Yucatán es un manjar culinario y en este restaurante, en el corazón de Mérida, se concentran recetas tradicionales y nuevas interpretaciones
Tiempo: Publicación Semanal del 9 al 12 de marzo de 2026. Editor Responsable: Simón Mercado Cheja Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nac onal del Derecho de Autor: 04-2019-012110475800-101. Número de Certificado de Licitud de Título: 15159. Número de Certificado de Licitud de Contenido 15159. Domicilio de la publicación: Boulevard Adolfo López Mateos 1817 Piso 9 Col. Merced Gómez C.P. 01600
Imprenta: Litográfica Ingramex, S.A. de C.V, Centeno 195, Col. Valle del Sur, C.P. 09819, Iztapalapa, CDMX. Distribución: MARKETING PEOPLE S.A. DE C.V. Rómulo O’farril No. 434 Col. Olivar de los Padres C.P. 01780. www.marketingpeople.com.mx. Publicación registrada en el Padrón Nacional de Med os Impresos. Titular de la publicación Grupo Simjor, S C www estilodf tv
EN PORTADA
Head of Editorial Content: Alexis Finkler
Editorial Coordinator: Rodrigo Araiza, Head of Editorial Design: Manu Plascencia
Photography: Serch Ramírez, Styling: Rafael Taracena, Fashion Assistant: María Sánchez
Hair & Makeup: BL Agency x Diana y Silvana
Location: Maison Artemisia Mx
Agradecemos al Maison Artemisia Mx por todas las atenciones durante la producción de esta portada
ANDREA CHAPARRO Y ANA VALERIA BECERRIL
COMO AGUA PARA CHOCOLATE
UNA HISTORIA QUE YA ES DE TODOS
Ana Look: Alfredo Martínez Aretes: Swarovski
Andrea Look: Alfredo Martínez Collar: Swarovski
“Hay lecciones que cada quien tiene que aprender por sí misma”
-Andrea Chaparro
“Aunque esté equivocada, aunque hiera a otras personas, Rosaura defiende lo que cree”
-Ana Valeria Becerril
Por Rodrigo Araiza P.
Ana Valeria Becerril y Andrea Chaparro saben que Como agua para chocolate no es solo una serie: es un hito. Una historia que ha pasado de generación en generación y que vive en el imaginario colectivo. Por eso, asumir estos personajes implicó algo más que actuar: fue reinterpretar un legado.
“La historia ya es nuestra”, coinciden. Aunque existe presión —porque abuelas y madres tienen su propia versión del relato—, también hay una certeza: cada adaptación transforma el material original. La presión no paraliza: empuja, abre conversación y genera nuevos puentes entre generaciones.
La segunda temporada, disponible en HBO Max, no apuesta por la comodidad. Al contrario: los personajes crecen, se complejizan, enfrentan conflictos más desafiantes. Y eso exige profundidad emocional.
Ana Look: Alexia Ulibarri
Aretes: Swarovski
Zapatos: Steve Madden
Andrea Look: Alexia Ulibarri
Aretes: Swarovski
Zapatos: Steve Madden
Defender lo que se cree, aunque duela
Para Ana Valeria, uno de los mayores retos fue entender a Rosaura desde su convicción férrea. “Aunque esté equivocada, aunque hiera a otras personas, ella defiende lo que cree”. No se trata de justificarla, sino de comprender la determinación que la sostiene.
Andrea, en cambio, encontró en Gertrudis un desafío distinto: el desapego. “Como hermana, quieres estar ahí, decir lo que piensas, intervenir. Pero hay lecciones que cada quien tiene que aprender por sí misma”. Entender que a veces apartarse también es un acto de amor fue parte del proceso.
Ambas encontraron reflejos personales en sus personajes. Andrea habla de Gertrudis como un espejo que le enseñó sobre la sensualidad femenina sin culpa, libre de la mirada masculina. Una fuerza que cuestiona el entorno y que se atreve a salir de los círculos predeterminados. “Hay una necesidad inevitable de cuestionar lo que te rodea”, dice, reconociendo que esa rebeldía también le pertenece.
Ana Valeria, por su parte, conectó con el rol de hermana mayor. Rosaura la llevó a preguntarse qué historias familiares siguen habitando en ella. “¿Qué de ese pasado sigue en cómo me formaron, en cómo son mi mamá y mis abuelas?”. La serie no solo reconstruye una época: también activa memorias heredadas.
El lenguaje como viaje en el tiempo
Grabar una serie de época implica un nivel extra de compromiso. Vestuario, maquillaje y ambientación construyen el universo visual, pero el verdadero reto —coinciden— estuvo en el lenguaje.
“El acento nos situaba inmediatamente en el contexto histórico”, explican. Para algunas, especialmente siendo chilangas, dominarlo fue un desafío constante. Pero también fue un ejercicio casi detectivesco: investigar cómo se vivía, cómo se hablaba y cómo se sentía en esa época.
Más que complicado, terminó siendo un juego creativo.
