2016)
24 Conocida en inglés como bud rot, spear rot, heart rot, lethal yellowing, little leaf y drown disease, dependiendo de la especie de cultivo, la etapa de desarrollo de la plantación y según los síntomas que presenta en diferentes etapas la misma enfermedad.

Plantación moribunda, acaso afectada por la pudrición del cogollo (Phytophthora palmivora). Según el Plan de Vida Siekopai (2020), Palmeras del Ecuador (DANEC), introdujo un insecto ajeno a la Amazonía para la polinización de sus palmeras. Este insecto, aparentemente, afecta negativamente a otros cultivos. Según la misma fuente, las enredaderas de Kudzu ahogan a las palmeras, por lo que las plantaciones de palma africana requieren de mucho trabajo manual para removerlas. Secuencia de Tomás Quaglia

Nueva plantación de palma africana. Fotografía: Jocelyn Tsai.

PLANTACIONES DE PALMA ACEITERA EN TERRITORIO SIEKOPAI
Según el Plan de Vida Siekopai (2020), en los años 80, el estado concesionó 9.850 hectáreas del territorio ancestral de caza de la comuna Siekopai San Pablo de Katëtsiaya a la compañía Palmeras del Ecuador. El territorio Siekopai colinda con aproximadamente 20.000 hectáreas de plantaciones de palma de propiedad de esta compañía, perteneciente al grupo Industrial DANEC S.A., presente en la zona desde hace unos 50 años. Como ocurre de cara a toda actividad extractivista en la Amazonía (minería, extracción de crudo, agroindustria, explotación forestal), las comunidades de los pueblos y nacionalidades originarios se posicionan de maneras distintas: algunas familias se alían con el estado y/o las empresas (públicas, privadas, híbridas) para asimilar sus modos de producción, otras resisten en mayor o menor medida lo que consideran procesos de degradación de las formas de vida tradicionales y el bosque. Los Siekopai no son una excepción: varias familias han elegido cultivar plantaciones al interior del territorio global. Con respecto a las plantaciones visibles al interior del territorio
Siekopai, el Plan de Vida de la nacionalidad explica lo siguiente (2020, 70-71):
“Dentro del… territorio Siekopai, hay una parte… destinada a la palma africana. Se trata del resultado de un acuerdo entre la Corporación Financiera Nacional… y 20 familias de la nacionalidad para la plantación de 15 hectáreas por familia de palma africana... Tras varias negativas, se aprobó el acuerdo del pueblo Siekopai en la asamblea general de la OISE, la organización de la nacionalidad. El crédito aportado por la CFN fue de 12.000 USD iniciales por familia para la compra de semillas e insumos que, sin embargo, no fueron abonados a las propias familias, sino que se desembolsó a través de Palmeras del Ecuador. Las familias tienen el crédito en la empresa, a la que van comprando los insumos según son necesarios. Así, no se da la libertad a las familias productoras para que compren los insumos donde consideren oportuno, a la vez que se procura un jugoso negocio a la empresa. De la misma forma serían abonados 8000 USD por familia en los dos años siguientes.
Izquierda: Ingreso, a través de las plantaciones de palma africana, al territorio Siekopai. Abajo: Plantación en territorio Siekopai.


En este dibujo de Priyanka Kar podemos comparar fácilmente la escala de la mancha urbana de la cabecera cantonal de Shushufindi con aquélla relativa a la expansión de las plantaciones de palma africana. Podemos ver cómo las plantaciones han penetrado incluso el territorio Siekopai. El dibujo también muestra la condición de “urbanismo difuso” que produjo el programa de reforma agraria y colonización, y una clara correlación entre dicho programa y la deforestación.

Tras la firma del acuerdo se talaron 173 hectáreas de bosque para la plantación de palma en territorio Siekopai. Sin embargo, no se esperó la autorización del Ministerio del Ambiente, y ello ha acarreado una multa de 375.000 USD a la nacionalidad, lo que resulta totalmente inasumible. La multa no se impone por cortar el bosque amazónico con el fin de plantar palma africana, ya que este tipo de cultivos está siendo promocionado por el Estado en la Amazonía, sino por no cumplir con los trámites administrativos, algo de lo que las familias Siekopai no fueron previamente apercibidas. El Ministerio del Ambiente conoce la incapacidad de la nacionalidad para hacer frente al pago, de modo que ofrece tres alternativas para el pago: la primera es incluir las hectáreas que tiene la nacionalidad Siekopai en el Programa Socio Bosque,25 y así descontar el valor de las hectáreas taladas en un plazo de 10 años; la segunda opción es descontar el valor de las utilidades que genera Petroamazonas en la explotación petrolera en su territorio; la tercera propuesta del Ministerio es que las utilidades del cultivo de palma y de los proyectos de ordenamiento territorial se destinen al pago de la multa”.
¿EL FUTURO POTENCIAL?
Shushufindi tiene el potencial de convertirse en un nodo clave para articular un proceso de remediación regional, en el cual las carreteras se transformen en canales de reforestación agroecológica. Esta reforestación podría ser subsidiada en sus primeras etapas y autónoma una vez que la productividad sea
25 El Programa Socio Bosque (PSB) es un plan de pagos por servicios ecosistémicos: la versión ecuatoriana del REDD+, un mecanismo internacional propuesto en el marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) destinado a conservar bosques y sus reservas de carbono, y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo así a mitigar el cambio climático y a promover el desarrollo sostenible de las comunidades locales a través de la oferta de incentivos económicos. Socio Bosque inició en 2008 por iniciativa del Ministerio del Ambiente de Ecuador (MAE) y busca garantizar la protección de los bosques nativos -y de sus “servicios ecosistémicos”- a mediano y largo plazo mediante incentivos económicos a los propietarios de tierras. Se estima que el programa ha contribuido a conservar más de 800.000 hectáreas de bosque (Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica s.f.). Según el PIA (STCTEA 2021, 23), en la actualidad el programa protege aproximadamente 1,3 millones de hectáreas. Inicialmente fue diseñado exclusivamente para propietarios individuales de tierra, excluyendo al sector comunal. Los pueblos y las nacionalidades originarios se interesaron en el proyecto y se movilizaron para poder participar en él (Grefa Andi 2020, 44).
abundante, apoyada por un sistema logístico y de manufactura artesanal/ecoindustrial que agregue valor a los productos de chakras y cochas en la región. Restaurar tierras degradadas puede tomar entre cinco y veinticinco años, dependiendo de varios factores (Morán, 1993; Altieri y Hecht 1990).
Es para ese período inicial de remediación que deben gestionarse recursos. El mercado de carbono, en lugar de simplemente privatizar o semi-privatizar bosques existentes, podría enfocarse en también financiar la restauración de áreas degradadas. Esto evitaría exacerbar uno de los principales retos que la dependencia en fondos del mercado de carbono puede generar entre las poblaciones locales: en lugar de contribuir a erosionar el rico conocimiento agroecológico existente en la cuenca, lo podría potenciar y revitalizar (Grefa Andi, 2020).
La ciudad, por otra parte, puede reimaginarse como un núcleo dentro del sistema regional, con el potencial para encender la “inteligencia creativa” o los “ecosistemas del conocimiento” que surgen de los encuentros interculturales y pluri-epistemológicos facilitados por las aglomeraciones urbanas: encuentros entre originarios, colonos mestizos, inmigrantes, científicos, investigadores, diseñadores, artistas, artesanos, visitantes, y otros. Esta inteligencia colectiva requiere de espacios inclusivos y horizontales de encuentro y colaboración para poder nutrirse de la sabiduría ancestral, la ciencia indígena, la ciencia occidental, y sobre todo, del profundo conocimiento ecológico de los pueblos y las nacionalidades originarios, llamados a liderar este proceso y ser justamente reconocidos y remunerados por ello.
La creatividad es clave para agregar valor y significado a los numerosos frutos que ofrece el bosque: valor espiritual, medicinal, constructivo, nutritivo, cosmético, científico, artístico, artesanal, y otros. Las redes de movilidad pueden concebirse como redes de regeneración de la productividad biocultural y sus paisajes, respetuosas de las cosmovisiones locales, sin reducir al Territorio Vivo a un mero depósito de materias primas a ser atravesado y exportado, sino pensado desde las lecciones que nos ofrece la Kawsak Sacha (Selva Viva), su compleja inteligencia y sistema de relaciones e interdependencias (Sarayaku, el pueblo del medio día, [saber ancestral] 2018). El sistema de circulación ancestral, presente en las redes comunales distribuidas en múltiples geografías de la Gran
Amazonía, es siempre polifuncional y está entramado en el espacio-tiempo de Pacha (cosmos multidimensional de relaciones). Desde una perspectiva económica, el “sistema de transporte” es una compleja red de circuitos reticulares que fomentan el intercambio recíproco de las economías populares y solidarias, y contribuyen a la satisfacción de las necesidades de la mayoría de los habitantes de los bosques tropicales, muchos de quienes luchan ahora contra la pobreza en uno de los territorios que mayores ingresos genera para la alianza extractivista y acumuladora (a menudo corrupta) entre el estado y las corporaciones. Los municipios tienen competencia legal sobre la tierra, es decir, poseen autonomía para tomar decisiones relacionadas con el uso del suelo. En sinergia con los Planes de Vida de los pueblos y las nacionalidades, les es posible delinear sus Planes de Uso y Gestión de Suelo (PUGSs) y Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOTs) de manera que protejan el patrimonio común de los grupos tradicionales; fomenten el eco-desarrollo agroecológico en áreas periurbanas (chakras mestizas) y en las márgenes de carreteras existentes; generen incentivos para estimular el incubamiento y consolidación de biocomercios familiares y comunitarios; fomenten procesos de comercialización de productos amazónicos a diversas escalas; y establezcan centros de investigación, innovación y diseño de biomateriales y bioproductos en las ciudades intermedias y/o pequeñas (aquéllas con responsabilidad territorial).26
Por otra parte, para combatir la especulación de la tierra en las áreas centrales de las ciudades amazónicas, donde varios terrenos permanecen vacíos, podría reformarse la ley urbana. Los terrenos baldíos que no se utilicen podrían expropiarse a un precio justo y reutilizarse como espacio público o para erigir centros de acopio, incubadoras de emprendimientos, bionegocios, jardines botánicos, laboratorios culturales de biomateriales y bioproductos, talleres, vivienda, escuelas bilingües y pluriculturales, centros médicos, centros de patentes comunales, y otros equipamientos sumamente necesarios. Drones y tecnologías satelitales también podrían emplearse para mapear, con el consentimiento de los pueblos y
nacionalidades, los mosaicos agroecológicos y las redes de sus asentamientos, para integrarlos en los usos agroecológicos y comunales del suelo de los PUGSs y PDOTs con el fin de protegerlos de intrusiones y usurpaciones. Por último, las tecnologías satelitales podrían utilizarse para monitorear y prevenir nuevas ocupaciones ilegales de tierras por parte de traficantes de suelo, minería ilegal, tala ilegal de bosques y tala selectiva de árboles .
Una planificación novedosa facilitaría la integración de la geo y bioconstrucción social del hábitat típica de los pueblos y las nacionalidades en una nueva visión de co-gobierno (estado plurinacional) y co-ecodesarrollo (convivencia de diversos modelos político-económicos) para el territorio nacional. Conforme decline la industria petrolera, Shushufindi podría renacer como un proyecto piloto de otro modelo económico: un urbanismo basado en las nuevas sociebioeconomías con base comunitaria.
26 Todos los productos del sistema agroecológico de la chakra cumplen, por ejemplo, con el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación de la Unión Europea (EUDR) vigente desde 2023.

Ensayos Invitados 2

80 El futuro de Shushufindi: Hacia un modelo deseado
Danilo
Vega
92 Una nueva vida para los pozos petroleros de la Amazonía: De petróleo a tierra
Gabriela Degetau







El futuro de Shushufindi
Hacia un modelo deseado
Arq. Jefe de Ordenamiento Territorial del Cantón de Shushufindi 2021 - 2024
Shushufindi es un cantón que, desde sus inicios, ha enfrentado serias limitaciones para su desarrollo. La segregación social, económica y urbana que lo caracteriza se debe en gran parte a la poca atención que recibe del gobierno central, manifestada en una distribución inequitativa del presupuesto nacional. Esto impide el apoyo necesario para desarrollar su propia visión territorial, a pesar de ser uno de los principales motores de la economía nacional debido a su alto aprovechamiento de recursos naturales no renovables, principalmente a través de la extracción de hidrocarburos. Prueba de aquello son las cifras determinadas en un estudio realizado por la FLACSO, sobre “Indicadores de gestión e impactos de la actividad petrolera en la Región Amazónica Ecuatoriana” (Arteaga 2003, 56), que puntualiza que las provincias orientales con mayor número de pozos son, en su orden, Sucumbíos y Orellana, con un total de 438 (53%) y 363 (44%) pozos, respectivamente (Arteaga 2003). De manera similar, los cantones con el mayor número de pozos son Orellana, Lago Agrio, Joya de los Sachas y Shushufindi, que en conjunto albergan 695 pozos, lo que representa el 83,5% del total.
Además, es importante considerar la densidad de los pozos. Según el estudio citado, en Shushufindi hay un pozo por cada 3 a 5 km². Esta información se complementa con un análisis del periodo 1994-2000, en el que el campo Shushufindi-Aguarico registró los más altos niveles de producción, con un total de 236.310 millones de barriles, lo que representa el 29,51% de la producción nacional. De acuerdo con el portal AIHE (AIHE 2023, 19-20), la producción promedio diaria (BPD) por campo de Petroamazonas EP en el periodo 2012-2022 respalda el análisis previamente descrito.
Al analizar las cifras presentadas en este portal, se puede identificar que en 2022 la producción total del campo Shushufindi fue de 62.506,29 barriles por día (BPD), lo que lo convierte en el principal productor de crudo en la provincia de Sucumbíos. Sin embargo, la redistribución de esta riqueza hacia las arcas nacionales no se refleja de manera proporcional en el desarrollo de las comunidades que deben convivir con los problemas ambientales que esta extracción genera.
En conclusión, Shushufindi se destaca como uno de los principales motores económicos del país debido a su elevada producción de hidrocarburos, pero enfrenta una evidente paradoja: mientras su contribución a la economía nacional es significativa, el impacto positivo de esa riqueza no se refleja en el desarrollo social y económico de sus comunidades. A pesar de ser una de las regiones más importantes en términos de producción petrolera, la inequidad en la distribución de recursos impide la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes, quienes además deben soportar las consecuencias ambientales de la extracción. Esta desconexión entre la riqueza generada y el bienestar local resalta la necesidad urgente de una política más equitativa que apoye el desarrollo territorial sostenible en Shushufindi y otros cantones amazónicos.
SECCIÓN 1: LA RELEVANCIA DE SHUSHUFINDI
Estos datos cimentan la relevancia económica de este cantón amazónico, pero también evidencian el desfase entre el enorme aporte de Shushufindi al erario nacional y la inequidad en la redistribución de recursos por parte del gobierno central. A pesar de ser uno de los territorios más “ricos” del país, esta riqueza no se limita solo a su producción petrolera, sino que abarca también su vasta biodiversidad, su fauna, su patrimonio cultural y su potencial turístico. Estos atributos únicos llevaron a que Shushufindi fuera declarado “Pueblo Mágico” por el Ministerio de Turismo el 7 de enero de 2021, un galardón que reconoce su singular riqueza cultural y natural (Ministerio de Turismo s.f.) .
Lo anterior se evidencia claramente al analizar el desarrollo actual y las tendencias del cantón Shushufindi. Si evaluamos aspectos como
el medio biofísico y el uso primario del suelo, se pueden identificar diversas categorías. En primer lugar, la vasta extensión territorial del cantón tiene una gran relevancia ecosistémica, destacándose la presencia de amplias áreas de vegetación natural, principalmente bosque húmedo tropical, y en menor medida, humedales. Esta vegetación primaria, que aún se mantiene intacta en varias zonas, está gravemente amenazada por la intervención humana. La constante expansión de la frontera agrícola ha generado áreas con distintos usos del suelo, entre las que destacan las dedicadas a la producción agropecuaria y, especialmente, a la palmicultura, que se ha convertido en uno de los principales motores de la dinámica económica del cantón. “En el mismo sistema ambiental, se destaca la red hidrográfica extensa y abundante que además de su aporte escénico y ecosistémico, dinamiza el turismo y sobre todo cumple la función de conectividad con los territorios ancestrales, a través de los ríos Napo y Aguarico que sirven como medio fluvial para la comunicación” (PDOT 2023, 489).
“En cuanto a la red de asentamientos humanos se identifica una estructura policéntrica en la que, si bien destaca, por cantidad de población su cabecera cantonal Shushufindi Central, esto no ha impedido la distribución de la población en los diferentes centros poblados. Se trata entonces de una red de asentamientos poblados muy dinámicos, los que están interrelacionados entre ellos y que se han ido desarrollando con limitaciones de sistemas públicos de soporte, los cuales se han implementado de forma progresiva por el gobierno municipal acorde a sus posibilidades financieras, que no han permitido aún cerrar las brechas de desarrollo cantonal” (PDOT 2023, 489).
La territorialización de las actividades económicas en Shushufindi se concentra principalmente en el uso agropecuario del suelo, destacándose dos sectores clave: la palmicultura y la industria hidrocarburífera. Estas dos ramas dominan la economía local, siendo la extracción de hidrocarburos la más relevante, concentrada mayoritariamente en la zona central del cantón, formando un eje Norte-Sur que atraviesa Shushufindi, desde el río Aguarico al norte hasta Limoncocha al sur. Además, existen áreas petroleras de menor tamaño en el oriente del cantón, ubicadas dentro de áreas protegidas. Estas
actividades económicas son las principales generadoras de empleo para la población. Sin embargo, este oligopolio económico presenta grandes limitaciones para el desarrollo de la comunidad, ya que no existen oportunidades significativas de empleo en otros sectores, donde la inversión y el emprendimiento son escasos y carecen de incentivos, lo que frena la diversificación económica y el crecimiento sostenible del cantón.
SECCIÓN 2: EL SISTEMA POLÍTICO
En cuanto a los sistemas sociocultural y político-institucional, destacan los territorios de comunidades indígenas ubicados en el sector oriental del cantón, que en gran parte coinciden con áreas de protección natural. Estas zonas requieren un manejo diferenciado del resto del territorio, respetando la diversidad cultural y la cosmovisión de sus habitantes. Es esencial integrar a estas comunidades ancestrales en el desarrollo del cantón, otorgándoles la relevancia que merecen como originarios del territorio y guardianes de un conocimiento ancestral valioso para fomentar una simbiosis etnocultural que beneficie a toda la región.
Sin embargo, aunque las dinámicas territoriales son continuas, es indispensable contar con la intervención pública, es decir, con una Planificación y Ordenamiento Territorial adecuados. Sin estas herramientas, los conflictos seguirán beneficiando a los intereses privados, especialmente los más poderosos, promoviendo una visión cortoplacista que resultará en sistemas territoriales indeseables. Estos se caracterizan por desequilibrios en el uso del suelo, desintegración espacial, disfuncionalidad en las actividades económicas, ineficiencia económica, inaccesibilidad territorial, y una superposición desordenada de usos del suelo. Esto incrementa la exposición a riesgos naturales, el despilfarro de recursos y la degradación ambiental, generando un entorno inadecuado para el buen vivir.
Si el gobierno local no implementa acciones programadas, es muy probable que la degradación ambiental avance rápidamente debido a la expansión de la frontera agropecuaria, impulsada tanto por la ganadería como por las áreas dedicadas a la palma africana. La presión sobre los recursos naturales, especialmente el bosque
[“A pesar de ser una de las regiones más importantes
en términos de producción petrolera, la inequidad en la distribución de recursos impide la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes, quienes además deben soportar las consecuencias ambientales de la extracción”]
húmedo tropical, afectará significativamente la capacidad de estos ecosistemas para brindar servicios ambientales a la población local. Este proceso de degradación también tendrá repercusiones globales, ya que la reducción del hábitat para especies animales y vegetales aumentará el riesgo de extinción, comprometiendo la biodiversidad de la región.
SECCIÓN 3: LOS RIESGOS
Sin un plan de uso y conservación adecuado, las cuencas hidrográficas de Shushufindi estarían gravemente amenazadas por la contaminación de ríos y humedales, especialmente debido a las industrias petroleras, palmicultoras y una agricultura irracional. Estas actividades serían responsables de la erosión del suelo, la contaminación de acuíferos por el uso de químicos agrícolas y la degradación del suelo provocada por los monocultivos. Las actividades económicas del cantón profundizarían su dependencia de los sectores petrolero y palmicultor, sin generar alternativas económicas para la población. Esta dependencia de dinámicas externas aumentaría la vulnerabilidad de los ingresos locales, dejándolos expuestos a factores fuera de su control. Además, la falta de diversificación económica dificultaría el desarrollo de emprendimientos en sectores conservacionistas, como el turismo ecológico, poniendo en riesgo tanto la sostenibilidad ambiental como la viabilidad de estas actividades.
La inacción del gobierno local, encargado de regular el uso y ocupación del suelo, permitiría que el auge de la agricultura no sostenible continúe ejerciendo presión sobre los recursos naturales y sobre los territorios indígenas. Estos territorios, bajo una creciente


[“La presión sobre los recursos naturales, especialmente el bosque húmedo tropical, afectará significativamente la capacidad de estos ecosistemas para brindar servicios ambientales a la población local.”]
forma equitativa; uso ordenado del suelo; resiliencia urbana y acciones que minimicen los riesgos naturales; y un uso sostenible y eficiente de los recursos naturales lo que se reflejará en la calidad ambiental” (PDOT 2023, 494).
alienación cultural, podrían sucumbir a los intereses económicos externos, con sus habitantes viendo limitada su capacidad de conservación. Las áreas naturales protegidas, a su vez, serían gradualmente convertidas para otros usos, alejándose de su función conservacionista.
En el ámbito urbano, el sistema se polarizaría alrededor de Shushufindi, resultado de la ineficiencia en el sistema de movilidad y la falta de inversión en infraestructura. La concentración de servicios básicos y educativos en este centro poblado fomentaría una red urbana monocefálica, incapaz de integrar eficientemente el territorio. Esto se reflejaría en bajas tasas de accesibilidad y un crecimiento urbano desordenado, con asentamientos humanos vulnerables ocupando áreas periféricas de alto riesgo, sin condiciones mínimas de habitabilidad, y expuestos a fenómenos como el tráfico de tierras.
SECCIÓN 4: EL MODELO
DESEADO
“La Planificación y el Ordenamiento Territorial desde la visión municipal busca generar rupturas en la evolución tendencial de las dinámicas territoriales hacia un sistema territorial sostenible en el que los conflictos se resuelven en beneficio del interés público, las decisiones se toman de forma concertada y en base a una visión de largo plazo. Este sistema territorial se caracteriza por: un equilibrio territorial basado en una integración espacial y una vertebración social; una funcionalidad de las diferentes actividades de la población lo que repercutirá en un incremento de la eficiencia, eficacia y transparencia económica; un territorio cuya accesibilidad permita a la población dotarse de los recursos, servicios y sistemas públicos de soporte de
Estas características crearán un marco adecuado para mejorar la calidad de vida y una correcta alineación con el plan nacional de desarrollo y la Agenda 2030 de la ONU. En este contexto, y considerando que el sistema territorial refleja el estilo de desarrollo de una sociedad, el modelo territorial deseado para los habitantes de Shushufindi se convierte en una referencia clave. Este modelo busca integrar de manera coherente los elementos de los diferentes sistemas: económico, ambiental, social, territorial, de movilidad y político, en coordinación con los distintos niveles de gobierno. De esta forma, se alcanzarán los grandes objetivos de desarrollo, logrando una expresión territorial coherente y evitando objetivos contradictorios en un mismo territorio, así como la dispersión de los esfuerzos de los actores territoriales.
PROYECCIONES ANTE LA APLICACIÓN DE MODELO DESEADO
En el ámbito ambiental, el modelo deseado se basa en limitar la expansión de la frontera agropecuaria y consolidar las áreas que ya tienen este tipo de uso. La conservación de las áreas naturales, aunque aplicable a todo el territorio, tendrá especial énfasis en las zonas de protección, las cuales deberán recibir apoyo económico e institucional para mejorar su gestión y control.
Asimismo, se propone una regulación más estricta sobre las actividades económicas, especialmente las petroleras y palmicultoras, con el objetivo de evitar la contaminación de fuentes hídricas y otros recursos ambientales. Además, se deberá prestar atención a las áreas de fuertes pendientes, especialmente en el norte de Shushufindi, donde se debe evitar el crecimiento urbano debido a sus características biofísicas. Urbanizar estas zonas incrementaría la erosión, los deslizamientos y la vulnerabilidad ante amenazas naturales.
El crecimiento y la urbanización de los centros poblados, según el modelo territorial deseado, deben seguir un sistema urbano equilibrado.
Aunque Shushufindi debe destacarse como cabecera cantonal y principal centro de servicios públicos y privados, esto no debe implicar el abandono de otros niveles de la red urbana. Más bien, se busca una complementación funcional entre los distintos centros poblados.
La creación de una red urbana equilibrada se logrará a través de varias acciones clave, entre ellas:
• Una ambiciosa inversión en la provisión de servicios básicos tanto en centros urbanos como rurales.
• La generación de alternativas económicas viables que, aunque no completamente diferentes, particularicen el rol económico de cada centro poblado dentro del cantón.
• Mejorar la conectividad y accesibilidad mediante inversiones viales y optimización de los medios de comunicación existentes.
En el ámbito económico, es fundamental destacar la inversión en el puerto de Providencia, un objetivo de relevancia nacional e internacional vinculado al megaproyecto eje modal Manta-Manaos. Este proyecto generará importantes dinámicas territoriales que deberán ser controladas y guiadas por estrategias de largo plazo. Asimismo, es crucial fortalecer las iniciativas económicas locales, como el turismo, mediante la mejora de los accesos y la inclusión de mano de obra local.
En resumen, se busca que el territorio se organice en función de los objetivos estratégicos del cantón. Esto implica una adecuada ubicación de las áreas productivas y de protección natural para apoyar el desarrollo económico, ambiental y social. Además, es necesario asegurar que los elementos
estructurales (vías, sistemas energéticos y redes) faciliten el funcionamiento e interrelación del territorio.
En las áreas urbanas de Shushufindi, la estructura territorial debe garantizar una organización espacial y funcional de la ciudad, con centralidades que permitan a la población acceder de manera equitativa a servicios, equipamientos, empleo y espacios públicos.
“Dentro de los objetivos de planificación territorial desde la concepción del gobierno local proponemos lo siguiente:
Procurar un aprovechamiento racional y sustentable del suelo y propender hacia una equilibrada relación entre la sociedad y su entorno. Procurar que el suelo se utilice de manera compatible con el bienestar de los habitantes, el bien público y la función social.
Asegurar la distribución equitativa de los beneficios y cargas entre los propietarios. Racionalizar la inversión y el uso de los recursos públicos y privados.
Mejorar la calidad de vida de la comunidad. Dotar de infraestructura y servicios de calidad al territorio.Manejar en forma óptima el tránsito y transporte” (PDOT 2023, 505).
Para ello, es fundamental que toda la planificación articulada se sustente en una visión estratégica institucional, que posicione a la municipalidad como el líder articulador interinstitucional, sectorial y territorial. Esto permitirá la implementación del Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial con una perspectiva a largo plazo, al mismo tiempo que contribuye a cerrar brechas sociales a corto plazo. La administración eficiente y transparente de bienes, servicios, recursos y talento humano calificado, junto con la participación ciudadana, facilitará la identificación de las necesidades prioritarias y permitirá el control social sobre los resultados de la gestión municipal.
[“En el ámbito ambiental, el modelo deseado se basa en limitar la expansión de la frontera agropecuaria y consolidar las áreas que ya tienen este tipo de uso.”]
Además, debe vincularse el aspecto social, estableciendo las bases para que Shushufindi sea un municipio saludable, liderando los procesos en educación, salud, vivienda, cultura, deporte y seguridad ciudadana. La mejora de las condiciones de vida de la población dependerá de la participación activa de instituciones y actores sociales, respetando sus competencias y funciones, y garantizando así el derecho de todos los habitantes a la ciudad, sin distinción de credos, razas o

[“La mejora de las condiciones de vida de la población dependerá de la participación activa de instituciones y actores sociales, respetando sus competencias y funciones, y garantizando así el derecho de todos los habitantes a la ciudad, sin distinción de credos, razas o ideologías.”]
ideologías.
Se debe también fomentar una economía sostenible en Shushufindi, con el uso de tecnología adecuada y una amplia participación ciudadana. Esto se logrará a través de la inversión y la diversificación en los sectores agropecuario, industrial y de servicios, con un enfoque en micro, pequeñas y medianas empresas. La organización, asistencia técnica y comercialización deben orientarse a dinamizar la economía, fomentar el emprendimiento y promover el turismo dentro de un marco de sostenibilidad ambiental, aprovechando las bondades naturales del entorno, que han llevado a Shushufindi a ser declarado “pueblo mágico”. Estas potencialidades deben ser aprovechadas en beneficio de sus ciudadanos.
Las oportunidades de generación de empleo basadas en la biodiversidad deberán ocupar un lugar significativo en la estructura económica del cantón, bajo un manejo ambiental adecuado que garantice su sostenibilidad a largo plazo. Estas oportunidades deben abarcar dos campos complementarios:
• Ecoturismo: Se debe fortalecer esta actividad mediante el aprovechamiento sostenible, cíclico, de los recursos naturales del área, en colaboración con circunscripciones vecinas. Además, el aprovechamiento de la biodiversidad para desarrollar biocomercio, investigación, producción de insumos médicos, fibras, y otros productos deberá realizarse sin comprometer la sostenibilidad ambiental, apoyado en un estudio sobre el fomento de la productividad agrícola del cantón
• Agricultura y ganadería: Se debe
promover la agregación de valor a los productos primarios mediante el desarrollo de industrias procesadoras y empresas comercializadoras o agroexportadoras. Este desarrollo debe estar en armonía con la sostenibilidad ambiental, utilizando una ocupación intensiva y no extensiva del suelo productivo. Lograrlo implica aplicar técnicas que reduzcan costos de producción, aumenten rendimientos por unidad de superficie y mejoren los métodos de explotación o cultivos, sin comprometer las condiciones ambientales.
En resumen, la visión desde la gestión municipal es fortalecer la infraestructura productiva para habilitar nuevas opciones de desarrollo y mejorar las actividades económicas actuales en Shushufindi, potenciando los siguientes sistemas:
1. Sistema vial general: Al interior del territorio y en las áreas que demanden fomento productivo del sector agrario, siempre bajo condiciones de sostenibilidad ambiental.
2. Provisión de energía eléctrica: Asegurando un servicio continuado capaz de satisfacer nuevas demandas productivas.
3. Mejora de la conectividad: Comunicación y acceso a redes internacionales de información deben ser optimizados.
Paralelamente a lo propuesto, es vital desarrollar las condiciones necesarias para convertir a Shushufindi en un municipio limpio y verde, promoviendo un entorno natural y construido que sea saludable y agradable. Esto se logrará mediante la creación e implementación de un sistema de gestión ambiental que involucre a actores institucionales y a los distintos niveles de gobierno, integrando a la comunidad en el cuidado de su patrimonio natural, con énfasis en la educación ambiental y el cumplimiento del marco jurídico existente. Los aspectos mencionados deben contribuir a la consolidación del sistema de asentamientos humanos del cantón, asegurando un acceso equitativo a los servicios, mejorando la comunicación y conectividad en todo el territorio. Esto es esencial para alcanzar los niveles de Buen Vivir que establece la Constitución. Además, es necesario fomentar
la creación de oportunidades, alineadas con el plan nacional de desarrollo, dentro de una política pública que permita a toda la población disfrutar de una calidad de vida adecuada, respetando los derechos ciudadanos y su gestión dentro del territorio.
En resumen, se debe replantear la planificación desde lo local para garantizar que en todo el territorio la población tenga las mismas oportunidades de vivir en un entorno que cumpla con los requisitos del Buen Vivir. Para lograrlo, es fundamental que las estrategias territoriales, diseñadas de manera participativa entre el gobierno local y la ciudadanía, se orienten hacia este objetivo. La coordinación necesaria para que esto ocurra debe enfocarse en la implementación de los ejes y políticas del Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT) Cantonal.
Para participar en el proceso de organización del territorio y definir conjuntamente el desarrollo de Shushufindi, es crucial incorporar a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) parroquiales que forman parte del cantón. El trabajo conjunto en la gestión territorial optimiza los recursos, agiliza la ejecución y, lo más importante, consolida el desarrollo integral del cantón. Por tanto, los GAD parroquiales juegan un rol fundamental como actores territoriales estratégicos, especialmente en los procesos de control del uso y ocupación del suelo, mediante la veeduría y vigilancia del territorio cantonal, garantizando así el respeto irrestricto a la planificación territorial, pilar fundamental para concretar la visión del territorio.
Es importante recalcar la necesidad de fortalecer al GAD Cantonal de Shushufindi para que pueda influir en los procesos de desarrollo de sus circunscripciones y coordinarse con otros niveles de gobierno. Este fortalecimiento debe centrarse en dos aspectos esenciales, que reflejan mejor las necesidades actuales de participación:
• Fomento de las capacidades de gestión del desarrollo y del ordenamiento territorial de los GADs de la zona urbana y de sus parroquias.
• Estructuración de mecanismos de transparencia, control y seguimiento de los planes de desarrollo y ordenamiento
territorial, presupuestos participativos y el plan de gobierno de las autoridades electas, para que se visualicen en estas herramientas las capacidades de la población.
Por tanto, es de vital importancia instaurar y poner en marcha un modelo de gestión que permita concretar los lineamientos de desarrollo visualizados por el gobierno cantonal a corto y largo plazo. Esta decisión no debe ser adoptada únicamente por las autoridades del municipio, sino también por todos los actores territoriales involucrados, incluidos el GAD provincial y los representantes de los sectores nacionales desconcentrados, como el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ministerio de Educación, Ministerio de Salud Pública (MSP), Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI), Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), entre otros. En este sentido, la creación de un Consejo de Planificación Cantonal es altamente recomendable para coordinar un desarrollo integrado del cantón.
Esta articulación debe basarse en la planificación local, con el objetivo de asegurar que las políticas de las entidades desconcentradas del gobierno central se ajusten a las directrices del Plan Nacional y a los instrumentos locales de planificación, cumpliendo con lo estipulado en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD). En particular, esto se aplica a los temas de ordenamiento territorial, que obligan a los GAD a coordinar con otras instituciones del Estado para el desarrollo cantonal.
No solo se trata de involucrar a las instituciones del Estado, sino que la Ley de Participación Ciudadana otorga un papel fundamental a la ciudadanía en la planificación de su desarrollo a largo plazo, no como meros espectadores, sino como actores directos. De este modo, la población del cantón se convierte en un aliado estratégico que colabora en la consecución de los objetivos planteados para su desarrollo. Al garantizar el derecho de la ciudadanía a participar en la planificación y disfrutar de sus derechos, los habitantes se convierten en protagonistas de su propio destino, apropiándose de su ciudad para dinamizarla de forma continua.
[“El modelo de gestión deseado debe priorizar no solo el crecimiento económico, sino también la sostenibilidad ambiental, la equidad social y el respeto a la diversidad cultural. Invertir en infraestructura, promover la diversificación económica y fortalecer las capacidades de los Gobiernos
Autónomos Descentralizados ”]
y el respeto a la diversidad cultural. Invertir en infraestructura, promover la diversificación económica y fortalecer las capacidades de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs) son pasos fundamentales para lograr un desarrollo más equilibrado. Además, es crucial garantizar la participación ciudadana en los procesos de planificación, empoderando a las comunidades para que sean protagonistas de su propio progreso.
Así, se demuestra que la planificación y construcción de un desarrollo integral no es solo una actividad técnica, sino que también requiere un acuerdo político importante. Es necesario conciliar los intereses colectivos y tomar las decisiones más adecuadas para todo el territorio. De este modo, se establecerán mecanismos y políticas que refuercen la capacidad de movilización de los recursos necesarios para los proyectos, priorizando la equidad, transparencia, eficiencia y participación social, principios fundamentales de la gestión municipal.
SECCIÓN 5: CONCLUSIÓN
La planificación y el desarrollo integral de Shushufindi representan un desafío que va más allá de la explotación de sus recursos naturales. Aunque el cantón es un motor económico clave para el país debido a su elevada producción de hidrocarburos y su riqueza natural, la inequidad en la distribución de los recursos, la falta de inversión en infraestructuras y servicios básicos, y la marginación de las comunidades locales e indígenas han perpetuado la desigualdad y los problemas ambientales. Para corregir estas deficiencias, es necesario adoptar un enfoque territorial inclusivo y sostenible que integre a todos los actores involucrados, desde el gobierno central hasta las comunidades locales, en un esfuerzo coordinado.
El modelo de gestión deseado debe priorizar no solo el crecimiento económico, sino también la sostenibilidad ambiental, la equidad social
Solo mediante una gestión transparente, inclusiva y sostenible se podrá transformar Shushufindi en un modelo de desarrollo que promueva tanto el bienestar de sus habitantes como la conservación de su valiosa biodiversidad, contribuyendo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, a largo plazo, a la construcción de un territorio más equitativo y resiliente.
Una nueva vida para los pozos petroleros de la Amazonía
De petróleo a tierra
Gabriela Degetau
Gabriela Degetau
Hace 50 años, el Estado ecuatoriano celebraba el inicio de una nueva era económica. A finales de la década de 1960, se extrajo el primer barril de petróleo de la Amazonia, marcando un hito que fue celebrado con un desfile en la capital (Araujo 2012).
Desde entonces, el gobierno ha promovido un modelo de desarrollo basado en la extracción como garantía de modernidad, alivio de la pobreza y progreso. En la actualidad, el país extrae quinientos mil barriles diarios, y las exportaciones de petróleo representan aproximadamente un tercio del presupuesto nacional (Fransoi 2017). A pesar de que las actividades hidrocarburíferas han sustentado la economía mundial y ecuatoriana, las industrias extractivas están generando preocupaciones significativas.
En este momento de crisis climática, este modelo está ejerciendo una presión extrema sobre territorios ricos en biodiversidad y cultura (Butler 2016). La extracción de recursos no ha conducido a una prosperidad económica sostenible ni ha reducido la desigualdad que afecta a las personas que viven cerca de las zonas extractivas.
La retórica extractiva ha permitido que el Estado ecuatoriano normalice la extracción de recursos y ejerza control sobre el territorio amazónico a través de un modelo que presenta el progreso y la modernidad para las comunidades amazónicas. Este modelo se basa en el control centralizado de la economía y la implementación de “proyectos de desarrollo”. Este marco se ha convertido en la base para el desarrollo de políticas por parte de gobiernos latinoamericanos, tanto neoliberales como progresistas, y se considera uno de los principales pilares para el crecimiento, el progreso y la mitigación de la pobreza.
Indudablemente, el llamado “desarrollo para el progreso” ha fallado simultáneamente a los humanos y a los no humanos en muchos ámbitos.
Para sostener este modelo, recientemente ha surgido otra retórica en la agenda política del gobierno ecuatoriano, en el marco del programa Agenda 2030 de la ONU: los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) (UNDP 2012). El Desarrollo Sostenible se ha definido como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (UNESCO 2015). En Ecuador, el principal proyecto de la ONU es el Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible, una colaboración entre el gobierno ecuatoriano y la ONU para implementar programas y proyectos que apoyen al Estado y a la sociedad civil a alcanzar metas significativas y cumplir con los compromisos del derecho internacional.
A pesar de la adopción de los diecisiete ODS en el nuevo plan de Desarrollo ecuatoriano 2021-2025, generado por la “Secretaría Nacional de Planificación”, que se alinea estrictamente con la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, el territorio amazónico sigue siendo ignorado. El programa afirma explícitamente que trabajará para desarrollar oportunidades para los habitantes, donde las personas se conviertan en el centro de las actividades económicas y se promuevan sus capacidades y derechos. El plan se basa en la economía, la sociedad, la seguridad y la transición ecológica e institucional, estableciendo la diversificación de fuentes de energía en términos de eficiencia y sostenibilidad mediante el uso de tecnologías nuevas y limpias como estrategia para superar la dependencia de los combustibles fósiles.
Según el Gobierno, para lograr el desarrollo sostenible es necesario tener una visión holística del crecimiento. A pesar de adoptar estrategias para dejar atrás la dependencia de los combustibles fósiles y ejecutar programas para alcanzar los objetivos de los ODS, los Decretos Ejecutivos 95 y 151 pretenden duplicar la producción de petróleo (500.000 barriles más por día) (Secretaria Nacional de Planificación 2021). Ante esta situación, es crucial preguntarse: ¿Cómo acelerará el país las acciones en energías modernas y renovables? ¿Cómo logrará comunidades sostenibles mientras destruye su hábitat y
[“La extracción de recursos no ha conducido a una prosperidad económica sostenible ni ha reducido la desigualdad que afecta a las personas que viven cerca de las zonas extractivas. ”]
su cultura? ¿Cuál es su enfoque y actuación frente al cambio climático?
Aunque los Objetivos de Desarrollo Sostenible puedan tener buenas intenciones, sus principales parámetros podrían ser demasiado amplios y no lo suficientemente contextualizados, lo que podría dar lugar a soluciones inadecuadas para un país como Ecuador. Como señala Acosta, “el mantra de la sostenibilidad fue absorbido por el capitalismo y despojado de su contenido ecológico” (Kothari et al. 2019). La promoción constante de la promesa eterna de crecimiento económico y progreso sin dañar la Amazonia y su población ha conducido a un patrón de control y lagunas legales.
Debido a los procedimientos extractivos extensos, las comunidades indígenas y su hábitat han sufrido graves consecuencias, amenazando la cultura y la identidad del país. La deforestación, la pérdida de especies endémicas e incluso los efectos epidemiológicos en el medio ambiente son evidentes (Vizzuality s.f.). La superposición entre áreas protegidas, territorio indígena y bloques de concesiones petroleras marca de manera insistente la intención de controlar el territorio y a quienes lo habitan.
Como señala Santiago del Hierro,
“El mito sediento de oro se ha desmaterializado en un entramado de promesas que ahora cubre todo el terreno como un mapa fragmentario de la utopía: bloques petroleros, reservas naturales, concesiones mineras, comunidades nativas, todos disputándose la construcción de sus propios futuros”(Hierro 2019, 62).
territorio indígena territorio protegido hotspots de la biosfera pozos pretroleros bloques rios
Territorio de Hidrocarburos
Fragmentos de control

Una de cada tres hectáreas que el gobierno ha concedido para la explotación minera, agrícolaindustrial o forestal se superpone con las tierras de pueblos indígenas. Las comunidades han observado un retroceso en las políticas destinadas a reconocer los derechos territoriales, naturales, culturales, participativos y humanos.
El actual modelo económico ha profundizado la marginación y la exclusión, dejando sin reconocer los derechos indígenas. Además, ha disminuido aún más la posibilidad de que las comunidades se independicen de este modelo, al tiempo que ha borrado su territorio, su soberanía y ha dejado zonas bajo una presión extrema. Mientras tanto, las poblaciones locales e indígenas enfrentan una lucha constante para proteger la tierra, su cultura y la biodiversidad del territorio.
Dadas las circunstancias, es necesario reconocer la lucha del país y comprender críticamente la brecha entre la naturaleza y los derechos de los indígenas frente a
las necesidades económicas y las políticas públicas. Afortunadamente, el país se ha comprometido a formar parte de la transición energética y climática mundial para dejar atrás la dependencia de los combustibles fósiles.
Aunque se han implementado varias iniciativas, es necesario enfatizar dos puntos fundamentales:
• Históricamente, el territorio de los hidrocarburos ha generado una distribución desigual. Con el tiempo, todos los pozos de petróleo se secarán, pero el territorio, la población y los efectos perdurarán.
• A medida que avanza la transición energética y climática, es crucial no perpetuar el modelo de distribución desigual y considerar el impacto de la vida después del agotamiento de los pozos petroleros.
[20 años de reservas petroleras quedan en el país]
[50% de estos pozos de petroleo están cerrados o en estado desconocido]
[6645 pozos de petroleo han sido perforados en el país]
[Más pozos petroleros activos y pozos de gas dejarán de producir en los próximos años]
Territorio de Hidrocarburos pozos abandonados a nivel nacional

pozos productivos pozos abandonados
Como sostiene Donna Haraway, es necesario permanecer con el problema para asentar las aguas y reconstruir lugares tranquilos. En el libro “Staying with the Trouble”, invita a reflexionar sobre las posibilidades de enfrentar la era del Antropoceno, dando forma y transformando cómo la naturaleza y los humanos se relacionan como una unidad (Haraway 2016).
Por lo tanto, es esencial permanecer en el presente y tomar medidas y asumir la responsabilidad de la vida de un pozo petrolero después de su culminación extractiva, así como de las personas, la naturaleza y el territorio afectados. Esto representa el primer paso para crear un diálogo en busca de la reparación y el reconocimiento de aquellos que están soportando los costes de la extracción de petróleo.
Estudios demuestran que los pozos petrolíferos tienen una vida útil de 25 años (CAAP s.f.). Dado que las reservas del país disminuyen continuamente, a medida que el petróleo se agote, más territorio quedará abandonado, aumentando el número de lotes de tierra baldía. De los pozos petrolíferos abandonados en la Amazonía ecuatoriana de los que se tiene constancia, la vida útil oscila entre 45 años y solo unos meses, con un promedio de 5 a 4 años.
La provincia de Sucumbíos, ubicada en el noreste de Ecuador, ejemplifica y representa a otras regiones de Ecuador y del Sur Global que están bajo el control de una economía extractiva. El primer pozo petrolero de la Amazonía ecuatoriana fue perforado en Sucumbíos a finales de los años 60 por Texaco-Gulf, conocido como el “Pozo Lago Agrio N° 1”. Desde entonces, la industria petrolera ha sido la actividad económica predominante en la región y en el país. A lo largo del tiempo, esta zona, una de las más antiguas en términos de actividad hidrocarburífera, ha experimentado cambios significativos en el uso del suelo.
La falta de criterios técnicos para controlar la extracción de petróleo se ha agravado, afectando a seres humanos y no humanos que deben convivir constantemente con suelo, agua y aire contaminados. Lamentablemente, la crisis socioambiental en Ecuador debido a las industrias extractivas no se gestiona adecuadamente dentro de los marcos institucionales existentes.
A pesar de la existencia de numerosas regulaciones y promesas, muchas de ellas
Derecha: “Entrando en el bloque 15: Territorio de Hidrocarburos”
solo se plasman en documentos y no se llevan a la práctica. En varios casos, no se ha establecido un plan de restauración para los territorios abandonados, y algunas empresas incluso abandonan los sitios, argumentando que los pozos auxiliares siguen produciendo para mantener sus contratos de arrendamiento indefinidamente, evitando así los costos de remediación. Los miembros de la comunidad sostienen que las empresas extractivas no han contribuido significativamente a la protección y mitigación de los impactos ambientales causados por las actividades de hidrocarburos (Plan de Vida Sekoya 2014).
Aproximadamente el 60% de los pozos petrolíferos se ubican a menos de 500 metros de las comunidades que los habitan. Numerosas familias se ven afectadas desde la primera fase de utilización de productos químicos para la extracción hasta la última fase de eliminación de residuos, poniendo en peligro la salud y el bienestar de las personas (Guaranda s.f.). Aunque detener la extracción de petróleo no es una opción viable, dada su importancia como fuente de ingresos para el país, es esencial crear políticas que otorguen la misma importancia a los aspectos socioambientales que a los económicos.
Actualmente, en Sucumbios, la perforación de nuevos pozos ha disminuido, la producción se
[“es esencial crear políticas que otorguen la misma importancia a los aspectos socioambientales que a los económicos.”]
ha reducido en un 45% desde 2010 a 2019, y el 47% de los pozos ya no están en producción y se encuentran abandonados. Estos factores abren la posibilidad de recuperar tierras (Juhasz 2014). Teniendo en cuenta la edad de los pozos, las tasas de abandono y las reservas de petróleo establecidas, se puede suponer que para el año 2050, el 98% de todos los pozos serán improductivos. La recuperación podría dar lugar a costos de servicios medioambientales cada vez mayores, los cuales serían recuperables mediante una recuperación activa de los emplazamientos de los pozos, una forma eficaz de respaldar la economía local y el desarrollo ecológico (IPIECA-IFC-UNDP s.f.). Según “The Climate Benefits of Restoring Land at Abandoned Oil and Gas Wells”, la limpieza de estos pozos y la restauración de los terrenos circundantes protegerían contra los efectos nocivos de las infraestructuras de petróleo y gas abandonadas, incluidas las fugas de metano y la contaminación de las aguas subterráneas (Moran 2021). La recuperación de los yacimientos podría reportar beneficios agrícolas y de secuestro de carbono, lo

que tendría un significado real para las comunidades que viven cerca de estas zonas.
Aunque las cuestiones económicas influyen en la decisión de recuperar las tierras alteradas por el petróleo y el gas, los estudios informan que los beneficios económicos de las tierras restauradas serían mucho mayores que el costo de la restauración. El estudio calcula que un período de 2 a 4 años es suficiente para compensar los costos de recuperación (Haden et al. 2021). Por lo tanto, es vital diseñar propuestas de recuperación y restauración de estas zonas que se superpongan con áreas indígenas y ricas en biodiversidad (Haden et al. 2021). El terreno y las infraestructuras pueden adaptarse, transformarse y reutilizarse para estimular nuevas formas de diseño. Los lotes abandonados pueden tratarse como una apertura al espacio generativo que fomente estrategias especulativas para ir más allá del extractivismo y regenerar el potencial del territorio.
Los campos petrolíferos abandonados pueden comenzar a funcionar como un colectivo, adquiriendo una cualidad espacial. Se deben considerar diversas estrategias para abordar problemas importantes. Este estudio proporciona un conjunto de herramientas para empezar a estructurar el potencial del espacio de diferentes maneras, escalas y plazos. Cada intervención lleva el nombre de una acción concreta, y cada caso ilustra una intervención que se deriva de una condición específica, como la proximidad a la comunidad, un río y el tamaño del campo, entre otros.
Las comunidades indígenas y las comunidades locales son actores clave que cuentan con el conocimiento local y la trayectoria de gestión para implementar las acciones prioritarias. Es vital reformular la estrategia de desarrollo extractivo de Ecuador en un marco de corto, mediano y largo plazo, trabajando por pasos y fases para reparar la integridad del ecosistema y buscar mejoras en las condiciones de vida de la población. Estas estrategias no son exhaustivas y podrán identificarse más posibilidades en el camino.
Es necesaria una transición que permita la pluralidad y desafíe el dogma actual de las economías neoliberales, superando el sistema que conduce al control y la colonización. Esta transición potencia, y se basa en, la integración de humanos y no humanos, promoviendo procesos de codiseño que permitan mejorar la
vida centrando las estrategias de diseño en la autonomía comunitaria. Como explica Arturo Escobar (2018, 19), si el “mundo está en crisis, el diseño también está en crisis.” Se aboga por colaborar mano a mano con los afectados por las prácticas neoliberalistas y redefinir el bienestar, los territorios y las economías locales, enfatizando la coexistencia de múltiples modelos o “un mundo donde quepan muchos mundos”, (“a world where many worlds fit”) -el pluriverso.
El diseño urbano táctico puede proporcionar nuevas condiciones espaciales para que los lotes funcionen como una red, con el objetivo de demostrar que los terrenos abandonados pueden conectar zonas de uso comunitario. También se esfuerza por crear una respuesta inicial para reparar el territorio, aprovechando zonas, condiciones y tiempo específicos. El pozo actúa como un nodo y se relaciona con sistemas más extensos de ríos, carreteras, personas y bosques.
A través de estos parámetros, es posible comprender la compleja superposición territorial como una oportunidad para cuestionar las prácticas actuales y considerar el papel del diseño como un enfoque para abordar las presiones ecológicas actuales y desarrollar un marco y herramientas para reconstruir el territorio. El proyecto amalgama diversas estrategias económicas, ecológicas y educativas, en transición hacia un territorio post extractivo y una comprensión más holística de las nuevas formas de organización. El objetivo principal es construir sociedades basadas en la producción local de alimentos, energía y bienes, así como en la gobernanza y la cultura del desarrollo regional. Se buscan estrategias e intervenciones que conduzcan a una transición para crear una visión política amplia, economía circular y diseño territorial más allá de lo que el gobierno ecuatoriano ha denominado “desarrollo y progreso”.
Se propone basar diferentes estrategias en los campos petrolíferos abandonados como alternativa al neoextractivismo para la transición a un mundo post extractivista. No solo responsabilizando a las empresas o estableciendo burocracias reguladoras, o conservando algunos lotes del bosque nativo, sino centrándose en imaginarios y provocaciones que emanen una posibilidad de transición. En ese sentido, estos lotes podrían cosechar programas ligados al presente y al
Cambiar remover equipos
Sobreponer sistemas solares
La vida después del pozo herramientas

Limpiar Remediación de suelo
remediación de humedales
recolección de agua biodigestores
Re-usar re-usar materiales
Cultivar Chacras
Crecer reforestación
regeneración natural asistida
Añadir espacios interactivos
futuro de la Amazonía ecuatoriana mientras se recupera el territorio erosionado.
Las acciones propuestas se dividen en diferentes fases:
1. Reparación: Pretende restaurar pérdidas o daños sufridos como consecuencia de una acción, siendo una de las principales acciones para preservar el ecosistema y los medios de vida de la población local e indígena.
2. Reutilización: Consiste en aprovechar los materiales en desuso de los campos petrolíferos abandonados para diferentes necesidades de construcción.
3. Desplazamiento: Tiene como objetivo mover infraestructuras innecesarias para aprovechar el territorio.
4. Superposición: Busca colocar sistemas que permitan la transición a energías renovables en beneficio de la comunidad, como paneles solares, captación de agua y biodigestores.
plantas medicinales
vivienda comunitaria agroforestales
educación + salud
5. Limpieza: Busca eliminar contaminantes del petróleo del agua y el suelo mediante técnicas de biorremediación como la fitorremediación o la micorremediación.
6. Crecer: Pretende construir seguridad alimentaria y ecosistemas naturales a través de la agroforestería, la agricultura ancestral y la regeneración natural asistida, entre otros, para reparar el territorio. Busca equilibrar los conocimientos tradicionales y las nuevas técnicas de producción sostenible.
7. Añadir: Busca agregar otra capa a estos lotes existentes, generando programas sociales eficientes e iniciativas de vivienda donde las asociaciones y organizaciones indígenas puedan crear espacios colectivos para el diseño e implementación de proyectos sostenibles.
8. Monitorear: Es un proceso de principio a fin para establecer una iniciativa comunitaria de seguimiento y evaluación que analice los resultados, el aprendizaje y los avances.
Estas acciones operan en tres fases:
• A corto plazo, desplazar, limpiar y superponer;
• A medio plazo, crecer; y a largo plazo, reutilizar y añadir.
• A largo plazo: Anadir y Monitorear
Se inicia con el desplazamiento, trasladando equipos innecesarios a un campo aún funcional. Mientras tanto, otros se limpian mediante biorremediación, y en áreas donde se han retirado los equipos, se pueden instalar sistemas de energía renovable, proporcionando energía a comunidades. Como paso siguiente, se pueden llevar a cabo iniciativas utilizando las acciones de crecimiento o superposición, desarrollando sistemas agrícolas resilientes y aumentando el número de especies leñosas para la construcción.
Incorporar sistemas como el de Chakras, con énfasis en la regeneración del suelo, y combinarlo con técnicas contemporáneas y conocimientos ancestrales es fundamental. Además, la creación de zonas para la gestión de recursos naturales, como las prácticas agroforestales que incluyen diversidad temporal y espacial de cultivos, puede generar un ecosistema y una producción de alimentos más estable, así como amortiguar y mitigar el cambio climático.
Para avanzar a una tercera fase, donde se puedan superponer otros programas a medida que se disponga de más territorio, es crucial definir las acciones necesarias para cada ámbito mediante un proceso participativo que determine los programas más necesarios o urgentes.
Una vez saneado el suelo, los proyectos piloto pueden establecer infraestructuras de colaboración y escala en áreas como educación, salud, vivienda, ocio y servicios públicos de calidad. Los materiales de las estructuras en desuso de PetroAmazonas y la madera de las zonas agroforestales podrían aprovecharse, creando así un ciclo y una sinergia entre los distintos campos abandonados. Apoyar un proceso participativo ascendente en el que las comunidades locales desempeñen un papel central en su desarrollo.
Esta propuesta tiene en cuenta que plantea numerosos desafíos sociales, políticos, culturales y espaciales. Por lo tanto, es necesario buscar posibilidades para encontrar puntos en común en la constitución ecuatoriana. Las políticas, iniciativas, agencias y comunidades necesitan determinar cómo diversos actores contribuirían a implementar estas estrategias. La implementación de esta iniciativa requiere cambios en los marcos jurídicos y políticos, la opinión pública y los valores sociales. Es esencial que las organizaciones de la sociedad, los científicos, los gobiernos, las instituciones financieras y otros actores se movilicen para proteger la selva amazónica y los derechos de los pueblos indígenas (ICS 2021).
Apoyar un enfoque participativo ascendente que abarque desde la reparación del territorio hasta la selección, aplicación y seguimiento de las intervenciones. El Estado debe garantizar un control sustancial de las licencias ambientales emitidas por las entidades reguladoras de las actividades extractivas y, más importante aún, debe garantizar los derechos colectivos y territoriales para decidir sobre el territorio en el presente y en el futuro (Badia 2020).
Avanzar hacia un marco post-petróleo implica establecer alianzas con otras disciplinas del territorio y colaborar estrechamente con las comunidades. En conclusión, la transición energética y climática no puede perpetuar el modelo de distribuciones desiguales y debe tener en cuenta la vida después del pozo. Este texto, busca iniciar un debate sobre la vida del pozo después de su vida útil. El alcance de la investigación no busca proporcionar una solución definitiva, sino fomentar una conversación con aquellos que pueden participar en esta transición. Es esencial considerar un enfoque territorial hacia un escenario post-petróleo para transformar la vida después del petróleo en estrategias viables sobre el terreno.


Arriba: “Entrando en el bloque 15: Del petroleo a la tierra” las imágenes muestran las distintas acciones propuestas, amalgamando estrategias económicas, ecológicas y educativas, para la transición hacia un territorio post extractivo. Arriba, las acciones “limpiar” y “sobreponer” en un periodo de 0 a +5 años. En el centro, las acciones “cultivar” y “crecer”, que se desarrollan en un periodo de +5 a +15 años. Abajo, las acciones re-usar y añadir, en periodo de +5 años a +25 años.
3 Aprendiendo de la Amazonía: Paneles Multidisciplinarios

Con el fin de fomentar el pensamiento y el debate sobre los temas clave abordados en los talleres de diseño ambiental, territorial, urbano, paisajístico y arquitectónico, organizamos una serie de paneles remotos, inclusivos y multidisciplinarios. A continuación, compartimos el resumen de las conferencias que trataron temas como agroecología, planificación y diseño participativos, biorremediación y regeneración de paisajes culturales, biomateriales y emprendimientos comunitarios, además de la iniciativa Biodiverciudades (CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, e Instituto Humboldt).








Arriba: Afiche de la serie de paneles “Aprendiendo de Amazonía”. Auspicio: DRCLAS y CAF
Derecha: Link a plataforma digital




LEARNING FROM AMAZONIA
Agroecología y gestión sostenible
Catarina A.S. Cardoso
“Reservas extractivas en la Amazonia Brasileña”
María José Iturralde
Teresa Shiki
SÍNTESIS
“Agroecología y el sistema de Chakras”
“La Ája Shuar y el conocimiento etnobotánico”
El panel se centró en la gestión sostenible de los recursos naturales en la Amazonía brasileña, explorando cómo las comunidades locales combinan métodos tradicionales con estrategias innovadoras para preservar el bosque mientras desarrollan una economía comunitaria. Se presentaron ejemplos específicos de agroecología y conocimientos ancestrales que contribuyen a la restauración ecológica y la resiliencia ante desafíos ambientales globales.
RESERVAS EXTRACTIVISTAS EN LA AMAZONÍA BRASILEÑA
Catarina A.S. Cardoso expuso sobre la gestión sostenible del bosque en la Reserva Extractiva Chico Mendes, en el estado de Acre, Brasil. Estas reservas surgieron como respuesta al declive del boom del caucho y representan un modelo innovador que integra conservación ambiental y desarrollo económico local. Cardoso explicó cómo los siringueiros (extractores de caucho), tras la caída del mercado, se organizaron en cooperativas para manejar el bosque de manera sostenible. Estas cooperativas implementaron sistemas de manejo comunitario que enfrentaron problemas como la falta de derechos de propiedad formal y la invasión de nuevos colonos. A través de una estrategia de resistencia pacífica y la creación de “empates” (bloqueos), lograron proteger grandes
áreas del bosque contra la deforestación para ganadería. Hoy existen cerca de 75 reservas extractivistas en Brasil, que no solo conservan el bosque, sino que también contribuyen a la lucha global contra el cambio climático mediante la captura de carbono y la protección de la biodiversidad.


AGROECOLOGÍA Y EL SISTEMA DE CHAKRAS
María José Iturralde, fundadora de Humans for Abundance, presentó un enfoque agroecológico que busca restaurar la biodiversidad amazónica utilizando técnicas tradicionales. Iturralde explicó cómo su organización trabaja con comunidades indígenas para restaurar el ecosistema mediante el sistema de chakras, una forma ancestral de agroforestería que mezcla diversas especies de árboles, plantas y cultivos en un espacio reducido. Este método no solo regenera la fertilidad del suelo, sino que también genera ingresos sostenibles promoviendo la venta de servicios ambientales y los excedentes de la chackra. Además, resaltó que aunque el colonialismo debilitó la confianza en estos métodos, las actuales iniciativas de restauración están ayudando a las comunidades a redescubrir y revalorizar su conocimiento ancestral para restablecer el equilibrio ecológico y económico.
LA ÁJA SHUAR Y EL CONOCIMIENTO ETNOBOTÁNICO
Teresa Shiki, etnobotánica de la nacionalidad Shuar, explicó como funciona el sistema agroecológico de la ája, un método integral de gestión del bosque utilizado por las mujeres Shuar para cultivar plantas alimenticias, medicinales, cosméticas, para la cosntrucción y mucho más. Este sistema, basado en conocimientos transmitidos generacionalmente, incluye prácticas como la selección de semillas y los cantos sagrados (anent), esenciales para mantener la salud del ecosistema. Shiki enfatizó que el ája no es solo un huerto, sino un espacio sagrado que mantiene la conexión espiritual con la Madre Tierra. Las mujeres desempeñan un rol crucial como guardianas de este conocimiento, garantizando la continuidad del sistema mediante prácticas que equilibran la extracción de recursos con la conservación del bosque.

El panel destacó la importancia de combinar conocimientos tradicionales con estrategias modernas para gestionar de manera sostenible los recursos de la Amazonía. Los ejemplos de reservas extractivistas, prácticas agroecológicas y sistemas etnobotánicos muestran cómo las comunidades locales pueden ser actores clave en la regeneración de los ecosistemas, la conservación ambiental y la mitigación del cambio climático, mientras desarrollan modelos económicos que respetan y valoran su herencia cultural y ambiental.
CONCLUSIÓN
LEARNING FROM AMAZONIA
Panel 2
Yoh Kawamo
“Thick Mapping y narrativas multidimensionales”
Daniel Orellana
Anastasia
Loukaitou-Sideris
SÍNTESIS
“Llacta Lab y planificación urbana participativa”
“Humanidades urbanas y métodos” interdisciplinarios”
El panel se enfocó en el uso de herramientas tecnológicas y enfoques innovadores para la planificación urbana participativa, combinando conocimientos interdisciplinarios y métodos experimentales. Los expertos discutieron cómo la tecnología puede mejorar la comprensión y gestión de entornos urbanos complejos, con un énfasis especial en las ciudades intermedias de América Latina y el uso de mapas densos para representar narrativas múltiples y perspectivas descentralizadas.

THICK MAPPING Y NARRATIVAS MULTIDIMENSIONALES
Yoh Kawamo presentó el concepto de Thick Mapping (Mapeo Denso), una técnica que utiliza mapas multidimensionales y multitemporales para representar narrativas complejas, ya sean individuales o colectivas. Este método permite visualizar mapas históricos y contemporáneos, facilitando una comprensión más profunda de los espacios urbanos desde diferentes perspectivas. Kawamo mostró ejemplos de su aplicación, como la representación de protestas electorales en Teherán mediante videos geo-referenciados de YouTube, que permiten mapear narrativas desde el punto de vista de los participantes.
LLACTA LAB Y PLANIFICACIÓN
URBANA PARTICIPATIVA
Daniel Orellana habló sobre el trabajo del Llacta Lab de la Universidad de Cuenca, Ecuador, centrado en la planificación urbana participativa mediante el uso de tecnologías de código abierto. Orellana destacó el desarrollo de herramientas para análisis urbano que apoyan la planificación basada en datos, y la toma de decisiones, cubriendo desde la recolección de datos hasta su visualización, con el objetivo de enfrentar desafíos como el cambio climático y la expansión urbana.


HUMANIDADES URBANAS Y MÉTODOS
INTERDISCIPLINARIOS
Anastasia Loukaitou-Sideris explicó la “Iniciativa de Humanidades Urbanas” de UCLA, que combina métodos experimentales de las humanidades, ciencias sociales y estudios urbanos para abordar los desafíos de las microecologías urbanas. Loukaitou-Sideris subrayó la importancia de integrar narrativas humanísticas y técnicas de mapeo denso para promover la justicia espacial y mejorar la comprensión de los entornos urbanos.
El panel destacó la importancia de combinar tecnología, participación comunitaria y enfoques interdisciplinarios para enfrentar los desafíos urbanos contemporáneos. La integración de narrativas humanas con datos tecnológicos ofrece nuevas formas de comprender y mejorar los entornos urbanos, promoviendo una planificación más inclusiva y sostenible.
CONCLUSIÓN
Chris Reed
Alex Wall
SÍNTESIS
“Proyectos de biorremediación y su aplicación en la Amazonia”
“Diseño urbano regenerativo”
El panel abordó la integración de enfoques de paisajismo y biorremediación para enfrentar problemas ambientales complejos, usando la Amazonía como estudio de caso. Los panelistas exploraron cómo el conocimiento indígena puede complementarse con prácticas occidentales de paisajismo para desarrollar estrategias innovadoras que mitiguen los efectos del cambio climático y fomenten la regeneración ecológica.
ECOLOGÍAS CLIMÁTICAS Y PAISAJES REGENERATIVOS
Chris Reed destacó la importancia de combinar el conocimiento paisajístico occidental con la sabiduría indígena para la biorremediación y la restauración ecológica. Explicó cómo los enfoques de paisajismo pueden adaptarse para mitigar los efectos del cambio climático, como inundaciones y olas de calor, mediante infraestructuras basadas en la naturaleza, como humedales artificiales y doseles de árboles biodiversos.




PROYECTOS DE BIORREMEDIACIÓN Y SU APLICACIÓN EN LA AMAZONÍA
Reed también explicó cómo las técnicas de biorremediación desarrolladas en áreas contaminadas de EE. UU. podrían adaptarse para su uso en los bosques tropicales de la Amazonía, especialmente en zonas afectadas por la contaminación petrolera. Subrayó la importancia de la colaboración entre comunidades locales, gobiernos y empresas para desarrollar modelos que regeneren paisajes degradados.
DISEÑO URBANO REGENERATIVO
Alex Wall cerró el panel enfatizando la necesidad de integrar prácticas agroecológicas indígenas y la gestión regenerativa de los recursos en los enfoques de desarrollo urbano. Resaltó la relevancia de la participación activa de las comunidades locales en estos procesos para regenerar ecosistemas y construir ciudades sostenibles.

El panel subrayó la importancia de enfoques interdisciplinarios y colaborativos para enfrentar los desafíos ambientales y climáticos. La combinación del conocimiento indígena con innovaciones occidentales permite desarrollar estrategias más efectivas para la regeneración ecológica y la resiliencia climática.
CONCLUSIÓN
Biomateriales y emprendimientos comunitarios I
Juan Fernando Hidalgo
Carolina Pozo
Manuela Omari Ima & Romelia Papue
SÍNTESIS
“Uso de la totora como recurso sostenible”
“Empoderamiento económico y diversificación de usos”
“Proyectos comunitarios y materiales biodegradables”
El panel exploró la aplicación de biomateriales y el desarrollo de empresas comunitarias en la región amazónica, destacando proyectos innovadores que integran prácticas sostenibles con el empoderamiento económico de las comunidades locales.
USO DE LA TOTORA COMO RECURSO SOSTENIBLE
Juan Fernando Hidalgo explicó los beneficios de la totora, una planta acuática tradicionalmente utilizada para la construcción de islas flotantes y embarcaciones. Resaltó su potencial para la purificación del agua y la reducción del CO2. Los panelistas discutieron cómo este material puede emplearse en la fabricación de tableros industriales sin adhesivos químicos, lo que minimiza su impacto ambiental.



EMPODERAMIENTO ECONÓMICO Y DIVERSIFICACIÓN DE USOS

Carolina Pozo abordó la necesidad de innovar en los usos de los desechos del cacao para fomentar un desarrollo económico sostenible. Propuso su aplicación en revestimientos arquitectónicos y bloques de construcción, aprovechando las propiedades únicas del cacao para crear nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales.


PROYECTOS COMUNITARIOS Y MATERIALES BIODEGRADABLES
Manuela Omari Ima y Romelia Papue presentaron iniciativas comunitarias en la Amazonía ecuatoriana, destacando Ömere - Texturas de la Selva, un emprendimiento liderado por mujeres de las comunas Waorani. Estas mujeres resisten al avance petrolero mediante la producción de artesanías, especialmente tejidos con chambira.
El panel concluyó que la colaboración con las comunidades locales y la innovación en el uso de biomateriales pueden impulsar un desarrollo sostenible que beneficie tanto al medio ambiente como a la economía local. Los proyectos presentados demostraron cómo la combinación de conocimiento tradicional y nuevas tecnologías puede apoyar un futuro más sostenible en la región amazónica.
CONCLUSIÓN
Mae-Ling Lokko
Mónica Tanuhandaru
Anna
Dyson
SÍNTESIS
“Transformación de residuos agrícolas en materiales de construcción”
“Uso de micelio de hongos para crear materiales sostenibles”
“Tratamiento de aguas residuales en la industria textil”
El panel abordó proyectos comunitarios que utilizan biomateriales y desechos agrícolas para promover prácticas sostenibles y reducir la contaminación, destacando la transformación de residuos en productos de alto valor.
TRANSFORMACIÓN DE RESIDUOS AGRÍCOLAS EN MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
Mae-Ling Lokko habló sobre el uso innovador de la cáscara de coco, un residuo agrícola abundante, para crear materiales de construcción sostenibles como paneles aislantes. Este enfoque de “reciclaje ascendente” maximiza el valor económico de los residuos antes de devolverlos al suelo como acondicionador, colaborando con comerciantes urbanos en Ghana y Filipinas para mejorar la calidad de los materiales.



TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES TÓXICAS EN LA INDUSTRIA TEXTIL
Anna Dyson discutió el uso de residuos agrícolas de Moringa para tratar aguas residuales contaminadas con metales pesados generadas por la industria textil en Ghana. Este método no solo mejora la sostenibilidad ambiental, sino que también proporciona una fuente adicional de ingresos para las mujeres involucradas.
SOSTENIBLES
USO DE MICELIO DE HONGOS PARA CREAR MATERIALES
Monica Tanuhandaru presentó el uso del micelio de hongos para transformar desechos agrícolas en materiales de construcción, fomentando la participación comunitaria en la fabricación de estos materiales. Este enfoque permite crear productos ligeros y resistentes, adecuados para la construcción, utilizando tecnología de cultivo de hongos.






El panel destacó la necesidad de redefinir el papel de arquitectos y diseñadores, convirtiéndolos en facilitadores de prácticas sostenibles que integren a las comunidades en el ciclo de producción y consumo. Al fomentar una economía circular que valore tanto los recursos naturales como el conocimiento local, estos proyectos ofrecen un modelo innovador para el desarrollo sostenible en la Amazonía y otras regiones con desafíos ambientales similares, adaptando tecnologías y materiales para maximizar el impacto ecológico y social.
CONCLUSIÓN
María Angélica Mejía Pimienta
Marcela Ángel
Emil Rodriguez Garabot
“BiodiverCiudades”
“Biodiverciudades e inequidad social”
“Red de BiodiverCiudades”
SÍNTESIS
El panel destacó la importancia de integrar la biodiversidad en la planificación urbana para mejorar la resiliencia climática, el bienestar humano y la equidad en ciudades latinoamericanas. Se presentaron herramientas para gestionar áreas verdes y reducir desigualdades en el acceso a servicios ecosistémicos, así como los esfuerzos de CAF para impulsar la Red de BiodiverCiudades.

BIODIVERCIUDADES
María Angélica Mejía, coordinadora de la iniciativa BiodiverCiudades al 2030 en el Instituto Alexander von Humboldt de Colombia (2021-2023), comenzó su presentación con las preguntas: ¿Por qué biodiversidad? ¿Por qué es importante la biodiversidad en las ciudades? Mejía expuso ejemplos de cómo las áreas verdes urbanas permiten que el agua de lluvia se infiltre en el suelo, reduciendo el riesgo de inundaciones; cómo la vegetación ayuda a regular el clima local y a absorber material particulado; y cómo la naturaleza urbana mejora la salud física y mental de las personas mediante la recreación, la contemplación y la conexión social. Además, presentó herramientas prácticas para incorporar la biodiversidad en la planificación urbana, apoyándose en el trabajo técnico del Instituto

Alexander von Humboldt: i) identificación y clasificación de humedales urbanos; ii) análisis socioecológico para comprender cómo las comunidades bióticas responden al cambio climático; iii) uso de telemetría para rastrear el movimiento de especies en contextos metropolitanos; iv) expediciones científicas para identificar oportunidades de bioeconomía en ciudades y regiones; y v) ejercicios de ciencia ciudadana para reconectar a las personas con la biodiversidad en su entorno.
de los servicios ecosistémicos vinculada a patrones de desigualdad espacial. Subrayó que la rápida expansión urbana en áreas ricas en biodiversidad está intensificando tanto la pérdida de especies como el acceso
desigual a espacios verdes y otros servicios ecosistémicos. La conferencia destacó la necesidad de promover una planificación urbana basada en la biodiversidad, la participación comunitaria y el uso de tecnologías avanzadas para monitorear la biodiversidad, con el fin de abordar estas disparidades, mejorar los servicios ecosistémicos y fortalecer la resiliencia de las ciudades frente a los impactos climáticos.
BIODIVERCIUDADES E INEQUIDAD
SOCIAL
Marcela Ángel, Directora del Programa de Investigación de la Iniciativa de Soluciones Medioambientales del MIT, se enfocó en los desafíos y oportunidades de la biodiversidad urbana en ciudades latinoamericanas situadas en ecosistemas estratégicos, como la Amazonía. Ángel identificó tres condiciones clave para fortalecer la agenda de BiodiverCiudades en América Latina: la superposición de áreas de mayor crecimiento urbano con puntos críticos de biodiversidad; la tensión entre la conservación y la expansión urbana autogestionada en zonas periurbanas; y la distribución desigual

RED DE BIODIVERCIUDADES
Emil Rodríguez-Garabot, director de Hábitat y Movilidad Urbana Sostenible de CAF, comenzó su ponencia explicando los esfuerzos institucionales de este organismo en apoyar una agenda de crecimiento sostenible que responda a los desafíos medioambientales y climáticos de las ciudades de la región; la intención desde el año 2022 es convertir a CAF en el banco verde de América Latina y el Caribe a través de metas ambiciosas, entre ellas fomentar la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible del capital natural y el incremento de la resiliencia climática a nivel local y subnacional. En ese marco, se creó un área específica para lograrlo desde una visión territorial y plurisectorial que busca generar ciudades y comunidades más verdes, justas y prósperas, dentro de esta visión se inscribe la Iniciativa de la Red de Biodiverciudades de América Latina y El Caribe.Esta iniciativa despegó en 2022, a través de dos ciclos anuales de encuentros nacionales y regionales de alcaldes por
todo el continente. La red cuenta al mes de septiembre de 2024 con 185 ciudades de la región comprometidas con incorporar de forma efectiva e integral la biodiversidad y servicios de los ecosistemas locales y regionales en su planificación y gestión urbana, como eje de su desarrollo socioeconómico, propiciando la calidad de vida y las interacciones entre las personas y la naturaleza. En estos momentos, CAF se encuentra impulsando una segunda fase de generación de conocimiento y fortalecimiento de capacidades con el objetivo posterior de apoyar la incubación y estructuración de perfiles de proyectos financiables y ejecutables, en línea con el enfoque de BiodiverCiudades, en asociación con el Instituto Humboldt y ONU Hábitat. La red se plantea también como una oportunidad para elevar en los diversos foros globales las voces de ciudades medianas y pequeñas localizadas en zonas aledañas a los hotspots regionales de biodiversidad de la región, convirtiéndolas en actores de la diplomacia urbana y facilitándoles el acceso a otros fondos de capital global para proyectos verdes.
CONCLUSIÓN
El panel resaltó la oportunidad de transformar la planificación urbana incorporando la biodiversidad como un componente clave, no solo para enfrentar los desafíos climáticos, sino también para promover ciudades más equitativas y sostenibles. La colaboración entre comunidades, gobiernos y organizaciones internacionales es esencial para desarrollar proyectos innovadores que potencien la biodiversidad como motor de bienestar y desarrollo económico en las ciudades de América Latina.
Christine Van Sluys, Decana de la FADA-PUCE, con Esteban Jaramillos, los estudiantes de la FADA, y Lorena Saavedra, de CAF-Ecuador.

Conclusiones generales
La serie de paneles multidisciplinarios concluyó que la Amazonía es una fuente invaluable de conocimientos y prácticas sostenibles que pueden integrarse a nivel global. La combinación de saberes ancestrales y tecnologías innovadoras permite enfrentar desafíos ambientales, climáticos y sociales. Se destacó la importancia de la colaboración entre comunidades locales, gobiernos y organizaciones internacionales para generar modelos de codesarrollo que promuevan tanto la conservación de la biodiversidad como la mejora del bienestar social y económico. La Amazonía es un territorio clave para la regeneración ecológica y el codesarrollo sostenible, y su estudio ofrece soluciones replicables en contextos urbanos, periurbanos, rurales y agroecológicos a nivel global.




La inmersión como herramienta de participación: metodologías indígenas en la planificación amazónica 4

Ana María Durán Calisto


“Las comunidades que viven en zonas
de elevada deforestación no están viviendo en mejores condiciones que las comunidades cuyo impacto en
el bosque es mínimo”.
Eduardo Brondizio, Emilio Morán, Paul Mausel and Yi Wu; 1994
El PIA (STCTEA 2021, 58) reconoce que “las organizaciones de nacionalidades y pueblos mantienen bajos perfiles de participación en los espacios de coordinación multinivel”. Las realidades amazónicas trascienden las estructuras ontológicas, epistemológicas y axiológicas de Occidente; por esto, es crucial que las sociedades mestizas, junto con todos los agentes de planificación a diferentes niveles, desde el nacional hasta el parroquial, se esfuercen por incluir a los pueblos y nacionalidades originarios en los procesos de planificación y diseño en Pan Amazonía. Esto implica escuchar a sus miembros, prestar atención a sus ideas y prácticas, respetar su cultura y formas de vida, aprender con humildad de su conocimiento, y recordar que el mundo mestizo no está aislado del indígena, sino que comparte con él una raiz común y múltiples ramificaciones.
En este espíritu propusimos como componente integral del taller “El Futuro de los Urbanismos del Boom Petrolero en la Amazonía Ecuatoriana” una visita de campo al cantón de Shushufindi. En este capítulo documentamos la experiencia, presentamos sus resultados y sugerimos metodologías de participación e inmersión cultural con el objetivo de reforzar colaboraciones “entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales, comunidades indígenas, [agencias de
co-desarrollo], y el sector privado” como lo recomienda la mayoría de amazonistas (Conforme-García et al. 2024).
Cuando se colabora con grupos que han sido sistemáticamente discriminados, desposeídos, y excluidos hay que estar híper conscientes de la dimensión ética del trabajo participativo. Es imperativo garantizar colaboraciones cuyos términos se acuerden de antemano garantizando que la relación establecida sea recíproca. Es decir, los investigadores no pueden ser los únicos beneficiarios de un encuentro. El beneficio debe ser mutuo. Las relaciones entre comunidades, academia, instituciones públicas y privadas, y otros actores deben ser equitativas, respetuosas y simétricas. En los presupuestos se debe asignar una compensación adecuada para las comunidades por su contribución. Si invitamos a expertos, profesionales y consultores de las comunidades locales, también tenemos la responsabilidad de garantizarles un espacio en los foros públicos y su co-liderazgo en los talleres de trabajo. Todos los procesos participativos deben realizarse en base a consentimientos informados luego de haberse expuesto con claridad cuáles son los objetivos de una colaboración y estar abiertos a ampliarlos en base a las sugerencias de los expertos locales. Establecer canales de comunicación abiertos, transparentes y continuos también es fundamental para lograr una sinergia, respetando discrepancias y desacuerdos. Las nuevas plataformas digitales ofrecen excelentes oportunidades para garantizar una comunicación efectiva, abierta y transparente a todos los miembros de un grupo, tomando en cuenta que existen barreras lingüísticas y culturales. Es importante aceptar jerarquías y estructuras sociales, incluso percepciones de género diferentes en los procesos de participación. Si una comunidad, por ejemplo, determina que uno u otro espacio está restringido para un solo género, debemos respetar su protocolo y no intentar ingresar si pertenecemos a otro.
El trabajo de campo de este taller se llevó a cabo respetando la autonomía de la comunidad Siekopai Siekoya Remolino. Las metodologías de transmisión del conocimiento fueron determinadas con total libertad por sus miembros, como lo fue la estructuración de nuestra visita. La comunidad decidió qué haríamos, dónde, en qué orden, a qué hora, de qué manera y con quién. En retrospectiva, me parece muy significativo que eligió dar inicio a nuestro encuentro
con una ceremonia de yokó en la cual participaron todos los miembros de la comunidad. La segunda actividad fue una inmersión en la tsió (chakra) madre, a la cual llegamos por río, en canoas. Allí, sumidos en el riquísimo espacio de este enorme policultivo lleno de Vida, fuimos aprendiendo en grupos sobre diversos árboles, plantas, semillas, cortezas, hojas, pepas, juncos y otras entidades de gran valor cultural, y espiritual o energético. Mientras nuestros maestros Siekopai nos explicaban para qué se utiliza uno u otro elemento de la vegetación, las mujeres nos compartían sus cantos, y nos contaban mitos o historias repletos de personajes transmutantes, de personas-animal y personas-planta/árbol.
En el vivero de la tsió cada estudiante recibió una plántula para ser sembrada en la comunidad. Regresamos al núcleo donde viven algunas familias y, mientras nos movíamos para abrir huecos en la tierra y plantar las especies seleccionadas, recogíamos frutos de los árboles, los chupábamos, tirábamos las pepas, conversábamos y reíamos. Esta experiencia nos marcó profundamente. El camino era uno de recolección, nutrición, comunicación y placer. Culminamos la experiencia con un delicioso almuerzo: una sopa de pescado hecha en caldo de yuca y bien condimentada con ají. Luego participamos en un taller de cerámica dirigido por las mujeres. Cuando le pregunté a Yadira Ocoguaje por qué había elegido que hiciéramos juntos una pieza de cerámica, me respondió que trabajar con arcilla nos reconectaría con la tierra, y que buena falta nos hacía reconectar con ella. Después de moldear, bailamos. Al anochecer todos teníamos hambre y pudimos disfrutar nuevamente de las tradiciones culinarias de los Siekopai, siempre alrededor de una mesa colectiva. La mañana siguiente acompañamos a los Siekopai en un momento cargado de emociones puesto que su familia que vive del lado peruano de la frontera, y con cuyos miembros no se habían visto desde que estalló la guerra fronteriza entre Ecuador y Perú, se embarcaba en una gran canoa para regresar a su comunidad río abajo. La canoa a motor, conforme se alejaba, comenzaba a zurcir y reforzar una relación que fue rasgada por la imposición de fronteras que no respetaron la presencia de redes sagradas de parentesco a escala regional en los territorios amazónicos. Llegará el día en que dichas redes sean tan fuertes que vuelvan a interconectar a toda la América en otros términos, aquéllos basados en los principios de recipro-
cidad y parentesco con todos los seres de la naturaleza, tangibles e intangibles.
CONTEXTO
El cantón de Shushufindi, objeto de este taller de diseño e investigación, se asienta en lo que fue territorio tradicional de los Siona - Siekopai (Secoya), hoy fragmentado y reducido, como su población, por diversos procesos de conquista, epidémicos, de evangelización, de explotación (sobre todo en la época del boom del caucho), de modernización y de colonización nacional. Colaborar con los Siekopai fue fundamental para poder imaginar un futuro de remediación, regeneración, sanación y reactivación sobiobioeconómica comunitaria en un territorio que ha sufrido los embates del extractivismo, la contaminación ambiental, la expansión de los monocultivos y la colonización semi-planificada.
“Desde la perspectiva Siekopai, la ciudad de Shushufindi, la cabecera cantonal, bordea hoy con el territorio Cofán. La parroquia Cofán más próxima a la cabecera cantonal es San Pedro de los Cofanes. Este es el último lugar al que los abuelos Siekopai llegaban a visitar. Se encontraban en Sëokëya, el lugar del límite.1 Desde ahí partían juntos ríos abajo. Ellos bajaban por el río Eno para encontrarse con los compañeros Sionas del río Eno, o bajaban por el río Aguarico para encontrarse en Dureno o más abajo con los Cofán. Los Cofanes acogían a los Siekopai. Vestimentas y ornamentos se reconocían mutuamente”. (Colón Piaguaje, nota de 2025)
La Nacionalidad Siekopai, históricamente uno de los más importantes grupos étnicos del río Napo, es transfronteriza: siete de sus comunas habitan en lo que hoy es Ecuador,2 y otras ocho en territorio peruano.3 Del lado ecuatoriano, se ubica en los cantones de Shushufindi y Cuyabeno, en la provincia de Sucumbíos, cuyo clima es cálido tropical.4 Como lo demuestran
1 Los antropólogos se refieren a estos encuentros como “rituales limítrofes”
2 Secoya Eno, Wa’iya, San Pablo de Katëtsiaya, Bellavista, Siekoya Remolino, Sewaya y Pookoya.
3 Bellavista (Yubineto), Mashunta, Yaricaya, Angusilla, San Belin, Santa Rita, San Martín y Wajoya
4 La temperatura promedio en la cuenca del Aguarico es de 24 grados centígrados y la precipitación anual fluctúa entre los 3000 y los 4000 mm. La época seca ocurre entre diciembre y febrero; la lluviosa entre marzo y julio.
los estudios etnobotánicos realizados por Stella de la Torre y Pablo Yépez, la agro y biodiversidad en territorio Siekopai es significativa (de la Torre 2022 y Nación Siekopai 2020). El antropólogo William Vickers ofrece en su libro Los Sionas y Secoyas: su adaptación al ambiente amazónico, publicado por Abya Yala en 1989, una excelente sinopsis de la historia de los Siekopai que resumimos a continuación.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Según historiadores, etnohistoriadores y antropólogos, la nacionalidad Siekopai pertenece al complejo lingüístico y cultural Tukano Occidental, que según los estudios lingüísticos de Wheeler, publicados en 1966, se bifurca del Tukano Oriental -la otra rama que conforma la familia lingüística de los Tukano-, hace por lo menos 1500-2000 años. En el período precolombino, los Siekopai (conocidos como “Encabellados” por los misioneros católicos, por sus largas cabelleras) ocupaban un extenso territorio a lo largo de las cuencas de los tributarios de los ríos Caquetá, Putumayo, Aguarico y Napo, hasta la confluencia de éste último con el Amazonas. Este territorio está hoy dividido entre Colombia, Ecuador y Perú. A inicios del siglo XX existía un importante asentamiento Tukano Occidental en el río Wajoya (Pantoja), en la frontera entre Ecuador y Perú. Este fue completamente desplazado en los años 40, debido a la guerra fronteriza que se desató entre Ecuador y Perú, atizada por intereses petroleros en las cuencas que solían pertenecer a Ecuador. Los Siekopai y Siona5 que nos conciernen son la rama de los Tukano Occidentales que ocupaban y ocupan el río Aguarico, tributario septentrional del río Napo, cuyo nacimiento se remonta a las estribaciones orientales de la cordillera andina ecuatorial. El río Aguarico es navegable tan solo en un tercio de su extensión total.
Desde una perspectiva colonial, se podría especular que Francisco de Orellana y su contingente avistaron o contactaron a “Encabellados” en su descenso por el Napo. Podemos inferir de la crónica de Gaspar de Carvajal6 que el bergantín castellano alcanzó la confluencia de
5 Los Siona del río Aguarico son distintos de aquéllos del río Putumayo
6 Gaspar de Carvajal es el fray dominico que acompañó la expedición de Gonzalo Pizarro y se sumó a la de Francisco de Orellana cuando el contingente de éste se separó de la expedición principal para buscar provisiones en febrero de 1542.