Andrea Look: Alexia Ulibarri Aretes: Swarovski Zapatos: Steve Madden
Página anterior
Ana Vestido: Alexia Ulibarri Aretes: Swarovski Zapatos: Steve Madden
ENTREVISTA
La cocina como memoria
Después de filmar escenas cargadas de colores, texturas y emociones culinarias, la cocina dejó de ser solo utilería.
Andrea confiesa que la serie la impulsó a cocinar más. Replicar en casa esas imágenes, invitar amigos y preparar platillos sencillos fueron una extensión natural de la experiencia.
Ana Valeria, más honesta, admite que lo suyo es comer. Pero reconoce un logro significativo: ya no se le quema el pan tostado.
Y cuando se trata de memoria emocional, ambas coinciden en algo: la comida es hogar. Un pollo al horno preparado por mamá puede contener la infancia entera. Un chile en nogada puede significar cariño, tradición y celebración compartida.
CUESTIÓN DE ESTILO
Cuando tienen un mal día, ¿qué comida las reconforta?
Andrea: Un caldito, sin duda. Caldo de pollo, no falla.
Ana Valeria: Totalmente. Además, cuando te independizas es importante aprender a hacerlo. Tengo la receta de mi abuela, la de mi mamá y la de mi roomie. Es una mezcla hasta encontrar tu propio caldito.
LA PALABRA COMO RECONOCIMIENTO
Hay fechas que se marcan en el calendario; otras, en la conciencia. El 8 de marzo no es una efeméride ornamental ni un pretexto temático: es una conversación viva que atraviesa generaciones, territorios y experiencias distintas. Es memoria, es lucha, es reconocimiento, pero también es futuro.
Como editor de este especial asumí una certeza desde el inicio: esta no es una historia que me corresponde narrar en primera persona. Hay momentos en los que lo más responsable no es tomar la palabra, sino abrir el espacio.
Por eso, esta edición busca amplificar voces que ya tienen algo que decir. Invitamos a mujeres que admiramos a escribir cartas dirigidas a otras que marcaron su camino. Cartas que no pretenden ser manifiestos, sino gestos íntimos de gratitud, memoria y reconocimiento.
En tiempos donde todo se comunica con inmediatez, detenerse a escribir una carta es un acto casi contracultural. Implica pausa, reflexión y una mirada hacia atrás para entender quiénes nos sostuvieron, quiénes nos abrieron paso y quiénes nos enseñaron, con palabras o con silencio, a ocupar espacio.
Este especial no intenta hablar por las mujeres ni definir lo que significa serlo. Busca, simplemente, acompañar una conversación que ya existe y ofrecer un papel impreso como territorio simbólico donde esas voces dialoguen entre sí.
Porque el 8 de marzo también puede ser eso: un puente entre generaciones, un ejercicio de memoria afectiva y un recordatorio de que ninguna historia se construye en solitario.
Que estas cartas encuentren eco. Que inspiren nuevas palabras.
MA RI NA TA VI RA
A mi amiga del alma, Steffanie Weiss: Te conocí cuando estudiabas psicología en la UAM Xochimilco. Tenías un arete en la nariz y el pelo muy corto. Todavía cargabas un halo de tus tiempos de punketa en la preparatoria. Yo estudiaba actuación en el Núcleo de Estudios Teatrales, con tu hermano Andrés. Te observaba de lejos; me parecías inaccesible, poderosa.
Quería ser parte de tu mundo alternativo, libre, tan distinto al entorno en el que yo había crecido. Quería ser amiga de tus amigos, ir contigo a los conciertos y a las fiestas. Cuando decidiste cambiar el rumbo y ser actriz, por fin pude tener un pretexto para acercarme a ti. Estudiábamos las dos en La Casa del Teatro y, poco a poco, esa pasión compartida nos fue acercando hasta crear una complicidad irrenunciable.
Desde entonces los caminos han sido numerosos y diversos. Hemos vivido juntas, compartiendo los desayunos y las cenas, las interminables conversaciones sobre teatro, en las que alucinábamos que los personajes nos veían desde la ventana. Emprendimos la aventura de vivir en una comunidad teatral en el Estado de México, donde eras el brazo que me sostenía en aquella vida colectiva.
Me acompañaste a recibir las cenizas de mi padre en ese crematorio de Pachuca, que tenía un jardín de una belleza tal que aun hoy me hiere el alma. Compartimos la ficción; fuimos personajes juntas. Nos veo sentadas en una banca de la escenografía, vestidas del Ejército de Salvación, sabiendo que a las dos, con cada texto, se nos va la vida por igual. Nos hicimos madres también juntas; vimos jugar hora tras hora a nuestros hijos en el patio hasta que se hicieron unos jóvenes buscando su propio camino.
Te he visto ser actriz, maestra, traductora, académica; convertirte en la directora de la que un día fue nuestra escuela. Siempre con la misma convicción férrea, siempre con el criterio firme. Te vi, con asombro, convertir en realidad nuestro sueño de crear un espacio de formación y encuentro teatral para las trabajadoras del hogar. Generosa y disciplinada, como la maravillosa mezcla de Alemania y México que corre por tus venas.