los ríos Aguarico y Napo, en territorio Siekopai. La mayoría de historiadores amazónicos concuerdan en que Orellana y su grupo establecieron contacto con los Omagua, pero no sabemos con la misma certeza si entablaron contacto con los antepasados de los Siekopai. Según las fuentes misioneras, los Tukano occidentales preferían ubicar sus poblados lejos de las orillas de los ríos principales como el Napo, por el cual circularon los españoles. Esto explicaría por qué quizás no se dio un encuentro inicial en ese momento.
JESUITAS Y FRANCISCANOS
Los primeros occidentales en establecer contacto certero con los Siona y Siekopai fueron los misioneros católicos. Vickers realiza un riguroso recuento de las fuentes históricas que se refieren a los Siona del Putumayo, quienes debieron enfrentar varias incursiones en sus territorios a lo largo de siglos de colonización.
El primer contacto histórico documentado fue establecido por los jesuitas, quienes fundaron la provincia de Quito en 1585 con el objetivo de evangelizar a los grupos que habitaban la gran cuenca descrita por Orellana, Carvajal y los miembros de su expedición. En 1599, se asignó al padre Rafael Ferrer la tarea de iniciar las misiones en las selvas orientales. Para entonces, ya se había creado la Gobernación de Quijos bajo el mando de Gil Ramírez Dávila; se había implementado el sistema de encomienda en la región; y se habían fundado las ciudades de Baeza (1559), Archidona (1563) y Ávila (1563). A cambio de tributos, la monarquía española tenía la obligación de construir templos y asignar misioneros. El padre Ferrer lideró cuatro expediciones a los territorios más allá de las laderas orientales de la cordillera andina: exploró los ríos Aguarico, Napo y Marañón con el propósito de establecer reducciones. En su primera incursión de 1599, tuvo contacto con los Quijos, ancestros de los Kichwa Napo Runa. En la última de sus cuatro expediciones, acompañado del padre Fernando Arnolfi, estableció un primer contacto con los Siona-Siekopai (Encabellados). Un segundo contacto se registró en 1561, cuando los visitan los Jesuitas Simón de Rojas y Umberto Coronado. Los documentos jesuíticos describen grandes poblaciones de “Encabellados” en las cuencas del Aguarico y otros ríos.
Después de una pausa de más de setenta años, y en el contexto de la contienda entre je-
suitas y franciscanos por controlar las misiones del Amazonas, entre 1635 y 1636 desciende el Aguarico -territorio de Cofanes (A’i Cofán) y Encabellados (Siona-Siekopai)- el Capitán Juan de Palacios con cuatro franciscanos y algunos soldados. Los franciscanos fundaron San Diego de Alcalá de los Encabellados y San Antonio de los Encabellados, éste último un puerto ubicado en la confluencia entre los ríos Aguarico y Napo. La tensión entre las nacionalidades originarias y los colonizadores había ido en aumento, producto de los excesos y abusos de los encomenderos, y estalló en una sublevación que le costó la vida a Palacios y a varios de sus soldados. La rebelión fue aplacada por contingentes enviados desde Quito, y desde territorios controlados por los portugueses, río abajo.
Los hermanos legos, Diego de Brieva y Andrés de Toledo, lograron sobrevivir y navegaron río abajo con seis soldados. Eventualmente arribaron a la fortaleza de São Luís de Maranhão, entonces centro administrativo de los estados de Amazônas, Grão Pará y Maranhão. El gobernador portugués de Pará, Jácomo Raymundo de Noronha, quien tenía órdenes de “conquistar el río”, se reunió con el grupo, cuyos miembros le ofrecieron guiarle río arriba, hasta Quito. Fue entonces que se organizó la famosa expedición del Capitán portugués Pedro (de) Teixeira, quien partió desde Gurupá
Vickers cita las siguientes fuentes relativas a los Siona: Hardenburg, Walter E. 1910. “The Indians of the Putumayo, Upper Amazon.” Man (10): 134-138.
Hardenburg, Walter E., Casement, R. y Enock, C. R. 1912. The Putumayo: The Devil’s Paradise. Travels in the Peruvian Amazon Region and an Account of the Atrocities Committed Upon the Indians Therein. London: T. Fisher Unwin, 1912.
Castellví, M. de. 1939. “Bibliografía sobre la Familia Lingüística Tukano (antes Betoya).” InterAmerican Bibliographical and Library Association,Series 2 II: 96-140.
Castellví, M. de. 1953. La Famosa “Planta de la Vida” (Paullinia Yoco). Miscelanea Padre Castellví. Sibundoy (Putumayo): Publicaciones del Centro de Investigaciones Lingüísticas y Etnográficas de la Amazonía Colombiana. Cháves, Milciades. 1958. “Mítica de los Siona del Alto Putumayo.” En Miscellanea Paúl Rivet Octogenario Dicta, Vol. II. XXXI. Congreso Internacional de Americanistas: l2l-151. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Calella, P. de. 1937. Los Indios Sionas del Putumayo. Revista de Misiones 13: 161-169.
Mallol de Recasens, M. R. & de Recansens T., J. 1964-65. “Contribución al Conocimiento del Cacique-Curaca entre los Siona.” Revista Colombiana de Antropología 13: 91-145
Shultes, Richard Evans. 1942. “Plantae Colombianae II. Yoco: A Stimulant of Southern Colombia. Botanical Museum Leaflets.” Harvard University 10 (10): 301-324.
(o Cametá) en octubre de 1637, río arriba, hasta llegar al territorio de los Quijos en 1638. Tramontó los Andes con un pequeño grupo hasta llegar a Quito. El arribo de Teixeira generó nerviosismo en el Virreinato del Perú, a pesar de que entre 1580 y 1640 las colonias portuguesas habían pasado a formar parte de la monarquía española, desde el reinado de Felipe II hasta el reinado de Felipe IV. La Audiencia de Quito informó al virrey conde de Chinchón sobre el arribo a Quito del Capitán portugés. El virrey ordenó que regresara a Pará. Lo acompañaron dos jesuítas encomendados con la tarea de documentar todo lo relativo al gran río y entregar una relación del viaje al Real Consejo de Indias y al rey Felipe IV. El padre Francisco Fuentes, consciente de que el viaje ofrecía una excelente oportunidad para garantizar a los Jesuítas la misión de evangelizar en el Amazonas, asignó a los padres Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda para que acompañaran a Texeira. La relación del jesuíta Cristóbal de Acuña es un documento histórico vital (Acuña [1641] 1891), junto con los relatos del franciscano José (de) Maldonado,7 el franciscano Laureano de la Cruz ([1651] 1900) y la historia del jesuíta Manuel Rodríguez de Villaseñor.8 Vickers recomienda fuentes adicionales sobre las primeras misiones en el Amazonas.9
José Rumazo (1946, 255-257), en el libro La región amazónica del Ecuador en el siglo XVI narra lo siguiente:
“Fray Diego de Córdoba y Salinas [en base a la Relación del descubrimiento del Amazonas del Padre José Maldonado, natural de Quito, Comisario General de la Orden Franciscana en todas las Indias, el más acreditado y conocido de los historiadores de la Órden Seráfica, refiere que Fray Pedro Pecador, [...] se vino a la ciudad de Alcalá, y prosiguiendo de allí en compañía del Capitán Juan de Palacios, entró a la Provincia de los Encabellados, que eran el asombro y terror de aquella tierra. Algunos españoles se habían aventurado por esa comarca; pero apenas llegaban a hollar, ni divisaban siquiera las primeras casas, cuando ya emprendían el regreso. Al saber estos indios que Fray Pecador venía hacia ellos de paz, acudieron a verle en número de más de ocho mil; unos se prosternaban de rodillas y otros para alcanzar a mirarle se subían a los árboles. El Capitán Palacios, ayudado de este religioso, logró capitular unas paces con estos indios Encabellados que prometieron someterse al Gobernador de los Cofanes. Después de tales andanzas volvió el Hermano Pecador a Quito a dar cuenta a sus Prelados y a la Audiencia de cuanto había alcanzado en su correría por el Napo. Esta, oído tan halagadores informes, ordenó al Hermano que ayudado de 30 soldados fuese a fundar un pueblo en dicha provincia de los Encabellados, lo cual así se hizo.
7 Hijo del capitán general José de Villamoro Maldonado, gobernador de los Quijos y fundador de Sevilla del Oro. Se publicó en Madrid su Relación del descubrimiento del río de las Amazonas, hecho por los franciscanos.
8 De Villaseñor, Manuel Rodríguez. El Marañón o Amazonas. Historia de los descubrimientos, entradas y reducciones de naciones, trabajos logrados de algunos conquistadores y dichos de otros, así temporales como espirituales, en las dilatadas montañas y mayores ríos de la América.
9 Veigl, Franz Xavier. 1785. Gründliche Nachrichten über die Verfassung der Landschaft von Maynas in Südamerika bis zum Februar 1768. Nürnberg. Uriarte, Manuel J. 1952. Diario de un Misionero de Mainas, 2 tomos. Biblioteca Missionalia Hispanica. Vols. VIII y IX. Madrid.
En cuanto al Padre Lorenzo Fernández y Fray Domingo de Brieva [...] habían asimismo dado cuenta detenidamente del proyecto que tenían… de evangelizar a los pueblos ribereños del Napo. La Real Audiencia ordenó que en compañía de este capitán fuesen cinco religiosos franciscanos a fundar un pueblo en las bocas de Curaray entre los Abijiras. En cumplimiento de lo cual el 29 de diciembre de 1635 salieron de Quito Fray Juan Calderón, Comisario de la Misión, Fray Laureano de la Cruz, Fray Domingo de Brieva, Fray Pedro de la Cruz y Fray Francisco de Piña, los cuales llegaron a la provincia de los Cofanes, en donde estaba Francisco Machacón, y habiéndose embarcado luego en el Aguarico, después de diez días de navegación por este río y el de Napo salieron hasta el Amazonas.
Pero, sabedores en el camino de que la provincia de los Abijiras no estaba bien

dispuesta y ni el capitán tenía orden ni soldados para poblarla y que por otra parte Fray Pedro Pecador había dejado de paz a los Encabellados, determinó el Padre Comisario Fray Juan Calderón abandonar aquella derrota aventurada y entrarse por la provincia de estos indios, que era cosa más segura. Hiciéronlo así y permanecieron tres meses y medio entre aquellos indios sin que les acompañara ningún soldado. Al cabo de este tiempo llegaron Fray Pedro Pecador y Fray Andrés de Toledo con los 30 soldados que les había dado la Audiencia para establecer un pueblo de españoles entre los Encabellados. Los recién venidos tomaron posesión del país con el ceremonial de estilo, en nombre de su Magestad y fundaron un pueblo al que le bautizaron con el nombre de San Diego de Alcalá de los Encabellados.
Hallábanse muy contentos catequizando los cinco sacerdotes y los dos donados, haciendo mucho fruto entre los naturales, cuando aconteció que el capitán Juan Palacios maltrató a un indio principal, el cual ofendido convocó a los suyos y armados todos cayeron sobre los españoles. Irritado el capitán se abalanzó a ellos con su espada y rodela y murió en la contienda. Cesó entonces el furor de los indios, pero los soldados temerosos trataron de abandonar sin demora esa región.
Fray Domingo de Brieva y el Fray Andrés de Toledo sintieron esta determinación de los españoles y como tuviesen noticias de que a orillas de ese mismo caudaloso río había dilatadas provincias habitadas por diversas gentes, manifestaron su decisión de irse navegando río abajo… animados con su ejemplo les siguieron seis soldados. Comenzaron el viaje el 17 de octubre de 1636.”
Según el biólogo ecuatoriano Manuel Pallares, aliado y colaborador de los Siekopai, este momento descrito por Rumazo marca un hito fundamental en la historia oral de esta nación.
“Según ellos, fueron los antiguos Siekopai de Wajoya comandados por el guerrero Wajo Sara quienes derrotaron a los europeos y les obligaron a abandonar la zona de confluencia del Napo y Aguarico. A ese punto le llaman Paikenape, “hombre de piedra”, por el mojón que los portugueses [Teixeira] supuesta-
mente dejaron ahí como señal del límite entre España y Portugal”.10 Fue justamente en su viaje de retorno, en 1639, que Teixeira realiza el famoso Acto de Posesión (Auto de Posse) que justificaría el ensanchamiento del espacio geopolítico del Imperio portugués. Sabemos por Acuña que Teixeira estableció un campamento en el río Napo. Según Vickers (1989), la mayoría de las fuentes bibliográficas coinciden en ubicar dicho campamento en la confluencia del Napo con el Wajoya (río Santa María o río de los Encabellados). Cuentan los relatos que las tensiones entre el contingente portugués y los Encabellados fueron aumentando. Muchos Encabellados fueron fusilados por Pedro de Costa Favella y sus soldados que, según Reis, citado por Vickers, incendiaban sus aldeas (Vickers 1989).
En 1651, el padre jesuita Raimundo de Santa Cruz fue asignado a las misiones del río Marañón y viajó a Jaén vía Cuenca y Loja hasta alcanzar la reducción de Santa María de Ucayali. Se familiarizó con los ríos Napo y Pastaza, y su superior le comisionó encontrar un camino más corto desde las misiones hasta el Colegio de Quito. En 1660, en base a las descripciones de la relación de Acuña, abrió el camino hacia el río Napo, y otro hacia el río Pastaza en 1662. Estas rutas de acceso al Marañón (vía el Pastaza) y al Amazonas (vía el Napo) aparecen ya en el famoso mapa de 1707 del jesuíta Samuel Fritz. Estas rutas se utilizan hasta el día de hoy, pues constituyen la base de las carreteras descritas en el primer capítulo. En última instancia, estas rutas son precolombinas y las conocían bien los habitantes originarios de la ceja de montaña y las tierras bajas.
En 1683 la monarquía española concedió a los jesuitas el derecho exclusivo para evangelizar a los grupos originarios de los ríos Napo y Aguarico, dando fin a la disputa con los franciscanos quienes mantuvieron su presencia en el río Putumayo. Entre 1709 y 1769, los jesuitas establecieron por lo menos diecisiete reducciones en ambos ríos. Los Siona-Siekopai, al igual que otros grupos, vivían en patrones dispersos y alejados de las riberas de los ríos principales. La reducción concentraba a las poblaciones dispersas justamente a lo largo de las riberas principales. Los jesuitas fueron los
primeros en reestructurar el sistema de asentamientos en el nororiente ecuatoriano. Por un lado, desarticularon las redes de parentesco distribuidas en el territorio para facilitar los procesos de evangelización, control social y laboral, y cobro de tributos. Por otro lado, ubicaban las reducciones en las márgenes de los ríos principales, navegables, porque necesitaban moverse fácilmente entre una y otra (eran pocos los misioneros). Frecuentemente, las poblaciones volvían a dispersarse (Viveiros de Castro 2011). 11
Son varias las fuerzas culturales que han propendido a la dispersión en la Amazonía: el ímpetu fundacional, base de sistemas predominantemente policéntricos y policéfalos políticamente (heterarquías); la fisión que deriva de la creación de un nuevo poblado cuando muere un(a) jefe/a de familia; la lógica agrosilvicultural cuya unidad básica se mueve y genera un mosaico agroecológico aditivo; las guerras o desacuerdos entre grupos y su temor a las energías negativas de otros shamanes; y la dispersión extrema, en continuo movimiento, en gran medida exacerbada, incluso provocada, por la colonización. Desde la llegada de los europeos, como describe en detalle Heckenberger (2004) para los Xinguanos, los grandes cacicazgos o “urbanismos agrarios de baja densidad” (low density agrarian urbanisms) de la Amazonía, se pulverizaron en versiones fugitivas y encogidas demográfica y espacialmente, como en un fractal de auto-similitud, pero a otra escala y con otro nivel de
11 Vickers recomienda las siguientes compilaciones de fuentes originales:
Chantre y Herrera, José. 1901. Historia de las misiones de la Compañía de Jesús en el Marañón español. Imprenta de A. Avrial.
Espinoza Pérez, Lucas. 1955. Contribuciones Lingüísticas y Etnográficas sobre algunos Pueblos Indígenas del Amazonas Peruano. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Bernardino de Sahagún. Grohs, Waltraud. 1974. Los Indios del Alto Amazonas del Siglo XVI al XVII: Poblaciones y Migraciones en la Antigua provincia de Maynas. Bonner Amerikuistische Studies, No 2. Borur.
10 Manuel Pallares (Presidente de Fundación Raíz, Quito), entrevista realizada por Ana María Durán, 17 de abril de 2023.
Maroni, Pablo, Agustín de Zárate y Juan Magnin [17351740] 1988. Noticias auténticas del famoso río Marañón y misión apostólica de la Compañía de Jesús de la provincia de Quito en los dilatados bosques de dicho río, escribíalas por los años de 1738, un misionero de la misma compañía y las publica ahora. Iquitos: IIAP - CETA. Rodríguez, Manuel. 1684. El Marañón y Amazonas. Madrid: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Steward, Julian H. 1948. “Western Tucanoan Tribes.” En The Tropical Forest Tribes. Handbook of South American Indians, Vol. 3, editado por Julian H. Steward: 737-748. Ed. Washington, D.C.: U.S. Government Printing Office. Velasco, Juan de. [1789] 1941. Historia Moderna del Reino de Quito y Crónica de la Provincia de la Compañía de Jesús del Mismo Reino, tomo l, Años 1550-1685, Biblioteca IX. Quito.
aislamiento (Fletcher 2009, Chase & Chase 2017, McIntosh 2005). Las redes distribuidas de escala regional fueron rasgadas por la colonización. Nuevas redes de menor escala y menos visibles al ojo estatal de la colonia se han configurado y reconfigurado respondiendo a distintas presiones y avances fronterizos coloniales.
Desde una perspectiva espacial, decantan por lo menos tres modelos de asentamiento: núcleos de evangelización con poblaciones concentradas (reducción); redes distribuidas, rotativas, estacionales, y bien interconectadas con nodos de pequeña escala; y redes o núcleos fugitivos y trashumantes (Heckenberger 2004). Lo novedoso en la Amazonía Andina eran las reducciones católicas. Desde una perspectiva cultural y lingüística, la “reducción” se consumó producto de la asimilación y el uso del Quechua para evangelizar. Las misiones alteraban dramáticamente las tradiciones, cosmovisión y prácticas de los grupos cristianizados.
La asimilación no se llevó a cabo sin enfrentamientos. En 1744, los Siona-Siekopai (Encabellados) de la Misión de San Miguel, dirigida por el Padre Francisco Real, se sumaron a una revuelta liderada por el cacique Curazaba, quien había fracasado en su intento de abandonar la misión y volver a internarse en la selva con su familia. Los “rebeldes” lancearon al padre Real y a sus asistentes, quemaron el poblado y se dispersaron por la selva. Los habitantes de otras reducciones siguieron este ejemplo, temerosos de una retaliación generalizada. Apenas cinco de las misiones sobrevivieron. El Padre Martín Iriarte intentó restablecer las misiones que habían sido desmanteladas, sin mayor éxito. Entre 1746 y 1750, por falta de sacerdotes activos, iniciaron los intentos de escolarizar a los niños, alejados de sus familias, en villas españolas de la ceja de montaña como Archidona o Tena. Esto ahondó la deserción de los Siona-Siekopai. Apenas dos misiones existían cuando los jesuítas fueron expulsados de los territorios hispánicos por decreto de Carlos III en 1767. Desde la colonia hasta nuestros días, las misiones religiosas han contribuido significativamente a consolidar estructuras espaciales híbridas (reducción, pastizal, ganadería, monocultivo, sistema de recolección de drogas do sertão); educativas (internados y escuelas); e infraestructurales (puertos y rutas para exportar lo extraído e interconectar a las reducciones) jugando el papel de una suerte de paraestado y semilla
de la corporación transnacional. Es importante anotar que las misiones, desde su concepción hasta nuestros días, han sido actores fundamentales en los procesos de expansión agrícola y ganadera en la Amazonía sudamericana, y en la construcción de caminos y carreteras.
PRIMER BOOM DEL CAUCHO
Los viajeros del siglo XIX se refieren a los Siona y Siekopai (Encabellados) como Piojé (Simson 1879). En 1850, el geógrafo ecuatoriano Manuel de Villavicencio visita la región y los describe sembrando, cazando, comerciando hamacas y zarzaparrilla. Durante el primer boom del caucho (1879-1912), muchos Siona-Siekopai fueron sometidos al sistema de servidumbre por deuda (aviamento/debt peonage) típico de este período en la cuenca amazónica, y muchas familias permanecieron en este estado hasta la década de los 40. El auge del caucho, consecuencia de la demanda de un producto crítico para el desarrollo industrial y la producción de vehículos (sobre todo de las llantas que necesitan para funcionar) fue catastrófico para las nacionalidades originarias. Los caucheros sometieron a las poblaciones amazónicas a una condición de esclavitud y terror, sumada a las secuelas de epidemias que siempre les ha acarreado el contacto. Este capítulo de la historia fue particularmente nefasto en la región del Putumayo y su área de influencia, como lo describe con espantoso detalle el irlandés Roger Casement (2011).12 La incursión de los caucheros afectó particularmente a Boras y Huitotos, también a grupos Tukano Occidentales. Los Siona y Siekopai (Secoya) comparten todavía historias relativas a este período que les transmitieron sus madres, padres, abuelas y abuelos.
HACIENDAS EN EL RÍO NAPO Y LA GUERRA FRONTERIZA ENTRE
ECUADOR Y PERÚ
A inicios del siglo XX, en el contexto de los proyectos tempranos de colonización del estado ecuatoriano, se establecieron haciendas a lo largo del río Napo. Manuel Pallares y Pablo Yépez, de la Fundación Raiz, una importante
12 Ver también: Hardenburg, W. E. 1910. The Indians of the Putumayo, Upper Amazon. Man 10: 134-138 Hardenburg, W. E. 1913. The Putumayo: The devil's paradise: travels in the Peruvian Amazon region and an account of the atrocities committed upon the Indians therein. T. Fisher Unwin.


Arriba: Mapa de las misiones franciscanas y jesuitas en el río Marañón en el cual puede verse con claridad el patrón de asentamiento de reducciones en las riberas de los ríos, 1754/1686. Juan López de Vardales y Herrera. Archivo de Límites del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.
Abajo: Carta geográfica de las Misiones de Sucumbíos, Maynas y Marañón. Autor: Padre Juan Magnin, 1740. Fuente: Mapoteca Carlos Manuel Larrea, Ministerio de Relaciones Exteriores de Quito.
aliada de los Siekopai hoy, cuentan en sus redes que a finales de la década de 1930 los Siekopai habían sido reducidos a siervos de un patrón llamado Mauricio Leví en una hacienda del ahora lado peruano del río Napo. Allí practicaban el sistema de roza y quema para implantar un modelo de agricultura que les era ajeno, con pastizales para ganado, y cultivos comerciales de arroz, maíz y plátano. En los 40 estalló un conflicto entre algunas familias Siekopai y Leví. Cinco lograron huir y se refugiaron en las lagunas de Cuyabeno, ubicadas del lado ecuatoriano de una frontera que había sido delineada por el “Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro” en 1942. El conflicto armado entre Ecuador y Perú se expresó en una frontera militarizada y disputada a lo largo de la cual ambos países ubicaron cuarteles y puestos fronterizos que truncaron ríos, dividieron familias y fragmentaron los territorios de varios grupos y nacionalidades originarios. Los Siekopai perdieron gran parte de su territorio ancestral que se encontraba en la franja fronteriza, considerada zona de seguridad nacional. Hasta ahora se les impide asentarse en sus tierras originarias. Las familias fueron forzadas a separarse y reubicadas a ambos lados de la frontera. Como anota su Plan de Vida, durante más de medio siglo no pudieron reunificarse, ni familiar ni socialmente, mucho menos territorialmente. Los Siekopai han luchado incansablemente para reestablecer contacto con sus familiares en Perú y finalmente lo están consiguiendo.
EL BOOM PETROLERO Y EL INSTITUTO LINGÜÍSTICO DE VERANO
Las prospecciones petroleras, además de desencadenar una guerra entre dos países hermanos, reactivaron las actividades misioneras, esta vez lideradas por los evangelistas del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), quienes llegaron a Ecuador en 1953, invitados por el gobierno nacional. Como se mencionó en la introducción, en 1968 el consorcio Texaco-Gulf encontró reservas comerciales de petróleo en el Oriente ecuatoriano, específicamente en Amisacho, un poblado de los A’i Cofán, el lugar que hoy se conoce como Lago Agrio o Nueva Loja (Cepek 2018, 134). La industria petrolera también estableció campamentos en los ríos Aguarico y Cuyabeno. La mayoría de los hombres adultos Siona y Siekopai fueron empleados por la industria para abrir trochas, participar en la construcción, en la tala, y otras actividades que requerían esfuerzo físico.
Después de uno o dos meses de trabajo regresaban con sus familias.
Fue el misionero Orville Johnson, del ILV, quien contactó a los Siona y Siekopai en las lagunas de Cuyabeno. Llegó en hidroavión para hacer una primera inspección en 1955 y, posteriormente, decidió quedarse. Vivió veintisiete años con los Siona y Siekopai. Construyó con la comunidad una pista de aterrizaje en Puerto Bolívar, desde donde volaba hacia Limoncocha, donde el ILV tenía un campamento base. El centro médico y la escuela del ILV comenzaron a atraer a familias Siona del Aguarico y a Cofanes. La villa fue creciendo, y en Puerto Bolívar se mezclaron Sionas, Siekopai y Cofanes. En 1973, las familias de Puerto Bolívar comenzaron a migrar a Shushufindi, que en ese entonces era apenas una aldea en las márgenes del río homónimo, dejando a Puerto Bolívar reducido a unas pocas casas.
Según Vickers (1989, 59), a inicios de la década de los 70,
“el patrón de asentamiento típico [de los Siona/Siekopai] consistía de grupos de residencia dispersos, localizados en riachuelos y corrientes menores que alimentaban al Aguarico, Napo y Putumayo. El asentamiento básico consistía de una familia patrilocal, patrilineal extensa, que residía en una casa comunal o /hai wi?é/ (casa grande) [...] El líder del grupo de residencia era el jefe o /inti ba? iki/ (éste que vive o cacique), que era el chamán más respetado. Mientras mayor era el poder del /inti ba? iki/, mayor tendía a ser el grupo de residencia, al verse atraídas las casas independientes por sus aptitudes curativas y protectoras”.
Con las misiones evangélicas se repitió el patrón de asentamiento típico de las misiones católicas desde el siglo XVI: las poblaciones dispersas de la Amazonía se concentraron en villas y protectorados que alteraron por completo su modo de vida.


Abajo: “Comuna Siekopai de Shushufindi,” 1973-1975. Fuente: Vickers (1989). Arriba: Comuna San Pablo de Shushufindi, ahora San Pablo de Katëtsiaya, 2023. Río Shushufindi, en Cofán, significa río de remo. Celestino Piaguaje lo rebautizó como río Katëtsiaya, río de caña brava. Fuente: Google Earth


Los Siekopai, la evangelización y el petróleo:
Interpretación de las fotos del archivo municipal de Shushufindi
Lo que vemos en estas fotos es la pista de aterrizaje de Puerto Bolívar en el río Cuyabeno construida por Orville Johnson con la comunidad. La avioneta es del Instituto Lingüístico de Verano. La foto fue tomada probablemente en 1956. El adulto mayor que aparece ahí con corona es Celestino Piaguaje Piaguaje, mi padre. Le acompaña, vestido de blanco, Elías Piaguaje. Aparecen pioneros de diferentes nacionalidades de la Amazonía que estaban visitando el Cuyabeno. Victoriano Criollo, parado detrás del misionero que mira la cámara frente a la avioneta es Siona. Su idioma es parecido al Paaikoka de los Siekopai. La familia de Victoriano recibió en Puerto Bolívar a los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano.
Colón Piaguaje
Texto y pies de foto elaborados de forma oral y transcritos por Ana María Durán Calisto





Vemos a los misioneros. Vemos los trajes que se utilizaban antes de la llegada del Instituto Lingüístico de Verano. Esos trajes pertenecen a la época de los misioneros capuchinos que llegaron en 1954, son túnicas.13 Con la llegada de la colonia y la esclavitud a la cual nos sometieron los caucheros cambiamos de tela. Antes era similar el traje pero hecho con corteza de árbol. El modelo era el mismo.
Utilizábamos yanchama, waikako en Paaikoka. Ellos se trasladaron de Wajoya, ahora en Perú, a lo que hoy es Ecuador, cruzando el río Cuyabeno. En 1942, después de la guerra entre Ecuador y Perú, ocurrió otro traslado. Los caucheros nos ofrecían telas a cambio del cuidado de sus fincas. Imponían muchas obligaciones a cambio de muy poco. Era una forma de esclavitud. Las cinco naciones [originarias] decidieron escapar. Tanto Victoriano como Alejandro se habían venido de río abajo, del Perú. La mujer es Angelina, esposa de Victoriano Criollo. La señora de atrás está puesta un collar, sewe. Abundan en el río Cuyabeno las lianas cuya fruta se utiliza para hacer estos collares. Se utiliza la pepa que la fruta contiene. Vienen entre diez y quince pepas por fruta. Recogemos la fruta, la cortamos por la mitad, hacemos collares con sus pepas. Solita sale, brillando, la pepa del fruto.
El primer contacto se dio cuando aterrizó un hidroavión en la Laguna Grande del Cuyabeno, donde se encontraban pescando José Cecilio, mi abuelo, y Victoriano Criollo. Se acercaron despacio, lento, al hidroavión, sintiendo miedo, miedo de que venían a atacar, a matar, pero les mostró el misionero que no era así. El misionero Elías Johnson era muy cariñoso, conversaron sobre la vida Siona y Siekopai. Los misioneros llegaron desde Limoncocha. Allí era su base. Uno de los guías hablaba sólo castellano. Trajeron también a un Kichwa. Los Siona y Siekopai sabían hablar Kichwa. Después construyeron los Siekopai una pista en Puerto Bolívar para que pueda aterrizar el avión que tenían. Esta fotografía es de José Cecilio Piaguaje, mi abuelo, papá de Celestino, mi padre. Se ve que acababa de tomar ayahuasca o yagé. La corona es una corona de plumas de guacamayo. Ahora las hacemos con algodón porque es difícil mantener pájaros vivos, a los que les crecen las plumas, y ya
no queremos cazarlos para hacer coronas. José Cecilio está bien pintadito, adornado, con un collar de coco al que llamamos si ’ raa. Se toma la pepa y se la corta por la mitad. Las plumas son de un ave llamada jiesaipë, son de color azul. También hay plumas de tucán -amarillas, rojas y negras- en la corona. La pintura facial se crea al salir de haber tomado el yagé. Mi abuelo era un recogedor y preparador de yagé, hacía un brebaje muy efectivo para sus aprendices. Sabía cómo ahuyentar a los malos espíritus: espantar a Juri, un águila grande que viene a sacar los ojos, y a las anacondas. Las pinturas faciales son de diversos tipos. Algunas son para hombres, otras para mujeres. Algunas son para la guerra, otras para fiestas o eventos, y otras para los momentos de tomas de yagé. También es común en nuestra tradición cultural el uso de collares. Por eso, mirando esta foto, puedo ver que el abuelo José Cecilio ha salido de la casa de yagé. Está puesto un traje que se utiliza para programas especiales.
Los Piaguaje son un grupo de Siekopai que siempre se adornaban con plumas de aves. Piawajë quiere decir “adornado con plumas de aves” y fue castellanizado como Piaguaje: Piawajë, gente de pájaros; Ayowajë, “gente de grasa”, persona de grasa. Se utiliza esta palabra para una autoridad. Mi abuela Matilde Payaguaje daba consejos, contaba los mitos de la tradición antigua, preparaba la chicha, elaboraba la cerámica, y peleaba con los Waorani. Decía que los Waorani venían a robar los nidos de charapa. En esta fotografía, mi abuelo José Cecilio ya es evangélico. En la foto anterior todavía no se transformaba en evangélico. Él dejó de tomar yagé y chicha. Los misioneros consideraban nuestras prácticas “brujería”. En esa época comenzamos a cantar en coros de evangélicos. Mis abuelos comenzaron a evangelizar también ellos. La bebida del yocó se mantuvo, la del yagé ya no. Su collar ahora es con bolas y tiene una medallita.
Mi papá y mi abuelo recorrieron diferentes estados y ciudades con misioneros del ILV, en EEUU: Ohio, Washington DC, Pennsylvania, Minnesota, Los Ángeles, Arkansas, Nueva York… Estuvieron allí dos meses. Se puede ver que la casa detrás está construida con
13 Las misiones capuchinas fueron encomendadas por el Estado ecuatoriano con la tarea de evangelizar a grupos indígenas del nororiente a partir de 1949.
guadúa. Es una casa elevada, estilo Kichwa, no la maloca tradicional Siekopai. Los Siekopai construyen con otras hojas de palmas bajitas que están casi en la loma, del Cuyabeno para abajo. Las reunimos una por una. No podemos construir con esa hoja porque ya casi no hay
esas palmas acá. Esa hoja se llama pui, que significa “hoja de una planta baja”. La tejemos, una por una, hacemos empeine y colocamos para techar la casa. Ahora ocupamos pa ‘ pajao, hojas de la palma de conambo.








Abajo a la izquierda: Misionero Elías [Orville] Johnson con el señor Mariano Payaguaje, en la comunidad Siekopai del río Yëvineto, un afluente del Putumayo. De ahí es la familia de mis abuelos. El misionero vino a visitarnos. Yo era pequeño en ese entonces y recuerdo claramente esta visita. Derecha: Misionero Elías [Orville] Johnson con una familia Kichwa. Fuente: Archivo Municipal de Shushufindi
LOS SIEKOPAI HOY
En la época republicana, sobre todo en el período moderno, a los Siekopai se los ha categorizado como Secoyas.14 En el año 2012, tomando en cuenta las tradiciones orales transmitidas por sus abuelas y abuelos, y en base a sus sugerencias, los miembros de la nacionalidad decidieron autodenominarse Siekopai. Según su Plan de Vida, en Paaikoka -su lengua-, Siekopai se compone de dos vocablos: Sieko, que significa “colores” y Pai, que significa “gente” (Nación Siekopai 2020). Es decir, los Siekopai son la gente multicolor, como lo expresan muchas de sus manifestaciones culturales: los patrones, figuras y geometrías que los identifican en su pintura facial y corporal, sus túnicas, sus coronas y otros elementos simbólicos a través de los cuales se comunican con los Ñañë Siekopai, los “espíritus de colores del Creador Ñañë” (Nación Siekopai 2020, 9). La comunidad Siekopai, según sus propios registros, cuenta con 202 familias y aproximadamente 752 miembros. En Perú habitan aproximadamente 1.000 Siekopai. La comunidad Siekopai Siekoya Remolino, con la cual colaboramos, cuenta con 51 familias y 215 habitantes.
Como se mencionó anteriormente, los Tukano Occidentales (Siona y Siekopai) habitaban un extenso territorio que cubría las cuencas entre los ríos Putumayo y Napo, incluyendo las cuencas media y baja del Aguarico, hasta su desembocadura en el río Napo, y desde ésta hasta la confluencia entre el Napo y el Wajoya. Su territorio se ha ido encogiendo y fragmentando, particularmente a partir del período de reforma agraria y colonización que arrancó a finales de la década de los 50. Hasta el año 2023, el territorio Siona-Siekopai abarcaba 42.614,31 hectáreas, 10% de ellas al interior de la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno. En el año 2000 se designó un 70% de la totalidad del territorio como área de reserva y protección ambiental; el 30% restante se asignó para centros poblados y áreas dedicadas a actividades productivas, incluidas las agropecuarias (Nación Siekopai 2020).
Las políticas del estado ecuatoriano han contribuido significativamente al encogimiento y fragmentación del territorio Siona Siekopai.
En el período de la reforma agraria se concesionó un área significativa de este territorio a Palmeras del Ecuador, con el fin de incentivar el desarrollo de plantaciones de monocultivo en la región. Los herbicidas, fungicidas y pesticidas que se utilizan en las plantaciones contribuyen a contaminar las fuentes de agua. La colonización promovida por el estado ecuatoriano detonó conflictos entre varios grupos originarios y los inmigrantes a la región. Para evitar roces continuos con los colonos, los Siona y Siekopai otorgaron 1.800 hectáreas de su territorio a un grupo de familias colonas actualmente asentadas en la Pre-cooperativa Tierras Orientales del cantón Shushufindi y otras 800 hectáreas a los miembros de la Pre-cooperativa Puerto Sinaí del cantón Cuyabeno (Nación Siekopai 2020).
Los conflictos por tierras también se han dado entre nacionalidades originarias. Los A’i Cofán, por ejemplo, cuyo territorio fue uno de los más afectados por la penetración petrolera, se desplazaron hacia territorio ancestral Siekopai y fundaron en él la comunidad de Zábalo, luego de lo cual suscribieron un convenio de uso y manejo del territorio con el Ministerio del Ambiente de Ecuador. Los Kichwa Napo Runa (colonialmente conocidos como Quijos), quienes fueron desplazados de sus territorios tradicionales en la ceja de montaña desde inicios de la colonia, han ido ocupando territorios a lo largo del Napo y otros ríos. En 1944, algunas familias Kichwa se asentaron en Sokoro (Zancudo Cocha), territorio tradicional de los Siona y Siekopai, quienes habían sido desplazados de ahí en 1941, cuando la zona, por su cercanía a la frontera con Perú, fue declarada de seguridad nacional. En nombre de la conservación, el estado ecuatoriano ahondó la sensación de despojo entre los Siona-Siekopai al crear en 1979, sin consulta previa ni consentimiento, la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno. En 1991, la reserva fue ampliada para incluir Pë’këya (Lagartococha), el corazón mismo de su territorio ancestral y lugar donde había implantado una base el ILV (Nación Siekopai 2020).
14 Ha sido una costumbre etnográfica dar a las nacionalidades el nombre de uno de los ríos en los cuales habitan. Los Siekopai fueron denominados Secoya en la década de los 50 en referencia al río Siekoya.
En 1992 comenzó la lucha Siekopai por recuperar Pë’këya. El tratado de paz (Acta de Brasilia) firmado entre Ecuador y Perú en 1998, poniendo fin a la disputa territorial entre ambos países, renovó la esperanza de los Siekopai de poder regresar al núcleo sagrado de su territorio y volver a reunirse con sus parientes del lado peruano. En 1999 organizaron
el primer reencuentro: se reunificaron familias separadas durante medio siglo y los Siekopai de Ecuador comenzaron a reclamar la devolución de su territorio en “la frontera”. Por otra parte, si bien el estado ecuatoriano reconoce el derecho de los pueblos y nacionalidades originarios a su territorio ancestral, exceptuaba de este derecho a los territorios ubicados en las zonas bajo jurisdicción del Sistema Nacional de Áreas Protegidas dentro de los cuales se contemplaba la cesión, pero no la propiedad. Colón Piaguaje expresa cómo vivieron los Siekopai este momento:
“A inicios de los 70, además de petróleo y colonización, comenzaron a crearse zonificaciones para áreas protegidas. Los Siekopai sentimos una nueva desposesión. ´En 1974´, decía mi abuelito, ´vino la colonización, vino el gobierno de Ecuador´. Entonces, nosotros éramos niños. Decíamos: ´no se ve nada´, pero en el 78, cuando estábamos delimitando [nuestro territorio], comenzamos a enfrentar obstáculos: ´esto es parque de Cuyabeno, esto es parque de Pañacocha´, [nos decían]. ´Son dueños ustedes, pero el gobierno lo va a proteger´; pero no fue así.... Los parques fueron delimitados. No nos dieron título de propiedad sobre zonas que eran nuestras. Se acordó algo más parecido a un convenio. En estas reservas no nos podíamos ubicar. En cambio, sí se asentaron allí los Shuar y los Kichwa, y luego esas tierras les fueron reconocidas a ellos por vía de convenios.” 15
Esta situación cambió en 2017, cuando la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales. Los espacios protegidos como zonas de conservación ambiental también podían regresar a manos de sus dueños originales. En noviembre de 2017, la nación Siekopai comenzó a gestionar la adjudicación y legalización de 44.882 hectáreas de territorio ancestral en el sector de Pë’këya (Lagartococha) y Sokoro (Zancudo Cocha). En 2023, la justicia ecuatoriana otorgó a los Siekopai título de propiedad sobre 42.360 hectáreas, sentando un precedente histórico en la lucha indígena por la tierra, puesto que es la primera vez que el estado reconoce a una nacionalidad originaria propiedad al interior de un área que se había declarado como pro-
15 Colón Piguaje (líder Siekopai), entrevista realizada por Ana María Durán,
de 2024.
tegida. Esta lucha, según Colón Piaguaje, la comenzó su abuelo Cecilio Piaguage cuando concluyó la guerra peruano-ecuatoriana en 1942. Es importante anotar que varios documentos jesuítas proveyeron la evidencia que permitió demostrar ante el estado ecuatoriano que los Siekopai llevaban siglos viviendo en Pë’këya, ya que no se daba oído a su historia oral16
ECONOMÍA SIEKOPAI Y PLAN DE VIDA
En su Plan de Vida, los Siekopai buscan reconciliar los principios de la política económica capitalista, que ha penetrado sus territorios bajo múltiples formas, con conceptos político económicos propios, algunos de los cuales han sido parcialmente reconocidos por el estado ecuatoriano (Constitución de Montecristi, 2008) bajo categorías oficiales como Buen Vivir (Sumak Kawsay humano y más que humano), propiedad comunal, los derechos de la naturaleza (Territorio Vivo) y economía solidaria y popular. Se resumen a continuación las propuestas económicas de los Siekopai, en base a una lectura de su Plan de Vida.
COMERCIO DE CARBONO
Socio Bosque es un programa nacional de incentivos a la conservación y uso sostenible del patrimonio natural vigente desde el año 2008. Su fin último es reducir la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones que viven en los bosques y las zonas rurales. Con el consentimiento de las dos nacionalidades, Siona y Siekopai, la comuna Eno Siekoya eligió participar en el programa Socio Bosque con 2.250 hectáreas de bosque, cuya conservación no prohíbe la cacería tradicional (Plan de Vida 2020). A cambio, la comuna recibe US $8.552 semestrales (menos de US $1.500 por mes o US $0,66 por hectárea por mes) del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (ahora Ministerio de Ambiente y Energía). Por este valor, se espera que la comunidad Eno elabore un plan de inversión. Una de sus propuestas es invertir en guardabosques que garanticen la integridad de la zona comprometida. Planes como Socio Bosque, inspirados en REDD+, han sido criticados por crear dependencia de los grupos beneficiarios en fondos externos
16 Colón Piguaje (líder Siekopai), entrevista realizada por Ana María Durán, lugar, 22 de mayo de 2024.