Ayer fui a La Casa del Teatro, nuestro remanso de paz y alegría, que guarda entre sus muros la ilusión de nuestra juventud. La misma que hoy es el objeto de tu investigación de doctorado. Fui a verte compartir la escena con la generación que presentaba su examen de segundo año. Brillabas en el escenario, con toda la sabiduría acumulada, todas las horas y horas dedicadas al teatro y a la pedagogía.
Regresé a mi casa con el corazón lleno, feliz. Qué hermoso se siente ser testigo de tu vida y saber que tú eres testigo de la mía.
Marina de Tavira
Febrero 2026, Ciudad de México
Foto: Blenda
Abo,
Hay mujeres que inspiran. Hay mujeres que sostienen. Y luego estás tú.
Tú no solo me enseñas a ser mujer… me enseñas a ser humano. Desde que el mundo se nos rompió, fuiste el piso que no se movió. Cuando no entiendo nada, tú entiendes todo. Cuando grito por dentro, tú sabes escuchar hasta lo que yo no puedo ni nombrar. Y no lo haces desde la lástima, lo haces desde la fuerza. Desde esa fuerza tuya que literalmente sostiene a toda la familia y personas a tu alrededor.
Abo, eres ahora mi figura materna, mi mayor ejemplo a seguir, ¿qué te puedo decir?, eres mi ídolo. Eres la mujer más admirable que ha pisado este planeta y lo digo sin exagerar. No conozco a nadie con tu mente, con tu apertura, con esa capacidad de ver el dolor de frente sin negarlo, sin maquillarlo, pero tampoco dejar que te destruya.
He aprendido de ti más que de nadie. He aprendido que la inteligencia no sirve si no está acompañada de compasión. Que la rebeldía puede ser elegante. Que la libertad no es un discurso, es una práctica diaria. Que una mujer puede estudiar, cuestionar, incomodar, defender causas imposibles, romper esquemas… y al mismo tiempo amar con una fuerza que salva vidas.
La mía, por ejemplo.
Si no fuera por ti, Abo, no sé si yo seguiría aquí. Y eso no es metáfora. Es verdad. En mis momentos más oscuros, cuando el dolor es tan grande que parece que me traga, me enseñaste que resistir también es un acto revolucionario. Que pedir ayuda no es debilidad. Que llorar no me quita fuerza. Que vivir aun cuando duele puede ser el acto más valiente.
Me enseñaste a pensar. A cuestionar. A no aceptar versiones simplistas de mí misma. A no dejar que nadie me defina cuando ni yo misma termino de entenderme. Me enseñaste que no somos víctimas eternas, pero tampoco somos invencibles. Somos humanas. Y eso es suficiente.
Admiro tu mente y tu manera de abrir camino para que otras personas no tengan miedo de luchar por lo que quieren. Tu forma de no dejar de estudiar, de aprender, de crecer, aunque el mundo insista en decir que ya “es suficiente”. Contigo nunca es suficiente. Siempre hay más por entender, más por crear, más por transformar.
No me van a alcanzar las palabras para agradecerte todo lo que haces por mí. Por cómo me levantas cuando dudo de mí misma. Por cómo confías en mí incluso cuando yo no puedo hacerlo. Por ser la mujer que me enseñó que la fuerza no es gritar más fuerte, sino sostener más profundo.
En este Día de la Mujer pienso en mujeres fuertes, pienso en ti.
Porque tú no solo eres fuerte. Eres un pilar. Eres historia viva. Eres futuro.
Y yo soy, en gran parte, la mujer que soy gracias a ti.
Te amo con una admiración que no cabe en ninguna carta en el mundo.
Tu nieta, que intenta todos los días estar a la altura de tu ejemplo.
PAU LI NA GO TO
A la niña que fui:
Querida Pau,
Si hoy pudiera hablar contigo iría a buscarte a tu cuarto. Seguro te encontraría bailando, cantando, soñando en grande.
Entraría sin hacer ruido, solo para verte un momento más… y después te abrazaría muy fuerte.
Te diría que no tengas miedo.
Que las calificaciones no van a definir quién eres. Que vas a tener maestros que verán en ti lo que otros aún no alcanzan a entender.
Que un día descubrirás que tus talentos no eran distracciones, eran pistas. Y ahí, justo ahí, vas a encontrar propósito.
No permitas que las palabras limitantes de otros se instalen en tu corazón.
No eres “demasiado”.
No eres “diferente” en el sentido equivocado. Eres valiente. Y vas a abrirte camino.
Gracias por ser tan soñadora. Gracias por tu creatividad, por tu sensibilidad, por ese corazón tan puro que siente todo con intensidad. No tienes que ser como nadie más. Ser tú es el regalo más grande que le puedes hacer al mundo.
Aunque ahora no lo sepas, tu manera de conectar y de expresarte será tu puente hacia los demás. Vas a inspirar a muchas personas. Vas a tocar vidas, no porque intentes ser alguien más, sino porque nunca dejaste de ser tú.
Mamá siempre te lo dijo: si Einstein hubiera sido medido por su desempeño en una cancha de fut, a lo mejor el mundo se habría reído de él. Así como tú sientes que no encajas a veces. Pero no se trata de encajar. Se trata de encontrar tu lugar.
Y lo vas a encontrar.
Te prometo algo: cuando crezcas no voy a olvidarme de ti. No voy a apagar tu luz para que otros se sientan cómodos. Vamos a seguir cantando, soñando y creyendo en lo imposible.
Porque todo lo que soy hoy, empezó contigo.
Con amor,
La mujer en la que te convertiste.
ME LI SSA RO BLES
Mamá: Mi primer lugar, mi abrazo favorito. “Mamá”, la primera palabra que aprendí a escribir.
Quizá mi primer recuerdo sea ese: cómo, con un lápiz, juntaba la “m” con la “a”, esas dos letras que tú me enseñaste a dibujar. Para mí, el idioma español me lo inventaste tú. Hablar de ti y de cuánto te admiro me reta, por eso de cómo poner tanto en unas cuantas palabras.
Pero tú me enseñaste la belleza de intentar, así que aquí voy. Mamá, te admiro con el significado completo de esa palabra. En el primero —el de la sorpresa—, admiro tu capacidad de amar con detalle.
Admiro tu valentía, tu coraje. Admiro todas las cosas que aprendiste a hacer por tu amor de mamá: desde coser para hacerme vestidos, cortarnos el pelo a toda la familia, cocinar en mayúsculas y tantos talentos tuyos… y no podría dejar fuera eso que te dolió tanto aprender, sé que un día, sin aviso, te viste con el reto enfrente y tuviste que aprender a dejarme ir, a soltarme para que yo persiguiera lo mío.
Cada día que pasa me doy más y más cuenta de que ese ha sido tu más grande acto de amor y valentía. Sé que no era lo que más querías, sé que querías seguirme agarrando la mano, pero supiste soltarla. Y a eso le debo tanta vida, mamá: a tu confianza en mí, a que me soltaste y me aventaste para que volara. Te lo agradezco tanto.
Y en el segundo significado de la palabra admirar —el de observar—, me siento tan afortunada de poder observarte. Mamá, te veo y te aprendo todo sin que tú me digas nada: desde la sal que le pones a la masa de las tortillas hasta cómo, con tus manos bonitas, nos tomas a todos y nos unes en amor.
Observo tu obsesión por la familia. Aprendo lo que es importante en la vida viendo lo que tus ojos buscan. Y te agradezco que me enseñaras a buscar siempre lo que es real. Creciendo, lo tuve todo porque tuve todo tu amor.
Y ahora que yo también soy una mujer me doy cuenta del valor inmenso y del impacto que provoca tu presencia en mi vida. Pero, sobre todo, me gustaría que supieras que me inspiras a poder entregarme a todo lo que hago con la misma fuerza con la que tú te entregaste a ser mi mamá.
“PUEDO SER MUCHAS COSAS A LA VEZ Y SEGUIR SIENDO AUTÉNTICA”
MÍA RUBÍN MÍA RUBÍN
El éxito se siente bien, pero también reconoce que es en el fracaso donde más se aprende. Hoy, su atención está exclusivamente en la música, un camino que decidió emprender a corta edad
Por Rodrigo Araiza P.
“Siempre supe que quería cantar”. No lo dice como una frase hecha ni como una respuesta ensayada. En el caso de Mía Rubín, la música no fue una decisión tardía ni un plan cuidadosamente trazado: fue una certeza temprana.
Bajo el cobijo de una familia talentosa y reconocida, Mía busca su propio camino, donde la única brújula de su destino sea la pasión que la música despierta en ella.
El 20 de marzo marcará el inicio formal de una nueva etapa musical. Será el primer paso visible de un proceso que ha implicado prueba, error, emoción y crecimiento. Una evolución personal y artística de la que nos habla a continuación.
¿Cuál es el primer recuerdo que te viene a la mente como cantante?
Siempre supe que quería cantar desde muy chiquita. Canto desde toda mi vida, así que no sé exactamente cuándo ocurrió, pero recuerdo claramente una clase de canto cuando tenía 7 u 8 años. Me sentí muy inspirada y tenía una maestra que confiaba muchísimo en mí. Le mandé un mensaje a mi mamá y le dije: “Voy a ser la mejor cantante”. Fue un momento muy claro para mí.
¿Siempre fuiste una niña extrovertida y participativa en actividades artísticas?
Más allá de actividades artísticas, era algo muy mío. No cantaba para dar un show, sino para mí. Siempre me he cantado a mí misma. Ha sido una terapia y parte fundamental de mi vida. Desde muy pequeña estuve muy conectada con eso.
¿En qué momento te diste cuenta de que la música era lo que querías hacer profesionalmente?
Fue algo muy natural. Crecí rodeada de música y del mundo del espectáculo, así que siempre supe que quería hacer algo relacionado con eso. Cuando me preguntaban a qué me dedicaría si no fuera a esto, nunca supe qué responder. Siempre he tenido claro que la música es parte de mí, no solo como artista, sino como persona. Nunca tuve un plan B porque siempre supe hacia dónde quería ir.