que no siempre llegan o no lo hacen a tiempo. Con esta dependencia se pierde el conocimiento tradicional relativo al cultivo, manejo y uso sostenible del bosque, incrementando potencialmente su vulnerabilidad.
PETRÓLEO
Existen 5000 pozos petroleros en el oriente ecuatoriano (Ministerio de Energía y Minas 2023). El bloque 15 se traslapa con el territorio Siekopai. Inicialmente fue concesionado a Occidental Exploration and Production Company (OEPC), luego fue traspasado a Petroamazonas EP y luego a EP Petroecuador. Al momento no existen pozos activos en territorio Siekopai. Según Kaplan y Maldonado (2006), el Bloque 15 “afectó a cuatro áreas protegidas: la Reserva Biológica de Limoncocha (46 km 2), el Bosque Protector Pañacocha, las áreas de amortiguamiento de la Reserva de Fauna Cuya beno (28 km 2) y el Parque Nacional Yasuní (209 km 2)”. El 62% del área del Bloque 15 es de propiedad de los Kichwa, Siona, Siekopai y Shuar. Las actividades petroleras causaron un impacto negativo en 26 comunidades de ciudadanos originarios y 22 de colonos mestizos. Una de las comunidades afectadas fue la comuna Siekopai Siekoya Remolino. Este bloque fue concedido por el Estado ecuatoriano al sector privado en la primera ronda de licitaciones petroleras en 1982. En 1993 se

suscribió el contrato entre Petroecuador y Occidental Exploration and Production Company (OEPC) para la exploración del campo Limoncocha. En 1995 el contrato fue modificado para que la Oxy tuviera acceso a la totalidad del Bloque 15. En 2006, Petroecuador comenzó a operar el bloque.
EXTRACTIVISMO Y RESISTENCIA
El modelo económico extractivista ha sido motivo de litigio continuo entre las diversas organizaciones que conforman el movimiento indígena ecuatoriano, el estado, las empresas públicas y las empresas petroleras/mineras transnacionales que convierten a los territorios ancestrales en fronteras de despojo. Son varias las movilizaciones sociales que han logrado alcanzar mayores niveles de justicia socioambiental en Ecuador. No es este el espacio idóneo para honrar esa larga historia. Nos vamos a remitir únicamente al penúltimo paro nacional, convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) el 13 de junio de 2022. Reportó Primicias que cuatro bloques fueron “invadidos” por miembros de los pueblos y las nacionalidades en la Amazonía ecuatoriana (Tapia 2022). Nótese el uso de la palabra, que no hace alusión al hecho de que estos son territorios indígenas concesionados por el estado a empresas transnacionales o apropia
Izquierda: Territorio actual Siekopai. En esta cartografía elaborada por el Gobierno Autónomo Descentralizado de Sucumbíos puede verse claramente la fragmentación y encogimiento del territorio Siona Siekopai (en naranja), cuyos habitantes tradicionalmente ocupaban el área ubicada entre los ríos Putumayo y Napo. Fuente: GAD-S 2023; Plan de Vida Siekopai 2020.
dos para beneficio y manejo nacional. Existe división al interior de los pueblos y nacionalidades con respecto al extractivismo. Sus miembros han sido empobrecidos y no pueden negarse la participación económica en estos proyectos que se les viene imponiendo desde hace décadas sin aportarles mayores beneficios. Lo que queda claro cuando se revisa la historia de la industria petrolera en Ecuador es que la relación entre las compañías públicas y/o privadas, el estado, y las comunidades continúa siendo brutalmente asimétrica.
En el caso de los Siekopai, esto se ve reflejado en su Plan de Vida. En éste se afirma que la nacionalidad recibió de Petroamazonas, cuando inició la operación del Bloque 15, la siguiente compensación social: “la contratación de mano de obra local; cinco becas estudiantiles; implementación del programa de salud comunitaria con botiquines en las tres comunas; servicio de transferencia de pacientes a centros hospitalarios en casos de emergencia médica; servicio de internet en la Comuna San Pablo de Katëtsiaya; adecuación de los sistemas de agua de consumo humano en San Pablo, Siekoya Remolino y Siekoya Eno; y entrega de 10.000 alevines para un proyecto piscícola”. Otra compañía que opera en el Cuyabeno desde 2006, en el Bloque 62, es Andes Petroleum Ecuador Ltd., una empresa formada con capitales chinos cuyos principales accionistas son China National Petroleum Corporation y China Petrochemical Corporation. La compensación de Andes Petroleum fue de 240.000 dólares estadounidenses a ser distribuidos equitativamente entre los socios de las comunas a cambio de la ampliación del bloque en su territorio y la posibilidad de elaborar el Estudio de Impacto Ambiental. Según Colón Piaguaje (contacto personal, 2024), las compensaciones e indemnizaciones se realizan de manera condicional, cuando se hacen operaciones dentro de la reserva del territorio de la nacionalidad. Es una compensación momentánea en base a actividades petrolíferas específicas. No están plasmados en el Plan de Vida todos los acuerdos y convenios relativos a actividades de prospección. Andes Petroleum, por ejemplo, en marzo de 2024 ha reiniciado
actividades de prospección y exploración al interior del área comprometida con el Plan Socio Bosque. A Piaguaje le parece contradictorio que el estado genere incentivos para la conservación y simultáneamente abra esos bosques híper biodiversos a las actividades petrolíferas.
ALTERNATIVAS SOCIOBIOECONÓMICAS BASADAS EN LA NATURALEZA, LAS COMUNIDADES Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ANCESTRALEL PLAN DE VIDA SIEKOPAI
De una revisión del Plan de Vida de la Nacionalidad Siekopai (2020) nos gustaría recuperar varios temas de interés para sustentar nuestra colaboración con la comunidad Siekopai Siekoya Remolino. Notamos que en el Plan de Vida se ha añadido el término “vivo” a la palabra “territorio”. Este es un tema persistente entre varios grupos originarios de Ecuador y Pan Amazonía.17 Para poder entrelazar conceptos que hilvanen visiones occidentales con cosmovisiones originarias es importante remitirnos al animismo y al perspectivismo (Viveiros de Castro 1998). Los “recursos” y elementos de lo que denominamos en castellano “naturaleza”, desde una perspectiva materialista y desacralizada del territorio como sumatoria de rasgos útiles -geográficos, hidrológicos, atmosféricos, biológicos y sociales- es, para los Siekopai y otras nacionalidades, un pluriverso integral “humano” de seres tangibles e intangibles pensantes y sintientes, con igual derecho a vivir, e igual derecho a participar en los procesos de planificación del colectivo sociobiogeográfico a través de las visiones y diálogos que se construyen en el cosmos de conciencias energéticas que facilitan plantas “sagradas” como el yagé. Este tipo de “metodología” o “ceremonia” ancestral ha sido incorporada por varios pueblos y nacionalidades en el co-desarrollo de los Planes de Vida, en cuya concepción participan activamente los sabios de cada comunidad. También se enfatiza en el Plan de Vida de la nacionalidad Siekopai que la planificación debe realizarse partiendo de principios de reciprocidad, complementariedad y diversidad/pluriversidad, respetando la autonomía y gobierno de los pueblos y las
17 Ver, por ejemplo: Biemann, Ursula y Paulo Tavares. 2014. Forest Law/Selva Juridica: On the Cosmopolitics of Amazonia. Thomson-Shore.
nacionalidades originarios. Los principios que rigen la planificación Siekopai son el Buen Vivir (De ‘oye Pa ‘iye), la Tierra sana (Wajë Yeja), la Vida del pueblo (Pai Pa ’iye) y los Conocimientos ancestrales (Aipë ta ‘ñe yo ‘ojë koka kajë pa ‘iye) que integran la sabiduría ancestral, cosmovisión, tecnología propia y conocimiento tradicional Siekopai (Nación Siekopai 2020).
Como muchas otras nacionalidades originarias en la Amazonía, los Siekopai proponen en su Plan de Vida el co-desarrollo de sociobioeconomías de base comunitaria, recíprocas y respetuosas con el Territorio Vivo. Específicamente, proponen mantener las actividades productivas ancestrales, como la agricultura rotativa, itinerante o migratoria que garantiza la sustentabilidad ambiental, una economía de sustento y la autonomía alimentaria. Proponen también mantener vivo el intercambio recíproco de productos a través del trueque. Mediante alianzas estratégicas y colaboraciones, proponen co-desarrollar bioemprendimientos comunitarios y ofrecer al mundo alternativas económicas basadas en la naturaleza. Nuestro taller buscó alinearse, en la medida de lo posible, con las aspiraciones sociobioeconómicas de la nación Siekopai en general, según se expresa su voz colectiva en el Plan de Vida, y de la Comunidad Siekopai Siekoya Remolino en particular: sus familias generosamente compartieron con nosotros sus tradiciones, rituales y modo de vida comunitario.
Con esto en mente, compartimos a continuación la clasificación ecológica y morfológica que usan los Siekopai para referirse a su territorio en su Plan de Vida (2020: 54-55): al bosque inundable se lo conoce como Dayawë; a la várzea o bosque inundado por ríos de aguas blancas se lo llama Poocodayahuë; Sewayeja es el término que se utiliza para describir una formación vegetal sobre terreno plano; la formación vegetal sobre terrenos elevados e inundados estacionalmente por ríos de aguas blancas es Tëtësewayeja; Tsioyeja se refiere a los suelos ricos en nutrientes de las planicies de inundación de ríos de aguas blancas, donde generalmente se ubican las tsió, las chakras policulturales Siekopai; los bosques inundables por ríos de aguas negras se llaman Neaocorayawë; Tsiaya Dayawë es un ecosistema lacustre; Tsiayá wawa joro se refiere a la vegetación flotante de los ecosistemas acuáticos; Ne’e kapë dayawë se utiliza para referirse a los bosques que crecen en suelos inundados por mal drenaje (moretal);
y Aikuti yeja son los bosques con topografía irregular bien drenada. Es importante anotar la terminología y taxonomía Siekopai puesto que se ha vuelto imperativo desmitificar al conocimiento “ancestral” como algo del pasado, estático en el tiempo y acientífico. Muy por el contrario, las ciencias ecológicas, biológicas, geográficas, antropológicas, médicas, y otras están en deuda con los saberes y las ciencias de los pueblos y nacionalidades originarios cuyos conocimientos han sido apropiados y acreditados a investigadores externos.
A esa capa “ecológica”, para entrar en sintonía con los Siekopai, debemos añadirle la cosmológica y energética puesto que las diversas manifestaciones de la vida irradian su propia “humanidad”. En el mundo sincrético del mestizaje nos referimos a estos diversos nodos de poder energético y ecogeográfico como “sagrados”. Los Siekopai anotan en su plan de vida que Këwira es el recinto, núcleo u hogar de Okome, el dueño de todas las especies acuáticas, el “jefe de hogar” de los parentescos de las aguas. Los grandes sabios bebedores de yagé son los que pueden tener visiones de Okome y sincronizarse con su inteligencia. Si Okome se va, se extinguirá su red comunal y con ella, la nación Siekopai. Por eso los Siekopai cuidan de Okome y lo respetan. Todo está interrelacionado, todo es interdependiente, cada articulación se comprende, se diseña, se cuida, se respeta y se reproduce en la complejidad de las forestas culturales amazónicas. Yëiñë es otro ser fundamental en el territorio Siekopai: el majestuoso ceibo es hogar de múltiples seres. Uno de ellos es Watí, un ser extraño por su blanca cabellera y su blanca piel. Watí es la guardiana de las especies de todos los grandes árboles y de la vida misma de la selva. Los bebedores de yagé pueden mirarla y establecer contacto con ella. Taka Tsusupë es un “lugar amplio de tierra suave donde se encuentran las hormigas arrieras” (Nación Siekopai 2020, 55). En él habita también su jefa, hija de Wateja ko. Cuando emerge a la superficie, los Siekopai la consideran un indicio de mal agüero. La sabiduría del yagé es fundamental para la nacionalidad Siekopai y
Derecha arriba: nuestras anfitrionas Siekopai en su canoa. Estudiantes del GSD y la FADA camino a la comuna Siekopai Siekoya Remolinos. Derecha abajo: Desayuno comunal. Estudiantes del GSD-Harvard y la FADA-PUCE con nuestros anfitriones Siekopai. Fotografías: Ana María Durán Calisto y José Enrique Pérez Aldaz
juega un papel importante también en los procesos de visualización espiral del tiempo y el espacio (ñaupa en Quichua); en las relaciones cíclicas pero regeneradoras que se establecen entre pasado, presente y futuro, entendidos no linealmente, puesto que, como explica Kohn, el futuro es su volición en el presente, y una volición del pasado (Kohn 2013).
LA VISITA DE CAMPO EN LOS PROCESOS DE INVESTIGACIÓN Y DISEÑO
La participación es uno de los ejes fundamentales promovidos por la planificación nacional y municipal en varios países de Latinoamérica. Su fin es generar visiones más inclusivas y justas del territorio. El objetivo principal del componente de trabajo de campo de este taller conjunto es, desde una perspectiva metodológica, contribuir a los procesos de participación de los pueblos y nacionalidades originarios en la planificación multisectorial de la Amazonía ecuatoriana, con miras a lograr una mayor inclusión de las visiones que ofrecen desde su conocimiento profundo del territorio y su cosmovisión. La planificación participativa e inmersiva es clave para el co-desarrollo de políticas públicas urbanas con conciencia territorial, local y microecológica en la región. Las nuevas políticas de gestión urbana y planificación pueden incorporar procesos de co-creación, co-producción y/o co-desarrollo, con compromiso comunitario. Estos procesos demandan el cultivo de asociaciones y colaboraciones de larga duración. Además de incluir a los portadores del conocimiento tradicional, es vital invitar a participar en todos los niveles de la planificación a profesionales originarios calificados en diversas disciplinas de la academia “occidental”.
La visita de campo se estructuró de manera que los estudiantes de nuestros talleres pudiesen experimentar de primera mano la realidad de tres condiciones territoriales:
• La vida comunitaria,
• La vida urbana, periurbana y rural en un epicentro del modelo extractivista,
• Las condiciones potenciales, latentes en un territorio de enorme agrobiodiversidad y riqueza cultural, a través de una selección de “buenas prácticas” cuyos emprendimientos visitamos.












































































































Desde la perspectiva de nuestro acuerdo de colaboración académica con el municipio de Shushufindi, lo que nos propusimos fue facilitar la creación de relaciones interpersonales, interinstitucionales, pluriculturales y plurinacionales, con la participación activa de miembros de la nacionalidad que ha habitado en el cantón desde hace siglos: los Siekopai. Fue el biólogo ecuatoriano Manuel Pallares quien nos puso en contacto con Yadira Ocoguaje, quien a su vez consultó con la comunidad Siekopai Siekoya Remolino si estaba dispuesta a hospedarnos. La comunidad tuvo autonomía total respecto a la dirección de nuestro encuentro y coordinó independientemente todas las actividades. Las horas que pudimos vivir con los Siekopai han dejado una marca indeleble y permitieron a los estudiantes asimilar empíricamente conceptos territoriales que eventualmente se concretaron en sus propuestas de diseño. El contacto directo con el territorio y su gente marcó un antes y un después en las visiones generadas para Shushufindi: un trabajo distante, abstracto, geográfico, top down, pudo complementarse y alinearse con las realidades concretas del territorio y las prácticas locales para responder contextualmente a problemáticas reales bottom up. Este tipo de encuentro es vital en todo proceso de diseño y planificación basado en la investigación y arraigado en el territorio.
METODOLOGÍAS DE PARTICIPACIÓN, INMERSIÓN E INCLUSIÓN
Lo que los profesionales del diseño y la planificación urbana, los arquitectos y los arquitectos paisajistas entienden por “participación” difiere significativamente de lo que la mayoría de miembros de los pueblos y las nacionalidades originarios, y sus representantes o portavoces, entienden por este término. La brecha que separa la visión occidental de la visión indígena de “participación” se volvió aparente para mí cuando tuve la oportunidad de acompañar, como observadora e interlocutora (no como autora), al arquitecto Shuar Fernando Huambutzereque, uno de nuestros asesores en este proyecto, en el proceso de co-desarrollo del Plan de Vida de la nacionalidad Achuar.
Cada pueblo o nacionalidad está conformado por una red dinámica (interconectada por agua, tierra y aire), multiescalar y multisituada de núcleos familiares y/o comunales (estas redes son rurales, periurbanas, urbanas, incluso globales) (Padoch et al. 2008). Cada núcleo es autónomo y se auto-gobierna, en relación con
otros. Uno de los miembros de cada núcleo, generalmente un abuelo o abuela, representa a todos los demás en los procesos de participación entendidos desde el respeto por la autonomía de cada núcleo. Nada puede asumirse como generalizable. Por ejemplo, no todas las comunidades, monolíticamente, están de acuerdo con que el acceso a internet sea deseable, por lo tanto, no puede proponerse que se incluya en la planificación una red totalizante de internet. Los Achuar llevan a cabo procesos de consulta y respetan a las comunidades que deciden que no quieren este servicio. Esto se aplica también a la elaboración de cartografías. No se puede asumir que todas las comunidades quieren aparecer en el mapa. Algunas podrían elegir la invisibilidad, incluso para protegerse de la penetración estatal, corporativa (incluido el turismo) o colonizadora.
Llevar a cabo una participación inclusiva en la Amazonía es costoso, tanto en tiempo como en recursos económicos, puesto que exige -si hemos de respetar la concepción de participación de los pueblos y nacionalidades originarios- poner en movimiento consultas y conversaciones, con sus ceremonias, a escala comunal en todas las comunidades de cada pueblo o nacionalidad. La ceremonia, su planta sagrada (y el Gran Espíritu que la anima), y las abuelas y abuelos ocupan un lugar central en la planificación amazónica. El “poder de la palabra”, como llama la poeta Shuar María Clara Sharupi Juá a la capacidad de comunicarse con los seres vivos de la montaña y el bosque -tangibles e intangibles- exige alcanzar un estado de “visión”, de consciencia o supraconsciencia territorial. Es fundamental facilitar estos procesos culturales en la planificación conjunta de la sostenibilidad amazónica.
Por otra parte, reconocemos la dificultad de comprender cómo funciona la eco-lógica del diseño y la planificación territorial de la cosmovisión amazónica, puesto que exige un cuestionamiento ontológico y la suspensión de categorías preconcebidas, sobre todo las relativas a lo que es la agricultura y lo que es el urbanismo, incluso lo que es la arquitectura, marcadas como están las definiciones e imaginarios por sistemas de pensamiento hegemónicos y reproducidos ad infinitum a través de estándares que se asumen como universalmente ideales para cualquier contexto, sin cuestionar las suposiciones a priori que replicamos en las instituciones académicas. Estos estándares han fracasado dramáticamente en las forestas
Derecha arriba: Ceremonia multigeneracional del Yokó. Los Siekopai raspan la corteza de la liana del Yokó, la mezclan con agua fría, la maceran y exprimen continuamente en un pilche o mate. El Yokó es estimulante, contiene altas cantidades de cafeína, y se lo bebe en ayunas, al amanecer. En la Amazonía se planifica colectivamente y en conversación, en torno a una planta sagrada, portadora de conocimiento. Otra bebida importante para los sabios Siekopai es el yagé, puesto que los vincula con el inframundo, el supramundo y este mundo.
Abajo: En la tsió madre de la comuna Siekopai Siekoya Remolino. Fotografías de Eddie Meléndez Merced y Ana María Durán Calisto
tropicales. La Amazonía está repleta de ruinas modernas. Los proyectos que se han convertido en símbolo de la necesidad de cuestionar nuestros “móviles inmutables”, como los llama Latour (1990), son Fordlandia (Grandin 2010), el proyecto de la Volskwagen (Acker 2017) y la ferrovía Madeira-Mamoré (Bowman 1913; Davis el al. 2013).
La visión de la naturaleza como un depósito de recursos naturales -mera materia- sin voluntad ni inteligencia, que en occidente ha sido parcialmente superada por la reivindicación de Gaia (Loveluck [1979] 2000) o una comprensión de la vida/naturaleza como inherentemente cognitiva (Maturana y Varela 1991), es profundamente incompatible con la plurivisión integral de un Territorio Vivo. Este Territorio Vivo ha sido expresado y defendido en las cortes una y otra vez. La inclusión de principios filosóficos indígenas en las constituciones de varios países Latinoamericanos y las “epistemologías del sur” (De Sousa Santos, 2011) no deriva de una visión romanticista del “buen salvaje” ni de una mirada esencializadora de “lo indígena”, sino de la resistencia territorial y una serie de alianzas pluriculturales, además de la lectura y/o interpretación de litigios en los cuales principios cosmológicos indígenas se exponen y comparten con un público amplio, adquiriendo relevancia cosmopolítica (Tavares y Biemann 2014) para incidir en el desarrollo del pensamiento global (decolonialidad, discursos más que humanos, etc.). En las cortes han colisionados ontologías radicalmente diferentes desde los albores de la invasión europea de la ahora llamada América, y los argumentos que en ellas se presentan han ido entrenzando el pensamiento indígena con el occidental.
Desde la perspectiva del taller, las brechas académicas y culturales fueron abordadas gracias a la visita de campo. Para los estudiantes fue visible y legible el hecho de que en las sociedades que no han sido completamente asimiladas, las que resisten, y las que permanecen híbridas/sincréticas, la agricultura es policultural, agrosilvicultural, agroecológica,

























































En el contexto del auditorio del Municipio de Shushufindi, nos pareció importante entregar el micrófono a los Siekopai y a nuestros asesores de los pueblos y las nacionalidades originarios. En la imagen, de izquierda a derecha y de arriba abajo: Yadira Ocoguaje, Colón Piaguaje, Fanny Piaguaje, Ramón Piaguaje, Manuela Omari Ima y Teresa Shiki. Fotografías: Ana María Durán Calisto
































Talleres de trabajo colaborativo bajo el liderazgo de los asesores de los pueblos y las nacionalidades originarios. Arriba Izquierda: Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon presentando su análisis de la infraestructura petrolera en la región a su grupo de trabajo. Centro Izquierda: Fanny Piaguaje y Colón Piaguaje dibujando un mapa del territorio. Fotografías: Rachaya Wattanasirichaigoon y Ana María Durán Calisto
















y criada/cultivada dentro de principios animistas y perspectivistas que incorporan a todo ser en una sociedad pensante, sintiente y volitiva: la “sociedad [o comunidad] de la naturaleza” (Descola 1996), el Territorio Vivo, la Kawsak Sacha (Declaración del Pueblo del Medío Día Sarayaku).
De estas reflexiones surge la pregunta: ¿cómo contribuir a desarrollar metodologías de investigación, planificación y diseño que sincronicen con la cosmovisión de los pueblos y las nacionalidades originarios que han sido en mayor o menor grado asimilados pero eligen renovar, recrear los saberes de sus ancestros? En respuesta a esta pregunta reprodujimos un patrón de acción común en América Latina: hibridamos metodologías típicas de las disciplinas del diseño con metodologías del pluriverso originario (Escobar 2012). Sincronizamos también con prácticas indígenas que son ingredientes activos de la cultura mestiza latinoamericana: la minga (trabajo colectivo), el sentido de la reciprocidad, el baile como medio de integración a la comunidad, la integración de mundos y tiempos (ancestros, seres vivos, futuras generaciones) en la esfera ceremonial; y seguimos la línea de la pedagogía comprometida con el servicio a la comunidad.
MARCO TEÓRICO – PRINCIPIOS Y METODOLOGÍAS DE LOS PUEBLOS Y LAS
NACIONALIDADES ORIGINARIOS
En esta sección se describen las que en el ámbito académico se conocen como “metodologías indígenas”. Aunque el término “indígena” puede ser problemático, lo hemos mantenido porque, desde una perspectiva teórica, abarca a grupos de todo el mundo, no solo de América, que se autodefinen como originarios de los territorios que habitan y cuyo modo de vida e identidad están profundamente conectados con esos territorios. Existe una amplia bibliografía sobre metodologías indígenas.18 No es nuestra intención hacer una revisión exhaustiva de la misma, pero sí recuperar algunos principios que vale la pena tomar en cuenta cuando se planifica una participación
pluricultural. Laura Harjo, por ejemplo, enfatiza los siguientes principios:
• Relacionalidad. El principio según el cual todo, absolutamente todo está interconectado. Nada ni nadie existe en aislamiento. La interconexión entre todos los seres de la comunidad de lo biótico y lo abiótico, lo tangible y lo intangible, basada en la empatía y la reciprocidad, es la base de la organización y acción colectiva en los núcleos de la “gobernanza en red” de los pueblos y nacionalidades originarios. Desde la perspectiva relacional, hace una llamado a respetar las redes comunales, redes de clanes o redes de “tribus”. Harjo hace referencia a la importancia del flujo energético, no solo material, entre los grupos de una red.
• Mutualismo. Se refiere a incorporar en el diseño relaciones de beneficio mutuo; es decir, simbióticas, ya sean sociales, bióticas, ecológicas o energéticas.
• Conocimiento comunitario. Este principio es relativo al respeto de la epistemología, ontología y axiología de cada grupo, de su tradición y su regeneración dinámica.
• Conocimiento basado en la observación, la sensación, la emoción y los saberes agrícolas o agroecológicos.
18 Kovach, M. (2021). Indigenous methodologies: Characteristics, conversations, and contexts. University of Toronto press. Chilisa, B. (2019). Indigenous research methodologies. Sage publications. Harjo, L. (2019). Spiral to the stars: Mvskoke tools of futurity. University of Arizona Press. Denzin, N. K., Lincoln, Y. S., & Smith, L. T. (Eds.). (2008). Handbook of critical and indigenous methodologies. Sage.
En el ensayo Through our Voice, que podría traducirse como “Con voz propia”, Nici Cumpston acude al concepto de Tarnanthi, que se refiere al amanecer, a la semilla que brota, a un nuevo comienzo. Cumpston advierte que la renovación es posible cuando los procesos colectivos giran en torno al acto de escuchar detenidamente (deep cultural listening) (Cumpston 2020). Escuchar nos permite establecer relaciones basadas en el respeto, reconocer a nuestro interlocutor y adquirir conocimientos; esto incluye a la tierra. Podemos escucharla a fondo caminando con los pies descalzos o, como sugirió Yadira Ocaguaye, nuestra anfitriona en la comuna Siekopai Siekoya Remolino, recogiendo el barro con nuestras manos y haciendo cerámica. Cuando escuchamos, nos recuerda Cumpston, generamos lazos de confianza. Este tipo de interacción empodera a las comunidades pluriculturales y fortalece su capacidad de acción. El acto de escuchar también ofrece oídos atentos a intelectuales indígenas que están ejerciendo el derecho a contar su propia historia desde su perspectiva y cosmovisión.
Las pensadoras y curadoras Jarita Greyeyes, Heather Igloliorte, Jaimie Isaac y Julie Nagam coinciden en que “los principios rectores de la metodología indígena incluyen la consulta con expertos de la comunidad; la colaboración; el aprender haciendo; la intervención creativa; el trabajo con un enfoque intergeneracional; y la inclusión de cantos, historias y cuentos” en el proceso co-creativo. En esta misma línea, Linda Tuhiwai Smith, Shawn Wilson, Leanne Betasamosake Simpson, Eve Tuck y Wayne Yang sugieren desarrollar metodologías de investigación y diseño que incluyan “la expresión oral, la conversación, la performatividad y la expresión del conocimiento corporal o corporeizado” (2020: 126).1920 Estas estrategias permiten realizar un trabajo polifónico, multivocal que acoja, además de visiones y saberes plurinacionales y multiculturales, voces intergeneracionales. El énfasis de todo ejercicio debe recaer en la colectividad y no en el individuo si ha de alcanzarse un estado de inteligencia colectiva. Margarete Kovach, en un texto escrito grupalmente aclara, en un paréntesis de voz propia, que las “epistemologías y metodologías indígenas son fluidas, no lineales, intuitivas y relacionales” (2020:126). Las metodologías académicas a menudo son lineales y excluyen las respuestas intuitivas o emocionales. Es vital no imponer la lógica racionalista en la cual muchos profesionales del diseño hemos sido educados, sino concebirla como complementaria y no jerárquicamente superior.
VISITA - PRÁCTICAS DE LA ESPERANZA O “BUENAS PRÁCTICAS”
El trabajo de campo incluyó visitas a emprendimientos sociobioeconómicos de la agrobiodiversidad con una clara base comunitaria y que han sido tremendamente exitosos desde varias perspectivas: han generado una recuperación de los sistemas agroecológicos tradicionales en la Amazonía, ofrecen sustento para las familias emprendedoras, facilitan la continuidad de las prácticas culturales de la región, algunos son incluso bioindustriales. Todos los proyectos resultan de procesos colectivos de
co-producción y co-desarrollo, y han fructificado gracias a una serie de alianzas estratégicas que sus miembros han sido capaces de hilvanar. Todos mantienen su compromiso comunitario y asociaciones de larga duración basadas en la colaboración de diversos actores.
Un gran número de los teóricos contemporáneos del urbanismo amazónico hacen un llamado para que se tomen en cuenta las microrredes locales, asociadas con las economías del sustento y la recolección de los productos del bosque, articuladas a pequeños núcleos urbanos (los enlaces urbano-rurales o urban-rural linkages) que articulan las microeconomías del bosque con las ciudades intermedias y grandes, “nudos” importantes en el tejido de la macro red urbana regional. Bartoli, Schor y de Oliveira se refieren a estas sub-redes, o microrredes de la agrobiodiversidad -y sus economías de sustento y recoleccióncomo STUR (Sistema Territorial Urbano-Ribeirinho en portugués) y STUF (Sistema Territorial Urbano Fluvial). Su descripción de los actores que operan entre estos dos sistemas y escalas, en una suerte de red intermedia de interconexión entre dos neurologías socioespaciales, puede aplicarse a los que ocupan esta zona en el cantón de Shushufindi: 1. Mantienen relaciones históricas y culturales con su entorno, 2. Conocen los recursos locales y cómo procesarlos, 3. Tienen la capacidad de activar nuevos núcleos o poblados en el territorio, 4. Mantienen una autonomía relativa de cara a las redes locales de poder, 5. Son capaces de establecer relaciones a varias escalas (Bartoli et al. 2020). Esto se volverá aparente en la descripción de las buenas prácticas identificadas en las provincias de Orellana, Sucumbíos y Napo. El PIA propone que “partiendo de los actuales bioemprendimientos y su proyección hacia el desarrollo de una potencial bioindustria amazónica, los recursos biológicos y el conocimiento tradicional asociados podrían ser el eje de una economía resiliente, baja en carbono y capaz de proveer insumos de origen biológico – no fósil- a varias industrias y sectores económicos” (STCTEA 2021, 62).
19 The guiding principles of Indigenous methodology include consultation with community experts, collaboration, learning-by-doing, creative intervention, working with an intergenerational focus, and listening to stories.
20 Greyeyes, Jarita, Heather Igloliorte, Jaimie Lyn Isaac, and Julie Nagam. “Indigenous collaborations through the gallery as a site for self-determination and social change.” Becoming Our Future: Global Indigneous Curatorial Practice (2020): 119-34.





























Izquierda: Invernadero para procesamiento de granos de café. Bioproductos de Witoca y sus alrededores Fotografías: Zinan Chi, Jocelyn Tsai y Rachaya Wattanasirichaigoon
1. YUYARINA PACHA EN WITOCA - LA CHAKRA MESTIZA Y SUS BIOARQUITECTURAS
En la vía Coca-Loreto-Huataraco-Galeras, en la comuna de Huaticocha, provincia de Orellana, al interior del Parque Sumaco, se encuentra Witoca, un sociobioemprendimiento con base comunitaria concebido, impulsado y sostenido por Andrea Elizabeth López Álvarez y Fabio Wellinton Legarda Solano. Witoca demuestra que el proceso de proliferación de chakras en la Amazonía no es solo posible, sino deseable, más aún si las políticas de estado, particularmente las políticas de co-desarrollo urbano, periurbano y rural, se redefinen para promover, impulsar y generar incentivos que apoyen a emprendimientos como éste. Esta historia también tiene implicaciones relativas al sistema de educación nacional y los contenidos que se imparten en campos como la agronomía, el “desarrollo” regional o internacional, incluso el urbanismo y la arquitectura.
Andrea y Fabio decidieron emprender pensando en la chakra como su punto de partida. No tuvieron que plantarla, ya existía. El objetivo era hacerla más productiva. Al inicio producían medio quintal de café seco por hectárea. Ahora -luego de seis años- tienen rendimientos de 30 quintales en promedio por hectárea. Esto es importante porque, como lo sabe muy bien Andrea, los reportes de planificación a menudo se refieren a la chakra, y a su persistencia, como un “problema”, casi una necedad, que impide extender la frontera agropecuaria (pastizales y monocultivos) (Campaña 2021). Poco a poco comienza la literatura oficial a presentarla como la “solución” al enigma de un posible “desarrollo sustentable” en la Amazonía.

El término “desarrollo”, como se lo viene utilizando en la literatura de la planificación internacional, territorial y regional, es problemático en la Amazonía, puesto que se lo asocia con el extractivismo, la desposesión de los grupos tradicionales, la degradación ambiental y la pobreza. En el marco de la visión extractivista del “desarrollo”, los expertos en agronomía aseguran que la chakra (como se lo han repetido a Andrea y otros amazónicos) es “muy complicada” e inevitablemente “va a producir menos”. En este sentido, es fundamental el trabajo que vienen realizando el chileno Miguel A.
Altieri y la estadounidense Susanna Hecht para demostrar empíricamente que los sistemas agroecológicos son altamente productivos si se los mide según su lógica (productividad total), tomando en cuenta sus ciclos, y los valores medioambientales que contribuyen (Altieri y Hecht 1990; Altieri 2018; Hecht 2018). El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador ha sido a menudo liderado por individuos que también son o fueron gerentes en empresas de agroquímicos, lo cual genera un conflicto de intereses que debe ser evitado para que la planificación responda al bien común (humano y más que humano), particularmente en regiones como la amazónica, sujeto de innumerables injusticias socioambientales.
Los escépticos del sistema policultural y agroecológico de la chakra (algunos prefieren los términos “permacultura” o “agricultura sinérgica”) sostienen que su productividad es menor. En Huaticocha no solo ha ido aumentando la productividad del café, sino también la de múltiples otros productos alimentarios, medicinales, constructivos, textiles, cosméticos, y demás. La productividad total de la chakra, es decir, de toda su variedad de productos en el tiempo, incluidos los servicios ecosistémicos, está por medirse en detalle y en colaboración con quienes la cultivan y manejan, conocedores de todas sus dimensiones productivas a lo largo de su ciclo de vida. Esto evitaría el sesgo que introducen visiones externas y nociones de producción agrícola ajenas a la Amazonía.21 Hay que recordar, además, que la lógica socioterritorial de la chakra es distinta: funciona por asociación, por proliferación, por sumatoria incremental de microagroecologías manejadas por individuos (a menudo mujeres), comunidades, asociaciones o cooperativas en varias escalas. Su sistema de propiedad también responde a una lógica diferente y esto debe ser tomado en cuenta en los planes nacionales de planificación. Varias constituciones en América del Sur reconocen el derecho comunal a la tierra. La chakra es viable en asociaciones de fincas privadas, en territorios comunales, y en híbridos comunal-privados.
Se podría argumentar que las chakras en la Amazonía son predominantemente mestizas,
puesto que el intercambio biológico entre el hemisferio occidental y el resto del mundo se consumó de manera definitiva con la colonización europea (Crosby 1972). Witoca ilustra cómo funcionan algunas de las nuevas hibridaciones de la chakra, conforme su adaptación, además de suplir un sustento familiar e incluso comunitario, responde a diversas demandas de los mercados locales, nacionales, regionales e internacionales para generar ingresos. La chakra mestiza se compone de cultivos tradicionales (yuca, plátano, árboles frutales, camote, ají, etc.) y comerciales (café, cacao, jengibre, cúrcuma, guayusa, naranjilla, otros).
Lo interesante de Witoca es que además de cultivar sus productos agrícolas, los procesa y agrega valor in situ: sus miembros producen chocolate, helados, harina de plátano, cosméticos, jabones; impulsan el co-desarrollo de nuevos bioproductos como cremas corporales; y ofrecen servicios de cafetería en su local multipropósito donde venden sus productos y los de otras bioindustrias de la zona. Witoca (Aso Amazonas) acaba de recibir una certificación orgánica Tour Cert que reconoce la elevada calidad socioambiental de sus bioproductos (Durán Calisto 2024a).
2. MUSHULLAKTA
21 La contabilidad y las finanzas ecológicas, en el sistema capitalista, nos obligan a asignarle a todo un valor monetario para corregir las externalidades negativas, tanto ambientales como sociales, que causa el subsidio de la naturaleza a la economía capitalista. Hecht ha escrito extensamente sobre este tema.
La comuna Kichwa de Mushullakta está ubicada en el territorio de Rukullakta, en el cantón Archidona del nororiente ecuatoriano. Sus habitantes son los Napo Runa descendientes de los famosos Quijos que habitaban la ceja de montaña y las cuencas altas del Napo. Hoy, su cantón cuenta también con una importante población mestiza. Las diecisiete familias de Mushullakta están recuperando su sistema de chakras con el apoyo de Humans for Abundance, una incubadora (start-up) que nació con la idea de ofrecer servicios ecosistémicos y apoyar a comunidades generadoras de agrobiodiversidad y guardianas de bosques. Su directora y co-fundadora, María José Iturralde, consiguió los fondos que permiten a la comuna Mushullakta dedicar cinco años de trabajo comunal para restaurar las chakras que fueron sustituidas por monocultivos de guayusa. Con este apoyo, la comunidad también ha podido construir un centro comunitario, conectarse a un servicio de internet, mejorar su infraestructura educativa, construir un vivero, un reservorio, un humedal que filtra las aguas servidas del baño, y una estructura para hospedar a voluntarios y visitantes (Durán Calisto 2024b). Los Kichwa combinan cultivos para su sustento

































Invernadero para procesamiento de granos de café Bioproductos de Witoca y sus alrededores Fotografías: Zinan Chi, Jocelyn Tsai y Rachaya Wattanasirichaigoon





junto con cultivos comerciales, como el café, el cacao y la guayusa, que están comenzando a procesar para agregar valor in situ en una propuesta que hibrida bioindustrias comunitarias con cultivos de chakra y manejo de bosques. El ecoturismo y el turismo rural agregan valor al emprendimiento. Pocos meses antes de que se desate la pandemia global del Covid-19, y luego de que se ausentara la empresa que los había convencido de sembrar monocultivos de guayusa, unas pocas familias de Mushullakta habían dado inicio a la reconversión de sus tierras. Cuando visitamos Mushullakta en abril de 2023, todas las familias se habían sumado a este esfuerzo y en apenas cuatro años han logrado consolidar un nivel de prosperidad y alegría que nos terminaron de convencer de que otra sociobioeconomía es posible en América Latina. Es urgente crear políticas de codesarrollo que canalicen fondos a comunidades como Mushullakta y a mediadores como Humans for Abundance que facilitan y acompañan los procesos de planificación autónoma.
3. SINCHI WARMI
El proyecto de ecoturismo con base comunitaria Sinchi Warmi (Mujeres Poderosas) nació cuando Betty Chimbo decidió que no toleraría más la violencia doméstica que, desafortunadamente, se normaliza en zonas extractivistas de “frontera” y se volvió común entre muchas familias amazónicas de diversas nacionalidades, producto del desmembramiento de los sistemas sociales tradicionales y la introducción del alcohol que vino a sustituir a la chicha tradicional. Betty decidió establecer un nuevo hogar y refugio convenciendo a otras mujeres que sufrían de violencia doméstica para que se sumaran a un proyecto comunitario de ecoturismo, acuicultura y chakras que fue creciendo orgánicamente para incorporar un restaurante, un lodge, producción artesanal y otros servicios. Ahora mujeres, hombres y niños viven nuevamente en una comunidad que ha logrado renacer con un sistema de valores sustentado en el respeto mutuo y el respeto por la Tierra.
4. COMUNA KICHWA 9 DE JUNIO
En Archidona, nos hospedamos en la comuna 9 de junio, cuyos miembros han sembrado
10.3 hectáreas de chakras y bosques con 148 especies de árboles. La comuna incluyó en sus planes de co-desarrollo el proyecto ecoturístico Sachawaysa. Las chakras de 9 de junio producen medicinas, frutas, nueces, materiales de construcción, fibras, semillas y otros bioproductos.
5. ASOCIACIÓN DE MUJERES KEÑAO –ENTREVISTA A YADIRA OCAGUAJE, SU LIDERESA
La Asociación de Mujeres Productivas Keñao está conformada por veintiséis socias de la comunidad Siekopai Siekoya Remolino. Yadira Ocoguaje la lidera. “Keñao” es el nombre Paaikoka de una pequeña hormiga amazónica. Las mujeres se identifican con esta especie por su capacidad para cargar un enorme peso. “Al igual que las hormigas, las mujeres tenemos muchos compromisos, tanto en el hogar como en el trabajo”, me explica Yadira, “como ellas, nosotras también buscamos la manera de sobrevivir juntas, en asociación”. Las socias de Keñao colaboran para rescatar su cultura, co-desarrollar su cerámica, reforestar, y mejorar la escuela y el sistema de educación de sus hijas e hijos. “La comunidad es como una isla,” continúa Yadira, “tiene alrededor de 22.000 hectáreas, pero está rodeada de palmicultura, petroleras, invasión ilegal de tierras, tala de árboles”. Los Siekopai se sienten acorralados en su territorio, que sufre los impactos del extractivismo.
“Este mundo occidental”, explica Yadira, “nos exige aprender a sobrevivir de otra manera, porque nuestros antiguos, nuestros antepasados, nuestros abuelos, tenían la selva inmensa, el territorio grande, y no les hacía falta conservarlo porque estaba sano y lo tenían todo: podían cazar, podían recolectar frutas, sembrar la chakra; pero en estos tiempos, los cambios profundos han afectado bastante a la nacionalidad Siekopai. Lamentablemente otras comunidades ya están perdiendo su cultura. Algunas incluso se enfocan en desarrollar monocultivos para obtener ingresos y poder sobrevivir en este mundo. Fue de cara a estas nuevas circunstancias, presiones y necesidades que nos preguntamos las mujeres cómo aportar económicamente a nuestras familias, para poder sostenerlas, pero sin destruir el bosque y sin abandonar nuestra cultura. Los hombres proveen la mayor parte del sustento familiar, pero ya no
es suficiente. Elegimos resistir ante todas las amenazas extractivas y conformar una asociación de mujeres que genera ingresos conservando y revitalizando bosque y cultura. Nos acompañan en este proceso las abuelas, nuestras mentoras, quienes nos guían para no perder la memoria ni la visión de la cultura Siekopai.
Hacemos manualidades y artesanías que generan un ingreso económico. Iniciamos con la línea de cerámica. Para poder obtener los materiales primarios del territorio tenemos que garantizar que no haya contaminación, que se mantenga la selva virgen. Por eso nuestro punto de partida fue la reforestación. Para hacer cerámica, por ejemplo, necesitamos arcilla. Lamentablemente, ya no tenemos buena arcilla en el río Aguarico por la excesiva circulación de canoas, chalupas y gabarras; hay deslaves y se va perdiendo. Todavía tenemos buena arcilla donde hay selva. Caminamos aproximadamente un kilómetro, al interior de las selvas de la comunidad, para recolectar arcilla. En estas caminatas nos acompañan los maridos. Nos ayudan a cargar la arcilla porque es pesada. Nos apoyan de varias maneras. Protegemos la selva y la selva nos da la arcilla que necesitamos para subsistir”. 22
Yadira ha enfrentado enormes dificultades a lo largo del camino que se propuso seguir. Su liderazgo es cada vez más visible y las mujeres de la asociación Keñao comienzan a cosechar los frutos del proyecto colectivo que han ido sembrando a lo largo de la última década. Yadira piensa que todavía existen barreras por superar “porque en esta nueva realidad todo es como una competencia”. Sin embargo, las mujeres de la Comunidad Siekopai Siekoya Remolino continuarán con su “compromiso de vivir bajo nuestra visión, la visión de la cultura Siekopai, respetando y cuidando nuestra madre selva porque es ella quien nos provee nuestros alimentos, quien nos da para seguir viviendo en nuestro territorio, y gracias a nuestros ancestros y nuestras ancestras, quienes lograron delimitarlo -sin ellos y su lucha no lo tendríamos”.
22 Yadira Ocoguaje (lideresa Siekopai), entrevista realizada por Ana María Durán Calisto, Quito, 20 de marzo de 2023.

Estudiantes del GSD y la FADA en el restaurante Shuar Nua Kakaram con nuestro anfitrión, el arquitecto Danilo Vega, Jefe de Ordenamiento Territorial del municipio de Shushufindi.




El futuro de los urbanismos del boom petrolero en la Amazonía
Remediación, rehabilitación, resurgimiento de la chakra y bioeconomías comunitarias en Shushufindi, Ecuador.