¿Qué figuras femeninas te han inspirado dentro de la música?
Muchas. Ariana Grande ha sido una inspiración desde muy pequeña. También crecí escuchando a Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Mon Laferte. Más adelante escuché mucho pop en inglés, artistas como SZA, The Weeknd, Rosalía y Kali Uchis. He tenido influencias muy diversas. Todo lo que he escuchado a lo largo de los años ha ido formando quién soy como artista y el mensaje que quiero transmitir.
¿Cómo has logrado encontrar tu propio camino y tu esencia musical?
Ha sido un proceso de experimentar y descubrir con qué cosas me identifico. Escucho de todo: pop, bachata, R&B, alternativo, rock. Eso también se refleja en mi música. Me considero joven y todavía estoy en una etapa de autodescubrimiento. Hago las cosas que me emocionan y me llenan. Ha sido muy bonito ir descubriéndome a través de mi música y entender qué quiero decir y quién soy.
¿Cuál ha sido el reto más grande en tu carrera hasta ahora?
El reto más grande ha sido conmigo misma. Nosotros podemos ser nuestro peor enemigo. La presión muchas veces viene de uno mismo. Exigirse está bien, pero también hay que conocer los límites y tener paciencia. He tenido que luchar contra mis propios demonios. Afortunadamente he contado con personas que me han ayudado a levantarme y a confiar en mí. También ha sido un reto mantenerme auténtica, sin cambiar para agradar a los demás.
¿Ha habido momentos que te hayan confirmado que vas por buen camino?
Sí, varios. He aprendido mucho de lo que algunos llaman fracaso, aunque yo lo veo como experiencias para crecer. Nadie aprende del éxito. Se aprende cuando te equivocas y tienes que levantarte. Esos momentos difíciles me han hecho entender que puedo con eso y más, y que estoy dispuesta a dar todo por cumplir mis sueños.
¿Cómo definirías tu esencia como artista?
Mis ganas de explorar quién soy y lo que quiero decir a través del pop. Mi proyecto está inclinado al pop, pero con raíces de otros géneros. Todos tenemos diferentes facetas, no somos unidimensionales. Eso es lo que quiero expresar con mi música: que puedo ser muchas cosas a la vez y seguir siendo auténtica.
¿Qué planes tienes para este año?
Ha sido un proceso largo de creación, de prueba y error. Para mí, la música es un lenguaje universal que nos une. Hemos grabado casi 20 canciones, la mayoría listas para salir. Vamos a lanzar una cada uno o dos meses y después reunirlas en un álbum. Ha sido mucho trabajo, pero muy feliz.
LA ÍNTIMA Y PODEROSA AUTOBIOGRAFÍA
DE SASKIA NIÑO DE RIVERA
Por Olman Castro
Conocida por su impetuoso activismo social, la escritora mexicana Saskia Niño de Rivera nos comparte Esta soy, su más reciente libro en el que, con mucha valentía, aborda temas tanto de su vida personal como profesional.
La generadora de contenido es una voz valiente y necesaria en la lucha contra la violencia y la impunidad en México. Sus publicaciones anteriores son un llamado a la reflexión y a la acción para crear un mundo más justo y seguro.
Ahora Saskia nos invita a reflexionar sobre la violencia, la resiliencia y la transformación, con temas delicados como el incesto, la maternidad y la violencia de género. Cada tópico es abordado a través de momentos clave de su vida como su experiencia de abuso infantil, ser madre en una relación homoparental y su labor en pro de la justicia.
Para la cofundadora y vocera de Reinserta (organización sin fines de lucro que brinda acompañamiento y protección a niñas, niños y adolescentes en contacto con la violencia en México), este libro es un regalo para sus hijos, un proyecto que empezó durante su segundo embarazo sin tener certeza de su publicación.
“Yo no soy un personaje, por eso lo que la gente ha percibido de mí como figura pública es lo que realmente soy en la vida real. Claro, al ser disruptiva se ha prestado para que en internet se digan muchas cosas sobre mí”, comparte Saskia sobre su exposición mediática.
Bajo este contexto y siendo madre, la escritora desarrolló una responsabilidad para hablar de temas incómodos, pero imposibles de ignorar.
“Cuando estaba embarazada de mi segundo hijo pensé que cuando mis hijos tuvieran acceso a internet podrían ver este tipo de comentarios como que dicen que el embarazo de mi hijo fue producto de un incesto o que el papá de mi hija es gay por el hecho de yo ser lesbiana, o que soy defensora de feminicidas. Por eso, estos temas merecen ser contados como realmente han pasado”.
Esta soy se convierte en un relato íntimo y sin censura que explora la vida de Saskia, desde su infancia hasta su vida actual. Y de la misma forma en que comparte sus experiencias más dolorosas y sus logros más importantes, también ofrece un mensaje de esperanza y empoderamiento.
“Cuando tienes hijos, el amor se redefine en tu vida y tus prioridades cambian, además de que la maternidad trae una fuerza inexplicable. Cuando escribí este libro, mientras estaba embarazada, no pensé que lo iba a publicar, pero al verlo terminado pensé que sería bueno hacerlo y ser congruente con la valentía con que trabajo”, reconoce.
CONSTRUYE SU PROPIA INDUSTRIA
Y CONVIERTE LA MODA EN DISCURSO
DENISE GUTIÉRREZ
Por Rodrigo Araiza P. Styling: Carlos Peralta
Sobre el escenario con Hello Seahorse!, ya sea en el Teatro Metropólitan o en festivales masivos, Denise Gutiérrez ocupa el centro sin caer en el protagonismo vacío. Es figura, sí, pero entiende la música como un ejercicio compartido.
En el trato cercano, la coherencia sorprende: lejos del arquetipo de la rockstar, apuesta por una vida sin excesos ni vanidades. La creatividad atraviesa todo lo que hace. También la moda, que asume como un lenguaje más.
Minutos antes de un simulacro, en una conversación breve pero sustanciosa, habló de vocación, de independencia creativa y de la comunidad como motor.
¿En qué punto te diste cuenta de tu talento musical?, más allá de que te dijeran “cantas bonito”…
Creo que hubo dos momentos. Uno en la infancia, cuando entré a un coro profesional que se llama Les Chanteurs du Lycée, del Liceo Franco-Mexicano. Es un coro donde te entrenan para dar conciertos. Entré como a los 7 u 8 años y rápidamente fui subiendo de nivel. En ese momento mi vida era un poco caótica y encontré algo en lo que era buena. Muchos años después, ya en Hello Seahorse! como mi primer proyecto de música popular, en mis 20, hubo una búsqueda muy profunda de mi propia voz. Pasé por muchas clases y entrenamientos, además de una búsqueda interna. Hacia finales de mis 20 empecé a reconocer que había hecho el trabajo de encontrar mi lugar como cantante. Tengo 37 ahora, así que esos fueron los dos momentos en los que entendí que tenía algo importante que dar.
No te conformaste con lo que te decían que debías ser. Siempre has buscado tu propio camino…
Trato de nunca quedarme quieta. Siempre busco una mejor versión de quién soy. El tiempo te da carácter y, en esa búsqueda, encuentras nuevas versiones de ti. También he vivido el síndrome del impostor: muchas veces no me la he creído. No sé si es bueno o malo, pero en mi caso me hace no acomodarme y tratar de dar un poco más, porque siempre existe esa sensación personal de que no es suficiente.
¿Siempre confiaste en tus capacidades?
Confío en el canto, confío en mi voz porque hoy sé que es mi instrumento y mi manera de convertirme en alguien en el mundo. Pero otra cosa es cómo funciona la industria musical. Ahí surgen conflictos, porque tengo ciertas creencias que a veces no coinciden con la forma en que opera la industria.
¿Te ha pasado estar en un gran momento profesional y en uno complicado a nivel personal?
Muchas veces. Pasé por una anorexia durante tres años y en ese periodo enfrenté situaciones muy complicadas en mi carrera. Pero no me detuve. Hoy lo veo como logros, no como fracasos. También la exposición mediática te convierte en blanco fácil de críticas, especialmente en redes sociales.
¿Cómo manejas esa exposición?
Pongo límites. Hace poco hablé con Yamil Rezc, productor de Hello Seahorse! y uno de mis guías musicales, y me dijo: “Tú creas tu propia industria”. No es que seas parte de una industria, tú creas tus propias condiciones y reglas. Sí participo en redes sociales y converso con el público porque creo que es una manera muy linda de conectar. Pero pongo límites. Procuro que no se hable de mi físico, ya lo viví durante años y me parece innecesario. Hay cosas que no permito que se traspasen.
¿Eres la misma persona dentro y fuera del escenario?
No necesariamente. Uso el vestuario y el maquillaje para entrar en personaje. No soy la misma que está en su casa. Ambas habitan en el mismo lugar, pero el escenario es un espacio donde entro en algo que me protege y me permite liberar presión y jugar.
¿Qué figuras te inspiran en ese sentido?
David Bowie es una figura que llevó ese concepto a un lugar tremendo. Fue camaleónico. Creo que muchas personas lo somos y, de alguna manera, yo también.
Además de la música, ¿dónde más encuentras espacios creativos?
En el performance, que va más allá de ejecutar música: es también un acto teatral. Me gusta preparar un espectáculo. También el vestuario es un espacio creativo. Hoy trabajo con Carlos Peralta, quien me ayuda a comunicar desde otros ángulos. Me gusta escribir y recientemente empecé una etapa más académica, compartiendo mi teoría sobre la voz y el canto como coach. Cuando puedes transmitir un mensaje y ayudar a alguien a convertirse en una mejor versión, es un acto amoroso. Para enseñar también se necesita creatividad.
¿Qué opinas sobre compartir el conocimiento en lugar de guardarlo?
La comunidad lo es todo. Sin comunidad no eres nadie. Si no compartes lo que has aprendido se vuelve egoísta. Hay chefs que son celosos de sus recetas, pero yo creo que compartir fortalece a todos.