Ana María Durán Calisto


El taller de diseño en base a la investigación, cuyos resultados aquí se presentan, se vertebró sobre una estructura tripartita que arrancó con un análisis territorial, urbano y geográfico-histórico; una suerte de diagnóstico satelital, reforzado por una serie de lecturas relativas al fenómeno de la urbanización en la Amazonía y la ecología política del extractivismo, particularmente de combustibles fósiles. Esta visión remota fue complementada por un trabajo de campo concebido como inmersión, dentro de un marco de tiempo limitado (una semana) en las provincias de Napo y Sucumbíos. La experiencia directa de la vida de los Siekopai en la comuna Siekopai Siekoya Remolino, ubicada en las márgenes del río Aguarico (una arteria vital para esta nacionalidad, ahora contaminada por las petroleras, las plantaciones de palma africana y las aguas servidas de la cabecera cantonal), supuso un giro significativo en la trayectoria del taller. Los estudiantes pudieron verificar de primera mano cuáles han sido los efectos socioambientales del extractivismo petrolero con poca reinversión y casi nula remediación en la Amazonía ecuatoriana. Más importante aún, pudieron comprender cómo funcionan los sistemas agroecológicos, acuiculturales, y de manejo de suelos, así como los sistemas de asentamiento y circulación, de las naciones originarias. Esto les permitió volver a canalizar sus proyecciones y visiones para el cantón de Shushufindi. Con el fin de concretar dichas visiones, el último tercio del taller, post-trabajo de campo, se concentró exclusivamente en la proyección a escala regional, urbana e incluso arquitectónica, de diseños que incorporen los saberes locales en sus propuestas. Cada estudiante y/o equipo contó con total libertad para abordar el proyecto desde la perspectiva que le ofreció a cada uno el territorio y sus culturas.
La estructura tripartita escritorio-territorioescritorio (idealmente aditiva y cíclica, eventualmente territorio-escritorio-territorio) es fundamental en cualquier proceso de planificación y/o diseño en la región amazónica, cuya eco-lógica, como suele serlo en el trópico, diverge de la lógica espacial y climática de las zonas temperadas de las cuales proceden los paradigmas dominantes del diseño y la planificación, incluso en lo relativo a la conceptualización de “bosques”. La metodología de análisis espaciotemporal fue inicialmente deductiva (top down), luego inductiva (bottom up, gracias al trabajo de campo), y eventualmente, sintética. El proceso permitió a los estudiantes formular una síntesis visual, de imaginarios, en una serie de proyectos integrales/holísticos de diseño multiescalar que presentamos a continuación. Dichos proyectos tomaron forma considerando factores culturales, socioambientales, económicos, biológicos, epistemológicos (relativos a los sistemas de conocimiento), ontológicos (relativos a los sistemas conceptuales y de categorización/definición) y axiológicos (relativos a los sistemas de valor y valorización).
Es importante anotar que este taller se enmarca dentro de nuestra comprensión todavía limitada de la forma de ser y estar en la tierra de los pueblos y nacionalidades originarios que mantienen sus tradiciones vivas y se relacionan según su propia cosmovisión con el entorno. Queremos aclarar, para no incurrir en extractivismo académico, que las ideas fuerza, los conceptos, las agrotecnologías y sistemas de asentamiento que rigen nuestro trabajo se originan en el conocimiento y las ciencias indígenas, transmitidas directamente o indirectamente a la comunidad de diseñadores y planificadores, a través del trabajo de campo o la bibliografía escrita por antropólogos, etnógrafos, arqueólogos y otros científicos. Queremos honrar esa fuente y darle el reconocimiento que merece para responder de manera efectiva al llamado recurrente en la literatura de incorporar las ciencias y saberes indígenas en la planificación amazónica.
MARCO TEÓRICO
La Amazonía había sido conceptualizada por la ciencia occidental como un espacio homogéneo, dividido en dos zonas principales: la várzea (vega o llanura aluvial de sus ríos,
con tierras altamente fértiles por la renovación continua de depósitos de sedimentos) y la terra firme (zonas elevadas, interfluviales, cuyos suelos suelen ser ácidos, arenosos, y de baja fertilidad). Esta visión binaria de la Amazonía, alejada de la indígena, se ha ido transformando conforme han avanzado las investigaciones de varias disciplinas en la cuenca. Hoy por hoy, los científicos describen a la Amazonía como un espacio sumamente heterogéneo, compuesto por una gran diversidad lingüística, cultural, biológica, ecológica, agroecológica, urbana, y demás.
En el contexto occidental, gracias al trabajo pionero del etnobotánico William Baleé (2013), el genetista Charles R. Clement (2015), el antropólogo Darel A. Posey (1984, 1998, 2019), el antropólogo Philip Descola (1996), la edafóloga Susanna Hecht (2009, 2010), el geógrafo William Denevan (1992) y muchos otros, sabemos que la Amazonía es un mosaico de microecologías culturales, de bosques policulturales y chakras manejados cultivados y/o manejados por diversas bioculturas que han sabido adaptar los principios de las agrotecnologías originarias a distintas condiciones ecológicas, a la vez que han transformado su medio, potenciándolo en base a un profundo conocimiento empírico de las características de múltiples especies, sus sinergias y sus interrelaciones; es decir, desde principios ecológicos. Los estudios sobre la terra preta do Indio y la terra mulata demuestran que además de ser expertos en creación y manejo de bosques y terraformación (creación de paisajes culturales altamente productivos mediante construcción de camellones, calzadas elevadas, diques, canales, caminos, sistemas de montículos, presas de peces, terraplenes y otras formaciones de tierra), (Erickson 2000, 2006, 2008; Denevan 2001) los pueblos y nacionalidades amazónicos han sabido generar humus mediante técnicas de “horneado” o calentamiento de biomasa para producir biocarbón (biochars) y acumulación de desechos orgánicos (compostaje) (Woods et al. 2009a, 2009b, Arroyo-Kalin 2009a, 2009b, Schmidt et al. 2009, Bozarth et al. 2009, Schaan et al. 2009, Lehmann 2006).
En las microecologías culturales amazónicas, la biodiversidad suele incrementar en comparación con las zonas no intervenidas aledañas (Balée 2013; Clement et al. 2010, 2015; Levis et al. 2017, 2018, 2024;
Clement Garnett et al. 2018; Fa et al. 2020; Da Cunha et al. 2021). Los sistemas y modelos de asentamiento de los pueblos y las nacionalidades originarios, que han sido capaces no sólo de adaptarse a la complejidad de las ecologías amazónicas, sino de diseñarlas y potenciarlas a lo largo de miles de años (Altieri y Hecht 1990; Iriarte 2024; Prümers et al. 2022; Valdez 2018, 2008; Heckenberger 2003, 2004, 2009; Pazmiño 2021, 2022; Salazar 2008; Roosevelt 1991; Aceituno et al. 2021; Castaño Uribe 2019; Lombardo 2020; Erickson 2010, 2008, 2006, 19980; Denevan 2001; Rostain 2016, 2024; Schaan 2016; Peripato 2020; Ranzi 2021 et al.; Saunaloma 2012, 2018; Pärsinnen 2009; Schaan 2007; Sánchez Polo et al. 2023; Rostain & Pazmiño 2013; Lombardo and Prümers 2010), no han sido incorporados en los modelos nacionales de planificación. De hecho, en el caso de la Amazonía sudamericana, es dentro del recinto disciplinar de la antropología y sus diversas ramas y subramas (etnografía, etnología, arqueología, antropología cultural, etnohistoria, etnobotánica, antropología médica, entre otras) que se confinó el conocimiento occidental sobre la forma de organización espacial de los pueblos y nacionalidades originarios, a múltiples escalas. Es necesario trasladar ese conocimiento a otras disciplinas.
Hoy por hoy, se describe a la gran Amazonía como un mosaico heterogéneo de millares de microecologías. La riqueza de la agrobiodiversidad en la región va de la mano de la diversidad cultural, lingüística y socioespacial. Tomando en cuenta que la Amazonía fue culturalmente constituida como un mosaico territorial de gran diversidad agroecológica y acuicultural, y que los amazónicos han sabido crear espacios de gran abundancia y agrobiodiversidad, elegimos a la chakra y cocha -los sistemas agroecológicos y acuiculturales de policultivo tradicional de la región- como la unidad básica de reorganización del espacio rururbano; y a la red dinámica, distribuida, interconectada y multiescalar de comunas indígenas (la llakta en Kichwa) como la unidad básica de organización sociopolítica y planificación territorial. Ambos elementos buscan contribuir al Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT) y Plan de Uso y Gestión del Suelo (PUGS) de Shushufindi y otros cantones o municipios amazónicos, puesto que las técnicas, tecnologías y sistemas de organización
territorial indígenas están ausentes del sistema nacional de planificación de nuestros países, a pesar del enorme potencial que acarrean y conocimiento del medio que contienen. Es ese potencial lo que esta colaboración busca reivindicar, alineándose con el llamado del PIA a generar “estándares urbanísticos adecuados a la realidad natural y cultural de la Amazonía ecuatoriana” (STCTEA 2021, 84).
OBJETIVOS DEL TALLER DE INVESTIGACIÓN Y DISEÑO
Los principales objetivos del taller desarrollado en el Graduate School of Design (GSD) de la Universidad de Harvard giraron alrededor de crear imaginarios que permitan realizar una transición de modelos de urbanización compacta (cuya historia arranca en la Amazonía con las reducciones de las fundaciones castellanas en la ceja de montaña y portuguesas en las riberas del gran Amazonas, y de las misiones católicas, particularmente las jesuítas, en el Marañón y varios de sus tributarios) hacia un sistema regional policéntrico articulado por ríos y caminos, de agroecologías urbanas afines con las tradiciones vivas y milenarias de los sistemas de asentamiento de los pueblos y nacionalidades originarios, cuyas constelaciones interconectadas de sistemas político económicos plurales y descentralizados, con sistemas de gobernanza “de abajo hacia arriba” (dinámicamente jerárquicos o heterárquicos, a veces egalitarios, característicos de una democracia participativa), ofrecen un camino viable hacia el co-desarrollo de hábitats sostenibles y abundantes. El sistema tradicional, concebido desde las necesidades contemporáneas, podría apoyar los procesos de transición justa desde el extractivismo hacia la sostenibilidad socioambiental,
A NIVEL REGIONAL: EL TERRITORIO VIVO CONCEBIDO COMO ENTRETEJIDO DE REDES COMUNALES, MOSAICOS MICROECOLÓGICOS, BIOCORREDORES Y TRANSICIONES
Tomando en cuenta que la Amazonía sudamericana ha sido profundamente transformada por diversos procesos de colonización, desde la penetración inicial de las misiones católicas y contingentes de expansión militar y consolidación de fronteras (siglos XVIXVII), hasta los programas de reforma agraria
y colonización que acompañaron la integración nacional de los territorios del interior a través del despliegue de carreteras, el taller de diseño e investigación “El Futuro de los Urbanismos del Boom Petrolero en la Amazonía
Ecuatoriana” propuso concebir la visión territorial desde la perspectiva de un mosaico que permita conciliar distintas formas de estar en el territorio sin sacrificar su integridad ecológica. Es decir, tomando a la chakra, la cocha y la vivienda colectiva (maloca) como unidad mínima de planificación que pueda articular la visión indígena del territorio, dentro de la cual la chakra es sagrada (viviente, pensante y sintiente; irreductible a mero sistema productivo) con la visión de colonos mestizos en cuyas culturas convergen diversos tributarios: primordialmente nativos, europeos y africanos. Estos mosaicos de conciliación son capaces de integrar las chakras sagradas de los pueblos y nacionalidades originarios, con las cochas, con la permacultura mestiza (basada en la silvicultura indígena, pero cristianizada o desencantada), con cultivos comerciales (cacao, café, nueces de Brasil, guayusa, açaí, naranjilla, etc.), con ganadería (incorporada a la chakra o en un mosaico de pastizales intercalados con otras microecologías), e incluso con parches de plantaciones comerciales.
A escala territorial, por tanto, el taller propone el co-diseño y co-desarrollo de un mosaico de microecologías de regeneración y remediación del territorio según principios aditivos o incrementales de crecimiento, desde una base comunitaria, de abajo hacia arriba. Este mosaico debe tomar en cuenta la

lógica de los “archipiélagos” interconectados, verticales y horizontales (o “redes distribuidas”) que estructuró y estructura aún el diseño comunal del Territorio Vivo en las Américas, potenciando lo que ofrece cada estrato, cado “ecotopo”, o cada región. El transecto como herramienta de interpretación visual facilita el co-desarrollo de una imagen territorial en corte a escala regional y puede incorporar la noción de transición justa desde sistemas agrícolas monoculturales a sistemas policulturales; de sistemas centralizados de generación de energía a sistemas policéntricos; de infraestructuras industriales de manejo de aguas servidas a sistemas vegetales y minerales de filtración y purificación en las escalas mediana, pequeña y comunitaria. La planificación territorial exige una propuesta que pueda desarrollarse en etapas, con visión de remediación y reproducción cíclica de los sistemas (re)productivos o metabólicos del territorio, en períodos que abarquen siete generaciones. Tomando en cuenta que entre el 70 y el 80 por ciento de la urbanización en la Pan Amazonía es de carácter autoconstruido y autogestionado; de génesis semi-espontánea o espontánea (Buitrago et al. 2021; Bunker 1984; Cardoso et al. 2023, Costa y de Mello 2013; Cruz 2012; Da Silva 2019; Montes 2022; Kanai 2014; Roberts 1992; Uquillas 1984), esperamos que las propuestas presentadas para Shushufindi puedan contribuir a la planificación de sistemas de mejora/ reacondicionamiento/readaptación (retrofitting) de ciudades “de auge” con problemáticas análogas en otras zonas de Ecuador y la gran cuenca amazónica.
Izquierda: Diagrama cartográfico de la red de comunas Achuar interconectadas, como aparecen en el Plan de Vida de la nacionalidad. El diagrama sólo muestra a las comunas que eligieron ser incluidas en el mapa de dicho documento no vinculante de planificación. Cada comuna maneja una serie de ájas (policultivos agroforestales en diversos estadios de su ciclo de vida) asociados con jéas (casas colectivas) y ojos de agua, además de bosques manejados, articulados en un sistema de asentamiento en red distribuida y de baja densidad que es la fuente misma de un elevado índice de agro y biodiversidad en la Amazonía. Estas redes distribuidas suelen ser completamente invisibles en las cartografías de los estados nación de América del Sur, que pintan de verde la superficie y la categorizan generalmente como “bosque primario”, “zona de reserva” o “área de conservación” reproduciendo la visión de que la Amazonía es una terra nullius (tierra de nadie, tierra baldía) a ser ocupada, colonizada o densificada. Es vital visibilizar las redes de las comunas interconectadas que deseen ser incluidas en el mapa, mediante procesos participativos de toma de decisión en base a la autodeterminación; así como desarrollar políticas públicas destinadas a proteger su autonomía y capacidad de reproducción. Dibujo: Ana María Durán Calisto con Sofía Giayetto (Universidad Torcuato di Tella).


Arriba: Diagrama de un mosaico territorial que incorpora un núcleo urbano, el sistema de chakras y cochas asociado con viviendas, corredores biológicos o agroecológicos, y cultivos comerciales. Los biocorredores son fundamentales para la regeneración de paisajes fragmentados (Godar et. al. 2012).
Dibujo: Ana María Durán Calisto con Estefanía Bautista (FADA-PUCE) en base a patrones Shuar existentes a lo largo de la carretera Puyo-Huamboya, y posibles combinaciones actuales.
Abajo: Sistema de potenciales mosaicos que combinen chakras (policultivos agroforestales) con cultivos comerciales, biocorredores, bosques manejados y núcleos urbanos. Diagrama: Ana María Durán Calisto con Estefanía Bautista. Imagen izquierda, Imagen derecha, diagramas editables
TRANSPORTE MULTIMODAL
DOMINADO POR EL SISTEMA DE TRANSPORTE FLUVIAL
En el sistema originario de organización territorial la población suele estar dispersa, en un patrón que el arqueólogo Michael Heckenberger (2004) describe como fractal o multiescalar/autosimilar, siempre interconectado. En Pan Amazonía, desde que sus primeros habitantes comenzaron a ocupar la cuenca hace por lo menos 13.000 años (Roosevelt 1991, Furquim et al. 2023, Neves 2022, Iriarte 2024), y a transformarla gradual e incrementalmente en un sistema de redes distribuidas de paisajes culturales; de terraformaciones e hidromanipulaciones; abriendo caminos de diversas escalas, desde senderos hasta grandes carreteras: caminos que no fueron abiertos para extraer productos y exportarlos (visión extractivista introducida por la colonización) sino para interconectar núcleos sociales dinámicos, móviles, a veces multiétnicos y multilingüísticos, en los “archipiélagos” o constelaciones que caracterizan al sistema de la política plural típica de los cacicazgos/ curacazgos, las heterarquías, u otros sistemas descentralizados o policéntricos de autogobernanza en el territorio regional. Los caminos suplementaron y suplementan en la terra firme, en las zonas interfluviales y en la ceja de montaña donde los ríos no son navegables a la red principal de movilización: la fluvial,.
Desde la perspectiva de la circulación, por tanto, el taller propone concebir la red de transporte multimodal tomando en cuenta lo siguiente:
Privilegiar el transporte fluvial y complementarlo con caminos y rutas aéreas. El transporte en la Amazonía ha sido y debe permanecer primordialmente acuático o anfibio, inspirado en los sistemas de movilidad tradicionales. En la región, canoas de diversa escala y forma se diseñan para circular en ríos caudalosos, canales, igapós, igarapés, estuarios, etc., a veces utilizando energías limpias, como en el caso de la canoa solar Achuar (Balarezo 2019). Los caminos son vitales para transportarse en la época seca y deben diseñarse para interconectar comunidades, no meramente como canales de exportación de materias primas. Un corolario de la supremacía del transporte fluvial es que los ríos, riachuelos y demás están punteados
por puertos a diversas escalas. Dominan los micropuertos al interior de las comunidades y entre ellas.
Los sistemas tensiles de transporte por cable también proveen una excelente opción en la Amazonía. Se utilizan a manera de tarabita en las cordilleras orientales de los Andes, y son aplicables en zonas planas y semiplanas. Su potencial para transportar gente y carga es significativo, si se consideran los modelos de transporte urbano por cable de Medellín y Caracas. Según Michael Manville1, en las zonas temperadas los costos de mantenimiento son bajos y la inversión inicial competitiva en comparación con otros sistemas de transporte. Sería importante desarrollar estudios enfocados en bosques tropicales para poder evaluar los costos y beneficios de estos sistemas con mayor precisión. Los costos de mantenimiento son probablemente superiores en los bosques tropicales que en las zonas temperadas de los Andes. No es recomendable extender la red de carreteras centralizadoras, y es vital reimaginar a las existentes como canales de resurgimiento de bosques policulturales y agroecológicos, y como soportes de sistemas logísticos para una nueva red micro y meso ecoindustrial. Las carreteras pueden estructurar las sociobioeconomías de base comunitaria que actualmente se proponen para la Amazonía, en áreas colonizadas, mestizas y/o afroindígenas, respetando siempre el valor sagrado que el bosque tiene para los habitantes originarios de la cuenca.
A escala nacional, Shushufindi está conectada por las carreteras E10, E20, E35, E45 y E45A al resto del país. Desde la perspectiva fluvial, el cantón se conecta regional e internacionalmente a través de los ríos Napo y Aguarico. El principal puerto fluvial internacional en el río Napo es Puerto Providencia, nodo crítico de la Alta Amazonía en el eje Manta-Manaus de la IIRSACOSIPLAN. En el Aguarico, el principal puerto de interconexión es Tierras Orientales. Los dos aeropuertos nacionales más cercanos son los de Lago Agrio (Nueva Loja) y Coca (Francisco de Orellana). Puede observarse en la cartografía de las microcuencas del cantón Shushufindi que existen arterias secundarias, terciarias y cuaternarias de comunicación
1 Michael Manville (UCLA), entrevista realizada por Ana María Durán, Los Ángeles, 25 de febrero de 2021.

interna que pueden ser potenciadas a través de meso y micro-inversiones en mejora de meso y micropuertos para las diversas canoas, lanchas, gabarras, y otras embarcaciones que existen y se han adaptado para transitar en diversas vías fluviales a distintas escalas. El PIA reconoce que “la poca accesibilidad terrestre a los territorios indígenas y a los poblados que se distribuyen de manera dispersa, demanda una movilización de tipo fluvial…2 La otra alternativa de acceso es la vía aérea, que se caracteriza por tener aeropuertos y pistas de aterrizaje distribuidos estratégicamente, principalmente en las provincias de Pastaza, Morona Santiago y Orellana” (STCTEA 2021, 81).3
MODELO DESCENTRALIZADO Y POLICÉNTRICO DE AGROECOLOGÍA
URBANA A ESCALA REGIONAL, PASADO Y PRESENTE
La premisa metodológica de este taller, a escala territorial, fue hibridar la propuesta de los científicos medioambientales de generar mosaicos que resguarden los tejidos de interconexión ecológica de los cuales depende la biodiversidad, con los sistemas de planificación de las naciones originarias, cuyas ciudades fueron verdaderos mosaicos de microecologías a escala regional. Sus principios de complementariedad y circulación (de conocimiento, ofrendas, regalos, intercambio recíproco, matrimonio, y demás) pueden ser el fundamento de un “nuevo” sistema de intercambio en la Amazonía. El siguiente diagrama muestra los elementos de una posible articulación de biocorredores, microcultivos comerciales, policultivos con especies para el sustento y especies comerciales, bosques manejados, asentamientos y micropastizales (en pequeña escala el ganado puede ser incorporado a los sistemas policulturales en los estados avanzados de su ciclo de vida).
Derecha: Chakra Kichwa en el río Napo. Según Grefa Andi (2020, 127), los Kichwa consideran a la chakra una forma de horticultura móvil. La subsistencia de las comunidades Kichwa se basa en la cosecha de su chakra principal y de otras temporales que plantan en los caru tambo (puestos estacionales) junto con palmerales de chonta que marcan el territorio y articulan espacialmente sus expediciones de recolección, caza y pesca. Algunas de estas estaciones actúan también como puntos de encuentro para las festividades y el intercambio de semillas. Este sistema multisituado y dinámico de habitación les permitió a los Kichwa liberarse de sus patrones en el período de las haciendas. Fotografía de Christian Benavides.
2 El PIA (2021) lista como principales ríos navegables al Napo, Santiago, Bobonaza, Aguarico, Pastaza, Shiripuno, Morona, Curaray, Conambo, Tigre, Putumayo y San Miguel. Los principales puertos fluviales son Morona, Coca (Francisco de Orellana) y El Carmen.
3 Nueva Loja, Coca (Francisco de Orellana), Jumandy, Shell, Macas y Cumbaratza cuentan con los principales aeropuertos. Según la Dirección General de Aviación Civil, en la Amazonía ecuatoriana existen por lo menos 198 pistas de aterrizaje.
La proliferación de microecologías productivas y policulturales puede generar la base para el co-desarrollo de una sociobioeconomía de la colección (collection economy) y recolección (gathering economy) con base comunitaria (un sistema análogo al de las Reservas Extractivistas de Brasil. Este tipo de economía es milenario en la Amazonía y ha sufrido múltiples transformaciones desde la reestructuración misional del territorio, y con particular fuerza durante el período mercantilista. La modernización ha destruido sistemáticamente los sistemas tradicionales de producción en nombre de otros “superiores”. En Brasil se lo ha denominado de diversas maneras conforme ha adquirido distintas formas: recolección de drogas do sertão, aviamento (en su forma económica y socialmente más abusiva, durante la época del boom del caucho), economía de la recolección de productos de bosque no maderables, reserva extractivista, y ahora bioeconomía, sociobioeconomía, o economía del bosque vivo (living forest economy). En resumen, las sociobioeconomías son aquéllas que dependen de la recolección de productos del bosque, por tanto garantizan su capacidad de renovación y reproducción. Es fundamental que estén manejadas por, y beneficien a, las comunidades locales. También es imperativo que se agregue valor a los productos de la chakra en la región.
Un mosaico territorial de chakras, además de proveer los bioproductos que pueden ser la base de una nueva economía diversificada y con valor agregado in situ en la Amazonía, contiene grandes volúmenes de biomasa que almacena carbono, con el potencial de generar recursos adicionales para las comunidades. Esto, siempre y cuando sea bosque productivo, de co-desarrollo sustentable, inclusivo de las comunidades: no como bosque existente, semi-privatizado a través de concesiones/ arriendos/traspasos de derechos de uso, cuyos beneficiarios no están en el bosque ni
contribuyen a su generación/conservación. Hay que añadir que los municipios amazónicos pueden proponer políticas de desarrollo de mercados de carbono que estén basadas en la reforestación policultural, no en la mera venta o concesión de bosques existentes, a menudo ubicados en territorios indígenas y/o quilombolas, o en reservas extractivistas, y cuyo usufructo sería, paradójicamente, asimétrico o extractivista (como mero mercado de carbono).
“Incentivar la transición de pastizales y otros usos no sostenibles del suelo hacia sistemas productivos sostenibles con pertinencia territorial” (STCTEA 2021, 8) es uno de los principales objetivos del PIA. En sintonía con el PIA (2021), este taller de investigación y diseño se propuso imaginar un sistema descentralizado de agroecología urbana y periurbana que aborde la problemática que la escala supone para la producción, la eco-industrialización (valor de bioproductos agregado in situ), la distribución, logística y comercialización de (agro)(bio)productos amazónicos. Este sistema demanda también un manejo sustentable de los desechos creados en los procesos de (bio)producción y manufactura, así como aquellos generados por los conglomerados y núcleos urbanos. Desde la perspectiva del cultivo, se propone un crecimiento incremental: de chakra en chakra se pueden reforestar miles de hectáreas a lo largo de las carreteras y caminos, si es que existen los incentivos necesarios para hacerlo. Dependiendo del grado de degradación de la tierra, una chakra puede comenzar a producir en mínimo cinco años, muchos más si el suelo está altamente degradado4 (Morán 1993). La chakra alcanza su pico de madurez a los treinta o treinta y cinco años, cuando arranca un nuevo ciclo de roza-tala-quema (slash-and-burn) o de roza-tumba-pudre (slash and mulch); un nuevo ciclo de vida.5 Las comunidades, asociaciones, cooperativas, PYMES, meso y microempresas, y otros actores que decidan sembrar chakras, necesitarán recibir incentivos y/o subsidios durante cinco años que podrían, parcialmente, ser financiados por mercados
futuros de carbono. La proliferación del sistema dependerá de que existan los incentivos fiscales y financieros necesarios para estimular la silvicultura mediante política pública, como de hecho, ya está ocurriendo en Brasil.
Ahora que Pan Amazonía está sufriendo sequías sin precedentes, incendios forestales, y se acerca vertiginosamente a un punto de inflexión o punto de no retorno (tipping point) (Amigo 2020; Ionova y Andreoni 2023; Lovejoy y Nobre 2018), ejecutar políticas públicas y generar incentivos públicos y/o privados para la regeneración policultural de las zonas degradadas es fundamental. Los países miembros de la OTCA se han comprometido a restaurar por lo menos un 30% de las áreas degradadas hasta el año 2030.6 Esperamos que los proyectos y propuestas aquí presentadas contribuyan en esta dirección.
LOS SISTEMAS DE POLICULTIVO AMAZÓNICOS: LA CHAKRA Y LA COCHA7
América del Sur es, desde una perspectiva geográfica y geofísica, una de las regiones más diversas del planeta. Posee bosques tropicales, cadenas montañosas, pampas, pantanales, desiertos y otros ecosistemas de enorme complejidad. En el continente existe una considerable (agro)(bio) diversidad regional y local (microdiversidad al interior de cada región). Las técnicas agroecológicas indígenas han contribuido significativamente a esa agrobiodiversidad. Exploradores, naturalistas, antropólogos, etnógrafos, etnobotánicos, edafólogos, y otros, han descrito, analizado e interpretado durante siglos las ciencias indígenas, que están ahora siendo escritas por científicos y académicos originarios, sin intermediarios en la transmisión de sus conocimientos. Sabemos gracias a la biogeografía, incluida
6 Ver Acuerdo de París
4 Susanna Hecht (UCLA), entrevista realizada por Ana María Durán, 13 de noviembre de 2022.
5 María Clara Sharupi Juá (poeta y activista Shuar), Teresa Shiki (etnobotánica Shuar), contacto personal, entrevista realizada por Ana María Durán, Lugar, 29 de marzo de 2023.
7 Se ha elegido utilizar los términos “chakra” y “cocha”, ambos términos de origen Quechua/Quichua (o Kichwa), porque son comúnmente utilizados en varios países de la América hispana. Si bien reconocemos que es un término que se dispersó como parte de los procesos de colonización y evangelización en el continente, preferimos utilizar un término que tiene su origen en una de sus culturas originarias y permite a muchas otras identificar inmediatamente el concepto agroecológico a cuyos principios queremos remitirnos al utilizarlo. Es importante aclarar que en América Latina se aplica el término chakra también a las fincas. Lo utilizamos aquí en su acepción Napo Kichwa Runa, en su acepción original de policultivo sagrado diseñado en base a la sinergia de múltiples especies vegetales y animales.

Existe un considerable traslape entre territorios indígenas y bosques sanos. Fuente: NASADA-PUCE) en base a patrones Shuar existentes a lo largo de la carretera Puyo-Huamboya, y posibles combinaciones actuales.

la satelital, que un significativo porcentaje de los bosques tropicales de América del Sur son antropogénicos (Baleé 2013; Denevan 2001; Levis et al. 2017, 2018; Posey 1998; Ter Steege et al. 2013). Las mismas tecnologías han permitido demostrar que el grado de biodiversidad aumenta entre 30 y 35% en varios territorios indígenas actualmente (Balée, 2013, Garnet et al. 2018, Fa et al., 2020). La rotación de cultivos o agricultura itinerante (long-fallow shifting cultivation, slash and burn, slash and mulch) es mucho más productiva de lo que se había asumido inicialmente, si se mide su producción total, no por especie, para compararla de manera justa con otras formas de cultivo, como las plantaciones monoculturales (Altieri 2018, Altieri y Hecht 1990, Denevan 2001, Hecht 2013). No es coincidencia que plantas y árboles útiles bordean los senderos de las naciones indígenas y se densifican en sus campamentos, asentamientos y otros lugares que ocupan o transitan. Los pueblos y las nacionalidades originarias han modificado activamente la concentración y distribución de flora específica, de gran valor cultural (Levis et al. 2017, 2018, 2024). Es importante tener en mente que no solo la hidrografía tiene un impacto en los patrones de vegetación. Ocurre también lo inverso. Con la deforestación declina la calidad y cantidad de agua; con el resurgimiento de bosques aumentan las cosechas de este líquido vital. Toda modificación en la vegetación tiene un impacto en la hidrografía, los suelos, los microclimas y la fauna.
Conscientes del potencial de los sistemas policulturales tradicionales (la chakra Kichwa, la ája Shuar, la tsió Siekopai y la kewenkore Waorani)8 para generar la base territorial de una sociobioeconomía en territorios contaminados y degradados como los que caracterizan a la cabecera cantonal de Shushufindi y su zona de influencia, los estudiamos con detenimiento y elegimos como la unidad básica de planificación territorial. Los sistemas policulturales amazónicos son altamente agro y biodiversos. De acuerdo con la literatura revisada, cada chakra contiene, en promedio, entre cincuenta y setenticinco
Derecha: Chakra Kichwa en el río Napo. Según Grefa Andi (2020, 127), los Kichwa consideran a la chakra una forma de horticultura móvil. La subsistencia de las comunidades Kichwa se basa en la cosecha de su chakra principal y de otras temporales que plantan en los caru tambo (puestos estacionales) junto con palmerales de chonta que marcan el territorio y articulan espacialmente sus expediciones de recolección, caza y pesca. Algunas de estas estaciones actúan también como puntos de encuentro para las festividades y el intercambio de semillas. Este sistema multisituado y dinámico de habitación les permitió a los Kichwa liberarse de sus patrones en el período de las haciendas. Fotografía de Christian Benavides.
especies vegetales útiles (Morán 1993; Denevan 2001). El diseño colectivo del “territorio vivo”, caracterizado por una enorme variedad combinatoria de “microecologías antropogénicas”, incluidas las cochas, está urdido de relaciones sinérgicas entre plantas y animales (humanos incluidos) y posee principios replicables que estructuran su esencia. A diferencia de los monocultivos, la chakra no solo incluye especies diversas, sino que su productividad varía a lo largo de su ciclo de vida, como varía, en la cosmovisión originaria, la productividad de un ser humano. La chakra niña produce en el corto plazo (dos o tres años) alimentos básicos (staple foods) como la yuca, el plátano, el maíz, el fréjol, el camote, o la papa china. En tres, cuatro o cinco años, los suelos amazónicos ya no logran sostener el cultivo intensivo de estos productos, pero continúan produciendo plátano, frutos de árboles y frutos de palmeras, plantas medicinales, especies maderables, y demás.9En base a una revisión de la literatura etnográfica y antropológica, y gracias a la asesoría de expertos de los pueblos y nacionalidades originarios (ver capítulo sobre
9 Manuela Omari Ima nos explicó que el policultivo Waorani se nombra de manera distinta según su edad: es gonea cuando está “recién limpiado” el terreno, Pikenma, cuando existe ya un “claro” en el bosque. Este término significa “antiguo” y se refiere a un lugar limpio, listo para sembrar, que contiene árboles primarios viejos. Se llama Kewenkore al ciclo de cultivo de yuca, plátano y otras especies. Luego viene el período Wëne wayumö, con crecimiento secundario de vegetación, después de la cosecha. Por último, el policultivo alcanza la etapa Godewenkore, que significa “como antes”. En esta etapa, el policultivo ha alcanzado el estado de un bosque alto (high forest). Referirse a las siguientes fuentes para mayor información sobre este tema: Zurita Benavides, Maria Gabriela. 2014. Du” temps du tapir” à nos jours: les marques du temps dans le paysage: Perspectives de deux villages waorani sur les relations entre les espaces forestiers et le temps en Amazonie équatorienne. Tesis Doctoral, Muséum national d’histoire naturelle. https://theses.fr/2014MNHN0032
8 Existe en la asignación de género a estos cuatro tipos diversos de policultivo un sesgo lingüístico, al igual que ocurre cuando le añadimos una “s” para formar el plural, que no se construye de esa manera en las lenguas originarias.
Zurita Benavides, Maria Gabriela, Jarrín Valladares y Ríos, Montserrat. 2016. “Oral history reveals landscape ecology in Ecuadorian Amazonia: time categories and ethnobotany among Waorani people.” Economic Botany 70: 1-14. Zurita Benavides, Maria Gabriela. 2017. “Cultivando las plantas y la sociedad waorani”. Boletim do Museu Paraense Emílio Goeldi. Ciências Humanas 12: 495-516.

trabajo de campo y participación), decidimos también hacer visible la productividad de la chakra a lo largo de su ciclo de vida (entre 30 y 35 años), puesto que su caracterización como barbecho (fallow) da la impresión de que el terreno permanece completamente yermo o improductivo durante un largo período de tiempo; sin embargo, la cosecha de varios productos continúa (De la Torre 2022).
En la Amazonía ecuatoriana, las chakras ocupan, en promedio, un área entre 2.5 y 3.7 hectáreas (Descola 1996). Las chakras Waorani (Kewenkore) son más pequeñas, de 1.3 hectáreas en promedio (Zurita 2017). La chakra incluye árboles grandes que superan con creces el ciclo de vida de aquélla puesto que no se los tumba cuando inicia un nuevo proceso de tala y desmonte.
Es vital incorporar en la planificación territorial el conocimiento existente sobre los sistemas de cultivo amazónicos, específicos a cada región, tomando en cuenta la enorme heterogeneidad existente en la cuenca. En el caso de la cuenca alta del Amazonas existen,
como lo resume la antropóloga ecuatoriana María Gabriela Zurita Benavides (2017, 496):
“dos tipos de agricultura itinerante: rozatala-quema (slash-and-burn) y roza-tumbapudre (slash-and-mulch). El segundo es considerado como una adaptación ecológica del primero, en ambientes caracterizados por niveles elevados de lluvias y humedad (Beckerman, 1987; Denevan, 2001). El sistema de roza-tumba-pudre, conocido también como tapado, consiste en desmontar, dejar descomponer el rastrojo sin quemarlo y sembrar bajo o sobre éste. Los beneficios de este itinerario agrícola son múltiples: produce materia orgánica minimizando la erosión de suelos (Kettler, 1997) y la pérdida mínima de sus nutrientes, una larga duración de utilización de un espacio cultivado (Denevan, 2001), mantiene un régimen de humedad moderado, protege contra los insectos e inhibe el crecimiento de hierbas (Thurston, 1994). Su práctica ha sido registrada en el noroeste de América del Sur: entre las poblaciones del Chocó
en el Pacífico colombiano (Thurston, 1994), las poblaciones de la costa ecuatoriana, los Guanaré de Venezuela, así como los Canelos Kichwa y los Achuar de la Amazonia ecuatoriana (Denevan, 2001, p. 69), los Urarina de la Amazonía peruana y los Emberá de Panamá (Beckerman, 1987), en Costa Rica es conocido como “frijol tapado” (Kettler, 1997), así como en el sudeste asiático – en las islas de Mentawai (Conklin, 1961)”.
El taller del GSD se propuso describir visualmente la arquitectura de los policultivos amazónicos, tanto los acuáticos o anfibios (cochas) como los de tierra (chakras), y contribuir un inventario visual de especies que puedan ofrecer una herramienta útil a la planificación sociobioeconómica, idealmente con base comunitaria, y a la biorremediación. Este tipo de herramientas, creemos, harán legible la lógica de diversas chakras y cochas, facilitarán su diseño entre los miembros de grupos profesionales encargados de la planificación territorial en la Amazonía, generalmente mestizos, alejados de sus realidades, desconectados de la selva y sus culturas, desde oficinas ubicadas en las capitales nacionales o regionales. Este tipo de visualización puede hacer inteligible este sistema agroecológico para el estado y sus distintas instancias, en varios niveles y con distintas competencias, desde el nacional hasta el parroquial. Esto es importante, porque las cartografías de la administración pública suelen mostrar los territorios indígenas sin las redes interconectadas de comunidades, sin sus chakras, sin sus cochas, sin sus sitios sagrados, y sin sus bosques manejados, desconociendo la incalculable contribución de los pueblos y nacionalidades a la creación y potenciación de la agrobiodiversidad en la región. Las categorías de la chakra, la cocha y los bosques manejados deberían ser incorporadas en los sistemas nacionales de planificación que se limitan ahora a clasificar el suelo como “urbano”, “rural” y “zona de conservación”. En los territorios indígenas debería anotarse “asentamiento humano con sistema de chakras, cochas, bosques manejados y otras microecologías bioculturales” para enfatizar el papel activo que juegan los pueblos y nacionalidades de la cuenca en la (re)generación, manejo y conservación de bosques agro y biodiversos.
LA CHAKRA, LA COCHA Y EL
CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
El Panel Científico por la Amazonía (Alencar et al. 2021, Abramovay 2021) y diversos sectores de la academia proponen que se estimule una sinergia entre conocimientos y técnicas/tecnologías tradicionales y científicas. Hoy por hoy se perciben como epistemologías completamente separadas, incluso incompatibles. La historia de la ciencia, sin embargo, demuestra que los conocimientos “indígenas” han sido sistemáticamente incorporados, y continúan siéndolo, en las ciencias occidentales, tanto naturales como sociales, mediante procesos de interpretación y “traducción”. Un ejemplo claro de esto es que alrededor de un quinto de las medicinas que consumimos son de origen amazónico y su conocimiento fue integrado en la medicina occidental por investigadores que lo adquirieron generalmente de un yachaj (chamán en Quichua/Kichwa) o de un “informante”. Las plantas amazónicas, sus cualidades y su “utilidad” están en el corazón de transformaciones sociales importantes a nivel global (Crosby, 1972). La revolución industrial no hubiera sido posible sin el caucho (Hecht 2013; Dean 1987; Grandin 2010; Nugent 2017; Weinstein 1983) y la medicina moderna pudo concretarse gracias a la succinilcolina, un derivado del curare que produce parálisis muscular. Varios grupos amazónicos utilizan sustancias paralizantes (conocidas genéricamente como curare) para cazar animales. Lo aplican en las puntas de flechas y dardos. En occidente,
Derecha arriba: Gilberto Piaguaje en la tsió madre (chakra madre) Siekopai. Las tsió contienen, como los bosques tropicales que las inspiran, una mezcla simbiótica de plantas en diferentes capas o niveles al interior de su dosel. Como todo ser vivo cumplen con un ciclo de vida que ofrece distintas cosechas o posibilidades de recolección. En palabras de Pablo Yépez: “Las chakras Siekopai tienen diferentes capas: la capa alta con palmas, una capa media con plantas alimenticias y una capa inferior con plantas medicinales. La arquitectura de la chakra emula las funciones ecológicas del bosque, siendo cada capa un microhábitat con diferentes polinizadores, aves, epífitas, plantas ornamentales, y más. La chakra es un ecosistema en sí mismo y es muy complejo, altamente biodiverso. Los animales también cultivan la chakra: se comen las semillas y las dispersan, en un proceso simbiótico que incluye a humanos, hormigas, abejas, pájaros, jaguares, gusanos, venados, peces como el paiche (que contiene más Omega 3 que el salmón) y un sinnúmero de otras plantas y animales. Es importante ampliar el espacio para la producción de humus, vital para recuperar y nutrir suelos contaminados y agotados, así como introducir la infraestructura para producir bioemprendimientos alimentarios y medicinales desde la chakra”. Según de la Torre, la chakra que está próxima a la casa de una familia Siekopai se llama wë’e daripë y contiene una diversidad de alimentos,
Derecha: Vivero de semillas, Fanny Piaguaje y Gilberto Piaguaje en la tsió Siekopai. Fotografías de Jocelyn Tsai.



la cirugía moderna se volvió posible gracias a la aplicación de la succinilcolina como relajante muscular en el proceso de inducción anestésica.10
Los pueblos y nacionalidades pueden colaborar en igualdad de condiciones con académicos, científicos, investigadores y diseñadores en el co-desarrollo de una serie de centros para la innovación y creación de bioproductos y biomateriales con valor agregado: medicinas naturales, cosméticos, materiales para la construcción, alimentos orgánicos, biojoyas, textiles con diversas fibras orgánicas, vestimenta, muebles, biotécnicas -las posibilidades son enormes. En el caso específico de la chakra y la cocha, es fundamental que se diseñen y ejecuten investigaciones en el territorio involucrando a los actores locales para medir su poliproductividad, dinámica, ciclos, y otros factores como lo sugiere Pichón (1997).
Existe el reclamo, en el territorio y la literatura, de que el sistema global capitalista mercantiliza a la naturaleza y la somete incluso en sus versiones más “suaves” (servicios medioambientales, carbon stocks, y demás), perpetuando su explotación. Sin embargo, la realidad en el territorio es que “la pobreza y la pobreza extrema son sistemáticamente mayores en la Región Amazónica que fuera de ella en la mayoría de países amazónicos”, con la excepción de Bolivia (OTCA y CEPAL 2024, 12). Los ciudadanos en la Amazonía necesitan acceder a recursos financieros y monetarios. Si no creamos la base para una economía que les permita acceder a ellos, continuará el empobrecimiento de las poblaciones amazónicas; la expansión de las economías ilegales; y la imposición del extractivismo estatal, privado o híbrido. Desde la perspectiva de las poblaciones originarias, la poeta y activista Shuar María Clara Sharupi Juá nos invita a no “romantizar” a las culturas originarias, puesto que los estereotipos que se han construido alrededor de lo “indígena”, en lugar de jugar a su favor, limita más aún su acceso a recursos y aumenta la discriminación: “ser profesionales no encaja con el imaginario del buen salvaje ni con el del mal salvaje, así que casi nadie nos contrata ni reconoce como profesionales, porque esta imagen no encaja en su visión de lo
Derecha: “Ciudades-estado” y sistemas policéntricos de los cacicazgos o curacazgos de las redes distribuidas agrourbanas y regionales de tradición Arahuaca. Derecha: Patrones de asentamiento de la Cultura Casarabe en el Beni, Bolivia. Izquierda: Representación de un núcleo en la red urbana y el mosaico territorial precolombino del alto Xingú según descripciones del arqueólogo Michael Heckenberger (2004) y los asentamientos Kuikuro actuales. Dibujos de Steven Sangucho en base a Prümers et al. (2022: Extended Data, Figure 8) y Luigi Marini en Heckenberger (2009: 65). Imágenes desarrolladas por Steven Sangucho
indígena. Por otra parte, quieren confinarnos a vivir en un territorio circunscrito, cuando nosotros siempre nos hemos movido grandes distancias. Si nos asentamos en una ciudad fuera del confinamiento, nos categorizan como “población flotante”. Esto es inaceptable. Los Shuar también somos modernos y también somos urbanos”.11 Las poblaciones amazónicas tienen derecho a participar en los mercados laborales y comerciales, generalmente híbridos, en el entramado de las economías populares y solidarias, y aquéllas nacionales e internacionales.
LA CHAKRA Y LA COCHA COMO FUNDAMENTO DE UNA NUEVA (VIEJA) SOCIOBIOECONOMÍA
DE BASE COMUNITARIA CON VALOR AGREGADO EN SHUSHUFINDI
En el taller del GSD-Harvard desarrollamos una propuesta de estructuración del territorio basada en la red de poblados y comunas existente, de carácter difuso la primera (red de poblados) y distribuida o dispersa la segunda (red de comunas), cuyos principios de organización podrían ser útiles a la planificación contemporánea en la región. El rasgo urbano más notorio, tanto en imágenes satelitales como en fotografías aéreas y levantamientos cartográficos, es la mancha de la centralidad relativamente compacta de la cabecera cantonal de Shushufindi. Sin embargo, existe toda una radiación descentralizada de poblados semi-rurales, semi-urbanizados, o periurbanos que decantó de la planificación del IERAC en una red interconectada de por lo menos cuatro niveles. Decidimos trabajar con la red urbana existente (multiescalar) y articularla a los nuevos objetivos de co-desarrollo sociobioeconómico, en lugar de asumir una tábula rasa y partir desde un territorio “abstracto” a la espera de ser racionalizado, modernizado o desarrollado.
10
realizada por Ana María Durán, Cambridge, 26 de abril de 2025.
11 María Clara Sharupi Juá (poeta y activista), entrevista realizada por Ana María Durán, Quito, 30 de noviembre de 2024.