¿Qué proyectos tienes este año?
Acabo de lanzar un disco nuevo con Hello Seahorse! que se llama Montaña y está yendo muy bien. Vamos al Vive Latino y vienen colaboraciones muy lindas. El año pasado reconecté con Zoé interpretando “Luna” en su Unplugged. También soy parte de Rock Jude, reinterpretando artistas. Me invitaron a interpretar a Debbie Harry, de Blondie. Además sigo trabajando en mi proyecto solista, produciendo mis propias canciones. Me enorgullece ser una mujer que toma una idea y la lleva a buen puerto. Soy bastante multifacética y estoy muy dedicada a la música.
PARÍS SE MAQUILLA DE NOCHE PARÍS SE MAQUILLA DE NOCHE
En Paris Fashion Week Otoño/Invierno 2026 la belleza dejó atrás la corrección excesiva para abrazar algo más magnético: ojos ahumados, labios con intención, peinados construidos y un dramatismo elegante que no busca verse perfecto, sino inolvidable. Entre pasarela y street style, la capital francesa está marcando el regreso de una belleza más teatral, más libre y mucho más interesante
Por Nancy Estrada
El regreso de la intención
Durante varias temporadas, la conversación giró alrededor de una belleza casi invisible: bases imperceptibles, cejas dóciles y rostros que parecían pedir disculpas por llevar maquillaje. París propone lo contrario. No desde la saturación, sino desde la intención. Las señales de esta semana apuntan a una estética más expresiva, con smokey eyes, labios de mayor peso visual y una actitud menos obediente frente al ideal de “verse natural”. En los reportes de belleza de esta temporada se repiten justamente esos códigos: ojos más oscuros, bocas dramáticas y cabello con textura o estructura.
Ojos que vuelven a contar una historia
La mirada es, quizá, el terreno donde más se siente este giro. Ya no se trata del delineado perfecto ni de la sombra apenas insinuada, sino de párpados difuminados en café, ciruela, topo o carbón, con un acabado que se siente vívido y elegante al mismo tiempo. Para llevar esta idea a la vida real, una paleta como la Charlotte Tilbury Luxury Palette en tonos ahumados funciona muy bien porque permite construir profundidad sin endurecer el rostro, y un lápiz cremoso como M•A•C Colour Excess Gel Pencil Eye Liner ayuda a lograr ese contorno blando, ligeramente imperfecto, que París está volviendo a hacer deseable. La inspiración no está en maquillarse más, sino en maquillarse con más intención.
BEAUTY
Labios profundos, piel ligera
Lo interesante es que este nuevo dramatismo no exige una base pesada. Al contrario: la piel se mantiene luminosa, respirable, con corrección puntual y mejillas apenas encendidas, mientras el acento recae en una boca vino, berry o rosa quemado. Ese equilibrio evita que el look se sienta teatral en exceso. En ese contexto, un labial como NARS Powermatte Lip Pigment en un tono ciruela o rojo oscuro encaja perfecto, sobre todo si se acompaña con una base ligera de acabado natural como la Dior Forever Skin Perfect, aplicada solo donde hace falta. La consigna parisina parece clara: impacto sí, rigidez no.
El cabello también toma partido
La nueva belleza dramática no se queda en el maquillaje. También vive en el pelo: recogidos pulidos, medios recogidos con volumen, mechones controlados y siluetas que se sienten construidas. Uno de los momentos más comentados de la semana fue el look de Chappell Roan en Rick Owens, con una media coleta estructural y un maquillaje violeta que resumía bien esta pulsión por lo escénico. En versión print-to-real-life, eso se traduce en peinados que no buscan parecer accidentales. Un producto como Kérastase Laque Couture ayuda a fijar sin borrar movimiento, mientras una cera en barra permite domar contornos y dar intención a baby hairs o recogidos bajos.
La belleza vuelve a tener personalidad
Lo mejor de lo que está dejando París no es una lista de reglas, sino una atmósfera. La idea de que el rostro puede volver a expresar algo más que pulcritud. Que un ojo ahumado bien difuminado, un labio oscuro o un peinado con arquitectura no son excesivos, sino recursos para recuperar presencia. Después del largo dominio de la estética limpia, esta temporada recuerda algo esencial: la belleza también puede ser un gesto de carácter. Y quizá por eso se siente tan actual.
RIVALIDAD EN UNA ÉPOCA EQUIVOCADA
Por Rafael Taracena
Recordar a Gabrielle Coco Chanel y a Elsa Schiaparelli es hablar de un inevitable conflicto, y es que en los años 30, mucho antes de la era del social media, dos mujeres igual de talentosas competían desde una perspectiva que hoy nos resultaría impensable: la más famosa, la más innovadora, la que más vende.
Mientras la italiana proponía un elegante surrealismo, la francesa conquistaba a la mujer parisina con siluetas relajadas inspiradas en uniformes masculinos. Ambas féminas compartían la escena fashionista de su tiempo, una clara división de estilos que no competían entre sí tanto como sus creadoras.