EL PALIMPSESTO, LA HISTORIA PROFUNDA
Para renovar nuestro imaginario urbano en la Amazonía es vital incorporar al diseño contemporáneo el conocimiento relativo a los sistemas de asentamiento precolombinos y sus sociedades interconectadas en redes agroecológicas, multi-escalares, y regionalmente integradas. Con esto en mente, proponemos:
Respetar, donde sobreviven, y estimular donde ya no existen, las redes distribuidas de “comunidades de la naturaleza” (sociedades no exclusivamente humanas) entretejidas entre ellas y con el entorno, recordando que conforman un sistema de política plural altamente descentralizado, construido de autonomías interconectadas en patrones inteligibles.
Establecer relaciones con las tradiciones vivas en su versión actual “fugitiva” y encogida/ reducida, pero que conservan en algunos lugares los principios de diseño y planificación ancestral como en un fractal, en iteración contemporánea a menor escala (Heckenberger 2004).
Establecer relaciones con teorías o modelos occidentales que proponen sistemas de asentamiento de carácter regional y policéntrico: la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard, las ciudades satélite británicas (Satellite Towns), los micro-distritos, y las
ciudades regionales o “biopolis” de Patrick Geddes.12
Establecer analogías con paradigmas tropicales o subtropicales de África subsahariana y el sureste asiático como los urbanismos de baja densidad (low-density urbanisms) o “difusos” del río Níger (McIntosh 2005) o las grandes ciudades Maya (Chase y Chase 2016; Scarborough et al. 2012).
12 La teoría de los lugares centrales (Central Place Theory) de Walter Christaller es útil para la descripción de los urbanismos que decantan del mercantilismo y sus economías fluviales cuya estructura es dendrítica, y de la centralización estatal, pero no refleja adecuadamente las estructuras sociales heterárquicas y rizomáticas de los grupos indígenas, afroindígenas y tradicionales, cuya geometría es mucho más compleja en la medida en que responde a la lógica relacional de ríos y ecologías híper complejas de bosques tropicales bioculturales.

A
NIVEL TERRITORIAL, NUEVOS HÍBRIDOS Y ADAPTACIONES DE LOS SISTEMAS DE ASENTAMIENTO TRADICIONALES DE LA AMAZONÍA: EL CASO
SHUAR
En el artículo Plan de Vida: Pensamiento y Planificación Territorial de los Aents (2022), el arquitecto Shuar Fernando Huambutzereque comparte este plano que muestra cómo las comunidades Shuar de la zona de Huamboya diseñaron su sistema de asentamiento adaptándolo a la carretera y buscando siempre una convergencia con los ojos de agua (jiniakri), las lagunas que éstos alimentan (pajanak) y los saladeros de animales. Estos cuerpos de agua son vitales para los moretales (Mauritia flexuosa, Buriti en Brasil). Podemos ver que la cancha, un elemento milenario en las Américas, ocupa un lugar central, puesto que suple un espacio que no sirve exclusivamente para el deporte y el entretenimiento. La cancha es un lugar de encuentro, de asambleas, un centro comunal y político donde también se resuelven fricciones y conflictos. En el diagrama podemos ver que alrededor de cada jéa (vivienda colectiva) de planta elíptica crecen las ájas (policultivos agroforestales), un espacio femenino (ekent) en el caso Shuar, cultivado por las mujeres. Las áreas domesticadas de bosque (tanku kamputin) se extienden más allá de la ája. Algunas jéas Shuar aparecen apareadas con casas de madera, una incorporación arquitectónica de influencia evangélica; y/o con casas de cemento de influencia mestizo-católica. Podemos aprender muchas lecciones de esta forma híbrida de habitar
el territorio amazónico, e incorporarlas a los futuros programas de diseño y planificación. Es importante notar que los caminos que interconectan a las comunidades se denominan paasa y, en este caso, el principal camino de interconexión es la carretera.
“ARCHIPIÉLAGOS”
(INTERCONECTADOS) VERTICALES Y HORIZONTALES
El arqueólogo ucraniano John V. Murra (1956, 1972, 2002), en base a su análisis de los textos de Guaman Poma de Ayala y los cronistas de los siglos XVI y XVII, desarrolló el concepto de “archipiélago vertical” para describir el sistema político económico de los Incas, cuyas redes comunitarias distribuidas y articuladas, o territorios vivos (llaktakuna) con sus ”sociedades de la naturaleza” (ayllukuna) se implantaban en distintas elevaciones de los transectos Pacífico-Andino-Amazónicos a lo largo y ancho del vasto Tawantinsuyo. Esto les permitía co-desarrollar microecologías y sistemas socionaturales altamente productivos (cochas, andenes, puquíos, amunas, bofedales, camellones, bofedales, wachaques o chakras/chacras hundidas, jardines flotantes, islas flotantes y otros) (Canziani 2012) en un sinnúmero de ecotonos, a diversas alturas, que les proveían una gran diversidad de productos. Estos servían para el sustento de la familia extendida, se intercambiaban entre los ayllukuna según principios de reciprocidad, y se entregaban a los Inca como tributo. Cada ayllu se especializaba en una actividad económica, además de garantizarse la autonomía del sustento. El modelo económico
Izquierda: “Diagrama: Transecto archipiélago horizontal. Dibujo de Steven Sangucho en base a Denevan, W. M. (2002).
funcionaba gracias a la complementariedad de los “gremios” familiares que intercambiaban productos de enorme calidad, con valor agregado por la especialización (bio)cultural y artesanal, a lo largo de un vasto sistema regional articulado por caminos, carreteras y ríos. Este sistema económico basado en la lógica y potenciación de cada ecotono, la minga (trabajo colectivo de base comunitaria y rotativo), el cultivo de microecologías, y el intercambio recíproco entre comunidades o ayllus, es la base del Sumak Kawsay o Buen Vivir, un concepto que comparten los pueblos y nacionalidades de las Américas y se expresa en sus lenguas. En Paaikoka, la lengua de los Siekopai, este principio se conoce como “Deoye Paiye”. El Sumak Kawsay no es antropocéntrico. El Buen Vivir es para todos los seres que habitan la Tierra: humanos, no humanos y más que humanos; tangibles e intangibles (Sarayaku, 2025).
El antropólogo Frank Salomon (2007) describió un sistema análogo para el Chinchaysuyo, la región septentrional del Tawantinsuyo (actual república del Ecuador, el Perú septentrional y la Colombia meridional), en el período preincásico. En base a un estudio detallado de documentos legales de la era pretoledana, infiere la estructura socioeconómica de los cacicazgos preincaicos y verifica la existencia de lo que Oberem llama un sistema de “microverticalidades” en el cual están ausentes las diferencias complementarias entre ayllus y sobresale un ímpetu por mantener la autonomía local. La interdependencia y especialización ocurre entre subregiones, no al interior de las mismas. En la zona andina y costera ecuatorial, al igual que en la cuenca alta del Amazonas, la micro-verticalidad se componía de redes comunales o microregiones autónomas que intercambiaban entre sí (Salomon 2007). En base a su convivencia con, y análisis como observador participante de las sociedades Kichwa Napo Runa (conocidas anteriormente como Quijos, parientes de los Quitu o Kitu Kara), el antropólogo Michael Uzendoski (2004) describe su sistema político económico como “archipiélago horizontal”. Esta expresión nos parece adecuada siempre y cuando se enfatice la interconexión entre “islas” o comunidades relativamente autónomas, para describir
los transectos de diversificación ecosocial y el mosaico económico de microecologías antropogénicas y sagradas del alto Amazonas: sumadas, conforman una gran “llakta,” una ciudad-región agrourbana, un territorio vivo, animado, de una multiplicidad de seres con intelecto, conciencia, e idéntico derecho a vivir. La humana es una especie más en un sistema de interdependencias que no es jerárquico, en una red compleja de interconexiones heterárquicas o egalitarias (Web of Life), que se distingue de la Scala Naturae (Chain of Being) jerárquica de las civilizaciones patriarcales, con el “hombre” en la cúspide de la pirámide de la vida. Es esta organización territorial profunda de la abundancia la que debe ofrecer los lineamientos para el futuro de la planificación territorial en la zona Andino Amazónica.
A NIVEL AGROURBANO, ACUPUNTURA AGROECOLÓGICA Y BIOCORREDORES COMO TEJIDOS DE REGENERACIÓN
A este nivel, el taller propone concebir al diseño urbano como diseño de hábitat sustentable, en línea con la visión propuesta por la tradición agrourbana de las ciudadesterritorio originarias y tomando en cuentas los principios que busca promover en la actualidad el programa BiodiverCiudades del Instituto Humboldt.
Los conceptos regentes de diseño urbano propuestos para el taller son los siguientes:
• En la cabecera cantonal de Shushufindi, se propone concebir un sistema de acupuntura urbana agroecológica e interconectada por biocorredores con el fin de hilvanar la ciudad en un proceso de remediación ambiental. Los pozos petroleros y otras infraestructuras obsoletas actuarían como nodos críticos de la acupuntura, vinculados por los biocorredores que los hilvanarían en un tejido de remediación e interconexión ecológica.
• A escala cantonal, se propone: 1. Articular la nueva red de remediación de la cabecera cantonal con el sistema de urbanismos agroecológicos (agro y biodiversos) del mosaico territorial. 2. Concebir las funciones de la cabecera del cantón, sus parroquias y poblados desde la perspectiva de una sociobioconomía



urbana inspirada en el Sumak Kawsay: una red de núcleos de la abundancia y el bienestar común (plantas, animales y ancestros incluidos) con base comunitaria y/o doméstica articulada a núcleos urbanos bien equipados para cumplir con funciones educativas, de investigación e innovación.
• A escala de barrio, se propone: 1. Co-diseñar una comuna Siekopai que garantice a la nacionalidad originaria del actual cantón de Shushufindi el acceso y el derecho a la ciudad, 2. Co-diseñar proyectos de vivienda colectiva bien adaptados a su contexto y articulados con el sistema de parques, biocorredores y espacios público
TRANSICIÓN JUSTA, TECNOLOGÍAS
BASADAS EN LA NATURALEZA Y MESO O MICRO INFRAESTRUCTURAS
En las zonas periurbanas y las redes comunitarias de la Amazonía no es deseable ni necesario construir redes centralizadas de provisión de servicios públicos. Al contrario, es preferible desarrollar micro-infraestructuras adaptadas a la lógica y escala de las redes distribuidas o dispersas (en el caso de las comunas) y difusas (en el caso de los poblados de la zona rururbana y periurbana). Los sistemas vegetales y minerales de filtración de aguas servidas, siempre y cuando sean
bien mantenidos, funcionan muy bien a escala comunal (micro-infraestructuras) y urbana (pantanos artificiales) como pudimos observar en la comuna Kichwa de las Sinchi Warmi, la comuna Kichwa de Mushullakta y la ciudad de Shushufindi. Para respetar la lógica dispersa e interconectada que forma la base de la acumulación (buildup) del mosaico de microecologías comunitarias interconectadas, es fundamental desarrollar sistemas de generación de energía limpia de pequeña y mediana escala. Por último, las infraestructuras azules y verdes, incluidas aquéllas que decantan de la remediación, pueden contribuir en las ciudades, además de un magnífico sistema de filtración y depuración de aguas servidas, una red de espacios públicos, bosques urbanos, chakras urbanas, y equipamientos sociales.
Tomando en cuenta la necesidad de ejecutar una transición justa entre sistemas político económicos y político ecológicos, se propone:
• Desde la perspectiva energética, una transición justa hacia sistemas limpios, descentralizados y de bajo impacto (pequeña y mediana escala) para la generación de energía eléctrica a escala comunitaria o barrial con fuentes limpias: microturbinas hidroeléctricas de pequeña y mediana escala, en canales desviados de los lechos principales; paneles fotovoltaicos distribuidos e intercalados como un elemento más del bosque; energía eólica
Izquierda: Biorremediación y acupuntura agroecológica para zonas postindustriales en la Amazonía. Diagrama: Ana María Durán Calisto con Estefanía Bautista
estratégicamente ubicada para reducir al mínimo su impacto medioambiental; biodigestores adaptados a la biomasa de bosque tropical; energía geotérmica en la ceja de montaña; y otros.
• Incentivos económicos y financieros (microfinanzas idealmente manejadas por mujeres) para el co-desarrollo de sociobioeconomías domésticas y comunitarias.
• Co-diseño y co-desarrollo de micro y meso infraestructuras: biofiltros (fitofiltros, micofiltros) y geofiltros descentralizadas para el manejo de aguas servidas.
• Recolección de aguas lluvia: captación, manejo, tratamiento y purificación del agua en base a filtros vegetales y/o minerales.
• Estimular la oferta de sistemas inalámbricos de provisión de internet
• Co-desarrollo de apps u otros mecanismos que permitan la negociación y venta directa de productos comunitarios con o sin valor agregado
• Co-desarrollo de monedas comunitarias para el comercio local13
• Co-diseño de infraestructuras azules y verdes, y soluciones basadas en la naturaleza para la remediación y mejora del hábitat urbano, con la participación de las comunidades locales, diseñadores, ingenieros y científicos.
A NIVEL ARQUITECTÓNICO, EL BOSQUE COMO ARQUITECTURA
En el Trópico, las relaciones interior - exterior son inversas a las que caracterizan a las zonas templadas. El exterior predomina como espacio de actividad y de vida (versus el contenedor característico de las zonas templadas donde el invierno impone otras exigencias). En la Amazonía, entre los principales espacios sociales cuentan la plaza central o cancha comunitaria, el claro de bosque, la chakra, los senderos y caminos, y los núcleos sagrados del territorio vivo (cascadas, rocas, y demás). Las malocas de los campamentos que se construyen durante las peregrinaciones ofrecen espacios para el reposo, la conversación,
13 Las monedas digitales podrían ofrecer una buena opción si su impacto socioambiental no fuera tan excesivo
el canto, la preparación y consumo de alimentos. Es fundamental comprender que diseñar arquitectura en la Amazonía es, por sobre todo, diseñar agroecologías, diseñar y manejar bosques. Quienes se enfocan exclusivamente en la reproducción del objeto “maloca” están diseñando una “casa” con apenas una de sus muchas habitaciones, todas las demás están fuera de su piel. El lenguaje es revelador. La lingüista ecuatoriana Marleen Haboud14, especialista en el estudio de lenguas indígenas, nos contó que fue contratada por el estado ecuatoriano para traducir un afiche que leía “Quédate en casa” a las catorce lenguas que se hablan en Ecuador. “Casa” en las lenguas amazónicas es, por sobre todo, “bosque”, nos contó. El bosque es el habitáculo principal, por tanto tenía que ser sumamente específica en el proceso de traducción para expresar que al usar el término “casa” se refería a una estructura edilicia (un imperativo urbano transferido irreflexivamente a la selva por el estado ecuatoriano). El equivalente en castellano sería casa = hábitat o Territorio Vivo. Un corolario de lo anterior es que la arquitectura entendida como oficio en el trópico tiene que ser comprendida de manera expandida. Hacer arquitectura en la Amazonía es inevitablemente hacer paisaje, agrociudad, bosque urbano, y la entidad ecológica de una maloca (avatar de la chakra). Esto tiene implicaciones profundas para la educación arquitectónica. El papel del arquitecto amazónico, el arquitecto del paisaje, el diseñador urbano y el planificador urbano equivale al de un médium a través del cual se manifiestan las energías del bosque, particularmente, el conocimiento de una planta sagrada. Se accede a las visiones a través de rituales colectivos, de sueños, e incluso de procesos extensos de preparación espiritual. Como anota Huambutzereque (2022), hay que estar en el “estado de mente” idóneo para visualizar lo que el bosque quiere ser bajo su nueva forma de casa (jéa), llakta (ciudad territorio de parentesco sagrados humanos, no humanos y más que humanos), chakra (ája), cocha, y demás. En la Amazonía, la arquitectura se planta.
Para intervenir en un espacio que ha sido tratado como desecho de la industria petrolera, en una urbe mestiza como Shushufindi, se vuelve importante llevar a cabo un análisis
14 Marleen Haboud (lingüista) entrevista realizada por Ana María Durán, Quito, 30 de marzo de 2020






y estudio de las arquitecturas vernáculas de la Amazonía, las arquitecturas de la chakras y las cochas, sus materiales y sistemas constructivos, sus técnicas. Revitalizar las arquitecturas tradicionales en la región equivale a revitalizar sus bosques. Toda arquitectura es una ecología, próxima o distante. La revitalización cultural es resurgimiento ecológico. Se propone cuestionar los conceptos binarios desde el diseño: natural - artificial, urbano - rural, ecológico - cultural. La relación entre cultura y natura es indivisible y de regeneración mútua. Por tanto, la diversidad cultural debe ser entendida como fundamento de la agrobiodiversidad y la conservación de los bosques. Las chakras, cochas y bosques son las agroecologías de las artes y oficios, el fundamento de la maravillosa diversidad estética de la Amazonía. Se puede hablar de la geografía-agroecología de la cerámica, el arte plumario, las artes culinarias, las artes curativas, las artes navales, las artes textiles (cestería, hamacas, redes de pescar), las artes constructivas, las artes pictóricas (pintura corporal, cerámica, rupestre, textil), y demás. Interesan las expresiones culturales materiales amazónicas no con el propósito de incurrir en apropiación cultural, sino de otorgarles el respeto y la admiración que adjudicamos a todas las grandes tradiciones de las civilizaciones en el mundo entero y de contribuir a la regeneración del bosque enfatizando la importancia de la revitalización de sus culturas. Las ricas tradiciones estéticas amazónicas pueden entrar en sinergia con otras tradiciones, desde el ser artístico. Desde el arte y la técnica, es importante prestar atención al papel benigno que juega el fuego en la Amazonía, donde se ahuma la comida, se “hornea” la biomasa para generar suelo fértil, se ahuma la arquitectura, se ahuman



Izquierda: Cultura material y sagrada amazónica. Todas estas imágenes son de la web salvo: Hamaca Waorani opción 1, Hamaca Waorani opción 2, Techo Achuar, Tanga, Tejido Shipibo Conibo, Cerámica, Canasto Fuentes imágenes: Tanga, Collections of the University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology; detalle de hamaca, Ana María Durán Calisto; techo de jéa Achuar, Fernando Huambutzereque.
las canoas. La formación de suelos también es un oficio arquitectónico en una agrociudad tradicional amazónica.
PROGRAMACIÓN CRÍTICA, INNOVACIÓN INSTITUCIONAL, INNOVACIÓN FINANCIERA
Para contribuir a la conservación de conocimientos y ciencias ancestrales; a la generación de oportunidades para la restitución y reparación; a la garantía del derecho a la ciudad para los pueblos y naciones originarios que a pesar de haber vivido en estos territorios, ahora urbanos, deben injustamente asentarse “ilegalmente” en sus flancos, el taller se propuso abordar la programación desde una perspectiva contextual e histórica, proponiendo la siguiente programación:
• Incorporar jardines botánicos de las naciones originarias en la ciudad. En el caso de Shushufindi, se proponen jardines botánicos A´i Cofán, Siekopai (Secoya), Siona, Shuar, Kichwa y Waorani.
• Promocionar la creación de centros de investigación e innovación en biorremediación de bosques tropicales contaminados con petróleo y metales pesados
• Estimular la creación de Bancos de Semillas
• Co-diseñar y co-desarrollar:
• Vivienda colectiva adaptada a las condiciones particulares de las ciudades en los bosques tropicales urbanizados o las ciudades forestales
• Centros de Patentación de genomas tropicales con propiedad comunal y nacional (este es un tema delicado y debe tratarse con los pueblos y nacionalidades originarias, particularmente cuando de especies domesticadas y semi-domesticadas se trata. Los conocimientos y ciencias ancestrales deben ser completamente protegidos, acaso, por una ley de propiedad comunal. Estas decisiones deben ser tomadas por los pueblos y nacionalidades y respetadas por la población mestiza).
• Centros de garantía de beneficios e inversiones sociales locales en el marco del mercado de créditos de carbono y los fondos públicos asignados a la Amazonía por ley.
• Centros de servicios legales en derechos humanos y titulación comunal o individual de tierras
• Talleres para la (re)creación cultural
• Incubadoras de emprendimientos con base comunitaria
• Centros educativos híbridos, pluriculturales (de tierra firme, anfibios o flotantes), para el intercambio justo y recíproco de conocimientos
• Centros de salud híbridos, pluriculturales (de tierra firme, anfibios o flotantes)
• Laboratorio de Ciencias Indígenas, Bioproductos y Biomateriales
• Restaurantes de la chakra a la mesa
• Mercados con biomonedas comunales
• Industrias limpias y agroecológicas

Catálogo de Proyectos 6

194 Arquitectura de la chakra o tsió.
Giovanna Baffico
200 La arquitectura de la cocha o jaira: una “chakra” acuática o piscipolicultural
Zinan Chi
208 Sistema regional sociobioeconómico con base comunitaria para Shushufindi
Guoli Zhang y Percy Long
216 El camino de la etnobotánica y la ciencia: De la degradación a la remediación y regeneración de bosques, y la purificación del agua
Jocelyn Tsai
224 Banco de Semillas y Centro de Investigación para la remediación, reforestación policultural y biomprendimientos comunitarios
Peter Sikorsky
232 Paisajes urbanos industriales y postindustriales. Regeneración agroecológica y reutilización de la infraestructura petrolera urbana
Priyanka Kar
242 Shushufindi, ciudad fructífera y frutal.
Rodrigo Martel / Rachaya Wattanasirichaigoon
258 Micro-infraestructuras sociales flotantes, anfibias y de terra Firme
Rolando Girodengo, Eddie Meléndez Merced y Youngsoo Yang
274 Modu-Loo: Sistema modular de higiene
Zinan chi
282 Conclusiones y Recomendaciones


En este apartado presentamos, a manera de catálogo, los proyectos desarrollados por un grupo de doce estudiantes de distintas nacionalidades y registrados en diversos programas que ofrece el GSD de la Universidad de Harvard: arquitectura, arquitectura del paisaje, diseño urbano y planificación urbana. Los estudiantes diseñaron una gama de proyectos con pertinencia socioambiental y cultural; desde una base de datos cualitativa y visual de especies de la chakra para facilitar su incorporación en las representaciones de los mosaicos de bosques bioculturales en los instrumentos de planificación, hasta una serie de micro-infraestructuras de provisión de servicios públicos -sanitarios, educativos, culturales y demás- en zonas acuáticas, de várzea y de terra firme. Los estudiantes se enfocaron también en cómo lograr procesos de remediación en zonas industriales y postindustriales del nororiente ecuatoriano; en cómo lograr la transición de plantaciones monoculturales a policultivos comerciales; en la potencial introducción de sistemas de bio (fito, mico) y geofiltración para gestionar la depuración y manejo del agua tanto en núcleos urbanos como en zonas de habitación dispersa; en la representación de la cocha como unidad piscícola de planificación en zonas boscosas, periurbanas y urbanas; en la remediación y eventual remoción de las redes multiescalares de oleoductos que contaminan el ambiente a través de fugas de petróleo continuas; en el diseño de acupunturas agroecológico-urbanas articuladas por redes de biocorredores; en la estructuración e interconexión de sobiobioeconomías comunitarias potenciadas con centros de acopio, talleres, eco-industrias, y otros equipamientos; en el co-desarrollo de bancos de semillas y laboratorios de biomateriales; y por último, en la creación de jardines botánicos y comunas indígenas en los núcleos urbanos que garanticen el derecho a la ciudad de los pueblos y nacionalidades originarios.
Arquitectura(s) de la chakra o tsió
Giovanna Baffico
Giovanna Baffico, estudiante en el programa de arquitectura del paisaje, se concentró -entre otras cosas- en estudiar en detalle y proyectar los principios de la chakra. Para poder expresarla visualmente, recopiló primero una serie de fuentes bibliográficas que describen los policultivos de las selvas, planicies fluviales, y sabanas de la región Pan Amazónica.
Giovanna generó una base de datos en la cual recopiló 133 especies domesticadas, semi-domesticadas y silvestres que son utilizadas por los pueblos y nacionalidades de la Amazonía. Incluyó en su análisis el nombre botánico; un nombre común; el grupo funcional al que pertenecen; su altura promedio; su ciclo de vida/cosecha; sus principales usos; su cadena de valor; su valor ecológico; su valor en procesos de remediación y restauración ecológica; y su valor medicinal, cultural, social y cosmológico.





Para realizar esta base de datos, Giovanna utilizó tres fuentes principales, dos enfocadas en la región -Estación de Biodiversidad Tiputini de la USFQ15 y Estación Científica Yasuní de la PUCE- y una Pan Amazónica: Useful Tropical Plants.16 Además, realizó el esfuerzo de conseguir una imagen de cada una de las especies identificadas con el objetivo de generar una plataforma abierta de especies para facilitar la elaboración de dibujos que expresen las arquitecturas de diversas chakras, ya que varían según microclimas, culturas, comunidades y los individuos que las plantan y cuidan, a menudo mujeres. Por último, Giovanna estudió la chakra de los Siekopai, conocida en Paaikoka, su lengua, como tsió, descrita en Wë’e Daripë: Guía sobre las prácticas y saberes ancestrales para el cultivo de la nacionalidad Siekopai (De la Torre 2022) en base a los saberes de los Siekopai.
El PIA (STCTEA 2021, 79) reconoce que es urgente fortalecer “los sistemas tradicionales de producción con fines de garantizar la soberanía alimentaria y la conservación del patrimonio biocultural de los pueblos amazónicos, más aún en una región en la cual
15 Ver: https://www.tiputini.com/research/resources
16 Ver: https://tropical.theferns.info/

la desnutrición crónica en niños menores de cinco años alcanza un 30%, el porcentaje más alto del país”. El PIA postula que
“al ser las chakras la base fundamental de la soberanía alimentaria de los pueblos y nacionalidades, su promoción y fomento es una de las prioridades en la gestión de las políticas promovidas por los GAD; sin embargo, la vinculación con el mercado induce a las familias a cultivar especies comerciales, en detrimento de especies importantes para la alimentación, la salud y la reproducción cultural. Otro problema asociado es la pérdida de conocimiento sobre el manejo y uso de plantas de la chakra (alimentos, medicinas y otros usos), puesto que la migración de las mujeres jóvenes a las ciudades, por estudio o trabajo, impide la transmisión de conocimientos y prácticas tradicionales de madres a hijas” (STCTEA 2021, 38).
Este proyecto responde al imperativo de potenciar las sociobioeconomías comunitarias de las chakras, y la revitalización socioambiental de paisajes bioculturales.
Derecha arriba: Diagrama de Giovanna Baffico que busca establecer relaciones entre políticas públicas de incentivo al cultivo de chakras; la identificación de posibles alianzas a distintos niveles; y de potenciales fuentes de financiamiento para su proliferación con el objetivo de regenerar bosques comestibles agro y biodiversos, y promover las sociobioeconomías con base comunitaria. Potenciales fuentes de financiamiento identificadas son los bancos de desarrollo nacionales, regionales e internacionales; los mercados de carbono; las fundaciones Ford y McArthur; la Coalición LEAF (Lowering Emissions by Accelerating Forest Finance); las Fundaciones Raíz, Ceibo y RUNA; los Ministerios del Ambiente, Agricultura y Turismo; la Clínica Ambiental; Humans for Abundance; las universidades y los departamentos de responsabilidad socioambiental de empresas privadas. Existen otras potenciales fuente de financiamiento: Generation Restoration Cities, Alliance for Restoration in the Amazon, Partner Forest Program, International Development Association, Open IDB, IDB Lab, ReInvest IDB+, Fondo Verde para el Clima, Grupo de Financiamiento Climático de Latinoamérica y el Caribe (GFLAC) con su plataforma de Finanzas Sostenibles, Ecuador Carbono Cero, y demás. Derecha abajo: Arquitectura de la chakra, dibujo de Giovanna Baffico realizado en base a un estudio detallado de las ciencias agroecológicas amazónicas



THE NEW SECTION

chakra system and bio corridors for productive forest regeneration in Shushufindi
Arriba: Transectos diagramáticos de los corredores biológicos y policulturales mediante los cuales se propone hilvanar diversos componentes del mosaico territorial: territorios indígenas (reservas comunales), bosques productivos, sistemas agroecológicos en diversas etapas (incluido el barbecho), áreas protegidas, sistemas silvopastoriles, pastos, plantaciones monoculturales, y áreas urbanas. Dibujos de Giovanna Baffico

Abajo: Detalle de biocorredores urbanos con especies asociadas inspirados en la chakra y su agrobiodiversidad. Dibujos de Giovanna Baffico



The Future of Oil Boom Towns in Ecuadorian
La arquitectura de la cocha o jaira: una “chakra” acuícola
Zinan Chi
La estudiante de arquitectura Zinan Chi se interesó desde un principio por investigar la cuestión del agua en el cantón de Shushufindi desde varias perspectivas y a varias escalas: la del agua potable y sus fuentes, la de los sistemas de desagüe y manejo/tratamiento de aguas servidas, la de los ciclos de agua en el cantón, la de su consumo en la producción agrícola, la de la problemática de su contaminación en la región por parte de las plantaciones de palma africana (herbicidas, pesticidas y fertilizantes agroquímicos), las petroleras y la ciudad.



Izquierda: planta de la comunidad Siekopai Siekoya Remolino que realza el papel central que juega el agua como elemento de planificación de las espacialidades amazónicas. Se perfilan dos jairas (cochas o “chakras acuáticas”), una mayor y otra menor, fuentes de ricas micro-ecologías y fundamentales en garantizar la dieta/soberanía alimentaria de los Siekopai. Se puede observar también el riachuelo posterior, donde los Siekopai se bañan, lavan su ropa y utensilios, y donde atracan sus canoas, en micro-puertos. El río Aguarico se utiliza para transportarse por canoa, pero los Siekopai ya no pueden ni beber sus aguas ni bañarse en él, puesto que ha sido contaminado por las aguas residuales de la cabecera cantonal de Shushufindi, ubicada río arriba, por la industria petrolera, y por las plantaciones de palma africana cuyos herbicidas, pesticidas y fertilizantes introducen toxinas en el agua
Abajo: Transecto del sistema hidrográfico de la comuna Siekopai Siekoya Remolino. Observamos el río Aguarico (1), con el puerto principal de la comuna, vinculado río arriba con el Puerto Tierras Orientales (2), un tanque de recolección de agua lluvia (4), la jaira o cocha (5) y el riachuelo posterior (6). Dibujo de Zinan Chi

Según Danilo Vega, el agua para abastecer Shushufindi se acarrea desde una planta de tratamiento ubicada al norte de la ciudad, en el recinto Nueva Fortuna del río Eno. Desde allí se transporta por tuberías a lo largo de 10 Km hasta alcanzar los tanques de reserva ubicados en el lindero noroccidental de Shushufindi. Por otra parte, según el PIA, en la Amazonía ecuatoriana “la mayoría de las redes de alcantarillado no cuentan con un sistema adecuado para el tratamiento de aguas servidas, mismas que son desalojadas de manera directa sobre cuerpos de agua… generando así un entorno de insalubridad” (STCTEA 2021, 32).
La visita de campo le tenía una sorpresa positiva a Zinan: entrar en contacto directo con las jairas Siekopai, conocidas como cochas o kochakuna en Kichwa, “chakras acuáticas” que los amazónicos construyen y cultivan codiseñando sus interrelaciones ecológicas en base a conocimientos milenarios (son análogas a las cochas andinas y, aparentemente, a aquéllas que se construyen en el interior de la China). La misma eco-lógica o sistema de relaciones que determina el diseño de cada chakra o tsió, con su combinación única de especies vegetales y animales asociadas, se aplica a la tsió acuática o jaira, que incluye en su universo de sinergias y relaciones a

diversos peces, anfibios, insectos, pájaros, gusanos, mamíferos, microorganismos y, por supuesto, plantas. Los Siekopai manipulan el entorno para generar reservorios de agua que actúan no sólo como depósitos del líquido, sino también como policultivos, como peceras abiertas, como presas de peces. Los Siekopai generan microambientes bien surtidos de frutos, semillas y otros alimentos que disfrutan los peces que se crían en sus jairas. Nos contaron que plantan en las márgenes de la jaira frutos que disfrutan las pirañas vegetarianas. Zinan se propuso dibujar la arquitectura de la cocha para hacer legibles sus relaciones y elementos al ojo de una planificación moderna que se caracteriza por ser hidrofóbica y que ha ignorado la riqueza de los sistemas acuiculturales amazónicos: se drenan los suelos y se los diseca para poder privatizar la tierra y hacerla intercambiable en el mercado; se simplifican suelo y ecología. Por otra parte, los sistemas acuiculturales promovidos por el estado son monoculturales: piscinas de tilapia, por ejemplo. Con respecto a
este tema, el PIA afirma que:
“en la Amazonía ecuatoriana existen 706 especies de peces de agua dulce, de las cuales 247 especies han sido reportadas en la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno y 475 especies en la cuenca del río Napo (Puertas, 2001). Sin embargo, las especies amazónicas que forman parte de la pesca de subsistencia no superan las 50 (palometa, sábalo, bocachico, cachama, bagre, paiche, entre las más apetecidas). Es por ello que la acuicultura y la pesca de subsistencia constituyen actividades económicas con un enorme potencial en la Amazonía; y aunque ya se han ejecutado algunas iniciativas promovidas principalmente por la cooperación internacional, la actividad ha carecido de una adecuada planificación desde el Estado y regulaciones locales que aseguren el ordenamiento y sostenibilidad de la actividad acuícola y la pesca de subsistencia” (STCTEA 2021, 38).


Zinan, además de describir visualmente la jaira y sus relaciones, la vinculó con las tradiciones culinarias de los Siekopai, algunos de cuyos platos pudo disfrutar durante la visita de campo. Diversas especies de pescado son el ingrediente principal de sopas deliciosas, bien condimentadas, que consumen los Siekopai. El pescado es una de sus principales fuentes de proteína. Queda claro que las chakras y cochas son el fundamento de la soberanía alimentaria de los Siekopai, de su autonomía cultural y económica, de su Sumak Kawsay o Buen Vivir: Deoye Paiye en Paaikoka. Las tsió y las jairas son fuente de enorme agro y biodiversidad. Los sistemas de planificación nacional deben incorporar en sus imaginarios la protección de este patrimonio milenario, garantizar su reproducción, y aprender de su inteligencia que puede ser aplicada en el universo mestizo de cara a la degradación ambiental que nuestras prácticas han causado. La chakra vegetal, con todo su universo animal, puede proliferar, es escalable. Lo mismo puede decirse de las jairas o cochas. La reproducción
de estos sistemas en el mundo mestizo, sin embargo, no ocurrirá si no desarrollamos incentivos económicos y políticas públicas que los promuevan y difundan, con el debido reconocimiento de su origen indígena y la participación activa, remunerada, de expertos y consultores indígenas. Es fundamental promover el co-desarrollo de talleres, “laboratorios”, centros de co-creación y transmisión de los conocimientos, técnicas y cosmovisiones indígenas.
Abajo: La comunidad Siekopai Siekoya Remolino compartió con Zinan Chi uno de sus principales problemas relativos al manejo de sus jairas. En la época de lluvias, éstas se desbordan y los Siekopai pierden todos sus peces, una importante fuente de alimento en la comunidad. Zinan decidió contribuir con el diseño de un dique que pudiera mitigar este problema. En el período temprano de la colonización amazónica, según el jesuíta Cristóbal de Acuña, las cochas solían estar situadas sobre los barrancos o sobre montículos artificiales justamente para evitar este problema (De Acuña 2009)



Arriba: Relación entre las jairas (cochas), la tradición culinaria de la comuna Siekopai Siekoya Remolino, y su economía comunitaria.
Abajo: Un intento por capturar visualmente la complejidad de las interrelaciones entre varias especies presentes en el microhábitat de la jaira (cocha).
Derecha: Imaginario de proliferación de jairas o cochas amazónicas a escala cantonal

Sistema regional sociobioeconómico con base comunitaria para Shushufindi
Guoli
Zhang y Percy Long
Desde la perspectiva de la planificación con conciencia histórica y cultural, nos preguntamos: si en el pasado, en base a políticas públicas de reforma agraria y colonización se detonó una de las transformaciones más dramáticas en los usos y la cobertura del suelo en la Amazonía suramericana: en un par de décadas se sustituyeron millones de hectáreas de bosques tropicales con pastizales y cultivos comerciales, ¿es posible, ahora, regenerar millones de dichas hectáreas con policultivos agroforestales biodiversos? ¿Pueden la chakra y la cocha ser la base de una nueva sociobioeconomía con base comunitaria?









Subcentros como nodos de acopio, creación, manufactura y producción; incluyen áreas residenciales de programación mixta, talleres artesanales y zonas eco-industriales.


























Izquierda:
¿Puede estructurarse la planificación de un proceso de proliferación de chakras y cochas en base a incentivos económicos, financieros, fiscales y legales cuyos principales beneficiarios sean los pueblos y nacionalidades originarios de la Amazonía, las comunidades afroindígenas, las poblaciones tradicionales, y las comunidades de colonos?
Guoli y Percy observaron, a través de imágenes satelitales, las tipologías y patrones geométricos existentes en el territorio para describir la forma en la cual se usa el suelo en el cantón de Shushufindi. Sintetizaron los resultados de su análisis visual en seis tipologías de usos del suelo: 1. Tipología híbrida de cultivo y acuicultura, 2. Monocultivo de palma africana, 3. Pastos para la ganadería, 4. Sistema tradicional rotativo de chakras, 5. Híbrido tipo rancho, y 6. Híbrido pixelado de chakras, cultivos comerciales y pastizales. Es importante anotar que el cantón de Shushufindi heredó de la planificación del IERAC (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización) un sistema de precooperativas cuya estructura puede ser sumamente útil a la hora de coordinar los centros de acopio e incentivar programas de resurgimiento de chakras y cochas. Las parroquias y los poblados existentes actúan como importantes vínculos entre lo urbano y lo “rural” (urban rural linkages): pueden activarse como núcleos con talleres y microindustrias para agregar valor a los productos del bosque. Aquéllos que ocupan posiciones estratégicas en el sistema de movilidad ofrecen excelentes oportunidades para instalar centros de acopio, clasificación y redistribución de bioproductos. Las asociaciones estructuradas en base a la organización de precooperativas pueden ser el fundamento de un primer sistema de recolección de los productos de la chakra y la cocha, previo a su envío a los centros de acopio. Existe una base territorial que puede ser regenerada con policultivos de tierra y agua, fundamento de una nueva sociobioeconomía con base comunitaria.
Los modelos de desarrollo actuales se construyen en base a varias suposiciones: los productos agrícolas proceden, o deben proceder, de monocultivos; los productos pecuarios proceden o deben proceder de granjas con pastizales; las cadenas de valor
responden a un solo producto (cacao, café, açaí, naranjilla, pitahaya, guayusa, etc.) estimulando más monocultivos comerciales. La chakra y la cocha nos obligan a pensar de otra manera: el policultivo exige pensar en términos de policadenas de valor. La chakra y la cocha ofrecen varios productos a las comunidades. Proponemos, entonces, que no se desarrollen cadenas de valor desde el supuesto de un solo producto y un monocultivo, y que diseñemos un sistema de múltiples, simultáneas cadenas de valor a través de la inserción de centros de acopio en los cuales se puedan clasificar los diversos productos de la chakra y la cocha para ser luego redistribuidos a los talleres e industrias ecológicas que puedan contribuir agregando valor a dichos productos. Éstos serían luego comercializados y distribuidos a diversos mercados de distintas escalas mediante sistemas de transporte concertados colectivamente. Los centros de acopio pueden también complementarse con reciclaje.17
En ellos se clasificarían, por separado, los productos de la chakra y cocha, y los desechos urbanos y agrícolas para ser redistribuidos y reutilizados. Todo esto se propone con el fin último de alcanzar una verdadera circularidad en la producción, o por lo menos, aproximarse en la medida de lo posible a una circularidad económica. Para lograr estos objetivos, es fundamental co-desarrollar programas de incentivos financieros (líneas de crédito beneficiosas por su bajo interés, largo plazo y garantías) y no financieros (trámites sencillos, beneficios fiscales) para personas naturales y/o jurídicas que implementen actividades económicas sostenibles (STCTEA 2021, 81).
Se propone, además, una infraestructura destinada a la investigación y diseño que puede ubicarse en la cabecera cantonal de Shushufindi. La innovación es fundamental en cualquier proceso encaminado a agregar valor a productos primarios. Es importante promoverla a través de políticas de incentivo a la investigación, la educación, la invención y el co-diseño pluridisciplinar, pluricultural y plurinacional de bioproductos para diversas
17 Según el PIA: “el 74% de los hogares cuentan con recolección adecuada de desechos sólidos (ENEMDU, 2018). Diferenciando los resultados de este indicador entre el área urbana y el área rural, se observa que en esta última el 55,5% de los hogares tienen acceso al servicio municipal de recolección de basura, frente al 99,1% de hogares urbanos. Al 2019, en la Amazonía, existían 9 botaderos a cielo abierto, 26 rellenos sanitarios y 6 celdas emergentes (PNGIDS, 2019)” (STCTEA 2021, 32).

Bio-economy






Food stuffs
Medicinal
Natural Fibers
Timber wood / Biomaterials
Natural oils / Resins
Seeds & Seedlings
Added Value Production Districts



Waste Recycling


Diagrama de la sociobioeconomía con base comunitaria para Shushufindi. Pueden observarse dos flujos hacia los centros de acopio (núcleos urbanos secundarios): uno canaliza los diversos productos de las chakras y cochas hacia el núcleo, y otro canali-
za los desechos con potencial para el reciclaje desde los centros urbanos hacia centros de acopio paralelos. En los centros de acopio se clasifican los productos para su redistribución hacia talleres y centros eco-industriales.