Se habla de un episodio sorprendente cuando al coincidir en una fiesta, las creadoras parecían haber limado asperezas, al verse protagonizando una coreografía, solo para que Elsa resultara víctima de Gabrielle al resultar envuelta en fuego tras ser empujada hacia una vela.
Esa rivalidad ahora puede leerse con otra mirada. Reconocemos que ambas ampliaron, desde universos distintos, el imaginario de lo femenino. Hoy, apostando por la sororidad, comprendemos que cada mujer merece ser reconocida por su autenticidad —sin comparaciones ni enfrentamientos forzados— para reescribir el pasado con mayor justicia y redefinir el presente con mayor inteligencia.
DONDE LA REALMENTE COMIENZA
Hay momentos en Hollywood que el mundo entero observa: las luces, los discursos, los vestidos que se convierten en historia y los flashes que capturan cada segundo. Pero antes de que todo eso suceda existe un instante mucho más íntimo. Un momento suspendido en el tiempo donde el glamour todavía es un secreto. Ese instante comienza en la serenidad impecable de The Peninsula Beverly Hills.
Durante la temporada de premios, Beverly Hills adquiere una energía especial. Las avenidas se preparan para recibir a las estrellas, los estudios afinan los últimos detalles y la ciudad entera respira cine. Sin embargo, lejos del ruido y de las cámaras, el verdadero ritual de preparación ocurre en espacios donde el lujo se vive con naturalidad, y la privacidad se convierte en un arte.
Dentro del hotel, las suites se transforman en verdaderos ateliers creativos. La luz californiana entra por amplios ventanales mientras estilistas, maquillistas y equipos de moda trabajan con precisión coreografiada. Sobre mesas de mármol reposan vestidos que aún no han sido revelados, joyas cuidadosamente resguardadas en terciopelo y bocetos que pronto se convertirán en algunos de los looks más memorables de la noche. Cada detalle es revisado con la misma dedicación que una obra de arte.
La magia de este lugar radica en su capacidad para acompañar sin invadir. El servicio fluye con una elegancia casi invisible: un té servido a la temperatura perfecta, una prenda atendida en cuestión de minutos, un automóvil esperando justo cuando es necesario. Todo ocurre con una naturalidad que define la esencia de la hospitalidad contemporánea.
En medio de esta preparación también existe un espacio para la pausa. El spa del Peninsula se convierte en un refugio donde el ritmo frenético de la temporada encuentra equilibrio. Con experiencias diseñadas para restaurar cuerpo y mente —como su masaje signature de 60 minutos complementado con cold plunge—, los huéspedes encuentran el momento perfecto para respirar antes de la intensidad de la gran noche. La experiencia continúa con una propuesta gastronómica que puede disfrutarse en el Roof Garden, donde el atardecer californiano pinta el cielo de tonos dorados.
Pero la historia no termina ahí. Mientras la ciudad espera el inicio de las ceremonias, el hotel se convierte también en escenario de encuentros discretos. En el restaurante del hotel, cenas elegantes y conversaciones en voz baja acompañan los últimos ajustes de discursos, celebraciones anticipadas y brindis que marcan el comienzo de una noche inolvidable.
En Los Ángeles, incluso la espera tiene su propio escenario. Y en este refugio de elegancia, el glamour se vive desde otra perspectiva: más íntima, más sofisticada, más auténtica.
Porque la alfombra roja no comienza cuando se despliega frente a las cámaras. Comienza mucho antes, en lugares donde cada detalle está pensado para acompañar el momento y donde la excelencia se vive con absoluta naturalidad.
En esa narrativa que mezcla cine, moda y cultura contemporánea, The Peninsula Beverly Hills no es solo un hotel: es el prólogo perfecto de la temporada de premios. El lugar donde, antes del primer flash, el espectáculo ya ha comenzado.
UN VIAJE AL CORAZÓN DE LA COCINA YUCATECA
Hacienda Teya
Por Rodrigo Araiza P.
México se caracteriza por tener una gastronomía rica en ingredientes y recetas, pero es en Yucatán donde, personalmente, he degustado platillos cargados de sabor, pero sobre todo de identidad.
Ya sea en negocios a pie de calle o en fastuosos comedores, el verdadero lujo se sirve en el plato. Y uno de estos templos gastronómicos está en el corazón de Mérida, sobre la Calle 60, a unos pasos del Parque Santa Lucía: se llama Restaurante Hacienda Teya.
El menú es variado: hay desde la infaltable sopa de lima hasta el tradicional poc chuc, ya sea de pollo o de cerdo. También se pueden encontrar clásicos como la cochinita pibil, la longaniza de Valladolid, el queso relleno, el pulpo maya o el filete de venado, además de una versión vegana de los papadzules.
El artífice de esta obra culinaria es el chef Roberto Solís, uno de los representantes más influyentes de la cocina yucateca contemporánea.
No hay forma de que las palabras hagan plena justicia a lo que Restaurante Hacienda Teya sirve en la mesa. El festín de colores, texturas y sabores es tan particular como el ambiente en el que se disfruta: un lugar acogedor donde los pequeños detalles marcan una gran diferencia.