Highly Agrobiodiverse Polyculture






50-75 useful sacred plant species + associated animal species 20-30














bioindustrias: bioconstrucción;18 alimentos orgánicos; medicinas naturales; biocosméticos (aceites, cremas, productos de limpieza, detergentes orgánicos y aromas naturales); bioplásticos; bioempaques; moda y textiles con fibras y tintes naturales; biocombustibles alimentados con desechos orgánicos; y mucho más. Esto contribuiría a reducir la “alta dependencia de recursos naturales no renovables que ha generado una industria de extracción primaria, de petróleo y minería, con escasa agregación de valor y un manejo ambiental y social inadecuado” (STCTEA 2021, 58). Para lograr esto será clave “mejorar los sistemas de trazabilidad, certificación y asociatividad en la producción y la comercialización” así como “apoyar el desarrollo de planes de comercialización, marketing y acceso a mercados internos y externos… [además de] fortalecer la organización de los productores, a fin de manejar economías de escala, la mejora de la competitividad y la optimización de las cadenas de valor” (STCTEA 2021, 80).
En base al análisis de la red urbana del cantón Shushufindi, con sus cuatro niveles (ver introducción), Guoli y Percy propusieron el co-desarrollo de una red o sistema de ecología industrial basado en la productividad renovable de las chakras y las cochas, tomando en cuenta la función que cada escala urbana cumple en el sistema regional. La centralidad principal, la cabecera cantonal o ciudad de Shushufindi, presenta las oportunidades que ofrece toda (potencial) aglomeración: generar una ecología del conocimiento donde diversos actores (científicos de los pueblos y las nacionalidades originarios, científicos occidentales, colonos mestizos, artistas, artesanos, diseñadores, otros) se puedan dar encuentro e interactuar, estimulando la innovación y una creatividad que permita dar respuesta a las condiciones únicas e intransferibles de la Amazonía sudamericana. Shushufindi se propone como espacio generador de ideas, oficios e industrias que permitan agregar valor localmente a la abundancia de productos cosechados de las chakras y las cochas, y los desechos urbanos reciclables y súperreciclables. En
sintonía con la ocupación tradicionalmente dispersa o difusa, e interconectada, se propone un sistema eco-industrial descentralizado, enfocado en el desarrollo de todo tipo de productos con biomateriales, o híbridos: una poli-industria de la diversificación como respuesta al policultivo de la agro y biodiversidad. Desde la perspectiva del acceso y la logística, el sistema eco-industrial estaría articulado mediante los ejes de transporte existentes: dos verticales y dos horizontales. El eje vertical occidental vincula a Limoncocha, Shushufindi y La Primavera con el río Aguarico. El eje vertical oriental conecta a Puerto Providencia con el Puerto Tierras Orientales en el río Aguarico. El eje horizontal septentrional enlaza Jivino Verde, 7 de julio, Shushufindi, Miss Ecuador y La Pantera con el río Aguarico. El eje horizontal meridional vincula a 18 de noviembre, San Roque, Nueva Vida y San Pedro Katetsiaya.
En la red urbana actual ya existe una estructura vial que divide a la zona estriada y colonizada en seis cuadrantes. Los núcleos principales de cada uno de ellos pueden convertirse en centros de acopio acompañados de talleres y eco-industria de pequeña y mediana escala. Guoli y Percy diseñaron cada uno de estos subcentros como nodos de acopio, creación, manufactura y producción; incluyen áreas residenciales de programación mixta, talleres artesanales y zonas ecoindustriales. Cada subcentro, además, se concibe como una chakra y cocha madre (o “jardín botánico”), rodeado por una subregión de chakras y cochas hijas; bosques manejados se extienden más allá del núcleo. En palabras de Guoli y Percy: “Con respecto al sistema de chakras ponemos especial énfasis en la sostenibilidad ecológica y la participación comunitaria. Los residentes [de estos núcleos urbanos] pueden cultivar diversas especies vegetales, criar animales y participar en la vida comunitaria. El área de los talleres de artesanías e incubadoras o startups brinda oportunidades para que los habitantes [de Shushufindi] emprendan negocios y los alienta a explorar y renovar los legados artesanales de los productos hechos a mano. La moderna zona industrial, en cambio, ofrece oportunidades de manejo comunitario de redes eco-industriales, contribuyendo al desarrollo económico de la comunidad”
18 Algunas de las maderas certificadas amazónicas más demandadas por la industria de muebles y pisos son el laurel, el chuncho, el arenillo, el colorado y el copal. La industria de la construcción y contrachapados demanda doncel, zapote, coco y tamburo (STCTEA 2021).



















El camino de la etnobotánica y la ciencia:
De la degradación a la remediación y regeneración de bosques, y la purificación del agua
Jocelyn Tsai
El proyecto propone un proceso de restauración ecológica y remediación para la zona degradada y altamente contaminada del cantón de Shushufindi. Esta es la zona donde se concentra la infraestructura petrolera con su compleja red de oleoductos. Se indentifican las áreas prioritarias de restauración y remediación utilizando el método milhoja de Ian McHarg, mediante la superposición de indicadores de riesgo: 1. El impacto de la industria petrolera (derrames de petróleo que contaminan agua y suelos, mecheros que contaminan el aire), 2. el impacto de las plantaciones de palma africana y 3. el impacto de la contaminación causada por las aguas residuales no tratadas de la ciudad.


Arriba: Análisis de fuentes de contaminación y su impacto en el cantón de Shushufindi. Abajo: Cronograma de remediación regional y restauración agroecológica a lo largo de la infraestructura petrolera. Las áreas de restauración prioritarias se identifican en base a una yuxtaposición de capas de información relativas a varios valores o indicadores del grado de degradación y/o contaminación del paisaje: infraestructura petrolera, áreas de contaminación hidrocarburífera, áreas afectadas por derrames petroleros, zonas de deforestación, áreas afectadas por la erosión y zonas de inundación. De izquierda a derecha podemos ver: el paisaje estriado y contaminado, y la infraestructura petr-
olera. Los puntos negros grandes representan áreas de contaminación y derrames petroleros; los puntos negros pequeños representan pozos petroleros. Las áreas deforestadas corresponden al uso del suelo entre 1990 y 2018. En ellas aumenta el riesgo de erosión e inundaciones. La convergencia de riesgos permite identificar las zonas de restauración ecológica prioritarias. Es importante notar que los ejes de contaminación se orientan en una dirección norte-sur, mientras que los ríos fluyen de oeste a este. Es fundamental interceptar los flujos contaminantes y depurarlos antes de que ingresen a tributarios mayores
Por una parte, el proyecto pregunta si es posible imaginar una transición justa y viable desde el sistema de plantaciones monoculturales actual hacia un sistema agroecológico policultural, exento de agrotóxicos, y por otra, si es posible diseñar un sistema viable de remediación de las zonas contaminadas por petróleo, agroquímicos y aguas servidas utilizando tecnologías basadas en la naturaleza o híbridos low-high tech dependiendo del grado de contaminación. En base a los principios de las chakras y las propiedades de sus plantas, Joselyn desarrolló tres proyectos piloto: el primero propone una metodología de transición en etapas de monocultivo a policultivo, aplicada específicamente al cultivo de palma africana en Shushufindi; el segundo propone estrategias de biorremediación (primordialmente fitorremediación) con miras a filtrar y depurar las aguas y suelos contaminados con petróleo y aguas grises; el tercero y último proyecto propone la creación de sistemas de amortiguamiento de los impactos causados por las microrredes urbanas de oleoductos, sobre todo en áreas donde existen escuelas y otros espacios de uso público.
Jocelyn propone que todo esto puede lograrse mientras se entreteje nuevamente un bosque tropical que ha sido fragmentado y degradado. Sus proyectos piloto abordan con inteligencia y pragmatismo condiciones que afectan tanto la salud pública como la medioambiental. El paisaje actual está fragmentado por redes de oleoductos y áreas degradadas, sin embargo, es posible crear biocorredores para la regeneración precisamente a lo largo de estas zonas degradadas y contaminadas. A escala territorial, Jocelyn nos invita a imaginar la planificación y ejecución de dichos biocorredores de regeneración que podrían ser financiados mediante fondos verdes en una etapa inicial, y luego mediante la nueva sociobioeconomía que se puede ir consolidando en la región de existir las políticas públicas idóneas para fomentarla. Jocelyn propone un programa de biorremediación y regeneración de bosques policulturales en el corto, mediano y largo plazo. La implementación de programas de remediación y reforestación en Shushufindi requerirá la colaboración de múltiples actores en todas sus etapas y escalas. Este proceso puede complementarse con programas educativos y la participación de los jóvenes. Adicionalmente, es fundamental involucrar y
compensar adecuadamente a las comunidades indígenas en los procesos de diseminación de los saberes agroecológicos tradicionales; sus conocimientos relativos a la remediación; la creación de viveros y la provisión de semillas, estacas y plántulas. También es importante complementar estos esfuerzos con programas de capacitación de actores locales relativos a la contratación pública y el acceso a fondos verdes, así como a financiamiento potencial del mercado internacional de comercio de carbono.
Jocelyn identificó “eco-nodos” en Shushufindi; es decir, áreas desde donde comenzar el proceso de remediación y reforestación en una suerte de red de acupuntura agroecológica y urbana. Los puntos ideales de partida son los pozos petroleros. Las redes infraestructurales y los caminos abiertos por la prospección contribuyen una red de interconexiones a lo largo de la cual se pueden establecer los biocorredores de remediación y regeneración de bosques tropicales. Esta red de corredores entreteje los paisajes circundantes y constituye la base de la restauración a escala regional. A largo plazo, una vez que los suelos hayan sido remediados, pueden plantarse chakras capaces de suplir alimentos e incrementar la seguridad alimentaria de los habitantes. La magnitud de la contaminación exige una etapa de transición inicial.
PROYECTO PILOTO 1: ENRIQUECER CON AGROBIODIVERSIDAD LOS PAISAJES MONOCULTURALES
Las plantaciones de palma aceitera han reducido la biodiversidad de Shushufindi, han generado dependencia económica en un solo producto, y han incrementado la degradación del suelo debido al uso de agroquímicos. Mediante un proceso de intercalación de especies afines a la palma se puede reintroducir un mayor grado de agrobiodiversidad, contribuir a remediar el suelo y diversificar la economía.
El proceso que se propone es análogo al que viene llevando a cabo la comuna Kichwa de Mushullakta, cuyas familias están revirtiendo su monocultivo de guayusa a un sistema de chakra (Durán 2024a). Para hacerlo, talan un porcentaje de guayusa y plantan otras especies. Mushullakta inspiró a Jocelyn, quien propuso que se reviertan las plantaciones de



Arriba: Manuela Omari Ima de cara a uno de los pozos petroleros en la cabecera municipal de Shushufindi. Fotografía de Jocelyn Tsai. Medio: Plantación joven de palma africana; Los brotes de palma se plantan de manera que cada uno tenga idealmente nueve metros cuadrados de espacio para extenderse, crecer, y recibir suficiente luminosidad (aproximadamente 145 plantas por hectárea). En comparación con otros aceites vegetales, el aceite de palma tiene un excelente rendimiento. A eso se debe su éxito y expansión global. Abajo: Mayra Shiguango en su chakra de Mushullakta

palma africana a policultivos más afines con la lógica amazónica, la ecología y la salud, puesto que sus productos no dependen de herbicidas, pesticidas y fertilizantes tóxicos, ni de transgénicos, además de ser orgánicos. Al intercalar las plantas se controlan las plagas que les son específicas. La diversidad de sistemas de raíces en este universo en el cual conviven varias especies reduce la competencia entre ellas por nutrientes. La comunidad vegetal amortigua el impacto de la lluvia minimizando la erosión. Las plantaciones pueden reimaginarse como mosaicos dinámicos de chakras: se plantan nuevas, se dejan en barbecho las que han alcanzado su producción máxima, permitiendo que el bosque se regenere.
Jocelyn identificó, utilizando imágenes satelitales, los terrenos donde las palmeras son jóvenes, para dar inicio al proceso de intercalar especies en una etapa inicial. Identificó también especies endémicas, nativas e introducidas a ser intercaladas con las palmas en base a su altura, su valor comercial, su afinidad y las sinergias posibles entre ellas. En vista de que los suelos están degradados, lo más importante era identificar las plantas que contribuyen a remediarlo. Lo hizo en base a las sugerencias de la bióloga Lexie Gropper y en colaboración con la etnobotánica Teresa Shiki, nuestra asesora Shuar, quien posee amplia experiencia en remediación de bosques. Su Jardín Etnobotánico Omaere es un ejemplo maravilloso de remediación de pastizales en la Amazonía. Teresa transformó un gran pastizal periurbano de Puyo en un bosque frondoso que es el sustento de su vida
y la de su familia. Jocelyn, para la reconversión de la plantación propone introducir entre las palmas plantas que contribuyan a sanar el suelo en una primera fase. Esto permitiría fomentar lentamente un paisaje más diverso conservando los beneficios económicos. Esta primera fase de remediación del suelo lo prepara para la transición de plantación a chakra.
El cultivo intercalado ofrece múltiples ventajas: 1. Reduce la necesidad de deforestar más tierra para plantar otros cultivos comerciales, ya sea por expansión o producto de la degradación de la tierra o las pestes; 2. Genera ingresos adicionales, menos dependientes de un solo cultivo; 3. Reduce el uso de agroquímicos contaminantes y la necesidad de desmalezar; 4. Mejora las propiedades del suelo: su fertilidad y capacidad de retención de agua; 5. La selección de plantas complementarias garantiza que todas reciban la mayor cantidad de luz solar posible. El cultivo densificado proyecta sombra a la tierra, la enfría y reduce la necesidad de regarla con frecuencia.19 En los primeros cinco años de vida, es importante no plantar cultivos que proyecten sombra sobre las palmas y evitar cultivos que atraigan roedores, como la yuca. Es deseable plantar legumbres para que fijen el nitrógeno en el suelo y lo cubran, evitando la pérdida de agua
A menudo, los palmicultores piensan que combinar la palma africana con otras especies generaría una competencia innecesaria por luz
19 Ver: https://www.youtube.com/watch?v=_0pq04Ji25U


y nutrientes del suelo. Sin embargo, existen casos de estudio en el suroriente asiático que demuestran que esto no ocurre. Muchos minifundistas en Indonesia y Malasia están intercalando cultivos, incluidos varios de alto valor (cacao, café, vainilla, árboles frutales, árboles maderables, y otros) sin que la producción de las palmeras se vea afectada. En la Amazonía se podrían plantar cultivos de alto valor en beneficio de los palmicultores, incluyendo el que ofrece la diversificación económica, pues protege al agricultor de las fluctuaciones de los precios en el mercado internacional. La propuesta de Jocelyn Tsai contribuye a cumplir el objetivo del PIA de “promover el uso adecuado de suelo destinado a la producción y la reconversión hacia bosques [policulturales]” (STCTEA 2021, 78).
PROYECTO PILOTO 2: REMEDIACIÓN
MEDIANTE BIO Y GEO FILTROS PARA
GARANTIZAR LA PUREZA DEL AGUA
El agua en Shushufindi está tan contaminada que el municipio se ve obligado a canalizar agua potable desde una fuente limpia ubicada a 25 kilómetros del centro de la ciudad. Sus ciudadanos a menudo se bañan en ríos o riachuelos contaminados, lavan en ellos su ropa, se alimentan de peces que crecen en sus aguas, y las utilizan para la agricultura. Por otra parte, las escorrentías urbanas acarrean elementos contaminantes que se vierten sin tratamiento alguno en las fuentes de agua, provocando riesgos para la salud humana, no-humana y del medio ambiente. El impacto en la salud humana es significativo. Según el PIA, la existencia de “enfermedades asociadas
Izquierda: Especies seleccionadas para la remediación de suelos y la diversificación de las plantaciones de palma. Complementan bien a las palmeras la caña guadúa, el plátano, la yuca, las aves del paraíso, el jengibre y la cúrcuma. Lo ideal es que, dado que las palmeras conforman la capa superior del dosel, sus plantas acompañantes formen capas intermedias y bajas, y que provean una cobertura del suelo. La bióloga Lexie Gropper enfoca su trabajo en proyectos de restauración ecológica en la Amazonía y sugiere que se elimine el uso de agroquímicos para poder cultivar los microbios que regeneran el suelo
Derecha: Propuesta de transición en fases de plantaciones o monocultivos a sistemas policulturales. El cultivo intercalado en plantaciones de palma aceitera puede reducir la deforestación, aumentar la biodiversidad, aportar más nutrientes al suelo y mejorar su fertilidad, ayudar a controlar las plagas y aumentar los ingresos de los agricultores, todo ello sin perjudicar el rendimiento del aceite de palma y mitigando el impacto de las plantaciones sobre la biodiversidad y los bosques. El proyecto propone realizar un piloto intercalando cultivos en una de las plantaciones recientes, donde las palmeras aún son jóvenes y bajas.
a la calidad de agua y alimentos… representan el 11,6%, siendo las más recurrentes la hepatitis, intoxicaciones alimentarias y en menor medida las enfermedades transmitidas por vectores (9,2%), entre ellas el dengue y la leishmaniasis cutánea; esto debido, en gran parte, al deficiente servicio de alcantarillado y eliminación de aguas negras” (STCTEA 2021, 28).
Sería vital implementar en Shushufindi sistemas de filtración de agua con dos canalizaciones paralelas: una que filtre la escorrentía y se encauce hacia canales de remediación construidos a lo largo de los oleoductos actuales; y otra que sirva para recolectar, tratar y reservar el agua de lluvia. Esto contribuiría a reducir la dependencia de muchas familias en camiones cisterna y pozos de agua subterránea que muy probablemente está contaminada. Existen técnicas basadas en la naturaleza para filtrar y depurar los sistemas hídricos contaminados. Este proyecto piloto propone el co-desarrollo de un sistema de zanjas biológicas (bioswales).
PROYECTO PILOTO 3: MITIGACIÓN DEL IMPACTO CAUSADO POR LA RED MULTIESCALAR DE OLEODUCTOS
Las redes secundarias, terciarias y cuaternarias de oleoductos que conectan los pozos petroleros distribuidos por el territorio con el Oleoducto Transecuatoriano son una presencia ubicua en Shushufindi. Las tuberías corren paralelas a los caminos y carreteras, frente a lotes con viviendas, e incluso delante de escuelas públicas; están completamente enhebradas con la vida de los ciudadanos.
Arriba: Micro-sistema replicable de biofiltros, filtros minerales y estanques de recolección de agua de lluvia. Propuesta y dibujos de Jocelyn



Muchas están oxidadas. Los derrames y fugas de petróleo son frecuentes. Si está bien regulado, el fluido alcanza temperaturas máximas de 50 grados centígrados para crudos livianos y hasta 70 grados centígrados para crudos pesados. Para evitar que éstas entren en contacto directo con la humedad del suelo, las compañías petroleras suelen elevarlas.
Este tercer proyecto piloto se inspira en un comentario de Teresa Shiki, quien le explicó a Jocelyn que los asentamientos de las nacionalidades y pueblos originarios suelen asentarse detrás de la banda de bosques que bordean los ríos. El mismo concepto, infirió Jocelyn, puede aplicarse a la reforestación policultural. Es posible imaginar varias bandas de amortiguamiento alrededor de áreas de vivienda, a lo largo de los ríos y a lo largo de las carreteras. Jocelyn propuso, por tanto, excavar zanjas biológicas (bioswales) que protejan a los ciudadanos de los riesgos que impone esta infraestructura industrial en los tejidos urbanos, periurbanos y rurales; priorizando la mitigación en las escuelas públicas. Para ejecutar las zanjas se podría solicitar fondos de ONGs y fundaciones cuyos programas se concentran en el bienestar de niños y jóvenes. Estos proyectos piloto podrían interesar también a las compañías petroleras, responsables de mitigar los impactos socioambientales que causan. De ejecutarse un proyecto piloto de este tipo, sería importante evaluar sus resultados antes de reproducirlo.
La propuesta de Jocelyn responde a cuatro de los objetivos del PIA 2021-2035:
- “Apoyar a los GAD municipales en la prestación de servicios públicos de agua potable o agua segura, alcantarillado, manejo de desechos sólidos, tratamiento de aguas residuales y saneamiento ambiental, considerando las particularidades y condiciones de la CTEA y de las necesidades de las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades que habitan en ella.
- Apoyar la “prevención, restauración de servicios ecosistémicos y reparación integral de daños ambientales”
- “Promover la implementación de la jerarquía
de la mitigación para prevenir, reducir, mitigar y compensar los impactos sociales y ambientales asociados a las obras de infraestructura y actividades económicas con potencial impacto social y ambiental”.
- “Realizar la reparación integral de los daños ambientales y remoción de pasivos ocasionados por la actividad hidrocarburífera” (STCTEA 2021, 71-77).

SHORT TERM
Izquierda abajo: Los derrames de petróleo en Shushufindi han contaminado y continúan contaminando su sistema hídrico. Un elevado porcentaje de las aguas servidas se descarga directamente en ríos y riachuelos sin tratamiento, según el PIA (STCTEA 2021). Muchos ciudadanos del cantón dependen de tanqueros para proveerse de agua potable.
NEAR TERM

LONG TERM

Arriba: La propuesta de remediación de corredores de oleoductos los transforma en bandas de sanación local y regeneración regional mediante la creación de áreas de amortiguamiento. La remediación puede lograrse en etapas: una inicial que parte de la identificación de tuberías próximas a viviendas, escuelas y hospitales; una etapa intermedia de corto plazo en la que se pueden excavar zanjas biológicas de remediación (bioswales) debajo de las tuberías, y con cuya tierra se construirían bermas o liseras forestales que ofrecen amortiguamiento, protección y contribuyen a la remediación del suelo; en una última etapa post-petrolera, las tuberías se podrían remover y reciclar en varios usos y las estructuras que las elevan podrían servir de soporte para la vegetación. Este sistema protegería a los niños, jóvenes y otros ciudadanos que deben superar estas barreras para circular. Propuesta e ilustraciones de Jocelyn Tsai
Banco de Semillas y Centro de Investigación:
Remediación, reforestación policultural y co-desarrollo de bioemprendimientos comunitarios
Peter Sikorsky
“La combinación de bosque maduro y chakras aumenta en aproximadamente un 25% la biodiversidad total, lo que se traduce en un aporte de alrededor de 28 especies a la riqueza florística total.”
ROY VERA, HUGO COTA-SÁNCHEZ Y JORGE GRIJALVA OLMEDO, 2019















En este mapa se puede apreciar la variedad de usos de suelo en Shushufindi: de bosque (verde), a claro en el bosque (gris oscuro), a suelo urbano (blanco). Las Xs y Os amarillas representan lugares de extracción petrolera. La gradiente magenta-cian delinea los oleoductos y contribuye a identificar potenciales áreas de implantación para el Banco de Semillas y Centro de Investigación
Luego de visitar la Tsió Madre en la comunidad Siekopai Siekoya Remolino y la Chakra de Mushullakta, y de conversar con Teresa Shiki y María Clara Sharupi Juá sobre la Ája Shuar,20 se volvió claro para Peter Sikorsky, estudiante del programa de arquitectura del paisaje, que lo que se necesitaba y deseaba en el territorio era un Banco de Semillas y un Centro de Investigación enfocado en las ciencias de la biorremediación, la reforestación policultural y el co-desarrollo de emprendimientos comunitarios. Es decir, un lugar donde se podría intercambiar conocimientos botánicos; donde se garantizaría la germinación y el estudio de plántulas de especies con potencial para la bio y fitorremediación; y donde se podría evaluar empíricamente la efectividad de diversas especies de plantas, hongos y microorganismos para degradar petroquímicos. El Centro de Investigación propuesto por Peter contaría con laboratorios que permitirían evaluar y cuantificar la efectividad de las metodologías de remediación. También facilitaría la cuantificación e investigación empírica de los impactos socioambientales de diversos actores. Conforme-García et al., por ejemplo, sostienen que los “programas de reforestación en la Amazonía que han incorporado técnicas de micorrización y especies provenientes de bancos de germoplasma reportan tasas más altas de establecimiento y crecimiento de plantas” que otros programas (Conforme-García et. al 2024). De cara a estos resultados, un proyecto como el centro que propone Peter ofrecería una plataforma ideal para fomentar la regeneración forestal policultural.
Peter estudió como precedentes el proyecto Red de Guardianes de Semillas de Ecuador21 y la Red de Semillas de Xingú (Rede de Sementes do Xingú)22. Según el Atlas del Futuro, la Red de Semillas del Xingú, que nació de una colaboración entre las comunidades del Parque Indígena do Xingú (el primer territorio indígena reconocido oficialmente por Brasil en 1961) y el Instituto Socioambiental (ISA), cuenta con 570 recolectores de los pueblos y las nacionalidades originarios de esta
región.23 Una contribución significativa de los miembros de la red de recolectores es que han demostrado que plantadas en comunidad (varias simultáneamente) las semillas crecen mejor. Esto tiene sentido si tomamos en cuenta las sociedades o comunidades de la naturaleza que vienen desarrollando sinergias inducidas y codiseñadas durante miles de años.
Para llevar a cabo programas de reforestación silvicultural en Shushufindi será necesario crear un banco de semillas nativas donde las comunidades puedan vender las que recolectan. Este centro podría servir como base/centro de acopio para las organizaciones y asociaciones de recolectores de semillas y contaría con viveros. La sola presencia de dicho banco sería un incentivo para las sociobioeconomías comunales. Además de participar en la recolección de semillas, los miembros de los pueblos y las nacionalidades, y colonos locales, podrían apoyar en los procesos de siembra y remediación: a la par de restaurar las agroecologías amazónicas, se podría mejorar las condiciones de vida de las comunidades y remediar las zonas contaminadas con petróleo. El instituto que propone Peter contaría con áreas donde cientos de semillas podrían exponerse e intercambiarse.
En la Amazonía, el intercambio de especies, semillas, estacas, y conocimientos relativos a la botánica ha sido siempre un factor vital de los movimientos humanos en el tiempo, y a lo largo y ancho de enormes redes regionales, tanto fluviales como de tierra firme y costera. Las condiciones actuales exigen el encuentro e intercambio de saberes plurales, globales; tanto de actores de las sociedades industriales (incluida la de Manaos), con experiencia en remediación de zonas degradadas por los procesos de industrialización, como actores nacionales y de las sociedades amazónicas, cuyos miembros poseen un conocimiento profundo de la ecología, la botánica, la hidrografía, la biología, la geografía, la edafología, las lenguas, las culturas, y las cosmovisiones de sus territorios.
20 He respetado las mayúsculas en las palabras Ája y Chakra puesto que reflejan, por parte de Peter, un reconocimiento de la Chakra como sujeto sagrado con nombre propio.
21 Ver https://redsemillas.org/
22 Ver https://atlasofthefuture.org/es/project/xingu-seed-network/ Ver https://rainforestjournalismfund.org/stories/indigenous-village-works-save-brazilian-forest-seed-seed
La implantación de un centro de encuentro de conocimientos en Shushufindi podría atraer a comunidades de científicos de los
23 Ver https://atlasofthefuture.org/project/xingu-seed-network/
Estrategia de reforestación policultural con palmas y árboles leguminosos cuyo patrón de plantación sigue la lógica de una grilla, cuyo eje rota sin dejar de proveer legibilidad al universo cultural mestizo. Con el tiempo, el dosel extendería sus ramas, difuminando cada vez más la geometría de partida, en damero, conforme las especies maduran y se reproducen.






Arriba: Banco de Semillas y Centro de Investigación para Shushufindi, construido con tuberías petroleras recicladas y rodeado de chakras como lo están las viviendas tradicionales amazónicas en el corazón de sus jardines forestales. El proyecto se implanta en un espacio post-industrial, marcado por la válvula de cabezal de un pozo petrolero que ahora contribuye un toque kitsch al diseño. El proyecto mantiene el paradigma espacial de centro-periferia característico de los laboratorios. En el centro se colectan las plántulas, semillas, y suelos. En la esquina superior derecha podemos ver el ingreso al Banco de Semillas (izquierda) y al Centro de Investigación (derecha), demarcado en la quinta fachada por un tejido que da sombra a las plantas. Estas crecen dentro del entramado sobre andamios. Diseño de Peter Sikorsky
pueblos y las nacionalidades, científicos nacionales, científicos internacionales, diseñadores, inventores, ingenieros, y otros actores para articular grupos pluridisciplinares, plurinacionales capaces de responder en conjunto a las propuestas que se vienen fraguando para la Amazonía: ¿cómo recuperar el Sumak Kawsay, el bienestar de las comunidades de todos los seres, tangibles e intangibles, en el Territorio Vivo? ¿Cómo trabajar dentro de un modelo económico circular y justo que no promueva el extractivismo de los saberes locales y garantice la protección intelectual de los portadores de dichos conocimientos sin someterlos a un sistema de patentes que les es ajeno y a menudo inaceptable?
En un lugar para el encuentro, el intercambio y la interacción horizontal de saberes, podrían comenzar a fraguarse los híbridos del futuro. El Centro de Investigación, de programas mixtos e incluso indeterminados, podría contar con laboratorios vivos; con laboratorios de ciencia occidental; con malocas de reunión; con chakras experimentales; con talleres de medicinas naturales, fibras, tejidos, cerámicas, tintes naturales, biojoyas; con laboratorios de biomateriales para la construcción, donde se podría experimentar con y analizar las propiedades de los materiales de la selva, con el fin de formular códigos que faciliten su aplicación, proliferación, y “ecoindustrialización”; con talleres de asistencia legal; y muchos otros servicios cuya base es el conocimiento pluricultural.
En este centro se podría promover el codesarrollo de tecnologías asociadas con la química verde y otras tecnologías de biología aplicada (green chemistry, biomachines, biocomputing, etc.). En la actualidad, se están desarrollando aplicaciones diversas como biofertilizantes y biopesticidas. El Centro de Investigación podría contribuir, con el consentimiento previo y la participación de las nacionalidades, garantizándoles beneficios, a identificar y conservar especies y variedades resistentes a plagas, a sequías, a inundaciones, u otras condiciones climáticas adversas para las cuales las ciudades y las comunidades deben prepararse. También podrían identificar y “mejorar”, desde la perspectiva de la adaptación a condiciones extremas, especies endémicas y nativas. En este espacio podrían desarrollarse técnicas de micorrización, un “proceso por el cual los
hongos forman asociaciones simbióticas con las raíces de las plantas… [una] estrategia efectiva para potenciar la reforestación y la restauración ecológica de áreas degradadas… [pues] facilitan la absorción de agua y nutrientes, incrementan la resistencia de las plantas a factores de estrés biótico y abiótico, incluyendo enfermedades, sequía y suelos contaminados o empobrecidos” (ConformeGarcía et al. 2024, 130-131).
Según Peter, un problema previsible en los procesos de regeneración urbana inspirada en los policultivos amazónicos se relaciona con la legibilidad del jardín forestal como espacio cultural. Propone, por tanto, un patrón de siembra que replica la geometría en damero de la ciudad e incorpora sus infraestructuras petroleras para estructurar y facilitar la regeneración del bosque urbano. Peter elige geometrizar el crecimiento vegetal para ofrecer un grado importante de legibilidad inicial a los ciudadanos de la cabecera cantonal de Shushufindi. De esta consideración nace su estrategia de desplazamiento, rotación e interacción de redes, matrices o grillas urbanas: estructuran el crecimiento vegetal a la vez que ofrecen legibilidad a culturas mestizas urbanas que se asume han perdido contacto con la lógica policultural de la chakra, que les puede parecer caótica.
Por último, su propuesta de introducir espacios para el intercambio de conocimientos responde al llamado del PIA a “promover la investigación científica y el diálogo de saberes como base para el desarrollo del bioconocimiento” (STCTEA 2021, 70); “incorporar conocimientos ancestrales [en] los procesos de innovación científica” (STCTEA 2021, 59) con pertinencia territorial; e “implementar programas orientados a la investigación y el bioconocimiento, la generación de talento humano local y el desarrollo de nuevas tecnologías orientadas a la conservación, remediación y restauración ecológica” (STCTEA 2021, 65).
Paisajes urbanos industriales y postindustriales:
Propuesta de regeneración agroecológica y reutilización de la infraestructura petrolera urbana de Shushufindi
Priyanka Kar
El proyecto propone reubicar a las familias que viven en zonas altamente contaminadas para salvaguardar su salud y bienestar. Estas áreas se abrirían para programas intensivos de remediación. Shushufindi es una ciudad pequeña, de manera que una reubicación no se traduciría en un rasgamiento de tejidos sociales que son vitales para las familias.


Arriba: Reconversión del distrito petrolero de la cabecera cantonal de Shushufindi. Perspectiva aérea del distrito petrolero reciclado como generador de energías limpias (biodigestores).
Abajo: Perspectiva aérea del distrito petrolero como centro cultural y mercado.


Priyanka desarrolló, por una parte, un algoritmo que identifica las zonas de alto riesgo para la salud humana y el medio ambiente. Por otra, programó otro algoritmo para identificar potenciales áreas de reasentamiento aplicando varios parámetros: 1. Mantener una distancia mínima (segura) de toda infraestructura petrolera; 2. No superar una distancia máxima a la carretera, la hidrovía o el camino más cercano, 3. No superar una distancia máxima a las infraestructuras sociales existentes: educativas, de salud y culturales, incluyendo los santuarios sagrados mapeados por los Siekopai.
Priyanka toma en cuenta en su proyecto que la principal economía de Shushufindi es la petrolera. Un gran número de sus habitantes trabaja directa o indirectamente para esta industria. Una transición justa exige que los procesos de desindustrialización petrolera vayan de la mano de procesos de remediación y de incubación de sociobioeconomías mediante incentivos y la creación de infraestructura urbana: talleres, centros de capacitación, centros educativos y culturales de varios niveles, laboratorios de biomateriales, y centros médicos. La creación de dichos equipamientos urbanos también ofrecería incentivos para la reubicación de familias que
habitan en zonas de alto riesgo. Ésta no puede reducirse a la mera provisión de vivienda monofuncional y estandarizada en dameros de alta densidad, carente de los componentes que estimulan el encuentro e intercambio social, como: espacios públicos; centros comunitarios, deportivos y culturales; mercados; áreas comerciales; talleres; y demás.
Además del algoritmo de redistribución de población en base al grado de contaminación, Priyanka desarrolló un tercer algoritmo para facilitar los procesos de proliferación de chakras y remediación de agua, suelo y aire aplicando y sistematizando los saberes científico-ancestrales de los pueblos y las nacionalidades originarios. Generó una combinación tipológica base para cada uno de cinco usos de suelo existentes que pueden ser regenerados: residencial, comercial, plantación/monocultivo, infraestructura sociocultural, e infraestructura petrolera. Desarrolló un sistema combinatorio de vegetación asignando a diversas especies los atributos relativos a la biorremediación, el autosustento (seguridad y soberanía alimentarias), el sustento (intercambio comercial), el valor cultural (sagrado, medicinal, otro), y el valor de intercambio cultural (reciprocidad).





Left: Algorithm for urban growth and degrowth shows the various weightage given to different infrastructures. A positive sign means movement towards the infrastructure while a negative sign means development away from the infrastructure. Right: Map of Urban growth and degrowth. Areas are classified as urban spaces requiring immediate bioremediation and rehabilitation (pink), bioremediation without rehabilitation (white) and area of city expansion(green).
Right:Weightage of Plants in different land use; Below: Plan and Section of planting generated by algorithm with different colors denoting different plant groups in a residential sector.







Izquierda: Escenario de una posible aplicación combinatoria del algoritmo de remediación y reforestación silvicultural en las zonas post-industriales de la cabecera cantonal de Shushufindi.
Arriba: El diagrama superior ilustra la lógica según la cual el algoritmo asigna un diverso peso a cada parámetro considerado para poder identificar las áreas idóneas para los nuevos asentamientos y las áreas no aptas para la vida social que pueden abrirse para la remediación y reocupación futura. El diagrama de abajo ilustra los resultados de aplicar el algoritmo a la cabecera cantonal de Shushufindi. La zona verde denota una acumulación de valores positivos para la vida, donde podrían implantarse programas de reubicación (vivienda y equipamientos sociales); la zona rojiza muestra los lugares donde es deseable remediar inmediatamente, mediante reubicación de la población, y con mayor urgencia de cara a las sequías, puesto que un incendio urbano en Shushufindi podría ser explosivo; y las áreas blancas son aquéllas que necesitan ser remediadas, pero cuya población no necesita ser reubicada.
Abajo: Este diagrama muestra cómo el sistema de chakras transforma en el tiempo el tejido urbano sin alterar las estructuras existentes, mediante la identificación de corredores azules y verdes, y lotes vacíos (pocket spaces) en las cuadras de la ciudad.

Izquierda: Plano del distrito petrolero. Estrategias de reutilización y rehabilitación (adaptive reuse)

























































































































































































































Programa sistematizado de biorremediación, concebido en etapas y en base a los principios combinatorios y los atributos de diversas especies de la chakra. El programa puede ser adaptado a diversas ciudades y sus ecologías dentro y fuera de la región amazónica. Primera etapa: identificación de posibles corredores verdes; segunda etapa: identificación comunitaria de los lugares a intervenirse; tercera etapa: aplicación del algoritmo de sistemas combinatorios para el cultivo en corredores; cuarta etapa: reforestación silvicultural en las zonas que necesitan ser remediadas pero no exigen reubicación.


Plan de la nueva Shushufindi, incluyendo la visión para incorporar nuevos espacios verdes y ecosistemas en el tejido urbano a través de intervenciones puntuales
Shushufindi, Ciudad Fructífera y Frutal:
Un enfoque multiescalar en pos de la vida urbana comunal y la restitución de tierras
Rodrigo Martel Orihuela
Rachaya Wattanasirichaigoon
La propuesta se inspira en la vida comunitaria de los Siekopai para hacer una propuesta de recuperación de tierras, reparación por daños y perjuicios, y garantía del derecho a la ciudad de los Siekopai en la cabecera cantonal de Shushufindi, parte de su territorio ancestral. Su propuesta presenta una visión encaminada a fortalecer el reconocimiento político de las reivindicaciones indígenas a través de la creación de una nueva comunidad urbana Siekopai -fructífera, frutal y resiliente- en la ciudad de auge petrolero de Shushufindi.



Al igual que Priyanka Kar, Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon imaginaron una vida futura para la infraestructura petrolera de Shushufindi, específicamente para sus pozos. Luego de investigar el diseño estandarizado de los mismos, propusieron reactivar sus claros mediante procesos de mitigación, remediación y eventual reocupación. La secuencia de diagramas que dibujaron muestra cómo estos espacios post-industriales pueden ser aprovechados:
1. para implementar micro infraestructuras de generación eléctrica como micro parques fotovoltaicos en las zonas urbanas más contaminadas;
2. como plataformas públicas elevadas y porosas para prevenir contacto con la tierra contaminadadurante las etapas iniciales de remediación;
3. como lagunas de filtración y tratamiento de aguas;
4. como áreas para compostaje y desarrollo de biocarbón en las márgenes de los pozos recuperados; y
5. como claros habitables o abiertos para amenidades de uso público una vez remediados agua, aire y suelo; y removidos los paneles fotovoltaicos, en casos de reubicación.
La estrategia espaciotemporal de este proyecto permite aprovechar los claros de los pozos petroleros durante una primera etapa de mitigación y remediación; en etapas sucesivas conforme se van descontaminando y recuperando los suelos y va creciendo la vegetación; hasta alcanzar, en una tercera y última etapa, condiciones aptas para la vida humana, no humana y más que humana.






Arriba: Diagramas del proceso de remediación de pozos petroleros urbanos y reactivación de sus claros, ahora contaminados, como futuros nodos de remediación y eventual habitación en una acupuntura agroecológica.































































































Arriba: Bloques petroleros en Ecuador: Gestión y actores interesados











































Abajo: Extracción de petróleo en el Municipio de Shushufindi
SHUSHUFINDI, CIUDAD FRUCTÍFERA Y FRUTAL: UN ENFOQUE MULTIESCALAR EN POS DE LA VIDA
URBANA COMUNAL Y LA RESTITUCIÓN DE TIERRAS
El corazón generador del proyecto es la vida doméstico-comunal de los Siekopai, según su expresión en las configuraciones arquitectónicas, espaciales (interiores, exteriores e intersticiales) y sociorituales. La propuesta se trabaja desde abajo, desde lo comunal, hacia arriba mediante la introducción de un sistema de chakras urbanas productivas enmarcadas en una política de propiedad colectiva de la tierra al interior de la ciudad.
El proyecto también explora el potencial que abren las metodologías de co-creación en los procesos de diseño cuyo objetivo es incluir una perspectiva inclusiva en la planificación urbana.
A Rachaya y Rodrigo les interesó la figura comunal de la propiedad de la tierra en Ecuador, cuya Constitución de 2008, en su artículo 57, garantiza a los pueblos y las nacionalidades el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras ancestrales. Les garantiza, además, el derecho a la consulta previa, libre e informada; y el derecho a la reparación y resarcimiento por perjuicios derivados de la discriminación y exclusión:
Land Reclaim
Community Land Trust
Siekopai Nationality
Chakra System
Fruity City
Urban Commune
Housing Unit
Sociocultural
Cosmology as Planning
Arriba: Seis ejes estructuran el diseño a escala de la unidad de vivienda colectiva (casa comunal), la comunidad urbana o barrio, la ciudad frutal y el territorio de la nacionalidad Siekopai: un eje legal (fideicomiso de tierras comunitarias); un eje sociocultural (cosmología entendida como sistema de planificación); un eje morfológico (constelación agrourbana); un eje económico (capitalismo comunal); un eje ecológico (biorremediación y regeneración de chakras); y un eje político (restitución de tierras y reparación).
Morphological
Ecological
Biorremediation
Communal Capitalism
Constellation Urban System
Derecha:Estudio de tipologías arquitectónicas en la comuna Siekopai Siekoya Remolino, dibujos de Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon.






“Art. 57.- Se reconoce y garantizará a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, de conformidad con la Constitución y con los pactos, convenios, declaraciones y demás instrumentos internacionales de derechos humanos, los siguientes derechos colectivos: 1. Mantener, desarrollar y fortalecer libremente su identidad, sentido de pertenencia, tradiciones ancestrales y formas de organización social. 2. No ser objeto de racismo y de ninguna forma de discriminación fundada en su origen, identidad étnica o cultural. 3. El reconocimiento, reparación y resarcimiento a las colectividades afectadas por racismo, xenofobia y otras formas conexas de intolerancia y discriminación. 4. Conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias, que serán inalienables, inembargables e indivisibles. Estas tierras estarán exentas del pago de tasas e impuestos. 5. Mantener la posesión de las tierras y territorios ancestrales y obtener su adjudicación gratuita. 6. Participar en el uso, usufructo, administración y conservación de los recursos naturales renovables que se hallen en sus tierras.
7. La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones por los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen. La consulta que deban realizar las autoridades competentes será obligatoria y oportuna. Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución y la ley. 8. Conservar y promover sus prácticas de manejo de la biodiversidad y de su entorno natural. El Estado establecerá y ejecutará programas, con la participación de la comunidad, para asegurar la conservación y utilización sustentable de la biodiversidad. 9. Conservar y desarrollar sus propias formas de convivencia y organización social, y de generación y ejercicio de la autoridad, en sus territorios legalmente reconocidos y tierras comunitarias de posesión ancestral.




Izquierda: Una comunidad frutal y fructífera. Fotografías de Rodrigo Martel Orihuela y Rachaya Wattanasirichaigoon
Arriba: Lotes de propiedad pública (municipal y estatal) identificados por el municipio para potenciales proyectos de vivienda. Como puede observarse, todos los lotes son periféricos. La mayoría se ubican fuera de la trama urbana consolidada. Medio: Áreas identificadas para la remediación y mitigación de riesgos. Abajo: Propuesta de acupuntura agroecológica y biocorredores urbanos.















































































































































Arriba y página opuesta: En este diagrama axonométrico podemos ver las seis zonas de remediación identificadas para hacer realidad un proceso de reparación y restitución de la tierra, como propiedad comunal, a cinco nacionalidades originarias. Si bien el área donde se asienta hoy la cabecera cantonal de Shushufindi es territorio ancestral de los Siekopai, y reconocido como tal por otras nacionalidades, el cantón es hoy multiétnico y la plurinacionalidad por la cual aboga el Movimiento Indígena de Ecuador se refleja en esta propuesta de ciudad multiétnica. Un sistema lineal y dendrítico de chakras estructura la ciudad frutal y su economía comunitaria de la recolección urbana. Los
árboles proveen, además, sombra a lo largo de estos biocorredores comestibles, y contribuyen a disminuir tanto la temperatura como el efecto de la isla de calor. Como corredores de transporte multimodal, privilegian la circulación peatonal y en bicicleta por sobre la del automóvil, trabajando a tres escalas: la de la carretera regional, que actúa como corredor estructurante del urbanismo desde que se concibió la ciudad planificada; la de las avenidas principales; y la doméstica de las calles de barrio.
Abajo: Corredores lineales agroecológicos de diversas escalas en la ciudad frutal y fructífera de Shushufindi














































































Condición Existente





A escala urbana, Rodrigo y Rachaya proponen un sistema dendrítico multiescalar de Corredores Lineales Agroecológicos basado en el sistema de chakras y cuyos ejes interconectan seis sitios identificados para la remediación y restitución de tierras de propiedad comunal. El proyecto propone garantizar el derecho a la ciudad para cada uno de los pueblos y nacionalidades originarios que habitan el cantón de Shushufindi. Cada uno de los espacios recuperados para la vida comunal se planificaría de manera autónoma y según la autodeterminación de cada grupo.
Este proyecto imagina programas mixtos, la inclusión de espacios para la democracia participativa característica de los pueblos y las nacionalidades, canchas, y suficiente área para chakras y senderos frutales que se proyectan hacia otras zonas de la ciudad a lo largo de calles y avenidas, espacios públicos donde se puede comer y recolectar frutos (al igual que a lo largo de los corredores de chakra) y cuyos doseles vegetales y construidos proveen sombra para mitigar el impacto del efecto de isla de calor que caracteriza a muchas ciudades en la Amazonía y el mundo.





Izquierda: De las seis zonas identificadas para la restitución de tierras indígenas de propiedad comunal se diseñó en mayor detalle una de ellas, la Zona 6, mediante la metodología de diseño que aplica un damero urbano a la comuna para trasladar y reinterpretar sus elementos y principios comunales al interior de la cabecera cantonal de Shushufindi
Arriba: Proceso de “comunalización” de la grilla. Para poder trasladar los principios comunales de organización espacial de los Siekopai a la ciudad, Rachaya y Rodrigo trasladaron el damero de Shushufindi a la comuna Siekopai Siekoya Remolino para luego llevar a cabo el proceso inverso y trasladar la organización espacial comunal a la grilla urbana como estrategia de diseño de un barrio de propiedad colectiva en el corazón de Shushufindi, territorio ancestral de los Siekopai. El diseño propuesto mantiene la lógica espacial de la comuna; e incluye una escuela pluricultural bilingüe, espacios comerciales, y talleres para fomentar la interacción intergeneracional, la transmisión de conocimientos, y el co-desarrollo de sociobioemprendimientos con base comunitaria.
Derecha: Planta para una nueva comuna urbana en la cabecera cantonal de Shushufindi. De ser implementadas, las nuevas comunas urbanas tendrían que ser co-diseñadas con las cinco nacionalidades mediante un proceso colaborativo y de inmersión profunda

Residential Units
Plant Nursery








Izquierda: Calendario de siembra de la tsió Siekopai. Estos ritmos se mantendrían activos al interior de la ciudad. Derecha: Especies seleccionadas, entre otras posibles, para la ciudad comestible.
Public Chakra
Pedestrian Streets between Communal Blocks
Climbing Trellis


































Granadilla
Passiflora ligularis
Climbing vine
Yuca
Manihot esculenta
Woody shrub, Spur
Sacha Inchi
Plukenetia volubilis
Nuts, Perennial (2 m)
Camu-camu
Myrciaria dubia
Bushy riverside (3-5 m)
Maize
Zea mays L.
Cereal grain (2-3 m)
Plantain
Musa × paradisiaca
Triploid cultivars (3-10 m)
Cacao
Theobroma cacao
Evergreen tree (6-12 m )
Cupuaçu
Theobroma grandiflorum
Tropical rainforest tr
Rambutan
Nephelium lappaceum
Evergreen (15-24 m)
Pacay
Inga feuilleei
Legume (18 m)
Chontaduro
Bactris gasipaes
Palm, Canopy (15-20 m)
Mamey sapote
Pouteria sapota
Ornamental evergreen (15-45 m)
Moriche palm fruit “Mor ete”
Mauritia flexuosa
Palm (35 m)
Microinfraestructuras sociales flotantes, anfibias y de terra firme
Rolando Girodengo
Eddie Meléndez Merced
Youngsoo Yang
Una visión endógena, tropical, de la urbe exige pensar el transporte multimodal y multiescalar desde la perspectiva hídrica (fluvial) y anfibia de la región, en la cual los ríos son, y deben continuar siendo, la principal “infraestructura” de transporte, con los caminos multiescalares reservados para la interconexión comunal y como rutas paralelas al río que puedan mantener la circulación durante los período de sequía y estiaje en los cuales no es posible navegar.





























Los protocolos y estándares de diseño moderno o industrial de infraestructura son inadecuados en la Amazonía por varias razones. Como sabemos, la mayoría de las ciudades en la cuenca son pequeñas (80%) (Bartoli 2018, 2020; Do Carmo et al. 2023; Corrêa 2011; Costa et al. 2016; Do Carmo et al. 2019; Oliveira 1995; Valota et al. 2023; OTCA 2024) y un alto porcentaje de la población vive en asentamientos dispersos o difusos, en áreas periurbanas, y en asentamientos autoconstruidos. Los sistemas centralizados de provisión de servicios públicos no son eficientes en este contexto altamente dinámico, fluctuante, que alterna entre estaciones de elevada pluviosidad, con grandes planicies de inundación, y períodos secos o de sequía. En la ceja de montaña (Alta Amazonía o Amazonía Andina), el dinamismo se intensifica debido a los deslizamientos de tierra y el efecto de terremotos que a veces redibujan el curso de un río, o los efectos de erupciones volcánicas. La Amazonía exige el co-diseño de sistemas adaptables y descentralizados de micro-infraestructuras que respondan adecuadamente a las necesidades de sus habitantes y al heterogéneo mosaico de microecologías de la región.
En una foresta tropical dinámica, heterogénea y fluctuante, pretender desplegar sistemas centralizados contribuiría, una vez más, a reducir la población (en el sentido de “reducción”, de cantonización o municipalización y compactación de la población) y rasgar o absorber los tejidos o redes distribuidas que proponemos proteger y fomentar. Desplegar redes centralizadas de provisión de agua potable, de alcantarillado, de transporte, de electricidad, de cableado, y demás demandaría inversiones prohibitivas fuera de los centros urbanos consolidados y causaría un enorme impacto medioambiental. Desde una perspectiva de los sistemas de asentamiento tradicional, lo opuesto ha sido lo ideal: mantener una distribución de asentamientos que respete la acumulación microecológica; construir y mantener sistemas de caminos que interconectan a las comunidades entre ellas y con nodos importantes en los ríos o carreteras; idear microinfraestructuras descentralizadas de bajo impacto ambiental; crear un hábitat igualmente dinámico que pulsa o se mueve en sintonía con las fluctuaciones del entorno.
Abogar por mantener el carácter disperso de las redes distribuidas desafía el “sentido común” aplicable en la mayoría de ciudades en zonas temperadas (hemisferio norte y sur, o sobre la cordillera Andina) en cuyo caso la propuesta de compactar la urbe con el fin de reducir su huella de carbono, su huella ecológica y su huella ambiental es lo idóneo. Esta lógica no debe aplicarse a las redes distribuidas de los grupos indígenas, afroindígenas y tradicionales (sociedades recolectoras que viven de los productos del bosque, generalmente no maderables). En el caso de las poblaciones difusas que decantaron de los programas de planificación estatal, de la “colonización vial” andina y el “urbanismo rural” brasileño, podría ser deseable la compactación si los pobladores ya no plantan chakras ni viven de las economías de recolección del bosque. En ese caso, seguramente un proceso de sucesión natural del bosque (forest succession) resultaría de la compactación demográfica. Si se propone, sin embargo, como lo hacemos en este taller, un proceso de resurgimiento y cultivo de chakras, y el fomento de las sociobioeconomías con base comunitaria asociadas, la concentración de la población aparece como contraria a la lógica de un bosque tropical cultivado, agro y biodiverso. Esto no aplica a núcleos ya consolidados con población relativamente concentrada, y es deseable siempre y cuando el transporte no dependa de combustibles fósiles y la población se movilice, en la medida de lo posible, por agua, o utilizando medios de transporte limpios. Por otra parte, la dispersión garantiza que los núcleos pequeños se mantengan caminables: la Amazonía ya está repleta de “ciudades (o núcleos) de quince minutos”, predominantemente peatonales.
MICRO-INFRAESTRUCTURAS
SOCIALES FLOTANTES, ANFIBIAS Y DE TERRA FIRME24
Lo clave para los países de la cuenca es invertir fondos en diseño y prototipado de naves de diversas escalas que tomen como punto de partida el conocimiento de los pueblos y nacionalidades originarios, cuyas canoas están perfectamente bien adaptadas
24 Según el PIA: la CTEA “comprende cuatro tipos de redes viales: terrestre carrozable, terrestre peatonal, fluvial y aérea, que son la forma de movilidad que tienen los pobladores en la región” (STCTEA 2021, 54).
Micro-infraestructuras sociales flotantes, anfibias y de terra firme





a diversas escalas hídricas y de cuyas tecnologías de navegación es imperativo aprender. En la alta y baja Amazonía existen múltiples transformaciones programáticas de las naves: existen pisos flotantes acoplables (por peso), balsas de diversos tamaños, canoas de múltiples escalas y formas, naves-vivienda, viviendas flotantes, lanchas ambulancia, incluso el estado flotante peruano. Para evitar el uso de combustibles fósiles, la Iniciativa Río Solar de los Achuar que viven en el río Kapawi, por ejemplo, propone “electrificar el río” mediante el co-desarrollo de redes energéticas con estaciones de carga, y el uso de motores eléctricos para las canoas.25
Eddie, Rolo y Youngsoo eligieron aprender de las condiciones existentes en la región: de sus naves y de sus puertos, para potenciar ambos en un proceso de lo que podría ser co-diseño de infraestructuras sociales flotantes, anfibias y/o fijas (“asentadas”) que cumplan con
25 https://karasolar.com/who-we-are
múltiples, diversas y variables (según tiempo y lugar) funciones, ofreciendo servicios públicos como educación y salud a las poblaciones dispersas que habitan las cuencas. Según el PIA (STCTEA 2021, 26), en la Amazonía ecuatoriana, de las 567 unidades de salud registradas un 96% se ubica en la zona rural.26 El déficit de camas hospitalarias en la región es preocupante: existen apenas “1,21 camas por cada 1.000 habitantes, cifra inferior a la media nacional de 1,39, y muy por debajo del estándar propuesto por la OMS de 2,7 camas por cada 1000 habitantes” (STCTEA 2021, 26). Por otra parte, las enfermedades inmunoprevenibles como la neumonía, otras enfermedades respiratorias, y enfermedades diarreicas representaron en 2014 tres cuartos del total. Es fundamental incrementar el acceso de las poblaciones dispersas a servicios de
26 Las unidades de salud se componen de 199 puestos de salud, 204 centros de salud, 10 unidades móviles, 34 unidades anidadas, 6 hospitales generales en las capitales provinciales y 13 hospitales básicos. Nótese la escasez de unidades móviles.




El principal medio de transporte en la Amazonía es, y debe continuar siendo, el vasto, dinámico y complejo sistema hidrológico. Los amazónicos han desarrollado una enorme variedad de canoas para circular en la selva a través de arterias fluviales de múltiples escalas. A lo largo del río Napo y el Amazonas (Solimões) se observan diversas adaptaciones: canoas o barcos-casa, casas flotantes, barcos de carga (personas, animales y productos), balsas, los barcos del estado flotante peruano, lanchas-ambulancia, y demás. La variedad es reveladora del ingenio local. Abajo: Canoa Siekopai. Para las comunas, sigue siendo vital circular por agua, a lo largo de arterias hídricas y atracando en puertos de diversas escalas, en naves adaptadas tanto en forma como en tamaño y función a una variedad de rutas y corrientes, y al dinamismo temporal de las aguas.
Canoas y microinfraestructuras sociales flotantes, anfibias y fijas capaces de servir a las poblaciones difusas o dispersas de la Amazonía: se adaptan a diversas escalas y condiciones a lo largo del transecto río (zona acuática) - várzea (zona anfibia)terra firme (interior); y a diversas funciones: transporte, comercio, salud híbrida (occidental-ancestral), educación pluricultural y bilingüe, biblioteca, cine, centro cultural, o híbridos con funciones mixtas o indeterminadas.

Educación

salud, “reconociendo e integrando la medicina ancestral bajo un modelo intercultural” y fortaleciendo “la infraestructura, equipamiento y servicios de salud desde un enfoque territorial e intercultural” (STCTEA, 70).
Desde la perspectiva educativa, la Amazonía ecuatoriana “mantiene bajos niveles de escolaridad debido, entre otros factores, al déficit de cobertura de servicios y condiciones socioeconómicas adversas; maestros no preparados para la docencia en contextos de interculturalidad; currículos y métodos de enseñanza no contextualizados al entorno amazónico”. Con respecto a la infraestructura educativa, “el 83,05% de establecimientos… son fiscales, 14,22% fiscomisionales, 2,52% particulares y el 0,20% municipales. El 69,46% de la infraestructura educativa se ubica en zonas rurales y dispersas y el 30,54% en zonas urbanas… Las instituciones educativas bilingües representan el 35,3% del total de establecimientos que funcionan en la Amazonía” ecuatoriana (STCTEA 2021, 29-30).
En la comuna Siekopai Siekoya Remolino, Eddie, Rolo y Yongsoo notaron que tanto a lo largo de la ribera del río principal, el río Aguarico, como a lo largo del riachuelo posterior, existía un sistema de puertos y micropuertos asociados con los centros comunales, los subcentros y las casas dispersas. Los puertos a veces estaban combinados con escaleras, gradas o andenes para facilitar la subida al tope de las barrancas. Esto los llevó a concluir que la infraestructura de transporte principal en la región es el río, y que existe todo un sistema de microcuencas que actúan como infraestructura de transporte secundaria, terciaria e incluso cuaternaria. Además de las complejas y dinámicas microcuencas, existen caminos intercomunitarios y, en las comunidades lineales ribereñas, caminos paralelos a los ríos, retirados sobre la línea máxima de inundación. El río Aguarico es una arteria directa y vital de comunicación entre las comunidades. Muchas de ellas se asientan a las orillas de este río. Otras gravitan ahora hacia la carretera. Anteriormente se utilizaban canoas a remo para la movilización. Actualmente los pobladores utilizan lanchas a motor, pero el costo de dicho transporte es, irónicamente, en plena región petrolera, sumamente elevado debido al alto costo del combustible que alimenta los motores fuera de borda. El proyecto mencionado de la canoa Achuar propulsada por paneles fotovoltaicos ofrece un
precedente importante para la región puesto que los motores fuera de borda contaminan las aguas de los ríos y producen demasiado ruido, afectando el comportamiento de los animales.
El proyecto de Eddie, Rolo y Youngsoo propone extender la cobertura de los servicios de salud y educación pluricultural y bilingüe mediante procesos de co-diseño de infraestructura social flotante, anfibia y fija que facilite el acceso a dichos servicios (así como la capacitación de profesores y profesionales locales) por parte de las comunidades dispersas y remotas. En los diagramas realizados por Eddie, Rolo y Youngsoo podemos ver que su iniciativa se enfocó en el diseño de prototipos flotantes para zonas acuáticas (naves polifuncionales), anfibios para las llanuras aluviales o várzeas (estructuras capaces de flotar y/o fijarse en el suelo, adaptándose a la fluctuación del nivel del agua), y fijos para la terra firme. Estas infraestructuras pueden servir varios propósitos: educativos, de salud, comerciales, culturales, y otros.
La microinfraestructura social educativa diseñada para terra firme está compuesta por un componente fijo principal (la base) y componentes flotantes-anfibios complementarios (bibliotecas móviles, talleres móviles, aulas flotantes, canoas educativas multiuso). La escuela pública actual de la comunidad Siekopai Siekoya Remolino es un típico módulo estandarizado provisto por el Estado ecuatoriano. Eddie, Rolo y Yongsoo, en lugar de negarla, proponen adaptar la escuela existente para que responda mejor a la cultura y estilo de vida de los Siekopai mediante la incorporación de aulas-bosque, aulas-tsió, vivero, huerta, mobiliario exterior, entrepisos, sistemas de recolección de agua lluvia, y eliminación de subdivisiones innecesarias. De manera análoga, la microinfraestructura social de la salud se concibe como un híbrido que permite practicar la medicina occidental y aquélla ancestral. Ésta también incorpora sistemas de recolección y filtración de agua lluvia, y paneles solares. Las paredes de bambú y un techo cubierto de paja brindan durabilidad y protección, de ser bien mantenidos y renovados por la comunidad.
Adaptación y reutilización de estrcuturas existentes en escuelas pluriculturales y bilingües, centros médicos, y estructuras multiuso que actúan como centro comunitario, mercado, asamblea, y demás.

Intercambio
INFRAESTRUCTURAS DE TIERRA




Modu-Loo: sistema modular de higiene
Zinan Chi
Propuesta de diseño para microinfraestructuras polifuncionales, adaptables y replicables que puedan servir como baños, duchas y/o lavanderías, dependiendo de las necesidades de diversos lugares al interior del territorio Siekopai, con sistemas integrados de recolección de aguas lluvias, filtración mineral, y depuración de aguas servidas.

Las mujeres de la comuna nos contaron que desde que fueron evangelizadas y utilizan ropa occidental, deben lavar mayores cantidades de ella en el riachuelo ubicado en la parte posterior de la comuna, y que les duele la espalda; sufren ahora de problemas de salud relativos a la postura y la cantidad de horas que pasan lavando ropa. En el riachuelo lavan también la comida, los utensilios de cocina y la vajilla; en sus aguas se bañan todos los miembros de la familia; se movilizan por él en pequeñas canoas; allí pescan; de allí toman el agua para beber. La higiene y el cuidado del riachuelo es fundamental para el buen vivir de los Siekopai. A micro-escala, y en base a su interés por el agua y la vida social, Zinan decidió diseñar microinfraestructuras polifuncionales, adaptables y replicables que puedan servir como baños, duchas y/o lavanderías, dependiendo de las necesidades de diversos lugares al interior del territorio Siekopai, con sistemas integrados de recolección de aguas lluvias, filtración mineral, y depuración de aguas servidas. Su sistema modular de higiene (modular hygiene unit) puede adaptarse a diversos usos comunales o funciones domésticas y es descentralizado: colecta agua de lluvia y la filtra a través de estratos de minerales y gravilla; depura el agua utilizada mediante otro dispositivo de filtros que la devuelve limpia al estero. Este proyecto microinfraestructural responde a la necesidad de garantizar un acceso descentralizado a servicios básicos por parte de poblaciones asentadas de manera dispersa o difusa, “utilizando o promoviendo la aplicación de innovaciones tecnológicas con pertinencia local y con un enfoque intercultural” (STCTEA 2021, 67).27
27 Según el PIA: “el 59,9% de los hogares en la Amazonía recibe agua por red pública; el 24,8% la obtiene por tubería y el restante porcentaje de la población obtiene agua de pozos, ríos, vertientes, acequias y, en menor medida, de carro repartidor u otro medio (Encuesta Nacional de Empleo, Subempleo y Desempleo, 2018). Estos datos son preocupantes si se considera la condición en la que se encuentra el agua de los ríos amazónicos, como consecuencia de los impactos generados por las actividades petroleras, mineras y el inadecuado manejo de desechos… En las ciudades amazónicas [ecuatorianas], el 78,07% de los hogares cuentan con alcantarillado, mientras que en la ruralidad tan solo el 19% de los hogares están conectados. De igual manera, el 20,5% de los hogares en la ruralidad amazónica no cuentan con alcantarillado, pozo séptico, pozo ciego o letrina” (STCTEA 2021, 32).
Derecha: condiciones actuales, de izquierda a derecha: inodoro, ducha y lavandería. Fotografías de Zinan Chi





Modu - Loo. Elementos adaptables y replicables que componen el sistema modular de higiene.
customizable to fit and gravels. water before


Sistema modular incremental y adaptable a diversos lugares y funciones. Cada función puede ser independiente o hibridarse en una combinación de tres unidades: baño, ducha y/o lavandería


Conclusiones y Recomendaciones
En la literatura sobre modernización y desarrollismo en la Pan Amazonía surge incesantemente la crítica a los modelos exógenos de diseño y planificación que se le vienen imponiendo al complejo y heterogéneo mosaico biocultural de la cuenca con un incalculable costo humano, cultural y medioambiental, y sin mayor éxito socioeconómico. Existe mayor conciencia entre varios sectores -públicos, privados y comunitarios- de que las microrregiones amazónicas no pueden continuar siendo planificadas en base a modelos estandarizados, centralizados y exógenos. Por fin la mirada se ha volcado hacia comprender los sistemas endógenos y diversos de la región, los únicos sostenibles y cíclicos: aquéllos indígenas, afroindígenas y tradicionales, conforme crece la participación de mediadores de diversos orígenes que trasvasan textual y visualmente los conocimientos complejos de los pueblos y las nacionalidades indígenas, afroíndígenas y afrodescendientes para hacerlos legibles a un público entrenado a actuar desde paradigmas “occidentales” y valores de “progreso”, “desarrollo” y modernización.
El reporte de este taller espera contribuir en pos del establecimiento de sistemas de planificación híbridos y contemporáneos concebidos desde diversas raíces o fuentes culturales, pero prestando mayor atención a la raíz indígena, la cual, por prejuicios coloniales, ha sido sistemáticamente excluida, a pesar de que ofrece, en sus múltiples manifestaciones modernas, contemporáneas, incluso globalizadas, tanto rurales como urbanas y rurbanas, respuestas eficaces relativas a cómo se puede vivir de manera sustentable y sostenible en la Amazonía.
De los fracasos de la modernización y el
Ana María Durán Calisto
desarrollismo, visibles en la introducción, podemos aprender que la Amazonía exige innovación, una visión propia de absolutamente todo: la agricultura es agroecología; la ganadería no es pastizal, sino incorporación de una nueva especie en la esfera del cultivo silvicultural; la bioeconomía es sociobioeconomía con base comunitaria; la urbe es agrourbana y distribuida, no compacta o reducida, o concentrada y binaria (urbanorural); la permanencia se logra a través de la iteración espacialmente dinámica de ciclos y habitación multisituada (multilocalizada); la arquitectura se planta; la monumentalidad es vegetal; las catedrales son los bosques cultivados; la economía es circular; la vida se lleva a cabo predominantemente en los exteriores; más que rodar, se navega y/o camina.
La Amazonía es un bioma extremadamente heterogéneo, agro y biodiverso, complejo, fluctuante y dinámico. Sus culturas no solo han sabido adaptarse a una multitud de hábitats naturales, sino que han transformado significativamente la región desde varias perspectivas:
La biológica. Sabemos gracias al trabajo de un sinnúmero de etnobotánicos y biogeógrafos que la distribución de especies en áreas significativas de la cuenca es cultural, no evolutiva ni ambiental (Levis et al. 2017).
La edáfica. Sabemos también que existen grandes extensiones de terra preta y terra mulata, tierras antropogénicas sumamente fértiles, cuyo humus se caracteriza por una biodiversidad microorganísmica superior a la de suelos aledaños. Son, además, extremadamente estables, puesto que no pierden su fertilidad con el tiempo.
La topográfica e hidrológica. Los arqueólogos han documentado la geo o terraformación artificial de grandes áreas que contienen camellones (chinampas) de diversas dimensiones,
caminos elevados, caminos sumergidos, canales, montículos, reservorios de agua, cochas de peces, zanjas, y otros rasgos de complejas geoingenierías que contribuyen a incrementar la producción agroecológica, y a potenciar los beneficios de las pulsaciones hidrológicas, de inundaciones y sequías (Denevan 2001; Erickson y Balée 2006; Prümers et al. 2022; Snead et al. 2009)
La silvicultural. Aprendemos de los miembros de pueblos y nacionalidades, así como de etnógrafos, etnobotánicos, antropólogos y otros, que los sistemas agrícolas de los grupos originarios amazónicos promueven la agrobiodiversidad, garantizan la soberanía alimentaria, el acceso a medicinas naturales, a materiales de construcción, y otros productos que constituyen la base del Buen Vivir del Territorio Vivo; La urbana. Los asentamientos dispersos son los más eficientes y sostenibles en la región. Las redes y microrredes distribuidas de asentamientos se interconectan a través de caminos y cuerpos de agua sin destruir la selva, al contrario, potenciándola a través del cultivo de chakras, sistemas acuiculturales artificiales y semi-artificiales, y el manejo de bosques y cuerpos hídricos. Los principios de planificación ancestral pueden inspirar nuevos imaginarios simultáneamente agroecológicos y urbanos.
La científica. El mundo contemporáneo en el cual vivimos no hubiera sido posible sin las contribuciones de las ciencias biológicas y ecológicas amazónicas. Sin el caucho y su vulcanización (que ya se conocía como un proceso en el universo precolombino de Mesoamérica) no hubiera sido posible el desarrollo industrial, como no hubiera sido posible la cirugía moderna sin el curare.
La artística y cultural. El abstraccionismo que asociamos con la modernidad latinoamericana tiene raíces que se remontan al período formativo en la costa ecuatoriana (cultura Valdivia). La política. Los sistemas de política plural, heterárquicos o egalitarios, de la democracia participativa de los pueblos y las nacionalidades, ofrecen un excelente ejemplo de administración descentralizada y policéfala del bien común (más que humano).
La filosófica. Los sistemas epistemológicos, ontológicos, axiológicos y cosmológicos de los pueblos y las nacionalidades oxigenan el pensamiento occidental de cara al cambio climático y la profunda crisis socioecológica que enfrenta la humanidad. Pensadores influyentes como Philippe Descola, Eduardo Kohn, Úrsula Biemann y Paulo Tavares están transformando la mirada occidental desde las raíces de sus fuentes indígenas. Mejor aún, filósofos e intelectuales de los pueblos y las nacionalidades originarios, como Davi Kopenawa, Ailton
Krenak, Nemonte Nenquimo, Manari Ushigua, Francisco Apurinã, André Baniwa, Álvaro Tukano, Raoni Matuktire, Julio Cusurichi, María Clara Sharupi Juá, Fernando Huambutzereque, los Gualinga y la comunidad de Sarayaku, y muchos otros están incidiendo de manera directa en la reconstitución del pensamiento y la ciencia occidentales.
Dada la enorme complejidad y diversidad de mosaicos bioculturales en la cuenca, la única forma de responder localmente, de manera acorde con las especificidades de cada parche ecológico en el mosaico territorial, es co-planificar, co-diseñar y co-imaginar la región en colaboración simétrica y horizontal con los grupos indígenas, afroindígenas y tradicionales. Las ciudades amazónicas resultan de procesos regionales e históricos que deben ser estudiados y comprendidos, antes de ser proyectados en una nueva iteración de “desarrollismo”, de manera que finalmente podamos romper un círculo vicioso de degradación e incluso destrucción socioambiental y cultural, de violencia, y reemplazarlo con los ciclos virtuosos de la planificación local, incrementalmente regional (e interconectada), armónica con los pulsos y la inteligencia de la Madre Tierra, pero sobre todo, justa con todos quienes habitan las grandes selvas de América del Sur: humanos y más que humanos.


Contribuciones
Marcela Ángel
Arquitecta y urbanista colombiana, Directora del Programa de Investigación de la Iniciativa de Soluciones Ambientales del MIT
https://environmentalsolutions.mit.edu/people/ marcela-angel/
Lorena Bello
Arquitecta y paisajista española, Crítica de Diseño en Arquitectura del Paisaje, GSD –Harvard. https://www.gsd.harvard.edu/person/lorenabello
Gabriela Degetau
Arquitecta, diseñadora urbana e investigadora ecuatoriana. Ganó el premio de Maestría en Ciencias en Estudios de Arquitectura del MIT por su tesis The Afterlife of Wells, from Oil to Soil in the Amazonia https://architecture.mit.edu/people/gabrieladegetau
Esteban Jaramillo
Arquitecto ecuatoriano, co-director de Jaramillo Van Sluys Arquitectos, profesor en práctica en la Escuela de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador https://www.instagram.com/ aramillovansluys/?hl=en
Rahul Mehrotra Arquitecto, diseñador urbano, preservacionista histórico, teórico, crítico e investigador. Director fundador de RMA Architects. Director del Departamento de Planificación y Diseño Urbano, Director del Programa de Maestría en Arquitectura en Diseño Urbano y Co-Director del Programa de Maestría en Arquitectura del
Paisaje en Diseño Urbano. Profesor John T. Dunlop en Vivienda y Urbanización https://www.gsd.harvard.edu/person/rahulmehrotra/
Emil Rodríguez-Garabot
Arquitecto y urbanista dominicano, Director de Hábitat y Movilidad Sostenible, CAF https://www.caf.com/es/conocimiento/visiones/
Belinda Tato
Arquitecta española, co-fundadora de Ecosistema Urbano. Profesora Asociada en Práctica de Arquitectura del Paisaje https://ecosistemaurbano.com/about-us/
Christine Van Sluys
Arquitecta brasileña. Co-directora de Jaramillo Van Sluys Arquitectos. Decana de la Escuela de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Teresa Shiki
Botánica ecuatoriana Shuar. Co-fundadora del Parque Etnobotánico Omaere. Experta en medicina natural Shuar https://omaere.wordpress.com/
Manuel Pallares
Biólogo ecuatoriano. Presidente de la Fundación Raíz Ecuador y miembro activo de Caemba www.fundacionraize.org
Anna Dietzsch
Arquitecta y paisajista brasileña. Profesora Asociada Adjunta en Columbia GSAPP https://www.arch.columbia.edu/faculty/2201anna-dietzsch
Santiago del Hierro
Arquitecto y urbanista ecuatoriano. Estudiante de doctorado en la ETH https://www.santiagodelhierro.com/
Yadira Ocaguaje
Líder Siekopai y experta en cerámica. Fundadora del Colectivo de Mujeres y la Fundación Kenao
Colón Piaguaje
Líder de la Comuna Siekopai Remolinos y ex docente de escuela
Pablo Yépez
Biólogo etnobotánico ecuatoriano. Miembro activo de Caemba caemba.com
Fernando Huambutzereque
Arquitecto Shuar. Analista de infraestructura de proyectos. Secretaría Técnica de la Circunscripción Territorial Especial Amazónica https://www.secretariadelamazonia.gob.ec/
Danilo Vega
Arq. Jefe de Ordenamiento Territorial del Cantón de Shushufindi
Anexo 1
Cronología de sucesos coloniales
Anexo 2
Cronología de la colonización nacional o interna de la Amazonía
Anexo 3
Marco legal y jurisdiccional
Anexo 4
Matriz de metodologías o procesos de participación inmersiva
Anexo 5
Metodologías del taller

Siglas
ALCA Área de Libre Comercio de las Américas
ANCUPA Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera
BID Banco Interamericano de Desarrollo
BNF Banco Nacional de Fomento
BNDES Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social)
CAF Corporación Andina de Fomento (hoy renombrada Banco de Desarrollo de América Latina)
CAME Conscripción Agraria Militar Ecuatoriana
CAN Comunidad Andina
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
CEPE Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana
CFN Corporación Financiera Nacional
CNE Consejo Nacional Electoral
CMNUCC Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (United Nations Framework Convention on Climate Change) Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
CNPC China National Petroleum Corporation
COMAGA Consorcio de Municipios Amazónicos y Galápagos
CONAIE Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
CONALI Secretaria Técnica del Comité Nacional de Límites Internos
CONAM Consejo Nacional de Modernización del Estado
CONFENIAE Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana
COSIPLAN Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento
CRE Constitución de la República del Ecuador
CREA Centro de Reconversión Económica de Azuay, Cañar y Morona Santiago
CTEA Circunscripción Territorial Especial Amazónica
CTI Circunscripción Territorial Indígena y Pluricultural
ECORAE Instituto para el Ecodesarrollo Regional Amazónico
ECSA Ecuacorrientes SA
EEEP Ecuador Estratégico Empresa Pública
EIA Energy Information Administration
EPA Agencia de Protección Ambiental (U.S. Environmental Protection Agency)
FADA Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte
FCUNAE Federación de Comunas Unidas de la Nacionalidad Kichwa de la Amazonía
FICSH Federación Interprovincial de Centros Shuar
FLACSO Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
FMI Fondo Monetario Internacional
FOISE federación de Organizaciones Indígenas de Sucumbíos - Ecuador
FONAKISE Federación de Organizaciones de la Nacionalidad Kichwa de Sucumbíos
FONPLATA Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata
GAD-M Gobierno Autónomo Descentralizado-Municipal
GCF Green Climate Fund (Fondo Verde para el Clima)
GEF Global Environment Facility (Fondo Mundial para el Medio Ambiente)
GEI Gases de Efecto Invernadero
HPH Hutchison Port Holdings
IERAC Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización
IGM Instituto Geográfico Militar del Ecuador
IIRSA Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana
ILV Instituto Lingüístico de Verano
INBAR International Bamboo and Rattan Organization
INC Instituto Nacional de Colonización
INCRAE Instituto de Colonización de la Región Amazónica Ecuatoriana
INDA Instituto Nacional de Desarrollo Agrario
INEC Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
INIAP Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria
INREDH Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos
ISA Instituto Socioambiental
ITT
Iniciativa Yasuní-ITT (Ishpingo - Tambococha - Tiputini)
JUNAPLA Junta Nacional de Planificación y Coordinación
LEAF Lowering Emissions by Accelerating Forest Finance
LOOTUGS Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión de Suelo
LOPICTEA Ley Orgánica para la Planificación Integral de la Circunsc. Territorial Esp.Amazónica
MAE Ministerio del Ambiente
MAATE Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica
MAG/MAGAP Ministerio de Agricultura y Ganadería / Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca
MERCOSUR Mercado Común del Sur
MIDUVI Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda
MSP Ministerio de Salud Pública
MTOP Ministerio de Transporte y Obras Públicas
NASA National Aeronautics and Space Administration
ODS Objetivos de Desarrollo Sostenible
OEPC
Occidental Exploration and Production Company
OISE Organización Indígena Secoya del Ecuador
OIT Oficina Internacional del Trabajo
ONISE Organización Indígena Siona Secoya
OPEC Organización de Países Exportadores de Petróleo
OTCA Organización del Tratado de Cooperación Amazónica
PAM EP Petroamazonas EP
PDOT Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial PIA Plan Integral para la Amazonía
PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
PROAmazonía Programa Integral Amazónico de Conservación de Bosques y Producción Sostenible
PRODEMINCA Proyecto de Asistencia Técnica para el Desarrollo Minero y el Control Ambiental
PSB Programa Socio Bosque
PUCE Pontificia Universidad Católica del Ecuador
PUGS Plan de Uso y Gestión de Suelo
PYME Pequeña y Mediana Empresa
PDVSA Petróleos de Venezuela S.A.
RAISG Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada
REDD+ Reducing Emissions from Deforestation and Forest Degradation (Reducción de Emisiones por Reforestación y Degradación Forestal)
RPFC Reserva de producción de fauna Cuyabeno
RSPO Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible
SENPLADES Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo
SINOPEC China Petrochemical Corporation
SNDPP Sistema Nacional Descentralizado de Planificación Participativa
SODEM Secretaría Nacional de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
SOTE Sistema de Oleoducto Transecuatoriano
STCTEA Secretaría Técnica de la Circunscripción Territorial Especial Amazónica
CVR Comisión de la Verdad y la Reconciliación (Canadá)
UDAPT Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco
UNASUR Unión de Naciones Suramericanas
USFQ Universidad San Francisco de Quito
USGS United States Geological Survey
ZITT Zona Intangible Tagaeri Taromenane
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Agradecimientos
Estoy profundamente agradecida con todas las personas que hicieron posible este taller. Proyectos de investigación y diseño que se proponen hilvanar instituciones académicas entre ellas, con comunidades de diversas culturas y geografías, gobiernos locales, bancos de desarrollo y emprendimientos de base son imposibles de llevar a cabo sin una amplia red de apoyo. Tuve la suerte de contar con una. Mi primer agradecimiento va dirigido al profesor Rahul Mehrotra, Director del programa de maestría en diseño urbano y arquitectónico del Graduate School of Design de la Universidad de Harvard. Si Rahul no hubiese apostado por la propuesta de este taller -y el seminario de investigación que le precedió- simplemente no hubiese contado con la plataforma que hizo posible una colaboración sinérgica. La idea del taller nació en el contexto de una capacitación sobre instrumentos de planificación (PUGS y PDOT) coordinada por Rubén Paredes para PROAmazonía. Gracias a Rubén, tuve la buena fortuna de interactuar con miembros de los equipos de planificación de veinte municipios de la Amazonía ecuatoriana. En ese contexto coincidí con el arquitecto Danilo Vega, Jefe de Ordenamiento Territorial del cantón de Shushufindi (2021-2024), a quien había conocido hace dos décadas en Lago Agrio (Nueva Loja), cuando colaboraba con Michael Sorkin en el co-desarrollo de un taller análogo de diseño multiescalar, plurinacional y pluridisciplinar, basado en la investigación y enfocado en la “metrópolis” (en el sentido de ciudad madre) de la industria petrolera en Ecuador: Lago Agrio, el Bitter Lake tropical de los petroleros tejanos (Sorkin et al. 2015; Sorkin 2007). El apoyo técnico, logístico, cartográfico y conceptual de Danilo, así como la pasión que lo mueve, se convirtieron en una aportación crítica para todos los participantes del taller.
El taller no hubiera tenido el privilegio de un componente de investigación de campo, crucial para el diseño urbano y regional en
Ana María Durán Calisto
ecologías políticas tan complejas como las amazónicas, si no hubiese contado con el apoyo de Emil Rodríguez-Garabot, Director de Hábitat y Movilidad Sostenible del Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF) y Bárbara Zamora Auza, experta en urbanismo de la misma institución. Nuestra sinergia fue total, incluido el acuerdo de garantizar que estudiantes de los países receptores de la investigación también fueran beneficiarios de estas colaboraciones, y que los fondos de cooperación se canalizaran a una institución académica latinoamericana. Tuvimos la buena fortuna de que Christine Van Sluys, Decana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (2020-2025), no solo aceptó participar como contraparte en el convenio de cooperación, sino que además consiguió los fondos por adelantado para que pudiésemos llevar a cabo la visita de campo dentro del calendario de trabajo académico, no siempre compatible con los tiempos de los bancos de desarrollo. Sin Christine, ocho de mis doce estudiantes y trece estudiantes de la FADA-PUCE, no hubieran podido viajar a Shushufindi y vivir una experiencia que marcó un antes y un después en el proceso de desarrollo de sus ideas y proyectos. Fue gracias al auspicio de la CAF y la PUCE que pudimos también contar con la valiosa e imperativa participación de asesores de la nación Siekopai, cuyas familias habitaban el territorio que funge ahora de capital cantonal de Shushufindi cuando ingresaron las petroleras; y asesores de otras nacionalidades de la Amazonía ecuatoriana, todas ellas presentes en el cantón. Nuestro agradecimiento profundo a Manuela Omari Ima, Fernando Huambutzereque, Yadira Ocoguaje, Romelia Papue Mayancha, Colón Piaguaje, Jiovany Ribadeneyra, María Clara Sharupi Juá, Teresa Shiki y Mayra Shiguango. Nos gustaría agradecer también a Manuel Pallares, quien nos puso en contacto con las familias de la Comuna Siekopai Siekoya
Remolino, y a Pablo Yépez, director de la Fundación Raíz, quien facilitó este intercambio a través del apoyo que brinda a los Siekopai. Gracias a Yadira Ocoguaje y las mujeres de la Asociación de Mujeres Productivas Keñao por coordinar un encuentro inolvidable. Nuestro trabajo de campo arrancó y culminó con la visita a cinco casos de “buenas prácticas” relativas a emprendimientos sociobioeconómicos con base comunitaria: gracias a Andrea Elizabeth López Álvarez, Fabio Wellinton Legarda Solano y Lucía Chávez de Witoca; a José Narvaez, Mayra Shiguango y la comunidad Kichwa de Mushullakta; a la comunidad Kichwa 9 de junio, del proyecto ecoturístico Sacha Waysa; y a las Sinchi Warmi Betty Chimbo, Nelly Chimbo, Aida Rivadeneyra, Lumina Rivadeneira y sus compañeros Ernesto Andy y Jaime Alvarado. Gracias al generoso apoyo de Tiago Genoveze, Director del Programa de Estudios Brasileños del David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard, pudimos contar con un servicio de traducción simultánea en el panel “Aprendiendo sobre Amazônia/ Amazonía”. El Racial Equity and Anti-Racism Fund de la Oficina para la Diversidad, Inclusión y Pertenencia (Office of Diversity, Inclusion, and Belonging) del GSD financió el taller de cerámica en la Comuna Siekopai Siekoya Remolino y el servicio de traducción simultánea durante nuestra revisión final de proyectos. La traducción simultánea permitió que contásemos con las valiosas aportaciones de Yadira Ocoguaje, Colón Piaguaje, Fernando Huambutzerque, María Clara Sharupi Juá, Teresa Shiki y Manuwi C. Tokai. En nuestras revisiones de medio semestre y cierre de proyecto nos acompañaron también Marcela Ángel, Lorena Bello, Adriana Chávez, Gabriela Degetau, Santiago del Hierro, Anna Dietzsch, Eduardo García, Esteban Jaramillo, Mae-Ling Lokko, Rahul Mehrotra, Eder Pérez, Pablo Pérez-Ramos, Manuel Pallares, Pablo Yépez, Leandro Piazzi, Emil Rodríguez-Garabot, Dan Stubbergaard, Belinda Tato, Christine Van Sluys, Danilo Vega y Eder Yoni. A lo largo del semestre contamos con una serie de conferencias, en el marco del panel “Aprendiendo sobre Amazônia/Amazonía”. Gracias a los conferencistas que generosamente nos donaron su tiempo: Marcela Ángel, Catarina A.S. Cardoso, Anna Dyson, Yoh Kawamo, Mae-Ling Lokko, Anastasia Loukaitou-Sideris, Juan Fernando Hidalgo, María José Iturralde, María Angélica Mejía Pimienta, Manuela Omari Ima, Daniel Orellana, Romelia Papue, Carolina Pozo, Chris
Reed, Emil Rodríguez-Garabot, Teresa Shiki, Malkit Shoshan, Monica Tanuhandaru, Alex Wall y Carolina Zambrano. Un agradecimiento especial a Eder Pérez, quien compartió con nosotros sus conocimientos sobre cerámica y porcelana.
Mi gratitud eterna a mis estudiantes, todos profesionales brillantes, cosechados en el mundo entero. Sin su pasión, entrega y creatividad, este taller no hubiera funcionado como una comunidad dedicada a hilvanar e hilvanarse con las ideas y propuestas de varias disciplinas y pluriversos: Giovanna Baffico (EEUU), Zinan Chi (China), Rolando -Rolo- Girodengo (México), Priyanka Kar (India), Percy Long (China), Rodrigo Martel Orihuela (Perú), Eddie Meléndez Merced (Puerto Rico), Peter Sikorsky (EEUU), Jocelyn Tsai (Taiwan/EEUU), Rachaya Wattanasirichaigoon (Tailandia), Youngsoo Yang (Corea del Sur) y Guoli Zhang (China); sus palabras, dibujos, pensamientos y -sobre todo- su sabiduría me acompañarán siempre y permean cada página de este reporte. Al arquitecto cordobés Tomás Quaglia, mi principal colega en este emprendimiento, un gracias infinito. También tuve la buena fortuna de aprender de mi gran amigo, el arquitecto ecuatoriano Esteban Jaramillo Serrano, quien lideró un taller paralelo de Vivienda, Espacio Público y Equipamiento para Shushufindi, en la FADA-PUCE, y de su asistente de cátedra, José Enrique Pérez Aldaz. Fue un placer viajar e interactuar con los estudiantes ecuatorianos Fernando Antonio Atiencia Morán, Erick Fernando Naranjo Paucarima, Felipe Nicolás Cisneros Ontaneda, Natalia Micaela Meneses Paredes, Paula Graciela Guachamín Matta, Ricardo Adrián Villegas Rosero, Nathaly Daniela Reina Urbano, Josué Villalva Ramírez, Sofía Fernanda Jaramillo Vásquez, Mónica Domenica Coba Villacreces, Bryan Gonzalo Guamani Mena, Ariel Alejandro Saquinga Loor y Mateo Guillermo Rueda Armendáriz. Sus excelentes propuestas de diseño auguran mejores días para las ciudades amazónicas. Los marcos teóricos y la propuesta del taller están íntimamente relacionados con la tesis doctoral que pude desarrollar bajo la dirección de Susanna Hecht (UCLA), gracias al apoyo de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de mi país, Ecuador.
The Future of Oil Boom Towns in Amazonia Instructor
Ana María Durán Calisto
Report Editor
Ana María Durán Calisto, Alejandra Pinto, Iván Ulchur, Sebastián Núñez
Report Design
Tomás Quaglia
Graphic Design Team
Rodrigo Martel Orihuela, Clarisa Álvarez, Seizen Uehara, Ana Carolina Isaía
Dean and Josep Lluís Sert Professor of Architecture
Sarah Whiting
Chair of the Department of Urban Planning and Design
Rachel Weber
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Studio Report
Spring 2023
Harvard GSD
Department of Urban Design & Planning
Dirección Taller
Ana María Durán Calisto

Asistente de Cátedra
Tomás Quaglia Martínez
Estudiantes
Giovanna Baffico, Zinan Chi, Rolando Girodengo, Priyanka Kar, Rodrigo Martel Orihuela, Eddie Meléndez, Peter Sikorsky, Jocelyn Tsai, Rachaya Wattanasirichaigoon, Youngsoo Yang, Guoli Zhang, Percy Long